AGLI Recortes de Prensa   Martes 26  Octubre  2021

Sánchez financia las chorradas de Igualdad y los chequevotos a costa de dejarnos a oscuras
OKDIARIO 26 Octubre 2021

El Gobierno ha vetado la tramitación en el Congreso de una ley del Partido Popular que proponía convertir en permanentes las reformas fiscales de carácter temporal que el Gobierno acordó para reducir el recibo de la luz. Proponen los populares extender de forma prolongada la reducción del IVA eléctrico para mantenerlo en el 10% y suspender el Impuesto de Generación Eléctrica que grava hasta un 7% la factura, además de trasladar los ingresos de los derechos de CO2 al recibo eléctrico para reducir su coste. Todas estas medidas servirían para abaratar la factura en un 20%. El Gobierno sanchista ha argumentado que implementar esas medidas tendría un coste negativo para el Estado de 872 millones de euros y que, además, mantener de forma permanente el IVA en el 10% requeriría el visto bueno de Bruselas, algo que es tan mentira como que era imposible bajarlo del 21 al 10%, que es lo que argumentó durante meses antes de tener que rendirse a la evidencia.

Lo que ocurre -la cruda realidad- es que Sánchez necesita esos 872 millones de euros para seguir regando el chiringuito del Ministerio de Igualdad, que el año que viene tendrá un presupuesto de 525 millones de euros, y para pagar la compra de votos de a través del bono cultural de 400 euros que el Ejecutivo destinará a los jóvenes que en 2022 cumplan 18 años y para las ayudas de 250 euros previstas para el alquiler Las estimaciones más moderadas hablan de un coste para las arcas públicas de 200 millones de euros para la primera de estas medidas y de 225 millones para la segunda. En total, 425 millones de euros que, sumados al dispendio del Ministerio de Irene Montero -que todo lo que recibe lo reparte entre sus amiguetes a través de una tupida red de intereses creados- asciende a más 900 millones de euros, prácticamente la cantidad que dejaría de ingresar el Estado si se aprobara la ley del PP para reducir la factura de la luz en un 20%.

Conclusión: el precio de la factura eléctrica bajaría un 20% con carácter permanente si Sánchez suprimiera el Ministerio de Igualdad -sólo lo sentirían los amigos/amigas/amigues de Irene Montero- y renunciara a los ‘chequevotos’. Así de sencillo.

Financiar o robar y despilfarrar
Nota del Editor 26 Octubre 2021

Lo que hace el dr cum fraude y sus quates no es financiar sino robar y despilfarrar.

El PIB crecerá menos este año
Siete organismos confirman ya que las cuentas de Sánchez son ‘fake’
Carlos Ribagorda. okdiario 26 Octubre 2021

Siete organismos nacionales e internacionales han tumbado ya las previsiones del Gobierno de crecimiento económico de la economía española para este año, mientras el Ejecutivo insiste en que su estimación de que el PIB crecerá un 6,5% es «prudente». Pero la realidad es que la AIReF, el Banco de España, el FMI, Caixabank, BBVA Research, JP Morgan y el Colegio de Economistas han revisado ya a la baja su previsión de incremento del PIB para este año a una horquilla de entre el 5% y el 5,7%, lo que deja en papel mojado las cuentas de Pedro Sánchez y dan argumentos a la oposición.

La cascada de revisiones a la baja de las previsiones del crecimiento de la economía española para este año no ha servido para que el Gobierno modificara sus estimaciones ni para este año ni para el próximo. Mantiene que este año España crecerá un 6,5% y en 2022, un 7%. Una cifra que la oposición califica de inconsistente porque, al no cumplirse la previsión para este año, nacen cojos ya los Presupuestos de 2022 puesto que parten de los datos de 2021, como señala Elvira Rodríguez, diputada del PP.

Este mismo lunes, la secretaria de Estado de Hacienda y Presupuestos, María José Gualda, ha afirmado que los Presupuestos Generales para 2022 son «absolutamente realistas» y «no están basados en unos escenarios macroeconómicos obsoletos». Y añadía que «los datos con los que se ha trabajado son el escenario macro que tiene el aval de la AIReF». Tener el respaldo de la AIReF ha sido el argumento utilizado por el Gobierno para defenderse de la cascada de revisiones a la baja de organismos como el FMI o el Banco de España.

Pero ahora también el organismo fiscalizador de las cuentas públicas, la AIReF, ha tumbado la previsión del Gobierno y se ha alineado con otros organismos internacionales y nacionales. Y no sólo para este año: para el próximo ejercicio ha rebajado también en medio punto su anterior previsión y cifra el crecimiento de 2022 en el 6,3%, siete décimas menos que el Ejecutivo. Hay que recordar también que la primera previsión del Gobierno para este año fue del 9,8%.

Rebaja del INE
Los siete organismos que ya han dejado en papel mojado la previsión del Gobierno han tenido en cuenta varios aspectos que han cambiado y que el Ejecutivo obvia. En primer lugar, la rebaja del INE del crecimiento del segundo trimestre, que ha dejado en el 1,1% -frente al 2,8%-. Es el punto clave para el FMI, el Banco de España y el resto de organismos.

