AGLI Recortes de Prensa   Jueves 30  Diciembre  2021

Márchese, doctor Sánchez
EDITORIAL. https://gaceta.es/ 30 Diciembre 2021

Resulta evidente para cualquiera que el Gobierno de Pedro Sánchez hace mucho tiempo que arrojó la toalla en la lucha contra la pandemia. Los clamorosos errores de los primeros meses —errores que nos nos cansaremos de repetir que deberían ser investigados pos los tribunales de Justicia para apartar cualquier sombra de negligencia criminal— condujeron pronto a la famosa cogobernanza con las Comunidades Autónomas, que es un eufemismo de la más perfecta expresión «pasar la patata caliente a las autonomías y que arreen».

Desde ese día, no tenemos noticias de que el Gobierno haga algo para paliar los efectos sanitarios y los económicos que ha traído el virus exportado por China al mundo. Ni siquiera, por más que se esfuerce el doctor (?) Sánchez, puede jactarse de haber comprado las vacunas, algo que hizo la Comisión Europea en nombre de todos los Estados miembros. Cual George W. Bush en la cubierta de un portaaviones declarando terminada la guerra en Irak, hace ya año y medio que Sánchez engañó a los españoles al asegurar que el virus había sido vencido. La realidad es otra, como todo el mundo sabe, padece o, lo que es peor, teme.

Habrá quien dirá que, conocida la incompetencia habitual de los socialistas para solucionar los problemas reales de los españoles (ni de los inventados), mejor que el Gobierno no haga nada. Y aunque es una tentación formidable, no podemos dejar de alertar sobre la situación crítica en la que se encuentra la igualdad de los españoles.

La igualdad es, junto a la libertad, los principios constitucionales en los que se basa un Estado social y democrático de Derecho. Si esos pilares son endebles, todo el sistema tiembla. Que haya taifas nacionalistas a los que esos principios se las traen al pairo, y eso es un hecho constatable, no hace sino conminar al Gobierno a recoger la toalla arrojada y a velar, desde un mando único, por la salvaguarda de nuestro sistema de convivencia.

Salvo que al Gobierno se la traiga también al pairo la igualdad y la libertad de los españoles. Que, por lo que parece, eso es lo que sucede.

La comparecencia de hoy del presidente Sánchez para rendir cuentas de su desgobierno, y en la que sólo admitió las preguntas de los medios adictos (¿qué diferencia ética hay entre eso y negarse a responder a un periodista en el Congreso?), fue un canto cursi lleno de palabras grandilocuentes acerca del empuje legislativo del Gobierno para transformar Estepaís (antes, España) siguiendo los dictados de la Agenda 2030.

De la pérdida de soberanía que significa aceptar los postulados de una agenda globalista no escrita por españoles, ya hablaremos en otro momento y en otro editorial. Lo estúpido es enfocar la acción de Gobierno en otra cosa, hoy, que no sea la salvaguarda de nuestros temblorosos principios constitucionales, la recuperación económica —somos el país de la Unión Europea que peor gestiona los estragos económicos de la pandemia en términos absolutos y relativos— y en tratar de recuperar la confianza perdida de los españoles, sobre todo de nuestros mayores, en las instituciones.

No son tiempos de agenditas supranacionalistas ni de reducir la brecha digital u otras melonadas. Basta de tonterías. Son tiempos de recuperar el campo, protegiendo los productos españoles frente a la competencia desleal de países amigos exteriores de desiertos no tan lejanos. Tiempos de darle sentido al Ministerio de Sanidad y asumir que hay autonomías que no saben gestionar ni el miedo ni sus centros de atención primaria. Tiempos para elevar el nivel educativo con el que las futuras generaciones tendrán que levantar un país empobrecido, no de rebajarlo hasta límites colindantes con la vergüenza ajena. Tiempos de apoyar a las pequeñas empresas y a los autónomos, no de ordeñarlos como escurridas vacas lecheras. Tiempos para hacer la vida más agradable a nuestros transportistas y a nuestro personal sanitario. Tiempos para elevar la capacidad de respuesta médica de nuestras Fuerzas Armadas. Tiempos para contener el gasto político inútil que sólo genera clientelismo. Tiempos para mando único y no para esta cogobernanza que ha generado una enorme desconfianza entre españoles de distintas regiones y en los que una raya pintada en el suelo de la nación significa la diferencia entre la libertad y el sometimiento a leyes injustas.

Tiempos, en suma, para trabajar en firme por la nación y no para dar ruedas de prensa más cursis que un lazo con repollo sobre agendas extranjeras que lo desconocen todo de España a periodistas adictos. Tiempos de Agenda España.

Y sobre todo, tiempos para rendir cuentas con sentido de Estado, reconocer que su persona es un presidente inútil y que su acción de gobierno es peligrosa para los principios constitucionales y la convivencia entre españoles. Y tranquilo, que por sus extraordinarios servicios a la nación, tendrá pensión vitalicia y una medalla de la Orden de Carlos III. O dos. O mil. Las que hagan falta. Pero márchese, doctor (?) Sánchez.

En manos de Sánchez, esta ley es más peligrosa que un mono con navaja
OKDIARIO 30 Diciembre 2021

En circunstancias normales, no habría nada que temer, pero con un Gobierno como este la nueva Ley de Seguridad Nacional que prepara Pedro Sánchez representa una amenaza, toda vez que la norma permitirá al Ejecutivo movilizar a los españoles y expropiar bienes cuando estime que se produce una situación que pueda afectar a la Seguridad Nacional. Curiosamente, la ley guarda un inquietante paralelismo con la Ley de Seguridad de la Nación de Venezuela, aprobada en 2002 por el dictador Hugo Chávez y reformada en 2014 por Nicolás Maduro, pero siempre manteniendo sus bases intactas: la movilización y las «requisiciones» por el interés nacional.

