AGLI Recortes de Prensa   Martes 30  Noviembre  2021

El Rubicón
Enrique García-Máiquez. https://gaceta.es 30 Noviembre 2021

Andalucía, donde Vox cosechó su primera subida exponencial en las elecciones autonómicas de 2018, vuelve a ser la adelantada del partido de Abascal. El paso de Vox de no apoyar los presupuestos de Juanma Moreno equivale a cruzar el Rubicón.

Que sea un paso perfectamente justificado por las circunstancias no nos tiene que despistar de las categorías, aunque las circunstancias importan. ¿Cuáles son éstas? Pues que Juanma Moreno ha ofrecido los presupuestos antes al PSOE, porque le parecía más fotogénico que Vox; siempre ha privilegiado a Ciudadanos en sus acuerdos y, por último, firmaron un acuerdo de 37 puntos del que ha cumplido poco más de 15. Lo explica con claridad que hiere la retina en el Diario de Sevilla, Carlos Navarro Antolín: «Los de Abascal tienen la sensación de haber sufrido una tomadura de pelo. El sector instrumental (los chiringuitos) sigue igual en la práctica. Y en el plano ideológico, el PP no ha dado los pasos que se le exigían y que firmó. Ahí está el registro de votaciones parlamentarias».

Lo trascendente, sin embargo, es el Rubicón. Es lo que tiene de los nervios al PP andaluz, con toda la razón. Los presupuestos, bueno, podrían prorrogarse y ya los prorrogó el PSOE en Andalucía. Se pueden ir sacando cosas con la geometría variable de apoyarse en unos y en otros. Por último, está la oportunidad de marketing de presentarse como los mártires de la doble negativa del PSOE y de Vox. ¿No querían centro? Pues toma centro. A pesar de todo lo cual, no están nada contentos en el PP, porque saben muy bien lo que significa esto.

Que Vox ha tomado la iniciativa y va a hacer su política y a exigirla, si sus votos hacen falta. Tras este paso es impensable que el PP pueda volver a utilizar a Vox como un apoyo vergonzante y una víctima de su chantaje moral: o me apoyas gratis o pagas en las urnas el desprestigio de haber permitido que volviesen los socialistas. Ya no. Por dos razones como dos riberas del Rubicón.

La primera, porque una vez que tumbas unos presupuestos no puedes, a la vuelta de la esquina, apoyar exactamente lo mismo. La impresión de frivolidad que eso produciría no se la puede permitir ningún partido. Una vez que has roto la baraja, estás obligado a exigir una mejora sustancial para volver a sentarte.

La segunda razón es todavía más poderosa. El compromiso con los electores, esto es, el programa tácito con el que Vox se presenta a las elecciones a partir de ahora. Si hubiera llegado sosteniendo al dúo de los Juanma, Juanma Moreno y JuanMa-rín, se gritase lo que se gritase en los actos electorales, el votante podría haber dado por sentado un apoyo posterior. Y ese malentendido o sobreentendido terminaría condicionando muchísimo las negociaciones postelectorales. El PP no desaprovecharía la oportunidad. Apuntaría de nuevo todos sus cañones mediáticos a la línea de flotación de un Vox que permite que vuelvan los socialistas.

Ya no pasará. El haber tirado los presupuestos hace que los futuros votantes andaluces de Vox sepan que hay líneas rojas o líneas fluviales (el Rubicón cuyos meandros serpean por esta columna). Hace casi justamente un año comenté aquí que para Vox era prioritario zafarse del Zugzwang. ¿Qué que es eso? Cuando en una partida de ajedrez uno de los jugadores controla los siguientes movimientos que va a hacer el rival porque la posición de sus piezas le obliga a hacer una sola jugada. Eso es lo que pasaría si el electorado de Vox hubiese llegado a las elecciones andaluzas pensando que votaban a un partido que sostenía al PP y a Ciudadanos contra el PSOE a pesar de tanto incumplimiento o feo. Y justo eso es lo que ya no. Todo voto que reciba Vox después de haber dicho no a las cuentas de Moreno Bonilla avala al partido a negociar de igual a igual. ¿Tendrá por eso menos votos? Mi sensación es que no, y las encuestas dicen que sube. Pero incluso si hubiese perdido algunos votos, tampoco importaría, porque los que tenga serán un apoyo mucho más sólido, que le ofrece mucho más margen de actuación.

Se entiende el nerviosismo pepero. Oh, los presupuestos, ay, dirán con cara de grandes estadistas preocupados por las cuentas públicas. Ja. Lo grave (para ellos) es mucho más estructural. Creían que tenían unas muletas, y no las tienen. La política andaluza y con ella, como en el 2018, la nacional han cambiado.

Los ocho pedigüeños
Diego Barceló Larran. Libertad Digital 30 Noviembre 2021

La semana pasada se reunieron en Santiago de Compostela ocho presidentes autonómicos. Aunque disimulado, el objetivo era conformar un frente común para la futura negociación de la financiación autonómica. Por "financiación autonómica" se entiende el mecanismo por el cual se reparte la recaudación de los impuestos nacionales entre los distintos niveles de gobierno y entre las partes que integran esos niveles (en este caso, las autonomías).

Hoy, ese reparto se hace con una inverosímil fórmula, herencia de los años de ZP, por la cual las autonomías reciben "a cuenta" un dinero que solo dos años después saben si ha sido de más (tienen que devolver la diferencia) o de menos (el gobierno nacional paga el faltante).

