AGLI Recortes de Prensa   Lunes 15  Noviembre  2021

Camino de perdición
Julio Valdeón. la razon 15 Noviembre 2021

Nos contaron que el nacionalismo era el mal, que los líos del ego no ensombrecerían la apuesta por una España enfrentada a los de la boina, que no competirían con Ayuso y que la independencia judicial no podía carburar con un CGPJ troceado a mayor gloria del nepotismo partidista. Mintieron. Antes de cumplirse un año de eclipsar a la mejor portavoz que jamás han tenido, demasiado articulada e independiente como para que el contraste no resultara abrumador, los fontaneros del Pp han dado un recital chaplinesco a las puertas del Constitucional. No sólo aceptaron repartir cromos con el inescrupuloso Sánchez sino que han quedado como los malos de la película, los únicos que han propulsado la candidatura de un juez poco idóneo.

Aparte de deshonestos, además de desoír sus propias consejas y de contradecirse con chulería insolente, demuestran ser unos manoplas en el apartado de la comunicación política. Al enemigo cada vez le cuesta menos dibujarlos con el corsé de unos inútiles. Algo inevitable a tenor de lo sucedido en estas semanas con el alcalde y la presidenta de Madrid. Una ciudad sitiada. A la que el Pnv ha declarado la guerra porque no alcanza el parné para sufragar sus identitarios caprichos, sus multimillonarios chollos. Una ciudad a la que Podemos desprecia con ese gusto degradado del lameculos profesional ante el altar nacionalista, mientras los propios nacionalistas no conciben la existencia de una Babilonia abierta, demasiado grande, oxigenada e impura para sus cerebros polucionados de mierda provincia y destinos ahormados en lo universal.

Génova, lejos de posicionarse con sus dirigentes locales, lejos de hacer causa común con la única ciudad española limpia de rollos chovinistas, afanes insolidarios y milongas xenófobas, prefiere ponerlos a discutir entre ellos. Están quemando el crédito de un alcalde al que todos quisimos, usado como peón de brega en una guerra condenada a la derrota y la melancolía. Han elegido segar la hierba bajo los pies de la guapa y rockera. La acusan de insurrecta y egoísta. De verso libre. Que es como en España solemos catalogar a cuantos descollaron. Génova ha decidido pavimentar el camino a la debacle. Con Almeida achicharrado y Ayuso amordazada, defenestrada o peor, si dentro de dos años el Pp pierde ya no habrá nadie para disputar el naufragio. Suyas serán las ruinas y otros cuatro años de oposición grogui. Mejor cabeza de ratón muerto que cola de león. A lo sumo, como alternativa, suponiendo que Casado y cía. no aguanten en el trono, restarían como última baza quienes desde el centro derecha añoran la vuelta al provincianismo y la conveniencia con las alucinaciones tribales y sus voraces comisionistas. Precioso.

‘¡Sí se puede, sí se puede!’: PP, PSOE y Podemos se reparten el pastel del Estado
Javier Torres. https://gaceta.es 15 Noviembre 2021

El jueves el hemiciclo acogió la fiesta del consenso. La cámara votaba al nuevo Defensor del Pueblo, a los magistrados del Tribunal Constitucional y el Tribunal de Cuentas. El resultado de la votación venía ya apañado de casa, como uno de esos partidos del Mundial de fútbol en que ambos equipos necesitan empatar para pasar de fase, por lo que el debate era pura pantomima.

Así fue hasta que intervino el diputado de Podemos, Antonio Gómez-Reino, cuyo alarde de sinceridad en voz alta reconocía el papel de felpudo al que el bipartidismo ha relegado a las principales instituciones del Estado durante 40 años. “Mientras el PP siga siendo imprescindible sólo hay dos opciones: pactar con ellos sabiendo lo que son o permitirles que continúen con el secuestro de las instituciones y las conviertan en una oposición no democrática y en la sombra a esta Gobierno”.

En realidad, no era ésta la razón que movía a Podemos a validar a los cuatro magistrados para el Constitucional (especialmente a Enrique Arnaldo, considerado por todos como simpatizante del PP), sino la oportunidad de colocar a un miembro afín a la extrema izquierda (Ramón Sáez) para frenar los recursos de VOX.

“Teniendo en cuenta que el PP y los señores de VOX han interpuesto más de 30 recursos y teniendo en cuenta que la mayoría han sido admitidos a trámite […], creo que cabe afirmar que la reacción más importante que explica el sentido del voto de nuestro grupo parlamentario es acabar con este secuestro y defender las instituciones”.

Es difícil decirlo con mayor claridad: no se pueden repetir las victorias de VOX en el Tribunal Constitucional como las recientes sentencias sobre ambos estados de alarma y el cierre del Congreso durante la epidemia del coronavirus. Por este motivo, los diputados del partido de Abascal tiraron de ironía entonando al unísono “¡Sí se puede, sí se puede!” cuando Podemos reconoció por qué se unía al acuerdo.

Apañado el acuerdo, cuesta escuchar sin sonrojarse a estos mismos partidos reivindicar el respeto a las instituciones y los órganos constitucionales frente al populismo que amenaza la democracia (hegemonía bipartidista). Algunos, aunque fuera de palabra, mostraron intención de cambiar las cosas. Entre las distintas promesas incumplidas por el PP cuando ganó las elecciones en 2011, también estuvo la de poner fin a la politización de la justicia y los principales órganos del Estado. El entonces ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, la incluyó como uno de sus principales objetivos: “Vamos a acabar con el obsceno espectáculo de unos políticos nombrando a los jueces que pueden juzgar a esos políticos”.

Claro que en este festival del consenso algunos adoptaron la pose de indignados. Fue el caso de Odón Elorza y otros nueve diputados tanto de PSOE como de Podemos, que rompieron la disciplina de voto para demostrar su animadversión al magistrado propuesto por el PP Enrique Arnaldo. En realidad, lo que hicieron fue estéril y cínico, porque ellos mismos están a favor del sistema de que los jueces sean nombrados por los partidos y porque además sabían de sobra que sus votos no alterarían la elección, pues VOX no participó en una votación en la que socialistas, populares y podemitas ya partían con la mayoría de tres quintos requerida.

Claro que, si Podemos ha tragado con candidatos como Enrique Arnaldo, el PP ha hecho lo propio con el comunista Ramón Sáez, que alberga un largo historial de polémicas de marcado carácter izquierdista. En 2008, durante su etapa como magistrado de la Audiencia Nacional, emitió un voto particular en el que pedía la absolución de unos separatistas que habían quemado fotos del Rey. Sáez Valcárcel aseguraba en su voto discrepante que un hecho como el que se juzgaba es “normal en el mundo globalizado” y que “quemar las imágenes de gente de poder tiene un carácter ritual”.

Más reciente han sido sus declaraciones contra la prisión permanente revisable justo con la reapertura del debate tras el asesinato del niño de Lardero a manos de un asesino que había salido de la cárcel gracias a la concesión del tercer grado. El juez se posicionó en contra de “penas cuyo recorrido las convierte en unas penas de difícil compatibilidad con criterios de humanidad”. Así lo dijo el 2 de noviembre durante su comparecencia en la Comisión de Nombramientos del Congreso. Lo que no cabe echar en cara al PP, puesto que tampoco cumplió su promesa de derogar la ley de Memoria Histórica, es que Ramón Sáez sea un firme partidario de la imposición por ley de la versión histórica del Frente Popular. En un reciente artículo publicado en Historia Actual Online, se descubre partidario de castigar y censurar a quien contradiga o refute los postulados frentepopulistas: “Los discursos de odio contra las víctimas circulan libremente, sin censura, ni siquiera la de carácter político y ético. Ese es el cuadro de la impunidad en España, el modelo que han denunciado las asociaciones memorialistas y los organismos del sistema de Naciones Unidas”.

