AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 17  Noviembre  2021

Secuestro socialcomunista al Parlamento
Jaime Manuel González Martínez. okdiario 17 Noviembre 2021

La mordaza socialcomunista en el Congreso de los Diputados ha alcanzado tal calibre que los propios letrados de la Cámara Baja han advertido al Gobierno de que su veto a las enmiendas presentadas por la oposición «excede» lo permitido. Y es que ese veto sólo está previsto cuando dichas enmiendas implican un incremento del gasto o disminución de ingresos. Sin embargo, la mayoría de PSOE y Podemos ha aplicado el rodillo a toda una batería de enmiendas parciales, como el plan fiscal del PP que evitaría a los españoles el pago de hasta 10.000 millones de euros, o una propuesta para abaratar en 9.000 millones el recibo de la luz, además de otras encaminadas a reforzar la presencia del Estado en Cataluña.

Lo peor de todo es que ni se preocupan por argumentar su rechazo, recurriendo al latiguillo de defectos de forma, algo que es absolutamente falso. Que los letrados hayan tenido que llamar al orden al Gobierno es significativo y revela hasta qué punto la mayoría socialcomunista ha impuesto una gigantesca mordaza haciendo del Congreso de los Diputados su particular cortijo. Si el Tribunal Constitucional ya censuró al Ejecutivo por cerrar la Cámara Baja durante el estado de alarma -que fue doblemente inconstitucional-, socialistas y podemitas siguen coartando los derechos de la oposición, sistemáticamente ninguneada sin mayores explicaciones. Nunca como ahora el debate parlamentario se había visto cercenado tan radicalmente por el bloqueo de la izquierda.

Se les llena la boca dando lecciones de democracia, pero a la hora de la verdad exhiben un totalitarismo que les delata. Han secuestrado el Parlamento, convertido en su particular feudo y prosiguen en su estrategia de arrinconar a las formaciones que no les bailan el agua. Es gravísimo, porque la censura socialcomunista deja prácticamente sin voz a millones de españoles, convidados de piedra en una cámara donde la izquierda se lo guisa y se lo come pasando por encima del reglamento.

Un Casado humillado, un Poder Judicial que han vendido
Irene González. vozpopuli.es 17 Noviembre 2021

El Partido Popular se obceca en la no creencia, como si de una fe a la inversa se tratase, de la cuestión básica en el funcionamiento perverso de la política española: la izquierda, en concreto el Partido Socialista, desprecia su existencia. No sus actos o sus palabras. Su existencia. Por eso no pueden redimirse ni conseguir su aceptación, ni siquiera deshacerse del desprecio con cesiones, acuerdos o cualquier otro sacrificio que ofrezcan en algún altar mediático o institucional como forma de aplacar su ira.

El hecho de que en ocasiones necesiten de su presencia en el espacio público y la utilicen en su propio beneficio puede haber confundido a algunos altos cargos populares a creer que cesarían los insultos y se iniciaría una tregua mediática hacia ellos. Los que padecen límites severos para percibir la realidad esperaron aplausos, titulares y columnas laudatorias en los medios de la izquierda por haberse unido al PSOE y a Podemos en la designación de los miembros del Tribunal Constitucional y el Tribunal de Cuentas y que además podrían venderlo como una victoria entre sus simpatizantes si nombraban a uno de sus amigos.

La gravedad del acuerdo del PP con el PSOE y Podemos para renovar los órganos constitucionales no reside en proponer al vilipendiado Enrique Arnaldo. Cualquier otro hubiese padecido lo mismo por cualquier motivo, pues es su existencia lo que crispa. Todos los medios, sin excepción, han participado en centrar el problema en el prestigio del candidato del PP mientras aceptaban el candidato de Podemos al TC, que tampoco es per se el problema. La gravedad es el acuerdo en sí que ha facilitado el PP y es el inicio de la siguiente fase del proceso de destrucción del sistema constitucional mientras se incapacita como alternativa, no de Gobierno, sino de salvación democrática.

Pedro Sánchez ha descubierto, luego de tres sentencias que declaran la inconstitucionalidad de su Gobierno durante la práctica totalidad de esta legislatura, que la mutación del sistema político español en otro que tenga una remota apariencia de democracia, pero que en la práctica permita un poder ilimitado al Gobierno, no puede llevarlo a cabo mientras existan Tribunales que apliquen la Ley y garanticen la Constitución.

Para ello es importante que en los órganos de control se nombre a personas no de derechas o izquierdas, pues los que ocupan actualmente los cargos podrían encontrarse clasificados de un modo u otro en alguna de esas ideologías por algún comentarista en nómina. La gran mentira que ocupa los medios es afirmar que la derecha controla el judicial, lo que les justifica que intenten una reequilibrio de fuerzas. Pero la realidad es que el Poder Judicial y otros órganos constitucionales, están ocupados hoy en día por demócratas que aplican la Ley como forma de control del poder, el reequilibrio sería para introducir a quien entiende que nada debe controlarlo, sólo ratificarlo.

