AGLI Recortes de Prensa   Viernes 14  Enero  2022

Sun Tzu en el siglo XXI
Rafael Bardají. https://gaceta.es  14 Enero 2022

Nunca me ha gustado la arrogancia en la política. Pero el desprecio al adversario, fruto de la arrogancia de creerse mejor que ninguno, me parece un error letal. Tras la caída de la URSS en 1991, todos los liberales corrieron a sentenciar la muerte del comunismo, huérfano de patria, con una China camino del capitalismo de Estado, se decía, y con unos partidos políticos que no convencían a nadie medianamente sensato. Pero aquí estamos, con un ministro como Garzón, a quien se debería juzgar por traición a España, que no puede ser cesado precisamente porque es comunista y los comunistas tienen una importante cuota en el Gobierno de Pedro Sánchez. Por no mencionar otros avances de la izquierda, sobre todo en las Américas, de Norte a Sur. Y, desde luego, China no ha evolucionado hacia una democracia liberal. Al contrario, al amparo de la pandemia, las democracias liberales se parecen cada vez más a la vigilante y totalitaria China.

Al comienzo de la crisis de 2008, los neoliberales afirmaban que no había que exagerar, que su alcance y profundidad no se podían comparar al crack del 29, pero al final tuvieron que recular y abogar por medidas de intervención estatales nunca antes vistas. El famoso Quantitative Easing, esto es, imprimir y repartir dinero a mansalva para mantener a flote el tejido financiero no sólo iba contra la lógica liberal de la responsabilidad empresarial, sino que otorgaba nuevos poderes al Estado vía sus bancos centrales. Es más, buena parte de la inflación que se acumula en estos momentos, si nos atenemos a la teoría clásica, se debe al exceso de dinero en circulación. Y todo arranca de haber subestimado la crisis en sus comienzos.

Por no hablar de la pandemia. El desconocimiento inicial sumado al miedo que se esparcía desde el Gobierno a través de los medios de comunicación llevó a un estado de shock paralizante que, mientras ha durado, fue aprovechado por todos los dirigentes para imponer políticas y medidas que, en la mayoría de los casos, poco tenían que ver con la preservación de la salud publica y sí con el deseo de mantenerse en el poder a toda costa. El caso español resulta paradigmático. Iglesias se colaba en el CNI, Sánchez violaba la Constitución para que el Parlamento no pudiera controlar sus actos, La Moncloa discriminaba -y sigue discriminando- a Madrid, isla de relativa libertad y polo de oposición al Gobierno socialcomunista de España, y la posverdad, de la que tanto se acusaba a Trump, pasa a ser mentira descarada y permanente, al servicio de Sánchez. El no se atreverán, de los bienpensantes constitucionalistas, se ha visto barrido por todas las tropelías que Pedro Sánchez está dispuesto a cometer para seguir disfrutando del Falcon el mayor tiempo posible. Porque, como decía el anuncio, él cree que se lo merece. Y es que la derecha española es sumamente ingenua frente a la crueldad y desfachatez histórica de la izquierda.

Por eso me veo en la obligación de traer a colación al general y genio de la estrategia chino, Sun Tzu, autor de su magnífico «Arte de la Guerra». De Clausewitz siempre se conoce aquello de «la guerra es la política por otros medios”; de Sun Tzu, «conoce a tu adversario y a ti mismo y serás invencible. Si no te conoces a ti mismo ni a tu oponente, serás derrotado en cada batalla». ¿De verdad conocemos a nuestros adversarios? A nivel internacional, rotundamente no. Y a nivel doméstico, me temo que tampoco. Y esa es la razón por la que nos van ganando. Para nuestra izquierda actual, la política es la guerra por otros medios, invirtiendo a Clausewitz. Su objetivo es la derrota y eliminación total de cualquier adversario, por los medios que sea. Por eso se acusa de anticonstitucionalismo e incitación al odio a la fuerza política más constitucional que hoy existe, Vox. Por eso amenazan con ira y fuego e incendiar las calles si perdiesen las elecciones. Y por eso manipularán lo que haga falta para no resultar vencidos en las urnas. Si no tenemos en cuenta su verdadera naturaleza y les miramos por encima del hombro, convencidos de que les vamos a ganar jugando como señores, jamás echaremos a estos truhanes del poder.

Palabrería de la ministra comunista de Trabajo
Jesús Salamanca. diariosigloxxi 14 Enero 2022

Yolanda Díaz no sabe cómo apuntarse tantos con la mal llamada reforma laboral. Es una simple contrarreforma y, posiblemente, ni siquiera eso pueda decirse. Apenas unas pinceladas sueltas sobre la reforma laboral de 2012 que tanto empleo generó y alabanzas cosechó en la Unión Europea. Lo mismo le da decir a la ministra eso de «hacemos cosas chulísimas, pero no las sabemos transmitir» que, aprovechando la rueda de prensa a la salida del Consejo de ministros, soltar que «Hoy es uno de los días más importante del Gobierno y de esta legislatura». Y eso sin hacer nada de valor. ¡No tiene abuela! ¿Qué se inventaría esta desnortada señora si hubiese aprobado el Consejo algo importante para la ciudadanía?

