AGLI Recortes de Prensa   Lunes 1 Noviembre  2021

Pedro quiere a Yolanda más que a Nadia
Jesús Cacho. vozpopuli.es 1 Noviembre 2021

No es broma. El Gobierno de coalición quiere "actualizar las herramientas para medir adecuadamente el progreso, el crecimiento potencial y la resiliencia económica". En otras palabras, quiere cepillarse el Producto Interior Bruto. El PIB ya no le sirve y quiere cambiarlo por la Felicidad Interior Bruta (FIB), un indicador que, además de ser feminista, promete, adecuadamente tratado en el taller de las emociones, toneladas de buenas noticias para la experta gente de nuestra izquierda desquiciada. A Pedro Sánchez y a sus ministras no les gusta el PIB porque, aparte de ser muy masculino, muy héteropatriarcal, se ha puesto borde y no da más que disgustos, y eso cuando en Moncloa se las prometían felices tras la dura crisis provocada por la pandemia, pero hete aquí que tanto organismos oficiales (desde el Banco de España al FMI, pasando por la AIReF) como servicios de estudios coinciden en darle un tajo a las expectativas de nuestro apuesto presidente, bajando el crecimiento previsto para este año (del 6,5% a poco más del 5%), y el próximo (del 7% a un 6% raspado y gracias). De modo que si el PIB no sirve a nuestros objetivos de reflejar un "crecimiento vigoroso" (la expresión más querida de la titular de Economía), se le aparca y aquí paz y después gloria. Muerte al Producto Interior Bruto, viva la Felicidad Interior Bruta.

Antecedentes tenemos. Ministra de Zapatero hubo, de nombre Leire Pajín, ahora disfrutando de una sinecura en ese nido de víboras que es la ONU, que dijo aquello de que "el PIB es masculino, profundamente masculino". Y Sánchez es profundamente femenino, o feminista, lo que haga falta, ergo no se lleva bien con el PIB, no compagina con el medidor de referencia, universalmente admitido, a la hora de evaluar la salud de una economía. Es verdad que la imaginación de un Gobierno desastrado a la hora de tratar de ocultar sus vergüenzas no tiene límites. Esto no lo ha inventado Sánchez y su banda. Lo de un indicador alternativo ya lo ha intentado la señora Kirchner en Argentina con su niño Axel Kicillof. También López Obrador, con motivo de la pandemia y sus desastrosos efectos sobre el PIB mexicano. El presidente AMLO, a quien The Economist comparó en julio pasado con Cantinflas, puso recientemente sobre la mesa la idea de "crear un índice alternativo al PIB que mida el bienestar, el alma, y la desigualdad entre los mexicanos". A él le gusta hablar de "la felicidad", un tópico al que recurre con frecuencia en sus conferencias de prensa matutinas. "El pueblo está feliz, feliz, feliz". A Sánchez también le gusta la sandez del FIB, un plato que le está cocinando el sector más radical de Podemos para, llegado el caso, lanzarlo al ruedo bajo el argumento de que el "neoliberal" PIB no da respuesta a las urgencias sociales provocadas por la multiplicidad de crisis que padecemos, lo que hace obligado el recurso a esa Felicidad Interior Bruta (FIB), una "solución" que presenta importantes confluencias con las tesis del decrecimiento.

Casualidad o no (más bien ninguna), el mismo día que tuvimos noticia de semejante zanganada, el señor Sánchez sufrió una serie de revolcones que vinieron a poner en solfa los objetivos de crecimiento con los que, catapultados por los fondos Next Generation UE, nuestro aprendiz de sátrapa confía en construir su pequeño imperio personal capaz de "durar mil años". El gobernador del Banco de España (BdE), uno de esos escasos altos funcionarios dispuestos a honrar el cargo que ocupan, le vino a decir que menos lobos, porque "la recuperación de la actividad es todavía claramente incompleta", como el viernes se encargó de demostrar el INE al anunciar que la economía creció apenas un 2% en el segundo trimestre (un 2,7% en términos interanuales), un guarismo que hace inalcanzable el objetivo del 6,5% "absolutamente realista" previsto por Nadia Calviño para el conjunto del año y que algunos expertos sospechan se quedará por debajo del 5%. Con la economía a toda máquina, el PIB español sigue un 7% por debajo del nivel previo a la pandemia, mientras la eurozona ya ha recuperado el terreno perdido. Regresar al PIB de 2019 no se producirá, con suerte, hasta finales de 2023 o principios de 2024. Incluso los datos de empleo correspondientes a la EPA de octubre, conocidos esta semana, de los que razonablemente hubiera podido presumir Sánchez ("España supera los 20 millones de ocupados por primera vez desde 2008") quedaron en parte desmentidos por el crecimiento imparable del empleo público, por los trabajadores en ERTE y por los autónomos en cese de actividad.

Nada nuevo bajo el sol. Vivimos una crisis económica que camina del brazo de otra, política, no menos relevante, concretada en las escaramuzas que desde hace días se producen en el seno del Gobierno de coalición entre el bloque mayoritario socialista y Podemos, con una cuña en medio que nadie sabe bien a quién responde (además de a Pablo Iglesias, naturalmente, que fue quien la catapultó al primer plano) llamada Yolanda Díaz, escaramuzas que tienen desconcertado al personal. La gente se pregunta si estamos ante una crisis de verdad, capaz de hacer peligrar el Gobierno -lo que obligaría a Sánchez a disolver y convocar nuevas generales- o se trata más bien del teatrillo chino de doña Manolita Chen y su carpa ambulante. Una comedia bufa para engañar incautos. El resultado de la tormenta devino en ligero vientecillo por las calles de Trujillo, donde Calviño y la eternamente Yolanda aparecieron, carnaza para el telediario, caminando juntas en aparente armonía. He aquí un paseo convertido en metáfora de la España de Pedro, una calle empedrada por donde camina la Reina Roja, también apodada Phasionaria, ese invento del márquetin que nos quieren vender como gran estadista en ciernes, siempre tan elegante ella, siempre medio metro por delante de Lady Nadie Calviño, una mujer resignada a servir de bayeta con la que tapar las vergüenzas de un Ejecutivo que no puede aparecer en público sin grave riesgo de abucheo, un "Gobierno del pueblo" que previamente retira a la gente de calles y plazas por las que va a desfilar por temor a ser reprobado. Cada vez más cerca el simulacro de las aldeas Potemkin. Pero el jefe de la banda dijo en Trujillo que se acabó el enfrentamiento y que el Gobierno está unido y en perfecta sintonía.

