AGLI Recortes de Prensa   Sábado 12  Noviembre  2021

No es Teo, es Pablo
Rafael Bardají. https://gaceta.es 12 Noviembre 2021

No es un buen momento para llamarse Pablo si se está en política y en España. De Iglesias a Casado. Me hace gracia cuando los mismos que le otorgaban el poder omnímodo a Iván Sánchez, le otorgan credibilidad y autonomía política a ese campeón de lanzamiento de güitos de aceituna y premio al teleco del año por Murcia que es Teodoro García Egea. A él se le atribuye la encarnizada lucha sin piedad contra la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. En exclusividad. Pero al igual que con el supuesto Rasputín de Sánchez, se vuelven a equivocar con Egea. No es él, sino su jefe, Pablo Casado, el que anda detrás de todos los líos. Teodoro no hace nada que su jefe no le pide o apruebe. Igual sucede con Carromero, el del accidente y la cárcel en Cuba, y por cuya liberación se desvivió en su día Pablo Casado a quien le debe su actual carrera política. No hay pitufito que se mueva alegremente sin el beneplácito del abuelo pitufo.

La estrategia pueril de distanciar las acciones de número dos de las decisiones del número uno, sólo aspiran a salvaguardar la imagen de Pablo Casado, poniendo distancia entre él y sus lacayos por si fuera necesario. Pero no deja de ser una táctica penosa, pues es él mismo el que queda de pusilánime dejando que las cosas se le escapen de las manos, de débil por no parar a unos u otros, o de tonto de remate que no se entera de lo que está en juego.

Pero así están las cosas para el actual PP: Génova, esa sede en arresto de la que ya se han olvidado mudarse, no contempla potenciales rivales. Y la presidenta de Madrid, por circunstancias especiales, no puede dejar de ser la verdadera líder la oposición popular al Gobierno de Sánchez. Es lo que pasa cuando el líder del PP no cuenta con poder territorial alguno y sus barones sí. Sea como fuere, Casado siempre lo ha pensado: su PP es una tercera vía entre Madrid y la Galicia de Núñez Feijoo. Sólo que ahora, movido seguramente por unos celos descompuestos, se inclina más por la tibia vía gallega que por la ardorosa de Madrid.

Yo, que quieren que les diga, me apena y me alegra al mismo tiempo. Me apena porque pone otra vez más de relieve que la actual dirección del PP no es quien para salvar a España de la múltiple crisis actual. Y me alegra porque con sus tonterías sólo puede beneficiar a Santiago Abascal. Y me reafirmo en lo que siempre he creído y dicho: España sólo podrá cambiar el día en que el PP deje de ser el líder de la oposición y deje paso a una formación como Vox.

Pero también digo que a pesar de las estupideces que cometen los actuales dirigentes del PP, claramente de instintos suicidas, ese reemplazo no se va a producir de manera natural u orgánica. Vox tendrá que favorecerlo. No se puede apoyar al PP en sitios como Andalucía, donde su presidente ya se muestra en permanente peregrinación a la sede del PSOE andaluz para evitar una nuevas y esclarecedoras elecciones. No se debe alimentar la imagen de ser la muleta en la que se apoya el PP cuando lo necesita.

Para que la crisis del PP no favorezca solamente a Sánchez, Vox tiene que prepararse para atraer a los nuevos descontentos con Génova. En que quiera y sepa hacerlo le va su futuro como alternativa real.

Pactar con este Gobierno
EDITORIAL. Libertad Digital 12 Noviembre 2021

A estas alturas de la legislatura, justo cuando se cumplen dos años de las elecciones de noviembre de 2019, pocas dudas pueden quedar sobre que este Gobierno es el más liberticida y antidemocrático desde la instauración de la democracia. Tampoco es cuestionable que se trata del que menos escrúpulos ha tenido: nadie ha respetado tan poco no sólo el espíritu sino la letra de las leyes.

Pactar cualquier cosa con un Gobierno de esta calaña se convierte no ya en una ruleta rusa, sino directamente en un suicidio: es imposible que Sánchez y sus secuaces sean capaces de llegar a cualquier acuerdo en cualquier materia que no sea un intento más o menos grosero de imponer sus tesis, obtener ventaja política de una forma rastrera y, si es posible, humillar al adversario.

Es lo que le acaba de ocurrir al PP, que no se sabe muy bien si, acobardado por la presión del PSOE y los medios, por mostrarse como un partido de gobierno y diferenciarse de Vox o porque en el fondo a lo que aspira es a compartir el poder con los socialistas en un futuro cercano, se ha visto embarrado en una negociación que nunca debería haber emprendido.

El resultado es un pacto que ha hecho casi tanto daño a las instituciones como a los populares, que encima han negociado con la torpeza que les es habitual, logrando en el mismo acuerdo defenestrar a personas que sin duda deberían haber seguido en su puesto –Margarita Mariscal de Gante–, permitir que otras alcancen cargos que no merecen bajo ningún concepto –Ángel Gabilondo–, consentir que los anticonstitucionales lleguen al Constitucional y seleccionar ellos mismos unos candidatos muy débiles para este tribunal.

Y por si esto no fuese suficiente, en su impericia han dejado el terreno abonado para que socialistas y podemitas afeen la vinculación con el PP de los magistrados elegidos y presuman de su respeto por una separación de poderes que llevan décadas torpedeando y con la que están deseando acabar.

Con un personaje sin vergüenza ni escrúpulos como Sánchez no se puede pactar nada, no se puede llegar a ningún acuerdo y, en definitiva, no se puede ir ni a heredar, especialmente el poder. Hora es de que Casado y los suyos se den cuenta de que si quieren llegar a Moncloa y, sobre todo, si quieren sacar a España de la endiablada situación en que está, tendrán que hacerlo enfrentándose a este vil PSOE y no acercándose a él, en la esperanza de que antes o después y sin esforzarse demasiado les llegue el turno.

Con este Gobierno terminamos como Los Picapiedra
OKDIARIO 12 Noviembre 2021

La amenaza de los cortes de luz y gas sigue ahí, mientras el Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez presume de tenerlo todo controlado. Lo malo es que cada vez que el Ejecutivo alza la voz para garantizar el suministro, ocurre algo nuevo que nos lleva indefectiblemente a tentarnos la ropa. Y es que el cierre patronal convocado por las asociaciones de transporte -hartas del ninguneo de un Gobierno que no ha despejado ni una sola de las incertidumbres que se ciernen sobre el sector- es el remate de una situación que amenaza con trasladarnos al pasado. El Gobierno piensa en la España de 2050, pero con sus actos nos remonta en el tiempo a una época en la que no había electricidad ni calefacción, una suerte de España de las cavernas en versión socialcomunista más propia de Los Picapiedra que de una nación avanzada.