Estos ocho presidentes (de Aragón, Asturias, Cantabria, ambas Castillas, Extremadura, Galicia y La Rioja) creen tener derecho a más dinero porque sus regiones pierden población. Si comparamos los datos de 2008 con los de 2021, estas comunidades, en conjunto, han perdido 463.000 habitantes.

Antes de argumentar la necesidad de más recursos, lo lógico sería preguntarse si ahora están haciendo un uso adecuado de los dineros de que disponen. La respuesta es un "no" rotundo. Estos ocho presidentes autonómicos quieren más dinero pero son los mismos que malgastan en televisiones autonómicas, subvenciones de todo tipo y que, entre otros muchos ejemplos, no hicieron nada para reducir el excesivo número de ayuntamientos.

Estas ocho autonomías tienen ahora 404.200 ocupados menos en el sector privado que en 2008. Al mismo tiempo, tienen 69.400 empleados públicos más. Regiones con menos población a la que prestar servicios, contrataron más personal, lo que implica una pérdida de productividad (menos servicios con más personal) que es la síntesis de una gestión ruinosa. Lo mismo de otro modo: si hay 404.200 pagadores de impuestos menos, no es razonable que haya 69.400 consumidores de impuestos más (el 100% de las nóminas públicas se financian con impuestos privados; lo tributos que pagan los empleados públicos son solo descuentos sobre esas nóminas).

Lejos de remediar la ineficacia que demuestran estos datos, los ocho presidentes autonómicos encuentran más cómodo reunirse para reclamar más. El caso asturiano es simbólico: al mismo tiempo que su presidente, Adrián Barbón, se queja por la financiación, ha definido como prioridad para lo que queda de legislatura hacer de la "llingua" un idioma cooficial. Una lengua inventada, que nadie habla, por la que ya se gasta una veintena de millones de euros anuales; de hacerse cooficial, el gasto saltaría casi hasta los cien millones.

Solo la Comunidad de Madrid ganó más población que toda la que perdieron esas ocho autonomías. Eso muestra que la despoblación no es por mala suerte ni una fatalidad del destino. Es el resultado de malas políticas. Si tuvieran los impuestos autonómicos relativamente bajos como Madrid (o más), es seguro que muchos habrían preferido quedarse donde nacieron. Si se preocuparan por simplificar y armonizar todas sus regulaciones industriales y comerciales, es seguro que muchos habrían podido iniciar un proyecto y muchos otros habrían conseguido un empleo.

Antes que pedir nada, estos presidentes autonómicos deberían hacer lo que hacen las familias y las empresas cuando las cosas vienen mal dadas: ajustarse el cinturón y buscarle la vuelta. Pero es mucho más fácil pedir más y seguir endeudando a las futuras generaciones, que dedicarse a la ingrata tarea de cuadrar las cuentas para bajar los impuestos.

Este frente común no tiene nada que ver con defender los derechos de los ciudadanos de esas regiones. Es imitar lo que hacen los separatistas, aunque con mejores formas: inventarse argumentos para que otros paguen la factura de la propia incompetencia y comodidad. Esos "otros" son los pagadores de impuestos de las demás regiones. Esta también es una forma de enfrentar a españoles contra españoles.

Primero, bajen el gasto público, eliminen el déficit fiscal, vendan activos para bajar la deuda y reduzcan la carga impositiva y burocrática que soportan autónomos, familias y empresas. Luego, y solo luego, estarán habilitados moralmente para decir que necesitan más.

Diego Barceló Larran es director de Barceló & asociados(@diebarcelo)

La estafa de la inmersión lingüística
Vicente Torres. Periodista Digital 30 Noviembre 2021

Todo lo que tiene que ver con el catalanismo es una estafa del mismo orden que la de Hitler con los alemanes. Los modos son los mismos, el fervor con los que son acogidos, idénticos, la diferencia de potencial entre un caso y otro muy grande.

Los catalanistas empiezan por tergiversar la guerra de Sucesión, mintiendo descaradamente y manipulando, culpando a Felipe V, su primer benefactor -uno de los últimos sería Franco, al que también se ataca del mismo modo- y luego ya en democracia a todos los presidentes de España, que también han ido cediendo irresponsablemente.

A toda esa manipulación vino a sumarse Pompeyo Fabra, que unió los distintos dialectos catalanes en uno, pero no con fines lingüísticos, sino políticos. Si lo hubiera hecho con fines lingüísticos habría sido un empeño romántico, digno de encomio y agradecimiento. Pero no fue así. Todo esfuerzo estuvo preñado de odio a España y lo español. De modo que quienes le siguen el juego a ese sinvergüenza se equivocan. No aman a su tierra y su lengua. Hacen el juego a quienes quieren propagar el odio a España. Aquí la palabra clave es odio. El nacionalismo sin el odio no va a ninguna parte. Si Pompeyo Fabra hubiera hecho su trabajo con amor, no habría sido útil a los nacionalistas.

Lo que se hace con amor no se impone. Quien ama no desea hacer daño a nadie, simplemente ayudar a vivir.

La gente habla la lengua que más le conviene, por comodidad o por interés. Por eso desaparecen muchas, puesto que dejan de ser útiles. Y sólo mediante el romanticismo se puede prolongar la vida de ellas. Imponerlas sólo ayuda a acelerar su desaparición. Mientras tanto, se perjudica a los alumnos, el mayor tesoro de cualquier país, y se malgasta el dinero que tanto ha costado de ganar a la mayoría de los que pagan impuestos.