Es importante para este Gobierno designar a personas que estén dispuestas a bloquear los órganos constitucionales desde dentro, impidiendo que ejerzan su labor de control al Ejecutivo. Personas que entiendan la democracia como la entiende Pablo Iglesias y cualquiera de Podemos o Más Madrid: el voto otorga al partido un poder ilimitado y ningún otro órgano puede limitar o controlar que sus decisiones legislativas y ejecutivas respeten los derechos fundamentales, las libertades, los procesos garantistas o la igualdad.

Acudir a las cuestiones básicas se vuelve necesario cuando el desafío es profundo. Se repite desde Podemos, en La Ser y en el Congreso, que el Tribunal Constitucional no puede limitar la acción del Legislativo o del Ejecutivo porque eso es “lo que ha votado el pueblo”. Pero la democracia no es acudir a las urnas cada cuatro años, sino el ejercicio del poder limitado por quien lo ostenta en representación de otros como forma de garantizar que no se volverá contra los ciudadanos que representa.

Si el Congreso, cada vez más fragmentado, convertido en la sede de lobbies territoriales e identitarios, aprobase una Ley contra los Derechos Humanos, ¿quién controlaría la inconstitucionalidad de esa norma, su posible paralización si los órganos de control están ocupados por personas designadas por el Gobierno para ratificar lo decidido por el Gobierno? Quizá haya votantes del PSOE dispuestos a responder que su partido nunca haría nada malo. Pero fiar las libertades a la bondad de políticos, especialmente cuando han acreditado su bellaquería, es suicida aparte de una estupidez. Es preferible un sistema que nos proteja sin que quedemos expuestos al capricho arbitrario de un ser humano con poder sobre otro.

Casado debe entender, tras el episodio de hostigamiento a Enrique Arnaldo, que para llegar a presidente del Gobierno no debe buscar la aprobación de quien jamás le aceptará en el Hemiciclo siquiera, sino de los ciudadanos que nos resistimos a vivir fuera de la democracia, sin contrapesos, ni controles al poder. Hay que dinamitar el acuerdo que todos afirman que ya tiene para el Consejo General del Poder Judicial como única forma de salvación democrática. Que lo haga aunque sea como única forma de conseguir ser respetado por la izquierda, que le tema como oposición.

La rendición de Yuste y la abdicación de Casado
Federico Jiménez Losantos. Libertad Digital 17 Noviembre 2021

Si lo que quería el PP era solemnizar su rendición ante el PSOE de Sánchez, que, como demostró ayer Felipe González honrando la definición que de él hizo Ferlosio, "gatazo tontiastuto y castrado", no hay otro, eligió bien el marco. En el Monasterio de Yuste quiso enterrar su ambición terrenal el emperador Carlos V y prepararse para bien morir. Pero antes se había coronado rey de España, de las Indias y emperador de Alemania. Y para administrar el inmenso imperio tenía un gran sucesor, su hijo Felipe II. Casado abdica de su ambición como presidente del Gobierno enterrando a Sánchez, pero ni ha enterrado a Sánchez, ni ha sido presidente ni está claro que jubilándose tan joven vayan a buscarlo, como a Ramiro II "El Monje".

El Emperador, avejentado y con mala salud, hija de sus excesos, lo había logrado todo. Le quedaba un buen final para esmaltar la leyenda. Y qué mejor que un rincón de Extremadura para que el vencedor de Mülberg, inmortalizado por Tiziano, se mandase enterrar, con la cabeza bajo los pies del cura que -mármol mediante- celebrara infinitas misas por su alma.

Lo malo es que no murió de inmediato, se aburrió de rezar, llegaron piadosas consoladoras, proliferaron las casas de muñecas o mancebías en torno al monasterio, y el César se bebía cinco botellas de vino diarias y un número indeterminado de jarras de cerveza, ora agudizando, ora queriendo olvidar los dolores justicieros de la gota, mientras se eternizaba el tránsito. Al final, unos mosquitos de la alberca a la que daban sus habitaciones le provocaron unas fiebres que se lo llevaron para siempre del teatro de sus glorias. Pero tras entregar a Sánchez lo que dijo que nunca le entregaría, la Justicia, ¿de qué gloria se aleja Casado, si aún no ha conseguido ninguna?

