AGLI Recortes de Prensa   Viernes 7  Enero  2022

El Estado Islámico anuncia una “guerra total de religión” contra el cristianismo en África
Se jacta que su campaña de quema de iglesias, muerte y tortura de misioneros y sus fieles, se va a extender a todo el Continente
J.M. Zuloaga. larazon 7 Enero 2022

“Que los cristianos infieles sepan que ha llegado el momento de que sean respondidos por los musulmanes en África; es una nueva etapa contra la nación cruzada. Lo que ha sucedido ya en las regiones de occidente y central del continente, se extenderá a a otros países africanos que continúan languideciendo bajo la autoridad y la persecución de los cristianos”.

El mensaje, contenido en el semanario Al Naba del Estado Islámico (Daesh, Isis) aparecido esta madrugada, no puede ser más claro. Los atentados contra los cristianos se suceden a diario, pero no son casos aislados, sino que forman parte de un programa de exterminio de esta religión para “islamizar” África en su conjunto. Frente a ello, no hay una respuesta adecuada, salvo las denuncias que los cristianos lanzan desde las zonas afectadas y que no son escuchadas en Occidente, como si el problema que hoy se da en África no pudiera ocurrir, con el tiempo, en otros continentes.

En el mensaje que publica Daesh, se incluyen una serie de mensajes que ofrecen pocas dudas sobre sus intenciones:

--La yihad está arrasando y quemando las iglesias. Es el infierno de los cristianos y de sus monjes y fieles. Los cristianos infieles se han encontrado en una situación que no han conocido durante casi un siglo y aumenta.

-- ¿Cómo fue y cómo cambio? ¿A dónde fueron a parar sus grandes esfuerzos de victoria y dónde estaban esos enormes presupuestos que gastaron? ¿Y dónde están las intenciones de las conferencias que hicieron y las ilusiones de las conspiraciones que hicieron?

--Después de décadas de fumigaciones, herejías y desviaciones (…) la invasión de los franceses y los españoles, con la intención de desalojar a los musulmanes de su religión, los cristianos han seguido con sus métodos maliciosos en las misiones , incluyendo la opresión, la fuerza, el ausentismo, la seducción, la educación y la corrupción en las escuelas, bajo la cobertura de la medicina y el tratamiento de las enfermedades, hasta el punto de que algunos africanos se arrodillan y le piden a Jesús que los sane.

--También se aprovecharon de la pobreza de la gente de allí para pavimentar su religión con el objetivo de transformar un continente africano en un continente de sobriedad. Pablo II dijo en un discurso en la Conferencia de Roma a una delegación de obispos africanos: “Tendréis una iglesia africana de vosotros y es hora de que África se levante y lleve a cabo su misión señorial, y vosotros, obispos, tenéis una gran responsabilidad, un nombre que es el cristianismo africano”.

--Estos porteadores de victoria coincidieron con los porteadores militares y la invasión cruzada del mundo musulmán, acompañada de operaciones de espionaje bajo el disfraz de asociaciones e instituciones de socorro.

--Uno de sus esfuerzos más destacados en estos porteadores fue también dividir a los musulmanes y desmantelar su unidad sobre la base de nacionalidades, etnias y fronteras.

--La campaña del cristianismo en África fue muy aguda; y las calamidades y tragedias subsiguientes para los musulmanes.

Para Daesh, la solución viene de las manos de sus terroristas que libran “una guerra de codicia contra los cristianos, golpeando sus cuellos, quemando sus aldeas y torturándolos con horror, entrando así en una nueva fase para enfrentar las ambiciones de los cristianos y luchar contra los ejércitos que los protegen”: los musulmanes en África pasaron de los débiles al grado de asaltar las ciudades y bases militares de los renegados, los cristianos y sus milicias; y abusar de ellos. Esto es lo que Dios les ha confiado a sus masas.