Y es que el borrador de la ley no inspira demasiada tranquilidad, habida cuenta de cómo se las gasta este Gobierno en materia de libertades: «La actuación de la Seguridad Nacional, mediante la declaración por el presidente del Gobierno de una situación de interés para la Seguridad Nacional, permite integrar la acción de todos los recursos disponibles de las administraciones públicas afectadas, e incluso aquéllos que estuvieran en mano de particulares, mediante el ejercicio de las potestades ordinarias previstas por el ordenamiento jurídico».

Lo más grave es que Sánchez se arroga la potestad única de decretar una situación de «interés» para la Seguridad Nacional mediante Real Decreto, sin necesidad de reunir previamente al Consejo de Seguridad Nacional ni tampoco al Congreso de los Diputados. Puede que haya quien defienda que la ley no es muy distinta de la que tienen países de nuestro entorno ante situaciones de extrema gravedad, pero la diferencia es que aquí el Gobierno tiene una proverbial tendencia a restringir derechos. Sin ir más lejos, los estados de alarma decretados durante la pandemia fueron declarados inconstitucionales por el TC, de modo que habrá que estar muy pendientes de cómo queda redactada definitivamente una ley que el Ejecutivo quiere tener lista cuanto antes.

Los puntos más destacados de la nueva ley son los que afectan a la movilización de los ciudadanos mayores de edad y a las expropiaciones. La redacción de la norma, a día de hoy, dice así: «En los casos de situación de interés para la Seguridad Nacional, cualquier persona, a partir de la mayoría de edad, estará obligada a la realización de las prestaciones personales que exijan las autoridades competentes, siguiendo las directrices del Consejo de Seguridad Nacional o de la autoridad funcional sin derecho a indemnización por esta causa y al cumplimiento de las órdenes e instrucciones, generales o particulares, que aquellas establezcan». Y, como remate, esto: «Se podrá proceder a la requisa temporal de todo tipo e bienes, así como a la intervención u ocupación transitoria de los que sean necesarios y, en su caso, a la suspensión de actividades». No negarán ustedes que una ley así en manos de este Gobierno es todo un acicate para salir corriendo.

Es un honor para OKDIARIO no figurar en el listado de los medios del régimen
OKDIARIO 30 Diciembre 2021

Pedro Sánchez ha hecho balance: su Gobierno cumple, pese a que «han sido tiempos difíciles, complejos e intensos». Según el presidente del Gobierno, España «avanza en derechos y libertades» -será porque vive en una realidad pararela- y ha traído «paz social, tranquilidad y confianza» al país. O sea, cero autocrítica. Su rueda de prensa fue un ejercicio de voluntarismo en la que lo más destacado fue que Moncloa sólo permitió seis preguntas, todas ellas de medios afines, lo que demuestra hasta qué punto este Ejecutivo está reñido con la pluralidad y la transparencia. Lo de Rajoy y el plasma era una broma comparado con el nulo respeto que el jefe del Ejecutivo tiene a la libertad de información. Sólo pueden expresarse quienes le bailan el agua, porque el resto sufre el cerrojo de un Gobierno que, más allá de la media sonrisa impostada de Sánchez, ha hecho de la mordaza una constante que se intensifica a medida que avanza la legislatura. Si durante la pandemia estableció un control totalitario, ahora la situación, lejos de cambiar, se agrava.

Que OKDIARIO no pueda preguntar al Gobierno -la última vez que tuvimos ocasión de hacerlo fue en junio de 2020 porque nos tocó en esa especie de sorteo que La Moncloa se inventó para aparentar pluralidad- revela hasta qué punto Pedro Sánchez practica con denuedo la censura a los medios críticos. Aunque, bien mirado, lo que sería un bochorno es que, en las actuales circunstancias, nuestro periódico estuviera entre los elegidos del régimen socialcomunista. La independencia tiene un precio, aunque sea el de ser ninguneado por un Ejecutivo que cabalga a lomos del sectarismo. En estos tiempos «difíciles, complejos e intensos» -según palabras del propio Sánchez- OKDIARIO seguirá denunciando los excesos de un Ejecutivo que ha hecho de la propaganda y la mentira las palancas de su acción política.

No estamos entre los preferidos del régimen -todo lo contrario- y eso nos llena de orgullo y nos anima a seguir defendiendo nuestra independencia frente a a los excesos totalitarios de un Gobierno reñido con la libertad.

Olvidar la Historia para disolver la nación
'En nuestra identidad se halla la existencia de nuestra patria'
Ignacio Hoces. https://gaceta.es 30 Diciembre 2021

Son muchos los historiadores y politólogos que llevan décadas advirtiendo de la importancia del conocimiento de la historia para que la nación permanezca. El historiador hispanoamericano Ricardo Krebs recordó que un pueblo, sin su pasado, no podía disponer ni de un presente ni, mucho menos, de futuro. En este mismo sentido se manifestaba el escritor e historiador ruso Solzhenitsyn cuando apuntó que cortando las raíces de un pueblo se lograba destruirlo.

En efecto, cuando a un pueblo o nación se le arrebata su propia cultura, se le borra su pasado, se queda huérfana en su identidad. En esta misma línea se expresó en varias ocasiones el historiador polaco Topolsky, para quien la historia era parte de la conciencia de una nación. Y esto es literalmente así. España se edifica en una historia milenaria, que es necesario estudiar y conocer para salvaguardar una conciencia nacional que comprenda su propia identidad. Si se conoce el pasado, se puede entender el presente y, con ello, se pueden afrontar con más capacidad los retos del futuro. Sin pasado no puede haber presente ni, por supuesto, un futuro común. La nación se concibe, asimismo, como la identidad cultural e histórica de un pueblo, pueblo que, además, se ha erigido en sujeto del poder.

Frente a ello, el globalismo aspira a todo lo contrario. Ideológicamente, su principal misión es diluir las identidades y tradiciones, y descubre en ellas, en las estructuras del Estado-nación y, por supuesto, en el patriotismo, la soberanía nacional y en la religión católica, a sus mayores enemigos. Imperio, obra central de los posmarxistas Negri y Hardt, es buen ejemplo. Escrito hace más de dos décadas, describe un mundo en el que se superan las soberanías nacionales en favor de una especie de soberanía global, que, por tanto, es falsa, sin límites geográficos y con identidades híbridas y líquidas. El camino hacia ese Imperio, con la instalación de un gobierno mundial, a muchos nos recuerda al plan descrito en la formidable novela El señor del mundo, de Benson.

