AGLI Recortes de Prensa   Lunes 10  Enero  2022

Examen a fondo de los gobiernos españoles
Jesús Banegas. vozpopuli.es 10 Enero 2022

Antes de que se llegue a prohibir por el Gobierno el uso semántico de la palabra examen, tras su consumada expulsión de la enseñanza e incluso como mecanismo de acceso –en cada vez más casos- a la función pública, cabe recordar que los malos estudiantes y los gobiernos que detestan los exámenes, no pueden evitar en una sociedad abierta que los primeros sean valorados por sus empleadores a la hora de encontrar trabajo, ni los segundos por los votantes en las elecciones.

Los gobiernos que sospechan que no pasarían el examen de los datos objetivos de sus actuaciones, se esfuerzan por ocultar sus debilidades tras cortinas de humo de pretendidas ideologías progresistas. Huyen del contraste empírico de su propaganda con la realidad. Pero en la democracia moderna, en la que cada ciudadano adulto tiene derecho a voto y además éste es lógicamente secreto y desde luego perfectamente subjetivo, es obligado viviendo en la Sociedad de la Información –en la que casi todo puede saberse y además en tiempo real– , plantear mecanismos valorativos que basados en datos reales y contrastados puedan coadyuvar –a quienes libremente lo deseen- a la toma de sus decisiones de voto con conocimiento de causa.

Con el triunfo de la socialdemocracia, consistente en haber agrandado el tamaño económico y regulatorio del estado hasta límites imposibles de financiar y contractivos del crecimiento económico, es cada vez más imperativo examinar la gestión de los gobiernos desde cuatro perspectivas, o asignaturas, cruciales:

La creación de riqueza, expresada por el crecimiento real y comparado de la renta per cápita, epítome de la prosperidad de la sociedad.
La maximización del empleo, en términos de participación de quienes están en condiciones de trabajar en el quehacer económico.
La limitación de la deuda pública, evitando cargas financieras ilegítimas a las nuevas generaciones.
La calidad institucional, resumible en: libertad personal y económica, derechos de propiedad, cumplimiento de las leyes, transparencia de la acción del gobierno y Estado de Derecho.

Para los cuatro frentes de la gestión de los gobiernos existen datos suficientes y contrastados que posibilitan un enjuiciamiento objetivo de los mismos y que debieran ser objeto de interés ciudadano.

Examinemos los resultados obtenidos por los distintos gobiernos durante las últimas cuatro décadas:

Renta per cápita
Crecimiento medio anual durante sus mandatos: Aznar +2,71%, González +2,53%, Rajoy +2,02%, Zapatero -0,85% y Sánchez -2,99%.

Convergencia % media anual con la UE: Aznar +0,57%, Rajoy +0,44%, González +0,35%, Zapatero -1,40% y Sánchez -1,75%.

Empleo
Crecimiento medio anual del empleo: Aznar +9,93%, Rajoy +8,48%, Sánchez +0,85%, González -0,81% y Zapatero -16,76%.

Deuda pública
Evolución del endeudamiento público como % del PIB: González +52,72%, Zapatero +43,29%, Sánchez +18,90%, Rajoy +12,30% y Aznar -23,15%.

España ha pasado de tener una deuda pública equivalente al 60% de la media de la UE en 2007 al 130% en 2020, debida fundamentalmente a Zapatero y Sánchez.

Calidad institucional
Politización del Consejo del Poder Judicial desde 1985, puesta ahora en cuestión por la UE.

Abuso de los decretos leyes, en parte declarados inconstitucionales, frente a la legislación ordinaria propia de un Estado de Derecho.

Ocultamiento de las acciones de gobierno y creciente incumplimiento de la ley de transparencia desde su promulgación.

El volumen de producción normativa -obstaculizadora de las libertades y de la función empresarial- se ha multiplicado por cuatro desde la Transición política, según el Banco de España.

Politización creciente –ilegal en muchos casos– y ya extrema de la función pública.

El cumplimiento de las leyes es un albur, que nos aleja del Estado de Derecho y muy particularmente en ámbitos nacionalistas.

La seguridad jurídica –“leyes pocas y que se cumplan” según Don Quijote- y el derecho de propiedad –de la vivienda, por ejemplo- cada vez están mas cuestionados.

Desacatamiento, vía indultos, de las sentencias judiciales y desprecio de las que afectan al uso de la lengua oficial de la nación.

El incumplimiento de las promesas -eje moral de la posibilidad de existencia de un orden civilizado- y las mentiras han anidado en la política cada vez más.

El insólito e injustificado cierre del parlamento con la vana excusa de la covid, declarado inconstitucional, ha puesto de relieve la falta de escrúpulos democráticos del actual gobierno

Sobre estas cuestiones institucionales de difícil medición cuantitativa, cabe recurrir al ilustrado inglés G.K. Chesterton: “Todo el mundo moderno se ha dividido en conservadores y progresistas. El negocio de los progresistas es seguir cometiendo errores. El negocio de los conservadores es evitar que se corrijan esos errores”.

Después de todo lo dicho resulta evidente que tras el examen de las actuaciones gubernamentales durante las últimas cuatro décadas, el dúo Zapatero & Sánchez resulta imbatible en malos resultados de sus gobiernos, en todas y cada una de las cuatro asignaturas juzgadas.

Y sin embargo, el presidente del Gobierno, sigue presumiendo de recuperación económica y nivel de empleo –las otras asignaturas ni las mienta– cuando los datos ponen en evidencia que la posibilidad de que la renta per cápita recupere el nivel de convergencia con la UE cuando Sánchez comenzó a gobernar es imposible incluso agotando su mandato, mientras que el desempleo -tras un diciembre excelente- sigue duplicando el de nuestro entorno. De la deuda pública, la izquierda del siglo XXI asume tácitamente que ya la arreglarán los “hombres de negro” cuando toque y en cuanto a la calidad institucional, la consideran una especie de vicio burgués.

Es decir, que si hubiese exámenes para gobiernos, el nuestro actual no aprobaría, razón por la cual prefieren lógicamente que no los haya y que si los hubiere fuesen sobre la guerra civil, la elección de género, el sexo de los juguetes, la exportación de carne, etc.

El problema es Sánchez, no Garzón
EDITORIAL. Libertad Digital 10 Enero 2022

El sector agroalimentario de Castilla-León recibió al presidente del Gobierno en Palencia con protestas, gritos y abucheos por mantener en el cargo al responsable de la cartera de Consumo, Alberto Garzón. La entrevista del ministro comunista en un diario británico, durante la cual acusó a la ganadería española de exportar carne de "peor calidad", de incurrir en "maltrato animal" y provocar un "deterioro ecológico descomunal" ha puesto en pie de guerra a los ganaderos españoles, que consideran estas declaraciones un ataque sin precedentes que pone en riesgo la propia supervivencia del sector.

En cualquier país normal, Garzón habría sido cesado fulminantemente tras conocerse sus palabras a un medio extranjero, porque ningún Gobierno puede albergar en su seno a ministros que desacreditan a la nación que representan. Pero el Ejecutivo socialcomunista que padecemos en España mantiene a este tipo de personajes porque su función no es gestionar con acierto los asuntos públicos, sino mantener en el poder a su presidente con el apoyo de las fuerzas separatistas y ultraizquierdistas.