La soldadesca bipartidista
Si la teatralización de su piadosa muerte le falló al Emperador a los tres meses, la de su rendición ante el PSOE le ha durado a Casado apenas una semana. Bolaños y García Egea representaron lo mejor que pudieron la Soldadesca de Bartolomé Torres Naharro, que murió cuando llegó a España el finado en Yuste. La obra empieza así:

"Dios mantenga y remantenga,
mía fe, a cuantos aquí estáis,
y tanto pracer os venga
como cro que deseáis"

Lo de mantener y remantener está claro, sobre todo, el remantener. PP y PSOE remantienen el "obsceno espectáculo de unos políticos que nombran a los jueces que pueden juzgar a esos políticos", como dijo Gallardón, ministro de Justicia, al anunciar el fin de la politización del CGPJ. A los pocos meses, Rajoy le dijo que olvidara tan noble promesa en Cortes y él se cuidó de incurrir en la tentación de ennoblecerse dimitiendo.

Que Casado había decidido hacerse el Rajoy, es decir, hacerse el muerto, para heredar sin esfuerzo la Moncloa, como Mariano a ZP, ya lo sabíamos. Que muriese de mentira teniendo al lado un heredero de verdad, Abascal, es lo que nos ha sorprendido. Lo ha explicado Cristina Losada en LD: las circunstancias no son las mismas, porque hace diez años, cuando el PP heredó al PSOE, no podía haber otro en el testamento; ahora, sí: es Vox.

El pacto PP-PSOE, deja campo libre a Abascal, que rentabilizará la oposición única a las atrocidades de Sánchez y sus socios. Pero lo bueno para Vox, si no exagera y se automargina, es letal para España y para la alternativa al proyecto social-comunista. El PP saciará su eterna sed de centro y el PSOE dirá que el extremo centro pacta con la extrema derecha, porque son lo mismo, véase Ayuso. Y como el pacto PP-PSOE es sólo una fantasía andaluza, a ver quién lo niega. Casado podría hacer el discurso de Ayuso contra la Izquierda en bloque, salvando a Vox, pero la rendición de Yuste no es la de Breda. No hay reconocimiento, sólo resentimiento. En rigor, ¿contra quién pactan Sánchez y Casado? Contra Vox... y contra Ayuso.

El César Casado no llegará a Yuste
Ya comentamos que el fervorín de Valencia, donde el único que no apareció es el que más lo necesita, Carlos Mazón, era sobre todo un acto de negación del ayusismo, de la estrategia de enfrentarse al PSOE sin cuartel. Y, salvo que los hechos demuestren lo contrario, lo que hace ahora Casado es singularizarse con el PSOE y contra lo más destacado de la derecha, que como partido es Vox y como figura, Ayuso. Si fuera una estrategia interna, sería errada: la base electoral del PP -otra cosa son los profesionales del remantenimiento- no quiere pactar con el PSOE y contra Vox, sino con Vox y contra Sánchez. Pero lo que Casado ha firmado con Sánchez sobre el cadáver de la independencia judicial es un pacto de no agresión para atacar él abiertamente, con las espaldas mediáticas cubiertas, a Vox y a Ayuso. Como Caesar Imperator no llegará a Yuste. Pero Teodoro le hará un entierro muy aseado. De cercanías.

Matar o morir
Emilio Campmany. Libertad Digital 17 Noviembre 2021

Es evidente que Pablo Casado y Teodoro García Egea están decididos a impedir que Isabel Díaz Ayuso dirija el PP de Madrid. Se ha especulado mucho acerca de sus razones y, por muy ilógicas que sean, el caso es que, como se ocuparon de filtrar a El País, están decididos a llegar "hasta el final". Es igual de evidente que, en caso de choque frontal, la dirección nacional tiene todas las de ganar. Así ha sido siempre y así debería de ser también en esta ocasión. Por eso presidente y secretario general están resueltos a no rendirse, porque están convencidos de que al final ganarán. Creen que Ayuso, como cualquier otro en su lugar, se arrugará antes de dejar que el expreso de Génova la arrolle. Sin embargo, hay varias cosas con las que no cuentan.

Para ganar esta guerra tendrán que matarla, no bastará amenazarla. Lo avisó la misma Isabel el día de El Hormiguero, cuando afirmó ser consciente de lo efímero de su cargo y que no le importaba que su vida política acabe porque, en cualquier caso, tarde o temprano acabará. Como Aquiles, prefiere la gloria, aunque le cueste la muerte, a conservar la vida sin más. Es cierto que quien le hace un órdago a la dirección nacional lo pierde, como le pasó a Esperanza Aguirre. Pero en aquel 2008 a la lideresa madrileña le faltó arrojo para saltar a la yugular de Rajoy y prefirió no arriesgar lo que ya tenía, la presidencia de la Comunidad de Madrid. Y, naturalmente, al final también perdió eso a manos de aquel al que no se atrevió a rematar. Luego la remataron a ella y se quedó sin comunidad y sepultada en la porquería que le echaron encima. Ayuso es diferente. Cuando temió que le presentaran una moción de censura como la de Murcia, en un par de horas decidió arriesgarlo todo y convocar elecciones. No siguió su ejemplo nadie por lo de no arriesgar. Hoy, de los barones del PP, Ayuso es con diferencia la más valorada, por encima de los cobardes Mañueco y Bonilla, por encima del pelota López Miras e incluso por delante del viperino Feijóo. Ayuso además cuenta con otro activo, la ayuda de Miguel Ángel Rodríguez, un veterano con más conchas que un galápago, que está de vuelta y presto como su jefa a arriesgarlo todo.

