AGLI Recortes de Prensa   Jueves 16  Diciembre  2021

Maquinaria destructora
Agapito Maestre. Libertad Digital 16 Diciembre 2021

Nada hará Sánchez para proteger el derecho del niño de Canet de Mar a recibir un 25% de enseñanza en español. Hay mil explicaciones para condenar moral y políticamente su pasividad. Otras tantas interpretaciones existen para despreciar el aliento y estímulo que da el Gobierno a los separatistas para que persigan a quienes cumplen la ley. Hay, sin embargo, una justificación, una causa o una motivación (recurro a las cursivas para resaltar la irracionalidad de ese tipo de razones) que clarifica la infame actitud del Gobierno. Es el denominador común de todas las especulaciones sobre la conducta rastrera de Sánchez. Es determinante de la vileza política que vive España. Es una constante que soporta a la coalición gubernamental. Está presente a lo largo de toda la historia del socialismo español. Es su principal fuerza. Es la más obvia. A veces, a lo largo de la historia de España, esa potencia fue utilizada con una virulencia propia de comunidades salvajes. Pero ahora no llegará la sangre al río. El analfabetismo político es tan grande que será suficiente simular neutralidad entre el niño y la faramalla separatista. En verdad, al Gobierno de España nada le importa el niño de Canet. A Sánchez no le preocupa ninguna otra cosa que no sea mantenerse en el Gobierno. Y para ello solo tiene una cosa que maneja a su antojo. Está ahí delante de nosotros, pero no queremos verlo. Me refiero al propio PSOE, o mejor, Partido. El resto sobra.

Mientras no queramos enterarnos dónde reside la energía destructora del Gobierno de España no entenderemos qué está pasando ante nuestros propios ojos desde hace décadas. La concepción de partido de los socialistas nos ha traído a estos lodazales en la vida política. La marca PSOE es terrorífica. Nunca atiende a lo que está fuera del partido. El PSOE siempre fue un partido extraño en el socialismo europeo. Nunca tuvo claro qué es la democracia. Nunca ha creído, especialmente desde la época de Gonzalez y Guerra, en el equilibrio de poderes. Cualquiera que conozca un poco su historia podrá percibir fácilmente que su idea de partido está por encima de la Nación y del Estado. Sus dirigentes representan la quintaesencia del leninismo.

El exponente máximo de partido leninista en Europa es el PSOE. Está consiguiendo de una tacada acabar con la Nación, el Estado y, por supuesto, pasar de los dictados más o menos jurídicos de la Unión Europea. Muerto en términos ideológicos hace décadas, su maquinaría dicta mucho de estar ajada, vieja y desengrasada. El felipismo, o mejor dicho, los trece años de ejercicio personalísimo del poder de Felipe González mediante un partido sin sentido nacional, que siempre creyó ser sustituto del Estado, y gobernando a golpe de lo que se considerase más popular en cada momento, consolidó a este partido en lo que siempre fue: una maquinaria para mantenerse en el poder por el poder. Zapatero persistió en seguir pisoteando la Nación, ocupó toda la Administración con el partido e hizo del oportunismo su bandera. Sánchez está llevando al extremo el felipismo y el zapaterismo. Lo hace en un estilo bestial y sin disimulos: el partido está por encima de todo. Y el partido soy yo. Quien olvide este aspecto del socialismo español jamás entenderá nada de lo que está pasando. Repitamos, pues, lo obvio: para los dirigentes socialistas siempre ha contado más el partido que el Estado, y, por supuesto, la idea de nación siempre fue una pieza para vender al mejor postor en el mercadeo político.

Quién politiza la lengua
Cristina Losada. Libertad Digital 16 Diciembre 2021

En respuesta a Inés Arrimadas, que preguntaba qué va a hacer para evitar el acoso al niño y la familia de Canet, el presidente del Gobierno pidió que no se politice la lengua. "No politicen la lengua, por favor", dijo exactamente. Y tuvo un gran aplauso de su bancada, porque los diputados socialistas, igual que el presidente del Gobierno, deben de creer que la politización de la lengua es algo que hacen quienes denuncian la politización de la lengua que viene haciendo, desde tiempo inmemorial, el separatismo.

¿Dónde han vivido Sánchez y sus diputados? En algún país habrán vivido, pero no en éste. De haber vivido en éste y haber estado atentos, mínimamente atentos, sabrían que para el separatismo la lengua es un instrumento político: el instrumento político. Es el instrumento político de la construcción nacional. De ahí que la llamada inmersión lingüística no tenga ninguna razón pedagógica, sino una razón política. No es un sistema de enseñanza de idiomas. Es un sistema de exclusión. Quien crea que en Cataluña la llamada inmersión –mal llamada, porque consiste en la prohibición del idioma español– es sólo un procedimiento para enseñar un idioma no se ha enterado de nada. O no se quiere enterar.

Los que politizan la lengua son los separatistas. Sánchez, sin embargo, no ha pedido a los separatistas que dejen de politizar la lengua. A ellos, que la politizan hasta la náusea, no. Y no sólo porque ahora sería muy inconveniente pedir tal cosa a algunos de sus socios parlamentarios. Es que para Sánchez, como para tantos otros socialistas, la instrumentalización política que hace el separatismo de la lengua no es instrumentalización: es lo natural. Lo natural, para los socialistas, es lo que los separatistas dicen que es natural. El monolingüismo de la escuela catalana no lo ven como una extraña cosa en un lugar bilingüe, sino como un dictado de la propia naturaleza, de la propia tierra: cada tierra con su lengua propia y ninguna más.

En el fondo, incluso en la superficie, los socialistas han terminado por creer que el separatismo tiene razón, y que su victimismo y sus listas de agravios están justificadas. Y todo ese paquete de cesiones ideológicas lo han ido envolviendo con invocaciones a la diversidad y la pluralidad. Como la que ha hecho la ministra de Justicia, que ha pedido a la oposición que "entienda que España es un país diverso y plural". Pero ¿cuándo entenderán estos socialistas que Cataluña es diversa y plural? Ah, eso no lo quieren entender. Cierto, han terminado condenando el acoso al niño y la familia de Canet, pero ha quedado patente que les molesta más la denuncia del acoso que el acoso. Sí, se les ha entendido bien: si nadie reclamara sus derechos, la convivencia sería perfecta.

La verdadera normalización
Iván Terual. cronicaglobal 16 Diciembre 2021

Dice el refrán que nunca es tarde si la dicha es buena. Desde esa perspectiva, deberíamos celebrar las reacciones de indignación y censura que ha provocado el acoso a la familia de Canet de Mar que solicitó que se aplicara en la clase de su hijo el 25% de horas en castellano ratificado por el Tribunal Supremo. Sin embargo, recurriendo a otra expresión popular, algunos parecen haberse caído ahora del guindo. Como si ese hostigamiento no hubiera existido antes. Poca gente parece recordar la odisea que tuvieron que vivir en 2015 dos familias, una en Mataró y otra en Balaguer, que osaron solicitar, como la familia de Canet, una educación bilingüe para sus hijos. La justicia, en ambos casos, les dio la razón a las familias. Sin embargo, en ambos la presión surtió efecto: la familia de Mataró pidió aplazar las medidas cautelares adoptadas por el TSJC cuando uno de los hijos llegó llorando a casa después de haber sido señalado en el centro; la familia de Balaguer, tras sufrir, incluso, el boicot a su negocio familiar, cambió a sus hijos de centro antes de que se pudiera cumplir la resolución. Especialmente doloroso resultó el testimonio de la madre de Balaguer en el Parlamento europeo, donde detalló el vía crucis de la familia.

En ambas situaciones, los políticos nacionalistas y la Administración catalana o bien participaron de la campaña de acoso o bien miraron hacia otro lado bajo el pretexto de siempre: la defensa del catalán. Porque el nacionalismo catalán se percató, ya hace muchos años, de que la forma más efectiva de marcar territorio e imponer la espiral del silencio era atacar el eslabón más débil de los castellanohablantes: sus hijos. Y el efecto de esa hostilidad hacia las familias que se han atrevido a pedir la enseñanza bilingüe siempre se ha utilizado después como ariete argumentativo para la defensa de la inmersión: la prueba irrefutable de que el sistema cuenta con un consenso casi absoluto sería que solo unas pocas familias piden cada año una escolarización bilingüe para sus hijos.

Pero con ser graves los casos referidos, lo más preocupante es que apenas son la punta del iceberg de un entramado silencioso, de proporciones colosales, que vertebra el sistema educativo catalán y buena parte de la sociedad catalana. Esos casos mediáticos son la cara visible de una presión que opera también en grados de menor intensidad, pero igualmente efectivos. Sirva como ejemplo la conversación de la que fui testigo hace unos años en mi centro de trabajo.

Un profesor de Economía entró a la sala de profesores quejándose de que una alumna siempre hablaba en castellano en sus clases. Entonces, una compañera dijo que el problema de aquella alumna era que tenía una especie de alergia al catalán, y que, por tanto, él debía corregir aquel mal hábito y obligarla a que interviniera siempre en catalán. El profesor de Economía confesó que la alumna le había preguntado qué pasaría si pidiera el 25% de horas en castellano. En aquel momento intervino otro compañero para decir, con una sonrisa displicente y aire retador: “Que las pida”. La otra compañera aseguró que el padre de la alumna no pediría las clases en castellano porque era un tipo encantador. Entonces yo le pregunté a mi compañera si estaba insinuando que los padres que pedían el 25% en castellano no eran encantadores. A lo que ella, con un mohín de desagrado, repuso que ya la había entendido, que aquel padre no pediría las clases en castellano porque no querría buscar problemas.

