AGLI Recortes de Prensa   Viernes 23  Abril  2021

Una izquierda mentirosa y vil
EDITORIAL Libertad Digital 23 Abril 2021

La mentira, la manipulación y la violencia son las señas de identidad de una izquierda dispuesta a todo con tal de conquistar y no soltar el poder.

Durante el debate electoral del miércoles, la mayor coincidencia entre los tres candidatos izquierdistas a la Presidencia de la Comunidad de Madrid fue el uso indiscriminado de la mentira y el engaño. Tanto Ángel Gabilondo –en las escasas ocasiones en las que lograba salir de su letargo– como especialmente Pablo Iglesias y Mónica García mintieron descaradamente, distorsionaron los datos, los sacaron de contexto o directamente se los inventaron.

La izquierda exhibe tal descaro y desvergüenza que ya ni siquiera espera, como hiciera Sánchez, a que termine la campaña para revelar su estafa: así, Gabilondo admitió delante de todos los madrileños que espera que la alianza con Pablo Iglesias que había negado días atrás sea lo que le lleve a la Casa de Correos de la Puerta del Sol.

Pero a la izquierda no le bastan la falsedad y el engaño: además de mentir desde que se anunció la convocatoria electoral, ha intentado impedir que los ciudadanos voten, con un descarado fraude de ley; ha promovido, alentado y aplaudido la violencia física contra los dirigentes y simpatizantes de Vox; y, por supuesto, ha usado de forma rastrera y desvergonzada las instituciones en beneficio propio, algo de lo que hemos tenido un indignante ejemplo con la última fechoría del CIS de Tezanos o que podemos ver día tras día en Televisión Española, convertida en una máquina de manipulación sin parangón en su no muy ejemplar historia.

En definitiva, la campaña electoral de Madrid nos está permitiendo constatar una vez más que la mentira, la manipulación y la violencia son las señas de identidad de una izquierda dispuesta a todo con tal de conquistar y no soltar el poder.

Brutos legitimados
EDITORIAL. https://gaceta.es 23 Abril 2021

Para que una piedra de tamaño regular con capacidad de descalabrar a un hombre sea arrojada contra unas personas indefensas —incluidos niños que van con sus padres— que asisten a un acto electoral libre de un partido legal y democrático como VOX, hacen falta tres cosas: motivación, una mano y que ningún escudo policial se interponga en el vuelo parabólico de la piedra.

En estos casos, la mano ejecutora es lo menos interesante. Brutos, por desgracia, nos sobran en España y en el resto de la Iberosfera como hemos visto en estos últimos años de algaradas, revueltas, saqueos e incendios desde Tierra de Fuego hasta la frontera de Canadá. Por supuesto, siempre será mejor una piedra que una bala en la nuca o que un cóctel molotov, pero el origen de la violencia como instrumento político es el mismo y, por desgracia, la piedra es siempre el antecedente.

Lo interesante es la motivación. Para lanzar una piedra en un acto electoral contra personas desprotegidas hace falta que un bruto, por lo general de escasas luces, se sienta respaldado por un discurso que elimine todo rastro de duda moral a la hora de atentar contra la seguridad de una persona y que legitime, por tanto, su acción vandálica. Que nadie tenga la menor duda de que los brutos que ayer atentaron contra la seguridad de los asistentes a un acto electoral de VOX en la localidad madrileña de Navalcarnero—un acto especialmente protegido por las leyes porque nuestro sistema constitucional del gobierno representativo sólo puede funcionar cuando el valor de los votos se mide en el acceso de los votantes a información libre sobre los candidatos—, creían estar legitimados.

Y, de alguna manera, lo estaban. Las piedras que ayer se arrojaron contra VOX se fueron amontonando a lo largo de las 24 horas anteriores, cuando medios de comunicación y lideres políticos reaccionaron a una publicidad electoral del partido de Santiago Abascal y Rocío Monasterio, y les señalaron como autores de un delito de odio (?). La publicidad no decía nada más que la verdad. Una verdad incómoda, por supuesto, que señala la perplejidad que causa que en esta España empobrecida en la que hay españoles que malviven con pensiones miserables, se gasten recursos esenciales en el cuidado de menores extranjeros de origen norteafricano que deben estar con sus familias. Y a falta de sus familias, bajo el amparo de sus estados de origen que tienen una responsabilidad esencial en el cuidado de sus nacionales. Por su bien y para nuestra seguridad. Esa es la verdad. Incómoda, insistimos, pero necesaria para introducir por fin debates sobre defensa de las fronteras sur de Europa, inmigración ilegal, seguridad en las calles y despilfarro político de los fondos que salen del bolsillo de los contribuyentes en forma de impuestos, en tantas ocasiones confiscatorios.

