AGLI Recortes de Prensa   Domingo 24  Octubre  2021

Cómo Chávez robaba a Venezuela, los Kirchner a Argentina y el PSOE y Podemos a España, con Irán al fondo
Federico Jiménez Losantos. Libertad Digital 24 Octubre 2021

La súbita locuacidad del general Hugo El Pollo Carvajal está arrojando un torrente de datos sobre la naturaleza del comunismo actual, que tras la caída del Muro en 1989 se agrupa en torno al Foro de Sao Paulo, creado un año después desde Cuba con coreografía brasileña, y rebautizado Grupo de Puebla en 2019 con nuevos actores, como Zapatero y Podemos por España, pero que básicamente es lo mismo: la Komintern de La Habana. El gran cambio es el de la financiación de los partidos, grupos armados y figurones rojos que ayer se forraban con los petrodólares y ahora lo hacen con el oro blanco de la coca, el del Arco de Oro venezolano y las trampas financieras con el cambio de moneda, con los que se forran los que alcanzan el Poder.

La financiación de los Kirchner
Entre las revelaciones de Carvajal destacan tres: los 21 maletines de Chávez a los Kirchner, a millón de dólares por maletín, para financiar la campaña de Cristina; que tenían precedente: el robo a medias de El Gorila Rojo y El Dioni de la Pampa a sus respectivos países de una porción del préstamo de 1.500 millones de dólares al 16% de Chávez, cuando el FMI prestaba al 4%. Con trucos cambiarios, la diferencia iría a sus bolsillos. Y hay un tercer asunto que, a partir del pío-pío de El Pollo, está aclarando el mayor escándalo político argentino: el asesinato del fiscal Nisman cuando investigaba la masacre de la AMIA, a petición de Néstor, pero al que según diversas fuentes eliminó Cristina y calumnió su banda después de muerto.

Si Néstor ordenó a Nisman investigar a los diplomáticos iraníes que perpetraron el atentado, ¿por qué Cristina liquidó al fiscal -y lo calumnió después de muerto- para desacreditar unas investigaciones, que llevaban al procesamiento de la presidenta por obstruir la acción de la Justicia? El riesgo era, y sigue siendo, enorme. ¿Por qué alguien de tan acreditado egoísmo se jugaría su futuro por Irán, que no era apreciado por Néstor?

El factor iraní en la política exterior argentina
La explicación a este enigma me llegó viendo La Nación+, el canal por YouTube que hay que seguir -como el de Willax en el Perú- para saber lo que pasa en esos dos países, que afrontan un presente calamitoso y un futuro totalitario. Eduardo Feinman, cotejando con Jonatan Viale fechas, cifras y negocios de Néstor y Chávez, con los 21 maletines con millones de dólares para Cristina delatados por Carvajal llegó a la verosímil conclusión de que fue ante el cadáver de Néstor donde Chávez le dijo a Cristina que, en palabras de Pablo Rossi, había que "desincriminar" a los iraníes. Y a cambio, claro, el río de petrodólares seguiría afluyendo a sus bolsillos. Eso o algo muy parecido debió pasar, porque Argentina, muerto Néstor, cambió su política exterior sobre Irán, y con Cristina pasó de enemigo jurado, que hasta lo había condenado oficialmente en la ONU, a aliado incondicional.

En realidad, Argentina, de la mano de Cristina y con los petrodólares de Chávez, se incorporó plenamente a la Komintern de Sao Paulo, de ahí su íntima relación con Baltasar Garzón, con Podemos y con el PSOE corrupto de Zapatero, cuyo embajador en Caracas, Raúl Morodo, está camino de la cárcel por recibir decenas de millones de euros a través de PEDEVESA. Lo curioso es que la conexión iraní de Chávez pasaba desde 1999 por España.

La "sala de situación" de Valencia
En La vuelta del comunismo (Espasa 2020. pp. 335-338) cuento un dato que a mí mismo me pareció sorprendente, pero que está acreditado en el mejor libro sobre las relaciones de Chávez con el comunismo español, el de Emili J. Blasco, "Bumerán Chávez" (Madrid. 2015). Y cuando estaba viendo a Feinman hablar sobre ese triángulo Caracas-Irán-Buenos Aires, que, en realidad, y sin contar La Habana, fue cuadrilátero: con Valencia. No, no con Madrid, sino con una universidad valenciana y dos profesores, Roberto Viciano y Martínez Dalmau, que trabajaron para Chávez desde 1998, crearon la doctrina del Nuevo Constitucionalismo -simple variante comunista de la teoría de Carl Schmitt para legitimar a Hitler- que luego siguieron, asesorados por ellos o por la CEPS, más tarde Podemos, todos los gobiernos que han hecho del cambio de Constitución la palanca para derribar legalmente las democracias que militarmente no podían derrotar.

Esa asesoría a Chávez para la reforma constitucional fue en 1999, poco antes de la fundación legal del CEPS, que luego se transformó en Podemos, partido político desde 2014, pero cuyo grupo dirigente estaba totalmente integrado en CEPS, a su vez creado por el grupo de Valencia. Hoy está apartado de Podemos y Más País, la escisión posterior de Errejón, pero hay que consignar que, junto a un papel teórico fundamental, había una relación directa Caracas-Valencia, con una "sala de situación" en la que se elaboraba, por ejemplo, la minuta de los viajes oficiales de Chávez a Ahmadineyad y viceversa. Es decir, que Chávez hurtaba la relación iraní a los propios miembros de su Gobierno, temiendo filtraciones, y la confiaba a los españoles, que lo ayudaban por motivos exclusivamente ideológicos. De este modo, los negocios personales que pudiera hacer a partir de las entregas del régimen a la Komintern de Sao Paulo permanecían ocultos.

La pista del dinero
A partir del estudio de la estrecha y permanente colaboración del chavismo y el grupo CEPS-Podemos, en España y en Venezuela, podría empezar a dibujarse el mapa de la financiación de la empresa subversiva más importante de Iberoamérica desde la Tricontinental de La Habana. Baste decir que Monedero, señalado por El Pollo Carvajal como el que recibía directamente el dinero para Podemos, tuvo despacho en Miraflores, muy cerca del de Chávez. Y que, como cuento en el libro, la asesoría de Podemos llegó hasta proponer la forma de vestir para disimular el cáncer.

La ruta del dinero es clave para descubrir toda empresa criminal, y el dinero de la Komintern Iberoamericana, ayer del petróleo, hoy de la coca, y siempre del trapicheo financiero y aduanero en el cambio de divisas, fluye abundantísimamente. Lo nuevo de las revelaciones de Carvajal es que las entregas a los socios estratégicos no eran ocasionales sino permanentes, y en los pagos se mezclaba lo general y lo particular. Típico del comunismo, pero no estudiado ni conocido hasta ahora, salvo por los que tienen medios para hacerlo, que son los servicios de inteligencia. Como digo en La vuelta, eso explica la obsesión de Iglesias por entrar en el CNI nada más llegar al Gobierno, para enterarse de lo que de él y su banda se sabía oficiosamente.

De los maletines de Cristina a las maletas de Zapatero
Como ha señalado Luis Balcarce en OKDiario -con la exclusiva de las declaraciones de Carvajal-, la ruta de los maletines de Buenos Aires nos aclara el misterio de las 40 maletas de Delcy Rodríguez en Madrid. Acaba de publicarse que la número 3 del chavismo venía a España para verse con Zapatero, el auténtico embajador político de la narcodictadura. Pero, como en Argentina sus correos, tropezó con la burocracia de Barajas, por lo que no pudo obrar a su antojo. Zapatero le había alquilado una de las mejores habitaciones del Santo Mauro, hotel de lujo que tenía la ventaja de que su dueño es un empresario de simpatías socialistas y discreción asegurada. También pensaba comprar, léase saquear, en la Milla de Oro de Serrano y las tiendas de lujo de Madrid, antes de seguir viaje, al parecer, a Turquía. Allí se funde el oro y se cambian las divisas que el chavismo usa para sus negocios, los políticos y los de sus políticos, indistinguibles bajo Maduro.

Las famosas 40 maletas se quedaron en España tras la intervención del entonces ministro Ábalos, relacionado en su juventud con el ELN de Colombia y con ministros chavistas como el de turismo que viajaba con Delcy. No se sabe adónde fueron a parar esas maletas. Peor: un juez, por llamarle así, ordenó el borrado de las imágenes de Barajas, hilo del que tirar en busca del ovillo de un tráfico tan clamorosamente ilegal, y más aún tratándose de la tercera persona más buscada por la justicia norteamericana en la lista de los 20 jefes del Cartel de los Soles, cuyo número 1 es Maduro.

¿Eran esas maletas el flujo habitual de pagos del régimen a los socios españoles, sean políticos, partidos, medios, jueces, fiscales y abogados? ¿Es España el escondite seguro desde el que la narcodictadura abastece a los movimientos legales e ilegales que buscan llegar o están ya en el Poder para implantar una república cocalera, previa reforma constitucional como aquella primera que unos comunistas valencianos diseñaron para Chávez?

