AGLI Recortes de Prensa   Lunes 19  Abril  2021

Fanfarria y embustes ‘sanchistas’ para una España en coma
Miguel Ángel Belloso. okdiario 19 Abril 2021

Estaba yo en Telemadrid el pasado miércoles 14 de abril cuando a las nueve de la mañana la cadena conectó con el Congreso de los Diputados donde el petimetre que nos gobierna presentaba por enésima vez su ‘Plan de Resiliencia’ para que la nación gane la ‘Champions League’. Y allí compareció el personaje siniestro empezando su discurso con un elogio a la República del 31 cuyos presuntos éxitos vinculó “luminosamente” con la aprobación de la Constitución española de 1978 y luego con la entrada del país en la Unión Europea en 1985.

Como todo el mundo de cierta edad ligeramente informado y ayuno de sectarismo conoce, la Segunda República fue un excremento histórico porque la izquierda mostró desde el principio su resistencia y hostilidad a la sola posibilidad de que la derecha gobernase en aquel régimen del que se sentía propietaria como derecho de pernada; se rebeló repetidamente contra el poder establecido impulsando la revolución en Asturias en 1934, antes había quemado conventos y perseguido a los representantes de la religión católica, y luego promovió el ajusticiamiento hasta al punto de asesinar al líder de la oposición, preludio del Levantamiento y de la consecutiva y desgraciada Guerra Civil a la que abocaron irremediablemente los progresistas de entonces, muchos de ellos prosoviéticos. Destacadamente, los socialistas, a los que sólo redimió de sus pecados la Transición hasta que sobrevino Zapatero y ahora su hijo putativo Sánchez.

Para afianzar mi tesis diré que este pasado 14 de abril, el periódico El Mundo reprodujo una entrevista en el periódico hispano de Nueva York La Prensa, datada el 21 de febrero de 1936, en la que el socialista Largo Caballero, que todavía tiene una estatua en Madrid, decía que estaba dispuesto a ocupar el poder por la fuerza, que se establecería una dictadura proletaria, y que habría “Soviet en España en cuanto caiga Azaña”. Si son un poco perspicaces, se darán cuenta de que Sánchez es un heredero genuino del nocivo ‘largocaballerismo’, al que blanquea sin escrúpulos el Gran Timonel.

Esa república supuestamente democrática e impecable, culta y sensible que dio carta de naturaleza a enormes avances sociales jamás existió, pero sigue cociéndose a fuego lento en la mente descabellada de los progresistas de ahora. Y Sánchez la elogió deliberadamente porque no pierde la ocasión de sembrar la división social y la discordia civil. A sabiendas de que iba a remover a la oposición y a la gente de bien que tuvo la ocurrencia de escuchar su discurso y a la que repugna el cúmulo de desatinos en que incurrió la izquierda en aquellos años trágicos, que contempla como una de las páginas más tristes de la historia. Como buen profesional de la crispación, señor Sánchez, primero desatas la ira justificada de tus adversarios políticos tergiversando los hechos y a renglón seguido llamas al consenso de los ofendidos. ¿Se puede ser más SINVERGÜENZA, con mayúsculas?

Esta fue la introducción divisiva de Sánchez para luego pedir apoyo al plan que ha elaborado el Gobierno a fin de recibir los 140.000 millones que nos ha prometido Bruselas para combatir las secuelas devastadoras de la pandemia. Trató falsariamente de enlazar ese culmen modernizador que jamás consiguió la Segunda República con el magno acontecimiento que tenemos en ciernes: la oportunidad de impulsar de nuevo la mayor modernización del país desde nuestra entrada en la UE. Pero este ejercicio de propaganda feroz ni tiene sostén ni tampoco fundamento. España es ahora un cadáver. La producción ha caído más de un 10%, mucho más que en el conjunto de nuestros socios; el déficit público está en el entorno del 11%, que es la cota que obligó a Zapatero a revertir su política desquiciada en 2011 para evitar la intervención de Bruselas. Las empresas acumulan pérdidas globales superiores a los 300.000 millones. El país tiene un 11% de parados más que un año antes y acumula una destrucción colosal de tejido productivo, con más cien mil empresas en el desolladero.

Hasta la vicepresidenta Nadia Calviño ha tenido que reconocer que el crecimiento de la actividad será este año más de tres puntos inferior a la prevista, reconociendo paladinamente que el proyecto de presupuestos es inservible y tendrá que ser parcheado con las ocurrencias legendarias de la coalición socialcomunista a los mandos. Como bien ha descrito el ex ministro Josep Piqué hace tiempo que España habría quebrado de no ser por la compra masiva de deuda a cargo del Banco Central Europeo y por nuestra permanencia en el proyecto común.

En estas condicionen tan dramáticas plantear una reforma tributaria para acercar la presión fiscal a la media de la UE es un atentado al sentido común. La imposición sobre el capital y la propiedad en nuestro país ya es una de las más altas de Europa en términos de PIB. Las cuotas sociales que pagan religiosamente las empresas están entre las más elevadas, constituyendo un freno para la creación de empleo, y sólo estamos por debajo en lo que se refiere a los impuestos especiales, las tasas, los precios públicos y el IVA, en el que muchos productos se benefician con pretextos espurios de los tipos reducidos.