En este sentido se encuadra el proyecto de Real Decreto que prepara el Ministerio de Educación y Formación Profesional, el cual, sin ceñirse a un sencillo criterio cronológico, respetuoso con el exacto e inequívoco devenir de la historia, prefiere una lectura interpretativa de esta, restringida a la España posterior a 1812 y en la que, por supuesto, no falte la perspectiva de género. Es objeto de este Decreto potenciar esa nueva “cultura de la cancelación”, o “cultura woke”, con el fin de cancelar, pulverizar y hacer olvidar la tradición occidental forjada en los siglos anteriores a la Edad contemporánea.

Este Decreto, no nos engañemos, quiere revisar el pasado y eliminar del estudio y de la memoria pilares de nuestra historia e identidad. Su pretensión es, como antes hicieron otras normas educativas, ahondar en la desvinculación de las personas de su historia y tradición para manipularlas y adherirlas a su ideología, porque los globalistas pretenden destruir la libertad de las naciones, como ha descrito magistralmente Jorge Buxadé en su reciente libro Soberanía, así como las razones de su existencia. Quieren que los pueblos desconozcan su pasado, para que pierdan la memoria y se difuminen las identidades. El Gobierno aspira, lo ha demostrado sobradamente y no lo disimula, a la construcción de una nueva sociedad, y ello, en su agenda globalista, requiere de una reconstrucción histórica selectiva para una construcción política, generando determinados olvidos, una amnesia selectiva que les permita gestionar a su antojo los comportamientos sociales en base a la memoria del pueblo español. No olvidemos la palmaria frase de Orwell, en su novela 1984, de que quien controla el pasado controlará el futuro, porque, como indicó Cicerón, la historia sirve, incluso, para enseñar a vivir.

El hombre es por naturaleza heredero, y, así, la historia y la memoria de un pueblo son una herencia que le perfila y que, si transmite, continuará en su vigor. La tradición es un elemento de la nación en el tiempo, y si se pierde se queda sin referencias, motivo por el que Donoso Cortés afirmó aquello de que los pueblos sin tradiciones se hacen salvajes. España es, como otras naciones, depósito de sus propias tradiciones, y como tal, para comprenderla, es necesario a su vez comprender su historia.

Tener conciencia de nación implica recordar la historia, porque, además, en nuestra identidad se halla la misma existencia de nuestra patria, que es lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos. Nuestra historia común es, ante todo, el tesoro de lo que sucedió en la tierra que pisamos y, por supuesto, las vidas de nuestros ascendientes con sus glorias y desgracias, con sus aciertos y catástrofes, con sus héroes y con sus traidores. Por ello, el pueblo español debe conocer y mantener en la memoria, como nos trasladaron nuestros mayores, que nuestra historia fue en un tiempo la propia historia del mundo, y a su vez, que España es Guadalete y Covadonga, sus buenos y malos reyes, nuestro paso por el Nuevo Mundo, las guerras en Flandes y la derrota en Trafalgar. Que la patria también son nuestros poetas, Lope, Garcilaso y Góngora, y nuestros santos, San Fernando, San Ignacio o Santa Teresa de Jesús, exploradores como Elcano, Núñez de Balboa y Orellana, y nuestros artistas también, Murillo, Zurbarán o Velázquez. En definitiva, que nuestra nación también es aquello que ahora, estos manipuladores, operadores de las agendas internacionalistas, pretenden que nuestros jóvenes repudien o, al menos, desconozcan u olviden.

¡Castigados por hablar en español!
Paco Sande. Periodista Digital 30 Diciembre 2021

Comentaba yo en mi anterior post que, con respeto a la lengua, o sea, a la inmersión lingüística impuesta por los “nacionalistas-galeguistas” aquí, en Galicia, aunque nadie lo crea, estamos bastante peor que en “El País Vasco”, y no es coña.

Y nada mas acabar de subir el post, me encuentro la siguiente noticia:

PROFESORES GALLEGOS LLEVAN A LA CONSEJERÍA A LOS TRIBUNALES
Profesores gallegos de la mano de Hablamos Español intentan evitar en los tribunales que los castiguen por usar el español por escrito en la documentación interna y con sus compañeros

Uno de ellos ha pasado por varios juicios y ahora recurre al Supremo. Otros cinco profesores llevan a la Consejería al TJSG por el mismo motivo.

¿¡Tratan de evitar ser castigados, y alguno ha sido juzgado, por usar el español!?

A esto hemos llegado en Galicia, a poder ser ¡castigados por hablar en español!

¡Tiene bemoles la cosa!

¿¡Y esto lo imponen los “demócratas” que llaman dictador a Franco…!?

¡Dios santo!

En todas y cada una de las acciones de los nacionalistas se puede ver como todas las razones que explican la razón de la libertad y la democracia y que es algo tan sencillo, en este caso, como que cada cual, pueda escoger la lengua o idioma en que quiere hablar y educar a sus hijos, esto es: a los hijos de UNO; se encuentran siempre con la sinrazón y sin argumentos del fanatismo dogmático, -y de hazlo y no lo pienses ni lo argumentes ni lo razones-, que con el dogma de que en Galicia se tiene que hablar en gallego, -sin querer darse cuenta de que hasta la fecha Galicia también es España-se cierra en banda ante cualquier razonamiento lógico, que es pedir igualdad de derechos tanto para ellos como para nosotros, los que no nos oponemos a que ellos eduquen a sus hijos, y hablen, en el idioma que quieran, sin negarnos a nosotros el mismo derecho, -Como que también haya escuelas solo en castellano-, cosa que ellos hacen, y se siguen creyendo que están en su derecho y además que ellos son los justos y nosotros, tan gallegos como ellos, los españolistas injustos y amantes del dictador, y de ahí no los quita nadie.

