AGLI Recortes de Prensa   Martes 14  Diciembre  2021

Cómplice y culpable, Pedro Sánchez
OKDIARIO 14 Diciembre 2021

Cuando OKDIARIO afirma que el Gobierno socialcomunista es culpable -por pura complicidad con el separatismo catalán- del acoso que está sufriendo la familia de Canet de Mar no exageramos ni un ápice, porque la nueva Ley de la Educación incluye una cesión a los golpistas en materia educativa clave para entender lo que está pasando. Y es que la nueva ley no sólo deja sin definir la proporción de horas de clase que deben darse en español sino que, además, cualquier queja de los padres queda sin cuerpo de la Administración Central al que acudir para comprobar la realidad: y es que la ya minusvalorada Alta Inspección educativa directamente ni aparece con funciones en la ley. Así se entiende un poco mejor la situación: entregamos el control a los golpistas, le quitamos al Estado todos los mecanismos de inspección y, de facto, permitimos que en las aulas de Cataluña los separatistas pueden hacer y deshacer a su antojo, pasándose por el arco del triunfo todas las resoluciones judiciales que obligan a que el 25% de las clases sean en castellano.

Mientras, la familia de Canet de Mar sigue viviendo un infierno, marcada por una manada de bestias que tienen un comportamiento que guarda similitudes más que razonables con lo que hizo el nazismo con los judíos. La Cataluña del siglo XXI, bajo el yugo separatista, ofrece el retrato más descarnado de una democracia sometida al totalitarismo ideológico de sus gobernantes. Los mismos gobernantes que mantienen a Pedro Sánchez en La Moncloa. Nada es por casualidad: la nueva ley de Educación sentó las bases para que el golpismo pudiera imponer su dictadura lingüística en Cataluña. Con el Gobierno de Sánchez en el papel de cómplice, la historia del niño de Canet de Mar es fruto de esa connivencia letal entre el socialcomunismo y los enemigos de España. Claro que Sánchez es culpable. No hay más que comprobar cómo se esta lavando las manos para concluir que el calvario de la familia de Canet le importa una higa.

El caso del niño de Canet de Mar
Abel Hernández. larazon 14 Diciembre 2021

Un niño de cinco años se enfrenta al poder político en Cataluña. Exige su derecho a recibir clase en castellano como marca la ley y ha confirmado el Tribunal Supremo. La ley dice que le corresponde al menos un cuarto del tiempo de clase en la lengua de Cervantes, que ahora hablan más de 500 millones de personas en el mundo, entre ellos, sus padres. El resto en catalán, que una cosa no quita la otra. Enfrentarse al poder nacionalista en Cataluña, socio imprescindible del Gobierno español, parece una temeridad. Pero el niño de Canet de Mar lleva todas las de ganar. Porque tiene razón. El infame acoso a que están siendo sometidos él y su familia lo confirma. Su valeroso desafío al poder dominante está despertando en esta Comunidad las conciencias acobardadas, que llevan tiempo sometiéndose al dictado nacionalista para no meterse en líos. El caso del niño de Canet marcará un antes y un después en la irracional «guerra de las lenguas». Lo mismo que una piedra caída en el centro del lago produce una sucesión de círculos concéntricos que van hasta la orilla.

Están en juego muchas cosas. En primer lugar, el respeto a las decisiones judiciales en un Estado de derecho. Esa es la clave de un sistema democrático. Lo contrario es la barbarie, el regreso a la tribu. En segundo lugar, evitar que el idioma español –una lengua universal– se vea despreciado y constreñido en una parte de España. O sea, en su propia tierra. Eso no impide que se cuiden como tesoros preciosos las lenguas regionales como el catalán. Ahora mismo en Cataluña hay un menosprecio oficial, que roza la persecución, al castellano. El catalán es el principal instrumento político, aparte de las tergiversaciones históricas, de los separatistas. Y, en tercer lugar, el episodio de Canet de Mar y las reacciones oficiales desbaratan la imagen inocente y victimista que los nacionalistas catalanes se esfuerzan en difundir por Europa y por el mundo. Un niño de cinco años con una pequeña mochila escolar a la espalda se interpondrá siempre.

Al mismo tiempo, la imagen de ese niño desvalido y odiado por los socios de Pedro Sánchez se convierte en testimonio acusador de los pactos del actual Gobierno y del falso diálogo que pretende llevar a cabo con los soberanistas catalanes. O se está con ese niño o se está con sus acosadores. Es preciso elegir. No vale todo para sostenerse en el poder. Los padres de la criatura piden vencer de una vez la espiral del silencio. Que los socialistas se apliquen el cuento.

El español: idioma de la Soberanía y del Derecho

Ignacio Hoces Íñiguez. https://gaceta.es/ 14 Diciembre 2021

Si cinco siglos atrás España tenía por principal desafío la exploración y civilización de los territorios descubiertos y por descubrir, hoy la empresa española pasa, inevitablemente, por fortalecer nuestra nación en su identidad, convivencia, cohesión, fortaleza y proyecto.