Mentira, porque el nudo gordiano de la opereta en que se ha convertido el pulso entre unos y otros sigue sin desatar: la reforma laboral, la madre del cordero. Un espectáculo impúdico, porque todos juegan con las cartas marcadas. Yolanda, miembro del PCE, quiere una reforma al gusto de Comisiones Obreras, que es quien manda en su ministerio y quien se está trajinando, pro domo sua, el presupuesto del mismo, un disparate sin parangón en la UE. Y Sánchez no tiene más remedio que seguir los dictados que le marca la Comisión en la materia, y la CE quiere, un suponer, una reforma capaz de limitar, sí, la temporalidad que caracteriza a nuestro mercado de trabajo, pero sobre todo, quiere, también un suponer, acabar en un tiempo razonable con la escandalosa tasa de paro española, dando una salida de futuro a los jóvenes que reclaman su primer empleo. En realidad, si Pedrito pudiera decidir, si no fuera esclavo de esa Bruselas de la que depende su futuro político, daría la razón a Yolanda y se la quitaría a Nadia, porque Pedro está ideológicamente más cerca de Yolanda que de Nadia, Pedro quiere a Yolanda más que a Nadia, aunque en realidad Pedro no quiere a nadie más que a sí mismo, de modo que aceptaría de mil amores la reforma que persigue CCOO por persona interpuesta, esa es la realidad, convencido como está de la necesidad de completar la obra iniciada por el mendaz Zapatero, que no es otra que la de acabar con el régimen constitucional y volver del revés la sociedad española para acomodarla a la España plurinacional, feminista y woke.

Insisten en que de esa reforma laboral, entre otras, depende la llegada de los fondos con los que el jefe de la banda piensa consolidar el edificio de su poder temporal. Una esperanza que a cualquier persona razonable le parecería infundada, porque esa suma, los 72.000 gratis total que pretende manejar a su albedrío, representa una parte mínima del PIB español, y con ella nadie puede razonablemente pensar en cambiar nada a menos que sirviera de acompañamiento a decisiones mucho más profundas que no se han adoptado, a esas reformas de calado que reclama nuestra economía y nuestra sociedad, razón por la cual el crecimiento actual muestra sus limitaciones por la costura de sus estrecheces. Alguien ha dicho recientemente que los inversores extranjeros están más interesados en la reforma laboral que en los fondos de la UE. Lógico. El debate replantea la vieja dicotomía presente en la fábula del hambriento al que se le puede regalar el pez que uno acaba de sacar del río o se le puede enseñar a pescar. Una cuestión de filosofía. La obsesión de Sánchez por ese dinero gratis refleja la mentalidad del tipo que no cree en el trabajo continuado, sino en la lotería; no cree en la constancia, sino en los golpes de suerte. Un perfecto reflejo del pillo español situado en las antípodas de aquel espíritu del protestantismo sobre el que teorizó Weber. Y el presentimiento de que ese dinero terminará en los bolsillos de los muchos Pepiños que pueblan el páramo hispano.

Algo parece haber conseguido y no es moco de pavo. Todo indica que los PGE2022 están ya en el horno merced a los acuerdos alcanzados con ERC y con PNV, esos bienintencionados nacionalistas siempre pendientes del bienestar y la felicidad de los españoles. Sánchez, como de costumbre, se ha limitado a pagar el cheque que sus socios le presentan a cobro para seguir manteniéndole en el poder a costa de la salud de la nación, cada día un poco más débil, más deshilachada, más rota. Se despeja el camino hacia el final de la legislatura. ¿Qué quedará del Estado para entonces en Cataluña y el País Vasco? Cabe pensar que serán los últimos PGE de Sánchez, puesto que bastaría con prorrogarlos para enlazar con 2023, año electoral. Unos Presupuestos falsos, como casi todo lo que tiene que ver con el personaje, porque están construidos sobre las arenas movedizas de un crecimiento que no se va a alcanzar, ergo de unos ingresos que no se van a producir y de una capacidad de gasto que habrá que mantener a costa de engordar déficit y deuda pública. Ello con una inflación que no deja de crecer (5,5%, dato de octubre), que va directamente contra el nivel de vida de las clases medias trabajadoras, y que no parece que vaya a ser un fenómeno coyuntural, como aquí escribía esta semana José Luis Feito.

Vivimos la ficción de un país pobre que se creyó rico, cada día un poco más cerca del abismo y sin que nadie dé la voz de alarma. Bueno. Sí, la dio el lunes 25 el gobernador Hernández de Cos en su intervención ante la Comisión de Presupuestos del Congreso. Un discurso capaz de poner los pelos de punta: "Para el conjunto de las Administraciones Públicas, el aumento del gasto entre 2019 y 2022 sería del 11,7%, de acuerdo al Plan Presupuestario, frente al incremento del 7% de los ingresos. Estas cifras ilustran la magnitud del reto del proceso de consolidación fiscal que habrá que acometer una vez se consolide la recuperación" (…) "La implementación en el medio plazo de este plan de ajuste resulta indispensable. En este sentido, distintos ejercicios de simulación realizados por el Banco de España sugieren que, en los próximos 15 años, esta ratio permanecerá en niveles cercanos al 115% del PIB" (…) "Este deterioro de las finanzas públicas exige diseñar con rigor y comunicar con prontitud un plan de consolidación fiscal para su ejecución gradual una vez superada la crisis, que permita reducir paulatinamente los elevados desequilibrios presupuestarios actuales reforzando la sostenibilidad de las cuentas públicas". El gobernador no lo dice pero se le entiende todo: España está quebrada, y esa quiebra tomará cuerpo el día, muy próximo ya a cuenta del despertar de la inflación, en que el BCE deje de comprar deuda soberana y empiece a subir tipos. Sánchez y sus Yolandas pueden seguir gastando alegremente.

