AGLI Recortes de Prensa   Martes 16  Noviembre  2021

La anestesia que es el gasto público
De Cos deja en evidencia a Escrivá: afirma que sus propuestas sobre pensiones sólo aumentan el gasto
La imperiosa necesidad de reducir el gasto público
José María Rotellar. okdiario  16 Noviembre 2021

El Senado de Estados Unidos aprobó hace unos meses el proyecto de ley de infraestructuras que ha impulsado el presidente Biden, como un empeño personal suyo para renovar carreteras, puentes e incluso trenes, tanto de pasajeros como de mercancías, ni más ni menos que por un billón de dólares, en lo que constituye una oportunidad perdida para apostar decididamente, no como un mero brindis al sol, por la colaboración público-privada que alivie de gasto público la economía, en lugar del intervencionismo directo del sector público, que es por lo que se ha optado. Esta medida impulsada por el presidente Biden ha podido prosperar gracias a que muchos senadores republicanos han votado en el mismo sentido que los demócratas, permitiendo que saliese adelante el proyecto, dado que el Senado estadounidense está prácticamente dividido al cincuenta por ciento entre demócratas y republicanos y la votación ha venido a ser dos tercios de la cámara a favor y un tercio en contra, superando cualquier minoría de bloqueo.

Definitivamente, el mundo ha vuelto a girar hacia posiciones de gasto público expansivo, fuertemente intervencionistas, si es que alguna vez ha abandonado dicha posición, porque ha habido destellos de liberalismo clásico económico, sí, especialmente a través de las rebajas de impuestos y la eliminación de trabas en la economía, como llevaron a cabo el presidente Reagan en Estados Unidos, la primer ministro Thatcher en el Reino Unido o, en España, el presidente Aznar, pero incluso en sus mandatos, por uno u otro motivo, no dejó de haber partidas importantes para el gasto público -aunque ligadas a Defensa, cosa lógica, pese a que, por ejemplo, el presidente Aznar lograse rebajar el peso del gasto público total de manera importante, del 44,10% de gasto público sobre el PIB de 1995 al 38,40% de 2003 -último año completo de su mandato-. También, pese a que la reducción del gasto no fue tan intensa como se pensaba que iba a ser antes de las elecciones de noviembre de 2011, en el mandato del presidente Rajoy también disminuyó dicho peso -pero, en este caso ensombrecido su efecto positivo en la economía por una negativa subida muy importante de impuestos el treinta de diciembre de 2011, aunque se debiese a la pésima herencia recibida del presidente Rodríguez Zapatero-.

No obstante, incluso en los mejores momentos del liberalismo clásico en el contexto internacional, aunque se redujo el gasto superfluo, que no es poco, el nivel de gasto ha continuado siendo excesivamente elevado, a mi juicio, para que pueda ser soportado a medio y largo plazo por cada economía.

Ahora, tras la política fiscal expansiva por el lado del gasto aplicada por la casi totalidad de economías mundiales debido a la pandemia -esta medida estadounidense es una confirmación más de ello-, la mayor parte de ellas quiere intensificar dicho gasto público. Mientras esto sucede en Estados Unidos, la Unión Europea mantiene sin efecto el cumplimiento de las reglas fiscales, que equivale a que puede haber un incremento profundo del gasto, que, de convertirse en estructural, puede generar graves desequilibrios en la economía.

Tantos años después -y tantos fracasos del intervencionismo público después- los principales dirigentes políticos se empeñan en errar, al aplicar las recetas que Keynes diseñó para salir de la depresión económica del período de entreguerras. Los amantes del intervencionismo se empeñan en defender estas ideas de Keynes sin estudiar en profundidad su obra. El propio Keynes adaptó sus ideas originales -por ejemplo, sobre la teoría monetaria- para llevar a cabo una actuación intervencionista en el corto plazo, pues consideraba que el mercado era, en aquel momento, sumamente débil. En su “Teoría general” obvia muchos elementos que él no podía desconocer -fue, no lo olvidemos, una mente privilegiada; quizás, junto con Friedman y Hayek, una de las tres mejores mentes económicas del siglo XX, aunque muchos de sus postulados no tuviesen utilidad fuera del corto plazo y resultasen estructuralmente equivocados, como está más que demostrado-, como la necesidad del ahorro en el medio y largo plazo para financiar la inversión y la importancia de la generación de buenas expectativas con la aplicación de políticas serias y ortodoxas, que impidan fuertes endeudamientos públicos y elevada inflación.

Es más, es conocido que Keynes dijo que había formulado su teoría para un momento muy concreto, pero que la corregiría y adaptaría para contemplar los elementos comentados -cosa que los intervencionistas siempre ocultan-. Su fallecimiento poco después lo hizo imposible y sus seguidores, los keynesianos -que hay que distinguir del propio Keynes-, llenaron de dogma inamovible lo contenido en las teorías de Keynes. Tras la II Guerra Mundial, el gasto público se expandió como nunca, trasladando con fuerza a Europa la práctica de intenso gasto implantada por el presidente Roosevelt en Estados Unidos. El Estado del bienestar avanzó a pasos agigantados, elemento que consolidó unos niveles de gasto muy elevados que, con independencia de que algunas medidas o actuaciones puedan constituir un avance como sociedad, que nadie pone en duda, como una sanidad y educación universales, por ejemplo, el fomento de otro tipo de actuaciones no imprescindibles hace que ese gasto vaya volviéndose cada vez más insostenible.

Así, una cosa es que, como el propio Adam Smith dijo, pueda ser necesaria la intervención del Estado en la educación, por ejemplo, por los efectos beneficiosos que la provisión de ese bien puede tener para el conjunto de la sociedad en el medio y largo plazo, y otra muy distinta es que, al final, se financien múltiples actuaciones que no deberían correr a cargo del gasto público, en lo que mi Maestro, Pedro Schwartz, ha venido en calificar como el proceso en el que “toda necesidad se convierte en un derecho”.

Por ese camino va el mundo, desgraciadamente, pues no se dan cuenta, por una parte, de la visión cortoplacista de su actuación, ya que si se trata de que el sector público cubra todo, terminará estallando, más pronto que tarde, con lo que los recortes que entonces habrá que acometer serán mucho mayores, pues el incremento confiscatorio de los impuestos habrá arruinado la economía y el nivel de crecimiento exponencial de la deuda, además de haber expulsado a buena parte de la iniciativa privada, será insostenible. Por otro lado, debido al efecto atracción de su economía, es posible que, pese a no ser deseable un nivel elevado de déficit tampoco allí, Estados Unidos siempre tenga más facilidades para financiarlo, cosa que no sucederá con otras muchas economías.

