AGLI Recortes de Prensa   Domingo 18  Abril  2021

No hay que repartir Madrid antes de ganarlo
Federico Jiménez Losantos. Libertad Digital.  18 Abril 2021

Con su más que acreditada inoportunidad, Génova 13 se ha puesto a filtrar que no quiere consejeros de Vox en un futuro Gobierno de Ayuso, con lo cual desmerece a la candidata quitándole libertad de acción, le hace un favor a Vox, dando a entender que Casado puede decidir sobre Ayuso algo que le corresponde y le hace un favor aún mayor a la Izquierda, al asumir que Vox es un socio indeseable, cuando en casi todos los escenarios de victoria de la derecha es socio imprescindible. Y, por tanto, elogiable.

Pero es que hay también escenarios de derrota, si Vox se queda sin grupo y el PP no llega a los 69 escaños, algo técnicamente casi imposible. Habría que alcanzar el 74% de participación y eso es muy difícil porque la clave es movilizar al ex-votante de Ciudadanos. Y nada puede animarlo menos a acercarse a las urnas que ver al partido que está más tentado de votar, este PP en el que Ayuso hace olvidar a Rajoy, vendiendo la piel del oso del gobierno de Madrid antes de encaramarse al madroño de la victoria.

Tampoco ha escarmentado el PP con el fiasco de Teodoro al meter con calzador a Toni Cantó en una lista que no lo necesitaba, fiado en la sabiduría de Enrique López y los servicios jurídicos de la Comunidad, al parecer los únicos en España que desconocían que el derechista González Rivas es esclavo de Conde Pumpido y de una izquierda judicial cuyo apoyo necesita para presidir el CGPJ. Y la faena de Cantó le ha venido de perlas. Se puede ser tonto, muy tonto, rematadamente tonto, requetetonto y del PP.

Ni PP, ni Vox: España y la Libertad
Hay que conseguir que Vox tenga un gran resultado y Ayuso obtenga un triunfo memorable, para lo cual hay que votar en vespino y con tacataca, hay que movilizar hasta el último vecino cuya vida destrozaría el triunfo de una izquierda tan salvaje y tan redomadamente necia que, junto a Madrid, arrasaría definitivamente España y cualquier futuro de cierta prosperidad. El otro día, el filósofo Mañueco, que no da un paso sin meter la pata, decía que es un error convertir las de Madrid en unas elecciones nacionales. O sea, que entra en campaña en el Congreso Pedro Sánchez contra Ayuso y no hay que convertir las elecciones en lo que ya las ha convertido Sánchez, junto a sus socios comunistas y separatistas. Hay que volver a lo de antes: se puede ser necio, archinecio, meganecio, plusquamnesciturus… y del PP.

Precisamente porque se trata de unas elecciones en las que se puede romper la racha nefasta que conducía inexorablemente al asentamiento de un régimen tiránico, antiespañol, anticonstitucional y tan republicano como el propio Sánchez ha declarado en las Cortes este último 14 de Abril, ni el PP ni Vox tienen derecho a presentarlas, entenderlas y negociarlas en clave partidista sino absolutamente nacional y con la libertad como único norte.

Hay que convencer a los madrileños, o, mejor dicho, a los españoles que viven en la comunidad de Madrid, y a los nacidos fuera de España, que saben mejor todavía lo que significa huir de la miseria y escapar del terror comunista, que en estas elecciones se juega, sin posibilidad de rectificar, el modelo de sociedad que quieren para ellos y para sus hijos. No se trata de alarmar sino de algo más: de espantar al votante explicándole lo que se le vendría encima si por pereza o incomodidad, este o ese detalle, no votan a Ayuso o a Monasterio y entregan el poder a Sánchez e Iglesias. Si pierde la Derecha, ganan Sánchez e Iglesias; y se acelera la balcanización de España.

La alternativa a Sánchez son PP y Vox, con Casado o sin él
La necedad casi ritual de Génova 13 de andar haciéndole ascos a la presencia de Vox en el Gobierno de Ayuso muestra un egoísmo tan burdo, un sectarismo tan zafio y una ramplonería tan estúpida que, de no mediar los antecedentes de los últimos meses, podría sorprendernos. Menos mal que la izquierda cainita y criminosa que se presenta a las elecciones no es tampoco un dechado de inteligencia, pero hasta a la pistolera de Errejón se le ocurrirá en estas dos semanas reparar en que el Efecto Teo, que en un bochornoso acto de autobombo ha acuñado el Secretario General del PP, se resume en entregar a los expulsados de Vox la Educación en Murcia. Lo cual no es bueno ni malo, sino forzoso, ya que el PP se jugó la Comunidad a la recompra de diputados de Cs antes que presentar a otro candidato que el teodorico López Miras. Amplitúdemiras, le llaman ahora en Murcia.

Y si para asegurar el mísero rataplán del número dos de Casado se ha hecho lo consignado en Murcia, ¿cómo se atreve el Número Uno a salir con la infame monserga progre de que no quiere en Madrid consejeros de Vox? Primero, él no es nadie para imponer nada a Ayuso en contra de la voluntad de los electores de Madrid. Segundo, después de la catástrofe de Cataluña que le dejó mudo por dos días, tres meses de silencio es lo menos que le debe a quien ya quiso convocar elecciones en junio pasado y no le dejó, pese a que ha pasado lo que se veía venir, pero a Casado no le apetecía ver. Y tercero, el Presidente del PP debe ir haciéndose rápido a la idea de que el futuro de la derecha en España pasa por el acuerdo PP-Vox. Con él o sin él.

La tentación partidista de Vox
Si Casado cree que el PP tiene que distanciarse de Vox para no quedar mal, después de su estrepitosa ruptura y porque sigue creyendo en las monsergas centristas que tanto éxito le dieron en Cataluña y que en la campaña de Madrid se han traducido en guiños a la izquierda de su sucesor in pectore Martínez Almeida o en la invitación a vacunarse juntos con que estropeó su discurso contra Sánchez, Vox tiene ante sí un dilema parecido.