Escribía ayer aquí Jorge Sáinz que, una vez las cuentas cerradas y los miembros de la banda satisfechos con las nuevas gabelas logradas en detrimento de la nación de ciudadanos libres e iguales, Sánchez se travestirá de "socialdemócrata" por arte de birlibirloque, dispuesto a iniciar un giro al centro para intentar pescar en caladeros alejados del izquierdismo rampante en que lleva instalado desde junio de 2018. Y bien, ¿qué haremos entonces con esa mesa de diálogo a la que nos tiene uncido el separatismo? ¿Cómo aplacaremos el creciente nerviosismo de las chicas de Podemos? Vivimos en un permanente ejercicio de ficción, en el vórtice de un ciclón susceptible de llevarse todo por delante sin aviso previo. Quienes aventuran urnas más pronto que tarde podrían no ir descaminados. Justo es reconocer en Pedro Sánchez Pérez-Castejón al perfecto equilibrista capaz de moverse en el filo de la navaja de sus 120 escaños con una maestría sin igual. Un fenómeno. Y un sinvergüenza sin parangón. El Tribunal Constitucional ha declarado como contrarios a la Constitución los dos estados de alarma decretados por su Ejecutivo sin que el aludido se haya dado por enterado. ¿Ha dimitido ya el Gobierno? ¿Lo ha pedido alguien? El pueblo español no necesita un PIB ni un FIB. Lo que en realidad está reclamando a gritos es un CIB, un Consentidor Interior Bruto, un medidor capaz de calibrar las casi infinitas tragaderas de un paisanaje resignado al triste destino que una pequeña elite de sinvergüenzas le tiene reservado. Y, mientras tanto, la leal oposición sigue ocupada en las zancadillas a Isabel Díaz Ayuso. Es lo suyo.

La desmoralización nacional
Pedro de Tena. Libertad Digital 1 Noviembre 2021

Los usos y costumbres de una democracia normal se han ido ya al garete. Por eso estamos desmoralizados los demócratas que aún quedamos.

Crece y crece entre nosotros sin descanso y a gran velocidad y nada, o muy poco, podemos hacer. Tomando "moral" en su sentido de comportamientos y costumbres según el sentido de lo bueno y lo malo, lo beneficioso y lo perjudicial o lo útil y lo inútil, los que todavía disponemos de un sentimiento nacional estamos aceleradamente desmoralizados. Nada de lo normal en cualquier país democrático sucede en España, siendo lo normal, supongo, no tirar por la borda la continuidad y la experiencia de las generaciones anteriores sin que ello suponga negativa alguna a reformas consensuadas.

Llevamos desde 2004 asistiendo a sinsentidos tales como que, del mayor atentado terrorista de la historia de Europa, el del 11-M, fuera responsabilizado no el autor o autores, sino el gobierno. Luego comenzó el baile de máscaras con ETA blanqueando asesinatos y asesinos, que continúa, y empezó el feminismo dislocado, la memoria histórica inventada y otros espectáculos en medio de decisiones económicas absurdas que llevaron a la crisis. El centro derecha, que tuvo que coser las heridas económicas, se tragó las pócimas políticas del género, del separatismo, del derrumbe de la educación y del blanqueo de ETA, ahora lo hemos sabido, y todo lo demás porque la mayoría absoluta de Rajoy sólo sirvió para salvar la economía. Lo que se perdió fue el alma.

Nos comimos con patatas un golpe de Estado en Cataluña y una moción de censura urdida por las izquierdas y los separatistas que ha insistido y avanzado en la aceleración de unos cambios de costumbres y del sentido común democrático. Aún no sabemos nuestros muertos por Covid, el desconcierto ante las mascarillas fue tal que es imposible olvidar, luego el de las vacunas, el del acoso a Madrid…

Historia
La semana del terror o el 'Wannsee Rojo': la reunión que decidió las sacas de Paracuellos
Julio Martín Alarcón. elconfidencial 1 Noviembre 2021

Hace un par de semanas, el Gobierno proponía, dentro del articulado de la Ley de Memoria Democrática, una fecha para conmemorar a los caídos de ambos bandos en la Guerra Civil: el 28 de octubre. Se cumplen exactamente ahora 85 años de esa fecha maldita para la historia de España y acrecienta la bronca entre esas dos Españas que casi un siglo no han borrado: el 28 de octubre de 1936 se produjo una de las matanzas republicanas en Madrid, la de Aravaca, y dio comienzo la semana del terror rojo que culminaría con las sacas de Paracuellos y Soto de la Aldovea en Torrejón de Ardoz.

85 años de una semana que comenzó a hundir la II República internacionalmente. Una imagen que jamás podrían revertir. La gran pregunta es ¿cómo comenzó todo? ¿Por qué el supuesto Gobierno legítimo de la nación había caído en el mayor descrédito internacional apenas cuatro meses después del golpe de Estado? La realidad es que aniversarios como el de Aravaca o Paracuellos derriban una de las ideas fundamentales de la nueva ley socialista: no hubo buenos y malos.

Así, a finales de verano el Comité Provincial de Investigación Pública, el infausto CPIP, creado por la Dirección General de Seguridad de la República en agosto, se hacía con el control del orden y la última semana de octubre afilaron el terror en Madrid. ¿La excusa? Sencillamente, que con los aviones nacionales bombardeando ya incesantemente la capital desde Talavera de la Reina se quería evitar la famosa "puñalada por la espalda" de los fascistas escondidos en Madrid, la Quinta Columna a la que aludió el general Emilio Mola en verano y que realmente a esas alturas no existía.