Y es que en cada uno de sus actos, en sus más simples gestos y formas de actuar, este nacionalismo de aldea, demuestra su calaña, en sus palabras, en sus maneras, en su intransigencia hacia todo aquel que no comulgue con su credo, demuestra toda la intolerancia, toda la bravuconeada del que se cree superior, toda la prepotencia dictatorial y excluyente del fascismo, el comunismo, y el nazional-socialismo juntos. Demuestra el fanatismo dogmático que envuelve su vida, el lavado de cerebro de las antiguas religiones y sectas, -algunas no tan antiguas- que se negaban a razonar cualquier argumento que fuese en contra de su teoría preestablecida.

Esa es la libertad de la que hoy gozamos en Galicia…

Cualquier nota oficial de la “Junta de Galicia”, -y no escribo “Xunta” porque me sale del prefijo- o del ayuntamiento de turno, viene en gallego o en gallego, y el que no entienda el gallego que se fastidie con jota.

Pero que nadie olvide que esta Galicia está Gobernada por el Partido Popular, y que su Presidente, el Presidente de Galicia y de esa “Junta de Galicia”, -yo mas bien diría banda- es el señor Alberto Núñez Feijoo… que espero que en las próximas elecciones les vaya a pedir el voto a sus amigos los “nacionalistas”.

Y por ultimo, el Internet, que parecía haber sido creado, precisamente, para que los gallegos librepensadores que no comulgamos con el fanatismo nacionalista-separatista, nos pudiéramos defender y expresar nuestra opinión, últimamente, también aquí lo están poniendo muy… ¿¡democrático!?

El testimonio incomprendido del fracaso socialista
Orlando Avendaño. https://gaceta.es/ 30 Diciembre 2021

Chile, el país más próspero, estable y potente de la región, optó por el socialismo. No cualquiera, sino uno radical. Que quede claro: desde 1973 un comunista fundamentalista no estaba en el Palacio de la Moneda, como en pocas semanas va a ocurrir.

Gabriel Boric, dogmático e ideologizado, le ganó en las elecciones presidenciales a su contrincante, el conservador José Antonio Kast, por más de diez puntos. El segundo garantizaba la continuidad de ese exitosísimo modelo de economía mercado, blindado constitucionalmente, que había dado a Chile tanto éxito y prosperidad. El primero, victorioso, propone la irrupción de ese modelo, la deconstrucción del Estado para sustituirlo por el plan socialista de comunas y abolición de la propiedad.

La pérdida de Chile es una tragedia que aún no medimos con precisión. Va en dos sentidos: quienes defendemos el capitalismo hemos perdido a manos del comunismo una de las mayores referencias en cuanto al éxito del modelo. Como lección, nos queda que las cifras no son suficientes y que la batalla, ahora, es cultural. El otro sentido es que la libertad latinoamericana pierde a un aliado fundamental. Es un golpe súbito para una región en la que Chile tiene tanto peso.

Pero el golpe de timón en Chile es la tragedia más reciente y, por lo que significa, dolorosa. Sin embargo, el viraje lleva meses.

Hace seis meses Perú optó por otro comunista fundamentalista para la presidencia de su país. Pedro Castillo, apenas profesor de pueblo, llegó a la Casa de Pizarro luego de una campaña en la que abiertamente hablaba de confiscar tierras, regular a las empresas y limitar las libertades. Aún así le ganó a Keiko Fujimori, conservadora, en unas elecciones sumamente reñidas.

La izquierda, representada en el criminal Foro de Sao Paulo, avanza raudamente. La gran pregunta es: ¿para qué ha servido a los países la tragedia que vivimos los venezolanos?

Por último, Honduras. Este año también hubo elecciones y las ganó la candidata chavista Xiomara Castro, del partido fundado por su esposo, el gran aliado de Hugo Chávez, José Manuel Zelaya. De esa manera, Chile, Perú y Honduras se suman a Argentina, Bolivia, Nicaragua, Cuba, México y Venezuela para inclinar la balanza a favor de una región roja.

Cuando Venezuela llegaba a su punto más álgido de represión, persecución y torturas, la región viraba, poco a poco, para darle la espalda al bolivarianismo que había sumido a Latinoamérica en el denominado Socialismo del Siglo XXI. Pero ahora, sufrimos la resaca y la izquierda, representada en el criminal Foro de Sao Paulo, avanza raudamente. La gran pregunta es: ¿para qué ha servido a los países la tragedia que vivimos los venezolanos?

Millones han huido del socialismo en Venezuela. Al principio de la crisis, en el 2011 o 2012, la migración era principalmente por avión, a Europa o a Estados Unidos. Luego, con la crisis recrudeciéndose, todo fue más dramático, hasta que llegamos a las últimas imágenes: cientos de miles de venezolanos huyendo de su país a pie, arrastrando el pellejo por los Andes, algunos muriendo en el intento, junto a sus niños, esposas y abuelos, en trayectos de semanas o meses. Cada uno, famélico, corroído por la crisis, con el bolso tricolor que en algún momento en algún gesto de populismo le regaló el chavismo, es un testimonio del fracaso del socialismo.

Cada historia, cada cuento, relata el desarrollo de un modelo que empezó seduciendo pero que terminó matando. De un modelo que cuando hubo plata creó la ficción de que todo estaba bien y cuando no la hubo quedó expuesto.

La tragedia venezolana no le ha servido de nada al vecino. Y ahora van por Colombia y Brasil

A Chile llegaron casi 500 mil venezolanos. A Perú más de un millón. Pero no importó. A los chilenos o a los peruanos que apoyaron al idiota comunista no les importó que al salir de sus casas, en el primer semáforo, la estampa sea la de una familia venezolana mendigando. Una madre, su esposo, un bebé en manos, sin trabajo, ni dinero ni comida.

Esa familia, como cada otra familia venezolana fuera de su país, es una muestra de que el modelo que votaron los chilenos, los peruanos, los hondureños, que gobierna en Argentina, Bolivia, México, etcétera, y que amenaza con llegar a Brasil y Colombia, no funciona. Y no solo que no funciona, sino que es intencionalmente criminal y peligroso. Que mata, hambrea, esclaviza y tortura. Que te expulsa de tu hogar, hasta el punto de preferir huir, y arriesgarte a morir en el intento, en algún páramo de los Andes, que seguir en casa.