La libertad de Cuba como urgencia moral
Editorial La Razón 15 Noviembre 2021

Los cubanos están hoy convocados a una jornada de protesta contra la dictadura y a favor de la libertad, los derechos humanos y la excarcelación de los presos políticos. No será un día sencillo para los valientes que se atrevan a movilizarse. La dictadura se ha empleado a fondo para sabotear la protesta pacífica del 15-N, convocada por el grupo Archipiélago, con una estrategia de presiones sin precedentes que ha incluido, además de por ejemplo atropellos contra la prensa internacional como la retirada de credenciales a la agencia Efe, actos de repudio, ofensivas mediáticas de descrédito, arrestos arbitrarios, intimidaciones a las familias y despidos laborales.

También severas condenas a los detenidos durante las últimas protestas del 11 de julio, y el aviso de que aquellos que se pronuncien de forma pública podrían enfrentarse a una pena por sedición de 20 años de cárcel. Es un hecho que manifestarse contra la tiranía en la isla prisión puede costar la vida o el encierro inclemente. Los que abrazan la causa de la libertad frente al régimen autoritario más longevo y sanguinario están revestidos de un coraje y una dignidad que merecen todo nuestro respeto y apoyo, y que debería remover la adhesión y la defensa de los gobiernos y las sociedades democráticas. Especialmente, España, por nuestros lazos históricos, culturales y sentimentales con el pueblo cubano.

Díaz Canel y su temible aparato policial y militar han probado que no cederán milímetro alguno a los anhelos de una ciudadanía harta de haber vivido subyugada durante seis décadas por una oligarquía comunista, abyecta y corrupta que ha expoliado el país. Tras las protestas del 11 de julio, mil personas fueron detenidas y 659 siguen hoy presas. La represión más salvaje y arbitraria es el mensaje que campa por las avenidas en manos de los esbirros castristas. Hoy, pese a todo, se escucharán gritos de libertad en La Habana y otras ciudades porque prende el germen de una resistencia fortalecida en las jóvenes generaciones de cubanos y amparada en las nuevas tecnologías que salvan barreras y fronteras antes inexpugnables para que los mensajes lleguen y calen.

En los últimos años, con Pedro Sánchez en la Moncloa y Josep Borrell en Bruselas, el papel de la diplomacia española, así como el de la europea, ha sido de una irrelevancia complaciente y desoladora. Peor aún, que adalides de la tiranía castrista, autora de innumerables crímenes, también contra la humanidad, profiera sus soflamas contra la disidencia y elogie a la revolución criminal desde los despachos del gobierno de España es razón de oprobio y deshonra. Que Cuba recupere la libertad arrebatada y que se haga justicia a las víctimas es un deber y una urgencia moral para la comunidad internacional. Cada cubano asesinado, torturado y humillado recae sobra las conciencias y el debe de las cancillerías que se sientan a ver desfilar los cadáveres de los inocentes.

Europeíta
Alfonso Ussía. https://gaceta.es 15 Noviembre 2021

Rafael García Serrano fue un gran escritor sin miedo a su verdad. En la Guerra Civil combatíó con la boina roja del Requeté. Escribió un libro apasionante, lejano a las pasiones y lleno de sabiduría, talento y humor, su “Diccionario para un macuto”. Por lo demás era sincero, desmedido y carecía de complejos. Y se adelantó a los tiempos. Al referirse a Europa lo hacía como “la puta Europa”. Para don Rafael, Europa era una puta que carecía de ideales y sólo se movía por intereses. Una profesional del amor efímero, cínica y cobarde.

He leído con interés la estupenda entrevista de Iñaqui Ellacuría a Mauricio Wiesenthal publicada en El Mundo. Nacido en Cataluña, humanista, escritor de culto, hispanojudío, con un apellido heroico y justiciero. Y me he quedado con una sentencia sobre la falsa Europa: «No podemos construir una Europa en la que la burocracia de Bruselas olvida los valores judeocristianos, la patria y las tradiciones transmitidas» . En lo que respecta a la pretensión de sobrevolar la libertad con la imposible igualdad, fundamento del comunismo, Wiesenthal defiende que «la libertad y fraternidad deben primar siempre sobre la igualdad. Debemos huir de lo uniforme, de la vida entendida como una fotocopia”. Y resume el nacionalismo catalán: «El nacionalismo llevó a Cataluña la simplificación. Y un catalán simplificado no es un catalán. Nunca quiso vivir en un corral cerrado”.

Polonia es Europa, una nación de la Unión Europea y frontera de Europa con Bielorrusia. Los bielorrusos y los rusos han llevado hasta la frontera a miles de sirios, iraquíes y kurdos obligándolos a cruzar los límites fronterizos. Los polacos lo han impedido. La Unión Europea se ha callado. España, a través de su perverso – en todos los sentidos- presidente del Gobierno, ha optado por el silencio y la mirada hacia Doñana. Meses atrás, en mayo, cuando Marruecos invadió nuestras fronteras de Ceuta y Melilla en señal de “gratitud” por haber acogido en España a Brahim Galli, líder saharaui acusado de toda suerte de delitos, Polonia se ofreció a España para enviar fuerzas de apoyo a nuestras ciudades del norte de África. Además de Lituania, también fronteriza con Bielorrusia, sólo un Estado europeo ha movilizado ayuda militar a Polonia. El Reino Unido, que ya no forma parte de la Unión Europea. Un Estado sin complejos, sin agenda 2030 y con el poder de Soros y el comunismo muy limitado en sus territorios.

El más grande de los polacos de los últimos siglos, Karol Wojtyla, San Juan Pablo II, superviviente al nazismo de Hitler y el comunismo de Stalin, responsable con la palabra del desmoronamiento del Muro de Berlín y tiroteado en el Vaticano por un sicario de la KGB soviética, se refirió en marzo de 1993 al futuro de la Iglesia y de Europa. «Veo a la Iglesia del tercer milenio afligida por una plaga mortal. Se llama islamismo e invadirá Europa de manera inexorable. Se apaga la luz sobre la Europa cristiana, reducida a un sótano de antiguallas, penumbras y telarañas”. Y otra cosa que un Sumo Pontífice no puede decir. Y de ladrones, traidores e hijos de puta de todas las nacionalidades de la Unión Europea. Tan sólo Polonia y Hungría no se han sometido a las humillaciones.

En la frontera de Polonia con Bielorrusia hay soldados bielorrusos y rusos que empujan a los infelices engañados a cruzar la frontera. Pero se han topado con los límites de una nación seria. Y me pregunto el porqué de la falta de reacción de la UE y de la OTAN. Están atacando una frontera de la UE, de un Estado que es miembro además, de la OTAN. Y Occidente, con la honrosa excepción del Reino Unido, no ha ofrecido a Polonia apoyo militar alguno. No es sólo la frontera de Polonia. Es la frontera de Occidente, de la libertad, del individualismo que impera sobre el gris, ruinoso y hambriento colectivo, la libertad y el respeto de la mujer, la libertad que rechaza la esclavitud, la libertad que ofrece trabajo y está sometiéndose a los vagos y los aprovechados. Y nadie se mueve. Polonia resiste. Y con el Brexit, el Reino Unido ha recuperado su dignidad.

