AGLI Recortes de Prensa   Lunes 3  Enero  2022

Fracasos vendidos como éxito
Jesús Salamanca. diariosigloxxi 3 Enero 2022

Cualquiera que conozca la negativa gestión del Gobierno en cualquiera de los ámbitos donde ha metido la mano, no puede por menos que llevarse las manos a la cabeza; ahí tienen la pandemia en la que el actual Ejecutivo ha quedado descolgado respecto a la mayoría de los países de la UE. Y si lo prefieren investiguen sobre cómo se ha llevado a cabo la vacunación: el propio Gobierno se ha hecho el loco y ha dejado que fueran las comunidades quienes gestionaran el proceso. Sólo acude cuando hay que ponerse insignias en la fraudulenta cogobernanza. ¿Y las ayudas a La Palma? Tras meses del desastre no hay ayudas, pero sí promesas que a nada conducen. Estamos tan acostumbrados a las mentiras del presidente que hemos acabado por desinteresarnos de cuanto dice; no es infrecuente escuchar en cualquier cafetería: «¡Apaga la TV que este fantasma no dice más que mentiras!»

Y si nos llevamos las manos a la cabeza por sus mentiras, ya me dirán cuando le escuchamos hablar de «sentido común». ¡Hay que ser falso y tener la cara más dura que el cemento armado! Que alguien explique qué tipo de sentido común tenía este señor en el momento del «No es no, señor Rajoy, ¿qué parte es la que no entiende?». Es evidente que su desfachatez le convierte en olvidadizo y no le avergüenzan ni siquiera las hemerotecas o las imágenes de archivo. Con la que está cayendo, no es ético que este personaje -- capaz de pactar con tirios y troyanos tras negar reiteradamente que iba a hacerlo-- siga dando imagen de su inutilidad, engañando a Europa con embustes presupuestarios o dividiendo a los españoles por intereses personalistas.

Si pensamos en la anunciada renovación de la Corona, nada de nada. También en esto hay más falsedad que en una moneda de tres euros. Fue él quien alentó hace un año, en su primer balance de legislatura, que llevaría a cabo cambios en esa institución. Decía Sánchez que Felipe VI anhelaba una monarquía constitucional acorde a esta España del siglo XXI. El caso es que Sánchez no dio a conocer la hoja de ruta, sencillamente porque no la tenía. Y llegada es la fecha en que sigue sin haber proyecto ni hoja de ruta. Sospecho que aquel insensato anuncio no era más que el resultado de la presión que ejercía el «marqués de Coleta» sobre Sánchez.

Más mentiras podemos comprobar en la mal llamada mesa de diálogo con Cataluña. Ya me dirán qué carajo de patrañas encierra esa mesa, salvo la permanencia del narciso en Moncloa. ¿Por qué negocia el Estado con esa comunidad autónoma y ningunea a las demás en un claro acto de desprecio? Mucho pedir Cataluña, pero las castañas del fuego se las sacan las demás autonomías del Estado. Empiezo a pensar que a Pedro Sánchez le han venido bien la emergencia sanitaria y la crisis económica que ha generado la pandemia. ¡Menudo recochineo se trae el presidente con Pere Aragonés! ¿Sánchez dice a sus cercanos que la sexta ola le ha venido de perlas al Gobierno para no convocar la mesa catalana de chantajes fraudulentos? Sin duda, esa mesa corona la estupidez de un país crucificado desde hace una semana por el Banco Central Europeo, el FMI y la OCDE.

«Arrogancia», «incompetencia», «insensatez» y «recochineo» son algunas de las acusaciones que recibe Sánchez a diario. Hasta Casado se lo recuerda. Lo peor de todo es que hay certidumbre en ello. Y si a eso añadimos el «falso triunfalismo» del que alardea Pedro Sánchez, el abandono durante la pandemia, la «compra» a los medios afines y a los sindicatos sectarios, la dejadez con La Palma, la desidia hacia los más débiles, el destrozo del mal llamado «escudo social», la mentira por la mentira, estamos ante una evidencia de que no hemos salido más fuertes de la crisis sanitaria.

Sin recurrir al panorama apocalíptico, que pintó hace unos días Pablo Casado, debería explicar el presidente los datos de la deuda pública española, el déficit y la inflación. Mientras siga habiendo gente que se crea las mentiras de Sánchez, España seguirá a la cola de la recuperación. Esos fondos que han llegado recientementeson una prueba para valorar si se utilizanpara reformas orientadas a la recuperación o para alimentar sindicatos, chiringuitos y acciones innecesarias; es decir, para valorar si se pretende hacer una especie de Plan E con las comunidades afines. Rodríguez Zapatero lo hizo, a la vez que ocultó un déficit de 11.000M superior al anunciado. Y camino de eso vamos.

Como verán, hemos pecado de exceso de prudencia al no valorar en profundidad la contrarreforma laboral. Tiempo tendremos. La misma contrarreforma que ha vendido Antoñita «La fantástica» como un éxito, cuando tan sólo se han retocado cuestiones que penalizarán el empleo, castigan al empresariado, enmascaran el despido y procuran el aumento de afiliación al burdel sindical sectario y clasista. La misma contrarreforma laboral que ha dividido a la CEOE porque casi anula la competitividad empresarial y no mejora la llegada de nuevas empresas, ni facilita herramientas para incorporar a los jóvenes al empleo. Esa misma contrarreforma que la FAES no critica porque, en esencia, mantiene el grueso de la reconocida y alabada reforma laboral de 2012, tanto por el Banco de España como por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la propia UE.