Que García Castellón haga cantar al Pollo
Hay una gran polémica, amén de una feroz guerra judicial, sobre la conveniencia de extraditar o no, y deprisa o sin prisa, a Carvajal a los USA. Pero ya ha anunciado un fiscal en La Nación+ una petición documental al juez García Castellón sobre las declaraciones del Pollo acerca del dinero negro seguramente utilizado en la campaña electoral de Cristina Kirchner. Y tras la financiación, Irán, que pagó la televisión de Iglesias en España, y perpetró la masacre de la AMIA cuyo encubrimiento costó la vida al fiscal Nisman y demostró que si todos los gángsters no tienen que ser comunistas, todos los comunistas bolivarianos tienen que ser, forzosamente, gángsters: la compañía lo impone. Yo creo que Washington puede empezar a trabajar con Alex Saab mientras García Castellón hace cantar a tan elocuente Pollo.

Los tres avisos del FMI y por qué el riesgo mundial es mucho mayor que el de 2008
Daniel Rodríguez Asensio. Libertad Digital 24 Octubre 2021

La inflación, la subida de tipos y el posible efecto dominó aún pueden dar que hablar. Con los bancos centrales al límite de expansión de su balance, las herramientas para controlar un (improbable) empeoramiento de la inflación o una situación de falta de crédito es limitada.

El informe de supervisión económica que publica trimestralmente el Fondo Monetario Internacional (FMI) siempre da para muchos titulares: revisión (generalmente a la baja) de las estimaciones de crecimiento, inflación, endeudamiento, etc.

Lo que no genera tantos titulares, pero es generalmente importante, es la documentación que se adjunta a ese informe, y muy especialmente un documento adjunto que trata de las condiciones de los mercados financieros internacionales. Y eso, con la situación de extrema incertidumbre en la que estamos inmersos es un error a la vez que una irresponsabilidad.

Por dos razones. La primera, porque es tan importante conocer las conclusiones como los hechos que las soportan. Y la segunda, porque, en esta ocasión, hay información mucho más valiosa que una desaceleración económica que ya veníamos previendo desde hace meses en esta columna y de una inflación que cada vez tiene más carácter estructural que no debería de haber pillado a nadie de sorpresa. ¿Qué ha dicho el FMI que sea de interés?

1. Preocupa China
Los índices de condiciones financieras internacionales continúan en zona laxa. Esto es, el gas de la risa monetario sigue funcionando y los distintos shocks que observamos en la economía real aún no se han trasladado a los mercados financieros.

Ahora bien, esto no significa que la situación esté en un bálsamo de placer. La estabilización es evidente durante los últimos meses, y China está en su peor momento desde el año 2013. El impacto de Evergrande aún no se ha absorbido e, indudablemente, la tranquilidad en la que están inmersos los mercados financieros a nivel internacional no tiene nada que ver con lo que vemos en la economía real.

La inflación, la subida de tipos y el posible efecto dominó aún pueden dar que hablar. Y, como se puede apreciar en la serie histórica con facilidad, el empeoramiento de las condiciones financieras a nivel global es un movimiento súbito. Con los bancos centrales al límite de expansión de su balance, las herramientas para controlar un (improbable) empeoramiento de la inflación o una situación de falta de crédito es limitada.

2. Las vulnerabilidades son mayores que en 2008
La quiebra de Lehman Brothers pilló a todos por sorpresa. O, al menos, eso es lo que se ha quedado en la memoria común. Una crisis, la de 2008, que fue consecuencia de la laxitud política de los bancos centrales y de la represión financiera: Mayor apetito por el riesgo, y mayor endeudamiento. En el caso de 2008, estos desequilibrios vinieron fundamentalmente desde el sector privado. Ahora, sin embargo, fundamentalmente son las grandes corporaciones y los Estados los que están altamente endeudados y concentran buena parte del riesgo financiero.

Salvo honrosas excepciones (como Corea, Suecia, Bélgica o Francia) el endeudamiento privado es mucho menor que en 2008 y, por lo tanto, en principio, el riesgo asumido por los agentes de la economía real (familias y empresas) mucho menor.

Esto, sin embargo, no debe hacernos perder la perspectiva: La concentración del riesgo en activos teóricamente seguros no lo ha mitigado. Tan sólo lo ha maquillado y ha permitido que se concentre mucho más. O, dicho de otra manera, el riesgo es mucho mayor, aunque está más concentrado en agentes que, supuestamente, son más solventes.

Lo que queda claro, a la luz del informe de FMI, es que el perfil de riesgo mundial es mucho mayor que el de 2008 en prácticamente todos los sectores. Además, China es la zona con mayor riesgo actualmente, seguida de la zona Euro. Estados Unidos, por su parte, tampoco está exenta de malas noticias, aunque por el momento los nubarrones se ven más lejanos por su buena evolución económica durante 2020.

Esta vez no será distinto. Antes o después los desequilibrios financieros que venimos acumulando durante años explotarán y no seremos capaces de medir el impacto por el efecto sedante que llevamos aplicando a los mercados durante los últimos años. Lo que sí será distinto a 2008 e que esta vez sí que habrá habido alertas tempranas. Y, salvo China, que lleva varios meses moderando su política monetaria y está intentando gestionar la crisis de crédito de Evergrande, en el resto del mundo están cayendo en saco roto.

3. Una recuperación débil y endeudada
Y el último mensaje relevante que deja el Fondo Monetario Internacional es el del patrón de crecimiento. En la etapa del dinero fiat, en el que se pueden solucionar todas las irresponsabilidades políticas, los desmanes financieros, las catástrofes naturales y hasta las anomalías sanitarias como el Covid19 con dinero que está soportado sólo por la confianza, los rendimientos decrecientes ya hacen acto de presencia.

¿Qué es la ley de rendimientos decrecientes? Muy sencillo: Para una persona con ingresos de 100€, una inyección de otros 100€ supone duplicar su poder adquisitivo y mejorar sustancialmente sus niveles de vida. Sin embargo, conforme esa misma persona va mejorando su patrimonio hasta alcanzar los 10.000€, la misma inyección de 100€ supone una ganancia marginal de utilidad que es residual, esto es, muy baja.

Lo mismo pasa con las políticas públicas. El primer euro de inversión/estímulo tiene un efecto multiplicador elevado. Pero ahora, con los estados suponiendo el 50% del PIB nacional y los bancos centrales superando el 60% del PIB (el caso del BCE supera el 70% del PIB de loa Eurozona), los estímulos suponen fundamentalmente incentivos perversos y tienen un efecto multiplicador por debajo de 1. Es decir, son contraproducentes.

La leve recuperación económica del Covid19 así lo demuestra: Tras la mayor inyección fiscal y monetaria de la historia, la recuperación ha sido corta, extremadamente débil y, sobre todo, muy endeudada. Los Estados han acudido a la deuda pública barata para financiar gasto improductivo, y eso tiene un impacto directo sobre la productividad y, por lo tanto, sobre la capacidad de crecer en el medio y largo plazo. La mayor parte de países lograrán igualar los niveles de PIB previos a la crisis en 20221. Esto, sin embargo, no debe hacernos la perspectiva. Los niveles de empleo y de endeudamiento previos a la crisis (que, recordemos, ya mostraban debilidad) tardarán mucho en recuperarse.

En definitiva: Una recuperación débil, endeudada, pobre en términos de empleo y con graves riesgos a la baja. Y la inflación, con cada vez más elementos estructurales de los que deberíamos preocuparnos. Esta misma semana Francia ha anunciado un bono de 100€ para que las rentas menores a 2.000€ al mes no pierdan poder adquisitivo como consecuencia del repunte de la inflación.

Nosotros, en España, seguimos con las "medallas de oro", las cifras históricas, unos presupuestos de mentira y un gobierno que no cesa en su empeño de mandar globos sonda que expulsan la inversión y desincentivan la actividad privada.

Será por ello que nuestro país ha sufrido la mayor revisión a la baja en el crecimiento estimado del PIB de toda Europa: Caída de 7 décimas en 2021 frente a una reducción de 1 décima a nivel global… y una subida de 6 décimas de la UE. Pero ya saben, en 2022 creceremos más y seremos campeones europeos.

Lo mismo que nos decían desde el Gobierno de España en 2020 sobre 2021.

Así oculta la extrema izquierda su pretensión de volver al comunismo por la puerta de atrás
Rainer Zitelmann. Libertad Digital 24 Octubre 2021

En los últimos cien años, todo experimento de gobierno socialista ha fracasado sin excepción. Esto debería ser suficiente para dejar claro que lo último que necesita el mundo son nuevas intentonas. Sin embargo, a medida que se esfuman los recuerdos del colapso del "socialismo real" en la Unión Soviética o Europa del Este, el pensamiento socialista está empezando a experimentar una suerte de renacimiento.

Uno de los filósofos contemporáneos más respetados de la izquierda, el esloveno Slavoj Zizek, defiende descaradamente la implantación del "nuevo comunismo" en su libro Una izquierda que se atreve a pronunciar su nombre, de 2021. La obra invoca la recuperación de todos los pensadores que, de uno u otro modo, han incidido en planteamientos colectivistas, remontándose incluso a Platón.

"Lo que necesitamos es una repolitización de la economía. La la vida económica debe ser controlada y regulada por las decisiones libres de la comunidad, en vez de estar dirigida por interacciones ciegas y caóticas de fuerzas del mercado que simplemente se aceptan como una necesidad objetiva", escribe.