En todos estos casos, claro que hay margen para aumentar la recaudación sin castigar la actividad económica ni destruir los incentivos para crear nuevos negocios y generar trabajo. Pero los aires del Gobierno van por otro lado. Por aumentar la presión de los impuestos directos y castigar más a las sociedades, que viven los tiempos más difíciles en décadas, aprovechando la munición prestada por instituciones que parecen haber perdido el norte como el FMI, así como por la mano derecha del presidente americano Joe Biden, la señora Yellen, que quiere armonizar mundialmente la fiscalidad empresarial para detener a los que mejor lo hacen.

Si en España se recaudan menos ingresos fiscales que en la UE es porque nuestro país tiene una tasa de ocupación muy baja y un desempleo escandaloso, pero en el plan que ha de enviarse a Bruselas en breve, y que debe recibir el visto bueno para desatascar la llegada de los fondos no hay detalle alguno sobre las reformas estructurales largamente deseadas por las autoridades europeas que servirían para mejorar nuestra eficiencia recaudatoria. En lo que se refiere al mercado laboral, sólo el apunte de reducir las modalidades de contratación, pero nada en cuanto a profundizar en la flexibilidad laboral para ampliar el margen de maniobra de las empresas. Más bien al contrario, cualquier eventual modificación de la negociación colectiva y de las condiciones de trabajo se fía a un acuerdo con los agentes sociales.

Dada la progresiva radicalización de los sindicatos -ahora en plena campaña en favor de la izquierda en las elecciones en Madrid- y su trayectoria como fuerzas reaccionarias contrarias al progreso, al desarrollo económico y la creación de empleo, la inevitabilidad del pactismo es una garantía de que, como mínimo, no se aprobará nada con la potencia necesaria para impulsar la actividad, con la posibilidad abierta de que incluso se puedan dar pasos atrás dramáticos en la mejora del sistema productivo.

Atrapar la racionalización tan deseada del modelo de pensiones en las discusiones bizantinas en el seno del Pacto de Toledo es un nuevo impedimento de cara a elevar la edad de retiro y ampliar los años de cotización para tener derecho a una jubilación completa, que se suma al deseo declarado del Gobierno de revalorizar estas prestaciones sociales sin tener en cuenta el factor de sostenibilidad del sistema, que el PP implantó con acierto, y luego liquidó de manera infame por el prurito electoral.

El resumen no puede ser más demoledor. Podemos recibir miles de millones de Bruselas para recomponer la economía española, pero tenemos como gestor de la transferencia al personaje más incapaz de demostrar atisbo alguno de solvencia. No lo ha hecho durante la pandemia -multiplicando el número de fallecidos y desocupándose de su consuelo-, no ha estado a la altura del apoyo imprescindible al tejido empresarial, es el más retrasado de Europa en términos de vacunación y desde luego el menos comprometido en el reforzamiento del sistema económico. Es un ser desgraciado y nocivo que sigue añorando y venerando, como Zapatero, la Segunda República. Letal para el futuro de España.

Madrid decidirá el futuro de España como pocas otras veces
Editorial ESdiario  19 Abril 2021

El 4M se elige quién presidirá la Comunidad de Madrid, pero no solo eso: la deriva de España o el comienzo de su recuperación dependerá en buena medida del resultado de esos comicios.

Los madrileños eligen el próximo 4 de mayo quién les gobernará durante los dos próximos años, pues el adelanto decidido por Isabel Díaz Ayuso no paraliza el calendario ordinario, que tiene prevista la convocatoria de nuevas Elecciones Autonómicas en la primavera de 2023. Pero siendo cierto que se decide técnicamente quién es su presidente, la sensación es que hay mucho más en juego y la cita tendrá unas hondas consecuencias nacionales.

Para empezar, Pedro Sánchez las ha hecho suyas, relegando a Ángel Gabilondo a mero candidato formal, con poca voz y menos voto que el propio presidente: de él ha dependido hasta ahora la lamentable ceremonia de acoso político a Madrid; y es él quien ha decidido vaciar parte de su Gobierno para poner su sello personal a la candidatura socialista.

Además, el salto a Madrid de Pablo Iglesias confiere a la cita un genuino sabor plebiscitario para Podemos, que quedaría muy tocado, cuando no directamente hundido, si su propio líder fracasa en las urnas o lograr una representación residual: difícilmente levantará ya cabeza Podemos si al fracaso el 4M se le suma, como parece probable, una profunda crisis interna con un incierto relevo de su fundador o, peor, su resistencia a dejar paso.

La agónica charla de Sánchez con Redondo para frenar el desplome en Madrid

Y algo similar puede ocurrir con Ciudadanos, con distintas razones: la reunificación del centroderecha que no han podido o sabido hacer los tres partidos de ese ámbito ideológico, la harán los electores con su papeleta, de una manera traumática para el partido fundado por Albert Rivera si, como dicen todas las encuestas, queda fuera de la Asamblea de Madrid.

Madrid puede empezar a debilitar del todo al sanchismo y reunificar al centroderecha para plantearle una alternativa

Por todo ello, una victoria rotunda de Ayuso debilitará como nunca a Sánchez; afectará a su coalición con Podemos; alejará a sus aliados nacionalistas y, finalmente, pondrá más fácil la alternativa nacional al quedar reforzado el PP, extinguido Ciudadanos y consolidado VOX.

No se trata de contraponer dos visiones ideológicas, pues eso forma parte de la necesaria dinámica democrática. Sino de entender que lo que se enfrentan son dos modelos antagónicos en el peor momento de España desde la Guerra Civil.

