AGLI Recortes de Prensa   Sábado 20  Noviembre  2021

Más que un francomodín
EDITORIAL. https://gaceta.es/ 20 Noviembre 2021

Es conocida la táctica clásica de propaganda política de inventar un enemigo para desviar la atención de cualquier grave crisis causada por la impericia, la improvisación o la inutilidad de un Gobierno. Los regímenes totalitarios abusan de esta táctica. Los gobierno socialcomunistas, redundancia de totalitarios, también.

La mayoría de los analistas han interpretado la enésima aparición política del espectro del general Franco, invocado por los partidos del monstruo de Frankenstein en el poder, en esta clave. El francomodín que usa sin medida el socialismo que desgobierna lo que queda de España casi sin interrupción desde 2004, es una magnífica arma de distracción de los graves problemas sociales, económicos y políticos que aquejan a nuestra nación y que están en el ánimo, en las nóminas y en las facturas mensuales de la inmensa mayoría de los españoles.

Pero el anuncio de la derogación (todavía no sabemos cómo, pero algo ayudará la nueva composición del Tribunal Constitucional que el Partido Popular ha perpetrado junto a PSOE y Podemos) de la Ley de Amnistía que en la Transición ayudó la reconciliación de los españoles con una generosidad asimétrica, va mucho más allá del uso de un francomodín para desvíar la atención de la grave ineptitud del Gobierno del doctor (?) Sánchez a la hora de garantizar la seguridad, la prosperidad y no ya el futuro, sino el presente de los españoles.

Jurisconsultos, eruditos a la tertulia y algún leguleyo se empeñan en asegurar que la derogación de la Ley de Amnistía es imposible. Y se equivocan. Lo que es imposible es no ver que el socialcomunismo de corte bolivariano ha logrado modificar lo inmodificable en muchas naciones de la Iberosfera en las que también, como en la nuestra, hubo voces moderadas que negaron cualquier posibilidad de que el socialismo asaltara la Justicia y usara la fuerza del peligroso positivismo jurídico para imponer leyes totalitarias que se dicen democráticas, pero que no lo son.

Sin límite ético alguno, ni respeto por los que nos precedieron y que en 1978 se fundieron en un abrazo que cerró las pocas heridas que no hubieran cicatrizado, el neosocialismo sanchista que ha destruido lo poco que quedaba de sentido de Estado en el PSOE, maniobra para dinamitar los pilares esenciales del régimen constitucional.

Conocemos los principios y las acciones de VOX en defensa de la Constitución, el Estado de Derecho y el rigor histórico, ese antídoto contra la falsa memoria demócrática. Ahora sólo nos queda preguntarnos qué piensa hacer el Partido Popular además de su conocida afición al pasteleo por un quítame allá esa etiqueta de franquista que, hoy, sólo puede afectar a los acomplejados o a los que dan más importancia a la guerras internas por el control del partido que a la nación española. El todavía líder del PP, Pablo Casado, debe cerrar la lucha de egos en su formación o hacerse a un lado y dejar que pase el siguiente, siempre que el siguiente no sea, de nuevo, otro Rajoy de los que se van a un reservado a fumarse un puro y beberse un gin-tonic cuando el socialismo está a punto de completar el asalto a España y a su Historia.

La torpe revancha de un bribón
Carlos Dávila. okdiario 20 Noviembre 2021

Ahora ha salido el ministro Felix Bolaños e intenta tranquilizar al personal con una declaración más falsa que su propio jefe: “La ley no va a cambiar nada”. Es el bodrio que prepara el Gobierno para anular la amnistía y no sólo revisar las sentencias emitidas hasta 1982, sino condenar a todos aquéllos que a esta patulea de individuos les resulten especialmente criminales.

No se puede hacer caso al referido Bolaños, entre otras cosas, porque todo el mundo le atribuye la paternidad de esa patraña. Pero que nadie se engañe: si esta rectificación fuera auténtica, que no lo es y todo se quedará en una simple amenaza de los revanchistas, Sánchez ya se daría por satisfecho, porque ha conseguido con su malvado e inconstitucional anuncio, tapar o disfrazar los mil problemas que ahora mismo azuzan a la sociedad española, desde la brutal huelga del metal de Cádiz, pasando por la que que ya advierten los camioneros y terminando, aunque hay muchas más, por las subidas generalizadas de impuestos o la dramática falta de suministros en Navidad.

Con su golfa iniciativa, Sánchez ha logrado que sus televisiones, sus radios y sus periódicos, festejen la venganza del chinito, y no se ocupen de la tragedia española de ahora mismo. De los datos de una situación que prevén, a mayor abundamiento, que nuestra deuda, el 122% del producto interior bruto, tenga que ser vendida a partir del 31 de marzo en los mercados internacionales, porque el Banco Central Europea del dúo Lagarde-Guindos ya ha proclamado que a partir de entonces ni un euro más a la buchaca de países como el nuestro a los que no concede la menor credibilidad. O sea, se avista mayor déficit y recortes, tipo Zapatero, por doquier.

Pero, todo esto, a Sánchez le trae exactamente una higa, porque va, como Simeone, partido a partido; hoy lanzo una soflama en forma de ley guerracivilista y cuando llegue la Navidad y el pavo y los juguetes no lleguen a nuestras casas, ¡qué más da! siempre quedará el inane ministro Garzón para reñir a la gente denunciado que “tenemos de todo, más de lo que necesitamos”, que “vivimos en el mejor de los mundos” y que, en todo caso, prescindamos del solomillo en Nochebuena y procuremos no atragantarnos con la acelgas que esas sí que sobran y son muy saludables. Ha ganado días Sánchez, pero esta guerra en la que viene empleando todos los más sucios ardides que se le ocurren la va a terminar perdiendo. Con sólo una condición: que la derecha -no la derechorra, que ya sabemos dónde anida- se coloque al servicio de los ciudadanos y se lance a la calle para poner en apuros, al borde de la dimisión, a este Gobierno de malhechores políticos que no es que quiera revisar nuestra Historia sino que directamente, la quiere asesinar.

Hace falta además que el PSOE de siempre, el de la vieja guardia, que aún calla ante las enormes fechorías de su secretario general, salga también a la palestra. Al respecto, un par de recuerdos personales: en octubre de 1980, llevamos al entonces jefe de la oposición, Felipe González a un coloquio en la llamada Casa de Abc. Estuvo comedido, se presentó como el único que podía cambiar el país (¿se acuerdan de aquel eslógan: “Por el cambio” ?), y como respuesta a una pregunta envenenada que le hizo este cronista: “¿Van ustedes a revisar la Guerra Civil y los cuarenta años de franquismo?”, replicó evidentemente molesto: “Nosotros estamos aquí para mirar al futuro y no para levantar cadáveres”. ¿Por qué González, felizmente vivo, no hace ahora una manifestación como aquella? Hasta le convendría hacerla porque en esta razzia general que están perpetrando, a lo peor le cae al ex-presidente una tormenta a cuenta de los crímenes del GAL por ejemplo.

Aún, otro. Durante la gobernación del inútil Zapatero ya se organizó desde su presidencia otra campaña de venganza idéntica a la que ahora soportamos. Zapatero se sacó de la manga una especie embustera: la de su abuelo, el capitán Lozano, ejecutado en León por los nacionales. Pues bien, gran mentira. Lo cierto es que, según se investigó y se escribió entonces, año 2006 en el libro La Gran Revancha, el tal ascendente del jefe del Gobierno, fue en realidad un agente doble, vamos, un espía, que trabajaba para los dos bandos, que desde la periferia de la provincia viajó hasta la capital, cuando ya la había liberado Franco (¿quién se mete en la boca del lobo si se teme que le va a devorar?) y allí claramente le aprehendieron las tropas del ya denominado Caudillo. Si le hubieran cazado los rojos, el bipolar Lozano hubiera corrido la misma mala suerte; es decir, se lo hubieran cepillado. Como a las tres mil víctimas de Paracuellos.

Pues sobre esta zafia falacia, montó el bodoque del nieto su gran revancha, que en aquel momento disimuló por sólo unos meses, la penosa situación de España. Aquello ya se sabe cómo acabó: con un Zapatero, artificialmente contrito pidiendo a las Cortes que le dejaran dar un corte bestial al Estado de bienestar. A lo mejor, en la actual Moncloa algún clarividente que no sea un paniaguado de Sánchez, debería recordar el fin que tuvo el predecesor. Pero no lo va a hacer, por lo que el okupante del poder, ha logrado otro de sus propósitos: dividir a España otra vez dos mitades ya irreconciliables, las dos Españas del verso anticipatorio de Antonio Machado que Sánchez seguro que ni siquiera ha leído.

