AGLI Recortes de Prensa   Domingo 26  Diciembre  2021

Desenmascarado
Enrique López. larazon 26 Diciembre 2021

Fatiga, la que produce la propaganda pandémica del Gobierno de Sánchez, que esta semana ha recuperado sus apariciones al estilo «Aló Presidente» para desarrollar su mayor especialidad, que es vender humo. Porque si todo lo que puede ofrecer este Gobierno a los españoles es la obligatoriedad del uso de mascarilla en la calle, que de hecho está establecido para todas las situaciones en las que los ciudadanos no puedan mantener un metro y medio de distancia, tampoco se entiende el quiero y no puedo de convocar de improviso una Conferencia de Presidentes y dos declaraciones presidenciales sin preguntas.

Es la culminación de 21 meses de pandemia en los que el Gobierno siempre ha renunciado a la gestión, que ha pasado del negacionismo inicial por el 8M a la desmesura jurídica, con esos estados de alarma que han sido declarados inconstitucionales y por los que Sánchez todavía no ha asumido ninguna responsabilidad, en el que destaca el ordenado solo para Madrid. Lo mismo que ocurrió con las mascarillas, que el Gobierno no recomendó ni siquiera cuando ya era evidente que salvaban vidas, debido a la escasez de material sanitario de importación, en cuya gestión centralizada Sánchez fracasó estrepitosamente. En cualquier caso, con la fe propia del converso, el Gobierno introdujo primero la recomendación, luego la obligación parcial y finalmente la obligación total de la mascarilla, que tuvo que corregir porque se habían olvidado de la playa y el monte.

En un nuevo ejercicio de propaganda, Sánchez quiso dar una buena noticia a los españoles, y anunció, de cara al verano de este año, el fin de la mascarilla, con aquello de que volvían las sonrisas a las calles. Lo hizo con tanto alarde publicitario que invirtió el verdadero paradigma jurídico, porque la mascarilla era obligatoria, pero podía relajarse su uso en exteriores cuando estuviera garantizada la distancia de separación. En un nuevo golpe de efecto, ahora se anuncia, como la gran medida de cara a las reuniones navideñas, que se celebran en interiores, la obligatoriedad de las mascarillas en exteriores. Una medida que muchos inmunólogos consideran cosmética, toda vez que el contagio al aire libre, mientras no se demuestre lo contrario, es una posibilidad reducida.

Sánchez es el Presidente que siempre dice lo contrario. Lo contrario de lo que necesitan los ciudadanos, lo contrario de lo que precisan las administraciones que gestionan la sanidad, que son las CCAA, y lo contrario de lo que él mismo ha dicho anteriormente. Lo hemos visto cuando ha criticado a algún presidente de una Comunidad Autónoma, singularmente a la Presidenta de Madrid, para terminar, haciendo lo mismo, pero fingiendo que siempre son los demás los que están confundidos. Lo vemos con la ley de pandemias, que Sánchez nunca aprobará, por la única razón de que se trata de una propuesta del PP. Y ahí está la cogobernanza, que podría haber sido una idea razonable si hubiese contado, precisamente, con un marco legal que le diese encaje, pero que en la práctica solo ha sido una estratagema para librarse del desgaste y poder moverse de la multilateralidad al centralismo como Pedro por su casa. Y, todo el tiempo, con la mascarilla a vueltas, otra metáfora que desenmascara el descaro del que ante un problema nunca ve una solución, si acaso, y todo lo más, un titular. Sánchez esta vez parece abrazar la política sanitaria de Madrid, abandonado la incidencia acumulada frente a la presión hospitalaria como criterio para evaluar la gravedad real de la pandemia, o apostando por no restricciones, pero esto puede ser un espejismo. Lo que tenemos claro es que España necesita otro gobierno muy diferente a este.

Desgobierno, antigobierno
Nota del Editor 26 Diciembre 2021

El dr cum fraude y sus quates campan por lo poco que va quedando de España como Atila, sin dejar piedra sobre piedra. No hace falta otro gobierno porque ahora no tenemos gobierno, tenemos unos mafiosos destructores de España. Y hemos llegado a este desastre del que no se vislumbra el fin por culpa del Partido Partido, que siempre ha dilapidado todas las oportunidades para arreglar algo. Así que el que no apoye a Vox, que apague la luz.

