AGLI Recortes de Prensa   Viernes 24  Diciembre  2021

El talón de Aquiles del catalanismo
Antonio Robles. Libertad Digital 24 Diciembre 2021

Toda la fuerza exhibida por el supremacismo independentista actual se sustenta en la hegemonía moral que el catalanismo nos coló a principios de la Transición a cuenta de una supuesta persecución específicamente anticatalana llevada a cabo por el franquismo. No es motivo de este artículo indagar cómo logró engatusar a toda la sociedad española con el cuento de ser la única sociedad agraviada. Como si el resto de los españoles no hubieran padecido los rigores de la dictadura. Incluso más. Basta fijarse en los millones de gallegos, castellanos, extremeños, andaluces… que tuvieron que dejar su tierra para buscarse la vida y mejorar la de otros. La alta renta per cápita de Cataluña durante la dictadura no es ajena a ello.

Desde entonces, y a lomos de esa hegemonía moral, el catalanismo pasó de los agravios a los abusos. Y así llegamos a la limpieza lingüística en toda la Administración, a la eliminación del español como lengua docente, al intento frustrado de secesión de 2017 y al supremacismo moral de los actuales dirigentes nacionalistas sin distinción de ideologías. Primero fue a la chita callando, ahora con el descaro de la xenofobia y el desprecio al Estado de Derecho. Empiezan a existir demasiados damnificados, y la fealdad y chulería de sus métodos ofenden y excluyen a todos. Incluso a muchos de sus equidistantes exquisitos que jugaron con Dios y el Diablo para vivir de ambos.

Están perdiendo a marchas forzadas su halo de víctimas para adquirir sin transición el de verdugos. Y lo peor, de mano de personajes zafios, groseros, intratables, a veces esperpénticos, encaramados a los puestos más relevantes del proceso. Como Laura Borràs, Quim Torra, Toni Albà, Núria Gispert, Rafael Ribó, Aragonés, Santiago Spot, Pilar Rahola, Puigdemont, Jair Domínguez, Meritxell Borràs…

Ya no hay ni estética en la tierra de Gaudí, de Pau Casals, de Mariano Fortuny, de Joan Miró, de Josep Pla o Dalí. De su supuesto espíritu europeo como adalides de la democracia, han pasado a la xenofobia y al desprecio de la Ley. Lo más parecido a los fascismos que recorrieron Europa en los años veinte y treinta. Hasta les han copiado su manía por las antorchas y el odio al judío interno, en este caso, a los españoles.

Sin darse cuenta han acabado por olvidar el origen de su fortuna. En este caso, su hegemonía moral, merecida o atribuida por el complejo del resto, pero al fin y al cabo, la fuente de su autoridad moral, que les ha servido para saquearnos durante cuarenta años. Pero quién no cuida la empresa heredada de sus abuelos, y abusa de sus beneficios sin prever amortizaciones y gastos de capital, acaba arruinando la fortuna heredada.

No se han ido más de 7.000 empresas por casualidad; no se fueron a principios de los ochenta 14.000 maestros por gusto; no se levantan cada vez más padres contra el despotismo y el adoctrinamiento escolar por manía al catalán; no se pierde por capricho a marchas forzadas el uso a la lengua catalana que tantos apoyamos en el pasado; no se sienten extranjeros en su país jueces y policías, ni se resisten a venir desde el resto de España nuevas promociones, por manía a los catalanes, sino por sentirse señalados, insultados, despreciados por tanto cafre –ni los albañiles y lampistas castellanohablantes, desdeñados como charnegos, se sienten ciudadanos de segunda por nada–. La consecuencia de todo ello es el desplazamiento de la hegemonía moral del catalanismo a la supremacía moral del nacionalismo. Desmoronada esa fuente de legitimidad, solo les espera la ruina.

Como persona que ha vivido todo este proceso histórico desde los años sesenta, por primera vez estoy viendo cómo su fuente de legitimidad se está agotando por momentos. Podría enumerar mil datos. Basten dos: un niño de cinco años los está dejando en evidencia (link en inglés). Barcelona era la patria de la Libertad en los años setenta y Madrid la ciudad gris de la dictadura. Hoy, Madrid es la ciudad de la España libre y Barcelona, un muladar del populismo nacionalista.