Las pinceladas de la contrarreforma aún no sabemos si entrarán en vigor. Lo que sí tenemos claro es que, en caso de aprobarse, dañarán el normal desenvolvimiento y convivencia en las empresas. Lo mismo Yolanda que Pedro Sánchez parecen cortados por el mismo patrón: ambos alardean de crecimiento del empleo y la ministra va más allá: «Somos ejemplo a seguir en toda Europa».

No sé si la ministra de Trabajo y vicepresidenta de Economía Social puede ser más ignorante, pero más torpe e incauta es difícil. Y lo ha hecho el día después de que la Unión confirmara que España ha registrado en los últimos meses los peores datos de la UE, incluso retrasara la recuperación a 2023 o 2024. La prensa económica especializada dice que «si miramos más allá de nuestras fronteras, el panorama laboral español es dramático».

En esa línea está el último informe del Eurostat. En noviembre de 2021, España encabezaba el desempleo en todos los países de la Unión Europea. Y no es que fuera casual. Nuestra tasa de paro en ese mes superaba el 14%; es decir, España duplicaba la media de la zona euro que estaba en el 7,3%.

Yolanda Díaz sigue insistiendo en su política de mentiras desnudas. Insiste en la «precariedad laboral» de la reforma de Rajoy en 2012. Seguramente formará parte de su programa para la plataforma que pretende lanzar no se sabe cuándo. Pero nada dice del empleo juvenil en la actualidad: uno de los grandes fracasos y frustraciones de este Gobierno «Frankenstein» enfrentado e hipotecado. Sépase que el empleo juvenil se redujo mucho en la Unión Europea el año pasado y llegó al 15,4%.España mira al tendido con «la Yoli» y Sánchez.

Hablar de empleo juvenil en España es hablar de desastre económico. Este Gobierno no se ha molestado en regular el empleo para los jóvenes. España tiene una tasa del 30,4% de desempleo juvenil. Únicamente nos supera Grecia que se va al 40% (los años de Tsipras en el Gobierno fueron escandalosos en todos los sentidos y siguen con el Gobierno de Kyriakos Mitsotakis, de Nueva Democracia). Según veo, ahora mismo en la UE tenemos casi 3 millones de jóvenes con menos de 25 años que están en el paro. Y de ellos, son 540.000 los parados que viven en España, un 18%.

Hace meses que Europa registra descensos del paro, incluso ha alcanzado las tasas prepandemia. Es significativo quelas políticas seguidas por el Gobierno socialcomunista han frenado todos los impulsos de mejora. España aún no ha conseguido ponerse a la altura de febrero de 2020 (el desempleo era 13,9%). Desde esta fecha hasta noviembre de 2021 el paro ha crecido en cerca de 106.000 personas y el montante global, aunque con trampas gubernamentales para poder bajar las cifras, era de algo más de 3.300.000 personas sin trabajo. Los datos reseñados son de Eurostat.

En España estamos lejos de los datos que presenta Europa, por lo que la actitud alabanciosa de la ministra de Trabajo y «Desprecio Social», Yolanda Díaz, asentada en la mentira y en la torpeza, no es más que bazofia. No por casualidad su apodo más extendido es «Antoñita la Fantástica». Tras las huecas palabras de la vicepresidenta comunista -- falsificadora de su currículum--se esconde una contrarreforma que ata las manos a las empresas, dificulta y encarece la contratación y restringe el despido; todo ello entorpeceburdamente la necesaria ductilidad empresarial y laboral que conllevaunaimprescindible competitividad.

En fin, su palabrería esconde simple degeneración política, nulo interés por el empresariado, desidia hacia el trabajador y el mundo laboral, además de falsedad de los datos que aporta. Si no reconoce que la reforma de 2012 rebajó la tasa de paro del 26,3% al 14,1%, entonces su actitud borreguil y pollina la descalifican como ministra de Empleo y debería volver a su trabajo de abogada laboralista, donde haría menos daño.

Ah, por cierto, Yolanda Díaz debería besar por donde pise Fátima Báñez, tanto por la labor que realizó con la reforma laboral de Rajoy como por el silencio respetuoso que guarda desde su puesto actual como presidenta de la Fundación CEOE.

La exministra, Fátima Báñez, dispone de datos y argumentos para «estrellar» contra la chulería y la ineficacia la insulsa palabrería y las «cositas importantes» de la ministra comunista y toda la contrarreforma de CC.OO.

Sánchez pone al sector pesquero en la diana de su cruzada ‘ecochorra’
OKDIARIO 14 Enero 2022

Si Alberto Garzón ha montado la mundial con sus polémicas declaraciones sobre la carne de las macrogranjas, la que se avecina con la «pesca sostenible» es de aurora boreal. El objetivo del Gobierno socialcomunista es aplicar los criterios de la Agenda 2030 ecologista al sector pesquero, asunto que Pedro Sánchez considera prioritario y quiere que se apruebe este mismo año.

De la carne al pescado, la izquierda ha entrado en trance con la sostenibilidad y pretende obligar al sector al «cumplimiento de reglas relativas al rendimiento máximo sostenible, lo que supone vincular la actividad pesquera con la conservación de los «stocks» biológicos de las especies, la prohibición de los descartes de las capturas a bordo o la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada». El impulsor de este plan no es el Ministerio de Consumo de Alberto Garzón, sino el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación del socialista Luis Planas.