Pensaba que cientos de miles de migrantes que el socialismo chavista esparció por la región servirían de antídoto. Que cada uno es un testimonio del fracaso del socialismo y que eso sería suficiente. Pero no. La tragedia venezolana no le ha servido de nada al vecino. Y ahora van por Colombia y Brasil.

Batalla en el Colegio de Abogados de Barcelona por el fallo del 25% de español en las aulas: mayoría a favor del TSJC
Los letrados separatistas sólo consiguen 200 firmas frente a las 1.500 de los constitucionalistas partidarios del cumplimiento de las sentencias.
Pablo Planas. Libertad Digital 30 Diciembre 2021

El independentismo está encajando una severa derrota en el Colegio de Abogados de Barcelona, donde las tesis a favor de la desobediencia no encuentran demasiado acomodo. Una resolución de la sección de Derecho Constitucional en la que se manifestaba el repudio a que la Generalidad se resista a aplicar la sentencias del 25% de español en las aulas catalanas es el campo de batalla entre los letrados afines al separatismo y quienes están por el cumplimiento de las leyes y las sentencias.

Los abogados independentistas, comandados por Jaume Alonso-Cuevillas, que en el pasado, cuando era considerado más bien un "españolista", fue decano del Colegio sólo han conseguido poco más de doscientas firmas en contra del comunicado de la sección de Derecho Constitucional, un texto en el que se consideraba de "extrema gravedad" la reacción de las autoridades autonómicas de negarse a dar cumplimiento a la sentencia y al tiempo apoyar a la dirección de la escuela de Canet de Mar sin mencionar el acoso contra el niño de cinco años cuyos padres lograron el fallo judicial.

Concentración frente al Colegio
A favor de la nota de la sección de Derecho Constitucional se han posicionado ya casi 1.500 abogados a través de una iniciativa promovida entre otros por la profesora de Derecho Civil de la Universidad de Barcelona Chantal Moll. Medio centenar de esos abogados ya han confirmado además que este jueves a las 12 horas participarán en un concentración para mostrar su apoyo a la sección de Derecho Constitucional ante la campaña de descalificaciones promovida por los medios de orientación separatista.

En el comunicado de la referida sección de Derecho Constitucional del Colegio de Abogados se hacía constar que la negativa de la Generalidad a aplicar la sentencia "atenta de modo frontal contra el principio del Estado de Derecho reconocido en el artículo 1 de la Constitución y que es un elemento esencial y estructural de todas las democracias, puesto que se niegan a dar cumplimiento a una resolución judicial firme, so pretexto de disconformidad con su contenido".

En la nota se apuntaba además que "esta sección de Derecho Constitucional se ve en la obligación de hacer pública su profunda preocupación por los graves hechos descritos, que afectan no solo a la esencia misma del Estado de Derecho, sino también a algo tan fundamental en una democracia avanzada como la nuestra como lo es el garantizar la protección integral de los menores contra toda forma de violencia y de victimización secundaria, principios estos consagrados por nuestro ordenamiento con rango de Ley Orgánica".

La contundencia del texto causó una notable ofuscación en la Generalidad y entre los letrados partidarios de la causa separatista, que de entrada emprendieron una campaña consistente en calificar de "fascistas" a los promotores del comunicado y a cuantos se adherían a él. Después llegó la recogida de firmas, contrarrestada con notable éxito por los constitucionalistas, dispuestos a impedir que el separatismo condicione y monopolice el Colegio de Abogados.


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¿Por qué ceder a una involución laboral?
Miguel Ángel Belloso. okdiario 30 Diciembre 2021

Los trompeteros y juglares del Gobierno celebran estos días el acuerdo sobre la reforma laboral. Es el primero que se ha consumado en los últimos cuarenta años, afirman, pero como es costumbre en este país en el que la mentira está institucionalizada esto tampoco es verdad, pues Aznar logró en 1997 un pacto para la estabilidad del empleo y la negociación colectiva con el concurso de todos los agentes sociales.

Da lo mismo. Al fin y al cabo estamos hablando de anécdotas. Lo importante es que lo que se ha firmado deja prácticamente intacta la reforma del PP. El coste del despido no se ha tocado, las causas por las que este puede producirse de manera objetiva, tampoco, y no será necesaria la autorización administrativa para impulsar un expediente de regulación de empleo. Desde este punto de vista, todo sigue igual. De la misma manera, el convenio de empresa continuará siendo prioritario respecto al sectorial, excepto en lo que se refiere a los salarios, que no es moco de pavo, y se ha recuperado la nociva ultractividad, que permite a los sindicatos manejar eternamente el cotarro de la negociación de las condiciones de trabajo hasta que haya un nuevo acuerdo, una vez expirado el precedente.

Desde la más absoluta imparcialidad, la rutilante vicepresidenta Yolanda Díaz tiene muy pocos motivos para sentirse satisfecha, pues ha convalidado de hecho la reforma del PP que quería derogar a toda costa, como así prometió desde hace meses, pero que ha sido incapaz de lograr porque, según ella misma ha apuntado, de nuevo mintiendo, “era técnicamente imposible”. Lo que era es materialmente incompatible con las exigencias comunitarias.

La conclusión es que todo podría haber sido mucho peor, o que lo que se ha firmado es un mal menor, pero la gran pregunta es si la economía española se puede permitir perder la oportunidad para mejorar el sistema legal que lleva conduciendo al país a tener el paro más alto, el desempleo juvenil más elevado del Continente y la economía con los peores datos en términos de crecimiento, de déficit público y uno de los menos favorables en lo que respecta a la inflación.

Con este acuerdo y las salvas correspondientes de los acólitos y de los paniaguados de costumbre, el Gobierno podrá presentar a Bruselas el pasaporte para seguir recibiendo los fondos comunitarios a fin de combatir la pandemia. Esto es lo que quería la Comisión Europea, el visto bueno de los empresarios, y lo que se ha conseguido gracias a la pérfida complicidad de la CEOE en esta comedia bufa.