En definitiva, lo que proclama ISIS, por más que algunos se quieran poner la venda y no quieran afrontar el problema en su magnitud, es una auténtica guerra de religión. No lo dice el periodista, lo dicen ellos.

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Los Reyes no se han llevado a Pedro Sánchez

Teresa Giménez Barbat. okdiario 7 Enero 2022

Y eso que era lo único que muchos españoles pedíamos este día 6. No queríamos ni ropa, ni gadgets electrónicos, ni joyitas de Tous, ni más calcetines. Que no nos dejasen nada, pero que se llevasen al presidente de la vergüenza, el que se asoció con delincuentes, extremistas o herederos de Eta. Aunque esta mañana no hubiera habido más que carbón. Aunque nos hubiéramos ahogado en carbón. Pero hemos abierto los ojos, hemos mirado el móvil, hemos puesto la tele… y el bandido seguía ahí.

Y porque el bandido sigue ahí mis amigos de Lérida me cuentan que sus representantes políticos han tenido los santos redaños de dar el discurso de después de la cabalgata desde una ventana del ayuntamiento profusamente decorada con pancartas pidiendo la «libertad a personas presas políticas y exiliadas». Pobres niños, asaltados hasta en estos inocentes instantes con el porno duro del independentismo ultramontano. Sobre todo, que no se les escape un momento de adoctrinar a las criaturas, que con el colegio no tienen bastante. Esa Paeria da asquito.

Si no estuviera Pedro Sánchez en la Moncloa, tal vez hubieran cesado esos cortes de la Meridiana, una de las vías públicas más importantes de la ciudad de Barcelona, cuyos vecinos son rehenes de los fanáticos mientras al gobierno le importa un comino. Escribí sobre ello a semana pasada, pero es tan escandaloso que no puedo evitar volver a contarles cosas. Sepan que hace un par de días agentes de los Mossos d’Esquadra se llevaron a los diputados del Parlamento catalán Nacho Martín Blanco y Anna Grau. Habían ido a ofrecer su solidaridad a los vecinos y a mostrar su misma indignación por años de vista gorda ante el atropello a sus derechos más fundamentales como ciudadanos, verbigracia los de su libre circulación. Se dice que incluso desde las hordas separatistas se oyeron gritos contra la diputada Grau deseándole un buen fusilamiento pre-cabalgata en algún oportuno paredón. A la pobre le tuvo que hacer muy poca gracia, pero aun así se hizo la valiente declarando que

«Lo peor no es que me gritaran ‘al paredón’ o, frenéticos al ver que les grababa en sus mejores momentos, me quisieran tirar el móvil. Lo peor es imaginar cómo viven los vecinos de ahí día tras día…».

De verdad, no comprendo como todo esto no ha estallado. Aquí se ha perdido el control. Hasta el l líder de Units y exconsejero de Interior, Ramón Espadaler, se lamentó en Twitter de los cortes y de la situación de vecinos y conductores. Y lo mejor fue que acusara a la conselleria de Interior de no hacer caso de los informes del Ayuntamiento de Barcelona, de los Mossos y de la Guardia Urbana. Le pedía incluso a Joan Ignasi Elena que se pusiera “las pilas». Sin embargo, Albert Batlle, quinto teniente de la alcaldía en el Ayuntamiento de Barcelona, forma parte de su partido, Units per Avançar. Es el responsable de la Guardia Urbana y dirige el Área de Prevención y Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona. Una Guardia Urbana que es la encargada en el caso de los cortes de la Meridiana. Cojan esta mosca por el rabo.

Es un sinsentido absoluto. Nadie es responsable de nada y, si lo es, no se da cuenta o lo ignora. Aquí sólo se centran en cobrar la nómina. Pero en la Moncloa hay un tipo que trapichea con oportunistas, indocumentados y descerebrados. En realidad, carbón es lo que tenemos todos los días.

