AGLI Recortes de Prensa   Sábado 4  Diciembre  2021

La burla económica del Gobierno
EDITORIAL Libertad Digital 4 Diciembre 2021

No queda un organismo ni una casa de análisis que no haya tumbado las previsiones económicas del Gobierno para este año y los venideros. El último tijeretazo se ha producido esta semana, cuando la OCDE ha hundido del 6,8 al 4,5% la estimación del crecimiento del PIB de España este año. Para 2022, los cálculos de la OCDE también son desmoralizadores: el crecimiento del PIB apenas alcanzará el 5,5% el año que viene, lo que supone un descenso de 1,1 puntos respecto a la anterior estimación. Esto significa que España no recuperará el nivel de crecimiento previo a la pandemia, por lo menos, hasta el primer trimestre de 2023. De esta manera, estaríamos asistiendo ante un desastre económico sin parangón entre los países desarrollados.

Sin embargo, en el área económica del Ejecutivo continúa la farsa. El optimismo exacerbado de Sánchez, Calviño, Montero o Díaz durante toda la crisis del coronavirus se ha convertido ya en una auténtica tomadura de pelo. A pesar de que el INE, el FMI, Caixabank, Funcas, la Airef, la Comisión Europea y una veintena de instituciones más han tumbado uno a uno sus insostenibles números, el Gobierno no mueve ni un ápice sus previsiones y sigue insistiendo en que la economía española va a crecer un 6,5% este año. No puede haber más ficción en esta previsión, ni tampoco en las propias palabras de Calviño, que afirmaba hace unos días, sin vergüenza: "España será uno de los motores del crecimiento en Europa". El ridículo es mayúsculo.

Y es que, con la rebaja al 4,5% del PIB, se truncan también las esperanzas de que nuestro país lidere este año la recuperación, como preveía la OCDE y tanto presumía el Gobierno. De todas formas, de haber sido así, no estaríamos ante ningún hito con el que sacar pecho, ya que España tuvo el deshonor de ser la economía que más cayó en 2020, por lo que ser ahora la nación de mayor crecimiento no hubiera sido más que un mero espejismo propio del efecto rebote. Pero es que ni eso: España seguirá estando en el vagón de cola.

Que el Gobierno siga enrocado en unas estimaciones tan delirantes ante el descrédito de la comunidad económica es un escándalo, sobre todo teniendo en cuenta que esas previsiones son las bases sobre las que se han cimentado los Presupuestos de 2022. Estas cuentas ya no tienen ninguna credibilidad, pero hasta que el Ejecutivo no se vea obligado a rectificar su desfasado cuadro macro –que lo hará– sirven de perfecta excusa para seguir dilapidando, sin control, el dinero de los contribuyentes, sin aplicar, además, ni una sola medida de ajuste.

Pero la evolución del PIB no es la única falsedad económica que está propagando el Gobierno. Maestros de la mentira y de la manipulación, no dudaron en desmentir la crisis del coronavirus y ahora también niegan la desaceleración del crecimiento, y hasta se atreven a subestimar la inflación. Con un IPC que ha escalado en octubre al 5,6%, nos encontramos ante la mayor subida de precios desde hace casi 30 años; pero al Ejecutivo social-comunista le parece que "no es exorbitante" y la califica de "transitoria", adjetivo que ya ha fulminado la Reserva Federal de su discurso y pide que erradiquen todos los países. ¿La razón? La evidente subida generalizada de los precios en la mayoría de los productos que devora la economía y los ahorros de las rentas medias y bajas. Eso sí, mientras la inflación detrae poder adquisitivo y ahoga a los contribuyentes, Hacienda llena sus arcas con este impuesto en la sombra.

No debemos olvidar tampoco que el Gobierno sigue practicando el arte de maquillar la economía con los datos de empleo. Este jueves, el triunfalismo del Ejecutivo con las cifras del paro fue tan exagerado que no hacía falta más que introducirse un poco en los números para evidenciar que la creación de empleo público y la afiliación en la Comunidad de Madrid es lo que está salvando el márketing laboral de Sánchez. ¿Hasta dónde serán capaces de llegar con esta burla económica?

Los delirantes sueños del caudillo Sánchez

Jimmy Giménez-Arnau. okdiario 4 Diciembre 2021

Cualquier proyecto arrebatador de los social-comunistas es una farsa propagandística que genera mucha más ruina que ingresos. Como la coalición no tiene ecónomos solventes los sustituye por subastadores de subvenciones. Así anda la economía española, bajo mínimos, en manos de ineptos dados a despilfarrar, pues piensan que el ahorro es un vicio burgués. Por eso dilapidan millones sin ton ni son, dinerales que salen de nuestros impuestos. Nos exprimen hasta ahogarnos con tributos medievales que exige el tirano Sánchez, con el beneplácito de la morralla que le sorbe las meninges. Ya repletas las alforjas, de unos y otros, los social-comunistas simulan estar unidos cual lapas a una roca, e intentan convencernos de que no hay fractura alguna en una coalición nacida para pegar el sablazo. Pero en lo único en que están de acuerdo, aparte de empobrecernos más y más cada día, es en volver a conspirar abierta, constantemente, contra la legalidad.

El caudillo Sánchez y su chusma en alquiler, creen tener patente de corso para hacer lo que se les antoje: desde reírse de los jueces, hasta cargarse al Rey, o descomponer las fuerzas del orden. Sueñan con transformar España en una república bananera, sin ley, como Cuba o Venezuela, donde las mil atrocidades que cometen, Díaz-Canel y Maduro, contra sus pueblos respectivos se ven como algo normal desde la Moncloa. Es la España del futuro que quiere imponernos Sánchez, un caudillo de dibujos animados, además de un pájaro de mal agüero. Cuando un reformista inculto y muy tramposo plagia las malas artes de ZP, significa que nuestra nación corre un serio peligro. Hemos de librarnos, cuanto antes, mejor, de él, que está más preocupado por los muertos de un bando de la guerra civil, que por la vida y prosperidad de todos los españoles.

Yolanda Díaz que tiene más de víbora que de política, se ha vengado del nuevo caudillo, por dejar en dique seco su reforma laboral y lo ha dejado con el culo al aire. Según informó Carlos Cuesta en este digital: “Yolanda Díaz ha desvelado que el Ejecutivo y por supuesto, el presidente, conocían el riesgo del 8-M, y lo ocultaron e instaron a manifestarse sabedores de que enviaban a la gente a infectódromos”.

Recuerden que las manifestaciones feministas del 8-M-2020, es uno de los mayores escándalos de la degradación democrática, pues sólo un Gobierno irresponsable, oculta los muy graves riegos de contagio y manda a la plebe al matadero, es decir, a contraer el virus. Sánchez ya no habla de aquello, lo tapa, que es otra forma de mentir y así sobrevive, mintiendo. Como cuando nos dijo que él, y solo él, había derrotado al virus. Sí, claro, hasta que asomó la cresta de la sexta ola para dejar en evidencia al cantamañanas.

Los sanitarios que arriesgaron sus vidas para sofocar los males de la pandemia también le han montado un belén antes de Navidad y se han manifestado en distintas ciudades españolas contra el calamitoso Gobierno sanchista, por incumplir sus muchas promesas. Y estando, como estamos, con la aparición de la variante ómicron, le exigen que incorpore 200.000 nuevas enfermeras, con un coste de unos 300 millones, que alivien el incesante trabajo de la sanidad pública. Pero el necio hace oídos sordos a tales peticiones pues está muy atareado rifando millones entre sus socios separatistas para que le sostengan en el poder. Y mira que lo tiene fácil, para darle a los sanitarios lo que piden. Bastaría cerrar el Ministerio de Igual-da, que da igual y que despilfarra 450 millones al año en gilipolleces inauditas.

La ‘brocha Sánchez’, remedio socialcomunista al desempleo
OKDIARIO 4 Diciembre 2021

El Gobierno socialcomunista se jacta de que sólo hay 3.182.687 parados registrados en las oficinas del SEPE, después de que en noviembre la cifra de desempleados se haya reducido en 74.381 personas, pero oculta que esa estadística excluye innumerables categorías en las que se encuentra gente que no trabaja. En total, 755. 817 personas en edad laboral que no computan como paradas, pero que no engordan la cifra de desempleados. Bucear por las estadísticas del Ministerio de Trabajo es una aventura no exenta de sorpresas, porque nos encontraremos con epígrafes como «Otros no ocupados» (229.583), «Con disposición limitada» (294.223), «En Ertes» (125.632) y «Autónomos en cese de actividad» (106.180). Todos ellos están sin trabajar, pero no engloban las estadísticas de parados. Y es que si sumamos esas 755.817 personas que están para el Gobierno en una especie de limbo al número oficial de parados registrados, la cifra real de desempleados asciende a 3.938.504.

La pregunta es cómo es posible que en noviembre se hayan realizado casi un millón y medio de contratos y el paro sólo haya bajado en 74.381 personas. Y la respuesta es sencilla: porque 1.201.979 fueron contratos temporales, mucho de ellos de corta duración. La temporalidad -los «contratos basura» a los que se refería la izquierda cuando gobernaba el PP de Rajoy- son la constante, pero UGT y Comisiones Obreras pasan por alto este pequeño detalle que hace sólo unos años era su principal argumento para criticar la reforma laboral del Partido Popular.

Otro aspecto que merece un análisis, más allá del optimismo del Gobierno, es el del número de afiliados a la Seguridad Social, que en noviembre se situó en 19.771.613 personas. Es cierto que supone el nivel de afiliación más alto registrado y supera en 291.799 personas la cifra de ocupados de febrero de 2020, mes previo al inicio de la crisis sanitaria por el Covid-19, pero no es menos cierto que una mayoría de los nuevos cotizantes se debe al empleo público de las distintas Administraciones. En suma, la brocha Sánchez maquilla de forma casi mágica el problema del paro en España. En eso, son maestros.