En segundo lugar, el elevado precio de la electricidad, que va a restar una décima de crecimiento este año y tres décimas en 2022, según la AIReF. Y, en tercer lugar, el turismo y el consumo interno, que en 2021 ha sumado seis décimas al PIB pero para el próximo ejercicio restará dos décimas por el alza de la inflación.

Además, la presidente de AIReF, Cristina Herrero, ha señalado como riesgo la escasez de suministro de materiales, que afecta ya a buena parte de las empresas europeas. Restará dos décimas al presupuesto en 2022.

El bochorno infinito de un presidente que negocia con su propio Gobierno
La perplejidad que provoca la guerra entre dos socios de Gobierno es la prueba definitiva de la degradación de un presidente hipotecado desde 2018 al que no le sale nada gratis.
Editorial ESdiario  26 Octubre 2021

PSOE y Podemos escenifican en público una guerra abierta que, unida a la dependencia del Gobierno de los aliados nacionalistas, define la situación real de Pedro Sánchez: es un presidente intervenido por dos frentes distintos que no disimulan nada el precio de su apoyo ni tienen empacho en poner en riesgo la estabilidad del Gobierno si no logran sus objetivos.

La inhabilitación del diputado Alberto Rodríguez, condenado por agredir a un policía; y la reforma laboral, cuya anulación reiteró el sábado la vicepresidenta segunda de Podemos, Yolanda Díaz, y provocó una sonrojante reunión fallida entre socios de un mismo Gobierno; son las dos últimas causas de la nueva algarada, más propia de un momento preelectoral que del ecuador de una legislatura.

El PSOE da la coalición por amortizada y espera "movimientos" tras los Presupuestos

Y reflejan la desesperación de Pedro Sánchez, voluntaria por haber elegido estos socios, y su imposible intento de cuadrar siempre el círculo: de un lado quiere cumplir con Europa, partidaria de mantener lo sustantivo de la reforma laboral y de aumentar la flexibilidad del empleo. Pero de otro depende de Podemos, con su visión anticuada, sindicaliza e intervencionista del empleo y la empresa.

Le sucede a Sánchez con Podemos lo mismo que con los independentistas, a quienes intenta calmar con concesiones económicas y simbólicas (más competencias, más financiación, más bilateralidad o menos español en las aulas) mientras repite, en el resto de España, que nadie defiende la Constitución más que el PSOE.

Es posible que la Unión pierda la confianza definitivamente en la solvencia de Sánchez, más pendiente de pagar sus facturas personales y de promocionarse que de gestionar un país

A ese jaleo, impropio de un Gobierno solvente, se le añade el inequívoco deseo de Sánchez de competir con sus propios socios con fines electorales: el anuncio de la Ley de Vivienda, para este martes; la subida del SMI o las subvenciones para pagar la luz soliviantan a Podemos, al considerarlas banderas suyas.

Pero también reflejan la deriva hacia el populismo de Sánchez: sea por su dependencia o por convicción, al final siempre hace lo que quiere Podemos y se limita a intentar anunciarlo él para sacarle rédito político. Veremos si esta vez puede, dadas las exigencias de Bruselas, vinculantes en la transferencia de Fondos Europeos.

Deterioro ante Europa
En este viaje, además del deterioro de la confianza que despierta el Gobierno, ya muy minada, se confirman dos derivas inquietantes: de un lado, la degradación del Estado de Derecho por los insultantes ataques de Podemos al Poder Judicial y al Congreso por la inhabilitación de Rodríguez.

Y de otro, la falta de credibilidad ante Europa, pendiente de unas reformas que nunca llegan y están vinculadas a la liberación de los Fondos Europeos: si Nadia Calviño pierde de nuevo su pulso con Yolanda Díaz e Ione Belarra, es posible que la Unión pierda la confianza definitivamente en la seriedad y solvencia de Sánchez, más pendiente de pagar sus facturas personales y de promocionarse que de gestionar un país con el rigor más elemental.

La inflación, el impuesto en la sombra que empobrecerá en 30.000 millones a empresas y familias
El sector privado cada vez se resiente más del encarecimiento de los precios.
Diego Sánchez de la Cruz. Libertad Digital 26 Octubre 2021

Un nuevo informe de Funcas apunta que el Índice de Precios al Consumo cerrará el año con un crecimiento cercano al 5%, que será del 4,8% en el escenario de referencia y alcanzará el 5,3% en caso de que el encarecimiento de la energía siga su escalada. Estas estimaciones vienen a confirmar que la inflación se está convirtiendo en un problema cada vez más serio.

De acuerdo con estimaciones de Raymond Torres, el director de coyuntura de Funcas, el aumento de los precios ya le ha costado a los agentes económicos la friolera de 19.000 millones de euros. Para ser precisos, las familias se han empobrecido en 8.100 millones como resultado de la subida de los precios observada de enero a agosto.

Si los hogares están saliendo golpeados, no se puede decir menos de las cuentas de resultados de las empresas, que, de hecho, han soportado el 58% de la factura. Esto significa que, pese a haber subido precios, los resultados empresariales han sufrido una merma de 10.900 millones de euros como resultado del encarecimiento de los precios en los ocho primeros meses del año.