Aprobar
Un Ejecutivo sin rumbo, a la deriva, coaligado con socios poco fiables y con unos datos pésimos en la gestión de la pandemia
Josep Ramón Bosch. larazon 7 Enero 2022

El Consejo de Ministros terminó con la llamada «cultura del esfuerzo» y aprobó el pasado 16 de noviembre un decreto que modificó el sistema de evaluación educativa en todos los niveles, eliminando los exámenes de recuperación en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y para pasar a otro curso dependerá sobre todo de la decisión de los docentes y no tanto de las materias no aprobadas. Los alumnos podrán superar los cursos lectivos sin repetición, como ya anunciaba la Ley Celáa, aprobada en enero de 2021, que lideró la exministra de Educación Isabel Celáa. Al finalizar la etapa de secundaria se entregará a los padres, madres o tutores un informe sobre el grado de logro de los objetivos de cada alumno.

El precio de la luz se ha disparado en España un 62,8%, la inflación se ha situado en octubre y noviembre en el 5,4 y 5,6% respectivamente, lo que supondrá un tremendo mazazo al bolsillo de los hogares ya que los salarios no crecerán igual. Subidas generalizadas en muchos productos alimentarios (contagiados por el aumento de los costes empresariales) y con incremento desbocado en bienes de consumo (coches, electrodomésticos, seguros, combustibles). Todo ello marca una tendencia económica negativa muy preocupante, complementado con una energía y unas materias primas cada vez más caras.

Con el desconocimiento adicional de que nuevas cepas del coronavirus puedan lastrar los brotes verdes anunciados, se nos viene la reforma laboral pactada entre Gobierno y agentes sociales, que pretende desterrar el desasosiego de la precariedad laboral y que debía estar aprobada antes de que acabara 2021 para que el Gobierno español recibiera 10.000 millones de euros de Europa. Una reforma cosmética, que no revoca la reforma laboral de 2012, y que tiene la oposición interna de los socios radicales del gobierno de coalición. Puro maquillaje para pasar el trámite.

El Gobierno de Pedro Sánchez suspende en la valoración del último informe de opinión pública, que aparece hoy en LA RAZÓN, tras dos años de Gobierno de coalición. Un Ejecutivo sin rumbo, a la deriva, coaligado con socios poco fiables y con unos datos pésimos en la gestión de la pandemia, preocupantes en cuanto a la futura recuperación económica, desastrosos en relación a la convivencia política y nefastos en cuanto a las disputas intestinas en el seno gubernamental, tras los duros choques entre socialistas y morados a raíz de la regulación del mercado del alquiler. Pero ahí siguen. Impertérritos al desaliento, y con la proa fijada en agotar la legislatura. Saben del suspenso generalizado de las encuestas y el desgaste interno del gobierno –con la última bronca del ministro Garzón, incluida–, pero a falta del examen electoral, tienen todavía dos años para revertir tendencias.

Estos últimos meses hemos vivido la crisis gubernamental de julio, en que Pedro Sánchez decidió cambiar a siete de sus 22 ministros, el acercamiento de los presos de ETA, la moción fallida en Murcia, la incontestable victoria de Isabel Díaz Ayuso, la renuncia de Pablo Iglesias tras la debacle de la izquierda el 4-M y el hundimiento de Ciudadanos. En España empezamos un nuevo ciclo electoral, primero en Castilla y León, y probablemente en unos meses en Andalucía, para preparar las elecciones municipales, que serán claves para embocar el fin de legislatura.

Dos años de gobierno social populista que ha convivido con los dos años de pandemia, una quincena de las 34 leyes aprobadas que estableció como retos hasta el 31 de diciembre, incluyendo la «Ley de Audiovisuales» y la polémica sobre el catalán en Netflix. Quedan todavía pendientes las de Universidades, vivienda y derechos trans. Han aprobado los indultos a los condenados por el «procés» y hasta 50 reformas que se habían comprometido con Bruselas en el marco del Plan de Recuperación y Resiliencia que supondrá una inyección de hasta 140.000 millones de euros entre transferencias y créditos de la UE.