El futuro de España
Uno ha empobrecido, degradado, enfrentado y deteriorado al país en todos los sentidos, como documentan todas las cifras oficiales, mucho más rotundas que la propaganda gubernamental que trata en vano de tapar la realidad. Y el otro, con todos sus defectos, es para empezar menos invasivo en materias cruciales como la educación o la separación de poderes; más respetuoso con las libertades individuales y colectivas y más eficaz en el saneamiento económico.

Los madrileños inclinarán la balanza hacia un lado u otro, con la certeza de que, lo hagan en un sentido u otro, su onda expansiva afectará al conjunto de España: sea para confirmar una deriva inquietante o para empezar a frenarla, su decisión es crucial para todos.

Reforzar la parte contratante de la primera parte
Nota del Editor  19 Abril 2021

Los españoles que aun quedamos, tenemos la última oportunidad de quitarnos de encima al PP, parte responsable del desastre de España. La única alternativa viable es apoyar a Vox para que pueda ir reconduciendo a España por la vía de la razón, justicia, seguridad, educación.

Crece el desprecio al Congreso
Editorial ABC 19 Abril 2021

Entre Presidencia del Gobierno, vicepresidencias, ministros y altos cargos de relevancia, el Ejecutivo suma ya más de trescientas solicitudes de comparecencias parlamentarias pendientes de celebración en el Congreso. Con la coartada de la pandemia y de las cargadas agendas de cada uno de ellos, los grupos de la oposición ven caer una y otra vez en saco roto sus solicitudes para poder fiscalizar la acción del Ejecutivo. Transcurren los meses y este ejercicio de filibusterismo parlamentario se ha convertido en una anormal normalidad con la que Pedro Sánchez, y el gabinete más poblado de la democracia en número de altos cargos y asesores, ningunea a la Cámara Baja.

Este desprecio a la democracia es solo un ejemplo más de que el eje principal de su ‘plan para España’ -así lo definió Pedro Sánchez durante su discurso de investidura- consiste en disolver la separación de poderes consagrada en la Constitución. Su objetivo es crear un magma institucional difuso en el que se confundan la labor del Parlamento, y también de los Juzgados y Tribunales, de modo que ambos poderes queden subordinados a la voluntad expresa del Gobierno. Así, la libertad de movimientos del poder legislativo y del judicial, su autonomía para ejercer su función de control del Gobierno, queda sojuzgada por la voluntad del Ejecutivo de erigirse en un suprapoder respecto a los otros dos. Es una forma más de amordazar a la oposición, de no dar explicaciones públicas y transparentes en la sede de la soberanía nacional, y de evitar un mayor desgaste político. Todo el tiempo, el esfuerzo y el dinero público que el Gobierno invierte en sus operaciones de propaganda se lo niega a la oposición para impedirle ejercer una función esencial. No dar explicaciones y dejar en el aire cientos de comparecencias no es una opción. Solo ocurre en democracias decadentes que poco a poco incurren en conductas autoritarias hasta que pierden su razón de ser.

Además, lo que hace el Gobierno ignorando los requerimientos de la oposición es una vulneración flagrante de la ley. El Ejecutivo tiene la obligación jurídica de comparecer y no diluir sus responsabilidades, y aunque solo fuera por una mera cuestión de cortesía parlamentaria, está forzado a hacerlo. Gobernar mayoritariamente por decreto, tramitar leyes con urgencia y sin el habitual trámite de dar voz a los colectivos afectados, o ampararse en la excepcionalidad de un estado de alarma vigente durante meses para sus maniobras legislativas, son prácticas que degradan el normal desenvolvimiento del Parlamento. Ahora, esa degradación se agrava aún más dejando caer las hojas del calendario sin atender cientos de comparecencias.

Lo grave es que a Pedro Sánchez le da igual. Por eso es imprescindible denunciar este tipo de conductas. Es su modo de maniatar a las instituciones. Lo ha hecho con los jueces una vez que tomó conciencia de que no podía proceder a la renovación del Consejo General del Poder Judicial a capricho e imponer una mayoría de izquierdas a su gusto. Despechado, Sánchez planteó un chantaje al poder judicial y aprobó una reforma que impide al órgano de gobierno de los jueces hacer nuevos nombramientos mientras permanezca en prórroga. Hoy es Europa quien ya ha tomado nota porque más de 2.500 jueces, casi la mitad de la carrera, están denunciando el abuso y reclamando que la Comisión frene a Sánchez. El riesgo de que ocurra algo similar con el Congreso de los Diputados aumenta. La deriva es preocupante.

La ultrasextita arrogante
EDITORIAL. https://gaceta.es  19 Abril 2021

La decisión de VOX de no acudir ayer a una entrevista anunciada por La Sexta a su candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio, fue criticada con arrogante aspereza por parte de una de las periodistas/directivas de la cadena nacida «para el fomento del pluralismo» asegurando que VOX era, y citamos, «la ultraderechita cobarde».

Llamar ‘ultraderecha’ y ‘cobarde’ al partido de Ortega Lara y de Abascal son dos mentiras tan abrumadoras que sólo pueden obedecer a una decisión no ya política, ni periodística, sino empresarial. La misma decisión que llevó a esa cadena a disculpar con fingida equidistancia el ataque a VOX en Vallecas.

Para comprender la importancia de lo empresarial, basta con imaginar si La Sexta hubiera informado del origen de esa violencia y hubiera señalado a los responsables de incitar a los violentos. Es decir, bastaría con imaginar si hubiera hecho periodismo en vez de reunirse en reservados de restaurantes. Sin duda, la cadena nacida de los amigos de Zapatero habría sufrido una merma económica como consecuencia del abandono de su audiencia radical de izquierdas y recibiría el reproche político de determinadas formaciones gobernantes en forma de recorte de las subvenciones y de otras formas de corrupción, como el uso de criterios políticos a la hora del reparto de la publicidad institucional. Hablamos de miles de millones de euros, además de otras prebendas en forma de graciosas concesiones administrativas que deberían ser inaceptables en una democracia liberal.

