AGLI Recortes de Prensa   Domingo 9  Enero  2022

Sánchez imita a Cantinflas
Jesús Cuadrado. vozpopuli.es 9 Enero 2022

Mario Moreno, Cantinflas, ha sido uno de los actores en lengua española con mayor personalidad. Tanto que la propia RAE recoge el término cantinfleo como “la acción de hablar de forma confusa o contradictoria” propia de los monólogos disparatados e incongruentes del genial cómico mexicano. Pedro Sánchez, con sus parrafadas en la comparecencia del pasado 29 de diciembre, nos remitía a Cantinflas, aunque con menos brillo y peores intenciones.

Lenguaje del absurdo para embarrarlo todo, para que nada tenga sentido. En su bosquejo de balance, el desafío del presidente consistía en desmentir lo que dos días antes sentenciaba The Economist: España tiene los peores resultados económicos en pandemia de todos los países desarrollados, “el 23 de 23”. A ocultarlo dedicó el presidente una hora larga de cantinfleo.

En su ensoñación de un país que “está mejor y se recupera con fuerza”, usó recursos del surrealismo en todas las direcciones. Entre otras perlas, esta la podría firmar el mismísimo Cantinflas: “crisis hay muchas, pero salidas solo hay dos, o se avanza o se retrocede”. Sánchez es de los que avanzan, claro, como pudimos comprobar con su explicación sobre el recibo de la luz. “El compromiso del Gobierno de España se ha cumplido en promedio”, soltó sin sonrojo. Y alcanzada esta cota, ¿a quién creerán los potenciales inversionistas, a Sánchez o a The Economist?

Descaradamente, declaró haber cumplido en dos años el 50% de los objetivos, como hace un año ya afirmó haber logrado el 25% y, se puede asegurar, al final de 2022 jurará haber logrado el 75%. Basta mutar lo comprometido en cumplido, el agua en vino

Que este simulacro de balance se anunciara como “rendición de cuentas” provoca bochorno. Avergüenza ver cómo, para ocultar los datos demoledores que han publicado todos los organismos internacionales, ofrece compromisos como si fueran resultados, textos de Planes, Programas y Hojas de Ruta como conquistas ya alcanzadas. Descaradamente, declaró haber cumplido en dos años el 50% de los objetivos, como hace un año ya afirmó haber logrado el 25% y, se puede asegurar, al final de 2022 jurará haber logrado el 75%. Basta mutar lo comprometido en cumplido, el agua en vino.

Que se situara ya en 2020 “en la vanguardia de la rendición de cuentas en el ámbito internacional” y alardeara de haber colocado a España como “el primero de los países de nuestro entorno que somete al escrutinio público el cumplimiento de su programa de gobierno” es la demostración de que el sanchismo no tiene cura. Se limitan a una parodia en la que milagrosamente la débil reactivación se convierte en crecimiento para hacer olvidar al público que hoy estamos en un -6,6% del PIB prepandemia, mientras el siguiente peor de los países desarrollados, Reino Unido, está en -2,2%. “El 23 de 23”.

Intentar neutralizar el lenguaje duro de datos tipo FMI con acantinflados “se ha trabajado en el impulso de políticas de”, “se ha continuado apostando por”, “se han promovido medidas de”, o el estribillo “es de sentido común”, explica por qué provoca sonrojo este “informe” endosado a supuestos expertos del ejército de costosísimos asesores que pastorea en Moncloa el inefable Oscar López, sustituto de Iván Redondo.

Todo el Gobierno se ha disciplinado en la técnica del cantinfleo, incluidos los que parecían serios, como José Luis Escrivá y Nadia Calviño, dedicados a manipular datos con falacias estadísticas de parvulario. Han contaminado hasta las páginas del BOE como refleja con precisión Mercedes Serraller en Vozpópuli con su análisis del Decreto de No-Reforma Laboral. Un “cambio de paradigma” considera Yolanda Díaz la nada que se lee en el boletín oficial, pura retórica a la que se conceden virtudes terapéuticas frente a temporalidad y precariedad, y sin necesidad de tocar la perversa dualidad del mercado de trabajo español. ¡Milagro!

Esta historia de la derogación que, según la nueva estrella de la izquierda reaccionaria, era posible “sí políticamente, pero, no técnicamente”, demuestra hasta que punto España está en manos de mentecatos, política y técnicamente hablando. Demostrado: ni flexibilidad ni seguridad, este gobierno está incapacitado para acometer una reforma laboral imprescindible para adaptar nuestra economía a la nueva globalización. Si esto es izquierda, en Dinamarca gobierna la extrema derecha.

Aún peor. Con la diaria concesión a los independentistas de “estructuras de Estado”, el sanchismo confunde a conciencia gestión administrativa transferida a las Comunidades Autónomas con políticas nacionales indelegables. Así, dicen ahora que van a modificar la Ley de Seguridad Nacional para incluir una gestión centralizada de crisis sanitarias, como si no existiera ya una Estrategia de Seguridad Nacional que responsabiliza a Sánchez de la dirección “frente a Epidemias y Pandemias”. O que, para acometer el problema de la España vacía, van a promover una Ley de Desarrollo Rural, cuando ya existe una que han ignorado absolutamente.

Enredos que se repiten. Primero, comprometen algo con solemnidad –“nunca pactaré…”-, para, a continuación, hacer lo contrario, y finalmente “explicarlo” con lenguaje del absurdo para llenarlo todo de humo y confusión. Así van rompiendo la institucionalidad, en paralelo a los golpes de pecho de Lambán, García-Page y Vara, que, cuando proclamen distancia de las políticas de este gobierno con la proximidad electoral, deberían explicar por qué no evitaron el desastre cuando podían. La irracionalidad instalada en España debe mucho a su tacticismo.

Dudan sobre votar PSOE sabiendo que Pedro Sánchez volverá a mentirles inevitablemente, que transitará de nuevo del “nunca es nunca” a su contrario y que, finalmente, les volverá a torear con la momia de Franco.

Lo que hoy demuestran los estudios de opinión es que se ha formado una masa crítica de electores decididamente antisanchistas a los que ninguna de las falacias lanzadas desde el gobierno confunde ya. Parte de los electores socialistas, aún atrapados en un “izquierda versus derecha” usado como trampa de caza electoral, dudan sobre votar PSOE sabiendo que Pedro Sánchez volverá a mentirles inevitablemente, que transitará de nuevo del “nunca es nunca” a su contrario y que, finalmente, les volverá a torear con la momia de Franco.

Detectan cómo el gobierno de Sánchez, subordinado a unos socios obsesionados por que los españoles nos avergoncemos por serlo, se ha incapacitado para dirigir política nacional alguna. Comprueban cómo el Partido Socialista es ya solo el instrumento que usa el secesionismo para conseguir un escenario similar al del brexit, del que ahora tanto se arrepienten los británicos.

No hay cacareo acantinflado que borre esa responsabilidad, y, cuando se retiren las redes protectoras de los “frugales” del Norte, ellos sí, socialdemócratas, no habrá burladero en el que esconderse.

Urge, pues, algo más profundo que un simple reemplazo en Moncloa.

Las cifras que demuestran los malos datos del mercado laboral español

Daniel Rodríguez Asensio. Libertad Digital 9 Enero 2022

Los alquimistas del Gobierno han trabajado muy duro esta Navidad. Se han esforzado duramente en vender unos datos de paro, según ellos, bueno, y sacar a sus voceros a los medios de comunicación a decirlo por tierra, mar y aire. Una noticia excelente para España si no fuera porque, sencillamente, no es cierta. Los datos de paro y afiliación a la Seguridad Social que hemos conocido esta semana son, sencillamente, los que corresponden a un mes de diciembre, en el que las cenas de navidad, las compras y las escapadas provocan un incremento de la actividad económica y, con ella, del empleo.