Siempre puede discutirse hasta qué punto las empresas trasladan a los precios los mayores costes de producción que se derivan del problema inflacionario, lo cierto es que la estimación que ha elaborado Raymond Torres no ofrece lugar a dudas en cuanto a la factura acumulada que soporta el sector privado, que asciende a 19.000 millones para enero-agosto, una vez se consideran ambas rúbricas, la familiar y la empresarial.

De hecho, en caso de mantenerse la tendencia actual en los próximos meses, el impacto de la subida de precios llegaría a situarse por encima de los 30.000 millones en el conjunto del año 2021. Para poner esta cifra en perspectiva, basta con señalar que la recaudación anual generada por el Impuesto de Sociedades ronda los 22.000 millones, según los Presupuestos Generales del Estado.

El propio Torres alertó recientemente del golpe que está suponiendo la subida de la luz y del gas, dos epígrafes que han experimentado un encarecimiento cercano al 50% en los tres primeros trimestres del año. Este tipo de circunstancias puede afectar directamente a la competitividad de las empresas españolas, limitando su capacidad exportadora, aunque de momento hay señales que apuntan que nuestro tejido productivo está aguantando mejor el tirón que otros socios europeos.

Advertencia de la AIReF: saldremos de la crisis con más gasto estructural y deuda apuntando al 190% del PIB
El organismo recuerda que las medidas de los PGE apenas tendrán impacto en el déficit, que caerá por el fin de la pandemia y los fondos europeos.
D. Soriano Seguir. Libertad Digital 26 Octubre 2021

En términos estructurales (es decir, sin tener en cuenta el momento del ciclo) España no ha ajustado de verdad su gasto público a sus ingresos desde 2007-08. Probablemente, desde antes, pero los años de la burbuja del ladrillo taparon el incremento del dispendio con la entrada de miles de millones de recaudación extra e insostenible. Sí, entre 2012 y 2015 mejoró algo el saldo estructural, pero sin un cambio de tendencia significativo.

Y esto no cambiará tras la crisis de la covid. Era previsible viendo lo ocurrido en años anteriores. No hay que olvidar que en 2019, tras más de un lustro de fuerte crecimiento económico y creación de empleo, nuestro país mantenía un déficit público del 2,9%, al límite del 3% que se supone que es un máximo y que para los gobiernos españoles parece convertirse en una meta: cualquier cosa que se acerque a esa cifra es como que nos vale porque alivia la presión que llega desde Bruselas.

Este lunes, la presidenta de la AIReF, Cristina Herrero, comparecía ante la Comisión de Presupuestos del Congreso de los Diputados. Y ha dejado unas cuantas cifras para la preocupación y la reflexión: (1) El déficit se reducirá en 2022 "por la retirada de las medidas contra el covid", pero el crecimiento subyacente de los gastos es superior a la mejor cíclica de los ingresos". (2) Existe un riesgo evidente de "consolidación de gasto estructural a medio plazo". (3) El gasto del Estado, incluso sin contar partidas covid o transferencias a la Seguridad Social, crecerá un 5% en 2022. (4) Más allá de una pequeña reducción del peso de la deuda sobre el PIB fruto de la recuperación de la actividad post-covid, lo cierto es que los escenarios a medio plazo son muy poco halagüeños: la AIReF advierte de que, sin medidas extra, se puede proyectar "una ratio de deuda pública cercana al 190% del PIB a mediados de siglo".

En lo que tiene que ver con el déficit, la AIReF reconoce que las previsiones del Gobierno son "factibles". El organismo supervisor estima un déficit del total de AAPP del 7,9% en 2021 y del 4,8% en 2022 (de hecho, es un escenario incluso algo mejor al planteado por Moncloa para estos dos ejercicios). Pero es que estas dos cifras no son nada tranquilizadoras y devuelven a España al pelotón de cola de la Eurozona en términos de consolidación presupuestaria. De nuevo, salimos de una crisis con todos los deberes por hacer en este punto y muy lejos de los países que mejor equilibran sus finanzas públicas.

Porque, además, no parece haber voluntad política para enfrentar esta realidad. La AIReF descompone a continuación las causas de la reducción del déficit (del 7,9% del PIB al 4,8%) entre 2021 y 2022. Son más de tres puntos y podría parecer fruto de un gran esfuerzo o de medidas correctoras potentes. Pues no: en realidad, 2,7 puntos vienen de la retirada de medidas extraordinarias de gasto relacionadas con la pandemia y que no tendría ningún sentido que siguieran ahí. Y otras cuatro décimas provienen del impacto de los fondos europeos.

Con esto, ya tenemos toda la reducción del déficit. Y es que las medidas tributarias incluidas en los Presupuestos Generales del Estado para 2022 sólo reducen en tres décimas el déficit y se ven más que compensadas por lo que decíamos anteriormente: los gastos tiran al alza (por la consolidación de partidas y la inflación) y ese crecimiento es incluso superior al efecto macro (gastos que se reducen por la mejoría en la actividad económica). O, lo que es lo mismo, en lo que tiene que ver con el Gobierno (medidas de consolidación de gasto o aumento de ingresos) el efecto es nulo: sólo la mejora en la situación sanitaria tras la pandemia y los fondos europeos permiten reducir el déficit, aunque sea para dejarlo en el entorno del 5% del PIB.