Es más, aunque uno sus jenízaros se modere y diga que la cosa no va para tanto, sí que va: nos echará los muertos del Valle de los Caídos encima, expulsará a los frailes al estilo de cómo lo hacían sus abuelos (bueno, éstos directamente les mataban: 6.866 curas asesinados), y convertirá a España en una franquicia de su admirado Maduro. ¿Cómo salir de esta trampa? Unicamente queda una solución: que el centro derecha se deje de mandangas endógenas, Partido Popular, y que la derecha escorada, abandone su táctica de asentar a Sánchez propinando grandes patadas al tafanario de sus próximos. ¿Será posible esto? Pues por el momento parece que no, por tanto, la miserable y nueva argucia de Sánchez seguirá progresando en este país acojonado que ni siquiera protesta cuando le están robando la cartera.

Bolaños… que ya es 20-N
Javier Somalo. Libertad Digital 20 Noviembre 2021

Vamos hacia una Ley de manipulación histórica. Ilegal a sabiendas. Una prevaricación jurídica, política y moral continuada al más puro estilo de la URSS.

La izquierda gobernante, unos y otros, quiere investigar los crímenes del franquismo… hasta 1982, año de la victoria socialista. Ni menos ni, por supuesto, más. El cálculo es cosa de Félix Bolaños aunque ya ha dicho que no, que es interpretación torticera de los que le hemos oído decirlo.

Como las cosas pintan mal para el PSOE pero podrían mejorar si se empuja un poco al PP de Génova, volvemos a recibir en la pista central al general Francisco Franco. Sacarlo de paseo hasta Mingorrubio parece que no fue suficiente para que prendieran las mechas de la discordia, momento en el que haría su salvífica aparición el mesías del Falcon, el salvavidas de la pandemia, el justiciero rojo. La Memoria Democrática requiere otro empujón, nombres y apellidos, hechos probados que puedan ser llevados al TOP de Ferraz.

El caso es que podemos pararnos un rato en febrero de 1981 por si el PSOE supiera algo de un golpe de Estado en democracia. Como el del 1 de octubre de 2017 —fuera de rango de la investigación bolañesa— o los de 1934 y 1936 antes de julio o las amenazas parlamentarias que han quedado registradas en las actas del Congreso.

Van mal las encuestas y el PP anda flojo de principios y muy temeroso de según qué finales. En esta casa se ha tardado muy poco en responder a Félix Bolaños y sus "inercias". Y hemos respondido tanto y tan bien —Cristina Losada, Pablo Planas, Federico Jiménez Losantos, además de los editoriales— que se hace difícil no repetirse pero es que nunca sobra la insistencia en esta materia. Sin embargo, el PP… ¿dónde está escondido el PP?

De la Inercia al Movimiento
¿Y con las inercias del PSOE hasta dónde podríamos llegar partiendo del momento en el que Pablo Iglesias Posse amenazó de muerte —"atentado personal", dijo— a Antonio Maura desde el mismo sitio donde Pedro Sánchez se pone campanudo hablando como el repelente niño Vicente? ¿Podemos llegar hasta el asesinato de José Calvo Sotelo a manos de la escolta de un predecesor de Sánchez, Francisco Largo Caballero, tan del PSOE que está rehabilitado y reivindicado como referente?

Veamos cómo el propio Calvo Sotelo sentía la cercanía de su asesinato. El presidente del Consejo de Ministros de la República era entonces el republicano masón Santiago Casares Quiroga, que quiso cargar sobre las espaldas del monárquico todo lo que pudiera pasar salvo, claro, lo que pasó. Pero Calvo Sotelo se dirigía también al socialista y a lo que ya significaba la izquierda del 36, como prueba el primer párrafo de estos intensos extractos parlamentarios:

"Anteayer ha pronunciado el señor Largo Caballero un nuevo discurso y en él ha dicho que esta política, la política del Gobierno del Frente Popular, solo es admisible para ellos en tanto en cuanto sirva el programa de la Revolución de Octubre, en tanto en cuanto se inspire en la Revolución de Octubre. Pues basta, señor presidente del Consejo; si es cierto eso, si es cierto que su señoría, atado umbilicalmente a esos grupos, según dijo aquí en ocasión reciente, ha de inspirar su política en la Revolución de Octubre, sobran notas, sobran discursos, sobran planes, sobran propósitos, sobra todo; en España no puede haber más que una cosa: la anarquía.

Yo tengo, señor Casares Quiroga, anchas espaldas. Su señoría es hombre fácil y pronto para el gesto de reto y para las palabras de amenaza. Le he oído tres o cuatro discursos en mi vida, los tres o cuatro desde ese banco azul, y en todos ha habido siempre la nota amenazadora. Bien, señor Casares Quiroga. Me doy por notificado de la amenaza de su señoría. Me ha convertido su señoría en sujeto, y por tanto no solo activo, sino pasivo, de las responsabilidades que puedan nacer de no sé qué hechos.

Lo repito, mis espaldas son anchas; yo acepto con gusto y no desdeño ninguna de las responsabilidades que se puedan derivar de actos que yo realice, y las responsabilidades ajenas, si son para bien de mi patria y para gloria de mi España, las acepto también. ¡Pues no faltaba más! Yo digo lo que santo Domingo de Silos contestó a un rey castellano: ‘Señor, la vida podéis quitarme, pero más no podéis’".

¿Tienen origen las inercias del PSOE dos años antes, en el 1934 de Largo Caballero cuando se da un golpe, violento y sangriento, contra la legalidad de la República? Nada, vano intento. La oposición genovesa preferirá eso de "estar en lo que preocupa al ciudadano" y en "llevar a Pablo Casado a La Moncloa" sin advertir que, una vez más, la derecha no está invitada al Régimen, que debe ser expulsada y que así será si no miran de frente lo que se les (nos) echa encima.

Bolaños toma como referencia, sin base alguna pese a su "consenso historiográfico", lo que parece que dijo don Juan de Borbón sobre el ciclo que se cerraría cuando gobernara la izquierda después de Franco, cosa que sucedió en 1982. Si hablamos del franquismo está claro, por más que lo intente Bolaños mintiendo o Garzón prevaricando, que acabó en 1975 hace hoy exactamente 46 años, cuando murió el dictador.

Quedaban franquistas, por supuesto, pero con la muerte del general, el cambio de régimen hacia la democracia era un hecho incuestionable, porque la estructura para edificarla ya se había levantado años atrás. Las cortes franquistas lo supieron ver y así lo votaron alumbrando la última de sus Leyes Fundamentales del Reino —Franco era monárquico—, la que lo destruía irreversiblemente: la Ley para la Reforma Política, octava de ellas y clausura oficial del Régimen. Se aprobó el 18 de noviembre de 1976 y se sometió a referéndum el 15 de diciembre de ese mismo año siendo refrendada por un 94,7 por ciento de los votos de los españoles… franquistas y no franquistas. Así que, como mucho, podemos llevar el final de esa época a diciembre de 1976 aunque pretendan que Franco acompañó a los gobiernos de Suárez y Calvo Sotelo pero que se esfumó al llegar Isidoro y se quedó agazapado a la espera de Aznar y luego de Rajoy... y así según convenga.

Como Bolaños habla de inercia y la detiene en 1982 podemos retroceder un poco antes de su franquismo, o sea, en 1981, año en el que un tal Felipe González figuraba en un papelito como número dos para formar parte de un gobierno bajo una autoridad "militar, por supuesto" si el golpe del 23-F hubiera llegado a término.

Lo hemos contado aquí en muchas ocasiones. Que el PSOE sabía del golpe de Alfonso Armada lo demuestran muchas, digamos, inercias. Desde la reunión, en octubre de 1980 (cuatro meses antes del golpe), de Enrique Múgica con el propio Armada y Joan Reventós en casa del alcalde de Lérida, Antoni Siurana, hasta el testimonio de Marcos Vizcaya, diputado del PNV, que aseguró que Alfonso Guerra le preguntó por la postura que adoptaría la derecha nacionalista vasca ante ese gobierno de concentración bajo una autoridad "militar, por supuesto". Lo cuenta con pelos y señales Antxón Sarasqueta en varios de sus buenos libros sobre la Transición.

¿Llegan hasta ahí las inercias del PSOE o cabe ampliarlas aún más? Podría adentrarse la memoria en años posteriores de Felipe González, cuando las cloacas que llevaban pistola y ponían bombas a cuenta de presupuestos públicos también acababan en locales donde se les tuteaba y se les ofrecía "lo de siempre". ¿Era inercia del pasado o ya un Movimiento nuevo? Más que nada, por distinguir.

Vamos hacia una Ley de manipulación histórica. Ilegal a sabiendas. Una prevaricación jurídica, política y moral continuada al más puro estilo de la URSS, en la que toda ignominia queda documentada y tipificada bajo título, epígrafe, artículo, punto y sección. Es lo que acostumbra a hacer la izquierda: documentar la mentira para que parezca verdad, para convertirla en verdad.