Encontrado el bruto apropiado con la motivación necesaria, la piedra sale de la mano y vuela en dirección a una persona indefensa con extraordinaria facilidad salvo que se interponga la acción efectiva de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con el uso legítimo —este sí— de la coerción amparada por la Justicia y con el mandato inequívoco del Gobierno de la nación de defender no sólo la seguridad de las personas, sino el desarrollo en paz de un acto de una extraordinaria importancia para la calidad democrática de un país.

La primera piedra es inevitable y depende de la fuerza del bruto y de su cerebro manipulado por los medios de la desquiciada corrección política y por los partidos que amparan la violencia o se sitúan en la abyecta equidistancia. La segunda ya va en el debe del ministro del Interior del Gobierno socialcomunista que padecemos. Todas las demás deberían avergonzarnos, pero sobre todo, preocuparnos.

Provoca y vencerás
Agustín García okdiario 23 Abril 2021

Hay mucho que perder y poco que ganar. Es sabido que son más los votos que pueden perderse en una campaña electoral, que los que pueden ganarse. Así que lo mejor es no salirse del guion, esperar a que otro meta la pata y dejar que la campaña fluya.

Este es uno de los grandes principios que los rasputines de turno aconsejan a sus candidatos, pero lo van a tener difícil. Elevados los comicios madrileños a teloneros de las generales, los grandes jefes se han remangado y vienen a por todas. Y, como saben que es más importante que el rival meta la pata que defender el programa, la estrategia va a ser provocar. Provoca y vencerás, han pensado.

¿Y esto cómo se hace? Primero con sutileza, y con el arte de la mentira, lanzando medias verdades, bulos y patrañas, para que otro mienta más. Como eso no bastará, vendrán los insultos, las descalificaciones y las etiquetas antiinclusivas de moda (machista, racista, fascista, homófobo, etc.), para que otro insulte peor. Y, si con ello no se consigue que el contrario meta la pata, queda un tercer y peligroso nivel de provocación, la violencia física.

Qué más querría Pedro Sánchez o Pablo Iglesias que una candidata del PP se pase de la raya ‘políticamente correcta’, o que se le vaya la mano a un militante de Vox. Es lo que están esperando.

Son muchos los que, consciente o inconscientemente, apoyan esa estrategia. Como tantos fascistas disfrazados de antifascistas, que directamente justifican la violencia. O los del tibio discurso de la equidistancia. O los que, como ayer en Alsasua y hoy en Vallecas o Navalcarnero, llaman provocadores a los provocados, se creen dueños de la calle y pretenden vetar la presencia de quien no piensa como ellos.

Y queda otro colaborador para que esta provocación tenga éxito: quien debe evitarla y no lo hace (o lo hace mal) cuando, como en Vallecas, sólo despliega dos grupos incompletos de antidisturbios cuando todo el mundo sabe que hacen falta más y, así, 20 policías acaban heridos. Uno pone macarras y otro quita policías. El escenario perfecto. ¿Te suena, Marlaska?

En España, como en cualquier Estado de Derecho, hemos cedido el ejercicio de la violencia al Estado. En sus manos la dejamos para que, cuando no haya otra forma de defender nuestra seguridad y garantizar el ejercicio de nuestros derechos cívicos, sea el Estado el que la use y no los ciudadanos. Lo contrario, muy peligroso, sería el Oeste. Marlaska lo sabe y debe actuar.

Mientras tanto, contra la provocación, paciencia. Ya contestarán las urnas.