Estas últimas semanas, con ocasión de las resoluciones judiciales que marcan un mínimo de un veinticinco por ciento de clases en español, porcentaje harto insuficiente, además de asombroso, tratándose de la lengua propia de la nación española, se ha vuelto a demostrar la importancia que tiene la lengua para las culturas políticas.

El separatismo lleva décadas, bajo la atontada mirada de los gobiernos de la nación, promoviendo la lengua regional en menoscabo del español, lengua común y propia de todos los españoles y de las tierras y pueblos de España. El separatismo, con la desvergonzada complicidad de los dirigentes del PP y PSOE, ha podido desplegar sus proyectos lingüísticos bajo un fin último: cambiar el panorama sociolingüístico de la región.

El proyecto separatista, que es construir una identidad nacional independiente de España, comprendió que la lengua podía ser, además de un negocio para muchos, un elemento identitario sobre el que construir sus objetivos. Es por ello por lo que, en algunas regiones de España, se comenzó, hace ya décadas, a impulsar a las que todos conocemos como lenguas regionales, a las que calificaban como «lenguas propias», frente a la ajena que sería para los nacionalistas y separatistas el español o castellano. Esta dicotomía es, incontestablemente, parte del enfrentamiento separatista frente a España, porque entendieron, como ya antes vislumbraron otros previos ideólogos del separatismo, que la lengua es parte del escenario para alcanzar una supuesta legitimidad para la construcción de una identidad nacional que pueda llegar a ser así reconocida.

Lo trágico es que el plan separatista se haya podido desplegar con el beneplácito de algunos de los partidos de ámbito nacional. Como continuamente denuncian y prueban algunas asociaciones y organizaciones defensoras, el español está limitado en el ámbito público en regiones también gobernadas por el PP, como Galicia, o en Baleares y Valencia, hoy dirigidas por el PSOE. En este tema, como en otros, existe una infinita distancia entre los votantes que defienden el español y las élites de los partidos que lo sitian y persiguen.

Se dice, y mucho, que el español goza de buena salud. Efectivamente, como indica el Instituto Cervantes, es, con casi quinientos millones de hablantes, la segunda lengua materna del planeta, y la tercera en número total de hablantes. Es un patrimonio incalculable, también en el plano económico. Pero, como recientemente ha puesto de manifiesto la Fundación Disenso en su informe sobre el español en el actual Estado de las Autonomías, dentro de España se está atacando impíamente, como diría Unamuno en las Cortes, a una lengua universal. Esta paradoja española, que lleva a la carcajada a los enemigos de España, se está plasmando estos días en el penoso caso de la familia de Canet de Mar, pero, en honor a la verdad, lleva años, por desgracia, afectando a muchas familias en diferentes puntos de España.

Cuando los separatistas y filonacionalistas impiden la educación en español, multan por rotular en español o no permiten la comunicación en español, lo hacen por odio a España. Por eso, conviene tener presente que en la defensa del español se juega el futuro de la nación.

Defender el español es defender la soberanía nacional. El español es la lengua primordial de la nación española porque así lo dictaminaron la historia y el pueblo soberano. Es, en consecuencia, la lengua de los derechos en España, consustancial al ejercicio de los derechos y deberes de cualquier persona, en cualquier barrio, pueblo o ciudad. Es, por ello, parte esencial para la defensa de la unidad, convivencia y futuro de España. Hemos llegado a una situación en la que una familia no se puede desplazar a vivir a algunas regiones sin ver menoscabada su educación, su promoción profesional e, incluso, su integridad física, por querer aprender o trabajar o vivir en el idioma de la nación española.

Por último, preservar y cuidar el uso de la lengua común es defender España. Es necesario que, en algo tan sencillo, pero a la vez universal, se aglutine a una inmensa mayoría de personas para el amparo del sentido práctico y común, y, de esa forma, lograr desplazar a los totalitarios que se han adueñado de las instituciones.

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La larga marcha… atrás
Enrique García-Máiquez. https://gaceta.es  14 Diciembre 2021

Sostener que necesitamos meter la marcha atrás en muchas (la mayoría) de las políticas que se han hecho en España tiene muy mala prensa. Incluso los partidarios de ese movimiento te acusan enseguida de dar la razón a los progresistas, porque —te explican pacientemente— con «la marcha atrás» concedes que lo que ellos han hecho es avanzar, progresar, acelerar a tope hacia delante. En ese sentido, es mucho más astuto el filósofo brasileño Denis Rosenfield que, cuando le preguntan, por qué viró a la derecha, contesta que «porque la izquierda era contramano de la Historia».

Yo, sin embargo, no tengo prejuicios contra la marcha atrás. Uno de los momentos más excitantes de mi carrera automovilística fue una trepidante marcha atrás, en un mini prestado, a toda pastilla, por un hirsuto carril campestre, huyendo de una patrulla forestal…, pero sería una historia muy larga (como aquella marcha atrás). Por suerte, tengo argumentos menos biográficos y, por tanto, más prestigiosos.

