AGLI Recortes de Prensa   Viernes 29  Octubre  2021

Educación fácil y mediocre
Editorial ABC 29 Octubre 2021

La degradación de la enseñanza no universitaria sigue avanzando con paso firme en el camino de los currículos oficiales. Esta vez se trata del bachillerato, al que se le aplican criterios similares a los previstos para la enseñanza secundaria. De nuevo, el Gobierno quiere rebajar el nivel de exigencia a los alumnos, equiparándolos en los mínimos y desanimando a los que aspiren a máximos. Según el borrador que ha preparado el Ejecutivo, los alumnos podrán pasar de primero a segundo con hasta dos asignaturas suspendidas, e incluso obtener el título de bachillerato con una asignatura pendiente, siempre que el claustro docente lo estime conveniente y el alumno cumpla requisitos tan básicos como haber asistido a clase, haberse presentado a los exámenes y una nota media de cinco. Estas decisiones tampoco son ajenas a la realidad actual de los centros educativos, pero responden a iniciativas internas, sin crear precedentes. Al trasladarlas a una norma, será muy fácil que se tomen como un derecho del alumno y una obligación del profesorado, más aún con las presiones que suelen ejercer las familias en situaciones de este tipo.

La consecuencia de prever esta laxitud es que el tramo previo al acceso a la universidad pierde exigencia y, por tanto, no ayuda a los jóvenes a decidir con sinceridad si su verdadera vocación es la formación superior en un centro universitario o una formación profesional cualificada. Al rebajar el perfil de la condición universitaria se introduce confusión en los jóvenes, haciéndoles creer que también en la universidad será todo igual de fácil que en el bachillerato. El sistema educativo que está organizando el Gobierno es una estafa a los jóvenes. Es un engaño masivo, que luego provoca mucha hipocresía en quienes se quejan de que la universidad no prepara para el mercado laboral. Habría que añadir que el bachillerato no prepara para la universidad, ni la educación secundaria obligatoria para el bachillerato. Así se encadena un fracaso tras fracaso, con consecuencias bien visibles en el acceso de los jóvenes al mercado laboral, más fácil para quienes se cualifican más y mejor, con mayores niveles de exigencia que la media; y bien visibles en la brecha entre jóvenes cuyas familias puedan pagar una educación que escape al ‘low cost’ de los currículos que prepara el Gobierno y aquellos cuyas familias no tienen otra opción que someterse a los experimentos educativos de la izquierda en el sistema público.

En estas reformas subyace el prejuicio izquierdista contra el esfuerzo en el estudio, el valor del mérito, la virtud de la excelencia. Todas estas condiciones son asociadas por la progresía a una mentalidad conservadora, de manera que quien destaca sobre los demás es porque su familia tiene más medios económicos que el resto y esto no pueden tolerarlo los igualitaristas de la mediocridad. Las consecuencias de estas ingenierías sociales con la educación se miden por generaciones. Son fáciles de aprobar y aplicar, pero difíciles de revertir. No se tiene en cuenta, además, la carga de responsabilidad que se desploma en los hombros de los profesores, que están cada vez menos convocados a ser maestros, es decir, a enseñar lo que el alumno no sabe y a ayudarle a aprender, y más obligados a hacer de peones de brega de los experimentos con los niños y jóvenes. Todo esto, sin que se refuerce su autoridad interna en las aulas y su autoridad externa frente a las familias.

Los españoles somos más pobres cada día
Editorial La Razón 29 Octubre 2021

No descubrimos nada nuevo si afirmamos que los españoles llegan a final de mes cada día con mayores dificultades. Las economías domésticas padecen los rigores de una escalada de precios en artículos de primera necesidad y en sus costes regulares desconocida desde hace años. La vida está imparablemente cara y múltiples factores contribuyen a ello. La inflación, el denominado impuesto de los pobres -en una acepción que ha hecho fortuna, pero que parece desajustada- crece sin pausa y se erige hoy como una de las principales amenazas no solo para la prosperidad y el bienestar de los ciudadanos y el futuro de las empresas, sino para la evolución de la recuperación nacional. Los precios marcaron un nuevo hito negativo en octubre y son ya un 5,5% más altos de lo que eran hace un año. Para tomar conciencia de lo que supone el dato sirva apuntar que es el mayor incremento interanual en 29 años, desde el mes de septiembre de 1992.