Ninguna reforma laboral crea empleo en un país feroz contra las empresas
La reforma laboral pactada por el Gobierno, los sindicatos y la patronal no responde a la realidad de la economía española y a la trágica situación de las empresas.
ESdiario Editorial 24 Diciembre 2021

El Ministerio de Trabajo y los agentes sociales han firmado un acuerdo laboral con el que todos dicen haber logrado buena parte de sus objetivos, aunque buena parte de las posiciones del Gobierno y de los sindicatos eran incompatibles con las de los empresarios.

Eso, en sí mismo, resta profundidad a una reforma que ha sido presentada por Yolanda Díaz como una derogación, para atender a su clientela y sus compromisos; y como un hito histórico nunca visto. Y difundida por la CEOE, sin embargo, como un ligero retoque que no afecta en lo sustancial a las normas laborales impulsadas por Rajoy y Báñez en 2012.

Las dos cosas no son posibles a la vez, y ello demuestra que la dimensión de la reforma ni es tan intensa como presume el Gobierno ni tan liviana como afirma la patronal: ese lenguaje es meramente político, más derivado de los intereses de los protagonistas que de las necesidades de los trabajadores, las empresas y la sociedad española en su conjunto.

'Fumata blanca' a la reforma laboral que desmonta a Yolanda Díaz

A falta de conocer todos los detalles, sí puede afirmarse que el acuerdo es, más allá de sus consecuencias, un éxito para Pedro Sánchez y, particularmente, para Yolanda Díaz: ambos y su Gobierno terminan el año con los Presupuestos aprobados de facto y una reforma laboral consensuada.

Con independencia de que ambos adolezcan de realismo y probablemente agudicen los ya gravísimos problemas estructurales de la economía española, desde una perspectiva política son un triunfo evidente de Moncloa.

Ninguna ley genera empleo por sí misma, solo interviene en la miseria que provoca la ausencia de prosperidad general: cuando la hay, el reparto justo entre empleados y empleadores llega solo

Yendo a lo concreto, el gran problema de la reforma es que responde más a los prejuicios ideológicos de sus impulsores que a la realidad económica del país, a la tétrica situación de las empresas y al impacto que todo ello tiene en el mercado de trabajo para los ciudadanos.

El drama de las empresas
Ninguna ley genera empleo por sí misma, solo interviene en la miseria que provoca la ausencia de prosperidad general: cuando la hay, el reparto justo entre empleados y empleadores llega solo, sin intervencionismo político o sindical alguno.

Por eso no es del todo relevante valorar cómo quedan la contratación temporal, los convenios de empresa frente a los de sector o la ultraactividad: nada de ellos valdrá de gran cosa mientras en España abrir una pequeña empresa siga siendo un ejercicio heroico lastrado por una presión fiscal insoportable, una burocracia insufrible y una incomprensión política absoluta. Las leyes pueden regular un empleo teórico inexistente; pero no generarlo. Y eso, por encima de todo, es lo que hacía falta.

La mayoría desea más español en las escuelas catalanas
Editorial ABC 24 Diciembre 2021

Un estudio universitario sobre el plurilingüismo en Cataluña, realizado el pasado octubre mediante un sondeo con 1.500 entrevistas, arroja unos resultados que, a priori, pueden resultar sorprendentes por lo alejados que están de la realidad virtual creada por el dogma independentista. Un 82 por ciento de los catalanes, incluidos muchos separatistas, desearían más enseñanza de castellano en las escuelas. La encuesta revela la preferencia por un modelo en el que se imparta en catalán el 48 por ciento de las horas, el 26 por ciento en español (por encima del 25 que impone la justicia), el 19 en inglés, y el 7 en otras lenguas. Es significativo también que solo 20 de los 1.500 encuestados apoyan un modelo de inmersión total, con toda la enseñanza en catalán, y que apenas un 6 del total consultado la quieren solo en español.

La conclusión es clara: pese a la manipulación doctrinaria, los catalanes son infinitamente más racionales que sus representantes públicos y sus comisarios del odio en los colegios.

Sin puntos suspensivos
Eduardo Goligorsky. Libertad Digital 24 Diciembre 2021

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, le arrojó a la cara al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la palabra malsonante: "¿Qué coño tiene que pasar en España para que asuma alguna responsabilidad?". Los "ofendiditos", como los llamó Carlos Herrera, pusieron el grito en el cielo, olvidando que el doctor Frankenstein le había espetado la misma pregunta a Mariano Rajoy en el 2015 después de las riadas del Ebro. Pero no importa. Vayamos al empleo ahora normalizado de términos obscenos en asambleas de personas presuntamente cultas y en medios donde hasta hace poco tiempo estaban proscriptos. Con la salvedad de que los autores clásicos, tanto de lenguas latinas como sajonas, los utilizaban profusamente.