Alberto Garzón dirige un Ministerio de Consumo sin apenas competencias, creado exprofeso para cumplir con la cuota podemita. Desde esa posición, este comunista irresponsable, sin experiencia pública e incapaz de entender los problemas reales de los españoles, lanza continuos ataques contra los sectores económicos que no son de su gusto.

Hace unos días le tocó a nuestro sector ganadero, pero antes de ello fueron las casas de apuestas, las bebidas azucaradas o los fabricantes de juguetes los que tuvieron que soportar los ataques verbales del ministro comunista, que utiliza sus competencias para hacerle juego sucio a aquellos sectores que provocan un mayor rechazo entre los votantes ultraizquierdistas.

Sánchez tuvo la ocasión de distanciarse de su ministro aprovechando el mitin que celebraba en Castilla-León. Por supuesto no hizo ni una sola mención a este asunto ni escuchó a los ganaderos concentrados a las puertas del recinto, que exigían el cese fulminante de Garzón. De hecho, seguirá defendiéndolo cuando el ocioso admirador del régimen que ametrallaba a los ciudadanos que trataban de huir a Occidente denigre a cualquier otro sector socioeconómico, porque Sánchez no puede poner en riesgo la coalición que lo sostiene en el Gobierno.

El problema, por tanto, no es que tengamos un ministro ocioso y destructivo a partes iguales actuando en contra de los intereses nacionales, sino el presidente que lo mantiene en el cargo junto a otro puñado de incompetentes, a los que permite denigrar diariamente a todos los españoles a cambio de su apoyo para seguir instalado en el poder.

Premio al tonto, tonta o tonte de solemnidad de siete capas para Alberto Garzón
Pedro de Tena. Libertad Digital 10 Enero 2022

Toda democracia es, en realidad, una cualquiercracia porque, Constitución Española en mano, presidente del gobierno o ministro puede ser cualquiera que concurra a unas elecciones y las gane, ya sea por la vía de partido, por medio de la federación, de una coalición o por el modo de agrupación de electores, lamentablemente un instrumento poco utilizado. Pero siempre se ha supuesto que la democracia incorpora unos mecanismos íntimos de selección que impiden que un tonto, un tonto cualquiera, puede acceder a los puestos de máxima responsabilidad. No es así. La endogamia partidista produce un efecto de elevador de tontos a los más altos puestos de poder.

En lo que llevamos de siglo XXI, ya hemos comprobado que algo falla. Lo del "acontecimiento planetario" Obama-Zapatero de Leire Pajín, ya fue un indicio inquietante. Lo de "la tierra no pertenece a nadie salvo al viento", del propio Zapatero, luego devenido en tonto peligroso, logró resonancia universal. Saltando sobre otras tonterías, a derecha e izquierda, desemboquemos en el ministro de Consumo, Alberto Garzón, mi candidato a recibir el primer premio anual al tonto, tonta o tonte de solemnidad de siete capas, distinción que debemos instituir, para conjurar en lo posible el peligro que supone que un tonto cualquiera mande en cualquier gobierno.

Líbreme Dios de estar profiriendo un insulto. Trato de componer una descripción que, como precisa Pancracio Beltrán en su Inventario, puede ser poco caritativa, pero, en ningún caso, ofensiva por falta de respeto a la verdad. El título del galardón, tonto solemne, o de solemnidad de siete capas, que ya es estar bien apretado de tontería, es recogido por don Benito Pérez Galdós que, en su episodio Memorias de un Cortesano de 1815, ya detectó a un ministro que lo parecía. Ya estaba en la primera parte del Guzmán de Alfarache de 1599, que ya advirtió siete capas en alguna necedad. Cómo no, y para gozo de Agapito Maestre, nuestro don Marcelino Menéndez Pelayo ya anotó la solemnidad del tonto en la Doleria del sueño del mundo, una alegoría española del siglo XVII.

Para obtener este reconocimiento nacional, que proponemos anual para que sea del todo solemne, se precisa haber dicho tonterías de alcance notorio, con un mínimo de siete, y haberlas perpetrado desde puestos de relevancia que sean considerados dignos de esplendor y magnificencia. Y Alberto Garzón cumple tales requisitos con holgura. Además, pertenece al partido "perverso y desnaturalizado" de los que dejan de vivir sanamente para dedicarse a dirigir la vida de los demás, como subrayó Montaigne.

Debo a mi admirado Pablo Planas haber agrupado las capas de las solemnes tonterías proferidas por Garzón. La primera, gramatical, haber "proponido" en el Congreso un cambio de leyes. La segunda, gramatical también, haber puesto de "manifestación" algo, que no de manifiesto. Tercera, haber deducido que la reducción del juego de apuestas se debía a la suspensión de eventos deportivos en plena pandemia. Cuarta, definir al turismo en España como un sector estacional, precario y de bajo valor añadido. Quinta, reñir a los españoles por empeorar la salud del planeta comiendo tanta carne que, además, nos roba el agua. La sexta, haber propuesto una manifestación de juguetes contra al sexismo. Y la última computable para el premio, porque hay más, es la de haber dicho a un periódico inglés que la carne que España exporta es de mala calidad y procede de animales maltratados.

El centro derecha español, un espacio mágico-político donde también hay tontos de solemnidad aunque no se sabe todavía si son de siete capas, se ha apresurado a pedir la dimisión inmediata de este "garzón" sin reparar en que sus tontás ideológicas hacen muy felices a muchos ciudadanos y en que sus majaderías de solemnidad a quien dañan realmente es a la izquierda absurda que disparata en el gobierno. Ergo, se trata de mantenerlo a toda costa en la poltrona, e incluso de promocionarlo a otro más relevante ministerio, el de Hacienda tal vez, o el de Defensa, para que el efecto final sea una crisis insuperable de gobierno y la convocatoria de unas elecciones en las que podamos votar de una puñetera vez.

De este modo, que los Reyes Magos nos traigan cada 6 de enero uno o varios candidatos al premio "Tonto de solemnidad de siete capas", es un regalo del destino. Que no se enteran. Sobre lo de "tonta" o "tonte", que otros hagan la baza.

El espejismo de la caída de la deuda pública
José María Rotellar. Libertad Digital 10 Enero 2022

Cada mes, analizamos la evolución de la deuda, y cada mes observamos cómo el camino que sigue es el de una tendencia alcista. Hemos mencionado reiteradamente el problema del gasto, con el déficit estructural, construido sobre un gasto desmedido, que se ha ido consolidando en el tiempo, como principal problema. Sobre la base de unos ingresos coyunturales, se ha ido asumiendo un incremento del gasto anual en todas las administraciones públicas, especialmente en el Gobierno de la nación, que nos lleva a una situación de insostenibilidad.

Como vengo diciendo, el endeudamiento se ve con naturalidad, como si fuese lo más normal del mundo. Una cosa es que se haya vuelto permanente el recurso al endeudamiento y otra muy distinta es que eso deba convertirse en una práctica normal.

Esa asunción de dicha supuesta normalidad se recoge, mes tras mes, en las estadísticas de endeudamiento de las AAPP que publica el Banco de España. Mes tras mes las recogemos aquí y, mes tras mes, comprobamos que la tendencia no para de crecer, pese a que haya meses, como este último publicado, referente a octubre, en el que la amortización de deuda que ya se había refinanciado haga disminuir el volumen, pero por un mero ajuste estadístico. La tendencia sigue siendo alcista -y así seguirá mientras siga habiendo déficit, pues la deuda no es más que el sumatorio de los distintos saldos presupuestarios de cada ejercicio- con la aportación de inestabilidad a la economía que ello supone.