Frente a decisiones empresariales, los partidos independientes de poderes económicos, como es el caso único de VOX, deben ser libres para valorar y decidir si acuden a una cadena rescatada, subvencionada y que ha hecho de la persecución a unas ideas libres, democráticas y desacomplejadas (que ahí esta el quid de la cuestión), una forma de beneficio económico.

Por desgracia, estas decisiones empresariales de ejecutivos y periodistas millonarios que quieren seguir siéndolo, impiden que el sesgo izquierdista de la mayoría de los medios de comunicación, por el bien de la salud de la opinión pública española, pueda ser corregido. El rentable activismo anti-VOX de esos medios, que no dedican un solo esfuerzo a examinar la desastrosa gestión gubernamental de la pandemia de coronavirus y de sus efectos sanitarios, económicos y sociales, es una cuestión de beneficios y de dividendos. Sin más. Si tienen alguna duda, repasen la cobertura que realizó La Sexta a cierto brote minúsculo de ébola que terminó con el sacrificio de un pobre perro y compárenla con los mensajes lanzados por la misma cadena mientras en España morían, y todavía mueren, centenares de seres humanos a diario por la covid-19. El mensaje principal, para bochorno del periodismo, fue que había que lavarse las manos. En el sentido literal y, por lo que se observa, en el figurado.

En La Gaceta de la Iberosfera, como periodistas, creemos que el escrutinio de los medios de comunicación es parte esencial de la rendición de cuentas a la que deben estar obligados todos los cargos públicos con responsabilidades de gestión de las arcas públicas, es decir, que manejen el dinero de los contribuyentes. Ni es este el caso de la candidata de VOX ni por asomo una campaña electoral es la misma situación. Hace bien Rocío Monasterio y no debe dar más explicaciones, sobre todo cuando La Sexta sólo busca aumentar su cuenta de resultados con arrogante desprecio, no sólo de la cortesía del anfitrión, sino de la verdad.

La peor mudanza fiscal posible, en tiempos de desolación
Jesús Banegas. ABC 19 Abril 2021

Quiere el Gobierno a su progresista e indocumentada manera aumentar la recaudación fiscal apelando a una burda división de los ingresos fiscales entre el PIB, para dar gusto a sus posibles votantes con la doble excusa de converger con Europa y saciar el resentimiento envidioso contra los ricos que anida en su ideología.

Los argumentos socialistas de brocha gorda -la presión fiscal- se caen por su propio peso ante la avalancha de estudios hiperrealistas de brocha fina que desmontan tanto sus análisis como las propuestas de justiciera represión fiscal contra los ricos y las empresas.

Veamos que nos dicen sobre la fiscalidad española los mas solventes estudios internacionales que con datos reales y rigurosamente manejados del tema: Taxation Trends in the European Unión 2020 de la Unión Europea; International Tax Competitiviness Index 2020 de la Tax Foundation; Competitividad fiscal 2020 del IEE y Shadow Economy Around the World 2018 del Fondo Monetario Internacional.

Comenzando por la populista presión fiscal que tanto gusta a nuestro gobierno, resulta que en términos normativos es un 10,5% superior a la media de la media de la UE y en términos reales -ajustada a la economía sumergida- es equivalente: un 44,5% en España por un 45% en la UE.

El esfuerzo fiscal –presión fiscal en relación con la renta per cápita–, un índice cada vez más utilizado internacionalmente, España se sitúa con un 106,8% por encima del 100% de la UE.

La presión fiscal normativa del impuesto de sociedades en España es de las más altas del mundo: somos el 9º país entre 36 con un índice de 122,6 sobre 100 de la UE y 105,9 de la OCDE.

La presión fiscal empresarial efectiva –neta de la economía sumergida- de España, la 7ª de la UE, y un 28,1% superior a la media.

Las cotizaciones sociales a cargo de la empresa también nos sitúan en 7ª posición, esta vez entre los 36 países de la OCDE, con un 35% por encima de la UE y un 77% sobre la OCDE.

La contribución empresarial a la recaudación fiscal es el 31,9%, frente al 24,6% de la UE; la más alta de Europa occidental.

En el impuesto de la renta de las personas físicas nos situamos en la media de la OCDE con una puntuación de 6,3 sobre 10 del mejor país y 3,8 del peor.

En fiscalidad sobre la propiedad y la riqueza España es el peor país de la OCDE junto con Italia, con una puntuación de 3,8 frente a 10 del mejor país.

La imposición indirecta -el IVA- nos sitúa entre los países con menor recaudación; somos el 11º país –entre 36- con impuestos más bajos.

Los impuestos medioambientales de España están muy por debajo de la media de la UE; somos el cuarto país por la cola.

En índice de competitividad fiscal de la Tax Foundation sitúa a España en el puesto 28 entre 36 países, con 50,1 puntos sobre 100, mientras que la media de la UE es 64,7 y la de la OCDE es 60,9.

Cabe añadir que según los estudios históricos del Fondo Monetario Internacional, la economía sumergida representa en España un 22,1% del PIB, cifra solo superada en la UE-18 por Italia y Grecia y con la mitad de países por debajo del 10%. La política progresista de subir el salario mínimo y bloquear los alquileres contribuye a este vergonzoso liderazgo español.