"La izquierda tiene que volver a pronunciar su propio nombre. En vez de taparse con una hoja de parra o refugiarse bajo discursos sobre cuestiones culturales, lo que necesitamos es más comunismo. Tenemos que importante abandonar de forma definitiva el sueño de que se puede conseguir capitalismo más equitativo y justo y, en vez de insistir en esa línea, debemos promulgar medidas comunistas más radicales", explica mientras propone abiertamente "la destrucción de la clase opuesta".

Zizek ensalza incluso "la grandeza de Lenin", a quien aplaude por haberse mantenido firme en sus principios, después de que los bolcheviques tomaran el poder, a pesar de que "no existían las condiciones necesarias para una verdadera construcción del socialismo". Según la clásica doctrina marxista, esa forma de socialismo sería "una etapa de transición necesaria, hasta alcanzar la meta final del comunismo". En cambio, Zizek sugiere invertir las tornas y apuntar directamente al comunismo, que luego eventualmente evolucionaría hacia el socialismo. Para el pensador esloveno, el "Gran Salto Adelante" de finales de la década de 1950 en la China Mao presentó una oportunidad de "pasar por alto el socialismo y entrar directamente en el comunismo". Lo que quizá no sepan sus lectores es que este es el mayor experimento socialista-comunista de la historia de la humanidad, responsable de la muerte de hasta 45 millones de personas.

¿Gobernar y "mejorar" el capitalismo?
Pocos pensadores de la izquierda moderna son tan radicales o explícitos en sus formulaciones como Zizek. Muchos anticapitalistas contemporáneos han dejado de hablar de forma clara sobre la necesidad de abolir el capitalismo y han apostado por otro tipo de tácticas, abogando por "reiniciar", "reformar", "corregir" o "mejorar" el mercado.

El capitalismo se presenta como un animal (se habla, por ejemplo, de "capitalismo depredador" o de "capitalismo salvaje") que debe ser "domesticado" y "regulado". Estos intelectuales están constantemente pensando en nuevos conceptos que ayuden a avanzar esa tesis según la cual es preciso "mejorar" el sistema para "limitar" sus "daños".

Estos pensadores creen que un sistema económico puede diseñarse de arriba abajo, de modo que incurren en el mismo engaño de los socialistas y comunistas de antaño, que pensaron que era posible construir artificialmente una forma distinta de organizar la vida económica. El concepto en el que más insisten para justificar su ensoñación es el de "justicia social", aunque también hacen cada vez más apelaciones al ideal de "igualdad".

El ejemplo más reciente de este tipo de pensamiento es el del economista francés Thomas Piketty. En su aclamada obra El capital en el siglo XXI, señaló lo siguiente:

"Pertenezco a una generación que llegó a la mayoría de edad escuchando las noticias del colapso de las dictaduras comunistas, de modo que nunca he sentido el más mínimo afecto o nostalgia por tales regímenes o por la Unión Soviética. Estoy, por tanto, vacunado de por vida contra la retórica convencional y perezosa del anticapitalismo, que simplemente ignoraro el fracaso histórico del comunismo y de esta forma ignora los trabajos intelectuales necesarios para superarlo".

A primera vista, todo esto suena bastante inofensivo. Sin embargo, Piketty es, en el fondo, un anticapitalista radical y un claro defensor del socialismo, como deja claro en su último libro, Capital e ideología. Siguiendo una formulación típica del constructivismo, imagina un sistema social y económico ideal, al que llama "socialismo participativo", quizá para distinguirlo del socialismo real, que ha fracasado estrepitosamente en los 24 intentos históricos de implantarlo. Tiene al menos toda la razón cuando elige llamar a su sistema "socialismo", porque en esencia se trata de "trascender el sistema actual de propiedad privada", como él mismo reconoce.

Específicamente, la visión de Piketty plantea lo siguiente: todo adulto joven debería recibir una gran suma de dinero como una especie de "dotación" que le concedería el Estado a la edad de 25 años. Esto se financiaría con un impuesto progresivo sobre la riqueza privada, que llegaría a ser del 90 por ciento en el caso del Impuesto sobre la Renta o del Impuesto de Sucesiones. Además, se gravarían con tasas similares el patrimonio, los dividendos, los intereses, etc.

Para "trascender" la propiedad privada, Piketty defiende un enfoque capaz de regular la participación en la propiedad de las empresas, lo que a priori parece similar al modelo de co-determinación alemán, que otorga a los representantes de los trabajadores la mitad de los puestos de representación en los consejos de las empresas.

Sin embargo, según Piketty, este enfoque tiene "limitaciones", incluido el hecho de que los accionistas tienen voto de calidad en caso de empate en las decisiones de los consejos. Si Piketty se sale con la suya, se eliminaría esta "limitación", rompiendo el vínculo entre la cantidad de capital invertido en una empresa y el poder económico del accionista en la empresa. De esta forma, plantea que aquellas inversiones que superen el 10 por ciento del capital de una empresa obtengan derechos de voto correspondientes a apenas un tercio del monto invertido.

Por supuesto, Piketty tiene claro que este tipo de medidas generaría pánico entre los inversores y los propietarios de capital, de modo que también defiende "levantar un muro fiscal" con un "impuesto de salida" que suponga hasta un 40 por ciento. De esta forma, intentaría evitar que los empresarios y otras personas adineradas que no desean vivir bajo el "socialismo participativo" tengan posibilidades de abandonar el país.

El ejemplo de Piketty demuestra que los intentos de "mejorar", "corregir" o "reformar" el capitalismo pueden parecer inofensivos pero siempre derivan en el socialismo puro, con su total falta de libertad. La única diferencia entre las propuestas de Piketty y el socialismo convencional es que, bajo su modelo, la propiedad privada no sería nacionalizada de una sola vez por orden de un solo partido gobernante, sino que se lograría este mismo objetivo a lo largo de varios años, mediante cambios graduales en la legislación tributaria y societaria.

La idea fallida que nunca muere
En su libro Socialismo. La idea fallida que nunca muere, el economista germano-británico Kristian Niemietz comenta dos docenas de experimentos socialistas. El denominador común es que todos estos episodios históricos terminaron en fracaso. Hegel dijo en su día que "si la experiencia y la historia nos enseñan algo, es que los pueblos y los gobiernos nunca aprenden nada de la historia, ni actúan sobre principios que se deduzcan de ella". Quizás este juicio sea demasiado severo, pero es evidente que un gran número de personas forma sus opiniones hoy ignorando lo que supuso el socialismo ayer.

Antes del capitalismo, la gran mayoría de la población mundial vivía en una pobreza extrema. En 1820, este era el caso del 90 por ciento de la población global. En cambio, esta cifra es hoy de menos del 10 por ciento. Y quizás la característica más notable de este declive es que, en las últimas décadas, desde el fin del comunismo en China y otros países, el ritmo al que las personas han salido de la pobreza se ha acelerado más que en cualquier período anterior de la historia humana. Así, en 1981, la tasa mundial de pobreza seguía siendo del 42,7 por ciento, pero en 2000 había caído al 27,8 por ciento y en 2021 era solamente del 9,3 por ciento.

Parecería que mucha gente no quiere aprender las lecciones obvias de los múltiples ejemplos del mundo real que nos demuestran que más capitalismo conduce a más prosperidad. Tampoco quieren tomar nota del fracaso de todas las corrientes de socialismo que se han aprobado a lo largo y ancho del mundo.

Incluso después del colapso de la mayoría de los sistemas socialistas, a principios de la década de 1990, se siguen planteando nuevos intentos de sacar adelante los ideales socialistas. "Esta vez", afirman los socialistas, "será diferente". El caso más evidente de tal fracaso lo tenemos en Venezuela, que cautivó a numerosos observadores occidentales cuando anunció que se disponía a implementar el "Socialismo del siglo XXI".

En mi país, Alemania, Sarah Wagenknecht, una de las líderes de Die Linke, elogió a Hugo Chavéz como un "gran presidente" y "un hombre que ha dedicado su vida a la lucha por la justicia y la dignidad". Tras su muerte, le agradeció a Chávez el haberle mostrado al mundo que "es posible otro tipo de modelo económico". Chávez también tenía muchos admiradores entre los intelectuales de la izquierda de Estados Unidos. El ya difunto Tom Hayden proclamó que, "conforme pase el tiempo, predigo que el nombre de Hugo Chávez será venerado por millones de personas". El profesor de la Universidad de Princeton, Cornell West, también se declaró entusiasmado: "me encanta que Hugo Chávez haya hecho de la pobreza su gran prioridad. Ojalá Estados Unidos hiciera lo mismo". En España, partidos como Podemos o Izquierda Unida se deshacían en elogios con el régimen chavista, con el que colaboraron directamente muchos de sus líderes.

Las consecuencias del experimento venezolano fueron desastrosas, al igual que ocurrió con todos los experimentos socialistas que se intentaron anteriormente a gran escala. Pero los intelectuales de izquierda de todo el mundo insisten en decirnos exactamente las mismas cosas que llevan diciendo desde hace cien años. "Eso no era el verdadero socialismo", afirman cuando sus modelos se desploman. "La próxima vez, las cosas funcionarán mejor", dicen. Pero sabemos que no será así.

Rainer Zitelmann es el autor de "El capitalismo no es el problema, es la solución" (Unión Editorial, 2021). Considerado uno de los liberales más influyentes de Alemania, es doctor en Sociología e Historia, empresario de éxito y columnista habitual en medios como City AM, Frankfurter Allgemeine Zeitung, Le Point o Forbes.