Chesterton comentaba que lo más inteligente —cuando uno está al borde de un abismo— es dar un paso atrás. En cambio, Thelma & Louise como buenas progresistas, símbolo de nuestro tiempo, avanzaron, progresaron y aceleraron a tope, como recordarán los que hayan visto la película hasta el final… Por si Chesterton fuera poco, Aristóteles también era partidario: si uno ha confundido su camino, volver sobre sus pasos, lejos de retrasarle, le acerca a la meta. Pura lógica.

Es nuestra situación. Estamos, como sociedad, perdidos y al borde de un abismo. Hemos seguido una ruta que no contribuye ni a la prosperidad ni a la felicidad de la mayoría. Urge deshacer el camino equivocado y, desde luego, no dar un paso adelante, por la cuenta que nos trae. Si se explicase bien, con Chesterton y Aristóteles de maestros, entonces la marcha atrás no se vería un baldón del pensamiento conservador, sino una consecuencia del instinto de conservación.

Confieso, sin embargo, que el marketing de la marcha atrás me importa mucho menos que meterla de una vez. Porque, además, tiene una indiscutible ventaja práctica. Haciendo al contrario el camino que el progresismo ha recorrido hasta el borde del acantilado de la actualidad tendremos la comodidad de ir reconociendo las etapas, las curvas, los repechos y los desvíos. Quiero decir que el progresismo nos puede dar una lección provechosa al menos: la de cómo lograr sus objetivos. Ni con el aborto, ni con el federalismo asimétrico que han arrancado de una Constitución ambigua, ni con los derechos lingüísticos, ni con nada, han aplicado una política de máximos. Han ido metro a metro. Con el objetivo claro, sin desfallecer, pero sin derrapar por las curvas. Así hay que hacer el camino de vuelta.

Seguro que le ha llamado la atención alguna vez la virulencia del sistema político y sus integrantes contra Vox. Véase a Pedro J. Ramírez diciendo que Abascal ataca la Constitución al tiempo que los nacionalistas cercan al niño de Canet de Mar, que el Gobierno recibe sentencias de actuación inconstitucional y no pasa nada, que el asalto a la independencia del Poder Judicial es constante, que se pactan los presupuestos generales del Estado con Bildu… ¿Y qué ha hecho Vox? Ganar recursos en defensa de la Constitución ante el Tribunal Constitucional. ¿Por qué, entonces, tanta ansiedad? Por la marcha atrás.

Vox es el único partido que, sin maximalismos, habla de meter una marcha distinta. Y eso es lo que no quiere por nada del mundo el sistema, que permite acelerones (la izquierda), derrapes (los nacionalismos) y frenazos (el PP). Recuérdese al pobre Ruiz-Gallardón que pasó de ser el astro rutilante de la derecha para la izquierda a defenestrado por la derecha para satisfacer el clamor de la izquierda. ¿Por qué? Se había atrevido a sugerir un cambio mínimo en la ley del aborto. Mínimo, pero suficiente para indicar un cambio de mareas. Lo urgente, lo importante, lo imprescindible, por tanto, es meter la marcha atrás.

Desandemos unos metros que nos alejen del precipicio y, luego, demos la vuelta como un calcetín a las políticas que han hecho de España un país más pobre, menos unido, más hosco, al que no reconoce, ay, la madre que lo parió… Todavía tiene solución. Nos lo explica clarísimo Heráclito el Oscuro: «El camino de ida es el camino de vuelta».

Los enemigos del catalán
Pablo Planas. Libertad Digital 14 Diciembre 2021

¿Sobrevivirá el idioma catalán a sus defensores? ¿Resistirá el descrédito provocado por tipos como el consejero de Educación Gonzàlez-Cambray? ¿Aguantará muchas más dosis de soberbia y supremacismo como las que expresa sin recato la presidenta del Parlamento regional, Laura Borràs? Preguntada esta señora en el canal en catalán de TVE por si el hecho de no querer responder preguntas en español se podía entender como una falta de respeto hacia los catalanes que lo tienen como primera lengua, la interpelada resolvió con su acendrado cinismo que "de ninguna de las maneras". "En Cataluña", prosiguió, "hay muchas lenguas". "¿Tendría que responder también en amazigh?", concluyó retadora.

Esta es la misma persona que tras obtener plaza fija de profesora universitaria y ante la tesitura de ser funcionaria del Estado o de la Generalidad eligió la primera opción sin dudarlo. Ahora su trabajo, según dice, es luchar contra el Estado para conseguir la independencia de Cataluña y la lengua se ha convertido en el principal frente de las operaciones.

Otro que también se niega a responder preguntas en castellano es el antedicho Gonzàlez-Cambray. Plantado frente a la escuela de Canet de Mar tristemente célebre por su nefasta dirección y la actitud intolerante de algunas familias, este dirigente republicano dijo que en Cataluña no había ningún problema lingüístico para acto seguido negarse a decir lo mismo en español ante los periodistas.