¿Europa? Una Europeíta entregada. Un cuento que va a terminar muy mal.

La economía social de mercado de Ludwig Erhard
Javier Jové Sandoval. Libertad Digital 15 Noviembre 2021

Erhard acuñó este término en su convencimiento de que el orden económico liberal redunda en beneficio de toda la sociedad, que los logros económicos del capitalismo permean y alcanzan a todos los estratos sociales.

Para algunos lectores es posible que no les diga nada el nombre de Ludwig Erhard, pero si les digo que fue el artífice del milagro económico alemán de la posguerra, entonces seguramente sí caerán en la cuenta. Ludwig Erhard fue director económico de las zonas de ocupación británica y norteamericana, ministro de Economía del gobierno de Konrad Adenauer y, finalmente, canciller entre los años 1963 y 1966.

En 1957 publicó el libro Bienestar para todos (Unión Editorial), obra en la que explica las reformas que hicieron posible el milagro alemán. Para sacar adelante sus políticas tuvo que enfrentarse a las tenaces reticencias —cuando no abierta oposición— de las autoridades americanas de ocupación, de importantes sectores del mundo político y empresarial alemán e incluso de miembros del propio gobierno al que él mismo pertenecía.

Ludwig Erhard acuñó el acertado término de "economía social de mercado" en su convencimiento de que el orden económico liberal redunda en beneficio de toda la sociedad, que los logros económicos del capitalismo permean y alcanzan a todos los estratos sociales.

Para hacernos idea de las tremendas dificultades a las que tuvo que enfrentarse hemos de ponernos en situación: Alemania era un país devastado y arrasado, al cual se le amputó una parte muy importante de su territorio y población, con un paro estratosférico y un desabastecimiento feroz. Pues bien, en esas dramáticas circunstancias tuvo que salvar las enormes resistencias de las autoridades americanas de ocupación para poner en marcha su primera medida para reactivar la economía germana: derogar las decenas de ordenanzas sobre precios que, desde el final de la II Guerra Mundial, habían borrado del mapa cualquier rastro de libre mercado. Pero si la adopción de dicha medida fue audaz, más lo fue aun su determinación de no rendirse ante la presión social ejercida contra sus políticas económicas por los efectos iniciales que provocaron sobre los precios y el empleo. Esa firmeza de convicciones le llevó a aguantar el pulso hasta que, en menos de uno año, comenzaron a sentirse los verdaderos efectos de sus reformas: incremento exponencial de la producción, contención de los precios y aumento del empleo.

Su sistema económico pivotaba sobre dos ejes: la defensa de la libre competencia y la estabilidad monetaria. La defensa de la primera le lleva a impedir, bajo cualquier concepto, la formación de cárteles en cualquiera de sus formas y la segunda, a contener la inflación y proscribir el uso de la divisa como herramienta al servicio de la política exterior. No en vano, calificó el control de divisas como el "símbolo del mal".

Para Erhard, "un orden verdaderamente orgánico y armonioso solo se puede garantizar en mercado libre gobernado por la libre competencia de producción y la libre formación de los precios". Y estableció las claves del círculo virtuoso de la prosperidad: competencia, productividad, disminución de los precios y aumento real de los salarios. La base del sistema de economía social de mercado es la creación de un marco que proteja e impulse la competencia de los actores económicos, dicha competencia lleva a incrementos de la productividad que a su vez provocan una disminución de los precios, lo que conduce finalmente a un aumento real —no nominal— de los salarios.

Las experiencias inflacionarias padecidas por Alemania en el periodo de entre guerras le llevaron a considerar la inflación como uno de los mayores males. De ahí que para él "conservar la estabilidad del valor monetario es la premisa ineludible para un crecimiento económico equilibrado y un progreso social auténtico y seguro".

Advirtió de los males del Estado Benefactor, el cual —a su juicio— debe limitar su actuación al ámbito de los menesterosos, pero en modo alguno debe extenderse a toda la población, ya que "la protección obligatoria del Estado tiene que detenerse allí donde el individuo y su familia se hallan en condiciones de proveer individualmente y con responsabilidad propia". Dejó clara su posición al afirmar "no te metas tú, Estado, en mis asuntos, sino dame tanta libertad y déjame tanta parte del fruto de mi trabajo que pueda yo mismo organizar mi existencia, mi destino y el de mi familia".

Erhard concebía la integración europea como función, no como una organización o institución, y alertó de los peligros que se derivarían de la burocratización y el dirigismo económico supranacional que él ya percibía y que el tiempo acabaría por darle la razón. Sus deseos de integración iban mucho más allá de Europa, a la cual entendía como un primer paso de una apertura de los mercados mucho más amplia: "Yo anhelo a toda costa el camino de la unión liberal y holgada con todos los países del mundo occidental, claro está, con nuestros socios europeos".

Uno de sus aportes más importantes fue la de concebir la libertad como un uno indivisible. La libertad no puede fragmentarse en compartimentos estancos, no puede trocearse la realidad social en celdas ni establecerse espacios autónomos de libertad en entornos iliberales. Según sus propias palabras, "la Libertad es un todo indivisible. Libertad política, libertad económica y libertad humana forman, a mi modo de ver, un complejo unitario. No es posible desgajar aquí una parte siempre lucir el derrumbamiento inmediato de todo el conjunto".

Ludwig Erhard nos demostró que las recetas de la economía de mercado no son abstracciones que solo operan en el ámbito de la teoría económica, sino que las mismas funcionan en el mundo real. El caso de la Alemania de la posguerra es un claro ejemplo de la extraordinaria capacidad del ser humano para generar riqueza para todos cuando goza de un marco de economía de mercado libre. Un entorno que permite al hombre desarrollar todas sus potencialidades. Bienestar para todos es un libro imprescindible para todo aquel interesado en las políticas públicas de verdad, que son aquellas que se limitan a establecer y proteger un auténtico orden social de mercado.

Comunismo disfrazado de Yolanda Díaz
Jesús Cuadrado. vozpopuli.es 15 Noviembre 2021

Las ideas políticas más cavernícolas de Europa estaban representadas en el acto del pasado sábado en Valencia. El lanzamiento de Yolanda Díaz como candidata dejó un reguero de tópicos comunistoides, antiguallas propias de la primera Revolución Industrial en tiempos de la cuarta. Ni la modulación meliflua del discurso de la vicepresidenta comunista –“Su tono es un logro”, según el activista Xavier Sardá- consigue disimular el sabor a rancio.

Nadie le oyó decir “soy comunista”. Lo es, milita desde niña en las organizaciones del Partido Comunista de España (PCE), pero no lo exhibe. ¿Se avergüenza? Sabe que, cada vez que alardee de los comunistas que luchaban contra Franco, le podrán preguntar qué hacían en las mismas fechas Dolores Ibárruri en Moscú y Santiago Carrillo en Bucarest, con cárceles llenas de demócratas. O por los comunistas cubanos, que están masacrando hoy mismo a quienes combaten la dictadura.

La vicepresidenta sigue la tradición de una estrategia de camuflaje que no es nueva en España, desde el eurocomunismo en los años 70 a la marca Izquierda Unida para esconder al PCE, pasando por Unidas Podemos, o ensayando ahora una suerte de "frente amplio" a la chilena. La pista de despegue valenciana –"el comienzo de algo maravilloso"- es otro ejercicio más de maquillaje.