La Gran Mentira – Cómo esclavizar al mundo
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 24 Octubre 2021

El siguiente texto es una transcripción de parte de un video originalmente publicado en inglés por Academy of Ideas.

«Y la mentira nos ha llevado, de hecho, tan lejos de una sociedad normal que ya ni siquiera puedes orientarte; en su niebla densa y gris no se ve ni un pilar». (Aleksandr Solzhenitsyn, El archipiélago Gulag)

La mentira siempre se ha utilizado con fines políticos. La mentira encubre la corrupción, los errores del pasado y los motivos ocultos, y es un ingrediente esencial en las campañas políticas. Sin embargo, a veces las mentiras políticas adoptan una forma mucho más siniestra. Las mentiras se vuelven omnipresentes, abarcan todos los aspectos de la vida e infectan cada rincón de la sociedad. Este hecho es una señal de que el totalitarismo puede estar aumentando. Porque, como señaló la filósofa política Hannah Arendt, el totalitarismo, en su esencia, es un intento de «transformar la realidad en ficción». Es el intento de los actores estatales corruptos y patológicos de imponer un relato ficticio del mundo a toda la población. En la Alemania nazi fue la idea de una raza superior y un pueblo impuro lo que constituyó la gran mentira, en la Unión Soviética fue la creencia de que el comunismo de Estado podía funcionar y que todos podían ser iguales. Y a partir de esta gran mentira, se extendió una corriente de pequeñas mentiras interminables. Refiriéndose a la Rusia comunista, Aleksandr Solzhenitsyn escribió:

«En nuestro país la mentira se ha convertido no sólo en una categoría moral sino en un pilar del Estado». (Aleksandr Solzhenitsyn, El roble y el becerro).

Describiendo a Checoslovaquia bajo el dominio soviético, Vaclav Havel explicó de forma similar «…la vida en el sistema está tan impregnada de hipocresía y mentiras… Como el régimen es cautivo de sus propias mentiras, debe falsificar todo. Falsifica el pasado. Falsifica el presente y falsifica el futuro. Falsifica las estadísticas». (Václav Havel, El poder de los impotentes)

Cuando un sistema político descansa sobre un lecho de mentiras, ¿qué se puede hacer para cambiar la tendencia hacia la verdad y la libertad?

El día antes de ser exiliado de la Unión Soviética, Aleksandr Solzhenitsyn publicó un breve ensayo titulado No vivir de mentiras, y en él escribió

«Nos acercamos al borde; ya está sobre nosotros una desaparición espiritual universal; una física está a punto de estallar y engullirnos a nosotros y a nuestros hijos, mientras seguimos sonriendo tímidamente y balbuceando: «Pero, ¿qué podemos hacer para impedirlo? No tenemos fuerzas»… Pero podemos hacer -¡todo! – aunque nos consolemos y nos mintamos a nosotros mismos de que no es así. No son «ellos» los culpables de todo, sino nosotros mismos, ¡sólo nosotros!» (Aleksandr Solzhenitsyn, No vivir de mentiras)

Cuando un Estado se vuelve totalitario, los individuos que viven en esas sociedades no son sólo sus víctimas. Todos los regímenes totalitarios del siglo XX subieron al poder en medio de un atronador aplauso, ya que muchos ciudadanos pedían abiertamente el brutal control que define esta forma de gobierno. Sin el apoyo y la conformidad de las masas, la gran minoría de la clase dirigente no sería más que tigres de papel. Por lo tanto, la responsabilidad de la opresión, el sufrimiento y la pérdida de vidas que conlleva el totalitarismo no puede recaer exclusivamente en los políticos y los burócratas. Una gran parte de la responsabilidad debe recaer en los ciudadanos que apoyan esta forma de gobierno, o bien no hacen nada para resistir. Vaclav Havel explica en su libro El poder de los impotentes

«Es obvio que hay algo en el ser humano que responde a este sistema [totalitario]… Los seres humanos se ven obligados a vivir dentro de una mentira, pero sólo pueden verse obligados a hacerlo porque de hecho son capaces de vivir de esta manera. Por lo tanto, no sólo el sistema aliena a la humanidad, sino que al mismo tiempo la humanidad alienada apoya este sistema como su propio plan maestro involuntario, como una imagen degenerada de su propia degeneración, como un registro del propio fracaso de las personas como individuos». (Václav Havel, El poder de los impotentes)

Si el combustible para el crecimiento del totalitarismo son los individuos débiles y temerosos, entonces la cura es una revolución personal que tenga lugar en los corazones y las mentes y que lleve a un despertar de la autorresponsabilidad, el coraje y la fuerza.

«La mejor resistencia al totalitarismo es simplemente expulsarlo de nuestras propias almas, de nuestras propias circunstancias, de nuestra propia tierra, expulsarlo de la humanidad contemporánea». (Václav Havel, El poder de los impotentes).

Los escritos de Aleksandr Solzhenitsyn desempeñaron un papel importante en el derrocamiento del imperio comunista soviético, y él nos aconsejó que emprendiéramos esa revolución personal transformando nuestra vida de manera que se dirigiera a la parte más vulnerable del sistema totalitario: las mentiras sobre las que se construye. En No vivir de mentiras, Solzhenitsyn explica:

«Y ahí encontramos, descuidada por nosotros, la clave más simple, la más accesible para nuestra liberación: ¡una no participación personal en las mentiras! Aunque todo esté cubierto por la mentira, aunque todo esté bajo su dominio, resistamos en lo más mínimo: ¡Que su dominio no pase por mí! (Aleksandr Solzhenitsyn, No vivir de mentiras)

Vaclav Havel fue disidente en la Checoslovaquia comunista y más tarde llegó a ser presidente, y se hizo eco de la opinión de Solzhenitsyn de que la clave más eficaz para liberarse del régimen totalitario es comprometerse a no participar en las mentiras. Havel llamó a este compromiso «vivir dentro de la verdad».

«Si el pilar principal del sistema [totalitario] es vivir en la mentira, no es de extrañar que la amenaza fundamental para él sea vivir en la verdad. Por eso [la verdad] debe ser reprimida más severamente que cualquier otra cosa». (Václav Havel, El poder de los impotentes).

Comprometerse a no participar en las mentiras, o en la terminología de Havel, «vivir dentro de la verdad», es dejar de repetir como un loro las mentiras del Estado y abstenerse de actuar de forma que se ajuste a la propaganda estatal. Es decidirse a vivir lo más libre y auténticamente posible, a expresar con audacia nuestra individualidad y espontaneidad.

«…la espontaneidad, con su incalculabilidad, es el mayor de los obstáculos a la dominación total sobre el hombre». (Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo).

Es seguir nuestra conciencia y poner la moral por encima de las leyes injustas, perseguir sin miedo los valores personales y comunitarios, y dar voz a nuestros pensamientos sin dejarse intimidar por el ridículo. Vivir dentro de la verdad es actuar de forma que se promueva un despertar cultural, sirviendo así de contrafuerza a la marcha coercitiva del sistema totalitario hacia el estancamiento cultural, el sufrimiento y la muerte.

«Nuestro camino debe ser: ¡No apoyar nunca la mentira a sabiendas!» (Aleksandr Solzhenitsyn, No vivir de mentiras).

En la Checoslovaquia comunista, la Revolución de Terciopelo, o la caída no violenta del totalitarismo, según Havel, dependía no tanto de la reforma política, sino de la existencia de un número creciente de:

«…individuos que estaban dispuestos a vivir dentro de la verdad, incluso cuando las cosas estaban en su peor momento. Podían ser igualmente poetas, pintores, músicos, o simplemente ciudadanos corrientes que eran capaces de mantener su dignidad humana… Una cosa, sin embargo, parece clara: el intento de reforma política no fue la causa del despertar de la sociedad, sino el resultado final de ese despertar». (Václav Havel, El poder de los sin poder).

Como ejemplo de cómo vivir dentro de la verdad puede revitalizar una sociedad, Havel cuenta la historia de una banda de rock, The Plastic People of the Universe. En la Checoslovaquia comunista, los músicos estaban obligados a registrarse ante las autoridades y se les prohibía crear música considerada demasiado provocativa o amenazante para el sistema político. Los Plastic People of the Universe se negaron a seguir la línea y, tras un concierto en 1976, fueron arrestados, y el juicio subsiguiente suscitó un enorme interés público. Los medios de comunicación estatales tacharon a los miembros de la banda de drogadictos, enfermos mentales, extremistas y traidores al país. Sin embargo, muchos de los ciudadanos se habían cansado de vivir en una mentira y apoyaron a los jóvenes músicos, y como señala Havel, en muchos aspectos el juicio marcó el principio del fin del totalitarismo en Checoslovaquia. Havel escribe:

«[Los Pueblos Plásticos del Universo] eran jóvenes desconocidos que no querían más que poder vivir dentro de la verdad, tocar la música que les gustaba. Se les había dado todas las oportunidades para adaptarse al statu quo, para aceptar los principios de vivir dentro de una mentira y así disfrutar de la vida sin ser molestados por las autoridades. Sin embargo, decidieron un rumbo diferente… En cierto modo, el juicio fue la gota que colmó el vaso… La gente… se dio cuenta de que no defender la libertad de los demás… significaba renunciar a la propia libertad». (Václav Havel, El poder de los impotentes).

