AGLI Recortes de Prensa   Sábado 17  Abril  2021

Venga Sánchez, saca transparencia…
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 17 Abril 2021

El trastorno de personalidad narcisista que sufre Sánchez (“primero YO, luego YO y siempre, YO”) indica una carencia de empatía por los demás. Al maniquí le preocupa su ego, exclusivamente. Se mira en los espejos de Moncloa y se extasía, aunque vea lo mismo que la mayoría de la gente ve en él: a un tipo que abusa del poder político y que gobierna de forma totalitaria, sin limitaciones legales. Este sátrapa va a lo suyo. Tras librarse del indecente Iglesias, salió de las sombras y se erigió en el rey de bastos del 4M, humillando a Gabilondo, su muy noble candidato de quita y pon, para acabar difamando a Abascal y a Ayuso con un arsenal de sucias mentiras, pues Sánchez desconoce qué es jugar limpio. Lo más limpio que ha conocido semejante déspota y farsante a lo largo de toda su vida son las saunas gays de su suegro.

El único plan de recuperación que tiene tal inútil es una interminable campaña de autobombo para justificar sus delirios. Pero ya nadie le cree. ¿Cuándo dijo que había acabado con el virus? ¿Cuántas veces juró que en agosto estaríamos todos vacunados? ¿Cuántos grupos de expertos inventó con la intención de mentirnos? Venga Sánchez, saca transparencia… de tu caos y tus mil patrañas, o lee a Otto von Bismark: “Nunca se miente tanto como antes de unas elecciones”.

Dicho tirano cree tener respuesta para todo y en todo se equivoca. Prolonga los fracasos. Su plan de recuperación económica consiste en subir los precios del diesel y de la gasolina. Sube los impuestos cuando hay que bajarlos. Su inseguridad, su emotividad inestable, están necesitadas de unas largas vacaciones. Trabajar dos o tres días seguidos, le nublan la razón. Cuando le obligan a pensar más de la cuenta, el tirano no rige y pone cara de no saber de qué le hablan.

Ahora le ha entrado la manía de conquistar Madrid. Quiere acabar con Ayuso, mujer que odia a pesar de ser un presidente feminista. Es muy probable que acabe escayolado de cuerpo entero, pues el 4-M le va a dar un telele de aquí te espero. Pero en el Zendal será atendido como merece.

Incorregible PP
EDITORIAL. https://gaceta.es  17 Abril 2021

Durante los últimos cuarenta años largos, hemos esperado lo mejor del Partido Popular. Quizá por el conocimiento personal de sus líderes, a los que conocimos cuando se afiliaron cargados de valores e ideas para servir a España y plantar cara a la izquierda; quizá por el conocimiento, también personal, de la gran base del partido, su militancia, repleta de humanismo cristiano, conservadurismo clásico y un liberalismo pragmático. Decimos que hemos esperado lo mejor del PP durante cuarenta años y a cambio hemos recibido un desplazamiento del centro político a la izquierda que ha colocado al Partido Popular en una posición socialdemócrata que, en comparación y sin exagerar, situaría al PSOE de 1982 en posiciones moderadas tirando a conservadoras.

Gota a gota, el Partido Popular, con una preocupación incorregible por el qué dirán, ha aceptado sin debate todos y cada uno de los puntos de la agenda social de la izquierda, que si en algunos casos supusieron avances para la modernización de España, a partir de 2004, con la llegada por atentado de Zapatero, han sido avances para la destrucción de España y, a más, para la destrucción de la Civilización Occidental de raíz judeocristiana con el abuso de políticas identitarias.

Ayer, en otro de esos abusos patrocinados por la izquierda globalista, los diputados del Partido Popular aprobaron con sus votos una Ley de Infancia sectaria e ideológica parida por Pablo Iglesias que concede al Estado el derecho a tutelar el adoctrinamiento de los niños pasando por encima de los padres, únicos legítimos tutores de sus hijos. Por un melindroso ‘que dirán’, el Partido Popular se rindió ayer en nombre de todos sus votantes y aceptó que la izquierda imponga su modelo educativo obsesivo sexual destructivo e identitario que sólo tiene el objetivo de acabar con la institución más conservadora en el más hermoso sentido de la palabra: la familia.

Desconocemos —porque no las han explicado— las razones que llevaron a los diputados populares de Pablo Casado, alguno de ellos con la insignia de la Agenda 2030 en la solapa, a rendirse sin presentar batalla. Es verdad que en estos 40 años hemos ido disculpando ciertas vergonzosas claudicaciones del antiguo centro-derecha español alegando cuestiones tácticas, incluso estratégicas y hasta electorales. Pero ya no podemos disculparles más, sobre todo cuando hay otra opción de voto.

El noveno plan de Sánchez: 211 páginas de dirigismo político
Daniel Lacalle El español 17 Abril 2021

"All the media here for the show. I've been waiting for our friends to come". Ian Anderson.

Cada vez que en España hay elecciones o los datos macroeconómicos son pobres, dos cosas demasiado frecuentes, Sánchez saca la maquinaria de propaganda y nos vuelve a vender su 'plan'. Esta es la novena vez que nos presenta su Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Y es la novena vez en la que vemos un documento vacío de contenido real, lleno de vaguedades y brindis al sol y estimaciones de ciencia ficción.

"Sánchez reparte 70.000 millones de euros" anunciaba a bombo y platillo El País. Él. Reparte. Qué generoso. Ya no es el dinero de la Unión Europea, es él.

¿Y qué nos dicen las 211 páginas del documento presentado por el Gobierno? Nada.

Hay cosas que solo un socialista podría justificar sin sonrojarse. "En términos agregados, el empleo generado por el Plan podría superar los 800.000 puestos de trabajo al cabo del periodo de ejecución del Plan, lo que equivaldría a unos 12 empleos por cada millón de euros invertido" (pag 207) anuncia alegremente el documento. Casi 100.000 euros de coste por empleo prometido. Y les parece un exitazo. Además de que no se cumplirá, escandaliza la alegría con la que hacen semejante cálculo y, en vez de esconderlo avergonzados, lo publican.

El documento se queja de la baja inversión pública de los últimos años sin mencionar una sola vez el despilfarro, ni los excesos del pasado. De hecho, pone como ejemplo de cénit de inversión pública (gráfico 10 pág. 208) el mayor periodo de despilfarro en elefantes blancos de nuestra historia reciente.

No olvidemos que el Estado ha "despilfarrado" más de 45.000 millones de euros en 20 años en infraestructuras innecesarias (informe Aproximación a la Geografía del despilfarro en España: balance de las últimas dos décadas). A la depreciación de muchos de esos activos innecesarios lo llaman "destrucción de capital público" (pág. 209) y se quedan tan contentos.

¿Recuerdan que el Gobierno y sus socios se han pasado años criticando la baja inversión en I+D? Pues el Plan estrella de Sánchez ningunea la I+D a una anécdota y al turismo, que ha sufrido un desastre de más de 100.000 millones de euros, le dedica 3.400 millones.

¿Dónde se va la mayoría del dinero? A un 'Plan E' escondido. 13.200 millones de euros a movilidad sostenible (electrificar las vías públicas y transición al vehículo eléctrico); 6.820 millones a rehabilitación de vivienda y regeneración urbana (paneles solares, eficiencia energética de las viviendas); y 4.315 millones de euros a la “modernización de las Administraciones Públicas”.

Todo eso es ladrillo escondido de buenas intenciones. Pero lo más importante, nada de ello necesitaba de enormes partidas inversoras por parte del Estado. El desarrollo de la movilidad eléctrica, transición al vehículo eléctrico y eficiencia energética estaba en marcha desde hace años gracias al impulso de las empresas innovadoras eléctricas y automovilísticas.

En vez de demonizar al diésel y a la industria, lo único que tenía que hacer el Gobierno era dejar a estas empresas avanzar en lo que ya estaban haciendo antes.