Nadie pone en duda, insisto, la necesidad de acometer actuaciones en el corto plazo para combatir los efectos económicos de la pandemia -especialmente, cuando es de justicia compensar a quienes el Estado ha arruinado al decretar la prohibición para realizar su actividad económica y empresarial-, pero han de ser muy momentáneos y, por tanto, no deben generar gasto estructural. Es cierto que la Unión Europea insiste en ello y en el regreso a la senda de estabilidad una vez finalice este período excepcional, pero parece no darse cuenta de que algunos estados miembros de la UE están aprovechando dicha suspensión para aplicar políticas fiscales que incrementan el gasto público de manera estructural, como es el caso de España, que acaba de presentar unos presupuestos que abundan en el gasto estructural creciente de forma exponencial.

Hay que evitar una expansión tan importante del gasto, fomentando que los fondos europeos que reciba cada país vayan a inversiones que generen, en el medio y largo plazo, inversión que haga sostenible la economía por sí misma, no artificialmente con el gasto público. Sin embargo, ese riesgo existe, apoyado en una política monetaria tremendamente expansiva que aporta también una parte importante de la anestesia a la situación, al no impactar mucho en la actualidad en el gasto financiero por intereses de la deuda, pero que será una bomba de relojería en cuanto se vuelva a niveles ortodoxos de política monetaria.

En definitiva, el escenario económico y fiscal que dibuja es triste y preocupante, pues sobre la base de un gasto estructural creciente y diversos acuerdos para establecer unos tipos mínimos tributarios a nivel internacional, impidiendo, erróneamente, la competencia fiscal, en una escalada cada vez más confiscatoria desde el punto de vista impositivo, harán daño a los estructurales de las distintas economías y a su sostenibilidad por sí mismas, al coartar la generación de actividad económica productiva privada, de la iniciativa individual, de la iniciativa empresarial que, no lo olvidemos, son la base sobre la que progresa la economía y que esta anestesia mundial del gasto público en el corto plazo está poniendo en riesgo para el futuro.

Inflación desbocada y empobrecimiento
Mónica Nombela. Edición Alicante. esdiario 16 Noviembre 2021

Las consecuencias de la pandemia son tantas y de tan diverso alcance que, en realidad, estamos viviendo un auténtico cambio de paradigma, a nivel mundial. La Covid-19 ha modificado de tal manera nuestras vidas que en ellas ha habido un antes y un después.

Dentro de estas consecuencias está el encarecimiento del coste de la vida que estamos padeciendo actualmente. Y es que la inflación se ha incrementado en octubre hasta el 5,4%, el nivel más alto en 29 años, según el Instituto Nacional de Estadística. Y eso que recuerdo años y años no hace mucho de inflación alrededor del cero por ciento, e incluso negativa. Nadie puede escapar a la actual subida de los precios, porque ha llegado a los carburantes, los aceites, los hoteles, el gas y, cómo no, a la electricidad, que sigue absolutamente disparatada, entre otras muchas cosas. Me cuesta entender por qué un país con tantas horas de sol al año sigue sometido y esclavizado, en manos de esta manada de mangantes de las compañías eléctricas, en vez de haber creado ya -hace tiempo- un sistema para poder garantizar el suministro gratuito de energía a los hogares y las empresas, facilitando al efecto las inversiones en placas solares. Claro que para eso habría que atreverse a enfrentarse a las grandes corporaciones, que son en realidad las que mandan, no nos dejemos engañar con eso de que de vez en cuando nos toque acudir a las urnas. Eso por no hablar de la energía eólica, que digo yo servirá para algo más que para hacer que los surferos se lo pasen bien en sitios tan frecuentados por su viento como Tarifa. Estamos desaprovechando los recursos naturales y gratuitos de que dispone en abundancia nuestro país.

Mientras atracan nuestros ya exiguos bolsillos y nos cuesta cada vez más llenar el carro de la compra o el tanque de gasóleo del coche, el presidente Sánchez sigue repitiendo, como si a base de hacerlo fuera a lograr convencernos de ello, que “España va mejor”. Hay que tenerla de cemento armado. Depende de con qué comparemos la situación actual, pues puede que no haya mentido del todo en eso de mejor. Por ejemplo, estamos mejor que cuando nos encerraron en casa durante catorce semanas en el confinamiento, de manera ilegal como ha dicho el TC en varias sentencias, por cierto, y también mejor que cuando morían -según cifras oficiales- 1000 personas diarias por el coronavirus, pero que Sánchez siga enarbolando el estandarte de la recuperación económica es sin duda un cuento chino. Si el “costo de la vida”, como decía Juan Luis Guerra sube otra vez, y los salarios, por el contrario, solo lo hacen tímidamente, nos estamos claramente empobreciendo.

Después del 40 Congreso del PSOE
Cierto es que muchas personas quieren que les cuenten que todo va a ir bien, como si fueran niños asustados que necesitaran una versión amable de las cosas que suceden, para digerir la cruda realidad. Sin embargo, con la inflación de la luz desbocada es literalmente imposible contener nuestro empobrecimiento, al menos antes de que acabe este año.

A perro flaco, todo son pulgas. Y nosotros somos ese perro desnutrido. También hay quien nos va advirtiendo ya de la crisis enorme de distribución que vamos a padecer, que puede ocasionar un cierto pánico por desabastecimiento, especialmente si coincide con las Navidades, la fecha de más consumo del año. Los transportistas, que planean ir a la huelga justo antes de las fiestas, denuncian que pagan 1.400€ más al mes en combustible. Eso no hay bolsillo que lo aguante. Y encima las compras por Internet permiten comprar y devolver productos sin pagar costes de envío, ¿dónde está el truco y quién asume esas pérdidas? Parece ser que los transportistas y que no están dispuestos a ello. Así que a ver si a la vuelta de un par de meses ya no nos reímos tanto de la feroz crisis del transporte que ha habido en Reino Unido. Igual al final vamos a tener que hacerle caso al ministro Garzón en sus consejos de alimentación frugal, que a algunos de paso hasta nos vendría bien para la línea. Lo sigo más que nada porque igual hasta escasean algunos alimentos.

Papeles de Pandora: más de lo mismo
Menos mal que de todo esto nos va a salvar la nueva plataforma de izquierdas que está liderando la vicepresidenta Yolanda Díaz, la política de moda que trata de despegarse de Unidas Podemos a toda costa, pese a haber sido promovida a ese puesto por Pablo Iglesias. En loor de multitudes, y arropada por varias políticas de izquierdas, como Mónica Oltra, Mónica García y Ada Colau, se ha presentado como un proyecto que “supone el comienzo de algo maravilloso”. Un poco flower power sí que suena. Sin embargo, en la foto chirría una presencia, una señora vestida a la manera musulmana, Fátima Hamed, signo inequívoco que supone la antítesis de la progresía que tratan de esgrimir Díaz y sus correligionarias. Respetando esta religión como a cualquier otra, como no podría ser de otra manera, no entiendo que se pueda considerar de izquierdas una cultura que no respeta la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. A ver si esta nueva política no va a ser tan nueva en el fondo.