El Ejecutivo apuesta por una ley de restricción de la pesca para evitar las explotaciones que alteran «un desarrollo económico equilibrado». El texto es una oda a la cursilería, pues buscar «reforzar la pesca sostenible como una herramienta esencial que permita alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas y la Gobernanza de los Océanos, así como la función social y económica de la pesca logrando un desarrollo económico equilibrado”.

Y es que la Agenda 2030 quiere «conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible», porque «la humanidad tiene que ser capaz de conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos». Los mismos planteamientos utilizados por Garzón para la carne, los quiere aplicar el Ejecutivo a la pesca: «La ampliación del conocimiento sobre el enfoque ecosistémico de la pesca y el apoyo a la pesca artesanal», lo que, traducido, significa que se impondrán fuertes restricciones a la explotación pesquera porque «los subsidios a la pesca están contribuyendo al rápido agotamiento de muchas especies y están impidiendo los esfuerzos para salvar y restaurar la pesca mundial y los empleos asociados a esta». Si el Gobierno ha pinchado en hueso con la carne, lo que pretende hacer con la pesca está repleto de espinas.

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¿Otro Estatut? No fastidies, Salvador, por favor
Alejandro Tercero. cronicaglobal 14 Enero 2022

Entiendo el afán de una parte del constitucionalismo por encontrar independentistas razonables. Lo comprendo. Soy consciente de que están cansados de tantos años de procés. Sé que están agotados. Percibo su hartazgo. Noto su deseo irrefrenable de pasar página de una maldita vez y dedicarse a hacer cosas constructivas. Incluso me creo su buena voluntad cuando tratan de tender puentes con los nacionalistas.

Pero se equivocan.

No hay nada que hacer con quienes solo quieren dinamitar nuestro marco de convivencia. No hay nada que ofrecer a quienes insisten en pisotear nuestros derechos fundamentales. No hay nada que hablar con quienes prometen que volverán a hacerlo en cuanto tengan oportunidad.

Por eso me apena verlos arrodillarse una y otra vez. Me da lástima que se les rían en su cara. Me entristece que pongan la otra mejilla una y otra vez. Y me preocupa, claro. Porque somos todos los que, al final, acabamos sufriendo las consecuencias de esa generosidad y magnanimidad mal entendida.

Lo hemos visto con los indultos. Uno de los mayores fracasos de la historia reciente de la democracia española. Como advirtieron el Tribunal Supremo y la Fiscalía, abrir las puertas de las celdas de los condenados por sedición no ha servido para nada. Nada ha mejorado desde que se concedieron, en junio pasado.

No hay más que ver la demencial reacción del Govern de ERC y JxCat a la sentencia que ordena abolir la inmersión, su connivencia con los acosadores del niño de Canet, su apoyo a los presos de la banda terrorista ETA, la talibanización de TV3 y Catalunya Ràdio, sus maniobras contra el Tribunal de Cuentas, sus purgas políticas en los Mossos, los ataques de alguna consejera a medios constitucionalistas como el nuestro, o la complicidad del ejecutivo autonómico con los cortes de la Meridiana, con el asedio a los universitarios constitucionalistas, con la ANC y con Plataforma per la Llengua, entre otros muchos episodios injustificables.

A quien todavía no se quiera enterar le recomiendo que escuche atentamente la conferencia de Pere Aragonès de este miércoles en el Club Siglo XXI de Madrid. “Ser un país independiente, este es mi objetivo como presidente de Cataluña”, apuntó textualmente. Y exigió, además de un referéndum secesionista y de la amnistía de los condenados por el 1-O, blindar la inmersión, la acción exterior de la Generalitat y cualquier ley que apruebe el Parlament, y revertir el supuesto déficit fiscal (recuerden que Aragonès fue uno de los que promovió con más intensidad el lema “España nos roba”).

Pero lo más destacado del dirigente de ERC fueron las amenazas que se permitió lanzar y que pasaron desapercibidas. “Si hoy PSOE y Podemos tienen presente la situación actual, deben tener muy claro que difícilmente habrá una segunda oportunidad si no hay la capacidad de resolver ahora el conflicto político con Cataluña y resolverlo mediante las urnas”, soltó el líder nacionalista. E insistió: “Difícilmente habrá una segunda oportunidad. La oportunidad es ahora y debemos aprovecharla. El mejor escenario siempre es un acuerdo entre las instituciones del Estado y las instituciones catalanas que permitan a la ciudadanía de Cataluña decidir el futuro político del país”. Incluso, preguntado por “cuál es el plan” si no lograba un referéndum independentista pactado, dejó claro que “Cataluña quiere decidir, ahora hay una oportunidad de negociar, de escuchar las posiciones de las dos partes, por lo tanto, si esta oportunidad se bloquea, seguiremos adelante”. Todo un perdonavidas, este Aragonès.

Por eso, es sorprendente que Salvador Illa, un día después, en otra conferencia en Nueva Economía Fórum, también en Madrid, rechazara el referéndum y la amnistía –solo faltaría– pero respondiera a Aragonès con una oferta para negociar un nuevo Estatuto. “En algún momento habrá que corregir lo que a mi juicio es una anomalía en el sentido de que el Estatuto de autonomía vigente hoy en Cataluña no es el que se aprobó en referéndum por la ciudadanía de Cataluña. Si eso ocurriera en Extremadura o en otra comunidad autónoma, todo el mundo vería normal que esto se corrigiera”, señaló el líder del PSC.