La orientación adecuada del Sistema Tributario
Juan Velarde Fuertes. larazon 26 Diciembre 2021

Con motivo de la publicación de un libro del profesor Plaza Echevarría, ha tenido lugar, en torno a su presentación en la Universidad Francisco de Vitoria, un planteamiento que considero muy interesante entre expertos, en relación con el control debido al sistema tributario. Se comentó una cita del gran experto en Hacienda, Einaudi, cuando escribió que «la creencia en el impuesto, ya sobre la renta, ya sobre el patrimonio, ya sobre la herencia, o ya sobre los consumos, no es un acto de fe. Puede ser un acto de fuerza o de prepotencia; pero el grupo político, que resulta ser el culpable que se esfuerza por encontrar una justificación racional a su actuación, … quiere ser deliberadamente racional». Y en la búsqueda de esa racionalidad en el debate mencionado, se habló del papel de aquel gran pensador de la Universidad de Salamanca -en la etapa clave de su influencia intelectual-, que, basándose en la Summa de Santo Tomás, sostuvo que el concepto de bien común, se exige siempre para que «una comunidad natural sea regida por la ley natural, preservadora del bien común».

Y este bien común nos lo ha señalado, de manera perfecta, Stiglitz, en Economic of the public sector, al poner de manifiesto que simultáneamente a la cuestión de la recaudación, hay que analizar críticamente el proceso político de elaboración de los programas de gasto público, así como los objetivos que se asignan a determinadas políticas, planteados con cierta falsedad, porque los que, más de una vez, se asignan a lo primero, no son los que realmente se persiguen, ya que, si se defendieran explícitamente, es posible que no se obtuvieran los votos necesarios para convertirlos en realidad, dando así lugar a una grave falta de transparencia de los presupuestos.

Pero, en caso de que ese conjunto de gastos e ingresos del sector público se efectuase, para desarrollar la idea escolástica expuesta por Francisco Suárez del bien común, obliga a la creación de entidades con alto grado de independencia, que justifiquen o critiquen esa cuestión del bien común.

En España, en el siglo XIX, el Tribunal de Cuentas –nacido cuando el binomio de Mon y Santillán– puso en marcha un sistema tributario aceptable, aunque más adelante se comprendió que era necesario el complemento, por todo lo derivado del conjunto de problemas contables del sector público, de la creación de la llamada Intervención General de la Administración del Estado. Así ha aparecido, junto con el Tribunal de Cuentas, otra Institución que fue perfectamente diseñada por Barea, dentro de un panorama de innovación de la Ley General Presupuestaria, en el ámbito del control. El Interventor General de la Administración del Estado, José María Fábregas del Pilar, sostuvo que «el Tribunal de Cuentas y la Intervención General no tendrán, en su actuación, puntos … de colisión, … ni aún siquiera de interferencia, y podrán borrar hasta la apariencia de duplicar sus funciones sobre los mismos objetos, si se colocan en el lugar que les corresponde». Por eso, se han de considerar acertados los cambios introducidos por Barea en la Ley General Presupuestaria de 1977 y sus modificaciones posteriores. De inmediato, es necesario tener en cuenta, a partir de Beveridge, en 1942, las dimensiones que debiera tener el llamado Estado de Bienestar.

No se puede olvidar que España se encuentra sometida a la disciplina derivada de su inserción en el Fondo Monetario Internacional (FMI), el cual empezó a promover la transparencia fiscal en los países miembros, como reacción ante crisis financieras; por ejemplo, eso explica que, en 1997, se aprobase el Código de Buenas Prácticas de Transparencia Fiscal, realizado en 2001. El Ministerio de Hacienda señaló, en ese sentido, que nuestro país se sometería desde el año 2003 al control del FMI, solicitando que éste «examine las cuentas del Estado, mediante los criterios de transparencia fiscal derivados de los llamados Informes ROSC, o sea, derivados de la Observancia de Normas y Códigos».

En el fondo, todos estos mecanismos de juicio de control muestran exigencia de estabilidad presupuestaria. La tentación del déficit del Sector Público tiene una raíz peligrosa, que encontramos en un ensayo de Stuart Mill, quien indicó que «el verdadero principio de un Gobierno Constitucional exige eliminar el que se pueda abusar del poder político … no porque siempre sea así, sino porque ésa es la tendencia natural … y la protección contra esto radica la utilidad concreta de las Instituciones libres». Observando lo que sobre los presupuestos señala, por un lado, el Instituto Nacional de Estadística y, por otro, el Servicio de Estudios del Banco de España, vemos que ahí se encuentra la base para lograr aquel bien común derivado de la citada doctrina suareciana, en el actual ámbito tributario.