Cocina a medida de la izquierda
Editorial ABC 23 Abril 2021

En contra del pronóstico general que ofrecen todos los estudios demoscópicos, y que conceden un claro triunfo de mayoría absoluta PP-Vox en las elecciones de Madrid, el CIS se volvió a desmarcar este jueves con un sondeo urgente diseñado para sacar a la izquierda de su marasmo. El CIS de José Félix Tezanos es el único de España que sigue concediendo al bloque de PSOE, Más Madrid y Podemos una posibilidad cierta de gobernar esta comunidad. Allá el CIS con su manipulada cocina para proyectar resultados, pero siendo su diagnóstico tan diferente al del resto de encuestas, todo apunta a un intento desesperado por influir en el electorado de la izquierda, movilizarlo, y salir al rescate de Pedro Sánchez.

Hace tiempo que el CIS dejó de ser un órgano objetivo de estudio demoscópico para convertirse en una extensión lacaya del PSOE. Sánchez lo ha transformado en un órgano servil del Gobierno que utiliza el dinero público a capricho para redirigir siempre el voto hacia el PSOE. Su descrédito, demostrado ya demasiadas veces en los procesos electorales desde que Tezanos lo dirige, no hace sino aumentar. Hacer público un sondeo horas después del debate televisado entre los candidatos, pero sin haber podido cribar siquiera la reacción del ciudadano, solo puede tener una lógica: insuflar ánimos a una izquierda que arrancó la campaña dividida, y que, ante su impotencia, está cambiando de estrategia sobre la marcha. Así lo demuestra la frase con la que el socialista Gabilondo cerró el debate, apelando sumisamente a Iglesias para rescatarse mutuamente de un fracaso previsible. Cuando Gabilondo emplazó al líder de Podemos a ponerse de acuerdo en los días restantes de campaña, no hizo sino admitir su debilidad, más que nada porque hace escasos días dijo que no quería pactar con Podemos. Ambos dan bandazos y el CIS los jalea.

La conclusión del debate es que la izquierda ya no disimula tener una hoja de ruta pactada como reclamo electoral. La misma fragmentación que en otras autonomías penalizó a la derecha al concurrir con tres marcas, PP, Vox y Ciudadanos, ahora castiga a los tres partidos de la izquierda, porque en la derecha la formación de Inés Arrimadas ya no parece contar en la ecuación. Pero ese no es el único factor por el que el PSOE está improvisando un giro táctico con un acuerdo mutuo de no agresión en la izquierda. En realidad, ni Gabilondo quería ser el candidato socialista, ni el PSOE deseaba que lo fuera. El resultado es el patetismo con el que Gabilondo imploraba en el debate que se comprendiese que él no es Sánchez. La manera en que lo dijo delata su inseguridad y confirma que su campaña es errática. Lo mismo ocurre con Iglesias, cuyo pretendido efecto parece diluirse como consecuencia de su creciente descrédito. Algo catastrófico tiene que ocurrir en la derecha para que no afiance su triunfo aún más en lo que resta de campaña, diga Tezanos lo que diga. El CIS es solo un ejercicio de hipnotismo basado en el enésimo servicio a La Moncloa porque, ni siquiera retorciendo los datos burdamente, el hipotético triunfo de la izquierda sería claro. Siempre toca esperar a las urnas y ser prudentes, pero los estudios del CIS, si se comparan con el resto de los sondeos, son una excentricidad.

Policías y guardias civiles, sin vacuna en Cataluña
Pablo Planas. Libertad Digital 23 Abril 2021

La inmensa mayoría de los medios de comunicación de Cataluña, casi en su totalidad nacionalistas, no informa sobre la negativa de la Generalidad a vacunar a los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, personal esencial que según los planes del Gobierno debería haber recibido ya al menos la primera dosis de la vacuna.

En ningún otro lugar de España ocurre cosa semejante. Como las competencias sanitarias están delegadas, son las comunidades autónomas las que se encargan de las tareas de vacunación. Y las autoridades regionales catalanas han decidido que a policías nacionales y guardias civiles, ni agua. Así están las cosas en Cataluña.

Como se recordará, el día después del referéndum ilegal, hijos de guardias civiles que asistían a clase en un instituto de San Andrés de la Barca, en Barcelona, fueron reprendidos, humillados y vejados por sus profesores, que tuvieron el cuajo de convocar una manifestación silenciosa en el patio en protesta por la "masacre" del 1-O. ¿Masacre? Sí, masacre. Así definían los medios la intervención policial que se saldó sin más heridos de consideración que el ciudadano que perdió un ojo.