Del comunismo conviene analizar sus aportaciones actuales, especialmente en España, donde participa en el gobierno nacional. En contraste con nuestros socios europeos, el acto de Valencia resalta esta singularidad. En ningún otro país de la UE hay ministros comunistas, ni se les espera. Neutralizados en Francia y Grecia Mélenchon y Tsipras, España es hoy el santuario comunista de Europa. Nos saldrá caro. Con Yolanda Díaz y sus camaradas en el Gobierno, ninguna de las reformas imprescindibles y urgentes que necesitamos serán posibles, ni la fiscal ni la laboral ni la de pensiones.

Si había dudas sobre los resultados de las ideas comunistas, desde las obsesiones antimercado a la consideración como enemigos de empresas y empresarios, la pasada semana fue abrumadora en evidencias. De los datos aportados por organismos internacionales y nacionales, la vicepresidenta militante del PCE, que suele responder a sus adversarios con la frase “le voy a dar un dato”, debería prestar atención a algunos que se refieren especialmente a ella como responsable de Trabajo.

En los publicados por la OCDE referidos a septiembre, sólo supera a España, en tasa de paro de la población activa y en la de paro juvenil, Costa Rica, y por muy poco. Como dicen en Chile, los números no calzan. Todos esos países, incluidos Grecia e Italia, tuvieron pandemia y en muchos de ellos también el turismo es importante. El suspenso de la candidata no tiene excusa.

“Voy a derogar la precariedad”, “arreglaré la temporalidad”, repite la vicepresidenta como quien golpea un tambor. Al oírle, me vienen a la cabeza las economías soviéticas y sus falacias de los panes y los peces en el reparto del trabajo. Poner en manos de comunistas la política laboral de un país de la UE, reconozcámoslo, es una de las aportaciones más originales de Pedro Sánchez. O una prueba más del "qué más da" sanchista.

Lo obvio es que no hay salida sin poner fin al sistema de dualidad laboral que Yolanda Díaz y sus aliados de UGT y CCOO defienden a fuego. Desde hace muchos años, las prestigiadas organizaciones sindicales de los países nórdicos saben que la flexibilidad de las empresas para adaptarse a una globalización cada día más exigente es la primera condición a la hora de lograr buenos empleos. Flexiseguridad le llaman al invento que nuestros cavernícolas repudian.

Más allá de la polémica absurda sobre “derogar” o no, lo que demuestran las sociedades con buenos resultados es que las claves están en las reformas que asocian prestaciones por desempleo con reincorporación al trabajo, en políticas activas de formación y planes de reinserción bien gestionados por sindicatos fiables, o en normativas que facilitan las contrataciones. Saben que las empresas deben mejorar productividad, competitividad, capacidad de internacionalización. Y los resultados se miden, en tasas de paro, nivel de salarios y tiempo de reingreso a la actividad laboral desde situaciones de paro. Flexibilidad para las empresas y seguridad para los trabajadores, ese es el secreto, no la obsesión por la lucha de clases

Al oír a quienes participaron en el acto del sábado se entiende al consejo de sabios asesor del Gobierno alemán cuando duda de la voluntad del gobierno de Sánchez para poner en marcha las reformas imprescindibles, laborales, fiscales o sobre pensiones. En Valencia desfilaron los operadores de una política residual en Europa que domina nuestra realidad nacional en el momento de mayor dificultad. Representan la vía segura para disuadir inversiones, externas e internas; la peor amenaza.

No hay esfuerzo mediático capaz de tapar los datos de la Comisión Europea publicados el pasado jueves. Todos los países de la UE han recuperado el nivel de actividad económica anterior a la pandemia o están a punto de lograrlo, a excepción de la España de la dupla Pedro Sánchez-Yolanda Díaz, PSOE-PCE, que no lo logrará hasta 2023, un año más tarde. ¿La respuesta de quienes proclamaron el sábado “tenemos un proyecto de país”? Dispersar Madrid como fórmula de desarrollo y cohesión territorial. ¡Genios!

¿El PSOE? Desvitalizado, sin restos de socialdemocracia, es un simple recuerdo usado para conseguir votos. ¿El PP? Pablo Casado, atrapado en bipartilandia, no termina de asimilar que al sanchismo le derrotó Isabel Díaz Ayuso, no él. En las actuales condiciones, la crisis de confianza disparada pone a España en situación de riesgo grave.

Recuérdese que las políticas de comunismo camuflado han llevado a Argentina, donde el peronismo se juega su futuro en las urnas, a una inflación del 50% y a un valor del peso que ha pasado de 60 dólares a 200 en dos años. Y cuidado con esa idea dominante sobre que Europa no nos dejará caer. Ya nos advirtió Angela Merkel: las reformas necesarias “son cosa de ustedes”. Pocas bromas.

¡Que se esfuercen ellos!
Ignacio Ruiz-Jarabo. vozpopuli.es 15 Noviembre 2021

Es conocida la intensa polémica habida antaño entre Ortega y Unamuno acerca de la atención dada por España a la investigación, debate en el que la postura de don Miguel quedó resumida en su malhadada frase "¡Que inventen ellos!", con la que se reafirmaba en su desprecio al esfuerzo científico e investigador.

Desgraciadamente, el lacerante "buenismo" que hogaño caracteriza la acción de nuestro actual Gobierno no hace más que adoptar decisiones que, trasladando el espíritu pasivo o abstencionista del autor de Niebla a la sociedad española, acaba provocando que muchos españoles se apunten al ¡Que se esfuercen ellos! Son múltiples los ejemplos.

En el plano educativo, el "buenismo" rampante ha decretado que, para pasar al curso siguiente, ya no es necesario aprobar el anterior. Contemplando a aquellos de sus compañeros que consumen días y horas en la hermosa tarea del aprendizaje, no serán pocos los estudiantes que gritarán "¡Que se esfuercen ellos!"

Está claro que poco más se podía esperar de una concepción educativa que vincula el fracaso escolar con la exigencia de un mínimo de conocimientos para pasar de curso. Se lo han puesto muy fácil a los profesores y centros de educación, pues para alcanzar el éxito tan solo tienen que conceder siempre el aprobado general. Así no hay fracaso.

Se nos argumenta que con esta medida se reducirá la temporalidad en el empleo público, pero olvidan decirnos que también podría reducirse estableciendo las pertinentes oposiciones

En el ámbito de la Administración Pública, el Gobierno "buenista" acaba de comunicar que convertirá en funcionarios vitalicios a 800.000 interinos existentes en la elefantiásica burocracia estatal que, sin haber pasado antes por las pruebas selectivas que acreditasen el mérito y capacidad que exige la Constitución, tampoco deberán superarlas ahora. "¡Que se esfuercen ellos!" exclamarán los numerosos afortunados refiriéndose a los sufridos opositores que no tuvieron la fortuna de acceder digitalmente a un puesto de funcionario. Se nos argumenta que con esta medida se reducirá la temporalidad en el empleo público, pero olvidan decirnos que también podría reducirse estableciendo las pertinentes pruebas para el tránsito de interino a funcionario vitalicio.