La historia de esa semana es clave en el relato de la Guerra Civil porque justo entre el 28 y el 1 de noviembre el CPIP estableció un dispositivo que resultaría prácticamente idéntico al de una semana después: el de las sacas de Paracuellos del Jarama. Nunca fueron incontroladas y siempre se siguió un plan detallado, las sacas que comenzaron esa semana y la reunión posterior así lo demuestran. La diferencia fundamental estribaría en la escala masiva de asesinatos a corto plazo. En concreto, esos días estaban en el punto de mira dos significados falangistas, Ramiro de Maeztu y Ramiro Ledesma Ramos, que sin embargo no habían participado en ninguna acción contra la República en julio, como esgrimirían sus asesinos.

'Evacuación' a Chinchilla
Lo explica el hispanista Julius Ruiz: "El 28 de octubre, el CPIP exigió que 31 prisioneros que estaban en la cárcel de Ventas [entre los que se encontraban Maeztu y Ledesma] quedaran bajo su custodia". El objetivo, supuestamente, era trasladarlos a Chinchilla, para lo cual se les ordenó empaquetar sus pertenencias para salir en la noche del 28 al 29 de octubre... Sin embargo, la orden de salida de Ventas a Chinchilla es del día 31 y la salida efectiva es el día siguiente, es decir, el 1 de noviembre. ¿Qué pasó con ellos?

¿Cuándo fueron 'trasladados' realmente?
Nunca llegaron a Chinchilla. Fueron llevados esa noche —la del 28 al 29— al cementerio de Aravaca, donde fueron fusilados. Fue el comienzo de la semana del terror rojo, ya que entre el 1 y el 6 de noviembre otros 158 prisioneros —es decir, antes de las masacres de Paracuellos del Jarama y Torrejón de Ardoz, que comenzaron un día después, el 7— fueron 'trasladados a Chinchilla', ahora ya no solo desde Ventas, sino también desde San Antón, Porlier y la cárcel Modelo, y todos fusilados igualmente en el cementerio de Aravaca o Rivas Vaciamadrid, un 'modus operandi' exactamente idéntico al que tendría lugar en Paracuellos del Jarama.

Pero si el Gobierno de Largo Caballero no huyó a Valencia hasta el 6 y la Junta de Defensa no se estableció hasta un día después, ¿cuál era la responsabilidad de Carrillo y del propio Largo Caballero? Era total, puesto que la realidad es que si bien lo de Paracuellos "fue una tontería con lo que había pasado antes", el hecho fue que jamás había habido un operativo tan detallado y minucioso para matar a tanta gente en tan poco espacio de tiempo. Es decir, el CPIP, desde agosto, había asesinado a mucha más gente, pero a partir del día 6, con la llegada de la Junta de Defensa de Madrid, conseguirían una mejor logística y coordinación de las fuerzas del orden republicanas para hacerlo mejor y más rápido...

El 6 de noviembre, cuando el CPIP ya había asesinado a más de 130 personas en Aravaca, ante el inminente avance de las tropas de Franco sobre Madrid, se produce una reunión para hacerse cargo de la situación de las prisiones en la capital y de la solución ante el "problema de la Quinta Columna". Por primera vez están presentes no solo los hombres de la CNT FAI del CPIP, sino también los comunistas, es decir, Santiago Carrillo y Jesús Poncela, de la JSU, que habían entrado en el Partido Comunista ese mismo día [sic] y a quienes la Junta de Defensa de Madrid, presidida por el general José Miaja, les había otorgado la Consejería de Orden Público.

Mejor logística
Básicamente, la que sería capaz de coordinar todos los recursos, traslados y logística para proceder a cabo con las evacuaciones. Lo que queda claro de la experiencia de Aravaca de la primera semana de noviembre es que tal y como estaban asesinando los del CPIP en Aravaca y Rivas Vaciamadrid no se iba a ningún lado para empezar porque ambos estaban ya muy cerca de la línea del frente y había que buscar otro lugar y otros medios. Si les suena a la conferencia nazi de Wannsee no es del todo reprochable. Santiago Carrillo le vendió una versión diferente al historiador Ian Gibson:

"La primera tarea que nos planteamos ¿cuál es? Acabar con lo que luego se han llamado las checas, es decir, con las policías paralelas. Y echamos de Madrid a todas las gentes de las checas, de las policías paralelas. Los echamos de Madrid, y es la policía gubernativa la que toma la responsabilidad del Orden Público en Madrid. Y se acaba en Madrid un espectáculo que había sido frecuente hasta entonces, que era el encontrar todas las mañanas gente paseada por las calles... El día 8 de noviembre ya no había eso, porque, repito, todas las policías paralelas habían desaparecido".

La reacción del propio Ian Gibson no difiere de la de Julius Ruiz, aunque esté en las antípodas ideológicas: "Era la intención de la Junta de Defensa, pues, que, de haber represión, esta estuviera monopolizada por ella. Se trataba de la 'institucionalización' de la represión y en gran medida Carrillo y sus colegas lo consiguieron". No deja de sorprender en efecto una frase concreta de Carrillo, cuando dice que el día 8 ya no había muertos por las calles, sencillamente, porque estaban ocultos a la vista de todos en las fosas de Paracuellos del Jarama donde llamaban menos la atención y se les podía asesinar a gran escala. No existe acta de la crucial reunión del día 6, pero lo que parece claro es que el Consejo discutiera sobre los problemas logísticos de llevar a cabo el existente plan de evacuación del CPIP y lo perfeccionara.

La contribución de Carrillo
Como explica Julius Ruiz: "El CPIP podía haber matado a pequeños grupos de personas con regularidad desde agosto de 1936, pero carecía de los recursos logísticos necesarios para realizar asesinatos masivos a corto plazo. Yo diría que esta fue la principal contribución de la Consejería de Orden Público a los asesinatos de Paracuellos el 7 de noviembre".