Y con esos fondos, el Gobierno Sánchez pretende aprobar la revalida de las generales, con propuestas populistas que le aseguren una mayoría, de lo que ellos llaman «progresista». Le quedan dos años. Sin esfuerzo y con mucho dinero.

Un Gobierno lastrado por los nacionalistas
Editorial La Razón 7 Enero 2022

El Gobierno de coalición cumple dos años al frente de los destinos de la nación y su gestión ni siquiera recibe el aprobado de quienes votaron a los partidos que la integran, PSOE y Unidas Podemos, en noviembre de 2019. Es cierto que han sido unos ejercicios muy complejos, marcados por la pandemia del coronavirus, pero se hace muy cuesta arriba buscar otro ejemplo de tal desgaste gubernamental en tan poco tiempo. De hecho, según la encuesta elaborada por «NC Report», que hoy publica LA RAZÓN, sólo el 29 por ciento de los consultados aprueba la labor del Ejecutivo, es decir, diez puntos porcentuales menos que los resultados que obtuvieron en las urnas, sumados, socialistas y comunistas.

El Gobierno suspende entre todas las franjas de edad, y lo hace cuando se pregunta a los ciudadanos tanto por su gestión de la economía como por su comportamiento frente a la emergencia sanitaria. Pero en estos malos resultados, inapelables, influyen, a tenor de lo que revela el sondeo, dos factores muy significativos de cara al futuro electoral de Pedro Sánchez. Son, por este orden, el excesivo ruido interno en el funcionamiento de la coalición, destacado por el 76,8 por ciento de los encuestados, casi el mismo porcentaje de los que opinan, precisamente, que Pedro Sánchez debería reducir el número de los ministerios; y el peso excesivo de los partidos separatistas en las decisiones gubernamentales. El 60 por ciento de los españoles opinan que el Ejecutivo depende demasiado de los nacionalistas y, en consecuencia, un 66 por ciento cree que debería buscar otros apoyos parlamentarios, cuestión, por otra parte, en la línea de otras encuestas recientes, que recogen la preferencia de la opinión pública por un mayor entendimiento entre los grandes partidos constitucionalistas.

Es evidente, pues, que los socios parlamentarios de Pedro Sánchez suponen un lastre, y no ligero, para sus aspiraciones de repetir mandato. La buena noticia es que todavía no hay una mayoría de españoles que considere que se deben adelantar las elecciones generales, –sólo el 43, 5 por ciento lo demanda, que no es poco– lo que concede un margen de tiempo al inquilino de La Moncloa para tratar de introducir los cambios en su gestión política que parecen necesarios. Y estos pasan, sin duda, por reducir la influencia de las formaciones nacionalista, especialmente de ERC y Bildu, que son las que más efecto rechazo tienen en el conjunto de los consultados, pero, también, por poner orden en el funcionamiento interno de la coalición, muy criticado por la mayoría de la opinión pública. Porque episodios como los del ministro de Consumo, Alberto Garzón, producido cuando ya se había realizado el trabajo de campo de la encuesta, sólo consiguen abundar en la percepción de un Ejecutivo en el que brilla por su ausencia la unidad de propósito.

La República Catalana de Mordor
Sergio Fidalgo. okdiario 7 Enero 2022

Cataluña se ha convertido en un infierno social gracias al fanatismo de cientos de miles de catalanes independentistas. En la Cataluña interior el dominio separatista es absoluto, y ejercen un control social tan eficaz que si te consideran un desafecto que les molesta pueden negarte el despacharte en los comercios. Y hacerte el vacío en tu negocio, o en tu puesto de trabajo, para que te largues del pueblo. Pregunten a Ana Moreno, la madre coraje de Balaguer (Lérida) que tuvo que pagar un elevado precio por luchar para que sus hijos recibieran parte de la enseñanza en catalán. Este férreo control ha llegado, desde hace tiempo, a algunos barrios de Barcelona y su área metropolitana. Les cuento un caso que viví personalmente este miércoles: los propietarios de un comercio en la capital catalana, que tienen la información a pie de calle en español y tienen dependientes extranjeros que no hablan catalán -pero sí castellano-, me contaron las mil y una que les han hecho vecinos secesionistas para intentar que se vayan del barrio.