El Estado está en quiebra, España aún no
Graciano Palomo. okdiario 4 Diciembre 2021

¡Qué difícil resulta al Gobierno aceptar la realidad de las cifras! El mismo día y a la misma hora en las que la OCDE rebajaba dos puntos el crecimiento para el 2022, la enfervorecida (de sí misma) y exaltada (por militancia) ministra de Trabajo, hablaba de “cifras increíbles” de crecimiento de empleo. Se lo olvidó decir que el mayor incremento se produce en el sector público y olvidó en el presumir que hay más de tres millones de personas mano sobre mano. Oficialmente.

Mientras los grandes medios de información internacionales se refieren a España como “un Estado en quiebra”-déficit, deuda pública, desajustes fiscales, desequilibrios, alto desempleo, etc…-el Gobierno encabezado por su presidente de paseo por el mundo -el último “rally” ha sido el Egipto del general El-Asi-si- autocalificándose de campeón de la recuperación y la resiliencia. Recuerda en demasía a aquel Zapatero que tenía la cabeza bajo el ala cuando llegó la gran crisis financiera que demostró su catadura como gobernantes.

Pues bien, hay que convenir que los organismos internacionales, los servicios de estudio interiores que todavía son independientes (quedan pocos), el Banco de España, la UE y el mundo económico privado va por un camino; el Gobierno escoge justamente el contrario. Incluso, respecto a las apreciaciones.

Me ha interesado durante esta semana que finaliza mucho un estudio firmado por el doctor por Harvard y profesor del IESE, Pablo Fernández, en el que afirma en sustancia que “el Estado español está en quiebra. España todavía no”.

En síntesis, la calculadora del enseñante/investigador no miente: el Estado español está quebrado, según las cuentas que ofrece el Gobierno y están publicadas. La deuda pública ha llegado a los 1.419 millardos de euros en el 2021. Los ingresos han sido inferiores a los gastos desde el 2008. La deuda sería mayor si los tipos de interés no fueran artificialmente bajos, porque el BCE altera los mercados financieros en aras a la estabilidad política, etc.

La pregunta resuena por todos los rincones del país. ¿Es sostenible la actual situación? Contesta el profesor Fernández y su equipo de investigadores: “Obviamente, no”.

A ello habría que sumar el desempleo (15%), más muertos que nacimientos desde el 2015 y todos los desequilibrios que el lector de este diario digital conoce. No son antipatriotas aquellos que denuncian un estado de cosas que no se puede mantener en el tiempo. Son realistas, mis queridos amigos.

Luego viene España. España todavía no está en quiebra. Porque España es una palabra no cuantificable en cifras. Es el corolario sentimental del Estado que todavía pervive, incluso revive, cada vea que se la pone en cuestión. Pero, no seamos excesivamente optimistas en lo que respecta a esto último.

Maestros de la opacidad
Pedro Sánchez nunca ha querido que se conociese públicamente cómo fue su gestión jurídica de la pandemia, y ahora le vienen los reveses, uno detrás de otro, hasta del Supremo
Editorial ABC 4 Diciembre 2021

El Gobierno ha vuelto a incurrir en un nuevo episodio de ocultación de información muy relevante sobre la aplicación de los distintos estados de alarma en nuestro país, declarados por cierto ilegales por el TC. Después de que la propia Abogacía del Estado, controlada por La Moncloa, haya admitido ante el Tribunal Supremo que hay más informes de los nueve que remitió al grupo parlamentario de Vox, previa reclamación de su portavoz, Macarena Olona, en agosto de 2020, ahora es el propio Supremo quien se niega a archivar la causa impulsada por este partido, ya que el Gobierno le impedía ejercer su labor de control parlamentario. Pedro Sánchez nunca ha querido que se conociese públicamente cómo fue su gestión jurídica de la pandemia, y ahora le vienen los reveses, uno detrás de otro.

Nunca actuó con la más mínima transparencia exigible en democracia, hurtó a la oposición su labor de supervisión del Ejecutivo, cerró el Parlamento, y aprovechó su situación de ‘servicios mínimos’ para hacer justo lo contrario que otros países, cuyos gobiernos sí informaban al Parlamento.

Es lógico que el Tribunal Supremo no archive este procedimiento porque es mucho lo que falta por conocerse. Alega la Abogacía del Estado que le entregó a Vox nueve dictámenes, justo los que rubricaba como Centro Superior Directivo del Servicio Jurídico del Estado. Pero hubo más informes que nadie conoce; por ejemplo, cinco cuya existencia consta: dos sobre los decretos del 14 y el 17 de marzo de 2020 alusivos al estado de alarma, otro sobre la procedencia de la primera prórroga, uno sobre el ‘plan de desescalada’, y otro más sobre la prórroga de seis meses decretada en octubre de ese año. Cuando quiere, Sánchez es deliberadamente selectivo para no quedar en evidencia. No es difícil sospechar que los informes ocultados a Vox, y por tanto al Parlamento, no son favorables a las tesis propagandísticas que impuso Sánchez desde la mesa del Consejo de Ministros. Si hubo observaciones jurídicas críticas no se sabe. Si hubo reseña de contradicciones, tampoco. Ni si la Abogacía alertó de algún abuso de ley o de la utilización ilegítima de la alarma, como ha hecho el TC.

Buena muestra de que Sánchez actuó a sabiendas de que el objetivo era controlar sin fugas todo tipo de información que pudiera retratarlo como un presidente que contraviene informes jurídicos esenciales es lo que acaba de ocurrir con las revelaciones de la vicepresidenta Yolanda Díaz. Dentro del Consejo de Ministros había un discurso, y fuera, otro muy distinto. Si el Gobierno no quería incurrir en un alarmismo que consideraba innecesario, no necesitaba diseñar un engaño masivo a los ciudadanos. Ahora, con el daño hecho, cobra todo el sentido que, como adujo ayer el PP, actúe la Fiscalía, al menos para investigar. Y que, como mínimo, Sánchez tuviera la gallardía de someterse a una comisión de investigación parlamentaria, porque no es posible priorizar el tacticismo oportunista sobre la muerte de más de 100.000 personas. El Supremo tiene la obligación de acceder a los dictámenes ocultos, y todos los españoles, el derecho a conocerlos. Que a nadie le quepa duda de que si fueran favorables para Sánchez, ya estarían en notas de prensa de La Moncloa masivamente difundidas. El Gobierno ya se ha amparado demasiadas veces en las cuestiones de Estado y los secretos oficiales para sacudirse de encima problemas como el uso del Falcon, el caso Gali, los informes del Consejo de Estado contra sus leyes… Esto no va de filibusterismo gubernamental. Va de democracia, de transparencia y de verdad.

El independentismo alienta el choque entre familias por el uso del castellano en las escuelas
Un grupo de padres de un colegio se organiza para tomar medidas contra la orden dictada por el TSJC de impartir un 25% de clases en español en un aula de P5
Javier Gallego. Barcelona. larazon 4 Diciembre 2021

El cumplimiento de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que obliga a impartir al menos un 25% de las clases en castellano en las escuelas de Cataluña se antoja como una dura batalla entre independentistas y constitucionalistas. Tanto es así que un grupo de padres de la escuela Turó del Drac de Canet de Mar (Barcelona), donde el TSJC ha ordenado que, de inmediato, se dé un 25% de clases en castellano en un aula de P5, se ha organizado para plantar cara a la medida y se plantean, incluso, dejar de llevar a sus hijos a las asignaturas que se den en español, además de otro tipo de acciones.

Una manera, según explica Ana Losada, portavoz de la Asamblea por una Escuela Bilingüe (entidad en defensa del castellano), se «señala a las familias» que piden el uso del castellano y culpa también de ello a la Generalitat, que está contribuyendo a generar un clima de exaltación en la calle. «Quieren poner a la gente en contra de esas medidas», apunta Losada, en alusión a la sentencia del 25% de castellano. Lo cierto es que el Govern está alentando en los últimos días el incumplimiento de la sentencia del castellano, llamando a la movilización (Som Escola, el brazo escolar del independentismo, ha convocado una manifestación el 18 de diciembre, que respalda Pere Aragonès), y ese discurso empieza a calar entre el separatismo social.

«Quieren que la manifestación del día 18 sea un éxito y hacer ver que Cataluña quiere el monolingüismo», resume Losada. «Quieren echar más leña al fuego», añade. Lo cierto es que el grupo de padres de la escuela de Canet de Mar ha animado, de esta manera, el señalamiento de la familia que ha pedido clases en castellano para su hijo. En un mensaje a través de las redes sociales, este grupo revela que una familia de P5A ha solicitado que el 50% de horas lectivas se den en castellano y el TSJC, como medida cautelar, ha impuesto el 25% (tres tardes y dos horas intersemanales). La medida tiene que entrar en vigor el 8 de diciembre (el miércoles). «Un grupo de familias en desacuerdo con estas medidas impuestas, creemos conveniente reunirnos y plantearnos qué hacer al respecto. ¡Caña!», clama este grupo de padres. Entre los mensajes de algunos independentistas aparecen ya llamamientos a que le hagan el vacío al niño para que vaya «solo a clase el rato de castellano».

Quién se atreve a una moción
Javier Somalo. Libertad Digital 4 Diciembre 2021

Por la ocultación del peligro del coronavirus, con resultado de muerte, de mucha muerte, habría que echar a Sánchez. Y juzgarlo.

Hubo una semana de mil muertos diarios. La parca visitaba por doquier, sin distinciones: médicos y pacientes, fuertes y débiles. A destajo. Se habilitó como morgue el Palacio de Hielo de Madrid. El 31 de marzo de 2020 murieron en España 1.342 personas más que el mismo día del año anterior. Lo desconocido, el miedo con mayúsculas, entró en cada casa y favoreció el confinamiento, una medida sin precedentes para la inmensa mayoría de los españoles. Pero lo sabían, en el Gobierno lo sabían. Y lo callaron. Y además mintieron.