Si los catalanistas fueran capaces de abrir los ojos y los abrieran correrían a gorrazos a sus dirigentes.

La derecha amnésica y la recuperación de la memoria
José María Marco. https://fundaciondisenso.org 30 Noviembre 2021

La derecha española desde la Transición ofrece algunas características singulares. Una de ellas, tal vez la más sorprendente, es su voluntad, férrea y cumplida con éxito, de convertirse en una derecha sin pasado, sin memoria, amnésica. Desde que se inventó el concepto, la derecha suele ir asociada, no sin motivo, con la preservación del legado recibido y con el respeto a la continuidad. Pues bien, en nuestro país la situación es la contraria. La izquierda está volcada en la preservación de su pasado y, a partir de ahí, en la elaboración de una interpretación propia de la historia de España. Un ejemplo es la Fundación Pablo Iglesias, creada poco después del fallecimiento del padre del socialismo español, y reorganizada desde 1977 como un centro ejemplar de documentación y de estudio. Nada parecido existe en la derecha. Existen fundaciones y archivos particulares, algunos de ellos donados a instituciones académicas o similares, pero no hay ningún centro que haya hecho el esfuerzo, ni siquiera que se haya planteado, reunir, conservar y poner a disposición de los historiadores la documentación que constituye el tronco de la tradición conservadora y liberal española. Se llega, a lo sumo, a think tanks, organismos volcados en el presente y la coyuntura política.

Como era de esperar, cuando se trata de oponer argumentos al gran proceso de recreación de la identidad española puesto en marcha por la Memoria Histórica o Democrática -porque de eso se trata y no de una medida legislativa coyuntural, partidista o ideológica- la derecha carece de material, de elementos de apoyo y en última instancia de argumentación. Amnésica voluntariamente, con todo su empeño, no tiene historia que contar.

Naturalmente, tampoco ha habido un esfuerzo por incentivar los estudios universitarios por rescatar ese pasado. Se realizaron actos de conmemoración cultural en torno al centenario de 1808 y, hace ya más de veinte años, de conmemoración de algunas figuras como Cánovas y Sagasta. Poco más. Así que, salvo algunas excepciones muy bien contadas, las respuestas historiográficas al relato progresista de izquierdas de la historia de nuestro país -que es el relato de un fracaso, porque tal es la historia de la nación española elaborada y asumida hasta ahora por la derecha- han venido de zonas ajenas a la investigación reglada y a la academia.

Unas veces son mejores que otras -y en algunos casos son excelentes, como en muchos otros son meros exabruptos- pero siempre queda fuera del saber institucionalizado y, por tanto, de aquello que nutre la cultura y la historia que cuenta y que se enseña. Un miembros del gobierno de Sánchez habló del consenso entre historiadores para justificar que la rectificación dela Ley de Amnistía de 1977 llegara hasta 1982, año de la llegada de los socialistas al poder. Es absurdo, pero no le faltan motivos para hacerlo. De tener en cuenta el título de un libro de Santos Juliá, uno de los grandes popes de la historia oficial de los últimos treinta años, hasta 2017 los españoles seguíamos viviendo en transición…

Uno de los varios problemas que están en la raíz de esta amnesia voluntaria -también sumamente cómoda, tampoco nos vamos a engañar- es el propio pasado de la derecha española. Y como también era de esperar, esa misma amnesia suministra a sus adversarios la mejor munición posible. El silencio, efectivamente, corrobora su supuesto pecado original, imborrable, que son los años de la dictadura de Franco. Y ese mismo silencio, y esa misma amnesia, acompañada como va de una adhesión acrítica a la cultura progresista, contamina todo su pasado a partir de ahí y le lleva a hacer aún más espeso el silencio en el que se refugia para no tener que aclarar su posición. Las escasas excepciones, relativas a algunas calles y a algún que otro monumento, no cambian la situación.

Uno de los elementos que podrían empezar a encauzar una posible solución es la fijación de una genealogía de la derecha española que aclarara su origen, su desarrollo, su actualidad y, además, su relación con lo que se llama, con un término que la derecha no debería haber hecho suyo nunca, el “franquismo”. La más evidente es la que recoge la larguísima tradición que arranca en torno a 1808 (con 1812 como base, pero también con otros elementos, como el conservadurismo de Jovellanos), continúa con la revisión del activismo doceañista ya en 1820 y crea pronto las condiciones para la creación de un Estado moderno con el esfuerzo de liberales y moderados en las décadas centrales del siglo XIX (desde Narváez hasta la Unión Liberal). Todo culmina con la Monarquía constitucional en 1876, con el pacto entre liberales y conservadores, la integración de lo que quedaba del progresismo y de la derecha hasta entonces no constitucionales. Desde esa fecha, 1876, hasta 1923, vienen los grandes años de triunfo de un sistema abierto, tolerante y pluralista, que va evolucionando hacia una democracia competitiva. Convendrá también explicar los ataques venenosos que este régimen recibió, antecesores -e inspiradores- de los que hoy en día está recibiendo el régimen democrático por parte del gobierno y de las instituciones a su servicio. Luego, a partir de 1923, vienen la propuestas constitucionales y democráticas, barridas por la suicida y nihilista intransigencia republicana.

La gran línea conservadora y liberal, que no se rompe del todo en tiempos de la dictadura, resurge luego con la Transición, los años fundadores de la Monarquía parlamentaria que sigue vigente a día de hoy, aunque en un proceso de mutación que vuelve a escenificar lo ocurrido hace un siglo. Esta, la gran corriente liberal y conservadora, es la tradición de derechas en la que se unen Monarquía, patriotismo y libertad. Siempre consideró compatible tradición y modernidad, participación política y vida privada, prosperidad y bienestar, así como pluralismo y consenso acerca de los textos constitucionales.