Y es que mientras el Comité Nacional del Transporte por Carretera acaba de anunciar la convocatoria de tres días de cese de actividad en vísperas de las navidades, el plan b de Sánchez no se lo ocurre ni al que asó la manteca. El PSOE impulsa justo en estos momentos un plan para relanzar el «ferrocarril, que debe ser beneficiario del trasvase de mercancías y pasajeros de la carretera», ya que, como los camiones contaminan, lo urgente es la «descarbonización del transporte». Todo un golpe al transporte por carretera justo ahora que tiene al sector en pie de guerra.

La crisis logística ya se está produciendo a nivel mundial, pero un paro en el transporte por carretera sería un duro golpe para la economía en una España todavía en recuperación y en la que la amenaza de los cortes de suministros energéticos cobra cuerpo por la insoportable desidia de un Ejecutivo que va abriendo frentes por donde pisa. En estas circunstancias, todo es posible, hasta que el invierno que viene se parezca mucho a los inviernos de Pablo Mármol y Pedro Picapiedra. Crucemos los dedos.

¿ Gobierno ? Pirómanos
Nota del Editor 12 Noviembre 2021

El dr cum fraude y sus quates son pirómanos que están quemando España. Ni una pizca de gobierno, solo un montón de basura, traidores, asesinos, ladrones.

O todos o ninguno
Emilio Campmany. Libertad Digital 12 Noviembre 2021

El PP nunca debió permitir que el PSOE le impusiera para el Tribunal Constitucional un candidato comunista que para colmo había sido suspendido por el Consejo General del Poder Judicial todas las veces que intentó convertirse en magistrado del Tribunal Supremo. Se suponía que Teodoro García Egea, siguiendo instrucciones de Casado, insistiría en que el PP sólo estaba dispuesto a votar favorablemente propuestas que fueran genuinamente del PSOE y no aceptaría a nadie de Podemos, cuyos votos no eran necesarios. También pudo el secretario general del PP haber exigido que, si Podemos metía a su hombre, Vox también tuviera derecho a proponer uno. Pero no hicieron nada de eso y al final tragaron. Y lo hicieron para que, a cambio de no poner ellos objeciones a los poco idóneos magistrados de la izquierda, el PSOE y Podemos tampoco las pusiera a los igualmente poco idóneos de la derecha. Los tres, PP, PSOE y Podemos, consiguen así magistrados de acerada lealtad que esperan que voten siempre lo que ellos les manden. No es ésta una cuestión baladí si se observa que en las últimas sentencias ha habido magistrados progresistas votando contra el Gobierno y conservadores haciéndolo a favor de él.

Tan poco edificante acuerdo ha tenido su justa recompensa en la votación de este jueves. La izquierda ha permitido que unos supuestos díscolos, siguiendo con seguridad órdenes de arriba, dejaran de respaldar a los candidatos del PP para así vestir a los del PSOE y Podemos con un plus de legitimidad que, aunque jurídicamente intrascendente, es políticamente muy relevante. El peor parado ha sido Enrique Arnaldo, que cuando compareció en el Congreso ya fue humillado por el socialista Odón Elorza. El aspirante propuesto por el PP prefirió dejarse insultar en vez de levantarse e irse con tal de acceder a la alta magistratura y a sus prebendas. Fue una manera de abundar en los muchos indicios que apuntan a su escasa idoneidad para ostentar el cargo para el que ha sido propuesto.

Luego, para completar la humillación, el PP ha permitido que sea el candidato menos votado de los cuatro que fueron elegidos este jueves. Habrá quien diga que el PP no podía hacer nada porque no sabía cómo iban a votar los diputados socialistas y comunistas. Pero sí que lo sabía. Al menos un diputado socialista, otra vez Odón Elorza, anunció urbi et orbi su propósito de no respaldar a Arnaldo. Cuando el socialista comunicó su intención, Casado debió haber respondido que el PP votaría no a los dos candidatos propuestos por la izquierda, al socialista y al comunista, y que el marcador volvía a ponerse a cero. Naturalmente, no lo ha hecho.

Una ley que alienta a los violentos y criminaliza a la Policía
OKDIARIO 12 Noviembre 2021

La nueva Ley de Seguridad Ciudadana ha desbordado la paciencia de policías y guardias civiles, hartos del ninguneo y acoso del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, que ha diseñado una nueva norma que deroga la denominada por la izquierda «ley mordaza» del PP y cercena de manera fragrante la capacidad las fuerzas de seguridad del Estado ante las protestas violentas, además de mermar el principio de autoridad de Policía y Guardia Civil.

La situación es límite, de modo que el sindicato mayoritario en la Policía Nacional, Jupol, y el Sindicato Unificado de la Policía, CEP, han alzado la voz para cuestionar duramente una reforma que criminaliza a los policías, pone en riesgo a sus familias y atenta contra los derechos de los ciudadanos, al conceder a los violentos un margen de impunidad evidente. Y es que la nueva ley deja sin efecto la prohibición de difundir imágenes de los agentes sin autorización previa. Es decir, se pone en serio peligro la integridad física de los policías y sus familias, además de quebrar de raíz la salvaguarda para el derecho a la intimidad de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Por todo esto, Policía y Guardia Civil llevarán a cabo movilizaciones el próximo 27 de noviembre, una vez constatada la nula voluntad negociadora del ministro de Interior. Y es que todas y cada una de las promesas de Grande-Marlaska han sido incumplidas.

Al final, que nadie se engañe, quien ha salido ganando es Podemos, que ha logrado su propósito de que la ley se adapte a esa visión totalitaria en la que la Policía es vista como una fuerza represora. Gana el populismo de ultraizquierda y todos aquellos que hacen de la violencia su forma de vida. Y pierden los encargados de velar por el cumplimiento de la ley y garantizar la libertad y seguridad de todos, que es tanto como decir que quien ha salido derrotada es la propia sociedad española.

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Estado de Excepción
Santiago Navajas. Libertad Digital 12 Noviembre 2021

Un Gobierno en permanente estado de excepción: no sólo gobierna por decreto ley, obviando al Poder Legislativo, sino que su presidente alardea de que volvería a actuar inconstitucionalmente a sabiendas, ya que, dice, las necesidades urgentes hacen inoperantes las instituciones de control. Podría parecer que me estoy refiriendo a Pedro Sánchez y el Gobierno socialista, pero en realidad estoy describiendo la actuación de Hitler y el Partido Nacional-Socialista durante la República de Weimar.