Confesión de Yolanda Díaz, hoy vicepresidenta segunda del Gobierno, en una entrevista en Radio Cable:

"Yo el 15 de febrero, como ya la pandemia azotaba fuertemente a Italia, convoqué a mi equipo porque tenía la convicción de que Italia es España y por tanto teníamos que desplegar un montón de medidas porque veíamos lo que iba a pasar. Tanto fue así que el 4 de marzo, si lo recordamos, presenté una guía que fue enormemente polémica en el Gobierno y también fuera se me acusó de ser una alarmista. En fin, esto fue en la antesala del 8 de marzo".

Como somos de memoria frágil, conviene recordar que por esas fechas el Gobierno andaba como mozo de equipajes ocultando las maletas de Delcy, la "gacela" de Zapatero, a su paso por España. También había fuego graneado entre Justicia (PSOE, Juan Carlos Campo) e Igualdad (Podemos, Irene Montero) a cuenta de la Ley del "Sólo sí es sí" por su "redacción farragosa y difícilmente comprensible", por sus "fallos formales" o por sus "duplicidades". Como dice eternamente Yolanda… "en la antesala del 8 de marzo".

Yolanda Díaz reconoce que ya sabía que el coronavirus estaba desbocado tres semanas antes del 8-MJuanjo Alonso

Cinco días más tarde de ese 15 de febrero en el que Yolanda Díaz se convenció de que "Italia es España" no tenía la misma sensación de gravedad, por ejemplo, Lorenzo Milá. En conexión en directo con Los Desayunos de TVE desde Milán y gesticulando hasta el extremo su incredulidad, dijo:

(…) La mayor parte de los infectados se están recuperando normalmente en su casa, como si fuera una gripe común. Menos de la mitad están hospitalizados y apenas 25 personas en la UCI. Esta es un poco la fotografía médica real que los médicos no se cansan de repetir… ¡pero chico!… parece que se extiende más el alarmismo que los datos.

Otros llegaban a incluir al virus como elemento de entretenimiento. "¡Coronavirus, oé!", cantaba entre carcajadas David Broncano en La Resistencia para "celebrar" que sería el último programa con público porque al siguiente ya le tocaban las restricciones, es decir, que ya había muertos.

Y resulta que Yolanda Díaz "veía lo que iba a pasar" pero se arredró a la primera de cambio porque la tacharon de alarmista. Ya. Y ahora, llegado el maquiavélico momento, puede entonar el "yo avisé".

Por la sentencia burdamente manipulada del caso Gürtel se planteó como ineludible la moción de censura que nos trajo a Pedro Sánchez y sus mariachis. Por la ocultación del peligro del coronavirus, con resultado de muerte, de mucha muerte, habría que echar a Sánchez. Y juzgarlo. Y después a Yolanda Díaz, por usarlo ahora como arma contra su socio y contrincante sin haberlo denunciado lo suficiente cuando, según ella, estaba claro. Doble inmoralidad. Porque, como ha recordado Juanjo Alonso en Libertad Digital, la misma Yolanda del "yo avisé" también dijo esto, el 4 de marzo, ya después de su famosa y oportuna guía:

"Quiero mandar un mensaje de absoluta tranquilidad. El Gobierno de España con el ministro de Sanidad a la cabeza están actuando correctamente y por lo tanto no aceleremos riesgos que a día de hoy parece que no existen".

¿Yolanda se convierte de pronto en Lorenzo Milá? ¿En Broncano? ¿Italia ya no es España a cuatro días del infectódromo del 8-M?
Lo que decían la 'responsable' Yolanda Díaz y el Gobierno los días antes del 8-MJuanjo Alonso

No hacía falta que Yolanda Díaz abriera el pico. Ni antes ni ahora. Ya sabíamos que lo sabían y que, con todo, animaron a las mujeres a acudir al 8-M "porque les va la vida en ello". No era una manifestación contra algo, era la herramienta para parir una ley injusta, la que sustituye a la imposible lucha de clases: la de géneros o estados sexuales o lo que quede tras derogar la biología en otra ley. Era un acto de agenda irrenunciable, sí, pero después hubo que ocultar muchas más cosas para (dejar sin) explicar los coladeros de puertos y aeropuertos, las chapuzas made in PSOE de las mascarillas de bazar chino, los contratos a favor de propios para comprar equipamientos de protección personal destinado a los sanitarios que morían salvando menos vidas de las que habrían querido. Ya aplaudiríamos después… que hacerlo es como decir que la culpa no es de nadie.

Dice Rocío Monasterio en esRadio que "el Gobierno entero debería caer". Pero caer es más bien accidental a no ser que alguien piense en la remota posibilidad de que quede vergüenza bastante como para pensar en dimisiones. Habría que echarles en unas elecciones. Pero sin esperar a que toque.

Hemos llegado hasta donde estamos a partir de una moción de censura que ya echó a Mariano Rajoy, un personaje feliz, al que nunca preocupó de España más que una cosa: él. Ahora hace gracia a niños y mayores pero se encerró en una tasca mientras votaban su despido, mientras le quitaban lo bailao. ¡Cuántos culpables hay!

Pero la razón por la que se montó el circo contra Rajoy fue la sentencia de la Gürtel con guion del juez José Ricardo De Prada, que se inventó los pasajes que inspiraron la moción más indigna de la democracia. ¿No es la gran mentira del 8-M y las muchas y necesarias mentiras posteriores argumento suficiente para una moción de verdad? Yo creo que sí pero sé que no será así. Y llego a la segunda conclusión gracias a Pablo Casado, Teodoro mediante. Por lo que hizo el PP cuando Santiago Abascal presentó una moción de censura contra Sánchez —Vox llegó a cedérsela al PP— y porque este PP sabía que lo sabían y, sin embargo, hizo seguidismo de los estados de alarma del Gobierno.

Salvo que un calculista electoral aconseje a Casado adelantarse a sus problemas y poner definitivamente a prueba su liderazgo, no veo moción posible. Que la Fiscalía de Dolores Delgado abra diligencias ¡de oficio!, que se monte una comisión de investigación parlamentaria… ¿Y la moción?

Blanqueamiento indigno de las tiranías
Editorial El Mundo 4 Diciembre 2021

Dos de cada tres habitantes del planeta viven hoy en dictaduras o en países con democracias formales en serio retroceso que se deslizan por pendientes iliberales. Y esta radiografía sombría es especialmente preocupante en Latinoamérica, donde se ha registrado en la última década la mayor erosión en los pilares sobre los que se asienta todo Estado de derecho. La mitad de la veintena de naciones que conforman el subcontinente sufre riesgo de involución. En este triste contexto nos encontramos con un ex presidente de España, que de algún modo sigue representando a nuestro país en el exterior -y que, sobre todo, ejerce una inquietante influencia en política internacional sobre el Gobierno de coalición que encabeza Sánchez-, asumiendo el protagonismo de un foro dedicado al blanqueamiento de las tres dictaduras ya asentadas en América Latina: Cuba, Venezuela y Nicaragua. Un foro que busca extender y reforzar en toda la región el eje bolivariano.

Es verdaderamente execrable el papel asumido por Zapatero en su reinvención como influencer político. Y resulta del todo indefendible su participación esta semana en México en las reuniones del Grupo de Puebla -que reúne a medio centenar de líderes izquierdistas, populistas y revolucionarios de Iberoamérica-, cuyas conclusiones han supuesto un baño de agua helada para los demócratas venezolanos, nicaragüenses y cubanos que luchan por la libertad. Sin ningún disimulo, el Grupo de Puebla ha respaldado a los regímenes de Maduro, Daniel Ortega y los Castro, al mismo tiempo que incidía en los mismos clichés hiperideologizados y ya tan manidos que vienen a culpar de todos los males en el subcontinente a las «injerencias» exteriores. Y ello cuando justamente la desidia y parálisis del conjunto de la comunidad internacional está siendo la mayor garantía para la impunidad y la perpetuación de estos regímenes totalitarios que pisotean sistemáticamente las libertades y los derechos humanos.

No ha estado solo Zapatero, desde hace años convertido en gran valedor de Maduro, en este foro que se ha cubierto de indignidad democrática. Con él han participado Baltasar Garzón, principal abogado defensor del operador internacional del chavismo, y Juan Carlos Monedero, uno de los fundadores de Podemos, en el ojo del huracán por las pingües sumas de dinero que podría haber recibido del régimen bolivariano, según trata de esclarecer en la actualidad la Justicia. Si ya es inaceptable la equidistancia entre la tiranía y la lucha por la libertad y la democracia, resulta desolador que los gurúes de mayor ascendiente sobre Moncloa se sumen sin careta a respaldar el populismo.

Paracuellos, un genocidio planeado
Pedro Fernández Barbadillo. Libertad Digital 4 Diciembre 2021

¿Es creíble que docenas de milicianos se ausentaran de sus puestos en las trincheras para sacar a cientos de presos de las cárceles y fusilarlos sin la participación de la Consejería de Orden Público?

Quienes defienden que el bando del Frente Popular encarnaba la democracia y la legalidad se encuentran con el obstáculo de navegar sobre el mar de sangre que manó de la represión perpetrada por el SIM y la miríada de ‘patrullas del amanecer’, comités de seguridad y checas.

Su solución es mantener impertérritos que los secuestros, torturas y asesinatos los realizaron gentes que se vengaban de la opresión sufrida durante siglos, sin contacto con las autoridades ‘legítimas’; y que éstas trataron, en la medida de sus posibilidades, pues estaban desbordadas por los ‘fascistas’, de evitar semejantes crímenes, condenables, pero comprensibles. En su libro El holocausto español, el publicista Paul Preston dedica un capítulo a Paracuellos, que titula así: "La respuesta de una ciudad aterrada".