Sí, lo más probable es que la dirección nacional del PP gane esta guerra, fulmine a su mejor activo electoral y ponga en su lugar a un mediocre del estilo de Cuca Gamarra o Ángel Garrido. Pero, si se pudiera apostar, yo arriesgaría unos euros a favor de Ayuso a poco que me los pagaran tres a uno, porque Egea y Casado se enfrentan a una que echó a Pablo Iglesias de la política y a uno que acabó con Iván Redondo, hasta entonces el tío más listo de los que hollan moqueta en España. Lo que es seguro es que no se arrugarán.

No, no será fácil vencerlos, mucho más ahora que saben que sólo les cabe matar o morir.

Acuerdo sin acuerdo
Sánchez invita de urgencia a desayunar en Moncloa a CCOO y UGT para presionar a la CEOE

Liberal Enfurruñada. okdiario 17 Noviembre 2021

Como si viviéramos en una novela de George Orwell, Pedro Sánchez nos habla en una ‘neolengua’ en la que las palabras significan justo lo contrario de lo que hasta entonces habían venido significando. Al igual que en la novela 1984 el ministerio del Amor es el que se encarga de torturar a los disidentes, el de la Paz es el responsable de la guerra y el de la Verdad se encarga de falsificar los datos y acontecimientos históricos; Pedro Sánchez acaba de vendernos “el acuerdo alcanzado ayer sobre el Mecanismo de Equidad Intergeneracional” para anunciarnos una subida de los costes salariales que el Gobierno socialista y comunista ha decidido sin acuerdo con la otra parte implicada y que va a suponer mayor desigualdad entre las generaciones que ya se han jubilado, las que están cercanas a hacerlo y los más jóvenes que van a tener imposible incorporarse al mercado laboral.

Que no ha habido acuerdo es evidente e indiscutible. El Gobierno de PSOE y Podemos ha pactado con sus sindicatos hermanos, UGT y CCOO, es decir, han pactado con ellos mismos, la subida en un 0,6% de las cotizaciones por contingencias comunes a la Seguridad Social, en principio por 10 años, desde 2023 hasta 2032, para dotar así el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, la conocida como hucha de las pensiones y así poder hacer frente al pago de las pensiones de los ‘baby boomers’, que es como se conoce a los nacidos en el baby boom, el período de alta natalidad que tuvo lugar en España desde finales de los años cincuenta hasta principios de los setenta y que, por tanto, van a empezar a jubilarse en los próximos años.

Pero este pacto de ellos con ellos mismos no ha contado con el apoyo de la otra parte de la mesa de diálogo social, empresarios y autónomos se han cansado de que se les exprima en plena crisis y se han plantado diciendo que “la vaca ya no da más leche”. Sin la firma de la patronal CEOE ni de Cepyme, socialistas y comunistas han decidido junto a sus subvencionados sindicatos que del 0,6% que han decidido subir las cotizaciones, los empresarios tendrán que asumir un 0,5% y el otro 0,1% lo sufrirán los trabajadores, lo cual es otro engaño, aunque éste no se puede considerar como ‘neolengua’ sino que viene de antiguo. En realidad, todos los costes salariales los soporta la empresa, pero íntegramente se restan todos del salario de los trabajadores. Me explico, si para pagarle 1.500 euros brutos a un empleado la empresa tiene que pagar otros 500 euros a la Seguridad Social, ese coste total de 2.000 euros es el que la empresa le pagaría al trabajador a cambio de su trabajo en caso de no existir esas otras cargas.

Pero existe otro engaño lingüístico con el que se intenta ideologizar a la sociedad cuando se dice que esta subida de los costes salariales consiste en un Mecanismo de Equidad Intergeneracional. La principal garantía del sostenimiento del sistema público de pensiones es el crecimiento del empleo. Cuantas más personas haya trabajando y cotizando más dinero entrará en la hucha de las pensiones. Aumentar los costes salariales perjudica la productividad y competitividad de nuestras empresas y, por tanto, destruye empleo. Y los que lo van a acabar pagando son los más jóvenes, esos que ya sufren la mayor tasa de paro juvenil no solo de la Unión Europea, sino de todos los países de la OCDE, ámbito en el que sólo tenemos detrás a Costa Rica, que hace que uno de cada tres jóvenes españoles no encuentre trabajo. Con esta nueva subida de las cotizaciones para un joven español encontrar trabajo y cotizar para algún día cobrar una pensión va a resultar más difícil que escuchar alguna verdad de la boca de Pedro Sánchez.