También Abascal puede abrigar la tentación partidista de pensar en la lucha por la primacía de la derecha en las Generales, para lo que le sería más cómodo un apoyo desde fuera al Gobierno Ayuso, como en Andalucía, que la entrada en el Gobierno de Madrid, aunque sea simbólicamente. A mí, en cambio, me parece necesario para enterrar definitivamente el hacha de guerra entre los dos partidos que, muerto Cs, nos quedan en el ámbito nacional y constitucional. Si las elecciones de Madrid son nacionales es porque en Madrid se tiene la oportunidad de emitir un voto nacional neto, a favor o en contra del socialcomunismo piafante y repugnante. Y de Madrid debería salir la certeza, o al menos la esperanza, de que esa alternativa es posible. España y la Libertad la precisan. Y en Madrid se puede conseguir.

Sánchez y la "langue du bois"
Jesús Cacho. Vozpopuli 18 Abril 2021

"Crecimiento inteligente, sostenible e inclusivo, incluyendo la cohesión económica, el empleo, la productividad, la competitividad, investigación, desarrollo e innovación y buen funcionamiento del mercado interior con pymes sólidas” (y dos huevos duros)… Es una frase elegida al azar entre cientos, quizá miles de sentencias vacías de contenido, locuciones adormidera destinadas a confundir al lector con un “tale told by an idiot, full of sound and fury and signifying nothing”, hipérboles cual catedrales, palabras atropelladas como en un accidente por alcance en el que el muerto es el sentido común, víctima de este gigantesco timo verbal. Es lo que los franceses llaman la “lange du bois”, lengua de madera, la lengua de trapo propia de quien no tiene nada que decir pero está obligado a engañar al prójimo con el señuelo de una ristra de chorizos de Cantimpalo en forma de enunciados ampulosos cargados de nada. Hasta 212 páginas y sus anexos componen el Plan de Reconstrucción y Resiliencias Varias que Pedro Sánchez endiñó esta semana a la parroquia, una auténtica orgía de frases sin sentido probablemente pagadas a precio de oro a alguna consultora, un homenaje al marketing político en forma de gigantesca pompa de jabón, otoñal hojarasca con vocación de abono vegetal, mierda pinchada de un palo, bomba de humo con la que difícilmente conseguirá el gañán de Moncloa engañar a Bruselas.

¿Qué tipo de tarado/s mental/es puede/n haber pergeñado semejante engendro gramatical en forma de plan, informe o subterfugio? El presidente retozó lozano sobre su parva de estiércol desvelando apenas que casi 7.000 millones (algo así como 1,1 billones de las antiguas pesetas) de los 72.000 gratis total que espera lleguen de Bruselas, se dedicarán a rehabilitación de viviendas. De donde se infiere que las rotondas en las que se especializó el ínclito Zapatero y su Plan E en la crisis de 2008 se van a convertir con Sánchez en millones de nuevas ventanas para pisos alicatados hasta el techo, de modo que nos va a quedar una España muy chula con marquetería nueva pero ya me dirán qué tiene eso que ver con la transformación de la economía, con el cambio del sistema productivo, con el crecimiento y la creación de empleo que este país necesita. Otro tanto cabe decir de los 13.000 millones dedicados a una cosa llamada “movilidad sostenible”. Y uno no sabe, porque el Plan E de Sánchez no aclara casi nada, si ello alude a la voluntad de recomponer el trazado de las autovías de primera generación (sobre las que el truhan quiere ahora cobrar peaje), las viejas, muy peligrosas, radiales de siempre, o se trata de subvencionar el coche eléctrico, lo cual que volvemos a lo mismo, ¿dónde está el cambio de modelo?, y dice el mirlo que en 2023 habrá en España 250.000 coches eléctricos y que en 2050 serán cinco millones, o quizá tres, o tal vez seis, incluso 10 millones… Chi lo sa?

De momento el Banco de España ha rebajado en un punto el crecimiento del PIB previsto para este año, de los dos que se habían estimado, por culpa de la tardanza en llegar de unos fondos convertidos en maná sobre el que el intrépido Sánchez quiere edificar su imperio que, como el del tirano del mostacho, pretende dure mil años. Parece que hasta ahora apenas ha llegado una parte ínfima de esa millonaria agua de mayo, no obstante lo cual el Ejecutivo metió de clavo 27.000 millones en los PGE del año en curso, suma que habrá que apuntar al capítulo de deuda en la esperanza de que algún día terminen de llegar, un episodio que evidencia la falta de rigor de un Ejecutivo capaz de disponer de unos fondos que aún no tiene y que deberán pasar el fielato de los Parlamentos de los 27 países miembros, ello sin contar el interrogante que el Constitucional alemán ha introducido sobre el esquema entero del Fondo Next Generation, o los efectos que sobre el mismo puedan tener las elecciones alemanas del próximo otoño.

Pero es en las reformas estructurales que este Gobierno se ha comprometido a emprender ante Bruselas como condición sine qua non para recibir esa morterada donde más débil, menos creíble, mas patéticamente evidente resulta el afán del Ejecutivo de engañar al personal con la palabrería hueca de su Plan de Resiliencias Varias. Dice Sánchez que va a acometer la manoseada reforma laboral y se supone que lo hará en la dirección que pretende Bruselas y no en la que persigue la parte comunista de su Gobierno con la ayuda de los sindicatos, y lo más probable es que no se acometa cambio alguno en tanto en cuanto esa reforma se encomiende, como el texto asegura, al acuerdo con los agentes sociales. Es posible que la patronal tontuna que hoy es CEOE esté dispuesta a ceder lo que sea menester (la primacía del convenio sectorial sobre el de empresa, por ejemplo), pero es imposible imaginar a estos sindicatos y a la ministra comunista de Trabajo acometiendo de una maldita vez la reforma laboral que necesita España para crear empleo, es decir, reformando el Estatuto de los Trabajadores en la dirección correcta; imposible imaginar a la tropa de vividores que encabezan Álvarez (UGT) y Sordo (CC.OO.) eliminando las trampas que en los tribunales (¡ay, los jueces de “lo social”!) convierten el 80% de los despidos objetivos en improcedentes, con el consiguiente coste para las empresas, inasumible particularmente para las pymes. Y así no hay forma de contratar.