Desde esa fecha y hasta el presente la evolución del Índice de Precios al Consumo (IPC) nunca había contabilizado un periodo mensual tan negativo. El impacto de esa realidad, que va a más como demuestra que en septiembre la subida fuera del 4%, se fundamenta en la presión tan negativa de las tarifas de la electricidad, la gasolina y el gas, que han castigado sobremanera la cesta de la compra. En este punto, es particularmente seria la incidencia sobre lo que se denomina «servicios Covid», los más básicos, que se han disparado un 16,2%. Igualmente relevante en este escenario sombrío es la inflación subyacente -que no tiene en cuenta el precio de los alimentos ni de los productos energéticos-, que se apunta un incremento del 1,4%, que, aunque más moderado, es un 0,4% superior al mes anterior.

En este contexto, inquieta más que sorprende la actitud relativista y contemplativa del Gobierno que jalea su particular milagro económico, su arcadia feliz, que solo existe y resiste en el argumentario propagandístico de La Moncloa. Puede que en realidad la coalición socialista comunista se frote las manos con la idea del pelotazo en la recaudación vía impuestos indirectos con una inflación en estos niveles, e incluso que aluda a ese manida y cuestionable referencia de que un IPC alto es una señal de crecimiento. En realidad, es un castigo para las rentas más bajas, pero no solo, porque lo impregna todo y los damnificados se globalizan, con desviaciones muy serias en las propias y ya imposibles estimaciones del Gobierno, y no digamos nada del consumo o de partidas críticas como las pensiones. Claro que hay factores exógenos que determinan en parte esta perniciosa espiral, pero el Gobierno contribuye con su pulsión expansiva a recalentar la economía y a inflamar ese bucle inflacionario que podría incluso derivar en estanflación. Hay señales de ello en las tripas de la economía nacional con resortes estresados. La vida está demasiado cara, pero este Gobierno no para de celebrar «buenas» noticias. Urge sobriedad y control para enfriar la fiesta del gasto que nos anuncian.

El español y los cretinos
Roberto Granda. esdiario 29 Octubre 2021

El nacionalismo siempre me pareció una grotesca aberración identitaria, un sentimiento localista mal canalizado, profundamente reaccionario y, en su vertiente extrema, violentamente estúpido.

La exaltación de la tribu y la cortedad de miras en detrimento de la ciudadanía política, con todas las desgracias involutivas que ello implica. Del deseo de todos los españoles libres e iguales apenas queda ya nada, con los privilegios entregados a los que se empeñan en habitar un territorio con supuestas impolutas raíces milenarias y otras legendarias chorradas de manipuladores poco pedagógicos, oportunistas del pesebre, subvencionados cainitas e insolidarios y muy amaestrados para divulgar una santoral y lúbrica fantasía anhelada, una mentira cien veces repetida.

En Asturias, por ejemplo, aún no se ha filtrado por los tapices de la tierra el veneno del nacionalismo, pero ya se empiezan a alzar de forma contundente las voces de los ceporros convencidos y los menesterosos intelectuales que quieren separar, según su fanático criterio, a los buenos y a los malos asturianos, lo auténtico de lo corrompido, en función del apoyo o no a la imposición del bable como lengua cooficial.

Hay que tomar partido
Por la lengua se cuelan muchos atavismos dañinos. Ahí está el origen de demasiadas disputas que acaban expulsando del sistema y de la vida civil a todo el que se resista a ser sujeto de prueba en prácticas como asfixiantes inmersiones o ingenierías sociales.

Poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Porque los comisarios políticos que espían en los patios de las escuelas catalanas lo que hablan los niños en sus juegos no empezaron siendo unos totalitarios del lenguaje, ni el proceso de nazificación se implantó de la noche a la mañana.