Tras esa respuesta me callé: no quise entrar en el bucle del que había participado en otras ocasiones. Pero aquello fue la constatación de cómo incluso los propios docentes asumen como algo natural esa presión que ahora –solo ahora– parece haber despertado la indignación de algunos. Así que la entraña del problema no está en ese acoso puntual a la familia de Canet, sino en todo el andamiaje ideológico y moral que sustenta ese tipo de reacciones y que se manifiesta en múltiples detalles de la realidad diaria. Porque durante todos estos años no se ha perseguido en Cataluña la tan cacareada normalización lingüística. Lo que verdaderamente se ha normalizado ha sido ese paisaje moral que permite percibir como algo legítimo alentar la marginación de un niño de 5 años por motivos ideológicos.

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Gobernar Cataluña, gobernar España
José Marco. larazon 16 Diciembre 2021

Entre las diversas manifestaciones celebradas estos días, la más notable ha sido, sin duda alguna, la que ha tenido lugar enfrente del Parlament (lo escribiremos en catalán) de Cataluña, en pleno Parque de la Ciudadela, para defender los derechos de la familia que en Canet de Mar está empeñada en que se cumpla la ley y su hijo tenga acceso el 25% de las clases en español. La manifestación estaba convocada por VOX, Hablamos Español, Somatemps, Cataluña suma por España y Dolça Catalunya. Son entidades de muy diversa significación, pero todas ellas unidas por la oposición al nacionalismo y la voluntad decidida de recuperar las libertades y los derechos reprimidos en Cataluña. Entre ellos, en primer lugar, el de hablar español en la enseñanza (desde la primaria hasta la Universidad) y el aún más básico y fundamental que consiste en que un español reciba la enseñanza en el idioma oficial de su país en cualquier punto de este.

A esta deriva delirante, escenificada por el linchamiento público de la familia de Canet de Mar, se ha llegado tras décadas de tolerancia hacia quienes sólo toleran lo que les permite llevar a cabo su proyecto de construcción nacional que en España, y dado que no hay diferencias sustanciales de ninguna otra clase, se concentra en la lengua. La idea, preconizada desde los primeros nacionalistas de muy finales del siglo XIX, consiste en afirmar que la lengua de Cataluña es el catalán, con exclusión del español. Es una consecuencia de esa otra estrategia, esta vez de los partidos llamados «nacionales», que consiste en gobernar España renunciando a la gobernación de los territorios donde el nacionalismo tiene posibilidades de implantarse… porque el gobierno de esas regiones les corresponde, sin discusión posible, a los nacionalistas.

La perversión viene de Azaña, a quien en su momento se le explicó con precisión lo que iba a ocurrir si aplicaba aquella idea absurda. Y está en la base del diseño del Estado de las Autonomías, que garantiza a los nacionalistas la debilidad del Estado central. Culmina en la situación actual, en la que, según un informe sobre el español de la Fundación Disenso, en Barcelona sólo tres colegios concertados cumplen con la ley y aplican la cuota del 25%, perfectamente ridícula, por otra parte, si estuviéramos en un país con la menor conciencia de sí mismo y de lo que significa su lengua.

Se ha apuntado, muy razonablemente, que en la manifestación del pasado día 14 ante las puertas del Parlament, no hubo violencia, ni se insultó a familia alguna, tampoco al niño, ni hablaron terroristas… Para colmo de oprobio sonó la Marcha Real, el himno nacional que nos ampara a todos y nos recuerda a todos que nuestro país está hecho, antes que nada, de lo mejor de nosotros mismos. Algo absolutamente intolerable para el nacionalismo –que por primera vez escuchó el Himno Nacional ante el Parlament de Cataluña– y para sus amigos, que son muchos en la política española. De hecho, si no toleraran y ampararan el incumplimiento de la ley y la violencia contra las familias y los niños, no gobernarían. Y es que cuando se abandona Cataluña y el País Vasco a los nacionalistas, son esos mismos nacionalistas los que acaban gobernando el resto de España.

Grietas en la espiral del silencio
Francesc de Carreras. elconfidencial 16 Diciembre 2021

La imagen de una Cataluña democrática y liberal sale dañada una vez más, no es nada nuevo, pero la circunstancia quizás abra los ojos a más de uno. Me refiero, está claro, al lamentable asunto de Canet de Mar.

Lo del niño de la escuela de Canet no es nuevo, tiene numerosos precedentes. Pero, en esta ocasión, empiezo a tener esperanzas de que hayamos llegado a un punto de inflexión. Por un lado, las bases jurídicas son más sólidas y el escándalo ha tenido una mayor repercusión en la opinión pública. Es por ello que la desobediencia a la ley por parte de la Generalitat es más clara, la sentencia del Tribunal Superior catalán es firme y, por tanto, la vía judicial ya no tiene recorrido alguno. El ridículo del 'conseller' Cambray y de todo el Gobierno Aragonés ha sido espectacular.

Lo más preocupante es la reacción de los padres de los demás alumnos y de la sociedad catalana en general. Unos, son fanáticos nacionalistas que no reparan en dañar gravemente a un niño y a su familia con tal de defender —ellos, al menos, así lo creen— la supervivencia de la lengua catalana, cuyo uso está en caída libre, tal como ha admitido el 'conseller' Cambray en su intervención parlamentaria. ¿No será que de tanto como dicen amarla la están convirtiendo en una lengua antipática?

Estoy convencido de ello: del amplio acuerdo inicial, constitucional y estatutario, según el cual Cataluña sería tratada como una sociedad bilingüe, en respuesta a una realidad social indiscutible, el pujolismo convirtió a las instituciones —Administración, escuela, medios de comunicación públicos— en monolingües en catalán. Todos los gobiernos de la Generalitat, incluso cuando los gobiernos fueron tripartitos con presidentes socialistas, no se atrevieron a cambiar esta política lingüística. "Eso no se toca", afirmaban en tono autoritario los gobernantes nacionalistas.

Pero, junto a esta parte fanatizada de la sociedad, la otra parte, la mayoritaria, la que practica con naturalidad el bilingüismo, permaneció muchos años callada. Este ha sido el problema principal y quizás el caso Canet provoque que los callados empiecen a hablar en voz alta. Así lo pedían los padres del niño, en tono de concordia y apoyándose en el derecho vigente, en una carta admirable, llena de sentido común y respeto a todos, basada en la idea de Estado de derecho.

Entre otras cosas, los padres apelaban a esta mayoría silenciosa: "Hay que dejar de tragar y tragar, y tenemos que ser capaces de ser valientes para decir lo que uno piensa, levantarse para hacerlo y reclamar democráticamente nuestros derechos". Acertaban plenamente porque una de las bases para que Cataluña haya llegado a la lamentable situación a la que ha llegado es que desde el primer Gobierno Pujol se ha producido el fenómeno social denominado "espiral del silencio".

¿Qué es la espiral del silencio? El término es moderno — véase el libro de este título, un clásico de la comunicación política, escrito por la socióloga alemana Elisabet Noelle-Neumann—, pero la idea es antigua. Ya lo decía Tocqueville en su libro sobre la Revolución francesa: “Temiendo más la soledad que el error, [los contrarios a la Revolución] declaraban compartir las opiniones de la mayoría”. Y, años después, el sociólogo francés Tarde sostenía que las personas tienen miedo a quedar aisladas porque desean ser respetadas y queridas por quienes les rodean. Es decir, la opinión dominante impide la libertad de expresión. Por todo ello, para que la espiral del silencio se produzca, es preciso infundir miedo, los ciudadanos deben tener la percepción de que, si se desvían de esta opinión dominante —que puede ser minoritaria—, se encontrarán amenazados de aislamiento y, a la postre, serán excluidos de la sociedad.

Ya en la Cataluña pujolista se produjo ese temor debido a que la acción del Gobierno de la Generalitat ejercía un estrecho control de la sociedad civil. En la actualidad, sigue sucediendo lo mismo: los que se creen propietarios de Cataluña por ser nacionalistas crean desasosiego e intranquilidad a quienes no son nacionalistas, que callan porque temen ser tratados como ciudadanos de segunda categoría.

En la cuestión de la lengua, aspecto central del nacionalismo catalán, este miedo ha sido el instrumento clave de su dominación, por encima y al margen de la Constitución y las leyes. Cataluña ha sido, y es todavía, un régimen, un sistema en el que rigen normas democráticas, pero también, en los aspectos que afectan a la identidad colectiva, un extraño fenómeno ideológico, por reglas no escritas que se imponen desde poderes no democráticos.

El pasado lunes, dos periódicos nacionalistas catalanes publicaban un artículo firmado por 10 conocidos intelectuales orgánicos del nacionalismo catalán —entre ellos, Carod-Rovira, Salvador Cardús, Antonio Baños, Quim Torra, Blanca Serra e Isidor Marí— en el que se decía que "los poderes ejecutivo y legislativo no están subordinados al judicial en las democracias reales". Es decir, sostenían aquello que han empezado a practicar los actuales gobernantes polacos iliberales, miembros de un partido de extrema derecha antidemocrática.

Hasta ahora, en Cataluña, el pensamiento dominante ha infundido miedo a quienes disentían. Pero la carta de los padres del niño de Canet, como hemos visto, da ánimos a que todos expresemos con claridad nuestras ideas. De momento, en pocos días, más de 30 familias han levantado ya la voz para que la enseñanza se imparta en las dos lenguas oficiales, tal como establece el derecho vigente. Incluso el PSC, siempre tibio y acomplejado en cuestiones identitarias, ha dicho que la sentencia debía cumplirse, es decir, por primera vez, ha rechazado la inmersión lingüística. ¿Será esto un obstáculo para sus relaciones con ERC? ¿Cómo las bases de este partido aceptarán colaborar con aquellos que niegan este gran dogma nacionalista?