Otro tanto ocurre con las Pensiones, ya claramente rehenes de un Pacto de Toledo convertido en rémora más que en solución, cuya última “aportación” ha consistido en volver a indiciar las subidas anuales al aumento del IPC, y de unos sindicatos empeñados en abolir el llamado “factor de sostenibilidad” según el cual la pensión de los nuevos jubilados se reduciría paulatinamente en proporción al aumento de la esperanza de vida. No hay grandeza de miras ni coraje en nuestra clase política para coger el toro por los cuernos de un sistema que amenaza quiebra por culpa del aumento desaforado del gasto.

Lo mismo cabe decir de la reforma fiscal que apadrina ese genio llamado Marisú Montero, para quien tal reforma se reduce a subir los impuestos, generalmente de forma generalizada. La ministra ha contratado los servicios de un “comité de expertos”, todos o casi todos socialistas enragés, al frente del cual ha colocado a Jesús Ruiz-Huerta, director de la Fundación Alternativas, el laboratorio de “ideucas” del PSOE. El entero grupo comparte el mantra de que nuestro fisco recauda poco y de que hay que subir la presión fiscal en España porque es inferior en 7 puntos a la media de la UE, olvidando maliciosamente que también la renta per cápita española es 7 puntos inferior a la media de la Unión. ¿Y por qué no hacemos primero más rico al español medio y luego le subimos los impuestos como al europeo medio? Ah, no, eso no, porque eso exigiría trabajar y discurrir y legislar para la promoción del crecimiento y la reducción de las tasas de paro (razón de más para recaudar menos), y la especialidad de todo socialista que se precie, sobre todo si es economista, es la de meter la mano en el bolsillo del prójimo para después dizque repartir entre los “probes” (la eterna salmodia de la desigualdad). Bruselas va a exigir una subida del IVA vía supresión de muchos de los tipos reducidos en vigor (el 80% del consumo paga el tipo máximo en la UE, porcentaje que en España se reduce al 50%), pero eso habrá que verlo tratándose de un Gobierno populista dispuesto a todo menos al rigor presupuestario.

Las reformas fundamentales, en suma, (trabajo, pensiones y fiscalidad) se supeditan a agentes sociales, pacto de Toledo y comité de expertos, lo que hace temer que no habrá reformas o, lo que es peor, que lo que habrá serán contrarreformas. En general, los corsés que impiden a la economía crecer y crear empleo en abundancia están identificados desde hace tiempo, pero falta voluntad política para acabar con ellos y sobra miedo a la reacción del populismo rampante. El Plan de Reconstrucción y Resiliencias Varias de mosén Sánchez es, a tenor de las cifras, más importante de lo que en su día fue el Plan Marshall para la Europa devastada por la II Guerra Mundial. Una oportunidad única para enmendar el camino de perdición por el que transita este país, pero es difícil, si no imposible, imaginar en el chulo con pose de galán apoyado en barra de bar que nos preside la altura de miras suficiente para emplear esa ingente suma en beneficio del país y en la promoción de una auténtica cultura del emprendimiento y el esfuerzo. No se critican las inversiones, por muy llovidas del cielo que sean. Se censura la forma en que el jefe de la banda se ha adueñado del “reparto” marginando a la oposición y descartando la creación de una autoridad independiente capaz de asegurar la limpieza y equidad del proceso, un jefe que, de entrada, ha cometido arbitrariedad tan colosal como la efectuada con la futura planta de baterías de Martorell, inversión para la que el presidente de la “langue du bois” ha elegido a Iberdrola. ¿Y por qué a Iberdrola y no a otra empresa?

La administración española no tiene capacidad para absorber en proyectos reales y rentables tal cúmulo de dinero, lluvia de millones de la que se van a aprovechar un ramillete de grandes empresas que todos sabemos, y de la que sin duda nacerá una nueva hornada de millonarios crecidos al calor de una corrupción que ha hecho callo en la epidermis de una sociedad tan hedonista como irrespetuosa con la ley como la española. ¿Conseguirá Sánchez embaucar a Bruselas? El comisario de Economía, Paolo Gentiloni, viene exigiendo menos lengua de trapo a la ministra Calviño y más "objetivos y metas detallados. Necesitamos esa concreción para aprobar los desembolsos, aunque ello suponga un esfuerzo extra para la administración”. Más claro, agua. Parece que el granuja que nos preside pretende ahogar a la Comisión Europea en papeles, enviando a Bruselas a fin de mes cerca de 3.000 folios de documentación en la esperanza, más bien la certeza, de que nadie se tomará la molestia de leerlos. Será divertido verle pavonearse en el Congreso del éxito del ardid, porque es creencia general que Bruselas terminará aflojando la faltriquera. Para poco o nada, dicho sea de paso, porque muy probablemente España volverá a perder su último tren hacia el progreso.

¿Hacia una simplificación del mapa político?
Alejo Vidal-Quadras. Vozpopuli 18 Abril 2021

El sistema de bipartidismo imperfecto con dos grandes partidos nacionales, uno social-demócrata y otro liberal-cristiano-conservador, turnantes en el Gobierno, con los nacionalistas parasitarios jugando al ventajismo en las legislaturas en que fuera menester, saltó por los aires en 2015 con la aparición de tres nuevos jugadores en el tablero político, una formación de centro liberal, otra nacionalista española inequívocamente conservadora y una tercera de extrema izquierda marxistoide. Esta ampliación de opciones electorales coincidió con la subida al monte de los hasta entonces posibilistas separatistas catalanes, que se lanzaron enloquecidamente a la rebelión y a la secesión unilateral. Como es natural, este complejo panorama descoyuntó las estrategias de los mayoritarios, cuya plácida existencia de alternancia en el poder sin mayores complicaciones que contentar a los insaciables nacionalistas mediante la cesión gradual y controlada de competencias, engallamiento simbólico y dinero, se vio perturbada por la necesidad de trabar alianzas con socios no siempre previsibles, proclives a las posiciones intransigentes y que ponían en cuestión las bases mismas del edificio de la Transición.

