AGLI Recortes de Prensa   Domingo 21  Noviembre  2021

La mayor burbuja de nuestra historia explotará
Daniel Rodríguez Asensio. Libertad Digital 21 Noviembre 2021

El año 2021 comenzó con dos riesgos a la baja para la economía mundial: el de la inflación y el de la mutación de una crisis de naturaleza económica hacia una crisis financiera/bancaria.

Algunos analistas lo advertimos públicamente —lean— y nos tildaron de catastrofistas. Hoy el nivel general de precios está subiendo al 5% —notablemente por encima de la media europea— y las turbulencias financieras ya forman parte de las declaraciones públicas de varios organismos internacionales y, lo que es más importante, de los indicadores de riesgo y actividad financiera. Hace unas semanas fue el FMI quien comenzó a alertar sobre la situación. Esta misma semana ya es el BCE quien, abiertamente, habla sobre "exuberancia" —esto es, indicios de una burbuja que está a punto de pinchar— en vivienda, deuda y criptoactivos.

Los tres avisos del FMI y por qué el riesgo mundial es mucho mayor que el de 2008
Para que el lector se haga una panorámica de la situación, la crisis de 2008 fue una situación de shock en el mercado de la vivienda provocada (y agravada) por un elevado endeudamiento de las familias y las constructoras. Ahora estamos hablando no solo de un problema en el mercado de la vivienda —que, de facto, ya ha explotado en China—, sino también, y esto es muy importante, posibles problemas de solvencia en el sector empresarial y en el sector público. Los criptoactivos, a mi entender, a día de hoy es un segmento de nicho en el que, de haber efectos sistémicos, serían de segunda vuelta.

Lo que es evidente es que los indicadores de riesgo financiero, incluso a pesar de la sedación a los que los hemos estado sometiendo durante los últimos años, están al alza y los riesgos se multiplican.

Una situación que, además, es especialmente preocupante en un entorno de estímulos económicos a niveles históricamente altos y programas de moratoria de deudas que están tapando buena parte de los problemas de solvencia en el sector empresarial, pero no los eliminan. Y se torna especialmente preocupante en un contexto de clara debilidad en la recuperación económica y de empeoramiento de la pandemia, tanto en Europa como en Estados Unidos. La posibilidad de una vuelta a las restricciones de movilidad es evidente, y las consecuencias de ello, devastadoras.

La situación empresarial en Europa es muy delicada. En el último año hemos pasado de un encefalograma plano —baja creación empresarial pero también bajo impacto en términos de solvencia empresarial— al otro extremo, especialmente en algunos sectores. Concretamente, los sectores asociados con el turismo y con la comida están experimentando una explosión de bancarrotas y apenas nuevas aperturas. Otros, como el transporte o la educación tienen índices de movilidad mucho mayores, aunque veremos por cuánto tiempo.

Por lo tanto, una vuelta a las restricciones tras el soplo de confianza que han concedido los agentes privados al sector público sería no solo un revés del que difícilmente se podría recuperar la economía (especialmente la europea) si no también, y esto es muy importante, no haber aprendido nada.

En este contexto de máxima incertidumbre, los países más vulnerables son los que más tienen que perder y los primeros que lanzan señales de aviso, como es el caso de España. Esta semana hemos conocido tres indicadores especialmente preocupantes:

Los créditos Target 2 —en vigilancia especial por llevar 30 días impagados— se han incrementado un 23% en el último año.
En los primeros 10 meses de 2021 las quiebras empresariales se han disparado un 50%, pese a la moratoria aprobada para los créditos ICO.

Y la deuda española en manos del BCE ya supera el 50% del PIB. Concretamente, ya hay 400.000 millones de euros de los 1,4 billones de deuda pública que mantiene España en los mercados financieros internacionales. O dicho de otra manera: el tamaño de nuestro país en el balance del BCE se acerca peligrosamente al límite que tiene por estatutos, y seguimos sin conocer la situación de demanda real en los mercados financieros.

El incremento de los tipos de interés exigido a empresas y la reducción de crédito bancario ya lleva muchos meses siendo una señal en nuestro país. Dudábamos de si era por una situación de falta de demanda solvente o de falta de oferta. Por el momento, parece que estamos en el primer escenario, aunque del primero al segundo solo hace falta que algunos de los indicadores que arriba les acabo de señalar hagan aún más acto de presencia.

Esta situación, además, no se produce sólo en España. Incluso en Estados Unidos, una de las economías que primero recuperó los niveles de PIB precrisis y que mejor ha gestionado la recuperación, también se está dando una situación de empeoramiento de la situación financiera para el segmento empresas. Prueba de ello es el incremento de rentabilidad exigida a los bonos considerados solventes (investment grade), que ya ha escalado hasta niveles de junio de 2020, es decir, de lo peor de la pandemia.

En resumen: las grandes economías continúan mirando hacia otro lado ante el enorme problema que se está acumulando en el sector financiero. Quizás no sea 2021 el año en el que explote la mayor burbuja de nuestra historia, pero antes o después lo hará. Y, cuando esto ocurra, las consecuencias serán peores cuanto más tiempo pase. Mientras sigamos fiando todo a la labor de los bancos centrales y a maquillar la situación con indicadores a la carta, estaremos ahondando en la próxima crisis.

El tamaño del agujero es difícilmente predecible, aunque sí que tenemos pistas. Según McKinsey, de entre 2000 a 2020 se han sumido dos veces la deuda y cuatro veces más de pasivos por cada dólar de nueva inversión neta. Y, en este contexto, España, como hemos visto, tiene mucho que perder.

Ganar la batalla, perder la guerra
Jesús Cacho. vozpopuli.es 21 Noviembre 2021

El jefe del Partido Comunista y secretario de Estado para la Agenda 2030 del Gobierno Sánchez, Enrique Santiago, pedía el viernes muy alarmado a los trabajadores del metal de Cádiz que no se manifiesten, que no salgan a la calle, que se quedan en casa, por favor, que Gobierna la izquierda, diantre, y dónde se ha visto que un obrero como Marx manda se rebele contra un Gobierno de izquierda, y no un Gobierno de izquierda cualquiera, no, sino un Gobierno social comunista, el único Gobierno de UE con comunistas dentro, de modo que un obrero con conciencia de clase está obligado a cruzarse de brazos y aceptar su suerte, los del Metal de Cádiz y los de esos sectores que han anunciado manifestaciones en los próximos días y semanas para denunciar su precariedad laboral y económica, que se aguanten, coño, que sí, que sabemos que les sobran razones, pero manifestarse cuando gobierna la izquierda es de obreros fachas dispuestos a desgastar a Sánchez y su banda y a servir de coartada a la derecha.

Un discurso que por manido suena tópico, pero que en boca de un miembro de este Gobierno resulta de una obscenidad inusual y viene a demostrar que esta gente no solo ha perdido el juicio sino también la vergüenza. Esto no da más de sí. Los costes de producción no dejan de aumentar, la inflación rebrota con fuerza y el crecimiento se torna raquítico cuando cabía esperar un auténtico boom a tenor del retroceso ocasionado por la pandemia. Y al Gobierno Sánchez ya no le basta con tener a los sindicatos mayoritarios enchufados a la teta del Presupuesto y con mando en plaza. Ni CCOO ni UGT parecen dique suficiente para frenar la marea de indignación que sube calle arriba. Esto, en efecto, no da más de sí. El precio de la luz, el coste de los carburantes, la inflación, el paro… A los trabajadores del metal se unen los transportistas, que han anunciado paros para esta Navidad que podrían llegar a bloquear el país; también los agricultores y ganaderos, castigados por una subida de sus inputs que convierte en ruinosos campos y granjas, por no hablar de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado dispuestos a salir a la calle para protestar contra una reforma de la llamada "ley Mordaza" de inconfundible sabor izquierdista, que dejaría a los agentes indefensos ante los bárbaros habituales prestos a hacer mangas y capirotes con la ley y el orden.

Muchos de los sectores económicos no expuestos al férreo control de los liberados sindicales, en buena parte sometidos a una tensión insospechada tras la dureza de la pandemia y en muchos casos abocados a la quiebra, tienen motivos más que sobrados para la protesta. Casi todos enfrentados a un horizonte incierto. Hartos de un Gobierno tan sectario como ineficiente, cuya regla de oro consiste en tirar del gasto público para tratar de solucionar todos los problemas. Pero no hay alpiste para tanto gorrión. El consenso de los economistas sostiene que el crecimiento del PIB para el año en curso no irá más allá del 4,5%, muy lejos del 6,5% previsto en los PGE, un abismo de dos puntos que tendrá su traducción en los ingresos fiscales y naturalmente en el déficit, en el enorme agujero que está engendrando este Gobierno manirroto. En consecuencia, la deuda pública no deja de crecer, y todo lo fía Sánchez a unos dineros que la UE ha prometido regalarle y que no acaban de llegar, unos dineros gratis total sobre los que sigue reinando el mayor secretismo y que, de llegar, lo harán con cuentagotas y en cuantía inferior a la prometida, porque están sujetos a una condicionalidad que este Gobierno arrastrado no es capaz de cumplir por incuria, por desconocimiento de la materia o por simple sectarismo ideológico.

Una situación que empieza a ser desesperada. De hecho, gente importante hay en el mundo de la empresa que empieza a sugerir estos días que España ya está atrapada en alguna suerte de intervención por las autoridades de Bruselas, que España ya está de facto intervenida, juicio que basan en la tardanza en llegar de esos fondos y de los compromisos contraídos por el Ejecutivo con la Comisión, cuya expresa literalidad, más allá de lo conocido esta semana, el Gobierno se niega a hacer pública. Las esperanzas que el aventurero que nos gobierna tenía puestas en esos dineros caídos para apuntalar su poder, se van disipando. Esto, conviene reiterarlo, no parece dar más de sí.

Es en estas circunstancias cuando lo que está ocurriendo en el PP cobra todo su dramatismo, toda su trascendencia. Porque, cierto, sabemos que este es el peor Gobierno de la democracia, peor incluso que el del Zapatero y no digamos ya el del inane Rajoy. Sabemos que la etapa Sánchez tendrá un alto coste en términos de calidad democrática y de deterioro económico, pero esa herida podría y debería ser asumible si en el horizonte temporal la ciudadanía contara con la referencia de una alternativa clara, un liderazgo de centro derecha liberal capaz de alimentar la esperanza de un cambio de rumbo a plazo fijo, capaz, llegado el momento y tras las correspondientes generales, de arreglar los entuertos dejados por este salteador de caminos y proponer al país una serie de cambios en profundidad capaces de enterrar de una vez el pasado y embarcar a España en la carrera por el futuro.