Dice el documento que "la inversión en tecnología e infraestructura verde y el impulso de la digitalización son piedras angulares del Plan de Recuperación, recibiendo el 39,12% y el 29% del total de los fondos" (cuando es ladrillo y gasto corriente de toda la vida y cosas que en cualquier caso ya estaban en marcha o disponibles hace años). Y estima que supondrá "una mejora de 0,2 puntos porcentuales en la tasa de crecimiento de las exportaciones a largo plazo" (pág. 57), una cifra inventada, sin ningún detalle y encima, ridícula.

El plan se vanagloria de proponer reformas y, sin embargo, la mayoría son brindis al sol y contrarreformas que, en muchos casos, van en sentido contrario a lo que la Unión Europea exige. No hay ninguna concreción, solo mensajes buenistas.

El hachazo fiscal que incorpora el plan se incluye bajo términos como "ajustes en los impuestos existentes" (subir), "adaptación de la fiscalidad" (subir), y un concepto inventado que es "fiscalidad del siglo XXI" (subir impuestos).

Hay que recordar que la totalidad de los aspectos innovadores y tecnológicos del plan no solo se pueden hacer por parte de la empresa privada, sino que ya están en marcha sin necesidad de 'Planes E' estatales. Es más, la totalidad del Plan va a beneficiar a grandes corporaciones que se han adaptado admirablemente a la crisis, con balances saneados y planes de inversión que se han mantenido incluso en la crisis de la Covid-19. La inversión en tecnología, renovables, eficiencia y vehículo eléctrico no sufre de falta de acceso a capital inversor, todo lo contrario.

El Plan ahonda en una visión extractiva, dirigista y confiscatoria de la economía. Un plan que fracasará, como tantos anteriores, por estar decidido y dirigido desde el poder político por personas que jamás han creado un puesto de trabajo.

Mientras dirige decenas de miles de millones a sectores y empresas que no tienen el más mínimo problema de acceso a capital, apetito inversor y financiación competitiva, detraerá decenas de miles de millones de los consumidores con impuestos indirectos y directos. ¿Lo peor? Que dejará un reguero de deuda y sobrecapacidad que lastrará la economía durante décadas y no creará ni de lejos los empleos que promete.

Las pymes y autónomos, como siempre, están olvidados o mencionados tangencialmente sin concreción alguna…. Y el turismo. Bueno, al turismo lo ningunea con una cantidad irrisoria.

El plan, que presume de buscar transformar la economía "para varias generaciones", cosa que es absolutamente falsa en cualquier caso, ni ha sido consensuado con la oposición, ni con los empresarios, ni con los autónomos, ni con las comunidades autónomas donde no gobierna el PSOE.

El 'Plan de Sánchez' no es histórico ni el mayor implementado en España, eso corresponde a varios planes ya vistos en este país, desde el de infraestructuras de José Blanco al Juncker. En lo que es muy diferente es en su espíritu confiscatorio y extractivo. Una gigante transferencia de renta de los consumidores y contribuyentes al Gobierno y las grandes empresas.

El afán confiscatorio de la izquierda
José María Rotellar okdiario 17 Abril 2021

El Gobierno de la nación ha creado un grupo de expertos para su reforma fiscal con dos objetivos: subir los impuestos que no comparte con las Comunidades Autónomas y, al mismo tiempo, imponer unos mínimos con los que obligar a Madrid a incrementar impuestos, todo enmarcado dentro del afán confiscatorio que tiene la izquierda. Trata de ocultar su impericia en la gestión con el derroche a manos llenas de dinero público, es decir, de dinero extraído a la fuerza a los contribuyentes.

El Gobierno ha intensificado su mantra habitual de «lo público» para tratar de hacernos ver que es necesario incrementar la aportación de los contribuyentes. Hablan de «nivel adecuado» de financiación. ¿Nivel adecuado para qué? ¿Para subvencionar aerolíneas que apenas ofrecen vuelos, sobre las que hay posibles relaciones poco claras en sus relaciones con el régimen de Venezuela? ¿Para despilfarrar el dinero en planes E improductivos, como la nueva versión 3.0 que ha presentado Sánchez ya en numerosas ocasiones, pero que ni está aprobado ni se ha presentado todavía a la UE para que den su visto bueno y liberen los fondos establecidos para España, pero que en años posteriores será nuestro país el que tendrá que sostener el gasto estructural que ese plan generará? ¿Para regar con subvenciones todo tipo de actuaciones, que no tienen ningún interés ni son esenciales? Con la izquierda siempre hemos tenido más gasto y más impuestos, pero peores servicios públicos, porque ni gastan ni invierten en lo fundamental, sino en propaganda y en subvenciones improductivas. Para eso quieren subirnos los impuestos, no para darnos mejores servicios.

El nivel de impuestos en España es insoportable. El esfuerzo fiscal español -que es como hay que medir el grado de presión de los impuestos sobre los ciudadanos, dividiendo la presión fiscal entre el PIB per cápita- es uno de los más elevados de la UE. Hasta la OCDE le dice a Sánchez que no puede subir impuestos en estos momentos de crisis. Si es que hasta cualquier neokeynesiano sabe que en un momento de hundimiento económico no se puede aplicar una subida de impuestos como la que prepara Sánchez, debido al carácter tremendamente contractivo de dicha política.

Pretende subir el impuesto de Sociedades, con el que ahuyentará las inversiones productivas que todavía quieran venir y con el que hundirá al tejido empresarial que quede en pie tras la pandemia, destrozado por su pésima gestión en esta crisis. Se compara con Biden para justificarse, pero el hecho de que el presidente de Estados Unidos haya decidido incrementar la tributación empresarial no avala la medida de Sánchez, sino que, simplemente, muestra que compartirán el error, con dos diferencias: que Estados Unidos tiene un mayor atractivo para recibir inversiones que España, por su tremendo potencial, con lo que el riesgo de pérdida de las mismas es menor, y que, aun así, allí siguen pagándose menos impuestos que aquí.

Adicionalmente, prepara, con ese grupo de expertos, bastante sesgado hacia sus posiciones, lo que el Gobierno llama “homogeneización”, que no es otra cosa que el imponer que las comunidades autónomas no puedan bajar impuestos. Todo con un único objetivo: acabar con la política económica de Madrid, que les demuestra que con impuestos bajos la economía crece más, se crea empleo y se recauda más, que le permite a Madrid contar con los mejores servicios, pese a ser una de las regiones más perjudicadas en el Sistema de Financiación Autonómica que Rodríguez Zapatero diseñó contra ella.

Madrid es su obsesión, porque le demuestra al Gobierno que hay otra forma de gobernar más eficiente, tanto en lo económico, como en lo sanitario, como en lo educativo, como en todo. Por eso, ese acoso a Madrid, a la que quiere obligar a subir impuestos, cerrar bares y limitar la libertad de los madrileños. Si en Madrid gobierna la izquierda, ya sabemos qué pasará, porque si aun no gobernando tratan de emplear los resortes nacionales para someterla a sus caprichos, si consiguen el Gobierno regional, entonces la vida de los madrileños empeorará tremendamente, con más impuestos, más restricciones y menos libertad: ni podrán abrir los comercios a la hora que quieran, ni podrán comprar los ciudadanos cuando quieran, ni podrán ir al hospital que quieran, ni podrán llevar a sus hijos al colegio que quieran.

En el diccionario de la Real Academia Española se puede leer, como primera acepción del verbo «robar», lo siguiente: «quitar o tomar para sí con violencia o con fuerza lo ajeno». Es cierto que la tributación viene respaldada por la ley, de manera que no es un acto ilegal, pero eso no quita para que con los impuestos se sustraiga a la fuerza lo ajeno, por mucho que sea con la fuerza de la ley. Una cosa es que haya un nivel de impuestos para poder financiar lo esencial, y otra cosa es que ese nivel se vuelva absolutamente confiscatorio.

Sánchez va a terminar de arruinar a España con su subida de impuestos -que va camino de la confiscación-, tras dejarla maltrecha con su ineficiencia en la gestión. España necesita reformas estructurales, no subidas de impuestos. Necesita, en definitiva, un gobierno eficiente, no el propagandístico que tenemos.