En 1933 los nacional-socialistas (el término nazi ha sido una manera torticera de ocultar su ideología vinculada a una extrema izquierda xenófoba, como es el caso de Bildu) consiguieron ganar las elecciones y aprovecharon distintas situaciones de urgencia social, como el incendio del Reichstag, para aprobar leyes sin la participación y el control del Parlamento.

El jurista más vinculado a Hitler, Carl Schmitt, estableció la tesis antiliberal –ya que dinamita la concepción de la separación de poderes– de que el estado de excepción es la manifestación de la decisión soberana en su libro Teología política: "Es soberano quien decide el estado de excepción". Un poder es realmente soberano, defiende Schmitt, cuando puede declarar el estado de excepción mediante la suspensión completa del ordenamiento jurídico. Hitler, desde su legitimidad originaria en las elecciones democráticas, emprendió una guerra de trincheras políticas para ir poco a poco destruyendo el orden liberal de la república: eliminó controles, satanizó a la oposición, ignoró a los jueces, tejió alianzas con los que eran tan autoritarios que él. La República de Weimar fue destruida desde dentro y Alemania como nación fue llevada a una guerra que casi la aniquiló. Por supuesto, Hitler hizo discursos moderados, asegurando que el diálogo sería su método y la paz su objetivo, y que el recurso al estado de excepción sería utilizado en casos limitados. Le creyeron no sólo en Alemania sino en el resto del mundo, donde lo tildaron de "hombre de paz".

En un mundo cada vez más antiliberal, de la Rusia de Putin a la China de Xi Jinping pasando por la Venezuela de Maduro y la Nicaragua de Ortega, la tentación en los países que todavía disfrutan de la separación de poderes y los derechos fundamentales individuales de caer bajo el influjo de la doctrina de Schmitt es muy fuerte. Como le explicaba Fernando Nolla a Mario Noya en una entrevista sobre su último libro, la UE es cada vez más un imperio burocrático y una dictadura de tecnócratas. Antes decía que no me refería a Pedro Sánchez para explicar en qué consiste la transmutación de un Estado de Derecho en un Estado de Excepción. Pero, hoy como ayer, una situación de emergencia social como una pandemia es un caldo de cultivo para que, con la excusa de la salud pública y la seguridad colectiva, se haga caso omiso de los controles institucionales y se vulneren los más básicos derechos humanos. De modo que un cierre ilegal del Parlamento, tal y como ha establecido el Tribunal Constitucional, no sólo no cause una sola dimisión en el Gobierno sino que sea recibido con un encogimiento de hombros por el conjunto de la población y el aplauso de la Academia cercana al régimen socialista, mientras que la mayor parte de la oposición mira hacia otro lado.

El libro de Schmitt no se llama Teología política por casualidad: cada vez más los representantes del Estado lo consideran Dios en la Tierra, con los ciudadanos convertidos en súbditos adoradores.

Vox y el odio separatista
Sergio Fidalgo. okdiario 12 Noviembre 2021

“Al fascismo, a los nazis, se les combate con un puñetazo en la boca. No hay medias tintas”. Estas ‘cariñosas’ palabras para Vox fueron pronunciadas, en el programa de más audiencia de la radio pública catalana, por una de las ‘estrellas’ de los medios públicos catalanes, Jair Domínguez. Este ‘humorista’ analizó dos días después de las elecciones autonómicas del 14 de febrero los resultados en dos poblaciones en las que la formación de Ignacio Garriga había conseguido buenos resultados, superando el 20% de los sufragios: La Pobla de Mafumet (Tarragona) y Vilamalla (Gerona). Por supuesto, Domínguez calificó a ambas villas de “neonazis” según recoge un auto de la Audiencia de Barcelona, que ha reabierto la causa que emprendió VOX contra este personaje al que acusa, merecidamente en mi opinión, de “delito de odio”.

Casi medio millón de personas escucharon a uno de los referentes de la comunicación en catalán pidiendo que se golpee a los que él calificó de “fascistas”. No hablamos de un cualquiera: Jair Domínguez presenta un programa diario justo antes del telediario nocturno de TV3 (‘Està passant’), tiene otro programa diario en horario nocturno en la radio de la Generalitat (‘El búnquer’) y además cuenta con un espacio semanal en la televisión interactiva de TV3 (‘Bricohéroes’). Por supuesto, sus insultos a VOX no le han supuesto su despido, más bien al contrario, los presupuestos de sus programas han recibido un aumento. Claro está que entre sus ‘méritos’ para el independentismo, aparte de atacar a los de Abascal, está el decir habitualmente “Puta España” y desarrollar guiones en los que sueña con felaciones de la Reina Letizia.

El separatismo catalán siempre ha tratado con rencor y violencia al que considera su ‘enemigo’. Lo han sufrido muchos dirigentes del Partido Popular como Alejandro Fernández o Xavier García Albiol -este último especialmente-; alguno del PSC como Miquel Iceta y, sobre todo, los de Ciudadanos con Inés Arrimadas o Albert Rivera a la cabeza. Recordemos cómo el comercio de la madre de este último ha sido vandalizado al menos en una docena de ocasiones. Pero desde que han centrado su objetivo en VOX, la virulencia secesionista ha alcanzado cotas increíbles.

Durante la campaña electoral de las últimas autonómicas catalanas Vox sufrió la violencia de los radicales separatistas de una manera extrema. A menudo jaleada por referentes del secesionismo. Pilar Rahola llegó a escribir en su perfil de Twitter, tras el salvaje ataque que Ignacio Garriga y Javier Ortega Smith sufrieron en la localidad barcelonesa de Vic, lo siguiente: “La huida de Vox de Vic de esta tarde. Orgullo de un pueblo que no quiere a la extrema derecha”. Luego lo borró ante el revuelo generado, pero su opinión quedó más que clara. Algo tienen los de Abascal que saca lo peor que el independentismo lleva dentro. Y en cantidades industriales. El hostigamiento que sufren sus militantes en toda Cataluña cada vez que ponen una carpa para facilitar información a los vecinos de un barrio es sistemático: se monta una mesa con folletos de VOX y aparecen, de manera organizada, docenas de personas con pancartas insultantes, gritos de “fuera fascistas” y lanzan objetos. Que sea la cuarta fuerza del Parlament y que representen a más de doscientos mil catalanes a estos radicales les importa bien poco.

