AGLI Recortes de Prensa   Sábado 22  Enero  2022

La autodeterminación se sienta en el Consejo de Ministros
Graciano Palomo. okdiario 22 Enero 2022

Los dislates que un día cualquiera perpetra el Gobierno de colocación -desde las propuestas de la dama de Galapagar a las idioteces de Garzón, pasando por la ineptitud de aquel genio que fichó Rajoy, llamado Escrivá, el pícnico, y que se está demostrando como un desastre sin paliativos- no son nada comparados con el hecho de que en la mesa del Consejo de Ministros se sienten miembros partidarios de abrir la espita que lleven a la liquidación de España.

Se pondrán como quieran, pero abrir un proceso de autodeterminaciones desde el Gobierno de la nación tiene especificaciones muy precisas en los diferentes códigos. ¿Se imaginan que pudiera siquiera insinuarse en Alemania, Estados Unidos o Francia? Las potencias occidentales no pasan del estadio de la alucinación cuando se aborda el asunto de la España hoy, bajo el mandato de un muchacho chuleta, engreído y ágrafo.

La autodeterminación -a tenor de las exigencias de la ONU y los Tratados Internacionales inaplicable a España- es la mayor amenaza en tiempos de paz que puede sufrir un Estado constituido para su permanencia. Desde que iniciamos nuestra carrera profesional siempre contemplamos pequeños grupos marginales que pedían la independencia en los territorios más agasajados económicamente por Franco. Eran eso, marginalidades.

Ahora, la autodeterminación se espolea desde el corazón mismo del poder de España, la más vieja nación del mundo. A ese mismo señor que predica, desde el Estado, que el Estado tiene que someterse a la posibilidad de dejar de existir, se le ha dado la cartera de Educación -nada más, ni nada menos- y recibe calurosas felicitaciones del primer ministro.

A un dislate se suma otro. Se autotitulan de izquierdas e hincan el esternón ante los grupúsculos reaccionarios y feudales que atizan las independencias en País Vasco y Cataluña. Los tienen ahí predican el desgaje y el cuarteo olvidando que cuando sus ideologías han gobernado en el mundo -URSS, Yugoslavia, Venezuela, Bolivia- yugulan a sangre y fuego cualquier movimiento que pretenda constituirse como “distinto”.

De lo que se trata es de acabar con un Estado con casi seis siglos de existencia. Destruir, aniquilar, borrar del mapa. Es el detritus que necesitan para perpetuar sus ambiciones personales y sus corrupciones. Apunten el nuevo nombre que se ha subido a ese carro: Joan Subirats, ministro (sic) de Educación

Dictador en ciernes
Jimmy Giménez-Arnau. okdiario 22 Enero 2022

Sánchez dio carpetazo a 2021 -con su estilo habitual-, mintiendo cual bellaco. Hizo balance de dos años en Moncloa, transformando delirios en logros. Animado por néctares navideños, en su discurso triunfal, destacó más por lo que ocultó, que por lo que prometió. La inflación se desboca y el FMI (Fondo Monetario Internacional) recorta el crecimiento del PIB español al 4,6 %, estimación alejada de la que propone el Gobierno. Como le encanta pasarse, habló de algunos periodistas, sin dar sus nombres, excluidos del acto “por razones de aforo (?!) y por desvirtuar las ruedas de prensa y generar un clima de tensión que dificulta el trabajo del resto de informadores que realizan su labor con profesionalidad”. Sánchez no cambia, hace el ridículo siempre que puede y nunca controla su faceta despótica.

Ahora resulta que sólo son profesionales del periodismo español los esbirros que compra el gachó para que le den la razón en todo y tapen sus excesos. Los críticos son incómodos para el sanchismo y sus socios, ya que hurgan en las toneladas de basura que produce el dictador en ciernes. Su burdo intento de silenciar a la prensa libre, se suma a los continuos fracasos que definen al inepto. Basta ver un collage de titulares que generan los periodistas dignos, que los hay a toneladas y que hacen bien su trabajo, descubriendo día tras día los embrollos, fraudes y patrañas que se cocinan en el Gobierno, donde también se guisa el vomitivo CIS de Tezanos.