Comunismo fallido y en sepia
Editorial ABC 17 Abril 2021

La izquierda más radical quiso prolongar ayer en el barrio madrileño de Vallecas su estrategia violenta, iniciada con el acoso y las agresiones a los dirigentes y militantes de Vox reunidos días atrás en la llamada ‘plaza roja’. Algunas tribus extremistas, de esas a las que Pablo Iglesias y Pablo Echenique azuzan como una jauría, convocaron una manifestación para rodear la Asamblea de Madrid, lo que encaja muy bien con el enaltecimiento de Stalin por los comunistas que se pasearon por Madrid celebrando el aniversario de la II República. La convocatoria fue un fracaso que debería mover a los inductores de estos grupos a revisar su estrategia.

Lo de rodear parlamentos es algo que excita las pasiones de los extremismos de izquierda y del separatismo. El Congreso de los Diputados fue acosado varias veces con aquel «#rodeaelcongreso», entre ellas cuando iba a producirse la investidura de Mariano Rajoy. La pulsión antiparlamentaria de la izquierda llegó incluso al PSOE, que participó en la coacción al Parlamento de Andalucía, cuando iba a producirse la investidura de Juan Manuel Moreno, con la que se puso fin a décadas de hegemonía corrupta del socialismo. Imposible olvidar el intento de asalto violento al Parlamento de Cataluña, en 2018, por las bandas separatistas de la CUP y otros grupos violentos del arco independentista. La intolerancia de la extrema izquierda ante la democracia liberal y parlamentaria, la única que dignifica al ciudadano y respeta sus libertades y derechos, es una constante desde hace muchos años, aunque su propaganda use el espantajo de la extrema derecha para confundir a la opinión pública.

La justificación de la violencia como forma de acción antipolítica es consustancial a estos partidos, que sustituyen al ciudadano por la ‘gente’ porque les resulta más fácil hacerse representantes de una masa informe que de hombre y mujeres libres. La convocatoria de ayer fue un fracaso porque esta extrema izquierda es de otro tiempo y de otro lugar. En Madrid hoy ya no se entiende el «no pasarán», cuando por la capital de España pasan todos, cada cual con su forma de ser, de vivir y de hablar. Por eso la izquierda está permanentemente enfadada con Madrid, porque esta ciudad es una enmienda a la totalidad del discurso frentista con el que, en pleno siglo XXI y en plena Europa, quiere hacerse con el gobierno de la comunidad más pujante de España. Seguir anclada en los estereotipos de la España de los años treinta hace que la izquierda radical sea incomprensible hoy para la mayoría de los ciudadanos.

Pablo Iglesias puede seguir por esta senda estéril dando la razón, día tras día, a Isabel Díaz Ayuso con su disyuntiva «comunismo o libertad», porque en efecto son conceptos irreconciliables. O puede apearse de esa montura vieja y descompuesta que es el comunismo, y adaptarse a una ciudad y a una sociedad a las que unos radicales antisistema no van a enseñar qué es ser libres. Ahora bien, decidan lo que decidan Iglesias y su entorno, lo que representan está ya retratado en una imagen sepia de pandilleros violentos arremetiendo contra la Policía y gritando «a por ellos como en Paracuellos». Ni Madrid ni España pueden encajar en un esquema ideológico tan corruptor de la libertades.

Madrid 2021 y el vínculo tenebroso
Javier Somalo. Libertad Digital 17 Abril 2021

Un mitin de Pablo Iglesias en la madrileña calle de Serrano jamás requeriría los servicios de los antidisturbios… a los que sin duda enviaría el Gobierno de Sánchez y Marlaska por si alguna cacerola molestara o asustara al delicado e indemnizado marqués. Lo más seguro es que no le dejaran hablar mucho. Pero nadie trataría de asesinarlo.

Está claro que las cosas no son iguales para todos y que el Gobierno, y muchos medios de comunicación, quieren que este esquema parezca lógico. Si habla Abascal es más normal que vuelen botellas y piedras. Mucho más todavía si el mitin se celebra en Vallecas, que se supone que es de izquierdas y ay de quien reniegue. Así que, como dijo el ex vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, ahora candidato a presidir la Comunidad de Madrid:

“Desde aquí mi cariño y felicitaciones a la que gente que demostró que Vallecas es un barrio tolerante y no acepta el fascismo, el racismo y la homofobia y a los hinchas de un equipo de fútbol que son un ejemplo de defensa de valores solidarios y antifascistas, que son de lo mejor de nuestra ciudad”.

Que lo sepa el policía pateado —imagen siempre estimulante para Iglesias como él mismo ha reconocido—, que sepa que no le aceptan en Vallecas por fascista, racista y homófobo y que si vuelve le espera lo que le espera de ese barrio tolerante, valladar de cualquier allanamiento antidemocrático derechista.

No es cosa sólo de Iglesias, que quiso vivir en un pisito en Vallecas… pero es que su “proyecto familiar” le llevó a una finquita en Galapagar aunque lo “peligroso” eran los pijos “que viven en chalés en Somosaguas y no saben lo que es el transporte público”. También opina lo mismo sobre las pedradas su presidente y socio Pedro Sánchez: Vox “va a Vallecas a montar bronca”. Lo dijo en el Congreso de los Diputados este pasado 14 de abril de 2021. Menuda fecha, claro:

“Este 14 de abril —dijo el presidente Sánchez— se cumplen 90 años de la proclamación de la II República. Los aniversarios nos sirven para reflexionar, para poder echar la vista atrás y poder comprobar que hay un vínculo luminoso con nuestro mejor pasado que debemos reivindicar”.

Y el que va a buscar bronca la encuentra y no cabe quejarse. Ya se va viendo más claro ese “vínculo luminoso con nuestro mejor pasado”, el suyo, desde luego, tan previo a la guerra, siempre tan cercano a unas elecciones irregulares, adversas o ambas cosas al tiempo. Porque España salta del 14 de abril de 1931, con los ojos vendados, hasta el 18 de julio de 1936.

Así nos pasan nuestra Historia por la pantalla, faltando diez o doce diapositivas de un total de veinte pero todas muy luminosas, casi tanto como las iglesias en llamas. Y por corta que se nos haga esa etapa, nadie se queja demasiado porque el 18 de julio hubo un golpe de Estado y punto. Lo que dijeran los propios republicanos —de izquierdas y de derechas— de la II República y, sobre todo, lo que dijeran las urnas entre el 31 y el 36 es para los muy cafeteros, normalmente fachas. Y ya se sabe lo que le pasa al que busca bronca.

Por no marear más la perdiz de las elecciones de 1931, que eran municipales pero trajeron la República, y por no ir más al golpe de 1934, derivado de las elecciones del 33, que desbancaban a las izquierdas, bastaría una simple parada en las elecciones de febrero de 1936 para añadir tres o cuatro diapositivas más a la bonita e incompleta historia de España. En ellas aparecerían actas electorales almacenadas para siempre, lacres rotos o burdas manipulaciones de números que te hacían un 8 de un 3 y la clarísima intención de la izquierda, del PSOE, de que la República no fuera un invento para todos, ni mucho menos, sino un Régimen en el que no cupieran derechas, liberales o católicos por muy republicanos que fueran. Está bien votar si es para confirmar un proyecto, no para dudar de él. Nuestro mejor pasado, según el presidente Sánchez, es ese que acabó en guerra porque la República sería de izquierdas o no sería. De lo más “luminoso”.

Lo que se proclamó ese 14 de abril de 1931 tras unas elecciones municipales que Alfonso XIII convirtió con su huida en un referéndum, que ni siquiera daba la victoria a los partidos republicanos salvo en las grandes ciudades, pudo ser muchas cosas. Pero “las izquierdas” y luego sobre todo el PSOE, argamasa del Frente Popular, quisieron que sólo hubiera una posibilidad: la suya. Cuando algo distinto a las izquierdas empezó a abrirse paso en unas elecciones, la República fue violentada (1934) y finalmente llevada a la guerra (1936).

Hoy recuerdan el que era su “mejor” pasado porque era su proyecto privado, ni siquiera el de media España. Y Madrid, con Pablo Iglesias de candidato, ha resultado ser el vínculo tenebroso noventa años después. Porque Madrid se sale de los planes de estas izquierdas que, como aquellas, sólo tienen planes para los muy afines. Porque Madrid baja impuestos, abre bares y vacuna mientras puede.