Pero en ningún caso pueden ser considerados positivos después del enorme ajuste que, aunque maquillado hasta la saciedad por los ERTE y los autónomos en cese de actividad, ha sufrido el mercado laboral español.

Un mercado laboral maltrecho que, a pesar de que ha demostrado que la reforma laboral de 2012 funciona (por eso la han mantenido prácticamente intacta), aún no se ha recuperado de los efectos de la incapacidad e irresponsabilidad política en España, con el Covid19 como excusa. Veamos algunos indicadores para ilustrar este punto:

La afiliación en el sector privado no ha recuperado los niveles preCovid19.

La primera falacia que debemos desmontar es que es mentira que la afiliación laboral haya registrado máximos históricos. En diciembre 2021 había 19.824.911,21, de los cuales hay que restar más de 200.000 personas que siguen en ERTE o son autónomos recibiendo una prestación extraordinaria por cese de actividad.

Es decir, hay 19,6 millones de cotizantes. No 19,8.

Pero hay más, un análisis mínimamente exhaustivo deja entrever los problemas de base de nuestra economía y del mercado laboral español.

Debemos entender que el punto de partida para medir la evolución con respecto a la situación pre-Covid19 ya no puede ser febrero de 2020, si no el dato mensual de hace dos años (en nuestro análisis, diciembre de 2019). ¿Por qué? Porque existe un efecto estacional muy relevante. Concretamente, entre 2009 y 2019 entre diciembre y febrero el mercado laboral español ha perdido 180.000 cotizantes de media al año. Si cogemos el dato de febrero de 2020 como base, estamos supraestimando la evolución con respecto a diciembre.

De hecho, si uno hace las cuentas con un poco de interés, observa que en los últimos 2 años hay 200.000 afiliados más a la Seguridad Social, una cifra que aumenta hasta los 362.000 si hacemos la diferencia con respecto a febrero de 2020.

Pero aún hay más. Si eliminamos los más de 220.000 empleos que se han creado en la administración pública desde hace 2 años, la realidad es que el sector privado nacional continúa estando 18.000 puestos de trabajo por debajo de los niveles pre-Covid19.

Dos falacias eliminadas de un plumazo: Ni hay más gente que nunca trabajando, ni hemos recuperado los niveles de empleo previos a la crisis.

2- El paro también continúa por encima de los niveles pre-crisis.
Los datos de paro también esconden una situación real incluso peor que la que ya dibuja el país con la mayor tasa de paro de toda Europa.

La ministra Díaz habla de 3,1 millones de parados. La realidad está más cercana a los 3,8. Veamos de dónde sale esta cifra:

Paro registrado (cifra oficial): 3.105.905
Otros no ocupados: 215.007
Parados con disposición limitada (que están buscando trabajo en unas condiciones concretas, por ejemplo, que no están dispuestos a cambiar de residencia): 281.353.
ERTES: 103.801
Autónomos en cese de actividad: 108.178

Total: 3.814.774 parados en diciembre de 2021. La cifra equivalente para diciembre de 2019 era de 3.615.140 personas.

O, dicho de otra manera, hay casi 200.000 parados más que antes de la pandemia.

3- Menos contratos y más inestabilidad laboral.
El reflejo del dinamismo económico sobre el mercado laboral se mide por el número de contratos formalizados. Debemos recordar que la recuperación de los últimos meses se ha basado, fundamentalmente, en un efecto base positivo y la vuelta de personas que estaban en ERTE a sus puestos de trabajo. Salvo muy pocos meses a lo largo de 2021, el número de contratos ha sido inferior a los de 2019.

Algo que ha vuelto a ocurrir en diciembre de 2021. En este mes se han formalizado 1.681.550 contratos. Esto supone un 24% más que en 2020 (faltaría más)… pero un 3,4% inferior al de 2019.

La dualidad del mercado laboral español es un fenómeno conocido por todos, y que lleva afectando a este país tanto en épocas de bonanza como de vacas flacas.

Pero la inestabilidad laboral tiene otros indicadores que, aunque no son muy usados, son igualmente válidos. Y lo cierto es que estos sí que están en máximos. El número de ocupados que están buscando empleo en las oficinas del SEPE en diciembre de 2021 asciende a 1.246.535. Esto supone 400.000 más que en febrero de 2020 y 350.000 más que en diciembre de 2019.

Veamos la definición que da el SEPE de este colectivo para darnos cuenta de lo que está ocurriendo realmente: "Ocupados: son aquellos demandantes que teniendo ya un empleo buscan uno mejor o compatibilizarlo con el que ya realizan (ejemplo: mejor empleo, pluriempleo, etc)."

¿Es que los españoles de repente se han vuelto más exigentes o sibaritas? ¿O, por el contrario, es tal la inestabilidad laboral y la posibilidad de perder el actual empleo que se han tirado a buscar uno nuevo?

Debemos recordar que, además de todo lo anterior, hay 75.000 empresas con empleados a su cargo menos registradas en la seguridad social que en noviembre de 2019 y que, según el INE, el número de empresas disueltas se ha disparado un 22% en términos interanuales acumulados hasta noviembre.

En definitiva, un desastre sin precedentes, en el que el esfuerzo está puesto en el maquillaje y los fuegos artificiales en lugar de encontrar una solución. Merece la pena recordar que todo lo anterior se produce: i) En el marco de una pandemia que ya dura dos años; y ii) Con los mayores planes de estímulo fiscal y monetario de nuestra historia reciente.

Parece que necesitamos que lleguen analistas internacionales de reconocido prestigio a sacarnos los colores para darnos cuenta de la gravedad de la situación. Porque España no va bien, y cualquier paso que no sea hacia delante es hacia atrás.

2022 es un año repleto de oportunidades, pero también de incertidumbre. Es ciertamente preocupante el ritmo al que nuestro Gobierno nos lleva al abismo.

La vacuna contra las izquierdas: la experiencia de su totalitarismo
“La ambición de poder es una mala hierba que solo crece en el solar abandonado de una mente vacía”, Ayn Rand
Miguel Massanet. diariosigloxxi 9 Enero 2022

En ocasiones sentimos la ineludible necesidad de preguntarnos cómo, una nación de tanta raigambre cultural y experiencia política como es España, puede estar soportando que, una serie de advenedizos de las izquierdas internacionales, sean capaces de tener secuestrados a tantos ciudadanos españoles, cuando su apoyo en las urnas ha estado tan dividido, tan falto de unidad, tan disperso en cuanto a sus objetivos políticos y tan alejado de lo que, es evidente, constituiría el camino para engrandecer el país, mejorar su imagen internacional y trabajar para su engrandecimiento económico, cuando hemos tenido todas las oportunidades de poder hacerlo.

Lo hemos repetido en numerosas ocasiones, pero lo vamos a decir una vez más: nuestro sistema electoral favorece excesivamente a los partidos minoritarios en perjuicio de las mayorías que son las que, definitivamente, debieran tener acceso al gobierno de la nación, sin estar supeditadas a los caprichos, genialidades, disparates y ocurrencias de aquellas minorías que han conseguido unos resultados, en cuanto a escaños obtenidos, claramente superiores a lo que les hubiera correspondido en un sistema más racional de repartir los votos y que, en virtud de una deficiente ley electoral, se convierten en esenciales para dar las mayoría de gobierno.