Además de demostrar el impacto en el mundo real que pueden tener las acciones de individuos comunes y corrientes que viven dentro de la verdad, el hecho de que una joven banda de rock desencadenara un movimiento que derribó el sistema totalitario en Checoslovaquia revela una característica importante pero poco apreciada de este tipo de sistema político: a pesar de las apariencias, es por naturaleza débil, frágil y necesita constantes infusiones de miedo y mentiras para evitar que se derrumbe. Esta debilidad es la razón por la que los regímenes totalitarios calumnian y persiguen constantemente a cualquier persona, incluso a los músicos inofensivos, que se dedique incluso a un modesto intento de vivir dentro de la verdad. Porque la verdad es el principal enemigo del totalitarismo, ya que erosiona los cimientos de la mentira sobre los que se construye. Havel explica

«…la corteza que presenta la vida de la mentira está hecha de un material extraño. Mientras sella herméticamente a toda la sociedad, parece estar hecha de piedra. Pero en el momento en que alguien rompe en un lugar, cuando una persona grita: «¡El emperador está desnudo!» -cuando una sola persona rompe las reglas del juego [totalitario], exponiéndolo así como un juego- todo aparece de repente bajo otra luz y toda la corteza parece entonces estar hecha de un tejido a punto de desgarrarse y desintegrarse incontroladamente». (Václav Havel, El poder de los impotentes).

La fragilidad del sistema totalitario es también la razón por la que es tan importante que el mayor número posible de personas deje de ser siervo de las mentiras del Estado. Porque al igual que nuestro fracaso como individuos alimenta el sistema totalitario, también es un valor renovado de los individuos para vivir dentro de la verdad lo que lo debilita y finalmente lo destruye. Los sistemas totalitarios condicionan a sus ciudadanos a creer que el individuo es impotente para efectuar el cambio social y político; pero la historia ha demostrado repetidamente lo contrario, y como señala Solzhenitsyn

«Un hombre que dejara de mentir podría derribar una tiranía». (Aleksandr Solzhenitsyn, El archipiélago Gulag).

Lo que decidimos decir y cómo decidimos actuar influye no sólo en el estado de nuestro carácter, sino en el estado de la sociedad. Hacemos nuestra propia época. Y cuando se vive en medio de un régimen totalitario, la elección fundamental que hay que hacer es si vamos a estar del lado de la verdad y la libertad, o del lado de la mentira y la autoridad malévola. Para aquellos que eligen lo segundo, ya sea por miedo, apatía o simplemente para tomar el camino de menor resistencia, Solzhenitsyn tenía que decir lo siguiente:

«Que no alardee de sus opiniones progresistas, que no se jacte de su condición de académico o de artista reconocido, de ciudadano distinguido o de general. Que se diga a sí mismo sin tapujos: Soy ganado, soy un cobarde, sólo busco calor y comer hasta hartarme». (Aleksandr Solzhenitsyn, No vivas de mentiras).

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La gran paradoja
Carmen Álvarez Vela. https://gaceta.es 24 Octubre 2021

Es difícil entre tanto ruido no distraerse de lo importante. España va camino, si no ha llegado ya, de ser un Estado fallido donde la ley es una mera sugerencia que se puede desobedecer e interpretar a voluntad. El Congreso de los Diputados se asemeja al camarote de los hermanos Marx, pero sin ninguna gracia. Hemos sufrido un Estado de Alarma declarado ilegal por el Tribunal Constitucional -a la espera de una segunda sentencia- que supuso la conculcación por parte del Gobierno -con el apoyo de la casi totalidad de los partidos- de los derechos fundamentales de los españoles sin que haya habido ninguna consecuencia. Nos encerraron en casa durante meses ilegalmente lo que llevó a la ruina a miles de españoles y aquí no ha pasado nada. No ha habido ninguna consecuencia. Tampoco se prevé que nadie vaya a pagar por ello. Esto es para hacérnoslo mirar.

El Gobierno de España se ha entregado por voluntad propia a los partidos filoterroristas y secesionistas hispanófobos cuyo único objetivo es la desaparición de España en aras de un supuesto de gobierno de progreso. Manda narices. Otegui, el expresidiario, le ha puesto nombre: la gran paradoja.

Terrorífica paradoja que el progreso lo traigan los podemitas, los bilduetarras, los sediciosos catalanes y pequeños partidos aspirantes a ser tan delincuentes como ellos. El PSOE acumula en su haber histórico no sólo la mayor corrupción en lo que a dinero se refiere, sino la corrupción ideológica más indecente y destructiva. Sánchez tiene querencia a la gentuza, a la que se dirige en sus intervenciones con tono sumiso y comprensivo, mientras habla al resto de la Cámara con el desdén y el tono chulesco del Pepito piscinas que es.

Otegui ha dejado las cosas muy claras esta semana. Su gran oportunidad es este Gobierno y para eso es necesario que estén seis años más. ¿Lo tiene que decir con una pistola apuntando a nuestra sien para que algunos se enteren de qué va la vaina? Aún así, algunos lo seguirán llamando ‘hombre de paz’. El de Bildu no se corta. Desnuda al Gobierno, nos lo pone en las narices tal y como es y no pasa de ser una noticia más.

Los Presupuestos Generales por doscientos presos y todos mirando para otro lado. Todo está escrito, por más que cada día el PSOE trate de disimular poniendo en escena teatrillos varios. Al día siguiente se lleva a cabo el intercambio de cromos para la renovación del Tribunal Constitucional por parte del PP y el partido del Gobierno en el que, por cierto, se incluye un afín a Podemos. Tampoco pasa nada.

Contra todo este cúmulo de despropósitos que nos llevan al suicidio como nación y como sociedad, que nos arruina moral y económicamente, sólo cabe decir un sonoro NO. Todo parece un caos, pero es un caos ordenado de manera perfecta para destruirnos, para desarmarnos y desesperanzarnos en nuestra lucha por la democracia, el Estado de Derecho y la unidad de España.

Contra entre caos orquestado sólo cabe mente fría, ideas claras, inteligencia y valor para luchar contra esa cosa denominada paradoja que nos mata. Esa paradoja que consiste en pactar con el que te quiere destruir y que cuenta con la muy valiosa debilidad de una parte de la oposición grandilocuente en su vocabulario, pero que a la hora de la verdad coopera de forma necesaria para que nada cambie.

La coalición de Pedro Sánchez
Editorial ABC 24 Octubre 2021

Lo que ayer se concentró en San Sebastián para pedir la excarcelación de los terroristas de ETA fue, sencillamente, la coalición de Pedro Sánchez. Salvo el PSOE, la organización Sare, dedicada a prestar apoyo a los presos de ETA, reunió a todos los grupos políticos que dieron la investidura al presidente del Gobierno, aprueban sus leyes y garantizan su estabilidad. Ahí estuvieron en las calles donostiarras el Partido Nacionalista Vasco, EH Bildu y Podemos, tras la pancarta que reclamaba «En marcha, en el camino a casa». Sin embargo, lo más significativo fue la presencia de Oriol Junqueras y de otros indultados por «utilidad pública». El exvicepresidente de la Generalidad no fue solo. Acudió acompañado por un servicio de escolta formado por Mossos d’Esquadra, a pesar de que se encuentra inhabilitado para cargo público y sigue siendo, política y penalmente, el responsable de un golpe sedicioso contra el ordenamiento constitucional.

Cada día que pasa, se acentúan las deformidades éticas y políticas del Gobierno. La famosa «utilidad pública» de los indultos a los sediciosos del 1-O era una estafa y los hechos lo están demostrando. Junqueras aprovecha su inmerecida libertad para seguir apostando por las iniciativas más lesivas para España, y el hecho de que ERC esté enfrentado al resto de formaciones independentistas, como Junts o la CUP, no le convierte en el ‘nacionalista bueno’ de la película. Tampoco debería extrañar la presencia de los republicanos a favor de los presos de ETA. No deja de ser una deferencia con quienes anunciaron una tregua parcial solo para Cataluña mientras Pasqual Maragall, quien dignificó a ERC con la vicepresidencia de la Generalidad, y Rodríguez Zapatero urdían un estatuto inconstitucional, por soberanista, que tanta expectativa provocó en la organización terrorista como una fisura en el muro del Estado constitucional.

Cambian las apariencias, pero no el fondo de los comportamientos políticos de esta visible coalición que tanto mima a Pedro Sánchez para evitar que un cambio de gobierno rompa la red de beneficios mutuos tejida por los socialistas con las formaciones políticas más dañinas para España, que en Europa estarían oscilando entre la marginación y la ilegalización. Y no hay motivos para presumir un cambio de alianzas. En Navarra, los socialistas mantienen su pacto con EH Bildu. Arnaldo Otegi, por su parte, no pagará su sinceridad al anunciar ‘votos por presos’, porque, como hoy informa ABC, las familias de los terroristas que aún siguen en prisión le están presionando para soluciones inmediatas de acercamiento y excarcelación. Y, al final, todo irá cuadrando en las cuentas de esta ETA desarmada y disfrazada. Sus terroristas encarcelados están siendo acercados o instalados en el País Vasco sin atender a criterios individuales, sino en grupo; el Gobierno de Iñigo Urkullu tiene las competencias sobre prisiones para hacer y deshacer a su gusto, más aún si no hay una Fiscalía dispuesta a impugnar los beneficios a los etarras; y Pedro Sánchez sigue necesitando a EH Bildu para mantener una mayoría parlamentaria holgada y para no perder vínculos con un sector de la izquierda que necesita para ese verdadero ‘frente amplio’ que ideó Rodríguez Zapatero contra la derecha.