Un engendro guerracivilista
Semejante ceremonia de la confusión ha conducido a un Congreso de los Diputados inmanejable por lo atomizado, con un tercio de sus señorías dando patadas a la mesa con la sana intención de romper la vajilla de la abuela, la transformación del PSOE de una formación seria en una horda capitaneada por un aventurero que ha hecho de la mentira su método de trabajo, de la incompetencia su divisa y de la irresponsabilidad su estandarte, un PP desmoralizado, desnortado y oscilante a la búsqueda suplicante del aglutinamiento bajo sus siglas de todo el centro derecha, un numeroso comando separatista en actitud permanente de sabotaje, un engendro guerracivilista preñado de odio empeñado en ganar la contienda fratricida de 1936-1939 ochenta años después por la vía del arrasamiento de las instituciones, la violencia verbal y física y la demolición de la obra del 78 y una organización firmemente conservadora, sin complejos frente al pensamiento políticamente correcto, defensora a ultranza de principios y valores clásicos e impermeable a las campañas de marginación y demonización a las que se ve sometida por el resto de contendientes en liza.

Si a este inquietante escenario, añadimos el flagelo vírico y el derrumbe de nuestra estructura productiva, no es difícil sentar la conclusión de que vivimos en una inestabilidad que no puede prolongarse demasiado porque su inexorable final es la catástrofe. Es por ello que uno de los factores de nuestros males actuales, es decir, la excesiva complejidad del arco parlamentario, ha de tender a la simplificación, con la batalla de Madrid del 4 de Mayo como una primera ocasión de hacer limpieza. De entrada, parece probable que Ciudadanos, cuyo candidato es una persona respetable, pero prácticamente desconocida, después de sus fallidas mociones de censura en Murcia y Castilla-León que lo han convertido en una adherencia de Pedro Sánchez, desaparezca por la percepción de su posible electorado de que su papel es ya inútil. La previsible victoria de Isabel Ayuso, si la interferencia de la dirección nacional del PP no estropea el plan perfectamente diseñado por Miguel Ángel Rodríguez, no será en ningún caso por mayoría absoluta y deberá apuntalarse para gobernar en los 12-15 escaños de Vox, que verá así consolidado su carácter de elemento imprescindible, tanto a nivel nacional como autonómico, porque Madrid es el rompeolas de las Españas. En cuanto al reparto del voto rupturista entre Más Madrid y Podemos desembocará en la humillación de Pablo Iglesias, que se verá relegado al triste cometido de colista, eso si supera el 5%, porque las encuestas le asignan un declive permanente desde que se inició la precampaña. Ante la disyuntiva de incorporarse a la Asamblea de Madrid como diputado irrelevante o renunciar a su acta y continuar en el Congreso, asimismo como figura de tercera fila, los dos caminos son escasamente atractivos para un individuo que necesita la exposición pública como las plantas la fotosíntesis. A partir de aquí, un Podemos sin su guía incandescente está condenado al inexorable decaimiento.

Coraje y adhesión insobornable
Dentro de este cuadro, existe una circunstancia determinante que es la confusión mental que atenaza a Pablo Casado y a su equipo más cercano. Si su intención es agrupar al conjunto del centro-derecha bajo su hegemonía y su manera de conseguirlo es el rechazo visceral a Vox y la aceptación, aunque edulcorada y vergonzante, de las tesis de la izquierda, tal como su inexplicable apoyo a la Ley de Protección del Menor, de indudable factura socialista-podemita, acaba de demostrar, jamás alcanzará su propósito y se verá obligado ineludiblemente a contar con Santiago Abascal para alcanzar el poder, tanto en las CCAA como en La Moncloa. Por otra parte, y el ejemplo de Ciudadanos es ilustrativo, puede sonar el momento en que los sectores liberal-conservadores españoles de criterio más asentado empiecen a considerar a Vox por su claridad de planteamientos, su coraje y su adhesión insobornable a cuestiones para ellos muy significativas, la unidad nacional, la ineficacia del batiburrillo autonómico, el despilfarro presupuestario, el desmadre de la inmigración ilegal, la dimensión trascendente del ser humano, el patriotismo, el orgullo de nuestra inabarcable Historia y la relevancia de la familia tradicional como fundamento de una sociedad viable, como el receptáculo más coherente de su sufragio, en cuyo caso el PP corre el riesgo de un creciente empalidecimiento hasta que su imagen no aparezca en el espejo.

De la misma forma, pues, que la prepotencia, la corrupción, la colonización del Estado y el cesarismo del PP y el PSOE durante dos décadas alumbró nuevas estrellas en nuestro firmamento público, el caos, la ruina y la descomposición institucional a la que asistimos impotentes a lo largo del último quinquenio, pueden reducir el desorbitado número de actores políticos que hoy devoran la riqueza y agrietan la estabilidad de la Nación. Hay algunos que tienen bastantes números para apagarse para siempre y otros para consolidarse e incrementar su influencia y su prestigio. En lo que queda de legislatura nacional sabremos cuáles se desvanecen en la nada y cuáles ascienden a la altura que exigen estos tiempos trágicos.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Sánchez saqueará a los madrileños para darles su dinero a ERC, Otegi y Montera
EDUARDO INDA okdiario  18 Abril 2021

Margaret Thatcher:
—Si el Estado quiere gastar más, sólo lo puede hacer endeudando tus ahorros o cobrándote más impuestos. No es bueno pensar que algún día vendrá otro a pagar. Ese otro eres tú. No existe el dinero público, sólo existe el dinero de los contribuyentes”.

Que Madrid es el círculo virtuoso de la economía no lo digo yo, lo acreditan esos insobornables números que sistemáticamente ponen las cosas en su sitio más allá de toda duda razonable. El infalible experimento madrileño demuestra, además, que teniendo impuestos más bajos recauda más y se acaba debiendo menos. No son cuentos, son cuentas: Cataluña tiene un fardo en forma de deuda pública de 79.119 millones (a 31 de diciembre de 2020) por los 34.604 de Madrid en idéntica fecha. En el caso de la Comunidad presidida por no se sabe quién la pella pública representa un 37% del PIB y en el de Madrid el 16%. Es la diferencia entre atracar fiscalmente al contribuyente, robar en Román paladino, y gestionar bien con una tributación razonable y razonada.

Y que con una fiscalidad baja no se recauda menos sino infinitamente más lo certifica la siempre odiosa comparación entre Madrid y Cataluña. El caso paradigmático es el IRPF. Aquí la reducción del tramo autonómico ha provocado que el tipo marginal máximo esté situado en el 45,5% mientras allí está instalado en ese 50% que supone que trabajas para el Estado la mitad del año. A pesar de todos los pesares, a pesar de las apariencias, la realidad es que los madrileños apoquinan una media de 3.280 euros por IRPF por los 2.439 de los catalanes. ¿Por qué este aparentemente paradójico gap si aquí es más bajo y allí más alto? Pues, lisa y llanamente, porque la sensatez fiscal de Madrid ha disparado la economía, ha permitido ese sorpasso a Cataluña en riqueza que hace 30 años se antojaba un imposible físico y metafísico y todo ello ha desembocado en que los sueldos sean más altos acá que allá.

