AGLI Recortes de Prensa   Lunes 22  Noviembre  2021

No vamos mejor
Ignacio Ruiz-Jarabo. vozpopuli.es 22 Noviembre 2021

Dos millones de españoles han caído en la pobreza severa por la pandemia

Aunque Iván Redondo haya sido expulsado del Palacio de la Moncloa, parece que su afán por trasladarnos permanentemente un relato “happy” de la magnífica gestión del Gobierno ha sido heredado por sus sucesores. Si para hacerlo hay que omitir la verdad y recurrir a eslóganes simples -no olvidemos que éstos son los que calan en el grueso de sus destinatario-, se hace.

Solo así cabe entender el “España va mejor” con que se ha destapado ahora Pedro Sánchez. ¿Mejor en qué? ¿Comparado con qué? Cualquier mínimo análisis evidencia el carácter falsario del eslogan. Si nos centramos en el ámbito económico, los datos descalifican integralmente el mensaje publicitario del presidente del Gobierno.

No vamos mejor en términos del Producto Interior Bruto si el que venimos obteniendo en este año se compara con el de 2019 que es el comparable, pues tras haber retrocedido en 2020 un 11%, en este año la tasa de crecimiento interanual viene a estar a la mitad de dicho porcentaje.

No vamos mejor si se compara el ritmo de crecimiento de la economía española con las previsiones gubernamentales. Frente al 6,5% de crecimiento anual previsto desde La Moncloa para este año, los datos obtenidos hasta la fecha inducen a pensar que, con mucha suerte, llegaremos a solo un 5%. Así lo confirman los análisis de todas las instituciones públicas y privadas, incluidos el Banco de España y la Comisión Europea.

Recaudación del IVA
No vamos mejor en el nivel de consumo de los españoles si se compara lo que estamos consumiendo este año con lo que consumíamos en 2019. Según los datos de la recaudación obtenida por la Agencia Tributaria, los ingresos por IVA alcanzados hasta el mes de septiembre son un 2,5% inferiores a los que se obtuvieron en 2019. Y ya sabemos que el IVA es el mejor indicador tributario de coyuntura, por la inmediatez que incorpora el gasto diario de los españoles respecto a la evolución económica real. Además, la tendencia seguida hasta ahora por la recaudación-IVA muestra una fuerte resistencia a la recuperación, pues a 31 de mayo la brecha con los datos de 2019 era un 3,5% y en cuatro meses solo ha descendido un punto porcentual.

No vamos mejor en la dimensión de nuestra Deuda Pública si se compara con los datos de 2019 y, en este caso, tampoco si la comparación es con los de 2020. Hoy debemos un 11% más que lo que debíamos a final del año pasado y un 25% del importe de la que era nuestra deuda a final de 2019. Medida con relación al PIB, la Deuda Pública actual equivale a un 126% del PIB, cuando a final de 2019 equivalía a un 95% y al término del año pasado suponía un 120%.

Las mentiras del presidente
No vamos mejor en el diálogo social -cuestión básica para la recuperación económica-, pues el Gobierno le está cogiendo afición a la adopción unilateral de las decisiones sin haber logrado, y sin haber intentado lograrlo, el conveniente acuerdo con el mundo empresarial. La última subida del salario mínimo interprofesional, los continuos escarceos para dar cuerpo a la contra reforma laboral, y la disparatada propuesta de subir las cotizaciones sociales lanzada por el ministro Escrivá así lo atestiguan.

¿En qué vamos mejor entonces presidente? ¿En el volumen de empleo? Pues tampoco. Pese a la excepción que representa el buen ritmo de su aumento en el año actual, hasta hora solo hemos igualado el número de empleos anterior a la pandemia. Ergo, en este punto solo vamos igual. Y si la comparación se hace en términos de desempleo, también vamos peor, pues acabamos 2019 con un 15,5% de paro y ahora estamos en el 16,3%.

La realidad es la que es y no la que se nos quiere hacer creer. Pero, a diferencia de lo que sucede en otros ámbitos, debe ser consciente Pedro Sánchez que la mentira en las cuestiones de dinero tiene un recorrido muy corto, porque la verdad de la situación económica es percibida diariamente en sus propias carnes por las familias y las empresas.

Cuando la "porquería" son las cifras oficiales
Domingo Soriano. Libertad Digital 22 Noviembre 2021

Me pilla este finde a mitad de lectura de Calling Bullshit: The art of skepticism in a data-driven world, de Carl T. Bergstrom y Jevin D. West (creo que tiene traducción en castellano, Contra la charlatanería). Con ese título, no hace falta demasiada imaginación para saber de qué va: dos tipos expertos en estadísticas y datos recopilan mentiras, manipulaciones y medias verdades ocultas tras las omnipresentes hojas de excel y gráficos que dominan nuestras vidas. La tesis de los autores es que internet, la tecnología y los datos no sólo no han mejorado de forma automática nuestra forma de entender el mundo, sino que en muchos casos la han empeorado. Y que en demasiadas ocasiones tendemos a ser más crédulos cuando nos mienten con cifras, lo que otorga un incentivo muy poderoso a los que las reúnen para retorcerlas.

Mientras decido si estoy de acuerdo o no con la tesis general (creo que sí, aunque me cansa un poco el rollo de cómo esos bots de internet dominan nuestras vidas, obligándonos a pinchar en links cada vez más radicales), pienso en lo primero que me viene a la cabeza estos días si pienso en bullshit (que se puede traducir por tonterías, estupideces... pero también significa directamente "porquería" o "mierda") y no puedo evitarlo: son los datos oficiales del Gobierno.

Esto es un reto para el periodista. No tengo mucha fe en la profesión. Desde luego, mucha menos de la que tenía antes de ejercerla. Pero aquí reconozco que afrontamos una dificultad insuperable. De hecho, ¿qué nos dicen los fact-checkers que debemos hacer ante la profusión de cifras que nos rodean? ¿Qué hacen los periodistas serios para contrastar esos datos? En teoría, ir a las fuentes más fiables, las oficiales, para certificar nuestras afirmaciones.