En estos momentos, los españoles, los verdaderamente españoles, no los que se niegan a ostentar este título que los honraría o aquellos que prefieren acomodarse a cualquier tipo de política para no meterse en líos o, los que aún tienen menos justificación, que están dispuestos a seguir a aquellos que mejor les gratifiquen, más les favorezcan en sus negocios o a los que se les prometan ayudas a costa del erario público, aunque ello signifique que deban adjurar de sus principios ideológicos. En este último renglón podemos incluir a muchos empresarios, grandes multinacionales, enchufados en empresas públicas, funcionarios creados para trabajos inexistentes o asesores, cuyo cometido se limita a formar parte de la legión de asalariados a costa del Estado, pero que no aportan nada a España ni a los españoles. Estamos ante un panorama en el que se pueden observar algunas cuestiones verdaderamente preocupantes. Por ejemplo: la deriva evidente y constatada de que, el actual ejecutivo, está actuando prescindiendo de los debidos debates reglamentarios en el Congreso de Diputados, impidiendo que la ciudadanía pueda conocer los pros y las contras de aquellos decretos-ley que permiten al Gobierno ir aprobando leyes sin que su contenido tenga un refrendo a través de los debates parlamentarios, debido a que la mayoría “apesebrada” de las izquierdas contribuye a que la farsa tenga lugar.

Sin embargo, existe una cuestión que aún resulta más insólita, más irracional y con todos los visos de denotar una situación diríamos, empleando un término vulgar de uso corriente, de pasotismo por parte de una importante masa de españoles, que no son capaces de reaccionar cuando están viendo que, el actual gobierno, está llevando al país hacia un nuevo sistema de gobierno, con evidentes trazos del más deleznable totalitarismo.

Empezamos por las máximas instituciones del Estado, con la monarquía a la cabeza, ya que en los últimos discursos de Felipe VI, evidentemente controlados por el Gobierno, se advierte algo que no esperábamos del actual monarca y que, a muchos, nos da la impresión que se ve la mano socializante de la reina morganática, algo que ya va siendo costumbre habitual en Leticia que fue, sin duda alguna, la que intervino para que se le diera portante a don Juan Carlos, con el que siempre mantuvo una relación tensa. Aún siendo de pensamiento republicano no podemos dejar de reconocer que el comportamiento del hijo del ex monarca, el actual rey de España, con su padre ha sido poco menos que inadmisible en lo que debieran haber sido las relaciones paterno filiales entre las dos personas normales. Un confinamiento fuera de España, una conducta de absoluto despego versus su padre, una aparente alianza con Pedro Sánchez para que, en lugar de meterse, como le piden los suyos, con el actual monarca, lo haga de una forma más radical con don Juan Carlos I; son demasiadas coincidencias, si las juntamos con las cada vez mayores muestras de estar supeditado absolutamente a los deseos de Sánchez; para que no veamos al monarca en una situación de subordinación que, en nada, nos recuera al enérgico comportamiento del Rey con respecto al separatismo catalán, demostrado en los primeros años en los que el separatismo se manifestó de una manera violenta en Cataluña.

El Ejército, otra de las instituciones a las que la Constitución tenía asignadas, en su Artº. 8º las siguientes funciones: ”Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”, no parece que se haya comportado con la diligencia, el apremio, el cumplimiento estricto de lo ordenado por la Carta Magna, si tenemos en cuenta que, en España, es evidente que se han puesto situaciones que , en modo alguno, pueden considerarse como admisibles, tolerables, nimias ni conformes con la legalidad de un Estado de derecho, sin que este instituto armado haya dado la menor muestra de inquietud, haya formulado las reflexiones pertinentes ante el actual Gobierno y, lo que es aún peor, haya permitido que se convierta al ejército en una especie de ONG, con la aparente intención de desviar a la milicia de sus deberes fundamentales en defensa de la unidad de la nación española. Y así seguimos.

En realidad, se está consiguiendo que España, de una nación que contaba en Europa con la consideración de ser un país ejemplar, en cuanto a la forma espectacular con la que se había llevado la transición a la democracia. Un ejemplo de la recuperación económica en tiempos del presidente Rajoy, que la recogió en plena ruina de las manos de Rodríguez Zapatero y la elevó hasta convertirla en una de las mejores economías de Europa, con grandes perspectivas de futuro, con las empresas turísticas de las mejor preparadas para recibir los millones anuales de turistas que venían hacia España y con grandes empresas pioneras en automoción que exportaban, a todo el resto de países, sus series de automóviles de fabricación nacional. Convertida, en virtud del sistema progresista de gobernación y de la influencia nefasta de los comunistas de Podemos, en los que se apoya el gobierno socialista, en un país que ha dejado de contar como nación influyente en los círculos internacionales, mirado con recelo desde los EE.UU de América y convertido en el blanco de los tribunales europeos que, sin ningún miramiento por nuestra soberanía, se dedican a discutir nuestras sentencia del TS y del TC, como si ellos estuvieran en condiciones de pretender exportar sus sistemas legislativos, algunos de los cuales merecerían, sin duda alguna, severas recomendaciones en cuanto a la forma de cumplir con sus obligaciones internacionales.

Mientras que rotativos panfletistas, como La Vanguardia de Barcelona, se dedican con ahínco, a través de una plantilla de periodistas entrenados en defender el soberanismo catalán y en publicar artículos infumables en contra del señor Trump, resaltando a un señor Biden que, evidentemente, está intentando disimular sus fracasos como gobernante, cargando las tintas de sus críticas contra el señor Trump; mientras en su obcecación anti americanista intentan dar lecciones de democracia a una nación que sigue siendo la democracia mejor de todo el mundo de la que, por cierto, el Gobierno catalán, tan poco tolerante con los que no piensen lo mismo respecto a sus ambiciones de independencia, tan desleal a las leyes de su nación y tan poco respetuoso con las sentencias de los tribunales, debiera de tomar ejemplo y dejarse de intentar demostrar una superioridad, de la que carecen en absoluto, con respecto a lo que sucede en una nación, como la americana, que puede darnos ejemplos en todas la cuestiones con las que nos queramos comparar.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, quisiéramos resaltar que resulta decepcionante y verdaderamente preocupante, el hecho de que una parte importante de nuestros conciudadanos padezcan de este síndrome conformista, de esta poca involucración en los temas que pueden ser vitales para el país y, a la vez, dejar que una parte importante de lo que se ha venido consiguiendo, gracias a los gobiernos de derechas, ahora, sin que existan verdaderas razones para hacerlo y, seguramente, por el simple hecho de que fueron leyes dictadas por partidos que no pertenecen a las izquierdas, se vayan derogando para satisfacer especialmente a aquellas izquierdas radicales que intentan convertir a la nación española en una de las que queden bajo el dominio totalitario del comunismo más rancio que, como advertimos en el título de este comentario, lo único aprovechable de lo que va a ser su paso por el gobierno, puede ser el hecho de que sea la última vez que ocupe la poltrona presidencial.


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2022 será el año de la inflación, el déficit, la deuda, la ETA… y las urnas
Federico Jiménez Losantos. Libertad Digital 9 Enero 2022

No siempre es fácil saber qué marcará un año, sobre todo después del virus que nos amargó la vida y arruinó el bolsillo hace dos, y que ahí sigue, tras mutar en una epidemia de desinformación, peor, si cabe, que el Covid19. Ayer comentaba Javier Somalo la vergüenza que producía ver junto a la familia esos medios de los que uno huye, compitiendo con los clásicos que habitualmente frecuenta en la forma falaz de tratar los asuntos más graves, como el de la salud, buscando el clic con el titular, que matiza el texto que sigue y acaba desmintiendo el final del artículo. El agregador de noticias te sirve además los titulares siguiendo tu propio algoritmo de consumo, de modo que te persiguen los asuntos que habitualmente sigues, sean políticos o económicos, de fútbol o de toros, del corazón o de los países comunistas, convertidos en anuncios que sólo buscan que cliques el titular, y hasta otro. Uno no puede protestar por lo que ha elegido leer y, sin embargo, te estafa.

La inflación, fenómeno explicable
Nuestro propósito para este 2022 en que Libertad Digital cumplirá sus primeros veintidós años, es, pues, el de tratar lo más seriamente posible los asuntos complejos que a diario nos asaltan en los titulares y nos engañan en su desarrollo. Ir al fondo de las noticias, que es su explicación, si queremos evitar la sensación de que se nos cuenta todo para que no entendamos nada.