Como cabía esperar del personaje y de muchos de los que lo acompañan, el señor Garamendi ha dado su placet al acuerdo, pero en medio de una oposición de primer nivel. La patronal catalana, que dirige el vividor Sánchez Llibre, que en Cataluña calla ante los atropellos de la Generalitat pero que en Madrid se suelta la melena, dijo en la reunión al efecto que “el acuerdo es el fruto del miedo que ha metido el Gobierno, y que éste supone una involución, pequeña, pero una involución”. Y tiene más razón que un santo. El presidente de la patronal madrileña tampoco ha querido participar del conciliábulo, ni el responsable de Asaja -que agrupa a los agricultores- ni la potente Anfac, que reúne al sector de la automoción.

Todos estos díscolos reconocieron el aspecto positivo de evitar males mayores, que es a lo que se agarra como un clavo ardiendo Garamendi, pero que al implicar un retroceso más que un avance para el modelo laboral no estaban dispuestos a ejercer de figurantes en el aquelarre.

El señor López-Tafall, que representa a las empresas automovilísticas, opina que la coyuntura es tan delicada que no era momento de apoyar cambios que no avancen en la flexibilidad porque “cómo se los voy a contar a las multinacionales, todas ellas con sede fuera de España”. La reordenación de la temporalidad amenaza igualmente al sector agrícola y la reinstauración de la ultractividad es un eminente paso atrás que muchos empresarios ven con desasosiego.

El acuerdo se orquestó, en fin, bajo los parámetros que establece siempre la vicepresidenta Díaz en cualquier negociación que emprende y que consiste básicamente en la amenaza: “esto es lo que hay, y si no comulgas, legislaremos de manera más agresiva”. Pero en este caso, y creo que es algo que minusvaloró el señor Garamendi, la señora Díaz estaba atada de pies y manos. Ella necesitaba el acuerdo más que sus interlocutores para poder presentarlo en Bruselas antes de fin de año con el objetivo de desatascar la llegada de los fondos comunitarios. O sea que iba de farol, pero Garamendi, que es vasco, debe de ser tan torpe jugando al mus como dirigiendo la CEOE, que en estos tiempos turbulentos le viene grande.

No crean, sin embargo, que solo es parte de la patronal la que está satisfecha con el engendro o que el Gobierno y la ‘Podemia’ están exultantes con este hito presuntamente histórico que en honor a la verdad, irónicamente, bendice la mayor parte de la denostada reforma laboral del PP, aún caminando a la contra en varios aspectos. Algunos comentaristas conservadores están también encantados, y lo mismo se puede decir de los despachos de abogados que han trabajado y cobrado para conseguirlo. Estos aducen el sacrosanto valor del consenso, que en estos tiempos convulsos, de confrontación y de cambio, aparece como elemento de cohesión y de progreso. Otros piensan que el pacto contribuirá a tranquilizar, dar estabilidad y despejar incertidumbres. Que es una excelente noticia. Pues muy bien, que les pregunten a los agricultores, a la industria del automóvil o a las pequeñas empresas, la mayoría contrarias y presumo que igual de patriotas, como mínimo, que estos apóstoles de lo políticamente correcto.

Si obligas a las pymes, sobre todo de las zonas despobladas, a pagar los mismos salarios que en Madrid o Barcelona, habrá menos negocios y más despoblación. La prevalencia de los convenios sectoriales en cuanto a salario y jornada restablece el poder de los liberados de la patronal y de los sindicatos; y junto a la vuelta de la ultractividad protege a la gran empresa contra la competencia de la pequeña, en detrimento del consumidor y del empleo. A cambio se han establecido unos límites a la temporalidad de consecuencias inciertas.

El resumen parece contundente: se ha evitado el derribo de la reforma laboral de la ex ministra Fátima Báñez, la señora Díaz se la ha envainado, todo podría haber sido más calamitoso, pero ¿esta es la ambición que cabe esperar de la caterva de locos que nos gobierna y de los melifluos que en este caso han prestado su apoyo ante los signos de contención del entramado social-comunista debidos a un factor exógeno: Europa? Hombre, no. Así no. España atraviesa una situación económica tremendamente frágil, y mucho más delicada que el resto de los socios de la Unión. Es el país con los peores registros en la pandemia, según The Economist, el último de 23. Necesita una cirugía radical en el mercado de trabajo para extirpar el tumor que lleva desangrando la nación de manera endémica. Ya sabemos que Sánchez será incapaz de aplicarla por cuestiones ideológicas, pero no esperábamos que la CEOE de Garamendi acabara prestándose una vez más a sus chantajes.

Un Gobierno inmoral
Amalio de Marichalar. okdiario 30 Diciembre 2021

Es muy difícil de poder creer en una democracia, pero tenemos un gobierno absolutamente inmoral .

El 30 de noviembre, el Partido Socialista rechaza la ley que propone Ciudadanos para acabar con los homenajes a los terroristas, ya que el día anterior casualmente el colectivo de presos decía que iba a acabar con ellos, calificándolo los socialistas de buena noticia, cuando había sido descubierto días antes el jefe del partido filoterrorista diciendo previamente que si para sacar los 200 presos hay que votar los Presupuestos, pues los votan y siendo el «pesar» mostrado antes una tapadera para lo que sea.