De nuevo nos vemos ante una situación ya vivida: la crisis sirve como excusa para incrementar el gasto, algo que parece coyuntural, mientras pasa esa misma crisis... pero luego esa subida del gasto se consolida una vez que comienza la recuperación. Así, la AIReF advierte de que existe un evidente "riesgo de consolidación del gasto estructural en el medio plazo". De hecho, apunta a una realidad preocupante desde un punto de vista presupuestario: más del 50% del gasto de los PGE está "indexado" a la inflación (sueldos públicos, pensiones...).

Desde el punto de vista de la Administración Central, la capacidad de un Gobierno de contener el incremento del gasto es cada día menor. El gasto del Estado, sin contar transferencias a otras administraciones (Seguridad Social y CCAA), a la UE, intereses y clases pasivas, apenas suma algo más de 5 puntos del PIB y mucho menos de la mitad del gasto total de los PGE. O, lo que es lo mismo, incluso un Gobierno que quiera controlar realmente el gasto lo tendría complicado con este punto de partida.

Pero, sin duda, lo más llamativo del informe de la AIReF es lo que tiene que ver con la deuda pública, con cómo llegamos a esta crisis de la covid y cómo saldremos. Miren este gráfico: si en 2013 la deuda pública española rozaba el 96%, en el último trimestre de 2019 apenas se había reducido hasta el 95,5% (a pesar de todos los "esfuerzos" que los sucesivos gobiernos aseguraban que estaban realizando). Entonces llegó la covid y la deuda se disparó en unos 30 puntos del PIB, hasta el 125% con el que terminamos 2020. ¿Caerá algo este indicador entre este año y el que viene? Sí, pero no por ninguna medida especial, sino por el incremento del PIB tras el fin de la pandemia. A finales de 2022, siendo optimistas, la AIReF anticipa un nivel de deuda del 115% del PIB.

A partir de ahí, la cosa cambia. El segundo gráfico que puede verse a continuación hace referencia al déficit previsto (en ausencia de medidas) en las próximas décadas y en cómo este déficit podría afectar a la deuda. Siempre hay que apuntar que este tipo de proyecciones están sujetas a un elevadísimo nivel de incertidumbre. Hay tantos factores que pueden influir, para bien y para mal, en el déficit de cada año, que debemos ser muy cautos al respecto.

Pero ser cautos o no dar por cerradas estas cifras, que no son más que un indicador, no quiere decir que no debamos tenerlas en cuenta. Porque lo que nos dicen los gráficos es: (1) Sin medidas, el saldo primario (zona gris oscura en el gráfico de la izquierda) seguirá siendo negativo en casi tres puntos del PIB; (2) las tendencias demográficas sumarán más déficit a partir del año 2024, lo que penalizará ese saldo que ya es negativo antes de empezar; (3) el escenario central nos llevaría a un nivel de deuda sobre el PIB cercano al 140% del PIB a mitad de siglo, sin que pueda anticiparse una reducción de esa ratio en los próximos 10-15 años; (4) por último, la cifra más llamativa: 190% del PIB, un nivel que ahora parece imposible, por lo que supondría de lastre para el conjunto de las cuentas públicas (esa deuda tendrá un coste que habrá que abonar cada año) pero que casi sería inevitable debido al aumento del gasto por el envejecimiento (pensiones y sanidad) si no se hace nada al respecto.

De nuevo, con todas las cautelas de los 30 años que faltan para 2050, la AIReF nos advierte de una realidad que no puede ocultarse: de entre todos los países occidentales ricos, España es, junto a Italia, aquel que sale de esta crisis con una situación presupuestaria (en el acumulado de déficit y deuda pública) más desequilibrada. Ni conseguimos cuadrar las cuentas públicas cada año ni reducimos el peso de la deuda respecto del PIB. Puede haber muchos cambios en estas tres décadas (en política monetaria, crecimiento económico...) pero el punto de partida es el que es. Y no parece tampoco que haya demasiada voluntad política para cambiar el rumbo.

La improvisación política en la energía
Sánchez veta la ley del PP para bajar ya un 20% el recibo de la luz porque «disminuiría los ingresos»
El precio de la luz baja hasta los 215,83 euros/MWh pero será el martes más caro de la historia
José María Rotellar. okdiario 26 Octubre 2021

Desde finales de verano, el precio de la energía no para de crecer, elemento que está impulsando hacia arriba el precio de todos los productos, con lo que la presión inflacionista se deja notar ya de una manera muy clara. La energía no es el único elemento que está impactando en la escalada de precios -el coste del transporte y la escasez de algunas materias primas también- pero sí que lo hace en una parte muy significativa.

Dicho incremento se debe, en gran parte, a que la política, en prácticamente todo el mundo, ha vuelto a intervenir de manera equivocada, condenando a la extinción a muchas fuentes de energía cuando todavía no tenemos otras alternativas que aseguren el abastecimiento y que no disparen los precios. En este contexto, China elude esas prácticas y contiene los precios energéticos.

No es que sea un ejemplo para esto la dictadura comunista china -ni para esto ni para nada-, pero compite en una posición de ventaja sobre el resto de países. Si se trata de poder cuidar el medioambiente, sin el concurso del país más poblado del mundo de poco servirá que el resto renunciemos a las energías fósiles, pues la contaminación permanecerá, pero con un occidente más empobrecido a costa de un mayor enriquecimiento del régimen chino.