Hemos empezado el año con una serie de artículos sobre la inflación, su naturaleza y las formas de combatir el "impuesto de los pobres", que la Escuela de Salamanca definía mejor: "robar en sus bolsillos a los pobres". En el "Tratado sobre la moneda de vellón", el Padre Mariana definió de forma insuperable su origen: "bastardear el valor de la moneda". Porque para atender un gasto público mayor que sus ingresos fiscales, el Reino rebajaba la cantidad de la plata o de oro en favor del cobre, acuñaba más monedas y rebajaba, de paso, la cuantía de sus propias deudas. Claro está que el mercado devolvía su valor real a esa moneda subiendo los precios, y si el Rey o sus ministros no limitaban su furor acuñador, se producía una espiral que acababa arruinando a los particulares, al comercio y al Reino.

La naturaleza de la inflación, como recordaba Rodríguez Braun, es siempre de naturaleza monetaria, nace de una oferta superior a la demanda y tiene su origen en la necesidad de atender un gasto público desmandado. Si es un gasto debido a una catástrofe natural o un acontecimiento fatal, por ejemplo, una guerra, cabe devaluar la moneda, pero de forma temporal, devolviéndola en los años siguientes a su primitiva capacidad comercial. Se dice que los Reyes Católicos mantenían al final de su reinado el valor de su moneda intacto, pese a afrontar la guerra de Castilla, la de Granada y las de Italia. Sin duda, su éxito se debía a su seriedad al devolver lo prestado y a que procuraban atener su gasto a lo que recaudaban. En todo caso, lo que los historiadores de la moneda como Mariana en aquella España de la Primera Globalización que López Linares ha convertido en formidable documental (y que, para bochorno de Vox, desconoce Buxadé) elogiaban era la voluntad de no provocar la inflación como medio indirecto de subir impuestos. En última instancia, la inflación es eso: un impuesto a traición.

El déficit es siempre inmoral porque endeuda a todos
Argentina, el tobogán excrementicio por el que también se desliza España, es hoy un ejemplo vivo de la naturaleza criminal de la inflación. Y también de que no se trata de una hija de muchos padres, sino de uno solo: el desaforado gasto público, que genera déficit fiscal, que a su vez se paga mediante la deuda, y que convierte en moroso al argentino antes de nacer.

Javier Milei, que junto a nuestra admirada Victoria Villarruel, Espert o Marra trata de evitar el desastre argentino, dijo en su campaña que nunca apoyaría unos presupuestos con déficit, por ser radicalmente inmoral. Y es cierto: roba sin avisar a los ciudadanos presentes y endeuda a los por venir. Lo han cumplido. Y, sobre todo, lo están explicando a través de los medios. Hubo una época, la de Aznar, en que la Derecha explicaba en los medios a su alcance las reformas económicas e institucionales que precisaba España. Hoy, los discursos, sujetos a las encuestas y por definición cambiantes, no se producen o no se creen. Los políticos están más pendientes de su partido que de la partida que se está jugando en España con el Gobierno Sánchez.

Las urnas, peligro y oportunidad
Este 2022 están ya anunciadas para Febrero las elecciones en Castilla y León, se anuncian las de Andalucía para finales de año y se dan por muy probables en la Comunidad Valenciana, donde Sánchez no quiere perder lo que Ximo Puig y Mónica Oltra, seguramente la pareja más siniestra de la política española, se están ganando a pulso: que entre PP y Vox los echen. Y todo país, incluso Argentina, puesto en trance electoral, está dispuesto a escuchar las propuestas políticas, buenas o malas, de malos y buenos. Hay que acudir a la opinión pública que, al menos dentro de la Derecha y basta ver los cambios de apoyo a los partidos en estos tres años, está dispuesta a escuchar y votar en consecuencia. Han pasado sólo siete meses, aunque Casado insista en que no han pasado nunca, del triunfo ejemplar de Ayuso. ¿Puede dudar alguien de que, con una buena campaña, basada, claro está, en la credibilidad del liderazgo y en el respeto a las bases siempre se gana?

Sánchez ofrece cada día un argumento para la Oposición. A veces, veinte, por el número de ministros que se atropellan disparatando, y al menos, diez, los socios indeseables que lo mantienen en el Poder. Ayer desfiló en torno a la ETA, dueña del proceso político español, la patulea que conforma la membruda y desmembrada mayoría Frankenstein. Si en Génova 13, agujero negro en el que se esfuma toda posibilidad de acabar con esta pesadilla social-comunista-separatista-terrorista, no son capaces de emular sino de envidiar el discurso político de Ayuso, poco hay que hacer.

Per aspera ad astra
Estamos ante un año inflacionario, deficitario y de deuda disparada. Tenemos un Gobierno en manos de los etarras y del Ku-kux Klan catalán. Tendremos urnas al alcance de media España, con la otra media mirando. Hay que explicar en serio, no con una frasecita que da para un tuit o un titular engañoso, la gravedad del presente sin ocultar las dificultades en el futuro para intentar, sólo intentar, mejorarlo. Suele empezarse cada año deseando lo mejor. Nosotros, per aspera ad astra, aspiramos a lo difícil, que es explicar sincera, cabalmente lo que nos rodea. Para eso estamos aquí.

El enemigo interior
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli.es 9 Enero 2022

Una técnica legislativa chapucera, por no decir execrable, consiste en introducir de rondón en la Ley de Presupuestos Generales del Estado disposiciones que poco o nada tienen qué ver con las cuentas públicas ni con la distribución de los recursos de la Hacienda del Reino entre las distintas partidas que marcan la política del Gobierno. Este vicio jurídico ha sido sistemáticamente practicado por Ejecutivos del PSOE o del PP desde la Transición, pese a las reiteradas admoniciones del Tribunal Constitucional advirtiendo que semejante tropelía debería evitarse por hurtar a las Cámaras su capacidad de debatir y modificar si procediera la normativa sobre materias de capital relevancia. En estos días hemos asistido una vez más a esta práctica nefasta en la introducción por parte del Gobierno de Pedro Sánchez en una Disposición Adicional a los Presupuestos de 2022 de la atribución a la Comunidad Autónoma Vasca de la “formación, selección, nombramiento y asignación de primer destino” de los secretarios e interventores municipales.

Personal tutelado por los nacionalistas
La fragmentación de un cuerpo que exige habilitación nacional de acuerdo con la vigente ley de Régimen Local asignando a una Autonomía en particular una competencia que desde hace un siglo correspondía al Estado y hacerlo además de tapadillo, representa una mezcla de frivolidad y carencia de visión nacional que indigna a cualquier ciudadano consciente. Los secretarios e interventores municipales, que son varios miles en nuestro país, tienen a su cargo el control de la legalidad de las actuaciones de las corporaciones locales y aunque son objeto de continuas interferencias de los políticos a los que supervisan, constituyen una barrera en muchos casos eficaz contra arbitrariedades, abusos y corruptelas de alcaldes, presidentes de Diputación, Consejo Insular o Cabildo, que ven así frenadas sus tentaciones de saltarse la ley. De hecho, en el País Vasco, el requisito del euskera ya representa un obstáculo insuperable para muchos habilitados que aspiran a una plaza en las tres provincias y no es extraño que el déficit a cubrir sea en Guipúzcoa del 70%. Las vacantes forzadas que la barrera lingüística supone son cubiertas por personal interino obviamente tutelado por los nacionalistas. El atropello a la Lay de Régimen Local perpetrado por el Gobierno social-comunista consagra una irregular situación de facto que a partir de ahora vendrá alevosamente respaldada por el BOE.