El miedo insuperable es un atenuante en el derecho penal español. Se entiende, ¿verdad?

La matanza de un mínimo de 4.500 personas, incluidos 276 menores de edad (datos del principal investigador de la represión de izquierdas en la provincia de Madrid, José Manuel Ezpeleta) ejecutada en noviembre y diciembre de 1936 en Paracuellos del Jarama, Torrejón de Ardoz y Aravaca, no se puede comprender sin la campaña de propaganda contra el ‘enemigo interior’ (quinta columna) y la planificación de la Junta de Defensa de Madrid, ambas de responsabilidad de comunistas, tanto soviéticos como españoles.

Campaña de terror sobre su propia población
Después de que el Ejército de África cruzase a la Península el 5 de agosto de 1936 y los nacionales uniesen las dos zonas que controlaban, el siguiente objetivo militar fue la toma de Madrid. El Gobierno del Frente Popular enloquecía a sus tropas y su población civil con una campaña de propaganda de terror, en la que sobresalían la supuesta matanza de Badajoz y las violaciones de mujeres realizadas por los soldados marroquíes.

En los últimos días de agosto, Franco conquista Toledo y libera a los sitiados del Alcázar; el 1 de octubre, sus camaradas le eligen generalísimo; y prosigue su avance hacia Madrid, que había sufrido el primer bombardeo la noche del 27 al 28 de agosto. A lo largo de octubre, los nacionales toman Navalcarnero, Griñón y otros pueblos; en Seseña aparecen los primeros tanques soviéticos (T-26). En los primeros días de noviembre, caen Alcorcón, Móstoles, Getafe, Leganés, Fuenlabrada…

El cerco sobre Madrid se estrecha. Los generales Varela y Mola disponen sus fuerzas en cuatro columnas, en el norte y el oeste. El 6 de noviembre, los soldados de Varela irrumpen en Carabanchel y Villaverde. El ‘Gobierno de la Victoria’, presidido por el socialista Largo Caballero, no cree en la consigna que difunden sus periódicos y radios de que ‘Madrid será la tumba del fascismo’ y, en uno de los actos más vergonzosos de la guerra, huye a Valencia la noche del 6 al 7.

En Madrid queda la Junta de Defensa de Madrid, presidida por el general José Miaja y formada por representantes de todos los partidos del Frente Popular. La consejería de Orden Público la desempeña Santiago Carrillo en nombre de las Juventudes Socialistas Unificadas, ya al servicio del PCE, o sea, de Stalin. Carrillo, nacido en 1915, no pisó el frente durante toda la guerra salvo para hacerse fotos.

La invención de la ‘quinta columna’
En esa situación de miedo y derrota, apareció la expresión ‘quinta columna’. Según Julius Ruiz (El Terror rojo), "La primera utilización pública del término que se conoce en la zona republicana fue la que hizo Dolores Ibárruri en Mundo Obrero el 3 de octubre de 1936".

Su artículo fijó el mito: a una pregunta de unos periodistas de cuál de sus cuatro columnas entraría primero en Madrid, el general Mola respondió que la quinta, la que estaba dentro de la ciudad. Pasionaria concluía con una de sus habituales arengas a la matanza, del estilo de las que pronunció en las Cortes: "a este enemigo hay que aplastar inmediatamente".

Unos días después, Milicia Popular, periódico del Quinto Regimiento, por boca del comisario de la unidad, el italiano Vittorio Vidali, agente soviético, dio más detalles y añadió lo que les interesaba a los comunistas (Paul Preston, en El holocausto español):

"El general Mola ha tenido la complacencia de indicarnos el lugar donde se encuentra el enemigo. (…) La ‘quinta columna’ es un conglomerado de todos los elementos que hay emboscados en Madrid todavía, de gentes que simpatizan con el enemigo o que son ‘neutrales’, en contra de los cuales ha tomado ya nuestro Gobierno medidas oportunas, que han empezado a ponerse en práctica."

Bastaba acusar a alguien de ‘quintacolumnista’ para que fuese encarcelado o linchado.

Ruiz subraya que "el discurso del PCE en 1936 hacía hincapié en que la eliminación del enemigo interno era una condición sine qua non para la victoria en la Guerra Civil. Este mensaje fue recalcado una y otra vez aquel mes de noviembre. ‘Mundo Obrero’ declaraba el día 3 que el partido tenía la ‘obligación vital de aniquilar’ a la ‘quinta columna’"

‘Agit-prop’ comunista
Pero ¿de verdad Mola, que conocía el valor de la propaganda y manipulación de masas, ya que había sido director general de Seguridad entre 1930 y 1931, iba a desvelar la existencia de centenares de aliados escondidos en campo enemigo?

Ruiz asegura que "la autoría de Mola sigue sin haber sido demostrada". Como la expresión ‘quinta columna’ apareció por primera vez en el comunista Mundo Obrero justo tras la pérdida de Toledo pudo haber sido acuñada por los comunistas "para proporcionar un arma de propaganda eficaz en la lucha contra los espías". En esas semanas había en Madrid "adiestrados periodistas y policías soviéticos": Mijail Koltsov, Ilya Ehrenburg, Lev Lazarevich Nikolsky (jefe del NKVD en España)…

Esa "autoría comunista" explicaría el misterio del supuesto patinazo de Mola. Ruiz aduce que el estudio más completo sobre la ‘quinta columna’ en Madrid, el realizado por Javier Cervera (Madrid en guerra. La ciudad clandestina), "demuestra que no hubo ninguna organización clandestina en contacto con los franquistas hasta finales de 1936".

Además, el 7 de noviembre, Mola ordenó una investigación para saber si había en la ciudad "servicios organizados para atender las primeras necesidades cuando se ocupe Madrid". Si es verdad que conocía esa ‘quinta columna’, ¿para qué iba a dar esa orden?

El heroísmo de Félix Schlayer y Melchor Rodríguez
Ese mismo día 7, la Consejería de Orden Público comenzó las sacas de detenidos con la excusa de trasladarlos fuera de Madrid. En las prisiones de Madrid había, junto a militares y civiles implicados en el golpe de Estado de julio (muchos otros había sido ejecutados en los meses anteriores, como Pedro Mohíno y Jaime Quiroga, único hijo varón de Emilia Pardo Bazán), miles de ‘sospechosos’: estudiantes, sacerdotes, profesionales, empresarios, periodistas, funcionarios destituidos y hasta ancianos. Las partidas de asesinos rojos recorrieron las cárceles de Ventas, Porlier y San Antón durante un terrible mes.

¿Es creíble que en una ciudad sitiada, donde se había movilizado a los hombres y confiscado todos los vehículos, docenas de milicianos pudieran ausentarse de sus puestos en las trincheras, sacar a cientos de presos de sus prisiones, meterlos en camiones y autobuses, cruzar las barreras y puestos de vigilancia para trasladarlos a las afueras, fusilarlos y regresar a Madrid sin la participación de la Consejería de Orden Público, donde se redactaban las órdenes de traslado?

La prueba definitiva de la organización sistemática con que se cometió el genocidio es que éste concluyó cuando el 4 de diciembre de 1937 la Junta nombró al anarquista Melchor Rodríguez encargado de las prisiones, puesto en el que se ganó el apodo del ‘Ángel Rojo’ por su honradez y su valor. Ese cambio se debió a las presiones del cuerpo diplomático, enterado de los asesinatos en masa gracias al cónsul honorario de Noruega, el alemán Félix Schlayer, y el delegado de la Cruz Roja Internacional, el suizo George Henny. Este último sufrió un intento de asesinato.

El indulto de Franco
Las responsabilidades judiciales por el genocidio quedaron extinguidas bajo el franquismo merced a un decreto-ley promulgado por el general Franco el 31 de marzo de 1969, que declaró "prescritos todos los delitos cometidos con anterioridad al uno de abril de 1939".

Pero Carrillo tenía otras cuentas pendientes en España, como su responsabilidad en las partidas de maquis que causaron docenas de muertos y en el asesinato de camaradas desobedientes.

Paracuellos, las fosas comunes olvidadas de las víctimas del terror rojo
Libertad Digital visita el Cementerio de Los Mártires de Paracuellos, que gestiona la Hermandad de Ntra. Señora de los Mártires y Caidos en Paracuellos del Jarama.
Nuria Richart. Daniel Palacios. Libertad Digital 4 Diciembre 2021

La llegada al cementerio es desoladora y herrumbrosa. Una puerta al pasado. En la rotonda, la señal que indica dónde se encuentra este gran campo santo está oculta. Lo mismo que las miles de historias de los personas fusiladas aquí, en Paracuellos, entre noviembre y diciembre de 1936, hace ahora 85 años. Sobre lo de la señalización nos cuentan que da igual qué partido gobierne en esta localidad de las afueras de Madrid porque este episodio de la Guerra Civil española les resulta igual de incómodo a todos.

Contar la historia de las siete fosas comunes, con entre 5000 y 8000 cadáveres, sería más sencillo si las víctimas lo fueran de Franco y no del Gobierno del Frente Popular de Largo Caballero y Santiago Carrillo, y obra de milicianos sindicalistas, comunistas y socialistas. La Ley de Memoria Democrática elaborada por los herederos morales de aquellos políticos totalitarios de la Segunda República no ahorraría épica ni lírica para describir los fusilamientos masivos y la matanza selectiva, el genocidio en la retaguardia. Por cierto, es un dato sin duda relevante que Francisco Franco nunca visitara este lugar.

Paracuellos siempre ha sido un lugar para el dolor en la intimidad. Para rezar. Nos recibe, haciendo una excepción, el Presidente de la Hermandad Ntra. Señora de los Mártires y Caidos en Paracuellos del Jarama, José Calle. "Nunca hemos recibido una subvención", nos dice. Es un lugar privado, privado del reconocimiento y de la compasión ante un dolor que se mantiene vivo en las siguientes generaciones.