En la órbita laboral, la instauración del Ingreso Mínimo Vital que se añade a otro sinfín de subsidios ya existentes -el más escandaloso, el infamante PER-, determina que el incentivo para aceptar un empleo con las obligaciones que conlleva se haya reducido considerablemente. Observando a sus vecinos, amigos, y/o familiares que han de madrugar, desplazarse a su centro de trabajo y cumplir con su jornada laboral, los numerosos subsidiados vomitarán: "¡Que se esfuercen ellos!" que a mi el Estado ya me da la paga que otros obtienen con su sacrificio diario.

En el campo empresarial, el conjunto de subvenciones y coimas concedidos con dinero público a los amigos y amiguetes -el Ministerio llamado de Igualdad es un paradigma-, constituye una práctica lacerante para el conjunto de pequeños empresarios que se dejan diariamente la piel y arriesgan el patrimonio familiar para llevar adelante su empresa. Contemplando su quehacer diario y el riesgo que asumen, el ingente ejército de subvencionados manifestará "¡Que se esfuercen ellos!", que a mí me lo regalan los "buenistas".

El repaso realizado es sucinto pues existen muchos otros casos de este "buenismo" que desincentiva el esfuerzo y el sacrificio personal. La reflexión es inevitable: estamos construyendo un país de pandereta, que se dirige de manera inexorable a ser granja de vagos, enchufados, subsidiados, y subvencionados. Claro que, no debe olvidarse, cada uno de éstos dispone de una papeleta electoral.

Cuba, tiranía socialista
Juan Rallo. la razon 15 Noviembre 2021

Hoy miles de cubanos saldrán a la calle a reivindicar las libertades que les ha secuestrado la dictadura castrocomunista. Algunos, desde España, deseamos mandarles ánimo y aliento a esos valientes que por reclamarle a la tiranía lo que les es propio, sus libertades, ponen en riesgo su seguridad e integridad física; otros como Juan Carlos Monedero, firmante de un vergonzante manifiesto en favor de la dictadura castrocomunista, han preferido ubicarse ideológicamente al lado de la tiranía.

Porque sí, Cuba es una tiranía y conviene que, en medio de tanto propagandista blanqueador del régimen, le recordemos al mundo por qué es una tiranía. Y vamos a hacerlo a partir de las propias palabras del presidente-dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y de la Constitución cubana de 2019. Primero, en una reciente intervención ante las Asambleas Municipales de Poder Popular, Díaz-Canel reconoció que en Cuba ni existe, ni se pretende que exista, separación de poderes: «En el mundo se habla mucho de la división de poderes –el poder legislativo está normalmente en las instituciones que aprueban ley, el poder ejecutivo en el gobierno y el poder judicial en los tribunales– pero en Cuba no se trabaja con la división de poderes: se trabaja con la unidad de poderes… a través de órganos que tienen funciones diferentes. Porque el concepto de poder que se usa en Cuba, en la revolución cubana, es el concepto de poder popular, el cual se construye sobre el concepto de soberanía popular. ¿Y cuándo hay soberanía popular? Cuando, como dice uno de los artículos de nuestra constitución, todo está en función del soberano. ¿Y quién es el soberano? El pueblo». Dicho de otro modo, Díaz-Canel está describiendo un régimen totalitario en el que el pueblo, según sea interpretado por sus órganos de representación, hace y deshace a su gusto con las libertades individuales.

Si fuese estrictamente cierto lo que narra Díaz-Canel, Cuba sería una tiranía de la mayoría, donde las mayorías pueden ser aplastadas por el arbitrio de la muchedumbre. Pero es que ni siquiera es así. Si leemos el artículo 5 de la Constitución cubana, nos encontraremos con lo siguiente: «El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista, marxista y leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, sustentado en su carácter democrático y la permanente vinculación con el pueblo, es la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado».

Es decir, que en realidad no es el pueblo quien manda, sino el Partido Comunista de Cuba, el cual se constituye no sólo de facto sino de iure en una institución paraestatal a la que se le subordinan tanto al Estado como el pueblo. Quien controla ese poder unitario del Estado ni siquiera es el pueblo cubano, sino la oligarquía gerontocrática del partido. De ahí que Díaz Canal justificara recientemente, ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, la represión contra quienes se manifestaron el pasado 11 de julio y volverán a hacerlo hoy 15 de noviembre: «Los derechos no son ilimitados (…) Una manifestación deja de ser pacífica cuando los participantes acuden a ella con la intención de alterar la normalidad de la vida comunitaria y la paz social, con la pretensión de subvertir el orden constitucional y posicionarse como discrepancia al socialismo». Oponerse al Partido Comunista Cubano es inconstitucional. Cuba es una tiranía socialista.

El Foro Madrid apoya la marcha anticastrista del 15N y exige a la comunidad internacional que actúe ‘por la soberanía del pueblo cubano’
LGI. https://gaceta.es 15 Noviembre 2021

El Foro Madrid, el grupo formado por actores de ámbitos ideológicos diversos a los que les une su voluntad de hacer frente a la amenaza que supone el avance del comunismo en la Iberosfera, ha emitido un comunicado en apoyo a las manifestaciones convocadas para este lunes 15 de noviembre en Cuba contra el régimen de Miguel Díaz-Canel.

Contra la dictadura totalitaria castrista, que lleva instaurada ilegítimamente en el país desde hace más de seis décadas, apoyan «todas las manifestaciones contrarias al régimen» y animan al pueblo cubano «a no desfallecer en su lucha por la democracia, la libertad y la prosperidad en la nación».

Así, Foro Madrid expresa su condena enérgica a «todas las acciones criminales y represoras» que la dictadura castrista está aplicando contra los cubanos y «contra todas las naciones que conforman la Iberosfera a través del Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla».

Además del apoyo a la ‘Marcha cívica por el cambio‘ que se celebrará este lunes como una continuación de las históricas marchas opositoras que ya tuvieron lugar en el pasado mes de julio, el grupo exige a la comunidad internacional que actúe contra el Ejecutivo cubano y que «tome todas las medidas necesarias para que los cubanos recuperen su soberanía, sus libertades y sus derechos». Y hace un llamamiento a todos los líderes políticos, sociales y culturales a que se sumen a la declaración y muestren su apoyo a la causa cubana, «que es la causa de la libertad y la democracia».

El respaldo de Foro Madrid a las movilizaciones programadas este 15N llega después del anunciado por el ECR-Eurolat que ha enviado a Miami una delegación encabezada por el presidente del grupo de acción política, Hermann Tertsch, y por el vicepresidente -y eurodiputado de Fratelli d’Italia-, Carlo Fidanza. Ellos estarán acompañados por el director de la Fundación Disenso, Jorge Martín Frías, y el vicepresidente y diputado nacional de VOX, Víctor González.

En el centenario del PCE
El comunismo (español) y su hermandad con los nazis. Nada que celebrar.
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 15 Noviembre 2021

Como para los comunistas la verdad es desde siempre un concepto discutido y discutible, un concepto ideado por la burguesía para la opresión del proletariado; como bebieron en Fausto su idea del bien y del mal (“el bien es el mal y el mal es el bien”, dice Mefistófeles); como para Lenin “la mentira es un arma revolucionaria”, adaptan la verdad histórica a la conveniencia de esa toma oportunista e ilegítima del poder que llaman revolución. La verdad, piensan, está siempre al servicio del poder y cuando aquella se convierte en el estorbo de este, se cambia la verdad y se conserva el poder. Eso es lo que se está haciendo en España con la memoria histórica. Esto es lo que se ha hecho con la pulsión filonazi del Partido Comunista (también del de España) que hoy se silencia y casi nadie aborda.