Esa esperanza se ve hoy cortocircuitada por la brutal pelea de egos que está teniendo lugar en el PP, por el choque de protagonismos que enfrenta a la sede de Génova con la Puerta del Sol, una refriega imperdonable por estulta e injustificada. La incredulidad por lo que está ocurriendo alcanza visos de desesperación entre los náufragos de la España liberal, al punto de que será difícil encontrar un solo votante del PP que no se muestre escandalizado ante lo que los medios relatan todos los días. Porque la situación no puede ser más crítica. Esta misma semana, el Gobierno social comunista se ha encargado de recordarnos su verdadera condición al sacar a relucir la Ley de Amnistía de 1977 y los crímenes del franquismo, para tratar de acallar el rumor creciente de las protestas de quienes no pueden más y marchan calle arriba dispuestos a salvar del naufragio su medio de vida y el de sus familias. Alguien ha escrito que Sánchez ha vuelto a echar mano del "comodín del 36" para infundir miedo.

El conflicto no solo desacredita al PP como eventual alternativa al PSOE, es que refuerza al Gobierno Sánchez, da aire a quien se está ahogando, abre una ventana de oportunidad al callejón sin salida en que él solito decidió encerrarse el día que optó por uncir el yugo que los enemigos de la nación de ciudadanos libres e iguales le ofrecieron. Es Casado y su gente quien regala a Sánchez el argumento del "yo seré malo, pero el que aspira a sucederme es peor". Y, en efecto, ¿cómo confiar en que la actual cúpula de Génova pueda ser la solución al drama, inmersa como está desde hace semanas en una batalla sin cuartel con los cuchillos cachicuernos de los celos más enfermizos? Diversos grupos económicos han remitido estos días a Casado un mensaje claro: "Pablo, arréglanos de una vez lo de Madrid, porque esa pelea no solo te hace daño a ti y a tu partido, sino al país entero, hipotecando un futuro que no tienes derecho a poner en peligro". El palentino, sin embargo, sigue aparentemente preso de los compromisos contraídos con su "consejero delegado", aun a riesgo de que el Consejo de Administración de España S.A, decida un día no lejano mandar a ambos a la calle con una patada en el culo.

Y no se trata de imponer el principio de autoridad, tampoco de saber quién tiene o no razón, cuestión que debería dilucidarse a posteriori; se trata de que hay asuntos de tanta trascendencia para el futuro de España que perderse en los vericuetos de una pelea de gallos más que un error es un crimen. Lo dijimos aquí semanas atrás y lo volvemos a repetir con el máximo respeto y en la determinación de no volver a insistir (una y no más, Santo Tomás): Pablo, desde el afecto personal, desde el respeto que merece tu dedicación, tu bonhomía y tu capacidad de trabajo, debes poner fin a este dislate y cambiar el rumbo hacia el único norte que hoy importa a la España liberal: el de cuadrar un proyecto ganador capaz de devolver la esperanza a millones de españoles. No empeñes tu futuro en esta absurda escaramuza. Porque, si al final logras "matar" a Ayuso, ganarás una batalla pero seguramente perderás la guerra.

¿ El pp ?, no gracias
Nota del Editor 21 Noviembre 2021

El pp siempre ha sido parte del problema, nunca de la solución. Hay que dejarse de milingas bipartidistas y apoyar a Vox.

¿Tiene España remedio?
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli.es 21 Noviembre 2021

El pasado miércoles asistí en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas a la presentación del libro de Guillermo Gortázar Romanones, una excelente biografía del que fuera destacada figura política durante el reinado de Alfonso XIII. En la mesa de participantes en este acto estaban Octavio Ruiz Manjón, Benigno Pendás, Miguel Herrero, Alejandro Nieto y el propio autor. Todos ellos, salvo Herrero, que se limitó a presidir mayestáticamente la sesión, tuvieron interesantes y doctas intervenciones sobre el biografiado y su época, pero hubo una de las exposiciones que me impresionó especialmente y fue la de Alejandro Nieto.

Desde la serena atalaya de sus noventa años cumplidos, desgranó con lenta e inexorable cadencia la serie de fracasos experimentados por España a lo largo de los siglos XIX y XX en sus sucesivos intentos de construir un régimen democrático viable y estable. En su medido relato aparecieron con destellos ígneos el Rey felón, los espadones, las guerras carlistas, la Reina irrefrenable, el caos grotesco de la Primera República, la erosión imparable de la Restauración, el Monarca entrometido, el regeneracionismo primoriverista, el desorden sangriento de la Segunda República, la cruenta Guerra Civil, la larga dictadura y el último intento de dejar atrás nuestros demonios familiares mediante la reconciliación nacional y la Constitución de 1978.

Llegado aquí, se interrogó Nieto con tranquila amargura y sin señalamientos explícitos, si el revanchismo revisionista practicado desde 2004 por los Gobiernos socialistas y sus aliados separatistas, bolivarianos y filoterroristas, junto a la pasiva resignación imperante en la orilla liberal-conservadora, no serían el anuncio de un nuevo y decepcionante tropiezo en nuestro interminable y empedrado camino hacia la paz social, la solidez institucional y la prosperidad material.

Mientras le escuchaba se suscitó en mi mente una pregunta que me asalta desde que hace diecisiete años se inició la oscura empresa de demolición que ya campa desatada. Una pregunta que me considero en condiciones de formular con precisión como espectador y víctima de los entresijos del poder. El posible derribo de la obra de la Transición que se está gestando ante nuestros ojos impotentes acompañados de la alarmante indiferencia de la mayoría de nuestros conciudadanos, ¿se debe a deficiencias intrínsecas del edifico constitucional, institucional y electoral erigido tras la muerte de Franco por una alianza de los representantes del sistema que se apagaba y las fuerzas de una oposición hasta entonces impotente o han sido más bien los responsables de desarrollarlo y administrarlo desde su instauración los que lo han conducido al precipicio al que ahora se asoma?

Existe una extendida corriente de pensamiento que disculpa los errores de diseño del orden constitucional del 78 -el bodrio del Título VIII, el Estado de partidos, la circunscripción provincial, el reparto proporcional de escaños, la constitucionalización de los privilegios vasco y navarro, el incomprensible artículo 150.2, la cesión de la educación a las Comunidades Autónomas…- por la búsqueda del indispensable equilibrio entre ruptura y continuismo que garantizase el éxito del paso sin traumas del autoritarismo a la democracia. No se construyó la mejor estructura deseable, sino la que fue posible en las circunstancias de aquel trance, se suele decir para justificar las evidentes vías de agua con las que se botó el casco de la nave en la que hoy surcamos el océano proceloso de la historia.

Desde esta óptica, serían los gobernantes y las élites políticas que han estado al cargo de pilotar nuestro barco colectivo los que, por su partidismo, cortoplacismo, ignorancia del pasado, menguante nivel intelectual y humano, venalidad y sectarismo ideológico, han arrastrado a nuestra baqueteada Nación al borde de la catástrofe que en estos días aciagos se barrunta en el horizonte.

Algo no marcha como debiera
Probablemente, este sea un falso dilema y la lamentable situación en la que nos hallamos traiga causa de la combinación de los dos factores mencionados. Las vigas endebles y las paredes cuarteadas de la morada que nos alberga por un lado y la incompetencia y la carencia de sentido de Estado de los encargados de su mantenimiento y correcto funcionamiento por otro. Sin duda, una muestra palpable de que algo no marcha como debiera en nuestra res publica radica en el hecho lacerante de que, en un país con tanta gente con talento, honrada y patriota, trepen con anómala frecuencia a los estratos más altos de la política aquellos que, expuestos a las inclemencias del mercado laboral, ocuparían puestos de rango menor o engrosarían las cifras de desempleo o que, sometidos a una evaluación seria de su categoría moral, no pasarían la criba más benevolente.

La conclusión es que sólo una reacción firme, sostenida y potente de los sectores de la sociedad civil donde se albergan las reservas de energía saludable que aún nos quedan, podrá corregir el rumbo equivocado de un pueblo que merece el éxito que un tropel de profesionales del rencor, el pillaje, la envidia y la destrucción, le niegan con siniestra contumacia.

La sociedad civil como panacea
Nota del Editor 21 Noviembre 2021

Quienes en el fondo pretenden que parezca que algo puede cambiar (mejorar) pero que en realidad quieren que todo siga igual (empeorar), siempre se agarran a la nebulosa de la sociedad civil.

La sociedad civil (la gente que a veces parece que piensa), lo único que ha hecho es blanquear las tropelías de los profesionales de la política y dar falsas esperanzas a los incautos que piensan que sin votar a Vox pueden conseguir algo.

El conciliábulo progre sobre lo público
Jesús Banegas. vozpopuli.es 21 Noviembre 2021

Nuestros gobiernos progresistas del siglo XXI no solo nos alejan año tras año de la renta per cápita de la UE sino que dejan a España a merced de los "hombres de negro"

El conciliábulo progre sobre lo público
Ante la evidencia del desbarajuste de nuestras cuentas públicas, los economistas progresistas, envalentonados entre ellos, se han puesto de acuerdo en tres mantras:

La deuda pública puede seguir creciendo, porque en última instancia los activos patrimoniales de España para afrontarla son muy superiores.

La recaudación fiscal está todavía alejada de su techo mítico, así que tiene que seguir aumentando.

El gasto público debe seguir elevándose si fin.

Tales supuestos merecen un triple rechazo: desde la doctrina económica, las experiencias internacionales y el sentido común.

Efectivamente, como ya sucediera con Grecia en la crisis anterior, la enorme deuda contraída pudo haberse saldado a cambio de algunas islas o incluso del Partenon. En realidad, las cosas no llegan a esos extremos, ni siquiera en países -como Argentina- típicamente sobreendeudados.

Lo que sucede con ellos es lo siguiente: si tienen una moneda propia, caso argentino, se devalúa sin cesar, se cierra la financiación exterior y al final se suspenden pagos y se llega a un acuerdo con los acreedores de una "quita" de la deuda. Cuando se pertenece a un sistema monetario como el del Euro, los países solventes terminan interviniendo la economía del país insolvente y sobreendeudado, que pasa a ser gobernada por los acreedores, convirtiéndose así en un estado fallido.

En todo caso, antes de ser intervenidos, los países sobreendeudados tienen dos serios problemas dentro del Euro: la subida de los tipos de interés -que bajen más es imposible- y la renovación o ampliación de los préstamos, que como es natural, depende de quien los presta no de quien los recibe. Estar sobreendeudado significa, en cualquier supuesto, ser críticamente dependiente de los mercados financieros extranjeros.

El esfuerzo fiscal -presión fiscal sobre renta per cápita- español está por encima de la media de la UE, solo superado por un país rico, Italia, y muy por encima de Alemania, Suecia, Reino Unido; y no digamos de EEUU

España que en 2006 tenía una deuda como % del PIB equivalente al 60% de la media de la UE, hoy se sitúa en el 120%, con Italia aún por encima pero con una deuda exterior mucho más pequeña.

España sobrelleva una fiscalidad ya excesiva para nuestro nivel de renta. El esfuerzo fiscal -presión fiscal sobre renta per cápita- español está por encima de la media de la UE, solo superado por un país rico, Italia, y muy por encima de Alemania, Suecia, Reino Unido; y no digamos de EEUU, Suiza e Irlanda a quienes triplicamos. La fiscalidad laboral es la octava del mundo, un 33,9% sobre el coste laboral, por un 24,4% de la OCDE y un 14% de EEUU. y encima se acaba de subir aún más. Y como es natural, con los anteriores datos, la economía sumergida supera el 20%, muy por encima de la de los países ¡con menos presión fiscal!