Quizá, con más optimismo que inteligencia, comienzo a pensar que están asomando grietas nuevas en el panorama político catalán. Sin embargo, no nos engañemos: el 'procés', bajo formas nuevas, todavía sigue. Ahora el foco ya no está en la independencia sino en el catalán. Pero sigue. Quizás hay en cierta manera una vuelta al pujolismo, a la etapa de construcción nacional. El papel de ERC en Madrid también juega en todo este rompecabezas. ¿Canet es un punto de inflexión? Quizás, quizás, quizás.

Ese niño, señor Sánchez
Pablo Planas. Libertad Digital 16 Diciembre 2021

Un niño parece muy poca cosa, pero sirve para calibrar la catadura, bondad y moral de las personas.

Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez negocia con la ERC de Gabriel Rufián y el golpista Junqueras más cuotas en catalán sufragadas con el dinero de todos los españoles, una familia sufre en Canet de Mar (Barcelona) el señalamiento del separatismo por haber pedido y conseguido unas pocas clases en español para su hijo de cinco años. Conviene recordar que tal petición y la última resolución del Tribunal Supremo al respecto se sustancia en que sólo un 25% de las clases se tendrán que impartir en español.

Podría colegirse de la desaforada reacción de los dirigentes separatistas que el Tribunal Supremo ha prohibido la enseñanza en catalán y que la familia asediada ha provocado la desaparición de ese idioma en el colegio. Pues no, nada más lejos de la realidad. Estamos hablando de un porcentaje muy escaso de exposición de los niños de Cataluña al idioma español (la lengua de sus padres en muchos casos) en medio de un abrumador dominio del catalán, a pesar de que el español es el idioma de más del cincuenta por ciento de los ciudadanos de Cataluña, a pesar de que es un idioma tan catalán como el catalán y a pesar, además, de que es oficial.

Son detalles no precisamente menores pero que quedan en nada frente a la insoportable presión que está sufriendo la familia de Canet de Mar, un acoso orquestado por la Generalidad en el que participan la dirección del centro, los padres más radicalizados, los sindicatos y partidos separatistas y todo ese andamiaje de entidades independentistas que van desde los supremacistas de Òmnium a los violentos de los Comités de Defensa de la República (CDR), la última excrecencia propiciada por el llamado procés.

Ante la situación de esa familia, de ese niño, no caben medias tintas, equidistancias o ponerse de perfil. O se está sin subterfugios con ese niño o se es cómplice de un linchamiento indecente y delictivo, inmoral y miserable que tarde o temprano pasará factura a quienes lo han permitido.

El presidente del Gobierno parecía un tanto dormido este miércoles por la mañana, en la sesión de control del Congreso. Hasta se ha quejado de que le interrogaran por ese niño de Canet, porque la cuestión no aparecía en el registro por escrito de las preguntas parlamentarias. Ni siquiera ha sido capaz de balbucear una respuesta coherente más allá de considerar que las comparaciones con el apartheid o la niña Ruby Bridges eran exageradas. ¿Exageradas? Uno de los humoristas de cámara de TV3 ha llegado a proponer que se metan en la misma clase a los hijos de las familias que solicitan enseñanza en español. Un mosso d'esquadra ha pedido que los padres de los demás niños saquen a sus hijos de clase cuando se impartan en español. Y ni se ha expedientado al mosso ni se han condenado los exabruptos del miserable a sueldo de la televisión pública catalana.

Un niño parece muy poca cosa, pero sirve para calibrar la catadura, bondad y moral de las personas.

Entre tanto, Sánchez y Rufián llegan a un pacto sobre el catalán en Netflix y ERC retira sus enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado. El presidente del Gobierno se garantiza un año más de confort en la Moncloa y proponen apedrear la casa de un niño de cinco años en Cataluña.

Canet de Mar y la caja
Alejandra Clements. larazon 16 Diciembre 2021

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo. Aunque no está demasiado clara la autoría de la frase (durante mucho tiempo se atribuyó a Einstein), sí resulta evidente el consejo tan certero que encierra: es necesario cambiar pensamientos y rutinas para modificar lo que nos ocurre y lograr «salir de la caja», en esa expresión tan gráfica que se acuñó en Estados Unidos a finales de los 70. A veces, dentro de nuestras cajas, no somos capaces de resolver problemas ni de despejar incógnitas que, con un poco de distancia, algo de creatividad o, simplemente, aplicando otro enfoque sí nos permitirían obtener soluciones más satisfactorias.

Canet de Mar es una gran caja estos días. Un espacio cerrado en el que se suceden consignas en bucle y se repiten los comportamientos aprendidos a lo largo de diez intensos años de «procés», con presiones (más o menos sutiles) y polémicas (más o menos intensas) que resurgen ahora con escenario y protagonistas nuevos, pero que se mantienen fieles a un guion ya conocido. El detonante, esta vez, ha sido la ratificación de la sentencia del Supremo que obliga a que, al menos, el 25 por ciento de las clases en Cataluña se impartan en castellano. Y, a partir de ahí, la maquinaria de la desobediencia institucional se activa para asfixiar cualquier tipo de disidencia que, en realidad y paradójicamente, supone tan solo el cumplimiento de la resolución judicial.

La petición de unos padres de que se ejecute el porcentaje de la discordia desata las esencias independentistas que esperaban, aletargadas, a recuperar protagonismo: el activismo de unos frente al silencio de otros. Se vuelve al «mejor no llamar la atención» y se cede el espacio público a la fuerza de la intimidación. Quizá resulte tentador confiar en que la opción correcta para no avivar la crispación sea no manifestarse, no protestar, no verbalizar la absoluta anormalidad que lo envuelve todo, pero siempre hay otra vía posible de reivindicación. Aunque, eso sí, está fuera de la caja.

La lengua de Cataluña es el español
José García Domínguez. Libertad Digital 16 Diciembre 2021

Una aproximación desapasionada a la intrahistoria sociolingüística de Cataluña, empresa que requiere tomar cierta distancia no sólo emocional sino incluso física, lleva a certificar la evidencia palmaria de que la lengua propia de Cataluña y de los catalanes, valga el pleonasmo, es, qué le vamos a hacer, el castellano. Y lo es por la muy prosaica razón de que en castellano nos comunicamos durante la mayor parte del tiempo la mayor parte de los habitantes de la demarcación, algo que acontece desde más o menos los inicios de la segunda mitad del siglo XX. Si bien es cierto que en la Cataluña contemporánea igual existen otras muchas lenguas de uso minoritario o local; la más importante de todas ellas, sin duda, el catalán.

No se trata por lo demás de una opinión, la mía personal y cargada de juicios de valor, sino de una descripción objetiva, la avalada por todas las catas demoscópicas promovidas por las distintas Administraciones presentes en el territorio. Eso es, pues, lo que que hay. Desde el punto de vista geográfico, la lengua propia, es decir mayoritaria, de los catalanes se concentra de modo hegemónico en la región metropolitana de Barcelona y en la franja costera que posee como epicentro el municipio de Tarragona. Observada la cuestión desde otro ángulo, el de las clases sociales, se constata que tanto entre los de muy arriba, la alta burguesía autóctona o trasplantada, como entre los de muy abajo, los estratos más humildes y postergados de las capas populares (una categoría esta última en la que procede incluir al grueso de la inmigración extranjera que comenzó a llegar en aluvión hace ya un par de décadas), el castellano sigue siendo clarísimamente dominante pese a los esfuerzos denodados de la Generalitat por tratar de invertir ese estado de cosas fonético.

Y entre la clase media aspiracional, el estrato políticamente dominante en Cataluña desde siempre, también el castellano va camino ya de hacerse mayoritario, al menos en el ámbito privado. No obstante lo cual casi todos toleran el predominio del catalán en la enseñanza porque su dominio ofrece la llave mágica que abre la vía para acceder a la función pública, amén de sus mil circuitos colaterales. Por eso tantísimos castellanohablantes siguen, a pesar de todo, votando al PSC. Entiendo que desde fuera no lo entiendan. Pero también es lo que hay.

Consecuencias nefastas del separatismo radical, sobre Cataluña y su ciudadanía
Una etnia que descarga sus frustraciones políticas contra el idioma de la nación, se califica a sí misma
Miguel Massanet. diariosigloxxi 16 Diciembre 2021

Sin duda alguna, en España, tenemos la rara y desagradable costumbre de tirarnos piedras sobre nuestro propio tejado. Lo hemos hecho cada vez que hemos tenido la ocasión de mejorar nuestra situación nacional e internacional. Ya lo hicimos cuando el descubrimiento de América con las grandes remesas de oro que íbamos recibiendo del nuevo continente, malgastadas por nuestros reyes en cruentas e innecesarias guerras con nuestros países vecinos; lo hicimos con el advenimiento de la segunda república, precedida de revoluciones y matanzas entre españoles, sin que la proclamación del 14 de Abril de 1931 sirviera para nada más que para fomentar los odios latentes entre unas clases y las otras, con la consecuencia fatal de la Guerra Civil en la que murieron cientos de miles de españoles.

Cuando se produjo lo que se podría calificar como una de las pocas ocasiones en las que España ha tenido la ocasión de encauzar su destino dentro de la comunidad europea; cuando llegó el gobierno del señor Aznar, los hubo que no pararon hasta que consiguieron encauzar al pueblo hacia lo que suponía tirar por la borda todo el bienestar y prosperidad de aquellos años de bonanza económica y de paz para los ciudadanos españoles. El atentado cruento de la estación de Atocha fue utilizado de una forma maliciosa, adulterada y politizada para robarle a la derecha una victoria que se veía venir con claridad,en los comicios que estaban a punto de celebrarse y, se puede decir con toda razón, que la llegada de este personaje atrabiliario y de ideas fijas, que fue Rodríguez Zapatero, del partido socialista, marcó lo que iba a ser, a partir de aquel momento, la deriva de España hacia lo que fatalmente iba a suponer la pérdida de su influencia, de su potencial económico y, desagraciadamente, la deriva del Ejecutivo hacia una tolerancia criminal con respecto a las aspiraciones de Cataluña y el país Vasco dirigida hacia un soberanismo independentista que, hay que reconocerlo, el mismo señor Rajoy fue incapaz de ponerle freno, gracias a las presiones que recibía de una parte de su propio partido para mantener una pasividad y condescendencia, con respecto a los desafíos independentistas que, a la larga, se ha demostrado que fue uno de sus errores garrafales, que le llevaron a perder la cuestión de confianza planteada por el PSOE.