No se trata de acabar con la concordia, hecha ya añicos sin apenas comparecencia de la derecha; están en inaugurar la nueva era o el resurgimiento de la que construyeron en los años treinta sólo para ellos. Y lo pretenden hacer a partir de un acto fundacional jurídico, cargándose una Ley de Amnistía que, con sincero afán de concordia, pidió la izquierda y confiando el éxito de la nueva ley a la indultada ERC, la misma que los acompañó así en el 34 como en 2017.

¿Hasta dónde llegarán las inercias de ese golpe de octubre 2017? Los que lo perpetraron, indultados, gobiernan con Pedro Sánchez y quieren que sea Franco el que lo oculte.

Ni 1975, ni 1982. Es 1984, pero el de Orwell, el año de referencia de esta Ley de Memoria levantisca que el PSOE pone en manos del PCE y ERC. Pocas bromas, Bolaños, que ya es 20-N y han pasado 46 años.

Los polacos no sabemos rendirnos
Małgorzata Wołczyk. https://gaceta.es 20 Noviembre 2021

¿Saben dibujar el contorno de las fronteras de su país?

Es como dibujar el perfil de un rostro de alguien amado, hay que dibujarlo con cierta ternura. La frontera guarda el lugar donde fuimos traídos al mundo y donde están nuestros seres queridos, incluido los difuntos a quienes tanto debemos.

El mundo de las fronteras abiertas es una utopía mortífera. Tanto Polonia como España tienen problemas en las fronteras. Aquellos que no quieren entrar legalmente en nuestra casa por la puerta principal están rompiendo las ventanas exigiendo hospitalidad por la fuerza. Pero primero cabe subrayar que esta no es una «crisis de inmigración», son ataques híbridos de regímenes vecinos con el consentimiento tácito de la UE. Polonia, que por cada centímetro de su frontera ha derramado ríos de sangre, no aceptará el juego perverso del dictador Lukashenko, ese títere en las manos del presidente Putin, ni el uso de personas como carne de cañón.

Bielorrusia no es una ruta migratoria natural para los sirios, iraquíes, kurdos… Los trae el régimen bielorruso a nuestra frontera a través sus «oficinas del turismo» y a través de las aerolíneas prometiéndoles unos sueños falsos y utilizándolos como arma para desestabilizar Europa. Polonia no es “el país de los xenófobos” como dicen los medios de mainstream internacional. Somos un país muy acogedor para los inmigrantes, incluso somos líderes en cuanto al número de inmigrantes económicos admitidos desde fuera de la Unión Europea, principalmente ucranianos. Simplemente los polacos no permitiremos que nos chantajeen. Por un lado, es Bruselas la que nos pone una pistola en la cabeza, intentando doblegarnos y ahora, y por otro, nos pone una pistola en la cabeza, el dictador Lukashenko. Los ataques agresivos de inmigrantes están liderados por “Spetsnaz” bielorruso (las unidades de asalto e infiltración sometidos). Hay que saber que muchas formaciones uniformadas en Bielorrusia se remontan a la época de la República Socialista Soviética de Bielorrusia, creadas siguiendo las líneas de sus homólogos en la URSS. Todas las operaciones secretas y especiales aún hoy son administradas por la KGB, que es la columna vertebral de las estructuras de poder que realmente mantienen al régimen.

Es la guardia fronteriza bielorrusa la que distribuye alcohol para hacer que los inmigrantes sean más agresivos e inconscientes. Es Bielorrusia la que distribuye armas a los inmigrantes: gas, granadas aturdidoras y tijeras para cortar metales. Solo el martes, 12 polacos resultaron heridos por el ataque de inmigrantes. Cuando los guardias fronterizos polacos usaron por fin cañones de agua, después de cuatro horas de la defensa, los medios de comunicación rusos y bielorrusos informaron de inmediato que los servicios polacos estaban usando sustancias venenosas para atacar a los niños inmigrantes y que los polacos usaban “armas químicas”. Tales mentiras son difundidas por medios de propaganda rusófona muy poderosos. Los guardias fronterizos polacos hablan de los equipos bielorusos de filmación que, con fines de propaganda sobre la crisis humanitaria, ordenan desnudar a los niños, enfriarlos, hacen videos en los que muestran los guardias fronterizos polacos como crueles solo por usar el método llamado «pushback«, es decir la práctica de devolver a los inmigrantes a la frontera.

Pero en la realidad no solo los polacos somos víctimas de esta guerra híbrida, sino también los bielorrusos y el resto de europeos.

El miércoles, la Comisión Europea cometió un gigantesco error porque decidió transferir 700.000 euros a Bielorrusia para que se destinen a “ayuda humanitaria” para imigrantes traídos por los bielorrusos en la frontera. La oposición anti-régimen en Bielorrusia está en estado de shock por la decisión de Bruselas y los contactos de Angela Merkel con el dictador bielorruso. Destacan que la ayuda la necesitan principalmente los presos perseguidos por el régimen de Alexander Lukashenko, que son más de 860 personas encarceladas y torturadas, y cada día hay nuevas detenciones. Antes, se había detenido a los principales representantes de la minoría polaca en Belarús y se habían cerrado las instituciones educativas polacas. Son ellos los que necesitan ayuda humanitaria como prisioneros políticos del régimen de Lukashenko y no esos intrusos agresivos en edad militar que, consciente o inconscientemente, sirven a Lukashenko como un arma.

La dramática inacción de Europa y los errores de la UE son demasiado visibles. Lukashenko no actúa solo. Es obvio por muchos motivos que el presidente ruso Putin es el principal actor que se esconde detrás de su espalda. Sabemos muy bien que los guardias fronterizos bielorrusos, junto con el jefe del Comité de Fronteras, visitaron Moscú hace algún tiempo para tener una actuación pactada con el Kremlin. El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, dijo que la Unión Europea debería proporcionar a Bielorrusia ayuda financiera para que evitase que los inmigrantes ingresen a los países de la UE, tal y como financió antes a Turquía y Marruecos. ¡Es solo que Bielorrusia no está en ninguna ruta migratoria! Esta es una situación completamente diferente porque es Bielorrusia la que lleva a los agresores a nuestra frontera oriental de Europa.

Treinta años después de la caída del Telón de Acero y las autoridades de los países occidentales no pueden hacer frente a la política expansionista del presidente ruso Vladimir Putin ni al régimen títere bielorruso de Lukashenko. La UE aparta la mirada de los problemas e incluso los agrava cediendo a las demandas de Rusia de dinero por la «protección» de Bielorrusia. Es un obsequio inimaginable en forma de 700.000 euros a Bielorrusia por el ataque a la frontera polaca y europea, con la utilización criminal de vidas humanas, por poner en peligro la vida de los inmigrantes, por violar el derecho internacional y por las actividades bélicas híbridas de Lukashenko mientras que siguen bloqueando el dinero del fondo de la recuperación para Polonia por nuestros supuestos «problemas con el Estado de Derecho». ¿Son las fronteras también un enemigo de la UE porque no son lo suficientemente inclusivas y están demasiado poco abiertas a la diversidad? ¿Y es por eso que a esta Polonia conservadora y “reaccionaria” se le niega el dinero mientras que se lo regala al chantajista Lukaszenko?

Durante muchos años, la UE y los EE. UU han estado pagado un tributo a los países de Oriente Medio por mantener a unos dos mil millones de personas en su lugar de residencia. Viven allí como todos vivíamos antes, es decir, en un estado de guerra permanente contra todos los demás; todo cambió desde el momento en cual obtuvieron teléfonos inteligentes de nuestro mundo y vieron lo que se estaban perdiendo. ¿Y qué haremos cuando dos millones de personas quieran entrar en nuestro pedazo del continente, transportados por aviones gracias a la ayuda «voluntaria» de los regímenes que odian a Europa?

Bueno, si podéis dibujar el contorno de vuestro país, de todos modos no os servirá de nada. La UE nos enseña a borrar estas lineas. España y Polonia son los baluartes del mundo de la Europa poscristiana que quiere rendirse, pero simplemente ni vosotros, los españoles, ni nosotros, los polacos, sabemos rendirnos.

‘Cuba es la cabeza de la serpiente del mal’. Crónica del histórico encuentro de las delegaciones de VOX y del ECR con el exilio cubano en Miami
'Miseria indescriptible, pobreza y muerte. En eso se resume el comunismo'
Luis Leonel León. https://gaceta.es/ 20 Noviembre 2021

El encuentro con miembros de la comunidad cubana en el exilio ha estado en el foco de los representantes de ECR-Eurolat, VOX y la Fundación Disenso que se encuentran en Miami. La precaria situación en la que sobreviven los cubanos en la isla, denunciar la ausencia de libertades, el contubernio internacional socioeconómico con la dictadura habanera y la esperanza de un posible cambio en el futuro próximo, han sido temas constantes en sus intercambios y alocuciones durante esta semana.