Lo mismo puede colegirse respecto a las demás regiones. Pese a gozar del tramo marginal máximo y, ojo al dato, mínimo, más bajo, Madrid ingresa por IRPF más que nadie per cápita en España. Y eso que la Comunidad Valenciana cuenta con un tipo marginal del 54%, Navarra del 52%, Asturias, Cantabria y Extremadura del 50% y Baleares del 47%, por poner unos pocos ejemplos. Auténticas salvajadas que llevan a que trabajes más días para el Ximo Puig de turno que para ti y los tuyos.

Tres cuartos de lo mismo sucede con los otros tributos transferidos. La comunidad presidida por Isabel Díaz Ayuso tiene bonificado al 99% ese Impuesto a los Muertos mal llamado de Sucesiones y el de Donaciones y hace años eliminó el de Patrimonio. En la región del 3 per cent —antes, ahora y siempre— te rejonean casi, casi, hasta por salir de casa. Hay no menos de una docena de figuras impositivas inexistentes en Madrid. Además, el inefable Quim Torra septuplicó el Impuesto de Sucesiones y Donaciones en 2020, amén de mantener —faltaría más— ése de Patrimonio que es un mal recuerdo en prácticamente toda Europa. Pues bien, con todo este escenario fiscal, Madrid tiene mejores hospitales que Cataluña, colegios bilingües en inglés frente al paleto unilingüismo al que están sometidos los niños catalanes y crece más, un 4,5% en el último trimestre de ese 2020 para olvidar frente al -0,5% de sus eternos rivales y el +0,5% de la media nacional.

Madrid es la envidia de toda España. De cualquier barón, baronesa o baronese —que diría Irena Montera— autonómico. Pero no le copian porque odian el emprendimiento, la iniciativa privada, a las pymes y a las grandes compañías, al dueño de un barecito y al Amancio Ortega o Juan Roig de turno. Les puede la tirria a los generadores de riqueza. Les pone de los nervios una sociedad civil fuerte porque anhelan una subsidiada con decenas de miles de chiringuitos regados con dinero público que mantengan eternamente cautivo el voto. Un mundo clientelar y caciquil al más puro estilo Romanones. La Andalucía de los socialistas, el México del PRI o la Venezuela inicial de Hugo Chávez con 10 millones de ciudadanos comprados.

Ése, y no otro, es el quid de la cuestión. La campaña de las autonómicas madrileñas es la prueba del algodón de que odian a una Ayuso que prefiere que el dinero de los ciudadanos esté en el bolsillo de esos mismos ciudadanos y no en manos de una Administración que en general en España es muy dada a las mamandurrias, los chiringuitos y el trinque de amiguetes varios. La política fiscal está siendo el eje central de la campaña. Por un lado, tenemos a la candidata del PP y a la igualmente desacomplejada Rocío Monasterio anticipando que bajarán aún más los impuestos y por otro a la izquierda en pleno amenazando con dispararlos no hasta el infinito porque no pueden pero casi.

El rol del candidato socialista, Ángel Gabilondo, da pena y vergüenza ajena. Y lo suscribo con pesar porque merece todos mis respetos desde el punto de vista intelectual y moral. Juró y perjuró que no subiría los impuestos y fue llegar María Jesús Montero y avanzar que resucitará Patrimonio, Sucesiones y Donaciones en Madrid y quedar él a la altura del betún. Por si quedaba alguna duda, Pedro Sánchez ratificó esta confiscadora tesis destrozando ya para los restos la campaña de SU candidato a la Presidencia de la Comunidad. Debe ser que Iván Redondo ejerce de agente doble y continúa trabajando para ese PP que en época de Luis Bárcenas le pagaba más que al mismísimo Mariano Rajoy. Con amigos como éstos, para qué quiere enemigos un catedrático de Metafísica al que los Redondete y cía han convertido su legítimo intento de asalto a la Puerta del Sol en un ejemplo palmario de esa materia que enseña a sus alumnos universitarios.

Gabilondo no sólo es víctima de esos grandes popes de la campaña de Ayuso llamados Pedro Sánchez e Iván Redondo, los mejores propagandistas que jamás soñó tener la presidenta madrileña. El ex sacerdote guipuzcoano es rehén de sus propias contradicciones. Donde ahora pronuncia un contundente “Diego” en forma de mantenimiento de la moderación fiscal, antes proclamaba a los cuatro vientos un desaforado “digo” a modo de subidón tributario de 3.600 millones coordinado con la pistolera de Más Madrid, Mónica García. Un aumento de 1.200 kilos en el IRPF auspiciado por el PSOE y otro de 2.400 de los errejonianos en Patrimonio, Sucesiones y Donaciones. Atraco firmado de su puño y letra por él mismo. Con lo cual, no cabe otra que preguntarse: ¿qué Gabilondo es verdad? ¿El de antes o el de ahora? ¿El de Pedro Sánchez y la ministra de Hacienda o el de los mítines? ¿Es un imposible físico y metafísico su promesa de no tocar la fiscalidad madrileña?

El problema de un Sánchez que ha destrozado nuestra economía, Rajoy le legó una que crecía al 3% y él la ha dejado de momento en un -12%, es que necesita pasta para seguir comprando el apoyo a su poltrona monclovita de proetarras, golpistas catalanes y chavistas podemitas. Y esa pasta ya se imaginan de dónde va a salir: del bolsillo de los madrileños, de la butxaca de los habitantes de la región más rica y mejor conducida de España. Ahí va un botón de muestra: la inversión territorializada de los Presupuestos Generales del Estado ha otorgado este año 2.199 millones de euros a Cataluña frente a los 1.200 de Madrid. En ayudas directas la comparación es escandalosa: 993 kilos frente a 679. Y como quiera que quedan más de dos años y medio de legislatura, va a hacer falta mucho parné para adquirir el “sí” a Moncloa, al Falcón y a Doñana —que de eso y no de otra cosa va la feria— de los golpistas catalanes, los hijos políticos de ETA y Podemos. Y Juan Madrileño será el que pague la fiesta.