No se trata de copiar, por tanto, a China, pero sí deberían reflexionar los gobiernos occidentales sobre las decisiones que llevan ya años tomando en materia medioambiental, porque bajo la excusa de la conservación del medioambiente están adoptando unas decisiones que nos está empobreciendo a todo occidente. Se pide acabar con el carbón, con el gas, con el petróleo, pero ese cambio se está llevando a cabo sin que tengamos un buen sustitutivo, competitivo y abundante. Las energías renovables siguen siendo caras, y muchas de ellas no se emplean al máximo de su producción porque los productores no consiguen cubrir costes con sus precios. Paralelamente, no se apuesta decididamente -en especial, en España- por la energía nuclear, segura, barata y que se puede producir de manera abundante.

Con todo ello, hay escasez de energía y hay que completar el conjunto de la oferta con el gas, que, por una parte, se quiere desterrar, pero que por otra se emplea como imprescindible para poder mantener la oferta energética en línea con la demanda. Lo que sucede es que el precio del mismo, que marca el marginal de la energía, se dispara, y el coste conjunto se encarece.

Vivimos en una época en la que las decisiones políticas son cada vez más equivocadas, debido al corto plazo. Si bien es cierto que la política siempre se ha movido más por el cortoplacismo que por pensar a largo plazo -con excepciones- hoy en día se muestra todavía más acusado este problema: es la era de las redes sociales, donde lo que se escribe ahora es ya antiguo, donde todo se quiere al momento, donde no se reposa nada. Y si así es el conjunto de la sociedad, la política muestra ese rasgo de manera exacerbada. De ese modo, en materia energética envuelven todo en celofán de respeto medioambiental sin haber buscado antes una alternativa eficiente, empobreciendo al conjunto de la sociedad, en la que las familias pierden poder adquisitivo para hacer frente a la factura de la luz y al resto de productos, al propagarse el incremento del coste energético por toda la cadena de producción, y paralizando las industrias, que ven cómo sus costes se comen todo margen por la subida del precio de la energía. Es el coste de la improvisación política también en materia energética: un problema de enormes dimensiones en el que nos han metido decisiones erróneas y del que veremos cómo conseguimos salir.

El circo de la reforma laboral
EDITORIAL. Libertad Digital 26 Octubre 2021

El objetivo de Yolanda Díaz es imponer la "negociación colectiva" y devolver el poder a los sindicatos con los retrógrados convenios sectoriales.

Pedro Sánchez prometió derogar la reforma laboral del PP en la moción de censura que le llevó a la Moncloa y repitió la promesa en las dos convocatorias electorales celebradas al año siguiente como uno de los ejes principales de la política económica de su Gobierno. Huelga decir que jamás cumplió su palabra, gracias a lo cual nuestro mercado laboral ha podido capear la pandemia del COVID sin desplomarse por completo, que es lo que hubiera ocurrido si se hubieran eliminado las medidas de flexibilidad laboral introducidas en su día por la ministra Fátima Báñez.

Los ERTE, por ejemplo, un mecanismo duramente criticado por la izquierda cuando estaba en la oposición, es hoy uno de los elementos esenciales que ha permitido a esa misma izquierda blasonar desde el Gobierno de proteger al empleado en momentos de dificultad como los atravesados durante la crisis sanitaria. Pero el proverbial sectarismo de la izquierda española no admite excepciones, por eso sigue poniendo en el punto de mira una de las reformas que más ha contribuido a mejorar la situación de los trabajadores que tanto dice proteger.

Los mensajes contradictorios del Gobierno socialpodemita son interpretados como la consecuencia de un intenso debate interno en el que habría posiciones diametralmente opuestas. Por un lado, el bloque socialista con Sánchez a la cabeza pretendería suavizar la contrarreforma socialpodemita, mientras que el sector chavista comandado por la comunista Yolanda Díaz sería partidario de borrar de un plumazo la obra legislativa del PP en materia laboral.

Sánchez, sencillamente, no puede eliminar las reformas introducidas por el último Gobierno de Rajoy porque la Unión Europea no va a permitírselo. De hecho, Bruselas criticó duramente esa reforma del Gobierno del PP porque era demasiado tímida, así que difícilmente va a transigir con una derogación como la que anuncia el Ejecutivo socialpodemita. La ministra Nadia Calviño, representante de facto de las autoridades europeas en el Gobierno de España para imponer una mínima ortodoxia, apenas disimula su escándalo por una operación disparatada que podría acabar con el propio Gobierno a medio plazo.

Por su parte, el bloque chavista de la coalición finge ejercer una oposición dura ante sus colegas socialistas, aunque sabe que, de llevar adelante sus planes, los fondos de la UE quedarían congelados y, con ellos, los numerosos subsidios propagandísticos con los que la ultraizquierda pretende mantener el favor de sus votantes.

Lejos de preocuparse por el bienestar de los trabajadores, la única cuestión de fondo que se dirime realmente y el gran objetivo de Yolanda Díaz es imponer de nuevo la perniciosa "negociación colectiva" y devolver el poder a los sindicatos con un regreso a los retrógrados convenios sectoriales y liquidando el ya muy escaso margen de libertad que la reforma de Báñez dejó a las empresas.