Según Ian Gibson, la Consejería de Orden Público eliminó al CPIP, pero en realidad, para sustituirlo porque integró a cinco de los miembros del CPIP, entre ellos a Manuel Rascón de la CNT FAI, que había sido el principal ideólogo y ejecutor de las sacas desde verano y concretamente las del preludio de Paracuellos, la del 1 de noviembre en Aravaca en la que murieron entre otros, Ramiro de Maeztu y Ramiro Ledesma. Lo queda meridianamente claro es que el modus operandi ya existía y que en aquella semana de noviembre se sentaron las bases para que la Junta de Defensa pudiera comenzar la operación más sanguinaria de la guerra que ocuparía noviembre y diciembre: las sacas de Paracuellos.

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Lortu arte!
Iván Vélez. https://gaceta.es 1 Noviembre 2021

Las calles vascas ya están empapeladas con carteles en los que se anuncia una nueva movilización promovida por uno de los principales socios del Gobierno de Pedro Sánchez, Eh Bildu, principal gestor de los réditos políticos y sociales obtenidos por la banda terrorista ETA en la que figuró destacadamente el otrora Gordo, «Hombre de paz» desde los tiempos del zapaterato.

La manifestación, impresa sobre un inmaculado fondo blanco, se convoca bajo una verdosa geometrización de la heráldica vasco-navarra. Al cabo, bajo la pátina marxistoide del mundo etarra siempre subyacieron elementos propios del antiguo régimen, amén de un mal disimulado supremacismo, como bien ha mostrado Jon Viar en su excelente Traidores, emitido discretamente en la antes llamada UHF, hoy La 2 de TVE, pues La 1 suele reservar su franja horaria estelar a los cómicos y sicofantes encargados de administrar las dosis adecuadas de anestesia política y sociológica.

La fecha escogida para que el mundo filoetarra procesione por la así llamada Euskal Herria, probablemente acompañado por elementos cercanos, cuando no directamente vinculados, al PSOE o Unidas Podemos, es el próximo 20 de noviembre, día dotado de una enorme carga simbólica. En efecto, como todo el mundo sabe, el 20 de noviembre de 1975 Francisco Franco, indiscutible protagonista de la política actual, exhaló su último aliento en el madrileño y público Hospital de la Paz. La data elegida por quienes, al amparo del hacha y la serpiente, dejaron un enorme caudal de sangre obtenida gracias al coche-bomba y el tiro en la nuca, no es casual. Con su elección, Eh Bildu pretende recuperar la idea, también desmentida en la obra de Viar, de que ETA fue una organización antifranquista, característica que, para los fideístas de la Memoria antes Histórica, hoy Democrática, dota de legitimidad a todo aquello que se hiciera en contra del régimen del general gallego.

Un simple vistazo a las cifras de asesinados por ETA antes del 20 de noviembre de 1975, desde el primer crimen cometido contra el guardia civil Pardines, arroja un cómputo de 44 muertos. En el periodo de igual duración inmediatamente posterior al óbito de Franco, eleva la cifra hasta, al menos, 348 asesinados. Para cualquier observador no fanatizado por la papilla ideológica que nutrió a los etarras y a sus cómplices, la conclusión es evidente: ETA no fue una organización antifranquista, sino algo muy diferente. ETA fue una compleja trama que no sólo asesinó. Sus acciones fueron, efectivamente, terroristas, pues lograron paralizar a gran parte de la población vasca y una no pequeña parte del resto de españoles que hoy tienen prisa por olvidar más de cuatro décadas de crímenes, mutilaciones, daños psíquicos y materiales. Convenientemente aggiornata y ajustada a unos dictados, los de la nueva ideología verde, en la cual el metal de las pistolas tiene escasa cabida, la autoproclamada izquierda abertzale se esfuerza por mostrar una cara amable y pacífica, democrática, en suma.

Una nueva y sostenible máscara, acaso capucha, tras la que se esconde lo que siempre fue ETA: una banda terrorista que no mató para sacudirse las estructuras de un régimen que proclamaba ser una «democracia orgánica», sino para lograr lo que se esconde bajo el lema -«Lortu arte!», es decir «¡Hasta conseguirlo!»- elegido. Ahora al igual que en los tiempos predemocráticos, las acciones de ETA buscaron una única cosa: alzarse con una tierra que sembraron de cadáveres y de la que expulsaron a muchos de sus hijos.

El objetivo último, la secesión, cuenta ahora con poderosos apoyos y una agenda para la cual los estados-nación de la escala de España son su mayor estorbo.

Entrevista
Plataforma contra la Cooficialidad del asturiano: "No queremos llegar a los enfrentamientos que vemos en otras comunidades"
IRATXE ROJO. Madrid. El Mundo 1 Noviembre 2021

Beatriz Zapico, la portavoz de este movimiento ciudadano, pide una consulta no vinculante pero advierte: "Adrián Barbón se opone porque la mayoría votaría 'no'"

La Plataforma contra la Cooficialidad es un movimiento ciudadano que responde al impulso de la oficialidad del bable y del eo-naviego como lenguas oficiales en Asturias. Mientras en la Junta General del Principado se negocia el respaldo decisivo del diputado de Foro, Adrián Pumares, para alcanzar los 27 votos necesarios y reformar el Estatuto, la portavoz del movimiento, Beatriz Zapico, observa una fractura entre la voluntad de la ciudadanía y la de sus representantes y considera que la oposición a la oficialidad atraviesa todas las ideologías.

¿Por qué nace la Plataforma contra la Cooficialidad del asturiano?
Porque no queremos la imposición lingüística. Siempre hemos convivido, perfectamente y sin ningún tipo de conflicto los asturianos que hablan bable y los que no queremos que nos impongan la llingua. Nunca hubo ningún conflicto al respecto, pero se está poniendo encima del tablero político una reforma del Estatuto que conllevaría la imposición del bable. Obligaría a que en la educación las asignaturas o parte de ellas fueran en bable, que nos dirigiésemos a la Administración en bable, y nos afectaría a nivel personal a todos porque en el momento en que el bable fuese oficial habría que utilizarlo, saber escribirlo, saber hablarlo, y además en Asturias no hay un único bable, en cada zona se habla de una manera diferente, y sería imponernos un bable artificial, porque no hablan igual en el Eo, en el Oriente o en las Cuencas. Se impondría un bable que es inexistente, se tendría que hacer para imponernos a todos esa creación. Nosotros respetamos a los que lo hablan, por supuesto, porque nunca ha habido ningún problema.