Y es que lo intolerable no es el nacionalismo (con su atraso pergeñado por lecciones de mala historia), sino su poder político. El ganar concesiones a gobiernos cobardes y claudicantes.
 
Dicen los informes más agoreros que hay un mañana muy cercano donde los niños apenas sabrán usar la gramática, ni conocer el léxico, ni dominar la ortografía. Los estudios incluso hablan de la generación más tonta de la historia

Si derechos y deberes contribuyen a igualarnos, siempre se justifican las violaciones de los derechos individuales en nombre de los derechos colectivos, y por eso el intento de supremacía de determinados farfullos locales busca la separación, lo que en un mundo cada vez más globalizado e interconectado es un suicidio cultural y laboral.

De lengua cooficial (pero no común) a deber patriótico. De sugerencia de conservación folclórica a obligación. Aunque si esa legua fuera tan aceptada, tan normalizada, resulta evidente que no haría falta imponerla con inmersiones abrumadoras y coercitivas, sino que bastaría con ofrecerla como derecho.

Sólo hay que obligar aquello que no sale de forma natural. Retorcer el brazo del ciudadano, a base de implantación en las aulas, cambios de toponimias, vandalización de carteles, abrasiva propaganda en las teles autonómicas con cargo al erario público.

A su vez desdeñan, con asombrosa estulticia, un lenguaje que desconocen porque no padecen el feo vicio de leer, y no valoran ni disfrutan de una lengua y una literatura forjada a lo largo de los siglos, sus complejas razones históricas, referencia de una hispanoesfera fascinante que recorre la península, cruza el océano y va desde Florida hasta Tierra de Fuego, y en la que son capaces de comunicarse 500 millones de personas.

El desprecio a lo común
Para defender lo propio, el hecho diferencial, desprecian lo común, que también es suyo. Allá ellos. Negarse el español es cerrar las puertas a una aventura humanística que te puede llevar a leer, en su creación original y sin cambiar ni un ápice en traducciones, desde El Quijote de Cervantes, pasando por los versos de Quevedo, las Leyendas de Bécquer hasta las novelas de Juan Marsé, que además era catalán y despreciaba a los dictadorzuelos de toda índole, desde el franquismo hasta el catalanismo nazificado.

El PSOE de Asturias pide que el bable sea lengua oficial en la España plurinacional de Sánchez

Dicen los informes más agoreros que hay un mañana muy cercano donde los niños apenas sabrán usar la gramática, ni conocer el léxico, ni dominar la ortografía. Los estudios incluso hablan de la generación más tonta de la historia, debido a “la fábrica de cretinos digitales” con un coeficiente intelectual más bajo que el de sus padres.

Serán formados sin criterio, capacidad de decisión, herramientas culturales que les ayuden a entender un mundo complejo que hunde sus raíces en la tradición escrita. Idiotizado por las redes, notablemente salvaje, renegando del español, al niño que además de con un iPad bajo el brazo nace en una región nacionalista, le augura un negro futuro, ágrafo y chauvinista.

Los alumnos de Bachillerato estudiarán las “grandes” reformas de la República y el “trauma” del franquismo
Rocío Ruiz. larazon 29 Octubre 2021

Los alumnos de Bachillerato tendrán que estudiar la asignatura de Historia de España con perspectiva de pensamiento. Y esto supone «aprender a valorar los aciertos y logros hasta llegar al estado actual». ¿Qué logros? Por ejemplo, «las grandes reformas estructurales de la II República», según propone el borrador de Real Decreto de Bachillerato que ha elaborado el Ministerio de Educación y FP que ha sido remitido a las Comunidades autónomas. Este capítulo de la historia ya se aborda en varios temas en el currículo vigente, pero el Ministerio de Educación pretende que se estudie más a fondo «por su interés, su significación histórica y el intenso debate social que suscita». Del mismo modo, los profesores deberán reparar a la hora de impartir la asignatura «en las reacciones antidemocráticas que se generaron ante su avance y el golpe de Estado que supuso su fin». Para después exponer que «la Guerra Civil y el franquismo dan cuenta del grado de violencia que pueden adquirir los conflictos y las consecuencias del uso dictatorial del poder. Experiencias traumáticas y dolorosas que deben conocerse con rigor para que nunca más vuelvan a suceder», según recoge el decreto que desarrolla la asignatura de Historia de España.