Es de suponer que ningún ilustrado socialista tiene nada que oponer a todo lo dicho y menos aún si se ha molestado en aprender las lecciones que al respecto tienen dadas economistas socialistas serios como Miguel Sebastián, plenamente coincidentes con todo lo relatado.

Relato que pone de manifiesto que este gobierno pretende hacer, sin excepción, todo lo contrario a lo que habría que hacer, que por todo lo visto es muy claro. Sin aumentar el esfuerzo fiscal, habría que:

Rebajar los impuestos al trabajo, al ahorro y a las empresas.

Subir los impuestos indirectos y medioambientales, amén de las tasas fiscales.

Seguir insistiendo con un estrafalario impuesto al patrimonio prácticamente inexistente en el mundo y aumentar el impuesto de sucesiones, significa alejarnos del mundo civilizado para recaudar muy poco más: es pura demagogia fiscal.

España necesita normalizar su fiscalidad; es decir, acercarla a la de los países de referencia en vez de alejarla cada vez más de sus patrones. Pero, además, es perentorio mejorar la eficiencia y la eficacia del gasto público en lo que estamos a la cola con Portugal e Italia; algo ajeno por completo a las políticas de este gobierno.

Frente al consejo de San Ignacio de Loyola: En tiempo de desolación nunca hacer mudanza,.., este gobierno está empeñado en hacer la peor “mudanza fiscal” frente al criterio de los expertos y el sentido común.

Iglesias, sin vergüenza
EDITORIAL. Libertad Digital 19 Abril 2021

Un comunista formado en las porquerizas ideológicas de un régimen criminal como el chavismo venezolano desconoce, por fuerza, cómo se comporta en público un político revestido de un mínimo de dignidad.

Pablo Manuel Iglesias, principal exponente del comunismo tercermundista exportado a Europa a golpe de petrodólares, actúa como los esbirros de las dictaduras comunistas y utiliza su influencia pública para poner en la diana al discrepante. Si pudiera, actuaría con la oposición y los periodistas independientes como hacen los gorilas del régimen de Maduro en Caracas, algo que de momento (tan solo de momento), no está a su alcance, por fortuna para los que no queremos ver a España convertida en un fielato de las narcodictaduras caribeñas y las teocracias islámicas patrocinadoras del terrorismo internacional.

Iglesias ha incorporado a sus listas la cuota habitual de enemigos de la ley, en esta ocasión representada por un líder de los manteros, delincuentes callejeros que vulneran la propiedad intelectual vendiendo copias ilegales de obras musicales y cinematográficas. Señalar este hecho no es racismo, sino dar cuenta de una circunstancia escandalosa que todos los votantes madrileños tienen derecho a conocer.

Los ataques de Iglesias a Jiménez Losantos este domingo resultan ciertamente ridículos, pero no pueden pasarse por alto como el exabrupto de un político caradura en el fragor de una campaña electoral. Porque los señalamientos de los dirigentes podemitas suelen tener consecuencias para los señalados, como hemos visto en los ataques de la chusma ultraizquierdista contra los candidatos de VOX y los ciudadanos que asistían libremente a sus actos públicos en Madrid.

Es comprensible la frustración de un hombre como Iglesias, incompetente proteico y machista contumaz, que echó a su candidata para ponerse él al frente de la lista podemita y ve cómo las encuestas envían a su partido al último lugar en la Asamblea de Madrid. Su embestida desrazada contra esta casa es, tan solo, una prueba más de hasta qué punto es cierto el análisis de Díaz Ayuso, que cifra las elecciones del próximo 4 de mayo en una batalla a muerte entre comunismo y libertad.

La desaparición del dinero
Pedro de Tena. Libertad Digital 19 Abril 2021

El final de la propiedad privada, de la familia y del dinero ha estado siempre entre las aspiraciones utópicas de los socialismos, tanto el comunista como el libertario. Que ahora el PSOE de nuestro largo caballero Sánchez insista en la desaparición física del dinero no es ideológicamente nuevo y, por si fuera poco, incrementa el poder del Estado sobre cualquier transacción y su información sobre cómo usamos nuestros recursos esenciales para la vida. Un pasito más hacia la dictadura aunque no se la llame así, porque no mola.

Pero en realidad en Andalucía hemos sido testigos, y víctimas, privilegiados de la desaparición de nuestro dinero. Me voy a referir sólo a algunos casos asombrosos. No, no es que el dinero salga de unos bolsillos y vaya a otros, algo habitual en todo tipo de las corruptelas perpetradas por algunos partidos políticos. En Andalucía, porque ha sido el partido del gobierno durante casi cuarenta años, el PSOE ha trasvasado dinero de las arcas públicas a sus bolsillos en infinidad de ocasiones y casos denunciados. Citaré, para no repetir alusión a los ERE, la formación y otros, un ejemplo que me tocó investigar: El caso de la Empresa Pública del Suelo de Andalucía, Esta empresa tenía una cuenta en un banco y los intereses de dicha cuenta aparecieron abonados en una cuenta del PSOE. Jamalají, Jamalajá. Pero el dinero no desaparecía sino que pasaba de unas manos a otras.

Fue el PSOE de Cádiz el que inventó la desaparición del dinero. Todo un arte. En este caso, el dinero no era público sino que era del público, dinero de la Caja de Ahorros de Jerez. Esta entidad concedió un préstamo a Manuel Chaves y treinta y un dirigentes socialistas gaditanos en partes alícuotas que sumaban la cantidad de 20 millones de pesetas. Al parecer, esos millones iban destinados a financiar la construcción de la sede provincial del partido en Cádiz capital.