En uno de los episodios más vergonzantes del comunismo, del que nunca se ha hecho “autocrítica” alguna en España. Stalin se convirtió en el principal aliado de Hitler (el comunismo al servicio del nacionalsocialismo) desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial hasta 1941, cuando los alemanes decidieron traicionar a Stalin e invadir Rusia.

El pacto Ribbentrop-Molotovo (23 de agosto de 1939) dividió la Europa oriental en dos partes (una para los soviéticos, otra para los nazis) y permitió a Hilter la invasión de Polonia y de las democracias de Europa occidental. No solo eso; Stalin puso al servicio de Hitler el abastecimiento de combustible, alimentos y materias primas necesarias para que Alemania pudiera sostener el esfuerzo de la guerra. A cambio, Stalin invadía la parte oriental de Polonia, países bálticos, Rumanía y Finlandia.

El acuerdo entre los dos tiranos fue un pacto para la destrucción de las democracias europeas, la invasión de sus territorios, el sometimiento de sus pueblos y su conversión en regímenes totalitarios. Fue una conjura sangrienta para acabar con las libertades y los derechos en la vieja Europa democrática. Hitler calificó a Stalin de “líder extraordinario” y este brindó con entusiasmo por el acuerdo.

Ocho días después de la firma del Pacto, las tropas de la Wehrmacht invadían Polonia desde el oeste. El 17 de septiembre de 1939 los soviéticos invadían Polonia desde el este. Tres días más tarde nazis y comunistas desfilaban juntos en Brest para celebrar la invasión total de Polonia y la destrucción de su sistema democrático.

Diez días después de la invasión de Polonia, los dos tiranos acordaron las deportaciones forzosas masivas y el aplastamiento de la resistencia en los territorios ocupados. Stalin entregó a Hitler a multitud políticos socialdemócratas y comunistas alemanes (además de ciudadanos judíos) que se habían refugiado en Rusia. En abril y mayo de 1940 Stalin ordenó (en una operación calcada de Paracuellos del Jarama) el exterminio de la totalidad de la oficialidad del Ejército polaco, y asesinó en Katyn a 22.000 militares, científicos, escritores, periodistas e intelectuales polacos, con idéntica justificación que en Madrid: que no quedara nadie capaz de reconstruir un régimen que no fuera el comunista.

Ni que decir tiene que ese pacto germano-soviético incluyó el abandono de los republicanos españoles, incluidos los comunistas que se enrolaron en el maquis.

El pacto Ribbentrop-Molotov supuso que tanto el partido comunista francés como el español, entre otros, hicieran seguidismo de la política pro-nazi del partido comunista de la Unión Soviética. El argumento, la verdad de la mentira, donde el mal se convirtió en bien, fue que se trataba de una guerra contra el imperialismo y en la que los agresores eran las democracias burguesas occidentales. Así las cosas, los partidos comunistas asumieron dos roles, dos misiones, que cumplieron a rajatabla: sabotear la resistencia a la invasión alemana y conminar a los obreros a no alistarse en los ejércitos occidentales para combatir el nazismo. Han leído bien. Fue una estrategia de propaganda en toda regla. Stalin ordenó a los partidos comunistas de Europa afirmar, día sí y noche también, que las culpables de la contienda eran las imperialistas Francia y Gran Bretaña.

El 9 de septiembre de 1939 Georgi Dimitrov, secretario general de la Internacional Comunista, dirigía un telegrama a la cúpula del PCF afirmando: “El proletariado mundial no debe defender a la fascista Polonia”. Ante la reacción de los gobiernos de Francia y el Reino Unido declarando la guerra a Alemania, Dimitrov señalaba: “los comunistas deben declararse en contra de la guerra, dejar al descubierto su carácter imperialista, votar en contra de los créditos militares, informar a las masas de que la guerra traerá miseria y agravará las cadenas de la explotación.”

El 20 de septiembre se reunía el Comité Central del Partido Comunista Francés y aprobaba el manifiesto “Il faut faire la Paix” (Hace falta hacer la Paz), que afirmaba: “La guerra que se ha impuesto al pueblo francés y que es casi el único que la soporta ya no es en realidad una guerra antifascista y antihitleriana. (…) La Paz, la Paz duradera, es el grito que se eleva desde las profundidades del País y los antihitlerianos más feroces saben que la política reaccionaria de los gobiernos de Londres y París sirve a Hitler en lugar de debilitarlo...”

El Partido Comunista Francés publicó en su periódico «L’Humanité» el 25 de agosto de 1939: «La acción de la Unión Soviética con el pacto de no agresión con Alemania ayuda a reafirmar la paz general». Thorez, jefe del partido comunista francés, tras desertar del Ejército galo, anuncia que «L´Humanité», órgano de Stalin, lucharía contra cualquier resistencia a la ocupación nazi: » L’Humanité… tendrá como tarea llevar adelante una política…de apoyo a la celebración de un pacto de amistad franco-soviético que sea el complemento del pacto germano-soviético”, de tal manera que el enemigo era la república francesa y el aliado el nacionalsocialismo.

Después de esa declaración, el Gobierno de Francia ilegalizó el PCF y sus dirigentes se exiliaron en Bélgica y en la URSS. Desde allí les dieron la consigna de sabotear el esfuerzo bélico de su propio país. El 14 de octubre de 1939 se publicaba en Bélgica una edición clandestina de L’Humanité que decía: “La guerra impuesta al pueblo de Francia es una guerra capitalista…al pueblo de Francia se le ha reservado la misión de ejecutar las instrucciones de los banqueros de Londres“.

El 31 de octubre Molotov afirmaba ante el Soviet Supremo: “La ideología del hitlerismo como cualquier otro sistema ideológico puede ser reconocida o rechazada, es una cuestión de puntos de vista políticos… es absurdo e incluso penal llevar a cabo una guerra similar para la aniquilación del hitlerismo cubriéndola con la falsa bandera de la lucha por la “democracia”.”

En febrero de 1940, en el periódico “España Popular” que el PCE editaba desde Méjico, Dolores Ibárruri, La Pasionaria, escribió un sonoro artículo donde calificaba la guerra como imperialista, culpaba a Francia y a Inglaterra, las democracias burguesas, de la derrota de la república en España, celebraba la ocupación de Polonia y hacía un llamamiento para no combatir el avance del nazismo: «Ni un soldado, ni un solo español puede prestarse al juego infame de los gobiernos francés e inglés«. La Pasionaria culpabilizaba a Francia y a Inglaterra de la victoria de Franco, con lo cual disuadía a los comunistas de buena fe de alistarse para combatir al nazismo que se disponía a invadir Francia. El 2 de mayo de ese mismo año se iniciaba la invasión de Francia –un auténtico paseo militar- y el 14 de junio las tropas nazis entraban sin oposición en París. En el mismo artículo, La Pasionaria cargaba contra la socialdemocracia burguesa a las órdenes, decía, de la City de Londres y de la Banca de París. Luego justificaba la invasión nazi-comunista de Polonia: “Los hombres de la socialdemocracia, al servicio del gran capital, se atreven a llamar democrático al Estado polaco, el que fue cárcel de pueblos, donde el obrero no tenía derecho a organizarse libremente, donde el proletariado polaco llevaba la misma existencia de esclavos que el resto de los pueblos oprimidos. Ellos se declaraban solidarios con los gobernantes de la Polonia reaccionaria, desaparecida sin honor y sin gloria, porque los terratenientes polacos, los coroneles venales y que formaban su gobierno y que no representaban la voluntad del pueblo polaco -que no tenía ni voz ni voto para decidir sus destinos-, representaban, sin embargo, los intereses de los banqueros y grandes capitalistas de Londres y París». Afirmaba que Polonia como país había sido un invento del Tratado de Versalles para dejar su vasto territorio en manos de terratenientes, cuando la fundación del viejo reino data del año 1025 y en 1939 era una democracia homologable al resto de democracias europeas.