Para el eurodiputado de VOX Hermann Tertsch ha resultado un encuentro con Cuba fuera de Cuba. «Ha sido una historia de amor. Desde el primer con una gran caravana en el autobús, lleno de carteles que identificaban a VOX, la fundación Disenso y ECR-Eurolat con Cuba. Fue absolutamente histórico y emocionante para todos. Precioso e inolvidable. Y después todo lo que ha sido y está siendo esta visita».

En la Pequeña Habana visitaron la sede del museo de la Brigada de Asalto 2506, que rinde homenaje a quienes hace 60 años protagonizaron la fallida invasión a Bahía de Cochinos, cuyo intención era derrocar la dictadura comunista que sigue imperando en Cuba. «Vengo con una enorme humildad a la casa de los héroes de la brigada 2506. Somos fieles a su sueño de libertad. Cuba debe a España más de 2 mil millones de dólares. Registramos una solicitud parlamentaria para pedir cortar toda ayuda al régimen cubano. Ni un solo euro de los españoles a los países que no defienden la democracia. Queremos transparencia. No queremos que con nuestro dinero se sostenga a un régimen criminal”, dijo Víctor González, diputado nacional y vicepresidente de Vox.

Mientras que Carlo Fidanza, eurodiputado de Fratelli d’Italia, destacó la necesidad de «mantener la memoria histórica de un pueblo que no ha dejado de luchar. La lucha está viva, los cubanos, es el fuego de la libertad. Mantener la memoria es la mejor manera para construir el futuro». «Esa ha sido una de nuestras batallas desde hace décadas: salvar la memoria no solo de nuestra batalla sino de muchísimas otras batallas del exilio», acotó el excombatiente Johnny López, presidente de la Brigada, que relató sus experiencias en la legendaria batalla de abril de 1961, donde apenas mil cubanos exiliados se enfrentaron a más de 50 mil efectivos a las órdenes del régimen castrista.

Eliminar el gran apoyo económico que ha recibido de diferentes modos la tiranía cubana de manos de la política europea, ha sido uno de los temas claves. «Necesitamos unirnos y denunciar este acuerdo enmendado que perdonó en 2015 8.5 mil millones de los 11 que Cuba debía a algunos acreedores a algunas naciones que son parte de la violación de derechos humanos. Estamos aquí para dejar claro que no toleraremos más violaciones de los derechos de nuestros hermanos en Cuba», dijo la abogada y representante de VOX en Florida María Herrera Mellado.

Mellado reconoció que «es un honor para nosotros estar aquí. Pero es una obligación también con el pueblo cubano. Mostramos nuestro apoyo a quienes son reprimidos y tenemos que denunciar cada una de las violaciones. El perdón de la deuda por parte del Club de Paris son créditos para violar los derechos humanos”. González manifestó que «Cuba tiene un régimen criminal y no se merece eso, y no merece tener el dinero que le da el pueblo español«. En el mismo sentido Fidanza, se dirigió a los cubanos: «Tu lucha sigue viva y es algo que tienes que hacer. Tienes que recuperar tu fe y tu patria».

Otros de los miembros de la delegación conjunta, que presentó el documental Desenmascarando el foro de Sao Paulo, son el director de la Fundación Disenso Jorge Martín Frías, y el director de Foro Madrid Eduardo Cader. También han participado de estos encuentros Orlando Gutiérrez-Boronat y Jorge Luis García Pérez (Antunez), conocidos rostros de la Asamblea de la Resistencia Cubana. Gutiérrez, una vez más, reclamó a la Administración de Joe Biden y a los gobiernos del mundo democrático que dejen de apoyar de forma indirecta al régimen castrista mediante la financiación del Club de París, que calificó de vivir «en la infamia» y ser «parte del soporte en la represión del pueblo cubano. No es dinero para el pueblo es dinero para reprimirlo”.

“El Club de París es un consorcio de países de Europa Occidental en su mayoría que también incluyen a los Estados Unidos y este consorcio está ayudando a los países que están endeudados a pagar su propia deuda, pero también están financiando el régimen comunista en Cuba«, denunció el también líder del Directorio Democrático Cubano, quien reiteró que «esto no solo es una preocupación para el contribuyente europeo sino también para el contribuyente norteamericano porque EEUU es miembro del Club de Paris”.

En cuanto al «paro nacional» que la Asamblea ha estado promoviendo en la isla, Gutiérrez dijo que no se trata de una operación de «un solo día» sino que el propósito es mantenerlo «hasta que se alcance la libertad» y aseveró que «vamos a lograrlo». Para el activista es «monumental la dimensión» y añadió que «los religiosos, la iglesia se han sumado a los feligreses. A pesar de los mecanismos represivos algunos lograron salir. Sábanas, carteles, flores todas han sido gritos de libertad y resistencia. Las demostraciones en numerosos países el mundo ha sido testigo de estas manifestaciones el exilio cubano está más unido que nunca. En la lucha por la libertad, la liberación de los presos políticos y la reinstauración de la democracia en la isla”.

“La cabeza de la serpiente está en Cuba. Creo que el jefe de estado se está desmoronando y puede que tenga que ayudarlo a hacerlo», aseguró Tertsch, quien describió el castrismo como “Miseria indescriptible, pobreza y muerte. En eso se resume el comunismo«.

«Vamos a luchar contra este monstruo, contra los regímenes totalitarios. En los ochenta uno a uno fueron cayendo en Europa del Este y así será en América. Cuba es la cabeza de la serpiente del mal que se esparce por toda Latinoamérica. Esta dictadura criminal ha sobrevivido paradójicamente gracias al apoyo de las democracias. Por eso tenemos que detener a todos los que sean cómplices de este crimen. La Unión Europea tiene que parar, tenemos que acabar con el acuerdo que se tiene con la isla. Los resultados en Cuba vendrán pronto. Estamos en un punto de no retorno», prometió Tertsch.

En opinión del consagrado periodista y político, «la dictadura está en pánico, el régimen se acaba, se ha quebrado. Algo hace tic tac. La represión es una forma de tratar de que el pueblo tenga miedo de nuevo para dejar de sentirlo ellos. Una especie de Tiananmen a la cubana. Tengan mucho cuidado los esbirros porque ellos no van a tener la suerte de Fidel Castro de morir sin ir frente a la justicia. Cada crimen que cometan ahora lo van a pagar junto a los tantos que tienen acumulados”.

«Muchas gracias por lo que están haciendo por Cuba, por ese pueblo que ha sido mancillado y masacrado por más de 60 años”, dijo López, en representación de los veteranos de Bahía de Cochinos, quienes entregaron a los eurodiputados la orden de la Brigada 2506.

Adiós a París, hola a «Al-Francia»
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 20 Noviembre 2021

Por Jean-Louis Chollet (*)

Si es legítimo movilizarse hoy contra el pase sanitario y su corolario, la vacunación obligatoria, para reconstruirnos en un nuevo paradigma de sociedad, es especialmente muy urgente constituirnos como fuerza contra ese otro enemigo de nuestra sociedad y de nuestra cultura occidental que ha sido el Islam en sus diversas expresiones.

La ofensiva global del Islam contra Occidente no es nueva. No es más que la prolongación de su programa geopolítico, social y religioso redactado desde su creación en el año 642. Su primera victoria sobre Occidente, tras el sometimiento de los bereberes católicos y judíos del norte de África, fue la conquista de la Península Ibérica en el camino hacia el Norte, donde fueron detenidos en Poitiers en el año 732. Este periodo de la historia de la Península Ibérica es más conocido como Al-Andalus.

Desde su apogeo a finales de la Edad Media, el Islam ha perdido su -supuesto- primer lugar entre las grandes civilizaciones. Así, privado de las riquezas y recursos apropiados durante sus conquistas bélicas, al no tener ya los medios para imponer sus dogmas al resto del mundo, el Islam quedó confinado en Oriente Medio. Europa, y Francia en particular, nunca fue, durante este periodo, una tierra privilegiada de acogida para los musulmanes hasta mediados del siglo XX.

Parece concebible que la reanudación de una actividad islámica conquistadora se corresponda con la aceleración de la explotación del petróleo, concomitante a la independencia de los países productores, desde principios de los años treinta. Con las nuevas riquezas proporcionadas por la explotación del petróleo, los árabes musulmanes de la península se enriquecieron y reemprendieron, para seguir los mandatos del «Libro Sagrado» -el Corán-, pero de forma más solapada, su islamización del mundo occidental, que se había vuelto dependiente del maná del petróleo para su economía e industria, y desestabilizado por numerosas nuevas corrientes ideológicas, como los «derechos humanos» y el laicismo, cuyos fundamentos se habían desviado. En este contexto, Francia no es inmune a esta dependencia y desestabilización. Magullado en su suelo y en su espíritu por las consecuencias de una desgraciada guerra de Argelia, por sus generosas leyes sociales y por el deletéreo comportamiento de una clase política guiada a menudo por un ideal «europeísta» que tiene poco en cuenta las normas nacionales, Es el caldo de cultivo ideal para la reanudación de una conquista islámica y la base de una ofensiva en Europa, algunos de cuyos países también están afectados por la sharia, una especie de «constitución» islámica que rige a la población en el «Dar Al Islam» (la casa del Islam, por extensión las tierras donde se aplican las leyes islámicas).