Por supuesto, los medios de la Generalitat hablan poco de Vox, y no precisamente de manera neutral y objetiva. Hartos, los diputados autonómicos de la formación han recurrido al Consejo del Audiovisual de Cataluña para denunciar que TV3 y Catalunya Ràdio “vulneran la neutralidad informativa, el pluralismo en la comunicación y existe una dejación ante la obligación de difusión de la actividad de nuestro Grupo Parlamentario”. No valdrá de mucho, pero bueno es alzar la voz. Si la televisión autonómica catalana aumenta los honorarios del que grita “¡puta España!” en antena, dudamos mucho que vayan a cambiar su actitud para tratar con equidad a un partido que combate el separatismo. No lo han hecho hasta ahora, y no van a modificar su línea propagandística mientras el independentismo domine la Generalitat.

Vox tiene futuro en Cataluña. No creo que consiga ganar unas elecciones autonómicas, como consiguió Ciudadanos en el 2017, pero si puede mantener durante años un grupo entre diez y veinte diputados que representen a los catalanes que no solo están hartos del independentismo, sino que quieren un discurso sin complejos y sin ningún tipo de componendas con el secesionismo. Siempre que no cometan el mismo error que en el pasado han cometido en Cataluña todos los otros partidos no nacionalistas: anteponer la agenda política del Congreso de los Diputados, el día a día de la política nacional, al combate ideológico a largo plazo contra el separatismo.

Congreso de los Diputados
PSOE, PP y Podemos renuevan el Constitucional con 11 deserciones y el resto del Congreso en contra
El juez de Podemos para el Constitucional pide a las víctimas "poner el dolor en común" con los etarras
Sánchez no se fía de sus diputados y les obliga a enviar un certificado de su voto a Arnaldo
Segundo Sanz. okdiario.  12 Noviembre 2021

El Pleno del Congreso de los Diputados ha elegido este jueves a los candidatos propuestos por el PSOE y el PP para cubrir los puestos del Tribunal Constitucional y el Tribunal de Cuentas que habían caducado, así como al nuevo Defensor del Pueblo, pendiente de renovación desde julio de 2017.

Sin embargo, no ha sido un trance sencillo y amable para los partidos proponentes en lo relativo a los cuatro magistrados al Constitucional, ya que se han producido once deserciones. Ya habían expresado su descontento diputados del Grupo Socialista y de Unidas Podemos, que no firmó el acuerdo entre PSOE y PP pero que lo ha avalado tras colar a su candidato, Ramón Sáez Valcárcel. Además, buena parte del hemiciclo ha mostrado su rechazo a tales nombramientos, tanto los socios nacionalistas, golpistas y proterras del Gobierno de Pedro Sánchez (la alianza Frankenstein) como Vox y Ciudadanos.

No obstante, todos los aspirantes han superado los 210 votos (mayoría de tres quintos) que necesitaban para superar este último trámite parlamentario. Y es que PSOE, Unidas Podemos y el PP sumaban de antemano, sin contar las deserciones, 243 escaños, teniendo en cuenta que los morados aún no ha cubierto la vacante dejada por el condenado Alberto Rodríguez. En el caso del candidato Enrique Arnaldo, a propuesta del PP, ha recibido 232 apoyos, Concepción Espejel (237), Inmaculada Montalbán (240) y Ramón Sáez Valcárcel (240). Ha habido ocho votos en blanco y un voto nulo.

La votación para la elección de los miembros de estos órganos no se ha realizado de forma secreta en urna sino de manera telemática (concluyó a las 13 horas de este jueves), ya que así lo acordó la Mesa del Congreso con carácter excepcional a fin de evitar aglomeraciones en el hemiciclo en un escenario todavía de pandemia.

En las filas de PSOE y Podemos no ha habido estos días consenso sobre la idoneidad de los candidatos propuestos por el PP al TC, Enrique Arnaldo y Concepción Espejel, ésta última recusada en el ‘caso Gürtel’. El diputado socialista Odón Elorza dijo que él y muchos de sus compañeros votarían tales nombres «con una pinza en la nariz».

En su caso, y como él mismo ha hecho público en redes sociales, finalmente no dado su voto a Arnaldo. «Tras una reunión con la dirección del Grupo Socialista en la q he explicado mi posición de cara a la votación, he efectuado con responsabilidad el voto telemático en el que no he apoyado al Sr. Arnaldo, en defensa del prestigio y la dignidad de las instituciones del TC y Congreso», ha señalado Olorza. También el ex ministro José Luis Ábalos ha estado entre las deserciones, atribuyendo ello a un «error».

Por su parte, la vicepresidenta tercera del Congreso, Gloria Elizo, y la diputada canaria Meri Pita, ambas de Podemos, también cuestionaron en prensa las candidaturas de Enrique Arnaldo y Concepción Espejel.

En este contexto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llegó a decir este miércoles que no le gustaban «algunos candidatos» para el Alto Tribunal (el Senado, en clara alusión a los propuestos por el PP, pero recalcó que socialistas y morados actuarían con «responsabilidad» sin poner en peligro el pacto con los populares.

Además de Arnaldo y Espejel, ambos a propuesta del PP, han sido elegido a iniciativa del PSOE Inmaculada Montalbán Huertas, magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, y Ramón Sáez Valcárcel, magistrado de la Audiencia Nacional, el nombre que Podemos trasladó a los socialistas.

Tribunal de Cuentas
En cuanto a los nuevos integrantes del Tribunal de Cuentas designados por la Cámara baja (el Senado tiene que elegir a otros seis) son los ya miembros del fiscalizador Enriqueta Chicano Jávega y Dolores Genero; Isabel Fernández Torres, profesora de Derecho Mercantil de la Universidad Complutense de Madrid; Diego íñiguez, magistrado del Tribunal Contencioso-Administrativo; José Manuel Otero Lastres, catedrático de Derecho Mercantil; y Miguel Ángel Torres Morato, fiscal jefe del Tribunal de Cuentas.

Respecto a la candidatura del exministro socialista Ángel Gabilondo para Defensor del Pueblo, tras recibir el visto bueno del Pleno del Congreso, deberá ahora de ser ratificada en un plazo máximo de 20 días por el del Senado.