Adiós a los tabúes
Cuando el puritanismo borró las procacidades de los textos de circulación masiva, como los periódicos, brotaron los subterfugios elocuentes. Puesto que en inglés la mayoría de las palabras relacionadas con actos u órganos sexuales tienen cuatro letras, se las sustituyó por la expresión four letter words, que significa precisamente eso: palabras de cuatro letras. ¡Coño, con esta exclamación estoy comprobando que también en español existe esa coincidencia!

La otra coartada consistía en escribir la inicial del taco seguida por puntos suspensivos (c… por cunt, o sea ¡otra vez! coño, o f… por fuck, o sea joder). Hasta que Bill Clinton y Monica Lewinsky montaron su tinglado en el Salón Oval de la Casa Blanca y la palabra inglesa fellatio, traducida a todos los idiomas, tomó carta de ciudadanía en la prensa universal. Adiós a los tabúes lingüísticos y con ellos desaparecieron los subterfugios de las cuatro letras y los puntos suspensivos. Al pan, pan, y al coño, coño.

Tremendismos victimistas
Volvamos a nuestras tribulaciones. El taco coloquial sirvió de pretexto para que los ofendiditos vomitaran un torrente de descalificaciones personales contra Pablo Casado, tendiendo una cortina de humo sobre el quid de la cuestión: la complicidad del guerracivilista que ocupa la presidencia del Gobierno con los enemigos declarados de su –nuestra– patria. A partir de ahí, la campaña de falaces tremendismos victimistas encaminados a ocultar la verdad sobre la dictadura totalitaria que padece Cataluña no conoce límites.

La Vanguardia (16/12) clamó en un titular escandaloso de primera plana, que incumple el deber deontológico de la objetividad periodística: "Casado inflama el conflicto por el catalán en la víspera de la manifestación". Subordinado a las directivas del alto mando tribal, el diario se acopló, como los parásitos de UGT y CCOO, a la raquítica manifestación de la carcundia hispanófoba, e interpreta como inflamación la denuncia de los atropellos perpetrados contra los derechos humanos de las familias residentes en una región del Reino de España llamada Cataluña a cuyos hijos se les niega el derecho y el deber de estudiar un mínimo del 25% de asignaturas en español, como ordenan las sentencias de los tribunales de justicia.

Y ojo, no me refiero solo a los hijos de las familias que tienen el valor necesario para desafiar los pogromos de los talibanes autóctonos y exigen el cumplimiento de esas sentencias, sino a los de todas las familias, para que estén en pie de igualdad con sus compatriotas castellanohablantes, bilingües o plurilingües a la hora de incorporarse al mercado de trabajo fuera del gueto.

Muestran la hilacha
Los ofendiditos muestran la hilacha cuando se indignan –con tics goebbelsianos– porque los constitucionalistas les ponen el dedo en la llaga purulenta y califican, con sobrada razón, al régimen discriminatorio de "apartheid lingüístico" y subrayan sus afinidades con el racismo nazi. Marius Carol, exdirector del diario del conde Godó, tilda de "miserable" a quien profiere estas acusaciones que él juzga "canalladas" (19/12), sin disimular que se refiere a Pablo Casado, condenado al rojo en "Los Semáforos", en tanto que Lola García, directora adjunta del mismo diario, se ensaña con "la derecha avanzando hacia el esperpento" (18/12).

Ya basta. El taco de Pablo Casado palidece cuando se lo compara con las atrocidades cometidas por una banda de renegados contra la unidad y la soberanía de España y contra la convivencia, el bienestar y la cultura de los españoles. Estos mercaderes del odio fratricida sí merecen que los patriotas cabales como Casado, Abascal, Ayuso, Feijóo, Álvarez de Toledo y Arrimadas aparquen transitoriamente sus diferencias y su comprobada buena educación y los apostrofen –como ya lo hacen millones de españoles– con el contundente insulto tabernario, sin puntos suspensivos: hijos de puta

Jugar con las instituciones
Francesc de Carreras.  elconfidencial 24 Diciembre 2021

Se están sucediendo maniobras arteras que utilizan mecanismos legales para alcanzar fines ilegítimos. Ahora no es la moción de censura, sino la disolución parlamentaria y la consiguiente convocatoria de nuevas elecciones

Lamentablemente, hay que seguir insistiendo: se están erosionando poco a poco las instituciones políticas desde que las autoridades catalanas decidieron no cumplir ni la Constitución ni las leyes. Es un juego altamente peligroso para la democracia que si no detiene a tiempo puede acabar con la misma.