Este lamentable episodio es un paso más en un proceso que a lo largo de décadas ha ido troceando y diluyendo a España como Nación y al Estado como estructura de poder legítimo. Jordi Pujol lo llamaba el “gradualismo” y consiste en ir arrancando competencias a las instancias centrales de tal manera que cada una de estas maniobras se perciba como asumible y no genere alarma social en el resto del país, pero que por acumulación desemboquen en la creación de un sub-estado cerrado, insolidario y cuasi-soberano. Si el golpe del 1 de octubre de 2017 fracasó en Cataluña fue porque los dirigentes separatistas se dejaron llevar por la impaciencia y rompieron la baraja antes de tiempo. Si se hubieran mantenido en la línea pujolista de “peix al cove” (pescado a la cesta), como hacen astutamente los secesionistas vascos, hubieran alcanzado sus objetivos sin traumas ni sentencias condenatorias del Tribunal Supremo. Cuando Felipe González transfirió a Cataluña en 1993 el 15% de la recaudación del IRPF, renunciando a una parte sustancial de la unidad tributaria española, o Aznar en 1996 el tráfico en las carreteras, expulsando de ese territorio a centenares de guardias civiles que habían construido allí su vida, o los puertos de Barcelona y Tarragona, proporcionando a CiU un instrumento valiosísimo de influencia e ingresos financieros, por citar tres ejemplos significativos, decidieron tales concesiones sin pensar en el interés general, sino en el suyo propio. Ahora Pedro Sánchez sigue sin recato esta estela de renuncias, al igual que sus predecesores, para habitar unos meses más en la Moncloa mientras el nacionalismo supremacista y divisivo avanza imparable en su propósito de liquidar a España como Nación. Somos el único Estado democrático del mundo que financia golpes contra sí mismo, en el que las familias no pueden escolarizar a sus hijos en la lengua oficial y común y en el que se indulta a sediciosos para que puedan continuar sin trabas su labor disolvente. Sin duda, España es diferente y no precisamente para bien.

Las naciones pueden padecer enemigos exteriores e interiores. La paradoja lacerante a la que asistimos impotentes los españoles de que nuestros sucesivos Gobiernos, en lugar de combatir y neutralizar a nuestro peor enemigo interno, se hayan dedicado sin desmayo a suministrarle las armas políticas, institucionales y financieras con las que destruir nuestra unidad nacional, ha alcanzado cotas insufribles.

Una nación puede ser vista como un contrato, un proyecto o una identidad y el devenir de los siglos suele configurarla como una mezcla de las tres cosas. Las naciones mueren por desagregación cuando sus integrantes rompen el contrato, abandonan el proyecto o rechazan su identidad. España, para nuestra desdicha, se encuentra inmersa en la demolición paulatina de esta tríada cohesiva. Nuestro espacio de ayuda y afecto mutuo, la matriz de nuestros derechos y libertades, el cuerpo histórico, cultural y moral que nos sostiene, nos eleva a la condición de ciudadanos y configura nuestra presencia en el mundo y el ámbito de prosperidad económica que nos salva de la escasez y la pobreza, están en serio peligro de desintegración. Más de mil secretarios e interventores municipales han firmado una declaración de protesta ante la última felonía de este itinerario hacia la descomposición final que les afecta directamente. No han sido escuchados. Si España acaba desapareciendo en un estertor débil y postrero, los responsables de esta tragedia quedarán perfectamente señalados con nombre y apellido en los dos grandes partidos nacionales y entrarán a formar parte de la borgiana historia universal de la infamia.

El obsceno sosiego proetarra
Editorial ABC 9 Enero 2022

Aún está a tiempo Arnaldo Otegi de que sus aliados socialistas lo salven de quedar como un fanfarrón. Cuando dijo aquello de que merecía la pena votar los presupuestos si, a cambio, sacaban de la cárcel a doscientos presos etarras, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y sus portavoces habituales se desmarcaron de sus palabras impostando indignación. Lo dijo el mismo día en que lamentó el «sufrimiento» de las víctimas de ETA, lo que el PSOE y sus propagandistas vieron como la condena que el mundo proetarra debía hacer. El entusiasmo de los amigos de Otegi se hizo mayor aún cuando el movimiento de presos anunció el fin de los actos de bienvenida -‘ongi etorri’- cada vez que uno de ellos era excarcelado.

Al final, Otegi tendrá razón, porque los hechos confirman su arrogante sinceridad y porque el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos quiere conservar a EH Bildu como un socio preferente en Madrid y, para mañana, de gobierno en el País Vasco. El nuevo secretario general de los socialistas vascos, Eneko Andueza, está allanando el terreno para el pacto con los proetarras, si condenan la violencia, pero ya se encargarán los exégetas del PSOE de conformarse con cualquier palabrería de Otegi para dar por cumplida la condición.

Por lo pronto, los proetarras siguen con su campaña de exaltación a ETA y de apoyo a los presos terroristas. El día de Nochebuena, el casco viejo de Pamplona fue el escenario de una cálida acogida al asesino Ignacio Etxeberría, puesto en libertad después de cumplir prisión por asesinar a cinco militares. Y ayer, en doscientas localidades vascas y navarras, se celebraron concentraciones convocadas por la plataforma Sare, de apoyo a los presos de ETA, con el concurso de la izquierda política y sindical que apoya al PSOE. Otra vez, la coalición de Sánchez retratándose con ETA y dando tranquilidad a Bildu.

El proceso de rehabilitación del brazo político de ETA es público y obsceno. Ya no está sujeto a ningún límite moral, que Sánchez superó hace mucho tiempo para digerir sin problemas un plan político conjunto con Otegi y sus secuaces. Ya dijo Patxi López que el PSOE pactaba con EH Bildu porque la oposición del PP es «indecente». Así que Pablo Casado hace bueno a Arnaldo Otegi en la lógica del sectarismo socialista. Tampoco parece haber límites legales. En una sociedad de ‘ofendiditos’ que se desmayan ante un cuadro de naturaleza muerta, resulta chocante que la exaltación pública de asesinos sea amparada dentro y fuera de los tribunales. O que se cuestione de forma organizada la legitimidad y justicia de las condenas impuestas a asesinos y cómplices. Una cosa es que la democracia española no sea militante, y otra, que sea blanda.

Todo esto tiene una explicación en el proyecto conjunto que la izquierda española y la izquierda proetarra trazaron hace tiempo, cuando Zapatero ofreció a una ETA moribunda el oxígeno de la negociación necesaria para lo que hoy está pasando. El PNV, que sigue siendo burguesía conservadora a ojos de la izquierda, empieza a ver en este cortejo recíproco de EH Bildu y PSOE una amenaza a su hegemonía. Tiene motivos para preocuparse, porque entre ambos subsiste como referencia el bipartito de los socialistas catalanes con ERC, que desalojó a CiU del poder autonómico. Y una vez en el poder, las competencias penitenciarias transferidas al gobierno vasco por Sánchez y Grande-Marlaska harán el resto, para que Otegi no quede como un bocazas y, en efecto, salgan los presos de las cárceles vascas. Basta leer lo que escriben, oír lo que dicen y ver lo que hacen, unos y otros, para entender que los proetarras están en la coalición de Sánchez.

La España de Sánchez es la España de la ignominia
OKDIARIO 9 Enero 2022

En cualquier nación democrática del mundo, lo acontecido en Bilbao sería visto como un ejercicio nauseabundo de involución; la perversión más infame de la moral pública, la degradación más vil de la política. Todos los partidos, aunque el PNV decidiera a última hora no participar, que mantienen con sus votos a Pedro Sánchez en La Moncloa se han retratado con su presencia en esa concentración en apoyo de la liberación de los presos etarras. Podemos, ERC, Bildu, Junts, BNG y demás formaciones «progresistas» -según expresión de Pedro Sánchez- han participado en un acto que es la quintaesencia de la ignominia y dibuja de forma descarnada el paisaje político de una nación sometida al yugo de los miserables. Y es que, por encima de ideologías, el apoyo a los verdugos y el lacerante olvido de las víctimas del terrorismo son, a día de hoy, la seña de identidad de una nación en manos de una pandilla de traidores. Y liderando ese grupo está Pedro Sánchez, que ha unido su destino político al de todos esos partidos que se conmueven por la situación de los matarifes de ETA y han condenado al olvido a quienes fueron vilmente asesinados y a sus familias.