¿En serio, Salvador? ¿Tu propuesta es negociar otro Estatuto con los nacionalistas que admiten abiertamente que su aspiración es aniquilar nuestro marco de convivencia?

Por favor, Salvador, no pongas la otra mejilla. O, por lo menos, no ofrezcas la nuestra...

El obsceno sosiego proetarra
Editorial ABC 14 Enero 2022

Aún está a tiempo Arnaldo Otegi de que sus aliados socialistas lo salven de quedar como un fanfarrón. Cuando dijo aquello de que merecía la pena votar los presupuestos si, a cambio, sacaban de la cárcel a doscientos presos etarras, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y sus portavoces habituales se desmarcaron de sus palabras impostando indignación. Lo dijo el mismo día en que lamentó el «sufrimiento» de las víctimas de ETA, lo que el PSOE y sus propagandistas vieron como la condena que el mundo proetarra debía hacer. El entusiasmo de los amigos de Otegi se hizo mayor aún cuando el movimiento de presos anunció el fin de los actos de bienvenida -‘ongi etorri’- cada vez que uno de ellos era excarcelado.

Al final, Otegi tendrá razón, porque los hechos confirman su arrogante sinceridad y porque el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos quiere conservar a EH Bildu como un socio preferente en Madrid y, para mañana, de gobierno en el País Vasco. El nuevo secretario general de los socialistas vascos, Eneko Andueza, está allanando el terreno para el pacto con los proetarras, si condenan la violencia, pero ya se encargarán los exégetas del PSOE de conformarse con cualquier palabrería de Otegi para dar por cumplida la condición.

Por lo pronto, los proetarras siguen con su campaña de exaltación a ETA y de apoyo a los presos terroristas. El día de Nochebuena, el casco viejo de Pamplona fue el escenario de una cálida acogida al asesino Ignacio Etxeberría, puesto en libertad después de cumplir prisión por asesinar a cinco militares. Y ayer, en doscientas localidades vascas y navarras, se celebraron concentraciones convocadas por la plataforma Sare, de apoyo a los presos de ETA, con el concurso de la izquierda política y sindical que apoya al PSOE. Otra vez, la coalición de Sánchez retratándose con ETA y dando tranquilidad a Bildu.

El proceso de rehabilitación del brazo político de ETA es público y obsceno. Ya no está sujeto a ningún límite moral, que Sánchez superó hace mucho tiempo para digerir sin problemas un plan político conjunto con Otegi y sus secuaces. Ya dijo Patxi López que el PSOE pactaba con EH Bildu porque la oposición del PP es «indecente». Así que Pablo Casado hace bueno a Arnaldo Otegi en la lógica del sectarismo socialista. Tampoco parece haber límites legales. En una sociedad de ‘ofendiditos’ que se desmayan ante un cuadro de naturaleza muerta, resulta chocante que la exaltación pública de asesinos sea amparada dentro y fuera de los tribunales. O que se cuestione de forma organizada la legitimidad y justicia de las condenas impuestas a asesinos y cómplices. Una cosa es que la democracia española no sea militante, y otra, que sea blanda.

Todo esto tiene una explicación en el proyecto conjunto que la izquierda española y la izquierda proetarra trazaron hace tiempo, cuando Zapatero ofreció a una ETA moribunda el oxígeno de la negociación necesaria para lo que hoy está pasando. El PNV, que sigue siendo burguesía conservadora a ojos de la izquierda, empieza a ver en este cortejo recíproco de EH Bildu y PSOE una amenaza a su hegemonía. Tiene motivos para preocuparse, porque entre ambos subsiste como referencia el bipartito de los socialistas catalanes con ERC, que desalojó a CiU del poder autonómico. Y una vez en el poder, las competencias penitenciarias transferidas al gobierno vasco por Sánchez y Grande-Marlaska harán el resto, para que Otegi no quede como un bocazas y, en efecto, salgan los presos de las cárceles vascas. Basta leer lo que escriben, oír lo que dicen y ver lo que hacen, unos y otros, para entender que los proetarras están en la coalición de Sánchez.

El PSC tiene la lengua más viperina
Teresa Giménez Barbat. okdiario 14 Enero 2022

Por oportunistas, interesados y mentirosos. Se integran en el Pacto Nacional por la Lengua, una cosa que se han inventado los independentistas que ayudan a que un Sánchez que se alía con todo lo peor siga gobernando en España.

Desoyendo las demandas del sentido común y las de más de la mitad de ciudadanos de Cataluña, van a colaborar en blindar el catalán como «lengua propia y completa» (las demás son “impropias” y faltas de partes vitales) a ver si con eso esquivan la inmensa molestia de tener que aplicar la sentencia del Tribunal Supremo que dictamina un 25% de clases en castellano en todas las escuelas de Cataluña. Una exigencia de normalidad (que no de “normalización”) que el ejecutivo de Pere Aragonés siente como un misil en la línea de flotación.

