AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 29  Diciembre  2021

Los Españoles Inocentes
Ignacio Centenera. okdiario 29 Diciembre 2021

Termina 2021. Dos años han bastado para dar la vuelta al proyecto de país. Sin duda que al final la pandemia ha facilitado el proceso, pero no tendría que haber sido necesariamente así; y al igual que ha sido arteramente utilizada como catalizador, podía haberse convertido en un inhibidor del experimento sociológico del gobierno socio-comunista. Pero no había otra, porque nuestra sociedad ya es suficientemente apática, inculta, amorfa; y mantiene la tensión vital de un hilo de coser y la capacidad de defensa colectiva de un rebaño de ovejas.

Hoy día 28 de diciembre nos reiremos de los que llevan el monigote en la espalda, pero lo cierto es que los españoles lo llevamos en la frente y nos entretiene mientras nos oculta o nos deforma la realidad. La interesada y falseada gestión de la pandemia, la ocultación de los desequilibrios económicos, los ataques a la Constitución y a la Jefatura del Estado, el sostenimiento y auxilio a los declarados enemigos de nuestra nación, el quilombo de la energía y la inflación, la utilización descarada de las instituciones y especialmente de la Fiscalía… Cualquiera de estos episodios debiera ser por sí solo argumento suficiente para provocar la indignación unánime, pero, al contrario, asentimos y consentimos ante el exhibicionismo zafio del señorito, en trágica semejanza con la realidad narrada en la obra maestra de Miguel Delibes que filmó magistralmente Mario Camus.

Así es. Somos los Santos Inocentes que, como en la novela los cortijeros y la familia de Paco el Bajo, asumimos la inferior condición y aguantamos estoicamente el desprecio y la humillación moral e intelectual a que nos somete, en este nuevo régimen, el señorito Iván y su familia, que paradójicamente demuestran que pueden hacer de señorones sin dejar de ser populistas.

Y en este ejercicio de verosímil parodia todos tienen su papel, ora de señores, ora de criados, pero casi siempre inocentes personajes del entramado sanchista. Muy bien da Nadia Calviño como la marquesa, que a veces tuerce el gesto cuando le huelen mal las argucias comunistoides de sus compañeros de gobierno, y a veces nos devuelve en generosa actitud un poco de lo mucho que se han quedado de nuestros exiguos salarios; y espectacular Yolanda Díaz, empeñada en ser rubia como Ágata Lys, ya que, en el papel de doña Purita, el señorito la ha montado en el maletero del Falcon para ponerla un piso en Madrid.

Hasta la oposición cumple con su papel con una agradecida resignación. Claro que les gustaría ser los señoritos, pero aceptan el ser also starring antes que quedarse fuera del reparto. Sin duda Pablo Casado encaja como don Pedro, el cornudo capataz, que se pavonea por el cortijo, que muy envalentonado se indigna semanalmente con el señorito, y que, aun sintiéndose inocente, se cree el menos inocente de todos. Y es que esta oposición se ha repanchingado bien en su sillón de oposición, y, una vez perdidos los rebufos de la mala gestión del Covid y de la victoria en Madrid de Díaz Ayuso, ya solo aspira a seguir dirigiendo el partido. En contrario, para Ayuso, que sí que entiende que en la política no hay que estar por estar, sino para ganar y mandar, y a la que acusan de desequilibrio para contestar a su audaz inconformismo, habrá que reservar el papel de Azarías que es el único que de verdad enfrenta al señorito para intentar dar la vuelta al destino de todos los inocentes.

En fin, termina el año y es dramático echar una mirada atrás y comprobar que lo hemos pasado dando vueltas en el mismo tiovivo. Desde Filomena a Cumbre Vieja y a la variante Ómicron, y desde la LOMLOE hasta la memoria democrática y la pseudo reforma laboral, de una forma o de otra, por la naturaleza o por la política, llevamos todo el año con el monigote colgado, y es muy posible que, o por conformismo o por no ser conscientes que lo llevamos, no nos lo quitemos en muchos años.

En poco tiempo la desesperanza se ha hecho indeleble, y ya sin recuerdos y sin aspiraciones tenemos el mismo pasado y el mismo futuro que el burro que mueve la noria. Ya se nos ha puesto la cara de Régula y Paco el Bajo, y poco nos falta para que nos manden a vivir al chamizo de la raya.

Almeida desviste a la Fundación Madrina para vestir chiringuitos LGTBI
Liberal Enfurruñada. okdiario 29 Diciembre 2021

Siguiendo las instrucciones de Teodoro García Egea y el camino marcado por Pablo Casado, el alcalde de Madrid ha decidido mantener su pacto con los comunistas con los que ya acordó la renovación de la ordenanza de Madrid Central de Manuela Carmena, que prometió derogar durante la campaña electoral. Se desmarca así José Luis Martínez-Almeida de las decisiones tomadas por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien eligió a Vox como socio preferente, en contra de la línea marcada por la dirección nacional del PP y expresada claramente por Pablo Casado hace unos días en su gira por Hispanoamérica cuando dijo que él pretende “gobernar en solitario y que Vox le apoye sin ninguna contraprestación u ofrecer una gran coalición al Partido Socialista”.

A cambio de su apoyo a los presupuestos de 2022, Almeida ha acordado con los comunistas dejar en la mitad la rebaja del IBI que había anunciado hace un mes; retirar las subvenciones municipales a la Fundación Madrina, que lucha contra la pobreza infantil ayudando a las madres en dificultad social, violencia o abuso, para dedicar ese dinero a los chiringuitos LGTBI y patrocinar la Fiesta del Orgullo de Madrid 2022 y nombrar hija predilecta de Madrid a Almudena Grandes, la sectaria novelista de extrema izquierda que decía que cada mañana «fusilaría» a dos o tres voces de la derecha que le «sacan de quicio» y que hacía “gracietas” con las monjas violadas por milicianos comunistas durante la Guerra Civil. Con los votos del centro derecha, Almeida ha pactado con los comunistas que Madrid continúe siendo la ciudad sectaria en la que la convirtió Manuela Carmena.

Los comunistas con los que Almeida ha pactado todo esto son Marta Higueras, Luis Cueto y José Manuel Calvo, tres tránsfugas por partida doble que en 2015 entraron en el Ayuntamiento de Madrid de la mano de Podemos con su marca Ahora Madrid encabezada por Manuela Carmena. En 2019 estos comunistas tránsfugas se separaron de Podemos y junto a Carmena, Rita Maestre -la asalta capillas- y Mónica García -médico y madre-, les hicieron la competencia con el nuevo partido Más Madrid. Y finalmente en 2020 se desvincularon también de Más Madrid, eso sí, manteniendo sus actas y sus sueldos de concejales, sabedores de que sus tres votos podrían venderse muy caros teniendo en cuenta que PP y Cs se habían quedado justo a 3 escaños de la mayoría absoluta. Higueras era la mano derecha y primera teniente de alcalde de Carmena; Cueto está casado con la sobrina de la ex alcaldesa y ejerció con ella de ‘alcalde en la sombra’ y Calvo fue su concejal de Urbanismo. Estos son los tres tránsfugas comunistas que han conseguido que su mentora siga dirigiendo los designios de la capital de España.

Parece como si el PP en vez de querer ganarse los votos de Cs, se estuviera reconvirtiendo en el partido naranja, que siempre estuvo dispuesto a pactar con la izquierda y que sólo hace un cordón sanitario contra VOX siendo éste un partido que defiende la Constitución que atacan los comunistas, con los que ahora pactan el PP y Cs y los nombran hijos predilectos de Madrid. Los madrileños, que en 2019 votaron claramente en contra de las políticas aplicadas por Manuela Carmena al frente del ayuntamiento, están viendo defraudadas sus expectativas de cambio sólo por la ridícula guerra interna de Almeida, Egea y Casado contra Ayuso, en quien todos ellos ven una amenaza contra sus cuotas de poder. La Fundación Madrina ha sido la primera víctima de sus envidias y rencillas en una pelea de patio de colegio que les está haciendo caer en las encuestas a pesar de la desastrosa gestión económica y de la pandemia del Gobierno. Almeida desviste a la Fundación Madrina para vestir chiringuitos LGTBI por celos contra Ayuso.

Tu te vas con Ayuso, yo me voy con Carmena
Editorial. https://rebelionenlagranja.com 29 Diciembre 2021

Que el alcalde de Madrid lleva meses en caída libre ya nadie lo discute. Primero fue romper su promesa electoral sobre Madrid Central, luego su más que mejorable gestión al frente del ayuntamiento (Madrid puede ser en este momento una de las capitales más sucias y descuidadas de Europa), ahora ha entregado ideológicamente Madrid a la izquierda de la new age (retirada de subvenciones a la Fundacion Madrina, inyección económica a las asociaciones LGTBI, financiación extra para el Orgullo Gay, reconocimiento como hija predilecta de Madrid de alguien políticamente situada en el guerracivilismo como Almudena Grandes, mientras retira las placas de Capitán Haya).

Nadie entiende la maniobra del alcalde de Madrid. Podría haber prorrogado los presupuestos actuales y gestionar el ayuntamiento sin demasiados riesgos. Pero no lo ha hecho y ha preferido pactar con los neocomunistas de Carmena en un esquema de «presupuestos por ideología».