ERC: antes en árabe que en español
Alejandro Tercero. cronicaglobal 12 Noviembre 2021

Hace unos días, cuando se conocieron las (de momento) últimas sentencias judiciales que tumban la aplicación de la inmersión en varios colegios de Cataluña --poco a poco los padres y las asociaciones van erosionando ese modelo ilegal y aberrante--, el consejero de Educación de la Generalitat, Josep González-Cambray (ERC), salió hecho un basilisco.

El tipo --recuerden, uno de los detenidos en la operación Voloh sobre malversación, prevaricación y blanqueo para financiar el procés-- incluso amenazó con “rebelarse” contra los tribunales y anunció la creación de una suerte de comités en las escuelas para controlar el uso del catalán por parte de alumnos y profesores.

Poco después, el presidente de su partido, Oriol Junqueras, advirtió durante un acto público que ERC solo apoyará los Presupuestos Generales del Estado si el Gobierno de Sánchez garantiza que el catalán se mantendrá como “la lengua vehicular” de la enseñanza en Cataluña. Ese “la” deja claro que el catalán debe seguir siendo la “única” lengua vehicular, sin espacio para ninguna otra. Ni siquiera el insignificante 25% que ordenan las sentencias.

Todavía hay en el constitucionalismo quienes insisten en que ERC es la parte razonable del independentismo catalán. Aseguran que no son tan radicales como JxCat y la CUP. Que son gente con la que se puede hablar. Pero la realidad les desmiente cada día.

ERC lo tiene muy claro. No piensa retroceder ni un centímetro con la inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán que los tribunales han dictaminado ilegal. Mientras puedan, seguirán pisoteando los derechos lingüísticos de los catalanes castellanohablantes. Seguirán maltratando hasta donde se les permita a la comunidad castellanohablante de Cataluña.

Y, además, se mofan de ellos.

Para muestra, basta con echar un vistazo a un par de las enmiendas presentadas por ERC a los Presupuestos Generales del Estado en el Congreso. En concreto, las 4.919 y 4.922, que solicitan 20.000 euros para crear un “fondo para el fomento de la lengua tamazigh en Melilla” y otro para “el fomento de la lengua árabe-dariya en Ceuta”.

ERC justifica estas peticiones con argumentos como que “el estudio Los usos lingüísticos de la población de Ceuta: el español, el árabe y el bereber, presentado hace siete años, concluyó que el 62,9% de los ceutíes cuyo origen sociocultural es árabo-musulman, la mitad de la población de la ciudad, utiliza el árabe ceutí o dariya como lengua habitual”. O que “Melilla forma parte del conjunto de zonas berberófonas de habla rifeña en un entorno norteafricano musulmán” y que “España silenció completamente la situación de la lengua amazige en Melilla hasta el año 2010, cuando se publicó el tercer informe sobre el cumplimiento en España de la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias del Consejo de Europa para el periodo 2006-2009”.

Así, mientras ERC machaca a los niños catalanes castellanohablantes y les declara odio eterno, muestra un inusitado interés por la promoción del árabe y el amazige en Ceuta y Melilla.

A mí me parece que seguir negociando con estos rufianes es un precio demasiado alto para sacar adelante unos presupuestos.

Doscientos profesores denuncian la sumisión al "nacional-catalanismo" en las universidades
Que se condene la violencia contra los constitucionalistas, se respete el bilingüismo y que los rectores separatistas no hablen en nombre de todos.
Pablo Planas (Barcelona). Libertad Digital 12 Noviembre 2021

La plataforma Universitaris per la Convivència, que reúne a más de 200 profesores de todas las universidades catalanas, reclama a la Associació Catalana d’Universitats Públiques (ACUP) que los rectores separatistas dejen de pronunciarse políticamente en nombre de todos, que se condene la violencia contra los estudiantes constitucionalistas y que se respete el bilingüismo existente en la sociedad catalana y el uso del español en la docencia.

En una dura carta emitida a la ACUP, los profesores denuncian que la libertad ideológica y la de expresión de profesores y alumnos están siendo lesionadas de manera continuada "por las declaraciones institucionales de contenido partidista emitidas por los órganos de gobierno y de representación de nuestras universidades, y por la propia ACUP. Así lo han establecido los tribunales en reiteradas ocasiones: tres universidades catalanas (la UB, la UPF y la UOC) han sido ya condenadas en sede judicial en los dos últimos años por esta razón y otra más (la UAB) lo fue por violar esos mismos derechos de un grupo de estudiantes constitucionalistas, al negarse injustificadamente a inscribir su asociación en el Directorio de colectivos. En la misma línea se ha manifestado también el Defensor del Pueblo en una resolución inequívoca y centenares de docentes catalanes y del resto de España en cartas y manifiestos promovidos por el Foro de Profesores".

Ataques a estudiantes constitucionalistas
Estos docentes también denuncian la grave vulneración de la libertades de reunión y de manifestación "por la pretensión de ciertos sectores del movimiento estudiantil de monopolizar el espacio público universitario, expulsando de él a todos los que piensan de otro modo. Esta pretensión, que no es exagerado calificar de totalitaria, se puso una vez más de relieve en los sucesos que tuvieron lugar en la UAB el pasado 6 de octubre, cuando un numeroso y violento grupo de estudiantes hostigó durante horas a otro grupo, mucho menos numeroso, que pacíficamente trataba de dar a conocer sus ideas, hasta que, por fin, y por la fuerza bruta, destrozaron su carpa. La intención era clara: tratar de amedrentar y de acallar, una vez más (y ya van muchas), a los estudiantes de S’ha acabat. Defender en público ideas democráticas básicas como el imperio de la ley o la igualdad ciudadana no es tarea fácil en los campus catalanes". Los profesores lamentan también al respecto que los rectores no hayan considerado oportuno condenar las agresiones constantes que sufren los estudiantes constitucionalistas.

Otro de los pasajes de la dura misiva alude a la libertad lingüística, de la que apuntan que está en grave peligro por la pretensión de los rectores y de grupos de estudiantes independentistas de imponer el catalán a toda costa. Los firmantes de la carta apuntan que "durante décadas, alumnos y profesores nos hemos expresado con plena libertad en las aulas en castellano y en catalán. Nadie podrá acreditar quejas razonables y significativas al respecto, porque no las ha habido. Sin embargo, ahora resulta que se quiere crear un problema donde no lo había. En el nombre de los principios de "transparencia" y "seguridad" lingüística, se fomenta la delación y la investigación, en definitiva, la intimidación de quienes se atreven a usar en clase, siquiera sea puntualmente y en atención a sus alumnos, una lengua distinta de la anunciada".