Pero, oh milagro, el dinero y los préstamos desaparecieron del circuito informático de la Caja de Ahorros y la cantidad fue disimulada como quebranto neto de la entidad. Ni Chaves ni ninguno de los demás dirigentes del PSOE gaditano pagaron nunca sus pólizas aunque finalmente se supo cómo había escamoteado el dinero de la contabilidad oficial de la Caja. El caso sigue impune y, pese a que PP e IU, cuando Javier Arenas y Luis Carlos Rejón eran sus líderes, lograron aprobar sendas comisiones de investigación para los dos casos citados, también el referido de EPSA, el PSOE lo impidió y hasta hoy. Ambos casos fueron investigados por mí y jamás nadie interpuso una querella contra mi persona ni contra mi entonces periódico, El Mundo.

Viene esto a cuenta de una nueva desaparición de dinero ocurrida en la Junta de Andalucía cuyos responsables son, de nuevo, los socialistas andaluces que gobernaban entonces. Ahora, el salto cuantitativo se convierte en salto cualitativo. Ya no hablamos de 20 millones de pesetas sino de 25 millones de euros. La desaparición tuvo que ser reconocida por Susana Díaz, entonces presidenta andaluza. Se había descubierto un agujero de 25 millones de euros en la ya archifamosa Agencia Idea. El dinero salió pero no se sabía a quién fue a parar ni por qué ni para qué. El caso se trasladó al juzgado de los ERE para su investigación.

Hace muy poco, la Junta, ahora gobernada por PP y Ciudadanos, ha tenido que reconocer que el dinero ha desaparecido. “Tras la investigación realizada por la Dirección Económico Financiera de la Agencia (IDEA), no ha sido posible identificar las partidas que componen el total de los 25.720.328,39 euros indicado, por carecer de la suficiente información sobre la composición de dicho sumatorio", ha informado. Esfumado, desvanecido, evaporado.

Dos corolarios. Uno. ¿Cómo nos va a sorprender que el largo caballero de la Moncloa quiera hacer desaparecer el dinero físico de la vida española? Además del increíble sueño marxista de que la vida humana consista bajo el socialismo en pescar, cazar, criar ganado y criticar (una retro utopía casi neolítica en la que el dinero no haría falta), está la pericia de un partido que ya ha practicado con la disipación misteriosa del dinero ajeno.

Dos. Cuando Sánchez repite una y otra vez que el único partido corrupto de España es el PP debe invadirnos la risa floja. Y eso que el Supremo aún no ha ratificado la condena de Chaves, Griñán (dos presidentes nacionales del PSOE) y 17 ex altos cargos de la Junta más, a inhabilitaciones cuantiosas y penas de bastantes años de cárcel para la mitad de ellos

Y el dinero, todo, oigan, sigue desaparecido. O sea.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Psicopatía
Alfonso Ussía. https://gaceta.es 19 Abril 2021

La psicopatía es una enfermedad mental. Y el psicópata un enfermo de la chochola, al que hay que tratar para procurar su retorno, o su acercamiento a la aparente normalidad. La conducta social del psicópata se halla patológicamente alterada. La convivencia con un alterado patológicamente es un tostón para su familia y su entorno más cercano. Pero no un problema nacional. En España, la psicopatía es un grave problema nacional por motivos obvios. Nos levantamos cada mañana preparados para tragar cualquier barbaridad, indecencia o ridiculez. Sucede que poco a poco nos hemos ido acostumbrando, y ya no nos sorprende. El psicópata carece de sentimientos, es altanero y soberbio, no conoce el arrepentimiento, y por mantenerse en el poder es capaz de culminar la más insuperable villanía. Gobernar en España con los que quieren destrozar España y con los herederos del terrorismo etarra supera cualquier villanía.

El psicópata es un mentiroso compulsivo. Lo cierto es que su compulsión es discrecional, en la mentira, en los gestos, en las decisiones, en los pactos, en los negocios y en lo que sea menester. Si es falso, es un falso compulsivo, y si además es hortera, es un hortera a reacción, con turbo-hélice. Cuando un psicópata se deja aconsejar cariñosamente por una mujer sencilla o un amigo sensato, la curación no está asegurada, pero su psicopatía puede reducirse ampliando el espacio de la duda. El psicópata no duda. Y en España el entorno más próximo al psicópata le anima a desarrollar su anormalidad social, porque le ha ido bien hasta el momento.

En una familia tan larga como la mía, también hubo algún psicópata. Uno de ellos, anciano tío, se admiraba tanto, se quería tanto y se consideraba tanto, que en la galería de retratos de sus antepasados, algunos de ellos firmados por maestros de la pintura, ordenó a un buen retratista que borrara los rostros de sus ancestros y los sustituyera por el suyo. De tal modo, que él era el Conde de los Meandros del Duero del siglo XVII, XVIII, XIX y XX, en cuya centuria falleció. Su hijo y heredero, borró el rostro de su padre de todos los retratos, puso el suyo, y cuando recibía invitados y mostraba la galería comentaba con forzada modestia. —Lo cierto es que me parezco a todos mis antepasados, no como los Alba o los Medinaceli, que no tienen nada que ver el uno con el otro y el anterior con el posterior—.