Combatida por algunos por lo que tiene de contraria a los fundamentos de nuestra civilización greco-judeocristiana y letal para la organización de nuestras sociedades occidentales, alabada por otros que ven en ella un «renovado esplendor» de nuestra sociedad o, más trivialmente, la posibilidad de agregar a toda una población de seguidores de este concepto religioso político-social a la masa fundida de sus votantes, la religión islámica conquistadora se ha convertido en el principal enemigo a combatir urgentemente antes de restaurar la grandeza histórica de nuestro país y su paz política, social y humana. Sólo así podrá Francia recuperar la energía necesaria para su nuevo «renacimiento» y los medios para «reconquistar» sus valores fundacionales.

Al-Andalus, el Islam de las quimeras
La historia de al-Andalus, que tuvo lugar del 711 al 1492 en la Península Ibérica (también conocida como Hispania), nos ha demostrado lo difícil -si no imposible- que es «ensamblar» dos culturas para hacer, como empezamos a experimentar hoy en Francia, un sustrato nacional que pueda ser fuente de desarrollo futuro. Este periodo de la historia debe alertarnos sobre la continuación de la conquista islámica, interrumpida durante cinco siglos, pero reanudada hoy de forma más insidiosa desde mediados del siglo XX.

Al-Andalus, considerado ejemplar y prolífico por un colegio de intelectuales y académicos -casi todos de izquierdas- es un mito que empieza a desmoronarse bajo la presión de una realidad que se impone cada día. Además, está contaminado por el engaño, ya que ha logrado gran parte de su estrategia expansionista apoyándose y apropiándose de elementos extranjeros, helenistas, cristianos, judíos, bizantinos y etíopes en particular

No se trata aquí de negar la conquista de esta parte de Europa por parte de los musulmanes, sino de combatir la idea de que aportó riqueza política, cultural y social en una bella ósmosis con las poblaciones cristianas y judías que la poblaban entonces, dotadas de un importante patrimonio civilizatorio.

Sin entrar en el complicadísimo mecanismo de esta conquista y en las múltiples causas que la hicieron posible- parece importante aportar elementos de comparación con lo que vivimos hoy en día y comprender cómo, desde el siglo VIII hasta nuestros días, los musulmanes Los que siguen al pie de la letra los preceptos del Islam y los que no quieren renegar de su libro increado -el Corán- ni de su profeta, ni de sus hermanos en el Islam mediante una práctica silenciosa y discreta de su religión, pretenden conquistar y someter a Occidente con armas políticas, psicológicas, culturales y religiosas, a veces bélicas y letales.

Occidente se enfrenta hoy al segundo empuje del Islam conquistador, que no tiene, al igual que en el siglo VIII, más medios que la debilidad moral, la ingenuidad, el compromiso y la ignorancia de sus adversarios para instalar duraderamente, si se lo permitimos, una forma arcaica de gobierno de los pueblos. Tenemos hoy en Oriente Medio, la región donde se fundó el Islam, el poder de un grupo de países musulmanes construidos y armados principalmente por Occidente con el dinero del petróleo que les permite adquirir las tecnologías que nosotros les vendemos complacientemente, al igual que las dinastías omeyas y abasíes en la Edad Media basaron su poder en la riqueza bizantina a cuya creación eran ajenos y de la que se apropiaron indebidamente.

Afortunadamente, algunos historiadores y académicos españoles intentan ahora poner en orden histórico esta importante parte de la convivencia entre Occidente y el Islam. Así, en particular, Serafín Fanjul, doctor en Filología Semítica, catedrático de Literatura Árabe en la Universidad Autónoma de Madrid, ex director del Centro Cultural Hispánico de El Cairo y miembro de la Real Academia de la Historia de España, ha comenzado a destruir el mito de Al-Andalus. Es uno de los mejores especialistas internacionales en literatura árabe y su historia.

Su último libro «Al-Andalus, la invención de un mito. La realidad histórica de la España de las Tres Culturas» se ha convertido en una de las armas en la lucha contra el angelismo «musulmanófilo». Demuestra eruditamente cómo la imaginación de los románticos -no siempre benévola- nos ha dejado una visión del pasado hispano que es más fantasía que realidad. La verdad histórica ha sido barrida por la creencia, y esta creencia es tanto más seductora cuanto que los parangones del conformismo han sabido secuestrarla en su propio beneficio para hacer de España un verdadero edén perdido del multiculturalismo universal. «La realidad que restituye la obra de Fanjul es la de una península en la que reinan la intolerancia y el conflicto, el sufrimiento y la violencia entre las comunidades, lejos de la apertura y el apaciguamiento que se mantienen con demasiada frecuencia», se lee en la presentación del libro.

En otro libro, Cristianos, judíos y musulmanes en al-Andalus – Mitos y realidades, Darío Fernández Morera, su autor, profesor de la Universidad de Northwestern y doctorando en literatura comparada de la Universidad de Harvard, argumenta: «Basándose en fuentes voluntariamente ignoradas y en recientes descubrimientos arqueológicos. Este supuesto paraíso de feliz convivencia comenzó con la conquista de España por el califato islámico. Los ejércitos del Islam, compuestos por bereberes incultos, destruyeron un reino visigodo que había conservado el legado de la cultura clásica tras la caída del Imperio Romano de Occidente, y cuyo nivel de civilización era muy superior. Lejos de ser un lugar de tolerancia, la «España musulmana» era un lugar de regresión cultural en todos los ámbitos de la vida. Los cristianos y los judíos fueron marginados y oprimidos por los autócratas religiosos. Considerados como subalternos en una sociedad jerarquizada, fueron reducidos al rango de dhimmis, y tuvieron la opción que los gánsteres dan a sus víctimas: pagar por la protección o desaparecer. Mientras los políticos e ideólogos siguen celebrando la «España musulmana» por su «multiculturalidad» y «diversidad», Darío Fernández-Morera demuestra que esta construcción políticamente útil es una falsificación de la historia.»

Ambos desvelan con contundencia el mito y la realidad de la España islámica y sus demostraciones son sólidas, rigurosas, equilibradas y sus fuentes intachables, como señala Arnaud Imatz, doctor de Estado en Ciencias Políticas y miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia de España, en una publicación del Círculo Aristotélico.

Basado en este mito de Al-Andalus, se trata efectivamente de un «Edén» que los historiadores, filósofos, políticos y periodistas, los turiferarios de la izquierda de una reescritura de la historia que, en definitiva, conviene a su ideología, han intentado vendernos desde hace décadas. El filoarabismo y la islamofilia son, en efecto, de la izquierda y de la extrema izquierda, como hemos visto aparecer claramente en el paisaje político y mediático desde hace algunas décadas. Numerosos ensayistas y filósofos apoyan esta tesis, hoy muy extendida. «El sol de Alá brilla sobre Occidente – Nuestra herencia árabe», de la orientalista Sigrid Hunke, publicado en 1963, o los islamistas que, en Francia, intentan vendernos una «criollización» mezclada con el Islam que sería «una oportunidad para Francia». La literatura también es pletórica en su intento, mediante una gimnasia intelectual que raya en la tortura, de interpretar la historia aquí y allá a su gusto.

A diferencia de los visigodos, que se asimilaron, a través de la lengua, la religión, las leyes, la literatura y la filosofía, a la romanidad (tema examinado en profundidad por Rémi Brague, en «Europe, La voie romaine»), los conquistadores musulmanes no se asimilaron a las civilizaciones que les habían precedido. Las sustituyeron por una serie de costumbres sociales y familiares efectivas que tenían un fundamento religioso, modificando significativamente la cultura y la demografía hasta su desaparición. Así, desaparecieron la Persia de Zaratustra, el imperio cristiano grecorromano de Oriente Medio, el norte de África y Asia Menor (actual Turquía), el reino indobudista de Sindh (en el actual Pakistán) y el reino cristiano visigodo de España.