Lo que no se puede explicar debe ser interpretado.

Una posibilidad es que en Génova no sentara nada bien el apoyo incondicional de Vox a Ayuso, al margen y sin el consentimiento del PP nacional, y que ahora, el PP, tras la ruptura con Vox en el ayuntamiento, le devuelve de alguna manera la jugada: tú te vas con Ayuso, yo me voy con Carmena. En otras palabras: «pues ahora voy y me tiro por el precipicio».

En todo caso, el «tú te vas con Ayuso, yo me voy con Carmena» tiene otra mala lectura: puestos a elegir, Vox prefiere pactar, por afinidad, con la presidente de la Comunidad, mientras el alcalde prefiere hacerlo, por poder, con los de Carmena. Otro error.

Almeida entrega Madrid a la izquierda
Acuerdo contra natura de Almeida, que pacta los presupuestos con los carmenistas
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 29 Diciembre 2021

Almeida entrega ideológicamente Madrid a la izquierda. Puntos clave del acuerdo: Patrocinio del Orgullo Gay, ayudas a las asociaciones LGTBI y declaración de Almudena Grandes como hija predilecta

El alcalde de Madrid, el popular José Luis Martínez-Almeida, ha logrado un acuerdo con el Grupo Mixto municipal, integrado por los cuatro concejales carmenistas, para sacar adelante los presupuestos de la ciudad para el año 2022 tras la ruptura de las negociaciones con Vox.

Almeida ha pagado el precio de entregar «culturalmente» la ciudad de Madrid a los izquierdistas de Manuela Carmena, a cambio de su apoyo presupuestario. Hubiera bastado con prorrogar los presupuestos vigentes para prescindir del pacto en cuya virtud el ayuntamiento de la capital se entrega políticamente al movimiento del «orgullo» y a las asociaciones LGTBI, a las que garantiza cuantiosas subvenciones que se detraerán de otras necesidades sociales.

Simultáneamente, el alcalde retira la subvención a la Fundación Madrina (volcada en asistencia a madres y bebés en dificultades mediante pisos de acogida) y reconoce a la novelista de extrema izquierda recientemente fallecida, Almudena Grandes, que ironizaba a cuenta de la violación de las monjas por «milicianos sudorosos», el título de hija predilecta de Madrid, mientras la ciudad de Cádiz se lo retira, por poner un caso, a Pemán.

Por último, Almeida renuncia a bajar el IBI, como figuraba en su programa electoral.

En pocas palabras, Almedia se retira de la «batalla cultural» y cede el terreno ideológico a la izquierda.

Así, el proyecto de presupuesto para 2022 del Ayuntamiento de Madrid, gobernado en coalición por PP y Ciudadanos, ha obtenido este lunes el dictamen favorable de la comisión de Hacienda y Personal con el apoyo del Grupo Mixto (Recupera Madrid), y con el voto en contra de Más Madrid, PSOE y Vox.

La normativa del IBI, las ayudas a las asociaciones LGTBI, la declaración de Almudena Grandes como hija predilecta de Madrid o la gratuidad de los autobuses municipales en periodos de alta contaminación son algunos de los asuntos plasmados en ese acuerdo.

Ninguna de las enmiendas de los grupos municipales (23 del Grupo Mixto, 207 del PSOE, 2.018 de Más Madrid, y 16 de los partidos que configuran la coalición de Gobierno), han prosperado, si bien han quedado vivas para debatirlas en el pleno de presupuestos. De esta forma, Recupera Madrid ha dado su «sí» al texto inicialmente propuesto en Junta de Gobierno, que ha sido rechazado por Más Madrid, PSOE y Vox.

Principales puntos del acuerdo
Fiscalidad– El tipo general del IBI se queda en el 0,456 %, pese a que el Gobierno había dicho que bajarlo al 0,4 % era una «línea roja». En cambio, se darán ayudas directas a los titulares de un solo inmueble, de uso residencial y con valor inferior a 300.000 euros.

– Subirá la bonificación del IBI a las familias numerosas de categoría especial con inmuebles de valor catastral superior a 204.000 e inferior a 408.000 euros.

Movilidad y medio ambiente
– El transporte público prestado por la Empresa Municipal de Transportes (EMT) será gratis cuando se active el protocolo para episodios de alta contaminación, así como en varias fechas clave, como los días posteriores a los principales períodos vacacionales.

Gasto social
– Sube en 150.000 el importe de las ayudas por concurrencia competitiva para las asociaciones LGTBI, y se patrocinará con 500.000 euros la celebración del Orgullo.
– Se retira la subvención nominativa a la Fundación Madrina, considerada antiabortista, y se crea un programa de apoyo a las madres embarazadas.

Cultura
– Aumentarán las ayudas al tejido cultural en 2,5 millones, así como las subvenciones directas a la Academia de Cine (450.000 euros), mientras se garantiza el apoyo al festival Mad Cool (1,4 millones) o las ayudas a librerías (300.000 euros).
– Se declarará a Almudena Grandes hija predilecta de Madrid.

Almeida, maestro de 'gallardoneo'
Emilio Campmany. Libertad Digital 29 Diciembre 2021

Alberto Ruiz-Gallardón solía ganar elecciones con los votos de la derecha y luego hacía política de izquierdas. Lo hacía para que los medios socialistas respaldaran sus ambiciones en el partido conservador. Quería ser un líder de la derecha que la izquierda pudiera tolerar para que, llegado el caso, le dejaran gobernar a la nación. Daba por sentado que a nadie que fuera genuinamente de derechas, como él efectivamente era, le dejaría la izquierda ser presidente del Gobierno. Cuando en 1996, Aznar ganó las elecciones de la manera tan rácana que lo hizo, un editorial de El País se apresuró a proponer que el candidato a la presidencia del Gobierno fuera Gallardón en vez del candidato vencedor. Para cortocircuitar la propuesta, Aznar tuvo que asumir la vergüenza de firmar el pacto del Majestic.

Pero, como tantas veces pasa, no fue el inventor del estilo su más sofisticado práctico. Si Gallardón inventó el gallardoneo, Rajoy hizo de él un arte. Lo que en Alberto era consecuencia de un censurable pragmatismo dirigido a un fin, una traición necesaria para, dando por hechos los respaldos de la derecha, acumular apoyos desde la izquierda, en Rajoy la táctica se convirtió en un fin en sí mismo, para paladear el dulce sabor de la traición impune. Para Gallardón, gallardonear era el modo de llegar a ser presidente. Para Rajoy fue la manera de saciarse de poder. Gallardón gallardoneó por ambición. Rajoy lo hizo por gusto.

Alcanzada la cumbre del gallardoneo en aquel Consejo de Ministros de hace ahora exactamente diez años en que Rajoy subió los impuestos más de lo que había propuesto Izquierda Unida, al gallardoneo le ha salido un adepto que, sin alcanzar todavía la excelencia de sus profesores, promete sofisticar la táctica. Para empezar todo empezó de manera innecesaria, con lo de Madrid Central, cuya derogación fue la promesa nuclear del programa del candidato José Luis Martínez-Almeida. Gallardoneó enseguida el edil, que no sólo no derogó la medida estrella de la comunista Manuela Carmena, sino que la hizo suya puliéndola jurídicamente para que su aplicación no sufriera obstáculo. Y, para sacarla adelante, contó con los votos de los herederos de Carmena en el Ayuntamiento, una escisión de los comunistas de Más Madrid. Ahora con los presupuestos ha hecho lo mismo, aceptar el voto de los tres o cuatro marxistas de Recupera Madrid a cambio de suprimir la subvención a una fundación con fines acordes a la ideología del PP, incrementarlas a las que defienden los ideales de la izquierda y bajar los impuestos sólo a los votantes que preocupan a la izquierda. Lo de Almudena Grandes como hija predilecta es además especialmente humillante al haber ya votado Almeida en contra de la propuesta y estar el empeño de los concejales fundado, no en la calidad literaria de la escritora, sino en su condición de comunista. Con Madrid Central, Almeida se mostró como un aventajado aprendiz de gallardoneo. Ahora ya ha alcanzado la calidad de maestro en el sutil arte de gallardonear. En nada, sustituirá a Rajoy en lo más alto del podio.

Almeida no miente bien
Pablo Molina. Libertad Digital 29 Diciembre 2021

El ayuntamiento de Madrid dispondrá de unos flamantes presupuestos el año próximo gracias al voto de los ediles carmenistas, la última congregación (más bien disgregación) surgida de la Iglesia de los Progres de los Últimos Días. Éxito rotundo de Martínez Almeida y Villacís, que han hecho gala de su capacidad de diálogo y vocación de consenso para salvar el escollo de la negativa de Vox a aprobarles las cuentas tal y como estaban redactadas. El partido de Abascal pretendía que Almeida hiciera honor a su promesa electoral de acabar con el proyecto de Madrid Central, tal y como aseguró tajantemente en no pocas ocasiones, y eso sí que no. Solo faltaba que se obligue a los políticos a cumplir su palabra. ¿Qué será lo próximo, impedirles enchufar a la gente del partido?