El nihil obstat de Podemos a la continuidad de Sánchez en Palacio también tiene un precio. Entre otros, el de los ministerios creados ad hoc, tal que ése de Igualdad que dirige la semianalfabeta ministra Irena Montera. Un departamento de broma que nos cuesta a todos los españoles 451 millonazos. Dineral que se emplea en chorradas varias: en contratar como alto cargo a una pirada que considera que para acabar con el machismo las mujeres deben “penetrar a los hombres”, en charlas sobre “El Machismo en la Prehistoria [sic, no es broma]”, en seminarios para “acabar con el sexismo en los videojuegos [nuevamente, sic]”, en informes sobre “la opresión del rosa en los juguetes de niñas [requetesic]”, en estudios “sobre el estrés que provoca a las chicas ser consideradas frescas o engordar 5 kilos [más sic]”, en campañas millonarias “contra los cánones sexistas de belleza [literal]”, en foros que acusan a la Policía de “racista” y en un tan largo como malversador etcétera. ¡Ah!, se me olvidaba: y en los 52.000 euros que astillamos los contribuyentes a la niñera-alto cargo de los hijos de la señora ministra.

Sólo a los locos y los tontos les pone cachondos que les suban los impuestos. Los madrileños son mayormente cuerdos y listos. Tengo muy claro que una de las razones por las que Pedro Sánchez y el delincuente Iglesias se van a llevar el 4M una lección que no olvidarán jamás es porque quieren freír a tributos a los ciudadanos de la Comunidad de Madrid. Los madrileños en particular y los españoles en general están hartos de sacamantecas, de ineptos, de trincones y de manirrotos. Que Sánchez e Iglesias saqueen y roben menos y ya verán cómo les votan y les quieren más.

Objetivo: dañar Madrid
Editorial ABC 18 Abril 2021

El listado de agravios que ha sufrido Madrid en beneficio de Cataluña durante el mandato de Pedro Sánchez es demostrativo de que perjudicar a esa primera comunidad se ha convertido en el objetivo preferente del Partido Socialista en su intento de recuperar poder autonómico. La que expone ABC no es una retahíla virtual de decisiones del Gobierno que darían por sí mismas motivos justificados para que Madrid se comportase con el mismo victimismo lacrimógeno que siempre ha demostrado el independentismo catalán en su exigencia de privilegios frente al resto de autonomías. No lo es. Es una cascada escandalosa de datos objetivos y fácilmente contrastables, basada en un castigo ideológico, político y socioeconómico a la comunidad que más contribuye al PIB nacional. En menos palabras, Pedro Sánchez perjudica a Madrid a sabiendas de que gobierna el Partido Popular desde hace veintiséis años y de que sistemáticamente se le atraganta a la izquierda en las urnas. Por eso, señalar a la actual presidenta, Isabel Díaz Ayuso, y de paso satisfacer a sus socios de moción de censura y de legislatura se ha convertido en la principal obsesión de Sánchez.

El Gobierno no explica por qué margina a Madrid, por ejemplo, con el reparto de fondos de la Unión Europea, ya que esta comunidad recibe el 13 por ciento y Cataluña, el 17, lo que se salda con 422 millones de euros menos. Tampoco explica por qué sale agraviada en la distribución de los fondos estatales para empresas, ya que hasta un 30 por ciento del dinero se transfiere a la Generalitat catalana, regándola con 1.000 millones de euros frente a los 679 destinados a Madrid. Ni por qué recortó de 5.000 a 1.000 millones el plan de Cercanías diseñado en 2018. O por qué en sus primeros presupuestos inyecta a Cataluña un 60 por ciento más de inversiones públicas, o por qué ataca la escuela concertada, que en Madrid aglutina a casi 400.000 alumnos. Agravios innumerables hay incluso en la compra de material sanitario durante la pandemia, y en la justificación de por qué Madrid fue la última autonomía en acceder a la fase 1 de la desescalada. Agravio hay en la imposición a esta autonomía de un estado de alarma a la medida de Moncloa que el Tribunal Superior de Justicia declaró ilegal, o en las razones de qué el aeropuerto de Barajas ha sido un coladero del virus pese a las advertencias desesperadas de la Comunidad. Ni Pedro Sánchez ni ninguno de sus ministros han pasado un solo minuto en el hospital Isabel Zendal o en una residencia de ancianos de Madrid, pero sí han tratado de torpedear las medidas adoptadas por Isabel Díaz Ayuso en favor de la hostelería regional. La información de ABC hoy resulta apabullante.

Sin embargo, no parece estar sirviéndole tanto esfuerzo por ahogar a Madrid mientras Cataluña recibe un dinero que mayoritariamente dedica a gasto identitario. Cuando la ministra de Hacienda anuncia una batería de medidas de ‘armonización fiscal’ diseñada para dar un sablazo a los madrileños, y a las pocas horas es desautorizada por la vicepresidenta económica de su propio Gobierno; o cuando Ángel Gabilondo niega que vaya a subir los impuestos que sí le exige Sánchez, el resultado no deja de ser un reconocimiento implícito de que en el PSOE hay un debate fallido sobre la idea de que dañar a Madrid es inútil en términos electorales. Quizás el PSOE debía valorar si esa es la razón por la que lleva más de dos décadas sin gobernar. Mejor le iría si ‘armonizase’ como en el País Vasco o Navarra.

¿Es posible una tercera España o estamos condenados a soportar las otras dos?
La actual situación de Ciudadanos parece la enésima prueba de la imposibilidad histórica del centro para cuajar en España, pero ¿es eso irremediable?
Cristian Campos. El español 18 Abril 2021

1. Primera obviedad. El centroizquierda, en España, no existe. Lo que sí existe es el centroderecha.

2. ¿Y qué es el centroderecha? Un tipo que quiere impuestos bajos y servicios públicos mínimos, pero de calidad: sanidad, educación, pensiones, policía, ejército y poco, muy poco más.

3. Un tipo, además, al que le importa un rábano tu raza, tu religión o si te crees hombre, mujer o cogollo de Tudela mientras no se lo frotes en los morros o le cobres por ello.