El crecimiento del gasto sin control ni transparencia y al margen de cualquier medida de su eficiencia, es una fuente segura de corruptelas, y un peso muerto que lastra el crecimiento económico y del empleo.

Mientras que el irresponsable Banco Central Europeo siga regando sin fin los despilfarros de los países, que como España, cada vez se alejan más de la UE en riqueza, empleo y deuda, el conciliábulo de nuestros progresistas podrá seguir adelante; pero no para siempre.

Mientras tanto habrá que recordarles dos casos de países que aplicaron sus recetas: Argentina y Suecia. Practicando las reglas el conciliábulo, Argentina, que en 1960 tenía una renta per cápita próxima a la española, ya hace tiempo que se sitúa más de tres veces por debajo.

Empleo y tipo de cambio
Suecia lideró el crecimiento económico mundial entre 1870-1950, gracias a una reducida carga tributaria y el libre mercado. El gasto público pasó del 31 al 60% del PIB entre 1960 y 1980, llegando en 1993 al 72,4%. Entre 1965 y 1995 la carga tributaria se duplicó, mientras que pasó de ser el 4º país con más renta per cápita al 11º. Además de la caída de la renta, el empleo se desplomó en la década de los 90; todavía en el año 2000 estaba muy por debajo del de 1990. El tipo de cambio de la corona sueca se derrumbó, incluso habiendo subido el Banco Central de Suecia el tipo de interés al 500%. Alguien dijo entonces que "Suecia se había transformado en un una república bananera, pero sin siquiera tener bananas".

Aunque Suecia está lejos de recuperar su nivel relativo -comparado con otros países- de renta per cápita -antes de seguir las pautas del conciliábulo progresista-, la reestructuración de su sector público ha sido admirable: haciendo justamente lo contrario que se viene haciendo en España.

Las cuentas públicas suecas volvieron y siguen estando equilibradas, su deuda pública en la crisis 2007-2014 se redujo a casi cero mientras que Zapatero la duplicaba elevándola al 100% del PIB. Las pensiones fueron reestructuradas con la prohibición de generar déficit, salvando así la responsabilidad financiera de las nuevas generaciones. Los servicios públicos -especialmente sanidad y educación- fueron abiertos a la libre competencia con el sector privado, que desde entonces gana sin cesar cuotas de mercado. Los funcionarios públicos -con excepciones como los jueces- tienen ahora los mismos derechos que los demás trabajadores, que cuando cobran una prestación de desempleo deben buscar trabajo activamente y aceptar las ofertas que reciban, no como aquí.

Nuestros gobiernos progresistas del siglo XXI, inspirados en el conciliábulo de su cofradía ideológica, ajena por completo a la doctrina económica, las experiencias ajenas y al sentido común, no solo nos alejan -sin remisión- año tras año de la renta per cápita de la UE -por primera vez en los últimos sesenta años- sino que dejan a España a merced de los "hombres de negro" que ya comienzan a merodear por aquí para vigilar la entrega y uso del maná del covid.

El progresismo patrio tiene por toda ideología la dependencia: de nuestros prestamistas exteriores como consecuencia de su pésima gestión del sector público y de los ciudadanos respecto al Estado al haberles secuestrado la responsabilidad personal mediante una educación ad hoc.

Las maletas de Monedero
Graciano Palomo. okdiario 21 Noviembre 2021

Las imágenes de Juan Carlos Monedero, funcionario del Estado español, nada menos que como profesor universitario, luciendo brazalete (hace unos años) de comisario político del chavismo mientras arengaba a las masas durante un acto caribeño, le perseguirán mientras viva.

Ya había asesinatos políticos en Venezuela en aquel tiempo, torturas, detenciones, persecución y represión en grado sumo. ¿Cómo una persona leída, teóricamente inteligente, se pudo prestar a tales simulacros negros, malos remedos para hacer política? Ahora lo sabemos: por maletas. Maletas ¿con qué? Dinero contante y sonante, según dos testigos directos de la “entrega” en el hotel Meliá de Caracas. Dos testigos amigos del chavismo y personas del círculo interior de su fundador. A esos testimonios hay que añadir las declaraciones de El Pollo Carvajal en sede judicial española.

El dinero siempre ha sido el punto fuerte de Monedero. Le recuerda sus tiempos de profesor bien pagado en el elitista CEES, luego Universidad Europea de Madrid. Cuando se le descubrió aquella transferencia de más de 400.000 euros por unos inexistentes informes sobre la “moneda del alba” se encendieron todos los rumores y se sustanciaron todas las evidencias. ¿Se podría defender el chavismo con tanta “intensidad revolucionaria” de no mediar mucho jurdó líquido de por medio? Difícilmente, oiga, en una persona que tiene ojos y oídos.

Recuerdo aquellos años al prepotente malversador de dinero público de la Universidad Complutense de Madrid por trabajar y cobrar de otras instancias sin el permiso correspondiente, hecho por el que fue sancionado por el propio centro universitario. El bueno de Jesús Cintora nos hizo coincidir en un programa de Mediaset y ahí tuve que recordarle algunas cosas, la esencial, que intentaba enfrentar de nuevo en una guerra civil a los españoles. Naturalmente, Cintora no me volvió a llamar.

Hay quien dice que Monedero necesita asistencia. Es muy probable. Lo que necesita es un confesor al que relatar sus trinques, cada vez más evidentes. Porque su carrera política no parece que tenga muchos boletos una vez que Yolanda Díaz abomina -según testimonios fehacientes- de sujetos de tal jaez.

Entrevista a Alejandro Nieto
"A esos que quieren resucitar los odios de la Guerra Civil los ponía yo en 1933 o en 1936"
Javier Caraballo. elconfidencial 21 Noviembre 2021

Cuando Alejandro Nieto se jubiló como catedrático, Eduardo García de Enterría, figura imponente de los juristas españoles, contó de él en un homenaje un rasgo definitorio de su personalidad. Al acabar la carrera de Derecho, varios catedráticos del momento rechazaron dirigirle la tesis doctoral porque —decía García de Enterría— "el Derecho Administrativo como tal no le interesaba especialmente, sino que lo que le acuciaba, con la pasión que ya entonces marcaba su carácter, era más bien la reforma de la Administración y de la burocracia en particular, de la que, vista desde dentro, dada su condición funcionarial, tenía la peor opinión". Desde entonces hasta la actualidad, lo que no ha cambiado ni un ápice en Alejandro Nieto es la pasión de su carácter disconforme, crítico hasta la acidez, con los desmanes del "desgobierno de lo público", que es su tesis reafirmada a lo largo de décadas.

Noventa y un años lo contemplan con el ánimo, o desánimo, de toda una vida clamando contra el desierto de lo ineficiente, lo superfluo, lo artificial… Catedrático Emérito de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense de Madrid, Alejandro Nieto García (Valladolid, 1930) ha sido también presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y Premio Nacional de Literatura en la categoría de Ensayo, además de numerosas condecoraciones y reconocimientos. En su apacible descanso de jubilado, Alejandro Nieto sigue participando en conferencias y charlas y, cuando echa la vista atrás, lo desolador es que describe una pendiente de empeoramiento; esta pendiente por la que nos deslizamos.

PREGUNTA. Entonces, don Alejandro, a su juicio, ¿el desgobierno es una constante en la democracia española?
RESPUESTA. En los primeros años, al menos se intentaba gobernar, pero desgraciadamente se ha ido a peor. Cuando escribí 'El desgobierno de lo público' (Editorial Ariel, 2008), no podía sospechar que íbamos a caer todavía más. A veces, incluso añoro aquellos tiempos, fíjese… El deterioro ha sido progresivo. Se empezó bastante bien, con aquel espíritu de 'profundización de la democracia' que era la ilusión de solucionar muchas cosas que funcionaban mal. Pero no, en vez de profundizar en la democracia en lo que se ha profundizado es en un progresivo hundimiento.

P. Al desgobierno, según su tesis, se llega por una de las mayores perversiones que puede tener una democracia, la existencia de dos mundos paralelos, el oficial y el real. Si damos por bueno ese concepto, ¿quién estaría dentro del mundo real y quién fuera? Además de la clase política, ¿quién? Universidades, intelectuales, jueces, periodistas, empresarios, sindicatos…
R. Casi todos, pero le corrijo antes que la diferenciación entre mundo oficial y real no es mía; muchos autores lo han analizado desde principios del siglo pasado, por ejemplo, Ortega y Gasset. Quizá lo único que hice fue redescubrirlo, porque estaba olvidado. Pero bueno, a lo que me preguntaba. Las Universidades, en general, porque siempre hay excepciones, viven absolutamente en el mundo oficial, inventado por ellas, y del que se alimentan cada vez más beneficiados. ¿Los sindicatos? Dios mío, pero si da hasta vergüenza decirlo: los aparatos sindicales no se ocupan para nada de los problemas de los trabajadores, sino que se meten en aventuras políticas descabelladas olvidándose de que no son partidos políticos. Los jueces, por el contrario, quieran o no quieran, tienen que estar más en la realidad, porque les viene impuesta. Aunque les gustaría vivir en su mundo, los ciudadanos llevan al juzgado conflictos singulares que sí pertenecen al mundo real, que son el objeto de los pleitos. Con los empresarios ocurre tres cuartos de lo mismo. ¿Cómo no van a estar en la realidad si, como se descuiden un poco, se arruinan? Por eso se oponen, como ahora, a que le puedan subir una décima las cotizaciones, por las consecuencias que tiene en la viabilidad de los negocios.

P. ¿Y los medios de comunicación?
R. Ay, los medios de comunicación… Pues deberían estar en la realidad, pero no ocurre así porque se obsesionan con determinadas cuestiones del mundo oficial, que no son de interés de los ciudadanos, y se asoman poco a la calle. Yo diría, en suma, que los medios de comunicación tienen un pie en la realidad de la calle y el otro pie en la realidad que se inventan.

P. Usted avanzó lo del desgobierno de lo público en 2008. Ya habían pasado en España gobiernos del PP y del PSOE, con lo cual imagino que los haría corresponsables. Después vino Podemos y la contestación en la calle del 15-M… ¿Qué ha pasado?
R. Al PSOE y al PP los hago corresponsables, claro, por supuesto. Y en cuanto a la contestación en la calle, lo que digo es que fue mínima y, en todo caso, que, en su momento de mayor apogeo, en la Puerta del Sol y en otras muchas ciudades españolas, fue algo súbito que duró muy poco. Quitando a los activistas y a los profesionales de ocupar la calle, la participación ciudadana fue mínima. Que cien personas ocupen y corten una avenida principal no es una movilización ciudadana en una ciudad de varios millones de habitantes. No, no creo en ese supuesto poder de la calle, porque ni lo veo ni sé lo que significa; en lo que sí creo y veo es en una gigantesca manipulación que siempre ha existido pero que ahora es mucho más fácil. Por lo general, lo que veo es una sociedad bastante ignorante, además de acomodada y escandalosamente manipulada.