El golpe de gracia al catalán puede haber sido elegir como enemigo a un niño de cinco años y a sus padres. Desde luego, si alguien en plenitud de facultades mentales cree que el futuro de una lengua pasa por impedir que un niño reciba un 25% de clases en otro idioma es que esa ya es una lengua muerta. Al catalanismo se le ha ido de las manos la supuesta defensa del catalán porque, y esto debe quedar muy claro, no se trata de defender el catalán sino de eliminar el español.

Es tal la furia, la rabia, el odio y la ceguera de los principales arietes contra España y el español que no han hecho el más mínimo cálculo de daños. Ni se les pasó por la cabeza que pedir el aislamiento de esa criatura remitiría directamente a la imagen de Ruby Bridges, la primera niña negra en ir a una escuela de blancos. Que el consejero Gonzàlez-Cambray diga que sólo ochenta familias han pedido clases en castellano es el pie de foto de la estampa de Ruby Bridges.

Están acabando con el catalán y pretenden culpar a una sola familia. O a ochenta. O a un niño de cinco años. Ahora resulta que el modelo de éxito de la inmersión lingüística no logra aumentar el número de catalanohablantes, que el catalán se asocia con el adoctrinamiento nacionalista y que los críos, en cuanto salen al patio, se quitan el yugo de una lengua convertida en antipática por quienes dicen velar por ella y se ponen a hablar en español o en cualquier otra cosa que no sea catalán.

A los catalanistas casi todo les ha salido mal. Entorpecieron la inmigración procedente de Hispanoamérica y favorecieron la del Magreb pensando que los habitantes del norte de África se decantarían por el catalán en vez de por el castellano. Eran las ensoñaciones de personajes tan deleznables y xenófobos como Heribert Barrera o Jordi Pujol. Después de cuarenta años de imposiciones, subvenciones, multas y prohibiciones, de cultivo intensivo del monolingüismo y de fetuas contra el español, temen que ni siquiera en su pequeño y mezquino mundo se pueda funcionar solo en catalán. Y están dispuestos a lo que haga falta. La prueba es que son capaces de amenazar a un niño de cinco años.

¿Quién puede acosar a un niño?
Gorka Maneiro. vozpopuli.es 14 Diciembre 2021

Los sectores más reaccionarios de la sociedad catalana se han puesto en marcha para, a través de la intimidación y las amenazas, no solo tratar de impedir que el niño de cinco años y su familia puedan ejercer su derecho constitucional a recibir al menos el 25% de las asignaturas en castellano sino, sobre todo, para avisar a posibles futuros navegantes. Es decir, como la mafia, el nacionalismo catalán amenaza al niño y a sus padres para que a nadie más se le ocurra reivindicar y ejercer sus derechos; y para que sepan lo que les espera a quienes osen atreverse a hacerlo. Así se las gastan los talibanes de la lengua.

Hace escasos días, el Tribunal Supremo inadmitió a trámite el recurso de casación presentado por la Generalitat de Cataluña contra la sentencia de 2020 del Tribunal Superior de Justica de dicha comunidad que obligaba a “garantizar que todos los alumnos reciban de manera efectiva e inmediata la enseñanza mediante la utilización vehicular normal de las dos lenguas oficiales en los porcentajes que se determinen, que no podrán ser inferiores al 25% en uno y otro caso” (STSJC 8675/2020). Conocida la resolución, el Gobierno autonómico anunció que no la cumpliría y que, en caso de que alguna familia solicitara su aplicación, haría caso omiso.

Y así, tras la petición de que se cumpla la sentencia por parte de una primera familia, cuyo hijo se encuentra escolarizado en la escuela Turó del Drac de Canet de Mar (Barcelona), tanto el Gobierno catalán como la parte de la sociedad catalana que apoya sus desvaríos lingüísticos, se han puesto manos a la obra para impedirlo. Para empeorar la situación y llevar a la desesperación a los no nacionalistas de Cataluña que llevan años desamparados por el Estado y gobernados por miserables, a esta hora la ministra de Educación no ha dicho una palabra, la portavoz del Gobierno de España se ha ofrecido a colaborar para detener las amenazas… con los que están amenazando a la familia y el Defensor del Pueblo ha practicado el malabarismo lingüístico para, cómo no, pudiendo decir tanto, no decir nada.

Estos hechos, que indignan a cualquier persona decente, están nuevamente mostrando el verdadero rostro del nacionalismo: una ideología profundamente reaccionaria que, en su versión más radical, es incompatible con los principios fundamentales de la democracia.