El éxito que cree haber tenido Yolanda Díaz, lo ha desmontado la fundación presidida por Aznar; de ahí que se reitere a Pablo Casado que sea moderado en sus críticas. La torpeza de Yolanda Díaz, su mala fe, la permisividad del presidente respecto a las negociaciones de «la Yoli»a sus espaldas, su traicionero conchaveo con los sindicatos sectarios, la vigilancia de Nadia Calviño impuesta por Sánchez y el jugueteo de Garamendi con la ministra-caviar, no eran más que bridas para atar a la comunista. Seguirá habiendo flexibilidad interna dentro de las empresas; queda consolidado el coste y abaratamiento del despido; así como «la supresión de los salarios de tramitación».

Tiempo tendremos de explicar cómo y por qué Antonio Garamendi no ha sido el perdedor, a pesar de la reacción de algunas organizaciones de la CEOE. Lo cierto es que todos los contenidos regresivos de esta contrarreforma sí puede asumirlos el empresariado, al menos inicialmente, pero la eliminación de los mismos deberá hacerse tan pronto como haya cambio de Gobierno.

La peor pandemia, el peor Gobierno
Rosa Díez. okdiario 3 Enero 2022

Necesitamos que transcurra un tiempo para tomar perspectiva y analizar en toda su crudeza el riesgo que ha supuesto para nuestro país el hecho de que hayamos tenido que convivir, en el tiempo y en el espacio, con el Sars-Cov2 y con Sánchez Castejón. Estas líneas escritas en los albores del año nuevo no pueden abarcar todas las consecuencias trágicas de tal coincidencia; pero tenemos ya suficientes datos como para poder afirmar sin ningún género de dudas que hemos sufrido una doble desgracia, la sanitaria -que es mundial- y la política, que es nuestro hecho diferencial y nuestro drama particular.

Quizá el ejemplo más esclarecedor de lo que ha sido en términos políticos el año que acabamos de dejar atrás es el que nos brinda el análisis de la comparecencia en la que Pedro Sánchez hizo su particular resumen del año. Animo a quienes se hayan limitado a leer las cosas que dijo a que vea la actuación durante su último Aló Presidente del año. Porque, más allá de los datos a que me referiré a continuación, para comprender en manos de quién está nuestro país hay que atender no únicamente a sus palabras –que ya dicen mucho- sino que hemos de fijarnos también en su gestualidad, en lo que se denomina el lenguaje no verbal.

Si un espectador que no conociera al personaje y quitara el sonido cuando ve salir a escena a un tipo precedido de una cohorte propia de un magnate, que inicia su discurso dirigiendo a la sala una sonrisa amplia, que se mantiene con apariencia relajada y sonriente -o riendo francamente- a lo largo de su alocución, y con un cartel en el que se puede leer «Cumpliendo. Informe rendición de cuentas», podría pensar que está asistiendo a la comparecencia del CEO una multinacional para explicar los avances protagonizados por su empresa, la cuenta de resultados, los beneficios y el reparto de dividendos que les ha correspondido a todos los accionistas tras un año extraordinario.

Si el espectador accidental, interesado por las aparentes buenas noticias que cuenta ese hombre sonriente, pusiera el sonido y cayera en la cuenta de que quien habla es un político al frente de un gobierno, llegaría a la conclusión de que está hablando de un país que lidera la economía mundial y se ha convertido en la referencia política de todas las democracias.

Llegado ese momento, el espectador foráneo comienza a atender las explicaciones del hombre que con pasmosa seguridad explica el milagro que se ha producido en su país “gracias a políticas exitosas frente a la pandemia”, lo que les ha permitido no sólo vencerla en mejores condiciones que en el resto del mundo sino que gracias al “impulso reformista” de su Gobierno, su país ha “crecido más fuerte”, la economía “se recupera con fuerza” y la sociedad está viviendo momentos “trepidantes”, “determinantes” y «trascendentes» para los próximos treinta años.

A esas alturas, el espectador foráneo quiere saber ya donde está ese oasis y quiere conocer los datos que avalan la buena nueva que está anunciando al mundo ese ser providencial. Por eso, se sienta ante el ordenador y escribe: “España”. Y acto seguido, decidido a propagar por el mundo ese ejemplo de justicia social y éxito político que él ha descubierto por casualidad, comienza a bucear en cada uno de los capítulos reseñados por el líder mundial cuya imagen todopoderosa ha quedado prendida en su retina. Y se descorre el velo; y el atónico espectador comienza a ver los datos que configuran la realidad del país.

Frente al anuncio de que el país “se recupera con fuerza”, descubre que España es el país de la OCDE que peor lo ha hecho durante la pandemia; según los datos oficiales ocupa el puesto 23 de 23, con gran diferencia sobre el anterior.