Pasamos varias horas recorriendo un lugar asombroso y simbólico. Cuesta creer que estas siete fosas comunes no importen a nadie, no abochornen.

Paracuellos es el asesinato selectivo y en masa de civiles a manos de "hordas marxistas", dice una lápida, por ser derechistas, católicos, religiosos, y algunos militares. La mayoría hombres, ya tuvieran 17 o 77 años. Familias enteras, padres e hijos que compartieron la celda o checa, que bajaron juntos al que sería su lugar de reposo eterno y que juntos recibieron el disparo en una fría madrugada de noviembre y diciembre.

Libertad Digital recorre el lugar. Todo empieza en la antigua carretera de Barajas, donde paraban los autobuses de dos plantas de la EMT cargados de miles de personas inocentes. Las famosas sacas.


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Lo parió la inmersión
Eduardo Goligorsky. Libertad Digital 4 Diciembre 2021

Sin proponérselo, el Rufián ha dicho una verdad como la copa de un pino.

Temo que perdamos el tiempo y erremos el quid de la cuestión cuando, al debatir el tema de la inmersión lingüística en Cataluña con sus partidarios y ejecutores, utilizamos argumentos relacionados con las virtudes pedagógicas del bilingüismo y con las ventajas de las que disfrutarían, en su vida social, laboral y económica futura, tanto en España como en el resto del mundo, quienes todavía se están formando en la enseñanza primaria, media y universitaria, si dominaran perfectamente el uso oral y escrito de la lengua castellana. Todo esto les importa un rábano a los mandamases supremacistas, cuyo único objetivo es la fundación contra natura de una republiqueta autocrática, de la que ellos serán dueños y señores en el peor estilo chavista. Con súbditos preferentemente iletrados, como ellos, pues así podrán manejarlos mejor.

La gran contradicción
Aquí es donde aflora la gran contradicción: proscriben el castellano en los medios de comunicación públicos, en la Administración, en el aula y el patio de las escuelas, en los carteles de los comercios y en el área cultural subvencionada, y los responsables de la represión implacable nos dicen que el catalán, única lengua oficial… ¡está en crisis! "La interacción en catalán en la escuela baja del 68% al 21% en 15 años", clama un titular (LV, 5/11).

Este comportamiento no es producto de una conspiración tramada en Madrid o en la sede de Netflix. Lo que sucede es que, a medida que pasa el tiempo, las nuevas generaciones –tanto si provienen de familias castellanohablantes como de familias catalanohablantes– toman conciencia, en su vida cotidiana, de que las autoridades las están obligando a concentrar todos sus esfuerzos en el aprendizaje de una lengua tribal, que coarta su progreso futuro, y optan por practicar, fuera del aula-cárcel, la que hablan quinientos millones de sus semejantes.

Familias valientes
Por supuesto, el aprendizaje exclusivamente lúdico del castellano dejará a estos jóvenes en inferioridad de condiciones respecto de quienes lo estudian disciplinadamente, pero estarán mejor preparados que si se sometieran a la inmersión permanente en catalán. Razón por la cual es aconsejable que las familias procuren darles una educación equilibradamente bilingüe y, si son valientes, que se sumen a la lucha por la aplicación estricta de las resoluciones judiciales sobre el empleo del castellano como lengua vehicular. Digo si son valientes porque los talibanes del régimen utilizan todos los recursos de presión e intimidación contra las familias acogidas a la ley. No es extraño que sean solo 80 ("superminoritarias", rebuznó el asno Rufián), como alardean los inquisidores. Están tan hostigadas como lo habría estado una familia que hubiera pedido la enseñanza en hebreo en la Alemania de Hitler.

La estrategia que planean emplear los comisarios de la lengua Josep Gonzàlez-Cambray (ojo al tilde identitario), conseller d´Educació, y Natàlia Garriga, consellera de Cultura, para meter en vereda a los escolares insumisos es la típica de todos los regímenes totalitarios, ya sean fascistas o comunistas. Aquí, a los espías, delatores y matones equivalentes a los SA nazis, los guardias rojos maoístas o los jefes de manzana castristas, los llaman "grupos impulsores". Empezarán a actuar en 200 centros escolares y sumarán 1.000 cada año, hasta llegar al total de 3.500. "Además, se dará formación a todo el profesorado", añade la noticia.

Ejemplo del éxito
Los capos de la Generaltat se jactan de que no obecederán la sentencia del Tribunal Supremo sobre la obligación de dictar por lo menos un 25% de asignaturas en castellano. Quien se hizo eco de este desplante en el Congreso de los Diputados fue, faltaría más, el bufón Gabriel Rufián, portavoz de ERC. Después de citar, sin desenmascararlos, a los miembros del Gobierno sanchicomunista que opinan que la inmersión lingüística es un "éxito", un sistema que "ha cohesionado a la sociedad catalana en los últimos 40 años" (LV, 26/11), el renegado de su cuna española se puso a sí mismo como ejemplo de ese éxito: "Yo soy hijo de la inmersión y hablo perfectamente castellano", afirmó.

Sin proponérselo, el Rufián ha dicho una verdad como la copa de un pino. Él es un ejemplo del éxito de la inmersión. No desde el punto de vista lingüístico, que es el que menos importa a los supremacistas incultos, sino desde el que concierne al lavado de cerebros: al Rufián lo parió la inmersión. A diferencia de los chavales avispados que, según la estadística citada más arriba, no se dejan engatusar por los adoctrinadores hispanófobos, el Rufián incorporó a su idiosincrasia todo el veneno que los predicadores del odio le inculcaron en la lengua del gueto.

Efecto teratogénico
La inmersión tuvo un efecto teratogénico (creador de monstruos) y moldeó un mamarracho que, burla burlando, presta servicios a la casta etnocentrista que lo utiliza al mismo tiempo que lo desprecia por no ser un auténtico pura sangre. Pura sangre catalana, se entiende. En cuanto a la cohesión social que, según el Rufián, sería fruto de la inmersión, él es la prueba de lo contrario. Representa a un partido cuyo proyecto secesionista se sitúa en las antípodas de más de la mitad de la ciudadanía catalana que se siente española y, además, es el muñeco del ventrílocuo maquiavélico Oriol Junqueras, cuyas tácticas oportunistas lo enfrentan visceralmente con los belicosos adictos al prófugo ensoberbecido Carles Puigdemont que los acusan a ambos –el ventrílocuo y el muñeco– de traición. ¿Cohesión social? Más fragmentación, imposible. Todos contra todos, con la bomba de relojería de la inmersión en la trastienda.

Cohesión social
La cohesión social sí es posible. Se cimentó durante la Transición en torno a la Constitución y la Monarquía parlamentaria. Hoy existen las fuerzas civiles y políticas capaces de recuperarla. Solo falta que se pongan en marcha encolumnadas en un gran frente de salvación nacional antes de que los buitres carroñeros enemigos de España nos devoren a todos.

Pacto de silencio mortal
Agustín García. okdiario 4 Diciembre 2021

Cuentan que Yolanda Díaz, con esa amable sonrisa de canguro recién contratada, ahora pintada de carmín, va dejando un rastro de jefes descabezados; eso sí, sin mancharse las manos. Primero rompió su coalición con Vicente Irisarri, alcalde socialista del Ferrol, cuando ella era su teniente de alcalde. D. Vicente no revalidó la alcaldía.

Luego, nuestra Yoli se fue al Parlamento de Galicia y de aquellos tiempos se recuerda a un traicionado Xosé Manuel Beiras, diciendo de nuestra protagonista aquello de “foi a primeira persona que me traizoou”.

Y, ya en Madrid, ¿alguien se acuerda de su último jefe, un tal Pablo Iglesias? Ni Irene. Como en las buenas películas, todo tiene que parecer un accidente, político, en este caso. Como presentarte a unas elecciones autonómicas para salvarnos de un inventado avance fascista y hacer la risa. Así cayó Pablo (¡Gracias, Isabel!).

No sé si es premeditado o les da gafe, pero lo cierto es que Vicente, Xosé y Pablo han caído y la beneficiada, a título jerarquicolucrativo, es esta gallega tan cariñosa. Y su actual jefe no necesita leer este artículo para saber cómo se las gasta.

Y, si no lo sabía, acaba de enterarse con sus últimas declaraciones en las que le acusa, a él y a su gobierno, de que fueron avisados del riesgo de pandemia, de que le llamaron alarmista y acordaron un pacto de silencio. Quizá estas declaraciones sean una perversa estrategia en un nuevo capítulo del juego de tronos monclopodemita para entretenimiento de polítologos. Si solo fuese eso, que más daría. Pero revela algo más, algo que todos sabemos que sabían (“Joé tía, el coronavirus”, que decía Irene) y que ahora, sin vergüenza alguna, esta -por ello- sinvergüenza, por fin reconoce de un Gobierno ídem.

Si esto fuese un país serio no pasaría un día sin que el presidente del Gobierno confirmase si lo que dice su vicepresidenta es mentira (en cuyo caso debería cesarla), o es verdad (en cuyo caso deberían cesar todos).

Podrá ser opinable, en un ejercicio de misericorde comprensión, si este gobierno ha gestionado mejor o peor la pandemia, pero lo que no es admisible es la mentira reiterada y descarada y que, a sabiendas del riesgo existente, postergaran la salud y la vida de los españoles a sus intereses partidistas, animándonos a todos a pasear sus pancartas (las ministras, eso sí, con guantes de latex).

Ya no sólo es el histórico Beiras el traicionado, lo son todos los españoles. ¿Y quizá también el Gobierno?

Ya estás tardando en aclararlo, Sánchez.

Iglesia y 'procés'
Oriol Trillas. Libertad Digital 4 Diciembre 2021

Tanto los fieles como los curas más jóvenes son los más contrarios al soberanismo.