En Cataluña vivimos una pertinaz lluvia de mensajes, por tierra, mar y aire, con el objetivo de hacernos creer que el catalán está en retroceso y que por ello exige la sangre pedagógica de ese catalán que se empeña en estudiar, aunque sea unas horillas, en la lengua que más oportunidades le da incluso en Cataluña. Hay que jo**rse. Naturalmente, Salvador Illa, que fue mediocre Ministro de Sanidad y que en Cataluña ha renunciado a cualquier papel con un poco de sentido, va a participar en la primera reunión de esta mesa lingüística prevista para febrero. A esa ciudadanía harta, recelosa y que ha acabado viendo la misma lengua catalana como un vehículo de penetración del independentismo, le esperan grandes planes para atosigarla en todas las esferas de la vida pública. Va a estar contentísima.

A mí, como catalana de lengua materna catalana, me duele ver que al final (si no ocurre ya) la gente acabará odiando la bonita lengua de mi madre y de mi abuela. Aunque, si para que no se extinga tenemos que volver a vivir un otoño como el del 2017, ya se pueden meter la lengua donde se les acomode mejor. A mí cada vez me deja más fría el asunto. Y les detesto por eso.

Van a tener protagonismo entidades como la Plataforma per la Llengua, esa que espiaba a los niños en el recreo por si hablaban castellano, y la golpista Òmnium Cultural, de la que no tengo necesidad de contarles nada. Y toda la osadía políticamente incorrecta del PSC será advertirles que «el castellano no es lengua extranjera y que el pacto por el catalán tiene que ser también un pacto por la convivencia lingüística». Convivencia que el separatismo golpista ya hizo saltar por los aires hace tiempo. Ni siquiera la idea que propusieron una vez de fortalecer la presencia del castellano en escuelas de zonas, básicamente, catalanoparlantes tiene visos de ser aceptada. Si ni siquiera es muy posible que impongan eso, no sé cómo van a proteger al catalán no indepe de ese cambio legislativo que trama el ejecutivo catalán para “dar fortaleza a la ley educativa catalana ante determinadas decisiones judiciales”. Pretenden retocar el artículo 14 de la LEC que hace referencia al catalán “como lengua vehicular y de aprendizaje” y dejar sentada la exclusión del castellano en la enseñanza.

De momento la propuesta del Govern de hacerse cargo de los gastos de los profesores que se salten la sentencia a la torera tiene enfrente a las asociaciones “Hablamos Español” y “Convivencia Cívica Catalana”, también ellas muy tozudas y que lo van a recurrir ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). Pero está claro, una vez más, el cobarde abandono del PSC. Ahora olvidándose de esos padres catalanes, como los del niño de Canet, que exigen sus derechos.

Finis Cataloniae
Josep Ramon Bosch. larazon 14 Enero 2022

Carles Sentís Anfruns, fue un reconocido periodista catalanista, que antes de la guerra civil destacó por sus reportajes sobre el «Transmiserià» o el uso del término «la Cataluña real». Secretario del consejero de Finanzas de la Generalidad de Cataluña, militó en la izquierdista «Acció Catalana Republicana», siendo encarcelado en la prisión de Cádiz por el apoyo a la proclamación del Estado catalán en octubre de 1934 que protagonizó Companys. Posteriormente, y ante el cariz radical que tomaban las proclamas del líder de ERC, se acercó a las posiciones políticas moderadas de la Lliga de Francesc Cambó. Tras el golpe militar de 1936, huyó desde Barcelona a Italia para evitar ser asesinado por los anarquistas, y regresó a la ciudad condal como un convencido españolista. Durante la II Guerra Mundial fue corresponsal de guerra para ABC y La Vanguardia, asistió a la liberación del campo de concentración nazi de Dachau, a las sesiones de los Juicios de Nuremberg, fue agregado de Prensa en las embajadas de Bruselas y París, director de la agencia Efe, del diario Tele/eXprés, decano del Colegio de Periodistas de Cataluña, miembro del consejo de dirección de Avui y La Vanguardia, diputado de UCD por Barcelona, Director General de Coordinación Informativa del Ministerio de Información y Turismo, y vicepresidente de la Comisión de Asuntos Exteriores y uno de los principales promotores del restablecimiento de la Generalitat de Cataluña y del regreso de Josep Tarradellas.

La suya fue una evolución ideológica que compartió con una significativa parte de la clase dirigente catalana. De apoyar proyectos revolucionarios, separatistas y rupturistas, pasó a aplaudir la entrada por la Diagonal de un general, hoy innombrable y a ser uno de sus máximos apologetas. El 17 de febrero de 1939, y en «La Vanguardia», publicó un famoso artículo titulado «¿Finis Cataloniae? El fin de una película de gángsters, simplemente», en el que defendía que Cataluña había sufrido el desgobierno de Companys y su pandilla de aventureros, crápulas y estafadores, culpables del inicio de un largo conflicto que degeneró en una terrible guerra civil.

Cataluña volvió a protagonizar en 2017 un proceso rupturista, con enormes similitudes al ocurrido en 1934. Por suerte no hubo muertos, el enfrentamiento civil terminó en sólo algunas escaramuzas durante el famoso 1 de octubre, magnificadas por la maquinaria propagandística al servicio del proceso separatista. Sin más. A partir de ese momento, empezó para el viejo principado un largo proceso de decadencia, de división social, de malhumor y tristeza, de huida de empresas, de niebla y de tinieblas durarán largo tiempo.