Descubre que según el propagandista han salido de la crisis «más fuertes» cuando los ciudadanos han visto cómo en el último año se incrementaban en un 6,7% los precios de los bienes de consumo, pues el año- encadenando su duodécima tasa positiva en 2021- se ha cerrado con la inflación más elevada desde 1992. Y encuentra en este ámbito uno de los mayores engaños con el que le embaucó el propagandista en su comparecencia: la factura total de la luz en 2021 se ha elevado a 949 euros, que es un 41% más que la factura de 2020 (675 euros), y un 18% más que la factura de 2018, a la que el Gobierno se había comprometido a no superar. Luego escucha la explicación del propagandista de que ese compromiso se cumple “descontada la inflación” y comienza a comprender…

También descubre que a la afirmación del hombre sonriente de que “es posible que la deuda pública haya aumentado hasta máximos históricos jamás registrados…”, le sobra el “es posible”, porque lo cierto es que la deuda se ha situado en el tercer trimestre en un 122,1% del Producto Interior Bruto, un máximo histórico jamás registrado en tiempos de paz. El ya atónito espectador, que sabe que la deuda pública es uno de los principales indicadores para medir la situación financiera de un país, se pregunta cómo frente a esta realidad se puede alguien vanagloriar de estar “sentando las bases” para un futuro exitoso del país.

El espectador, que se ha puesto a bucear en internet deseoso de encontrar la verdad, descubre que aunque el hombre feliz del anuncio explicó que en su país se había vencido a la pandemia en mejores condiciones que en el resto del mundo y que “gracias a la vacunación” el número de muertes era “claramente” menor que en países de nuestro entorno, España se sitúa entre los países del mundo en los que más muertes por cien mil habitantes ha causado la Covid-19; descubre también que el hombre sonriente ha ocultado los datos reales de muertos, y que un organismo oficial de su país, el INE, ha puesto en evidencia al Gobierno al publicar que el número total de muertos supera en un tercio a los reconocidos por el Ejecutivo que preside el propagandista. Buceando algo más descubre que España es el país del mundo en el que más personal sanitario se infectó- y murió- durante la primera ola y que ello se debió, principalmente, a que durante mucho tiempo el Gobierno presidido por el hombre sonriente negó el riesgo para la población, negó la eficacia de las mascarillas y no facilitó a los sanitarios medios con los que protegerse.

También descubre que a pesar de lo afirmado por el propagandista sobre el “escudo social” que ha desplegado su Gobierno para garantizar la “protección a los niños”, España es el tercer país de la Unión Europea con mayor tasa de riesgo de pobreza y exclusión social infantil, con un 31,3%, solo por detrás de Rumanía y de Bulgaria.

También descubre que España lidera el paro juvenil en Europa y que, aunque esto no es una novedad, durante el último año el dato no ha hecho sino empeorar. Y profundizando en ese apartado descubre que España contabiliza más de tres millones de parados, eso a pesar de que no suman como parados a los centenares de miles de trabajadores que aún siguen en un ERTE.

También constata que tras seis meses de aprobarse el Ingreso Mínimo Vital, el “escudo social” de que presumió el propagandista , el dinero prometido solo ha llegado a 160.000 familias, una cifra muy alejada del compromiso de 850.000 familias que anunció el hombre sonriente.

A estas alturas, al espectador no le cabe duda de que se encuentra ante un ejemplo de impostura que no tiene parangón con nada que él haya conocido. Ese es el momento en el que llega a la conclusión de que solo un diagnostico clínico puede explicar en toda su dimensión la frase que escuchó al hombre sonriente de que la pandemia había sido para España “una oportunidad”. Y busca en los libros de psicología; y lo encuentra: sólo una personalidad psicopática, narcisista y maquiavélica es capaz de resumir de esa manera los fracasos sociales, económicos y sanitarios que adornan su gestión de todo un año.

Ese es el momento en el que el atónito espectador siente lástima por nosotros, los españoles, por tener que bregar con una doble desgracia: la pandemia y el Gobierno.

Feliz Año Nuevo, amigos.

gobierno, antiEspaña, kamikaze, desgobierno, destructor, enemigo
Nota del Editor 3 Enero 2022

Se puede gobernar, gobernar bien, gobernar erróneamente, suicidar (¡ a los otros !), destrozar, destruir y está demostrado que el dr cum fraude y sus quates lo que hacen no es gobernar sino despilfarrar, destruir, destrozar y robar España.

El acojono, fase necesaria del totalitarismo
Pedro de Tena. Libertad Digital 3 Enero 2022

Nos están acojonando. Esto está fuera de duda. Desde el pasmo ante la ignorancia del origen de la pandemia y su infame gestión al reconocimiento inquietante de que no hay nadie a los mandos de la civilización nacida en Europa, el miedo se adueña de nosotros. Si a ello le suman otros elementos que ahora veremos, coincidirán en que hay razones para estar acojonados, no ya por la covid, la factura de la luz o la inflación, sino porque nos estamos dando cuenta de que los que dirigen formalmente el cotarro o no saben lo que hacen o lo saben muy bien y nos están construyendo un ambiente intratotalitario. Ya sentimos el miedo a la libertad pero todavía no hay vacunas ni antígenos.

El inquieto libertario no anticapitalista Michel Onfray ha distinguido hasta siete fases en el camino hacia la nueva dictadura totalitaria. Parte de Georges Orwell, pero podría haberse inspirado en Hannah Arendt y su doctrina del populacho. Alterando lógicamente el orden de su exposición, digamos que el filósofo francés detecta que está ocurriendo lo siguiente en el mundo occidental:

- Se está empobreciendo el lenguaje imponiendo qué es o no correcto, subrayando palabras mágicas que deben repetirse o palabras prohibidas indecibles, alterando su sentido común y convirtiendo los conceptos en eslóganes.