Como el psicópata no distingue el bien del mal de los demás, su objetivo en la vida es buscar afanosamente su bien personal a costa del mal del resto de los mortales. Y no se deja influir por los sentimientos, porque no los tiene. Lo mismo eleva a un imbécil o una analfabeta a las cumbres del poder, que los empuja al abismo cuando la imbecilidad y el analfabetismo, a su modo de entender las cosas, están amortizados. En tal caso, sustituye al imbécil por otro imbécil, y a la analfabeta por una burra de más empaque, y se queda tan fresco. Un psicópata con poder es un sembrador de cadáveres políticos y deslealtades permanentes. Pero su mayor alteración es la de terminar confundiendo, sin esfuerzo alguno, la verdad con la mentira, cuando a la primera la mantiene encarcelada en su mente enferma.

Una nación con mayoría ignorante, analfabeta y torpe, significa la delicia para el psicópata. Y a ello vamos. Las patadas contra la Educación, la Justicia, la Libertad, el Respeto y la Honestidad a las que nos tiene acostumbrados y anestesiados este Gobierno, terminarán rompiendo no sólo mil años de Historia común asombrosa, sino la posibilidad de un quiebro que evite nuestra desaparición como Nación. La Historia se cambia y la Nación desaparece, mientras la psicopatía del ser supremo le proporcione más poder aún. Y la verdad, es que al cabo de tantas palabras y renglones, todavía no alcanzo a intuir a quién y quienes me he referido en este texto. Cosas de la edad.

Yo los acerco, tú los sueltas
Rosa Díez okdiario 19 Abril 2021

En esa frase se concreta el infame pacto entre Sánchez y los enemigos jurados, y mortales, de la democracia: Marlaska, ese indigno ministro del Interior, cumple con Otegi y acerca a los terroristas a las cárceles del País Vasco a un ritmo constante de seis por semana (ojalá pusiera Sánchez el mismo empeño para garantizar el suministro de vacunas…) y Sánchez cumple el pacto con el PNV y le transfiere prisiones para que los suelte.

Estamos ante un acto de infamia imposible de asimilar por cualquier ciudadano decente. Hasta el día de hoy, Sánchez ha acercado a 176 terroristas, de los cuales 42 han sido trasladados al País Vasco y 10 a Pamplona. 29 de ellos han sido trasladados sin informe positivo de las Juntas de Tratamiento. A día de hoy únicamente quedan sin mover 17 terroristas.

Cada viernes, las asociaciones de víctimas reciben un escrito de la Dirección General de Apoyo a las Víctimas (véase el sarcasmo….) con el que le adjuntan la decisión de Instituciones Penitenciarias con los premiados de la semana.

El encabezado es como sigue (este corresponde al viernes 16 de abril)
“Instituciones Penitenciarias dispone el traslado de cinco presos condenados por terrorismo. La Secretaria General de Instituciones Penitenciarias ha dispuesto el traslado de cinco internos relacionados con la banda terrorista ETA y resuelve la progresión a tercer grado de otro interno.
Se trata de:…”. Y ahí, los nombres de cada uno de ellos.

A partir de ese momento, las asociaciones movilizan a sus psicólogas para que se pongan en contacto con las víctimas de los asesinos y darles la noticia intentando evitar que se enteren por la prensa (una hora de margen les dan para hacer la comunicación directa). Según me dice una de las asociaciones (que en este proceso ha tenido que dar la noticia a 181 víctimas), ha habido semanas que han tenido que avisar a más de treinta víctimas… La reacción del 85% de ellas es shock, enfado o sensación de indefensión.

Al ritmo que sigue el indigno ministro Marlaska, el único rebaño que Sánchez va a conseguir que quede impune antes del verano, (y también inmune, pues el PNV ha decidido adelantar la vacunación a los presos terroristas) será el rebaño de los asesinos y el de sus cómplices por acción u omisión; o sea, los terroristas y sus allegados habrán conseguido sus objetivos y el asesinato de más de trescientos ciudadanos inocentes quedará impune ante la justicia y el de la totalidad de víctimas de ETA, 857, será blanqueado ante la historia.

En la mencionada resolución de Instituciones Penitenciarias, al citar el nombre de alguno de los terroristas que Marlaska acerca en cumplimiento de su acuerdo con Otegi, se dice que remiten escritos a las víctimas y manifiestan su voluntad de reparar el daño causado… Pero lo cierto es que a ninguno de estos 176 terroristas le hemos escuchado manifestar su voluntad de reparar el daño causado ayudando a esclarecer los crímenes aún sin juzgar y ninguno de ellos ha colaborado con la Justicia para que las víctimas de los más de trescientos crímenes aún sin juzgar puedan hacer el duelo y los criminales sean juzgados y paguen por sus actos.

Y mientras el infame plan sigue adelante y se perpetra la traición, Sortu y Bildu, los partidos que llevaron y mantienen a Sánchez en el Gobierno de España y que controlan el de Navarra, han aprovechado el Día Internacional del Preso Político para reivindicar esa calificación para los terroristas. Y en las calles de Navarra, los dirigentes de esas formaciones han proclamado en un acto festivo de homenaje a los asesinos cosas como las siguientes: «Aquí ha habido y sigue habiendo un conflicto político»; «esa es la razón por la que sigue habiendo presos y presas políticas a día de hoy»; «los Estados siguen negando a Euskal Herria y su derecho a decidir libre y democráticamente su futuro». Durante el homenaje a los asesinos, con diputados y cargos electos aplaudiendo, los partidos que mantienen a Marlaska y Sánchez en el Gobierno han aseverado que «cada una de esas personas” (presos juzgados y condenados por crueles crímenes) “es un activo en la lucha por la independencia». Y han reconocido públicamente que han comenzado «a romper el bloqueo». «Los acercamientos, el fin del aislamiento y el aumento de casos de progresión a segundo grado están abriendo el camino…” por lo que han anunciado que redoblarán la movilización “para que estén en la calle cuanto antes».