El problema es cuando estás convencido de que los datos y los comunicados oficiales mienten. Ahí tienes dos opciones y las dos son nefastas. La primera es simplemente contar lo que dicen, reflejar lo que venía en el powerpoint que el ministro ha usado en su rueda de prensa y replicar las tablas que te ha pasado el departamento de comunicación del ministerio. Tú no dices que sea cierto, sólo entrecomillas lo que todo un ministro te ha explicado. Lo que ocurre es que, aunque no lo dices... lo estás diciendo. Eso es lo que el lector verá y lo que el político mentiroso quería que viera.

La segunda es denunciarlo. Tampoco es buena. Lo llamas "análisis", pero es muy fácil caer en la columna de opinión. Que no es lo que quieres. Tu objetivo no es entrar a discutir, sino explicar por qué aquello ni se acerca a la realidad.

Y al final, acabamos tirando del truco: llamas a un experto del que ya sabes antes de llamarle que dirá lo que necesitas que diga, buscas un paper que desmonte lo que quieres que sea desmontado o empiezas a poner comillas y cursivas por todo el texto para que el lector tenga claro que no te crees una palabra de la versión oficial. Y no, no te las crees. Pero no es sencillo explicar que no estás hablando de una diferencia de opinión entre varias opciones realistas, sino de un tipo que te está diciendo que el cielo es rojo cuando tú dices que es azul... y que pretende que su opinión valga lo mismo que la tuya (o más, porque la suya tiene el membrete de un Ministerio).

El truco del período de cálculo de las pensiones: qué se esconde en la "cajita" de Escrivá

Las previsiones
La versión light de esto serían las previsiones de crecimiento para este año y el que viene. Digo "light" porque éste es el tema más absurdo sobre el que escribimos los periodistas de información económica. Páginas y páginas dedicadas a contar lo que unos tipos que se equivocaron en el pasado anticipan que pasará en el futuro. A mí me vale cualquier cosa: ¿que el ministerio dice que 8? Como si dice 80. ¿Que el servicio de estudios de tal banco asgura que 6? Pues más o menos la misma fiabilidad.

Pero hombre, aquellos que dicen que se las toman en serio, que lo hagan. Mira uno el panel de Funcas (que tampoco hablamos de una conspiración ancap) y ya sabe lo que el economista bienpensante pronostica que pasará en los próximos meses. El consenso dice un 4,8% para este 2021 (a finales de noviembre, lo normal es que no se equivoquen mucho, más allá de las rarezas que nos está dando el PIB de este año y que habrá que revisar con cuidado) y un 5,7% para el año que viene. El Gobierno no ha tocado su 6,5% y 7,0%.

¿Creíble? Miren, yo me lo creo todo. Como les decía, tengo en muy poca estima este juego de las previsiones. He visto en mi vida todo tipo de errores. Desde luego, mucho más groseros que el de pasar del 5,7% al 7,0% en un año. Me parecería bien que, si el Gobierno cree que esa será la tasa de variación del PIB para el próximo ejercicio, la mantenga. De hecho, mi apuesta personal es que el próximo año creceremos bastante más cerca del 7% que del 5,7%. El problema es que no se lo cree. No lo cambia por (1) no decirlo y (2) no tener que retocar los Presupuestos, que es un lío. ¿Tiene sentido informar de algo que suele ser un mal pronóstico, y que ahora ya no es nada más que una cifra política, simplemente porque sigue siendo la oficial?

Pero si alguien se lleva la palma estos días no es Nadia Calviño, sino el otro ministro técnico del Gobierno. José Luis Escrivá está sometiendo a la opinión pública al mayor ejercicio de engaño que uno recuerda desde el Consejo de Ministros. Y lo está haciendo, como denuncian Bergstrom y West, apoyándose en su conocimiento técnico. Está usando lo que debería ser algo positivo (un dominio de la materia que los Garzón o Belarra de turno ni imaginan) para el mal: manipular la realidad del capítulo más importante del Presupuesto, las pensiones.

Por ejemplo, lo de la "cajita". Podían habernos dicho (ya lo hicieron antes) que se equivocaron al enviar ese documento a Bruselas o que no estaba consensuado o cualquier otra mala explicación. Mala, pero creíble. Pero lo que Escrivá quiere que creamos es que el Gobierno español, en un documento sobre ajustes y reformas enviado a la Comisión Europea, ha prometido más gasto en la partida más importante del Presupuesto. No el mismo gasto con otro reparto por jubilado. No una medida para moderar el castigo a los trabajadores con unos últimos años complicados y que su evolución sea menos mala que la del resto. No, lo que nos dice es que aprobarán un nuevo sistema de cómputo que dispararía el gasto (si aceptamos la interpretación que quieren que aceptemos) en varios puntos del PIB; una subida que se sumaría a la del incremento ya previsto por el envejecimiento y las pensiones más elevadas de los nuevos jubilados. ¿Cómo informar sobre esto?

Los puntos oscuros del acuerdo sobre las pensiones

La serpiente de la hucha
Pero la serpiente de esta semana es todavía peor. Lo del "mecanismo de equidad intergeneracional" pactado con los sindicatos, y que servirá para rellenar la hucha de las pensiones, es mentira incluso aunque sea cierto lo que nos ha vendido el ministro.

1 – Nos dijeron que va a recaudar 50.000 millones. ¿Para qué? Para equilibrar gastos-ingresos del sistema a partir de 2032 y durante varias décadas. Pero ya tenemos un déficit real ANUAL de entre 40.000 y 50.000 millones, según cuáles sean las partidas que contabilicemos y sin incluir los 4.000-5.000 millones de gastos operativos de la Seguridad Social.

Porque hay que recordar que ésta es la principal manipulación: hablar de "hucha" y de "50.000 millones", una cifra que al ciudadano medio le puede parecer muy elevada y suficiente, pero que no lo es, ni por asomo, en el contexto de la evolución de ingresos, gastos y déficit acumulado en materia de pensiones que habrá entre 2025 y 2045. Con hucha o sin hucha, seguirá habiendo reformas que implicarán recortes en la generosidad del sistema.