Los dirigentes franceses, pero también los de buena parte de Europa, construyen parte de su estrategia política, económica y humana sobre esta misma mentira que intenta hacernos creer en los numerosos beneficios de la creciente influencia del Islam en el juego político, social, económico y mediático de Occidente. Para ello, oponen la teoría de la «ilustración» de la religión musulmana a su parte supuestamente canalla, el terrorismo islámico, que se inspira en la misma lectura, la del Corán. Sin embargo, el «Estamos en guerra» coreado por Emmanuel Macron en 2020, ordenando a sus ministros que «inunden» la opinión con anuncios y acciones diarias para «aterrorizar al islamismo» (Le Parisien 22 de octubre de 2020) cuando «al mismo tiempo», en todos los pisos de la Cámara francesa, se despliega un discurso cada vez más permisivo con los representantes de todas las tendencias del Islam. Incluso los cercanos a las posiciones intransigentes de las facciones más extremistas como los Hermanos Musulmanes, cuyos 147 lugares de culto en nuestro territorio están siendo cerrados con velocidad y energía. (Informe del Senado – 2018)

La agenda del Islam en Europa no se oculta; sin embargo, aunque parezca que los dirigentes de nuestro país la conocen perfectamente, la leen con una mirada ideológica, inculta, pero sobre todo política y el mal se extiende. Se extiende, por un lado, de forma «explosiva», con picos evidentes como los atentados de Niza y Bataclan, en particular, y de forma «esporádica», los asesinatos de Sarah Halimi y del padre Hamel, a los que se suman los numerosos asesinatos de asesinos «locos», ataques con cuchillos, degolladores en la mayoría de los casos siendo, por otro lado, una manifestación evidente como tantos otros ejemplos de la violencia que se extiende en nuestro país, con el Islam como telón de fondo en casi todos los casos.

Son muchas las negaciones y traiciones que permiten al Islam imponerse, al igual que las crónicas de Albelda en el siglo IX explican el fácil éxito de los árabes por las maniobras traicioneras del visigodo Wittiza, muerto en el 710, que permitieron a los invasores penetrar en la península con gran facilidad.

Parece claro, por tanto, que estamos viviendo la segunda gran fase de la islamización de Europa, y de hecho de gran parte del mundo occidental. Se articula en torno a tres ejes, geopolítico, social y religioso, que, en sus formas actuales, constituyen sólo la parte visible del iceberg civilizatorio que se dirige hacia nosotros. En este sentido, las dos épocas, «Al-Andalus» y la actual, que llamaremos «Al-França» (Francia, en árabe), son similares en muchos aspectos

El Islam se compone de tres universos, el Dar al-Islam (el territorio del Islam), que se refiere a las zonas gobernadas por la sharia, el Dar al-Sulh (el territorio del acuerdo), que se refiere a las tierras no musulmanas que han entrado en una tregua duradera con un gobierno musulmán, y el Dar al-Harb (el territorio de la guerra), que se refiere a las tierras no musulmanas cuya población está llamada a convertirse al Islam. Se puede argumentar que Europa es la tierra a conquistar hoy en día, pero en un enfrentamiento directo con fuerzas armadas perfectamente entrenadas y organizadas -como son los ejércitos occidentales- sería imposible que los soldados de Alá obtuvieran una victoria militar decisiva que les permitiera prosperar sobre una base sólida y duradera.

Al-França, una fábrica de dhimmis «made in France
Hoy en día, aunque se observa una creciente presencia de un «contrato halal» en la sociedad francesa, el enfoque sigue siendo solapado. Se aprovecha de las debilidades del mundo occidental, anestesiado por el deseo de evitar las guerras en Europa, por una cautela sobre la identidad y la historia de los Estados dictada por una corriente humanista que aniquila cualquier jerarquía en el desarrollo del pensamiento coherente y, como corolario, por una tendencia a poner todas las culturas y sociedades al mismo nivel. Así, frente al islam, que se desarrolla sin ningún tipo de freno, hasta el punto de que el miedo al ostracismo está gangrenado en una parte de nuestras sociedades y de nuestros dirigentes, sólo somos capaces de oponerle, con gran desconocimiento de su realidad, expresiones tranquilizadoras de amor y de paz, sin, sobre todo, amalgamarlas con lo que fue el motor «ideológico-cultural» de las conquistas que siguieron a su creación.

Los compromisos, las argucias, el victimismo y el entrismo son habituales y dificultan que la mayoría de los franceses entienda con claridad lo que realmente está en juego en este «conflicto» civilizatorio que nuestros dirigentes no quieren nombrar. Como en España en el pasado, la conquista de una parte de Europa ha comenzado y se ha acelerado en los últimos años, para inscribir en nuestro futuro la extensión de la religión de Mahoma. En primer lugar, el «Dar Al Harb» (La Casa del Islam, el dominio espiritual de la sumisión a Dios). Esta «casa del Islam» deseada por nuestros dirigentes desde hace cuarenta años es un terreno fértil para plantar las semillas de esta religión en la sociedad, de la que los trágicos sucesos son sólo la parte «acontecida» de una islamización progresiva. La otra parte, discreta e insidiosa, está constituida por el número cada vez mayor de hábitos sociales que se nos imponen y que parecen desarrollarse como el embrión de una «dhimmitud» irreversible y peligrosa para la sociedad occidental, como profesa Gisèle Littman-Orebi, ensayista egipcia de lengua francesa e inglesa, más conocida bajo el seudónimo de Bat Yé’Or («La flor del Nilo» en su lengua materna).

En al-Andalus, como en todo el imperio musulmán, se aplica el pacto de dhimma: esto significa que cristianos y judíos, a cambio de su seguridad, deben respetar las normas de convivencia con los musulmanes y pagar un impuesto especial. El contenido del pacto está redactado de la siguiente manera. «No construiremos más en nuestras ciudades y sus alrededores, ni conventos, ni iglesias, ni celdas de monjes. [Daremos hospitalidad a todos los musulmanes que pasen por nuestras ciudades y los alojaremos durante tres días. [Seremos respetuosos con los musulmanes. Nos levantaremos de nuestros asientos cuando ellos quieran sentarse. […] Tocaremos la campana en nuestras iglesias sólo muy suavemente. […] No rezaremos en voz alta en los caminos frecuentados por los musulmanes. […] Si violáramos alguno de estos compromisos, dejaríamos de tener derecho al dhimma y nos expondríamos a las penas reservadas a los rebeldes. (Al-Turtushi, Siraj al-Muluk – La luz de los reyes – siglo XIIᵉ.) Esto es, como hemos visto recientemente en las noticias, lo que está ocurriendo en muchos de los territorios «perdidos» de la República, de los que han sido expulsados muchos de nuestros conciudadanos judíos y católicos en menor medida, y no se permite a las mujeres en los espacios públicos, salvo para hacer la compra o acompañar a sus hijos al colegio.

Y en la escuela de la república, precisamente, desde los primeros años, se intenta dar una visión idílica del Islam. «En Francia, los planes de estudio son nacionales y los define el Ministerio de Educación, pero el contenido de los libros de texto lo determinan las editoriales, y la única ley del mercado. La elección del lenguaje y del estilo, la selección de los temas y de los textos, la organización y la jerarquía de los conocimientos obedecen a objetivos políticos, morales, religiosos, estéticos, ideológicos y económicos explícitos o implícitos. (Alain Choppin – Manuels scolaires – Histoire et actualité – Hachette éducation – 1992)

En la Península Ibérica en el siglo VIII, como en todo el mundo islámico, los niños musulmanes (los invasores no traían a sus familias, pero ningún estudio hasta la fecha aborda este tema, permitiendo todas las hipótesis sobre la naturaleza de los nacimientos durante este primer período de la islamización de España) de padres y madres bereberes musulmanes, Los hijos de padres musulmanes bereberes, posiblemente mozárabes (cristianos que vivían en territorio musulmán), que habían sido sometidos y convertidos desde al-Andalus, eran educados en casa, con un tutor o en escuelas primarias cuyos profesores eran contratados y pagados por los padres. Ya en el siglo VIII, bajo el reinado de Abd al-Rahman I, se crearon en Al-Andalus escuelas para niños pequeños cerca de las mezquitas y dentro de ellas para adolescentes. La educación de los niños quedó entonces estrechamente vinculada a la religión musulmana.

Algunos historiadores o investigadores como Adeline Ruquoi (Educación y sociedad en la Península Ibérica medieval – La revue de l’éducation – Número 69 – 1996) sostienen que el aprendizaje del árabe, tras la conquista, permitió transmitir una inmensa cantidad de conocimientos de calidad. Sin embargo, las numerosas referencias aportadas abogan más por el anclaje y desarrollo de la cultura visigoda, basada a su vez en la cultura romana, organizada y construida por una red de eruditos, tanto laicos como religiosos, que se desplazaron hacia el norte a medida que los musulmanes avanzaban en su conquista.

Hoy en día, en Francia, en la agenda de un sistema educativo nacional ampliamente favorable a un enfoque fantasmal del Islam – los trágicos acontecimientos que llevaron a la muerte de Samuel Paty nos han mostrado las peligrosas fronteras – se quiere presentar esta religión como abierta y tolerante. El tema falseado de la coexistencia pacífica y la riqueza cultural del mundo árabe-musulmán, basado en el modelo de Al-Andalus, constituye un fermento ideológico que, a pesar de la realidad comprobada de la vida social, cultural y económica particularmente difícil de los dhimmis (judíos y cristianos que viven en la tierra del Islam), propone a los alumnos una lectura de la historia no sólo angelical sino también distorsionada, e incluso una falsificación peligrosa para la construcción de la identidad de los jóvenes alumnos.