El presidente de Asturias, Adrián Barbón, se ha referido siempre de un modelo de oficialidad "amable", y ha llegado a detallar que el asturiano no será vehicular ni se va a exigir en las oposiciones a los médicos. ¿Qué límites les parecerían a ustedes suficientes?
No habría límites. En el momento en que se imponga la oficialidad del bable cualquier persona puede expresarse en bable, puede escribir en bable, puede dirigirse a la Administración en bable y exigir que le contesten en bable. Es decir, no hay una cooficialidad amable, que es la que nos quieren vender. La amabilidad en estos temas no existe.

 ¿Por qué?
Porque tú estás en un procedimiento judicial y si un testigo quiere hablar bable, pues tendríamos que poner un traductor, porque no lo entenderíamos. Por lo tanto, no hay cooficialidad amable. En el momento en que se reforme el Estatuto, va a ser obligatorio para todos el empleo del bable tanto oral como escrito.

Los partidarios de la oficialidad están a punto de conseguir los 27 votos que necesitan en la Junta General del Principado para aprobar la reforma del Estatuto. Eso supone una mayoría de tres quintos de la cámara. ¿No refleja esta proporción el apoyo de los asturianos? ¿Hay una quiebra entre la representación en la cámara y lo que dicen los asturianos en la calle?
Totalmente. Soy asturiana, como mis padres y mis abuelos, y no hablamos bable. Soy de la Cuenca del Nalón y empleo a veces expresiones en bable, que son completamente diferentes a las que pueden emplear en otras zonas de Asturias. Nosotros siempre hablamos en español. El porcentaje de asturianos y asturianas que hablan bable hoy en día es ínfimo. Por lo tanto, no pueden imponer un bable que no se habla. Nosotros hablamos lo que nos enseñaron nuestros padres, y hablamos en español, no hablamos bable. Que en determinadas localidades haya personas que empleen su propio bable, por decirlo de alguna manera, no quiere decir que sea masivo el empleo de la llingua, en absoluto.

¿Cuál es el pulso que toman en la calle?
Estamos haciendo una campaña de recogida de firmas y son sorprendentes los resultados. El 16 de octubre, en Gijón, en dos horas se recogieron 1.800. Son constantes las peticiones de información porque hay muchísimas personas, muchos asturianos, asturianas, y gente de otras comunidades que residen aquí que se están interesando porque están viendo que vamos de cabeza a una imposición lingüística que no deseamos. Además, siempre hubo una convivencia muy pacífica. Las personas que quieran hablar bable, que lo hablen. ¡Pero si nunca hubo ningún problema! Se abrió la caja de los truenos y ahora van a acabar consiguiendo enfrentarnos los unos a los otros cuando no existía absolutamente ningún problema en este asunto. La gran mayoría de los asturianos y asturianas no hablan bable y además no queremos las imposiciones lingüísticas. Es una cuestión de respeto y de libertad, nada más.

Tres partidos se oponen en la Junta General del Principado a la cooficialidad del asturiano: PP, Ciudadanos y Vox. ¿Por qué defender esa misma causa fuera del ámbito político? ¿Es que los partidos no despliegan suficientemente sus recursos para movilizar a la sociedad?
Nosotros somos una plataforma de ciudadanos y ciudadanas. Queremos desvincularnos de cualquier partido político porque dentro de la plataforma hay personas que son de Vox, del PP, del PSOE, del Foro y de Podemos, que no quieren la imposición lingüística. Como ciudadanos, que siempre estamos silenciosos, es el momento de dar un paso adelante y mostrar públicamente que no queremos la imposición lingüística. Siempre defino estas situaciones como el silencio de los corderos. Pues bien, creo que los corderos en este caso cada vez estamos siendo menos silenciosos y la gente se está dando cuenta de que es ahora o nunca, porque en el momento en que se apruebe la reforma del Estatuto que conlleve una oficialidad de la llingua, ya no tendremos nada que hacer. Y estamos observando, porque lo tenemos delante de nuestras narices, lo que está ocurriendo con las lenguas en otras comunidades, como Baleares, Valencia o Navarra. La lengua tiene que servir para comunicarnos, para acercarnos unos a otros, no puede ser la causa que nos separe, que nos enfrente. No queremos llegar a estas situaciones que estamos observando en otras comunidades: enfrentamientos por un lenguaje. Cuando todos sabemos español, ¿por qué hay que crear un conflicto donde nunca lo ha habido? Y los ciudadanos, aparte de los partidos políticos, tenemos muchas cosas que decir. Somos los que votamos a los representantes políticos, pero en este caso, en esta plataforma, queremos apartarnos de cualquier vinculación política. Hay miembros, y cada vez más voluntarios, de cualquier afiliación, que te dicen: "No queremos imposiciones, queremos seguir conviviendo tranquilamente, pacíficamente los unos con los otros porque no se puede crear un problema donde nunca existió".

Los defensores de la oficialidad les acusan de ser un instrumento de Vox.
No es cierto. Yo te pongo mi ejemplo. Soy asturiana y no estoy afiliada a ningún partido. Que haya personas que formen parte de la plataforma o voluntarios que voten a Vox, es respetable, igual que respetables son los que votan al PSOE, y también nos apoyan, y a Podemos, y a Izquierda Unida... porque aquí cabemos todos. Esa vinculación que quieren hacer los que están a favor de la oficialidad para desprestigiar la plataforma porque detrás puede haber personas de Vox, yo ya les digo rotundamente que no. Damos cobijo a todos aquellos que quieren expresar públicamente su rechazo a la imposición lingüística.