P. ¿Y no es paradójico que ahora, que disponemos de más posibilidades que nunca para acceder a la información, sea más fácil manipular a las masas?
R. Es que yo no estoy de acuerdo en que ahora estemos más informados; no creo que en estos tiempos tengamos más información reflexiva que en otros tiempos. Lo que tenemos es un chaparrón enorme de noticias que los destinatarios no pueden asimilar. Nos llegan las noticias, pero qué está sucediendo en realidad. ¿Qué pasó en Estados Unidos cuando asaltaron el Congreso? ¿Qué está pasando ahora en la frontera entre Bielorrusia y Polonia? ¿Por qué de repente sube de esta forma la electricidad? ¿Por qué tuvo esas consecuencias que España acogiera a Brahim Ghali, el líder del Frente Polisario? Tenemos fotos, declaraciones, estadísticas, pero la sustancia de todas esas noticias no la conocemos. Disponemos de millones de noticias, pero dudo que sepamos realmente lo que pasa. Ni idea.

P. ¿Todo esto configura en la sociedad un terreno abonado para el populismo?
R. Claro, claro. A ver, el populismo ha existido siempre, lo que ocurre es que ahora es tan descarado que se puede señalar fácilmente con el dedo. Uno de los primeros populismos de la historia es el de la maquinaria eclesiástica, por ejemplo: 'aguanten ustedes las penurias que están pasando que al final irán al cielo'. Lo de ahora es que basta con rascar un poco para detectarlo. De todas formas, el fenómeno no se da sólo en política, aunque ahí sean más evidentes los casos de populismo, sobre todo en la extrema izquierda y en la extrema derecha.

P. ¿Lo ocurrido en Cataluña es una expresión de populismo o también obedece a otras razones?
R. Las dos cosas. Y lo realmente sorprendente es que sucedió, como quien dice, de la noche a la mañana, aunque esa noche durase diez años. En aquellos años yo vivía en Cataluña y, de repente, personas con las que tenías trato a diario se convirtieron en independentistas. No lo habían sido nunca, pero sucedió: primero eran catalanistas, Pujol y los suyos en una maniobra habilísima los convirtió en nacionalistas y de ahí a independentistas. Y te decían: 'yo es que soy independentista porque he sido siempre catalán'. Oiga, y qué tendrá que ver una cosa con otra. Eso es lo extraordinario, gente que jamás había pensado en la independencia se sienten ahora independentistas. Ya veremos lo que les dura…

P. El presidente del Gobierno está convencido de haber encauzado el problema catalán. ¿Usted lo ve así? ¿Se ha pasado ya el riesgo del 'España se rompe'?
R. España no se va a romper por la sencilla razón de que la independencia de Cataluña no depende ni de los catalanes ni de los españoles, es un problema internacional. Ya pueden ser independentistas el noventa y nueve por ciento de los catalanes, que no habrá independencia mientras exista el actual rechazo internacional. Ocurriría igual en sentido contrario: si internacionalmente interesara la pulverización de los Estados que componen la Unión Europea, de forma inmediata sería independiente Cataluña, al igual que Córcega y el norte de Italia, como Normandía y Bretaña… Y en el centro y en el Este de Europa, ni siquiera sabemos la cantidad de países que surgirían. Así que mientras que la comunidad internacional se mantenga en esta posición contraria a la independencia de Cataluña, ya pueden decir los catalanes lo que quieran.

P. Quizá ese es el principal error estratégico del independentismo, que siempre confió en un gran respaldo internacional.
R. Así es, y mira que lo han hecho bien. Han sabido extender su versión por todas partes, con muchos medios y mucho dinero, mientras que el Gobierno de España, lamentablemente, se quedaba de brazos cruzados. No ha habido embajada española capaz de contrarrestar la ofensiva independentista en el extranjero. De forma que ahora nos encontramos con que en Europa piensan que aquí la Policía está todo el día torturando catalanes y que los españoles, que son ajenos a Cataluña, los han invadido y ocupado. Lo venden muy bien, sí señor, y cuentan con que el Gobierno no ha movido ni un dedo para evitarlo.

P. La corrupción política también está en los orígenes del salto del catalanismo al independentismo, pero su visión es mucho más amplia. Usted sostiene que el primer agente de la corrupción en el sistema democrático son los partidos políticos, que "son corruptos de primera magnitud".
R. De hecho, mi impresión es que la corrupción sigue campante en España, solo que ahora es cauta. Ya sé que es una afirmación mía que no puedo demostrar, pero la magnitud de la corrupción es la misma. Me dirán, pues si no puede demostrarlo, cállese. Pues no me callo.

P. Una persona como usted, que ha dicho cosas como que "en las áreas del Poder no se piensa, se improvisa" o que "la administración se organiza con vistas a la mediocridad y la holganza", ¿podría considerarse un antisistema?
R. Si supiera lo que es un antisistema, sí. Pero como no lo sé me callo por prudencia y, además, veo por ahí a quien se declara antisistema… Pues entonces no, porque si voy de brazo de esos, mal asunto.

P. Pero sus reticencias con este modelo de democracia no han decrecido con el paso de los años.
R. Mi reticencia tiene que ver con que este sistema es partitocrático, no democrático. Aquí los votantes no pintamos nada. Mencionaba usted antes la mediocridad de la administración pública... Pues mire, ese es un asunto que yo hecho en falta en los medios de comunicación, que no se preocupen del desastre de la administración pública en España, y eso que antes no era gran cosa. Con el nuevo modelo de Estado, la administración se ha multiplicado y el resultado es que las cosas funcionan mal y con un coste para las arcas públicas muchísimo más elevado.

P. Antes hablábamos de los jueces en general, pero ¿qué opinión tiene de la cúpula judicial? Por ejemplo, de la reciente renovación del Tribunal Constitucional, aunque institucionalmente no pertenezca al Poder Judicial.
R. Donde ha producido un mayor escándalo la renovación del Tribunal Constitucional ha sido entre los juristas, que es donde se conoce mejor a esos señores. Que estuvieran escorados hacia un partido o hacia otro, ya se daba por supuesto, pero lo que más escándalo nos ha producido a los juristas es la categoría profesional. ¿Pero quiénes son estos señores? Si, aunque fueran descaradamente del PP, del PSOE o de Podemos, se tratara de juristas reconocidos, de gran prestigio, pues diríamos, "vale, bueno…". Pero es que no es así. El deterioro del Tribunal Constitucional no se produce por la politización de los nuevos miembros, sino porque cada vez tienen menos nivel profesional. Sin desconocer sus méritos, están a muchas leguas de la altura científica, jurídica y profesional de sus antecesores. En cada renovación del Tribunal Constitucional se ha ido bajando el nivel y a los de ahora los conocíamos por sus veleidades políticas, no por la calidad de su trabajo profesional.

P. Es decir, que a su juicio se ha pasado una 'línea roja'
R. La 'línea roja' es una elegante expresión de moda; en realidad se ha pasado la línea de la vergüenza. Hace tiempo que nos estábamos acercando, pero ahora se ha caído de bruces en la desvergüenza.

P. ¿Y la Ley de Memoria Democrática? Una persona como usted, de 91 años, ¿cómo recibe estas noticias para iniciar procesos penales sobre el franquismo y derogar la Ley de Amnistía de 1977?
R. Me provoca náuseas. Mire, por mi edad yo he vivido la tensión anterior a la Guerra Civil. Es verdad que ahora hay odio, pero lo que yo viví, y aún recuerdo, era terrible. Luego viví también el odio y la violencia de la Guerra Civil y de parte de la posguerra. Cuando llegó la Transición y la democracia, fue un respiro inmenso y un reconocimiento de que había que superar todo aquello, ni buenos ni malos. Poder iniciar una etapa nueva, en la que podíamos salir a la calle tranquilamente, fue un alivio inmenso para todos los que experimentamos el odio del año 36, del 40, del 50… Que vengan ahora diciendo que hay que establecer la división de buenos y malos, que los que cayeron en una provincia eran todos buenos, qué casualidad, y los que cayeron en otra, eran todos malos… A los que les pilló la guerra en Valladolid, eran todos fascistas malos, y a los que les pilló en Ciudad Real, eran todos republicanos buenos. Y los que nacieron en un año determinado, también son malos. En fin… Mire usted, los que se dedicaban a asesinar, lo hacían en una zona o en la otra, vestido de camisa azul o con el pañuelo rojo en el cuello, o el pañuelo rojo y negro. Que haya gente que quiera rescatar todo eso, pues vale, pero que se haga deliberadamente desde el Congreso de los Diputados es lo que me produce náuseas. A todos esos que quieren resucitar los odios de la Guerra Civil los ponía yo en 1933 o en 1936 para que se enterasen. En la Transición nos prometimos olvidarnos de todo, avanzar, y ahora llegan estos diciendo: no nos olvidamos de nada. Y todo es artificial porque los recuerdos personales de lo que ocurrió, de aquellos años terribles de odio y de violencia, ya los tenemos muy pocas personas por razones de edad, claro.

P. De la historia de su familia, ¿cuál es el recuerdo más vivo que tiene usted de aquellos años?
R. Cuando acabó la Guerra Civil yo tenía nueve años y lo normal es que, a esa edad, te olvides de muchas cosas, pero no de las que te provocaban un impacto tan grande como las de aquella época. Por eso me acuerdo de muchas cosas, por supuesto, porque no se borran de la mente. Mire, mi familia es muy numerosa y tengo experiencias, de un bando y de otro, repartidas por toda España. Nunca se me olvidará, por ejemplo, a un primo mío que le pilló el 18 de julio en Madrid y, naturalmente, fue enrolado en el Ejército Republicano. Me contó que cuando estaba en el frente, pegando tiros, sabía que en la trinchera de enfrente podía estar matando a alguno de sus hermanos, o de sus primos, porque el único que cayó en zona roja fue él. Y sobrevivía con esa carga, hasta que un día, en la batalla del Ebro, que fue horrible, lo golpearon con una piedra en la cabeza. Cayó al suelo inconsciente un largo rato y, al recobrar el conocimiento, se vio en medio de ese horror y, aún medio aturdido, se preguntó: 'pero Paco, qué haces tú aquí, que no sabes ni con quién luchas ni porqué luchas'. Así que volvió a tirarse al suelo hasta que se lo llevaron a la enfermería y desde entonces pasó por completo de la Guerra.

Chile: comunismo o Kast
EDITORIAL. https://gaceta.es/ 21 Noviembre 2021

Hubo un tiempo, no lejano, hace menos de dos años, en el que el presidente chileno que en breve se despedirá del cargo, el muy moderado Sebastián Piñera, abdicó de su responsabilidad de gobernar y buscó una forma de encauzar la violencia izquierdista que, con la excusa de la subida del precio del transporte urbano, se extendió por la nación chilena. Aquella abdicación de Piñera, que tanto recuerda a otras rendiciones ultracentristas modelogestionarias españolas, fue el reconocimiento acomplejado de que había que modificar la Constitución por un vago recuerdo pinochetista.