Algunos ejemplos: llamadas para reservar material que nunca vino nadie a buscar, carteles anónimos que les dejaban con frecuencia bajo la persiana con el mensaje “en catalán”, o cuchicheos entre vecinos diciendo “no entréis allí, son castellanos”. Comportamientos que catalanes no separatistas que viven en las zonas rurales me contaron que habían sufrido, y que con el estallido del ‘procés’ se han replicado en las ciudades más pobladas. Casos que a menudo no salen a la luz porque los comerciantes aguantan, o porque el señalamiento no salta a las redes sociales. Pero muchos sí que lo hacen. Recuerdo las veces que fui a comer en solidaridad con sus dueños a dos pizzerías barcelonesas que fueron acosadas en redes, y vandalizadas, porque algunos clientes separatistas vieron ‘agredidos’ sus ‘derechos lingüísticos’.

Este mismo miércoles el líder de los Mossos d’Esquadra independentistas, Albert Donaire, señalaba en sus redes sociales a un restaurante de L’Hospitalet de Llobregat por tener su carta en español y en inglés. Con copia a Plataforma per la Llengua para que ejerza su papel de chivato lingüístico. Si no recuerdan, esta fue la entidad que se dedicó a espiar, sin permiso de los padres, la lengua que niños catalanes hablaban en los patios. Y es la misma asociación que ha desarrollado un buzón virtual para que los estudiantes universitarios separatistas que lo deseen ejerzan de chivatos lingüísticos para señalar a profesores que usen de manera ‘indebida’ el español en sus clases. Por supuesto, este tipo de organizaciones reciben un generoso apoyo de las administraciones públicas gobernadas por partidos independentistas y de los empresarios ‘patriotas’. Bonpreu y Esclat, dos populares cadenas de supermercados que vendían las camisetas oficiales de la ANC y Òmnium para las manifestaciones separatistas de la Diada, ofrecerán durante el mes de enero a sus clientes que el redondeo ‘solidario’ al pagar en caja vaya a la campaña de Plataforma per la Llengua – recuerden, la que espía la lengua de los niños en los patios – para promover el catalán en plataformas como Netflix, Disney+, HBO, Prime Video o Rakuten TV.

Mientras, dos docenas de radicales han cortado seiscientas veces la avenida Meridiana, o las calles circundantes, con la complicidad de la Generalitat. No en vano la presidenta del Parlament, Laura Borràs, ha participado en alguna de las interrupciones de tráfico de este importante acceso a Barcelona. En la plaza Artós, situada en el distrito de Sarrià y uno de los símbolos de la Resistencia barcelonesa al separatismo, hace unos días apareció una pintada con el mensaje “fuera colonos”. Si Esquerra, Junts y la CUP consiguieran la independencia lo que crearían no sería la ‘Dinamarca del sur’ con la que presumen, sino la República Catalana de Mordor, una región tenebrosa y en la que los derechos civiles brillarían por su ausencia.

"No se gana ninguna guerra sin enfrentamientos"
Alejandro Tercero. cronicaglobal 7 Enero 2022

Las aguas bajan revueltas en el feudo indepe. El último capítulo de la lucha fratricida que enfrenta a junqueristas con puigdemontistas --es decir, a radicales con ultrarradicales-- ha tenido lugar este jueves. El diario Ara ha vetado un artículo incendiario de Xavier Roig Castelló en el que llamaba a la guerra contra los castellanohablantes y los defensores del bilingüismo, y la directora y el subdirector del medio han sufrido la ira de una jauría de independentistas extremistas en las redes sociales.