Todo lo que no sea Ayuso será Pablo Iglesias, el peor vínculo posible con el peor momento posible de España.

Madrid: elecciones trascendentales
EDITORIAL. Libertad Digital 17 Abril 2021

La izquierda pretende adueñarse de Madrid cueste lo que cueste y caiga quien caiga.

El domingo comienza la campaña de las elecciones autonómicas de Madrid, una campaña crucial, de una importancia absoluta para la Nación. Se enfrentan dos modelos, dos maneras de entender la política, la economía, la sanidad, los servicios, la cultura y, en definitiva, la sociedad. Por un lado, el modelo liberal-conservador que representan el PP de Isabel Díaz Ayuso y Vox, cuya cabeza de cartel es Rocío Monasterio. En los dos últimos años, y sobre todo durante la pandemia, los madrileños han tenido ocasión de comprobar los efectos de las políticas de Ayuso, que han reforzado la pujanza económica, social y cultural de Madrid mientras, por ejemplo, Cataluña se despeñaba por culpa de los separatistas, grandes aliados del Gobierno del PSOE de Pedro Sánchez y el Podemos de Pablo Iglesias, aspirante ahora a desbancar a la popularísima Ayuso.

El Gobierno madrileño ha tratado de aprovechar todas las oportunidades que se le han presentado para salvaguardar los derechos sociales y sanitarios de la ciudadanía; de los autónomos, los emprendedores, los asalariados, los empresarios. El Ejecutivo de Díaz Ayuso se ha afanado por estar a la altura de las durísimas circunstancias, por actuar con urgencia y diligencia, huyendo de las polémicas estériles y dando muestras de un nervio y fuste superiores a los del Gobierno de Sánchez e Iglesias, tan incompetente, tan liberticida.

Madrid presenta unos datos económicos y fiscales muy superiores a los de otras comunidades de España, y no es porque incumpla las leyes o porque sea, como pretenden los separatistas intoxicadores, así como sus semejantes socialistas y comunistas, un paraíso fiscal para las grandes fortunas. La fiscalidad de la región se atiene a la legalidad. Ocurre que, con las mismas herramientas, en Madrid hay un Gobierno regional que cumple sus funciones y obligaciones, mientras que en otras autonomías con ínfulas de naciones lo que hay son élites extractivas y parasitarias.

El modelo contrario es el que representan las izquierdas, PSOE, Más Madrid y Podemos, con propuestas tributarias confiscatorias, políticas anticuadas, superadas y en algunos casos hasta criminales, con referentes obsoletos, que desprecian el esfuerzo y el mérito, que empobrecen, que fracasan con sus subsidios, que limitan, constriñen, anulan y prohíben, que coartan la libertad, desprecian la iniciativa privada, encarecen y deterioran los servicios públicos y provocan inseguridad ciudadana y jurídica, así como inestabilidad política, precariedad laboral y decadencia económica, social y cultural.

Los tres partidos de izquierda no van a dudar en emplear todos los medios a su alcance para convertir la campaña en un escorial. No tendrán reparos a la hora de mentir, difamar, amenazar e incitar a la violencia contra la derecha, como hace abiertamente Podemos. Medios de comunicación y recursos públicos como el CIS van a estar al servicio de la intoxicación, la agitación y la mentira. Ángel Gabilondo, el candidato socialista, ya se ha retratado al decir, por ejemplo, que en Madrid hay más probabilidades de morir por coronavirus que en otras partes de España. Sánchez ha ido en la misma línea. Han demostrado sobradamente que no tienen escrúpulos. Los mismos que han ocultado las muertes de más de cien mil compatriotas acusan a Díaz Ayuso de la falta de medios provocada por la incompetencia de personajes como Salvador Illa, el exministro de Sanidad. Por no hablar de Pablo Iglesias, que tras asumir la responsabilidad sobre las residencias de ancianos las abandonó a su suerte sin mirar atrás.

La campaña será un campo de minas para PP y Vox. La izquierda pretende adueñarse de Madrid cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Sólo una gran movilización del electorado de centro-derecha puede evitar una catástrofe de incalculables consecuencias. Madrid es ahora mismo la región que expresa la esperanza para salir de la crisis del coronavirus en mejores condiciones y más unidos, como un país sin fisuras y solidario, con un futuro por delante ajeno a las tensiones separatistas y a las recetas económicas y sociales caducas de la izquierda.

Madrid será la tumba del ‘antifascismo’
Manuel Pastor. Libertad Digital 17 Abril 2021

Se atribuye a Huey Long, gobernador y senador demócrata disidente de Louisiana, la aguda predicción en los años 30 de que el fascismo, si algún día llegaba a América, lo haría disfrazado de antifascismo.

Por las misma fechas y de manera similar, en España, el honrado socialista Julián Besteiro insinuó que el antifascismo de Francisco Largo Caballero y los radicales del PSOE durante la insurrección de octubre de 1934 era más parecido al fascismo que la propia CEDA, cuya victoria electoral –democrática– e incorporación al Gobierno fue el pretexto o justificación para la agresión violenta y anticonstitucional de las izquierdas.

Huey Long sería asesinado en 1935 por gangsters de su propio partido. Besteiro sería marginado y liquidado políticamente por el PSOE en 1939, tras participar en el golpe anticomunista de Casado.

Los tristes sucesos del pasado día 7 en Vallecas (tristes para la pobre y enferma democracia española) ilustran la gran confusión existente en los debates y discursos políticos de nuestras izquierdas, que manipulan obscenamente la opinión pública.

En La fatal arrogancia, F. A Hayek cita un aforismo de Confucio: “Cuando las palabras pierden su significado, las personas pierden su libertad”. Sería conveniente recordarlo siempre que se discutan los auténticos significados de palabras como comunismo, anticomunismo (y anti-anticomunismo, expresión inventada por los conservadores norteamericanos William F. Buckley Jr. y L. Brent Bozell en 1954), fascismo, antifascismo (y anti-antifascismo, expresión propuesta por mí en La Crítica el 6 de julio de 2020), etc.

Durante la Guerra Civil, en noviembre de 1936, las izquierdas colocaron una gran pancarta en la calle Toledo de Madrid con un texto que se haría famoso:

¡No pasarán! El fascismo quiere conquistar Madrid. Madrid será la tumba del fascismo.

Ya se sabe lo que pasó. Ahora vemos repetirse los eslóganes y manifestaciones de una quimérica resistencia contra un quimérico fascismo. El título que he elegido para este artículo, cautelosamente, lleva entrecomillado antifascismo. Lo cual es plausible en cuanto al posible resultado de las elecciones autonómicas madrileñas del próximo 4 de mayo.

Lo verdaderamente triste y despreciable de la situación que estamos viviendo es la sucia retórica guerracivilista, impuesta por los partidos radicales y desde las propias instancias gubernamentales. El inevitable y terrorífico pensamiento que invade nuestras mentes es obvio.

¿Estamos ante un nuevo tipo de guerra civil? Otra vez España está polarizada y tenemos un Frente Popular social-comunista, con el apoyo de los separatismos, en el Gobierno de la Nación. En 1936-39 las izquierdas se beneficiaron de la colaboración militar de la URSS, aunque al final resultó insuficiente. Ahora esas izquierdas se han beneficiado de la colaboración –accidental o no– de la China comunista en una guerra de nuevo tipo, con armas invisibles pero trágicamente eficaces, ya que en solo un año las víctimas mortales están cerca de 140.000, según algunas estimaciones.

Mi pensamiento desiderativo es que ahora también resulte insuficiente la contribución china y que Madrid, siendo la tumba del antifascismo, marque el camino para reencontrar la senda democrática, liberal y constitucional.

Probablemente ya caducó la era del bipartidismo que hoy añoran Pedro y Pablo (Sánchez y Casado). El trumpismo ha sido un ejemplar revulsivo en EEUU, un disruptor del establishment y la partitocracia. Conscientes o no, partidos como Vox y otros representan el mismo fenómeno en la vieja Europa. Pero el bipartidismo no debe sustituirse por un multipartidismo de asociaciones narcisistas que luchen por el poder, fragmentando disfuncionalmente la representación parlamentaria, sino por una estructura bipolar de grandes coaliciones o alianzas concurrentes (especialmente necesarias en el centro-derecha).