Y ahí está la gran línea en la que la derecha se podría reconocer y que ofrecería una interpretación consistente, contrastada y veraz -sobre todo veraz, sin mentiras ni manipulaciones- de la historia de España. También, la que permitiera articular una propuesta nacional atractiva para una mayoría. Desde ahí sería posible reintegrar, como de hecho se hizo durante la Monarquía constitucional, a corrientes distintas, ajenas a ese pacto básico pero que este mismo pacto no debe ni puede excluir.

Conviene, eso sí, tener las ideas claras. La crítica al liberal conservadurismo y a la Monarquía constitucional, es decir a la tradición liberal y conservadora, resultó letal para la convivencia de los españoles. Y volverá a serlo, en particular para una derecha que vuelva a plantearla como respuesta histórica a una izquierda que no deja de ser, como siempre lo ha sido, antiliberal sin remedio posible.

Una alternativa cultural necesaria
Cayetano González. Libertad Digital 30 Noviembre 2021

El proyecto social y político que puso en marcha Zapatero cuando llegó a la Moncloa en abril de 2004 ha tenido su continuación con Pedro Sánchez desde junio de 2018. En medio, un paréntesis de siete años de Gobierno del PP con Rajoy al frente, que no modificó ninguna de las leyes de ingeniería social impulsadas por su predecesor, pues se dedicó casi en exclusiva a la economía, como se ha encargado de recordar y de presumir en la plúmbea entrevista –no por culpa del entrevistador sino del entrevistado– que le ha hecho Jorge Bustos en El Mundo.

Ese proyecto social y político tenía y sigue teniendo dos objetivos que de alguna manera están interrelacionados: por un lado, la destrucción del régimen constitucional del 78, con una segunda transición en la que los socios preferentes de Sánchez –los independentistas catalanes, el PNV y los herederos políticos de ETA, amén de los comunistas y populistas de Podemos– verían mucho más cerca su objetivo de romper España. Por otro, la construcción de un nuevo orden social en el que desaparezcan absolutamente los valores cristianos, que han sido siempre una referencia en nuestra sociedad y la base de la civilización occidental.

Para hacer frente a este proyecto político y de ingeniería social, que en estos momentos constituye la moda dominante en muchos países, pero que tiene una especial virulencia en España, es necesario reaccionar no sólo en el ámbito político sino en el cultural, en el educativo, en el enfoque antropológico que se da a muchas de las materias que el Ejecutivo está empeñado en modificar. De ahí la necesidad de iniciativas como la que se dio a conocer el pasado viernes en Madrid con la presentación de NEOS, acrónimo de los cuatro puntos cardinales, que pretende ser una alternativa cultural a esa moda dominante centrándose en cuestiones tan importantes como la vida, la verdad, la dignidad de la persona y la familia, la libertad –con especial hincapié en la religiosa–, la Nación y la Corona.

La puesta en escena de NEOS fue brillante en la forma, con intervenciones de bastante calado, acompañadas de videos bien elaborados, con mensajes claros y directos, y una más que aceptable asistencia de público, entre el que se encontraban José Antonio Ortega Lara, Esperanza Aguirre y varios parlamentarios de Vox.

Entre los impulsores y promotores de NEOS hay personas conocidas en la opinión pública por su actividad política en un pasado reciente, como el exministro del Interior Jaime Mayor Oreja, la expresidenta del PP vasco María San Gil o el exalcalde de La Coruña –y exembajador de España ante la Santa Sede durante el Gobierno de Zapatero– Francisco Vázquez. Además, otras instituciones, como la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria, la Fundación Villacisneros y varias universidades católicas, apoyan y participan en la puesta en marcha de este proyecto.

Es muy importante y necesario que la sociedad civil se movilice ante la deriva a la que el tándem Zapatero-Sánchez ha llevado a España, tanto en el terreno político como en el social y cultural. Los que defienden determinados valores basados en los fundamentos cristianos no pueden quedarse esperando a que los partidos políticos que teóricamente tendrían que defenderlos les saquen las castañas del fuego. Eso ya no funciona así, y por eso iniciativas como NEOS, nacida desde la sociedad civil, son necesarias, van en la buena dirección y pueden servir para agitar conciencias y desperezar a esa base social que está ahí, que existe, que no está de acuerdo con lo que está sucediendo en España pero que, al mismo tiempo, no sabe, no puede o no encuentra cauces para actuar.

Lo que defiende y propugna NEOS no es precisamente lo que está de moda en estos momentos, y costará que tenga cabida en la mayor parte de los medios de comunicación. El acierto de esta iniciativa radicará, en buena medida, en que las acciones que se lleven a cabo consigan sumar y no restar; si sabe hacer llegar su mensaje de una manera positiva y atractiva; si tiene una actitud receptiva a otras iniciativas o a otras formas de hacer frente al proyecto ideológico de cambio del orden social que están llevando a cabo los actuales gobernantes. Y también debe mantener una posición independiente de los partidos políticos que teóricamente pudieran compartir en parte o totalmente sus planteamientos. Es la hora de reaccionar, de hacer cosas y no sólo de quejarse. El lema de NEOS sintetiza bien esa necesidad: "Porque no todo vale".