Algunos profesores de Bachillerato ven cierto sesgo ideológico en la exaltación de la República, ya que consideran que «se debe estudiar la represión y persecución en ambos bandos, pero aquí parece que se pone mayor énfasis en uno solo».

Otra de las novedades del documento es la incorporación de la perspectiva de género en el análisis de la España actual y de la historia, un elemento que se incluye en todas las asignaturas. Además, tendrá más peso en los manuales de historia el estudio del movimiento feminista «para recuperar su presencia en la historia y promover actitudes en defensa de la igualdad efectiva de hombres y mujeres (...) Habrá que asociar sus logros a la modernización del país», subraya. Y, sobre todo, constatar «el papel relegado de la mujer en la historia, valorando las acciones en favor de la emancipación».

¿Por qué hay que introducir esta perspectiva de género? «Por que es una exigencia ética de las sociedades contemporáneas», dice el documento. Por eso, también en la asignatura de Historia de España se deberá identificar la ausencia de la mujer, tanto a nivel individual como colectivo, un aspecto especialmente criticado entre algunos profesores de Bachillerato consultados por LA RAZÓN que consideran «absurdo» «dejar de hablar de señores que se mataban en batallas porque no había mujeres. Eso no es conocer la historia». Otros aseguran que «ya se estudia con el avance que supuso en la República la incorporación del voto femenino al sufragio universal».

Los alumnos tendrán que aprender todo lo relativo a la memoria democrática como un reconocimiento a los movimientos en favor de la libertad en la historia contemporánea, además de los nacionalismos o idea del «sentimiento nacional» como una identidad que «más interés despierta en la actualidad y que más tensión ha provocado en la sociedad española en las últimas décadas».

La asignatura de Historia de España incorpora, por primera vez, la sostenibilidad y el «comportamiento ecosocial como un principio inexcusable de la humanidad tanto para afrontar la emergencia climática como para alcanzar los niveles mínimos de justicia social». No obstante, algunos docentes aseguran que, en términos generales el currículo, que se imparte en segundo de Bachillerato «no supone ningún avance. Hay mucho de verborrea y terminología marxista y pone más énfasis en distintos aspectos o periodos de la historia más afines a una determinada ideología de izquierdas».

«Palabrería y farfolla» en la Lomloe
Muy comentado y criticado entre el profesorado ha sido el estilo de los decretos que desarrollan la Lomloe y que explican qué debe aprender el alumno en cada asignatura. «Es una acumulación de conceptos muy propio de la jerga pedagógica que, creyendo que son más exhaustivos y agudos, en realidad la mayoría de las veces es palabrería, una acumulación de pseudosinónimos. Es pura farfolla de alguien que quiere ocultar algo. Lo que hay debajo es nada. Estos currículos son un batiburrillo horroroso», asegura un catedrático de instituto. «Es un vocabulario muy podemita», sentencia.

A la Ebau con un suspenso
Los alumnos de Bachillerato podrán pasar de primero a segundo con un máximo de dos suspensos y obtener el título con una materia pendiente e incluso presentarse a la Ebau. Las modificaciones introducidas en el currículo se implantarán para el primer curso en el curso 2022-2023 y para el segundo, en 2023-2024. Aunque Bachillerato son dos cursos, excepcionalmente se podrá hacer en tres para a alumnos de conservatorios de música, deportistas de alto nivel o alumnos con necesidades de apoyo. Asimismo se amplían a cinco las modalidades del Bachillerato, que serán Artes, Ciencias y Tecnología, General y Humanidades y Ciencias Sociales. Artes se desdobla en dos: Artes Plásticas, Imagen y Diseño, y la otra a Música y Artes Escénicas.