Todo es, por tanto, un circo demagógico en el que PSOE y Podemos maniobran para mejorar a costa del otro en las encuestas, cada vez más negativas para la coalición socialpodemita. En los próximos días veremos a los ministros de uno y otro bando tensar la cuerda, pero guardándose muy bien de romper una coalición que les permite seguir enchufados al presupuesto público junto con centenares de colaboradores.

Hay que acelerar la ruptura del Gobierno
Editorial La Razón 26 Octubre 2021

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no puede convertirse en el bombero de un Gabinete que sufre periódicos incendios por las fricciones internas de sus dos alas. No sólo porque, a la postre, le supone un desgaste político muy acusado por la opinión pública, sino porque el exceso de ruido resta eficacia a la labor gubernamental en unos momentos de crisis, que aconsejan sosiego y análisis sereno en el proceso de toma de decisiones. Con un problema añadido, que algunos de los puntos de desencuentro que están aflorando entre los socios, como el alcance de la reforma laboral, no tienen más solución de continuidad que la renuncia de Unidas Podemos a una de sus principales banderas políticas, puesto que no parece probable que desde las filas socialistas se quiera correr el riesgo de una ruptura de los compromisos adquiridos con la Comisión Europea.

En este sentido, conviene advertir de que cada vez que el Ejecutivo se ha dejado arrastrar a las posiciones más maximalistas y radicales de sus socios, se ha visto obligado a rectificar el rumbo, unas veces recurriendo a las clásicas políticas paliativas que nada arreglan, otras, dejando que el tiempo y la intemperancia de la extrema izquierda, que amontona un conflicto sobre el siguiente, las lleve al olvido de los ciudadanos. Así ocurrió con la pretensión de cambiar el sistema de elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial, que hizo saltar todas las alarmas de la UE, o, más recientemente, con la Ley de la Vivienda, sometida a una poda de sus aspectos más lesivos para el mercado inmobiliario, o con el decreto confiscatorio de las eléctricas, para el que se buscan soluciones que calmen la alarma sembrada entre los inversores internacionales, cada vez más reacios a invertir en un país con un Ejecutivo tan poco confiable.

No es casualidad que a medida que se suceden los incendios en el seno del Consejo de Ministros y se tensan las relaciones con Podemos, se asista a una mejora de las relaciones institucionales con el Partido Popular, hasta el punto de desbloquear la renovación de los principales órganos jurisdiccionales. No se trata, por supuesto, de pretender que el líder de la oposición, Pablo Casado, ayude al presidente del Gobierno a prescindir de sus socios, pero sí de recalcar que el posible entendimiento entre los dos grandes partidos españoles es el mejor antídoto contra la extendida estrategia de la tensión de los populistas. En cualquier caso, y pese a la evidente vocación de Pedro Sánchez de agotar la legislatura, existen los suficientes imponderables en el horizonte, no sólo económicos, como para aconsejar que la inevitable ruptura de la coalición gubernamental se produzca cuanto antes. Aunque sólo sea porque la formación morada está obligada a llevar a cabo un proceso de refundación, ya en marcha, que evite en lo posible su actual deriva hacia la irrelevancia electoral. Y a nadie se le escapa que intentarán hacerlo sobre las espaldas de los socialistas.

Bipartidismo aunque mate
Nota del Editor 26 Octubre 2021

Iba a escribir algo sobre esto del bipartidismo, pero me han madrugado los de la Gaceta con su editorial (en la secciòn bilingue):

El Partido Malvado y el Partido Estúpido
EDITORIAL. https://gaceta.es  26 Octubre 2021

El engaño del PP a sus votantes: así perpetúa Almeida las políticas de la izquierda
MADRID CENTRAL, SUMISIÓN AL LOBBY LGTBI...
Agustín Benito. https://gaceta.es 26 Octubre 2021

La izquierda sigue marcando la agenda ideológica en Madrid, pese a que el Ayuntamiento está gobernado por Partido Popular y Ciudadanos. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, se presentó a los comicios de hace dos años prometiendo acabar con el legado de Manuela Carmena y no solo no lo ha cumplido [incumpliendo así el pacto de investidura con VOX], sino que ha incidido en él.

El PP ha pasado del «con Almeida Madrid Central se acaba el 26 de mayo» al activismo climático propio de Greta Thunberg. El que era «un experimento fallido y sin sentido (…), un arma de propaganda electoral» se ha ampliado ahora con medidas más restrictivas para los vehículos sin etiqueta. Pero Madrid Central, ese plan liberticida [con Carmena y con Almeida] que perjudica más a las familias sin recursos, que se verán obligadas a adquirir un nuevo automóvil si quieren entrar en la capital de España, no es el único ejemplo de sometimiento al decálogo ideológico de la izquierda, de asunción como propia de la ideología que la mayoría de los votantes del PP no comparte.