Honduras ante el abismo
EDITORIAL. https://gaceta.es

No hay paliativos para el fracaso que para el futuro de Honduras representa la más que posible victoria de la candidata izquierdista en las elecciones presidenciales celebradas ayer. Si se confirma el triunfo de Xiomara Castro, la mujer del bien depuesto expresidente liberal Mel Zelaya, los hondureños se asomarán al abismo preferido por el manual del Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla: reforma constitucional asamblearia, exaltación del indigenismo hispanófobo, asalto al Poder Judicial, represión de los medios de comunicación, reinvención del pasado y negativa a sujetarse al control de las organizaciones supranacionales que, como la OEA, velan por el desarrollo democrático y la prosperidad de las naciones americanas.

Este es el abismo que una mayoría de hondureños, a la hora en la que escribimos esto, ha elegido. Es una mala elección, como lo demuestran los datos económicos y el panorama social de todas aquellas naciones en las que el socialcomunismo paulista ha llegado al poder por unos medios y que se mantiene en el poder por otros.

Pero si no hay que dejar de señalar la responsabilidad de los votantes, también debemos señalar la de los políticos y otras oligarquías que han consentido que una mayoría de hondureños prefiera el abismo paulista antes que la corrupción que esos líderes y esas oligarquías financieras no han sabido o no han querido frenar. Corrupción no sólo económica, sino sobre todo moral.

La derecha debe entender que gobernar no es desaprovechar las oportunidades de regeneración de la vida pública. Un gobierno eficaz sólo puede luchar contra la corrupción conciliando las legítimas expectativas de prosperidad de los gobernados con el combate desacomplejado contra el rastro de miseria y muerte que el socialismo ha dejado, y por desgracia sigue dejando, en la región americana.

En Honduras, como en tantas otras naciones hoy sometidas al castrochavismo, la derecha no ha hecho pedagogía de la responsabilidad de cada individuo —incluidos los políticos, por supuesto— para con la sociedad, de la cultura del esfuerzo, del respeto y la sujeción al imperio de la ley, de la necesidad ordenar una eficaz separación de poderes y tampoco de que la economía de mercado es el mejor y más eficiente mecanismo que ordena las cuentas de una nación y permite, a pesar de ciertas desviaciones que deben ser corregidas desde el Estado, la mejora en la vida de las personas normales.

Sin esa pedagogía, sin ese compromiso por la honradez frente a la corrupción, no es extraño que los líderes políticos que desde la derecha blanda no han ofrecido una resistencia activa a la estúpida supremacía moral e identitaria de la izquierda, sean sustituidos por gobiernos liberticidas como el que se avecina en Honduras. Gobiernos como el de Xiomara Castro (casualidad de apellido) que no tienen ninguna vocación de sana y democrática alternancia al igual que no la tuvo su marido. El que crea lo contrario es que está ciego. Y no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Hoy mismo debe comenzar la reconquista de la libertad y de la prosperidad en Honduras. Será complicado, pero es inevitable e imprescindible.

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Fantasías antifascistas

Iván Vélez. https://gaceta.es 30 Noviembre 2021

«En una jornada que transcurrió sin incidentes…». Durante lustros, esta frase ha acompañado a las noticias que cubrían la llamada «fiesta de la democracia», es decir, la celebración de elecciones que, si bien no solían estar rodeadas de actos violentos que fueran más allá de la administración de silicona para inhabilitar cerraduras, tenían lugar bajo una violencia más profunda que los medios de comunicación obviaban en sus conexiones en directo con los colegios electorales.

Una violencia que tenía como protagonista absoluta a la banda terrorista ETA, de cuyos crímenes, recuerde el lector la metáfora nogal empleada por Arzallus, se benefició el PNV, y de su pactada ausencia de Cataluña, esa ERC que hoy apuntala al Gobierno de Sánchez. ETA, además de sembrar de cadáveres españoles las calles de nuestras ciudades, expulsó de las provincias vascongadas a una enorme cantidad de ciudadanos cuyas papeletas electorales nunca hubieran ido a parar al frente secesionista hoy disputado por Bildu a la secta fundada por Sabino Arana, de cuyas juveniles filas salió la banda del hacha y la serpiente. ETA, como machaconamente se repite desde las terminales mediáticas que envuelven al actual Gobierno, tan interesado en olvidar cuanto antes su rastro criminal para congraciarse aún más con Bildu, dejó de matar hace años, sin embargo, su proyecto, que con matices comparte un amplio espectro del arco parlamentario, permanece intacto e incluso avanza hacia su consecución.

Ocurre, sin embargo, que no todo el mentado arco ni toda la sociedad española están dispuestos a permanecer impertérritos ante la constante erosión que sufre nuestra nación. Prueba de ello son dos incidentes que han tenido lugar recientemente. El primero de ellos nos lleva a la Universidad Autónoma de Barcelona, vivero secesionista en el cual se adentraron algunos miembros de la plataforma estudiantil S’ha Acabat!, que lucha por hacer valer los derechos de los españoles en ese ámbito tan receptivo con quienes quieren cercenarlos. Apoyados por Vox, Ciudadanos y PP, un centenar de miembros de dicha plataforma fueron recibidos con el habitual grito de «¡fascistas!» y el lanzamiento de botes de humo, tras el cual los agentes de la autoridad desenfundaron sus porras y dejaron su impronta sobre la piel de algunos encapuchados. Apenas unos días después, una mesa informativa plantada por Vox en la Plaza del Pumarejo, enclave okupa sevillano cercano al lugar de nacimiento de José Díaz, para denunciar la inseguridad que padecen muchos de los barrios de nuestras ciudades, recibió la agresión de un conjunto de autodenominados antifascistas, a los que el propio Díaz combatiría por sus veleidades anarcoides.