Pero lo que más ha sorprendido al votante madrileño del centro-derecha no es esta marcha atrás de Almeida con el proyecto liberticida de Carmena, destinado a dificultar la movilidad a la gente con menos recursos como corresponde a una pijo-comunista. Eso se daba por descontado desde hace mucho tiempo. Lo verdaderamente ofensivo es que la rama ultraizquierdista desgajada de la secta errejoniana presuma (con razón) de que ha dejado sin dinero público a una asociación que apoya a las mujeres embarazadas y Almeida lo haya aceptado con la mejor de sus sonrisas.

El alcalde está tan satisfecho de sí mismo que despacha el asunto con un argumento bastante grosero, impropio de un hombre de su talento. Sostiene Almeida que la negativa de Vox a aprobar las cuentas de 2022 habría abocado al ayuntamiento a prorrogar los presupuestos de 2021, en cuyo caso la subvención a la Fundación Madrina habría desaparecido también.

Sin embargo, no se entiende que una subvención que se otorga dentro de un presupuesto no pueda tramitarse si éste se prorroga. Más bien, la prórroga garantizaría que la subvención se incorporaría automáticamente al nuevo ejercicio, sin más trámite. Por otra parte, el ayuntamiento de Madrid repartió en 2021 casi 45 millones en subvenciones a entidades privadas en materia de "Familias, Igualdad y Bienestar Social", un presupuesto más que suficiente para tramitar una nueva subvención a la Fundación Madrina en caso de que hubiera sido necesario, y aún le quedarían a Almeida y Villacís más de 44 millones para repartir entre las organizaciones izquierdistas.

Almeida es muy dueño de alcanzar acuerdos con quien le interese en cada momento, faltaría más, pero debería asumir el coste político con gallardía y no torcer la verdad para evitar los reproches de sus votantes. O eso, o aprender a mentir mejor. Y rápido, que en 16 meses y 27 días hay nuevamente elecciones y la campaña ha comenzado ya.

Votar bien en democracia
Jesús Rul. vozpopuli.es 29 Diciembre 2021

En la convención itinerante que celebró el PP el pasado mes de octubre, llamó la atención el debate suscitado sobre el voto democrático. Aquel “…votar bien.” que aconsejó Mario Vargas Llosa. La vicepresidenta Yolanda Díaz lo interpretó impropiamente en clave clasista e intención despectiva: “El voto de una mujer trabajadora vale lo mismo que el de un señoro Nobel”. El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, sin venir a cuento decidió contraponer el voto a la dictadura franquista: “Ahora cuando vota, todo el mundo acierta, porque es su decisión libre y su decisión legítima”.

Dos ministros del Gobierno se sintieron interpelados por las palabras de Vargas Llosa, creador de mentalidad liberal y experiencia política en su Perú natal. Sus palabras fueron estas: “Los latinoamericanos saldrán de la crisis cuando descubran que han votado mal. Lo importante de unas elecciones no es que haya libertad en esas elecciones, sino votar bien. Los países que votan mal lo pagan caro”. Contrariamente a la desmesura de ambos ministros, sólo cabe objetar con criterio que, para votar bien, en contra de lo que indica, la libertad es condición necesaria para la existencia de la democracia, por tanto, importante, especialmente, para un liberal: sin libertad individual no hay voto libre ni democracia. Este es el debate y no viene mal recuperarlo.

El voto universal, libre, directo y secreto es una de las condiciones fundamentales de la democracia liberal, pero ¿el voto de cada persona responde a decisiones libres? ¿Todo el mundo acierta cuando vota, como señalaba el ministro Bolaños?

La experiencia histórica y algunos casos recientes avalan precisamente lo contrario. La legitimación del poder político a través del voto ciudadano ha dado lugar a liderazgos negativos, deterioro de las libertades, involución democrática, guerras, empobrecimiento de la población… Aunque el voto es la vía de legitimación del poder democrático, no es garantía de acierto vistas sus consecuencias. Es ilustrativo referir el caso de la batalla de Arginusas (406 aC.), pues forma parte de la cultura política, que debería tener presente el Sr. Bolaños dado el alto cargo que ocupa. Aconteció, resumidamente, que unos generales atenienses fueron juzgados y condenados a muerte por el voto a mano alzada de una asamblea popular —instigada por Calíxeno— proclamando la superioridad de la voluntad del pueblo frente a la ley y sus condiciones, y amenazando a los jueces (pritanos) si se oponían al pueblo con ser declarados culpables también. Los jueces, excepto Sócrates que presidía el Consejo (Boulé), se plegaron a la voluntad del pueblo. Los generales fueron ejecutados. Los atenienses no tardaron en lamentar su decisión.

El votar bien, en su acepción adverbial, remite a actuar con criterio y razón dentro de la ley; como es debido más allá de las influencias, dependencias y presiones que determinan el voto de muchos ciudadanos. Por eso se afirma, con razón, que la democracia no es el mejor sistema político sino simplemente el menos malo comparado con todos los demás.

La conducta electoral de los ciudadanos está influida y en muchos casos condicionada por factores personales de posición, ideología, necesidad, intereses…, y sociales: familia, vínculos socioeconómicos, redes de poder y control…

Los partidos políticos que ostentan el poder y los que aspiran a él se afanan por atraer la atención de las personas e influir en su intención de voto; unos, con políticas concretas y gasto público para cebar a sus electores fieles; otros, con promesas de ambigüedad calculada para mantener a sus potenciales votantes y atraer a otros. Los partidos dedican a la mercadotecnia electoral mucho esfuerzo y recursos en las campañas electorales y durante las legislaturas. En la política reciente de España sobresalen, entre otras, la politización de las instituciones, con el control de los medios de comunicación públicos y el condicionamiento de los privados, la elusión del control público a través de las Cortes, la limitación competencial del CGPJ, el desdén con sentencias desfavorables de TC y TS.

La calidad democrática guarda una relación inversa con estas prácticas que se van imponiendo y, lo más grave, se van normalizando en la opinión pública. Es la vía cierta de degradación de la democracia, utilizadas sus instituciones y recursos para mantenerse en el poder en detrimento del interés general de la sociedad y su futuro. Como muestra, la venta propagandística del proyecto de Presupuesto General del Estado para 2022, expansivo en el gasto con fines electorales (196.142 ME) a costa del déficit estructural (uno de los más altos de la UE), que engrosará la desorbitada deuda pública porque los ingresos reales (más presión impositiva a cuenta de IRPF, IVA y Sociedades para obtener 18.588 ME adicionales) es muy improbable que cuadren el balance presupuestario.

Estas conductas responden a una forma de gobernar la Nación, en este caso del PSOE, que ganó las elecciones generales de 2019 con el 28 % de los votos emitidos (6.792.199) con un censo de 37.001.379 de electores. Se abstuvieron 12.493.664 (33,77 %) ciudadanos electores. En consecuencia, los ciudadanos que votaron al PSOE (sólo el 18,36 % del censo electoral) son responsables democráticos de las políticas del señor Sánchez, pero afectan a la totalidad de los electores, esto es, a la Nación en su conjunto, a su presente y próximo futuro.

Las democracias actuales tienen dos tendones de Aquiles: la baja representatividad de los gobernantes y la ideologización de los ciudadanos:

-Representatividad de los gobernantes. El sistema de mayorías parlamentarias —de un solo partido, de coalición o pactos— para acceder al poder público sólo expresa el umbral mínimo de representatividad, la legal. Esto es así por la desigualdad que produce el poder de unos ciudadanos, los elegidos, al ser capaces de transformar su voluntad (intereses) en derecho (normas) y en coacción (ejecución) sobre los otros (pueblo). Estructuralmente el poder es dominación, edulcorado con la imagen y propaganda, por las relaciones entre el poder político y el económico, dando lugar en muchos casos a corrupciones desde nombramientos discrecionales con menoscabo del mérito y la capacidad, gastos superfluos y sin control, cobro de comisiones con ingeniería dineraria, puertas giratorias entre política y empresa, tratos de favor, sueldos vitalicios… La cultura democrática exige estándares más altos de representatividad más allá de la legal: efectiva separación de poderes, limitación de mandatos, control del poder político (parlamento, prensa libre), instituciones profesionales no politizadas, control económico (auditorías independientes de la gestión pública, fiscalización efectiva del Tribunal de Cuentas…), enjuiciamiento político de los máximos responsables…

El poder político sólo funcionalmente puede ser servicio al interés general de la sociedad más allá de ideologías.

-Ideologización de los ciudadanos. Uno de los abusos de poder más dañinos para la democracia es la instrumentalización ideológica de los ciudadanos, la peor lacra de las democracias y principal motivo de su degradación. Utilizar el poder para influir en la mente y conducta de los ciudadanos socavando el pluralismo y sin el respeto debido a su autonomía y dignidad personal convierte al ciudadano en adepto, engendra identificaciones sectarias que nutren redes clientelares como sostén del poder político.

Las democracias liberales contemporáneas se fundan en dos condiciones fundamentales, en expresión de Ralf Dahrendorf (1929-2009), el imperio de la ley y la sociedad civil. No cabe una de estas condiciones sin la otra. El imperio de la ley sin una sociedad civil cohesionada que se haga respetar en su soberanía es una cáscara vacía, y, por otra parte, una sociedad dividida en los valores que constituyen su fortaleza es la vía que conduce a la ineficacia disolvente del imperio de la ley.