De la América Latina a la América Soviética
Federico Jiménez Losantos. Libertad Digital 26 Diciembre 2021

Nunca en la Historia, un sangriento imperio desaparecido como el azteca había intentado colonizar otro imperio difunto, el inca de los Andes, y, a ejemplo de Hernán Cortés, con la ayuda de tribus andinas sojuzgadas por los incas, como los quechuas y aymaras, más algunos piratas de origen español que, como Lope de Aguirre, no reconocen a su Rey ni a su Nación.

Esa brujería metahistórica, para los peruanos vil injerencia colonial, la perpetró Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, junto al cacique cocalero Evo Morales y alquilones de la tribu podemita, unidos para apoyar a Pedro Castillo, cuyo gobierno se tambalea tras ser atrapado robando sin el sombrero gigante ni el liqui-liqui boliviano. López Obrador, que, pese a sus recios apellidos españoles, se finge azteca, anunció el envío de víveres, vacunas y consejeros económicos para Castillo, que, también a pesar de su apellido, se finge quechua sin rastro de españolidad. Algo antes ya había llegado el nuevo embajador cubano (o siboney, guanahjuatabuey o taíno) "El Gallo", coronel de inteligencia perito en operaciones encubiertas.

Evo, "non grato" y Alva, reivindicada
A continuación, Evo Morales, gran cacique cocalero y huésped fijo en Lima de la gargantuesca tribu de los cerrones, quiso poner el pie en el Cusco con el tenderete de UNASUR, pero fue declarado "persona non grata" por el Congreso peruano. La respuesta del grupo aindiado de Puebla fue que sicarios de la tribu podemita acusaron a la presidenta del Congreso peruano, María del Carmen Alva, de visita en Madrid, de haber dicho que Castillo y su gobierno eran golpistas, torpes, delincuentes y terroristas.

Es una descripción ajustadísima, pero nunca la hizo. Se trataba de urdir la destitución de la presidenta del Congreso para vengar la que se había intentado en el Congreso con Castillo. Fracaso total. El montaje era burdo, el ex-premier Bellido negó el apoyo de una parte de Perú Libre, y Bermejo y otros acabaron dejando el grupo, él se supone que camino del VRAEM y del Sendero Luminoso de los Quispe Palomino. Ellos fueron los financiadores, a través de "Los Dinámicos del Centro" de Cerrón, de la campaña de Castillo. En Perú, el Poder se basa en ese delito, que podría resolver la fiscalía de no estar en manos de la izquierda caviar, que ha preferido entregar el Poder a Sendero Luminoso antes que a una Fujimori.

2/ La tragedia
Pocos días antes de las elecciones chilenas, Mario Vargas Llosa clausuró en Argentina unas jornadas de la Fundación Libertad, que dirige con mano esforzada y solvente Gerardo Bongiovanni. Una frase en su extraordinario discurso me llamó la atención: "Hablamos de América Latina y estamos a pocos días de decir que América Latina ha desaparecido". Desde España, lo de "Latina" siempre nos suena a cursilada francesa, que lo es de origen, y de negación del mérito español y, en menor medida -aunque no pequeña-, portugués en la llegada de la civilización occidental a esa parte del mundo. Pero, pues que hablamos de difuntos, aceptemos la esquela del falsolatina.

Porque, efectivamente, el 19 de Diciembre de 2021 Chile eligió a un presidente comunista, Boric, para guiar su destino camino del cementerio de Cuba, Venezuela, Nicaragua y demás fosas de la América Soviética. En el repaso a la situación de los países echados a perder que, no hace mucho, parecían haber ingresado definitivamente en el club de la civilización y la prosperidad, Mario empezó por México, en homenaje a Ernesto Zedillo, allí presente, que devolvió o simplemente otorgó a sus paisanos la libertad de votar. Y votaron. Y votaron bien… hasta que empezaron a votar mal.

El resultado de esos errores es la presidencia, grotesca y criminosa, de Andrés Manuel López Obrador, que, como consignó el gran novelista y fallido presidente peruano, ha recibido al tirano de Cuba "como si fuera el virrey de México". Nunca la "dictadura perfecta" que mezcló la política de extrema derecha en el interior y de extrema izquierda en el exterior se ha volcado tanto hacia el narco y hacia el comunismo como en la actualidad.