Esta es la España del Gobierno socialcomunista, esta es la visión más espantosa de la degradación que asuela a un país en manos de una pandilla de miserables sin escrúpulos. Y Pedro Sánchez, callado, incapaz de mostrar el más mínimo atisbo de dignidad. Para el presidente del Gobierno, su continuidad en La Moncloa es más importante que la memoria de quienes perdieron su vida a manos de una banda de asesinos. Ni una palabra, ni un gesto, nada. Lo más irritante de todo no es que los que se han retratado en Bilbao sean los socios de Sánchez, sino que Sánchez siga aceptando como socios -por un puñado de votos- a quienes encarnan lo peor de la condición política y viven del odio, el sectarismo y la venganza. Al fin y al cabo, ellos -con su infamia- no engañan a nadie. Sin embargo, Sánchez, con su infamia, ha engañado y traicionado a España al entregarse en manos de quienes en Bilbao se han colocado en el primer plano de esa fotografía que es el retrato de una nación política y moralmente rota.

Homenajes
Los acercamientos a cárceles dirigidas por nacionalistas y la salida a sus casas es el camino irreversible que quedará para la historia como el reconocimiento del daño que España ha causado a los luchadores vascos
Iñaki Arteta Orbea. larazon 9 Enero 2022

Culmina el año 2021 con más actos de apoyo a ETA (282) que el año anterior (193). Un año que se dejado pasar sin consensuar una ley que nos ahorre tamaño insulto. “La Audiencia Nacional no prohíbe los homenajes a etarras”, dice, “es evidente que corresponde al legislador establecer la norma”. Pero resulta que el legislador no está muy interesado. ¿Para qué, a estas alturas? La lógica indica que ya quedan menos terroristas por salir, los de penas más largas, es decir, los más sanguinarios. Lo que no va a hacer el pusilánime pero imprevisible Gobierno es contravenir a última hora a uno de sus socios. Pelillos a la mar. Pronto terminará todo esto y las manifestaciones pasarán a reivindicar únicamente la independencia. No problem. El público viendo Netflix.

Para los que creyeron un cambio de actitud en las palabras de Arnaldo Otegi anunciando solemnemente el fin los homenajes públicos, otra pequeña decepción. Es lo que tiene creer en la mala gente: a lo mejor no mienten siempre, pero eso sí, siempre que les conviene. Mentir o no mentir es parte de la estrategia para confundir al ciudadano bienpensante.

Es que, según Bildu, los ‘ongi etorri’ no son sino “actos de reintegración, recibimiento, celebración y expresión de alegría por la excarcelación de personas queridas”. Personas queridas. Hay quien les quiere. Es el reconocimiento de la tribu. Esconderlos sería reconocerse culpables. Y ellos quieren que sepamos que no lo son. Estos gudaris fueron lo mejor de los suyos, los más altruistas, los que lo dieron todo por la patria e hicieron lo que tuvieron que hacer. Y lo hicieron bien, sacudiendo al enemigo y aguantando las consecuencias. Y ahora, por fin, un gobierno español que es sensible y entiende lo que se merecen por haber contribuido a La Paz, les allana el camino de regreso a su tierra. Primero, los acercamientos a cárceles dirigidas por nacionalistas y seguido la salida paulatina y discreta hacia sus casas. Todo con la ley en la mano, claro. Camino irreversible que quedará para la historia como el reconocimiento del daño que España ha causado a los luchadores vascos.

Lo que toca ahora es verles aspirando al disputado lugar de la víctima. Las cuentas de Bildu: 400 víctimas del Estado, más de 4.000 torturados, varios desaparecidos, cierre de medios de comunicación, centenares de presos de ETA sometidos a una política penitenciaria de excepción, criminal e ilegal durante años, 16 personas fallecidas en accidentes de tráfico cuando se desplazaban a cárceles alejadas de Euskadi, por no decir los asesinados franquistas enterrados en las cunetas.

Porque ellos no quieren que les perdonemos, quieren que nos sintamos mal por haber sido malos con ellos. Por haberles obligado a hacer lo que no querían, lo que nadie quiere, matar. Por eso los suyos les reciben con todo su amor, porque sacrificaron su comodidad para que no decayera la antorcha de sus ideales, la que ahora levantan orgullosos. Juntos. La lucha continúa por otros métodos, incluso reconociendo de vez en cuando en público el dolor causado o que “aquello” no debiera haber ocurrido nunca o que entienden el dolor de “aquellos”, que no se diga que son insensibles a los derechos humanos de los otros.

Ellos no se esfuerzan por que les queramos, no, hay un gran equipo de ciudadanos aparentemente independiente y voluntarioso que se dedica a humanizarles a base de relatos de asesinos mirando a los ojos a viudas o de militantes asesinados sin piedad o de jóvenes vascos culpabilizados por apalear a policías.

La floreciente industria del arrepentimiento y el perdón público “restaurativo” sugiere un clima de nueva época. Se ha extendido una rara obsesión por encontrar el más mínimo destello de humanidad en el terrorista que lleve, si no a perdonarle, a abrirle las puertas de nuestra comprensión, a empatizar con él hasta sentirnos culpables por nuestra larga ceguera, a reconfortarnos, al fin, con nuestra infinita capacidad de bondad. Por la convivencia.

No se trata de un plan exógeno estratégico conspiranoico, no. Es peor y más sencillo, se basa en algo más común, en el fondo hay mucho tonto moral aun teniendo estudios la mayoría. Tontos pero cómodos, atraídos por un buenismo que les sitúa en el pedestal de una superioridad suave frente a quienes no vean estas cosas de la misma manera. Tontos pero olvidadizos a conveniencia. A la moda, diría yo. “Nos hiciste daño, pero ya no importa, podemos vivir juntos, ahora pon tú las reglas”.

Homenajes, manifestaciones, asesinos por las calles, jaleadores de asesinos, asociaciones proasesinos, imitadores de asesinos, asesinos políticos, terroristas concejales, diputados exterroristas, profesores proetarras,… que más dará, si estrenan una serie de asesinatos cada semana.

Solo algunas víctimas resentidas, esas que salen con cara de odio en las películas buenistas, ciudadanos fascistas que siempre los ha habido, pocas gentes en definitiva, no entienden estos nuevos tiempos.

Siniestra estrategia
ETA siempre utilizó a sus presos: cuando estaban en libertad, para matar; y, ya en prisión, para unir a su mundo en la petición de amnistía. Ahora, son un “arma” más para presionar al Gobierno, que está en manos de Eh Bildu
J.M. Zuloaga. Madrid. larazon 9 Enero 2022

Los presos han sido siempre un arma, una más, esencial para ETA. Cuando estaban en libertad, antes de ser detenidos, se dedicaban a asesinar y destruir. Una vez capturados, servían para los objetivos de la banda con el fin de organizar campañas sobre supuestos malos tratos y, de paso, exigir su libertad mediante una nueva amnistía, expresamente prohibida por la Constitución; o, como ocurre ahora, gracias a los acuerdos entre el Gobierno Sánchez y EhBildu, obtener beneficios progresivos que conduzcan a su liberación definitiva.

El esquema era “perfecto”: primero, mataban; si no les cogían, seguían asesinando; si les detenían, los malos eran los que les habían arrestado; y cuando eran encarcelados, tras las sentencias de la Justicia, había que acabar con tan injusta situación.