Mónica Nombela Olmo. ​Abogada y escritora

Dando palos de ciego no se levanta una nación
De cómo el servilismo ingenuo y pazguato, ante el comunismo bolivariano, lastra la recuperación de España
Miguel Massanet. diariosigloxxi 16 Noviembre 2021

La irresponsabilidad de los actuales ocupantes de la Moncloa, su falta de un plan apropiado para dirigir al país hacia una recuperación que hiciera posible abandonar la crisis a la que nos ha llevado el Covid 19, junto a una política desajustada, a todas luces sectaria y plagada de gestos totalitarios, improvisaciones, rectificaciones, engaños y errores de gestión, parece que esta llegando a sus peores momentos que, con toda seguridad, van a seguir in crescendo a medida que se vayan acercando los nuevos comicios y cada una de las dos partes interesadas que actualmente forman el actual ejecutivo, vaya buscando su propio territorio, deje de colaborar en la política de su socio y se entre en aquella fase que, para los elefantes machos en celo, se denomina “ must” y que consiste en un periodo caracterizado por un comportamiento altamente agresivo y acompañado por un gran aumento de hormonas reproductivas.

Los niveles de testosterona en un elefante durante el must pueden ser hasta 60 veces mayores que fuera del período, para el mismo individuo. Salvando las distancias, yo diría que, en favor de la bestia que actúa por instinto, se puede entender que en los políticos esta fase preelectoral tiene una gran semejanza con el comportamiento de los paquidermos.

En efecto, ya se están empezando a advertir, en el seno de Unidas Podemos, una serie de avisos, advertencias o simbolismos que inducen a pensar que, este agrupamiento socio-comunista interesado para gobernar España, va en camino de perderse en aras a las aspiraciones de cada uno de los partidos para hacerse con el poder, de tal modo que todos estos ligámenes que, a duras penas, se han podido mantener durante lo que llevamos de legislatura, amenazan con irse diluyendo y que lo harán, cada vez más a medida que vayamos llegando al periodo preelectoral que, por lo que estamos viendo parece que está empezando a notarse.

Es evidente que la presión comunista se va acentuando, que sus exigencias al PSOE cada vez se hacen más notorias y que, en muchos aspectos de la política del país, se están manifestando con el empeoramiento de las relaciones entre gobierno e instituciones patronales, sectores industriales, oposición y demás organismos relacionados con la justicia o municipalidades y autonomías; en muchos casos ya en un grado de pleno enfrentamiento y confrontación que puede hacer pensar que las posiciones entre unos y otro han entrado en un grado de virulencia que hace casi imposible que no acabe en algo más que en meros enfrentamientos verbales, si como parece evidenciarse lo que se intenta es llevarnos al comunismo y a sus consecuencias dramáticas para España y sus ciudadanos.

Por si no fuera poco la severa reprimenda al Gobierno y su actuación debida a tres sentencias de anticonstitucionalidad emitidas por el TC, respecto a la ilegalidad de la convocatoria del estado de alarma por parte del gobierno del señor Sánchez, que debiera de haber sido motivo suficiente para que dimitiera; le llega la bofetada de Bruselas que anuncia que España será la última de las cuatro grandes economías del euro en recuperar el nivel de PIB anterior a la crisis que deja la pandemia de coronavirus. Sus cálculos sobre la nueva actualización de las previsiones económicas del Ejecutivo comunitario, señalan que la economía española crecerá un 4,6% en 2021, lo que supondría un recorte de 1,6 puntos porcentuales en comparación con la estimación que hizo en julio. Además, incluye un aumento el nivel de precios al cierre de este año que se situará en un 2,8%. Según los cálculos de Bruselas, España será la última de las cuatro grandes economías del euro en recuperar el nivel de PIB anterior a la crisis que deja la pandemia de coronavirus.

Es obvio que aquellos pronósticos de recuperación económica, de mejora del nivel de vida, de pleno trabajo etc., no son más que unos nuevos engaños a los que parece que se está aficionando la ministra señora Nadia Calviño, en la línea de lo que se ha constituido en práctica generalizada tanto para el señor Pedro Sánchez como para todo su gabinete-. No parece que abonen sus buenos deseos o predicciones, datos como el incremento exagerado del precio de los combustibles que ya está influyendo, decisivamente, en la marcha de nuestra economía y que, de seguir en su actual desproporcionado crecimiento, es muy posible que pronto los españoles empecemos a notar sus efectos en nuestras propias viviendas y en lo que constituye, en líneas generales, nuestro modus vivendi. Y aquí el señor Sánchez tiene el primer problema que resolver con los comunistas, sus socios de gobierno.

El señor Macrón, en su país, Francia, ha decidido coger el toro por los cuernos y ha diseñado una estrategia consistente en dar prioridad a la energía atómica como la forma más práctica y efectiva, barata, limpia, rentable y que es capaz de lograr, para nuestro país vecino, la independencia energética; sin tener que depender del gas de Argelia o de Rusia. En España siempre hemos tenido la política del negacionismo de las izquierdas con respeto a este tipo de energía, prefieren los molinos, caros y antiestéticos, o el carbón de Asturias, altamente contaminante, descontando la precariedad de los recursos hidráulicos, tan poco fiables en un país donde el agua no sobra.Lo malo y lo que parece que muchos ciudadanos ignoran es que, en la actualidad, España está comprando energía eléctrica procedente de las centrales nucleares francesas por un importe que, si no estamos equivocados, de unos 90.000 euros diarios.

El peligro, que todos reconocen que es mínimo, de que un accidente nuclear grave en alguna de estas centrales francesas, sería el mismo que tenemos en las pocas centrales nucleares que nos quedan y, de hecho, si alguna de las centrales francesas tuviera un accidente de esta categoría, España no quedaría libre de sus efectos destructivos.

La solución obvia sigue estando en la energía nuclear pero el gobierno sigue estando condicionado por sus compromisos con esta izquierda, que habla de progresismo pero que sigue encallada en las doctrinas contrarias al progreso científico, a las grandes empresas y a cualquier idea que se salga de sus obsoletas doctrinas igualitarias y contrarias a los adelantos modernos. El vicepresidente de la Sociedad Nuclear Española, Emilo Minguez, habla de que “Sin lugar a dudas. Podríamos estar hablando de 50 euros el megavatio hora, y ahora mismo estamos por encima, cuatro veces más alto” El veto de España a la energía nuclear la hace cada día más dependiente del gas con todos los problemas que su suministro está empezando a tener, con motivo de los enfrentamientos entre Argelia y Marruecos.