De lo primero tenía ya experiencia AMLO. De lo segundo ha demostrado tener enorme apetito. Sólo alguien intelectualmente basuriento es capaz de arrodillarse, como presidente electo del primer país del mundo de lengua española, ante el carcelero y verdugo de Cuba, sin elecciones desde hace 63 años. Hace falta una insensibilidad de piedra pómez hacia el sufrimiento humano para identificar a tu país con esa máquina de sangre y de miseria. Y eso ha hecho AMLO, que, como la Cuba de Castro en África cuando era una sucursal de la URSS, envía brigadistas rojos al Perú para sostener al tirano dizque indígena, perito en atracos, coimas y sobornos.

Nicaragua, Venezuela, Perú, Colombia, Brasil…
Reparó luego Mario Vargas Llosa en el silencio internacional sobre el fenómeno tiránico más asombroso que se ha visto en América, sea del Sur, del Norte o del Centro: las últimas elecciones en Nicaragua. Ni en las tiranías más extravagantes de ese amasijo o revoltijo de repúblicas mal avenidas en que hace dos siglos se convirtieron las antiguas tierras de las coronas de España y Portugal hay un caso como el de Daniel Ortega y su Despótica Cónyuge, que para asegurarse de ganar las elecciones metieron en la cárcel a todos los demás candidatos. Y nadie ha protestado. Nadie.

En realidad, la América Soviética se ha construido sobre el silencio cómplice o el aplauso abierto de la gran mayoría mediática y profesoral de aquella desdichada parte del mundo. Incluidos, por supuesto, los Estados Unidos, cuyas universidades han sido reservorios comunistas tras la caída del Muro y hoy proveen de todo el arsenal ideológico, racial y de género, indigenista y ecologista, con el que ha lavado su imagen, no su realidad, el comunismo genocida de Venezuela o el terrorista del Perú y de Colombia.

No es que no falten, es que sobran voluntarios en la crema de la crema de sus universidades de élite sesudos propagandistas del marxismo-leninismo tropical. "Del buen salvaje al buen revolucionario", el gran libro de Carlos Rangel sobre esa ideología racista occidental ante las tiranías comunistas, buenas para América pero inaceptables para Europa, podría subtitularse "Y del buen revolucionario al buen salvaje", porque eso es lo que hoy vende con enorme éxito la Ivy League: la vuelta a la naturaleza al estilo de Woodstock, pero con las técnicas políticas del Gulag y el Laogai.

Uruguay, la última trinchera liberal
Avizorando, es decir, temiendo el futuro, Mario no sólo habló del doloroso caso del Perú, sino de Colombia, a punto de caer en manos de Petro, que es como decir las FARC, hoy en el narcoparaíso venezolano. Y de Brasil, que puede caer muy pronto en manos de Lula, delincuente que fue condenado como tal pero que recientemente, en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, comparó su caso judicial con el de Cristina Kirchner. No sabíamos que el latrocinio de Lula hubiera alcanzado semejantes sumas. De Argentina, por prudencia y piedad, no habló. Para qué si estaban allí.

De esa hecatombe de la civilización política, de ese liberticidio de masas que es la recién nacida la América Soviética, sólo se salvan, por ahora, Ecuador, aunque cercado, y el Uruguay del presidente Lacalle Pou. De los trescientos millones de humanos bajo la bota soviéticoamericana, la civilización liberal sólo puede sentirse segura entre los tres del "Paisito". Nunca la tiranía pudo llegar a tanto. Nunca la libertad pudo llegar a menos.

Encantados de haberse conocido
Arturo Pérez-Reverte. ABC 26 Diciembre 2021

Los que tenemos cierta edad y vivimos el franquismo –empecé a colaborar en periódicos muy jovencito, hacia 1967– recordamos la importancia que los medios informativos daban a los políticos del régimen, que en esa época lo eran todos, en plan visitó un taller el excelentísimo señor subsecretario de Trabajo, o en los juegos florales entregó el premio la distinguida señorita Sónsoles de la Muñeira, hija del señor alcalde. Todo cuanto tenía personaje político de por medio era reseñado minuciosamente, y pobre del medio informativo que no cumpliera. Como hoy, salvando el contexto. La diferencia, a favor de los periodistas de antes, es que informar sobre cualquier actividad de un ministro, un gobernador civil, un alcalde o un jefe local del Movimiento –succionarles el ciruelo, dicho en plata– era obligatorio. Mientras que ahora se trata de una actividad periodística voluntaria, a veces entusiasta. Y no sólo eso. Si uno se fija, buena parte de la información política en España va por ahí. Por la letra pequeña. Por la chorrada.