Pere Aragonés acudió este miércoles al Club Siglo XXI para defender la urgencia de encontrar una salida al proceso catalán, donde recordando el fallido referéndum escocés, espetó: «Atrévanse a ganar un referéndum y atrévanse que pueden perder», y argumentó que desea llegar a la independencia, pero mediante «un proceso democrático reconocido por todas las partes». La moderación en las formas, el reconocimiento del fracaso de la vía unilateral, la urgencia de gobernar y abandonar proyectos imposibles, parecen estar corrigiendo la hoja de ruta que promueve ERC, lo que provoca broncas diarias con las huestes de Puigdemont.

Mientras ERC se modera, nuevos proyectos políticos asoman en la Cataluña fracturada por el monotema separatista y hastiada por la gestión de la pandemia. Sectores constitucionalistas y soberanistas se alían en «Centrem», el llamado primer partido «postproces» que lidera Angels Chacón y que pretende devolver el centro derecha catalán a la normalidad institucional. El PSC, en palabras de Salvador Illa, se compromete a la defensa sin matices del proyecto constitucional.

El proceso, tal y como lo conocimos, ha terminado. De la pandilla de aventureros, crápulas y estafadores que nos han llevado al suicidio de Cataluña, el «finis cataloniae del proceso», todavía no tiene quien les escriba.

De «aulas de acogida», nada: son aulas de exclusión
OKDIARIO. 14 Enero 2022

La Generalitat catalana lleva años impulsando lo que se denomina «aulas de acogida», espacios para los alumnos que proceden de otros países y que requieren de una atención personalizada al objeto de que alcancen un nivel de conocimiento del catalán que les permita integrarse en el grupo. Esto es la teoría, porque la realidad es bien distinta: lo cierto es que en esas aulas se aísla a los niños que vienen de otras zonas de España y que no hablan catalán como si fueran extranjeros, pues comparten espacio con niños que vienen de Marruecos, China o la Europa del este para inmersionarlos en catalán, impidiéndoles, de hecho, asistir a las clases junto al resto del alumnado. Algunos niños se pasan años en estas aulas, sufriendo considerables retrasos en la enseñanza normal, porque los castellanoparlantes no pueden seguir el ritmo del resto del alumnado. Son, de hecho, relegados, porque su objetivo básico -el que se les impone- es aprender catalán, quedando marginados en el aprendizaje de otras materias.

Tras el eufemístico nombre de «aulas de acogida» se esconde una estrategia de segregación pura y dura. Son, en todo caso, aulas de exclusión, cuartos de castigo para los niños castellanoparlantes, a los que se les trata como si fueran extranjeros. Se da la circunstancia de que han llegado a dejar a niños de cinco años solos en clase. Para el independentismo catalán la integración consiste en la obligación de imponer el catalán, una ignominiosa forma de segregación que padecen los niños que llegan a Cataluña procedentes de otras regiones y que son tratados como si vinieran de otras naciones. Lo que está ocurriendo, lo que viene ocurriendo desde hace años, es que se están vulnerando los valores constitucionales. Y, entretanto, el Gobierno socialcomunista mira para otro lado y permite que el independentismo siga adelante con su estrategia de discriminación.

Las «aulas de acogida» son, en realidad, cuartos de castigo. Cataluña. España. 2021

INDEPENDENTISMO EN LAS AULAS
Cataluña aísla a niños del resto de España en aulas de «acogida» como si fueran extranjeros
CAKE MINUESA. okdiario 14 Enero 2022

La libertad lingüística es una palabra que ha quedado obsoleta en Cataluña, aplastada por una dictadura que no respeta ni el derecho de los niños a recibir al menos un 25% de clases en español. Un apartheid educativo cuyo rostro más siniestro son las llamadas «aulas de acogida» en las que se aíslan a los niños españoles que no hablan catalán como si fueran extranjeros, «da igual que sean de Murcia o de Marruecos», según denuncian en este reportaje de Cake Minuesa los representantes de asociaciones y partidos que exigen que los valores constitucionales se respeten en las aulas catalanas.

En estas «aulas de acogida» a los niños españoles que no hablan catalán se lo pone «junto a niños que vienen de Marruecos, China o Europa del Este para inmersionarlo en catalán, perdiéndose otras clases importantes, sólo porque el objetivo es que hablen catalán lo antes posible», denuncia Ana Losada, de la Asamblea por una Escuela Bilingüe en Cataluña.

«En estas aulas de acogida se muestra que lo que quiere el independentismo es que todos los niños sean formados de forma uniforme. ¿A qué llaman integración, a la obligación de imponer el catalán? Es un nacionalismo segregador», explica Ángela Herrero, de Sociedad Civil Catalana. La discriminación intolerable que sufren esos niños la resume Abel Sevilla de S’hacabat: «Han llegado a dejar a niños de 5 años solos en clase, por exigir el castellano».

Las aulas de acogida no acogen a nadie, sino que son un mecanismo que tiene el independentismo de separar a los niños que no hablan catalán para que sólo estudien el idioma, apartados en un aula, que va con más retraso en la enseñanza normal, ya que se dedican al idioma con chinos, marroquíes y demás extranjeros y ahí es donde ubican a los castellanoparlantes de cualquier parte de España.