Es evidente que el vocablo «fascista» y su correlato «antifascista» están desconectados de su verdadero significado histórico, hasta el punto de convertirse en un mero insulto. Sin embargo, el creciente uso de la violencia física contra quienes vienen a cuestionar el estado autonómico e ideológico de las cosas, empieza a resultar preocupante y lo estará más si entra en vigor la nueva Ley de seguridad contra la que se han manifestado todos los colectivos policiales patrios, que ya han sido acusados de… fascistas por los autoproclamados «antifascistas» y por algún que otro propagandista que ocupa su cuota en las tertulias televisivas.

No hace falta poseer la ciencia media para adivinar que esta reforma, que viene a modificar la por sus detractores llamada Ley mordaza, abre enormes posibilidades a los encapuchados habituales, cuyas acciones, más allá de algún desahogo purista y maximalista, suelen favorecer al proyecto disolvente tutelado por un PSOE aupado al poder por filoetarras y secesionistas a los que Sánchez hace continuas concesiones. En el caso de que el doctor fuera desalojado, democráticamente, de La Moncloa, todo parece indicar que, al amparo de las garantías de la nueva legislación, las calles arderán en contra de ese supuesto fascismo al que fantasean combatir los guerracivilistas hijos de la Memoria histórica.

Cortesías académicas de los separatistas
Pablo Planas. Libertad Digital 30 Noviembre 2021

El pasado verano un profesor de Historia del Arte llamado Carles Mancho insultó gravemente a un colega, el catedrático de Filosofía del Derecho Ricardo García Manrique. Sucedió en el claustro de la Universidad de Barcelona. Mancho espetó un "fascista" y un "colono" a García Manrique por mostrarse este contrario a los posicionamientos independentistas que llevaba a cabo el rectorado en nombre de toda la comunidad universitaria. Todavía espera García Manrique una disculpa, ya sea por parte del tipo que le dedicó esos epítetos o por parte del rector, un tal Joan Guardià, catedrático de Metodología de las Ciencias del Comportamiento. Resulta curioso que dicho Guardià adujera en descargo de Mancho que dijo lo que dijo "al amparo de las reglas de la cortesía académica". Efectivamente. Cortesía académica de la universidad separata.

Más cortesía académica. Existe un grupo de estudiantes kamikazes a los que les ha dado por reivindicar la Constitución y por ende, la unidad de España, la igualdad entre españoles y ese tipo de cosas tan mal vistas en la Cataluña oficial. Se hacen llamar S'ha Acabat. O sea, "Hasta aquí hemos llegado" en libre adaptación al español. Una de las ocupaciones de esos chicos y chicas es montar carpas informativas en los recintos universitarios para informar a sus compañeros de que no hace falta que se crean todo lo que cuentan en TV3, de que hay vida más allá del nacionalismo o de que el idioma español es tan catalán como el catalán. Son los punks de nuestros días.

Se trata además la suya de una actividad que entraña sumo riesgo, dada la actuación de brigadas de la porra, estudiantes encapuchados que con el visto bueno de los guardianes de la cortesía académica y los partidos independentistas del Gobierno regional se dedican a destrozar las carpas informativas y a agredir y a amenazar de muerte a los disidentes de S'ha Acabat. Lejos de amedrentarse, estos chicos y chicas le han pillado el punto a la adrenalina y persisten en sus mensajes disolventes contra la caspa separata, los rectores al servicio de la causa amarilla y la Cataluña pequeña, cateta y mojigata.

La semana pasada tuvo que intervenir la policía autonómica para evitar que una horda de cabezas huecas y cabecitas locas de los partidos separatistas linchara a los irredentos de S'ha Acabat en el campus de la Universidad Autónoma de Barcelona. Y es que la Universidad en Cataluña se ha convertido en una extensión del poder político regional, de modo que lo propio es dar caza a los que protestan, aplastar a los que discrepan y silenciar a los que dudan. Les está quedando una Universidad guapa, guapa, a la altura de su miseria moral.

Nadie en el nacionalismo ha condenado los ataques a los estudiantes o los insultos a los profesores no nacionalistas. Socialistas y podemitas miran para otro lado, lo cual es casi peor que ser cómplice de los separatistas.

El espíritu de ETA
Santiago Navajas. Libertad Digital 30 Noviembre 2021

Trotsky criticaba a los terroristas anarquistas, pero no por su maldad sino por su ineficacia. Creer que matar está mal le parecía propio de fariseos morales, pero pretender destruir el capitalismo mediante bombas, secuestros y asesinatos organizados de manera individual le parecía estúpido. Lo que recomendaba para destruir las democracias burguesas era llevar el espíritu de venganza por la senda de una subversión que parasitase los sistemas liberales hasta corroerlos por dentro. Ese espíritu de venganza, una mezcla de resentimiento y crueldad propio de disminuidos morales, es el que nutre la alianza entre nacionalistas y socialistas, que constituyen no un Gobierno Frankenstein sino un sindicato homogéneo de rencores diversos unidos por el interés económico y el nihilismo político.