La deuda sigue su camino hacia los 1,5 billones de euros, que supone el 117,57% del PIB español sobre la estimación de crecimiento de PIB nominal del Gobierno a partir del dato de cierre de 2020, publicado por el INE. Aunque es obvio que en cuanto se inicie la recuperación el efecto del denominador derivado del crecimiento del PIB mitigará el cociente, como vemos al utilizar el dato de previsión del año (1,209 billones de euros), si empleamos la suma de PIB nominal de los últimos cuatro trimestres, la deuda se sitúa en el 121,07%.

Si tomamos la deuda de final de 2020 (1,345 billones) y le sumamos el crecimiento del PIB que prevé como déficit el cuadro macroeconómico del Gobierno, la previsión de deuda absoluta para el cierre de 2021 es de 1,447 billones de euros, equivalente a un 119,67% del PIB.

Lo decimos mes tras mes y volvemos a insistir: parece haberse instalado en España la sensación de que el gasto no es un problema, sino que éste se soluciona con impuestos y si la recaudación de éstos no basta, se cubre con deuda. Los gestores políticos no se paran a pensar que la subida de impuestos genera distorsiones en la economía -y, además, cuando los suben lo hacen en los impuestos directos, que son los que más perjudican a la actividad económica y al empleo, cuando, aunque lo preferible es no tener que subir ningún impuesto, de tener que incrementar alguno, lo neutral desde el punto de vista económico sería bajar mucho los directos y las cotizaciones y elevar indirectos-. Sin embargo, vemos cómo las cotizaciones se incrementan, frenando el empleo. Tampoco quieren caer en la cuenta de que el endeudamiento tiene un límite, que estamos sobrepasando ya de manera muy importante, por mucho paraguas que tengamos de la eurozona. Nada los frena, pues sólo quieren prometer, en todos los ámbitos, más y más medidas que no nos podemos permitir por la sencilla razón de que el gasto que suponen no lo podemos pagar. Es repetitivo sobre lo afirmado cada mes, pero es necesario hacerlo, porque el Gobierno parece no querer darse cuenta o piensa que todo lo resolverá la UE.

Todo ello, nos lleva a que desde que gobierna Sánchez la deuda se ha incrementado en 264.357 millones de euros. Durante el primer año, aumentó en 38.688 millones, y al cabo de más de cuarenta meses de mandato el incremento es de más de casi 265.000 millones de euros.

Así, si durante el primer año creció la deuda por persona en 828,03 euros, en los tres años de mandato de Sánchez la deuda por persona ha aumentado en 5.571 euros, casi siete veces el incremento del primer año.

O visto de otra manera: en el primer año, la deuda se incrementaba a un ritmo de 105,99 millones de euros al día. Ahora, casi tres años y medio de Gobierno de Sánchez, la deuda crece 211,65 millones de euros cada día.

De esa manera, nos encontramos con un incremento exponencial del gasto, una caída de la recaudación y un descenso notable del PIB, en un entorno económico complicado, de elevada inflación -la mayor desde la firma del Tratado de Maastrich-, fuertes costes energéticos -que están propagando ese incremento de precios por toda la cadena de valor-, marco macroeconómico irreal y expectativas endebles.

Urge un ajuste importante que sitúe a nuestra economía en el nivel de gasto que se puede permitir. Es imprescindible acometer reformas que nos permitan aumentar el crecimiento potencial de nuestra economía y que éste sea sostenible, no sostenido artificialmente. O se logra hacer eso o el drama será mucho peor cuando se vea que no se puede afrontar tanto gasto, porque entonces el recorte habrá de ser mucho más intenso. No nos cansaremos de repetirlo mes tras mes, aunque con ningún éxito, como los datos muestran un mes más, pues el Gobierno incrementa el gasto a largo plazo, consolida el déficit estructural y aumenta la tendencia creciente de la deuda de manera irresponsable.

La zorra y el león
Vanessa Kaiser. https://fundaciondisenso.org 10 Enero 2022

En las recientes elecciones presidenciales, los chilenos observamos a los candidatos de segunda vuelta dar el mismo giro psicológico: ambos abandonaron el rugido del león para, haciendo uso de la astucia de la zorra, atraer a un votante menos ideologizado que, supuestamente, se conmueve con la épica del diálogo y de los acuerdos. Es Maquiavelo quien le recomienda al príncipe ajustarse siempre a las circunstancias para conseguir el éxito político. Así, ante la pregunta sobre la conveniencia de ser zorra o león, el florentino responde que el gobernante debe saber elegir ambos. Ello significa que no puede ni debe “guardar fidelidad a su palabra cuando tal fidelidad se vuelve en contra suya y han desaparecido los motivos que determinaron su promesa.” Como todo buen analista de los rasgos psicológicos que caracterizan a quienes entran al juego político, Maquiavelo sabe que el príncipe sólo podrá traicionarse a sí mismo si tiene una justificación moral. Así somos la mayoría de los seres humanos. ¿Y cuál es la justificación? En sus palabras: “Si los hombres fueran buenos, este precepto no sería correcto, pero- puesto que son malos y no te guardarán a ti su palabra- tú tampoco tienes por qué guardarles la tuya.” Analicemos cómo afectó el giro del león a la zorra que realizaron el recientemente electo Gabriel Boric y su contendor José Antonio Kast.

Si respondemos a la pregunta teniendo a la vista los resultados, está claro que Boric con un 55,90% acertó en su decisión de ser como la zorra. La astucia que lo llevó al poder consistió en entregarse a sí mismo. ¿A quién? A la vieja guardia concertacionista que disfrazó de bueno al joven de personalidad exuberante, revolucionaria y mesiánica. En la escena política surgieron entonces los titiriteros y ventrílocuos que, en dos semanas, cambiaron desde el peinado del candidato hasta su el discurso y actitud. No asistió más a debates en los que quedara expuesta su inmadurez, ignorancia e incapacidad. Tampoco hubo más intervenciones espontáneas. Donde podían instalar un telepromter con las respuestas, lo hicieron. En las pocas ocasiones en que debía pensar por sí mismo contaba con un estudio previo y exhaustivo de discursos articulados para llegar incluso hasta los oídos de sus más acérrimos enemigos con el venenoso engaño político. Dos ejemplos notables fueron su intento por amigarse con las Fuerzas de Carabineros y con el mundo religioso que el joven desprecia al punto de haber apoyado la violencia que dejó miles de carabineros heridos y decenas de Iglesias quemadas desde el 18 de octubre de 2019. La nota de humor involuntario se produjo cuando, en el marco de su supina ignorancia, habló de haber leído con mucha atención el Evangelio de San Pablo. Sin embargo, se diga lo que se diga, la estrategia funcionó y el revolucionario probó una docilidad ante la demanda por moderación que persuadió a muchos de una sensatez la cual estará a prueba desde marzo en adelante- cuando este joven sin título universitario que nunca ha trabajado fuera de los salones políticos-, asuma el cargo de Presidente de la República.