¿Cuántas personas forman parte de la Plataforma?
Recibimos llamadas constantemente. A través de los medios y de las redes sociales se están dando cuenta de que hay muchas personas que queremos lo mismo. Cada vez que se instala una mesa de recogida de firmas llegan cientos de solicitudes para ver qué es lo que pueden hacer y cómo pueden colaborar. Y acuden personas, a las cuales no les preguntamos a quién votan, pero que con su carpeta y con su hoja de recogida de firmas, se pasan dos horas hablando con la gente, explicando para qué es la recogida, y están encantados. Y no los conocemos hasta el día que se pone la mesa. Es decir, que tienen claro a lo que van. Que quieren mostrar públicamente, como ciudadanos, su rechazo a la imposición lingüística, nada más.

No tienen una cifra.
A medida que van transcurriendo las semanas, como cada vez se solicitan más permisos para instalar las mesas, cada vez somos más. Yo soy la portavoz. Hay otras personas que se dedican a derivar esas peticiones de colaboración a diferentes mesas según la localidad en la que las instalemos. Llegas allí e igual te encuentras con 25 personas que están recogiendo firmas a las que ni siquiera conoces. Simplemente se inscribieron como voluntarios y te encuentras ese día gente maravillosa, ciudadanos, la mayoría asturianos y asturianas, y muy colaboradores y todo el mundo está encantado. Porque además yo quiero matizar que no queremos enfrentamientos, no nos estamos enfrentando a quienes defienden la oficialidad, ¡faltaría más!, pero simplemente les pedimos el mismo respeto que nosotros hacia quienes quieren hablar o escribir en bable. El mismo. Es una cuestión de libertad y respeto.

Lo cierto es que el camino hacia la oficialidad ya está generando bastante división en los propios partidos. ¿Qué opinan sobre la campaña de Vox señalando al diputado del voto decisivo, Adrián Pumares?
Yo no me quiero meter en temas políticos, por eso somos una plataforma cívica. Cada uno realiza la campaña que considere. Yo puedo considerar que a lo mejor yo no habría hecho esa campaña, pero no soy de Vox, ni del PSOE ni de ningún otro partido. No puedo entrar a valorar lo que yo no hago. Sé que existe esa campaña, pero realmente, ahí no puedo entrar porque no puedo calificar algo que no he hecho.

En los últimos días dos veteranos socialistas, el ex presidente Juan Luis Rodríguez-Vigil y el ex consejero de Agricultura Jesús Arango, se han expresado en contra de la oficialidad, convirtiéndose en las primeras voces críticas dentro del PSOE en mucho tiempo. ¿Por qué cree que son los únicos a pesar de que el viraje del PSOE se aprobó en 2017 por la mínima?
Son los únicos porque en este momento gozan de una gran capacidad de libertad de expresión, porque ya están alejados del partido. Quiero recordar que dentro del PSOE había casi igualdad entre los que estaban a favor y en contra de la cooficialidad. Dentro de la Federación Socialista Asturiana había muchísimos socialistas que no estaban a favor. Esto hay que tenerlo muy claro, porque pensamos que todo el mundo socialista quiere la cooficialidad y no es así. Y es muy llamativo, en las declaraciones que hizo Rodríguez-Vigil, que él consideraba que el posible voto que pueda emitir Pumares por Foro, es tan mínima esa diferencia... Es decir, un voto puede obligar a que un millón de asturianos y asturianas tengamos que hablar bable, escribir bable, y obligarnos, como cooficial, al empleo de la llingua. A mi me parece absolutamente insuficiente, y de hecho, él propuso un referéndum. El presidente Barbón dijo que no procede un referéndum, pero sí que procede una consulta no vinculante. ¿Por qué no se celebra? Lo tengo muy claro, porque hay muchísimas más personas que votarían en contra de la cooficialidad que a favor. Entonces, si estamos en un país democrático, ¿por qué no se quiere escuchar a los ciudadanos y a las ciudadanas de Asturias?

¿Proponen esa consulta no vinculante desde la Plataforma?
Sí nos gustaría que antes de imponer a un millón de personas el uso del bable, que preguntaran. Muchos asturianos y asturianas están en casa y no se creen que esto pueda pasar, no creen que ese momento va a llegar. Pero es que ese momento está muy cerca. Confiamos que no llegue nunca, pero es que está muy cerca. Sería un medidor estupendo esa consulta no vinculante. Vamos a escuchar lo que nos dicen los asturianos y asturianas. ¿Por qué hay que tener temor a que votemos? Escúchennos. Porque claro, que un voto solo decida una imposición lingüística, la verdad, hay un desequilibrio enorme de fuerza. Es la mínima. Se necesitan 27 votos a favor, parece ser que hay 26 y un solo voto que imponga una oficialidad del bable, me parece tremendo.

Adrián Pumares, el diputado decisivo para alcanzar los 3/5 de la cámara necesarios para reformar el Estatuto, pertenece a un partido, Foro Asturias, que concurrió a las elecciones con un programa que no comprometía la oficialidad. El otro diputado de la formación, Pedro Leal, denunció este miércoles "el filibusterismo del tránsfuga Pumares y sus cómplices". ¿Han detectado esta fractura en el cuerpo electoral de Foro?
Me están llamando muchas personas diciéndome: "Voté a Foro, y ahora me siento engañado y defraudado". Un periodista me lo dijo: "Mira, esto no era Foro. Foro jamás estuvo a favor de esa cooficialidad, jamás". Me parece que Foro tiene 34.800 votantes, y la gran mayoría no estaban a favor. Estoy segura y convencida que si dicen que Foro iba a realizar una propuesta o valorar esta cooficialidad no se lo creerían. Y yo creo que se va a fragmentar mucho. Esta es mi opinión personal. No sé si sería muy ventajoso para Foro apoyar la oficialidad, porque yo conozco muchos votantes de todos los partidos y de Foro que me lo han dicho. Es que es más, en el debate que se transmitió para las elecciones asturianas Carmen Moriyón dijo expresamente que no estaban a favor de la cooficialidad. A mí me lo dicen: "Si hubiéramos sabido que se iba a producir ese viraje, no habríamos votado a Foro".