En ciertos casos, como en los pseudorreferéndums catalanes de 2014 y 2017, este último seguido de aquella vacilante declaración de independencia del indeciso Puigdemont, el desafío es abierto y claro, puede ser impedido inmediatamente por las fuerzas de seguridad o pueden los poderes públicos competentes tomar medidas extraordinarias previstas constitucionalmente, por ejemplo, las de los arts. 116 y 155. En último término, 'a posteriori', pueden exigirse medidas penales o contencioso-administrativas ante el poder judicial competente. Otra cosa es que las medidas y los controles sean efectivos. En Cataluña, desde luego, no lo han sido.

Sin embargo, estas son vulneraciones claras de la legalidad, obviamente contrarias a un Estado de derecho. Pero hay otras menos claras, aunque a la larga más letales para la salud democrática, que de forma solapada incumplen reglas no escritas que están implícitas en las escritas si analizamos bien los fines a que están destinadas.

Por ejemplo, lo hemos repetido en múltiples ocasiones, la moción de censura que descabalgó a Rajoy y entronizó a Pedro Sánchez en 2018 es un caso de manual. El número de votos para que triunfara la moción eran los necesarios para provocar la dimisión del presidente, pero, tal como está configurada la moción constructiva española, no eran idóneos para elegir en condiciones a uno nuevo porque se trataba de un conglomerado heterogéneo de partidos y grupos incoherentes que ni siquiera pudieron pergeñar un programa político, imprescindible para llevar adelante la acción de gobierno y poder ser controlado adecuadamente por la oposición, un elemento esencial de todo sistema parlamentario. Antes de un año, el nuevo Gobierno estaba muerto, no pudo aprobar ningún presupuesto y se vio abocado a convocar nuevas elecciones. Se jugó, frívolamente, con la moción de censura.

En este último año, se están sucediendo también otra serie de maniobras arteras que utilizan mecanismos legales para alcanzar fines ilegítimos, también son formas solapadas de erosionar la democracia. Ahora no es la moción de censura, sino la disolución parlamentaria y la consiguiente convocatoria de nuevas elecciones.

Empezó Ciudadanos en Murcia. Formando coalición de gobierno con el PP, pactó en secreto con el PSOE un nuevo Gobierno regional cambiando su alianza con los populares para alcanzar la presidencia de la comunidad. Un caso de deslealtad manifiesta, impropia de un partido serio en el que se pueda confiar. Le salió mal la jugada por escisiones en su mismo grupo y no solo el PP siguió gobernando, esta vez en solitario en Murcia, sino que provocó en pocas horas que la presidenta de Madrid Isabel Díaz Ayuso les devolviera la traición disolviendo la Asamblea de Madrid y convocando elecciones. Resultado: apoteosis de Ayuso y cero diputados en Madrid de Ciudadanos. Una debacle, bien merecida.

Esto parece haber creado escuela: esta semana, también por sorpresa, Mañueco, el presidente de Castilla y León, disuelve la Cámara y convoca elecciones, sin otra explicación racional que deshacerse del decrépito Ciudadanos para que desaparezca de la comunidad, como ya sucedió en Madrid, aprovechando sus votos en beneficio propio. La lógica democrática de la disolución no va por ahí, las razones para disolver son otras.

La disolución parlamentaria es una institución que existe para que, en el caso de que un determinado Gobierno no cuente en la Cámara con una mayoría suficiente para cumplir con su función, no tenga otra salida que acudir a las urnas para que pueda establecerse otra mayoría parlamentaria con capacidad de gobernar. El objetivo de la disolución es el bien del país, el interés general, no el puro interés partidista, no el cálculo, tras los oportunos sondeos de opinión, según el cual, disolviendo la Cámara, aumentarán en las elecciones subsiguientes sus votos e, incluso, pueden llegar a reducir a cero los del partido contrario. Esta perversión de la disolución es un arma ilegítima en el juego democrático.