En el caso de Kast el abandono del león que rugía por una recuperación del orden público, de la libertad del mercado, por el fortalecimiento de la institucionalidad, de la familia y la libertad individual, no parece haber tenido ningún efecto positivo. Sobre todo, si consideramos que su votación es la misma que obtuvo el general Pinochet en el plebiscito de 1989. ¿Por qué el consejo de Maquiavelo funcionó con el joven revolucionario y no con el candidato de la cordura, la experiencia y la moderación?

Parafrasear la campaña de Bill Clinton (1992) parece ser la forma indicada de responder: es la cultura, idiota…

No hay un modo más claro de entender el resultado de las elecciones en Chile que reconociéndole la victoria a Antonio Gramsci. Es el filósofo italiano quien nos enseña que, en una sociedad con ciertos niveles de desarrollo, la guerra de maniobras promovida por Lenin es inútil. No es la captura del Estado el objetivo, sino la hegemonía cultural que legitima el poder del Estado. Una vez que la contrahegemonía ha logrado imponerse se torna necesaria la transformación del Estado. El cambio se produce desde el rol protector ante las invasiones externas y regulador de las interacciones de los ciudadanos a través del monopolio del uso de la fuerza y de la vigencia del Estado de Derecho, a la emergencia de un Estado cultural. Es así como el consentimiento espontáneo de las grandes masas se vuelca a favor de la izquierda totalitaria.

El análisis anterior, aterrizado al caso chileno, señala tres grandes transformaciones que parecían ir en la línea del modelo social de mercado y el desarrollo, pero terminaron por establecer las condiciones para el triunfo del discurso contrahegemónico. El aumento significativo de la cobertura en educación y la extensión de la jornada escolar completa parecía una buena solución para el analfabetismo y la necesidad de las mujeres de incorporarse al mundo laboral. Pero, lo que sucedió en realidad, fue que los jóvenes cortaron sus lazos con la familia y quedaron en manos de un currículum escolar diseñado por la vanguardia gramsciana. De ahí que hoy sea esa la generación que salió en masa a votar por aquel con quien se identifican. El segundo hito- los tres se entretejen en paralelo- fue la entrega que la derecha hizo a la izquierda de toda iniciativa artística y cultural. Como si el trato hubiese sido, “ustedes con la cultura, nosotros con los negocios”. Hoy, intentar desmantelar la captura que la extrema izquierda ha hecho de los recursos estatales y municipales a través del arte, la educación y la cultura es una tarea de proporciones titánicas. No sólo por el amiguismo y la red de privilegios que ha tejido con la derecha tradicional, sino además porque prácticamente no existen artistas que los reemplacen. Ello se debe a que, durante generaciones, las carreras universitarias asociadas al arte y a la cultura han estado en manos de la vanguardia que se ha preocupado eficientemente de extirpar cualquier brote de pensamiento libre. Finalmente, el tercer cambio cultural lo encontramos en la legitimación de la violencia como medio para la consecución de fines políticos. Fue la misma generación del Presidente recién electo, la que al olfato de las molotov, la destrucción y la sangre, mostró sus colmillos a la élite política y logró destronarla.

“Está cebado” dicen en el campo para referirse a depredadores que le han tomado el gusto a la carne fresca de los animales domésticos y se han aficionado a ella. Esperemos no sea el caso de la nueva generación que llega al poder en Chile convencida de que la violencia es parte del juego político.

Aquilofobia
Iván Vélez. https://gaceta.es/ 10 Enero 2022

Desde hace más de medio milenio, cada 2 de enero, la ciudad de Granada celebra la así llamada «Toma», nombre ciertamente impreciso, pues la capital nazarí no fue ocupada por la fuerza, sino que capituló después de arduas negociaciones que culminaron a finales de noviembre de 1491. Las capitulaciones garantizaban a los granadinos que así lo desearan, permanecer en su tierra conservando sus bienes, su religión, sus leyes y autoridades, e incluso su fiscalidad. Con todo acordado, siguiendo un esquema similar a los desplegados en la entrada a otras ciudades de al-Andalus, los reyes se dirigieron a la ciudad encabezando un fastuoso cortejo. La entrega de las llaves, que los pinceles de Pradilla dejaron sobre el lienzo a finales del siglo XIX, se produjo en el arenal del río Genil. Allí, Boabdil franqueó el paso a los cristianos a lo que dijo ser un paraíso. Mientras tanto, en la Alhambra, un soldado gritó desde la torre de la Vela: «¡Santiago, Santiago, Santiago; Castilla, Castilla, Castilla; Granada, Granada, Granada. Por los muy altos y muy poderosos señores don Fernando y doña Isabel, rey y reina de España, que han ganado esta ciudad de Granada y todo su reino por fuerza de armas de los infieles moros, con la ayuda de Dios y de la Virgen gloriosa, su Madre, y del bienaventurado apóstol Santiago, y con la ayuda de nuestro muy santo padre Inocencio VII, socorro y servicio de los grandes, prelados caballeros, hidalgos y comunidades de su reino!». Los disparos de la artillería y el sonar de las trompetas cerraron el discurso que así nos ha llegado a través de las crónicas de la época.

Festejada con júbilo en numerosos puntos de la Cristiandad, la jornada se institucionalizó con el correr de los años hasta adquirir unos perfiles propios que, pese a la introducción de ciertas modificaciones, conservaron su núcleo ceremonial y, por supuesto, su significado. Tanto es así, que durante la II República, los fastos se mantuvieron. En aquel tiempo, entre vivas a España, la República y Granada, sonaba el Himno de Riego y se hacía tremolar el Estandarte Real desde el balcón del ayuntamiento. Después, la marcha proseguía por las calles hasta llegar al monumento dedicado a Isabel I y a Cristóbal Colón, donde se les rendía homenaje.

Casi un siglo después, la celebración de la Toma de Granada constituye el primer hito anual de una serie de polémicas aparejadas a muy concretos episodios de nuestra Historia. Por lo que a Andalucía respecta, la Toma despierta enconos tan grandes como los que suscita el 12 de octubre, fecha en la que la izquierda andalucista, que se derrite ante la califal figura de Blas Infante ante la pasividad de la derecha gestionaria e igualmente blasinfantilista, blande el negrolegendario Nada que celebrar. A la habitual ausencia de la izquierda andaluza se sumó este año la de la derecha andalucista, que se desentendió por completo -no hay covid que por bien ideológico no venga- de la efeméride.

Dadas las circunstancias, la celebración de 2022 ha estado exenta de grandes polémicas. El contexto covidiano así lo ha determinado, con un gran recorte de aforos y la ausencia de actos en las calles de Granada, impidiendo así que estas se volvieran a convertir en el escenario de bochornosas imágenes que prueban hasta qué punto la sociedad española se encuentra fracturada en torno a un pasado común del cual es fruto. Décadas de propaganda hispanófoba, gran parte de ella financiada por nuestras administraciones, han conseguido que muchos españoles, ya andaluces ya vascos – el capitán Artieta fue el encargado de trasladar a África a Boabdil-, se sientan ajenos a un hecho histórico de la trascendencia del que se recuerda cada 2 de enero. Una desafección propiciada por el particularismo, por no decir aldeanismo, que preside el estudio autonómico de la Historia, capaz de embrutecer a las nuevas generaciones hasta el punto de confundir el escudo de los Reyes Católicos con el empleado durante el franquismo, el mismo que, por cierto, preside el primer ejemplar de nuestra Constitución. Una confusión capaz de desatar una visceral aquilofobia con la que algunos fantasean con combatir ardorosamente un mitificado y amenazante pasado siempre dispuesto a regresar.