Sólo en los últimos nueve días ha ocurrido todo esto. El pasado 21 de diciembre, se permite en San Sebastian un ongi etorri de bienvenida y homenaje apoyando públicamente a un jefe de ETA antes de declarar por el asesinato de Gregorio Ordóñez . El viernes 24, Nochebuena, homenaje al etarra Mortadelo en Pamplona y el próximo 31, Nochevieja, se prevé otro homenaje a tres terroristas en Mondragón, y otra celebración en Pamplona. Veinte días después del rechazo de la ley por el Partido Socialista para prohibir homenajes, estos se hacen en tres días distintos en plena Navidad. El Gobierno no ha dicho nada, tampoco al respecto de las declaraciones sobre apoyar presupuestos por presos. Sólo la portavoz del Gobierno ha dicho que «condena y rechazo absoluto» al homenaje que está a las puertas el 31, pero no ha activado la Fiscalía, ni resorte legal alguno, como tampoco lo ha hecho el 21 o el 24 de estos días de Navidad. Una inmoralidad. El Gobierno es cómplice de quienes han causado y siguen causando tanto dolor a las víctimas del terrorismo y a los españoles. Cómplices, utilizan palabras condenatorias para disfrazar la inmoralidad pero luego no actúan para defender la dignidad de las victimas del terrorismo y de los españoles, todo para no disgustar a quienes siendo herederos del terrorismo apoyan el Gobierno. Inmoral .

Seguramente es de los asuntos más lacerantes que convive con este Gobierno. No hay palabras. Es inmoral.

Si faltaba algo, y como era lógico y entendible por todos, tanto socialistas como gente de cualquier otra ideología que respeta y cumple la Constitución, pero también quien tiene la mínima humanidad, quien preside el Gobierno prometió no pactar nada nunca con los filoterroristas. Inmoral. A ningún primer ministro europeo se le ha ocurrido jamás pactar nada con filoterroristas y mantenerse en el Gobierno de esa manera. Inmoral.

Pero también en estos últimos días hemos visto el caso de un niño de cinco años y sus padres que han estado amenazados por pedir un 25% de sus clases en Canet de Mar en español, por pedir que se cumpla una sentencia del Supremo. El Gobierno calla, mientras que la Generalidad amenaza y declara solemnemente que no cumplirá la sentencia con la complicidad del Gobierno. Inmoral.

El Gobierno calla porque no puede molestar a quienes le apoyan y firman los Presupuestos. Y eso que quien preside dijo que jamás iba a pactar con los independentistas, cuando ahora se mantiene gracias a ellos. Inmoral.

Quien preside el Gobierno asegura que la Constitución debe celebrarse y cumplirse «de pe a pa», el mismo día en que su socio de coalición la insultan y la desprecian, mientras que el presidente de la Generalidad dice que sólo persigue una Constitución catalana. Y el Gobierno calla, cómplice. Inmoral.

El día 24, los mismos socios desprecian el mensaje del Rey, que es el Jefe de Estado, y el Gobierno calla, cómplice de quien quiere la destrucción de España. Inmoral.

El día 26, el presidente de la Generalidad da su discurso navideño desde una escuela en Santa Coloma, donde comenzó la inmersión lingüística hace 40 años, para dejar bien claro el asunto, reafirmar que incumplirá la sentencia de impartir el 25% de clases en español, y advertir que en 2022 el Gobierno debe proponer algo tangible sobre el derecho de autodeterminación y la amnistía. El Gobierno calla y es cómplice de todo ello. Inmoral. El presidente del Gobierno no lo desautoriza públicamente y rechaza de plano todos estos postulados. Inmoral.

El Gobierno no informa con transparencia de la última variante de la pandemia, hace menos de un mes eran cuatro casos controlados y antes de Nochebuena, propone de urgencia, ante la alarma social, una reunión con las autonomías para hacer obligatorias las mascarillas. Por supuesto, sin informar del número real de muertos y tras saberse que no había expertos de nada. Inhumano e inmoral.

Engañan con los datos económicos y de crecimiento todos los días, y desmienten al Gobierno todos los organismos nacionales e internacionales. Ayer, The Economist confirma que la economía española es la que peor marcha. Inmoral.

Tengo pendiente culminar el relato de hechos en uno o dos artículos más pero hoy hago este paréntesis por la enorme gravedad de lo que ha ocurrido sólo estos días de Navidad. Absolutamente inmoral.

Una institución como la del Gobierno, que ha de ser especialmente más responsable, la que escrupulosamente más ha de respetar, cumplir y hacer cumplir las leyes todos los días, y ser ejemplar e íntegro, por su permanente presencia pública, es simultáneamente el modelo máximo de inmoralidad, con su presidente al frente.

Noticias de Cataluña, noticias de España
Tengo razones para creer que estamos peor que en 2017. Y se las paso a enumerar
Francesc de Carreras. elconfidencial 30 Diciembre 2021

De vez en cuando, incluso bastante a menudo, algún amigo me pregunta por la situación política de Cataluña. "¿Mejor, verdad?", añade. Invariablemente, le respondo: "No, peor". Se sorprende: "Pero ¿por qué? Lo de 2017 ya pasó, los principales dirigentes independentistas fueron juzgados y condenados. Se les indultó para tranquilizar a la sociedad, ahora parecen portarse mejor. ¿No eres demasiado pesimista?". "Quizá sí —respondo—, me alegraría serlo, pero tengo razones para creer que estamos peor". Y se las paso a enumerar.

En primer lugar, eso de que el 'procés' está acabado no es cierto, mírese por donde se mire. Sigue vivo, muy vivo, adopta otras formas, ensaya otros caminos, pero los nacionalistas no son más moderados, el nacionalismo nunca es moderado, siempre quiere más, aprieta las clavijas hasta la victoria final. El atolondrado intento de 2017 era obra de fanáticos con escaso seso y ningún conocimiento de cómo funciona el mundo de hoy, en especial la Unión Europea. Se quedaron solos, tuvieron que replegarse momentáneamente, pero sin bajas apreciables, es más, con el ánimo renovado.

Por tanto, el proceso sigue: de golpe súbito se ha pasado a golpe lento, del imposible asalto al poder se vuelve a la fase de 'nacionalización' de Cataluña, a aumentar las bases del independentismo y desanimar a los contrarios, ir expulsándolos poco a poco. A la relativa 'derrota' de entonces le siguen sacando partido: victimismo, odio a España, desobediencia al derecho, superioridad moral del nacionalismo. Siguen controlando el Parlamento y el Gobierno de la Generalitat, la mayoría de los medios de comunicación, la escuela, buena parte de las instituciones de la sociedad civil, las zonas de la Cataluña rural. Conservan los nacionalistas la moral de victoria, el ímpetu del ganador. También la desfachatez.