De nada importó que la Carta Magna, junto al esfuerzo de la clase media chilena, hubiera ayudado tanto al país a convertirse en el faro de la prosperidad y de la libertad en la región. Como dice el convencional constituyente Martín Arrau en una entrevista hoy en La Gaceta: «en Chile pasamos en estas décadas de tener un problema de desnutrición a uno de obesidad». Pero dio igual. Usando falsos mantras como la pervivencia del pinochetismo o la desigualdad, la izquierda y sus medios, junto a los periódicos piñeristas (moderados y ultracentristas), aprobaron que los chilenos se agarraran de la mano y caminaran como lemmings por la senda de la reforma constitucional que conduce al precipicio.

La reforma de la Constitución, una de los puntos exigidos en el manual de combate de esa internacional del desastre socialcomunista que es el Foro de Sao Paulo, está en marcha. El centro-derecha social, mayoritario en Chile, desmovilizado por la inanidad del presidente Piñera, se quedó en casa y permitió que la izquierda no sólo consiguiera su objetivo saopaulista, sino que se apoderara de una Convención Constitucional que es el ejemplo perfecto de cómo degradar la política hasta convetirla en un circo rebosante de payasos. Payasos indetitarios que pueden parecer inofensivos, pero que están a una elección ganada, como en el caso de España, de convertirse en Pennywise, el payaso de la alcantarilla del It de Stephen King.

Tras la conmoción y la desmovilización iniciales, las clases medias y trabajadoras chilenas parecen haber reaccionado. Las encuestas de cara a la primera vuelta de la elección presidencial que se celebra este domingo así lo indican. La prueba es que el candidato del centrismo moderado sucesor de Piñera, Sebastián Sichel, apenas tiene un apoyo residual y es José Antonio Kast, el líder del hasta hace poco muy minoritario Partido Republicano, un hombre desacomplejado, preparado e inteligente, con un discurso liberal, conservador y reaccionario frente al mal; pegado a los problemas reales de cualquier chileno y que no concede ni un centímetro al buenismo identitario en forma de indigenismo, inmigracionismo, feminismo, ecologetismo y otros feroces -ismos subvencionados.

Frente a Kast, la previsión es que su contendiente en la segunda vuelta sea Gabriel Boric. Un extremista de izquierda del mundo del activismo universitario. Como se ve, las similitudes entre España y Chile son asombrosas. Esto es lo que ocurre cuando desde la supuesta moderación se da alas a la ultraizquierda bolivariana que se extiende como una desgracia por la Iberosfera. Que la izquierda pase de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet a esto, a Boric, es el síntoma de en qué peligro se encuentra Chile.

Los chilenos votarán este domingo entre comunismo o libertad, que es lo mismo que decir entre comunismo o Kast. No lo duden. Voten a Kast. Todo va a estar bien.

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El golpe de Estado de Pedro Sánchez
EDUARDO INDA. okdiario  21 Noviembre 2021

Que Pedro Sánchez es un tipo de la peor ralea que uno pueda imaginar ya lo sabíamos. Fue él quien cometió la más vil traición conocida en un presidente en 44 años de democracia: pactar con quienes asesinaron a 856 españoles, entre ellos, 11 correligionarios suyos. Si a mí me llegan a contar hace no 30 sino tan sólo cinco años que un inquilino de La Moncloa tendría de socio de gobernabilidad a esa Bildu liderada por el jefe de ETA Arnaldo Otegi hubiera tomado a mi interlocutor por demente y lo hubiera conducido al frenopático más próximo. Ni a Suárez, ni a Calvo-Sotelo, ni a González, ni a Aznar, ni a Rajoy, ni tampoco a ese Zapatero que inició la destrucción del orden constitucional, se les pasó por la cabeza. Así como a un ciudadano normal jamás se le ocurre matar a otro, ni a Churchill fraguar un acuerdo con Hitler, la mente de un presidente democrático no concibe la posibilidad de asociarse con una banda asesina que es el mal infinito. Concebía, más bien.

No me chocó tanto que metiera en el pack a los golpistas de ERC que protagonizaron un golpe de Estado en Cataluña en 2017, porque ya habían gobernado con ellos en la era Maragall y en la etapa Montilla. Lo mismito, por cierto, que hicieron en la Segunda República. Las miserias de un Partido Socialista que ha abandonado esa senda de la transversalidad de Felipe González que se tradujo en cuatro victorias electorales consecutivas que se dice pronto. Lo de ir de la manita del partido que le iba a quitar el sueño es sencillamente delirante, especialmente, en un cayetanete de la vida al que antaño le provocaban arcadas éticas y, sobre todo, estéticas los de Iglesias.

Siempre sospeché que era tacticismo con la vista puesta en mantenerse en Palacio rodeado de edecanes, volar compulsivamente en Falcon, coger el SuperPuma para evitar los atascos cada vez que se desplaza a Torrejón, descansar en la residencia real de La Mareta, pasear tranquilamente por ese Patrimonio de la Humanidad que es Doñana o llevarse a los amigotes a ese fincón que es Quintos de Mora. Error. Su estrategia pasa claramente por cargarse el régimen constitucional y establecer en España lo que tantas veces he vaticinado: una autocracia modelo Putin o versión Erdogan. Es decir, un régimen autoritario con apariencia de democracia. Un sistema de partido único como en realidad era ese Frente Popular en el que los diversos integrantes actuaban cual facciones de la misma cosa.

Lo que hemos vivido esta semana a cuenta de la Ley de Amnistía ha sido el definitivo golpe de Estado de un personaje que por otra parte ya había protagonizado episodios más propios de un tiranozuelo que de un demócrata. Eso de cerrar o silenciar el Parlamento durante la pandemia, de decretar dos estados de alarma ilegales, de convertir a la Guardia Civil en una policía política que persigue desafectos en las redes sociales y de intentar cambiar las reglas del juego del ya de por sí perverso sistema de elección del gobierno de los jueces eran algo más que tics que nos muestran cómo es psicológicamente el pájaro.

Esta semana hemos comprobado más allá de toda duda razonable que lo que quiere es cargarse la España del 78 para más pronto que tarde dar paso a un proceso constituyente o reconstituyente en el que la derecha, desde el PP hasta Vox, quede fuera de juego de facto o de iure. Ni más, ni menos. El acuerdo con sus socios para convertir en papel mojado la Ley de Amnistía es eso. Éste fue el primer gran hito de la Transición, perdonar los delitos de unos y otros para avanzar en el bien común construyendo un sistema homologable al de las naciones más libres y avanzadas del planeta. La concordia y la reconciliación fueron posibles porque los que 40 años antes se habían enfangado en una guerra fratricida supieron dejar atrás los rencores y proyectar su mirada hacia adelante. Y por eso siempre se ha hablado, y con razón, de Transición modélica y pacífica.

Marcelino Camacho, el héroe de la Perkins, lo pudo resumir más alto pero no más claro en el debate parlamentario de altísimo nivel previo a la sanción de la amnistía el 14 de octubre de 1977: “Consideramos que esta ley es una pieza capital de la política de reconciliación nacional. Queremos cerrar una etapa, queremos abrir otra. Nosotros, precisamente nosotros, los comunistas, que tanto hemos sufrido [que se lo digan a él, que pasó nueve años entre rejas], hemos enterrado a nuestros muertos y nuestros rencores”. Mejor aún si cabe definió Xabier Arzalluz el acontecimiento: “La Ley de Amnistía es un olvido de todos para todos”.

Lo que anhela Sánchez es precisamente lo contrario, resucitar los rencores, desenterrar los muertos para oponerlos al adversario y hacer del recuerdo sectario la norma, el imaginario colectivo y la historia. Reescribir nuestro pasado, en definitiva; ilegalizar moral, política y no sé si legalmente a la derecha —veremos qué pasa con Vox—, en resumidas cuentas. Un disparate que acabará como el rosario de la aurora. Más le valdría leer algo por una vez en la vida, por ejemplo, al mejor hispanista vivo, Stanley G. Payne, que de tanto en cuanto suele recordar que “la Civil fue una Guerra de malos contra malos”. Y por mucho que se empeñe esta chusma iletrada, la Ley de Amnistía es intocable, porque las leyes no pueden ser retroactivas salvo que vivamos ya en un Estado chavista y por algo más perentorio, los supuestos criminales franquistas están todos en el otro mundo. Su único objetivo vivo es Rodolfo Martín Villa, que por cierto fue un gran ministro del Interior pero ya en democracia, en 1976 concretamente, con el dictador ya bajo tierra.

Lo verdaderamente aterrorizador es el simbolismo: ahora quieren incluir entre los crímenes de lesa humanidad del franquismo sucesos acaecidos hasta diciembre de 1982, es decir, hasta la llegada del PSOE al poder. Hasta Abundio colegiría qué significa todo esto: deslegitimar a la UCD, dejar fuera del orden democrático a ese Adolfo Suárez que contra todo y contra casi todos nos trajo la libertad tras 40 años de oscuridad. Deslegitimar a un Partido Popular que es legítimo heredero de esa maravillosa confluencia de tendencias que saltó por los aires tras haber desarrollado el mejor trabajo que uno pueda imaginar, que nos convirtió en la envidia de medio mundo y parte del otro y que sirvió de hoja de ruta para todas las naciones que intentaban llevar a cabo esa gran travesía del desierto que es el paso de una tiranía a la democracia.

Por esta vomitiva regla de tres, tras la cual se halla la larga y no menos sucia mano del delincuente Iglesias, habría que enjuiciar los asesinatos de la banda terrorista FRAP en la que militó su padre, los de los GRAPO, los 46 que cometió ETA entre su nacimiento y 1977, además de revisar la situación de los 200 etarras que salieron a la calle tras la promulgación de una Ley de Amnistía que defendió uno de los políticos mejor amueblados que he conocido en mi vida, mi buen amigo Rafa Arias-Salgado. Una pregunta: si se extiende el censo de “víctimas del franquismo”, ¿por qué no hacerlo hasta 1987 que es cuando la banda terrorista GAL, creada al amparo de Felipe González, ejerció el terrorismo de Estado? Ahora me explico por qué fue al reciente Congreso del PSOE para decir “Diego” donde siempre había pronunciado un inequívoco “digo”. Podemos ya no dice ni mu de su histórica idea de depurar los crímenes de los GAL castigando penalmente a esa X a la que ellos y cualquier persona medianamente informada identifican inequívocamente.