«Todos los libros de texto sugieren que la conquista árabe-musulmana fue rápida porque fue fácil. Si las conquistas fueron rápidas…» es principalmente, como hemos visto antes, «porque [especialmente] las divisiones internas de las autoridades nativas, a menudo iglesias en conflicto interno por cuestiones tanto teológicas como políticas, permitieron a los ejércitos árabes tomar rápidamente los centros de poder. Sin embargo, esto no se hizo sin resistencia popular…» (Figaro Vox – Entrevista a Barbara Lefèvre, profesora y ensayista francesa nacida en 1972 en París, que habla sobre el igualitarismo, el antisemitismo, el laicismo en el mundo de la escuela), por Vincent Trémolet de Villers – 26-09-2016)

Más cerca de casa, el presidente Emmanuel Macron, en su discurso en Les Mureaux (Yvelines) el 2 de octubre de 2020, también animó a la enseñanza del árabe para que no sólo lo impartan las asociaciones (¿religiosas?): «Cuando no lo enseñamos en la escuela, aceptamos que más de 60.000 jóvenes vayan a aprenderlo en asociaciones, para mal, y que sean manipulados. […] Salgamos de la hipocresía, no deleguemos esta enseñanza».

En su lengua materna, que en algunos casos es difícil de dominar, tratamos de dar a los niños un mensaje positivo sobre la cultura musulmana -y por tanto sobre la religión, ya que estos dos aspectos son consustanciales al Islam-, así que imagínese si mañana la enseñanza del árabe fuera obligatoria. …

Penetración cultural
La multiplicación de las mezquitas y el empobrecimiento del hábitat en los «territorios perdidos de la República» conducen a una falsificación del urbanismo cultural y a una transformación solapada del paisaje arquitectónico.

En un país de cultura greco-judeocristiana como Francia, salpicado por las huellas seculares de su historia, el paisaje de las ciudades y del campo contribuye -¿todavía? – del sentimiento de pertenencia a una sociedad que se construyó con la religión, que luchó por la religión y el laicismo y que, en este último punto, luchó por calmar los conflictos nacidos de la religión para no imponer más dogmas en el funcionamiento del país. Dios fue retirado de la sociedad para permanecer en los hogares de quienes lo querían, inscrito en los corazones y las mentes. Pero el paisaje fue -y sigue siendo- construido sobre los cimientos sólidos y visibles de una cultura que los monumentos cristianos y judaicos, en particular, han contribuido fuertemente a albergar durante siglos.

Uno de los retos del islam -en Francia, pero no sólo- es cubrir esta huella con números y altura, y esto se hace «marcando el territorio», en particular construyendo mezquitas, «hallalizando» la calle mediante carteles y ventanas, arabizando los sonidos, la música y el lenguaje. En el siglo de Al-Andalus, encontramos templos romanos reconocibles por sus columnas, que luego se convirtieron en edificios de oración musulmanes. Utilicemos el término «edificios» porque no cumplían con las normas islámicas, como fue el caso de Córdoba, donde la Qibla no estaba orientada hacia La Meca, porque la «mezquita» se había construido sobre los cimientos de la catedral visigoda de San Vicente.

En Francia, algunos políticos y sobre todo alcaldes -principalmente de izquierdas, pero no sólo- buscan, para su comodidad electoral, amplificar significativamente la visión urbana de la presencia religiosa musulmana. Este trabajo de falsificación del territorio -y de la Historia-, a veces con la ayuda del Clero, ya está en marcha en nuestro territorio. Por ejemplo, y no es exhaustivo, la capilla de San José de Clermont-Ferrand se prestó durante más de 30 años a la comunidad musulmana de la ciudad, que se limitó a camuflar los símbolos cristianos tras una nueva decoración. Se puede citar otro caso: el municipio de Graulhet en el Tarn. En 1981, una iglesia en desuso se transformó en una mezquita. Esta transformación fue posible gracias al apoyo del municipio y a la cooperación entre las religiones. También hay que destacar la declaración, en 2015, de Dalil Boubakeur, presidente del Consejo Francés de la Fe Musulmana, de transformar las iglesias desocupadas en mezquitas…

En todos los continentes, la arquitectura refleja una cultura. A excepción de algunas urbanizaciones modeladas por una «nueva ideología» (como el comunismo de la posguerra, que influyó en la arquitectura social de Francia, en particular), la vivienda que encontramos en Occidente no se parece a la que predomina en China o en Japón, y menos aún a la llamada arquitectura «morisca», que no es -como se puede ver en la Península Ibérica- más que una mezcla de estilos que a menudo se originaron, se modelaron y se potenciaron con el trabajo de los diversos trabajadores extranjeros que hicieron posible su construcción. La falsa «mezquita» de Córdoba, por mencionar sólo este edificio, retomó las columnas del templo romano y algunas partes construidas por los visigodos sobre las que, gracias al trabajo de los maestros bizantinos, los mahometanos pudieron hacer brillar su cerámica.

La modificación de la imagen y el sonido
Para continuar el paralelismo con nuestra propia época, en todos los distritos «islamizados» de nuestro país, somos testigos de los excesos del predominio del Islam. Por el momento, se dirige principalmente a sus correligionarios, pero sólo estamos viendo la punta del iceberg, que se refleja en el comportamiento de los habitantes en el tejido urbano -vestimenta, lenguaje, lenguaje corporal-, en el aspecto de las calles -tiendas halal, tiendas de ropa, cafés en los que las mujeres brillan por su ausencia- y en la arquitectura, donde las mezquitas están sustituyendo a las iglesias en el centro de la ciudad.

Hoy en día ya podemos ver un cambio evidente en la «firma cultural» del paisaje en ciertas regiones de Francia, como los cambios en la vestimenta que indican el origen del «nuevo francés». Hoy en día, es evidente ver, en una multitud y en ciertos barrios, cada vez más qamis, cúficos y chilabas para los hombres y hijabs o incluso burkas para las mujeres. A esto hay que añadir los cambios lingüísticos; como señalaba Franz-Olivier Giesbert en su último libro, «apenas oigo hablar francés en ciertos barrios de la ciudad focense» (y en muchos otros barrios de las grandes ciudades francesas). También hay que destacar los cambios arquitectónicos que se están haciendo visibles, lenta pero inexorablemente. Así, los numerosos minaretes que brotan aquí y allá en el territorio -hoy se habla de 90, frente a 64 en 2009, pero hay más de 350 proyectos de construcción en marcha, según el diario online de las mezquitas en Francia, frente a más de un centenar en 2011. (Le Monde, en su edición del 10 de julio de 2015, adelanta la cifra de 2.500 «mezquitas» o lugares de culto equivalentes), que sustituyen a otras tantas iglesias que ya no se construyen. Sobre este último punto, esperemos que los obispos, que se han comprometido a «reponer» el fondo de compensación de la Iglesia para las víctimas de pederastia mediante la venta de algunos de los inmuebles propiedad de la Conferencia Episcopal Francesa y de las diócesis, no permitan que algunos de ellos se conviertan en lugares de culto musulmán, como recomendó en 2015 Dalil Boubakeur, presidente del Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM).

Es fácil comprender que estos cambios, por muy discretos que sean hoy, contribuyen a perturbar de forma duradera el profundo sello cultural de nuestro país. Y confirman que, efectivamente, tenemos en suelo francés «Territoires [déjà]. perdus de la République», definición justificada y título homónimo del libro de Emmanuel Bensoussan.

Y esto no se va a aclarar. El informe del Instituto Montaigne «La fábrica del islamismo», publicado en septiembre de 2018, propone la creación de una institución encargada de organizar y financiar el culto musulmán en Francia. Esto podría conducir muy rápidamente a la introducción de un impuesto para financiarlo, incluso si dicha contribución financiera, esencialmente privada, (el mercado «halal» por ejemplo, se pagaría a una asociación cuyo propósito sería financiar el culto musulmán. Como vemos, ¡es en las venas y arterias de Francia donde se busca la sangre «halal»!

La historia de al-Andalus, de la que sólo hemos tocado una ínfima parte de los acontecimientos que hoy son objeto de un gran número de libros y publicaciones científicas, debería iluminarnos sobre las cuestiones de civilización que se nos presentan hoy. No todo está perdido, pero es necesario tomar conciencia y actuar con energía a gran escala para evitar un futuro salpicado por el canto del almuédano en una Francia que los historiadores podrían llamar algún día «Al-França»…

(*) Este artículo ha sido originalmente publicado en francés por Jean-Louis Chollet para Dreuz.info. Hemos reproducido su contenido fundamental por considerarlo de alto interés periodístico

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Preparativos para el caos
Eduardo Goligorsky. Libertad Digital 20 Noviembre 2021

Quieren la paralización de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado frente a la embestida de los enemigos de la paz y la convivencia.