Defensa del español en las aulas
Estos profesores hacen una encendida defensa del español, que definen como lengua mayoritaria de los catalanes y que junto al inglés "nos permite la comunicación científica y académica nacional e internacional; la que, hay que repetir, convive con la lengua catalana sin más problemas que los que crean las autoridades. Es, además, la lengua que abre nuestras universidades al mundo hispanoamericano, del cual proviene buena parte de nuestros estudiantes de postgrado, y la que atrae a Cataluña a miles de estudiantes europeos cada año".

Así, se oponen al propósito de que el 80% de las clases se imparta en catalán ya que "sería gravemente lesivo para nuestras universidades, porque las aislaría de las del resto de España y del mundo. ¿Es eso lo que pretenden? De nuevo: ¿es esa intención la que les guía o es, más bien, el miedo al poder político o la connivencia con su proyecto de construcción nacional? Un proyecto que, en lo que atañe a la universidad, es contrario a su ecumenismo laico y racional, a su vocación superadora de particularismos y prejuicios.

Desde luego, algunas de nuestras universidades figuran entre las más valoradas internacionalmente de entre todas las españolas. Ese es un mérito de todos, también de ustedes, pero esa valoración tan positiva depende de que seamos capaces de mantener su carácter abierto y plural, del que también han de participar nuestros usos lingüísticos".

Usos franquistas
Los profesores concluyen su carta alertando del riesgo de la sumisión al nacional-catalanismo en los siguientes términos: "En su día, la dictadura franquista intentó poner a todas las universidades españolas al servicio de la causa del nacionalcatolicismo, y no fueron sus rectores quienes lo impidieron, sino que se prestaron a garantizar la sumisión de la universidad al poder.

Una sumisión que tanto daño infligió a la salud cultural y política de varias generaciones y que puso a nuestras universidades a la cola de las del resto de Europa. Hoy, en Cataluña, el poder aspira a un semejante atropello, el de convertir a la entera universidad catalana en un eslabón más de la cadena con la que pueda someter a toda la sociedad a la causa del nacional-catalanismo. El precio, ya lo estamos viendo, es el de sacrificar las libertades públicas de los que discrepan de esa causa".

Javier R. Portella: ‘Stalin tuvo que aconsejarle a Largo Caballero que frenara la represión’
Josep María Francàs. https://rebelionenlagranja.com 12 Noviembre 2021

Conversación tranquila de @jmfrancas con Javier R. Portella, escritor y editor, director de ElManifiesto.com. (@elmanifiestocom).

JMF: ¿Qué es ‘El Manifiesto’?
JRP: Un periódico política y socialmente incorrecto que surgió hace casi 20 años a raíz de la publicación en 2002 de El Manifiesto contra la muerte del espíritu y de la tierra, escrito por mí mismo y presentado con el respaldo de Álvaro Mutis, Premio Cervantes de Literatura 2001 y publicado en siete lenguas.

JMF: ¿Qué decía aquel manifiesto?
JRP: Es fundamentalmente una impugnación del nihilismo que conlleva la pérdida de valores, sentido y espíritu de nuestras sociedades contemporáneas.

JMF: ¿Seguimos igual o vamos a peor?
JRP: Vamos descaradamente a peor, salvo las reacciones que se están produciendo. Pienso en lo que representa un fenómeno como el de Vox, inimaginable en aquel entonces, en lo que significa la reacción de los países del Pacto de Visegrado, encabezados por Hungría y Polonia, y en las esperanzas que está abriendo en la vecina Francia la campaña electoral de alguien como Éric Zemmour.

JMF: ¿Qué hay detrás de este desastre?
JRP: Todo un problema de civilización, toda una crisis de la cosmovisión liberal, materialista y utilitarista del mundo moderno, y que por caracterizarlo con lo que me parece ser su rasgo principal, consiste en lo que, en mi ensayo El abismo democráticodenomino la desacralización del mundo.

JMF: ¿Relativismo moral también?
JRP: Sí, por utilizar esta expresión, aunque no es ahí donde me parece incidir lo esencial de la crisis contemporánea.

JMF: ¿Lo esencial?
JRP: Lo esencial es esa desacralización de la que te hablaba. Es decir, esta pérdida de todo aliento superior, de toda inquietud que vaya más allá de la inmediatez de la vida vegetativa, resumida en trabajo y diversión, esfuerzo utilitario y ocio intrascendente. A partir de ahí surge todo lo demás: desde la banalización de la vida hasta la fealdad o vulgaridad de nuestras ciudades, campos y playas, hasta la destrucción explícita de la belleza que emprenden los garabatos del denominado «arte» contemporáneo.

JMF: Hasta dejar a cero la dignidad de los seres humanos ¿no?
JRP: Lo enfoco desde otro ángulo. Ahí voy. La cosa es tanto más desoladora cuanto que, desde otro punto de vista, lo tenemos todo para conseguir lo que cabría denominar el mejor o, en todo caso, el menos malo, de los mundos posibles. Pensemos en lo que significa el emporio de bienestar material que, sobre todo en el campo de la salud, ha alcanzado el mundo moderno; o lo que implican los conocimientos científicos, etc. Unos conocimientos científicos que explican maravillosamente -y ahí está el problema- el «cómo» de las cosas, pero nada nos dicen, ni pueden ni deben decirnos, sobre el «qué» de estas mismas cosas: sobre su sentido, su significado. Sobre su destino y el nuestro. Sobre lo que hacemos o dejamos de hacer en el mundo.

JMF: El hombre en busca de sentido…
JRP: Esto es lo esencial del ser del hombre. Y si esto no tiene un lugar clave, esencial, dentro del «aire del tiempo» propio de una época, entonces todo se desmorona.

JMF: Además de editor eres escritor y entre tus libros hay uno sobre el PSOE y la II República. ¿Es aquel PSOE el modelo se Sánchez?
JRP: Esto es, en cualquier caso, lo que afirma sin ruborizarse el propio Pedro Sánchez cuando declara, así a las claras, que «Largo Caballero actuó cómo queremos actuar hoy nosotros». Recordemos, por si alguien todavía no lo sabe por no haberse comprado aún el libro, que Francisco Largo Caballero, conocido popularmente como «el Lenin español», fue el principal dirigente socialista durante la República y la Guerra Civil, alguien que no ansiaba otra cosa, al igual que la inmensa mayoría del PSOE y lo esencial del campo republicano, que llevar a cabo en España una revolución como la que había triunfado 19 años antes en la Unión Soviética. «Antes de cinco años, cuando se haya derribado a Azaña, habrá en España una unión de repúblicas soviéticas ibéricas», aseguraba Largo Caballero en 1936.