Entre tanto se decide como afrontar la crisis energética, el índice de Precios de Consumo (IPC) del mes de octubre pasado subió un 1’5%, hasta quedarse en el 5’4%, según los datos publicados por el INE, su cifra más elevada desde septiembre de 1992. Las causas: los precios de la electricidad, el aumento de los precios de gas, del gasóleo para calefacción, de la restauración y de los carburantes. Según se puede deducir de esta elevada cifra no parece probable que, en diciembre, pueda variar en mucho lo que nos conduce a poder estimar que el IPC de este año 2021 quedará alrededor de un 5% si no es que aumenta todavía más. Y esto nos lleva a conformar algo sobre lo que ya escribimos: las pensiones de los jubilados y sus aumentos anuales.

Recordemos que el actual Gobierno, con luces y alharacas, anunció como gran concesión de tipo social que las pensiones quedarían indexadas con el índice anual resultante. Esto y no otra cosa es lo que prometieron. No dijeron que lo que aumentarían las pensiones sería el resultado de promediar los aumentos o disminuciones de cada uno de los doce meses del año. Los que hemos estado, por nuestra profesión, trabajando en los aumentos de convenios colectivos, sabemos que lo que se discutía en cada uno de ellos hacía referencia al aumento anual y, en ningún caso a un promedio que nada tiene que ver con lo que los ciudadanos van a tener que pagar al año siguiente, que no será en modo alguno, el promedio de los aumentos mensuales sino el resultante de todo el año.

El que sus martingalas electorales les hayan cogido en una situación complicada, debido a que nadie se imaginaba que el IPC del 2021 iba a ser un porcentaje tan elevado, no priva de que, como dice el principio del Derecho Civil pacta sund servanda, o sea, lo acordado debe ser siempre respetado y aquella sentencia de Aristóteles, que habla de que “el hombre es esclavo de sus propias palabras y dueño de sus silencios”, es aplicable totalmente al tema que nos ocupa.

El gobierno prometió aumentar las pensiones a los pensionistas en lo que hubiese crecido el IPC anual de 2021 y todo aquello que no sea aumentarlas en lo que realmente resulte de la medición anual, no es más que actuar en fraude de ley y de los derechos de un colectivo que se ha venido caracterizando por la pérdida, durante muchos años, de su capacidad adquisitiva.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, no es que estemos enfadados, decepcionados, molestos o desanimados, no, es que estamos indignados, defraudados, irritados y plenamente conscientes de que estamos en manos de una tribu de sinvergüenzas que sólo piensan en mantenerse en el poder y que, en consecuencia, no van a dejar de infringir la Constitución, reducir las libertades individuales, sojuzgar a la oposición e importar, de Venezuela, aquellas políticas totalitarias de las que el señor Maduro ha venido haciendo uso, sin que le importaran los reproches (sin efecto material alguno) de aquellas naciones que se han limitado a enseñar los dientes pero que han acabado cerrando la boca, en un silencio criminal que demuestra que, en Europa, no existe un verdadero sentido de lo que debe ser la justicia internacional y, por ello, no debiéramos extrañarnos de que naciones, como Polonia, decidan no hacer caso de las resoluciones de los tribunales europeos

Represión y opresión en Cuba
Editorial ABC 16 Noviembre 2021

LAS protestas organizadas por el denominado grupo Archipiélago en Cuba no son, como ha dicho públicamente el presidente del régimen, Miguel Díaz-Canel, un plan de desestabilización contra su Gobierno. Ojalá lo fueran. Son solo la enésima expresión de una ciudadanía desesperada que se resiste a que, después de seis décadas de sufrir una dictadura del odio, se siga perpetuando la falta de libertad. Cuba no es solo un régimen opresivo que castiga a todo aquel que se erige en disidente, o que simplemente no comparte las ideas del comunismo más trasnochado. Díaz-Canel, siguiendo la senda del castrismo más cruel, representa la persecución de las ideas y las peores praxis de la tortura. Impide manifestaciones pacíficas, mantiene en condiciones infrahumanas a los presos políticos y priva a quien le viene en gana de todo tipo de derechos, garantías y juicios justos.

Cualquier expresión, incluso artística, que marque distancias con el régimen es censurada, y sus responsables son automáticamente confinados en sus domicilios, o perseguidos por la Policía mientras se les corta el acceso a la tecnología como forma de presión y amedrentamiento para que permanezcan incomunicados el tiempo que decida la policía.

Transcurridas seis décadas, en Cuba hay ya generaciones enteras que solo han vivido en la opresión, la crueldad y la miseria. Son conscientes de que más allá de la isla hay un mundo globalizado en el que el capitalismo funciona, las sociedades y sus ciudadanos progresan, o los enfermos son convenientemente tratados a través de sistemas de salud modernos y eficaces. Sin embargo, en Cuba no hay avances, sino un proteccionismo de supervivencia instalado en el victimismo de considerarse un régimen perseguido a base de sanciones. Aquellas promesas de aperturismo político y transformación hacia la democracia han demostrado ser una farsa. En Cuba se permite detener a periodistas, se veta a observadores internacionales y, sobre todo, se prohíbe. Más parece que el único derecho consolidado en Cuba sea el de ser pobre y tratar de superar la miseria a costa de no ser reprimido.

Cuba sigue siendo, en pleno siglo XXI, el país de las cartillas de racionamiento, de la carestía y de la falta de expectativas. Al igual que ahora lo hacen el grupo Archipiélago y movimientos de sacerdotes católicos, antes lo intentaron muchos otros artistas, escritores, filósofos, poetas. Y siempre en vano. Cuba siempre halla en Rusia, en China, o incluso ahora y desde hace años, en países como España, una comprensión y permisividad inexplicables con la dictadura. El populismo de extrema izquierda en nuestro país es tan capaz de maquillar tanto la realidad de Cuba o Venezuela que hasta pretende hacernos creer que esos países son un paraíso de garantías y derechos, y que el comunismo es el paradigma de la auténtica realización personal, social, económica, política o cultural de cada persona. Y nada hay más lejos de la realidad y de la historia, que solo ha acreditado como sinónimos de comunismo la miseria y la anulación de la persona basada en el más tóxico de los adoctrinamientos.

Los cubanos deberían tener más apoyo institucional -y sentimental- de países como España en busca de su libertad. Sin embargo, ocurre lo contrario, y ministros de nuestra nación, la única en Europa donde cogobierna el comunismo, solo adornan sus perfiles sociales con hoces y martillos, como si esa reivindicación fuese heroica y no humillante. Es tan sencillo como sostener lo fácil que resulta ser comunista cuando quien lo hace vive a cuerpo de rey en una democracia. Los cubanos reprimidos lo saben demasiado bien.

Cuba o el remordimiento
Gabriel Albiac. ABC 16 Noviembre 2021

Cuba pesa sobre nuestra conciencia moral. Sobre la de todos. Porque nadie supo ver, en sus inicios, la tempestad de muerte que inauguró en La Habana la Nochevieja de 1958. Esa misma tempestad volvía ayer a descargar su granizo sobre los cubanos.