Según Odón Elorza, el problema de España no es ETA sino Franco. Dado que el dictador murió en 1975 y la banda terrorista anunció que dejaría de asesinar en 2011, cabría pensar que a lo que se refiere el dirigente socialista es a que, a pesar de la diferencia del tiempo transcurrido, el espíritu franquista sigue sobrevolando la democracia española, ocupándose de los flecos de aquello que, según la leyenda, dejó Franco atado y bien atado, mientras que el espíritu de ETA ha desaparecido de la sociedad vasca y ha dejado de amenazar a la democracia española.

Sin embargo, hay indicios de que no es así. Sin duda hay nostálgicos de Franco, como quedarán herederos del falangismo y reminiscencias carlistas. Pero la atmósfera tóxica del nacionalismo violento sigue filtrándose por los intersticios de ese paraíso vasco de restaurantes triestrellados, museos contemporáneos galácticos, tradiciones milenarias con toques posmodernos y unas instituciones monopolizadas por los ocho apellidos vascos que guardan las esencias de la lengua, la tierra y la sangre.

En el País Vasco, y por extensión en el resto de España, sigue pesando la losa de los crímenes no resueltos, el acoso a los demócratas que defienden la Constitución, la extorsión que los nacionalistas de PNV y Bildu denominan cupo y los mafiosos de la Camorra y la Cosa Nostra pizzo, el adoctrinamiento en el sistema educativo, la politización de la televisión pública y una sociedad civil que está sometida, en general, a las subvenciones económicas y amenazas políticas de la casta social-nacionalista, hegemónica en todos los ámbitos. El que se mueva de la cosmovisión nacionalista no es que no saldrá en la foto de la utopía diseñada por Sabino Arana –una combinación de boinas, misas y tecnología–, es que será borrado de la sociedad como Stalin hacía desaparecer a sus enemigos de las representaciones soviéticas.

Nada de este triunfo del espíritu de ETA sería posible si no fuese por la complicidad del PSOE. Siguiendo los parámetros de las víctimas de secuestro que acaban ayudando a sus captores, los socialistas han blanqueado a pasados terroristas como Otegi de la misma forma que han indultado a presentes golpistas como Junqueras. No es de extrañar que finalmente hayan terminado colaborando, vía Zapatero principalmente, con las dictaduras hispanoamericanas, a las que sus camaradas comunistas de Gobierno se niegan a calificar de tiranías. Lo que en Alberto Garzón, Yolanda Díaz e Irene Montero es lógico y coherente con su ideología totalitaria, en el PSOE, que al fin y al cabo renunció a la filosofía de la violencia de Karl Marx y se alejó de quienes como Álvarez del Vayo promovían el terrorismo, constituye una de las páginas más negras de su historia.

El espíritu vengativo de ETA ha evolucionado como el covid-19, mutando hacia una sintomatología más leve pero sin perder su esencia criminal, su talante xenófobo y su obsesión hispanófoba. Trotsky estaría orgulloso de Otegi, Junqueras y Sánchez. Y, qué duda cabe, del portavoz de todos ellos, Odón Elorza.

La Generalitat gana tiempo con la inmersión lingüística
María Jesús Cañizares. cronicaglobal 30 Noviembre 2021

Ejecutar o no la resolución del Tribunal Supremo que obliga a incluir un 25% del horario lectivo en castellano, es una decisión que se tomará “al más alto nivel”, esto es, por parte del consejero de Educación, Josep González Cambray, y el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. Mientras tanto, el Govern valora si la solución pasa por una nueva ley, con lo que ganaría tiempo junto a un posible recurso ante el Tribunal Constitucional. Aragonès ha anunciado que convocará el Pacte Nacional por la Lengua a principios de 2022 para "crear un consenso amplio" a favor de la inmersión.

La polémica coincide con un punto de inflexión del PSC, que pide respeto a las sentencias judiciales, aunque existe división en sus filas. Mientras dirigentes como Salvador Illa y Eva Granados son contundentes en su apoyo a flexibilizar la inmersión, cargos municipales se van a enfrentar en los próximos días a mociones favorables al modelo actual que pondrán contra las cuerdas a los socialistas catalanes.

Blindaje jurídico
El Govern asegura que no cambiará el modelo lingüístico, por lo que no instarán a los directores de centros a hacerlo: les darán "cobertura buscando caminos de blindaje jurídico" para mantener la inmersión lingüística, aseguró el president.

Precisamente ayer, cuatro representantes de la Junta de Central de directores de centros de Primaria y Secundaria comparecieron en la Comisión de Educación del Parlament, donde aludieron al conflicto lingüístico bajo la premisa de que “cumpliremos con la legislación vigente”. Aseguran que, a pesar de la polémica generada, “no existe preocupación en los centros”, porque los resultados son prácticamente idénticos en ámbitos lingüísticos distintos. “Dentro de los centros no hay un problema de lengua, nosotros lo que haremos es dar cumplimiento a lo que se decida”, aseguraron.

Fuentes del departamento afirman que “sobre la mesa hay varios escenarios”. Ya los había en el anterior mandato, cuando el entonces secretario de Políticas Educativas, Carles Martínez, se reunió con cargos municipales para abordar los proyectos lingüísticos que la Justicia iba anulando por no aplicar esa cuota del 25%. Corría el mes de abril y Martínez ya advertía de que “es probable que el recurso (presentado por la Generalitat) sea rechazado, la sentencia pasaría a ser firme y entonces se debería aplicar el 25% de forma inmediata”.