Como si fueran extranjeros en Cataluña, les llaman nouvinguts, una condena y castigo a todo aquel niño que no hable catalán como los separatistas exigen a todos los niños.

Cataluña ha cambiado desde la sentencia a favor de un niño de 5 años en Canet que despertó el odio del independentismo hacia una criatura inocente y su familia. «Se ha mostrado el totalitarismo que hay en la escuela catalana y eso es intolerable y despótico», afirma José Domingo de Impulso Ciudadano.

El español en TV3 es sólo para etarras
Sergio Fidalgo. okdiario 14 Enero 2022

Mucho se ha hablado de la niña que estaba concursando en el ‘Atrápame si puedes’ de TV3 y a la que no dieron como correcta la respuesta “trigo”, porque no dijo el término en catalán (“blat”). Claro, el presentador no se la pudo dar por buena porque era una chavala, y no una integrante de un comando terrorista. Porque si eres de ETA, entonces no se te aplica ninguna regla y puedes soltar un mitin en español sin ningún problema, tal y cómo recordó Luis Balcarce en OKDIARIO hace unos días.

¿Qué no se puede comparar un programa infantil con uno de actualidad? ¿Qué un concurso tiene sus normas? Me da igual, cuando TV3 se salta cada día las normas de la decencia más elemental, mintiendo, manipulando y ofendiendo a millones de catalanes, lo mínimo que se puede hacer, con una niña que dice “trigo”, es dar la respuesta por buena con una sonrisa en la boca, y no tratarla con condescendencia, que es lo que hizo Llucià Ferrer, el presentador.

David Pla, último jefe del aparato político de ETA; Joseán Fernández, miembro de ETA condenado por el asesinato de un comerciante y Arnaldo Otegi, el ‘hombre de paz’ de Oriol Junqueras, entre otros, hablaron en TV3 en español sin que nadie les reprendiera y sin que el separatismo más radical se quejara por el uso de la lengua mayoritaria de los catalanes en la televisión que pagamos todos. Porque si te has hinchado de poner bombas, o has ayudado a hacerlo, o has prestado cobertura política a los que lo hacían, entonces tienes bula en la televisión de la Generalitat. Bildu ya no tiene solo como partido ‘hermano’ a los supremacistas lingüísticos de ERC: Junts compite con los de Junqueras a la hora de abrazarse con el brazo político de esta banda terrorista.

Dentro de la República Catalana de Mordor, término del periodista Hugo Pereira que me encanta por lo bien que define la Cataluña de Pere Aragonès y Carles Puigdemont, el español es una lengua a perseguir. No solo en la escuela o en la universidad, ámbitos en los que desde la Generalitat se alienta la delación lingüística, sino en los comercios, los bares, las administraciones públicas o los centros sanitarios. Encontrar rótulos bilingües en un ambulatorio o un hospital público es más difícil que encontrar a un diputado de Esquerra que sepa el significado de la palabra “trabajar”.

Tiene lógica que en la Cataluña de Aragonés y Puigdemont no dejen contestar “trigo” a una niña en un concurso: si la Generalitat subvenciona generosamente a una asociación -Plataforma per la Llengua- que se dedica a espiar la lengua que los escolares hablan en el patio, para luego poder justificar la adopción de medidas para perseguir el uso social del español, lo normal es que se reprenda a todo aquel que ose hablar en castellano en el principal fetiche del secesionismo catalán: TV3. Si hay centenares de escuelas con la pancarta “por un país de todos, la escuela en catalán” o sindicatos de ámbito nacional – UGT y CCOO – que forman parte de plataformas que luchan para excluir el español en las aulas, es que todo vale para convertir a millones de catalanes hispanohablantes en seres sin derechos. Este sí que es uno de los grandes problemas de España a los que el Gobierno de Sánchez no pone remedio, y no las gansadas de Alberto Garzón y su fobia a los chuletones ajenos, que no a los solomillos propios.

Un instituto de Manresa niega a una familia el 25 % de clases en castellano
Efe. Republica 14 Enero 2022

El director del instituto rechazó la petición de una familia de poner en práctica la sentencia del Supremo; Hablamos Español denunciará si el centro no rectifica

El instituto público Lacetània de Manresa (Barcelona) se ha negado a impartir el 25 % de las materias en castellano a una alumna, como pidió su familia amparándose en la sentencia del Tribunal Supremo (TS) que así lo indica, en aval a un fallo anterior del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).

La presidenta de la asociación Hablamos Español, Gloria Lago, ha explicado a Efe que el director del instituto, Francesc Delis, rechazó la petición de una familia que el pasado 17 de diciembre, amparándose en la sentencia del TS, había solicitado por escrito que su hija recibiese el 25 % de las clases en castellano.

En la respuesta oficial del centro, fechada en 22 de diciembre y que va firmada por el director y la secretaria del instituto y lleva el membrete de la Generalitat, y a la que ha accedido Efe, el director argumenta que el instituto "sigue las indicaciones de la Conselleria de Educación" y, por lo tanto, "seguirá con los criterios lingüísticos aplicados hasta ahora" en torno al castellano.