El nacionalismo catalán ha tenido siempre una innegable raíz confesional, especialmente marcada por el auge católico que tuvo lugar durante el siglo XIX, muy influido por el poderoso carlismo local. A partir de los años sesenta del siglo pasado, sobre todo a raíz del posconcilio, la práctica religiosa fue languideciendo, convirtiéndose a día de hoy en la región española más secularizada. No obstante, a pesar de ello, siempre ha querido contar con una pátina eclesial. Desde el confesional Pujol, que se inició con el grupo Crist i Catalunya, a la elevada tasa de políticos que han pasado por el seminario o un monasterio (Rigol, Carod, Vallés, Terricabras, Colom, Carles Riera) o han tenido un cura o una monja en la familia, siempre ha bebido de fuentes cristianas y se ha apoyado en ellas. Ha sido un nacionalismo levítico. A continuación, se van a desgranar sus divisiones más efectivas, empezando por las escuelas. Ahí donde se adoctrina a los niños desde su más tierna edad. Seguiremos con la jerarquía y la vida religiosa y sacerdotal.

La Fundación Escuelas Cristianas de Cataluña
La Fundación es un verdadero lobby que engloba el 60 por ciento de los colegios privados de Cataluña, con 264.000 alumnos y 434 colegios; en sus diversas ramas de preescolar, educación infantil, primaria, ESO, bachillerato y formación profesional. La fundación se halla dirigida por el jesuita Enric Puig. Este miembro de la Compañía de Jesús fue director general de Juventud de la Generalitat de Cataluña desde 1980 a 1989. Sí, un cura era director general de los primeros gobiernos de Pujol. Un sacerdote fue designado por Pujol para cuidarse de la política juvenil. Ese director general pasaría con el tiempo a dirigir la escuela concertada cristiana en Cataluña. A nadie se le escapa que sin el adoctrinamiento de estos colegios religiosos no se habría alcanzado jamás el delirio independentista. A nadie se le escapa que sin la inmersión lingüística y sin la imposición del catalán jamás se habría dado lugar al discurso del odio que anida en una parte de nuestra población. A nadie se le escapa que sin la tergiversación de la historia que se enseña en estos centros jamás habría podido fructificar ese ánimo antiespañol. Llevan cuarenta años educando de la misma manera. Son varias generaciones las que han pasado por ellos. De profesores y de alumnos. Profesores que ya se han olvidado, incluso, de escribir en castellano. La Fundación Escola Cristiana ha realizado una verdadera labor de ingeniería cultural, pasando de cristianizar alumnos a convertirlos en militantes del secesionismo. Una política siempre arropada por el poder establecido. Ese pacto que se alcanzó en los primeros años del pujolismo: yo os cubro económicamente y respeto vuestras inmensas propiedades a cambio de que contribuyáis a "la construcción del país". Y debe afirmarse que se han aplicado con esmero.

Los obispos
La neutralidad de los obispos catalanes en el procés ha sido bastante generalizada. Pese a ello, los políticos, especialmente Oriol Junqueras, requirieron su mediación en aquellos días de octubre de 2017. A tal fin, buscó la intercesión del cardenal Omella, pero la respuesta de la Santa Sede fue categórica: desaconsejaba expresamente cualquier mediación eclesial y ordenaba no inmiscuir a la Iglesia en una hipotética negociación. El papa prohibía la mediación de Omella. Al mismo tiempo, al lehendakari Urkullu, del mismo palo vaticanista que Junqueras, se le ocurrió la figura mediadora del arzobispo de Bolonia, Mateo Zuppi, que había estado presente en la entrega de las armas de ETA. El prelado italiano también solicitó la venia papal y obtuvo la misma rotunda negativa que había recibido Omella. Adiós a las pretensiones de mediación eclesial. Con ello, el papa Francisco no sólo quería evitar conflictos diplomáticos, sino que reafirmaba su particular desagrado con respecto al proceso secesionista catalán. Al periodista de TV3, Vicenç Lozano, le llegó a decir: "Hábleme de Messi y no del procés". De los diez obispos residenciales catalanes, sí ha habido uno que rompió la neutralidad: el de Solsona, Xavier Novell, que antes de las elecciones de 2015 publicó una glosa pidiendo explícitamente el voto para Junts pel Sí e implícitamente para la CUP. Luego pidió el voto para el 1-O y se retrató votando. A partir de ahí no paró, pidiendo la libertad de los llamados presos políticos y adhiriéndose a la huelga general del 8 de noviembre. ¡Un obispado con el cartel de cerrado por huelga! Los obispos (salvo Novell) pueden haber guardado su neutralidad, por órdenes de Roma, pero esa neutralidad no ha sido seguida por el medio de comunicación oficial de la Iglesia en Cataluña: el semanario Catalunya Cristiana, que se malvende en la inmensa mayoría de los templos catalanes. Un semanario, propiedad de la fundación de igual nombre, que preside el cardenal de Barcelona. Una revista que sustituyó su logo, que pasó de una cruz a una estrella sobre cuatro barras en forma de mitra, que inevitablemente quedó asociada a la bandera independentista. Una revista en la que se publicó, por citar un ejemplo, un reportaje sobre la compra de armamentos, bajo el titular sensacionalista "Mercaderes de la muerte", y se ilustró con una fotografía que se correspondía con la protesta llevada a cabo en la manifestación del 26 de agosto de 2017, en teoría contra el atentado yihadista de las Ramblas. ¿Y qué pancartas se destacaban? Las que se dirigían contra el rey Felipe VI y contra el presidente del Gobierno, tuteados despectivamente como Felipe y Mariano.

Monjes y monjas
Gracias a un artículo dominical de Arcadi Espada en El Mundo se conoció que la abadesa de Sant Pere de les Puel·les, Esperança Atarés, obligaba a la comunidad a rezar cada día por el retorno de Puigdemont, y que había expulsado a la única monja que mostró su queja ante la ocurrencia. La disidente era sor María de los Dolores Díaz de Miranda, una benedictina asturiana de sesenta años, que llevaba dieciséis años en el cenobio de la calle Anglí, tan sumida en el ambiente que hablaba un catalán natural y perfecto. Espada nos relataba las palabras de la sentencia que condenaba a la monja:

–Sor María, estem preocupades. I es que...no has agafat el tarannà [pillado el talante] de la comunitat –le decía la abadesa.
–I em podeu dir què és el tarannà de la comunitat?
–Ah, no, això si no ho veus tu això... no podem fer-hi res.

Sor María Dolores anduvo durante seis meses por Barcelona como una homeless de la fe. Pasado el tiempo de reeducación la llamaron de Anglí. Pero la reeducación no había ido bien: quería ser monja. La esperaba la abadesa, esta vez con la priora. Fueron lacónicas.

–No puedes volver.
–No me podéis hacer esto.
–Es una decisión de la comunidad.

El monasterio de Montserrat tampoco podía faltar a los apoyos del procés. Aunque muy mermado de vocaciones, el cenobio benedictino sigue sirviendo de punta de lanza del nacionalismo catalán. "¿Es normal que haya líderes sociales y políticos en prisión preventiva acusados de rebelión y sedición, cuando Amnistía Internacional ha pedido su libertad?", preguntaba, desde el púlpito, el padre benedictino Josep Miquel Bausset en la misa conventual de un domingo de marzo de 2018. Y proseguía: "¿Fue normal la violencia que se produjo el 1 de octubre, cuando Amnistía Internacional también ha denunciado como excesiva la fuerza policial? ¿No es injusto que una parte del gobierno legítimo de Cataluña, como dijo el obispo de Solsona, esté encarcelado?". Otra misa conventual, esta vez del tercer domingo de Adviento, en la que predicaba el padre Bernabé Dalmau: "Para finalizar, ilustro esta última afirmación con un ejemplo actual, a la luz de la compasión que, tal como previene la Regla Benedictina, la naturaleza humana nos obliga a tener con ancianos y niños. Existe un abuelo, sí, un abuelo, como muchos de vosotros, que intenta transmitir a sus nietos Lluc y Joana los valores humanos y cristianos que su padre no les puede comunicar ahora, porque por causa del compromiso social y político que la Iglesia pide a los laicos, pasará por segunda vez la Navidad en la cárcel". El abuelo al que se refería es el padre de Oriol Junqueras.

No sólo fueron homilías, después vino la cesión de las celdas monásticas para aquellas personas que querían ayunar en solidaridad con los presos, entre las que compareció por dos días el presidente Torra. O una vigilia de oración en el interior del santuario benedictino en solidaridad con los políticos encarcelados por el 1 de octubre ante "la inminencia de la sentencia". En todas las ocasiones se utilizó el monasterio de la patrona de Cataluña para fines políticos y se pretendió excluir a más de la mitad de los catalanes contrarios al procés, entre ellos numerosos católicos, a los que ofende el uso partidista de Montserrat. No digamos al resto de los presos, a los que jamás se ha dedicado vigilia de oración alguna, en contraposición a la insistencia con que se reza desde la montaña santa por Oriol Junqueras y compañía.