No recuerdo ahora ningún otro país europeo donde los medios informativos, periódicos, radio y televisión, dediquen tanto espacio a la política. Eso no es malo en sí: la política es necesaria en democracia, y un ciudadano informado sirve mejor a sus compatriotas y a sí mismo a la hora de meter su voto en la urna. El problema es el exceso. La saturación que lleva más allá de lo razonable y útil, incluyendo la descripción detallada de todos los pormenores referentes a partidos políticos: el continuo protagonismo que la clase política tiene en nuestra vida informativa.

La aberración llega al punto de que en España es más conocido un político de medio pelo, cualquier tiñalpa analfabeto, que un economista, un escritor, un científico, un músico, un filósofo, un cineasta. Tampoco la información internacional, tan necesaria en el mundo en que vivimos, ocupa el lugar debido. Por ejemplo: pese a la importancia que Hispanoamérica tiene para España, sólo se habla de ella cuando hay elecciones presidenciales, tragedias o incidentes graves. Venezuela, Cuba y poco más. Consideren cuántos nombres de presidentes hispanoamericanos conocemos los españoles. Sin embargo, vivimos informados por tierra, mar y aire de la moción de censura en el ayuntamiento de Villaperales del Canto, de si el edil de Mataconejos cae mal a la ejecutiva de su partido, de si el alcalde y la presidenta de una comunidad se saludaron en un acto público, de si un asesor ministerial cenó con fulano o mengano, de si la ministra de Exteriores y la de Igualdad se miraron a los ojos o se hurgaron displicentes la nariz.

Hay una explicación. Este disparatado lugar que habitamos son 17 Españas que exigen, no sin razón, un trato semejante. Todos deben ser mencionados para que nadie se sienta al margen; de modo que lo que en ningún país normal abriría un telediario, aquí sí lo hace. Un bostezo de la alcaldesa de Barcelona, una sombra de ojos de la presidenta de Madrid, el escupir un hueso de aceituna de un político, un concejal trásfuga, llenan informativos con escaletas de telediario que aburren a las ovejas: políticos, Covid, ayudas europeas, volcán y vuelta a empezar. Con los personajes de cada taifa reclamando espacio y los periodistas concediéndoselo para que nadie se sienta marginado, por Dios. Para que todos queden contentos.

Eso hace creer a nuestros políticos que son algo más que piezas intercambiables en un mecanismo llamado democracia. Oyes hablar a algunos, adviertes su aplomo, su arrogancia, y comprendes que oírse nombrar a diario los trastorna hasta hacerlos sentirse el ombligo del mundo. Dije alguna vez –después de 30 años escribiendo esta página temo haberlo dicho todo alguna vez– que durante siglos España estuvo en manos de aristócratas y obispos que gobernaron vidas y trazaron rumbos, cuando los hubo. Unos y otros quedaron atrás, pero vino el relevo. La clase política es la nueva aristocracia y el nuevo episcopado: la que moldea una España a la medida de su cochino negocio. Pero no lo hace sola. Nadie consigue eso sin la complicidad de víctimas e intermediarios. En lo que a los ciudadanos se refiere, estar informado es salud democrática. Lo perverso llega cuando la clase dirigente, encumbrada por quienes la adulan y aplauden, pues también viven de ella, contamina a los ciudadanos con su egoísmo, su simpleza argumental y su vileza sectaria. Con las menudas, íntimas y lamentables miserias que decepcionan y alejan a la gente honrada. Estar politizado no es malo, siempre y cuando quien no piensa como tú lo exprese en libertad, se debatan ideas, y de ese modo se llegue a conclusiones lúcidas e inteligentes. Pero saber que a un concejal de Sangonera la Seca le ha salido un flemón en una encía no ayuda una puñetera mierda.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
No es la lengua, son los derechos

José Rosiñol. vozpopuli.es 26 Diciembre 2021

Si quieres ganar una batalla, escoge tú dónde librarla. Si quieres ganar un debate, impón tu propio lenguaje. Si quieres lograr otros resultados, cambia tus estrategias, ya saben, mismas estrategias, mismos resultados… Estamos en un momento crucial en la descomposición social y política de una Cataluña que ha sido arrastrada durante demasiado tiempo por las tinieblas de la desinformación y la división. El apoyo social al separatismo es cada vez más escaso, existe hastío, cansancio y falta de respuestas reales para problemas reales, la sociedad y la economía catalana están pagando un precio muy alto por aquello que se llamó el prusés.