Veamos el collage de titulares que deja en evidencia al sanchismo y a sus codiciosas tribus. “La deuda de la Seguridad Social roza ya los 100.000 millones tras dispararse un 170% durante el Gobierno de Sánchez”. “España llega al pico de ómicron con récord de muertos y futuro incierto”. “Ayuso advierte a Sánchez de que responderá a cada ‘ataque’ que reciba Madrid”. “Viajes, propaganda y sindicatos: así gasta el Gobierno las ayudas de la UE”. “Las CCAA del PSOE recibieron un 40% más por habitante de los fondos europeos que las del PP”. “Sánchez veja a España en la Expo de Dubái: 32 millones tirados para que un transformista de ultraizquierda exhiba su show”. “En términos absolutos España registró un déficit de 122.900 M€ en 2020”. (2021 supera esa cifra). “España se sitúa a la cabeza en deuda y déficit en la UE”. Según Sánchez, “España va bien”, va tan bien, que acabará en bancarrota.

Otro de los muchos camelos que se saca de la manga el dictador en ciernes para no verse obligado a convocar elecciones.

La debilidad de Biden es nuestra debilidad
EDITORIAL. https://gaceta.es  22 Enero 2022

No hace ni medio año que los Estados Unidos, junto al resto de las fuerzas de la OTAN, se mostraron incapaces de enfrentarse al avance del régimen del terror talibán y protagonizaron un repliegue/fuga de Afganistán que ha devuelto a ese agujero asiático a, siendo generosos, la edad media. Es decir, y por si no ha quedado claro, la mayor potencia militar aliada del mundo libre salió corriendo —y dejando 13 soldados estadounidenses asesinados en el aeropuerto— frente a una fuerza irregular de fanáticos islamistas que en vez de cascos de kevlar llevan sombrero pakol y usan burros sin blindaje para el transporte de armas por las montañas de Paktia.

Apenas seis meses después, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, decidió celebrar con una vergonzosa rueda de prensa su primer año de mandato. Vergonzosa por el hecho cierto de que parecía que no se la había preparado, cuando es evidente que jamás, quizá con la excepción de Ronald Reagan —por sus dotes para la comunicación y su conocimiento exacto de su acción de gobierno—, siempre se las preparan. Y es bueno que así sea. Lo que tenga que decir el presidente de los Estados Unidos debe ser escuchado, y luego atendido o debatido, por el resto del mundo.

La vergüenza, sin duda, está en la intención manifestada del líder de la OTAN de permitir a Rusia una incursión menor en territorio ucraniano sin represalia alguna. Jamás se había visto una invitación semejante a invadir un país soberano. Que Rusia tenga sus razones, como ciertas reivindicaciones históricas que no deben ser desdeñadas, no significa que Occidente no tenga las suyas, por ejemplo la defensa de las naciones aliadas en el Báltico y la protección de la Frontera Este de la Union Europea. Por desgracia, parece mucho pedir para una alianza que se rindió ante los talibanes.

En ese choque de intereses, que el líder de los Estados Unidos acepte una rendición preventiva ante Rusia nos da una idea perfecta de cómo ha sido el primer año de mandato del presidente Biden: que en su discurso inaugural se rindió preventivamente a la cultura woke, los movimientos identitarios de justicia racial, el multilateralismo de Xi Jinping y el globalismo del Foro de Davos. Que hoy lo haga frente a Rusia es coherente con la debilidad mostrada en Afganistán, frente a China y frente al socialismo del siglo XXI del Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla que ha impulsado y financiado buena parte de la quiebra interna del orden y la paz social en los Estados Unidos.

Ni que decir tiene que después de un año con Biden, millones de estadounidenses se han dado cuenta de que la elección presidencial de 2020 fue un error. Con un IPC desbocado, carencia de suministros y otra rendición federal ante el covid-19 en todas sus cepas, el futuro, a las puertas de las elecciones legislativas del mid-term, será el de volver al pasado reciente, cuando en los Estados Unidos había un líder como Trump que, si estuviera al mando hoy, no nos cabe duda de que ya se habría reunido con Putin.

Cuanto más tarde, peor para Ucrania, para la Frontera Este de la UE, peor para nuestros aliados bálticos y mejor para Rusia. Alguien se lo tendría que explicar a Biden. Todo lo despacio y las veces que hicieran falta.