Pese a los intentos de este gobierno inestable, sin unión alguna, donde se enfrentan entre sí, a cara de perros, los propios independentistas, con intervención de un partido, supuestamente republicano, dirigido desde el exilio por un vividor cobarde, Puigdemont, que huyó dejando en la estacada al resto de los que formaron parte de aquel intento de declarar la independencia de la nación catalana. Esta Cataluña, que fue un emporio económico, cultural, industrial y deportista, envidia de media Europa y, calificada como el motor económico del Estado español, ha ido languideciendo entre revoluciones, huelgas políticas, desmadres universitarios, luchas callejeras, imposiciones de las izquierdas y del separatismo más radical,aumento de impuestos y, en la misma Barcelona, la existencia de una alcaldesa, Ada Colau, que ha querido convertir la segunda capital de España, en uno más de los paraísos comunistas para satisfacción de manteros, okupas, terroristas callejeros, iluminados urbanistas que pretenden convertir aquella ciudad luminosa en un lugar intransitable, osco, con multitud de prohibiciones, sanciones, limitaciones para los propietarios de viviendas y un lugar en el que no existe seguridad jurídica, ya que la señora alcaldesa no es partidaria de acatar las leyes de la nación.

Ya, con motivo del intento de octubre de 1917 de rebelión en contra del Estado español, fueron miles las sociedades que se desubicaron de la ciudad para instalarse en otros destinos del resto de España. Este éxodo, a pesar de los intentos de los políticos catalanes y de la prensa que los apoya, no ha hecho más que continuar y vemos que sigue el goteo de deserciones como ha sido el caso de l VW que ha decidido no instalar la fabricación de baterías en Cataluña, y el de la Nissam que, desgraciadamente para su plantilla, ha tenido que asumir que la empresa china que debía apoyarla haya decidido no hacerlo. La empresa va a cerrar una de sus dos líneas de la planta de Barcelona. La empresa china GWM parece que se asustó al ver que los obreros de la empresa pedían la intervención de los políticos en la negociación que mantenían con los gestores de la Nissam.

Y en esta farragosa situación en la que los políticos catalanes se desentienden de los verdaderos problemas del pueblo, se suceden las muestras de la intención de crear ententes separatistas como se deduce de la reciente reunión del señor Aragonés con el señor Urkullo del país vasco, para buscar puntos de coincidencia y para trazar políticas comunes en sus futuros enfrentamientos con el Estado español. Y, entre tanto, se incrementa en Cataluña el rechazo frontal de las instituciones, el sector educacional, la propia Generalitat y la presidenta del Parlament, señora Borrás, que pide que el conseller de Educación asuma la dirección de la escuela de Canet de Mar, para evitar que la dirección cumpla la decisión del TSJC de que se deba impartir el 25% de las asignaturas en castellano a un niño de 5 años, al que se le había negado su derecho a hacerlo. En cualquier país, medianamente democrático, donde el Estado de derecho se respetara y, los ciudadanos, supieran que no se puede atentar contra la legislación patria y su Constitución, sería imposible pensar que una situación semejante se pudiera producir y, en el caso extremo de que se produjera, que la intervención fulminante y decisiva de las autoridades no pusiera fin, en el término de 24 horas, a una anormalidad semejante.

Pero, señores, en España no hay respeto ninguno por sus leyes, su Constitución y por los signos e instituciones que nos dimos los españoles y que, ahora, en manos de un gobierno sovietizado y dirigido por comunistas radicales, parece que el manifestarse como español, el poder usar la bandera nacional, el ser de derechas, el gritar ¡viva España! y hablar el castellano en Cataluña o Baleares, constituyen motivos de los que, según estos sujetos de los que dependemos, debiéramos avergonzarnos. Hemos entrado en una vorágine que lleva camino de devorarnos y acabar, si no se pone remedio y parece que no se va por este camino, con lo poco que queda de nuestra democracia. Una de las consecuencias de la pasividad del Gobierno, respecto a las aspiraciones catalanas, queda reflejada en el resto de autonomías que ya se están mirando en el espejo catalán y, entre ellas, la comunidad Balear y la comunidad Valenciana que ya se manifiestan en el mismo sentido y otras que ya están pendientes de lo que resulte de la Ley Audiovisual y sus cuotas se idiomas vernáculos, donde ven la posibilidad de que las lenguas cooficiales y algunas que no lo son tengan cabida en las TV, las radios, las películas y los demás medios de comunicación, en detrimento de la supremacía que debiera corresponderle al idioma oficial de la nación española.

Y un comentario respecto a lo que se está dando con una habitualidad preocupante. Hablamos de la facilidad con la que los políticos y sus partidos emiten juicios, acusaciones, calumnias, descalificaciones y comentarios insultantes respeto a autoridades y personajes públicos que, en muchas ocasiones, simplemente los utilizan para restarles protagonismo, ensuciar su imagen, provocar la antipatía del pueblo u obligarles a retirarse de sus cargos u ocupaciones.

Ese ha sido el caso flagrante de algunos políticos del PP como el del señor Camps que, de los múltiples juicios que se vienen actuando en contra de su persona lleva ganados 15 sin que, en ninguno de los casos, se haya podido demostrar que incurrió en ningún ilícito penal. Ahora ha pasado lo mismo con respecto al Rey emérito, que fue vapuleado por toda la fanfarria de las izquierdas, acusándolo de prevaricar y de un comportamiento ilegal.No ha sido un fiscal de España ni un tribunal español quien ha decidido que no había motivo alguno para considerar que don Carlos de Borbón había incurrido en ilegalidad alguna respecto a un supuesto regalo de 60 millones de euros a una señora de su confianza; ha sido un fiscal suizo del que no cabe esperar favoritismo alguno. ¿Quién será que restituirá la honra del soberano? ¿Y su hijo, que pensará de su destierro? Si, como siempre, habrá aquellos que ya lo habían juzgado de antemano y no darán su brazo a torcer, pero estas personas no creen en la legalidad y se consideran por encima de todos, cuando emiten un juicio sin tener los elementos adecuados para hacerlo.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos el convencimiento, como ciudadanos de Cataluña, de que lo que se está tramando en la cúpula del gobierno de Cataluña, de seguir por los derroteros en los que se está desenvolviendo en la actualidad, vamos a entrar una fase de ingobernabilidad, de luchas intestinas entre las diversas facciones que integran el “gobern”, de inseguridad jurídica y de una evidente diáspora empresarial que no se va a poder evitar si, como en la actualidad, lo único en lo que se vienen poniendo de acuerdo los dirigentes catalanes, es en ir aumentando los impuestos a ciudadanos y empresas que, precisamente, están pasando por momentos difíciles debido a la epidemia de Covid 19 y a la crisis, que no se quiere reconocer que está llegando.

Pedro Sánchez defiende más a su socio de ERC que al niño de Canet
El Gobierno ignora la enseñanza en español en Cataluña, objeto de acoso a un menor de edad, mientras gastará dinero público en doblar al catalán en plataformas privadas.
Editorial ESdiario 16 Diciembre 2021

El PSOE no ha aceptado ni las propuestas del PP para garantizar la enseñanza del español en Cataluña ni, tampoco, apoyará la moción de VOX para aplicar un “155 educativo” que obligue a la Generalidad a cumplir las resoluciones judiciales que imponen impartir en español el 25% de la enseñanza pública catalana.

Al contrario, ha pactado con ERC dedicar dinero público a comprar el doblaje al catalán, vasco y euskera de una parte de la producción nacional de las plataformas televisivas privadas, a cambio de desbloquear los Presupuestos Generales del Estado

El PP ya se ofreció para, desde el Senado, aprobar el mecanismo constitucional que obligue a la Generalitat a cumplir la ley bajo advertencia de intervención. Casado recordó que se podría enviar un requerimiento previo como el que Felipe González remitió al Gobierno de Canarias para que aplicara las normas fiscales europeas.

Y anunció una moción para reforzar la Alta Inspección Educativa en Cataluña al objeto de vigilar en los centros el cumplimiento de las normas. Los socialistas han rechazado todas las iniciativas alegando que su papel se limitará a instar a la Generalitat a cumplir con los fallos judiciales, algo que ya ha rechazado hacer de manera pública y reiterada.

España tiene un presidente que, con tal de conservar el puesto, está dispuesto a tolerar o impulsar las peores indignidades

Al contrario, el Gobierno catalán se ha puesto al frente de todas las manifestaciones contra el uso del español en las aulas e, incluso, del lado de los grupos organizados que se han sumado al acoso al niño de Canet de Mar, detonante de la crisis.

Bochorno en el Congreso
Aún más, el Govern respalda la convocatoria de una gran manifestación en Barcelona a favor de la inmersión lingüística, el 18 de diciembre, que también tiene el respaldo de CCOO y UGT: los mismos sindicatos que no han protestado por el precio de la luz y el combustible o el cierre de Nissan en Barcelona saldrán a la calle para apoyar la marginación del español en Cataluña.

El ilimitado bochorno que provoca todo ello se completa con el inadmisible acto celebrado en el Congreso, a instancias de Podemos y con la participación de Bildu, para exaltar a agresores de policías y guardias civiles en lugares como Alsasua y Zaragoza y para tildar de represores a los Cuerpos de Seguridad y a los jueces. Todo ello con la complacencia de un presidente que, con tal de conservar el puesto, está dispuesto a tolerar o impulsar las peores indignidades.