Naturalmente, el poder de la Generalitat sigue en manos de aquellos que nos empujaron al precipicio, seguimos inmersos e inmersionados en la densa tela de araña de la maquinaria de ingeniería social separatista. El mainstream político-mediático sigue dependiendo de las generosas dádivas del Diari Oficial de la Generalitat y de sistemas paralelos de financiación. Hay muchos estómagos agradecidos que alimentar. Sin embargo, si observamos con detenimiento, el proyecto independentista activado en al año 2017 ha implosionado en una extraña mezcla de “realpolitik” y huida hacia una república imaginaria que es ejemplo y paradigma de la extrema bipolaridad que sufre la política catalana.

En Cataluña, reivindicar lo normal, como por ejemplo exigir a las instituciones públicas que tus hijos puedan estudiar en español, sigue siendo una tarea tan hercúlea como heroica. Pero no nos engañemos, que una familia se exponga a la presión social, política y mediática no responde a ninguna posición esencialista, dogmática o nacionalista. Los padres quieren que a sus hijos no se les escatime oportunidades en pos de una ideología tan trasnochada como la que encarna el separatismo catalán. Quieren que sus hijos puedan prosperar en Cataluña o en cualquier otro lugar de nuestro país (o del mundo), quieren que sus hijos tengan unas competencias lingüísticas suficientes para poder construir su vida con garantías, simplemente quieren que puedan prosperar sin estar atados y atrapados en unas fronteras lingüísticas (y culturales) tan artificiales como dañinas.

Cabría preguntarse el porqué de esa obsesión nacionalista por las lenguas, digo las lenguas porque el nivel de adoración por el catalán es directamente proporcional al odio y desprecio por el español. Hay varias respuestas que dibujan el escenario real en el que nos movemos. El primero es esencialista e identitario, bebe de las fuentes más excluyentes de principios del siglo XX: la lengua es una especie de marchamo de lo que es una nación y es la fuente de la cosmovisión y la ontología del individuo. El segundo es instrumental, es la herramienta con la que poder separar y dividir artificialmente a la sociedad catalana, hacer aceptable una situación de diglosia y hacer creer que solo hay una forma de entender la “catalanidad”. Y tercero, es el fundamento del relato épico nacionalista, el “catalán” es reificado como una figura de algo real, siempre en peligro de extinción por fuerzas externas que debe protegerse y, por tanto, cerrando el círculo, si el catalán es atacado, los “catalanes” también están en peligro.

De esta concepción nacen las respuestas hiperbólicas del separatismo ante sentencias como la del mínimo de un veinticinco por ciento de catalán en los colegios, de ahí la presión a la familia de Canet, de ahí la campaña de desprestigio del “bilingüismo” y a favor de la “inmersión”. Y es aquí donde está la clave de la debilidad a la que ha sido expuesta el relato nacionalista. Por eso, ellos tratan de arrinconarnos a un espacio en el que se debata un falso dilema “catalán o español” (“bilingüismo/monolingüismo”). Si caemos en esta trampa retórica, nos moveremos en un espacio en el que tienen todas las de ganar, porque parecerá que estamos ante un problema entre postulados esencialistas, cuando en verdad estamos ante un problema de derechos civiles, de conculcación del estado de Derecho, de derechos fundamentales.

Si nos dejamos arrastrar a otro debate que no sea al de defender los derechos de las personas frente a la imposición de la Generalitat, solo estaremos retroalimentando el debate en el que el nacionalismo se siente cómodo y tiene muchas más probabilidades de ganar. Mucho me temo que la respuesta de algunos constitucionalistas será volver a la lógica reactiva. Esa mentalidad de resistente perpetuo es el alter ego necesario, la pieza fundamental para seguir con el relato victimista del separatismo.