Para ellos, la de la lengua es una batalla muy relevante. Desde que se pusiera en marcha la inmersión lingüística en Cataluña, su objetivo ha sido el de borrar la lengua castellana de la escuela pública, ayudar al adoctrinamiento de la juventud y, en última instancia, hacer comunidad, es decir, crear y reivindicarse como pueblo soberano, ejercer el inexistente derecho a la autodeterminación e independizarse del resto de España. Y mientras el Gobierno de Cataluña ponía en marcha toda una estrategia perfectamente diseñada y financiada con dinero público (o sea, con el dinero del conjunto de los ciudadanos españoles) para lograr sus objetivos con el apoyo explícito e incluso la iniciativa de los que supuestamente no son nacionalistas pero en la práctica se comportan como si lo fueran (o sea, el PSC), el Gobierno de España miraba a las musarañas, incapaz, ignorante e indolente.

Tendremos nuevamente que repetirlo. Las lenguas no tienen derechos, son los ciudadanos los que los tienen. No existe el derecho de ninguna lengua a promover hablantes forzosos que la perpetúen. Las lenguas son para los ciudadanos, no los ciudadanos para las lenguas.

Lo que está ocurriendo en Cataluña es inaceptable. Y demuestra el racismo ideológico del nacionalismo, dispuesto incluso a acosar a un niño de cinco años y su familia para lograr sus objetivos: imponer el catalán, hacer desaparecer el castellano en su comunidad, levantar una frontera entre conciudadanos y extranjerizar a millones de personas. El fondo es la ideología nacionalista; el hostigamiento al niño y el apartheid del discrepante, una consecuencia de su ideología.

La inmersión lingüística obligatoria es un mal invento que coarta la libertad individual y perjudica especialmente a los ciudadanos más desfavorecidos. Y la izquierda oficial y parlamentaria, en lugar de proteger los derechos especialmente de la gente más vulnerable y desnudar las bases ideológicas profundamente reaccionarias y racistas que sustentan cualquier nacionalismo, o está a por uvas o, directamente, lo abraza.

Es ciertamente una anomalía democrática que en una parte de España no se pueda estudiar en español… pero a este punto hemos llegado. O, mejor dicho, nos han traído. Y no digo estudiar el español, aprenderlo o manejarlo con soltura sino estudiar en español. Y el 25% es poca cosa. Es un derecho constitucional del que gozan y del que disponen todos los ciudadanos españoles. Ni todos los rufianes del mundo van a impedirlo. Lo urgente es impedir que el niño siga siendo acosado. Lo decisivo es ir al fondo de la cuestión: a la deslegitimación total de la ideología nacionalista. Para acabar con todos los acosos y haya democracia plena en Cataluña.

El escapista de La Moncloa no viaja a Canet de Mar
Pablo Sebastián.  republica 14 Diciembre 2021

Cada vez que al presidente Sánchez se le complican las cosas siempre tiene a mano un viaje a un extraño país del norte de Europa o Latinoamérica para escabullirse.

O se va a La Palma a ver como va lo del volcán de Cumbre Vieja que se apaga y se enciende con gran facilidad. O como, ahora, se ha ido a Zaragoza a ver como pasa la riada del Ebro con esas aguas desatadas que se pierden de manera derrochadora sin que nadie lo remedie y con la falta que hacen en otros lugares de España.

Para lo que no tiene tiempo Sánchez es para ir a Canet de Mar a visitar y dar amparo político y personal a la familia del niño acosado en la escuela por los nazis del nacionalismo y el gobierno catalán del amigo y aliado de Sánchez, el falso Aragonés.

Para ese viaje a Canet no tiene tiempo el escapista de La Moncloa. Ni su ministra de Educación, la tal Alegría, menuda alegría, que se limitó a llamar por teléfono a su homólogo represor del Govern. Y que decir del PSC de Salvador Illa, a quien no se le cae la cara de vergüenza, o del silencio del PSOE de García Page, Lambán y Fernández Vara.

Y qué esperar del Defensor del Pueblo, el tal Ángel Gabilondo, que en las elecciones del 4-M donde se estrelló denunciaba en Madrid ‘el fascismo’ del PP, y ahora que tiene antes sus narices al verdadero fascismo de Canet de Mar, Gabilondo se lo está pensando y sigue sin actuar y sin viajar a Canet.

Sánchez desaparece de la escena política como por arte de magia y deja que se vayan pudriendo sobre su mesa los muchos asuntos pendientes que le quedan por resolver de aquí a final de año (PGE, Reforma Laboral, leyes audiovisuales y memoria, precio de la luz, los fondos de la UE, auge de la pandemia, el regreso del emérito, etcétera).

Y si alguno de sus aliados políticos o sindicales, a los que tiene agotados en unas maratonianas e interminables negociaciones hasta que desfallezcan o se rindan, le lanzan un ultimátum como los de pólvora mojada del macarra Rufián, en ese caso Sánchez los mira amenazante a los ojos y les pregunta: ¿acaso queréis que disuelva las Cortes, que adelante las elecciones y que gobiernen Casado y Abascal?

Eso es, escapismo y miedo, y a comerse Sánchez el turrón de fin de año en La Moncloa para festejar que todavía tiene dos años por delante y brindar con una buena botella de champaña. Porque seguramente a Sánchez el cava (que le habrá regalado Junqueras por lo del indulto) le produce ardores y en ese caso y con razón el presidente prefiere Don Perignon.