Nebrija y el olvido de los humanistas españoles
Este 2022 se conmemora el aniversario del autor de la primera «Gramática» española y se publica una biografía sobre su figura en un momento en que se da la espalda a las humanidades
Javier Ors. larazon 10 Enero 2022

Nebrija emprendió su tarea intelectual y pedagógica para combatir la ignorancia que predominaban en los siglos XV y XVI en nuestro país y desterrar para siempre la secular incultura que había arraigado en la sociedad. Como explica Darío Villanueva, exdirector de la Real Academia Española, «fue un militante contra la barbarie cultural en la que vivía inmerso nuestro país» y se convirtió en la punta de lanza del humanismo procedente de Italia». Una prueba indiscutible de su resuelta vocación y su determinación para alcanzar la meta que se había propuesto es su propio nombre, que va más allá de un sencillo y corriente patronímico y supone una declaración de intenciones. Nació en realidad como Antonio Martínez de Cala, pero él adoptó el de Elio Antonio de Nebrija, por el que se le conoció y se le conoce en la actualidad. Una elección intencionada, alejada de los vórtices del capricho, la anécdota casual o la elitista arbitrariedad. «Su fórmula para salir del oscurantismo de esos tiempos era recuperar la gran tradición literaria y filosófica de Roma. Él se sentía orgulloso de haber nacido en una villa de la Bética, una de las primeras partes de Hispania en ser romanizada. Por eso mismo, tomó el nombre latino de Lebrija, la localidad donde nació, que fue un importante enclave romano, y adoptó el de Nebrija. El otro nombre que añadió es el de Elio, que no solo supone una referencia a esa civilización, sino también a la familia que dio dos emperadores al imperio: Trajano y Adriano. La construcción de su nombre fue un signo de su militancia, develador de en qué momento vivía sumida España», explica Darío Villanueva.

Este año se celebra el aniversario de Nebrija, que nació en 1444 y falleció en Alcalá de Henares en 1522. Fue el artífice del primer diccionario latino-español y de la primera «Gramática» castellana y, aunque esto suele dejarse de lado, la primera en Europa dedicada a una lengua vulgar. Dos hitos que bastarían para reivindicarlo como una de las personalidades más notables de su época en el Viejo Continente y en una de las inteligencias más adelantadas de su tiempo. Pero él, como el cardenal Cisneros, comparado por historiadores con Mazarino y Richelieu, impulsor de la «Biblia Políglota» y uno de los mayores reformistas de la iglesia (años antes que Lutero), han quedado relegados al igual que el resto del conjunto de humanistas españoles, sobre todo ahora cuando el pasado queda cada vez más orillados en los planes de estudio. «En España se leía con avidez todo lo que se escribía. Se imprimían los textos que se están descubriendo en Europa de los autores clásicos –comenta el historiador Alfredo Alvar–. En el siglo XV se edita a Plutarco, Cicerón, Virgilio... Los libros no están prohibidos, están libres de impuestos desde tiempos de los Reyes Católicos y se distribuyen, venden, prestan, se copian y se sintetizan. Se hacen enciclopedias de citas, igual que en Venecia o Lyon. Hay una producción de libros ingente. Las ideas van y vienen también a través de epistolarios. En España existió en ese momento, sin lugar a ninguna duda, una auténtica república de las letras y una comunidad de ideas y de pensamientos».

Un sentido crítico
Para él, sin embargo, estas aportaciones permanecen arrinconadas y nadie les presta atención, al contrario de otros episodios menos gloriosos. «Lo que hacen los humanistas españoles es recuperar los clásicos y aplicar un exagerado sentido crítico al saber. Es una pena lo que está sucediendo. En el decreto de la enseñanza de historia se anula todo lo que es anterior al mundo contemporáneo. Lo que está ocurriendo es rocambolesco. La izquierda dicta este decreto educativo y los de extrema derecha se dedican a hablar de las glorias nacionales ¡de los tercios! Es cierto que fueron ejércitos victoriosos durante 150 años, pero si te pones a recontar las cosas que no funcionaron en ellos, puedes hacer una demolición. Tuvieron luces y sombras... Los políticos actúan así porque no se han aproximado a la historia. No se ha construido la historia en nuestro país con el sosiego necesario».

La relación de España con su pasado y la leyenda negra, que con el revisionismo de algunos sectores ideologizados vuelve a emerger con fuerza, y la crítica continua por parte de los nacionalismos de la historia conjunta, ha hecho que muchos de los logros que se alcanzaron queden marginados y vayan perdiéndose. Pocos recuerdan que Francisco Suárez aseveró que los hombres no son siervos de nadie, nacen libres y que, en caso de que un señor no actúe con justicia, ellos están legitimados a deponerlo. Una línea de pensamiento que suscribía Francisco de Vitoria, que dio a luz el llamado Derecho de Gentes cuando afirmó que los nativos que habían encontrado en América eran igual que los españoles, poseían derechos y eran dueños de sus tierras. Sus críticas contra los abusos fueron escuchadas y dieron pie a las Leyes de Indias, respaldadas por Carlos V en 1542. Gabriel Vázquez apoyó el Derecho Natural y Diego de Covarrubias reflexionó sobre los bienes privados y la economía aportando nociones de compromiso moral de claro acento moderno. «Todo este sentido ético, religioso y político sobre la conquista de América arrancó del Codicilo de Isabel de Castilla, que consideraba vasallos a los indios y eso obliga a tratarlos igual que a los demás. El resto es gente que se salta la ley, porque hay que entender que el codicilo de un rey es ley. Todos los pronunciamientos a lo largo del siglo XVI, de Fernando el Católico o Carlos V, está siempre presente el “Ius Gentium”, derechos de gentes, hoy conocido como derechos humanos», puntualiza Alfredo Alvar.

La biografía «Antonio de Nebrija o el rastro de la verdad» (Galaxia Gutenberg), de José Antonio Millán, ha recuperado a este humanista español con motivo de su aniversario y reivindica sus aportaciones. Darío Villanueva, patrono de la Universidad Nebrija, que este año conmemorará su memoria, insiste en subrayar que «en la importancia de su humanismo, lo que resulta fundamental, es que lo hace través de la filología. El estudio de la lengua es la base de la ilustración humanista. A partir de ahí viene un trabajo doble, gramatical y lexicográfico, siempre partiendo del latín. Lo que le caracterizaba era que el estudio del latín era el fundamento de la culturalización de un país bárbaro. Su “Gramática” castellana, la primera de una lengua vulgar europea, viene después de un diccionario latino, que tuvo un importante éxito editorial. Es un militante de la culturalización humanística de España a través de la lengua latina y la lengua castellana».

La batalla contra la ignorancia
Darío Villanueva no evita resaltar la contradicción existente hoy en día entre un hombre que soñó con sacar de su analfabetismo y desterrar de España la incultura y el olvido en el que están sumidos hoy los hombres que trabajaron en esa tarea: «No quiero ser catastrofista, pero asistimos con estupefacción y disgusto al abandono en el sistema educativo de las humanidades, que están perdiendo espacio de manera brutal. También existe un desdén y un desprecio hacia el castellano. Hoy se pretende someter la lengua a pulsiones ideológicas, modificarla de manera grotesca, como si un idioma no fuera la decantación de varios siglos y no tuviera un espíritu propio, que se plasma en su gramática. Nunca ha habido tantos medios al servicio de la educación pública, pero eso se derrumba desde al desprecio hacia la lengua y desde que se considera que se puede decir cualquier cosa en aras de un interés superior».