- Se está liquidando la verdad, que es algo real en los hechos, sumiéndola en la sucesión de perspectivas relativas donde la esencia no se distingue de los accidentes y donde se tapa lo ocurrido con la manta de lo que interesa que sucediera.

- Por ello, la Historia debe ser suprimida como investigación de la verdad y ser reemplazada por una leyenda oficial que se hace obligatoria bajo amenazas legales variadas.

- Es más, es la Naturaleza de las cosas la que debe ser negada, uno no es lo que es, hombre, mujer, español, europeo, sino que puede destruirse lo que se ha sido para ser otra cosa sin más. Todas, todos y todes. La vida en sí puede y debe manipularse.

- Como no todo el mundo concuerda en lo anterior, es preciso propagar el odio para hacer ver el peligro de la amenaza latente o manifiesta que se dirige al disidente, al oponente, al adversario. Sólo hay enemigos y deben ser detectados y perseguidos.

- No se limita a un solo país o nación, sino que se trata de dar paso a un imperio universal en el que el Occidente democrático y tolerante haya desaparecido. Sólo Occidente y la libertad, autores de todos los males, deben ser disueltos en una "nueva" humanidad que sólo algunos divisan en sus mentes privilegiadas.

- Ese es el fin, la extinción de la libertad individual nacida en la cultura clásica y cristiana bajo miríadas de leyes, normas, impuestos, controles sociales, mediáticos y la nueva Inquisición ideológica. De ciudadanos libres a paganinis de impuestos, esto es, siervos, chusma, populacho.

Para lograr todo esto, es preciso un catalizador y éste es el acojonamiento general, la fase necesaria del temor que promueven la desinformación, la desvalorización de la propia persona atomizada, la anestesia moral, el sentirse continuamente en crisis, la abjuración del mérito, de la ejemplaridad y del honor como brújulas de la excelencia social y política y de la verdad como elemento esencial de convivencia. El totalitarismo es perfecto cuando ni siquiera se comprende que ya está entre nosotros porque se ha convertido en espectáculo cotidiano.

Lo tragamos todo, lo aceptamos todo, lo consentimos todo, lo pagamos todo. En estas Navidades sucedáneas, me he sentido, por fin, acojonado. Me parece que se muere todo, incluso el universo. Debo estar en el buen camino.

De Madrid a Chile. Almeida explica a Boric
Pedro Fernández Barbadillo. https://gaceta.es/  3 Enero 2022

La derecha es materialista. A pesar de sus creencias religiosas y patrióticas, cada vez más insignificantes en las nuevas generaciones. La ‘gente de orden’ da por sentada la unidad de España, las corridas de toros, el funcionamiento de la economía y la existencia del cuerpo de notarios; no concibe la necesidad de promover su mundo o, siquiera, de defenderlo. Porque, está convencida, siempre ha sido así y nada va a cambiar.

En cambio, la izquierda se dedica a lo inmaterial con la pasión de los misioneros católicos de antaño. Y, después de años de controlar la educación y la creación de opinión pública, eso es lo que le permite ganar elecciones una tras otra. Como ya han escrito otros columnistas en La Gaceta de la Iberosfera, venezolanos huidos de su país y convertidos en mendigos los hay por docenas de miles desde Colombia a Argentina, y su realidad ha tenido en las elecciones celebradas en los dos últimos años en Hispanoamérica menos influencia que cualquier campaña de voto en Facebook. En Chile, José Antonio Kast ha sacado 150.000 votos menos que el lamentable Sebastián Piñera hace cuatro años; es decir, 150.000 liberales, democristianos y moderados han preferido no votar a Kast y colaborar en el triunfo de Gabriel Boric para no ser ‘fachas’. Inculcar semejante conducta en tanta gente sólo consigue mediante un largo y planeado proceso de ingeniería social.

El último ejemplo de las victorias izquierdistas lo tenemos en el Ayuntamiento de Madrid. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, para no tener que cumplir sus promesas de hace dos años y medio, ha preferido pactar con varios concejales de extrema izquierda antes que con Vox. En ese acuerdo, el puñado de rojos ha impuesto la anulación de la subvención a la Fundación Madrina, junto con la concesión de otras nuevas al entramado LGTB; también el nombramiento como «hija predilecta» de Madrid a la escritora Almudena Grandes, que dividía a los españoles en demócratas progresistas y en fachas despreciables.

Lo más revelador ha consistido en escuchar a ciertos votante y tertulianos del PP justificar ese pacto con el argumento de que se han aprobado unos presupuestos de 6.000 millones de euros a cambio de menudencias como las citadas. La cartera por encima del alma o de los sentimientos. La izquierda construye durante años el marco o, mejor dicho, el corral de ideas, consignas y prejuicios en el que va metiendo a los demás ciudadanos y cuando llegan las elecciones muy pocos se atreven incluso a plantear los asuntos que el verdadero poder ha declarado cancelados. Así, en Argentina gobiernan los peronistas, aunque no dejen de arruinar una de las naciones más predestinadas por la naturaleza para la prosperidad, porque culpan de la miseria a la CIA, a las transnacionales, a los carcas locales…;es decir, al enemigo interno o al externo. Y así quedan inmaculados los inquilinos de la Casa Rosada.