Las iglesias que colaboraron con el referéndum
La parroquia de Vilarrodona (Tarragona), donde se contaron votos mientras el cura cantaba el Virolai revestido con alba y estola. Una parroquia a la que iban cuatro gatos, pero que ese domingo reunió a la mitad del pueblo, amparados por el párroco Francesc Manresa. Urnas que se escondieron en templos y locales parroquiales como los lugares de máxima seguridad y fiabilidad para el independentismo. Y uno de los puntos más estratégicos que no podía fallar: Sant Julià de Ramis, donde contaron con la complicidad total del párroco, mosén Sebastià Aupí Escarrà. El sacerdote guardó perfectamente el secreto y las urnas salieron de su parroquia el 1 de octubre con destino al colegio electoral donde tenía que votar Puigdemont. O la iglesia de Sant Pere i Sant Pau de Canet de Mar (diócesis de Gerona) que no sólo guardó las urnas, sino que sacó sus bancos a la calle como barricada para evitar la intervención policial, facilitados, con todas las bendiciones, por el párroco mosén Felip Hereu Pla después de administrar la eucaristía. Se permitieron las estelades en las torres de las iglesias, se han permitido carteles de democracia y apoyo al referéndum en los atrios, se han permitido homilías groseramente independentistas de sus curas, se han permitido incluso cantos políticos en las celebraciones y son normales las plegarias por los presos (sólo por determinados presos). Nunca, jamás, en los cuarenta años largos que llevamos de democracia se había visto una utilización tan groseramente partidista de la Iglesia, con un agravante: los que permanecen absortos, callados, pero cada vez más indignados ante esa continua ofensa, son mayoría. Los estudios sociológicos vienen señalando que el independentismo es minoritario entre los católicos catalanes. Entonces, ¿a qué viene esa verdadera sumisión, ese temor reverencial a no contrariarlos en nada? Se sabe positivamente que varios de los obispos, y especialmente el cardenal Omella, no ven con buenos ojos el proceso secesionista. Se sabe también positivamente que les preocupa esa apropiación de los símbolos y espacios religiosos. Pero no hacen nada. Permanecen oficialmente mudos, aunque en petit comité se quejen y despotriquen. Tienen miedo a significarse. Pero no, no puede ser normal que muchos católicos nos veamos expulsados del templo por unos mercaderes vestidos de amarillo. Llegará la hora de revertirlo. Simplemente porque tanto los fieles como los curas más jóvenes son los más contrarios al soberanismo.

Oriol Trillas, abogado y especialista en información religiosa.
Este texto es el capítulo 30 de El libro del nacionalismo, que acaba de publicar la editorial Deustro.

Anacarsis y la lengua
Julio Murillo. cronicaglobal 4 Diciembre 2021

No es mucho lo que sabemos sobre la vida de Anacarsis, filósofo y viajero escita de noble linaje, hijo de Gnuro y hermano del rey Caduida, nacido de madre griega, que recorrió la Hélade durante la XLVII Olimpíada. La poca información que ha llegado hasta nosotros es gracias a Plutarco y a Diógenes Laercio, doxógrafo que lo menciona en el primer libro de los 10 que conforman su obra Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, donde relata algunos de sus hechos más notables.

Cuando Anacarsis visitó Atenas trabó buena amistad con Solón, uno de los Siete Sabios clásicos de la antigua Grecia, inmenso legislador que abolió la leyes de Dracón e instauró la democracia como sistema convivencial y político. Cuando Solón le explicó los rudimentos del corpus de derechos y deberes que había entregado a los atenienses, jactándose de que algo tan bueno sería observado por todos y no podría ser transgredido por nadie, Anacarsis, escéptico, le tildó de iluso, poniendo en duda la efectividad de esas leyes, que comparó con una tela de araña en la que solo los pequeños insectos, los más débiles, quedarían atrapados, pero que difícilmente podría contener la ambición, codicia y maldad de los más ricos y poderosos: “La ley es una telaraña que detiene a las moscas y deja pasar a los pájaros”, concluyó.

Pero la anécdota histórica más brillante que conocemos de este filósofo menor es la contundente respuesta que dio cuando siendo invitado a un banquete de ciudadanos notables, el anfitrión, que quería sondear su brillo intelectual, intentó ponerle en un brete y le planteó un dilema. Se dice que le preguntó: “Dinos, Anacarsis, ¿qué crees que es lo mejor del hombre, cuál es su máximo logro, su mayor gloria y victoria?”. El pensador contestó sin titubear: “Sin duda alguna, la lengua; porque la lengua nos une, nos hermana, nos permite comunicarnos, convivir, compartir emociones e ideas”. El anfitrión, tras escucharle, le interpeló entonces sobre cuál era, a su juicio, lo peor del hombre, su mayor derrota y vergüenza, a lo que el escita repuso con idéntica presteza: “Sin duda alguna, la lengua; porque la lengua nos separa, nos divide, nos lleva al odio y a la mentira, y no nos permite entendernos ni convivir en paz”.

Si traigo a colación a este poco conocido filósofo es para ilustrar dos noticias muy distintas que nos ocupan en estos días. La primera de ellas, seguramente ya lo habrán intuido, es la sentencia del Tribunal Supremo (TS), que tras inadmitir un recurso de la Generalitat ratifica el dictamen emitido, el pasado mes de agosto, por el Tribunal de Justicia Superior de Cataluña sobre la obligatoriedad de que al menos un 25% de las horas lectivas en Cataluña sean impartidas en español, lengua vehicular y oficial del Estado, y propia, por origen y por uso, de la mayor parte de la ciudadanía catalana.

Todo un varapalo al sagrado tótem político lingüístico de la Generalitat y a sus técnicas inmersivas de coacción social con las que conculcan, día sí y día también, los derechos democráticos de los que no son de su cuerda. En el fondo, no lo olvidemos, no hablamos de nada nuevo, porque los distintos tribunales de justicia llevan años dictando la misma sentencia, que, invariablemente, el Govern y la Conselleria d’Educació se pasan por el arco de triunfo.

Todo es tan previsible que incluso aburre. Pero las resoluciones del TS obran milagros, son el casus belli perfecto, ad hoc, pues permiten al independentismo retroalimentarse, aparentar una unión que ya no existe, y con firme ademán apretar filas, distrayendo a su desencantada parroquia de la depresión que conlleva la derrota de saber que no van a ninguna parte. Sin agravios esta gente --iba a escribir gentucilla, pero seré educado-- no son nada. Estos varapalos jurídicos son siempre recibidos como agua de mayo por el nacionalismo irredento, pues le permiten desenterrar el tomahawk al ver peligrar uno de los fets diferencials que históricamente sustentan todos sus embustes, miseria moral e inquina.

Su reacción no se hizo esperar. Se subieron todos por las paredes, cual gatos ante un manguerazo de agua fría. Pere patufet Aragonès mirando en dirección a la Moncloa musitó: “No se atreverán a hacerle esto a un socio preferente; si hay PGE es gracias a nosotros. No acataremos. Respaldaremos todas las protestas que la sentencia genere”. Al unísono, Josep González-Cambray, consejero de Educación, instó a las escuelas a no variar ni un ápice el proyecto lingüístico, y tildó la decisión del tribunal de “nuevo ataque frontal de los jueces”. Tras hablar con María del Pilar Alegría, ministra de Educación, aseguró ante los medios tener garantía de que el Gobierno de Pedro Sánchez no pedirá ejecutar la sentencia del 25%. De eso ya se encargarán los tribunales. Si se atreven, claro.

A la vocinglera general se unieron muchas otras voces, y la que no podía faltar, porque sin megáfono se muere la pobre, es la de Ada Colau, que una vez más coronó la cima del estulticia intelectual al afirmar que el modelo lingüístico es un éxito –“El sistema (educativo) público debe defender un sistema igual para todo el mundo. Que incluye la garantía del pleno dominio de los dos idiomas”—, y que lo que deben hacer los padres que quieran más castellano en las aulas es “emigrar” a la escuela privada. Lógico. De cajón. Lo democrático empieza siempre en lo privado, porque lo público, lo que debería ser de todos, es ámbito exclusivamente reservado al pueblo elegido. Las declaraciones de la alcaldesa son de “apaga y vámonos”. También hizo acto de presencia en la polémica, aunque tímidamente, Salvador Illa, que revoloteó por el techo de la gruta, soltó eso de que “una materia más al año, en castellano, no hace daño (al catalán)” y se volvió a colgar boca abajo de una estalactita.

La noticia de última hora que demuestra que seguimos donde estábamos –es decir: en ninguna parte— y que esto no tiene visos de arreglo, es la dimisión de Maite Aymerich, responsable del Departamento de Educación de la Generalitat de que la sentencia del 25% sea implementada en los centros docentes: “¡Huyamos, quién me manda a mí meterme en semejante fregado!”.

Y de la oposición, y con esto concluyo, mejor ni hablemos. La oposición no es nada. Que Pablo Casado le diga al presidente del Gobierno que puede contar con sus escaños si decide incoar un 155 lingüístico​ en caso de rebeldía, o que Inés Arrimadas aproveche sus cinco segundos de cuota de pantalla, que mañana serán cuatro, es estéril y no convence a nadie.

Así que tras tanta alharaca, el asunto, la pelota, queda en el tejado del TSJC, que obviamente solo tomará cartas en el asunto si las protestas desbordan las calles. Olvídense. Va a ser que no. El nacionalismo siempre se ha jactado de que son muy pocas las familias –creo recordar, si la memoria no me falla, que menos de 100, unas 80 a lo sumo...— las que han protestado ante el despotismo lingüístico, porque… ¿quién es el guapo que se atreve a salirse de la fila, inmolarse heroicamente y exponer a sus hijos al estigma social, la exclusión, la pedrada y el escrache en estos andurriales tractorianos dejados de la mano de Dios? Nadie. En Cataluña los más valientes huyen. Y la denominada sociedad civil y sus organizaciones se las ven y se las desean a la hora de denunciar las arbitrariedades a las que el neofascismo identitario las somete.