Volviendo al lamentable 7 de abril vallecano. Rigurosamente, el antifascismo puede presentar rasgos de fascismo, pero esencialmente es comunismo (ambas ideologías usan por sistema la violencia y el terror). En España, hoy, el fascismo no existe. Como ha escrito el maestro Stanley G. Payne, máximo especialista en la materia, es un enemigo imaginario, solo creíble desde el delirio o el cinismo de la extrema izquierda: “Aunque el fascismo prácticamente ha desaparecido, el antifascismo no. Un antifascismo sin fascismo permite crear exactamente el tipo de enemigo, uno que de hecho no existe”. Mi opinión es totalmente coincidente con la del maestro Payne, como ya expresé hace más de dos años (“¡Que viene el fascismo!”, La Crítica, 25 de marzo de 2019).

Hablando claro, y asumiendo que el antifascismo es una quimera porque el fascismo no existe, el próximo 4 de mayo Madrid más bien pudiera ser la tumba de un socialismo y un comunismo anacrónicos.

Pedro Sánchez: de la oratoria mezquina a la mendacidad compulsiva
“El socialismo es la filosofía del fracaso, ,el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia; su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”, Winston Churchill
Miguel Massanet. diariosigloxxi 17 Abril 2021

Si alguien no siguiera de cerca la política española, no conociese a nuestra casta de aspirantes a vivir a costa de los contribuyentes y no supiera de las triquiñuelas, malicias, torpezas, indignidades y desmanes de los que son capaces de cometer quienes han hecho de esta clase de vida el motivo de hacerse con un empleo, cargo o beneficio público; seguramente no podrían entender el papel que nuestro presidente del Gobierno, señor Pedro Sánchez, se haya atribuido, motu propio, a sí mismo en la campaña que va a tener lugar, aunque de facto ya hace días que comenzó, para optar a la presidencia de la comunidad madrileña. No se entiende que, teniendo en la persona del señor Ángel Gabilondo, para optar al cargo que se está dirimiendo, una buena persona pero con algunas salidas de tono que se podrían atribuir a su innata timidez, como candidato oficial por parte del PSOE, al que se suponen cualidades para saber luchar para sacar un resultado, al menos en teoría, discreto, dadas las circunstancias en las que se va a ver obligado a competir, circunstancias que han cogido con el pie cambiado a Ferraz que ha tenido que acudir a la improvisación ante una convocatoria electoral para la que, evidentemente, no se encontraban preparados,; y es por ello que, el señor presidente, haya decidido tomar la iniciativa y anular a su propio candidato, para ser él quien se enfrente directamente, con todo el poder del Estado y de la prensa a sus espaldas, a la señora Ayuso, aunque nos parece que, en esta ocasión, tiene un hueso duro de roer.

Ya se sabe que, como personaje de impulsos repentinos, como experto en la chapuza y en la jugada a corto, y disponiendo de la impagable ayuda de otro personaje, émulo dignísimo de aquel famoso Rasputín de la corte del Zar, el señor Redondo, un sujeto que, como todos los que se dejan llevar por sus ambiciones desmedidas, es capaz de maquinar las peores indignidades, bajezas políticas, trucos viles y mezquindades sin inmutarse, para contribuir a allanar el camino de su mecenas y señor, Pedro Sánchez, para que, sin tener en cuenta los intereses del pueblo español, su futuro, su estabilidad económica, la garantía del trabajo para los ciudadanos, el progreso de la nación y, por encima de todo, los principios morales y éticos en los que se basa nuestra actual Constitución de 1978; el actual presidente del Gobierno se asegure permanecer en el cargo pese a quien pese, pase lo que pase y aunque para ello tenga que sacrificarse la unidad de España, los derechos fundamentales de los españoles y el mismo régimen político, como monarquía parlamentaria, del que hemos estado gozando hasta ahora.

Sin embargo, es muy posible que, en esta ocasión, los planes del señor Sánchez no hayan estado lo suficientemente madurados, quizá por la premura de tiempo y la improvisación, un factor que, en ocasiones, puede resultar muy inconveniente; les pueda jugar una mala jugada a la estrategia de este dúo de conspiradores. El hecho de implicarse directamente, asumiendo el protagonismo absoluto en esta disputa por la presidencia de la comunidad madrileña, es muy posible que comporte un riesgo añadido para el prestigio de la figura del presidente. Aclaramos: si las cosas no le salen como él seguramente tiene previsto, no va a ser el señor Gabilondo quien haya fracasado ni el culpable de haber llevado la campaña de una forma equivocada porque, señores, en el supuesto de una victoria abrumadora de la señora Ayuso, algo no descartable, la figura del señor Sánchez va a salir muy perjudicada, no sólo por lo que pueda serlo en la comunidad madrileña, sino que la repercusión del fracaso, si se produce, repercutiría en su credibilidad en todo el resto de España.

Quizás, él y Redondo, no hayan querido valorar sus fracasos repetidos en las comunidades de Murcia y Castilla y León, en sus respectivas mociones de censura y, por supuesto, la forma en la que la señora Ayuso fue capaz de desbaratar el plan de presentar otra moción en la comunidad madrileña. Quieran o no, la fama de imbatible que se le venía atribuyendo al señor Redondo ha quedado tocada y no sabemos si hundida. Ya nadie está convencido de que una vitoria del socialismo en la comunidad de Ayuso sea tan fácil ni de que, aún sumando a todas las fuerzas de la oposición, menos VOX, les permita desbancar al PP de una comunidad en la que llevan gobernando durante 26 años. Es cierto que P.Sánchez es un experto en mentir, engañar, contar trolas y formular acusaciones falsas que, luego, se desmienten. Pero en el caso de sus intervenciones atacando, sin orden ni concierto, las actuaciones de la señora Ayuso tanto en cuanto al tratamiento de la pandemia del Covid19 como en lo que respeta a la administración de la comunidad, no puede ser más deslavazada, inexacta, tendenciosa y rotundamente falsa. Hasta el señor Gabilondo se ha tenido que callar y los datos que ha pretendido dar Sánchez han sido desmentidos oficialmente, cuando se han atribuido a la comunidad madrileña datos absolutamente falsos sobre la incidencia del coronavirus en contagios, ingresos en UCI y fallecimientos. Lo más llamativo del caso es que los datos oficiales que se dan desde el Gobierno hablan de unas cifras de muertes irrisorias en todo el territorio nacional, que han sido desmentidas desde el resto de instituciones que han llegado a valorarlas por encima de los 105.000 fallecidos. La doble vara de medir aplicada por el señor presidente para descalificar a la señora Ayuso, queda descalificada y puesta en cuestión ante la cantidad de mentiras interesadas dadas oficialmente por el señor Fernando Simón, que sigue en su puesto pese a sus errores garrafales y las veces que ha mentido deliberadamente al pueblo español.

Y un apunte breve respeto a esta campaña de las izquierdas en contra de la monarquía. Lo he repetido en numerosas ocasiones: no soy monárquico ni pretendo defender una institución que, con el tiempo se puede considerar caduca. Ahora bien, en el particular caso del rey Felipe VI se puede decir que está capacitado, independientemente de la sangre real que corre por sus venas, lo mismo o más que lo podría estar un presidente de república elegido democráticamente. Digo más, creo que es uno de los presidentes de Estado más formados y capacitados de todos los que están actualmente al frente de sus respectivas naciones. Sólo los comunistas negacionistas de cualquier mérito que se le pudiera atribuir al monarca o los separatistas que ven e n la persona del rey como un obstáculo infranqueable para obtener su aspirada independencia, pueden estar empeñados en, en unos momentos en los que España no está preparada para un cambio de régimen, cuando el comunismo da muestras de pretender acabar con la democracia que, a duras penas, se sostiene pendiente de hilos, pretender dar la vuelta a un estado que amenaza con caer en las garras del comunismo bolivariano, exportado de la Venezuela dictatorial del señor Maduro, sería tanto como despeñarse voluntariamente al precipicio de la catástrofe.