2 – Un déficit que, además, seguirá disparándose en la próxima década (y más todavía si nos creemos la interpretación de Escrivá sobre lo que quiere decir "la cajita" de Bruselas). Según la misma presentación del jueves, con la nueva subida de cotizaciones se recaudará el equivalente a dos décimas de PIB. La AIReF anticipaba para 2030 un incremento del gasto en pensiones de 1,2 puntos de PIB (es decir, seis veces más de lo que se recaudará), en un cálculo que incluía el Factor de Sostenibilidad. Lo que quiere decir que sin el FS nos iremos fácilmente a cerca de dos puntos más de gasto en 2030.

¿Habrá nuevas reformas-recortes para contener este crecimiento? Nos dicen que no salvo en unos pequeños cambios para incentivar el alargamiento de la vida laboral. De hecho, ¡nos dicen que el principal cambio prometido a Bruselas es para gastar todavía más!

3 - ¿Para que se usarán esos 50.000 millones? Pues nos dicen que es ¡¡"una medida de cierre"!! que operará como "un colchón de seguridad adicional" en función de "evaluaciones trienales" entre 2032 y 2060.

Vamos, que tendremos unos 1.800 millones de euros para cada uno de esos años. Lo que está muy bien, porque quiere decir que ya sólo nos quedan otros 48.000 anuales para "cerrar" algo de verdad; si el resto del déficit sigue como hasta ahora, que ya hemos visto no seguirá.

4 – Para justificar el nuevo mecanismo, Escrivá comparaba el impacto mensual de la subida de cotizaciones (12 euros al mes durante 10 años) con lo que perdería cada futuro pensionista con el Factor de Sostenibilidad de la reforma de 2013. La cifra que más se ha repetido es que el FS suponía un recorte de hasta el 20% de la futura pensión. Y sí, así habría sido ¡¡en 2070!! si no hubiera habido cambios ni en el sistema ni en la forma de financiarlo en las próximas cinco décadas.

Porque, además, el Factor de Sostenibilidad implicaba un recorte en las pensiones... si los gastos del sistema seguían por encima de los ingresos. De hecho, las mismas trampas que ahora se van a aplicar (lo de mover las partidas del Presupuesto de la Seguridad Social al Estado, en un ejercicio de trilerismo) podrían haberse usado para compensar el impacto del FS. Como siempre explicamos, al final habría dado igual para el Reino de España, que es el ente que consolida y realmente importa, pero puestos a hacer trucos...
Así se la colaron a los franceses con el impuesto "social": 30 años después se ha multiplicado por nueve

5 - Y lo mejor de todo es que ¡ni siquiera esos 50.000 millones son de verdad! Que no servirían de casi nada en ningún caso. Que la hucha es una ficción contable que en los años en los que fue necesaria estaba invertida en deuda española (es decir, que si España hubiera quebrado, también lo habría hecho el mecanismo de respaldo que en teoría aseguraba el futuro de sus pensionistas). Pero es que, además, no existen.

Ya lo explicábamos el martes en Libre Mercado: suponiendo una recaudación anual de 2.700-2.800 millones en 2023 (una cifra relativamente optimista) y aun teniendo en cuenta el previsible incremento de esa cifra a lo largo de la próxima década, los 50.000 millones no aparecen ni por asomo. Es cierto que hay muchas dudas: ¿cuál será la inflación en los próximos años? ¿cómo evolucionarán el empleo y los sueldos? Pero incluso así, las cuentas no nos salían. Para alcanzarlos habría que invertir el dinero de los pensionistas futuros (se supone que eso es la hucha) en ¿bolsa? ¿bonos de alto riesgo? ¿bitcoin? Parecen preguntas absurdas, pero más aún es pensar que invirtiendo en deuda española, con los rendimientos de los últimos años, se iban a obtener las rentabilidades necesarias para llegar a esa cifra. Y no es porque en Libre Mercado seamos especialmente escépticos: El País, con datos del propio Ministerio, calculaba el miércoles que, para llegar a los 50.000 millones que el Gobierno anunció el lunes, tendría que sacar alrededor de un 7% de rentabilidad anual de 2023 a 2032. Vamos, que dan ganas de darle el dinero a Escrivá, no sólo el de la hucha, sino el que cada uno tengamos en fondos de inversión: ¿un 7% anual? Ni tan mal.

La realidad es que sólo hay tres opciones: (1) No se logra esa cifra. (2) Cambia de la A a la Z la forma de invertir de la hucha de las pensiones y comienza a meter el dinero en activos de riesgo. (3) Se dispara la rentabilidad del bono español (lo que tampoco es una gran noticia que digamos, porque querría decir que lo estamos pasando muy mal en los mercados y que los intereses nos ahogan).

¿Cuál es la opción de Escrivá? Para empezar, recordemos la primera mentira: en cuanto rascamos un poco y vamos al detalle, ya no se habla de 50.000 millones como se dijo el lunes, sino de bastante menos. En su presentación del jueves en el Congreso (ver aquí), planteó tres escenarios algo más realistas. Incluso así, las nuevas cifras también son poco creíbles: 40.000 millones con una rentabilidad de punto inferior a la histórica del Fondo de Reserva; 42.000 millones con la rentabilidad histórica del Fondo de Reserva (3,5%) y 44.000 millones con una rentabilidad un punto superior a la histórica.