JMF: Sabia lo que era Stalin para la URSS: un asesino en serie.
JRP: Probablemente lo sabía y no le viera ningún inconveniente, sino todo lo contrario: la mejor de aplastar a los enemigos de clase, etc. Es decir, al conjunto de la población, incluida, por lo demás, una parte sustancial del aparato del propio partido. Fíjate si ello es así que hay una circunstancia sumamente chusca y que se documenta en el libro: a comienzos de la Guerra Civil, hubo un momento en que el propio Stalin tuvo que moderar por carta los ímpetus aniquiladores de la República. Viendo el cariz que estaban tomando las cosas, Stalin tuvo que aconsejarle a Largo Caballero que frenara la represión y que no se cargaran (aún) a las fuerzas de izquierdas no tan extremistas como ellos. No fue un gesto bondadoso por parte de Stalin, ni que decir tiene. Fue simplemente un gesto de inteligencia táctica. Fue la famosa divisa de «ganar primero la guerra y hacer luego la Revolución». Una Revolución que, en realidad, ya estaba hecha o haciéndose, y de lo único de lo que se trataba era de si había que llevar ya la aniquilación hasta sus últimas consecuencias, o era mejor hacerlo después de haber ganado la guerra.

JMF: Y, ¿qué admira Sanchez de semejante personaje?
JRP: Nada en concreto, supongo. Se trata simplemente que, habiendo salido en la prensa este mismo año las declaraciones de Largo Caballero sobre la conversión de España en una nueva Unión Soviética, y habiéndose armado el revuelo que se armó, consideró necesario salir en defensa de su predecesor. Algo tenía que decir. Callarse no podía, pero tampoco podía hacer lo que el PSOE no ha hecho ni hará jamás: efectuar la más mínima crítica a su actuación durante la República y la Guerra Civil.

JMF: El PSOE se las da de ‘democrático’, ¿lo avala su historia?
JRP: Todo lo contrario. Ésta es precisamente la idea central de este libro: impugnar la falacia del imaginario colectivo según el cual la II República fue un dechado de virtudes democráticas, frente a la cual se alzó, para derrocarla con malignas ínfulas fascistas, la España nacional. Si Alzamiento militar hubo, fue, por el contrario, única y exclusivamente con el fin de impedir que triunfara lo que dos años antes, en 1934, ya había triunfado, pero solamente en Asturias: la transformación de España en «una unión de repúblicas soviéticas ibéricas”.

JMF: Mil gracias Javier, has abierto suficientes melones muy jugosos, dará para una segunda y tercera y… ¿Cómo se llama tu libro sobre el pSOE exactamente?
JRP: El PSOE y la II República: ¿democracia o comunismo?, por Javier R. Portella. Ediciones Insólitas. Se encuentra en las principales librerías, así como en Amazon.

JMF: Mil gracias Javier, un abrazo.
JRP: Allá voy. Un saludo cordial.

La Contra Armada: así fue la mayor victoria naval española sobre Inglaterra que casi nadie cuenta
Tras el fiasco de la Armada Invencible, Isabel I quiso aprovechar la debilidad de España para destruir los restos de nuestra flota. Inglaterra, sin embargo, sufrió su mayor catástrofe sobre el mar
Ángel Luis de Santos. larazon 12 Noviembre 2021

Qué duda cabe que la principal batalla que ha perdido España a lo largo de su historia es la de la propaganda y la del relato. Su éxito en el campo de batalla o en los mares de medio mundo se ha visto siempre contrarrestado por esa leyenda negra, o por las “fake news”, como diríamos ahora, que ha hinchado lo negativo y ha restado valor a tantas y tantas gestas y logros de nuestro país.

Un caso claro es el de la Armada Invencible, bautizada así por los ingleses que supieron venderla como una gran victoria y, al tiempo, una derrota histórica de la España de Felipe II, y que ni fue lo uno ni lo otro, o no al menos como nos lo han intentado vender.

En paralelo, los ingleses también han sabido ocultar sus muchas derrotas ante los españoles, de tal modo que sus propios historiadores han pasado de puntillas por muchas de ellas, sin que España haya sido capaz de vender su relato. Es el caso de la que muchos han dado en llamar la Contra Armada Invencible, en lo que fue la mayor victoria naval de España sobre Inglaterra, ocurrido solo un año después de la derrota de la flota enviada por Felipe II para invadir la isla.

Los ingleses se han referido a ella como la Armada inglesa, la Contra Armada o la Expedición Drake-Norreys, pues estuvo comandada por Francis Drake y John Norreys, en calidad de general de las tropas de desembarco. Fue la respuesta de Isabel I a Felipe II. Si la Monarquía Hispánica trató de invadir tierras británicas, la reina de Inglaterra no quiso ser menos y, en la primavera de 1589, en el marco de la guerra anglo-española de 1585-1604.

El objetivo era aprovechar la supuesta debilidad de España tras el fracaso de la Grande y Felicísima Armada el año anterior y destruir los restos restos de nuestra flota, muchos de cuyos buques estaban en reparación en los puertos de la costa cantábrica, principalmente en Santander.

Según relata el historiador y escritor Luis Gorrochategui en su libro “Contra Armada. La mayor victoria de España sobre Inglaterra”, Isabel I, para aprovecha la vulnerabilidad de España, “empeñó la corona y embarcó a armadores, nobles y comerciantes en aquella desdichada aventura. De esta manera consiguió reunir una gigantesca flota, compuesta por 180 barcos y 27.667 hombres, más grande por lo tanto que la propia Gran Armada. La estrategia era muy clara: debía explotar al máximo la momentánea debilidad de Felipe II, pues 25 grandes barcos habían naufragado en aguas de Escocia e Irlanda en el viaje de vuelta de la Gran Armada. Además, la mayoría de los 102 retornados necesitaban una completa reparación”.

España se encontraba, pues, relativamente indefensa ante un ataque a gran escala que, además, tenía un segundo objetivo: tomar Lisboa y entronizar al prior de Crato, Antonio de Crato, pretendiente a la Corona portuguesa y primo de Felipe II, que viajaba con la expedición.

Crato ofrecía a Isabel I, entre otras muchas cosas, entregar a Inglaterra los principales castillos portugueses y mantener a la guarnición inglesa a costa de Portugal, así como permitir que Lisboa fuera saqueada durante 12 días, siempre que se respetasen las haciendas y vidas de los portugueses y se limitase el saqueo a la población y hacienda de otros hispanos.