La Justicia en Cataluña
Francisco Muro de Iscar.  republica 14 Diciembre 2021

MADRID, 12 (OTR/PRESS)¿Es posible decir que, en Cataluña, como en no pocos lugares del País Vasco, la democracia es de baja calidad y el ejercicio de algunos derechos fundamentales es de difícil cumplimiento? Hay datos que lo demuestran. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña dictaminó la obligación de impartir al menos el 25 por ciento de la enseñanza en español. La Generalitat se llamó a andanas. Hace unas semanas, el Tribunal Supremo confirmó la sentencia, con lo cual ya era firme, y la Generalitat dijo que no la iba a cumplir. Como en ocasiones anteriores. Lo grave se ha producido poco después cuando se ha acosado a la familia de un niño de 5 años por pedir y conseguir que se obligara a su escuela a cumplir la ley y dar un 25 por ciento de las clases en castellano. Parecería más lógico pedir, al menos, la igualdad entre las dos lenguas cooficiales, después de décadas de inmersión al catalán, o, incluso, que cada familia pudiera elegir con libertad en qué lengua quiere que sus hijos reciban la enseñanza. Pero eso ya es pedir un imposible.

No quiero entrar en el fondo del problema. En la vulneración de la legalidad que supone que el consejero catalán de Educación vaya a la escuela del menor a arengar a los "hooligans" y acuse a la justicia de "romper la convivencia". En el acoso a un niño de cinco años y su familia exigiendo que se le expulse, que se le haga el vacío en las aulas y el recreo o, incluso que se apedree su casa. En que se haya hecho pública en redes sociales la supuesta identidad de los padres y el negocio que regentan. En que la escuela "cumpla" la sentencia pero que las clases en español sean las de artes visuales, plástica y psicomotricidad, las "más importantes" del currículo. En el silencio del Ministerio de Educación, de la Alta Inspección del Estado y hasta del Defensor del Pueblo ante una violación grave de derechos fundamentales de un menor. Marcar, perseguir, acosar y amenazar a un niño de cinco años recoge lo peor del fascismo, del nazismo, del comunismo y del populismo. Solo falta que pidan crear campos de reeducación para los "disidentes".

A lo que voy es a que la justicia catalana --a la que no corresponde que se haga cumplir las leyes-- ha sido fundamental también en la pandemia, ante la dejación de las autoridades o ante las medidas que limitaban derechos, ante la discriminación de la Generalitat relegando a la Policía en la vacunación mientras se aceleraba la de los mossos y en otros casos. No es de extrañar tampoco que los jueces allí destinados pidan el traslado de Cataluña a la primera ocasión --64 en un año-- y que el propio TSJC haya pedido algún tipo de incentivos para que se queden. Ni tampoco los intentos de asalto electoral --hasta ahora fracasados-- al Colegio de Abogados de Barcelona para conseguir su sumisión al procés, como ya sucede en otros Colegios. Sin muchos jueces, algunos tribunales y, sobre todo, la impecable e independiente labor del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, la situación sería mucho peor.

Hay que imaginar lo que hubiera sido la Justicia en Cataluña de haber prosperado la creación del Consejo de Justicia de Cataluña, como figuraba en el Estatuto de Autonomía y suprimido por sentencia del Tribunal Constitucional en 2010. Hubiera actuado prácticamente al margen del Consejo General del Poder Judicial y sus miembros habrían sido designados por el Parlamento de Cataluña, con mayoría independentista. Si así hubiera sido --y no descarten que se vuelva a plantear-- la justicia en Cataluña funcionaría como la educación: al servicio de la mitad de Cataluña y en contra de la otra mitad, así como de los derechos básicos de los ciudadanos. Sin marcha atrás y con el silencio cómplice de muchos.

VOX convoca una manifestación en defensa de la escolarización en español: ‘Es el momento de plantar cara a los totalitarios’
convoca una 'pitada masiva' contra pere aragonés
LGI. https://gaceta.es 14 Diciembre 2021

VOX ha convocado una manifestación para este martes 14 de diciembre ante la sede del Parlament de Cataluña para defender el derecho de las familias catalanas –como la del colegio de Canet de Mar– a que sus hijos reciban enseñanza en castellano.

El partido ha hecho un llamamiento a través de sus redes sociales para realizar una «pitada masiva» contra el presidente de la Generalitat, Pere Aragonés. La manifestación ha sido convocada en la entrada del Parque de la Ciutadella, Barcelona, para, posteriormente, dirigirse hacia el Parlament.

«La justicia da la razón a la familia de Canet de Mar que exige un 25% de clases en español. Pero el nada honorable presidente sigue con su plan golpista. Un rebaño de separatistas han fustigado al hijo de esta familia en la puerta de la escuela. Basta. Respondamos», ha manifestado VOX Barcelona en un comunicado.