Villanueva comenta también con resignación que «estamos en una sociedad dominada por la barbarie de la ignorancia. Los humanistas querían corregir esto a base de reconocer el saber de los antiguos, la lengua latina y el conocimiento del castellano. Hoy, este empoderamiento de la ignorancia existe, hay que denunciarlo y esto da actualidad a Nebrija y lo que hizo hace 500 años. Él ya apuntaba a estos males. En este momento, el auge de la ignorancia está ahí. Deberíamos aprovechar a Nebrija y decir las cosas como son, no mordernos la lengua y tomar ejemplo de lo que hizo, aunque a la altura y circunstancias de nuestra época».

UN PENSADOR INDEPENDIENTE
«Antonio de Nebrija o el rastro de la verdad» (Galaxia Gutenberg), de José Antonio Millán
Jesús FERRER

Con la celebración este año del V Centenario de la muerte del humanista español Antonio de Nebrija, se presenta una excelente oportunidad para reivindicar su relevancia intelectual que, aunque reconocida y estudiada, requiere acaso una actualización de su inmensa labor filológica y erudita. A ello contribuye decisivamente la biografía a cargo del lingüista José Antonio Millán «Antonio de Nebrija o el rastro de la verdad», una semblanza profunda y divulgativa a la vez, amena y rigurosa en su acercamiento al autor de la primera «Gramática» sobre la lengua castellana (1492). Esta es, como advierte su autor en palabras preliminares, una biografía intelectual, donde se detalla la formación académica del biografiado en las universidades de Salamanca y Bolonia, núcleo esta del clasicismo renacentista; su acercamiento a las culturas musulmana y judaica; su interés por la cosmografía de la época; o su intervención en la ambiciosa «Biblia Políglota», bajo el auspicio del cardenal Cisneros. Todo ello sin obviar significativas incidencias personales, como su enfrentamiento con la Inquisición, que pretendía una traducción e interpretación de los textos sagrados a cargo de teólogos, en lugar de filólogos; o vertientes de más íntima cotidianidad, como cuando se refiere así Nebrija a su matrimonio y pérdida consecuente de la condición clerical, viviendo ahora de su exclusiva dedicación docente: «Después de casado y habidos hijos había perdido la renta de la Iglesia ni pudiese ya vivir de otra parte sino de aquel escolástico salario». Nebrija, como se destaca en estas páginas, tenía a la Gramática como base de todas las ciencias y urdimbre de los mecanismos del lenguaje, fijó las categorías gramaticales como prácticamente las consideramos en la actualidad, y el magisterio y ascendencia del latín sobre las lenguas romance, defendiendo asimismo el factor identitario de la lengua castellana. A este respecto se contextualiza, acudiendo a la mentalidad sociocultural de la época, su conocida frase de que «siempre la lengua fue compañera del Imperio». El biografiado es situado aquí en la mejor tradición del humanismo español, junto a Alfonso y Juan de Valdés, Juan Luis Vives o Ginés de Sepúlveda, y bajo la influencia todos ellos del pensamiento erasmista. Marcel Bataillon, en Erasmo y España, perfila a Nebrija como «un independiente», y ciertamente lo fue en la firme defensa de sus convicciones filológicas, avaladas por una sabia erudición de la que aún tenemos mucho que aprender.
Lo mejor
La acertada combinación entre claridad expositiva y precisión investigadora
Lo peor
Difícil señalar un rasgo negativo en este libro de modélica resolución

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¿Está enferma la sociedad española?
Rosa Díez. okdiario 10 Enero 2022

Cuando falta mucho tiempo para que se celebren las elecciones, las encuestas son únicamente un indicador de opinión que no siempre se transforma en voto. Pero el hecho de que haya millones de españoles que digan que si hoy fueran a votar elegirían la papeleta del PSOE y votarían a Sánchez Castejón es un indicador que apunta la gravísima enfermedad moral que aqueja a la sociedad española.

Si se confirmaran estos sondeos, deberíamos llegar a la conclusión de que ha tenido éxito la estrategia desplegada por Zapatero primero y por Sánchez después de convertir a la derecha en la enemiga mortal de la democracia y de fraccionar a España entre derechas e izquierdas, atribuyendo a las derechas todos los males y a las izquierdas todas las virtudes. Basta con calificar a un partido como “de izquierdas” para que en el imaginario colectivo -que han construido la PSOE y sus medios afines, toda la prensa pringada y concertada que vive de las subvenciones y favores del poder- comience a cantar sus bondades. Así es como Otegi y Bildu (o cualesquiera de sus marcas) han sido convertidos en partidos y hombres “honorables”, “con sentido de Estado”, gente “buena”, gente “anticipada a su tiempo”, gente “valiente” con la que es “un honor y una responsabilidad” que el PSOE alcance acuerdos de gobierno. En esa misma dinámica, los golpistas catalanes han sido acreditados como “de izquierdas de toda la vida”. Y la extrema izquierda bolivariana y comunista ha alcanzado la categoría de socios de coalición con los que se puede dormir a pierna suelta.

Por contra, es suficiente con calificar a un partido –o a una persona o colectivo social- como “de derechas” o de “extrema derecha” para que nadie analice sus actos o su historia y sea desterrada automáticamente al infierno, pues a partir del momento en el que las huestes mediáticas del PSOE comienzan a difundir el calificativo “denigrante” que el caudillo Sánchez les ha colocado para justificar sus pactos con los enemigos jurados y mortales de la democracia, esas personas u organizaciones políticas o sociales merecerán todo tipo de condenas y descalificaciones, y serán situados como enemigos para los millones de mentecatos que han comprado al PSOE la mercancía averiada de que lo importante es ser “de izquierdas” y que ser demócrata es secundario.

Se podría decir que el slogan acuñado en tiempos de la dictadura franquista para tratar de justificar nuestro hecho diferencial –no había elecciones libres, los partidos políticos y los sindicatos no eran legales, no éramos una democracia al uso, éramos ‘diferentes’…- le sirve a Sánchez para eludir todo tipo de control democrático y para perpetrar todo tipo de tropelías exhibiendo el fetiche de que lo hace en nombre de “la izquierda”.

Sánchez aún no puede prohibir las elecciones, ni los partidos políticos de la oposición, ni la prensa no concertada o directamente asalariada, ni puede suprimir directamente la separación de poderes, no puede cerrar por tiempo indefinido el Parlamento, no puede eludir para siempre los debates sobre el Estado de la Nación… pero puede justificar todo el déficit democrático que está acumulando España bajo su mandato utilizando el mantra de que todo lo que hace –desde sus alianzas anti sistema hasta sus decisiones claramente antidemocráticas de asalto al poder judicial- es consecuencia del peligro que supone “la ultraderecha”. La falacia de la pretendida supremacía moral de la izquierda de que hace gala el sanchismo y este vergonzoso socialismo que hoy representa el PSOE les permite justificar cualquier decisión; y quienes lo critican son inmediatamente expulsados de la España oficial, la del ordeno y mando, la del ejercicio incontrolado del poder que Pedro Sánchez y los suyos ejercen de facto.