Nacionalistas, republicanos de Esquerra, podemitas y proetarras siguen en su sitio, aspirando a dinamitar el orden constitucional para acabar con la unidad nacional y con la democracia liberal. También el PSOE se mantiene donde difícilmente cabía imaginar que una socialdemocracia europea iba a estar: con fascismos nacionalistas y militantes del totalitarismo comunista. La coalición de Pedro Sánchez.

Sánchez y Otegi, tal para cual
EDUARDO INDA. okdiario 24 Octubre 2021

Cuando el 27 de junio de 1960 estalló una bomba en la consigna de la estación de tren de Amara en San Sebastián, Jesusa Ibarrola se temió lo peor. Su hija Begoña Urroz había resultado herida en el rostro y en las extremidades y, como presagió, fallecería horas después. Tenía 20 meses. Apenas ocho años después el guardia civil de Tráfico José Antonio Pardines dio el alto a un par de muchachos que circulaban a bordo de un 850 con una matrícula aparentemente ful en la localidad guipuzcoana de Villabona. El copiloto, Txabi Etxebarrieta, no se lo pensó dos veces: vio el uniforme, sacó la pistola, disparó y mató en el acto al agente de 25 años.

Siempre se ha considerado el del bebé de la familia Urroz-Ibarrola el primer crimen mortal protagonizado por ETA. Luego se reescribió la historia, no sé si porque realmente la autoría correspodía a un extrañísimo y no menos desconocidísimo Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación (DRIL) o porque había que continuar el blanqueamiento de la repugnante banda terrorista vasca y, claro, la muerte de una imberbe de 20 meses destrozaba el retrato que de Zapatero a esta parte nos han intentado meter con fórceps en el cerebro.

Fuera como yo creo Urroz la primera víctima mortal, haya que adjudicarle ese desgraciado rol a Pardines, lo único cierto es que hasta el final hace una década del terrorismo de alta intensidad, ETA asesinó a más de 850 personas, mutiló, calcinó o dejó con graves secuelas a miles, secuestró a un centenar, extorsionó a 10.000 vascos y provocó el exilio de 250.000 personas que se diseminaron por toda la geografía nacional para salvar la vida.

El Gobierno socialcomunista y sus medios afines, que como les repito hasta el aburrimiento representan el 80% del total, pusieron en marcha el domingo pasado una nueva, y no menos vomitiva en términos morales, campaña de dulcificación de la banda terrorista. Fue ese ejemplo de periodismo al dictado que es El País el primero en activar este plan propagandístico que luego fue secundado por las televisiones, radios y periódicos afectos a la causa. Como les ha fallado el objetivo inicial, que era narcotizarnos de tal manera que pareciera que ETA jamás existió o fue poco más que un mal sueño, echaron mano de éste que se resume en que ETA antes era mala y ahora es buena o, al menos, no tan mala.

Que se puede hablar con ellos, que están arrepentidos, que mataron pero en realidad se les fue la mano, que nos hicieron el favor de dejar de matar, que se pueden incrustar en la sociedad civil porque ya no son los malnacidos que eran. Vulgar agitprop que queda a años luz del tan siniestro pero infinitamente más efectivo que practicaban Lenin, Plejánov, Brecht o de esos montajes del franquismo que buscaban infantilizar a la población para tenerla tranquila. Un asco, en cualquier caso.

Las palabras de Otegi provocaron arcadas en esa absolutísima mayoría de personas decentes que sigue habiendo en este país

Que este Gobierno y Bildu son la misma mierda quedó desgraciadamente claro el lunes con la enésima declaración de Ayete leída por el ex jefe de la banda terrorista Arnaldo Otegi, un ser diabólico que no sólo ordenó un sinfín de atentados sino que antes de llegar a la cima de ETA secuestró al empresario Abaitua y al político Javier Rupérez y descerrajó varios tiros en la pierna al queridísimo e inolvidable Gabriel Cisneros. Por cierto: el repugnante acto se celebró en el Palacio que ocupaba Franco en sus veraneos donostiarras y que a toda esta gentuza les entusiasma.

Las palabras de Otegi, cómo no, bendecidas en pleno por la izquierda mediática, ésa que en caso de duda entre un dirigente del PP y uno de Bildu se pone siempre del lado de este último, provocaron arcadas en esa absolutísima mayoría de personas decentes que continúa habiendo en este país. Ahí van algunas perlas para que las juzguen:

—Transcurridos diez años desde que ETA anunciase el fin de la violencia, no podemos sino constatar el cumplimiento íntegro de dicho compromiso—.
—Estos procesos son siempre complejos, debemos poner en valor la unanimidad con que ETA tomó sus decisiones—.
—Aquellos que apostaron de manera decidida, valiente y arriesgada por las vías exclusivamente pacíficas han cosechado un éxito rotundo e incontestable. Demostraron un sólido liderazgo—.
—El compromiso con vías exclusivamente pacíficas y democráticas por parte del independentismo de izquierdas respondía y responde a profundas convicciones éticas y políticas. Es una decisión inamovible y para siempre—.
—La izquierda independentista ha acreditado la sinceridad de su apuesta y el cumplimiento de la palabra dada—.

Vamos, que ETA es una organización ejemplar, ética, cumplidora, pacífica y sincera. Zapatero y Sánchez completaron el guión preestablecido. Claro que no contaban con que el hijo de Satanás de Otegi les destrozase sin contemplaciones la hoja de ruta apenas siete horas después con una aseveración que demuestra el nivel de sinvergonzonería de los unos y del otro: ““Tenemos a 200 [presos] dentro. Y esos 200 tienen que salir de la cárcel. Si para eso hay que votar los Presupuestos, pues los votaremos. Así de alto y claro os lo decimos”. Se ve que alguien le indicó que por la mañana en San Sebastián había estado demasiado blando y entreguista y por la tarde interpretó en Éibar un libreto que era un mix de dureza, pragmatismo y, por qué no decirlo, franqueza.

Su “tenemos 200 presos dentro” calla la boca no sólo a Zapatero y Sánchez sino a las decenas de periodistas socialcomunistas que, a sabiendas de que es mentira, nos intentan colar una y otra vez la especie de que “ETA y Bildu no son lo mismo”. Aunque parezca mentira, el speech en Éibar del baranda de la banda terrorista es de agradecer. No sólo porque ratifica lo que unos pocos mantenemos, que Bildu no es más que un tentáculo de ETA, y que aquí no hay ideales que valgan. El pájaro lo pudo decir más alto pero no dejarlo más claro: Sánchez busca con el pacto con ETA seguir subido al Falcon y vivir rodeado de edecanes en Palacio y el susodicho que pongan en libertad a sus sicarios. Un do ut des deleznable pero de manual. Ni más ni menos, ni menos ni más.

Tanto Sánchez, como Otegi y ese malvado lerdo que es Marlaska olvidan que a 80 de esos 200 asesinos puestos a buen recaudo les quedan por cumplir más de 10 años de cárcel. Claro que estos tíos no se cortan un pelo a la hora de vulnerar la ley con tal de conseguir su única meta, que no es otra que perpetuarse en el poder. Con lo cual no descarto que esa gentuza acabe saliendo más pronto que tarde. A más a más hay que recordar que esas hermanitas de la caridad que según la doctrina oficial imperante son los etarras no han esclarecido 330 muertes, vamos, que sin contar cómplices y autores intelectuales hay 330 asesinos pululando por ahí sin purgar por sus crímenes.

Si a mí me cuentan no hace 20 ó 30 años, sino tan sólo cinco, que un presidente del Gobierno de España acabaría teniendo como socio estable a ETA yo hubiera tomado por pirado a mi interlocutor. El problema es que nunca pensé que un tío tan desahogado, tan perverso, tan cínico, acabaría llegando a la Presidencia. Un aterrizaje, por cierto, que se produjo en condiciones tan sospechosas como las de esas elecciones del 14 de marzo de 2004 que otorgaron la victoria a José Luis Rodríguez Zapatero.

En la Alemania democrática, la de verdad, no la del Este, los nazis jamás se integraron en la vida política. Y los que lograron hacerlo, por aquello de que el sistema no es infalible, salieron por patas cuando se les descubrió. Un tipo con pasado hitleriano duraba en la vida pública un suspiro cuando se le quitaba la careta. Representó un empeño personal del canciller Adenauer, que fue un firme opositor al nazismo, lo cual le condujo en varias ocasiones a la cárcel, una de ellas por participar en la Operación Valquiria, el fallido atentado contra Hitler en 1944. El gran De Gaulle se comportó de manera cuasiclónica. Petainista que aparecía en la V República, petainista que terminaba en el ostracismo.

No había piedad ni en la Alemania posthitleriana, ni en la Francia postVichy. Y no debía haberla. Los protagonistas de males tan absolutos como el nazismo y el petainismo deben quedar expurgados de por vida de la política en particular y de la sociedad en general. Eso es lo que ocurrió hasta la llegada de Sánchez. El mal infinito que constituye ETA acabó fuera de las instituciones cuando se ilegalizó Batasuna y sus correspondientes marcas blancas. Fue el Tribunal Constitucional el que, presiones de Zapatero mediante, los rehabilitó. Sánchez ha elevado a la enésima potencia ese acto de satanismo supino. Un error que estamos pagando muy caro en términos morales y éticos porque la línea entre el bien y el mal queda tan difuminada que comienza a ser invisible. Así como en los colegios alemanes se enseña qué fue el nazismo para que las nuevas generaciones no lo repitan, en los liceos franceses se adoctrina sobre la base de que el colaboracionismo del Régimen de Vichy es el mal absoluto.