En su pieza, Roig tildaba el bilingüismo de “trampa” que “solo ha servido para que los que no quieran aprender el catalán no lo tengan que hacer”. Aseguraba que “el catalán tiene enemigos, no adversarios”. Señalaba a Cs, PP y Vox como “anticatalanes”. Advertía de que “esto se tiene que acabar” y lanzaba un aviso: “Contemporizar no es una opción, y esto también vale para la prensa. ¿La actitud puede comportar enfrentamientos y cierta división social? ¡Claro! No se gana ninguna guerra sin enfrentamientos. Tan pacífica y civilizadamente como quieran. Pero radicales y con vocación de confrontación. ¿O se creen que a los quintacolumnistas se les combate con lirios?”.

El angelito Roig también cargaba contra “una clase política vendida”, además de calificar de partidos “no catalanes” a “Vox, PP y PSOE en Cataluña”, lo que, en su opinión, supone que “tenemos al enemigo en casa”. Y criticaba que “el volumen enorme de inmigración que ha recibido Cataluña en los últimos 20 años cuesta integrarlo”, especialmente “la inmigración hispanoamericana”, a la que acusa de no aprender catalán porque “no hace falta”. Por ello, proponía un “monolingüismo catalán oficial”. “Hay que empezar a ser claros y desagradables”, concluía.

Señalamiento a los anticatalanes, ataques al bilingüismo, exaltación de la guerra, apología del enfrentamiento, justificación de la división social, acusaciones de quintacolumnistas, apuntar al enemigo, críticas a la inmigración hispanohablante, llamamientos a ser desagradables… En realidad, nada nuevo bajo el sol. Pero la directora del Ara, Esther Vera, y el subdirector, David Miró, han optado por no publicar el texto.
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Vera lo ha justificado con el argumento de que la pieza contenía “insultos”, y Miró con el de que intentaba “dividir entre buenos y malos catalanes, se habla de enemigos y guerra, se afirma que la clase política está vendida y se apunta contra los inmigrantes castellanohablantes”.

No ha servido de nada. Cientos de fanáticos les han lanzado todo tipo de ataques y se han ensañado con ellos. Lameculos, botiflers, traidores, mentirosos, vendidos, estúpidos, colaboracionistas, fachas, franquistas, nazis, escoria y manipuladores han sido los improperios más recurrentes. Los energúmenos también han amenazado con darse de baja como suscriptores del periódico y les han echado en cara que no se atrevieran a publicar un anuncio de la Generalitat del referéndum independentista ilegal de 2017.

También se han apuntado al linchamiento mediático los sospechosos habituales del entorno de Puigdemont, esto es, Josep Lluís Alay, Francesc de Dalmases, Aurora Madaula, Aleix Sarri, Miquel Calçada Mikimoto, Pilar Carracelas, Joan Puig, Peyu y compañía.

De este episodio se pueden extraer diversas conclusiones pero yo me quedo solamente con un par. Por una parte, incidentes como este reafirman el carácter violento del nacionalismo catalán. El fundamentalismo que encarna Puigdemont es extremadamente intolerante y todavía tiene mucho apoyo entre el movimiento independentista, además de amplio poder institucional. El problema del nacionalismo catalán está lejos de solucionarse y la política de paños calientes se ha demostrado absolutamente ineficaz. Convendría que el constitucionalismo lo asumiera cuanto antes.

Por otra parte, hay que reconocer que el refranero español es sorprendentemente acertado. Cría cuervos y te sacarán los ojos, sostiene un conocido aforismo. El diario Ara colaboró activamente en la promoción del procés –recuerdo incluso alguna viñeta en la que tildaban a Ciudadanos de nazis​ por defender la neutralidad del espacio público– y en la inoculación en buena parte de la población del engaño de que la secesión era posible, aunque en el último minuto decidiera levantar ligeramente el pie del acelerador. Demasiado tarde. Como le ocurre a ERC, ahora se ha convertido en una de las dianas de los sectores más ultras del nacionalismo catalán que vomitan en ellos su rabia y su frustración al constatar el fracaso de su proyecto demencial y suicida.