Actualmente, ambas condiciones sufren el acoso pertinaz de populistas y separatistas que anteponen su voluntad de poder más allá́ del orden constitucional mediante la manipulación de las instituciones, la propaganda, difundida a través de los medios, y la división de la sociedad civil mediante una doble polarización radical: Izquierda/derecha y Nación de españoles/Diversidad de naciones que de prosperar haría de España un Estado sin Nación para los ciudadanos. La guerra ideológica a través del lenguaje focaliza y reitera temas, altera valores y modifica el sentido común de conceptos para influir en el marco mental de la gente como antesala de la modificación conductual pretendida, haciendo suya la tesis de Gramsci: la hegemonía cultural, como dominación de la sociedad, antecede a la política. Es lo que ha sucedido y está sucediendo en algunos países hispanoamericanos; en algunos de ellos la democracia liberal se ha extinguido, como Venezuela, Nicaragua… y en otros está es fase de socavamiento y eliminación. Convierten los comicios democráticos en un simulacro, sin oposición, con manipulaciones y sin controles de transparencia, con jueces domeñados. Cuando esto ocurre ya no hay democracia: el poder se ha impuesto a la sociedad civil y la degradación avanza en todos los frentes. En menos de una generación (aprox. 25 años) una sociedad liberal deja de serlo, convertida en una sociedad empobrecida y dominada.

Las democracias liberales aquilatadas, con separación de poderes y mecanismos de control del poder político (no es nuestro caso), suelen generar, aunque no siempre como estamos viendo, una ciudadanía más experimentada para ver más allá de la inmediatez, para esquivar la propaganda y eludir las seducciones. Votar bien es votar con escepticismo, esto es, voto reflexivo, precavido que ve más allá de lo dado, guiado sobre todo por intereses legítimos de estabilidad y seguridad jurídica, garantías de libertad individual y desarrollo socioeconómico competitivo, porque la eficacia económica de una nación es la condición real del desarrollo social. En este sentido, “votar bien” es una función cívica fundamental para el desarrollo de la cultura democrática.

No es fácil, el fenómeno electoral en distintos países evidencia que importantes sectores de la ciudadanía responden a estereotipos ideológicos primarios. Otros sucumben a la influencia de siglas y liderazgos de cartón piedra que esconden más ambición que capacidad, hábiles para usar el poder del Estado para su propia imagen y la promoción de intereses de parte, pero a costa de la Nación. Muchos forman parte de esa mayoría oscilante pero no despreciable de descontentos que no votan porque desconfían del sistema y saben que todo seguirá igual tanto si votan como si no.

La democracia es frágil, considerada desde la perspectiva material de los contenidos: la calidad de los contenidos de Gobierno determina el valor de las democracias (calidad de los gobernantes y de las instituciones, control exigente del ejercicio del poder, independencia judicial, eficacia económica…). El voto ciudadano determina el poder y éste, a través de las políticas concretas, el avance sociopolítico y económico, pero también la corrupción, el estancamiento y la regresión democrática.

No se vota por razonamiento, sino condicionado por sentimientos irracionales
Cada vez es más urgente rechazar nuestro actual sistema electoral, prescindiendo de la ley D’Hont y utilizar la doble vuelta, para impedir que ciertas minorías acaben gobernando
Miguel Massanet. diariosigloxxi 26 Diciembre 2021

“Un político mira las próximas elecciones. Un estadista mira la próxima generación”, Alcide De Gasperi.

Estamos a punto de entrar en un nuevo ciclo, un año 2022 cargado de interrogantes y con la epidemia del virus ómicron en pleno desarrollo, dispuesta a amargarnos la vida a vacunados y no vacunados. Y, como ya es habitual, con los ciudadanos divididos entre los que creen a pies juntillas lo que se nos dice desde el Gobierno y aquellos otros que pensamos que se nos está tomando el pelo para conseguir implantar, en España, un sistema de gobierno en el que la democracia tenga poco que hacer.

En realidad, lo que ocurre es que, desde que el señor Pedro Sánchez se ha instalado en la poltrona del poder, la certeza de que en España existe el Estado de derecho se ha convertido en algo ilusorio y muy difícil de mantener.Y decimos que se nos está queriendo dar, desde el Ejecutivo, la sensación de que, en esta nación, todo va viento en popa y que los nubarrones de la crisis están a punto de ser superados, cuando los españoles, que seguimos la política con una cierta asiduidad, vemos contradicciones lamentables entre lo que se nos prometió que iba a producirse y lo que está sucediendo en realidad.

Cuando un ministro que parecía que tenía una cierta solvencia y merecía pensar que era capaz de asumir los deberes de su ministerio, como es el caso del señor Escrivá, ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, en una entrevista que se le ha hecho en La Cope, no se ha cortado un ápice cuando ha presumido de que, a los pensionistas se les iba a garantizar “el poder adquisitivo” mediante el aumento del 2’5% de sus pensiones. Pues bien, este señor miente y, lo peor del caso es que lo hace con pleno conocimiento de que está faltando a la verdad y al compromiso que adquirió el Gobierno de aumentar las pensiones en lo que aumentara el IPC o, lo que es lo mismo, en un 5’5%, como mínimo según lo registrado hasta noviembre que, seguramente, se incrementará unas décimas con los aumentos de diciembre.

Tienen la desfachatez de pretender utilizar un sistema de promedio de los incrementos de cada mes para así conseguir abaratar la cantidad que supondría elevar todas las pensiones en un 5’5%, una cantidad verdaderamente importante. Pensaron, equivocadamente, como suele suceder cuando las medidas no se toman debidamente contrastadas y sólose piensa en los réditos políticos que pueden prestarle al partido gobernante que, como se imaginaban no iba a producirse un incremento tan importante en el índice nacional de precios al consumo, el incremento entraría en lo que eran sus planes. La evidencia es que los pensionistas no van a compensar con el aumento previsto lo que va a encarecerse la vida con motivo del tanto por ciento de incremento del IPC correspondiente al 2021 y sí van a perder una parte importante, como lo han venido haciendo desde hace años, de su poder adquisitivo. Lo que sucede es que, a diferencia de los trabajadores en activoque están en condiciones de hacer manifestaciones, reclamar de forma colectiva o hacer huelgas, que es lo que el gobierno no desea que suceda, el colectivo de jubilados carece de esta fuerza y los sindicatos, fieles a la tradición, sólo se ocupan de aquellos que les pueden beneficiar,utilizando sus servicios.

¿Cómo podemos confiar en un Gobierno que se deshace de sus responsabilidades para transferirlas a los respectivos gobiernos autonómicos, en un caso tan grave como es la pandemia del Covid 19?

El señor Sánchez no quiere que las reclamaciones de los ciudadanos respecto a la forma en la que se intenta combatir el virus y sus repercusiones económicas puedan desprestigiarle y, en consecuencia, le resulta mucho más cómodo que las 17 autonomías se ocupen por sí mismas de defenderse contra la epidemia aunque, evidentemente, ello pueda producir distintos efectos y resultados que ponen a los españoles en clara desventaja los unos con respecto a los otros según que, las medidas que se adopten en cada comunidad sean más o menos acertadas.

Estamos, señores, ante un gobierno débil, aunque, todo hay que decirlo, capaz de utilizar el poder de que dispone para amargarnos la vida a los españoles. Pero esta debilidad del Gobierno ha trascendido al resto de Europa y nos hemos convertido en el pin, pan, pum de aquellas naciones que, por distintos motivos, parece que están empeñadas en hacernos todo el daño que puedan. Aquí tenemos a los belgas, viejos y resentidos enemigos de España, que se pasan por el arco del triunfo todo el tema de las peticiones de extradición que llegan avaladas por el acuerdo europeo sobre el tema y que, sin embargo, ellos lo supeditan a lo que su justicia estima, entrando en el fondo del asunto, algo que no debieran hacer según el respeto debido a las decisiones tomadas por los altos tribunales de las distintas naciones, como se desprendería de formar todos parte de la Justicia europea, lo que inhibiría a los tribunales del país en el que se encontrara el presunto delincuente, en favor de los tribunales solicitantes de la extradición; paralizando el antiguo procedimiento utilizado para la concesión de tal medida antes de que la UE decidiera el sistema abreviado.

Y como hoy es el día 28 de diciembre, día de “los inocentes” voy a comentar algo que, si no estuviéramos en España, en manos de comunistas y socialistas, un lugar en el que se ha perdido todo resquicio de moralidad, cualquier valor ético o consideración hacia costumbres arraigadasy avaladas por el Derecho Natural ( recordamos al profesor Luño Peña que, con toda seguridad, se mostraría contrario a determinadas libertades y concesiones antinaturales que hoy han adquirido el marchamo de “legales”),un derecho que hoy parece devaluado ante la fuerza de quienes han decidido que determinadas uniones entre seres del mismo género estén avaladas por la ley, pese a que puedan consideradas como aberrantes por quienes piensan que en este mundo no todo vale, no todo es libre y no todo se puede considerar como permitido, si es que queremos que la humanidad sea capaz de respetarse a si misma y no acabe convertida en un basurero de vida sexual, descontrolada y con efectos nefastos para las distinta generaciones que nos van a suceder¡

Resultaría risible y hasta gracioso si no fuera porque, en realidad, no tiene nada ni de lo uno ni de lo otro. Se da el caso de que, el colectivo LGTBI, ha decidido crear su propia criptodivisa, a la que piensa llamar: “maricoín”. Puede que se crean que intento tomarles el pelo, pero crean que no es eso lo que me propongo. Al parecer, un peluquero (muy propio de algunos de los miembros amanerados de este colectivo que, por otra parte, cuenta con tantos profesionales dignos del mayor respeto por su simpatía y profesionalidad), llamado Juan Belmonte (un nombre venerado por los aficionados a los toros), ha sido el que ha llevado la iniciativa de esta decisión. Dicen sus promotores que: en un mundo globalizado de las criptomonedas, intentan hacer visible a la comunidad de gais y lesbianas. Dice, el tal Belmonte:“Sarasa, marimacho, maricón, tortillera, travelo, me han llamado muchas cosas en este mundo, ahora mismo nosotros vamos a poner todo eso en valor. Y ¿cómo lo vamos a hacer?Teniendo nuestra propia moneda…”¿Poner en valor? ¿No les basta lo que se ha hecho por ellos que, por si fuera poco, deban tener una divisa propia? Lo que debieran hacer es no intentar revanchas inútiles ni crear problemas innecesarios.