"Debemos actuar"
Admitía el alto cargo que el tema “es muy importante y preocupa, ya que se debería actuar en los próximos tres o cuatro meses”. Ante esa situación, la consejería planteaba dos posturas: aceptar los porcentajes de un 25% en castellano y un 75% en catalán para, de esta manera, garantizar ese porcentaje mayoritario de lengua catalana en todos los centros, o elaborar una ley que permita al departamento ganar tres o cuatro años hasta que el Tribunal Constitucional se pronuncie, ya que la aplicación de cuota era considerada “una barbaridad pedagógica”.

Con el cambio de gobierno, Carles Martínez fue sustituido por Núria Mora y los acontecimientos judiciales se han precipitado. Tras la resolución del Supremo, es necesario ejecutar la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Cualquier parte interesada puede instar ese incidente de ejecución, aunque hay que tener en cuenta que fue el abogado del Estado el que presentó recurso. Los pactos entre Pedro Sánchez y ERC sitúan al Gobierno en una difícil situación. Pero es que, además, los republicanos y En Comú Podem han presentado mociones municipales que obligarán al PSC a pronunciarse en feudos soberanistas.

Adiós al tabú
Hace meses que la inmersión dejó de ser un tabú en las filas socialistas y su nuevo líder, Salvador Illa, se ha mostrado contundente en esa necesidad de adaptar los currículos escolares a la realidad sociolingüística catalana. No ve mal que se imparta una asignatura más en castellano, pues a su juicio, "no veo que comprometa al catalán como lengua central" en la escuela catalana.

Ayer, durante la celebración de la citada Comisión de Educación, el PSC votó en contra de una propuesta de Vox a favor de cumplir con la sentencia sobre el castellano. La diputada del PSC-Units, Esther Niubó, concretó la posición de su grupo. “No votaremos a favor de una moción que defiende la segregación lingüística. Somos fundadores de un modelo que garantiza el bilingüismo. Defendemos el catalán como lengua vehicular, y también el castellano”, dijo Niubó.

Afirma la diputada que “los proyectos lingüísticos de cada centro deben su realidad a cada entorno social. Apostamos por la flexibilidad. Dejar a los maestros que decidan, en función de la autonomía de centro”.

Flexibilización
Por ello, Niubó instó a la Generalitat a publicar datos territoriales sobre esa realidad sociolingüística. “La sentencias no se deben desacatar, la desobediencia no es la solución. Hay que rehacer el sistema con datos sobre la mesa con diálogo y consenso”, subrayó.

Uno de los canales de diálogo que plantea el presidente Aragonès es el Pacte Nacional per la Llengua, con participación de la sociedad civil, entidades y representantes de diversos ámbitos, como el educativo, el cultural, el empresarial, el sindical, el periodístico o el deportivo. El objetivo del pacto, explica la moción aprobada por el Parlament a instancias de la CUP, es que "la lengua catalana (y la occitana en Arán) deje de estar 'minorizada' y pase a un status de normalización real, así como que se cumplan todas las directrices internacionales sobre lenguas amenazadas".

El líder catalán de Ciudadanos, Carlos Carrizosa, se ha mostrado muy crítico con PSC, al que acusa de votar a favor de propuestas en defensa del monolingüismo.

40 aniversario de la AVT
La AVT , en su 40 aniversario: Bildu es ETA y está en las instituciones
Redacción. https://rebelionenlagranja.com/ 30 Noviembre 2021

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha iniciado este lunes las conmemoraciones del 40 aniversario de su fundación con un acto en el Ayuntamiento de Madrid en el que el consejero de la entidad, Miguel Folguera, ha afirmado que «el terrorismo, aunque algunos quieran decir que ha desaparecido, está más vivo que nunca», porque «Bildu está en las instituciones» y «Bildu es ETA».

Durante la recepción en el Consistorio, en la que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (PP), se ha reunido con un centenar de miembros de la AVT, Folguera ha advertido de que «hace mucho daño» a las víctimas que a Bildu «se le reconozca como un actor político más».

También ha celebrado que Almeida esté trabajando por recuperar la iniciativa del Itinerario de la Libertad, aprobada inicialmente en 2015 por la exalcaldesa Ana Botella (PP) y que establece la instalación de placas en recuerdo de 382 muertos en 176 ataques terroristas en la ciudad.

Folguera ha aprovechado para reprochar a la predecesora de Almeida, Manuela Carmena (Ahora Madrid), que quisiera eliminar de las placas la palabra ‘dignidad’ y la bandera de España, elementos que recuperó el actual Gobierno a costa de retrasar el proceso.

Además, la presidenta de la AVT, Maite Araluce, se ha quejado de que a la asociación se le están cerrando «muchas puertas en muchas partes», y en concreto ha señalado al Gobierno central, «que no quiere asistir a ningún acto» de la entidad.

«Somos conscientes de que no todo vale en política», ha subrayado el alcalde, quien ha sostenido que las víctimas no son «ni de un partido ni de otro» y ha advertido del peligro de que se produzca una «revictimización» del colectivo como consecuencia de «juegos políticos».

En lo que al Ayuntamiento de Madrid respecta, Almeida ha dicho que la colocación de las placas del Itinerario de la Libertad «ya está en trámite para poder resolverse de manera definitiva», y que se sigue trabajando en la instalación del monumento a las víctimas que prometió en la campaña electoral de 2019.

Mañana, martes, el Museo Reina Sofía acogerá el acto central del 40 aniversario de la AVT, que ofrecerá reconocimientos a los profesionales sanitarios de España y a una serie de personalidades públicas del país, entre ellas la presidenta de la Comunidad de Madrid, la popular Isabel Díaz Ayuso.


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