En cambio, en Estados Unidos Joe Biden, quien pasa por ser el presidente más votado de su historia, se encuentra ya acorralado en el Legislativo federal, en elecciones (como las de gobernador y vicegobernador de Virginia) y en las encuestas, antes de cumplir siquiera un año del inicio de su mandato. No sólo por sus errores, sino también por la acción de fundaciones, asociaciones y medios de comunicación durante décadas, que han hecho conscientes a millones de ciudadanos de que su libertad se halla en peligro.

Mientras la derecha (y aquí permítame amigo lector que incluya a instituciones que no son de derechas pero que muchos ciudadanos de derechas están convencidos de que lo son, como el diario ABC, el Partido Popular y los bancos) mantenga que lo importante es la economía y que las ideas son cosa de melenudos o de frustrados, siempre, siempre, siempre perderá y jamás tendrá el poder, aunque de chiripa tenga el gobierno.

Wenceslao Fernández Flórez: la descripción más cruda del terror rojo
Jesús Laínz. Libertad Digital  3 Enero 2022

El coruñés Wenceslao Fernández Flórez, el más insigne representante del periodismo literario español del siglo XX junto a su paisano Julio Camba, sustituyó su inicial vocación médica por el periodismo cuando empezó a colaborar con varios periódicos gallegos antes de haber cumplido los veinte años. De allí saltó al ABC, para el que publicaría desde 1914 hasta 1936 una larga serie de crónicas parlamentarias por las que consiguió renombre en toda España.

Apasionado de su tierra natal, consiguió que la Real Academia reconociera la categoría de lengua para el gallego, hasta entonces tenido por dialecto, y defendió infructuosamente que Emilia Pardo Bazán fuera la primera mujer académica. Sus primeros relatos fueron ilustrados por Castelao, patriarca del nacionalismo gallego, con quien le unió una buena amistad a pesar de sus diferencias ideológicas. En 1926 fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura por su novela Las siete columnas.

Como plasmaría por escrito, "recibí en mi instrucción y mis ideas el influjo liberal en el que fuimos educados todos los hombres de mi tiempo". Viajó a menudo por Europa y se declaró admirador de los gobiernos progresistas de los países escandinavos y Holanda. Las elogiosas páginas que dedicó a ésta, a la que consideró una "nación ejemplar", le merecieron la concesión de la orden de Orange-Nassau. Aunque partidario de Antonio Maura y defensor de la Monarquía cuando arreciaron los ataques contra ella aprovechando los destronamientos de 1918, no ahorró críticas a un régimen podrido por el caciquismo, los enchufes, las desigualdades sociales, la mediocridad de los políticos y la ineficacia del Parlamento.

Si bien recibió en 1935 la Medalla de Oro de Madrid y la Banda de la República, en sus crónicas parlamentarias reflejó su creciente rechazo al nuevo régimen. El 2 de abril de 1936, un mes después de la victoria electoral fraudulenta del Frente Popular, señaló con desesperanza que, debido a la conjunción de la censura de prensa y el creciente caos, el tiempo de la reflexión política había dejado paso al de la crónica de sucesos:

La literatura política está desbordada. No tiene sabor, ni color, ni olor, al lado de la fuerte rudeza de los acontecimientos. La censura hace imposible dar a los artículos el tono que necesitarían los momentos que vivimos (…) Estamos más allá de toda teoría; estamos en plena acción (…) Los ingenieros son incapaces de construir diques en el instante en que sobreviene una riada. Los hacen antes o después del aluvión, pero si se dedicasen a poner piedrecitas y argamasa entre los irritados remolinos, perderían el material y el tiempo.

En las páginas que dedicaría a recordar aquellos meses previos a la guerra, describió la violencia en las calles, las denuncias falsas, las detenciones de coches a punta de pistola para que sus ocupantes pagasen tributo al Socorro Rojo, como sufrió personalmente el presidente Alcalá-Zamora, los asaltos a comercios, el saqueo de viviendas, la ocupación de fincas, el arbitrario envío a prisión de personas de bien "mientras que sus huéspedes habituales ocupaban los cargos públicos". Pero lo más grave era que no se trataba de desmanes perseguidos por los agentes de la ley, sino que éstos amparaban los crímenes y la voz cantante de la revolución la llevaban los políticos del Frente Popular:

Una mayoría parlamentaria en la que había hombres procesados por robo, histéricos, analfabetos, energúmenos, estorbaba cualquier discusión con el rápido gesto de sacar la pistola del bolsillo (…) Y la sangre corre bajo la complacida mirada de los ministros, de la Policía, de los periódicos que trafican con las ideas, de una muchedumbre inmensa de hombres envenenados de rencor.

El infierno se desató cuando el 13 de julio agentes de Prieto asesinaron a Calvo Sotelo y el 18 se rebeló el ejército. Fernández Flórez, perseguido por los frentepopulistas, tuvo que esconderse durante un año. Sus peripecias quedaron reflejadas en varios artículos publicados en el lisboeta Diário de Notícias en los meses siguientes a su huida, artículos que fueron recopilados en el libro O terror vermelho, publicado en 1938 en portugués y nunca traducido al español. Pero sirvió de base para la novela Una isla en el mar rojo, cuyos personajes ficticios recrearon sus propias andanzas y para la que empleó numerosos párrafos textuales de sus artículos portugueses. En ellos había explicado que lo suyo no tuvo nada de especial puesto que desgracias parecidas les sucedieron a muchos otros miles que se vieron perseguidos por los motivos más insospechados, ya que "cuando se anunció oficialmente que se daría armas al pueblo comprendimos que ningún poder sería capaz de contener la catástrofe".