De nuevo, la manipulación técnica. La del que sabe de lo que habla. Es posible que la rentabilidad histórica del Fondo de Reserva, que se nutrió de aportaciones sobre todo entre 2000 y 2012 sea del 3,5% anual. Entre otras cosas porque cuando ese Fondo estaba lleno, entre 2008-2012, se invirtió de forma masiva en deuda española, en uno de los peores momentos para nuestros fondos soberanos. Volvemos a lo que decíamos antes: ¿dónde va a invertir la hucha de las pensiones el dinero que acumule en la próxima década? ¿En activos que aseguren un 3,5% anual libre de riesgos? ¿Cuáles son? Porque ahora mismo, no se intuyen. ¿En deuda española? Porque ahora mismo ofrece rendimientos cercanos al 0%. ¿Escrivá cree que la deuda española empezará a remunerar a sus poseedores al 3-4% en los próximos años? Pues que explique todas sus implicaciones: su carrera laboral y su currículo le facultan para hablar de estos temas. Pero que no nos engañe mezclando rentabilidades de 2008 con perspectivas para 2023. Porque yo sí preveo mucho movimiento en los mercados de deuda soberana en la próxima década, pero estoy convencido de que no es eso lo que él quiere transmitir (riesgo, incertidumbre, tensión en los mercados, prima de riesgo disparada, subida de tipos de interés...) a los futuros pensionistas.

Al final, otra vez, me sale una columna de opinión. Sigue sin haber un formato correcto para esto. Cuando la "porquería" (me ahorraré el término técnico para el titular) pasa a las cifras oficiales, no hay mucho que hacer.

Sólo en España gobiernan los sindicatos
Miguel Ángel Belloso. okdiario 22 Noviembre 2021

El pasado miércoles los periódicos publicaron una foto sublime proporcionada por el mandarín del país. Es en La Moncloa, y allí aparecen desayunando plácidamente Sánchez, los secretarios generales de los sindicatos UGT y Comisiones Obreras, Pepe Álvarez y Unai Sordo, junto a las vicepresidentas del Gobierno y el ministro Escrivá, que llegó al Ejecutivo con fama de experto y que es el encargado de los trabajos tan delicados como sucios. Sabiendo el que más de todos, se ha prestado genuflexo a las encomiendas de Sánchez, perdiendo toda la reputación y el prestigio que tuvo en algún momento y que ha arrasado. Supongo que le compensará.

En el desayuno con diamantes, y dada la hora sin crustáceos, todos los interfectos están celebrando la condena al desempleo de miles de españoles, que no es otra cosa que el aumento de las cotizaciones sociales de las empresas acordado por estos enemigos de la patria. Los comensales participan de la idea criminal de que las compañías se quejan de vicio y están convencidos de que tienen un gran fondo de armario para soportar las obligaciones adicionales que les imponga el Ejecutivo, ya sea a cuenta del cambio climático, la subida de impuestos o en este caso de las pensiones. Y así parecen determinados a asfixiarlas en aras de la falsa justicia social. Pero llega un momento en que la vaca no da más leche, que el caballo no tira del carro, como diría Churchill. Las cuotas sociales en España ya están entre las más altas de la Unión Europea, y un aumento adicional eleva el coste de la contratación y disuade el interés de las sociedades por aumentar la plantilla, incluso en caso de necesidad. Sencillamente, no les compensa.

Con una inflación que supera de largo el 5%, que va a espolear las reivindicaciones salariales a cargo de los sindicatos venales, a fin de que los trabajadores fijos y debidamente afiliados a la mafia no pierdan poder adquisitivo, subir las cotizaciones -que forman parte de la retribución bruta del empleado- es el camino más directo hacia el paro.

Por decirlo de otra manera, no hay camino más directo hacia el desempleo que un Gobierno aliado con los sindicatos, que jamás han tenido interés en la aventura de crear puestos de trabajo, sino en torpedear el libre desenvolvimiento de la empresa y en engordar su cuenta de resultados; que han demostrado una probada eficacia en la corrupción, en las buenas comidas de marisco, regadas con vino de marca y finalizadas en las mejores compañías.

No hay gobierno en Europa que dirija el país en alianza con los sindicatos, ni tampoco alguno que tenga comunistas en su seno. ¿Ustedes han visto alguna vez a los sindicatos en el Palacio del Elíseo en Francia, o en el 10 de ’Downing Street’, donde vive el primer ministro del Reino Unido? Desde este punto de vista, España es una anomalía política y económica, cuyos resultados son evidentes. Citaré dos.

Es la primera vez en la historia que, en una recesión, con un aumento considerable del paro, cae la productividad, que es la relación entre el PIB y el volumen de la mano de obra. También es la primera vez en la historia que después de una recesión tan intensa salimos de ella con tasas de crecimiento menores que la media de Europa. Esto es algo completamente original. Inédito. Siempre la actividad se deprimía más cuando la coyuntura quebraba, pero éramos los que más crecíamos cuando el ciclo variaba de tendencia, por circunstancias que tienen que ver con un modelo productivo maltratado por el sistema legal que ordena el mercado de trabajo desde tiempo inmemorial.

Ya no es así. Ahora somos de hecho el país que más caímos el año pasado, cuando el PIB retrocedió un 11%, y el que en estos momentos está en el furgón de cola de la recuperación del Continente. Todas las grandes naciones ya han recobrado los niveles de actividad de 2019 menos España. Somos un caso único, excepcional en tantos aspectos que provoca hasta la ira el optimismo insufrible y nada justificado de este Gobierno, que se resume en ese desayuno amical entre todos los agentes aliados para destruir la nación, pero salvaguardando su interés, que es la permanencia en el poder a toda costa.

Lo normal en un país bien orientado políticamente es que el Gobierno legislara en favor de los empresarios, que son los que crean empleo, pero aquí sucede lo contrario. Por fortuna, la CEOE, la organización patronal, se ha descolgado del acuerdo sobre las pensiones y se muestra reacia a pactar cualquiera de las ocurrencias sobre la reforma laboral que tiene en mente la comunista Yolanda Diaz. Lo contrario sería igual de anómalo y de nocivo. Después de los traspiés cometidos por el jefe de la patronal Garamendi sobre el salario mínimo, no hay posibilidad de ceder en nada ante un Gobierno cuyo cariño por los empresarios es perfectamente descriptible. Pero la coalición en favor del mal lo intentará a toda costa. La artillería mediática trabajará a destajo para desacreditar la legitimidad de los empresarios para defender al mundo de los negocios del contubernio en su contra. Será una pelea de barrio bajo. Se incidirá repetidamente en la falta de responsabilidad de la organización empresarial, cuya eventual oposición podría despertar las alarmas de Bruselas e impedir la recepción de los fondos europeos. Se les acusará de falta de solidaridad, de egoísmo. Se les reprochará estar sometida a motivos de corte ideológico, político o táctico, y de venderse a la estrategia del Partido Popular.