Inglaterra también esperaba tomar las islas Azores, de modo que sirvieran de base permanente en el Atlántico desde la que atacar los convoyes españoles procedentes de América.

Sin embargo, y a pesar de que la monarquía inglesa puso toda la carne en el asador para que aquella misión fuese un éxito y supusiese un auténtico golpe de mano para convertirse en la mayor potencia europea de la época, la operación acabó en una total derrota, sin precedentes para los ingleses.

Así, en primavera, según relataba el militar e historiador Hugo O’Donnell y Duque de Estrada en un artículo en La Razón, la flota inglesa “se hacía a la mar en Plymouth hacia las costas españolas, pero sin un plan pormenorizado y riguroso como el que había tenido la «Invencible», a cuya rigidez se había achacado su fracaso. Entre los embarcados se contaba un millar de «caballeros de fortuna» y aventureros, y el favorito de Isabel, el conde de Essex, con gran indignación de ésta. La desobediencia de sus órdenes iba a ser una constante en la campaña”.

En aquel momento, la mayor parte de los grandes buques españoles, como es el caso de los galeones de Portugal –los temibles «cagafogos»– con la capitana «San Martín» y buena parte de las escuadras de Valdés, Flores, Oquendo y Recalde, se hallaban aún en reparación en Santander y en otros puertos.

Por este motivo, la flota inglesa decidió tomar La Coruña y, con esta dársena de reembarque asegurada, adentrarse hasta Santiago para hacerse con el mayor tesoro votivo de la Cristiandad.

“Mientras tanto, el servicio de espionaje español –por medio de los «confidentes» de Alejandro Farnesio en Flandes y del embajador Bernardino de Mendoza en París– ya había dado cuenta de los preparativos, que se interpretaron, erróneamente, como una intentona contra los reinos de Indias”, explica O’Donnell.

Durante toda la primera quincena de mayo y bajo el mando del marqués de Cerralbo, la muralla resistió contra todo pronóstico los sucesivos ataques, defendida con gran tesón por sus milicias y voluntarios –María Pita pasaría al panteón de los héroes en esta ocasión– hasta que Francis Drake, temeroso de la ira real, ordenó levar anclas en el momento en que los refuerzos, llegados de todas partes y una vez agrupados, amenazaban con sitiar a los sitiadores. El coronel inglés Anthony Wingfield, cronista, en otras ocasiones parcial, de la gesta, reconocería por su parte la resistencia ejemplar.

“Desanimados y menguadas sus fuerzas, el tiempo perdido en La Coruña resultaría esencial para aprestar la defensa de Lisboa, donde el factor sorpresa había desaparecido y el acatamiento a don Felipe –Felipe I para ellos– era generalizado y donde se demostraría la poca consistencia y actualidad de los interesados informes de Dom Antonio”, explica el militar e historiador.

Según el relato de Gorrochategui en su obra, “habiendo perdido 1.500 hombres y con varios miles de heridos, Drake zarpó rumbo a Lisboa, ahora sí, según lo previsto. Pero la Contra Armada, desflorada en Galicia, había perdido la moral y no lanzó un ataque frontal por mar como se había planificado. Norris desembarcó el grueso del ejército en Peniche, iniciando una penosa expedición terrestre de 70 kilómetros hasta las inmediaciones de la capital lusa; mientras Drake bajaba y esperaría en Cascaes con la flota para sincronizar sendos ataques naval y terrestre”.

A estas alturas, Felipe II había ya defendido bien la capital portuguesa y mantuvo extramuros un número suficiente de compañías para hostigar al enemigo, cortar sus comunicaciones, desarrollar tácticas de tierra quemada y someterlo a un continuo desgaste. De este modo, a los hombres de Norris les esperaba una fuerza de 5.000 hombres que, en varias acciones, provocaron numerosos muertos, entre ellos el regimiento del coronel Brett, muerto junto a sus capitanes.

Norris intentó huir, pero fue descubierto y los españoles iniciaron su persecución por el Tajo en galeras y por tierra. Al fin en Cascaes y refugiados al abrigo de su flota, los ingleses fueron cercados. “Llegó entonces al sitio el Adelantado de Castilla Martín de Padilla con más galeras y seis brulotes —o barcos incendiarios— listos para lanzar a los ingleses. Drake, acuciado, ordenó zarpar sin esperar viento propicio. Padilla le siguió, alcanzó y atacó el 20 de junio frente al cabo Espichel, en la desembocadura del Tajo. La Contra Armada perdió otros siete barcos, sufrió daños en muchos más y se dispersó.

Felipe II se jactaría, con toda razón de haber recibido el enemigo «harto daño en tierra y también en la mar, cuajado de enfermedades». Durante el regreso fue constante en los buques ingleses el arrojar por la borda, día tras día, a los fallecidos por la peste, lo que acabó por minar la voluntad de combate de las tripulaciones. Perdida ya la oportunidad de sorprender a la flota de Indias española, reforzada ya por los galeones de Santander, una vez rehabilitados, los de Drake desistieron de atacar Bayona, aunque sí se adentraron en la ría de Vigo, saqueando la zona. La respuesta española es firme: 200 ingleses fueron capturados y ahorcados a la vista de Drake.

Cansado y derrotado, Drake huye y regresa con lo que queda de su gran flota a Inglaterra: de los 180 buques que habían zarpado, volvieron 102 con muchos de sus hombres infectados por la peste sufrida en la mar y que propagaron al bajar a tierra. De los 27.667 hombres que habían embarcado, sólo 3.722 sobrevivieron para reclamar sus pagas.

“Fuentes inglesas y españolas coinciden en tan abultadas cifras, que convierten esta expedición —cuyas pérdidas duplicaron las de la «bautizada» por el asesor de Isabel I Burghley como Armada Invencible— en la mayor catástrofe naval de la historia de Inglaterra. Este episodio, que ha permanecido oculto durante siglos tiene, paradójicamente, una transcendencia extraordinaria, pues permite explicar la pervivencia de Iberoamérica como hoy la conocemos”.

Antes del regreso, Drake, Norris y Essex, hubieron de movilizar a sus amistades más influyentes para asegurar sus cabezas. Inglaterra cambiaría de estrategia, enfocando su agresión contra los puertos del Caribe y el istmo de Panamá, dado que un ataque al suelo peninsular se demostraba inviable. España, que había aprendido la lección un año antes, lo haría con respecto al «vientre blando» de su rival: Irlanda.


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