Contra Davos
Javier Somalo. Libertad Digital 22 Enero 2022

Carne sin carne, personas sin sexo y fin del universo que, pese a su infinitud, dará paso al metaverso: viajaremos sin viajar para comer carne sin carne y lo demás también, o tampoco. Pastilla azul o pastilla roja. Ya se sabe: si mueres en Matrix… y esas cosas de los avatares. Resulta que el mundo se acaba, que queda muy poco (como siempre) y el populacho ha de hacer sacrificios para evitarlo. Pero siempre con la claridad filantrópica de la izquierda mundial, o sea la China de Xi Jinping, el comunismo de siempre, empujado y maquillado por la izquierda millonaria americana que por fin ha echado a Trump, un imbécil que se lo puso más fácil que nunca.

Hace un siglo ya existía Davos, la ciudad, el lago, el monte… Pero no el Foro que nos hace augurios letales como esa cronología de desaparición de los insectos y la llegada espontánea de dromedarios a Málaga, poco antes de morir malformados sobre brasas o con el agua al cuello. Este año el Foro Económico Mundial que se reúne —virtualmente todavía— en la ciudad suiza para hacernos la vida imposible nos ha regalado un calendario letal que culmina en 2100. Lo titula Fast Forward to 2100. Década a década, nos van matando desde sus jets privados, culpándonos de los males venideros.

Propongo pasar de ese Fast Forward to 2100 a un Rewind to 1900. ¿Podría algún "sabio" de Davos haber adivinado cómo sería el mundo del siglo XX? Dudo que hubieran soportado la visión aun siendo ellos los "futuros" responsables. Un horror, prepárense:

Octubre de 1917. Una revolución ensangrentará Rusia y se extenderá como una letal pandemia al resto del mundo. Francia, tan revolucionaria como siempre, lo defenderá a ciegas, poniendo sordina a las denuncias que alertaron con angustia desde el primer momento. ¡Qué pena no poder parar aquí el rebobinado! El germen, llamado comunismo, será responsable de más de 100 millones de muertos por hambre, enfermedad y, en cualquier caso, por genocidio planificado en todo el mundo. A este paso, nunca habrá problemas de recursos naturales… pero vayamos a los detalles.

Años 20. El promotor de la revolución, un ruso apodado Lenin, será el responsable de una cadena de hambrunas y del Mal que asolará el mundo entero durante muchos años. El llamado comunismo, no la falta de recursos o alimentos, provocará en adelante millones de muertos. La falsa escasez, fruto de un plan metódico de venganza contra pequeños propietarios, abocará al canibalismo en familias campesinas que hasta intercambiarán cadáveres para no reconocer la comida. Las técnicas de este iluminado inspirarán futuros desastres en Alemania.

Años 30. Un sucesor del iluminado, éste apodado Stalin, continuará con las ideas genocidas a través del hambre, el aislamiento, el trabajo forzado, el abuso y el asesinato directo. Su objetivo principal será Ucrania y los kulaks, esos campesinos con propiedades, pero toda Rusia y después toda Europa, conocerán su horror. Hasta 9 millones de personas morirán solo de hambre y enfermedades asociadas. Habrá muchos más por muchas otras causas. Los graneros rebosarán de cereal confiscado. Será genocidio pero, sobre todo, morirá el individuo.

A principios de la década (1932-33), en Alemania llegará al poder el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán liderado por Adolf Hitler, un intervencionista dolido por la dura salida para Alemania tras la Primera Guerra Mundial. Asesinará a 6 millones y medio de personas. Serán principalmente judíos. Eso, sin contar las vidas que se llevará por delante la guerra mundial que provocará al borde de los años 40 en su afán por montar un imperio de raza aria.

Se discutirá si Hitler y Stalin o Lenin son extremos opuestos. La verdadera Historia, que no será la más conocida, establecerá la enorme similitud entre ellos: expansionismo, nacionalización, antisemitismo... industrialización del asesinato. La colaboración en la mencionada guerra mundial del ruso Stalin contra el alemán Hitler, al que primero ayudará en sus invasiones, ocultará durante muchos años el horror soviético paralelo, hecho a imagen de su propia historia en los años 20 e indudable ejemplo para el nazismo. Habrá supervivientes que levantarán acta notarial de todo. Tardarán en creerles. Primero los perseguirán.

1937-1938. Una Gran Purga costará casi un millón de muertos en ejecuciones ordenadas directa o indirectamente por Stalin. Muchas fosas comunes darán testimonio de este enésimo horror como las de Vinnystia (Ucrania) o Bykivnia (Kiev).