La corrupta dictadura cubana
Francisco Marhuenda. larazon 17 Noviembre 2021

Los años pasan y la brutal dictadura cubana se mantiene. Durante muchos años, demasiados, la revolución castrista fue un gran mito de la izquierda europea. Había una enorme fascinación por los jóvenes barbudos que habían derribado al sátrapa de Batista y se habían enfrentado al poder yanqui. La realidad sería muy diferente, porque Castro instauró un régimen criminal que vulneró sistemáticamente los derechos humanos. El Che Guevara, su amigo intermitente, con el que mantuvo unas relaciones complicadas e incómodas, era otro asesino sin escrúpulos que quería extender el comunismo por Hispanoamérica. La estética y el lenguaje les favoreció, pero Cuba se convirtió en la finca de Castro y sus compinches que la expolian mientras viven como millonarios y la población se tiene que limitar a una precaria subsistencia. El que fue uno de los países más ricos del continente se convirtió en un vertedero de miseria, prostitución y corrupción. Es lo único que consiguen los populismos de izquierdas. La muerte de Castro y la jubilación formal, que no real, de su hermano Raúl no acabaron con la dictadura. Cuba no logrará convertirse en una democracia mientras sus herederos sigan en el poder.

Como era previsible, no se permitió la marcha del 15-N, porque no hay nada que inquiete más a los dictadores que cualquier atisbo de libertad. Es bueno recordar que todos los países autoritarios apoyan al régimen cubano. Nunca ha estado aislado. La geopolítica no tiene principios o moral, sino intereses nacionales. En ese terreno las democracias siempre son más frágiles porque existe una opinión pública y el pluralismo político. Por eso, países como China, Rusia, Irán, Venezuela…, pueden actuar con mayor libertad e impunidad. No tienen ningún límite en su actuación y es lógico que apoyen a un gobierno autoritario como el cubano porque es muy útil en su estrategia global. La población seguirá sometida y sufrirá penalidades mientras sus depredadores dirigentes y amigos se siguen enriqueciendo. El dinero que roban lo llevan, precisamente, a países donde pueda estar seguro y así disfrutar de todo tipo de lujos. La crisis social y económica, que se ha visto agravada con la epidemia de la covid, ha provocado escasez de alimentos y productos básicos. No importa, porque lo fundamental es mantener la dictadura.

Cuba
José García Domínguez. Libertad Digital 17 Noviembre 2021

El comunismo se derrumbó en la difunta Unión Soviética no por efecto de aquella famosa guerra de las galaxias de Reagan, sino porque dentro del edificio central del Kremlin ya no quedaba ningún comunista convencido. Sin necesidad alguna de que nadie lo empujara, el régimen se vino abajo solo porque todos sus máximos dirigentes, empezando por el secretario general del Partido, ya habían dejado de creer en él, simplemente por eso. Y en Cuba, más pronto o más tarde, acabará pasando lo mismo. De hecho, ya está pasando. Desaparecida de la primera línea de mando –por razones puramente biológicas– la vieja generación, la de los barbudos de la Sierra que protagonizó en persona la Revolución, el principal objetivo de Canel y de la nueva élite que ahora controla el Partido Comunista remite a hacer todo cuanto sea necesario para no acabar, como en su día el matrimonio Ceausescu, ante un pelotón de fusilamiento organizado por tránsfugas y oportunistas salidos de su propio bando.

Para todos ellos, en tanto que apparatchiks profesionales con mucha vida por delante, la lealtad a los fundamentos ideológicos del régimen fundado por Castro va a resultar, al cabo, lo de menos. De ahí que ante Canel y su gente, descartado el numantinismo inmovilista por inviable, se abran dos opciones. Pueden seguir el rumbo de Vietnam, que es la opción elegida por su dictadura hermana, la de Daniel Ortega en Nicaragua, o pueden optar por el modelo chileno, el ensayado con éxito por Pinochet en su día. Elegir esa esa segunda vía, la chilena, una lenta transición hacia la democracia pactada y tutelada por la cúpula del Ejército y el Partido, garantizando inmunidad e impunidad, amén de un papel institucional en el nuevo orden al propio Canel (Pinochet era senador vitalicio en la democracia chilena), plantea un problema insoluble: el control de la economía pasaría a manos de los cubanos de Miami. Por eso es inviable. Solo queda, pues, la solución vietnamita, que en puridad es la china: privatizar toda la economía, pero someterla al muy férreo control político del Partido para así garantizar la pervivencia de la dictadura. Sí, Daniel Ortega será el modelo.