Les tengo que decir que, personalmente, me cuesta mucho entender cómo es posible que haya una moneda virtual, sin respaldo alguno, algo inmaterial en lo que simplemente hay que confiar porque forma parte de este complicado sistema económico de las transferencias mundiales, pero que, a medida que pasa el tiempo ya parece que no va a ser una sola moneda que facilite las transacciones, sino que es posible que se vayan creando otras, con lo que este mundillo virtual puede llegar a ser un medio de que las estafas y los estafadores hagan su propio agosto. Pero cuando ya entran en liza sectores que para nada entienden de estas cuestiones, me temo que la desconfianza va a ir aumentando de una manera exponencial.

Y, ahora, una de las contradicciones que la política de hoy parece que viene produciendo sin que, aparentemente, haya explicación alguna que puedan justificarlas. Se trata, en este caso, de la señora alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Comunista, activista, antidesahucios y, pese a todo ello, vayan ustedes a saber el por qué, fue elegida por los barceloneses como alcaldesa de Barcelona. Ahora resulta que, en una reciente encuesta de estas, que no sabemos muy bien el por qué se nos van repitiendo incansablemente y que da la sensación de que nos encontramos permanentemente en campaña electoral; una cuestión que debieran de hacerse mirar los políticos, ya que los ciudadanos empezamos a pensar que no tienen otras cosas que hacer que ver los votos que van reuniendo. Pues bien, en esta encuesta parece que los barceloneses no están en absoluto de acuerdo con la gestión de esta señora. Algo en lo que coincidimos y quisiéramos que tuviera reflejo en las posteriores elecciones para tal cargo. Pero, vean lo curioso, si bien lo votantes están disconformes por la forma de ejercer de la señora Colau, resulta que su partido BComú, sería de largo el más votado en las municipales. ¿Ustedes lo entienden, pues nosotros no?

Esta cuestión nos lleva a reflexionar el porqué de que en España tengamos la división tan numerosa de distintos partidos, muchos de ellos minoritarios, que han convertido el arco político de nuestras instituciones parlamentarias en verdaderos semilleros de opiniones distintas, de intereses minoritarios que, a la hora de la verdad, son capaces de distorsionar, de forma grave, la labor legislativa del Congreso con imposiciones que, por su capacidad de intervenir a favor o en contra del partido gobernante, pueden chantajear y hacer modificar el contenido de las normas, de modo que perjudiquen gravemente a los ciudadanos que, en su mayoría, no estarían conformes con tales arreglos.

O así es como, desde la óptica de un ciudadano de a pie, cada vez vemos más urgente (que no quiere decir que el gobierno piense lo mismo) el rechazar nuestro actual sistema electoral, prescindiendo de la ley D’Hont y utilizando la doble vuelta (balotaje) como hacen los franceses, con lo que impiden que ciertas minorías acaben siendo, de hecho, las que gobiernan el país.

Víctimas del terrorismo, una deuda infinita
Jesús M. Prieto Mateo. Libertad Digital 26 Diciembre 2021

Para mirar al futuro con esperanza, no debemos dejar de recapacitar sobre lo que juntos hemos construido en el pasado y sobre el trascendental papel que han jugado las víctimas del terrorismo en ello.

Siendo un niño crecí viendo a mi madre, asomada todos los días a la ventana, esperando angustiada, transistor en mano por si saltaba alguna trágica noticia, la llegada del coche que traía a mi padre del cuartel. Gracias a Dios, él nunca sufrió un atentado, pero muchas esposas y muchas madres, que vivieron con esa misma desazón diaria durante años, no tuvieron la misma suerte y sufrieron la pérdida de un ser querido, arrebatado por manos asesinas.

Vivir con escolta, mirar siempre debajo del coche antes de montar, cambiar constantemente horarios e itinerarios de ida y venida a casa o al trabajo se convirtieron en obligadas costumbres para miles de españoles que se sentían objetivo de los terroristas. Quienes lo hemos vivido no lo olvidamos, y tenemos la obligación moral de hablar de ello a los jóvenes, con toda su crudeza, para que sepan valorar el precio de la libertad que hoy disfrutan.

En 43 años, la banda terrorista ETA perpetró 3.600 atentados, asesinó a 855 personas, hirió a 2.632 y dejó más de 7.000 víctimas. Los terroristas del GRAPO, que asesinaron a 93 personas y, más recientemente, el terrorismo islámico son caras de la misma moneda, la de un terror vivido por todos, sin excepción, en cualquier rincón de España. Tengamos siempre presente que, aunque las cifras son necesarias, detrás de la frialdad de los números hay vidas truncadas de una u otra forma.

Los asesinos no se detienen ante nada, asesinan hombres, mujeres, jóvenes, niños, militares, policías, funcionarios, taxistas, amas de casa, estudiantes, obreros de la construcción... Por el único motivo de ser españoles hemos sufrido tiros en la nuca, ametrallamientos a bocajarro, secuestros, extorsiones, bombas lapa bajo los coches, bombas en supermercados, en casas cuartel de la Guardia Civil, al paso de autobuses y furgonetas, en aeropuertos y en estaciones de tren.

El legado de los terroristas se resume en muerte, viudez, orfandad, heridas de por vida físicas y sicológicas, familias destrozadas, decenas de miles de desplazados que tuvieron que abandonar sus raíces, proyectos de vida frustrados y odio, mucho odio, vomitado por los cañones de sus pistolas y por los detonadores de sus explosivos.

Aun así, siempre ha habido quien ha pretendido justificar tanto mal esgrimiendo infames teorías políticas. No es objeto de este artículo analizar y rebatir los ruines argumentos que han dado origen y sustento a la crueldad de no importa que grupo terrorista, porque nada, absolutamente nada, justifica un solo asesinato y entrar en ese debate constituye el primer paso para dar al terrorismo carta de naturaleza.

Durante años, frente a los asesinos se ha levantado una generación de españoles que ha luchado por la libertad, por superar diferencias a priori irreconciliables, por construir una España sin rencores, sin enfrentamientos fratricidas y que, sobreponiéndose al desafío terrorista gracias a esa inquebrantable voluntad de vencer que ha acompañado al pueblo español en los momentos más difíciles de su historia, ha conseguido fraguar una sociedad fuerte ante las adversidades, ejemplo de tolerancia y respeto.

Pero parece que los logros alcanzados y el paso del tiempo están haciendo que algunos caigan en una autocomplacencia que conduce a admitir una tergiversación de la realidad vivida durante décadas, en aras de una quimérica pluralidad que todo lo iguala y que diluye el terrible dolor de las víctimas. Ante esto, resulta imprescindible que ellas sigan siendo la referencia moral cuando se habla de terrorismo, alejando espurias injerencias. No olvidemos nunca que si los terroristas no matan es porque no pueden y jamás debemos estarles agradecidos pensando que, con ello, nos perdonan la vida.

Fomentar iniciativas que mantengan viva la llama del recuerdo, no mirar para otro lado cuando se producen actos que claramente resultan agraviantes para las víctimas y perseguir incansablemente a los asesinos hasta que sean puestos ante un juez son deberes ineludibles de las instituciones públicas. Si no, dónde queda la Memoria que demandan; dónde queda su implorada Dignidad cuando día tras día se celebran, impunemente, homenajes a terroristas; y dónde queda la Justica que solicitan cuando centenares de asesinatos siguen sin ser resueltos.

Cada día, en el momento justo del ocaso, resuena en los cuarteles de toda España el Toque de Oración en recuerdo de todos los que han dado su vida por nuestra patria incluyendo, por supuesto, a aquellos que han sido vilmente asesinados en actos terroristas. Pero los homenajes de reconocimiento y afecto que merecen las víctimas del terrorismo trascienden del ámbito militar y deben ser asumidos por toda la sociedad, como así ha ocurrido en numerosas ocasiones, sin desfallecer en el empeño, por fuertes que sean las presiones o por mucho que el tiempo nos empuje a olvidar. En este sentido, resulta muy lamentable comprobar como los pequeños monumentos que en su memoria encontramos a lo largo de la geografía española, en la mayoría de los casos, están descuidados o, incluso, abandonados.