Intentar blanquear a Bildu para hacer más digerible su pacto de supervivencia hace aún más despreciable a Pedro Sánchez. Una ofensa a la democracia, a la historia, a la memoria histórica de verdad, a los 856 asesinados por ETA, a los miles de ciudadanos que sobrevivieron pero con heridas eternas y una burla a esos 12 dirigentes del Partido Socialista que perdieron la vida por defender la libertad en el País Vasco. La moraleja de toda esta ignominia es que Sánchez es moralmente peor que Otegi. “¿Cómo?”, se preguntarán pensando que mi opinión es episodio de hiperbólica maldad. Se lo explico en un periquete: la diferencia entre Otegi y Sánchez reside en que el primero no va de bueno y el segundo, sí. El primero no nos vende su acuerdo con el Gobierno como un acto de bondad, generosidad o altura política —véase lo que salió de su boquita en Éibar—; el segundo, sí. El etarra no nos intenta tomar por gilipollas; el segundo sí. El capo de Bildu no juró defender la Constitución, las leyes y la ética más elemental; el presidente, sí. Afortunadamente, mientras nos quede un hálito de vida, los demócratas pondremos todo nuestro empeño en hacer buena la máxima lincolniana: “Se puede engañar a unos pocos todo el tiempo, a todos un poco de tiempo, pero no a todos todo el tiempo”. Frente a la desmemoria y la mentira permanente de este déspota desilustrado que es Sánchez, memoria, historia y recuerdo. Mucha memoria, mucha historia y más recuerdo aún. Es una obligación moral.

Sánchez nos hiela la sangre
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli.es 24 Octubre 2021

El Partido Socialista Obrero Español nunca ha demostrado, a lo largo de su más que centenaria trayectoria, una especial identificación con el imperio de la ley

Cuando al flamante lehendakari Patxi López le preguntó un periodista en mayo de 2009 si conocía el principio de Arquímedes su respuesta fue: "Depende de cuál de ellos". Este prodigio de conocimientos, que fue incomprensiblemente fugaz presidente del Congreso de los Diputados siete años después de su exhibición de familiaridad con la física elemental, se ha apresurado a dar la bienvenida a la solemne declaración de Arnaldo Otegi en la que muestra simpatía por el "dolor" de las víctimas de ETA y afirma que "no debiera haber sucedido nunca". López, ante semejante muestra de repugnante cinismo, en lugar de exigir una condena firme de los crímenes de la banda y la reparación total del inconmensurable daño causado, soltó la siguiente parrafada: "Tienen la representación política que les dan los votos y con esa representación hablamos para ver si podemos resolver problemas que tienen los ciudadanos". Por supuesto, de un tipo que desconoce el principio de Arquímedes, es inútil esperar que comprenda que el principal problema que tenemos hoy los españoles es que el brazo político de una organización de asesinos, extorsionadores, torturadores y secuestradores, detente numerosas concejalías y alcaldías, así como no pocos escaños en el Parlamento Vasco y en las Juntas Generales de las tres provincias y, si todo esto no bastase, sea socio preferente del Gobierno de la Nación. Este blanqueador de criminales es a mayor abundamiento secretario de Memoria Democrática del PSOE, de memoria amnésica será, porque por lo que se ve no recuerda ni uno solo de los tiros en la nuca ni de los niños reventados por las bombas de los colegas de su amigo Arnaldo.

Vivimos en nuestro desdichado país inmersos en la mentira sin que aparentemente esta infeliz circunstancia provoque una reacción masiva de la ciudadanía para restaurar la verdad. Hay dos trolas en particular que resultan particularmente inauditas para cualquiera que analice nuestra realidad con un mínimo de objetividad. La primera es que ETA ha sido derrotada y la segunda que el Estado de las Autonomía ha sido un éxito. Sobre la supuesta derrota de la banda, basta observar la situación de Bildu en las instituciones y su influencia en todos los niveles de la Administración para advertir que lo que ha sucedido es más bien lo contrario, no sólo no ha perdido la batalla, sino que está consiguiendo todos sus objetivos políticos. El terrorismo nunca ha sido para ETA un fin en sí mismo, como es el caso de determinadas formas de extremismo islámico o lo fue en las Brigadas Rojas o en la banda Baader-Meinhoff. Para la organización terrorista vasca, la dinamita o los disparos a quemarropa fueron hasta su renuncia a la violencia en 2011 un medio a sus perversos ojos legítimo para alcanzar sus fines. Como ha reiterado hasta la saciedad Jaime Mayor Oreja, ETA es ante todo y sobre todo un proyecto político y este proyecto no ha sido doblegado, sino que florece en todo su hediondo esplendor. Cuando el nefasto Rodríguez Zapatero decidió salvar a ETA del hundimiento completo al que la abocaban la eficacia de la Policía Nacional y la Guardia Civil, el rigor de los tribunales y el rechazo horrorizado de millones de españoles y de bastantes vascos a su cruel vesania, lo hizo conscientemente al servicio de un plan compartido con la banda de destrucción de nuestro orden social, de nuestra unidad nacional, de nuestra economía de mercado, de nuestra democracia, de la Corona, de nuestra historia y de nuestra cultura occidental.

Cada organización política tiene su código genético, sus tradiciones y sus hábitos. El Partido Socialista Obrero Español nunca ha demostrado a lo largo de su más que centenaria trayectoria una especial identificación con el imperio de la ley, las libertades civiles y el sistema productivo basado en la propiedad privada y en la libre empresa. Su tendencia, a pesar de etapas de contrición como la que forjó la Transición, ha derivado invariablemente a la revolución, la eliminación de sus adversarios electorales mediante la coacción o el fraude y la elección de lo peor de cada casa como aliados. Así sucedió en la Segunda República y en la Guerra Civil y así está sucediendo ahora con el renovado frente popular de chavistas, separatistas, filoetarras y socialistas que encabeza Pedro Sánchez.

Ante esta gravísima amenaza a la Constitución vigente y a la propia existencia de España como vector histórico y como espacio de derecho, de prosperidad y de seguridad, los partidos llamados constitucionalistas han de entender que un enfoque de su actividad bajo la premisa de que nos encontramos en un contexto de normalidad democrática en el que las elecciones dirimen quién gobierna en una pacífica alternancia, representaría un peligroso error de perspectiva que les dejaría inermes ante la implacable coalición destructiva que se cierne sobre nuestra multisecular Nación. Aquí no está en juego la mayoría parlamentaria, ojalá fuese únicamente eso, aquí lo que se plantea va mucho más allá.

Se ha observado y con razón que Pedro Sánchez carece de ideología o de principios y que su sola obsesión patológica es la consecución, el mantenimiento y el disfrute del poder. Estas características de su personalidad son precisamente las que han abierto la puerta de la casa común a aquellos que aspiran a derruirla. El PP y Vox, en la eventualidad de que dentro de dos años articulasen una nueva mayoría, han de prepararse para tiempos recios porque los que hoy poseen el BOE no se conformarán si las urnas les obligan a bajarse del machito y utilizarán todas las herramientas de subversión, desorden y amedrentamiento que tengan a su alcance.

La madre del policía local de Andoáin asesinado en febrero de 2003 por ETA, Joseba Pagazaurtundúa, dijo proféticamente que los socialistas vascos harían y dirían cosas que le helarían el corazón. Pablo Casado y Santiago Abascal han de tener muy presente que su sangre ha de tener la temperatura de determinación, coraje y convicción necesarios para devolver su calor a la que Sánchez y sus cómplices nos han congelado.

España necesita un Núremberg que condene a ETA
Rosa Díez. okdiario 24 Octubre 2021

Tras un Congreso en el que el PSOE decidió sustituir los debates sobre propuestas políticas por varias sesiones de malabarismo y coros y danzas ha llegado la semana en la que el régimen sanchista ha querido que los españoles celebráramos los #diezañosdepaz, al modo en el que el franquismo celebraba sus #veinticincoañosdepaz.

La nueva semana de la infamia finaliza, como no podía ser menos teniendo en cuenta a sus protagonistas, con un aquelarre a favor de los criminales terroristas que adquiere la forma de manifestación en San Sebastián; una manifestación organizada por Otegi, el “heroico” portavoz de ETA, ese “hombre de paz”, que diría Zapatero, gracias a quien Sánchez vive en la Moncloa y gobierna, a través de la tal Chivite, en Navarra. Una manifestación a la que asistirán los socios preferentes de Pedro Sánchez y del PSOE, los delincuentes condenados por golpismo y prevaricación y que han sido indultados por el Gobierno de España.

El “aniversario” de diez años sin atentados de ETA debiera haber servido para que los españoles hubiéramos escuchado la voz de las víctimas, la voz de los movimientos cívicos que protagonizaron la resistencia ante ETA y ante el nacionalismo obligatorio, la voz de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que arriesgaron y dieron su vida para defender, en tierra hostil, las libertades de todos los españoles y para proteger la vida de quienes se enfrentaban a ETA. Pero no; los protagonistas han sido los terroristas y sus cómplices, quienes les han ayudado a cometer sus crímenes y quienes se afanan en limpiar su historia de terror.