Los ultras son ellos
La extrema izquierda usó ayer el Congreso para blanquear a unos falsos demócratas que ejercen el fascismo en nombre de su falso ‘antifascismo’. Podemos, ERC o Bildu ya son lo mismo
Editorial ABC 16 Diciembre 2021

Aunque ‘los 6 de Zaragoza’ es un título con evocaciones heroicas y galdosianas, realmente fue el utilizado por el grupo parlamentario de Unidas Podemos para dar nombre a una jornada que ayer ensució la dignidad y el buen nombre del Congreso de los Diputados. Los tales ‘6’ son un grupo de delincuentes de ultraizquierda que fueron condenados por diversos delitos de atentado, lesiones y desórdenes cometidos en la capital aragonesa con la excusa de reventar un acto de Vox. Que a la izquierda extrema socia de Pedro Sánchez le guste la violencia es algo que no resulta novedoso. Apoyó a Rodrigo Lanza, condenado por el asesinato de Víctor Laínez, un ciudadano con peligrosos tirantes de la bandera de España. Ha defendido a dirigentes propios, condenados por agresiones a la policía, como Isabel Serra y Alberto Rodríguez, inhabilitados para cargos públicos por eso, por delincuentes.

Es complaciente con los acosos a políticos de centro-derecha y a niños que quieren estudiar en catalán y castellano, y es muy explícita en reconocer en ETA una especie de vanguardia antifranquista. Lo lógico es que quieran acabar con la Ley de Seguridad Ciudadana y denuncien a la policía española ante las instituciones europeas por manifestarse en las calles. Ley y Policía, dos realidades intolerables para estos nuevos ‘libertarios’ y falsos demócratas.

Así, el homenaje a ‘los 6 de Zaragoza’ es un autorretrato de la extrema izquierda española como lo que es, un movimiento populista, antisistema, autoritario y antidemocrático que induce, protege y hace apología de la violencia contra los adversarios políticos, convertidos en enemigos deslegitimados y despojados de derechos. Basta repasar el ‘panel’ de asistentes a las jornadas: familias de los condenados; Isabel Serra y Alberto Cubero, comunista que animó a «colgar» -textualmente- al Rey; la madre de uno de los matones de Alsasua que agredió a unos guardias civiles y a sus novias; y, cómo no, representantes de ERC, EH Bildu y la CUP, entre otros. El tinglado no tenía más finalidad que la de organizar un ataque a la Justicia y a la Policía, señaladas como manufactureras de pruebas falsas, condenas injustas y persecuciones ideológicas. Son los ‘ofendiditos’ por el funcionamiento del Estado de derecho, que luego jalean sin rubor a las peores dictaduras iberoamericanas.

Empieza a ser peligrosamente normal y previsible esta izquierda incívica que cree que la violencia solo es legítima si la practica ella, y siempre que la sufra la derecha. Lo que no resulta normal ni previsible es que el PSOE, por un lado, y la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, por otro, hayan facilitado esta profanación de la Cámara Baja para un acto ajeno a las funciones parlamentarias y orientado a denigrar a los jueces y a los policías. La coalición del PSOE con Unidas Podemos, con el resto del arco extremista y con el nacionalismo, está infiltrando el veneno populista en el Estado. La casa de la soberanía popular, donde nunca se permitiría un homenaje a los asaltantes ultras de Blanquerna, no puede ser vejada de esta manera y que todo quede igual. La responsabilidad de que esto suceda es directa del PSOE y de Pedro Sánchez, vendedores de la dignidad del Estado al mejor postor.

Ultras y fascistas son los que quieren someter al Estado a su ideología, los que defienden la violencia como arma política, los que no tienen adversarios, sino enemigos, y los que ven en las leyes un artefacto liberal para frenar el asalto a las instituciones. Los ultras son como ‘los 6 de Zaragoza’, fanáticos y violentos. Y delincuentes que solo merecen el Código Penal, por más que se quieran blanquear en el Congreso.

Libertad o supremacismo
El continuo ataque de la Generalitat a la famlia de Canet con la complicidad de Moncloa alentan a las movilizaciones separatistas que buscan señalar y condenar el uso del castellano
Fernando de Rosa. Esdiario 16 Diciembre 2021

La famosa frase del escritor venezolano, Renny Yagosesky: “la violencia es un animal incontrolable, que suele terminar atacando a su propio amo”, indica a la perfección la situación que está consintiendo el gobierno de Pedro Sánchez en Cataluña. Sobre todo, viendo lo ocurrido en el colegio de Canet de Mar y las amenazas recibidas por un menor de cinco años y su familia, tras exigir que se cumpla la ley y se ejecute la sentencia del Tribunal Supremo que le reconocía el derecho a recibir clases en español.

Lo mas sarcástico es que la única respuesta del gobierno la haya dado la ministra portavoz ofreciendo su colaboración a la Generalitat de Cataluña para evitar el acoso, es decir, se ofrece la ayuda al maltratador para que vigile que no haya maltrato.

Pero la posición más sangrante es la de la ministra encargada de que se respeten las sentencias de los tribunales. La ministra de Justicia, Pilar LLop, contestó a una pregunta que yo mismo le efectué en el Senado sobre el auge de la violencia en Cataluña, afirmando que la violencia era cada vez menor gracias al diálogo llevado a cabo por el gobierno.

Desde luego no hay más ciego, en este caso ciega, que el que no quiere ver, puesto que hay múltiples situaciones que ponen de manifiesto cómo se está dejando que la violencia sea utilizada por los radicales e independentistas para mantener su supremacismo en Cataluña.

Violencia institucional
Pero sin duda han tenido que ser las amenazas recibidas por un niño de cinco años, para que viéramos con diáfana transparencia cómo se está practicando la violencia institucional contra una parte de la sociedad catalana.

La ministra Llop, tan propensa a autoadjudicarse el título de experta en la lucha contra la violencia, no ha dicho ni una palabra cuando se está fomentando un verdadero “apartheid” contra una familia, empleándose frases como “vamos a apedrear su casa”, “es necesario hacer un escrache”, frases que llegaron a materializarse en actos concretos llamando a boicotear el comercio familiar del menor.

Estamos ante una situación de acoso intolerable que únicamente ha merecido el silencio de la ministra de Justicia, para quien la libertad es un simple eslogan de pancarta y que está siendo cómplice del deterioro del Estado de Derecho en Cataluña.
Pilar Llop no ha dicho ni una palabra cuando se está fomentando un verdadero “apartheid” contra una familia, empleándose frases como “vamos a apedrear su casa”

Es incomprensible que la encargada de velar por los derechos civiles se inhiba sin más ante actos de odio supremacista y que un niño de cinco años esté haciendo más por el cumplimiento de la ley que la ministra supuestamente abanderada de la lucha contra la violencia, como dijeron los medios monclovitas cuando fue nombrada.

A la manifestación contra el menor acudieron individuos gritando el nombre de la banda terrorista Terra Lliure y con el lema “caña contra España”. Los CDR comunistas convocaron manifestaciones con antorchas al más puro estilo del Ku Klux Klan racista norteamericano, llegando a tal punto el hostigamiento, que la familia del menor ha tenido que pedir protección al Tribunal Superior de Justicia catalán, y todo esto lo ha consentido la ministra feminista y luchadora contra la violencia.

Es necesario decir lo más alto posible que el debate ya no es un tema educativo, sino que transciende a la lucha por la libertad y los derechos humanos, lucha en la que todos somos sujetos activos, porque no se puede ser selectivo en la reivindicación de derechos, como hace la ministra Llop que, prefiere no entender que, como dice el escritor Yagosesky, la violencia acabará volviéndose contra el gobierno.

Ha llegado el momento en que los ciudadanos amantes de la ley y el orden debemos sacar nuestras propias banderas con el lema que ya triunfó en Madrid: “Libertad”. En este caso, “libertad o supremacismo”. Yo desde luego elijo libertad, lo que no sé es qué elegirá la ministra de Justicia.

Armas de destrucción masiva de la cohesión
María Jesús Cañizares. cronicaglobal

La pobreza se cronifica y se agudiza, a pesar de que las cifras económicas sobreviven a la pandemia. Lo dice el nuevo informe Insocat que la federación de Entidades Catalanas de Acción Social (ECAS) acaba de hacer público. Son cifras alarmantes, pues ese estudio demuestra que uno de cada cinco catalanes vive en riesgo de exclusión, mientras el PIB crece, pero los datos han pasado desapercibidos debido al debate lingüístico que estos días se vive en Cataluña. Aunque se empeñen en decir lo contrario, los independentistas han encontrado en la inmersión un arma de destrucción masiva de la cohesión social.

Hace muchos años que los tribunales dictan sentencias favorables a aumentar las asignaturas de castellano, pero la resolución del Tribunal Supremo, que avala ese posicionamiento, se ha hecho pública en pleno posprocés. El fracaso del desafío secesionista obligó a las fuerzas separatistas a resituarse, como ERC, o refundarse, como Junts per Catalunya (JxCat), mientras que la CUP optaba por radicalizar sus ya de por sí extremos postulados antisistema. Los discursos de estas formaciones mutaron, lo que puso de manifiesto la fragilidad de esa unión que embarcó a Cataluña en un referéndum del 1-O, traumático para todos, próspero para nadie.