España, ante la ceguera de muchos que parece que están en la inopia más absoluta, se está enfrentando a un tipo de gobierno, el socio-comunista que actualmente dirige la política del país, que está poniendo toda la carne en el asador para poner a los tribunales, jueces, fiscales, Consejo del Poder Judicial, Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional, bajo el control del Gobierno, de modo que pronto, de no tomarse las medidas adecuadas para impedir que esto suceda, nos vamos a encontrar con una España en la que todo el poder de decisión va a quedar en manos de quienes no tienen intención alguna de que la democracia de las urnas siga vigente.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, observamos el momento con preocupación, convencidos de que inexorablemente se nos está llevando a un punto de no retorno sin que, ni el PP ni el resto de partidos de la oposición parezca que se atrevan a otra cosa que a elevar en el Parlamento tímidas protestas, ineficaces reprobaciones y enfrentamiento fratricidas con el resto de la derecha, cuando no colaboran con las leyes que promulga el gobierno, como ha sido el caso de esta nueva ley de la infancia que no podemos comprender como el PP no se haya dado cuenta de las trampas que se han colado en la misma, en contra de la facultad constitucional de los padres en cuanto a la custodia, tutela y protección de los derechos de sus hijos. Esperemos que VOX la recurra. Y la frase habitual, en esta ocasión, se la debemos a Confucio: “No vemos las cosas como son. Vemos las cosas como somos nosotros”

Una visión crítica de la Unión Europea
Redacción https://rebelionenlagranja.com 17 Abril 2021

La web del Gatestone Intitute publica un interesante y certero artículo del intelectual belga Drieu Godefridi, fundador del Instituto Hayek de Bruselas, sobre la deriva del las instituciones comunitarias del propio proyecto europeo. El autor irrumpe en el debate del pensamiento único y pone en cuestión la idea de que la Unión Europea pueda representar los intereses de los ciudadanos europeos mejor que los estados miembros. La U.E. no es una democracia, dice. Y denuncia su asunción de políticas e ideologías (como la lgtbi) que exceden del proyecto europeo. En pleno globalismo, frente a la superación de los estados nacionales, el autor arroja argumentos de enorme sentido para revisar la evolución del proyecto y volver a su sentido original. Por su interés reproducimos el artículo a continuación.

Unión Europea: de mercado único a trágica farsa
Drieu Godefridi

«En lo relacionado con la UE, las opiniones están divididas entre quienes la consideran inútil y costosa y quienes creen que es el futuro de Europa y un referente para la especie humana.

¿Cuál es la realidad?

Antes de que emergiera la UE, la construcción de una unión europea fue, en un principio, un tremendo éxito.

Abundan los liberales con poca memoria, pero el caso es que la UE no siempre fue la maquinaria enorme y remota que es hoy. En la época de las más modestas comunidades europeas –que atañían, por ejemplo, a la cooperación entre las economías de múltiples países; o entre las industrias carbonífera, metalúrgica y nuclear–, Europa conquistó cuatro libertades de movimiento: de personas, capitales, bienes y servicios. Pese a sus fallos, defectos e imperfecciones (nada humano es perfecto), ese mercado común –o único– hizo una contribución masiva y sustancial a la libertad y la prosperidad de los europeos.

Resulta imposible no considerar un avance que un ciudadano francés pueda moverse libremente por Italia, o que un emprendedor español tenga derecho a ofrecer libremente sus servicios a los ciudadanos de los Países Bajos. El mercado común europeo original se ajustaba perfectamente al ideal constructivo de Jean Monnet de «la paz mediante la prosperidad».

El problema es que los ideólogos de todos los credos no se veían satisfechos con esa Europa que era una mera herramienta, de naturaleza esencialmente económica. No, era necesario agregar una Europa política, una Europa social, una Europa de defensa, una Europa de política exterior, una Europa ecológica e incluso una Europa geopolítica.

Esa evolución consistió, primeramente, en subvertir las instituciones europeas para que, además de los económicos, consiguieran unos objetivos ajenos a ellas, como una «política exterior común» que jamás pasó de la retórica. ¿Cómo iban a tener una política exterior común países como el Reino Unido, Austria y Portugal?

Después, las instituciones y los procedimientos fueron y siguen siendo constantemente adaptados, renovados y revolucionados para la consecución de fines extraeconómicos como la «paz», la «lucha contra la exclusión social», la «promoción del progreso científico y tecnológico», la «seguridad» y la «justicia», aun a expensas de los propios fines económicos.

Hoy, el propósito económico de la construcción europea ha sido oficialmente reducido –vía tratados– a lo meramente esencial, en aras de un «desarrollo sostenible basado en el crecimiento económico equilibrado y la estabilidad de los precios» y de las demandas de la Europa política, social y ecologista. Demandas que empezaron, por ejemplo, con el Acuerdo Verde, que pretende convertir Europa en el primer continente «climáticamente neutral» mediante la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a «cero neto» para 2050, aun cuando las consecuencias económicas sean insoportables para los europeos. Según IndustriAll, la federación de los sindicatos industriales europeos, hay un gran riesgo de que el Acuerdo Verde Europeo ponga de rodillas a sectores industriales enteros, destruyendo millones de empleos en algunos que hacen un uso intensivo de la energía, sin la menor seguridad de que los trabajadores afectados vayan a tener un futuro.

Así pues, la UE, que en el pasado ofrecía un contrapeso a la furia antieconómica de sus Estados miembros, hoy no hace más que amplificarla.

Ninguna resolución sobre género o medioambiente adoptada por los Parlamentos francés o alemán puede competir con las cada vez más extremas proclamas adoptadas al respecto –así como en otros ámbitos– por las instituciones europeas. Un ejemplo: la más extrema versión de la teoría de género –la idea de que hombre y mujer son conceptos culturales, no biológicos– es actualmente la política oficial de la UE.

Lo que permite a las instituciones europeas avanzar más y más en el camino de la ideología es que escapan de la sanción democrática, dado que la UE sigue siendo en primer lugar y sobre todo una organización intergubernamental. El Tribunal Constitucional Federal de Alemania diagnosticó un «déficit democrático estructural» en la construcción de la UE. Los procesos de toma de decisiones en su seno siguen siendo mayoritariamente los de una organización internacional. En la UE, la toma de decisiones está basada en el principio de igualdad de los Estados miembros. El principio de igualdad entre los Estados y el de igualdad de los ciudadanos no pueden ser reconciliados en las actuales instituciones comunitarias, dice el alto tribunal alemán. Por supuesto, las instituciones comunitarias se envuelven en un lenguaje florido –hablan de «hacer de la UE más democrática», como reza el Tratado de Lisboa–para hacer creer a la gente que, aunque imperfectas, son cada vez más democráticas y sólo esperan llegar a serlo completamente.

Nada más lejos de la realidad; como organización intergubernamental, la UE no es, nunca ha sido y nunca será una democracia. Como organización internacional, es un concierto entre Gobiernos; añadir un parlamento europeoelecto, con capacidades limitadas, al plan no altera sus intereses intergubernamentales.

¿Qué porcentaje de ciudadanos europeos es capaz de nombrar siquiera un miembro del Parlamento Europeo, un comisario europeo o un juez del Tribunal Europeo de Justicia? Los norteamericanos se sienten americanos antes que de Wyoming o de Arkansas, mientras que los italianos, los españoles, los suecos, los polacos y los eslovenos se identifican con sus países antes que con Europa (en el sentido genérico de la expresión, no en referencia a la UE).

Por razones históricas, Alemania se ciñe lo más que puede a las normas e instituciones comunitarias. Como ha advertido Ulrich Speck:

El país ha construido su identidad y su sistema políticos para ser todo lo contrario del Estado nazi. Hoy, los alemanes ven el régimen nazi, entre otras cosas, como una forma radical de las políticas de poder clásicas, y se considran afortunados de dejar eso atrás.