Viendo el ejemplo de otros países, nos falta en España un gran monumento nacional que dignifique la memoria de las víctimas, que constituya un recuerdo permanente de su sacrificio; un monumento que se convierta en una visita obligada para todos los españoles que quieran rendirlas el homenaje eterno que merecen y que al ser visitado por los que vienen de fuera sientan que aquellos que allí se honran forjaron, con su entrega, los cimientos de una España mejor. Queda aquí el reto, para quien quiera recoger el guante, de liderar el proyecto de construcción de un Monumento Nacional a las Victimas del Terrorismo cuya trascendencia y magnitud lo conviertan en un símbolo de nuestra nación.

Para mirar al futuro con esperanza y esquivar las asechanzas del presente, no debemos dejar de recapacitar sobre lo que juntos hemos construido en el pasado y sobre el trascendental papel que han jugado las víctimas del terrorismo en ello. Nuestros valores, principios y fundamentos como nación se refuerzan aún más con el ejemplo de entrega callada y resignada que nos han dado, apartando el odio y la venganza de sus vidas, muestra de un magnánimo deseo de reconciliación sustentado en la justicia que merecen y que, para muchas, no termina de llegar.

Las víctimas del terrorismo encarnan, a un tiempo, las virtudes y los sinsabores que nos han traído la España moderna de la que ahora disfrutamos y, aunque su sacrificio tiene ya reservado un lugar en nuestra historia, la deuda de la sociedad española con ellas es infinita y no debemos olvidarla jamás.

El teniente coronel Jesús M. Prieto Mateos es secretario de la asociación profesional militar "Tercios Viejos españoles".
www.asociacionterciosviejos.com

El suicidio multicultural de Alemania
Giulio Meotti (*) https://rebelionenlagranja.com 26 Diciembre 2021

«La hegemonía occidental ha tocado a su fin», afirmó recientemente el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. «Ha durado siglos, pero se ha acabado».

Al mismo tiempo, las mezquitas de Colonia, la cuarta ciudad alemana, han obtenido permiso para emitir por los altavoces de los minaretes las llamadas a la oración de los viernes.

«Muchos habitantes de Colonia son musulmanes», dice la alcaldesa, Henriette Reker, «y en mi opinión permitir las llamadas a la oración de los almuédanos es un signo de respeto».

Para otros, la convocatoria islámica a la oración es el mismo grito de conquista que los cristianos de Oriente Medio y África escuchan cinco veces al día, día y noche, a las puertas de sus iglesias y hogares. Ahora le ha llegado el turno a Alemania.

Hace 16 años, Benedicto XVI realizó su primera visita papal a Colonia. En una peregrinación a la tumba de los Reyes Magos, invitó a los jóvenes de Europa a volver a sus raíces. Al año siguiente, en Regensburg, advirtió contra la violencia intrínseca del islam. Ahora, Colonia es el lugar en el que Alemania ha firmado su capitulación ante el islam político.

En el diario Bild, el periodista Daniel Kremer ha recordado que muchas de las mezquitas de Colonia son financiadas por el Gobierno turco y manejadas por Erdogan, «que se opone a los valores liberales de nuestra democracia»; y ha añadido:

«Es un error equiparar las campanas de las iglesias con el llamamiento [islámico] a la oración. Las campanas son una señal sin discurso y además te dan la hora. Pero los muecines claman ‘¡Alá es grande!’ y ‘¡Doy fe de que no hay más dios que Alá!’. Hay una gran diferencia».

Las campanas de las iglesias no proclaman que el cristiano es el único dios y que Jesús es su hijo.

El experto en integración Ahmad Mansur también ha puesto en cuestión la decisión del Ayuntamiento de Colonia. «Esto no va de libertad religiosa o de diversidad, como aduce la alcaldesa Recker», dice. «La mezquita busca visibilidad. El almuédano es una manifestación de poderío».

El año pasado un tribunal de la localidad de Münster autorizó que una mezquita local difundiera el llamado a la oración de los viernes por medio de altavoces. La mezquita en cuestión es gestionada por la Unión Turco-Islámica para los Asuntos Religiosos (Ditib), la mayor coordinadora de mezquitas de Alemania, que procura imanes, financiación y gestión a unos 900 templos y cuenta con 800.000 miembros, aproximadamente.

Poco después, el Gobierno del estado de Hesse dictó que los muecines podían llamar a la oración por medio de los altavoces de los minaretes sin solicitar autorización.

Según consigna Der Spiegel, ocho de las cien ciudades más populosas de Alemania habían dado previamente luz verde a los llamamientos islámicos públicos a la oración. En Düren, la mezquita turca Fatih convoca a los fieles tres veces al día. La profesora de Etnología de la Universidad Goethe de Frankfurt Susanne Schröter sostiene que los musulmanes ven en los llamados a la oración el triunfo de un «islam fuerte» sobre una «cristiandad débil», a lo que hay que sumar el deseo de que la media luna musulmana reemplace a las estrellas de la UE.

«¿Se escuchará en toda Alemania el llamado del muecín?», ha planteado Bild, el diario más popular del país. Ya se puede escuchar en Múnich. Desde abril de 2020, cinco mezquitas de la ciudad lo emiten por altavoces. «El llamamiento del almuédano no precisa aprobación», informaron las autoridades de Hanover, donde hay 27 mezquitas. «Es como el sonido de las campanas de las iglesias, el de la práctica de la libertad religiosa, constitucionalmente protegida».

Desde Dresde se emitió una respuesta similar: «Nos consideramos una sociedad urbana diversa y cosmopolita».

En Frankfurt, que alberga una mezquita con capacidad para 6.000 fieles, el alcalde dijo: «Como sucede con las campanas de las iglesias, la ley no demanda un procedimiento de autorización para la oración del muecín».

También ciudades como Dortmund, Hamm, Siegen, Düren y Oldenburg permiten el llamado islámico a la oración mediante altavoces. En Núremberg, sede de decenas de mezquitas, por lo visto «no es un problema».

Michael Bertrams, expresidente del Tribunal Constitucional de Renania del Norte-Westfalia, habla de un «triunfo político» del presidente turco, mientras que Hamed Abdel-Samad, sociólogo que vive con custodia policial por amenazas de muerte islamistas, es aún más claro:

«La convocatoria a la oración empieza con ‘Alahu Akbar’, que es también el grito de guerra de los musulmanes. Significa que Alá es el más grande. Más grande que el enemigo, que el pueblo, que la vida, que Alemania, que todo. Y como es más grande que todo, al final lo único que impera es su ley, la sharia».

Malte Kaufmann, miembro del Bundestag, ha escrito:
«De ahora en adelante, cada viernes en Colonia, ‘¡No hay más dios que Alá!’. Pero se supone que no está habiendo islamización en Alemania (…) ¡Llevamos años advirtiéndolo! La exhortación del muecín es una manifestación de poderío. El Occidente cristiano está siendo morosamente traicionado».

«Lo ocurrido con la Mezquita Central de Colonia da cuenta de la ingenuidad de las autoridades alemanas a la hora de tratar con las organizaciones islámicas», relató el Neue Zürcher Zeitung suizo, decano de la prensa europea en alemán.

«Antes de que se iniciara su construcción, la Asociación Turca prometió a Fritz Schramma, en aquel entonces alcalde de la ciudad, que los sermones se impartirían en alemán y que la mezquita sería un lugar de encuentro para fieles de distintas religiones. Schramma, uno de los principales patrocinadores de la mezquita, no fue invitado a la inauguración. Querían crear un lugar para el encuentro intercultural en el que el islam fuera predicado en alemán. En la estela erdoganita, se creó un centro islamista nacionalista. Visto lo visto, quien piense que el muecín parará a los cinco minutos vive en un mundo de fantasía».

Diríase que lo que flota en el ambiente es una capitulación vasta y pueril. «Quien diga sí a los campanarios debe decir sí a los minaretes», afirma el cardenal Rainer Maria Woelki, arzobispo de Colonia. Diríase que las iglesias alemanas se están suicidando. La archidiócesis de Colonia –la mayor de Alemania y una de las más ricas del mundo– planea reducir sus parroquias de 500 a 50 para el año 2030. A Colonia precisamente acudió Erdogan a inaugurarla mezquita más grande, siendo recibido para la ocasión por la canciller Angela Merkel, hija de un pastor prusiano. El gesto de buena voluntad no impidió al presidente turco convertir la gran basílica bizantina de Santa Sofía en una mezquita (2020). Sigamos en Colonia: la iglesia católica de San Teodoro incluso hizo su aportación a la islamización de la ciudad financiando la mezquita, en nombre de un diálogo interreligioso ilusorio.

Fue un escritor judío que escapó del Holocausto, Ralph Giordano, quien criticó la decisión adoptada en Colonia, al «islam político» y la «megalomanía de la gran mezquita», que, a su juicio, es «una suerte de declaracion de guerra». En un artículo para el FAZ, Giordani escribió:

«Seguiré adoptando una posición crítica hacia los imanes que se valen de las estructuras liberales y la tolerancia de la Constitución para imponer concepciones totalitarias del Estado y que socavan las normas del Estado de Derecho mediante el adoctrinamiento antioccidental a la hora de impartir la sharia (…)

Quiero ser capaz de decir eso y no quiero ver burkas o chadores en las calles alemanas más de lo que quiero escuchar los llamamientos de los muecines desde los minaretes. Tampoco voy a adaptar mi concepción de la libertad de expresión a un demonio que la interpreta como sigue: ‘Todo el mundo tiene el derecho a expresar libremente su opinión siempre y cuando no sea contraria a la sharia’. ¡No y tres veces no!».