4. El centro es, en fin, un tipo aseado. Personal e ideológicamente.

5. De toda la vida de dios, eso ha sido un liberal. Pero ahora lo llamamos centro. Pues vale. Sea centro.

6. Segunda obviedad. La inmensa mayoría de los votantes de los partidos de centro, en España, proceden de la derecha. Del liberalismo y del conservadurismo.

7. El CDS fue un partido de centroderecha puro y duro. Y Ciudadanos es un partido de centroderecha liberal, diga lo que diga el sector socialdemócrata del partido.

8. ¿Y UPyD? El partido de Rosa Díez y Fernando Savater fue un partido de centroizquierda, efectivamente. Y por eso duró lo que duró: lo que una lágrima en la lluvia.

9. Digamos también, hablando de UPyD, que el PSOE siempre ha sido más efectivo exterminando competidores que el PP. Aunque ese es otro tema.

10. Pero, más allá de las artimañas del PSOE, ¿por qué no ha cuajado nunca un partido de centroizquierda en España? Lo explica en este artículo de EL ESPAÑOL Óscar Monsalvo.

11. En España no puede existir un partido de centroizquierda porque creer que tus valores morales son el bien absoluto, como ocurre en el caso de nuestra izquierda, conduce de forma natural a dos conclusiones incompatibles con el centro.

12. La primera conclusión es la de que cualquier cosa que hagas para imponer esos valores estará justificada. Porque si el objetivo final es el bien absoluto, es decir la sociedad perfecta, cualquier mal percibido como relativo será un precio aceptable a pagar.

13. Aceptable a pagar… por el prójimo, claro. Ya saben ustedes que el socialismo es esa ideología que se aplica a los demás, pero jamás a uno mismo.

14. Además. ¿Qué es un mal relativo? Para la izquierda, el mal provocado siempre será relativo porque este es visto como una herramienta para lograr el bien absoluto.

15. Para la víctima, en cambio, ese mal siempre será absoluto, independientemente de cuál sea su fin. Ejemplo (extremo): el terrorismo de ETA.

16. La segunda conclusión es que no cabe negociación alguna sobre esos valores.

17. Porque, ¿quién osaría transaccionar con el bien absoluto? Cualquier avenencia en este sentido, cualquier pacto, cualquier componenda, cualquier punto medio, sería visto como una cesión al mal.

18. Y por eso no puede existir un partido de centroizquierda estable, sólido y duradero. Porque si eres de izquierdas, no negocias tus valores morales con nadie ni por nada.

19. Mírenlo de otro modo y desde el punto de vista de la izquierda. ¿Cuál es el punto medio entre el bien absoluto (la izquierda) y el mal absoluto (la derecha)? El mismo que entre la salud y la muerte: la enfermedad.

20. ¿Y quién quiere estar enfermo cuando puede estar absolutamente sano simplemente modelando la sociedad a imagen y semejanza de los deseos de los líderes del partido?

21. El Shangri-La del centrismo es ese mítico espacio geográfico en el que pueda sentirse cómodo (o al menos no excesivamente incómodo) tanto un socialdemócrata como un liberal como un conservador.

22. Es probable que en ese espacio pueda sentirse relativamente cómodo un liberal, que lleva la transacción en el ADN. Quizá porque la inmensa mayoría de ellos proceden del sector privado. Que es lo mismo que decir del mundo real, donde lo bueno suele ser enemigo de lo mejor.

23. O que pueda sentirse relativamente cómodo un conservador, acostumbrado a ver cómo muchos de los valores e instituciones que él considera buenos, útiles y merecedores de respeto desaparecen aplastados por nuevas modas ideológicas de consumo rápido y digestión lenta.

24. Los conservadores son gente acostumbrada a la decepción vital. El centro liberal será siempre un mal menor para ellos.

25. Pero eso no será jamás posible con un socialdemócrata. Quizá, puntualmente, en circunstancias históricas excepcionales. Diciembre de 2017 en Cataluña, por ejemplo.

26. O la España de abril de 2019, cuando Ciudadanos consiguió 53 escaños y el 15,86% de los votos.

27. Pero no la España de seis meses después, cuando Ciudadanos cayó hasta los 10 escaños. Lo que demuestra la fragilidad (y la extrema volubilidad) del voto de centro.

28. Abandonemos toda esperanza. En circunstancias de normalidad, y normalidad es el PSOE controlando las televisiones, el centro no tiene la menor oportunidad entre el electorado de izquierdas en España.

29. Mucho menos la tiene en esos momentos en que la socialdemocracia ve en el horizonte una amenaza, casi siempre imaginaria (el resurgir del fascismo), que la lleva a atrincherarse en esa zona de confort ideológico que son sus dogmas ideológicos.

30. Nada de lo que está ocurriendo ahora es novedoso.

31. Pablo Casado y Teodoro García Egea sólo están haciendo lo que hizo José María Aznar a principios de los años 90.

32. Es decir, reunificar el centroderecha español mediante una agresiva estrategia de captación de líderes del centro. El Ciudadanos de 2021 es el CDS de 1991.

33. ¿Las formas son el problema? ¿Y quién recuerda hoy las formas del PP de Aznar en su relación con el CDS? No fueron tampoco exquisitas.

34. Lo único que se recuerda es que ese joven líder popular reunificó el centroderecha y lo llevó hasta la Moncloa, derrotando al aparentemente invencible PSOE de Felipe González. ¿Acaso no se ve el paralelismo?

35. Observen la ilustración de Tomás Serrano que encabeza este artículo. Si Goya viviera hoy, esa sería su pintura.

36. Las dos Españas suelen atizarse fuerte. Pero nunca tan fuerte como cuando le atizan a la tercera.

37. Lo que hay entre las dos Españas es rivalidad por el pastel. Pero lo que las dos Españas sienten por la tercera es odio. Sólo hay que echarle un ojo a las redes sociales para comprobarlo.

38. El porqué no tiene secreto. Más allá de sus discrepancias cosméticas, las dos Españas comparten su fe en un mismo paradigma: un Estado pantagruélico, paternalista, vertical, caciquil y de identidades artificiales múltiples.

39. El Estado del líder carismático, las filas prietas, la administración proveedora y el pintoresquismo regional echao al monte, no sea que le falte un perejil al esperpento.