De esta manera, los reclusos terroristas se convertían en uno de los objetivos tácticos para obtener los fines estratégicos de independencia. Y en la “bandera” para mantener unidos a todos los integrantes de ETA y su entorno.

Hubo políticos que entendieron todo lo anterior y actuaron en consecuencia, como el Gobierno socialista de Felipe González que, a través de su ministro de Justicia, Enrique Múgica, diseñó la política de dispersión de los presos, que tanto dificultó a ETA su labor de mantener unido y controlado al “colectivo”.

Las cosas han cambiado para bien de los terroristas y su entorno. Más pronto que tarde estarán todos en cárceles del País Vasco (administradas por el Gobierno de Vitoria) y Navarra. Los beneficios se acelerarán, las libertades progresivas (y encubiertas), las facilidades....pero ese día no ha llegado aún (quedan dos años de legislatura y hay que mantener amarrados los votos de los bildutarras) por lo que hay que proseguir con las movilizaciones.

Por un lado, hay que presionar al Ejecutivo de Pedro Sánchez y, por el otro, transmitir a los reclusos el mensaje de que no se les olvida, no vaya a ser que alguno se “revire” y estropee la “fiesta”.

Los socialistas de Sánchez no han estado en las manifestaciones de ayer, pero ha contado con la “representación” de sus socios preferentes e imprescindibles para poder seguir en La Moncloa hasta el final de la Legislatura. Es una forma de transmitirles: “chavales, estamos con vosotros, no os preocupéis”.

De esta manera, todos contentos...menos las víctimas del terrorismo, que sienten de una manera especial, en fechas como las de ayer, la herida del agravio. Y para las Fuerzas de Seguridad y, en concreto sus unidades antiterroristas, puestas en la picota por los que ahora quieren convertirlos en los malos y ellos en los nuevos “buenos”. Es una siniestra estrategia de reescribir una historia que, por más que les fastidie, fue la que fue y no la pueden cambiar.

Las concentraciones de ayer, presentadas como un gran éxito por el mundo proetarra y respaldadas por los socios de Sánchez, suponen un duro golpe para los que sufrieron los ataques traicioneros del tiro en la nuca y el coche bomba, pero eso, ahora, no importa. Lo relevante es la continuidad del Gobierno, aunque, cada día que pasa, tenga que realizar concesiones a enemigos declarados de España.

Les queda a las víctimas el consuelo y el honor de las palabras del primer español, Su Majestad el Rey, en la Pascua Militar, acto eminentemente castrense que conllevaba que dicho apoyo era el de las Fuerzas Armadas y el de todos los ciudadanos de bien.

Cabe preguntarse si el año que viene, por estas fechas, se volverán a organizar manifestaciones como las de ayer o el mundo proetarra se dará por satisfecho con lo que consiga durante los próximos 12 meses. Al paso que vamos, no parece que muchos reclusos vayan a estar fuera del País Vasco y Navarra y el número de los que aún tengan que permanecer, o simplemente dormir, en prisión, será muy pequeño o, en el colmo, no será. Alguien debe estar preparando la licitación para la compra de pulseras telemáticas con las que tener “controlados”, pero en libertad, a los presos terroristas. Al tiempo.

El obsceno sosiego proetarra
Editorial ABC 9 Enero 2022

Aún está a tiempo Arnaldo Otegi de que sus aliados socialistas lo salven de quedar como un fanfarrón. Cuando dijo aquello de que merecía la pena votar los presupuestos si, a cambio, sacaban de la cárcel a doscientos presos etarras, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y sus portavoces habituales se desmarcaron de sus palabras impostando indignación. Lo dijo el mismo día en que lamentó el «sufrimiento» de las víctimas de ETA, lo que el PSOE y sus propagandistas vieron como la condena que el mundo proetarra debía hacer. El entusiasmo de los amigos de Otegi se hizo mayor aún cuando el movimiento de presos anunció el fin de los actos de bienvenida -‘ongi etorri’- cada vez que uno de ellos era excarcelado.

Al final, Otegi tendrá razón, porque los hechos confirman su arrogante sinceridad y porque el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos quiere conservar a EH Bildu como un socio preferente en Madrid y, para mañana, de gobierno en el País Vasco. El nuevo secretario general de los socialistas vascos, Eneko Andueza, está allanando el terreno para el pacto con los proetarras, si condenan la violencia, pero ya se encargarán los exégetas del PSOE de conformarse con cualquier palabrería de Otegi para dar por cumplida la condición.

Por lo pronto, los proetarras siguen con su campaña de exaltación a ETA y de apoyo a los presos terroristas. El día de Nochebuena, el casco viejo de Pamplona fue el escenario de una cálida acogida al asesino Ignacio Etxeberría, puesto en libertad después de cumplir prisión por asesinar a cinco militares. Y ayer, en doscientas localidades vascas y navarras, se celebraron concentraciones convocadas por la plataforma Sare, de apoyo a los presos de ETA, con el concurso de la izquierda política y sindical que apoya al PSOE. Otra vez, la coalición de Sánchez retratándose con ETA y dando tranquilidad a Bildu.

El proceso de rehabilitación del brazo político de ETA es público y obsceno. Ya no está sujeto a ningún límite moral, que Sánchez superó hace mucho tiempo para digerir sin problemas un plan político conjunto con Otegi y sus secuaces. Ya dijo Patxi López que el PSOE pactaba con EH Bildu porque la oposición del PP es «indecente». Así que Pablo Casado hace bueno a Arnaldo Otegi en la lógica del sectarismo socialista. Tampoco parece haber límites legales. En una sociedad de ‘ofendiditos’ que se desmayan ante un cuadro de naturaleza muerta, resulta chocante que la exaltación pública de asesinos sea amparada dentro y fuera de los tribunales. O que se cuestione de forma organizada la legitimidad y justicia de las condenas impuestas a asesinos y cómplices. Una cosa es que la democracia española no sea militante, y otra, que sea blanda.

Todo esto tiene una explicación en el proyecto conjunto que la izquierda española y la izquierda proetarra trazaron hace tiempo, cuando Zapatero ofreció a una ETA moribunda el oxígeno de la negociación necesaria para lo que hoy está pasando. El PNV, que sigue siendo burguesía conservadora a ojos de la izquierda, empieza a ver en este cortejo recíproco de EH Bildu y PSOE una amenaza a su hegemonía. Tiene motivos para preocuparse, porque entre ambos subsiste como referencia el bipartito de los socialistas catalanes con ERC, que desalojó a CiU del poder autonómico. Y una vez en el poder, las competencias penitenciarias transferidas al gobierno vasco por Sánchez y Grande-Marlaska harán el resto, para que Otegi no quede como un bocazas y, en efecto, salgan los presos de las cárceles vascas. Basta leer lo que escriben, oír lo que dicen y ver lo que hacen, unos y otros, para entender que los proetarras están en la coalición de Sánchez.

Los cinco obstáculos que frenan la aplicación de las sentencias lingüísticas
Las dilaciones judiciales del Govern, el miedo de los padres o las competencias educativas impiden mayor celeridad en la ejecución de resoluciones a favor del 25% de castellano, que se remontan a 2014
María Jesús Cañizares. cronicaglobal 9 Enero 2022

Si la justicia es tan contundente en su reconocimiento del castellano como lengua vehicular en la enseñanza, ¿por qué cuesta tanto ejecutar sus resoluciones? Cinco son los obstáculos principales, y en ellos hay una base política, judicial y educativa.

1. El miedo de los padres
“Nadie quiere ser héroe, queremos ser padres”, aseguraba la familia del alumno de Canet de Mar (Barcelona), protagonista involuntario de una cruzada del Govern contra el aumento de horas en castellano. Hasta allí se fue, rodeado de cámaras, el consejero de Educación, Josep González-Cambray, para defender el blindaje de la inmersión. No obstante, familias de este centro expresaron su apoyo a los recurrentes.