Para terminar de justificar la invasión acusaba a Polonia de ser una República de Campos de Concentración, y eso lo decía, nada menos, que la fiel servidora de Stalin y del Gulag (donde luego destinaría a su marido infiel). La Pasionaria acababa esta parte del artículo con la siguiente frase: “Ningún obrero consciente podrá tomar voluntariamente las armas en defensa de la Polonia reaccionaria”.

Debe recordarse que en 1937, en plena Guerra Civil española, se habían llevado a cabo negociaciones entre los soviéticos y los alemanes para que se produjera la retirada de las Brigadas Internacionales que, un año después, abandonaron efectivamente a las tropas republicanas a su suerte (lo mismo ocurrió con los asesores y militares soviéticos). La traición de La Pasionaria llegó al punto de que se exilió a Moscú pero dejó en España a los suyos (dirigentes de segundo y tercer orden) para mantener la resistencia hasta el final. Mientras el maquis combatía a Franco, el PCE apoyaba desde Moscú la alianza con Hitler y facilitaba su invasión de Europa, al tiempo que cedía la Península Ibérica al área de influencia germánica.

Dos socialismos totalitarios, uno nacional, el hitleriano, y otro internacional, el soviético, se aliaron para combatir a las democracias europeas los primeros años de la guerra. Los comunistas establecieron una hermandad con los nacionalsocialistas y trataron de neutralizar la oposición a Hitler.

Volvamos a 1940. Tres meses después del artículo de La Pasionaria, el 10 de mayo de 1940, Alemania lanzó su ofensiva contra Francia, Bélgica y Holanda. El PCF saboteó la resistencia militar frente a los invasores y animó las deserciones de miles de comunistas para no combatir a la Wehrmacht. El 14 de junio de 1940 las tropas alemanas tomaban París. Ese día, el PCF publicaba en L’Humanité un artículo que reclamaba “un gobierno que esté de acuerdo con la Unión Soviética para restaurar la paz general en el mundo”. El 18 de junio, el Embajador alemán en Moscú notificaba al Ministerio alemán de Asuntos Exteriores: “Molotov me llamó esta tarde a su oficina y expresó las felicitaciones más cálidas del Gobierno soviético por el espléndido éxito de las Fuerzas Armadas alemanas.“

Ya tomado París, los nazis pactaron con el partido comunista la rocambolesca reaparición de L’Humanité (prohibido por las autoridades democráticas francesas) y el embajador alemán Otto Abetz ordenó la liberación del líder del partido comunista de la cárcel. Finalmente, los nazis pactaron con el PCF la reaparición del periódico comunista bajo otra cabecera: Ce Soir, que se volvió a frustrar.

Entre tanto, una edición clandestina de L’Humanité publicaba un artículo bajo el título de “Fraternidad franco-alemana”, donde entre otras cosas se afirmaba que “Las conversaciones amigables entre trabajadores parisinos y los soldados alemanes se multiplican. Aprendemos a conocernos. Y cuando se dice a los soldados alemanes que los comunistas han sido encarcelados por haber defendido la paz, cuando se les dice que en 1923 los comunistas se levantaban contra la ocupación del Ruhr, se trabaja por la fraternidad franco-alemana.“

La política de los partidos comunistas europeos, y significativamente las del PCF y el PCE, rechazando la resistencia, animando la deserción, promoviendo un cínico pacifismo colaboracionista ante la ocupación alemana, urdiendo complicidades con los nazis, continuó hasta el 22 de junio de 1941, día en que Hitler lanza su ofensiva contra Rusia. Moscú ordenó entonces a los partidos comunistas unirse a la resistencia gaullista y combatir ferozmente contra Alemania.

Sólo cuando Hitler traicionó a Stalin e invadió la Unión Soviética, los comunistas europeos comenzaron a denostar a Hitler y a renegar del nazismo. Hasta ese momento los comunistas fueron pro-nazis y a partir de esa fecha se pasaron al bando militar de las democracias burguesas y capitalistas. A partir de entonces el antifascismo se convirtió en emblema de los comunistas. La mentira, efectivamente, es un arma revolucionaria.

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La apoteosis de una España obscena
Pedro de Tena. Libertad Digital 15 Noviembre 2021

"La real para ti no es esa España obscena y deprimente/en la que regentea hoy la canalla…". Eso escribía Luis Cernuda en su Díptico español con la memoria puesta en la España del liberal Galdós y la alusión a la generosa España del hidalgo caballero Cervantes, una España "tolerante de lealtad contraria", una España donde todo español pueda vivir y convivir con ganas, no sin ellas, en una patria común donde nos sentimos a gusto porque hay derecho, libertad y respeto. Eso quisimos creer cuando se inició la aventura democrática en 1976.

A los 3 años de su camino, Federico Jiménez Losantos ya había intuido la "contundencia funeral de la realidad" de una España de la que quedaba muy poco como hecho político nacional con vocación de futuro o permanencia. 42 años después, esto es, tras dos generaciones completas, se percibe además cómo la que se creyó una definitiva democracia se ha convertido poco a poco en un régimen casi feudal y tiránico de partidos ajenos a la inmensa mayoría de los ciudadanos, pero cauce obligado de sus votos. Desde ellos, se ha consolidado una España obscena a la que le es ajena todo residuo de justicia, de afecto por la libertad, de servicio a los intereses generales, de moralidad y de veracidad.

Hace un siglo se hablaba mucho de la España negra, sobre todo tras los viajes por el luto y lo tétrico de Gutiérrez Solana. Era la España más apegada a la tradición de la muerte que a la esperanza de la vida, hábilmente aprovechada por los enemigos de la tradición española para desacreditar todo lo nacional sin reparar en pérdidas. Ahora, lo que emerge es una España obscena, un pequeño núcleo que acumula un inmenso poder y que exhibe sin pudor alguno su indiferencia por cualquier decencia, por cualquier comportamiento honorable, por cualquier legalidad, por cualquier respeto y consideración a los millones de españoles a los que mienten, defraudan y expolian.

El espectáculo de unos partidos, con pocas excepciones, que se reparten los altos cargos de la justicia —precisamente en las cimas donde desembocan los recursos de las instancias más cercanas—, para asegurarse el poder de intervenir en la defensa de sus intereses al margen de todo código, ha sido obsceno. Lo es tanto o más que se haya farsado en todo un Parlamento un libreto curricular de los aspirantes que lo eran, no por méritos, sino por sumisión cómplice a las cúpulas de los partidos. Más aún, que mientras eso se hace se siga diciendo, engañando sin escrúpulos, que lo que se quiere es una justicia independiente, o, al menos, coincidente con la letra y el espíritu de la Constitución, es más que obsceno.

Como es obscena la manera en que perpetúan los puestos de sus afines en la administración pública. La ceremonia de los interinos que van a convertirse en empleados públicos con desigualdad manifiesta de oportunidades respecto a otros ciudadanos a los que le birlan el derecho a ocupar esos puestos por méritos propios, es una obscenidad. De este modo, la administración pública no se compondrá nunca de personas que sirven a los ciudadanos por igual y con eficacia, sino que se nutrirá de clanes partidistas. Es la institución de una administración paralela en el Estado.