Dictadura lingüística en Cataluña
Cs lleva al Tribunal de Cuentas la imposición del catalán en la escuela
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 7 Enero 2022

Ciudadanos (Cs) llevará al Tribunal de Cuentas la campaña de prensa de la Generalitat en defensa del catalán en la escuela que, según ellos, el Govern quiere hacer pasar por «institucional» pero que responde a «intereses partidistas» y que podría haber incurrido en «malversación de fondos públicos».

En una entrevista con Efe, el portavoz de Ciudadanos en la cámara catalana, Nacho Martín Blanco, ha explicado que emprenderán acciones en el Parlament y ante los tribunales por una campaña que consideran «aberrante» y «propagandística».

Esa campaña habría aparecido, ha explicado, en «dos de los medios más subvencionados por la Generalitat», y lejos de responder al interés general propio de un mensaje institucional recogería «puro argumentario separatista».

Se trata una publicación con ilustraciones en los que se lanza el mensaje de «en la escuela, catalán, y luego en la calle el resto de lenguas», ha explicado Martín Blanco, quien ha mostrado su rechazo a que se compare en esa campaña el uso de cualquier lengua extranjera con la del castellano, la más utilizada en Cataluña.

Según Martín Blanco, la «surrealista e inverosímil supuesta campaña institucional» apela al profesorado y al personal de los centros a desobedecer la ley y las sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) sobre el cumplimiento de un 25 % de horas lectivas en castellano en la escuela.

Cs considera que debería pagar la campaña ERC y Junts y no «todos los catalanes», motivo por el que quiere conocer el coste y si el Tribunal de Cuentas estima que se podría haber incurrido en malversación.

En paralelo, la formación naranja pedirá al Parlamento catalán «los criterios que justifican la puesta en marcha de la campaña basada únicamente en la propaganda habitual de los partidos separatistas».

«Nada tiene que ver con el interés general. Lo único que hace es apuntalar el discurso victimista y tremendista de los separatistas y menospreciar una parte fundamental de la población catalana», ha subrayado.

«Además, nosotros, como oposición responsable, también pediremos explicaciones por escrito al Govern para que se retraten», ha añadido.

A propósito de la inmersión lingüística en Cataluña y el consenso que ha asegurado querer reeditar el president Pere Aragonès, Martín Blanco ha dicho «negar la mayor» y ha rechazado que haya habido tal consenso.

«Es falso que haya consenso (…) Para los catalanes catalanohablantes, la educación es un monolingüismo granítico que no concede el más mínimo espacio al castellano», ha explicado.

Según el diputado naranja, en Cataluña, principalmente por parte del PSC, ha habido «una política de apaciguamiento con el nacionalismo» y el catalán en la escuela, en vez de darle al castellano «la presencia institucional y simbólica» que, ha recordado, ha tenido siempre «en la calle».

Esa «complicidad» con el independentismo de la que acusa al PSC llevaría, según él, a que no exista «una oposición fuerte al separatismo» y por ende que «estemos peor que en 2017».

«Algunos creen que ahora la cosa está mejor, pero yo, como también escribía Francesc de Carreras, creo que es lo contrario», ha declarado.

Así, para Martín Blanco, «los separatistas ahora no son menos radicales ni han abandonado sus actitudes xenófobas ni supremacistas», pero en cambio se observa actualmente una «condescendencia» del principal partido de la oposición «a diferencia de en 2017».

«Desde ese punto de vista estamos peor, pues en Cataluña se están normalizando cosas aberrantes como declaraciones supremacistas de diputados o candidatos de Junts y profesores de universidad que dicen que son partidarios de una guerra civil. Eso es inaudito», ha reflexionado.


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