Al recibir la respuesta, el padre se puso en contacto con Hablamos Español, cuya presidenta ve en la respuesta del instituto "el posicionamiento de la Generalitat" y "teme" que esta sea la contestación que "vayan a dar a todas las peticiones que se presenten pidiendo el 25 % de materias en castellano".

Según Gloria Lago, el paso siguiente será que el padre denuncie ante el TSJC la negativa del instituto a aplicar la sentencia y "contará con nuestra defensa jurídica gratuita" para conseguirlo, además de que "procederemos contra el director con toda la fuerza de la ley".

Con el fin de conseguir que el 25 % de las materias se impartan en todo el centro escolar y no solo en el grupo clase, como ocurre cuando la familia de un alumno así lo pide, la asociación, junto a Convivencia Cívica Catalana, ha iniciado una campaña hace un mes para que se constituyan AMPAS en defensa del castellano en los centros educativos catalanes y que sean estas las que "pidan el 25 % de materias en castellano para todo el centro".

De momento se han constituido una quincena de AMPAS y otras están en proceso, ha afirmado Gloria Lago, que ha anunciado que el AMPA de la escuela Joaquim Abril de Sant Fost de Campcentelles (Barcelona) envió este pasado miércoles un burofax a la dirección del centro pidiendo el 25 % de materias en castellano en todo el colegio sin que "de momento tengamos respuesta".

Si en un plazo "razonable" la dirección del centro no ha contestado, "denunciaremos ante el TSJC", del mismo modo que si la "respuesta es contraria a aplicar lo que manda la sentencia del TS", ha añadido la presidenta de Hablamos Español.

Incumplimientos de la Generalitat contra el castellano y a favor del catalán
IÑAKI ELLAKURÍA. Barcelona. El Mundo 14 Enero 2022

La consagración del catalán como única lengua vehicular en las escuelas desencadena un nuevo conflicto con familias y partidos

La decisión del Gobierno de la Generalitat de Cataluña de reforzar el modelo que consagra el catalán como única lengua vehicular en la escuela ha provocado un nuevo choque con aquellas familias y partidos que piden, con el aval del Tribunal Superior de Justicia catalán, que el castellano no sea residual.

¿Cómo ha reaccionado la Generalitat ante la resolución del Tribunal Supremo sobre el 25% de castellano?
El Govern ha dado directrices a los directores de los centros escolares para que, en caso de recibir alguna sentencia o demanda en este sentido, mantengan su programa de estudios y sigan "trabajando como hasta ahora con sus planes lingüísticos". Esta postura sitúa toda la presión sobre los directores, mientras el Ejecutivo de Pere Aragonès negocia con los partidos nacionalistas, el PSC y los comunes/Podemos la constitución de un Pacto Nacional por la Lengua que les ayude a blindar la inmersión lingüística frente a los tribunales y a presionar al Gobierno para que permita la continuidad de este modelo. Sin embargo, el plazo fijado por el alto tribunal a la Generalitat para que ejecute la sentencia del 25% finaliza el mes de febrero.

¿Cuántas familias han denunciado?
La denuncia de los padres del niño del colegio Turó del Drac, en Canet de Mar (Maresme), se ha convertido en un símbolo de la lucha de las familias por los derechos lingüísticos, con una gran repercusión mediática y política. Aunque no es el primer caso. Pese a la presión ambiental y el señalamiento por parte del independentismo e incluso del Govern a los padres, en los últimos años alrededor de 100 familias han demandado ante la justicia el derecho de sus hijos a recibir el 25% de asignaturas en castellano.

¿Cuántos colegios están aplicando las sentencias del 25%?
En los últimos 15 años se han dictado 84 sentencias favorables a familias que habían demando un modelo más bilingüe. La mayoría de veces, salvo en los casos de una escuela de Balaguer y otra de Mataró, en la que los padres acabaron por la presión ambiental desistiendo a que fuera ejecutada, las sentencias han acabado cumpliéndose. Pero con una particularidad. El cambio de modelo sólo es vigente mientras el niño permanece en el centro educativo o en un grado. Es decir, en el momento en el que termina sus estudios decae la obligación de aplicar la sentencia sobre el 25%. Y si cambia de ciclo dentro del colegio, la sentencia deja de aplicarse en el viejo y se empieza a aplicar en el nuevo. Con este metodología, en la actualidad hay 12 centros escolares en Cataluña que están aplicando una sentencia.

¿Han aumentado las demandas de las familias?
El caso del niño de Canet, con las amenazas que sufrió su familia y las manifestaciones separatistas delante del centro escolar, ha supuesto un punto de inflexión. El nacimiento de lo que algunos ya han bautizado como el "espíritu de Canet" y que ha propiciado una cifra récord de demandas en muy pocas semanas. La plataforma Escuela de Todos, que reúne a 13 entidades constitucionalistas, ha recabado más de 100 nuevas peticiones para que se aplique el 25% de castellano en la escuela. Una de las últimas sentencias del TSJC conocidas en este sentido afecta al Instituto Ramon Barbat i Miracle, de Vila-seca (Tarragona).

¿Qué pasa en la universidad?
Después de un tiempo en el que había quedado al margen de la pugna por la lengua, la universidad catalana se ha convertido en una de las prioridades de la Generalitat. Recientemente, han pedido a los rectores y alumnos que denuncien a aquellos profesores que utilicen el castellano en sus aulas.
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