En otras palabras: numerosos alemanes ven la UE como el antídoto definitivo contra las tendencias hegemónicas de su pasado. Aunque gestionaron la primera parte de la reciente pandemia –la de la mitigación– relativamente bien, decidieron confiar en la UE para la gestión de las vacunas. Hay lógica en ese enfoque: en primer lugar, somos más fuertes negociando juntos con las Grandes Farmacéuticas, y, además, ¿no es esta una oportunidad de demostrar a los europeos que esta UE que no les gusta es al menos útil?

Pero aparte de inútil y costosa, como en el caso de la vacunación contra el covid-19, la UE se ha mostrado horrible, cómica y trágicamente ineficaz. AstraZeneca, por ejemplo, simplemente le informó de que no podría suministrar el número de vacunas que la UE confiaba tener –y por el cual pagó– a finales de marzo. Los líderes de la UE se enfurecieron porque la compañía parecía cumplir con sus entregas al mercado británico y no con las suyas. El resultado de la incapacidad de la UE es tremendamente elocuente:

Dentro de cinco años, cuando los historiadores echen la vista atrás a la época del covid, dirán que la operación Velocidad Endiablada (Warp Speed), emprendida por EEUU bajo el mandato de Donald J. Trump, fue un triunfo de la ciencia y la logística.

Si llevó cinco años desarrollar una vacuna contra el ébola–el anterior récord mundial–, ha hecho falta menos de uno para que Occidente desarrollara varias vacunas contra el covid, principalmente bajo presión y con la financiación del contribuyente norteamericano. El Gobierno de EEUU comprendió enseguida que el desafío era también logístico: está bien desarrollar una vacuna, pero también hay que producirla en grandes cantidades y distribuirla.

A instancias del Gobierno norteamericano, en cuestión de meses se construyeron fábricas para producir la vacuna (que por entonces aún no se había desarrollado), en un esfuerzo de una magnitud como el emprendido por la industria de guerra norteamericana en 1941. Cuando llegó el momento de distribuir la vacuna, el Gobierno norteamericano utilizó la mejor herramienta a su disposición: el Ejército. Al final, el programa estadounidense de vacunación masiva se está desarrollando en un lapso de tiempo inaudito; el presidente Biden dijo a primeros de marzo que EEUU tendría las suficientes vacunas para inocular a todos los norteamericanos a finales de mayo, dos meses antes de lo previsto.

En comparación, el fracaso de la UE es total. El reto era producir y distribuir la vacuna, y ha fallado miserablemente en ambos aspectos. El programa europeo de vacunación está muy por detrás del norteamericano e incluso del israelí y del de la Gran Bretaña post Brexit.

Según los datos actuales, en Europa la vuelta a la normalidad se producirá un año después que en EEUU y el Reino Unido. Ese año representa una cruel miríada de déficits, bancarrotas y desastres personales. En términos relativos, supondrá una masiva regresión económica para la UE.

La gestión de la vacuna por parte de la UE dice mucho de lo que es la propia UE: una trágica farsa en manos de ideólogos tan obtusos como ineficaces. Las élites europeas son débiles, cobardes y pusilánimes porque saben que no representan a nadie, en el auténtico sentido democrático de la palabra; no son elegidas democráticamente, no son transparentes y no rinden cuentas ante nadie. En última instancia son marionetas de unos Gobiernos que nunca se ponen de acuerdo, pero que tienen la legitimidad de ser verdaderamente democráticos: electos, transparentes y responsables ante un electorado. Tampoco hay un mecanismo para que los ciudadanos deselijan a alguien si quisieran hacerlo.

El sentido común dictaría la vuelta de la UE a la condición de mercado único, un territorio sin fronteras internas ni obstáculos regulatorios a la libertad de movimientos de bienes y servicios. Pero la hubris ideológica de las instituciones europeas y sus patrocinadores la llevarán en la dirección opuesta, a una centralización cada vez mayor a expensas del pueblo europeo y sus intereses vitales.

Drieu Godefridi, autor liberal clásico belga, es el fundador del Instituto Hayek de Bruselas. Tiene un doctorado en Filosofía por la Sorbona de París y también dirige inversiones en compañías europeas.

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Iván Redondo: ¿cuánto te paga Ayuso?
Desde el minuto 1 intentaron matarla civilmente. No había día en el que no le soltaran una coz
Eduardo Inda. La razon 17 Abril 2021

Mientras el PP de la Gürtel le daba a la caja B, un personaje listillo llamado Iván Redondo hacía de gurú del partido. Bárcenas le pagaba 207.000 euros al año, más que a ningún otro alto cargo del PP, Rajoy incluido. Su carencia de moralidad es proverbial. Era el estratega mejor remunerado de ese PP de la Gürtel que se manejaba en billetes de 500 y luego no se cortó un pelo a la hora de ejercer de cerebro en la sombra de la moción de censura por la Gürtel con los proetarras de Bildu, los golpistas de ERC y los chavistas de Podemos de compañeros de viaje.

Una de sus primeras misiones en Moncloa fue ponerse las pilas para intentar arrebatar por las buenas o por las malas al PP esa Comunidad de Madrid que desde 1995 tiene color azul. Fueron a por todas en las autonómicas de 2019, eso sí, despreciando a Ayuso, y Ayuso se los comió con patatas. No le prestaron demasiada atención a la foto del cartel electoral del rival porque la despreciaban machistoidamente –«es tonta, está ida», decían– y porque un mes antes el PP había obtenido el peor resultado de la historia desde las generales de 1979. Ayuso retuvo para el PP la comunidad más importante de España desde el punto de vista simbólico, institucional y económico. Ni Sánchez ni su lacayo Redondete se lo perdonaron. Y desde el minuto 1 intentaron matarla civilmente. No había día en el que no le soltaran una coz, directamente o por plumillas de argumentario interpuestos. Las tertulias certificaban que iban todos a una: el mensaje de los comentaristas de izquierda era clónico, daba igual que hablaran o vomitaran en la Ser que en la Cope u Onda Cero, en La Sexta que en Cuatro, en Antena 3 que en Telecinco.

La primera gran emboscada vino a cuenta del apartamento que alquiló la presidenta tras dar positivo por Covid en pleno confinamiento. La lincharon a modo y manera porque el hotelero Sarasola se lo había alquilado por 80 euros cuando la tarifa preCovid era de 210. Los obedientes periodistas de cámara de Redondete no cayeron en la cuenta de que el apartahotel estaba vacío, con lo cual hay que concluir que no sólo no tuvo trato de favor sino que más bien fue Sarasola quien pegó el sablazo a Ayuso. La siguiente vino a cuenta de la visita de Sánchez a Sol: hace falta ser memo para ir y, además, dispensar trato bilateral a una presidenta autonómica, como si fuera Merkel o Macron. El gol que les metió Miguel Ángel Rodríguez con las banderas fue mejor que el de Iniesta en Sudáfrica 2010. Luego se emperraron con el Zendal por órdenes de Redondo. Son tan tontos que no se percataron del nada despreciable detalle de que los ciudadanos, que no son gilipollas, están encantados con una infraestructura construida en 5 meses con 1.000 camas y dedicada en exclusiva al virus chino. Y ahora el tándem Sánchez-Redondete le ha hecho el favor definitivo a Ayuso: el presidente ha advertido que resucitará los impuestos de Patrimonio, Sucesiones y Donaciones en Madrid, dejando además como un mentiroso de tomo y lomo a Gabilondo, que juró y perjuró que no los tocaría. Entre tú y yo, Iván: ¿sigues cobrando del PP? ¿Cuánto te paga Ayuso?

La alternativa apocalíptica
Eduardo Goligorsky. Libertad Digital 17 Abril 2021

El eslogan que Isabel Díaz Ayuso eligió para su campaña electoral puso el dedo en la llaga: “Comunismo o libertad”. Pablo Casado lo personalizó: “Sanchismo o libertad”. Vistos los actos de salvajismo que las bandas sanchicomunistas y sus aliados antiespañoles han perpetrado en Alsasua, la Comunidad Vasca, Cataluña y Vallecas, también propuse “Barbarie o civilización”. Sin embargo, los tres podrían sintetizarse en otro que refleja una alternativa igualmente apocalíptica: “Yugoslavia o España”.