Que el sátrapa Sánchez quiere reinterpretar las leyes, instaurando un nuevo orden, resulta ya perogrullesco. Otras dos señales inequívocas de por dónde van los tiros son la Ley de Seguridad Ciudadana, que legaliza de alguna manera el terrorismo callejero, y esa de Educación que convertirá en indigentes intelectuales fácilmente manipulables a toda una generación. Todos los demócratas debemos darnos la mano para pararle los pies en la calle, en los parlamentos y en los tribunales. Por eso también, porque estamos en una situación límite desde el punto de vista constitucional, la derecha debe de dejar de hacer el gilipollas y ponerse a lo que toca. Que no es otra cosa que frenar a terroristas, golpistas, chavistas y traidores socialistas. Y para ello hay que conformar una alternativa. Emplear el tiempo en peleas de patio de colegio es regalar cuatro años más a Pedro Sánchez, mejor dicho, seis teniendo en cuenta que faltan dos para las generales. Seis años es un mundo: si en tres ha provocado tal destrozo institucional, ¿cómo quedará España dentro de seis? Prefiero no imaginarlo.

El PP entrega el T de Cuentas a Sánchez
Pues ya está el Tribunal de Cuentas bajo el control del PSOE
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 21 Noviembre 2021

Tras la toma de posesión de los nuevos miembros del Tribunal de Cuentas, pactados por Casado y Sánchez, la izquierda ha tomado el control del máximo órgano de fiscalización y control del estado.

La nueva composición progresista decidirá ahora si da luz verde a los avales presentados por la Generalitat para cubrir la fianza de 5,4 millones de euros impuesta a ex altos cargos del Govern por destinar fondos públicos al referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 y a la promoción exterior del procés. Las decisiones que hasta ahora había tomado al respecto Margarita Mariscal de Gante se habían convertido en una de las piedras en el zapato de Sanchez. A partir de ahora, las dificultades para «salvar» a los socios nacionalistas del gobierno de las finanzas impuestas por el Tribunal parece solo cuestión de tiempo.

La consejera Enriqueta Chicano, a propuesta del PSOE, será la nueva presidenta del Tribunal de Cuentas. Las presidentes delas secciones de Enjuiciamiento y Fiscalización serán, respectivamente, Dolores Genaro (a propuesta del PSOE) y Rebeca Laliga (a propuesta por el PP). Sin embargo, la sección de Enjuiciamiento, que es la clave del Tribunal en este momento, pese a estar presidida por una magistrada designada a propuesta del PP, estará integrada por otros dos magistrados de origen «progresista», de tal manera que el PSOE se hace con la mayoría en la sección por dos a uno.

Miembros del Partido Popular han expresado su preocupación por la situación que se puede llegar vivir en el seno del Tribunal de Cuentas, en asuntos de tanta relevancia como los avales del procés. Según fuentes cercanas a Génova, García Egea y Casado habrían «entregado» el Tribunal de Cuentas a Sanchez a cambio de introducir a sus dos candidatos en el Tribunal Constitucional. La respuesta del PSOE a dicho acuerdo fue el escándalo orquestado a cuenta del nombramiento de Enrique Arnaldo.

La Sección de Enjuiciamiento, encargada de resolver los recursos contra el rechazo de los avales públicos de la Generalitat para cubrir las fianzas impuestas a los líderes separatistas, ya tiene, pues, mayoría socialista (dos magistrados progresistas frente a uno conservador) y no se descarta en absoluto que la decisión del Tribunal de Cuentas sea ahora, para escándalo público, favorable a las tesis de la Generalitat, con el consiguiente balón de oxígeno para Pedro Sánchez.

A Rebeca Laliga corresponderá, en sustitución de Margarita Mariscal de Gante, enjuiciar la responsabilidad contable de los miembros del Govern por destinar fondos públicos al referéndum del 1-O y a la promoción exterior del procés a través de Diplocat. Los dos magistrados pro-gubernamentales volverán a inclinar la balanza.

No es una jugada precisamente brillante, ni para Casado ni para el Tribunal de Cuentas ni para el estado de derecho.

Teodoro fabrica para Casado un gran partido que quepa en el PSOE
Federico Jiménez Losantos. Libertad Digital 21 Noviembre 2021

El destino de Teodoro, al que absurdamente ha unido el suyo Casado, sí es compatible con un partido pequeño que se dice grande: caber cómodamente en el regazo del Gobierno socialcomunista.

Como era previsible, el congreso del PP andaluz desembocó en una dramática interrogación: "¿cuánto resistirá el PP con Teodoro al mando?" La respuesta, con muecas de preocupación: "poco, esto va cada vez peor". Y es que Génova, léase Teodoro, para escapar del empantanamiento en el frente que abrió en Madrid contra Ayuso, ha abierto otro contra Moreno en Andalucía para forzarle a convocar elecciones y así decir que gana el PP, no Ayuso. Y como guinda, mandó a sus mindundis a insultar a Cayetana, por el libro que tres días antes dijo y mandó decir que nadie iba a leer. Lo tremendo, grotesco hasta la obscenidad, es que Ana Beltrán y Montesinos demostraran que no lo habían leído y que no por eso dejaban de insultarla.

Tres movimientos criminosos
Esos tres movimientos estratégicos -atacar a Ayuso, desestabilizar a Moreno y escupir a Cayetana- prueban que Teodoro valdrá para matón de pueblo, no para poner orden en un partido que quiere convertir en cuartel. Cada uno de ellos es un fracaso personal. Los tres juntos son un fracaso de otro, de Casado, que ha permitido, alentado y hasta encabezado el primero y peor; cuando, sentado junto a Ayuso, proclamó candidato a Almeida. De paso, lo delató como el Judas de lo mejor que le ha pasado en muchos años a la derecha: el nacimiento de una inesperada redentora del PP en Madrid.

Eso se valora así en todas partes, y también en el congreso andaluz, saboteado por el Rey Lobo de Murcia y su villarejo, el Señor Lobo de Cs. Pero difundir una grabación ilegal guardada varios meses y usarla según la conveniencia particular del Secretario General delata una forma gangsteril de hacer política, propia de ese personaje violento y sectario que describe Cayetana y que no vacila en perjudicar al PP para mantener una cuota de poder que crece según mengua la autoridad de Casado, si le queda alguna. El problema de Teodoro y de Casado, su socio y rehén, es que se olvidan de los que han apuñalado y no han muerto, como es el caso de Andalucía.

Porque además de perder Murcia, de tratar de impedir en vano que Ayuso convocara elecciones y de emprender una campaña de destrucción personal contra ella mediante esos dossiers que ha denunciado Cayetana en la presentación de su libro, razón última de la bilis de las teomediocridades, Teodoro se las ha arreglado para perder Granada y romper el PP de Sevilla, haciendo lo que mejor se le da: minar, sabotear y hundir al partido desde dentro. Usando una antigua colaboradora contra Moreno, logró ungirla presidenta del PP provincial, pero al precio fue que el Presidente de la Junta y del PP andaluz no fuera a la toma de posesión. Imposible olvidar ese antecedente al producirse la filtración de la grabación ilegal de Marín, cuya condición delictiva no se ha subrayado, a mi juicio, suficientemente. ¿Cómo va a respetar el Estado de Derecho un partido que utiliza técnicas de delincuencia común para sus querellas internas? Y como la Junta odia a Génova, al entrar Ayuso al recinto congresual fue recibida con una ovación delirante, que era también a favor de Moreno Bonilla… y contra Teodoro.

Las ideas de Jaimito Díaz Egea
La reacción de Teodoro al día siguiente fue la de costumbre: utilizar a sus periodistas habituales para amenazar a los críticos y reivindicar esta idea: "hay que parecerse a la gente, al entorno, para ganar elecciones". En su día, los barones respaldaron contra Cayetana y Ayuso ese argumento de mercenarios y que supone la negación de cualquier partido político decente, que no debe aplaudir lo que haya sino para mejorarlo, convenciendo a la gente para apoyarlo. Pero el oportunismo ambiental retrata bien al político tripero, que busca llenar la andorga como sea, donde sea y con lo que pille.

La segunda recomendación de Teodoro a los liberales del PP, o sea, a los que hace un año representaba y desde hace un año combate Casado era continuación de la majadería anterior e involuntariamente autocrítica: "nos quieren devolver a un partido pequeño, el de los 66 escaños". Que yo sepa, esos escaños los ganó Casado, con Cayetana, Ayuso, Lasquetty y otros que lo apoyaron frente a Soraya, que hubiera cosechado entre 6 y 16. Cayetana afrontó esas elecciones con ningún escaño en perspectiva por Barcelona, consiguió uno, y, unos meses después, dos y por muy poco no llegó a tres.

De hecho, la suya fue la circunscripción en que más creció el partido, como cuenta en ese libro que nadie iba a leer y al que escupen los criados de Teo, que dice que Cayetana y Ayuso quieren "un partido pequeño". El "gran partido", el "que se parece a la gente", debe de ser el que Casado, tras echar a Cayetana y romper zafiamente con Vox, condujo a la victoria en el País Vasco y Cataluña. Allí demostraron la diferencia del PP con un partido pequeño llamado Vox: Casado, pasó de 4 a 3 escaños; y Abascal, de 0 a 11.

Allí, en Cataluña, sin Cayetana, Casado dio a luz el racunismo, hijo de esa teoría de que un partido debe parecerse a la gente y al entorno, en vez de tratar de cambiarlos. En RAC1, el líder visionario del PP, asistido por esa teoría infalible, pidió que le hicieran preguntas en catalán, dijo que no quería imponer la bandera nacional a nadie, que quería recuperar la senyera frente a la estelada, pidió perdón por la actuación policial del 1-O y añadió que por eso no quiso defenderla la noche triste de la democracia. El radiosicario separatista, feliz con la humillación del jefe de Cayetana, pudo demostrarle que mentía, y que sí la defendió, pero el racunismo, ideología de rendición, consigue a veces que le perdonen la vida al suicida. El saldo: de cuatro a tres escaños, y si dura una semana más la campaña, ninguno. De ser con Cayetana como figura catalana el primero de los tres partidos nacionales -PP, Cs, Vox- al último. Así se agranda un partido, sí señor.

La obsesión contra Ayuso
Para que no encogiera más, Casado y Teodoro se empeñaron en que Ayuso no convocase elecciones anticipadas tras la moción de Murcia. No les hizo caso y su extraordinaria victoria tras una campaña electrizante, de la que echó a Génova y sólo quiso aparecer con Almeida, las expectativas electorales del PP se dispararon hasta extremos nunca soñados por Casado, que tras la campaña catalana dejó al PP a punto de entierro. Ahora sabemos que la Infeliz Pareja prefería perder Madrid a que ganara Ayuso. De hecho, en vez de aprovechar el enorme eco nacional e internacional de su victoria, con el aplastamiento de la Izquierda y la jubilación forzada de Iglesias, se han dedicado a agredirla y a negarle la presidencia del partido en Madrid. Nunca gentecilla tan mediocre despreció más a quien tanto le engrandecía.

Pero el envilecimiento de la dirección, su comportamiento mafioso y el enrarecimiento de la atmósfera política en la derecha, no sólo degrada a los activos, el trío La, La, La de Casado, Teodoro y Almeida, sino a los pasivos, al conjunto del PP, que no entiende que la figura que más aplauden en sus congresos sea la más atacada por los que nunca han ganado nada. Y aunque en Madrid se mantiene la popularidad de Ayuso mientras se hunde la de Casado y la de Almeida, en el congreso de Granada se ha visto al PP en su conjunto dando una imagen nerviosa, desnortada. Nadie, ni Ayuso, ni Feijoo ("Juanma no es del PP, es andaluz cien por cien", le regaló como lema) ni Moreno, ha quedado bien. Ningún partido se salvaría del funesto destino que provoca una dirección en abierta guerra civil contra sus bases.