Se pueden enumerar los orígenes de aquella ceguera. El primero se llamaba Fulgencio Batista. Hasta los Estados Unidos se habían hartado de aquel cómico dictadorzuelo. Y si la guerrilla de los hermanos Castro pudo triunfar militarmente en la isla fue, en muy buena parte, porque los Estados Unidos embargaron la venta de armas a un Batista insostenible. El vocinglero comunismo de Fidel Castro no existía entonces. En rigor, no existió nunca: el Comandante era un yonqui del poder, no de los libros ni de las ideologías. Llamó primero a la Casa Blanca. Y sólo cuando le dieron con la puerta en las narices, miró a la URSS. En plena Guerra Fría, Cuba era un portaaviones a 369 kilómetros de Florida: algo con lo que los soviéticos no podían ni haber soñado. En un horizonte bélico verosímil, aquel peón cobraba un valor estratégico decisivo.

Atrincherada como fuerza de choque soviética en el Caribe, la dictadura castrista conservó casi intacto, sin embargo, su lustre europeo. La ingenuidad de buena parte de los intelectuales de aquí jugó en eso un papel siniestro. Los nuevos amos de Cuba eran jóvenes y exhibían un aire de bohemia que caía bien en aquel ‘universo Saint-Germain-des-Prés’ que imponía, a inicio de los sesenta, moda estética y moda política. Los en otros momentos tan admirables Sartre y Beauvoir se dejaron embaucar -no fueron los únicos- por una escenografía de seducciones cuyo grado de sordidez sólo a partir del 67 comprendieron. Y denunciaron. Pero era ya demasiado tarde.

La amalgama de blindaje militar soviético y boba fascinación europea dio el perverso precipitado de un régimen con aspiraciones intemporales. Y cuando, a partir de 1989, Moscú procedió a la voladura controlada del bloque soviético, Fidel Castro supo que su supervivencia física estaba tan en juego como iba a estarlo la de los Ceaucescu. Se adelantó a la operación. Hizo asesinar a los hombres de Gorbachov en La Habana. Y cambió sus fuentes financieras: el portaaviones de armas soviéticas fue reciclado en portaaviones de coca colombiana camino de los consumidores estadounidenses. Sobre esa financiación se erigieron los nuevos populismos que iban a servirle de muro protector, extinta la Guerra Fría. En lo económico, no era un mal trueque.

Eso es Cuba después de Castro: un óptimo contenedor de cocaína. Nadie en Europa lo ignora. ¿En España? Lo de España con esa eterna dictadura es la más cruel de nuestras vergüenzas. Y la más inconfesa. Pero nuestros empresarios turísticos han obtenido, a cambio de ella, suculentos beneficios. Puede que la sangre hieda. No el dinero.

Las medidas de la Agenda España de VOX para acabar con los repartos de jueces entre PP y PSOE
Y garantizar la independencia del Poder Judicial
LGI. https://gaceta.es 16 Noviembre 2021

VOX ha denunciado el reparto de los magistrados del Tribunal Constitucional (TC) entre PP, PSOE y Podemos, «un conchaveo antidemocrático para seguir prostituyendo las instituciones y cubrirse mutuamente las espaldas» que llega después de que la formación liderada por Santiago Abascal haya cosechado los últimos meses distintos éxitos en el órgano que actúa como supremo intérprete de la Constitución.

El partido afirma que la politización de la Justicia es «una de las señales más evidentes del deterioro de las instituciones en España» y censura -en la Agenda España- que desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica del Poder Judicial en 1985 los partidos políticos hayan tratado de «parasitar y controlar» las más altas instancias judiciales.

Así, sostiene que el correcto funcionamiento de las instituciones y la calidad de la democracia pasan por «garantizar la independencia del Poder Judicial» ante cualquier intento de control, supervisión o presión por parte de los restantes poderes del Estado y que los partidos «no deben meter las manos» en el nombramiento de altos cargos judiciales. «El sistema de elección debe guiarse por criterios de mérito y capacidad, no por intereses o lealtades partidistas», manifiesta.

Por todo ello, VOX propone en la Agenda España, presentada el pasado mes de octubre como respuesta a las agendas globalistas que «pretenden la liquidación de la soberanía de las naciones», la modificación del sistema de elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) -y dotar al órgano de mayor autonomía presupuestaria-; la adopción de medidas que garanticen la plena autonomía funcional del Ministerio Fiscal y de la Abogacía del Estado; y la transformación de la elección de los miembros del TC hasta que sus funciones las asuma una nueva Sala del Tribunal Supremo. «El control de la constitucionalidad de las leyes no puede depender de un órgano político«, subraya VOX.

Además, aboga por «recuperar la soberanía judicial» y derogar todas las leyes que colocan las decisiones de tribunales internacionales por encima de las sentencias del Tribunal Supremo y por la exigencia al CGPJ de medidas efectivas para acabar con las dilaciones indebidas y las filtraciones en los juzgados. España, reafirma, «debe tener una justicia rápida y transparente, sometida solo a la Ley, con más y mejores medios materiales y humanos».

La Agenda España también incluye la prohibición de indultos para delitos relacionados con la corrupción política, la forma política del Estado o la integridad territorial para así evitar que el Ejecutivo «pueda beneficiar a sus simpatizantes o utilizar la figura del indulto como moneda de cambio en sus negociaciones políticas con socios y aliados».

Polonia: ni un paso atrás
Óscar Elía. Libertad Digital 16 Noviembre 2021

La de Polonia es una historia de perseverancia, sacrificio y drama. Perseverancia porque pocos pueblos europeos pueden presumir de haber defendido su independencia tantas veces y con tanto ahínco; sacrificio porque pocos pueblos han sido tan maltratados y con tanta crueldad por sus poderosos vecinos; y drama porque una y otra vez se repite la historia de un pueblo que parece destinado a defenderse como gato panza arriba tanto hacia el Este como hacia el Oeste.

En pocos países europeos puede encontrarse hoy la veneración al pasado común y el respeto a la tradición –que son la base del patriotismo– que se da en Polonia. El elemento clave que lo explica es una fe cristiana que en ningún sitio es tan sólida, extendida y presente. No hay casualidad sino causalidad en el hecho de que san Juan Pablo II fuese polaco: sólo de allí podría salir el Papa cuyas primeras palabras al mundo fueron: "No tengáis miedo"; de mirar a Cristo y vivir la fe.

Para Polonia, los últimos de treinta años han sido enormemente positivos. Cierto, su pulso –como el de todo Visegrado– con el búnker de la Unión Europea es complicado, pero benigno por pacífico: no hay divisiones alemanas a las que frenar en la frontera, sino burócratas comunitarios armados de sanciones y requerimientos. Cuando desde algunas instituciones de la UE se reivindican los valores europeos y se denuncia que Hungría o Polonia los están atacando se está faltando a la verdad: los valores europeos son los del humanismo cristiano, la comunidad de naciones europeas y la libertad de los pueblos y del pueblo. Las doctrinas de género y LGTBI, la construcción de un imperio paneuropeo y la imposición de normas y leyes a naciones milenarias no sólo no son los valores europeos: constituyen su negación.