El debate sobre la inmersión se arrastra desde hace muchos años, sin que los sucesivos gobiernos catalanes, gracias a la permisividad de los Ejecutivos españoles necesitados del apoyo nacionalista primero e independentista después, se hayan atrevido a abordar el supuesto retroceso del catalán y la reclamación de más castellano en los currículos escolares. Pero en esta ocasión, está alcanzando cotas guerracivilistas que trascienden la esfera de las redes sociales, para adentrarse en tertulias políticas donde referentes del soberanismo avalan, eso sí con buenas palabras y dialéctica de salón, los argumentos de fondo de ese frikismo representado por Albert Donaire, Jaume Fàbrega y Santiago Espot.

A saber: que el castellano es cosa de pobres --que diría el admirado escritor Javier Pérez Andújar-- y de colonos. Que vivir en Cataluña pasa inexorablemente por pensar y sentir en catalán. Que lo de estudiar en catalán, castellano e inglés es, por tanto, cosa de ricos y que la escuela pública no está para garantizar/generalizar esos amplios conocimientos lingüísticos que abren más puertas. Que a los padres que reclaman un 25% de horario lectivo en castellano les deberían retirar la custodia de sus hijos --es lo que vino a insinuar el catedrático de Derecho Penal Joan J. Queralt, que ha instado a la fiscalía a intervenir-- y que eso del bilingüismo solo lo defienden cuatro radicales.

Esos cuatro radicales que decidieron acudir a los tribunales no son los que se manifiestarán el próximo sábado. No son quienes disponen de dinero y tiempo para defender sus derechos. No son quienes tienen poder para decidir si, tras casi cuatro décadas de inmersión, doblemente fracasada --el catalán, dicen, recula, y las diferencias sociales, afirma ECAS, se agudizan--, ya va siendo hora de abordar otras formas de cohesión. Es el Govern el que saldrá a la calle este fin de semana para defender el monolingüismo y el veto al castellano. A distinguir entre ciudadanos de primera y de segunda. Aunque luego, por detrás, vaya ejecutando las sentencias.

En los años 80, el pujolismo vendió que el catalán era un buen ascensor social para los trabajadores procedentes del resto de España. Y quienes vivían en barracas, y con mucha suerte, en los guetos de viviendas baratas creadas en el extrarradio, se lo creyeron. Por lo visto, conocer tres idiomas, como reclaman esos "locos" que acuden a los tribunales, era contraproducente, poco enriquecedor. Eso quedaba para los colegios de élite. Para quienes se podían pagar una educación políglota y, así, ampliar sus posibilidades.

Varias crisis económicas y una pandemia después, la pobreza se ha convertido en sistémica, como dice ECAS, pero si antes fue la estelada la que tapaba este tipo de desigualdades, ahora es la lengua catalana la que cohesiona, pero no a los catalanes, sino a los partidos independentistas que dan apoyo al Govern. Con la siempre inestimable ayuda de los comunes.

Contra la inmersión lingüística catalana.
Rufino Soriano Tena. Periodista Digital  16 Diciembre 2021

Bueno, la noticia ya la conocen vuesarcedes porque publicado se ha, en la prensa, a lo largo de la última semana, hasta en portada por ejemplo en ABC, sin ir más lejos. El viernes último, este periódico y, en efecto, en portada ofrecía un titular en el que decía: ”El Gobern lanza al secesionismo contra el niño de Canet”. A renglón seguido, con menos alarde tipográfico, este subtítulo: “Justifica el hostigamiento por el ´ataque intolerable´ a la inmersión lingüística. El constitucionalismo se moviliza en el Congreso y en Bruselas por el acoso a los alumnos castellanohablantes”. (Pags. 16 a 19). Y hay, siempre en la portada esa, una foto, con este pie: “El Consejero de Educación catalán, Josep González-Cambray, visitó ayer el colegio de Canet para respaldar pintadas como la de la pared del centro”. Pero no se agota el frontispicio de marras. Abajo va y dice también, con mayúsculas: “OTRAS TRECE FAMILIAS AGUARDAN QUE LA JUSTICIA AVALE QUE SUS HIJOS RECIBAN UN 25 % EN CASTELLANO”. Y con minúsculas: “El Tribunal Superior de Cataluña resolverá en las próximas semanas varias demandas individuales contra colegios que imponen todas las clases en catalán”. (Pág17). Con lo dicho ya saben vuesarcedes de qué va el rollo de esta cuchufleta. Los catalanes no pierden ocasión de ensalzar su lengua y denigrar el castellano. Hacen de todo en pro de lograr ese deseo. ¿Qué es, si no, lo de la inmersión lingüística? Y ello a pesar de que el Gobierno central de España, presidido ahora -y no sabemos hasta cuándo- por el Doctor don Pedro Sánchez es de lo más riguroso no sólo en esta cuestión de la lengua sino en todo lo que pueda suponer un deterioro de la unidad de nuestra nación, porque con este Jefe del Gobierno aquí no hay quien se mueva en lo referente a que España pueda escindirse con la separación de Cataluña o los Países Catalanes por un lado y el resto por otro. No. Por eso nuestro Gobierno actual evita a todo trance eventuales pactos con partidos políticos, de la región que sea, que tengan tendencia separatista para que no haya peligro de escisión de ningún tipo. A pesar de todo… Pero en fin, el follón actual proviene por el litigio de la lengua, como se ha dicho ´ut supra´, es decir, por el lío del niño del colegio de Canet que, en principio, demandó su derecho a que al menos el 25 % de las enseñanzas que le den en su centro sean en castellano, o sea, en español, y la justicia así determinó que fuera. Mi señoría no quiere meter más leña al fuego y se limita a invitar a vuesarcedes a que lean, si les place, lo que tengo dicho en la época del que fue otro gran Presidente del Gobierno de España, que a la sazón creo que es asesor del Gobierno de Venezuela. Me refiero al señor Rodríguez Zapatero. Entonces uno escribió y pueden leerse chirigotas como “El castellanocatalanón y el catalanocastellanón” (´pinchen´ y lean), “La LEC. ¿Y qué coño es la LEC?” (posible nuevo pinchazo), “¿Catalán? ¿Español? ¿Los dos?” (otro más), “¿Lengua vehicular? ¡Se lo voy a explicar!” (Nueva punción ejecutable).

De todas formas, para mayor ilustración, hoy de nuevo el ABC, en portada, en efecto, va y dice en el pie de una foto en la que aparecen muy sonrientes don Pablo Casado y don Alejandro Fernández, ayer, en Barcelona; el ABC, repito, va y dice: “Casado pide un 155 educativo y regular la Alta Inspección para que se cumplan las sentencias”. Y a renglón seguido (sí, sí, con la foto citada) añade: ”Durante un encuentro con asociaciones de defensa del bilingüismo promete -se supone que don Pablo– una ley de lenguas para blindar el español en las escuelas y en la función pública”. Está visto que esta oposición que en ocasiones tan poco se opone quizá en esto vaya a hacerlo con más vehemencia. Menos mal, porque anda que…

No, a mi señoría le gustaría equivocarse, pero mucho me temo que Cataluña va a seguir con su inmersión lingüística aunque le diga el Tribunal de Justicia de donde sea que a eso hay que ponerle límite. Y ante una perspectiva así qué se les ocurre a vuesarcedes. Tendrán algo que decir. ¿O no?



Alianzas peligrosas
José María Múgica. vozpopuli.es 16 Diciembre 2021

Se persigue en Cataluña a la familia de un niño de cinco años cuyos padres reclaman el derecho a que su hijo reciba su educación en español. Es un mundo perverso en el que se pretende impedir a unos padres ejercer su derecho a elegir en qué lengua quieren que se escolarice su hijo. Siendo que esto, además, sucede en la España democrática y de las libertades y siendo el español una de las lenguas cultas más habladas en el mundo, lengua en la que se comunican aproximadamente seiscientos millones de personas.

En este apartheid que en estos momentos discurre en Cataluña, siempre es útil recordar las palabras del presidente John F. Kennedy con motivo de su intervención para frenar incidentes de signo racista ocurridos en un estado del sur de su país en septiembre de 1962, cuando el Ku Klux Klan pretendía impedir el acceso a la Universidad a un ciudadano de raza negra: “Los estadounidenses son libres de estar en desacuerdo con la ley pero no de desobedecerla. Pues en un gobierno de leyes y no de hombres, ningún hombre, por muy prominente o poderoso que sea, y ninguna turba por más rebelde o turbulenta que sea, tiene derecho a desafiar a un tribunal de Justicia. Si este país llegara al punto en que cualquier hombre o grupo de hombres por la fuerza o la amenaza de la fuerza pudiera desafiar los mandamientos de nuestra corte y nuestra constitución, entonces ninguna ley estaría libre de duda, ningún juez estaría seguro de su mandato, y ningún ciudadano estaría a salvo de sus vecinos.”

Esto es precisamente lo que ocurre ahora donde reaparece, una vez más, la más que reiterada costumbre del gobierno de Cataluña de desobedecer los pronunciamientos judiciales; en este caso con la crueldad añadida de señalar y acosar a una familia que solo quiere ejercer su derecho consagrado por las leyes y por los Tribunales de Justicia.

Así las cosas tenemos a un Gobierno central que acentúa su tendencia a quitarse de en medio, a no pronunciarse, que afirma no tener todos los elementos de juicio para tomar una decisión. En medio de tanta y tan peligrosa inseguridad el problema es otro: los diputados de ERC son imprescindibles para garantizar el futuro de su mandato, ya que una ruptura parlamentaria con ERC supondría dejar al gobierno en minoría.

Es así que, en esa situación, el Gobierno de nuestro país se ve atrapado por el impulso del Gobierno catalán, obligándolo a ir en su propia dirección, por más que se encuentre al alcance de cualquiera entender que lo que sucede en Cataluña es una autentica barbaridad. Pero, claro, mayorías parlamentarias mandan aunque sea a costa de un Gobierno convertido en rehén de su socio independentista catalán en un asunto especialmente sensible.