De repente, el populacho típico de todas las revoluciones se extendió por Madrid: infrahombres sucios de ceño asesino; mujeres hienas, vociferadoras y desgreñadas, que llevaban en los ojos la alegría de poder matar; chicuelos alborotadores, orgullosos del revólver que habían conseguido pero cuyo mayor placer eran las llamas de los incendios; toda la gentuza que sufre de fealdad física o espiritual; la que lleva las serpientes de la envidia en el caduceo de su impotencia; la que representa un salto atrás, el salto del aborigen bestial que da proporcionalmente cada generación (…) Las terribles furias de la Revolución Francesa fueron superadas por estos monstruos. Tantos horrores me hicieron comprender perfectamente que las personas que viven en un medio normal en el extranjero supondrán que son invenciones y que, cuando hayamos desaparecido los que vivimos esta verdad tremenda, las generaciones que lleguen después considerarán estos hechos, lamentablemente exactísimos, como exageraciones de un partidismo inflamado.

Y comenzó la purga de periodistas de diarios derechistas como ABC, El Universo, El Debate y El Siglo Futuro, sacados de sus casas y asesinados, algunos previa tortura, como sus compañeros del ABC Víctor Pradera, Honorio Maura, Álvaro Alcalá Galiano, Federico Santander, Manuel Bueno y el subdirector Alfonso Rodríguez Santamaría. Así describió Fernández Flórez al personal que llenó el vacío:
Desde el primer momento se apoderó de los periódicos una gente audaz, impaciente y cruel que surgió entre los propios empleados y del enorme depósito de fracasados que siempre ha habido en cualquier profesión (…) Periodistas de medio pelo y juntaletras que, o por su indigencia mental o por su moralidad desacreditada, siempre habían encontrado desdeñosas e inaccesibles las columnas de los grandes diarios se apresuraron a tomarlas al asalto en aquella orgía de incautaciones que decretaba cualquiera: una asociación, un grupo, un hombre, el Gobierno… el que primero llegase con la pistola en la mano o la escopeta en bandolera.

Estos nuevos amos de la prensa y la radio, tanto desde los periódicos incautados como desde los órganos tradicionales de la izquierda, dirigidos por Araquistáin, Prieto, Álvarez del Vayo o Largo Cabllero, se dedicaron a agitar el odio y a señalar las personas que debían ser eliminadas. Como también experimentaron personalmente Ortega y Marañón, "ser citado en esos periódicos equivalía a una sentencia de muerte. ¿Vive aún Fulano? –preguntaban. –Y el cuerpo exánime de Fulano aparecía al día siguiente en cualquier lugar de las afueras":
En sus almas había un odio profundo, amargo, doloroso, nacido del recuerdo de sus continuos fracasos. Y expresaban ese odio con una atención inicua sobre los que, iluminados por el claro sol de la celebridad o por el más pálido rayo de la popularidad, los tenían ocultos bajo su sombra (…) Sus discursos eran incitaciones iracundas, insultos contra todos y contra todo (…) Ninguno de ellos conseguía decir algo interesante, pero bajo el fervor de su odio se les notaba un orgullo infantil por hablar al público a través de aquel medio prestigioso y científico de la radio. La novedad de esta oratoria consistía en la inclusión de palabras soeces pronunciadas sin embarazo y con ostentación (…) La máxima crueldad en los discursos radiofónicos y los artículos de prensa, las más feroces incitaciones al crimen, pertenecieron a una mujer: la judía alemana Margarita Nelken.

A los dirigentes izquierdistas les culpó del horror provocado por el veneno de sus palabras, inspiradas en el bolchevismo ruso:
Las ideas eran rusas, los procesos eran rusos; rusos eran los hombres llegados para dirigir las matanzas; rusas las armas, rusos los nombres que se invocaban, las denominaciones de las brigadas, los originales de los grandes retratos que presidían sus reuniones (…) Aquellas multitudes entonaban La Internacional y un himno que decía Somos los hijos de Lenin. Y su ¡No pasarán! era francés. Yo vi por las calles de Madrid, en pleno verano, milicianos orgullosos de ostentar gorros rusos de piel y blusas de mujik. Decir ¡Viva España! era un grito subversivo. Todo era Rusia. No había nada más que Rusia.

De aquel "envenenamiento de las ideas" surgió el 19 de julio la "fauna de la revolución":
Larvas de hombres, de mujeres, de niños, cubrieron Madrid en aquel día sin olvido. Greñas, muecas, garras, mugre, rugidos, ojos de fuego, rostros asimétricos, cuerpos tarados… Hervían. Salían de todas las esquinas, de todos los sumideros; eran los gusanos de una súbita putrefacción de Madrid. ¿Habían estado siempre allí sin que los viésemos o surgían de cada palabra malvada que hacían caer sobre Madrid por el surtidor de la radio los canallas de aquel oprobioso gobierno? Legiones satánicas, amasadas con odio, con pus, con la animalidad más baja; semblantes de capricho goyesco probaban que entre la bestia y el hombre hay un eslabón que aún no se ha perdido.