1939-1945. La tónica seguirá durante la guerra mundial (Katyn) y después de ésta en una franja de Europa oriental que terminará siendo las Tierras de Sangre (sobre todo Polonia pero también Ucrania, Bielorrusia y las repúblicas bálticas), donde las idas y venidas de nazis y soviéticos sembrarán siempre más muerte que cereal. Terror, Holocausto y Holodomor, tan parecidos. Siempre por el control del individuo y de su propiedad.

Las deportaciones y aislamientos mortales se conjugarán con el asesinato directo en una red de cárceles o "campos de trabajo correccional". Tendrán un acrónimo: GULAG. Habrá tantas, medio millar, que parecerá un archipiélago salpicando de sangre el mapa de Europa. Cuando todo parezca calmarse, de hecho la gran guerra que se librará dará paso a una fase más contenida en muertes por la amenaza de destrucción global, China comenzará su particular carnicería como si nada hubiera sucedido antes.

Años 50. China y Cuba aportarán su revolución al mundo y el legado de Lenin seguirá intacto. El gigante de la Gran Muralla guarda aún mucha muerte para repartir en lo que queda de siglo XX. Todo en China es grande: La Larga Marcha (1934), el Gran salto adelante (1958-1961), la Revolución cultural (1966-76) y la Muerte. El apóstol encargado de continuar la obra de Lenin será Mao Tse Tung o Mao Zedong, todo un campeón de la guadaña.

Una gran hambruna por colectivización y cambio de modelo de producción del agro al acero ocasionará en 1959 en torno a 35 millones de muertos. No faltará el alimento, se confiscará, se enviará al exterior, porque sólo lo colectivo es viable. China se llenará de hornos para fabricar acero y de cadáveres.

Una predicción a muy largo plazo en esta macabra ficción: en el primer cuarto del siglo XXI China será el gran eje —China siempre es "gran"— del comunismo resurgido que dominará buena parte del mundo y que costeará las predicciones más apocalípticas organizadas por foros europeos. Como sucedió con la Francia de 1917, una parte de Europa se rendirá a los pies del país que más mata, más tortura, más oculta y más contamina.

1953. Muerte en Cuba. A imagen y semejanza de muchas de las anteriores "revoluciones", Cuba protagonizará la suya de la mano de Fidel Alejandro Castro Ruz. También será comunista y perdurará mucho en el tiempo, de hecho no se le ve final en las predicciones. La tortura, el asesinato, la delación, la humillación y la reducción del individuo a un poso del caldo colectivo serán las señas de identidad. Nada nuevo. Se perderán muchas vidas y, sorprendentemente, nadie querrá evitarlo salvo los que estén en la lista. Algo similar sucederá más tarde en Venezuela, que mantendrá su enorme riqueza natural pero dejará que sus hijos mueran de hambre o asesinados en cárceles. Por lo mismo que el resto: ese comunismo cada vez más contaminante que consentimos sin pestañear.

Años 70. Camboya (1975-1979) Pol Pot, enésimo discípulo de Lenin, y sus Jemeres Rojos se llevarán por delante la vida de más de dos millones de personas, un quinto de la población total de Camboya. Llevar gafas, posible señal de ejercicio de la lectura, será causa de ejecución. Si se cumple tanta muerte no habrá donde almacenar tantos cráneos y esqueletos. O quizá sí.

Faltan Vietnam, Corea del Norte, Etiopía…

¿Las cifras reales?
No hubo avatares ni elección de pastilla roja o azul ni polos derretidos o desertizaciones ni predicciones del Monte Davos. Hubo muertos. Millones de muertos de verdad, quizá más de cien. Muchos lo denunciaron, gritaron desde los campos de sangre, laogais, granjas, desde el Gulag. Esto fue verdad y ya no podemos rebobinar salvo para lamentar, recordar, instruir y evitar su avance. Era, es y será el comunismo. Con perdón, nos jodieron todo el siglo y ellos mismos nos avisan de que estaremos perdidos en 2100 si no les hacemos caso, si no hacemos lo que ellos dicen y no hacen.