Cataluña es, y mucho me temo seguirá siendo, una anomalía en un mundo moderno y democrático. La prueba fehaciente de que la respuesta de Anacarsis es irrefutable. Aquí la lengua no es herramienta de convivencia, de unión, de entendimiento, de concordia. Aquí la lengua nos separa, nos desune, es el peor de nuestros logros como sociedad. Y lo curioso, lo sumamente paradójico, es ver cómo la Administración, pese a imponer su tesis a hierro candente, se lamenta del retroceso en el uso del catalán, que para variar está en peligro de extinción, porque pierde audiencia, no está de moda, no es cool, y no tiene quien le escriba ni quien le ame…

La segunda noticia a la que me refería trayendo a cuento a Anacarsis es el hecho de que la filosofía –al igual que la ética, o el estudio comparativo de las religiones—, está siendo paulatinamente eliminada de nuestro sistema educativo. Llevan años con eso. Y no puede haber mayor tragedia para una sociedad que suprimir aquello que a lo largo de la historia nos regala cultura a espuertas, nos dota de referencias intelectivas, nos permite madurar y nos convierte en auténticos librepensadores.

Pobre Anacarsis. Pobre usted. Pobre yo. Condenados al rufianismo intelectual.

La España vacía y vaciada de un proyecto nacional democrático
Pedro de Tena. Libertad Digital 4 Diciembre 2021

Dicen ahora que hay una España vaciada, antes que vacía. Se insiste en el participio de pretérito, para dar pie a una interpretación conspirativa. ¿Habrá alguien que deliberadamente la haya vaciado con oscuros propósitos y con graves daños para sus habitantes? Tras el libro La España vacía de Sergio del Molino (2016), se ha puesto de moda que, además de las de Machado, hay otras dos Españas:

Hay una España urbana y europea, indistinguible en todos sus rasgos de cualquier sociedad urbana europea, y una España interior y despoblada, que he llamado España vacía. La comunicación entre ambas ha sido y es difícil. A menudo, parecen países extranjeros el uno del otro. Y, sin embargo, la España urbana no se entiende sin la vacía. Los fantasmas de la segunda están en las casas de la primera.

Inmediatamente, el vivales de Manuel Campo Vidal, que se dice hijo de esa España, se dispuso a impulsar lo que puede ser una plataforma política que pondrá en juego muchos escaños en futuras elecciones. Hasta 90 se ha dicho, pero desde luego 15, al menos según Luis Herrero, que sabe de encuestas, lo que ya sería toda una conmoción en el mapa electoral español.

Es más, es que ya fue el elegido –a saber por quién– para leer el manifiesto del nuevo tinglado. Voz Pópuli ha explicado su aportación desde Next International Business School, con cátedra de despoblación y reto demográfico incluida, desde su red de periodistas rurales y desde un proyecto-programa técnico con más de 300 páginas, base cierta de su futura opción política en las próximas elecciones autonómicas, municipales y generales.

Precisamente su presencia en el proyecto es lo que despierta la primera sensación de sospecha de que nada es casual y de que este movimiento político tiene un demiurgo dispuesto a beneficiarse de su cosecha de votos, por activa y por pasiva. Que Pedro Sánchez lo viera con simpatía hasta que se le notó y trató de escabullirse es la segunda. La tercera es que sean medios de comunicación ligados al PSOE y a la izquierda comunista los que estén entusiasmados. La cuarta, que las únicas regiones que no tienen organizaciones en su plataforma sean Cataluña y el País Vasco, donde Bildu, PNV y el separatismo catalán no permiten competencia.

Hay quien cree que se trata de unir la izquierda actual también con la I República y su deriva cantonal, de modo que, en España, en la que el particularismo municipal y de comarca es muy acusado, se termine de reventar la Constitución de 1978 logrando los escaños necesarios para dar un vuelco definitivo a la Transición. Galdós ya decía que la descomposición cantonal de la patria llevaría a un frenesí de independentismo, hasta individual. "Yo era también un cantón, o quería serlo", confesó desde su personaje.

Pero hay otra España vaciada, ésta sí, progresiva pero persistentemente de su conciencia nacional y patriótica, de su orgullo por la gesta de su transición democrática indolora, de su reconocimiento de que la organización constitucional nacida en 1978, aun con sus defectos, ha dado paso a los mejores cuarenta años de libertad, igualdad de oportunidades y bienestar material desde hace siglos.

Esa España, que es muy extensa, tanto como para conseguir casi 200 escaños o más en unas elecciones generales, está vacía de referencia a un modelo de convivencia que pueda visualizarse. Es, eso sí, una España trufada de críticas, de sermones condenatorios, de alegatos contra la destrucción de sí misma que alienta el Gobierno de Pedro Sánchez. Pero no se ve con claridad qué España queremos que sea la predominante en nuestra democracia ni se distingue con nitidez quiénes son los que la representan.

Resulta muy difícil, al parecer, dibujar con detalle y con entusiasmo cuál es la semblanza de una España abierta pero con legalidad, pragmática entre lo social y lo mercantil, unida aunque descentralizada en lo necesario, libre máximamente para el desarrollo de la individualidad, tolerante recíprocamente, dotada de una educación no adoctrinada, de una justicia lo más independiente posible, territorialmente cohesionada y solidaria, relacionada por la lengua común y conectada profundamente con el mapa democrático, sobre todo Europa y América.

Estoy convencido de que pueden componerse algunas decenas de estampas visuales sobre esta España que podamos firmar muchos porque reconozcamos nuestros deseos en ellas. Deberíamos después promover un gran pacto político y social y cortar la hemorragia moral que está dejando a esta España mayoritaria vacía de sí misma y sin esperanza alguna en el futuro. Esa es la gran estrategia política que necesitamos.

Comerciantes indignados por la imposición del catalán en una reunión con ERC
Una concejal de Sant Vicenç rechazó el ruego de un restaurador recién llegado a Cataluña de que utilizara castellano; los asistentes han enviado una carta de queja al ayuntamiento
María Jesús Cañizares. cronicaglobal 4 Diciembre 2021

“Hostil”. “Falta de respeto”. “Los extranjeros no somos bienvenidos”. Así describen comerciantes de Sant Vicenç de Montalt (Barcelona) la actitud que la concejal de Promoción Económica, Comercio y Turismo y de Consumo, Laia Sorribes (ERC), tuvo con el responsable de un restaurante en una reunión celebrada recientemente en este municipio costero. La insistencia de la edil a hablar en catalán, a pesar de que el restaurador de origen latinoamericano --que por miedo a represalias prefiere que no aparezca su nombre, pero su inicial es J.-- acaba de llegar a Cataluña, tensó el encuentro y ha provocado las quejas de los asistentes, la mayoría catalanohablantes. Crónica Global ha intentado recabar la opinión de Sorribes, sin éxito.

La polémica se produce en pleno recrudecimiento del debate sobre la lengua, después de que el Tribunal Supremo avale el 25% de horario lectivo en castellano en los colegios. El independentismo ha cerrado filas en favor de la inmersión.

"Es una falta de respeto"
El incidente ocurrió hace dos semanas, en una reunión celebrada en el Centro Cívico del municipio a la que asistieron una veintena de personas. El objetivo era reimpulsar la Asociación de Comerciantes de Sant Vicenç, un proyecto que se remonta a 2002 y se intentó retomar en 2019, pero debido a la pandemia quedó de nuevo en suspenso. Al encuentro acudió la concejal republicana, aunque "el ayuntamiento tiene poco que decir, pero se le invitó por deferencia". "Yo vi que uno de los asistentes, dueño del restaurante, tenía dificultades de comprensión del catalán. Muy educadamente, preguntó si podíamos hablar en castellano", explica a este medio uno de los participantes. Un comerciante se mostró reticente a cambiar al castellano, mientras que la edil manifestó que cada uno debía expresarse como más cómodo se sintiera.

“Hasta ahí bien --añade el testigo--, pero lo que nos dolió es que después dijera en dos ocasiones que esa persona ‘deberá aprender a hablar en catalán’. Yo soy catalanohablante, pero creo que fue hostil, creo que es una falta de respeto”.

Carta de queja al ayuntamiento
Tras el encuentro, uno de los participantes, también de origen foráneo, dirigió una carta al ayuntamiento en la que explica que, desde el incidente ocurrido, en el que se negó a dirigirse "en castellano" a uno de los posibles futuros miembros de la asociación, "sabiendo que él no habla todavía catalán, pues es un recién llegado", esta asociación ha perdido "unos cuantos posibles miembros".

Asegura el remitente que algunas personas se han sentido muy molestas pues "poniendo las diferencias políticas aparte, esta actitud envía un mensaje claro" a la gente como él, "extranjeros", que no son bienvenidos y que no están interesados en nuestra opinión como propietarios de negocios, "únicamente porque todavía alguien no ha aprendido catalán". Recuerda el comerciante que en Sant Vicenç hay muchos extranjeros que regentan negocios, "pagan sus impuestos" y por ende los servicios de Sorribes como concejal.

A su juicio, lo ocurrido es “una cuestión de comunicación, no de política”. En la carta se sugiere a Sorribes que visite a J. para suavizar las cosas, así como a las personas que se sintieron ofendidas. “Durante los últimos 25 años, lo que ha pasado con J., me ha pasado a mí en muchas ocasiones y mucho peor”, asegura este comerciante.

El alcalde se sensibiliza
El alcalde de Sant Vicenç, Víctor Llasera (Junts per Sant Vicenç), asegura que desconocía esa situación y según ha podido saber este medio, se ha puesto en contacto con J. para expresar su sensibilidad al respecto, ya que está casado con una mujer de origen latinoamericano.

El concejal del PSC en el Ayuntamiento de Santa Vicenç, Javier Sandoval, ha expresado en declaraciones a este medio su “firme rechazo a la actitud de desprecio de la concejal de ERC. Se ofendió y faltó el respeto a una persona recién llegada que lleva poco tiempo en Cataluña, que trabaja en el municipio, que aporta su grano de arena a la prosperidad de Sant Vicenç y cumple con sus deberes”.

En opinión de Sandoval, "por delante de la lengua que se utilice está la convivencia y el respeto a las personas. Una concejal debe trabajar por todos ciudadanos, sea cual sea su lengua y procedencia". "Por todo lo expuesto y exigimos a la concejal y gobierno una disculpa pública", concluye.
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