Pero son muchas las que no se atreven a seguir los pasos de esos padres contrarios a un monolingüismo que los propios dirigentes independentistas, como el propio Cambray, rehúyen a la hora de escolarizar a sus hijos. El Govern, que cuenta con el activismo de entidades muy potentes y subvencionadas como Plataforma per la Llengua, juega con ese miedo.

2. Las dilaciones judiciales del Govern
Las sentencias judiciales que avalan un 25% del castellano como lengua vehicular se remontan a 2014, aunque las primeras resoluciones sobre la inmersión datan de 2010. Sin embargo, la Generalitat ha recurrido todas y cada una de esas resoluciones. El caso más ejemplar es el de los proyectos lingüísticos que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha anulado. Un total de ocho. Y amaga con la desobediencia, una estrategia típica de un independentismo que identifica Justicia y opresión.
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Como se sabe, el caso ha llegado hasta el Tribunal Supremo, que ni siquiera admitió el recurso presentado por la Consejería de Educación. Según los recursos de apelación presentados ante ese alto tribunal, a los que ha tenido acceso Crónica Global, el Govern basa sus argumentos en negar la legitimidad de las familias para cambiar el proyecto lingüístico de todo un centro escolar, pero no entra en el fondo, es decir, que no cuestiona que el castellano también deba ser lengua vehicular, más allá del debate sobre los porcentajes.

3. La burocracia jurídica
Los juristas consultados por este medio explican que, a la ya de por sí lenta administración de Justicia, se unen unas leyes procesales que no ayudan a los padres que reclaman ese 25% de horario lectivo en castellano. El procedimiento seguido en estos casos es el contencioso-administrativo, donde los jueces no actúan de oficio. Son las partes las que deben instar a ejecutar las sentencias. Se da la circunstancia de que fue el abogado del Estado el que instó el recurso ante el Tribunal Supremo y, por tanto, debería ser este actor judicial el que exigiera la aplicación.

Pero el Gobierno español considera que es la Generalitat la que debe hacerlo, lo que ha sido interpretado en medios políticos como una concesión más a los independentistas, esto es, al pacto que mantienen ERC y PSOE. Un pacto de no agresión que deja en manos de las familias instar la ejecución. De hecho, la Consejería de Educación ya está aplicando las resoluciones, aunque lo hace a cuentagotas, consciente de que podría incurrir en desobediencia.

4. El rechazo a la doble vía
El conflicto ha resucitado el debate sobre la segregación lingüística, esto es, la creación de dos líneas educativas, una en catalán y otra en castellano. En Cataluña siempre se ha rechazado esa doble vía, aunque hay expertos que avalan las dos líneas, de libre elección por parte de los padres, con la posibilidad de que fueran transitables de la una a la otra por el alumno a lo largo de su recorrido académico.

Otra vía de flexibilizar la inmersión sería adaptar el modelo a la realidad territorial --como defiende el PSC y, en su día, el exconsejero de Educación, Josep Bargalló (ERC)--; y el contacto temprano con la lengua catalana de los niños castellanohablantes mediante el acceso universal y gratuito de 0 a 3 años. De esta forma, avanzar en la igualdad de oportunidades para los grupos vulnerables cuyas familias de origen no pueden amortiguar las diferencias.

5. Nivel de castellano alto
Uno de los argumentos más utilizados por la Consejería de Educación para blindar la inmersión es que los estudiantes catalanes acaben la enseñanza obligatoria con un nivel de castellano homologable a los del resto de España. O incluso superior. Pero teniendo en cuenta que cada comunidad autónoma tiene un sistema de evaluación diferente, es difícil dar credibilidad a esa afirmación. Una solución sería someter a los alumnos a una prueba final en cuarto de ESO, la misma en toda España, cuya superación fuera imprescindible para acceder a FP o bachillerato.

De esta forma no solo se comprobaría el nivel de castellano de los alumnos catalanes, sino que el sistema educativo podría introducir las correcciones necesarias para recuperar posiciones en el Informe PISA, donde España obtuvo uno de sus peores resultados en 2018.

Acoso al castellano: del boicot a marcas jugueteras a pedir que no se use en reuniones sociales
La última iniciativa de Plataforma per la Llengua, la autodenominada ONG del catalán, es pegar 12.000 carteles en contra de utilizar el español en contextos privados
Cristina Rubio. Barcelona. larazon 9 Enero 2022

El conflicto lingüístico ha estallado coincidiendo con la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) -avalada por el Supremo- que ordena un 25% de castellano (dos asignaturas) en todo el sistema educativo. Un fallo histórico, que la Generalitat ya ha amagado con desobedecer y que ha saltado de las aulas a la calle, con la lengua como nueva punta de lanza del soberanismo para aunar posturas en torno a una causa común: el catalán.

Y es en este contexto se enmarca la nueva batería de acciones que ha llevado a cabo Plataforma per la Llengua en las últimas semanas y que van desde señalar a marcas jugueteras en vísperas de Reyes por emitir anuncios en castellano hasta pegar carteles en las principales ciudades catalanas pidiendo que no se use el español en encuentros sociales.

La autodenominada “ONG del catalán” promueve su última campaña, presentada en septiembre pero impulsada ahora, junto a los sindicatos favorables al soberanismo SEPC e Intersindical-CSC además de USTEC-STEs -este último, el mayoritario del sector educativo- que consiste en colocar hasta 12.000 posters de grandes dimensiones en autobuses, estaciones de tren y columnas en las calles. Los carteles incluyen hasta 12 mensajes, entre los que “La mayoría de los jóvenes catalanohablantes cambian de lengua cuando salen de fiesta”, “Escribir posts en inglés y que todos tus seguidores sean de Tàrrega” o “A la familia que habla catalán y canta ' cumpleaaaaños feeeeeliz’: ánimos”.

Además, los mensajes en contra del uso del castellano van acompañados de una escueta “guía” que ha elaborado Plataforma per la Llengua y en la que insiste en su objetivo de mantener el catalán y no cambiar en ningún ámbito, ni en el privado. “Si en una reunión familiar o en un grupo de Whatsapp alguien habla en castellano, no es necesario que cambies de lengua. ¡Que alguien prefiera utilizar el castellano no quiere decir que no entienda el catalán!”.

Y es que la “ONG del catalán” llama a adoptar esta posición especialmente entre los menores: “Los niños aprenden por imitación. Si ven que no te mantienes en catalán cuando alguien te lo habla o que te diriges directamente en castellano a los recién llegados, ellos adquirirán ese hábito y harán lo mismo en sus relaciones”.

En esta parcela, Plataforma per la Llengua va más allá e insiste en reclamar a las familias boicoteen a las jugueteras y compren o usen juegos solo en catalán. “¿Conoces todos los recursos que tienes al alcance para jugar en catalán? Cuando compras un juego de mesa, ¿miras si también está la versión en esta lengua y dónde lo puedes adquirir? Estos pequeños gestos pueden contribuir a la normalización de la lengua en la juventud”.

Todo después de unas fiestas navideñas que la entidad ha usado para señalar directamente a tres grandes fabricantes -la alicantina Famosa, la estadounidense Mattel y la bilbaína Bizak- por no emitir sus anuncios en catalán. Un boicot alentando con una recogida de firmas, con pedir entre sus adeptos “hacer presión” con el envío de “miles de correos a estas tres empresas” para que sus “derechos lingüísticos sean respetados”. Y con una carta que han mandado a las tres empresas para advertirles que “la mayoría de productos que comercializan incumplen el Código de Consumo de Cataluña, porque no incluyen el catalán en el etiquetado, y que esto está tipificado como infracción grave y es motivo de una sanción que puede ir de los 10.000 a los 100.000 euros”.


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