Y así hemos llegado a una situación en la que pareciera que el Gobierno tiene bula para cometer todo tipo de arbitrariedades, pues parecen salirle gratis todos sus actos por muy dañinos, vergonzosos o escandalosos que resulten para el interés de los ciudadanos o para el buen nombre de nuestro país y sus instituciones.

Ninguna sociedad decente y sana del mundo permitiría que un gobernante apoyara en organizaciones políticas que han demostrado ser enemigas de la democracia y que aún hoy están juramentadas –y lo dicen abiertamente- para destruir el orden constitucional. Ninguna sociedad democrática y sana del mundo permitiría que un gobierno sacara adelante sus políticas mercadeando con los derechos y libertades de todos sus ciudadanos.

Ninguna sociedad democrática y sana del mundo consentiría que siguiera en el Gobierno ni un minuto más un presidente que no protege a los ciudadanos que son perseguidos, humillados y amenazados por exigir que se respeten sus derechos fundamentales, el de moverse libremente por su territorio y/o utilizar la lengua común sin ningún tipo de restricciones o penalizaciones. Ninguna sociedad democrática y sana del mundo le perdonaría a ese presidente que estrechara alianzas con los verdugos de derechos y libertades.

Ninguna sociedad democrática y sana del mundo permitiría que un partido de gobierno apoyara en las calles a los asesinos en serie que mataron a 857 españoles intentando impedir que en su país triunfara la democracia.

Ninguna sociedad sana y decente del mundo permitiría que se destinara ni un euro público más a los sindicatos “de clase” que han salido a las calles de Navarra y el País Vasco a defender a los asesinos en serie y en Cataluña a defender a quienes persiguen a los demócratas catalanes que exigen se respeten sus derechos de ciudadanía.

Ninguna sociedad sana y decente del mundo permitiría que siguiera al frente del Gobierno un tipo que ha falsificado la tesis doctoral y su currículum.

Ninguna sociedad sana y decente del mundo consentiría que el presidente de su gobierno viajara a los congresos de sus partidos, a los cumpleaños de sus amigos, a la boda de sus primos… en avión oficial. Y no duraría ni un minuto en el gobierno si, además, declarara secreto oficial el importe de sus gastos.

Ninguna sociedad decente y sana le daría una segunda oportunidad a un tipo que se ha atrevido a calificar como “una oportunidad” la pandemia que se ha llevado la vida de más de cien mil compatriotas.

Ninguna sociedad sana del mundo permitiría que siguiera en su cargo un ministro que ha afirmado en una entrevista en un diario extranjero que su país “exporta carne de mala calidad y de animales maltratados”. No le daría tiempo a dimitir, pues sería cesado de forma fulminante por el Primer Ministro. Y me atrevo a decir que el susodicho no podría pisar las calles de su país sin riesgo a que su conducta fuera afeada de forma contundente y reiterada por los ciudadanos.

Mi conclusión es que la sociedad española está enferma, que el virus del frentismo y de la degeneración democrática cultivado por el PSOE desde los tiempos de Zapatero ha sido liberado y extendido con una enorme precisión y sin ningún tipo de escrúpulo por Sánchez Castejón en alianza con los enemigos tradicionales de la democracia. Nuestro hecho diferencial como sociedad es que parecemos no tener el cuajo suficiente para enfrentarnos con el mal para defender la Nación de sus enemigos.

El sanchismo, como la psicopatía, no tiene cura. Y cuando atesora el poder de la mano de la izquierda reaccionaria, de los golpistas y de los defensores y representantes de terroristas, se convierte en un peligro para los derechos de los ciudadanos y para el propio sistema democrático. Pero el culpable de esta situación, de esta sociedad enferma que parece incapaz de reaccionar ante el peligro, no es solo Sánchez: es el PSOE y el tacticismo de sus líderes regionales, atrapados en la trampa que les ha servido el todopoderoso caudillo de “izquierdas versus derechas”, el que ha permitido que lleguemos a una situación en la que se ha instalado entre nosotros el virus de la ruptura entre españoles que nos llevó en el pasado a una confrontación civil.

Sólo una sociedad enferma olvida su historia. Sólo una sociedad enferma puede dar una nueva oportunidad a un gobernante borracho de ambición de poder y ayuno de todo tipo de escrúpulos y limites democráticos. Estoy convencida de que somos mayoría los españoles que no aceptamos que la desidia y la desmovilización democrática se haya convertido en una enfermedad crónica en España. Que haya un enfermo al frente del Gobierno no significa que debamos aceptar que lo normal es que enfermemos todos. Los psicópatas no tienen cura; pero la psicopatía no es contagiosa y nadie está condenado a permitir que uno dirija su destino.

La dictadura del catlán
Armengol desoye al Supremo y mantiene la enseñanza 100% en catalán en su proyecto de Ley de Educación

Miquel Ángel Font. okdiario 10 Enero 2022

El Parlament balear inicia esta semana la última fase para aprobar la Ley de Educación con el debate en ponencia de las enmiendas presentadas por los distintos partidos políticos y lo hace tras la sentencia del Tribunal Supremo referente a Cataluña que obliga a impartir el 25% de la enseñanza en español. El proyecto balear contempla la inmersión lingüística en catalán y el Govern de izquierdas que preside la socialistas Francina Armengol no modificará este aspecto de la ley a pesar de la sentencia del Supremo.

El pacto de izquierdas de Baleares que forman PSOE, Més y Podemos no aceptará la mayoría de enmiendas presentadas por la oposición sobre la lengua a pesar de que la Ley de Educación de Baleares eleva a rango de ley el Decreto de Mínimos que obliga a impartir el menos el 50% en catalán y que considera que esta lengua es la única vehicular de enseñanza en Baleares.

En principio el PSOE parece dispuesto a aceptar la enmienda del PP para que tanto el español como el catalán sean consideradas lenguas vehiculares y estaba dispuesto a suavizar la imposición del catalán con la única finalidad de evitar conflictos judiciales. A la hora de las vedad, los secesionistas de Més, socios de Armengol, han impuesto su criterio y no hay cesiones al español. Se mantiene la inmersión lingüística en catalán que ya practican la mayoría de centros públicos de las Islas.

El principal partido de la oposición, el PP, ha presentado cuatro enmiendas en relación a la enseñanza en catalán. Según explica la diputada Marga Durán, en la primera enmienda se solicita que tanto el catalán como el castellano sean consideradas lenguas vehiculares. En otra enmienda se pide la defensa de las modalidades lingüísticas de cada isla por encima del catalán estándar.

El PP también pide en sus enmiendas acabar con la inmersión lingüística y que haya un equilibrio entre el catalán y el español. En este aspecto la enmienda del PP va más allá de la sentencia del Supremos y exige el 50% de las horas lectivas en español.

El Govern, sin embargo, insiste en mantener la enseñanza en catalán y no se siente aludido por la sentencia del Supremos. En el pleno del pasado día 1 de diciembre, la presidenta Armengol ya anuncio que seguirá imponiendo el catalán en los centros de enseñanza. Lo mismo hizo semanas antes el conseller de Educación, el socialista Martí March. La presidenta del Ejecutivo balear, aclaró que el Supremo había emitido una resolución, «que no una sentencia», después de haber desestimado un recurso que había planteado la Generalitat. La dirigente socialista subrayó que la decisión del Alto Tribunal «no crea jurisprudencia».