Y esto debería abrir la gran reflexión de fondo: ¿Cuál es la utilidad de hacer depender la subsistencia gubernamental de acuerdos con fuerzas políticas que han sido históricamente incompatibles con el PSOE? ¿Cuál es la utilidad para el PSOE de gobernar apoyado en ERC y Bildu, fuerzas que socavan a diario nuestro orden democrático y constitucional? ¿Qué precio se está dispuesto a pagar, con la vida política atascada, en polarización alarmante, en tensión sin fin, en deterioro de la instituciones, por mantener una mayoría parlamentaria con semejantes socios? A estas alturas no es difícil dar una respuesta. El precio es inmenso.

No vale una respuesta con la pregunta al uso: entonces ¿cómo se gobierna? Porque es seguro que con esa respuesta alicorta, carente de ambición, jamás se hubiera alcanzado la capacidad de acuerdo que llevó a la Constitución del 78, que fue votada por más del noventa por ciento de los españoles. Semejante proyecto de concordia, de reconciliación, de convivencia de los distintos debe tener bien presente que la clave de la acción gubernamental ha de perseguir siempre mejorar las condiciones de vida de todos los ciudadanos y nuestra posición en el mundo como Nación.

No es así como se gobierna en Europa. No se conoce un solo país de la Unión Europea donde se gobierne con el apoyo de populistas o de nacionalistas que quieran destruir las bases de su propio país, por no hablar de la intervención de los herederos políticos del terrorismo a la hora de construir mayorías parlamentarias. Tal hipótesis sería impensable, por atentar contra la esencia del propio proyecto europeo nacido tras la segunda guerra mundial.

El gran ejemplo alemán
El caso más esclarecedor es el ejemplo alemán. Ahora que Angela Merkel se retira, recordemos que siempre se negó a la posibilidad de gobernar con fuerzas incompatibles con los fundamentos democráticos de aquel país; y eso alcanza al propio partido socialdemócrata que prefirió gobernar con Merkel en gran coalición durante tres gobiernos, en lugar de someterse a pactos con aliados peligrosos .

Tanto a izquierda como a derecha prevaleció el criterio de que en política, lo verdaderamente grande consiste en tener la capacidad de alcanzar acuerdos con tu tradicional adversario, antes que alcanzar pactos con incompatibles que no respetan ni uno solo de tus propios valores. Por eso, habrá que preguntarse si la persecución de la familia de un niño de cinco años cuya única aspiración consiste en educarse en la lengua que es patrimonio de todos los españoles, justifica un gobierno armado con retazos incompatibles.

No es la lengua, es la persona
Rafael del Moral. vozpopuli.es 16 Diciembre 2021

Los siete mil ochocientos millones de hablantes con los que cuenta la humanidad deben hacernos reflexionar más que las seis o siete mil lenguas que se acomodan en ellos con la naturalidad de la vista, el olfato, el tacto o los sentimientos... La capacidad de hablar es intrínseca, parte nuestra, alma y cuerpo. Las lenguas nos pertenecen con la misma naturalidad que el desarrollo. Lo de la gramática, el léxico, la ortografía, la retórica, y otros añadidos son artificios. Muy interesantes, pero al fin y al cabo aportaciones culturales secundarias.

Se suele insistir en el número de hablantes de una lengua, mientras los individuos, tomados de uno en uno, se silencian. Nos dicen qué lengua está a la cabeza, y nos recuerdan que la nuestra es la segunda. Y no es falso, pero lo que realmente importa es el servicio que presta, las posibilidades que ofrece, la facilidad con que acerca a las situaciones en que tengo que introducirme o quiero introducirme, las recompensas, las puertas que abre y muchas otras ventajas. ¿A quién podría interesarle, sin conocer su proyecto de vida, dedicar horas y horas a estudiar la lengua más hablada del mundo si no la necesita para nada? Se confunden las bondades de los idiomas.

Interesa, según pienso, en el fenómeno lingüístico, estudiar cómo se instalan los automatismos para atender las necesidades de comunicación. Mi colega y amigo Farid Mabrouk necesita cuatro lenguas. El tamazight para su familia, el árabe-dariya para la gente, el francés para la cultura y el español para su trabajo como profesor en la Universidad de Agadir. Las tres primeras equivalen a maternas, heredadas gratis en tres ambientes distintos, la familia, la sociedad y la cultura. Para la cuarta tuvo que pagarse la carrera de Filología que cursó en Sevilla. La maneja con habilidad, pero no deja de ser su idioma añadido. Farid es, permítaseme el palabro, tetralingue.

Otros africanos son trilingües. En Togo el ewé y el kabilé son respectivamente las lenguas de las dos principales tribus, pero la única oficial es el francés. La mescolanza exige con frecuencia el uso diario de las dos autóctonas más le lengua cultural. En Sudáfrica el trilingüismo incluye al afrikáans y al inglés, más una de las ocho lenguas autóctonas oficiales, entre ellas el zulú y el josa.

Mucha gente ignora que decenas de millones de europeos y americanos necesitan a diario dos lenguas, ambas maternas, ambas heredadas, ambas propias. Cientos de millones de personas reciben en el mundo dos idiomas en el legado que podenos llamar materno. El náhuatl, el quechua, el guaraní, el bretón, el euskera y el catalán no tienen vida autónoma porque se vienen acomodando en sus hablantes al mismo tiempo, desde hace siglos, con el español o con el francés. Carecen de locutores monolingües y, si los tuvieran, se trataría de individuos socialmente aislados. Nadie habla solo guaraní o náhuatl o catalán, necesita el español. Ni solo bretón o alsaciano, necesita el francés. Tampoco existen hablantes monolingües de tártaro, necesitan el ruso. Tártaro y ruso se reparten los contextos de comunicación: en familia, tártaro; en la calle, ruso; en las universidades, ruso. Estos hablantes reciben dos lenguas, la familiar y la social, ambas se instalan como propias y las hablan con similar destreza. Para no confundir, mejor llamarlos ambilingües, es decir propietarios de dos códigos, de dos idiomas.

Y también está poco difundida una idea que pone luz a la sociolingüística: el monolingüismo o la condición de hablante de una sola lengua. ¿Quiénes son los hablantes monolingües en el mundo? Muchos menos de los que sospechamos. Las lenguas que han llegado a nuestros días con capacidad para cubrir en solitario cualquier situación comunicativa son, además del inglés, el español, francés, alemán, portugués, italiano, ruso, chino y algunas más, pero no muchas más. Son únicas estas lenguas para casi toda la población que la hereda porque cubren la comunicación familiar, social, cultural, laboral, intelectual y de ocio. Llegan ahí como resultado de los cambios históricos, políticos y sociales, y de la elección de los hablantes en busca del código más útil.

La condición de hablante bilingüe no pertenece a la adquisición natural de las lenguas, sino al artificio de hacerse con ellas mediante el esfuerzo. La lengua estudiada no forma parte de la identidad del individuo ni de los hábitos articulatorios como la heredada. Buena parte de los habitantes del planeta eligen el inglés si han de añadir un idioma a su patrimonio de una o dos lenguas nativas. En otros tiempos eligieron el francés, en otros el latín, y en otros el griego. Le sigue, y va en ascenso, el español. El resto de las lenguas, digamos hasta el medio centenar, que se enseñan como extranjeras en el mundo, se reparten porcentajes inferiores si contamos a quienes las eligen libremente y omitimos a los estudiantes obligados por las autoridades académicas.

Es una miseria social cortar las alas a los hablantes de una lengua que regala cultura en abundancia, que ensancha el pensamiento, que se abre a la inteligencia, que ayuda a madurar, que facilita el desarrollo intelectual, que ofrece seguridad, que otorga confianza por el amarre con su larga tradición cultural, que dignifica a quien la usa, y que resulta tan atractiva que unos 22 que millones de personas la estudian para ensanchar su pedigrí.

Perder el tiempo (propio) y el dinero (propio)
Nota del Editor 16 Diciembre 2021

Parece que el aprendizaje de las lenguas es gratis en tiempo y dinero. Pero es absolutamente falso. El aprendizaje de cualquier lengua supone un esfuerzo, un gasto de recursos que aplicados a otros menesteres resultarían más beneficiosos para la sociedad.

Las lenguas importantes, aquellas en las que se realizan descubrimientos que aportan constantemente nuevos conceptos y palabras, son tan extensas que su conocimiento por parte de cualquier persona por inteligente que sea, está limitado a su campo de conocimiento y época vivida. Por eso, hablar de bilingüismo y demás, no deja de ser una ilusión.

VOX llama a ‘reconquistar’ la Cataluña que el separatismo totalitarista ha negado durante décadas a los catalanes
en una marcha por la defensa del español
https://gaceta.es 16 Diciembre 2021

El líder de VOX en Cataluña, Ignacio Garriga, ha afirmado que lo ocurrido con la familia de Canet de Mar (Barcelona), que ha pedido aplicar la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) de incluir un 25 por ciento de castellano en las aulas catalanas, ha sido el «punto de inflexión para empezar a reconquistar Cataluña».

Lo ha dicho en declaraciones del martes en la manifestación ‘Defendamos la educación de nuestros hijos’ convocada por VOX ante el Parlament, en la que ha dicho al presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y al Govern que «su tiempo de impunidad se ha acabado y que la España real ha dicho basta».

Garriga ha criticado la persecución que ha sufrido la familia de Canet: «El totalitarismo del separatismo ha pisoteado derechos y libertades, comportándose como auténticos matones y liberticidas persiguiendo a un niño de 5 años y a su familia».

Ha defendido que VOX trabajará para defender los derechos de los ciudadanos desde el Parlament, porque «la Cataluña que durante décadas ha sido condenada a la muerte civil y perseguida, ha decidido ponerse en pie».