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Sánchez frena sus planes de defensa del español para no molestar a sus socios de Presupuestos
Tras la desaparición de España Global, la Dirección General del Español en el Mundo que creó Albares sigue vacante. El proyecto 'El español-Valle de la lengua' que anunció Sánchez tampoco se ha concretado
Jorge Sáinz. vozpopuli.es 29 Octubre 2021

El Gobierno sigue sin concretar sus planes para promocionar el idioma español en el mundo. El frenazo coincide con la negociación de los Presupuestos Generales del Estado. ERC, uno de los aliados parlamentarios de Pedro Sánchez, ha advertido de que votará en contra si no impone por ley contenidos en catalán a plataformas como Netflix.

El incumplimiento más grave que arrastra el Ejecutivo en esta materia se localiza en el Ministerio de Asuntos Exteriores. José Manuel Albares se cargó España Global, antigua Marca España. Y recuperó la secretaría de Estado para Iberoamérica y el Caribe; a la que añadió el apellido "y el Español en el mundo". El cargo de secretario de Estado en este área lo ostenta Juan Fernández Trigo.

Sin embargo, la Dirección General del Español en el Mundo sigue vacante más de tres meses después del nombramiento de Albares como ministro. Y nadie se ha hecho cargo de estas competencias, pensadas para fomentar la defensa y promoción del idioma en todo el mundo.

Sánchez y 'El español-Valle de la lengua'
Sánchez, por su parte, anunció hace un mes un nuevo proyecto estratégico de recuperación y transformación económica (PERTE), vinculado a los fondos europeos, que bautizó como El español-valle de la lengua. Según Sánchez, se trata de una iniciativa transversal de "alto valor estratégico" que promoverá el aprendizaje, la transformación digital, el turismo, las industrias culturales, la ciencia y la empresa teniendo como base a "nuestro idioma común que comparten 600 millones de personas en el mundo".

Poco se sabe de este plan que está liderando la vicepresidenta Nadia Calviño. Sánchez afirmó que el objetivo es "generar oportunidades de negocio" en torno a la lengua española y acordes con los principales avances innovadores y tecnológicos en el ámbito de la robótica y la inteligencia artificial. Calviño dijo que el proyecto abarcará iniciativas de varias comunidades autónomas para "construir riqueza" a partir del activo como la lengua española. Y que este PERTE busca, entre otras que "la inteligencia artificial piense en español".

Este proyecto de Sánchez se anunció poco después de que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, pusiera en marcha su propia Oficina del Español, que dirige Toni Cantó. El Gobierno busca un momento más propicio para sacar adelante estas iniciativas para no irritar a sus aliados parlamentarios en pleno debate presupuestario en el Congreso. Vozpópuli ha desvelado, que el Gobierno borró una mención explícita a ETA que hacía el Ministerio de Exteriores en los Presupuestos. El gesto, que el Ministerio califica de "error tipográfico", se ha interpretado por la oposición como un gesto hacia EH Bildu.

ERC se lo piensa
Marta Vilalta, portavoz de ERC, ha afirmado que su partido "aún espera la respuesta del PSOE" a sus dos condiciones previas para respaldar las cuentas. Según ha indicado Vilalta, Esquerra no decidirá si presenta enmienda a la totalidad o no hasta el último momento, por lo que podría convocar "una reunión de urgencia" de su ejecutiva antes de que finalice el plazo.

La portavoz republicana ha insistido en que se necesitan "movimientos previos y no solo buenas palabras" para convencer a ERC de que no presente una enmienda a la totalidad a los Presupuestos, tanto en lo que respecta al nivel de cumplimiento de los acuerdos presupuestarios previos, del año 2021, como al "blindaje" de la lengua catalana en la Ley Audiovisual.

"Estamos esperando la respuesta del PSOE, que después nos tiene que permitir avanzar en otras cuestiones", ha explicado, antes de precisar que "si la respuesta es satisfactoria no habrá enmienda a la totalidad mañana, y si no la hay, pues será presentada". Ha dicho, en este sentido, sentirse "optimista", aunque "la pelota sigue estando en el tejado del Gobierno".
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