Tertsch en Miami
Marcel Gascón Barberá. Libertad Digital 17 Noviembre 2021

Miles de cubanos del exilio se manifestaron en ciudades de todo el mundo este lunes en apoyo a las protestas ciudadanas previstas en la Isla que la dictadura castrista ha logrado abortar. Una de las más multitudinarias se vivió en Miami. Entre los manifestantes había una delegación de Vox que dejó imágenes extremadamente elocuentes sobre la importancia que está tomando este partido en la escena y la conciencia internacional de ambos lados del Atlántico.

Cerca del mar Caribe, micrófono en mano y rodeado de banderas e inmigrantes de países hispanos, el eurodiputado Hermann Tertsch arengó a los allí concentrados con un alegato por la libertad de Cuba dirigido a los que más fácil tienen hacer algo para que llegue la democracia a la Isla:

"Hay que acabar con ese apoyo ya", remachó Tertsch, que junto a los demás diputados de Vox en el Parlamento Europeo están haciendo más que nadie para sacar a los europeos de un letargo que demasiadas veces se ha convertido en complicidad activa. Tertsch anunció en la marcha que la delegación de su partido intentaría volar con Rosa María Payá a La Habana para unirse a los manifestantes y "denunciar a Borrell y a los demás cómplices de la dictadura".

Como era previsible, el plan no llegó a concretarse al denegar la dictadura el permiso de aterrizaje a la avioneta de Vox. Pero el mensaje estaba lanzado y tenía una fuerza inmensa. Por ser en la gran capital del exilio, Miami, pero también por venir de Hermann Tertsch e incluir esa promesa de acción que sólo pudo frustrar el puñado de gerifaltes comunistas cuya voluntad es ley en la Isla.

Como corresponsal de la agencia EFE y El País, Tertsch asistió en los años 80 a la agonía y derrumbe de los satélites de la URSS que hundieron en la miseria, material pero también espiritual, a los países del centro y el este del Viejo Continente durante casi medio siglo. La presencia del hoy eurodiputado en las inmediaciones del último gran muro que queda en pie en Occidente es motivo de esperanza sobre la cercanía de un desenlace a la húngara, a la polaca o a la rumana que devuelva la dignidad al pueblo cubano.

Pero, más que a los cubanos o a quienes, como ellos, sufren en sus carnes la lacra del socialismo en Hispanoamérica, las imágenes de Tertsch en Miami nos hablaban directamente a los europeos.

Treinta años después de que viera caer uno a uno a todos los regímenes comunistas que oprimían a media Europa, el eurodiputado Tertsch nos decía con su participación directa en los esfuerzos para que Cuba deje de ser una plantación esclavista administrada por el castrismo que la Historia no se ha acabado y que la UE puede ser algo más que un contable paternalista y una agencia de colocación de políticos socialdemócratas cansados.

Gracias a Tertsch y a los demás eurodiputados de Vox, las instituciones europeas hacen por fin algo útil, noble y emocionante con respecto a Cuba y nos enseñan que hay futuro, que hay esperanza también para nuestros países e instituciones. Porque somos mucho más que beneficiarios de fondos con los que una élite de mediocres sin alma se entretiene jugando a la ingeniería social.

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Recorte a la Ley de Amnistía, otro ataque a la Transición
Editorial REPÚBLICA.  17 Noviembre 2021

El acuerdo pactado entre el PSOE y Podemos para derogar una parte de la Ley de Amnistía de 1977, cuando se cumplen 46 años de la muerte del dictador Franco, para pretender juzgar con ‘retroactividad’ ilegal crímenes del franquismo prescritos o muertos sus autores, constituye otro disparate monumental del Presidente Pedro Sánchez.

Decisión con la que pretende liquidar la ejemplar Transición democrática española y reabrir el debate y la tensión de las dos Españas de la Guerra Civil.

Y si grave es semejante decisión, a incluir en la llamada Ley de la Memoria Democrática, peor nos parece el motivo de esta iniciativa que no es otro que el de garantizar la estabilidad de Pedro Sánchez en el poder. Porque, con esta reforma de la citada Ley, el Gobierno y el PSOE esperan que ERC apruebe los PGE de 2022, para que Sánchez siga de presidente hasta final de 2023.

Lo que constituye una infamia y un despropósito de Sánchez y del PSOE (a ver qué dice Felipe González de todo ello). Y veremos si además esto resulta suficiente para que ERC vote los PGE porque el partido de Oriol Junqueras, un delincuente golpista e indultado por Sánchez, todavía considera escasa esta reforma y pide derogar toda la Ley de Amnistía, al tiempo que solicita una amnistía para su socio golpista Carles Puigdemont.

A la gran colección de mentiras de Sánchez se le añade ahora la vergonzosa compra de votos de sus aliados Frankenstein (UP, ERC, PNV y Bildu) con concesiones políticas que dañan a la soberanía nacional y económicas y financieras -de las arcas públicas- en favor de Cataluña y del País Vasco en menoscabo del resto de las regiones del país.