La formación ha convocado a «todo vecino indignado con el ataque de la Generalitat a la libertad para acabar con esto». «Acude con tu bandera, con lo que tengas para hacer ruido», han añadido.

Esta cita es la primera respuesta de un partido al señalamiento y acoso por parte de padres y grupos separatistas, espoleados por la Generalitat, que emprendieron la semana pasada una campaña contra la familia a pesar de que la propia consejería de Educación había dado instrucciones al centro para que se cumpliera la disposición cautelar del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). Sin embargo, el consejero Josep Gonzàlez-Cambray llamó a la desobediencia y orquestó una campaña cuyo objetivo es disuadir a las familias partidarias de una educación bilingüe.

Asimismo, el presidente del Grupo Parlamentario VOX en el Parlament de Cataluña Ignacio Garriga ha pedido la presencia de la gente para la masiva pitada a Aragonès: «Ven a defender la escolarización en español y la libertad», ha escrito a través de su cuenta de twitter.

Así, ha recordado que «es el momento de plantar cara a los totalitarios. ¡Nunca más resignados!», ha añadido.

Policías y guardias civiles denuncian que sus hijos no estudian castellano en Cataluña
Gonzalo Araluce. vozpopuli.es 14 Diciembre 2021

Policías nacionales y guardias civiles también han elevado sus quejas a los Ministerios del Interior y de Educación por las dificultades que sus hijos encuentran en Cataluña para estudiar en castellano. Una polémica que se registró antes del episodio que se vive en la escuela de Canet de Mar, pero que en las últimas jornadas ha vivido un nuevo episodio. Junts per Catalunya registró una batería de iniciativas en el Congreso de los Diputados en las que preguntaba a Moncloa si los agentes protestan por los problemas lingüísticos a los que se enfrentan sus hijos en el caso de ir a vivir, por ejemplo, a Londres. El Ejecutivo insta a que se garantice el aprendizaje en castellano en cualquier rincón de España, como dicta "la legalidad vigente". Los agentes, no obstante, insisten en que el problema persiste en la actualidad.

Las protestas de los agentes se hicieron públicas el pasado mes de agosto, cuando la plataforma Hablamos Español canalizó el malestar que les habían trasladado desde el sindicato Jupol de la Policía Nacional y la asociación Jucil de la Guardia Civil, remitiendo una carta a los ministros Fernando Grande-Marlaska (Interior) y Pilar Alegría (Educación y Formación Profesional). En su escrito, Hablamos Español apuntaba que varios policías nacionales les habían comunicado sus dificultades para escolarizar a sus hijos en un centro donde se asegurase su aprendizaje en castellano.

"Los únicos colegios que hemos encontrado para ellos donde el español está mínimamente presente son tres colegios concertados", apuntaban desde Hablamos Español; centros en los que se darían cumplimiento a las sentencias en las que se obliga a impartir un mínimo de un 25% de las clases en castellano. Una opción que muchos de los agentes, no obstante, "no se pueden costear", menos aún si tienen varios hijos a su cargo. Ante esa situación, algunos de los uniformados optan por dividir a la familia, permaneciendo uno de los progenitores en otra Comunidad Autónoma, aseguran desde la plataforma.

En el escrito remitido a los dos ministros, la plataforma sugería que el Gobierno central asumiera el gasto derivado de la escolarización de los hijos de los agentes en centros concertados donde se garantizase el aprendizaje en castellano: "Es de justicia para ellos y para los funcionarios sujetos a movilidad forzosa".

El Ministerio del Interior respondió tres semanas después, mediante escrito firmado por la directora del Gabinete del Ministro. Afirmaba que tomaba "cumplida nota" de las apreciaciones hechas por Hablemos Español y que trasladaría estas inquietudes a Fernando Grande-Marlaska. También que quedaban a la espera de la respuesta que les pudieran ofrecer desde el Ministerio de Educación y Formación Profesional, "órgano competente en la propuesta".

La polémica llega al Congreso
La protesta de los agentes llegó hasta el Congreso de los diputados. Así, la diputada Míriam Nogueras, de Junts per Catalunya, registró una serie de iniciativas para conocer la opinión del Gobierno sobre la escolarización de los hijos de los uniformados en Cataluña. La diputada comparaba las dificultades que se vivirían en la Comunidad Autónoma con los que encontrarían los agentes en caso de trasladarse al extranjero: "¿Le inquieta al Gobierno que los hijos de policías, guardias civiles y funcionarios destinados en Catalunya, que si alguno de ellos decide ir a vivir a Londres no puedan estudiar en español porque allí se habla inglés?".

La representante de Junts también preguntaba al Gobierno si no le preocupaba que los hijos de los agentes y funcionarios en Cataluña "no puedan heredar ese odio que tanto se han esforzado en promover durante décadas" o que "reciban una educación integradora y cohesionadora como los demás alumnos catalanes". Por último: "¿Le inquieta que dejen de ser monolingües y pasen a ser bilingües?".