Como hemos dicho en muchas ocasiones, los terroristas dan miedo; pero quienes los defienden, quienes los protegen y quienes los blanquean para blanquear su propia indignidad y su alianza diabólica con los enemigos mortales de la democracia, esos nos dan mucho asco, un asco infinito.

En España ha faltado pedagogía democrática. No sólo hay millones de jóvenes que desconocen la historia de ETA y de sus víctimas, sino que una inmensa mayoría de españoles no tiene conciencia del origen del terror, de donde reside la verdadera semilla del mal. La lucha de la democracia contra ETA y contra el terror no acabará mientras en España no haya un Núremberg.

Tras la Segunda Guerra Mundial, en el juicio de Núremberg, no sólo se juzgó y condenó a los criminales y sus actos de barbarie, sino que se juzgó y condenó la ideología nazi porque es incompatible con la democracia y porque fue en nombre de esa ideología, movidos por esa pulsión criminal por la que los nazis perpetraron todos sus crímenes. De la misma manera hemos de juzgar la ideología que está detrás de todos los crímenes terroristas, la ideología del nacionalismo etnicista y totalitario, de quienes defienden la superioridad de raza… la ideología que es en la que se ha sustentado el terrorismo nacionalista de ETA y en cuyo nombre instauraron la primera víctima. Y así, hasta asesinar a 857 españoles, 714 de ellos mientras ya vivíamos en democracia.

Hasta que no se condene toda la historia de terror de ETA -no sólo de los actos perpetrados por sus miembros y de los autores de los crímenes- no podremos decir que hemos derrotado a ETA. Mientras la ideología en cuyo nombre se instauró la primera víctima sea alabada y bendecida incluso por quienes hoy forman el gobierno de España, no podremos decir, en puridad, que ETA ha sido derrotada.

La democracia española no habrá derrotado a ETA mientras la ideología que ha provocado sus crímenes no haya sido juzgada y condenada, mientras quienes la defienden no sean colocados fuera de la ley. Ha de haber vencedores y vencidos, no cabe el empate entre democracia y totalitarismo, entre víctimas y verdugos. No hay ningún aniversario de paz que celebrar; en Euskadi nunca hubo una guerra entre vascos ni una guerra de vascos contra españoles. Los vascos, como el resto de los españoles, participaron en el siglo pasado en una guerra civil y unos lo hicieron en el bando de republicano y otro en el llamado nacional. La guerra civil fue entre españoles, no entre vascos. Y, por cierto, los nacionalistas vascos no terminaron con Franco porque este los rechazó tras el pacto que suscribió el PNV con los italianos de Mussolini en Santoña.

Desde que acabara la guerra civil en Euskadi, como en el resto de España, nunca nos ha faltado la paz; lo que no hemos tenido ha sido libertad. Y ha sido el nacionalismo identitario y mortal de ETA quien nos la ha negado. Por eso hoy, tras esta bochornosa semana de “celebraciones de la paz”, quienes nunca abrazamos la paz de Franco hemos de decir alto y claro que nunca reconoceremos como una victoria de la democracia la paz de ETA.

En memoria y por respeto a las víctimas tenemos la obligación de señalar a los verdugos y también a los colaboracionistas y a los tibios. La democracia española no saldará su deuda con las víctimas hasta que seamos capaces de hacer nuestro propio Núremberg en el que se juzgue y condene la ideología y la historia de ETA. Por todas y cada una de las 857 víctimas de ETA tenemos el deber de no descansar hasta que esa ideología criminal sea juzgada y condenada por la historia y para siempre.

Otegi, ten conciencia de tu maldad y desaparece
Teresa Giménez Barbat. okdiario  24 Octubre 2021

Cuando alguien que ha cometido crímenes espantosos se hace consciente del mal que ha causado, lo demuestra apartándose de la luz pública y llevando una vida lo más discreta posible. No se puede reconocer el daño y sentir el dolor de los familiares y, a la vez, aspirar, tan ricamente, a ser un representante político a la misma altura moral que los demás. Sí: es una afrenta verle en los telediarios.

El brasileño Julio Santana mató a 492 personas, también niños, como encargo del crimen organizado. Klester Cavalcanti, un prestigioso periodista de su país, le entrevistó para escribir un libro sobre su vida: “492 muertos: confesiones de un asesino a sueldo”. Se publicó en España en el 2018. Como Otegi y los suyos, fue un profesional. Y al igual que él podía empezar cada día con el espíritu tranquilo. “Nunca preguntaba el porqué de un encargo. Mi única exigencia era cobrar por adelantado. Mataba sin odio, con tranquilidad y en paz. Era bueno en lo mío”. Él estaba en paz porque era un hombre religioso que pensaba que sólo tenía que rezar. A diferencia de él, no está claro si todos los etarras creían que Dios estaba de su lado. Pero, ¿quién quiere a Dios si tienes contigo a tu Euskadi del alma? Su utopía era suficientemente buena para lavarles de todo pecado. Santana, después de cada crimen, rezaba lo que sabía infalible: diez avemarías y veinte padrenuestros. Me pregunto qué invocaron Otegi y los suyos para no matarse a sí mismos viendo los ojos de Miguel Ángel Blanco. Curas en la proximidad los tenían en abundancia. Fuera lo que fuera, funcionaba. Los hombres como Otegi eran, como Santana, “buenos en lo suyo”

«Cada encargo lo llevaba a cabo con tranquilidad y paz, sin odio y sin maldad en el corazón. Yo sabía que estaba libre de pecado, que Jesús me había perdonado, porque rezaba y el dolor y la tristeza se iban». Y lo decía sin el menor remordimiento. Sólo cuando su entrevistador le pidió, por mor de la precisión, sentarse a enumerar las víctimas que meticulosamente había apuntado en un cuaderno se sintió mal. No creía haber matado a tantos.

¿Se sentiría mal Otegi si le obligasen a pronunciar los nombres de todas las personas que la banda asesinó? Mejor no ponerse en duda. En esa declaración solemne en el Palacio de Ayete en la que admitió que el «dolor» causado por ETA «nunca debería haberse producido» es muy probable que se viera como una buena persona. Las circunstancias, la opresión, la putaEspaña, en fin, les obligaron. «Nunca he sido una persona peligrosa. Jamás. Siempre he sido un buen hombre, de buen corazón, que ha tratado a todos con mucho respeto. La gente siempre me ha tenido aprecio», opinaba Santana de sí mismo. Nadie quiere ser un malvado para los suyos. Hasta el peor asesino se reivindica como menos malo de lo que la gente piensa. El ansia por mantener la reputación – ¡incluso en un depravado! – es una necesidad humana con raíces ancestrales.

«Queremos decir a las víctimas de ETA, de corazón, que sentimos su dolor», declamaba Otegi. «Usted no se puede hacer una idea, pero matar es algo grande. Genera una enorme sensación de poder. Tener la vida de alguien en tus manos… Tienes poder sobre la vida», confesaba Santana. Y esta es la cruda verdad. Los asesinos etarras tuvieron la potestad de arrebatar la vida a quien decidían que no merecía vivir. ¿Hay algo más adrenalítico? Y justificarlo a conveniencia con un relato grandioso para levantarse puros cada mañana.

Otegi no tiene remordimientos. Julio Santana, después de contar a sus muertos, se mudó con su familia donde nadie pudiera reconocerlo. Buscó la paz en una granja donde comió la yuca y el boniato que plantaba. Una especie de caserío brasileño. Ahí debería recluirse un arrepentido de verdad. Santana decía que, en sus pesadillas, las personas a las que mató volvían. Pero que bastaba con diez avemarías y veinte padrenuestros para ahuyentarlas.

Así de baratas quiere comprarlas Otegi.

Las víctimas despliegan pancartas al paso de la manifestación por los etarras: «Asesinos presos»
Luz Sela. okdiario 24 Octubre 2021

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) ha desplegado este sábado dos pancartas en el transcurso de una manifestación a favor de los presos de ETA en San Sebastián a la que han asistido, entre otros, Arnaldo Otegi, Oriol Junqueras y representantes de Podemos y el PNV. La marcha reclama el acercamiento de los presos etarras y beneficios penitenciarios para que puedan acceder a permisos carcelarios y la libertad condicional.

En una de las pancartas la expresión «presos políticos» aparece tachada y es sustituida por «asesinos presos». En otra, las víctimas han reemplazado el término «gudaris» (soldados) por «hiltzaileak» (asesinos). Asimismo, se han repartido octavillas con los nombres de los asesinados por la banda terrorista.

Entonces, los participantes en la marcha les han gritado: «cobardes», «vosotros, fascistas, sois los terroristas» y «fuera de aquí». Tras unos momentos de tensión, la manifestación ha proseguido su marcha por las calles de la capital guipuzcoana.

«Estamos hoy aquí para decirles a estos odiadores profesionales que son los mismos que durante cincuenta años de terror de ETA han intentado amedrentarnos. Estamos aquí para decirle a la cara a Sortu, a Bildu, a Arnaldo Otegi que, secundando esta manifestación, se retratan: son los mismos de siempre y ningún arranque de sentimentalismo cínico podrá ocultarlo», ha dicho la presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez.

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