Estás son todas las atrocidades que tendrá que soportar el inefable Garamendi, que hasta la fecha no ha destacado por la fortaleza de sus convicciones ni por su determinación para honrar el cargo para el que fue elegido. Pero lo de las pensiones es un envite menor en relación con la contra reforma laboral en la que está empeñada la ministra pérfida Díaz, y a la que parece dar pábulo Sánchez. Esto último es un órdago, una salvajada que incluye el propósito de hasta decretar coactivamente el grado de temporalidad del trabajo, que en nuestro país es en gran parte estacional por naturaleza. La patronal es el ancla que todavía nos queda para tratar de ganar estos desafíos, disparando las alertas en Europa sobre la tropa que nos gobierna. Que Dios reparta suerte, naturalmente a nuestro favor.

El Gobierno resucita de nuevo a Franco para intentar maquillar sus desastres
La enmienda a la ya lamentable Ley de Memoria Democrática, para acabar con la Aministía, es el enésimo intento de Sánchez de crear bandos y tapar sus múltiples desperfectos.
Editorial ESdiario  22 Noviembre 2021

Solo unas horas después de que el Gobierno impulsara la derogación parcial de la Ley de Amnistía de 1977, clave para dar el salto de la Dictadura a la Transición y asentar la democracia, ha quedado en evidencia lo que sin duda sabían sus promotores: es una pretensión inviable por varias razones.

Jurídicamente, según sentencias firmes del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo, es inviable juzgar retroactivamente delitos del pasado con leyes del presente. Los supuestos delitos de lesa humanidad no se introdujeron en el Código Penal hasta 2004, lo que hace imposible juzgar hechos previos a 1976, como se intenta ahora.

El Gobierno inicia otra 'operación Franco' aunque sabe que fracasará

Cualquier otro tipo de delito cometido durante la Guerra Civil y hasta la muerte de Franco, como el de tortura o asesinato, está prescrito sobradamente. La Ley vigente, precisamente la de Amnistía, anula cualquier tipo de responsabilidad criminal de origen político. Y por último, no existen responsables personales claros, ni siquiera tal vez vivos, de los excesos que se cometieron en España en aquellos años en ambos bandos.

Pero por encima de razones jurídicas, que son de peso, hay otras relacionadas con la convivencia y la reconciliación más relevantes: no se puede resucitar la España de los “dos bandos” tras el pacto nacional que hicieron los protagonistas de aquel drama que fue la Guerra, su precuela y sus secuelas.

La intentona sectaria no responde a perfeccionar esa reconciliación, sino a todo lo contrario: recuperar con fines políticos una dialéctica frentista que reabra heridas; construya una memoria selectiva; la implante en la sociedad y entierre el pacto de convivencia.

A construir conciencias colectivas
Es, pues, el remate de un proyecto de ingeniería social que aspira a crear un modelo de ciudadano adaptado a las necesidades políticas de PSOE y Podemos: la Ley de Educación, la ampliación del Aborto o la de Eutanasia van en la misma dirección.

Ascenso de Vox y elecciones en Andalucía
Marcello. republica 22 Noviembre 2021

En el bonito juego de las encuestas electorales que tanto gustan en España la última noticia llamativa no es la buena acogida que tiene Yolanda Díaz en la izquierda, sino el subidón de Vox y Santiago Abascal a quien algunos de los últimos sondeos sitúan en un 18 % de intención de voto y en la cota de los 70 escaños (ahora tiene 52).

Lo que sumado a una leve recuperación de UP hace que PP y PSOE estén más o menos empatados en torno al 27,5 % de intención de votos y con unos 105 diputados cada uno, lo que deja en entredicho la gobernabilidad y la estabilidad política del país.

Y esto que sería un pésimo resultado para Pedro Sánchez tampoco sería un buen resultado para Casado porque todo lo que no sea para el PSOE y el PP superar el 30 % de intención de voto y llegar a los 130 escaños es una mala noticia que tiene como consecuencia la fragmentación del país.

Y vamos a ver qué pasa con las candidaturas de ‘La España Vaciada’ de las provincia de interior y ámbito rural que, siguiendo el modelo de Teruel Existe, pretenden levantar una docena de escaños, convirtiendo el Congreso de los Diputados en un zoco político donde podrían instalarse hasta 20 partidos con representación parlamentaria.

Naturalmente, todas las encuestas no coinciden pero las que le ofrecen a Vox un subidón justifican este ascenso en la crisis abierta en el seno del PP entre Isabel Ayuso y Pablo Casado, lo que le resta votos al PP en beneficio de Vox.

Otro dato que puede favorecer a Vox, sobre todo en el ámbito rural, es el de las crecientes protestas de los trabajadores del campo e incluso en otros sectores de la producción que empiezan a sublevarse contra el Gobierno de la izquierda de Pedro Sánchez y Podemos al que culpan de su situación.

Aunque en este momento lo que más preocupa e interesa a Vox es ver qué puede pasar en Andalucía a la vista de los problemas existentes entre el PP de Juanma Moreno y Cs de Juan Marín en el seno del gobierno andaluz.

Porque, ante la ausencia de los Presupuestos para 2022, Moreno podría optar por un adelanto electoral (para sorprender a su nuevo adversario del PSOE Juan Espadas), en los primeros meses del año próximo. El que, en todo caso, será un año electoral en el Sur porque la legislatura se acaba en diciembre de 2022.

¿Qué hará Juanma Moreno desde su cacareada libertad y la competencia que tiene para decidir el calendario electoral? Puede que ahora ni siquiera Moreno lo sepa -a lo mejor el único que lo sabe es ‘el joven’ Javier Arenas- y que se lo esté pensando.