Aquí hay que hacer un recordatorio de los principios. Un Parlamento agrupa a los representantes de los ciudadanos, en la proporción que establece la asignación de escaños de acuerdo con los resultados electorales, por un periodo de cuatro años. Así lo ha querido el pueblo. Democracia significa que el poder reside en el conjunto de los ciudadanos con derecho a voto, no en los partidos, que simplemente son el instrumento fundamental para la participación política y que, como tal instrumento, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular.

En otras palabras, los partidos están al servicio de las instituciones democráticas, no al revés: las instituciones no están al servicio de los partidos, los partidos no son finalidades sino instrumentos al servicio de las instituciones —Parlamento, Gobierno— cuyas actividades están reguladas por normas jurídicas.

En la política española empiezan a prevalecer actitudes muy inquietantes por antidemocráticas y, además, ante la pasividad general. Lo principal es acceder al poder sin que importen los medios. Parece que la fuente en que han bebido nuestros políticos se acerca más a 'El príncipe' de Maquiavelo o al serial 'Juego de tronos', tan admirado por Iglesias, que a los grandes teóricos de la democracia moderna, Kant, Stuart Mill, Kelsen, Bobbio o cualquier otro clásico que podríamos traer a colación. Se invierten los términos: el poder se convierte en la finalidad, el derecho queda reducido a un mero instrumento.

Las instituciones tienen su lógica democrática, hay que entenderlas como medios al servicio del gobierno del pueblo, no al servicio del poder de los partidos. Lo grave es que se disuelven Parlamentos para aumentar el poder de un partido determinado, no para gobernar mejor a los ciudadanos. El mal uso de las instituciones siempre ha conducido a la destrucción de la democracia. Nos acercamos a peligrosos precipicios. No juguemos con las instituciones.
 
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Los «ultranacionalistas» del conde de Godó
Sergio Fidalgo. okdiadio 24 Diciembre 2021

El diario La Vanguardia, faro de la burguesía y empresariado catalán, gusta de usar en sus informaciones de política nacional la expresión “ultranacionalista”. Por supuesto, con esta denominación no se refiere ni a Junts, ni a Esquerra Republicana, la CUP, el PNV, el BNG o Compromís. Reserva este ‘honor’ para Vox porque ya se sabe que los partidos de talante supremacista, y ansias golpistas, como el de Junqueras o Puigdemont, no son “ultras”, porque están formados por almas generosas que llenan abundantemente las arcas del conde de Godó.

Estoy convencido de que Santiago Abascal no está especialmente preocupado por la actitud de La Vanguardia. De hecho, seguro que piensa que, si le tratan así, es que su formación va por el camino adecuado. De todas maneras, es cuestión de tiempo. A la que Vox comience a tocar poder, el conde de Godó comenzará su tradicional ceremonia de cortejo. Si Abascal entra en el Gobierno de España, comenzará una nada sutil maniobra de enjabonamiento diario a cargo de redactores y columnistas. Si consigue una vicepresidencia, le nombrarán a su particular ayuda de cámara, al estilo de Pedro Vallín y Podemos.

Si gana las elecciones y llega a La Moncloa, Abascal podrá escoger al director de La Vanguardia, la decoración de la redacción y si en las máquinas de vending que haya en la sede del Grupo Godó han de predominar los sándwiches mixtos o los de paté de atún. Y si consigue mayoría absoluta, el conde se disfrazará de José Luis López Vázquez en Atraco a las tres y recitará el «Javier Godó, un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo». Hasta que llegue ese momento, serán “ultranacionalistas”, y como pierdan escaños, volverán a la condición de “ultraderechistas” que se usó hace unos meses en algunas informaciones sobre VOX.

Si para La Vanguardia el partido de Abascal es “ultranacionalista”. ¿Qué es EH Bildu, la organización heredera del entorno político que amparó a los asesinos de ETA? ¿Son “herederos de la banda terrorista” o “ultraizquierdistas”? No, para este diario es “la coalición abertzale”, y gusta destacar su perfil “pragmático”, “posibilista” y “social”. Repito: para el diario que es referencia de la burguesía catalana desde 1881 un partido que tiene casi cuatro millones de votos en España, que se define “de derechas” y que hace gala de su defensa de los valores del catolicismo es “ultranacionalista”. En cambio, una formación que reúne a muchos de los que apoyaron a una banda terrorista que sembró de sangre toda España durante décadas merece el trato periodístico de organización que ha abrazado el “posibilismo” y el “pragmatismo”.