Igualmente es obsceno el maltrato sistemático a las víctimas del terrorismo mientras se consienten homenajes a los asesinos. Como lo es que los millones de españoles que viven en Cataluña no puedan hablar libremente en español, o que en Baleares los médicos se vean obligados a hablar en catalán para ejercer. O como que los golpistas de 2017 en Cataluña obtengan millones de euros para no se sabe qué cosas a cambio de su apoyo al gobierno de Pedro Sánchez mientras las regiones más pobres no los reciben ni siquiera en caso de los palmeros canarios, o que el gobierno acepte el apoyo de los herederos de ETA, aunque sus asesinos obtengan privilegios carcelarios. Como fueron obscenos el encubrimiento de la entrada de Brahim Ghali, las maletas de Delcy-Ábalos, las VISA-sex de la FAFFE, los falsos cursos de formación subvencionados, una ley electoral discriminatoria y un larguísimo etcétera.

Como es obsceno, no se olvide, convertir en costumbre la doble vara de medir en la vida española. Núñez Feijoo puede ser simultáneamente presidente de la Xunta y del PP gallego, pero Isabel Díaz Ayuso no puede serlo en Madrid. Por ejemplo.

Podría confeccionarse fácilmente una guía de la España obscena que, siendo una minoría, triunfa apoteósicamente en todo el territorio nacional arrinconando a la mayoría silenciosa, desorganizada y dispersa que no tiene poder para defenderse. Sólo puede, podemos, seguir sorprendiéndonos de su impunidad. La exhibición de la villanía, el alarde de la vileza, la ostentación del fraude sistemático a la verdad, a la democracia, sus principios, sus reglas y valores, y a la nación no tiene coste ni castigo alguno. Esto es lo que está quedando de España.

No diga terrorismo, diga 'luchas populares'
Óscar Monsalvo. vozpopuli.es 15 Noviembre 2021

La semana pasada diez personas hablaron en Bilbao sobre la memoria, el terrorismo y sus efectos. Hablaron a lo largo de tres días y condujeron sus palabras de manera recta, evitando tanto el triunfalismo bobalicón como el fatalismo paralizante. La determinación de escapar de la isla del loto no sirve de nada si el viaje nos arrastra, por un exceso de optimismo o pesimismo, hasta Escila o Caribdis. Las más de cien personas que escucharon y preguntaron durante tres días no buscaban sanación ni consuelo, sino análisis y hechos. Y eso fue lo que tuvieron.

El lunes hablaron Chelo Aparicio, Ana Aizpiri, Santiago González e Iñaki Arteta. El cineasta se refirió a la Encuesta sobre el conocimiento del terrorismo en la población escolar de ESO de Navarra, publicada hacía un par de semanas. En ella se mostraba un dato que de manera regular suele aparecer en la prensa: casi la mitad de los adolescentes dice no conocer qué fue ETA. Otro dato: menos del 30% de los alumnos de ESO decía recordar algún atentado concreto de la banda terrorista; y de entre quienes respondieron afirmativamente, sólo un 0,5% mencionó el nombre de Miguel Ángel Blanco.

La respuesta habitual cada vez que se publican estas encuestas consiste en llevarse las manos a la cabeza. “¡Los niños no saben quién fue Miguel Ángel Blanco!”, nos lamentamos. En esto coinciden dos tipos de ignorancia, y sólo una es aceptable. Los críos de 13 años no saben quién fue Miguel Ángel Blanco, es cierto. Y es normal. Tampoco saben quién fue Hernán Cortés, o Bartolomé de las Casas, o Séneca. E incluso aunque conocieran el nombre, aún les faltaría el contexto necesario para comprender qué significó su asesinato. Esta ignorancia nuestra sobre la ignorancia por defecto con la que venimos al mundo y sobre sus tiempos es la única que debería preocuparnos. Los niños de 13 años probablemente cumplirán 30, y para entonces habrán tenido tiempo de leer. Y es precisamente en ese momento cuando habría que preguntarles. Esto es lo que dijo Arteta: es a los padres a quienes hay que preguntar, no a los hijos; porque no son los niños de 13 años los que hacen que EH Bildu sea la segunda fuerza política del País Vasco, sino los adultos; y probablemente todos ellos saben quién fue Miguel Ángel Blanco.

El martes comparecieron Leyre Iglesias, Arcadi Espada y Josu de Miguel. Espada dijo algo obvio: ETA fue un movimiento de izquierdas y nacionalista; por eso (y para eso) mataba. Añadió también algo que se suele señalar menos: ETA será, si atendemos a algunos mensajes institucionales actuales, un agente suspendido en el vacío. Una máquina de matar sin ingenieros ni operarios. Es “violencia pasada”, “un error que no se debió producir jamás”, “un tiempo felizmente superado”. Pero ETA no fue ni violencia, ni un error, ni un tiempo; fue una banda terrorista al servicio de un proyecto político concreto, con un órgano de comunicación de masas, un partido político y el apoyo de una parte importante de la sociedad.

Por último, el miércoles la plaza fue para Víctor Trimiño, Gaizka Fernández y José Antonio Pérez. Algunos datos de dominio público que recordó este último: el 92% de los atentados terroristas con víctimas mortales en España fueron cometidos por ETA. El 95% de esos atentados fueron cometidos tras la muerte de Franco. Y dos reflexiones, la primera de Gaizka Fernández y la segunda de José Antonio Pérez: en el País Vasco no hubo un rechazo social más o menos mayoritario mientras ETA asesinaba sólo a militares, policías o guardias civiles; y nos hubiera gustado que la presión social hubiera sido la que acabó con el terrorismo, pero no fue así, sino que fue precisamente la labor de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado la que acabó con ETA.

El electricista cómplice del crimen
El 8 de noviembre, pocos minutos antes de que comenzase la primera de las charlas en el Casco Viejo de Bilbao, EH Bildu compartía un vídeo en el que aparecía Oskar Matute, diputado de la formación de la izquierda abertzale en el Congreso. “Euskal Herria es tierra de luchas populares, de derechos conquistados a base de esfuerzo”, decía Matute. A continuación citaba “al movimiento antinuclear de Lemoiz” como ejemplo de esas luchas populares que conquistaron derechos a base de esfuerzo. Lemóniz no llegó a entrar nunca en funcionamiento por el esfuerzo de las luchas populares de Euskal Herria, efectivamente. Ese esfuerzo consistió, entre otras cosas, en el asesinato de Andrés Guerra, Alberto Negro y Ángel Baños, trabajadores en las instalaciones; en el secuestro y asesinato de José María Ryan, ingeniero jefe; y en el asesinato de Ángel Pascual Múgica, director de la sociedad mixta que debía encargarse de la finalización y gestión de la central.

José Antonio Torre Altonaga trabajaba como electricista en Lemóniz, y fue él quien hizo posible el atentado en el que dos obreros fueron asesinados. Diseñó el plan durante meses y sirvió de guía a los terroristas que colocaron la bomba. Pasó 19 años en la cárcel y al salir se integró en las listas de la izquierda abertzale. En la historia de las “luchas populares de Euskal Herria” hay muchos Efialtes, ningún persa y recompensas considerables para quienes descubrieron los atajos en los caminos de la política.

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