Es sintomático lo sucedido en el Colegio de Abogados de Barcelona. Su Comisión Constitucional elabora un documento en el que condena, como no puede ser de otro modo en un foro jurídico, la declaración del Gobierno de la Generalitat —con posterior manifestación de apoyo encabezada por Aragonès— según la cual no debe acatarse la reciente resolución judicial que rechaza la famosa inmersión lingüística por ser contraria a la Constitución y al estatuto de autonomía. Todo ello, ¿recuerdan?, a raíz del famoso asunto del niño de Canet de Mar.

A los pocos días, unos 200 abogados de dicho colegio —entre ellos, los principales defensores en el juicio del Tribunal Supremo— acusan a la Comisión Constitucional de haber elaborado un documento meramente político, impropio de un colegio profesional. ¿Sostener que las sentencias deben cumplirse es una afirmación de carácter político? Asombroso. Eso lo sostienen 200 abogados de Barcelona, abogados que tendrán sus clientes, los cuales no se extrañarán de que quienes defienden sus intereses sean tan cínicos, no se les puede considerar ignorantes porque es imposible que sepan tan poco derecho. Una importante parte de la sociedad catalana da cobertura al nacionalismo, aun el más cutre e indefendible.

Esto último enlaza con otro factor: en estos momentos el nacionalismo no tiene oposición política. Ciudadanos ha desaparecido sigilosamente tras sus numerosos fracasos, el PP no levanta cabeza de momento y el PSC, que con Salvador Illa al frente suscitó alguna esperanza, imagino que está bloqueado por su oposición catalanista interna de siempre y, sobre todo, por la necesidad de Pedro Sánchez de conservar el apoyo de ERC y los comunes/Podemos en el Congreso de los Diputados para obtener las escuálidas mayorías parlamentarias que mantienen su precario Gobierno. Ayer mismo, con su habitual frivolidad, dijo Sánchez que "tenemos que superar el 'procés" y para ello prepara una mesa de diálogo, no con los representantes de todos los catalanes, sino solo con los independentistas. Por lo visto, 'superar' es hacer concesiones. Una vez más. Y ERC ahora va de la mano de Bildu que, a su vez, marca las posiciones del PNV. 'Superar' acabará siendo 'desintegrar'. Desintegrar la España constitucional, claro.

Illa acusaba a Inés Arrimadas de no haber hecho, en su momento, oposición: él tampoco la está haciendo. Dijo que se presentaría a la investidura, no se presentó. Dijo también que plantearía una moción de censura —obviamente inútil—, no la ha planteado. No digo que haga mal al no cumplir con estas promesas, solo digo que eran promesas demagógicas, sirvieron para engañar a incautos. Y acordémonos siempre de que en las pasadas autonómicas de 14 de febrero de este año, la participación efectiva fue del 51,29%, la más baja con mucha diferencia de todas las autonómicas catalanas desde los comienzos de la democracia. Pero los partidos permanecen impasibles: no entusiasman los independentistas, tampoco los que no lo son. En este espacio hay un enorme vacío político en la sociedad catalana que nadie sabe aprovechar. Hay desánimo, agotamiento, desilusión. Ningún partido suscita confianza. No hay oposición política.

Sí hay, en cambio, una vigorosa oposición cívica que denuncia constantemente las arbitrariedades de la Generalitat. Lean las páginas web de algunas asociaciones cívicas para comprobarlo. Me refiero a Sociedad Civil Catalana, Impulso Ciudadano, AEB (Asociación por una Escuela Bilingüe), la veterana Asociación por la Tolerancia, los jóvenes de S'ha Acabat. Detrás de cada una de ellas hay unas pocas personas admirables, honestas y combativas. Solo en estas asociaciones se puede confiar. Mientras, en el Parlamento, el dominio independentista es absoluto, más ahora con la ayuda de los comunes que afortunadamente se han quitado la careta de la ambigüedad y se muestran tal como son: partidarios de acabar con el régimen del 78, para lo cual necesitan la complicidad del independentismo.

Todo ello es lo que contribuye a mi pesimismo. En política, cuando las cosas siguen igual de mal, es que están peor, es que el tiempo se desaprovecha. Si, además, el Gobierno central parece dispuesto a complacer a la parte nacionalista de la sociedad catalana, la otra está desactivada y los independentistas en plena forma, verán las razones por la cuales no soy optimista. Y no ser optimista respecto a Cataluña es ser pesimista también respecto a España.

Vox pide en el Constitucional que el 'Parlament' catalán utilice el español en sus notificaciones
Ignacio Garriga asegura que darán "la batalla por la defensa del español no sólo en las aulas sino también en los ámbitos de participación política".
Pablo Planas (Barcelona). Libertad Digital 30 Diciembre 2021

Vox ha presentado un recurso de amparo en el Tribunal Constitucional (TC) en el que demanda que el Parlamento autonómico de Cataluña. Tal petición se realiza una vez que la Mesa de la cámara catalana ha rechazado la petición que con ese mismo contenido cursó hace unas semanas el partido dirigido en Cataluña por Ignacio Garriga.

Vox pretendía que la mesa diera luz verde a la inclusión del español en las notificaciones, convocatorias y oficios propios de la actividad parlamentaria dirigidos a los diputados, al personal de la institución y a los medios de comunicación. La negativa de la mesa ha dado pie al siguiente paso de Vox, el recurso de amparo ante el TC. El argumento de la formación es que el español es "la lengua propia de nuestra Nación" así como idioma oficial en Cataluña y la decisión del órgano parlamentario implica "una vulneración de los derechos de los catalanes negándoles su lengua oficial".

El presidente del partido en Cataluña, Ignacio Garriga, ha manifestado que Vox "jamás renunciará a liderar la Cataluña silenciada y condenada a la muerte civil durante décadas y que no se resigna". También ha prometido que la "batalla por la defensa del español" no se limitará a las aulas, sino también "a todos y cada uno de los ámbitos de participación política y de los poderes públicos y administrativos".


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