Pero quien da primero da dos veces y repetir una amplia victoria del PP en Andalucía, después de lo que les ocurrió el 4-M en Madrid, esa sería una pésima noticia para Sánchez por más que ello incluya el hundimiento de Cs y el ascenso de Vox.

Y si hay elecciones en Andalucía y se hunde Cs y sube Vox, ello sería una señal definitiva para Arrimadas de que Cs se desmorona. Y en ese caso Abascal tendrá la oportunidad de imponerle al PP la presencia de Vox en la Junta andaluza, lo que tendría repercusión en toda España y le obligaría al PP a subrayar que la extrema izquierda comunista también está con Pedro Sánchez en el gobierno de coalición nacional.

Simplemente Escota
Fernando Sánchez Dragó. Libertad Digital 22 Noviembre 2021

Así lo llamábamos nosotros, los de la tropa de la libertad, la ilustración y el pensamiento en marcha. Así lo he llamado yo en el primer tuit escrito por mi mano tras su muerte. Era un dolor extremo el que la movía. ¿Debo aclarar que me refiero al filósofo Antonio Escohotado, fallecido en Ibiza hace unas horas?

Había vuelto allí como van los elefantes hacia su cementerio.

Decir que fuimos amigos es decir poco. Éramos compañeros del alma, compañeros, como de Ramón Sijé dijo Miguel Hernández en la elegía que le dedicó en El rayo que no cesa.

Esta columna es una esquela, y las esquelas se publican simultáneamente en distintos medios de información. Permítanme que haga algo que jamás he hecho: publicar una columna, la misma, en todas las cabeceras donde escribo e incluso en alguna donde habitualmente no lo hago. La filosofía es, por definición, universal, no admite particularismos, no se trocea, y Escohotado era, sigue siendo, uno de los grandes y escasos filósofos que a contrapelo de la irresistible ascensión de la trivialidad reinante prolongaba y ensanchaba la tarea de Aristóteles, de Hegel, de Hobbes, de Hume... De sus fuentes, de sus colegas, de sus maestros.

No hablo sólo de España; hablo del mundo. Su docencia era disidencia, como siempre lo es la alta filosofía. Escohotado saltó a la fama con su Historia general de las drogas y a la posteridad que ahora, quiéralo o no, le aguarda con los tres hercúleos volúmenes de Los enemigos del comercio. Es ésta una de las más colosales obras de filosofía de la historia que jamás se hayan escrito. Casi una enmienda a la totalidad del pensamiento progresista. Debería ser de lectura preceptiva en todos los centros de enseñanza. Yo, antes de que saliera su primer volumen, le aconsejé que lo llamara, parafraseando a Kant, Critica de la razón roja. No me hizo caso. Sugiero ahora a la editorial Espasa que agrupe los tres tomos, más el apéndice formado por sus últimas y aún inéditas reflexiones, bajo ese título genérico. A tiempo están.

Pero no quiero glosar ni elogiar aquí, por más que elogio merezca y admiración, rayana en la estupefacción, suscite, el magisterio y la inmensa obra literaria, científica, jurídica, política, sociológica y filosófica que Escohotado nos deja en herencia contra la que nada podrá la segunda ley de la termodinámica, esa aguafiestas, sino recordar, celebrar y llorar al amigo, al compañero de tantas aventuras de letras y de armas vitales, psicoactivas y extracorporales... No tanto a Escohotado, sino a Escota, simplemente Escota.

Serán muchas las páginas que dedicaré a todas esas andanzas en el cuarto volumen, si llega, de mis Memorias, pero aquí voy a limitarme a reproducir lo que, con el título de Carta de un amigo —la enviaba él—, escribí un martes del mes de marzo de 1990 en la revista Época. Fue esto...

"Llegó ayer por la tarde. Dice así:
Amados míos: la eternidad de belleza y de benevolencia, los torrentes de ternura, la lujuria sin prisa demorándose en sus lentos grados como una espiral entre la tierra y el cielo, la generosidad del alma, largueza nacida del espíritu que no conoce el miedo, del espíritu templado en lo más alto…

De ella, la pureza no forzada; de él, la serenidad desnuda. Y lo uno y lo otro desembocando, a veces, en el estupor del recién nacido.

Todos recién nacimos de aquella ebriedad.

Compartí eso con vosotros, y decir que estoy en deuda no roza la enormidad del hecho vivido. El hecho vivido es amor, confianza, admiración. Quizá, ante todo, es amor al espíritu y espíritu del amor.

Disponed de mí. Que Dios os bendiga.

Y, a pie de página, un nombre y un ser que voy a guardar bajo siete llaves maestras en el secreto de mi almario. Habíamos emprendido juntos un viaje sin fondo al fondo del misterio de la carne de los dioses. Que entienda quien quiera, pueda, sepa y deba entender. ¡Oh, Quetzalcóatl!".

Aquel nombre, que entonces no quise revelar, era el de Escota, que hoy ya no está, pero es, sigue siendo, fundido ya en lo que él llamaba Absoluto.

Vuelvo a Miguel Hernández... "Tanto dolor se agrupa en mi costado / que por doler me duele hasta el aliento (...) ¡A las aladas almas del almendro de nata te requiero, / compañero del alma, compañero!".

Las bibliotecas catalanas se convierten en madrasas separatistas para los más pequeños
El idioma español y España, contenidos residuales en los libros que adquiere la red de bibliotecas públicas de la región.
Pablo Planas (Barcelona). Libertad Digital 22 Noviembre 2021

Menos de tres de cada diez libros comprados en los últimos años por las bibliotecas públicas catalanas están escritos en español. Y sólo cuatro de cada cien libros de historia hablan de España, su historia y su diversidad cultural. Y todo ello en relación a los libros destinados al público infantil, según un estudio elaborado por la Asociación por una Escuela Bilingüe (AEB).

La entidad ha publicado un informe que revela que la política de compras de las bibliotecas públicas responde al "objetivo de transmitir al público infantil que la única lengua de cultura es el catalán y que además es la única lengua de los catalanes, siempre en sintonía con lo que ya aprenden, escuchan y perciben a diario en la escuela".