El estudio más reciente sobre el comunismo lo tenemos bien cercano en el tiempo y en la causa. Así que para cifras, además de las ofrecidas en el coral Libro Negro del Comunismo, baste con este párrafo de Memoria del Comunismo, de Federico Jiménez Losantos:

Las cifras terribles del humanicidio comunista solo se descubren en la frialdad matemática de la estadística: en 1924 debería haber 17 millones más en Rusia pero, tras el paso de Lenin, no están. A los muertos que el comunismo mata se añaden los que el comunismo no deja vivir, nacer, envejecer o enfermar sin morir. Al morir Stalin se le contaron 20 millones de cadáveres, pero en Rusia faltaban 40. Con Mao desaparecieron entre 40 y 60 millones de chinos, pero su retrato preside la plaza de Tien Anmen. Pol Pot mató a dos millones y medio pero en Camboya, de siete y medio, faltan tres. En Corea del Norte sigue corriendo el muertómetro: ¿dos, cuatro millones? En Vietnam se rompió al huir el último periodista americano a los brazos de Jane Fonda. Decenas, tal vez centenares de miles de cubanos han muerto en el estrecho de la Florida huyendo en sus armatostes de neumáticos entre los tiburones del agua y los del régimen de los Castro, pero aunque hay casi tres millones de cubanos en el exilio y solo diez en la envejecida Cuba, Obama se fotografía feliz con Raúl Castro (…) El problema moral y político de las cifras atroces del comunismo, cien años después de su nacimiento, es que olvidamos o no llegamos siquiera a saber el nombre, lo único suyo, de las víctimas.

Predicciones a nosotros, ¡bah!

Contra Davos, algunos libros de los muchos que sirven:
Stéphane Courtois y otros. El Libro Negro del Comunismo. Ediciones B, 2010.
Frank Dikötter. La gran hambruna de la China de Mao. Acantilado, 2017.
Federico Jiménez Losantos. Memoria del comunismo. La Esfera de los libros, 2018. Del mismo autor: La vuelta del comunismo. Espasa, 2020.
Christian Jelen. La ceguera voluntaria. Planeta, 1985.
Alexandr Solzhenitsyn. Archipiélago Gulag. Edición de 3 tomos en Tusquets, 2005. Del mismo autor: Un día en la vida de Iván Denísovich. Tusquets, 2008
Stéphane Courtois. Lenin, el inventor del totalitarismo. La Esfera de los libros, 2021.
Martin Amis. Koba el temible. Anagrama, 2006.
Leon Poliakov. Auswitz. Orbis, 1985.
Vasili Grossman. Vida y destino. Galaxia Gutenberg.
Timothy Snyder. Tierras de Sangre. Galaxia Gutenberg, 2011.

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Más que el 25 por ciento
Ningún Estado serio y con autoestima puede seguir consintiendo que su idioma oficial sea tratado como un motivo de marginación de ciudadanos y de enfrentamiento institucional
Editorial ABC 22 Enero 2022

La Generalitat tiene hasta el 20 de marzo para ejecutar la sentencia del Tribunal Superior de Justicia que ordena garantizar un 25 por ciento de enseñanza en castellano. La sentencia es firme después de que el Tribunal Supremso inadmitiera el recurso del Ejecutivo catalán, de forma que la Justicia ha dicho su última palabra sobre esta cuestión y no cabe más opción que acatarla. La contumacia del nacionalismo catalán en el incumplimiento de sentencias similares y la impunidad de la que disfruta ha distorsionado el significado constitucional del cumplimiento de las decisiones judiciales. Si es grave que un ciudadano desacate una sentencia firme, más lo es que el incumplimiento lo perpetre una institución del propio Estado. Se ha asentado la idea de que ser nacionalista y escudarse en los delirios identitarios son excusas legítimas para romper el principio de igualdad ante la ley y recibir una especie de impunidad a la carta.

Y a esto hay que poner fin si no se quiere crear la imagen de que la legalidad constitucional se queda a orillas del Ebro. España no puede ni debe ser un Estado fallido en Cataluña.

Por eso, el cumplimiento de la sentencia sobre el 25 por ciento de enseñanza en castellano es un imperativo constitucional que, además, está reforzado porque ampara los legítimos derechos de ciudadanos que reclaman para sus hijos poder aprender también en el idioma oficial de todos los españoles. El nacionalismo se manifiesta con todo su espíritu reaccionario y retrógrado al defender derechos colectivos y territoriales frente al ciudadano, único titular de derechos y libertades en un Estado constitucional. Es necesario reparar en el nivel de degradación democrática que se ha alcanzado en Cataluña para que una decisión judicial de efecto tan modesto sea recibida por el gobierno nacionalista como una agresión que justifica el desacato. En cada protesta del presidente catalán, Pere Aragonès, por las decisiones judiciales que le desagradan se alumbra el deseo de retrotraer a Cataluña al localismo medieval, ese por el que han suspirado y suspiran las ideologías ultras de todo tiempo.