La respuesta del Gobierno quedó recogida en el Boletín Oficial del Congreso de los Diputados del pasado 7 de diciembre. El Ejecutivo señala que las competencias en materia educativa corresponden a las Comunidades Autónomas, "a nivel de ejecución y desarrollo normativo", pero que se "debe garantizar" el aprendizaje del castellano en el caso de que un Estatuto de Autonomía establezca una lengua vehicular diferente en el sistema educativo: "Así ha sido avalado por el Tribunal Constitucional".

Pese a que el caso de Canet de Mar ha sido el más mediático en las últimas semanas, no es la única denuncia por las dificultades de escolarización en castellano que se vive en Cataluña. "No ha habido una respuesta a las peticiones y los hijos de los compañeros siguen sin poder estudiar en Cataluña", aseguran fuentes policiales a Vozpópuli.

DICTADURA LINGÜÍSTICA
Sánchez vetó hace un mes reforzar la Alta Inspección para evitar casos como el de Canet
Luz Sela. okdiario 14 Diciembre 2021

Pedro Sánchez se ha mantenido de perfil ante el linchamiento a una familia de Canet de Mar (Barcelona) que logró que la Justicia reconociese el derecho de su hijo, de cinco años, a recibir el 25% de sus horas de clase en español. El presidente socialista ha evitado obligar a la Generalitat a cumplir las reiteradas sentencias -incluidas del Tribunal Supremo- para proteger el castellano. Y hace apenas un mes, Sánchez rechazó reforzar la Alta Inspección en Cataluña para vigilar precisamente esos incumplimientos.

En concreto, se trataba de una enmienda del Partido Popular en la que se solicitaba destinar 950.000 euros al «refuerzo económico y de personal de la Alta Inspección para garantizar un modelo de calidad y el cumplimiento de la ley en los centros educativos de todo el territorio nacional».

En otra enmienda, el partido de Pablo Casado reclamaba además un incentivo económico para el personal de la Administración General del Estado en Cataluña.

Hostigamiento y acoso
«La carestía de la vida, el hostigamiento y acoso del entorno separatista y el incumplimiento del bilingüismo en la Enseñanza por parte de las autoridades educativas, hacen que los Organismos Públicos del Estado adolezcan de falta de personal con unas plantillas muy mermadas, lo que repercute en la sobrecarga de trabajo de los funcionarios y la falta de eficacia y eficiencia de los servicios públicos que presta el Estado en Cataluña», advertían los populares.

Esas propuestas, en cambio, fueron rechazadas por el rodillo del Gobierno socialcomunista.

La polémica de Canet de Mar ha sacado de nuevo a la luz pública la situación que afrontan muchas familias que no pueden escolarizar en español a sus hijos.

El acoso comenzó después de que la familia lograse que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) reconociese el derecho de su hijo a recibir el 25% de sus horas de clase, en la escuela pública infantil Turó del Drac de la localidad, en español.

Desde entonces, el menor y los progenitores han vivido un linchamiento continuo, con llamamientos a apedrear su casa y aislar al pequeño en la escuela. Esta situación llevó a la familia a solicitar amparo judicial, que fue reconocido. El pasado viernes, los separatistas convocaron una manifestación cerca de las puertas del centro escolar y revelaron en las redes sociales la identidad de los padres, así como su negocio, para impulsar la cacería.

Este lunes, la familia ha hecho pública una carta, difundida por la Asamblea por una Escuela Bilingüe en Cataluña -que les ha guiado en el proceso-, en la que defienden que «hay que dejar de tragar y tragar y ser valientes para decir lo que uno piensa, levantarse para hacerlo y reclamar democráticamente nuestros derechos».

La familia confiesa lo coaccionados que se han sentido antes de hacer pública su denuncia y agradece todo el apoyo recibido. Reconocen que llevaban tiempo «debatiendo en casa si pedir o no la escolarización bilingüe» porque temían el acoso, como así ha sucedido: «Nos preguntábamos ‘¿Nos señalarán?’, ‘¿Nos amenazarán?’, “¿Nos harán bullying?’. Llegó la pandemia y cuando atenuó decidimos dar el paso».

«Nosotros confiamos en las instituciones y por eso acudimos a ellas. Si los Gobiernos incumplen la ley, los ciudadanos podemos reclamar nuestros derechos ante los tribunales. Es lo normal en una democracia. Y nos gusta que el sistema funcione», destacan.

En la misiva, acusan al Govern de mentir y no acatar las sentencias judiciales.

«Sentir el odio, la intimidación, las amenazas, el señalamiento en la propia piel es muy duro. Hemos tenido ganas de llorar muchas veces. Os agradecemos los gestos, pero os queremos pedir un poquito más. Lo que nos decís en privado hacerlo en público también. Nadie quiere ser héroe (desde luego nosotros tampoco), ¡queremos ser padres!, pero para que nuestra sociedad sea libre debemos vencer esta espiral de silencio que nosotros mismos creamos», concluyen.


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