Pero esa es otra cuestión. La cuestión aquí es que la presión constante que desde Bruselas, Berlín o París se impone a húngaros y polacos, la descalificación constante de sus gobernantes y regímenes políticos, la amenaza con todo tipo de sanciones debilita a estos países en el exterior. Respecto a sus socios del Oeste, claro, pero también frente al oso ruso, tan presente en la mente polaca. Por eso el momento no es casual: Lukashenko y Putin lanzan masas humanas contra Polonia en el momento en el que más débil diplomáticamente parece encontrarse Varsovia.

Tampoco es casual el lugar: de los setecientos kilómetros de frontera entre Polonia y Bielorusia, la crisis migratoria ha venido casualmente a desencadenarse a las puertas del corredor de Suwalki, que en manos bielorrusas permitiría el acceso ruso a Kaliningrado y, de paso, aislaría a las repúblicas bálticas del resto de las democracias occidentales. En estas condiciones, cuando los refugiados llegan en avión a Minsk y son conducidos a ese punto concreto de la frontera, hablar de "crisis migratoria" es una broma de mal gusto.

El momento era el apropiado, y el punto geográfico evidente: de Putin pueden decirse muchas cosas, pero no que no posea una racionalidad estratégica clara. Y esta pasa por testar la reacción occidental allí donde se la considera más debilitada y allí donde es más rentable: Polonia y, en menor medida, Lituania.

¿Funciona? Veamos tres reacciones. Primera: los europeos oscilan entre el temor energético a Rusia, la desgana en la defensa de Polonia y el interés que les suscitan otros asuntos. Por una vez las instituciones comunitarias parecen estar a la altura, pero no los países miembros: eso explica que se sucedan las declaraciones de las instituciones y de los distintos Gobiernos o ministerios, sin una reacción firme de los jefes de Gobierno, empezando por Merkel y Macron.

Segunda: Biden, como suele. Su política exterior sigue dormitando y todo indica que una vez más va a llegar tarde a una crisis que de complicarse le arrastrará de peor manera.

Tercera: los británicos –de nuevo la historia– han acudido en defensa de su costoso pero fiel aliado: la presencia testimonial de soldados británicos en Polonia muestra que los británicos se han ido de la UE pero que siguen siendo tan europeos como el que más; o incluso más, puesto que al acudir en ayuda de Varsovia han sido más rápidos que los teóricamente socios polacos de la Unión. Por ahora sólo ellos han entendido algo que el resto está tardando en entender: en la defensa de Polonia no puede darse ni un paso atrás.

En el centenario del PCE
Un Tribunal de Nüremberg para juzgar los crímenes del comunismo
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 16 Noviembre 2021

El 9 de noviembre 2019 tuvo lugar en la Universidad CEU San Pablo una mesa redonda bajo el título: «30 años de la caída del muro de Berlín». Con motivo de los fastos del centenario del PCE queremos recordar su estremecedor contenido.

Stephane Courtois, el prestigioso historiador que coordinó el Libro Negro del Comunismo y ha escrito la última biografía de Lenin, «Lenine, l’inventeur du totalitarisme», pidió en el transcurso de la mesa redonda la creación de un Tribunal de Nüremberg para juzgar los crímenes de comunismo en todo el mundo.

Stéphane Courtois, levantó en su intervención la bandera contra el «negacionismo histórico» y el «memoricidio» de las víctimas de la ideología marxista-leninista.

En su intervención el historiador señaló que es al final de la II Guerra Mundial cuando el comunismo blanqueó su trayectoria criminal. Fue, según el historiador, en ese momento cuando el comunismo «refundó su legitimidad moral y política» y se presentó ante la historia como «los vencedores del fascismo y como sus mártires». El antifascismo fue utilizado por el comunismo totalitario como la vía de legitimación del régimen criminal y como instrumento de ocultación del genocidio comunista. Una estrategia que se ha mantenido hasta la actualidad.

Courtois sintetizó las dos características del comunismo: «su odio inextinguible hacia la democracia parlamentaria y la voluntad de desencadenar una guerra civil permanente». Desde la Unión Soviética se exportó un modelo totalitario, la Dictadura del Proletariado que consiste en «un partido único, un partido-estado que se apoya en una policía todo poderosa, el brazo armado del partido (la Checa convertida después de 1945 en el KGB) y sobre un Ejército Rojo destinado a la guerra civil». Ello es así porque, como señaló el historiador francés, el enemigo a abatir en los regímenes comunistas son sus propios ciudadanos, cuya fidelidad al régimen se mantiene porque el «terror es el principal instrumento de gobierno». En cálculos aproximados se suele decir que 3 millones de personas lograron escapar del «Muro de la vergüenza» alemán. Pero las víctimas que se cobró el comunismo no bajan de los 100 millones de seres humanos.

Con la caída del muro de Berlín se «reveló de pronto al mundo entero la enorme impostura del comunismo«, oculta desde 1917 gracias «a una propaganda formidable«. Fue entonces cuando ya nadie pudo ocultar «que estos regímenes habían provocado en sus países un indiscutible desastre económico y social así como numerosas catástrofes ecológicas«.

Hace 30 años, «la esencia criminal de estos regímenes les estalló en la cara a todos aquellos que todavía creían en la ideología comunista». Hace 30 años se derribó el muro de hormigón y los represaliados y los descendientes de los asesinados pidieron justicia pero, como denuncia el escritor francés, «la depuración fue limitada por no decir inexistente en Rumanía, Bulgaria, Ucrania, Bielorrusia, Rusia o Moldavia». Incluso se mantuvo «buena parte de la nomenclatura comunista». Los procesos judiciales contra «los que transmitieron la orden de los crímenes individuales y colectivos» y contra «los ejecutores materiales se contaron con los dedos de algunas manos». Se destruyeron muchos de los archivos soviéticos, un verdadero registro de sangre, y el Aparato soviético «supo apoderarse hábilmente de sectores de la economía y de los medios de comunicación al tiempo que seguía controlando la justicia, la policía, el ejército y los servicios secretos».

En Núremberg se juzgó a los nazis por sus crímenes y también se condenó la ideología que les inspiró. Fue una condena jurídica pero también histórica y política. Contra el comunismo lo único que se ha hecho, recuerda el investigador, fue un juicio «parodia» en Camboya en el que «se condenó a tres líderes de los Jemeres Rojos por el asesinato de 2 millones de personas entre 1975 y 1979». En ese proceso el testimonio de uno de los verdugos reveló «la mecánica del terror» de aquel genocidio comunista. Los demás crímenes, es decir los otros 88 millones de muertes, han quedado impunes.