Los populares mantienen en Madrid una subordinación total a la globalista Agenda 2030, que busca a través de una serie de imposiciones [reducción del consumo de carne, prohibición de la circulación de coches, e imposición la ideología de género, del fracasado modelo multiculturalista y de restricciones a la agricultura y la ganadería…] someter a la población mundial. Así, presumieron de la bandera LGTBI ante la portavoz de Más Madrid, Rita Maestre, que le conminó a colocarla en el Ayuntamiento con motivo de las fiestas del orgullo gay «[aquí está, Rita]». Dicha bandera se izó oficialmente este domingo y será permanente en la Plaza de Pedro Zerolo cuando terminen las obras en el enclave. También mantiene la línea ‘carmenita’ en «igualdad», «diversidad» y «violencia de género» [criminalizando al hombre por el hecho de serlo], y parte de las subvenciones a chiringuitos ideológicos marxistas [pese a la reducción de las nominativas].

Por otra parte, ha permitido la creación de un grupo propio [liderado por Marta Higueras] conformado por los cuatro exediles de Más Madrid que se separaron para ser «fieles al proyecto original liderado por Manuela Carmena». La decisión [que según denuncia VOX les permitirá recibir un millón de euros al año] ha permitido que se rompa el equilibrio de fuerzas políticas en las comisiones. Estos concejales de extrema izquierda se vanaglorian de que las políticas de Carmena hayan vuelto «para quedarse» y ahora afirman que quieren condicionar los Presupuestos municipales. «Somos capaces de hacer que Almeida rectifique, lo hemos demostrado con la ordenanza de Movilidad y ahora con estos presupuestos vamos a intentar lo mismo (…). Nuestro objetivo es ser el cordón sanitario de VOX, que parece que nadie lo quiere ser», añaden. Precisamente la decisión de crear el grupo fue recurrida por VOX en los tribunales por ser «ilegal» y constituir «un delito de prevaricación administrativa».

Asimismo, estudia recuperar uno de los grandes planes de la exregidora comunista: la remunicipalización de Calle 30, la empresa de titularidad mixta encargada de la gestión, explotación, conservación y mantenimiento de la M-30 y de sus infraestructuras, y ya se plantea el análisis de la viabilidad económica de la decisión.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El Partido Malvado y el Partido Estúpido
EDITORIAL. https://gaceta.es  26 Octubre 2021

Hace ya años, el periodista conservador estadounidense M. Stanton Evans, mentor y maestro del también periodista y político republicano Mike González —autor de «El complot para transformar Estados Unidos» (Homo Legens), la primera gran obra de denuncia de las políticas identitarias—, le confió a González la siguiente reflexión: «Mike, en Washington sólo hay dos partidos: el Partido Malvado y el Partido Estúpido, y tú y yo somos orgullosos miembros del Partido Estúpido. Algunas veces, cuando los dos partidos se ponen de acuerdo, promulgan leyes malvadas y estúpidas, y a eso lo llamamos bipartidismo».

España, por lo visto en los últimos cuarenta años, pero sobre todo desde 2004, sigue las reglas bipartidistas de los Estados Unidos. Hay un Partido Malvado que ha construido una legislación para adecuarla a una narrativa identitaria que ha causado división y fractura en una empobrecida sociedad española y hay un Partido Estúpido que no sólo lo ha permitido, sino que no ceja en su empeño de seguir permitiéndolo. Algunas veces, el Partido Malvado Federal y el Partido Estúpido Español se ponen de acuerdo para aprobar juntos leyes malvadas y estúpidas o para repartirse cargos en las más altas instituciones del Estado de una manera malvada y estúpida. Y a eso lo llaman «consenso».

Las pruebas son concluyentes y se pueden consultar en el Boletín Oficial del Estado, en el Constitucional, en el Tribunal de Cuentas, en la factura de la luz, en las sentencias de los juzgados de violencia de género y en los datos de las empresas funerarias. Y también el pasado fin de semana en el Paseo de la Concha de San Sebastián cuando los socios parlamentarios del Partido Malvado, sediciosos y malversadores indultados unos, filoterroristas los demás, aprovecharon un día no laborable para abrazarse y exigir la libertad de los apenas 200 asesinos etarras que todavía están presos antes de volver a Madrid a proseguir con las negociaciones para pactar los presupuestos a cambio de innobles concesiones.

Mientras tanto, el Partido Estúpido, ciego ante el castigo que sufre España por culpa de un Gobierno funesto, se obstina en no hacer oposición alguna y limita sus críticas a algún teatrillo insípido en las sesiones de control mientras por unas migajas de poder permite el asalto del Partido Malvado a las instituciones llamadas a ser la primera línea de defensa de la nación española. Que luego las encuestas revelen un frenazo en seco de sus aspiraciones de Gobierno son sólo las consecuencias de la decisión de pactar con el mal para que apenas nada cambie y que lo poco que cambie, lo haga para peor. Lo cual, desde cualquier punto de vista posible, es una estupidez.

El Circo de La Moncloa
Pablo Sebastián. republica 26 Octubre 2021

El malabarista chino del palacio de La Moncloa tiene ya demasiados bolos en el aire y da la impresión de que el cualquier momento se le van a caer todos a la vez y el público de este circo nacional de tres pistas que parece ser España exclamará un ‘oooh’ que pondrá fin al espectáculo.

Las leyes en curso de alquileres, mordaza y laboral, unidas a la tormenta comercial que se cierne sobre las industrias, el transporte y la producción, la inflación, los costes de la energía y el dichoso precio de la luz -sobre el que Sánchez se plantea un órdago contra la UE- son demasiadas cosas a la vez.