El informe destaca además que "esta política de discriminación del español, que facilita la exclusión de las referencias al resto de España, se completa con una selección de libros enfocados hábilmente al público infantil. Libros que, con las píldoras de información necesarias, permiten construir ese relato de agravios de España contra Cataluña que coincide con el que describe el programa 2000".

Bibliotecas infantiles de Cataluña: España y el español desaparecen de los anaqueles

Tal programa es un proyecto ideado por Jordi Pujol y su entorno a principios de los años ochenta para preparar las bases de lo que degeneró en el proceso separatista a principios de la pasada década.

La AEB destaca también la introducción en las bibliotecas públicas de una amplia bibliografía dedicada al público infantil que ofrece un relato de lo ocurrido el 1 de octubre de 2017 absolutamente sesgado, con viñetas en las que policías aporrean ancianos y con explicaciones que presentan a España como un Estado totalitario en el que los catalanes están perseguidos por el mero hecho de serlo.

Hay una ausencia prácticamente absoluta de material literario que permita a los lectores menores de doce años acceder a "contenidos respetuosos con los programas educativos en lo que hace referencia a la Historia de España, a la Constitución, al Estatuto de Autonomía, a las tradiciones y a la diversidad lingüística".

De esta manera, las bibliotecas públicas dependientes de la Generalidad, los ayuntamientos y las diputaciones colaboran con el adoctrinamiento escolar en los centros públicos, al punto de convertirse en auténticas madrasas al servicio del separatismo para los más pequeños.

La ficción andaluza del maravilloso entendimiento entre las tres religiones
ABBÉ ALAIN ARBEZ (*) https://rebelionenlagranja.com/ 17

A los islamófilos les gusta evocar una época dorada emblemática, la de Andalucía, durante la cual, dicen, las tres religiones llamadas monoteístas o abrahámicas se llevaban perfectamente…

Esta fuga lírica pretendía exaltar la tolerancia del Islam, que ocupaba entonces el territorio español, y recalcar que la convivencia era consustancial a la religión de Mahoma.

En Andalucía nos hubiéramos encontrado con un islam abierto y tolerante, es decir, el verdadero, nada que ver con el de los islamistas. Por tanto, Andalucía demuestra que la multiculturalidad es posible e incluso deseable. En estas premisas se basa la idea de que el islam andaluz es un modelo, ya que sería la revelación de una simbiosis con lo que los musulmanes llaman «las religiones del Libro», judíos y cristianos. A partir de ahí, se desarrolla el proyecto de una Europa en la que las culturas occidental e islámica están llamadas a convivir en paz.

Este entusiasmo por ignorar ideológicamente las realidades históricas de la España islámica llegó a afirmar que este mestizaje cultural había permitido la promoción de los pensamientos culturales y científicos en la base de la civilización moderna.

En Bruselas, en 1992, el abogado judío Samuel Pisar, representante de muchos intelectuales europeos, alabó públicamente las bondades del Islam andalusí: «El edicto promulgado en Granada en 1492 rompió la excepcional simbiosis entre judíos, cristianos y musulmanes en la Península Ibérica. El Siglo de Oro español permanece grabado en nuestra memoria colectiva. El país era un raro semillero de tolerancia. En las sinagogas, iglesias y mezquitas, la gente era libre de adorar a Dios en todas sus revelaciones. Las comunidades que compartieron la herencia espiritual de Abraham produjeron juntas la cultura más fructífera de la Europa medieval.

Por otra parte, desde hace algún tiempo, los estudiosos e historiadores de la investigación han ido reuniendo pruebas que ponen en duda esta presentación idílica. La conquista del país estuvo lejos de ser pacífica. Como dice Joseph Peretz, profesor de la Universidad de Burdeos, «debemos abandonar el mito de una España acogedora y tolerante. La prosperidad judía y el buen entendimiento de las tres culturas que marcaron el siglo X sólo fueron posibles gracias a la laxitud y la negligencia árabes y, por tanto, no son el resultado de una política deliberada de apertura y tolerancia. En cualquier caso, se trata de una situación precaria que dependía de la arbitrariedad de los gobernantes musulmanes.

Este análisis lo confirma Eliahou Ashtor, profesor de historia musulmana en la Universidad de Jerusalén, para quien es cierto que el califato alcanzó el apogeo de la civilización árabe en Europa. Fueron los califas de Córdoba quienes explotaron las habilidades de judíos y cristianos atrayendo a eruditos, artistas y poetas. Tuvieron que mostrarles una relativa tolerancia, a menudo desafiada violentamente por sus súbditos, que se revolvían ante esta actitud de ruptura con los mandatos coránicos hacia los infieles. Este sentimiento religioso se impuso a la facilidad de vida y se radicalizó con la llegada de los almohades y los almohades, que pusieron fin a este llamado siglo de oro. Al sentir la creciente presión de los cristianos del norte para reconquistar Andalucía, los musulmanes recurrieron a estos fanáticos del norte de África. Su llegada fue acompañada de disturbios antijudíos y decidieron obligar a los dhimmis a convertirse bajo pena de muerte.

Los reyes cristianos, como Alfonso X el Sabio, acogieron con los brazos abiertos a los judíos expulsados de Al-Andalus, al menos hasta el edicto de expulsión de 1492. En la antigua judería de Córdoba, una estatua de Maimónides se erige como símbolo de la tolerancia islámica, a pesar de que el filósofo judío se vio obligado a convertirse al Islam para sobrevivir y tuvo que exiliarse para practicar la religión de sus padres.

Joseph Peretz explica: «En Al-Andalus, los judíos y los cristianos estaban sometidos a fuertes impuestos y a la discriminación civil y legal. Los judíos que ocupaban puestos altos y bien remunerados eran objeto de la reivindicación popular, porque no era tolerable que los no musulmanes tuvieran una posición superior a la de los musulmanes, según las leyes del dhimma

Según un director de investigación del CNRS, no fue hasta el siglo XIX cuando los europeos quedaron fascinados por la mítica Andalucía. Sin embargo, la Córdoba del siglo X no puede considerarse un ejemplo del Islam medieval. En aquella época, los dhimmis representaban el 60% de la población de Al-Andalus.