Stéphane Courtois llamó «en nombre de la memoria de las decenas de vidas inocentes rotas» a la creación de un Tribunal Penal Internacional «un Tribunal de Núremberg del comunismo».

Es evidente que la mayoría de los criminales no pueden ya rendir cuentas en este gran juicio, pero la ideología sigue viva y coleando, de hecho podría estar presente en el próximo gobierno de España. Es hora de escuchar «a los testigos, a las víctimas y a los verdugos» de permitir y facilitar «a los historiadores la documentación» necesaria para emitir un juicio histórico, jurídico y político contra el régimen político que más muertes ha causado en la Historia Universal. La instauración de este Tribunal Penal Internacional contra el comunismo será además la única forma de combatir la propaganda periodística y académica que sigue siendo cómplice del «silencio y la indiferencia» hacia esta «ideología utópica asesina«.

Recordó a Bukovski, que ya lo intentó en 1992 sin éxito. En tanto no se cree institución internacional que documente los crímenes, el mundo, dijo el historiador, será cómplice del silencio y la indiferencia de esa ideología criminógena y de esa utopía asesina. El negacionismo histórico y el memoricidio de las victimas deben cesar, dijo, “ya es hora de que se haga justicia a esas víctimas y eso solo es posible si se crea un Tribunal internacional integrado por juristas e historiadores y que escuches a las víctimas” y dicten su sentencia para la Historia. “También el totalitarismo comunista debe ser sometido al juicio de los hombres”.

Luego intervino Federico Jiménez Losantos: El comunismo, dijo, es la suma de la mentira y del terror. Ningún partido comunista no soviético se disolvió después de la caída del muro. Recordó que la última noche electoral la manipulación de TVE llegó al extremo de emitir un documental sobre la caída del muro de berlín, pero omitiendo la palabra comunista, como si hubiera sido derribado por un problema urbanístico. Citó Jiménez Losantos a historiador e hispanista Stanley Payne: “oponerse a la ley de memoria histórica es una obligación moral”. El comunismo, dijo, está avanzando en el mundo con un poder tecnológico que no había tenido nunca. Putin está reconstruyendo la vieja URRSS. Tienen tecnología, tienen dinero del narco-comunismo latinoamericano y se han propuesto demoler las democracias en el Continente: los acosos a Chile, Ecuador, Colombia y Perú son paradigmáticos. El muro, dijo Jiménez Losantos, se reconstruyó en el Foro de Sao Paulo y el triangulo FARC-Caracas-La Habana está incendiando la región americana. Ahora se suman Méjico y Argentina. A dichos instrumentos debe añadirse el papel de lo que denominó “el cártel de la propaganda”, con Rodríguez Zapatero al frente. España se acaba de sumar con el Frente Popular en el gobierno. Estamos peor que en la guerra fría, aseveró, porque occidente ha sustituido la obligación moral de la libertad por el resultado económico de los negocios sin alma.

El eurodiputado de VOX Hermann Tertsch se refirió especialmente al caso venezolano y latinoamericano. Y recordó, además, el papel clave de Juan Pablo II para derribar el muro y desenmascarar la mentira y el horror del comunismo. Recordó que el movimiento comenzó en Polonia en 1981, un movimiento que se fue contagiando país a país, sociedad a sociedad, en un contagio de la verdad que es siempre imparable. Criticó el consenso socialdemócrata que condenó la discrepancia política: “ese consenso, ese silencio, se quebró en 1981, y es lo que debe volver a ocurrir ahora”.

Francisco Cabrillo tras recordar su experiencia de cruzar el muro, la sensación atravesar una frontera levantada artificialmente en medio de una ciudad. Y el tipo de sociedad había ahí, se refirió a la catástrofe económica del régimen comunista en todos los ámbitos e indicadores del modelo. “No volvamos a tener algo parecido nunca».

Francisco José Contreras señaló que en Trieste, Bucarest, Washington, Italia, Madrid y otros lugares del mundo se estaba celebrando una iniciativa similar con la finalidad de presentar un manifiesto pidiendo la constitución de un Tribunal Penal Internacional, el Núremberg del comunismo. Recordó que el comunismo sigue vivo y hay que combatirlo bajo la forma de nuevas advocaciones posmodernas, como la guerra de sexos o la ideología de género. Recordó que la condena del estalinismo (como traición al leninismo) encubrió la falta de condena del comunismo. Pero la semilla criminógena estaba en Marx, que rechazó la idea y acervo de los derechos humanos que le parecían artificios burgueses para ocultar la dominación de clase y potenciar el derecho al egoísmo de la propiedad privada. Marx realizó una interpretación bélica de la historia y apostó por violencia revolucionaria para destruir el orden vigente. “Un comunista que acepta participar de las instituciones democráticas lo hace con una verdadera reserva mental instrumental”.

Finamente, Ángel Fernández leyó el Manifiesto para la constitución de un Tribunal Internacional, un nuevo Nüremberg que juzgue el comunismo y sus crímenes y establezca su intrínseca inhumanidad y su incompatibilidad con las sociedades libres.

Mártires de Paracuellos
Reig Pla preside una misa en Paracuellos en el 85º aniversario de los mártires
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 16 Noviembre 2021

El obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, presidirá, en el Cementerio de los Mártires de Paracuellos, la misa con ocasión del LXXXV Aniversario del Martirio de 143 beatos de Paracuellos de Jarama. En este día la Diócesis de Alcalá de Henares celebrará también la Jornada Mundial de los Pobres, apuntan desde la diócesis.

La celebración de la Santa Misa tendrá lugar mañana, domingo 14 de noviembre, a las 12 horas. Concelebrarán superiores y representantes de las órdenes a las que pertenecen los religiosos y sacerdotes cuyos restos mortales descansan en este Camposanto.
Datos:

En la Guerra Civil española, durante la batalla de Madrid de 1936, varios miles de prisioneros fueron asesinados en el paraje del Arroyo de San José, en Paracuellos de Jarama. Las matanzas se realizaron con ocasión de los traslados de presos, conocidos como “sacas”, desde diversas cárceles de Madrid entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre de 1936. Muchas de aquellas víctimas fueron asesinadas únicamente como consecuencia de su fe católica y en el contexto más amplio de la persecución religiosa que venía dándose en España desde años atrás. Al finalizar la guerra aquel paraje fue progresivamente dignificado construyéndose allí una pequeña iglesia y dando lugar a lo que hoy conocemos como Cementerio de los Mártires de Paracuellos.

Dicho Cementerio está custodiado por la Hermandad de Ntra. Sra. de los Mártires de Paracuellos, asociación de fieles católicos perteneciente a la Diócesis de Alcalá de Henares.