La llegada y permanencia de Pedro Sánchez en el poder nos ha costado y nos está costando muy cara a los españoles. Y ello divide fractura la unidad y la cohesión territorial nacional, al tiempo que humilla y somete al Gobierno de España al chantaje de un partido separatista y golpista como lo es ERC.

Pero todo esto y el interés general de España nada le importa al presidente Sánchez con tal de seguir él en el poder al precio que sea y humillado si le hace falta a las órdenes de partidos como Podemos, PNV, Bildu y ERC.

Y para que no nos falte de nada, y mientras todo esto ocurre en el Gobierno, por otra parte asistimos a un lamentable espectáculo de las intrigas y peleas de los primeros responsables de los partidos nacionales de la Oposición.

El bable y el sentimentalismo lingüístico
Manuel Toscano. vozpopuli.es 17 Noviembre 2021

Con el pretexto de la supervivencia, los derechos de los hablantes a usar su lengua se transmutan en el derecho de la lengua a tener hablantes

A principios de septiembre el presidente del Principado de Asturias anunció formalmente su intención de iniciar el proceso de reforma del Estatuto de Autonomía de aquella comunidad, abriendo para ello una ronda de conversaciones con los partidos representados en el parlamento autonómico. De la propuesta de reforma estatutaria planteada por Adrián Barbón hay un punto que ha concitado inmediatamente la atención pública, como es convertir el bable o asturiano en lengua oficial de la comunidad autónoma. Con ello ha reavivado una intensa polémica en el Principado.

La división es clara entre los partidos con representación en la Junta General. Los populares, Ciudadanos y Vox se oponen frontalmente a la oficialidad del bable, mientras los socialistas, Podemos e Izquierda Unida la apoyan. El propio partido socialista que ahora abandera la reforma ha cambiado recientemente de posición, pues es notorio que el anterior presidente autonómico, el socialista Javier Fernández, nunca fue partidario. Para enrarecer más el debate, la reforma no puede salir adelante sin el voto del representante de Foro Asturias, quien se ha mostrado dispuesto a dar su apoyo a cambio de concesiones tan relevantes para la lengua como el impuesto de sucesiones. ¡Con estos mimbres se hace la política lingüística!

La controversia en torno a la lengua asturiana no es nueva. Algunos lectores recordarán las invectivas de figuras como Emilio Alarcos o Gustavo Bueno contra la Academia de la Llingua Asturiana, a la que sus críticos acusaban de sustituir las hablas tradicionales de Asturias por un asturiano de laboratorio, poco menos que inventado y sin arraigo real. A tal punto llegaron las cosas que Alarcos, uno de los más eminentes lingüistas españoles, catedrático de la Universidad de Oviedo y miembro de la Real Academia Española (RAE), fue declarado persona non grata por la institución asturiana. Y la RAE, por decisión unánime, renunció a la condición de miembro de honor de la Academia asturiana ante los ataques recibidos por algunos académicos a cuenta del bable. Eso era en 1988.

Que el debate sigue enconado lo hemos visto en las últimas semanas con motivo de la oficialidad. Las partes discrepan en todo, empezando por si existe una demanda social amplia a favor o si, por el contrario, se trata de una reivindicación impulsada desde arriba por activistas de la lengua y partidos como Podemos. Tampoco disponemos de algo tan pertinente para la discusión como estimaciones fiables acerca del número de hablantes y otros datos sociolingüísticos: según la Academia de la Llingua, un 50% de los asturianos lo habla o comprende, porcentaje que descendería a un cuarto en lectura y escritura, mientras los críticos consideran esas cifras completamente disparatadas por exorbitantes; más aún tratándose de la llingua de la Academia, dicen. Desde luego, hay razones para sospechar que en este país se cuentan hablantes como se cuentan manifestantes, sin que la realidad sirva de cortapisa para el vuelo de los cálculos. Ni siquiera el nombre de esa variedad del asturleonés resulta pacífico. Si tradicionalmente se hablaba del bable (o los bables), como hacían incluso sus promotores en los setenta, ahora esos defensores rechazan tal denominación supuestamente despectiva a fin de ‘dignificar la lengua’.

Una respuesta tramposa
Por faltar, el debate sobre la oficialidad gira en el vacío mientras no se explique en qué se traducirá. Sabemos por el Tribunal Constitucional que una lengua es oficial cuando es reconocida por los poderes públicos como medio de comunicación entre ellos y con los ciudadanos con plena validez y efectos jurídicos. Más allá de eso, no sabemos qué implicaría concretamente el régimen de oficialidad del asturiano. Barbón se ha limitado a decir que quiere una ‘oficialidad amable’, ‘acorde con el momento en el que estamos’, que es tanto como no decir nada. Cuando se le ha preguntado si la oficialidad supondría convertir el asturiano en lengua vehicular de la enseñanza, obligatoria para todos los alumnos, se ha limitado a decir que ese es ‘otro debate’, que se abrirá en su momento. Es obviamente una respuesta tramposa. Pues no se trata de un debate posterior, sino de un asunto clave para saber a qué atenerse en la discusión actual sobre la oficialidad, que no se debe hurtar a los ciudadanos.