A las que se les suman la rebelión de Yolanda Díaz en el seno del Gobierno y las amenazas de PNV, ERC y Bildu sobre los PGE de 2022, con exigencias imposibles -como presionar a Neflix para que emita contenidos en catalán-, mientras Junqueras y Otegi marchan juntos en favor de los presos de ETA, después de que el ‘padrino’ etarra reconociera, sin menor arrepentimiento, el dolor de las víctimas de la banda terrorista.

A cualquier demócrata europeo que se le cuente el alcance de las alianzas de Sánchez con todos estos personajes -comunistas, separatistas, golpistas y filo etarras, no daría crédito al relato y preguntaría por la responsabilidad del silente PSOE ante tanta ignominia y semejante alianza del llamado pacto Frankenstein.

Pero si el crecimiento se para como advierten el Banco de España y el FMI y se reactiva la presión social y el desempleo, frente a reformas tan temerarias como la que se pretende en los alquileres y el ámbito laboral, entonces ya se verá lo que ocurre con el volcán político español.

El que ya tiene abiertas más bocas que el volcán de La Palma y que no deja de aportar terremotos y ríos de malas noticias incandescentes que arrasan a su paso cuanto está a su alcance en su pretendida marcha hacia el mar.

Y habrá quienes piensen en el PSOE y en su conglomerado mediático y pro Sanchista que el malabarista chino de La Moncloa -que suele lanzar dagas voladoras contra las espaldas de sus enemigos interiores- es un genio y un héroe porque todavía no se le han caído los muchos bolos que maneja en su asombroso juego malabar.

Pero como decía el torero ‘lo que no puede ser no puede ser y además es imposible’ y tarde o temprano el malabarismo se romperá, aunque por ahora se mantenga en vilo porque todos los aliados de Sánchez y colaboradores del circo -en el número de las bofetadas de los payasos- por el ahora se protegen y se apoyan entre sí para evitar un adelanto electoral que para todos ellos podría ser fatal.

La normalización de la infamia
Antonio Pérez Henares. diariosigloxxi 26 Octubre 2021

MADRID, 25 (OTR/PRESS) Que los etarras, sus cómplices, aliados y voceros, estaban todos ellos juntos y abrazados, llamen fascistas a sus victimas es lo que el gobierno de Sánchez y sus palmeros llaman "normalizar". Los asesinos etarras encarcelados han pasado a ser "los presos vascos" y los terroristas convictos y confesos son dilectos socios parlamentarios con los que se tiene gran empatía. Donde van a parar estos maravillosos colegas al lado de esos apestados de la derecha.

Siempre ha habido algo de eso en la izquierda. Los unos, aunque pegaran tiros en la nuca y enterraran viva a la gente, al fin y al cabo eran de los "nuestros", de los podemitas desde luego como hermanos, y de eso en lo que se ha convertido el PSOE, primos segundos cuando menos. Ellos al fin y al cabo son de "casa", personas, nada que ver con un sub-humano de derechas que no alcanzara nunca tal condición por tal pecado. A alguno no se nos olvida Patxi Lopez impidiendo a Rajoy dar el pésame tras el asesinato de un militante socialista, Isaías Carrasco y expulsándolo. ¡Si hubiera sido Otegui, un hombre de paz como se sabe!

Lo escenificado este fin de semana por parte de Bildu en comandita con los separatistas catalanes y la fraternidad podemita es la puesta de largo de la normalización de una infamia que ha convertido la derrota de ETA a manos de la democracia, de las fuerzas de seguridad, de la Justicia y la sociedad española en una victoria de sus herederos, que consideran las atrocidades y crímenes cometidos algo que no solo no es execrable sino un orgullo y una heroicidad merecedora de homenaje.

Comenzó con ello Zapatero y Sánchez, que está decidido a superarle, va a cerrar el círculo. Que en realidad es volver a aquellos años de terror y plomo, aunque ahora sin pistolas y sustituida la diana por la exclusión, en los que tras acribillarlo o descuartizarlo, a ser posible en presencia de sus hijos, al asesinado se le despedía con unas pintadas llamándole asesino. Recuerdo que, entre muchos, se lo hicieron también a un socialista, Fernando Múgica.

Pues más o menos era lo que gritaban en la manifestación pro-etarra, que ahora hay que llamar de otra manera, pero es eso. Si ayer el asesinando era tachado de asesino, ahora los asesinos son, pobrecitos ellos, unos héroes presos, y sus victimas, unos provocadores fascistas.

La hoja de ruta esta pactada, lleva ya dos años firmada incluso. Sánchez lo tiene claro y lo sigue teniendo. Aunque haya tenido que hacer ascos y verse obligado a unos de sus NO ROTUNDO y que son la prueba del nueve de que es lo que va a hacer en cuanto pueda y considere que se nota menos. Esta vez el bocazas de Otegui estropeó la puesta en escena, pero esto se hace olvidar en nada y se vuelve a la andada como la burra al trigo. La infamia se convierte en "normal", los verdugos en victimas y las victimas en fascistas. Ah y a toda la tropa es bautizada como "progresista", paraguas y bula para lo que sea preciso. Hasta para pactar con asesinos.


Recortes de Prensa   Página Inicial