Según consta en los archivos, son miles las víctimas inocentes, centenares de ellas menores de edad, cuyos restos descansan en aquel Camposanto. De entre dichas víctimas hay sacerdotes y seminaristas de, al menos, ocho arzobispados y diócesis: Archidiócesis de Madrid, Arzobispado Castrense, Archidiócesis de Toledo y las Diócesis de Getafe, Ciudad Rodrigo, Jaén, Lugo y naturalmente Alcalá de Henares.

Allí también reposan los restos mortales de centenares de religiosos pertenecientes, al menos, a 20 órdenes religiosas: Agustinos, Capuchinos, Carmelitas, Carmelitas Descalzos, Claretianos, Dominicos, Escolapios, Franciscanos, Hermanos de las Escuelas Cristianas, Hospitalarios de San Juan de Dios, Jerónimos, Jesuitas, Marianistas, Maristas, Misioneros Oblatos, Paules, Pasionistas, Redentoristas, Sagrados Corazones de Jesús y María y Salesianos.

De entre estos religiosos ya han sido beatificados por el papa San Juan Pablo II, el papa Benedicto XVI y ahora el papa Francisco, 143 mártires: 63 religiosos Agustinos, 22 Hospitalarios de San Juan de Dios, 13 Dominicos, 6 Salesianos, 15 Misioneros Oblatos, 3 Hermanos Maristas, 1 sacerdote de la Orden de San Jerónimo, 1 Capuchino, 1 religioso de la Orden del Carmen, 9 Hermanos de las Escuelas Cristianas (La Salle) y 9 miembros de la Familia Vicenciana.

Por otra parte, el 26 de octubre de 2019 a las 17 horas, en la Catedral-Magistral de Alcalá de Henares tuvo lugar la Sesión de Clausura de la Fase Diocesana de la Causa de beatificación y canonización por declaración de martirio de D. Eduardo Ardiaca Castell y 43 compañeros; los restos mortales de 19 de ellos descansan también en el Cementerio de los Mártires de Paracuellos: 7 religiosos Agustinos, 5 religiosos Maristas y 7 laicos.

Además, el pasado 12 de diciembre de 2020, en la Catedral de Madrid tuvo lugar la apertura del proceso diocesano de beatificación por martirio de 140 siervos de Dios, entre ellos 32 cuyos restos mortales reposan en el Cementerio de los Mártires de Paracuellos.

De entre los miles de seglares católicos, cuyos restos mortales descansan en ese mismo lugar, muchos pertenecían a asociaciones y movimientos apostólicos como Acción Católica, la Adoración Nocturna Española o las Congregaciones Vicencianas.

Todas estas circunstancias hacen del Cementerio de los Mártires de Paracuellos un lugar sagrado, un verdadero ‘coliseo’ español, una verdadera «‘catedral’ de los mártires», levantada con la sangre de multitud de Testigos de la Fe, muchos de ellos elevados ya a la gloria de los altares.

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Los personajes del proceso separatista
Pablo Planas. Libertad Digital 16 Noviembre 2021

Puigdemont acaba de montar la "asamblea legislativa" del "Consell per la República", una nueva atracción del circo indepe formada por personajes de gran relieve. Ahí va una selección:

Laura Borràs. La presidenta del Parlamento catalán tuitea mientras dirige los plenos. Su última hazaña es formar parte de la asamblea susodicha. Típico de la señora. Se levanta 155.000 euros por presidir un parlamento autonómico mientras participa en un órgano que pretende restar toda legitimidad a la cámara catalana. Para ella no hay contradicciones.

Jordi Pesarrodona. El payaso del proceso separatista. El hombre cobró fama por fotografiarse con una nariz de payaso al lado de un guardia civil. El 1 de octubre de 2017 se revolcaba por los suelos en su pueblo, San Juan de Torruella, simulando que un guardia le había pegado. Era concejal de ERC. Después pasó al partido de Puigdemont para tratar de medrar.

Albert Donaire. El mosso por la república. El tipo no hace otra cosa que insultar a España y a los españoles. Es agente de la policía, pero da charlas a los miembros de los Comités de Defensa de la República sobre cómo sabotear a sus compañeros. Jamás se le ha abierto un expediente en los Mossos a pesar de que se ha ciscado en la Corona, en la Constitución, en los jueces y los fiscales, en la Guardia Civil, la Policía Nacional y los propios Mossos. Cosas que sólo pasan en Cataluña.

Rai López Calvet. Anduvo 1.300 kilómetros desde Amposta a Waterloo para rendir homenaje a Puigdemont. "Camino hacia la república" le llamó a la gesta. En una de las conversaciones entre Josep Lluís Alay (jefe de la oficina de Puigdemont como expresidente de la Generalidad, porque a pesar de ser Puigdemont un evadido disfruta de todas las regalías propias de los expresidentes) y el abogado Gonzalo Boye (sujeto condenado por el secuestro del empresario Emiliano Revilla) interceptadas por la Guardia Civil, el primero le decía al letrado que López Calvet le había confesado que trabajaba para los servicios de inteligencia españoles, pero que se ofrecía a pasar información falsa sobre el entorno de Puigdemont porque se siente muy catalán. Ahora se ha infiltrado en el parlamento alternativo del prófugo.

Alay. El secretario de Puigdemont, nuestro hombre en Moscú, donde fue a pedir ayuda a los rusos contra la pérfida España. También viajó a Nueva Caledonia pagando el pueblo para observar en directo un referéndum de autodeterminación. Gran admirador del supuesto rey David Peii II, un estafador que proclamó la independencia de Bougainville.

Júlia Balas. Una de las últimas grandes irrupciones del proceso, directamente de la cantera de las juventudes de la inmersión lingüística, la muchacha que dice estar a punto de pegarse un tiro desesperada por la falta de entusiasmo a su alrededor en pro de la independencia. Su testimonio es uno de los documentos más delirantes de toda esta historia. No se lo pierdan.

Clara Ponsatí. Retenida el sábado durante veinte minutos en el aeropuerto de Perpiñán porque en un control rutinario de pasaportes se activó la alarma de la euroorden de detención. Tras reponerse del susto declaró que los gendarmes habían sido muy amables. Qué elegancia la de Francia. La mujer fue nombrada consejera de Educación en julio del 17 porque su antecesora lo vio venir. Ahora dice que personalmente no le ha merecido la pena, que la engañaron, que no había nada preparado y que sus colegas de gabinete no se atrevieron a implantar la república catalana.

Toni Comín. Otro exconsejero que va dando tumbos por Bélgica y Francia engañado por Puigdemont. El hombre empezó en el PSC, se pasó a ERC y ha terminado en Junts per Catalunya. Pura coherencia.

Otro día más con Pilar Rahola, el rapero Valtònyc, Toni Albà, Jair Domínguez y Peyu, Jaume Roures, Guardiola, Lluís Llach, el conde de Godó, los que apoyaban el proceso pero ya no y el todavía obispo de Solsona, Novell, que antes de exorcista fue independentista.

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