Recordemos que el Estatuto de Autonomía de Asturias establece que el bable será objeto de protección y las autoridades autonómicas promoverán su uso, tanto en medios de comunicación como en la enseñanza. Tal previsión estatutaria ha sido desarrollada por una ley de 1998 que despliega una amplia variedad de medidas a favor del bable: se reconoce su validez a efectos de las comunicaciones de los ciudadanos con la administración autonómica y entes locales, se asegura su enseñanza en el sistema educativo, respetando ‘la voluntariedad del aprendizaje’ como marca el actual Estatuto, así como su difusión y fomento a través de medios de comunicación y actividades culturales, entre otras disposiciones. Sin ir más lejos, el año pasado el Tribunal Constitucional dio su plácet a que autoridades, representantes y comparecientes realicen sus intervenciones en la lengua vernácula en la Cámara autonómica. Luego es falso afirmar que el bable carece de reconocimiento y protección institucional, a falta de estatus oficial.

Si se quiere cambiar la situación, será entonces para promover políticas más ambiciosas de fomento de la lengua, no sólo por razones simbólicas. Como sabemos, no hay forma más eficaz para ello que imponer su aprendizaje obligatorio en la escuela. Es lo que han hecho, salvo una, todas las comunidades autónomas con lengua cooficial, independientemente de sus respectivas realidades sociolingüísticas, cuando hubiera sido perfectamente posible vincular su enseñanza a quienes la tuviesen como lengua materna, u ofrecerla como optativa, sin obligar a todos los alumnos.

Ahora bien, hay que preguntarse por el beneficio de dedicar años al aprendizaje de una lengua como el asturiano, cuyo valor comunicativo es reducido y estrictamente local. Los costes de aprendizaje están claros, porque adquirir una lengua en la escuela, no sólo hablarla sino leerla y escribirla, requiere no poco tiempo y esfuerzo; lo cual tiene un coste de oportunidad, pues el horario escolar no es elástico y el tiempo que se dedica a unas materias se detrae de otras. Todo ello para poder comunicarte con tus paisanos en el idioma vernáculo, cuando podrías hacerlo perfectamente en otra lengua de mayor valor comunicativo, el español, que todos ellos dominan, siendo como es la lengua familiar y habitual de la gran mayoría de asturianos. Si lo pensamos, la ganancia es más que dudosa, lo que podría aplicarse a otros ámbitos además de la enseñanza.

Salvo que se trate en realidad de otra cosa, pues en torno al bable hemos visto desplegarse toda la retórica de eso que Abram de Swaan llamó ‘el sentimentalismo de las lenguas’. Ya conocen la melodía, o el lamento: la lengua es un valiosísimo patrimonio cultural nuestro (¡y seña de identidad!) en trance de desaparición, por lo que ‘hay que hacer algo’ para asegurar su supervivencia. En esta clase de discursos se habla de la ‘muerte de las lenguas’, como si las lenguas fueran animales metafísicos en lugar de comportamientos comunicativos, o se invoca nada menos que su dignidad. Con ello se obvia el hecho elemental de que las lenguas son convenciones sociales que cumplen una función comunicativa. Y en tanto que redes de comunicación son abrumadoramente desiguales: cuanto más grande es la red, mayores oportunidades de comunicación directa e indirecta ofrece a sus hablantes, así como más bienes en formato lingüístico, y más atractiva resulta para que la aprendan nuevos hablantes. También funciona a la inversa, pero todo eso es tabú para los sentimentales.

Para ‘hacer algo’ y revertir esa dinámica se ponen en marcha costosísimas operaciones de ingeniería social, con la justificación del sentimentalismo lingüístico. Viendo lo que sucede con las políticas lingüísticas de otras comunidades bajo el amparo de la cooficialidad, hay razones sobradas para desconfiar. Como otras formas públicas de sentimentalismo, de ingenuo tiene poco, sin que falten intereses organizados (jobs for the boys!) detrás de la retórica biempensante. Lo peor con todo es que resulta tóxico a la larga porque corrompe el sentido de las políticas lingüísticas. Con el pretexto de la supervivencia, los derechos de los hablantes a usar su lengua se transmutan en el derecho de la lengua a tener hablantes. Lo veremos si desaparece la voluntariedad del aprendizaje o se introduce el fetiche de la ‘lengua propia’ en el nuevo Estatuto asturiano.


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