Cuando llegue el 20 de marzo el Estado debe asegurar el cumplimiento de esta sentencia por el interés de los catalanes a los que ampara y por la integridad del orden constitucional. No será fácil, porque los mismos que socavan la independencia judicial atacando las decisiones de los jueces y descalificando su imparcialidad son socios preferentes del Gobierno de la Nación, el primer obligado en cumplir y hacer cumplir la Constitución. Este es el problema de España, en este momento: la deslealtad del Gobierno central con los intereses superiores de España. Mientras exaspera su obsesión contra la Comunidad de Madrid por su régimen fiscal, el PSOE hace la vista gorda y alimenta las peores pulsiones del separatismo catalán, dejando que su discurso antidemocrático no haga ninguna mella en su alianza por la conservación de sus respectivas cuotas de poder.

Ningún Estado serio y con autoestima puede seguir consintiendo que su idioma oficial sea tratado como un motivo de marginación de ciudadanos y de enfrentamiento institucional. El castellano, como idioma común, vertebra la unidad y la igualdad, que son los valores constitucionales más intolerables para los nacionalistas. El 25 por ciento solo es un porcentaje, incluso insuficiente para garantizar una adecuada enseñanza en castellano. El problema que representa ese porcentaje vuelve a ser la actitud taimada y sediciosa de un nacionalismo incapaz de vivir con normalidad la pluralidad de la sociedad catalana y de cumplir los estándares mínimos de un régimen democrático.

100%
Nota del Editor 22 Enero 2022

La c.e. establece el deber de conocer el español y no establece deber de conocer lengua regional alguna.
El obligar a cualquier persona a estudiar cualquier lengua regional es una clara conculcación de sus derechos humanos y constitucionales, y un disparate total.

VOX denunciará por toda Cataluña que la izquierda y el separatismo han entregado los barrios a los delincuentes

Garriga ha señalado que sí hay alternativa a la agenda 2030
Redacción. https://gaceta.es 22 Enero 2022

Un autobús que muestra rotulado el lema “Con Vox estarías en un barrio seguro”, recorrerá las calles de Cataluña en las próximas semanas. La iniciativa forma parte de la campaña de rescate de la esperanza y el énfasis en la seguridad para los catalanes que promueve el presidente de Vox en el Parlament, Ignacio Garriga.

Garriga ha señalado que el principal factor que ha potenciado la violencia, la inseguridad y la delincuencia en los barrios de Cataluña es la inmigración ilegal, amparada en las tesis de defensa del “multiculturalismo” que se promueve en Europa, bajo el paraguas de la Agenda 2030.

“El multiculturalismo que promueve la Agenda 2030 ha fracasado. No funciona en Francia, no funciona en Bélgica y no funciona en Vic”, ha precisado el parlamentario, al tiempo que ha asomado que la lucha que promueve es además una lucha por la libertad de los catalanes, “y sin seguridad ni hay libertad”.

En sus declaraciones públicas Garriga ha responsabilizado a todas las formaciones políticas, desde la ultraizquierda de Podemos hasta el PP, de “apoyar y sostener las tesis globalistas que conducen al desastre en materia migratoria”, esto en el entendido de que han “entregado los barrios a la delincuencia porque viven a espaldas de las necesidades de los catalanes, porque solo les interesa seguir aumentando sus chiringuitos, sus altos cargos y mantener a sus tertulianos para seguir falseando la realidad.”

El líder de Vox en Cataluña ha estado acompañado además por diputados de la formación verde en el Parlament y ha remachado que, con Colau al frente de Barcelona, la ciudad se ha convertido en “el experimento del consenso progre y de una alcaldesa que, a cambio de un puñado de votos, es capaz de entregar la ciudad al movimiento okupa, delincuentes y antisistema”.

Finalmente, Garriga ha manifestado que todas estas iniciativas están enmarcadas en mostrar a los catalanes reales que sí hay una alternativa de esperanza frente a un panorama minado por la agenda progresista radical y las concesiones al separatismo, de unos grupos políticos “cuya prioridad es debatir sobre la brujería en el Parlament”.
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