Una vez se abren las compuertas, sólo hay una carrera por ver quién se rinde más rápido. Incluso el jefe de la Cancillería, que según parece se convertirá en el líder de la CDU de Angela Merkel, Helge Braun, habló en favor de permitir a las mezquitas emitir por los altavoces las convocatorias a la oración.

En el Aquisgrán del emperador Carlomagno, con su maravillosa catedral, ya no es que la llamada del muecín sea una realidad, sino que se está incorporando el islam al callejero. Así, ya tienen una Moscheeplatz, la Plaza de la Mezquita. El cambio fue evidentemente saludado por el primer edil, Marcel Philipp –así como por la turca Ditib–: «Como alcalde, me siento muy feliz de tener una Plaza de la Mezquita», declaró.

El 11 de noviembre, el muecín llegó a Raunheim, a las afueras de Frankfurt, la primera localidad de Hesse en tener permiso para emitir por altavoces el llamado a la oración de los viernes y –durante el Ramadán– del ocaso.

«En una sociedad democrática, el principio de igualdad también aplica a la religión», explicó el alcalde, Thomas Jühe. Luego está la cuestión demográfica: el 70% de los habitantes de Raunheim son inmigrantes. «Aquí tenemos más musulmanes que cristianos», afirma Jühe.

Pues bien, aún se dice que lo del Gran Reemplazo y la islamización de Europa son meras teorías conspiratorias. ¿Hemos comprendido verdaderamente a qué se parecerá la Europa de mañana?

En una entrevista con Boulevard Voltaire, Thilo Sarrazin, expresidente del Banco Central alemán y autor de dos superventas sobre el multiculturalismo y el islam que provocaron un gran debate en Alemania, sostiene que la decisión adoptada en Colonia se adapta perfectamente al futuro demográfico del país:

«Si la tendencia continúa, la población alemana se extinguirá en los próximos cien años. En el último capítulo de Alemania está desapareciendo bosquejo el rumbo que se seguirá en los años venideros (…) Lo de Colonia no me sorprende, para nada. Se corresponde con mi idea de cómo se desarrollarán las cosas por aquí. En Francia, Michel Houellebecq lanzó el mismo mensaje en su libro Sumisión.

Incluso dos de los diarios nacionales del establishment se han mostrado críticos con el actual estado de cosas. El Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) criticó la decisión de Colonia de autorizar la plegaria del muecín en las 50 mezquitas de la ciudad. Ronya Othmann escribió:

«A diferencia del adhan, la llamada islámica a la oración, el tañido de las campanas es sólo un sonido, no un mensaje. Tolerancia es, como diversidad y respeto, un chicle tan mascado que ha perdido su sabor. Erdogan ha inundado las localidades alevíes y yazidíes con mezquitas desde las que resuena el credo islámico cinco veces al día; es un acto de sometimiento islamista y no deberíamos permitirlo en Colonia.

El Süddeutsche Zeitung de Múnich fue aún más contundente:
«La llamada a la oración no es una novedad en Alemania. Desde hace mucho se realiza en decenas de ciudades. El Occidente cristiano –si es que aún existe– no caerá de inmediato. Recep Tayyip Erdogan citó una vez este poema: «Los minaretes son bayonetas, las cúpulas son cascos (…), los creyentes son soldados». Una cosa es innegable: el islamismo lleva décadas en auge. El acceso al poder de los talibanes en Afganistán ha sido saludado por los islamistas como un bendito triunfo de la fe. Luego está la conversión de Santa Sofía en una mezquita (…) Puede que esto tenga poco que ver con las ideas y creencias de la mayoría de los musulmanes en Alemania. Pero para un islamista, el adhan es la constatación diaria de un mandato político».

Ahora, en la Plaza Willy Brandt de Leipzig, hay una gran carpa con la música a todo volumen, grandes banderas verdes con letras arábigas y jóvenes distribuyendo folletos a los viandantes. Bild nos informa de que se está celebrando el natalicio de Mahoma en una de las ciudades más importantes de Alemania. El Pew Research Center estima que para 2050 habrá 17,5 millones de musulmanes en el país, el 20% de la población. Hoy son sólo el 8%. ¿Acabará la Ciudad de los Reyes Magos siendo la Ciudad de los Muecines?

«Preparaos para el rezo diario del almuédano», ha advertido Henryk Broder en Die Welt. «Ya es una realidad en Estocolmo, Londres, Bruselas, Ámsterdam…».

(*) Este artículo ha sido originalmente publico por el Gatestone Institute y su autor, Giulio Meotti, es editor de Cultura de Il Foglio y un reputado periodista y escritor italiano.

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Otra vez, la trampa de los PGE
Editorial ABC 29 Diciembre 2021

El Gobierno y sus socios han vuelto a infringir la Constitución con la vieja trampa de colar en la Ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE) enmiendas a leyes y reales decretos que nada tienen que ver con la previsión de ingresos y gastos que aprueba anualmente el Parlamento. La ley presupuestaria, por su naturaleza y finalidad, tiene una tramitación tasada para que sea aprobada a final de cada año natural y así pueda el país comenzar el siguiente ejercicio con un plan financiero estable. Los ‘privilegios’ de la tramitación de la ley de presupuestos no son extensivos a otras materias legislativas, que deben seguir los procedimientos establecidos en la normativa constitucional y parlamentaria. El Tribunal Constitucional ha reprobado reiteradamente esta infracción burda y pública de sus previsiones, pero siempre se pronuncia con una tardanza que hace estériles sus reproches.

La Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2022 incluye modificaciones tan heterogéneas entre sí y tan ajenas a lo financiero como varias reformas sobre el asilo internacional, la jurisdicción laboral, las víctimas del terrorismo, la Comisión Nacional sobre la Competencia y los Mercados o Radio Televisión Española, entre otras materias e instituciones. Esto es un puro fraude constitucional y un hurto a la soberanía del Parlamento para ejercer con plenitud sus funciones legislativas y, por tanto, representativas. Llueve sobre mojado, porque el Gobierno está siendo el menos respetuoso con el Congreso de los Diputados y el Senado, como lo acreditan las sucesivas sentencias del Tribunal Constitucional que no sólo han declarado la ilegalidad de los dos decretos de estado de alarma de 2020, sino también del cerrojazo al Congreso en el segundo de ellos y del abuso del real decreto-ley sobre materias que no eran urgentes. Son pruebas fehacientes de un estilo de gobernar de sesgo autoritario, repelente al control parlamentario de las decisiones políticas del Gobierno y a un examen detallado de sus proyectos legislativos.

Esta forma de gobernar se produce cuando la Unión Europea está alerta sobre derivas en otros Estados que ponen en peligro los valores europeos, como el Estado de Derecho y la división de poderes. Sánchez ya tuvo su aviso cuando pretendió reformar el sistema de elección de los vocales judiciales del Consejo General del Poder Judicial al estilo autoritario que Bruselas tanto reprocha a Polonia. Aun refiriéndose a escenarios distintos de la acción política del Gobierno -lo judicial y lo presupuestario-, todos están vertebrados por la misma pretensión de ejercer el poder sin las engorrosas molestias de una democracia parlamentaria, de un Estado de derecho y de una opinión pública despierta y consciente de su responsabilidad. La ventaja del Gobierno es la coartada de la pandemia, expuesta en el umbral de cualquier discurso del presidente y sus ministros, para prolongar en el ánimo de los ciudadanos el estado de excepción que Sánchez no quiso formalizar como ordena la Constitución. En esa pandemia, el Gobierno de socialistas y comunistas, apoyado en proetarras y separatistas, busca y encuentra el burladero para infiltrar en la práctica política española una forma de gobernar cada día menos democrática y más autoritaria.

La ausencia de una respuesta eficaz y rápida por parte del TC hará que caiga en el olvido -y, en todo caso, en la impunidad- esta nueva treta del Gobierno con la ley de presupuestos. El poder, según el manual de la coalición de socialistas y comunistas, se ejerce sin miramiento y pasando por encima de las exigencias de la democracia parlamentaria, que son condiciones para la convivencia y el respeto recíprocos.

El bochornoso balance de Sánchez
Pablo Sebastián. republica 29 Diciembre 2021

El Presidente Sánchez ha presentado un balance de gestión de 2021 con altas dosis de triunfalismo y ocultación de hechos importantes. E impidiendo que los medios de comunicación que no le son afines le hicieran preguntas en una bochornosa rueda de prensa que dirigió, el secretario de Estado de Comunicación, Francesc Vallés, quien solo dejó preguntar a medios afines a Sánchez como La Sexta, la SER, TVE y El País.

Así entre lo que Sánchez ocultó de 2021, como sus indultos a los golpistas al margen de la normativa legal, o las sentencias del TC contra los decretos de confinamiento, o la invasión Ceuta y la crisis del Polisario, y todo lo que impidió que saliera en la rueda de prensa hemos asistido, por televisión, a una burda manipulación del balance de fin de año del presidente Sánchez.