Sin embargo, tal y como ha pasado en Europa (cuando desde SCC nos reunimos con el Comisario de Justicia de la UE), solo si seguimos poniendo el foco en el verdadero problema, esto es la arbitrariedad, la conculcación de derechos y una visión excluyente de la realidad catalana, podremos romper el marco al que nos tienen atados y lograremos impactar en aquella parte media de la sociedad catalana que es dónde reside la llave para acabar con el separatismo.

Si queremos cambiar las cosas, hemos de buscar otras estrategias. De lo contrario, estaremos en ese bucle de resistencia sin fin que solo sirve para perpetuar el relato del contrario.

Los agentes de la tiza
Iván Vélez. https://gaceta.es  26 Diciembre 2021

Yo soy quien espía los juegos de los niños. Hace cuatro décadas, bajo este título, el grupo Ilegales publicó una canción convertida ya en clásico del rock español. El corte -no olvidemos que el disco apareció en el hoy revitalizado vinilo- sirve perfectamente para dar nombre a una escena que el gobierno de la Generalidad trata de hacer habitual desde hace tiempo, al comprobar que los niños avecindados en Cataluña, en su pueril inocencia y desapego por las esencias del «país de ahí arriba», que así lo definió en su día Josep Guardiola, optan por emplear el español durante el recreo.

Con el objeto de evitar tan indeseable desviación, la Plataforma por la Lengua (catalana, se entiende), se dedicó durante un tiempo a espiar eso, los juegos de los niños, hasta llegar a la terrible conclusión de que los infantes mostraban poco apego a la lengua de Verdaguer. A la labor de esos voyeurs lingüísticos se ha sumado otra plataforma, No te excuses –No t’excusis– que trata de aumentar la presión, ampliando sus objetivos con padres y docentes, en su intento de erradicar la lengua más hablada de Cataluña de los centros escolares la región de ahí arriba. Para cerrar el asfixiante círculo de persecución del español, la Plataforma por la Lengua, en colaboración con la ANC y sindicatos estudiantiles secesionistas, ha impulsado una web que servirá para delatar a los profesores universitarios que enseñen en la lengua opresora. A través de un cuestionario, los estudiantes podrán señalar cómo se ha producido lo que dan en llamar «vulneración lingüística», señalando de ese modo al profesor que imparte la clase.

En tan asfixiante contexto, unos padres han exigido, aferrados a argumentos legales, un mísero 25% de horas lectivas en español para su hijo de 5 años. La reacción del mundo lazi no se hizo esperar. Tanto en las redes como en las calles, aunque en un número menor del que sus embrutecidos instigadores desearan, los padres del niño han tenido que soportar todo tipo de insultos y coacciones. Sin embargo, los esfuerzos del aparato hispanófobo manejado por unos políticos siempre apoyados desde Madrid, se ha topado con la tozuda realidad que el Consejero de Educación, que en Twitter reduce su primer apellido a una G. tras la que se oculta un González menos presentable, según sus acomplejadas entendederas, que el Cambray que exhibe, desveló recientemente que el número de familias que exigen lo mismo que la de Canet superan con creces el millar.

El conflicto está servido, pues la reagrupación de los denunciantes que solicitan el exiguo 25%, hará que muchos más se sumen a tan razonable exigencia. Así pues, por un lado, y a favor de la eliminación del español de las aulas catalanas, aparecen el frente secesionista al que se han reincorporado los golpistas indultados, el PSOE, que calca las fórmulas batasunas de condena extensiva de cualquier violencia para no entrar en el fondo de la cuestión, la prensa subvencionada y los no menos subvencionados sindicatos; y por otro, un conjunto de entidades, entre las que destaca Hablamos español, cuya labor es apoyada en las instituciones por Vox, pues el PP dice una cosa y hace, véase el caso gallego, la contraria.

Como el lector habrá advertido, dentro de esta enumeración hay una flagrante ausencia: los docentes que se ganan la vida en las aulas catalanas. Un colectivo, este, que no se mantiene, ni mucho menos, al margen del problema. En efecto, en pleno éxtasis golpista, un estudio realizado por Convivencia Cívica Catalana publicó el dato de que dos tercios de los profesores catalanes eran partidarios de la independencia de Cataluña. El dato revela la realidad de que muchos de ellos, que acaso sean menos después de ver las consecuencias de lo ocurrido en estos últimos cuatro años, son auténticos agentes de la tiza que, bajo el pretexto de la defensa de una lengua vehicular cuya imposición produce tanto fracaso escolar, se dedican administrar propaganda secesionista y romper todos los lazos posibles con el resto de España. Urge, por lo tanto, recuperar para el Estado las competencias de Educación y fortalecer la inspección de las aulas.