Consciente de que "mis comentarios a las sesiones parlamentarias habían herido muchas vanidades fustigando aquel rebaño de abogaduchos y de advenedizos engreídos", salió de su domicilio a tiempo para no ser detenido por los milicianos. Así comenzaría una larga escapada de escondite en escondite, acogido por amigos cuyas vidas ponía en peligro y finalmente refugiado en las embajadas argentina y holandesa.

Las legaciones extranjeras en Madrid llegaron a acoger once mil refugiados, incomunicados y sin poder poner un pie fuera de sus puertas, algunos de los cuales sólo pudieron empezar a ser evacuados ya avanzado 1937; otros muchos tuvieron que esperar a la entrada del ejército de Franco. Más suerte tuvieron los catalanes, que en cantidad cercana a los cincuenta mil consiguieron embarcar hacia Francia e Italia.

Tras mil peripecias, narradas como crónica en O terror vermelho y como novela en Una isla en el mar rojo, en julio de 1937 consiguió llegar a Francia en un coche del consulado holandés. Tras dejar atrás doce largos meses de angustia, puso su pluma al servicio de la causa rebelde tanto en las páginas de sus libros como en las del ABC de Sevilla. Allí publicó numerosos artículos dedicados a homenajear a figuras como Sanjurjo y José Antonio, al que consideró un mártir de la patria adelantado a un tiempo que no le comprendió; a agradecer a los países extranjeros, especialmente los hispanoamericanos, el refugio dado a tantos miles; a vituperar al gobierno francés por su apoyo militar y diplomático al bando republicano; a burlarse de "los burgueses simpatizantes de la República que echaron a correr y todavía siguen murmurando ¡No era esto… no era esto!; a acusar a los dirigentes republicanos de enriquecerse con el producto de sus rapiñas mientras sus seguidores daban su vida en defensa de una República abandonada; y a rechazar los intentos de mediación internacional para alcanzar una paz negociada:
En España están en lucha dos principios antitéticos e inconciliables en toda su eternidad, que no pueden ni combinarse ni disolverse el uno en el otro. Es el bien y el mal, el odio y el amor, el ser y el no ser de España. No podemos decir: bueno, pues vamos a ser un poco de bandidos. Ni tampoco: nos resignaremos a estar un poco muertos (…) España no se podrá rehacer sin el triunfo.

Pero la alegría del triunfo no aplacó su dolor, como reflejó en la frase de Léon Bloy con la que encabezó Una isla en el mar rojo: "El sufrir pasa; el haber sufrido no pasa jamás". Ni sus opiniones políticas ni su consideración del ser humano volverían a ser las mismas. Del marxismo, con el que nunca simpatizó, poco más pudo decir:
El marxismo es la religión de los envidiosos, de los fracasados, de los inferiores, y como no pueden ascender hasta lo bueno, buscan la igualdad rebajándolo hasta su propio nivel. Son los gusanos burlándose de las aves y decretando que nada hay de mejor gusto que arrastrar el vientre sobre la tierra.

Pero su crítica no se limitó al marxismo:
Hay algo en lo que no puede creer ya nunca un hombre que haya vivido en cualquier sitio de la España roja: la posibilidad de una democracia. Hay algo de lo que no volverá a oír hablar sin escepticismo: las innatas virtudes del pueblo (…) Porque la masa es imbécil. Y como la masa es imbécil, la democracia es imposible (…) Pasarán muchos años y acaso los hombres vuelvan a hablar en serio de esas mentiras: pero nosotros, los que hemos visto, sabemos durante todo el para siempre de nuestras vidas lo que es un pueblo entregado a sí mismo.

Al terminar la guerra volvió a Madrid, pero no halló alegría en ello porque "aquel sufrimiento fue tan grande, que hasta su sombra es un intolerable sufrimiento. Yo he buscado en Madrid mi sonrisa, y no la encontré". Y en varias de sus obras posteriores, tanto librescas como periodísticas, reiteró que los meses pasados bajo el terror rojo le habían cambiado para siempre:
Esa innumerable legión de fantasmas con los ojos arrancados, con las lenguas cortadas, con los pies y las manos atravesados por los clavos de la crucifixión, con los sudarios de las llamas que los quemaron, con el gesto enloquecido de los enterrados vivos, con los cráneos, los pechos, los vientres acribillados por las balas de las fieras asesinas, tiene ya su parcela en el campo de los horrores de la Historia humana (…) En realidad, yo he sido muerto violentamente. Muchas creencias que anidaban en mi espíritu no existen ya; mis ideas acerca de los hombres y de los pueblos se han modificado en sus raíces; las concepciones de antes, fruto de lecturas y experiencias, fueron desarraigadas y sustituidas por estotra experiencia más brutal, más profunda, más amplia, más aleccionadora (…) Mucho murió y mucho nació en mí. Nada hay que enseñe y fecundice tanto como el dolor (…) Cuando revivo, como ahora, lúcidamente todos aquellos horrores, me pregunto a mí mismo si de verdad podré volver a encontrar alguna vez en mi corazón fe suficiente para estimar de nuevo a los hombres. Y me temo que, por muy larga que sea mi vida, ya no podrá ser, nunca más, nunca más...