Todo ello con el ominoso silencio de Sánchez, de sus cuatro vicepresidentas, de sus ministros, del PSOE, su partido. Y así las cosas, se confirma que el plan de Sánchez para lavar la historia de terror de ETA y desmantelar el sistema del 78 progresa adecuadamente. El indigno Marlaska cumple con el etarra Otegi y Sánchez cumple con el PNV y cierra, para después de las elecciones en Madrid, la transferencia de las cárceles al País Vasco. “Yo los acerco, tú los sueltas”.

Recordar es un deber. Mientras Sánchez perpetra la traición, aún no han sido juzgados más de un tercio de los crímenes cometidos por ETA. Porque sus autores aún no han sido identificados. Dentro de nada estarán todos los criminales en las calles. “Yo los acerco, tú los sueltas”.

Para Sánchez las víctimas vivas del terror no merecen ni Memoria, ni Dignidad, ni Justicia.
No habrá días en el calendario para perdonar tamaña traición.

Tricolores y wiphalas

Iván Vélez. https://gaceta.es/ 17

Nueve décadas se han cumplido de la proclamación de la II República española, ocasión propicia para que, como viene siendo habitual, el espectro izquierdista y secesionista, aunque esta sea una más que dudosa distinción, haya proyectado enormes y actualistas dosis mitificadoras sobre tan breve como trascendental periodo histórico. De creer a quienes se dicen herederos de aquel quinquenio que terminó en una Guerra Civil precedida por varios golpes y revoluciones que dan cuenta de la inestabilidad que reinó después de que Alfonso XIII renunciara a sus regias prerrogativas, el tiempo presidido por la partidista enseña tricolor fue una edad de oro abortada por un puñado de militares. Tan idílica como asentada, por mor de constantes campañas propagandísticas y cinematográficas, visión de la II República, ha recibido esta semana un revés que seguramente no desborde el ámbito historiográfico, pero que permite conocer hacia qué lado querían escorar aquel régimen algunos de sus protagonistas. Nos referimos a la reciente publicación de las declaraciones que Francisco Largo Caballero hizo a Edward Knoblaugh corresponsal de Associated Press, cuando el no por casualidad apodado Lenin español estaba a la espera de juicio por su implicación en la revolución de octubre de 1934. Para el líder socialista, ministro durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera, al que el partido de Sánchez, que tanto se ufana de una historia más que centenaria, no puede vaporizar, el periodo azañista, entendido como fase burguesa, debía quedar atrás para dar paso a un sóviet español. Según sus cálculos, un quinquenio le separaba de su objetivo sovietizante, que probablemente supondría la extinción del propio PSOE, saturnalmente devorado por una UGT apoyada por la CNT.

Como decíamos, es muy posible que la exhumación de esta reveladora entrevista no desborde los limitados círculos académicos a los que no es ajena una poderosa ideologización que bloquea o da paso a determinadas interpretaciones de nuestro pasado, máxime cuando estas tienen incidencia en la actualidad política. Sin embargo, en una perfecta sincronización entre el papel prensa y el asfalto, la Gran Vía de Madrid ha visto procesionar esta misma semana a los rostros de Lenin y Stalin, no así el de Largo Caballero, arropados por viejas consignas y banderas con la hoz y el martillo. El desfile, organizado por el PCE, partido al que pertenecen dos ministros del Gobierno: Yolanda Díaz, vicepresidenta tercera y próxima candidata a la presidencia del Gobierno, y Alberto Garzón, ministro de Consumo, ha servido para dar visibilidad a formaciones como el Frente Obrero y el Partido Marxista-Leninista (Reconstrucción Comunista), con más capacidad movilizadora que el ya centenario PCE, del que estos últimos se dicen herederos. Como es habitual, la movilización ha servido para poner en circulación un manifiesto redactado por el federalista PML (RC), en el que este partido lanza un duro ataque al movimiento republicano actual, al que el acusa de «haber convertido la lucha por la república en una fiesta, en un fetiche», afirmación no carente de sentido si se tienen en cuenta las citadas declaraciones de Largo Caballero, en las que no parece que cupieran muchas de las reivindicaciones que se hacen al amparo de la bandera tricolor, que acaso hubiera sido arrumbada de salir adelante el sóviet largocaballerista.

En contraste con el purismo soviético exhibido por el PML (RC) y el Frente Obrero, que no han hallado rostro hispano que pasear, otro autodefinido como comunista, Pablo Iglesias Turrión, producto filogenético del FRAP, ha trocado la bandera roja y la hoz y el martillo por la indigenista wiphala con la que adorna su barbijo. Con esta bandera cromáticamente homologable con el arcoíris bajo el que se mueven tantas acciones hoy tenidas por izquierdistas, a despecho del trato que a los homosexuales se dio en regímenes comunistas, se pasea don Pablo, rodeado de escoltas, por Vallekas, que no por Vallecas. Con ella se cubre en las azoteas desde las que predica soluciones tras las que se agazapa un nostálgico e impostado «¡No pasarán!», acompañado de un coro de voces que grita «¡Gora Eta!» bajo una lluvia de adoquines.


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