Hay jurisprudencia
La asociación de profesores Plis Educación ha demostrado que el argumento de Armengol es falso. Plis sostiene que «es imposible que Armengol ignore la jurisprudencia que avala el mínimo del 25%, no solo porque sus asesores jurídicos se lo habrán hecho saber, si no, sobre todo, porque el Defensor del Pueblo comunicó al propio Conseller de Educación, Martí March, que existe tal jurisprudencia».

Plis recuerda que el 16 de diciembre de 2020, el Defensor del Pueblo comunicó a la Conselleria de Educación de Baleares esta jurisprudencia. Esta respuesta queda recogida en el expediente 20015519, en que responde a una queja presentada por la asociación Plis Educación ante el hecho de que los proyectos lingüísticos de Baleares no recogen un mínimo del 25% de horas lectivas en castellano, como está dictado por jurisprudencia.

El Defensor del Pueblo dice de forma tajante: “También el alto tribunal atribuyó a las comunidades autónomas la competencia para determinar la proporción razonable de la enseñanza en lengua castellana y en la lengua oficial de la comunidad autónoma. Un criterio de razonabilidad que ha terminado fijando finalmente el Tribunal Supremo, con un mínimo del 25% para la enseñanza en castellano».

Plis recuerda también la sentencia de 16 de diciembre de 2021 del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña a la que ha dado firmeza el Tribunal Supremo en noviembre de 2021, donde dice, en sus fundamentos jurídicos, lo siguiente: «En el análisis de los casos individuales planteados hasta el momento la jurisprudencia de este mismo Tribunal y la del Tribunal Supremo ha establecido que, con independencia de que el modelo admita flexibilidad en función de las circunstancias, existe un mínimo por debajo del que no se puede entender que el uso vehicular de la lengua alcance la condición de normal dentro del sistema, en este sentido se ha fijado un uso vehicular mínimo del 25% de las horas lectivas».

El muro del Govern contra el 25% de castellano, denunciado a la justicia
Dos entidades llevan el blindaje de la Generalitat de Cataluña a los profesores y claustros que desobedezcan las sentencias por la enseñanza bilingüe
Ignasi Jorro. cronicaglobal 10 Enero 2022

El blindaje del Govern a los profesores y claustros que hagan caso omiso de las sentencias que promueven la enseñanza bilingüe en Cataluña ha terminado ante la justicia. Convivencia Cívica Catalana y Hablamos español han recurrido el acuerdo del Ejecutivo catalán que arropa a los profesores y claustros que desobedezcan el mandato judicial para educar en las dos lenguas en la región.

En una nota pública, las dos entidades han anunciado hoy que han interpuesto recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) contra un pacto que contempla el uso de todos los medios jurídicos que la Generalitat tenga "a su alcance" para preservar la inmersión monolingüe en las escuelas catalanas.

"Incumplimiento de sentencias"
Las agrupaciones denunciantes alertan de que el citado pacto fomenta el "incumplimiento de las sentencias" tanto del Tribunal Supremo como del propio TSJC sobre la enseñanza en Cataluña.

Lo que es más, Convivencia y Hablamos español creen que la toma de posición del bipartito "ampara conductas manifiestamente ilegales". Supone, asimismo, una "amenaza a las entidades que defienden el bilingüismo, utilizando la administración autonómica para fines particulares de ERC". Con la resolución publicada en el Diario Oficial de la Generalitat (DOGC), la Administración autonómica se aleja de "la imparcialidad que se exige a la administración pública en un Estado de Derecho", tal y como alertan ambas organizaciones de defensa del bilingüismo en su recurso.

"Ataque al Estado"
A este respecto, las dos plataformas tildan de "gravísimo" que la Administración autonómica utilice recursos públicos para "amenazar​ a las entidades que defendemos los derechos de los castellanohablantes con acciones de todo tipo". El acuerdo de Govern, subrayan, contempla "pagar la defensa de aquellos que decidan incumplir sentencias firmes". Con ello, consideran que se perpetra "un grave ataque contra el Estado de Derecho".

En este escenario, las dos entidades hacen hincapié en que se debe declarar la "nulidad" del acuerdo. El recurso al TSJC, avanzan, es un "paso previo" a exigir responsabilidades de los gobernantes en Cataluña si se destinara "dinero público para financiar el incumplimiento de las sentencias o coaccionar a las entidades que defendemos los derechos de los castellanohablantes en Cataluña".

Dictadura Lingüística
La Generalitat gasta 14 millones de los fondos Covid en que los robots entiendan y respondan en catalán

Pelayo Barro. okdiario 10 Enero 2022

El Gobierno de Pere Aragonés tiene un plan para que las máquinas se plieguen al catalán. Lo denominan el «Proyecto AINA» y busca que los robots y asistentes de voz que están presentes en cada vez más dispositivos y vehículos entiendan y respondan en catalán. El plan cuenta con una inyección económica cercana a los 14 millones de euros a cargo de los presupuestos NextGenerationEU, los fondos de la Unión Europea para reparar la factura provocada en la economía por la pandemia del coronavirus.

Esta nueva línea de acción depende de la Consejería de Políticas Digitales y Administración Pública, en manos del consejero Jordi Puigneró. Tal y como ha advertido Puigneró ante el Parlament catalán, este año se impulsará ese «Proyecto AINA» para lograr avances en el uso de la lengua por parte de sistemas informáticos y robots de todo tipo.

El consejero lo ejemplificó explicando que, en ocasiones, sus colaboradores le envían mensajes en castellano por un motivo concreto: los asistentes de voz de los vehículos no entienden el catalán ni tampoco lo reproducen. Puigneró prometió que, con AINA, eso cambiará.

Coches que no entienden catalán
«Yo tengo colaboradores que todavía hoy conduciendo me envían mensajes en castellano porque el interpretador de voz del coche no entiende el catalán y, por tanto, tenemos una capacidad y voluntad de que esto no sea así», ha prometido Puigneró ante el Parlament.

La pieza clave de este proyecto está en el Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona, donde se ubica un potente ordenador basado en inteligencia artificial llamado MareNostrum. Desde finales de 2020 está creando recursos digitales para cualquier empresa o desarrollador informático que quiera incorporar gratuitamente el catalán a sus asistentes de voz y sistemas robóticos.

Fondos Covid de la UE
Según Puigneró, su departamento lleva «un año trabajando en un proyecto para que las máquinas también entiendan el catalán». La financiación del proyecto proviene directamente de los fondos NextGenerationEU, que aportan al plan 13,5 millones de euros. Es decir, que el dinero con el que Cataluña busca imponer el catalán también a los robots y asistentes de voz bebe directamente de la fuente de las ayudas que Bruselas ha destinado a España para reparar los daños provocados en la economía por la pandemia del coronavirus.

La Generalitat incluyo este proyecto dentro de las propuestas elevadas al Gobierno de Pedro Sánchez, a través de un documento elaborado por la Comisión para la elaboración del Plan para la reactivación económica. Esos proyectos giran en torno a varias áreas, denominadas economía para la vida, transición ecológica, transformación digital, sociedad del conocimiento y vectores transversales.
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