En el que ha hecho un llamamiento al ‘sentido común’ de ERC, PNV y Bildu para que le convaliden en el Congreso el decreto de la reforma laboral, con una velada amenaza a ERC sobre la convocatoria de la ‘mesa de diálogo’ si el partido de Junqueras se opone a la reforma laboral.

El forzado optimismo de Sánchez sobre la situación económica del país ha ocultado el alza de la inflación, que si la ha restado al precio de la luz para que le salgan las cuentas de la electricidad. Como ha ocultado de 2021 el alto déficit y deuda del Estado.

Si ha presumido Sánchez y con razón de los 20 millones de empleados y de los 38 millones de vacunados, pero no dijo nada de los 150.000 españoles fallecidos en los últimos dos años por la pandemia a la que el Gobierno llegó muy tarde, como ahora es incapaz de tomar decisiones drásticas para frenar la variante Omicrón, refugiándose una vez más tras la pantalla de las CC.AA.

También ha presumido Sánchez de las leyes de Eutanasia y Vivienda, de los ERTES y la subida del SMI, pero habló de normalidad en Cataluña lo que es absolutamente falso visto lo ocurrido en Canet de Mar, como tampoco existe normalidad en el País Vasco donde continúan los homenajes a los terroristas de ETA, mientras Sánchez pacta con Bildu en Madrid.

En suma balance bochornoso y la censura a los medios no sanchistas mientras el presidente presume de regeneración democrática, lo que no es verdad. Aunque lo más importante quizás sea subrayar que el verdadero triunfo de Sánchez sólo lo beneficia a él -y no a los españoles- y está en la aprobación de los PGE que le garantizan otros dos años de poder.

Cataluña, un inmenso 'caganer'
Gabriel Muñoz Cascos. diariosigloxxi 26 Diciembre 2021

Como sigo siendo gran amigo de los refranes, y además poseo para consultar los tres tomos de esa gran obra titulada “Refranes y Paremias Grecolatinas”, cuyo autor es mi amigo el cordobés Rafael Martínez Segura, hoy quiero emplear uno que viene “al pelo” para ocuparme de Cataluña, esa región del nordeste de España que se encuentra al borde del abismo porque ellos, por acción u omisión, se lo han buscado. Se trata del refrán que dice así: “Quien mal anda, en mal acaba” cuyo significado es: “quien lleva una vida desordenada tiene, por lo general, un fin desastroso”.

Una vez dicho esto, quiero fijarme detenidamente en la cantidad de trapisondas, ilegalidades, torpezas intencionadas, robos, prevaricaciones, traiciones y diversos desvaríos (buscando la independencia que nunca alcanzarán)en los que están envueltos los responsables políticos de la mayoría de los partidosque lesconducirán a la ruina total. Aunque sabemos que todo esto empezó hace muchos años, hay que reconocer que,desde Pujol, Ferrusola y sus “siete niños”, la cosa ha ido de mal en peor, hasta el fallido golpe de Estado. Miles de empresas se han marchado para siempre.

La persecución del idioma español ha hecho que ningún país quiera invertir en aquella región. Jamás han reconocido que el gran contingente de “charnegos” (como ellos llaman despectivamente a llegados de Galicia, Extremadura y Andalucía y otras regiones) han sido los brazos ejecutores de las tareas menos apetecibles y peor pagadas del mundo empresarial catalán.

Su increíble ceguera está haciendo que “todo el pueblo” persiga a un niño de 5 años que quiere que, de acuerdo con la ley, le den clase en el idioma español que, como dice la Constitución, todo nacido en España está obligado a conocer y tiene derecho de usar. No se dan cuenta estos separatistas que ya les va quedando muy poco o casi nada. A decir verdad, solo les quedará la fábrica para hacer esa ridícula figurita que algunos suelen colocar en el Portal de Belén. Termino como empecé: Cataluña será pronto, un inmenso caganer.

El Gobierno niega en 7 respuestas al Congreso exigir a la Generalitat el 25% de las clases en español
Luz Sela. okdiario 26 Diciembre 2021

Hasta en siete ocasiones el Gobierno de Pedro Sánchez ha respondido por escrito al Congreso de los Diputados que no piensa instar a la Generalitat al cumplimiento de las sentencias -entre ellas, del Tribunal Supremo- que obligan a que el 25% de las clases en los colegios de Cataluña se impartan en español.

El linchamiento del separatismo a una familia de Canet de Mar (Barcelona) por lograr que la Justicia reconozca el derecho de su hijo a recibir más horas de clase en la lengua de todos los españoles ha puesto de nuevo el foco en la inacción del Ejecutivo. En sus respuestas parlamentarias, a las que ha tenido acceso OKDIARIO, el Gobierno se escuda en que son los tribunales los competentes para hacer seguimientos de las sentencias y exigir su cumplimiento y no, en su caso, el Ministerio de Educación. También se remite a que la Alta Inspección del Estado no tiene competencias para ello, por lo que deriva esa atribución a la comunidad autónoma gobernada por el independentismo.

En otras respuestas, el Gobierno hace referencia a la nueva ley de educación, LOMLOE, que no establece porcentajes para la lengua y suprime además el carácter vehicular del español en la enseñanza.

«Valoración flexible»
En su contestación al portavoz de Educación del Grupo Parlamentario Popular, Óscar Clavell, el Gobierno alega incluso que «si bien el Tribunal Supremo estableció en un 25 % el porcentaje razonable de horas lectivas que debían impartirse en castellano, dicho porcentaje se fija como cumplimiento de sentencia».

«En dichas resoluciones se aclara que los jueces imponen este porcentaje para garantizar los derechos de las familias, pero el canon constitucional del bilingüismo castellano y lengua cooficial en la enseñanza no responde a un porcentaje cuantitativo determinado que deba ser atribuido como mínimo a cada lengua», prosigue el Ejecutivo.

En su consideración, la «constitucionalidad del régimen lingüístico en los territorios con lengua cooficial» debe estar basada en una «valoración flexible que determine que ambas lenguas, el castellano y la lengua cooficial, tienen presencia, no sólo como materias sino también como lenguas para enseñar y que con ello el alumnado alcance el dominio pleno y equivalente en ambas lenguas».

En otra reciente pregunta, sobre las «medidas para asegurar el derecho de escolarización en castellano de los hijos de los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado destinados en comunidades autónomas con más de una lengua oficial», el Gobierno se remite a que son las «administraciones educativas» -en alusión a la Generalitat- las que deben asegurarlo.

El Ejecutivo -que recoge el mismo argumento de la «valoración flexible» del porcentaje de clases en español- alega además que «las leyes deben garantizar, ante todo, el beneficio de los escolares de manera que se preparen para vivir en sociedad y puedan adquirir las competencias que van a necesitar a lo largo de su vida, más allá de lo que deseen, elijan u opinen terceras personas».

Sobre la posibilidad de establecer medidas «compensatorias» para las familias que deseen más enseñanza en español para sus hijos, destacan que «el Estado no se puede arrogar funciones sustitutorias basándose en una supuesta garantía del derecho a conocer el castellano».

En otra ocasión, el Gobierno responde que «en cualquier caso» los tribunales de Justicia «son los únicos competentes para determinar el incumplimiento de la norma vigente, que pueden requerir el cumplimiento de sus sentencias», despachándose así de cualquier responsabilidad.

La semana pasada, en su visita a Barcelona para participar en el congreso del PSC, Sánchez ya evitó comprometerse expresamente a asegurar que se impartan el 25% de las horas lectivas en español.

«Sobre la polémica del uso del español y el catalán, siempre reivindico que los socialistas estamos donde está la mayor parte de la sociedad catalana y española: en el sentido común», se limitó a decir el presidente socialista, instando a «entender que la lengua es un vehículo para el entendimiento y el respeto». Sánchez evitó cualquier alusión a la Generalitat para exigirle el cumplimiento de las sentencias.

El PP apoya que se destinen 1,6 millones de euros para fomentar lenguas minoritarias y Bildu le da las gracias
LOS POPULARES HAN RESPALDADO LA ENMIENDA PRESENTADA POR COMPROMÍS
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El Congreso de los Diputados ha aprobado definitivamente los Presupuestos de 2022 en plazo y entrarán en vigor el próximo 1 de enero.

Las cuentas públicas estaban pendientes de la votación de una última enmienda introducida por Compromís en el Senado por sorpresa, y en contra del deseo del Gobierno y apoyada por el Partido Popular, que prevé destinar 1,6 millones de euros para la promoción y difusión de las lenguas minoritarias y regionales.

Con la aprobación de dicha enmienda en la Cámara Alta, las cuentas han vuelto este martes al Congreso donde los apoyos del Ejecutivo socialcomunista se han mantenido y las cuentas públicas de 2022 han salido adelante con 281 votos a favor, 62 en contra y 1 abstención.

A raíz del apoyo de los populares a la enmienda propuesta por Compromís, la portavoz del partido filoetarra Bildu en el Congreso, Mertxe Aizpurua, ha agradecido al PP su «obsequio» de 1,6 millones de euros «que el Gobierno no quería incluir».

El líder de VOX, Santiago Abascal, ha compartido el momento del agradecimiento en su cuenta de Twitter y ha denunciado la complicidad que parece que existe entre los filoetarras y los populares. «Hoy ETA dando las gracias al PP en el Congreso. Mucho más que triste», ha comentado.


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