40. Quienes buscan rastros del franquismo en la España de hoy suelen buscar en los lugares incorrectos. Buscan un franquismo estético, puramente cosmético. El franquista de bigote, copa balón y puro.

41. Pero el franquismo, el verdadero, el sociológico, está hoy en otros lados.

42. Está en la Sección Femenina de nuestra izquierda, tan juvenil y falangista ella. ¡Si hasta quieren prohibir el porno, y la prostitución, y la gestación subrogada, y muy pronto el sexo fuera del matrimonio!

43. En las televisiones públicas, donde la proporción ideológica habitual del sector periodístico (90% de izquierdas-10% de derechas) se corrige levemente (99% de izquierdas-1% de derechas).

44. En el carné del PSOE, que tantas puertas sigue abriendo en España.

45. En esos tres millones de funcionarios y varios millones más de mantenidos colaterales que lastran la economía española y obligan a un sobreesfuerzo suicida al sector privado.

46. En los regímenes que PSOE y PP han construido allí donde han podido: Andalucía, Valencia, Murcia, Extremadura…

47. Y en el nacionalismo, por supuesto, puro destilado de Francisco Franco Bahamonde.

48. La primera en caer en España durante la Segunda República fue la tercera España. Liquidada esta, ya sólo fue cuestión de tiempo que estallara la Guerra Civil.

49. La tercera España no se derrumbó sola o exterminada por una de las dos Españas. Las dos se dedicaron con igual empeño a la tarea de demoler a aquellos que intentaron hasta el último momento frenar el desastre que se avecinaba.

50. ¿Puede existir un partido de centro en España que evite las tendencias centrífugas de PP y PSOE? ¿Que convierta en irrelevante políticamente al franquismo sociológico que todavía hoy anida en nuestra extrema izquierda, en nuestra extrema derecha y en nuestros nacionalismos?

51. España sigue siendo hoy una excepción histórica. El centro liberal (algunos lo llamarán derecha o conservadurismo, pero en la práctica es centro liberal, incluso rozando la socialdemocracia en algunos casos) gobierna en la actualidad en Francia, en Alemania, en Italia, en Holanda, en Bélgica y en Reino Unido. España es hoy la única gran economía europea que continúa aferrada al socialismo.

52. Y cuando digo socialismo no me refiero sólo al PSOE. Me refiero al paternalismo estatalista, transversal a la mayoría de los partidos.

53. ¿Está sentenciado Ciudadanos? Está por ver. Intuyo que los menos preocupados, a nivel personal, son los propios líderes de Ciudadanos, que proceden en su amplia mayoría del sector privado y que no necesitan hacer girar puertas para ganarse muy bien la vida lejos de la política.

54. Otra cosa es la preocupación a nivel político. ¿Sería mejor una España donde los correctores del bipartidismo fueran los extremos (Podemos, Vox, PNV, ERC, Compromís, BNG, EH Bildu), o una donde el corrector fuera el centro?

55. Ese es el dilema histórico real, no si Largo Caballero era un asesino o un santo.

Dictadura lingüística
Chivite financia la promoción del euskera en escuelas de Navarra: «Abre fronteras como el inglés»
Pelayo Barro okdiario  18 Abril 2021

El Gobierno socialista de Navarra, presidido por María Chivite, financia una campaña para promocionar el uso y aprendizaje del euskera en las escuelas de la comunidad, a pesar de que sólo el castellano es lengua oficial en todo el territorio foral. La base de la campaña, con claro trasfondo político y orientada a euskaldunizar la región, es que «el saber no ocupa lugar» y que el euskera «abre fronteras, como el inglés».

«El inglés es algo que te ayuda a comunicarte y que te abre fronteras. Pues con el euskera, lo mismo», sostiene una de las mujeres que forma parte del vídeo promocional de la campaña. «Aparte, que es cultura, no tenemos que perder eso de vista. Es nuestra cultura», defiende.

La campaña es una iniciativa del Euskarabidea, el Instituto Navarro del Euskera. Busca, según sus impulsores, llevar a las aulas de forma determinante la lengua vasca. El objetivo es que el euskera se utilice y aprenda en los colegios e institutos de toda la comunidad foral, pese a que sólo tiene carácter de cooficialidad en algunas zonas.

Caber recordar que María Chivite es presidenta de Navarra gracias al apoyo -en forma de abstención- que en su día le regaló EH Bildu. Gobierna con apoyo de Podemos y Geroa Bai.

«Regálales euskera»
La campaña fue presentada este mes de abril bajo el el lema “Regálales el euskera y llegarán muy alto / Euskararekin, gora eta gora beti!”. Según el Gobierno foral, la iniciativa busca «transmitir a las familias el valor positivo del aprendizaje y el uso del euskera». Se inscribe dentro del marco del Plan Estratégico del Euskera, aprobado por el Gobierno foral para normalizar el uso de la lengua.

Uno de sus ejes, según el Gobierno foral, se basa en «los nuevos y nuevas hablantes que se incorporan a través de la enseñanza del euskera y en euskera en el sistema Educativo, desde las escuelas infantiles a la enseñanza universitaria».

Lengua de «futuro»
La iniciativa va dirigida especialmente a padres y madres de niños y niñas menores de 3 años, con el fin de promocionar el euskera como «un elemento valioso» para la educación de sus hijos e hijas, e informarles sobre las opciones presentes en el sistema educativo de Navarra con respecto a este idioma.

La consejera de Relaciones Ciudadanas, Ana Ollo, aseguró que la iniciativa buscaba «reflejar el euskera como un valor positivo e integrador y un recurso valioso que las familias pueden ofrecer a sus hijos e hijas». «El euskera es un valor de presente y futuro, abierto al mundo, y que aporta valor y riqueza a nuestros hijos e hijas. Una lengua de presente y de futuro», alegó la consejera socialista.

Avance del euskera en Navarra
Según defiende el Gobierno foral, uno/a de cada cuatro jóvenes menores de 30 años son euskaldunes, según la encuesta del NASTAT. Un 30% de las madres y padres eligen para la educación de sus hijos e hijas de 3 años, el modelo D, el que garantiza la inmersión en el idioma.

Además, según el estudio de Eusko Ikaskuntza sobre convivencia, las personas jóvenes ven cada vez más el euskera como un valor positivo”.
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