Rendición general, acomodación personal
Pero el destino de Teodoro, al que absurdamente ha unido el suyo Casado, sí es compatible con un partido pequeño que se dice grande: caber cómodamente en el regazo del Gobierno socialcomunista, al que entregan la Justicia y las posiciones culturales. Los teoperiodistas dicen que "a nadie le interesa la guerra cultural" y que "hay que hablar de lo que realmente le interesa a la gente", o sea, la economía y que Casado viva en la Moncloa.

Ni la Inseguridad, ni la Educación, ni la persecución del español, ni los ataques a la Transición, ni la financiación venezolana de Podemos y el PSOE, ni la subida de impuestos, ni el precio de no tener energía nuclear, ni las leyes anticonstitucionales de violencia de género, ni la caída de las exportaciones, ni la falta de competitividad, ni la rendición ante la ETA, ni el sometimiento al separatismo catalán y vasco, ni la manipulación de la historia de España, ni la degradación de los medios de comunicación, ni la falta de expectativas de la juventud, ni la ruina de las pensiones… Nada. Lo único que preocupa a la Infeliz Pareja es que no gane nadie del PP, y que si gana sea a su servicio particular, no al del interés general. Mal, muy mal está el PP, según lo que hemos visto en Granada. Y peor que se va a poner.

Euskorrenta
Iván Vélez. https://gaceta.es 21 Noviembre 2021

«Esos 200 presos tienen que salir de la cárcel. Si para eso hay que votar los Presupuestos, los votaremos. Así de alto y claro os lo decimos», tales fueron las palabras pronunciadas por el coordinador general de EH Bildu ante un grupo de militantes concentrados en Eibar hace ahora un mes.

Hace algo más de un año, durante una sesión celebrada en el Senado, Pedro Sánchez se dirigió al partido de Otegui, ante el que lamentó «profundamente» el suicidio del etarra Igor González Sola en la prisión de Martutene. Las conexiones de EH Bildu con la banda terrorista, hoy desactivada por ser contraproducente para la causa secesionista vascongada, son tan palmarias que las manifestaciones de la sociedad Sánchez & Otegui lindan con el pleonasmo. Que existe una estrategia mediática dispuesta a hacer olvidar a la población española, mucha de la cual está dispuesta a inducir su propia amnesia, la criminal existencia de la banda terrorista ETA, es una evidencia. Las excusas, para quien quiera administrárselas, se agolpan. Para los ardorosos antifranquistas de hogaño, casi medio siglo después de la muerte de Franco, ETA no sería sino una organización que luchaba contra una dictadura que, según las tesis de la Ley de Memoria Democrática, prolongó sus efectos hasta la llegada del PSOE al poder en 1982, años antes de que el partido de González y Guerra tratara de cortar la cabeza de la serpiente con el hacha de su logotipo y algunas dosis de cal viva.

Arrumbados la cal y el calibre 9 mm Parabellum, el PSOE y Podemos, asistidos por sus poderosas terminales mediáticas y paramétricas, llevan años dedicados a blanquear -de manera no calcárea- a la banda fundada por Julen Madariaga y Txillardegi de la que apenas tienen noticias las nuevas generaciones de españoles en cuyas aulas hay cabida para las «nuevas masculinidades», mas no para el conocimiento de un pasado político inmediato que condiciona nuestro presente.

Dentro de esta estrategia, juegan un importante papel cuestiones a las que el socialismo plurinacional se aferra, parafraseando a Leopoldo María Panero en su Un asesino en las calles, «como a una oscura certeza». Asuntos que tienen que ver con el apocalipsis climático, pero también con la vida subsidiada de las cada vez más desindustrializadas sociedades europeas entre las que antaño figuró la vasca, hoy hundida demográficamente. Décadas después de que la floreada silueta del Puppy que recibe a los visitantes del Guggenheim sustituyera a la de los Altos Hornos, la expresión «llevar hierro a Bilbao» comienza a ser una reliquia incomprensible para muchos de los avecindados tras las bardas del Concierto Económico Vasco al calor del cual se pretende poner en marcha una Renta Básica Universal (RBU) -entendiendo «universal» como lo circunscrito a las tres provincias– a la que podrán acogerse todos los residentes en la Comunidad Autónoma. Su cuantía sería de 900 € mensuales para las personas mayores de 18 años o menores independizadas, del 30% de dicha cantidad, es decir, 300 €, para las menores de 14 años, y del 50%, 450 €, para quienes tengan entre 14 y 17 años.

En un documento que ya corre por las redes, en cuyo pie figuran los logotipos de la aconfesional Economistas sin Fronteras, el Ayuntamiento de San Sebastián, cuya alcaldía ostenta el peneuvista Eneko Goia, y la Diputación Foral de Guipúzcoa, que tiene como diputado general a Markel Olano Arrese, también integrado en el partido del integrista Sabino Arana, se cantan las bondades de la RBU. Según se asegura, la paga, «que se entrega en efectivo periódico incondicionalmente a todas las personas de forma individual, sin verificación de recursos ni requisitos de trabajo», gestionada por una ONG fronteriza, se hará «en una moneda local para resolver los problemas de fraude derivados del “efecto llamada”»… Todo ello en aras del empoderamiento de unos jóvenes que, de este modo, tendrán más fácil «la realización de su proyecto de vida hacia la edad adulta de forma autónoma y la preparación de su futuro profesional sin la presión de la subsistencia, permitiéndoles aceptar oportunidades de primer empleo y de formación y otras actividades comunitarias».

Un último detalle aparece en la imagen publicitaria de la euskorrenta, el que tiene que ver con su sostenimiento económico. La RBU «debe financiarse con cargo a los presupuestos públicos mediante una reforma fiscal altamente redistributiva y a prueba de fraude, con un enfoque político y social comprometido con el bien común». Una apelación presupuestaria que evoca las exigencias de Otegui con las que hemos comenzado este escrito.

La kale borroka catalana señala a jueces: apunta a la que investiga la quema de la furgoneta policial
Carlos Cuesta. okdiario 21 Noviembre 2021

La juez María Eugenia Canal Bedía acaba de cercar a los acusados de quemar una furgoneta de la Guardia Urbana. Y la kale borroka catalana no ha tardado en volver a una de sus prácticas clásicas: el marcado de jueces para acosarles. La juez Canal Bedía acaba de comunicar su resolución sobre el caso de la furgoneta policial quemada por radicales separatistas catalanes: ha impuesto libertad bajo fianza, con exigencia de un pago de 245.000 euros.

Los CDR no han tardado en reaccionar. Según su versión, la decisión de la juez va en contra del informe de los bomberos, un informe en el que los radicales aseguran que se demuestra la ausencia de peligro para la vida y la integridad del agente de la guardia urbana que se encontraba dentro del furgón policial que fue quemado.

Los CDR han comunicado internamente en sus canales que “esta desorbitada fianza nos hace entender que no tiene la intención de poner en libertad” a los radicales. La realidad es que la juez es la única que puede valorar ese aspecto. Y que el ataque a la furgoneta de la Guardia Urbana ardió con un policía dentro.

Pero eso es lo de menos para los radicales. La kale borroka catalana ya ha iniciado la campaña de acoso y derribo a la juez, marcándola en sus canales de mensajería y señalándolo como un objetivo a doblegar, tal y como muestra el mensaje distribuido entre los CDR y que hoy reproduce OKDIARIO.

Para colmo, no se trata de una juez cualquiera. De hecho, en 2010 y a propuesta de la Guardia Urbana de Barcelona, el Ayuntamiento de Barcelona concedió la Medalla de Plata de la ciudad a esta magistrada, natural de Pontejos por su gran trabajo en dos procedimientos abiertos contra la prostitución en el barcelonés barrio del Rabal. En un sencillo y emotivo acto, el alcalde socialista de Barcelona, Jordi Hereu, entregó la distinción a Canal Bedía. Las investigaciones en torno a la prostitución en ese barrio barcelonés no fueron un trabajo sencillo: se iniciaron en 2006 a partir de una denuncia de agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Urbana y se llevaron a cabo tras «un trabajo denso y complejo», como señaló la propia juez.

Ahora, la juez que fue alabada por el socialismo por su labor social, ha pasado a ser marcada por los CDR, simplemente, por hacer lo mismo que la llevó a su premio: aplicar la ley, aquéllo para lo que se designan jueces.

Lo cierto es que la conciliación que ha vendido Pedro Sánchez tras el inicio de su nueva mesa de negociación con Pere Aragonès no ha calado en la kale borroka catalana. Los CDR remitieron entre sus bases el mismo día de la visita de Sánchez a Barcelona un comunicado en el que ya adelantaban el curso de los acontecimientos futuros. El texto de ese documento señalaba que “los partidos políticos autodenominados independentistas siguen anclados en el inmovilismo servil” y que, por ello, se debía llevar a cabo “una nueva ola de acciones contra el Estado fascista”.

El comunicado fue remitido por uno de los CDR, el autodenominado CDR Acción Directa. Fue fechado el 15 de septiembre, el mismo día del encuentro entre Pedro Sánchez y Pere Aragonès. Y no dejó gran lugar a dudas con respecto a la falta de asunción de las esperanzas de relajación de la tensión mostradas por el presidente del Gobierno. Ahora han vuelto ya las acciones de marcado de jueces. Las mismas que dieron origen a una operación policial masiva de protección de magistrados. Y ahora vuelve el marcado y coacción.

Més, camino de la ruina
Tomeu Maura. okdiario 21 Noviembre 2021

La marca blanca de Esquerra Republicana per Catalunya en Mallorca avanza hacia su inmolación. Van a aguantar hasta las elecciones porque el progresismo no entiende de dignidad y el Pacte sería capaz de arrastrarse hasta las cloacas con tal de mantenerse en el poder, pero la degradación del que en su día fuera partido ecologista y soberanista ya es absoluta. Armengol les ha utilizado para que firmaran la factura de Prisa y han caído en la trampa como pardillos. Es muy difícil que a partir de ahora sean capaces de mirar a la cara a uno solo de sus votantes.

La rúbrica de Fina Santiago en el contrato que proporcionó más de un millón de euros a Prisa, dinero que en gran parte procedía de la Ecotasa, por lo que debería haber sido utilizado para fines mucho más específicos, según el propio ideario de Més, es la sentencia definitiva para un partido que ya había virado hacia el pancatalanismo más radical y que no vacilaba en señalarse como partidario del filoterrorismo de Bildu.