Si no lo tenían claro, aquí tienen la razón de por qué Cataluña está viviendo un auténtico drama en el que se intenta linchar a un menor de cinco años y a su familia por exigir un modesto 25% de docencia en castellano en la escuela. Buena parte de las élites catalanas hace tiempo que viven fuera de la realidad. Por eso el teórico centro-derecha nacionalista, los herederos del pujolismo de Junts, compite con la CUP para ver quién es más antisistema. O una formación de aires mussolinianos y con raíces supremacistas y racistas como Esquerra Republicana puede venderse como “moderada”.

Y, lo que es más grave, ERC es percibida como tal por parte del ‘Madrid’ político, elconfidencialonómico y mediático, el mismo que considera que Enric Juliana es un gran conocedor de la política catalana y nacional o que los editoriales de La Vanguardia responden a las inquietudes de la opinión pública catalana. Para este periódico más de media Cataluña no existe. Entre ellos los que dieron con su voto once escaños a VOX en el Parlament: 217.000 “ultranacionalistas”. Los más de 1.300.000 catalanes que apoyaron a ERC, CUP y Junts, partidos que apoyan el linchamiento colectivo a los padres que piden docencia en castellanos no son, para el diario de los Godó, “ultras”. Claro, son los que pagan la fiesta, y en casa del conde, quién paga, manda.

El terraplanismo lingüístico del PSOE
Manuel Peña Díaz. cronicaglobal 24 Diciembre 2021

Que el PSC es corresponsable del desaguisado de la inmersión es sabido por todo aquel que quiso oír hace décadas las denuncias que algunos hicieron, sin mucho éxito, contra la política lingüística de los primeros tiempos pujolistas de la normalización y, más tarde algunos más, contra la política lingüística aún más agresiva del tripartito. Que el PSC ha entonado un discreto mea culpa es sabido también por todo aquel que ha escuchado a Salvador Illa en sus puntuales y contadas declaraciones sobre las ventajas del bilingüismo. Nunca es tarde...

Ahora que parecía que los socialistas catalanes habían encarrilado su discurso por el camino amplio de la pluralidad, la convivencia y la tolerancia, los sindicalistas afines de la UGT van y se presentan en una manifestación ultra e hispanófoba a favor del monolingüismo y la represión cultural de los derechos educativos de ciudadanos catalanes castellanohablantes. Paso atrás.

Pero no queda ahí la incoherencia. Un nuevo episodio ha recordado que el PSOE sigue siendo una cuna de políticos infantiles, fascinados aún con el mito del nacionalismo antifranquista. Felipe Sicilia Alférez, diputado en el Congreso por Jaén y portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE, ha declarado que su partido defiende el modelo de inmersión porque ha sido un éxito. ¿Qué habrá pensado Illa? Aún más, Sicilia ha asegurado que los niños de Cataluña conocen mejor el castellano que los de otras autonomías. Es posible que sus razones estén fundamentadas en los incomparables (sic) resultados de Pisa o de las notas en las pruebas de acceso a la universidad.

La primera conclusión que podemos extraer de las palabras de Sicilia es evidente: el sistema educativo en algunas autonomías es un absoluto y rotundo fracaso. ¿Cómo es posible que con sólo dos horas de castellano a la semana en Cataluña se aprenda mejor esta lengua que con 20 horas? Urge exportar el modelo de inmersión, urge destinar a los magníficos docentes catalanes a esas autonomías tan deficientes. ¿Por qué no interviene el Gobierno central las competencias educativas de esas fracasadas autonomías? ¿Prevarica si no lo hace? O ¿Sicilia está pidiendo la dimisión de la ministra de Educación y, de paso, está reprobando a la otrora ministra y ahora embajadora vaticana Isabel Celaá?

Todo es más sencillo. Ignora Sicilia, a sabiendas o no, que la inmersión no es únicamente un asunto lingüístico sin más; es sobre todo un proyecto ideológico nacionalista con el que se ha pretendido imponer una cosmovisión unívoca, cuatribarrada y estelada para más señas. No hay un problema con las lenguas, por supuesto que no. Hay un gran problema con un movimiento hispanófobo etnolingüístico que ha convertido la Generalitat en una narcosala. Después de tres largas décadas, la politización que los nacionalcatalanistas han hecho de las lenguas ha hecho mella en la convivencia. La relación entre procés e inmersión es más que evidente, ¿o aún no?