(Éste es uno de los capítulos del libro recién publicado La gran venganza. De la memoria histórica al derribo de la monarquía).
https://www.jesuslainz.es/libros/la-gran-venganza-1/

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Cataluña y la pesada losa del «procés»
Editorial La Razón 3 Enero 2022

Aunque desde el nacionalismo y las izquierdas se traten de desvirtuar las razones del éxito económico de la Comunidad de Madrid con pintorescas alusiones al «dumping fiscal» y al efecto capitalidad, lo cierto es que no han sido sólo las acertadas medidas de estímulo aplicadas por el gobierno madrileño lo que explica el enorme salto adelante que ha experimentado la región, hasta convertirse en la mayor comunidad por PIB de España, sino que, desafortunadamente, Madrid se ha visto beneficiada por la pérdida del atractivo inversor de una Cataluña sometida por el separatismo a la tensión de una década de proceso secesionista, que culminó en el referéndum ilegal y el golpe de 2017.

Fue a partir de ese año, precisamente, cuando se produce el sorpasso económico madrileño sobre el Principado, acontecimiento que puede ilustrarse en un sola cifra: en 2020, la Comunidad de Madrid recibió el 75 por ciento de todas las inversiones extranjeras realizadas en España. Cataluña, no llegó al 18 por ciento. Es, por lo tanto, innegable el daño que ha causado a los ciudadanos catalanes el proceso separatista y, por ende, al conjunto de España, puesto que una Cataluña potente, referente industrial de la nación, hubiera tirado al alza de la economía española en unos momentos de especial dificultad.

No ha sido así. Hoy, Cataluña es la comunidad con la mayor deuda pública de entre todas las regiones españolas, con el 35,9 por ciento del PIB, y la que, al mismo tiempo, presenta una las mayores tasas de presión fiscal. Mientras Madrid, con mucho menos territorio, crece por encima de la media española, trata de contener el gasto público y promueve una política de estímulos fiscales y agilidad administrativa, Cataluña multiplica las trabas a la inversión con medidas que distorsionan el mercado inmobiliario y la industria turística y que incrementan el esfuerzo fiscal de empresas y ciudadanos, pero que también afectan a la seguridad jurídica. Por no señalar el efecto negativo de unas políticas identitarias, no exentas de xenofobia, que desalientan la llegada de capital humano.

Así se explica que, cuatro años después de la intentona separatista, se mantenga la fuga de empresas hacia otros lugares de España más acogedores para el emprendimiento y que no deje de ensancharse la brecha con Madrid. Cataluña no está experimentando nada que no hayamos visto en otros procesos similares, como el de Quebec, inevitables cuando se instala entre los potenciales inversores la desconfianza en el modelo institucional y jurídico, y más acusados cuando se suman unas políticas económicas de carácter populista. Pero no está escrito en lugar alguno que no se pueda levantar la pesada losa del procés y que la sociedad catalana vuelva a ser ese referente de eficiencia y capacidad de progreso que la hacían cabeza indiscutible de España.

El Gobierno autoriza el enésimo homenaje a criminales terroristas
EDITORIAL. Libertad Digital 3 Enero 2022

El Gobierno estaba perfectamente facultado para impedir por sí mismo este homenaje.

Las organizaciones proetarras pudieron finalmente organizar con total tranquilidad el homenaje previsto a tres terroristas de ETA, entre ellos a Henri Parot, uno de los peores criminales de la banda, condenado en su día a casi 5.000 años de cárcel por su participación en 82 asesinatos.

Los participantes en esta vergonzosa exhibición callejera marcharon por las calles de Mondragón exigiendo beneficios penitenciarios para los presos de la banda terrorista ante la inacción culpable del Gobierno, que miró para otro lado una vez más para no incomodar a sus socios de Bildu, cuyo apoyo parlamentario es crucial para mantener la mayoría que sostiene al Ejecutivo.

Las organizaciones de víctimas del terrorismo han hecho todo lo posible para impedir un homenaje que supone, por sí mismo, una vejación a las víctimas de la barbarie etarra. También Vox y el PP actuaron con rapidez en tal sentido denunciando la marcha en distintas instancias. La iniciativa tramitada en la Audiencia Nacional fracasó gracias a la firma del mismo magistrado que el pasado mes de septiembre autorizó un acto similar también en Mondragón. Pero, como acertadamente ha señalado en esRadio Daniel Portero, presidente de Dignidad y Justicia, el Gobierno estaba perfectamente facultado para impedir por sí mismo este homenaje, puesto que se trata de una humillación a las víctimas prohibida en la vigente ley de Reconocimiento y Protección Integral de las Víctimas del Terrorismo, que obliga al Estado a asumir la defensa de su dignidad.

Entre el rigorismo jurídico de ciertos jueces y la miseria política de Sánchez, dispuesto a todo para mantener el poder, las víctimas del terrorismo siguen sufriendo el escarnio impune de los que las asesinaron. Este pasado año ha aumentado casi un 50% este tipo de homenajes vergonzosos autorizados por el Gobierno socialcomunista, el mismo que quiere perseguir supuestos delitos relacionados con el franquismo mientras defiende a los que, como en la pasada Nochevieja, enaltecen prácticamente a diario a los asesinos más sanguinarios de una banda terrorista.


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