Unas 200 personas –según la Guardia Urbana– se han manifestado ante el Parlament este martes por la tarde para reivindicar la obligatoriedad del 25 por ciento de español en las aulas catalanas, y han gritado consignas como ‘Queremos estudiar en español‘, ‘Bilingüismo es libertad‘ o ‘Todos somos la familia de Canet‘.

Asimismo, desde su cuenta de Twitter ha insistido en recuperar Cataluña: «Defenderemos la libertad y la educación en español en las aulas catalanas y acabaremos con el apartheid lingüístico impuesto por el separatismo. Barrio a barrio y calle a calle hasta la victoria final: La Cataluña postseparatismo«, ha escrito.

España
Lanzan una campaña para obligar al Govern a blindar el castellano ante el 'mutis' de Sánchez
La Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), S’ha Acabat, SCC y otras entidades que luchan contra la "exclusión" del castellano en las aulas facilitarán formularios a las familias que quieran pedir un 25% de clases en esa lengua en cumplimiento con el fallo del TSJC
Marina Alías. vozpopuli.es 16 Diciembre 2021

La Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), S’ha Acabat, Societat Civil Catalana, Impulso Ciudadano, Profesores por el bilingüismo, CLAC y otras asociaciones que luchan contra la "exclusión" del castellano en las aulas catalanas lanzan una plataforma para obligar a la Generalitat de Cataluña a cumplir con la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que blinda el 25% de clases en español ante el "silencio" del Gobierno de España.

Con el nombre 'Escuela de Todos- Escola de tothom', las citadas entidades han presentado su campaña este jueves, justo cuando se cumple un año del fallo del TSJC que, a su juicio, ha supuesto una "revolución" en el sistema educativo catalán. "Canet de Mar ha supuesto un punto de inflexión: se acabó la espiral del silencio", han manifestado. La iniciativa consiste en facilitar formularios a todas las familias que quieran pedir un 25% de castellano en la escolarización de sus hijos en cumplimiento de la sentencia. Las denuncias se canalizarán a través de la AEB para preservar la identidad de los solicitantes y no atascar a los jueces.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez no ha salido bien parado del encuentro. Los convocantes consideran que el Gobierno debe tener un rol "más activo" a la hora de instar a la Generalitat de Cataluña a ejecutar una sentencia que, precisamente, tiene su origen en la Abogacía del Estado como parte demandante. "Pedimos al Gobierno que asuma su responsabilidad y que lleve la voz cantante en este asunto. Si la Abogacía del Estado exige el cumplimiento de la sentencia va a simplificar mucho las cosas", ha insistido el presidente de Sociedad Civil Catalana, Fernando Sánchez Costa.

Un mínimo del 25% de castellano
Cabe destacar que, por ahora, y tal y como publicó Vozpópuli, el Gobierno no moverá ficha ante la negativa del Gobierno catalán a cumplir con la sentencia firme que le obliga a garantizar que el castellano se imparta, como mínimo, el 25% de las horas de clase en todos los centros escolares catalanes. El Ejecutivo esperará a que transcurran los dos meses a partir de la comunicación del fallo por parte del TSJC a la Generalitat. Ese es el plazo contemplado en la ley para que cualquiera de las partes y las personas afectadas puedan instar su ejecución forzosa en caso de que los demandados se nieguen a cumplir con la sentencia que consagra al castellano como lengua vehicular. Tienen de margen hasta finales de enero.

Ante esta situación y ante los constantes llamamientos a la desobediencia por parte de las autoridades catalanas, la iniciativa 'Escuela de Todos- Escola de tothom' pretende movilizar a instituciones, partidos y sociedad en favor de "la convivencia lingüística".

"El Gobierno no está tomando una postura militante para que se cumpla con su sentencia", ha señalado José Domingo, presidente de Impulso Ciudadano y miembro de la AEB, entidad que defiende a la familia que Canet de Mar que pidió al colegio de su hijo de cinco años cumplir con la cuota fijada por la Justicia. "Estamos ante un sistema iliberal: las personas que presumen de calidad democrática llaman a desobediencia", opina.

Ana Losada, presidenta de esta misma asociación, coincide en que se encuentran ante un contexto de "desamparo institucional" y que el Gobierno de España lleva semanas protagonizando "declaraciones contradictorias y silencio". "Es evidente que no podemos esperar un apoyo institucional", ha dicho. Losada ha explicado que la plataforma aúna a organizaciones con pensamientos dispares en cuanto a varios asuntos, pero convencidas que que "el castellano debe dejar de ser excluido en la escuela".

"Llevamos más de 30 años aguantando, no queremos ser héroes, queremos volver a ser solo padres", ha declarado. Además, ha pedido a los sindicatos un "compromiso real con la clase trabajadora que dicen defender". CCOO y UGT se manifestarán este 18 de diciembre a favor de la inmersión lingüística en catalán y en contra de la sentencia del TSJC con la plataforma Som Escola, tal y como publicó este diario.

¿En qué consiste la campaña?
Según ha explicado Losada, la campaña tiene dos ejes: uno institucional y otro civil. Por un lado, quieren establecer reuniones con las autoridades, partidos y sindicatos con el fin de lograr la convivencia de ambas lenguas en las aulas.

Por otro, organizarán carpas informativas en múltiples puntos de toda Cataluña donde se repartirán formularios para que los padres puedan denunciar que los centros en los que están matriculados sus hijos no cumplen con el 25% de clases en castellano.

Todas esas denuncias se canalizarán a través de la Asamblea por una Escuela Bilingüe, que está legitimada para ello. Las familias deberán autorizar a la organización para iniciar el procedimiento y, de esta forma, preservar su identidad. "No queremos que los jueces reciban un rosario de denuncias individuales, queremos simplificar las cosas", ha dicho Domingo.

“Me han amenazado delante de mi hijo, pero quiero que se eduque en catalán, castellano e inglés”
La justicia dio la razón a este vecino de un pequeño pueblo de Girona que hace un año pidió un 25% de clases de español y que explica a 'Crónica Global' cómo estuvo a punto de tirar la toalla
María Jesús Cañizares. cronicaglobal 16 Diciembre 2021

Hubo momentos en los que este trabajador, vecino de un pequeño pueblo de Girona, estuvo a punto de tirar la toalla y mudarse a Madrid. La justicia le dio la razón tras reclamar que el colegio al que acude su hijo de seis años impartiera un 25% de horas lectivas en castellano. Y eso le valió amenazas e insultos. Su caso no ha sido mediático. No dio lugar a encendidos discursos del Govern a favor de la inmersión y en contra de introducir una asignatura más en español en el currículo escolar.

“Mi punto débil es mi hijo. A mí me pueden decir y hacer lo que quieran, pero a él no”, explica a Crónica Global, aunque prefiere que no se desvele su identidad. Por miedo a las represalias. Lo que ha ocurrido en Canet de Mar (Barcelona), donde una familia ha sido señalada por reclamar lo mismo que él, tanto por el activismo independentista como por un Govern que el sábado se manifestará en contra de que se dé una asignatura más en castellano en las escuelas.

En pleno siglo XXI
“Parece mentira que eso ocurra en pleno siglo XXI. Lo único que quiero es que mi hijo sea educado en catalán, inglés y castellano”, afirma.

Hace un año, cuando ganó su caso ante los tribunales gracias al apoyo de la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), estaba en el paro. Ahora trabaja, la mudanza a Madrid no pudo ser y su hijo sigue en la misma escuela, donde a menudo le pregunta “cómo le van las clases de castellano”. “Hay que vigilar, porque en ocasiones cambian de asignatura. Pero él está bien. Tiene sus amigos con los que juega en el parque. Le resulta fácil hacer colegas. Es muy sociable”, explica. No ocurre lo mismo con los adultos.
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“A mí, muchos no me hablan. Una vez iba con mi hijo por la calle y un grupo de personas me dijeron: ‘Ya sabemos quién eres. Si no te gusta, coge el AVE y vete. Te vamos a partir la cara’. Eso me sirvió para dar una lección de vida a mi hijo. Le dije que eso que había oído era por el castellano, pero que hay que evitar la confrontación”, recuerda. En una ocasión, mientras esperaba que el semáforo se pusiera en verde, alguien le pegó una patada a su bicicleta.

Amenazas en el trabajo
También ha recibido llamadas amenazadoras en el trabajo. “Menos mal que mis jefes no son independentistas. Los de mi padre, sí, pero ya está jubilado. Él es socialista, yo crecí con esa ideología, pero después de que el Gobierno nos haya abandonado por un puñado de votos, la verdad, creo que no les voy a votar”, precisa.

Nacido en Barcelona y dedicado al sector servicios, se trasladó a ese municipio gerundense porque allí viven sus padres. Lamenta el episodio de Canet, donde “lo ocurrido ha sido más radical que lo que pasa aquí. Pero se les ha caído la careta a muchos porque se ha demostrado que se utiliza la escuela como herramienta del separatismo”.

Miedo a reclamar
En un principio, en su localidad había un grupo de padres dispuestos a acudir a los tribunales como hizo él. “Eran unos ocho. Luego, por miedo, no se atrevieron. Algunos tienen un negocio y tenían miedo al boicot”, dice. Un miedo fundado, como se ha podido comprobar en el caso de Canet, donde radicales secesionistas instaron a dejar de comprar y bajarles la calificación en portales en la tienda de la familia que pidió más castellano para su hijo. No lo lograron por la oleada de solidaridad que su caso ha generado.

Le consuela, no obstante, que “los tribunales no se achanten por presiones de los políticos, que nos venden como mercancía”.

Expresa su perplejidad ante el hecho de que “pedir solo una asignatura más en castellano suscite tanto odio”. “Yo quiero toda la cultura posible para mi hijo. Catalán, inglés y castellano. No es cierto que solo queramos castellano, eso es victimismo, mentira y demagogia”, sentencia.
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