Y por si eso fuera poco, cuando OKBALEARES ha desvelado que, además, la consellera secesionista y ecologista, porque en sus orígenes formaba parte de Els Verds, ha cedido totalmente gratis el velódromo para celebrar el concierto de la Gala 40, ya se han disparado todas las alarmas. Més per Mallorca o, lo que es lo mismo, ERC per Mallorca, es ya un cadáver político al que sólo cabe poner fecha de caducidad. Será en 2023 y se dará la mano con Ciudadanos, otro que está destinado al mismo final. A Més sólo le quedan ya los radicales pancatalanistas. Más allá de eso ha perdido toda credibilidad entre sus votantes. Y se lo ha ganado a pulso, que conste.

El castellano, lengua impropia en las universidades catalanas
El señalamiento de una profesora de la UB estrecha el cerco de rectores, Generalitat, sindicatos y plataformas hipersubvencionadas a favor del monolingüismo
María Jesús Cañizares. cronicaglobal 21 Noviembre 2021

Rectores, Govern, sindicatos y plataformas a favor del monolingüismo universitario estrechan el cerco sobre los profesores que cambian del catalán al castellano en sus clases. Algo que siempre se ha hecho en la universidad sin problemas, como explicaron diez docentes a Crónica Global cuando el pasado mes de septiembre, la consejera de Investigación y Universidades, Gemma Geis, anunció su intención de fiscalizar el idioma que se utiliza en las aulas universitarias para ver la frecuencia con la que los docentes cambiaban de idioma, así como la necesidad de elevar el uso del catalán, “lengua propia en la universidad”, hasta un 80%.

El llamamiento de Geis ha comenzado a dar sus frutos en forma de señalamiento. Esta semana, dos profesores han acusado a la coordinadora de un master de la Universitat de Barcelona (UB) de ordenar el uso del castellano si un solo alumno aseguraba desconocer el catalán.

Actitud discriminatoria
El rectorado ha llamado al orden a esta docente, según confirman a este medio fuentes de la UB. Jordi Matas, vicerrector de Relaciones Institucionales, Comunicación y Política Lingüística, instó a la profesora a modificar su criterio, que considera discriminatorio. Sin embargo, en la descripción del máster se indica, en el apartado de “idioma de docencia”, que las clases se impartirán “en catalán o español (según las necesidades de los estudiantes) e inglés (30% de la enseñanza)”.

En paralelo, Plataforma per la Llengua, la ONG del catalán hipersubvencionada por la Generalitat y conocida por espiar a los niños en los patios escolares e incitar a la delación, ha impulsado la campaña Queixa´t, en la anima a denunciar a los profesores que cambian de idioma.

“Me parece inaudita esta campaña obsesiva para que no se facilite la comprensión de las clases a los muchísimos alumnos de otros países que vienen a cursar sus estudios de posgrado con nosotros y que, además, si son extracomunitarios, pagan unas matrículas especialmente elevadas. De hecho, me pregunto qué tipo de información sobre la lengua de impartición de las clases reciben cuando realizan la preinscripción porque es obvio que si se les dice que la lengua de uso habitual en las aulas no será el español y/o el inglés la inmensa mayoría sencillamente no vendrá”, declara la profesora titular de Comunicación de la UAB y Universitaris per la Convivència, Isabel Fernández.

Los riesgos
“A la vez --añade--, hay otra cosa a la que no se está prestando atención y son las previsiones de las memorias de grado y máster que aprueba la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación). Avanzar hacia un 80% de docencia en catalán implicaría con certeza vulnerar los compromisos adquiridos en muchas de esas memorias y, por tanto, poner en riesgo la evaluación de esos títulos”.

De hecho, ese objetivo marcado por Geis en una reunión con rectores cae en terreno abonado. El pasado mes de julio, los rectores de l’Associació Catalana d’Universitats Públiques (ACUP) suscribieron el documento Compromís contra la Crisi Educativa [se puede leer en este enlace], en el que se ponía de manifiesto la necesidad de “frenar la regresión que sufre la lengua catalana en la docencia y la investigación universitarias”.

Un mínimo del 80%
En el mismo, se instaba a garantizar “que se utiliza efectivamente la lengua prevista en el plan o guía docente de cada asignatura” y que el catalán sea “lengua vehicular en las universidades que forman parte de la ACUP. Nos fijamos la cifra de un mínimo del 80% en catalán de la docencia de cada grado, postgrado y máster como meta a alcanzar”. También abogaba porque “todos los estudios de grado (a excepción de los grados interuniversitarios establecidos con universidades fuera del marco de la ACUP o que, por su naturaleza, sean cursados ​​íntegramente en una lengua extranjera) se puedan cursar íntegramente en catalán independientemente”.

En el caso de los estudios de posgrado, máster y doctorado que se ofrecen en castellano o inglés, “fijar los mecanismos para que las personas que cursen estos estudios tengan también conocimientos tanto de catalán como sobre el catalán”.

El idioma de las universidades, al Parlament
La presión ejercida sobre los profesores universitarios se debatió esta semana en el Pleno del Parlament. El portavoz de Ciudadanos, Ignacio Martín blanco, interpeló a la consejera Geis en relación “al menosprecio que someten a los profesores universitarios” lo que, a su juicio, atenta “contra su autonomía y su libertad de cátedra”.

Mencionó la contundente carta que Universitaris per la Conviència envió a ACAIP, publicada por Crónica Global, así como el “trabajo impecable” que esta asociación, de las que forman parte más de 200 profesores, hace en defensa de la neutralidad, “los rectores pervierten la noción de neutralidad. Es una exigencia en democracia que cualquier universidad debería preservar”, dijo el portavoz de la formación naranja.

Geis: "La neutralidad es censura"
La carta de Universitaris per la Convivència acababa con una frase del filósofo Manuel Sacristan, marxista y participante en la asamblea de 1966 conocida como la capuchinada, en la que se denunció la claudicación de los rectores universitarios al franquismo: “Que ningún centro universitario sea dominio de un grupo político, religioso o ideológico”.

El castellano, según Martín Blanco, “es un activo al que no se puede renunciar”. Por el contrario, Geis insistió en que la lengua propia de la universidad “es el catalán y la neutralidad es censura. ¿Dónde está reconocida la neutralidad?”, se preguntó la consejera, quien reconoció el derecho de las universidades a posicionarse a favor del procés.

“Los posicionamientos radicales en materia de lengua van a llevar a la devaluación de la universidad catalana. La consejera Geis en el Parlament ha recalcado que el catalán es la lengua propia de la universidad catalana. No es descartable que el talibanismo lingüístico trate de imponer el monolingüismo del catalán en las universidades mediante el requisito del conocimiento de esta lengua para poder matricularse en las clases y en los masters”, explica José Domingo, presidente de Impulso Ciudadano, entidad que lleva años luchando a favor de los derechos de los castellanohablantes.

Domingo: "Son hispanófobos"
“Son hispanófobos que anhelan la desaparición del español en las aulas --añade--. La Universidad sin una presencia normalizada del castellano se convertirá en una herramienta de los nacionalistas para su proyecto de independencia y perderá su proyección internacional. Si los profesores y estudiantes no reaccionan lograrán su objetivo”.

El histórico sindicato de estudiantes FNEC (Federació Nacional d'Estudiants de Catalunya), abundó en la polémica sobre el cambio de idioma en las aulas universitarias. “En todas las universidades, la Guía Docente es de obligado cumplimiento, donde profesores y alumnos se comprometen a seguir lo que se establece. Cambiar unilateralmente el método de evaluación, o cualquier aspecto de la Guía a mitad de curso, pondría en entredicho la calidad del docente.

Losada: "El caso denunciado en la UB es falso"
Para Ana Losada, presidenta de la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), el caso denunciado en la UB “es falso, apoyan su denuncia diciendo que los alumnos no deben permitir que una asignatura anunciada en un idioma se cambie cuando un alumno lo pida. Pero es que ese Máster se anuncia tanto en la web de la universidad como en la de la Generalitat como una disciplina en tres idiomas. Ellos están incumpliendo esa normativa. Un máster nada menos que en neurociencia es muy complicado, no poder cambiar al castellano cuando la presentación dice lo contrario, es un barbaridad. En los masters internacionales se pide una acreditación de nivel de inglés ¿por qué no se pide una acreditación de nivel de catalán? Engañan a los alumnos”.

Losada lamenta que el rector de la UB haya aceptado “que se cambien las condiciones que aparecen en la página web. Ningún alumno se atreverá a denunciar, con toda esta gente en contra, sobre todo si eres un alumno que no ha nacido aquí”.

Lo del cura independentista y la fallecida
Graciano Palomo. okdiario 21 Noviembre 2021

Estos son los hechos. Y son irrefutables. Dolores Bastida Navarro, 95 años, falleció hace unos días en la localidad de Cardona (Barcelona) y había dejado dicho que deseaba ser enterrada junto a su marido en la misma población catalana.

Asimismo, había sido tajante en sus últimas voluntades: su funeral debía celebrarse en castellano. Fueron los dos últimos deseos de la finada.

Pues bien, el cura de la parroquia, un tal Carles Pubill, pese a las sucesivas advertencias de la funeraria y de la propia familia, se negó a que el rito religioso católico de despedida de una creyente se llevara a cabo en el lenguaje que había reiteradamente pedido. Esta es la información constatada y contrastada con la hija de la señora Bastida. A partir de ella, el comentario.

No hay nada más universal que lo “católico”. Que no significa otra cosa que “universalidad”. El cura Pubill debería seguir el mismo camino que el obispo Novell, aunque por distinto motivo. Al ex bisbe le honra que haya dejado la sotana con ribetes colorados y el bonete rojo por amor; al tal Pubill, declarado secesionista, firmante de aquel manifiesto proindependencia, tendría que ser suspendido a divinis no por ello, sino porque ha puesto en tela de juicio uno de los principios básicos de la Iglesia fundada por Jesús de Nazaret. Me importa una higa que un clérigo se conduzca como un ser de las cavernas cuando está fuera de su parroquia y en el ejercicio de su ministerio sacerdotal. Lo que preocupa, al menos para un creyente, es que un sacerdote “católico” utilice el poder que la propia Iglesia de Roma ha puesto en sus manos, para hacer política casposa y feudal. Mucho más si ello divide a sus feligreses que acuden a su parroquia en busca de encontrar salidas a su fe religiosa.

¿No tiene nada que decir el cardenal Omella, tan solícito en los llamados de su amigo Junqueras? ¿Tampoco informa de ello Cope/Trece, cuyo dirigente supremo, es decir, Fernando Giménez Barriocanal, es el mismo que echó a docenas de profesionales de esos dos medios porque, sencillamente, opinaban sobre el proceso soberanista catalán? ¿Se habrá enterado de ello el Papa Francisco que tanto celo exhibe (con toda justificación evangélica) cuando se trata de denunciar la opresión de minorías? Sobre Trece y su muchachada deberían preguntar los señores obispos a los feligreses que depositan sus óbolos.

No es la primera ocasión que estas cosas ocurren en aquel territorio… y en otros. ¿Se pueden sorprender los señores obispos y sus cuates de que cada día menos contribuyentes sellen la x en la casilla destinada a la Iglesia Católica?
¡Mare de Déu!


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