Sin embargo, a finales del siglo X, sólo el 20% de la población era dhimmis. Hubo pocos periodos de paz social en esta sociedad multicultural y heterogénea. Los juristas musulmanes de la corriente malikita impusieron una legislación muy restrictiva. El califato tuvo sus momentos de esplendor y dio lugar a un desarrollo contrastado durante un siglo. Pierre Guichard, profesor de historia medieval en la Universidad de Lyon, escribe: «El Califato de Córdoba, considerado como el ejemplo ideal de convivencia pacífica entre diferentes culturas y religiones, fue mitificado en exceso.

(*) Este artículo ha sido originalmente publicado en francés por Drezu.Info, Su autor, Abbé Alain René Arbez, es sacerdote católico, de la comisión judeo-católica de la Conferencia Episcopal Suiza y la Federación Suiza de Comunidades Judías.

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Amnistía, palabra comunista
Pedro Fernández Barbadillo. Libertad Digital 22 Noviembre 2021

Amnistía era una palabra que adoptaron la oposición burguesa y los franquistas que se estaban maquillando de demócratas. Otra victoria en la 'guerra cultural'.

El Imperio Progre ordena que hay que olvidarse de los asesinatos y las bombas de ETA, porque la banda terrorista ‘abertzale’ ya no existe (y porque su rama política es imprescindible para mantener el Gobierno de izquierdas); pero establece la ‘prueba de Franco’, por la que las personas y las ideas deben someterse a un examen de antifranquismo antes de ser aceptables en la sociedad.

La deconstrucción de la Nación y el Estado españoles no se limita a la cesión de competencias y de impuestos a esos entes absurdos llamados comunidades autónomas. Nadie afirmaría que la nación polaca no existió durante el largo siglo en que careció de Estado. Si los polacos sobrevivieron a esa situación, al igual que a la ocupación nacional-socialista y a la comunista, fue porque les unían elementos como la religión católica, la lengua y la historia. Estos mismos son los que están tratando de erradicar de España los nacionalistas y los izquierdistas.

¿Cómo se puede alterar el pasado, privilegio vedado a Dios, según los teólogos? Ocultándolo, denigrándolo y, lo que es peor, manipulándolo. De aquí el carácter letal de la ‘memoria histórica’. Ésta equivaldría a convertir en realidad las acusaciones de Hitler y Stalin a los polacos y los finlandeses de haber atacado a Alemania y a la URSS.

El proyecto de ley de Memoria democrática pretende establecer como verdad oficial con castigos para los disidentes la interpretación de políticos nefastos como Manuel Azaña y de historiadores sesgados como Manuel Tuñón de Lara de que en España ‘la marcha hacia la libertad’ iniciada en 1812 fue siempre interrumpida por absolutistas, cavernícolas, carcas, meapilas… y fascistas. De ser cierta esta interpretación, España sería el país más reaccionario de Europa. Quizás por eso merezca desaparecer.

Ahora un sector político trata de derogar la Ley de Amnistía de 1977. Desde hace años, la extrema izquierda (PCE, ERC, Bildu…) presenta esa ley como una argucia que la élite franquista arrancó a la débil (o claudicante, según las versiones) oposición con la amenaza de las bayonetas para conseguir su inmunidad. La verdad que hay que borrar es que la amnistía la reclamaron la izquierda y los separatistas, desde el PSOE, esa creación de los servicios secretos del franquismo y el Departamento de Estado de EEUU, al PNV, traidor a la República y chivato de la CIA. Yo vi entonces las pancartas y las pintadas firmadas por siglas de izquierdas. Pero mi memoria aquí no alcanza la condición de histórica y por tanto de canónica, porque no es políticamente correcta.

El discurso de Camacho
Del discurso de Marcelino Camacho en el Congreso de los Diputados del 14 de octubre de explicación del voto de los comunistas a favor de la Ley de Amnistía, recupero estas frases:

"Hay que decir que durante largos años sólo los comunistas nos batíamos por la amnistía. Hay que decir, y yo lo recuerdo, que en las reuniones de la Junta Democrática y de la Plataforma de Convergencia, sobre todo en las primeras, se borraba la palabra «amnistía» ; se buscaba otra palabra porque aquella expresaba de alguna manera -se decía- algo que los comunistas habíamos hecho, algo que se identificaba en cierta medida con los comunistas. Yo recuerdo que en las cárceles por las que he pasado, cuando discutíamos con algunos grupos que allí había de otros compañeros de otras tendencias -que después alguna vez la han reclamado a tiros- estaban también en contra de la palabra "amnistía"."

Sí, la amnistía era una palabra comunista que adoptaron la oposición burguesa y los franquistas que se estaban maquillando de demócratas. Otra victoria en la ‘guerra cultural’. Que ha tenido una segunda batalla, como la del Marne. En ésta la amnistía pasa de admirable a repudiable y de comunista a franquista. Y nueva victoria.

El PSOE está de acuerdo en derogar la Ley de Amnistía, siempre que ello no suponga apertura de juicios ni concesión de indemnizaciones. Es decir, para los socialistas todo se reduce a usarlo como elemento de superioridad intelectual y moral sobre los ‘moderados’ de derechas, la clase esclava del presente régimen. Incluso se quiere extender la mancha franquista a todos los Gobiernos de UCD, hasta 1982, cuando llega al poder el PSOE de Felipe González, el que organiza los GAL. Pero este terrorismo, como la corrupción de la Junta de Andalucía y de la UGT asturiana, era ‘bueno’… por ahora. Porque los políticos de extrema izquierda ya han recordado a sus ‘compañeros de viaje’ que hay ‘crímenes contra la humanidad’ imprescriptibles, declarados así por la ONU.

Entre esos crímenes, llama la atención que no se incluya el terrorismo, o sea, poner bombas para matar civiles. Seguramente porque más del 90% de los actos terroristas perpetrados en el último medio siglo los han cometido bandas de izquierda.
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