El modelo calcado
Seamos realistas. El conglomerado que ambiciona usurpar el Gobierno de la Comunidad de Madrid, utilizando todos los resortes de poder y los medios de propaganda que pone a su disposición el politburó de la Moncloa, trae en las alforjas un proyecto que trasciende los límites de una comunidad autónoma. Ya lo han puesto en marcha en los territorios que controlan, y su objetivo final consiste en desguazar el Reino de España, pasando el rodillo sobre la Constitución del 78 y sobre el Estado de Derecho, para engendrar un mosaico de republiquetas étnicas, con rótulos socialistas o comunistas en lenguas dialectales, calcado del modelo de la difunta Yugoslavia.

Bajo la dictadura del mariscal Tito –comunista heterodoxo por sus ínfulas de caudillo, rival de Stalin y Mao, pero comunista al fin–, Yugoslavia mantuvo latentes las divisiones étnicas y religiosas de sus pobladores para ahogar focos de resistencia organizada, pero apenas muerto el déspota se abrieron las compuertas del odio atávico incubado solapadamente y se desencadenó una sucesión de guerras feroces de todos contra todos.

Contenidos irracionales
El Armagedón yugoslavo, tan impregnado de contenidos irracionales como los choques entre India y Paquistán, o entre las naciones balcánicas, o entre las tribus africanas, o entre las sectas islámicas, nos da la voz de alerta. España ya vivió su propia guerra incivil, corolario de otras anteriores, y esto convierte la convocatoria del 4 de mayo en una prueba de supervivencia mucho más trascendente que una rutinaria contienda electoral.

Isabel Díaz Ayuso deja de ser la candidata de un partido político rico en virtudes y defectos para convertirse en la campeona encargada de batir al Frankenstein totalitario. ¡Vaya responsabilidad la suya, la de quienes la rodean y la de los ciudadanos que deben depositar su papeleta en la urna! Porque enfrente están los émulos retrógrados de serbios, croatas, bosnios, montenegrinos, macedonios y kosovares agazapados tras falsas pancartas progresistas. Aunque enrolados en distintos partidos que parecen competir entre sí, a la hora de la verdad se unirán en la Asamblea para acabar con las libertades de los madrileños y someterlos al régimen de rupturas cainitas plurinacionales. Una vez consumadas estas, llegará la hora de los enfrentamientos entre las satrapías totalitarias desprendidas de la patria común. Como en Yugoslavia.

Mascarón de proa
Se engañan –y nos engañan– los opinadores que, con la pretensión de ser objetivos, acusan a Ayuso de haber exagerado al elegir su eslogan polarizado. Argumentan que, al fin y al cabo, el candidato del PSOE, Ángel Gabilondo, soso y formal, ha prometido que no pactará con “este Iglesias”. Veamos.

1) ¿Gabilondo es o no es candidato del partido que cogobernó España hasta ayer mismo con este Iglesias, y que la sigue gobernando acompañado por una vicepresidenta tercera y tres ministros con carnet de comunistas que Iglesias eligió a dedo? 2) ¿Cuando Gabilondo rechaza a “este Iglesias” nos da a entender que se abrazaría, como su jefe Pedro Sánchez, con el otro Iglesias, el que hizo profesión de fe leninista y se emocionó cuando vio que uno de sus sicarios, encapuchado, pateaba a un policía caído en el suelo? 3) ¿Por qué Gabilondo no informa con quiénes sí se propone pactar para reunir la mayoría necesaria, una vez descartado Iglesias?

Gabilondo sabe que no es más que el mascarón de proa desechable de una operación encaminada a conquistar arteramente Madrid para sumarla al botín que se están repartiendo, entre tiras y aflojas tabernarios, socialistas, comunistas, secesionistas, albaceas de los asesinos etarras y nihilistas antisistema. Pedro Sánchez está en el puente de mando. Pablo Iglesias es el contramaestre encargado de las labores de alcahuetería con los rufianes hispanófobos y la escoria del terrorismo. Y la nave va… hacia los arrecifes, siguiendo el derrotero de Yugoslavia.

Defensa de los valores
Isabel Díaz Ayuso no es la candidata de una parcialidad política en un distrito electoral específico. Las circunstancias han querido ponerla al frente de un movimiento que trasciende los límites de una comunidad autónoma y que asume la defensa de los valores de nuestra sociedad de libres e iguales, garantizados por la Constitución del 78 y por la Monarquía parlamentaria. Es la muralla contra la que se estrellará la embestida del comunismo, la barbarie y el guerracivilismo clasista e identitario con reminiscencias yugoslavas.

El Reino de España no es ni será la reencarnación de la República Federativa Socialista de Yugoslavia.

PS: Vale la pena releer el libro La Nueva Clase (1956), de Milovan Djilas, por lo que nos enseña, viajando en el tiempo, acerca de la semejanza entre los privilegios sociales y económicos de los que gozaba entonces la élite del comunismo yugoslavo y aquellos de los que disfruta ahora la casta sanchicomunista española, con sus vuelos en Falcon, sus casoplones, sus buenos negocios clientelares y sus patrimonios millonarios. Djilas fue un alto jerarca del Gobierno comunista de su país hasta que se desilusionó al presenciar el fariseísmo de sus camaradas y lo desenmascaró, sin renegar por ello del marxismo. Pagó cara su disidencia: pasó diez años en la cárcel hasta 1966.

Aviso para los compañeros de viaje tibios del sanchicomunismo oficial. Si este refuerza su poder, los recluirá también a ellos en el Gulag local junto a los demócratas constitucionalistas. Espabilen ya, votando, como la mayoría racional, por la alternativa salvadora en cuya papeleta confluyen la libertad, la civilización y la unidad de España.

Sánchez entrega oficialmente al PNV las cárceles vascas y hasta los paradores de turismo
Traspaso competencias cárceles País Vasco
En los últimos meses ha habido traslados de presos llamativos desde cárceles del País Vasco a las de otras comunidades autónomas.
OKDIARIO  17 Abril 2021

Los Gobiernos central y vasco han cerrado este viernes la transferencia al País Vasco de la gestión de las tres cárceles de la comunidad autónoma, así como otras tres materias, según han confirmado fuentes del Ejecutivo de Vitoria.

El traspaso de la gestión de las cárceles, que no el diseño de la política penitenciaria, que seguirá en manos del Gobierno, se incluía en la docena de transferencias que conforman el primer bloque de traspasos de los tres previstos entre ambos ejecutivos.

El Gobierno Vasco tiene previsto ofrecer esta tarde una rueda de prensa para explicar los detalles de este acuerdo y la fecha de la reunión de la Comisión Mixta de Transferencias en la se ratifiquen los traspasos.

Estos forman parte del primer bloque del calendario de transferencias pendientes, en el que también aparecen materias como Seguros, Servicios privados de seguridad, Meteorología, Seguros agrarios, Transporte por carretera, Fondo de protección a la cinematografía, Mercado de productos de pesca y cultivos marinos, Paradores de turismo, Asignación del ISBN y del ISSN (registros de autenticidad de las publicaciones) y Ordenación y gestión del litoral.

Precisamente hoy, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias ha anunciado este viernes el traslado de otros seis presos de ETA, cuatro de ellos a cárceles de País Vasco y Navarra, comunidades a donde ya se han aprobado 52 acercamientos de etarras con el Gobierno de Pedro Sánchez.

Para uno de ellos, Asier Bengoa López de Armentia, que cumple una condena de siete años y medio por colaboración, a institución dependiente del Ministerio del Interior ha resuelto la progresión al tercer grado, pasando de la prisión de Zaragoza a la de Álava.

Según el acuerdo de Prisiones, Igor Martínez de Osaba Arregui dejará Zuera (Zaragoza) por la cárcel de Álava. En 2002 fue condenado a 29 años de prisión como autor del asesinato de Alfonso Parada Ulloa. También fue condenado en 2003 por ser uno de los conductores de la conocida como ‘caravana de la muerte’, que contenía más de 1.700 kilos de explosivos y que pretendía atentar en Madrid.


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