De la izquierda reaccionaria de los comunes es de esperar afirmaciones en contra del derecho a la enseñanza en una de las dos lenguas mayoritarias en Cataluña, pero sorprende que lo diga también un socialista andaluz, policía nacional en excedencia. Las declaraciones de Sicilia son puro negacionismo, ese terraplanismo que tanto ha alimentado la resurrección del nacionalismo español y que ahora está contribuyendo, y de qué manera, a su consolidación. Después vendrán los lamentos. Sicilia, sapere aude.

Gloria Lago: ‘La instrucción debería hacerse en lengua materna’

Josep María Francàs. https://rebelionenlagranja.com/ 24 Diciembre 2021

Conversación tranquila de @jmfrancas con Gloria Lago, Presidente de la Asociación Hablamos Español. Promotora de AMPA Total.

JMF: ¿Qué es AMPA Total?
GL: Es una Federación de AMPA que albergará a otras muchas asociaciones de padres de toda Cataluña. La hemos promovido entre Hablamos Español y Convivencia Cívica Catalana.

JMF: ¿Por qué AMPA Total?
GL: Hemos buscado un nombre fácil de recordar y que sugiera fuerza e unión.

JMF: ¿Pero qué objetivo tiene?
El tejido asociativo en Cataluña y en otras Comunidades Autónomas bilingües está copado por los nacionalistas. Es importante que quienes no lo somos, empecemos a estar presentes ahí, sobre todo en la enseñanza. Muchas familias no saben que con solo tres personas con hijos escolarizados en un centro de enseñanza ya se puede formar una AMPA y que puede haber más de una por centro. Estábamos gestionando esto para poder reclamar el 25% mínimo de español en la escuela sin que los padres tuvieran que pedirlo expresamente y pasar por le consabido Calvario, cuando surgió lo último del Supremo, la firmeza de la sentencia del TSJC que ganó la Abogacía del Estado. Ahora toca lograr que esa sentencia se cumpla. Para lograrlo estamos promoviendo la creación de pequeñas AMPA que integramos en Ampa Total mediante notario, así las apartamos de la Consejería. Será AMPA Total la que reclame en nombre de todos. Las AMPA pueden hacerlo. Nosotros entendemos que las asociaciones no estamos legitimadas y si actuamos en representación de nuestros socios o de alguna familia que nos apodere para ello, su anonimato no quedaría garantizado. Por eso nos parece más adecuada y segura esta opción que la que promueven Asamblea por una Escuela Bilingüe y Sociedad Cvil Catalana.

JMF: ¿Vuestro objetivo es que se cumpla la Ley en Cataluña entonces?
GL: Que se cumplan las sentencias y luchar por tener una legislación más acorde a la cooficialidad y homologable a las políticas lingüísticas de los países con más de una lengua oficial, es decir, con libertad lingüística, la inmersión obligatoria total o parcial nos parece reprobable.

JMF: ¿Qué supondría la ‘libertad lingüística’?
GL: La libertad de elección de lengua. El sistema que disfrutan en los países con cooficialidad y que existe en la Comunidad Autónoma Vasca hasta que se lo cargaron. Líneas con el español como lengua vehicular y el catalán como asignatura y viceversa. Una línea bilingüe elegida también es posible y
sería muy solicitada en Cataluña. Y por supuesto, la administración debe usar ambos idiomas por igual.

JMF: ¿Sería constitucional eso?
GL: Sí, claro. El sistema vasco fue avalado por le Constitucional. En España tanto el modelo de elección como el de conjunción lingüística son constitucionales.

JMF: ¿Conjunción lingüística? Eso qué es…
GL: Es un sistema con presencia de ambas lenguas oficiales.