Hemos visto cómo se puede defender la oficialidad desde la derecha y desde la izquierda. ¿También es posible oponerse desde posiciones de izquierda?
Si hay un partido que gobierna Asturias, que es el Partido Socialista, y que muestra una postura respecto del bable, mostrar públicamente tu rechazo a la posición oficialista, creo que no lo hace nadie. Por eso era tan importante una consulta no vinculante, porque el voto es secreto y nadie sabe cuál es tu opinión. En la última recogida de firmas había un señor que dijo que votaba al PSOE y la conversación que mantuvo era íntegramente en bable, había palabras que no le entendía, y dijo él: "Pero lo hablo porque quiero, no porque me lo impongan". Es cuando te quedas sorprendida. Es respeto, quienes quieran hablarlo, que lo hablen. El Estatuto lo dice muy claramente: que se va a promocionar el uso del bable en los medios de comunicación, en la educación. Si quedó corto el Estatuto, si quedó corta la Ley de Uso y Promoción del bable del año 98 ¿por qué no se desarrolló un reglamento? ¿por qué no se creó para desarrollar esa ley? No lo hay, y nadie lo ha solicitado. No quiero que desaparezcan las variantes de bable. Soy asturiana y quiero a Asturias exactamente igual que cualquier otro asturiano. No quiero que se pierdan las tradiciones, no quiero que se pierda el bable, no quiero que se pierda nada de nuestra cultura. Pero estar en contra de una imposición lingüística no significa lo otro. No atacamos a nadie. Sencillamente decimos que no. Pero que se mantenga toda la tradición asturiana, que se mantengan todas las hablas o las diferentes versiones de bable estamos todos de acuerdo, pero quienes abogan por la oficialidad abogan la imposición de un bable único. ¿Qué pasa con las otras versiones? ¿Qué bable imponemos? A los de la zona del Eo les decimos "no, mira, vas a hablar este bable". Hay circunstancias que verdaderamente son rocambolescas. Rotularon los nombres de los pueblos a veces de tal forma, utilizando ese bable que creen que es el único que debe emplearse, y que los vecinos dicen: "Pero si jamás nuestro pueblo se llamó de esta manera". ¿Cómo se aúnan todas esas variantes locales que el Estatuto dice que hay que respetar en un solo bable? La cooficialidad iría en contra del respeto de todas las variantes locales. ¿No será más rico seguir manteniendo siete formas de hablar el bable que imponer una sola? Yo no tengo la más mínima duda.

¿Cuántas firmas llevan recogidas ya?
Llevamos recogidas más de 10.000. Con cada mesa solemos recoger más de mil, dependiendo de las localidades. El 6 de noviembre volvemos a poner mesa en Gijón y también en Avilés. Cada vez más voluntarios nos llaman de diferentes puntos diciendo: "Oye, ¿cómo me podéis acercar una mesa para instalarla?" Nuestra intención es recorrer toda Asturias para la recogida de firmas y luego presentarlas en la Junta.

¿Cuál es el propósito, qué van a hacer con ellas?
El propósito es presentar en la Junta General del Principado las firmas para evidenciar públicamente que todas esas personas que aparecen con su nombre y su DNI no quieren la imposición lingüística, están en contra de la cooficialidad. Y después, hemos previsto una gran movilización para que nos acompañen todos los asturianos y asturianas a la calle, porque la calle no tiene que ser sólo de unos. Es el momento, hay oportunidades que no pueden dejarse pasar. Una vez que se consiga ese voto número 27, ya no tenemos nada que hacer. No hay amabilidad en los temas de cooficialidad. Va a haber una ley de obligado cumplimiento. Eso que quede claro. Otra cuestión que hay que tener muy en cuenta: se hicieron estudios acerca de cuánto costaría esa cooficialidad. La última persona con la que hablé sobre esto formó parte de la Junta General, y me dijo que serían 74 millones de euros anuales para el uso y promoción del bable, para su inclusión en las escuelas, para todas las necesidades que esa cooficialidad va a conllevar. Esos 74 millones, ¿de dónde van a salir? ¿De qué vamos a prescindir para desviar esa ingente cantidad? ¿A qué vamos a renunciar, a residencias de la tercera edad, a ayudas sociales, al fomento de la natalidad? Porque dinero para todo no hay. Los presupuestos son los que son. Yo preguntaría a los asturianos y a las asturianas a qué están dispuestos a renunciar cuando llegue la imposición lingüística. Porque ese es un tema muy importante. Pensamos que los millones nos van a caer del cielo y que esto va a resulta gratuito, y no es así. En Asturias estamos en unas condiciones económicas terribles a todos los niveles. No tenemos apenas comunicación con el exterior, seguimos manteniendo nuestro peaje, la pirámide demográfica asusta, porque no hay niños. Tenemos la población más envejecida de Europa, las industrias se nos van y yo creo que en este momento hay temas muchísimo más prioritarios que el bable para destinar los millones de un presupuesto. Es que es incomprensible, porque además no era una demanda social.

¿Y ahora empieza a serlo? Al abrirse el debate, ¿ha podido ocurrir que personas que antes eran indiferentes ahora sienten que se están vulnerando unos derechos que no reclamaban?
Creo que la gente que está a favor de la oficialidad conoce todos sus derechos. Al contrario, los asturianos que no conocían o no estaban muy cercanos al tema de la cooficialidad ahora se están dando cuenta de lo que va a conllevar, porque tenemos las referencias de otras comunidades y cuando escuchas que en Baleares se ha prescindido de profesionales médicos porque no sabían catalán, empiezan a pensar: ¿esto no pasará aquí? Porque, en 2017, en Baleares la cooficialidad era amable y estamos en el año 2021 y de amabilidad, nada. Ahora es el momento en que aquellos asturianos y asturianas que no hablaban de este tema comienzan a hacerlo. Cada vez los corderos son menos silenciosos. Estamos dando pasos hacia delante y mostrando que no se necesita un partido político para salir a la calle a reivindicar nuestros derechos. Espero que nos apoyen los partidos en la futura movilización que pensamos hacer.
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