Independentismo
El Gobierno niega en 7 respuestas al Congreso exigir a la Generalitat el 25% de las clases en español
okdiario 26 Diciembre 2021

Hasta en siete ocasiones el Gobierno de Pedro Sánchez ha respondido por escrito al Congreso de los Diputados que no piensa instar a la Generalitat al cumplimiento de las sentencias -entre ellas, del Tribunal Supremo- que obligan a que el 25% de las clases en los colegios de Cataluña se impartan en español.

El linchamiento del separatismo a una familia de Canet de Mar (Barcelona) por lograr que la Justicia reconozca el derecho de su hijo a recibir más horas de clase en la lengua de todos los españoles ha puesto de nuevo el foco en la inacción del Ejecutivo. En sus respuestas parlamentarias, a las que ha tenido acceso OKDIARIO, el Gobierno se escuda en que son los tribunales los competentes para hacer seguimientos de las sentencias y exigir su cumplimiento y no, en su caso, el Ministerio de Educación. También se remite a que la Alta Inspección del Estado no tiene competencias para ello, por lo que deriva esa atribución a la comunidad autónoma gobernada por el independentismo.

En otras respuestas, el Gobierno hace referencia a la nueva ley de educación, LOMLOE, que no establece porcentajes para la lengua y suprime además el carácter vehicular del español en la enseñanza.

«Valoración flexible»
En su contestación al portavoz de Educación del Grupo Parlamentario Popular, Óscar Clavell, el Gobierno alega incluso que «si bien el Tribunal Supremo estableció en un 25 % el porcentaje razonable de horas lectivas que debían impartirse en castellano, dicho porcentaje se fija como cumplimiento de sentencia».

«En dichas resoluciones se aclara que los jueces imponen este porcentaje para garantizar los derechos de las familias, pero el canon constitucional del bilingüismo castellano y lengua cooficial en la enseñanza no responde a un porcentaje cuantitativo determinado que deba ser atribuido como mínimo a cada lengua», prosigue el Ejecutivo.

En su consideración, la «constitucionalidad del régimen lingüístico en los territorios con lengua cooficial» debe estar basada en una «valoración flexible que determine que ambas lenguas, el castellano y la lengua cooficial, tienen presencia, no sólo como materias sino también como lenguas para enseñar y que con ello el alumnado alcance el dominio pleno y equivalente en ambas lenguas».

En otra reciente pregunta, sobre las «medidas para asegurar el derecho de escolarización en castellano de los hijos de los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado destinados en comunidades autónomas con más de una lengua oficial», el Gobierno se remite a que son las «administraciones educativas» -en alusión a la Generalitat- las que deben asegurarlo.

El Ejecutivo -que recoge el mismo argumento de la «valoración flexible» del porcentaje de clases en español- alega además que «las leyes deben garantizar, ante todo, el beneficio de los escolares de manera que se preparen para vivir en sociedad y puedan adquirir las competencias que van a necesitar a lo largo de su vida, más allá de lo que deseen, elijan u opinen terceras personas».

Sobre la posibilidad de establecer medidas «compensatorias» para las familias que deseen más enseñanza en español para sus hijos, destacan que «el Estado no se puede arrogar funciones sustitutorias basándose en una supuesta garantía del derecho a conocer el castellano».

En otra ocasión, el Gobierno responde que «en cualquier caso» los tribunales de Justicia «son los únicos competentes para determinar el incumplimiento de la norma vigente, que pueden requerir el cumplimiento de sus sentencias», despachándose así de cualquier responsabilidad.

La semana pasada, en su visita a Barcelona para participar en el congreso del PSC, Sánchez ya evitó comprometerse expresamente a asegurar que se impartan el 25% de las horas lectivas en español.

«Sobre la polémica del uso del español y el catalán, siempre reivindico que los socialistas estamos donde está la mayor parte de la sociedad catalana y española: en el sentido común», se limitó a decir el presidente socialista, instando a «entender que la lengua es un vehículo para el entendimiento y el respeto». Sánchez evitó cualquier alusión a la Generalitat para exigirle el cumplimiento de las sentencias.
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