En mi artículo "Padrinos de delincuentes" (LD, 12/11) argumentaba que el control asumido por los radicales antisistema de la CUP sobre la policía regional de Cataluña es tan aberrante como lo sería el hecho de que el clan mafioso Corleone controlase a la policía regional de Sicilia. Sin embargo me quedé corto. Ahora es un conglomerado totalitario de envergadura nacional el que se conjura para dejar inermes a los Cuerpos Fuerzas y de Seguridad de España. Un plan que forma parte de los preparativos para sumir el país en el caos y frustrar la vuelta a la normalidad cuando la mayoría de ciudadanos libres e iguales manifieste su voluntad de devolver el poder, con sus votos, a los partidos leales a la Constitución y a la Monarquía parlamentaria.

La primera artimaña
Vayamos por partes. La primera artimaña que emplearon los trapaceros consistió en popularizar la denominación ley mordaza para embaucar a los incautos y estigmatizar lo que en realidad es, como su nombre lo indica, la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana, que se promulgó en el año 2015, junto con la firma del Pacto Antiyihadista, igualmente indispensable para la supervivencia de nuestra sociedad.

La ley mordaza es una de las que los camaradas de la comunista Yolanda Díaz aplican en sus satrapías, junto a las de presidio y paredón. En España, de mordaza, nada. Tras la aprobación de nuestra ley se siguió escuchando en los espacios públicos la algarabía estridente de los discursos incendiarios en castellano, catalán y vascuence de los líderes golpistas y de los sembradores de odio, con su eco en los medios de comunicación y en las redes sociales. Una algarabía que servía de acompañamiento a la marcha triunfal hacia la Moncloa del monstruo ensamblado por el doctor Frankenstein sanchicomunista y sus mecánicos secesionistas étnicos y filoetarras.

Ahora este monstruo, ya atornillado a la cabina de mando, fomenta la hostilidad virulenta contra los tribunales de justicia y contra su brazo armado, encargado de hacer cumplir la ley. El resultado está a la vista. Lo percibe incluso el nacionalista mediático Jordi Juan, director de La Vanguardia ("La Policía como enemiga", 6/10):

Un informe realizado por la sección "A Fondo" de La Vanguardia revela que las agresiones a los agentes de policía se han disparado en toda España y puede llegar, si se mantiene la actual tendencia, a crecer hasta un 42% más respecto al 2019, y hasta un 62,8 % más respecto al 2015.

El criminal como víctima
Un caso emblemático fue el del guardia urbano José Salas, que quedó tetrapléjico en Barcelona cuando recibió en la cabeza el impacto de una piedra arrojada por un okupa mientras procedía al desalojo de una fiesta ilegal. Después de pasar una temporada en la cárcel, esa escoria, Rodrigo Lanza, asesinó a un hombre en Zaragoza porque llevaba unos tirantes con los colores de la bandera de España. En este contexto, hay que subrayar la estulticia del Ayuntamiento de Barcelona, que premió la película documental Ciutat morta que tergiversó los hechos probados y presentó al criminal Lanza como víctima de un montaje.

¿Más testimonios del tsunami subversivo? Recordemos las turbas de descerebrados navarros que se solidarizaron con los ocho energúmenos condenados por agredir a dos guardias civiles fuera de servicio y sus parejas en un bar de Alsasua.

La ley grillete
La Ley de Seguridad Ciudadana que se han sacado de la chistera los padrinos monclovitas de transgresores variopintos para sustituir la vigente Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana no es una ley mordaza, es una ley grillete. Un grillete expresamente diseñado para inmovilizar a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado cuando las hordas de comunistas, secesionistas étnicos, filoetarras y nihilistas salgan a sembrar el caos para desestabilizar a un futuro Gobierno de salvación nacional, encabezado por la derecha liberal, cuyo ideario regenerador encarnan Isabel Díaz Ayuso y Cayetana Álvarez de Toledo..

Los preparativos para el caos los han denunciado sin remilgos los sindicatos de la policía: vía libre para las manifestaciones tumultuarias, los asedios a los parlamentos y tribunales y los escraches intimidatorios; filmación autorizada de los rostros de los agentes del orden en acción, con la consiguiente amenaza posterior de represalias perpetradas por los vándalos contra ellos y sus familias; reducción a dos horas de la retención indagatoria en comisaría con la obligación de convertir al agente en taxista para devolver al sospechoso al punto de partida en el coche patrulla; restricciones a la identificación y el cacheo de los sospechosos; puesta en duda de la veracidad de los atestados policiales en general y de los referidos a agresiones físicas a los agentes en particular; y así sucesivamente hasta completar la paralización de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, arrinconados por los padrinos sanchicomunistas frente a la embestida de los enemigos de la paz y la convivencia en una sociedad abierta.

Este es el sueño húmedo de los delincuentes congénitos. Procuremos que cuando se despierten descubran que la seguridad ciudadana protegida por la ley es intocable y los deja definitivamente fuera de circulación.

PS: Los diputados de ERC que ocupan escaños en el Congreso piden al Gobierno información detallada sobre instalaciones y efectivos de las Fuerzas Armadas radicadas en Cataluña ("Cerco independentista al Ejército", Vozpópuli, 14/11). Puesto que estos indagadores reniegan de su nacionalidad española y reivindican su pertenencia a una república mítica, en razón de lo cual se niegan a prometer obediencia a la Constitución y al rey de España, comunicarles dichos datos pondría en peligro la seguridad nacional. Al abjurar explícitamente de todo deber de lealtad, estos rufianes podrían concertar pactos con Rusia, China, Irán o Venezuela y transmitirles esta información confidencial sin darse por enterados de que están traicionando a su verdadera patria. Una traición de la que el Gobierno no puede ser cómplice ni encubridor.

El presidente del Senado defiende junto a Borràs la voluntad de «reforzar» el catalán en la Cámara Alta
Ander Gil visita el Parlament y se reúne con Laura Borràs
ABC. Barcelona ABC 20 Noviembre 2021

El presidente del Senado, Ander Gil, ha trasladado este viernes a la presidenta del Parlament, Laura Borràs, su voluntad de «reforzar» el uso del catalán en el Senado para atender su vocación de cámara territorial.

Lo ha dicho tras reunirse con Borràs en el Parlament en el marco de una ronda de visitas a las comunidades que está realizando con las que pretende impulsar el diálogo interterritorial y ofrecer una mayor participación de las autonomías en la actividad de la Cámara Alta.

«Somos un país diverso, con instituciones que tenemos que preservar y proteger, pero sobre todo deben ser instituciones útiles que dialoguen entre sí«, ha apuntado Gil, tras explicar que la primera visita que realizó fue al País Vasco a principios de noviembre porque siguen el orden de aprobación de los estatutos de autonomía.

Así, el presidente del Senado ha explicado que, al amparo de la Constitución, quieren «reforzar y proteger» el uso de las lenguas cooficiales, y que en base a ello quiere promover un acuerdo para reforzar el uso del catalán en la cámara.

Para Gil, el Senado es un escenario que debe favorecer espacios de encuentro y, en catalán, ha defendido la conveniencia del diálogo entre las diferentes instituciones para ofrecer mejores respuestas a los desafíos que presentan las sociedades así como la necesidad de consolidarlo: «Cuando trabajamos juntos somos más fuertes», ha dicho.

«Injerencia judicial»
Acompañada de los miembros del PSC de la Mesa y de Junts, Borràs ha asegurado que le ha trasladado a Gil que «hasta ahora el Senado no ha podido o no ha sabido actuar como cámara de representación territorial, y ha quedado reducida a ser una cámara de control del Congreso«.

También le ha expresado su preocupación por «el alto grado de injerencia judicial que amenaza la independencia« de las instituciones parlamentarias del Estado, y cree que es una cuestión que afecta también al Parlament. Y es que, según Borràs, la actividad del Parlament »es supervisada con un singular exceso de celo por instancias que deberían actuar como garantes« del estado de derecho, una actuación que define como preventiva y que, en su opinión, no pueden aceptar como demócratas.

Durante su encuentro, Borràs ha regalado a Gil una 'senyera', de edición limitada y numerada, y un CD con la interpretación del himno de 'Els Segadors'. Por su parte, Gil ha regalado a la presidenta del Parlament una polvera, también de edición limitada, que tiene escondida en su interior una Constitución de 1812, también conocida como 'La Pepa', y ha firmado el libro de honor.

Disparates por doquier y ya no cabe un tonto más
Nota del editor 20 Noviembre 2021

Lo gracioso es que regalen CD's a estas alturas de la tecnología. Puestos a regalar habría sido más rotundo producir un cassette, o un papiro, por aquello de la antigüedad.
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