JMF: ¿Se aplica en algún sitio?
GL: Se puede decir que la «conjunción lingüística» se aplica en Luxemburgo, pero con dos lenguas internacionales, muy habladas, y que son oficiales en sus dos vecinos más «poderosos», Francia y Alemania; y eso a pesar de que el luxemburgués es la lengua materna de más del 90 % de la población nacional (y no oficial hasta hace unos decenios). Dado que el luxemburgués se parece más al alemán que al francés, el aprendizaje de la lectoescritura se hace en alemán, así como la primaria, donde se aprende francés, para ya en secundaria aplicar la conjunción con francés y alemán como lenguas vehiculares. Otra de las razones es que en Luxemburgo no hay una Universidad como tal, por lo que es muy frecuente que los luxemburgueses cursen estudios superiores en francés o en alemán. El luxemburgués se estudia como materia obligatoria, como se estudia el inglés, lo que supone que tienen que dedicar casi la mitad del currículum a estudiar lengua, lo que supone una cierta penalización en el aprendizaje de las materias no lingüísticas. Es decir, no hay una «conjunción» con el uso de lenguas puramente regionales. Tras la disolución de la URSS, en dos de las repúblicas bálticas, Estonia y Letonia, se planteó un problema con los ciudadanos rusófonos que se habían establecido allí, y que ni siquiera eran obligados en el período soviético a estudiar, respectivamente, estonio o letón, que ahora son las lenguas oficiales allí. Se está implantando, al menos en algunas regiones con población rusófona un modelo de conjunción. Pero, no estamos hablando de lenguas regionales de Estonia o de Letonia, lenguas que no se hablan en otro país, como sería el caso de una conjunción obligatoria en Cataluña de catalán y español.

JMF: ¿’La inmersión’ cómo se aplica en Cataluña es Constitucional?
GL: Si se cumpliera la sentencia pendiente, sí. Lo que no es acorde con la Constitución es que solo haya una línea para todos al 100% en una de las dos lenguas oficiales. Atendiendo a la doctrina del TC y a la jurisprudencia del Supremo, debe haber una presencia mínima de un 25% de lengua oficial, incluyendo una troncal. Pero a lo largo de los años se han ido viciando considerablemente la doctrina y la jurisprudencia al respecto. Si caben un modelo de elección o uno de conjunción para todos, tener menos del 50% en cada lengua es discriminatorio. Y no es aceptable, a nuestro modo de ver, que se intensifique el numero de horas en una lengua porque en una determinada zona se hable menos, para alcanzar una supuesta «normalización» de la lengua, eso es validar el argumentario nacionalista anteponiendo las lenguas a las personas. También entre los defensores de la inmersión parcial, como SCC o AEB, se defiende ese modelo en aras de alcanzar un supuesto bilingüismo individual, o para atender el entorno sociolingüístico.

JMF: En la situación actual en Cataluña, ¿estaríamos hablando más que de conjunción lingüística de disyunción lingüística?
GL: No me parece que ese término sea aplicable a esta situación.

JMF: Es por ser el antónimo… Lengua propia frente a lengua impropia, lengua vehicular frente a lengua no vehicular… ¿dónde queda la lengua materna?
GL: Para nosotros, lengua propia y lengua materna son lo mismo. La lengua vehicular es la de instrucción, que debería hacerse en lengua materna salvo en casos determinados, como por ejemplo, si la persona tiene un gran interés en adquirir un alto grado de conocimiento en una lengua, que eso no perjudique su evolución académica, que la lengua propia o materna esté bien asentada y que sea factible.

JMF: Para el gobierno catalán propia y materna no son los mismo y da la sensación que para ellos el catalán, para florecer, necesita tratar al español como mala hierba y acabar con él. ¿Qué sentido tiene enfrentar lenguas?
GL: Hemos dejado de dar vueltas a ese tipo de pseudo argumentos, no vale la pena. Lengua propia de Cataluña… normalización lingüística, lenguas que florecen sufren o son oprimidas, ridículo, nocivo, esperpéntico, manipulación del lenguaje, nacionalismo, en suma.

JMF: ¿La gente traga o ves la esperanza en sus ojos?
GL: Mucha gente está cada vez más harta y dispuesta a desmelenarse. Bien.

JMF: ¿El ‘procés’ ahora es temporalmente ahora un tema lingüístico?
GL: Sí, han encontrado una causa para tener a la gente motivada. Estaban de capa caída y esto ha sido como un reconstituye.

JMF: ¿Cuales son los pasos a seguir por AMPA TOTAL?
GL: Ya tenemos algunas AMPA creadas, entre personas de confianza. Ahora que la iniciativa ya es pública vamos a informar y promocionar. Se trata de reunir el mayor número posible. Sí llegásemos al 20% podríamos hacer cumplir la sentencia en todos los centros de Cataluña, tengan o no una AMPA amiga.

JMF: Mucho ánimo entonces Gloria, queda tarea. Un beso y mil gracias.
GL: Gracias.


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