El caso de aquellos profesores fue archivado, pero una de las palabras más usadas en la política catalana es represión. Cuando un político o un propagandista del independentismo se queda sin argumentos, siempre tiene a mano el comodín de la represión. He ahí el sociólogo que declaró haber pasado una semana entera sin dormir por culpa de la supuesta represión. Lo que no dijo fue el hecho concreto que desencadenó tan prolongado insomnio, aunque la capacidad para la ficción en el independentismo es proverbial.

Volviendo al expediente de las vacunas y los agentes, la represalia es obvia. La Consejería de Salud, en manos de ERC, el partido de Rufián, formación que es socia prioritaria del Gobierno de Sánchez, ha dado la instrucción de no vacunar a los agentes. Se escuda en que no son sus funcionarios, en que faltan vacunas y en que los vacune el Ministerio del Interior o el de Sanidad.

No cabe mayor vileza, acto más grosero de odio y de discriminación. El nacionalismo catalán enseña su verdadera cara, los rasgos supremacistas, xenófobos y racistas condensados en una decisión que seguro responde a algún tipo del Código Penal. ¿Y qué hace el Gobierno? Pues en vez de obligar a la Administración regional catalana a vacunar a los agentes, anuncia que ya se encargará la Administración del Estado.

No cabía esperar del Ejecutivo de Sánchez y Podemos una acción a la altura de las circunstancias, la recuperación de las competencias de sanidad, por ejemplo, pero asumir la vacunación de estos funcionarios sin la más leve protesta es una muestra inaceptable de claudicación, es validar una acción criminal de la Generalidad, supone un antecedente peligrosísimo y es una auténtica barbaridad.

El catálogo de exclusiones del separatismo es amplio. En Cataluña se discrimina por el origen, el lugar de procedencia, el idioma, las ideas. Y ahora también por ser policía nacional o guardia civil. Con los jueces y fiscales maniatados por el Gobierno, el separatismo goza de absoluta impunidad.

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‘VOX es la clave para construir una alternativa que no sea sumisa a las ideas de la izquierda’
ENTREVISTA A ROCÍO MONASTERIO
José Antonio Fúster. https://gaceta.es 23 Abril 2021

—Una curiosidad, hoy, y usted me va a entender a la perfección, es día 20. Es 20 de abril y no lo digo por la canción. ¿Echa de menos los días 20? o en otras palabras, ¿es la política todo lo que usted pensaba que sería cuando era empresaria?
—Yo estoy en política precisamente porque he sufrido todo lo anterior. No podía seguir sin involucrarme y comprometerme. Y es verdad que los días 20 del trimestre los que hemos tenido que lidiar con impuestos y pagar nóminas lo tenemos grabado en la mente. Hoy, donde tenemos que estar los políticos es con la España que madruga. Hoy muchas empresas no han podido liquidar el IVA, los autónomos, o el que tiene un local alquilado y ha tenido que rebajar la renta a la mitad y que lo está pasando mal. Y esa es la realidad en la que tenemos que estar nosotros, no en historias de ideologías de género que no son fundamentales.

—Sin que parezca un anuncio de la ONCE, ¿ser cabeza de lista en VOX compensa?
—Compensa, claro que compensa. Porque compensa luchar por las ideas en las que uno cree. La gente de VOX comparte unas ideas, un proyecto común para España… Queremos que trasciendan nuestras ideas porque tenemos hijos y queremos dejarles una España mejor.

—Usted y yo nos conocemos desde hace tiempo. Hemos compartido muchas horas de radio, de televisión, incluso estuvimos una vez juntos en el programa de Pablo Iglesias cuando a VOX no lo llamaban ultraderecha, supongo que porque entonces, como fuerza extraparlamentaria, no molestaba. Yo la veo igual, tiene las mismas ideas de hace siete años, cuando Abascal se subía a una caja con un megáfono y le hablaba a 25 personas, que ahora, que son la tercera fuerza nacional y la primera en Cataluña. Pero seguro que se me escapa algo. ¿En qué ha cambiado Rocío Monasterio estos años?
—Hemos aprendido, hemos escuchado mucho a la gente, que eso es muy importante, y hemos reforzado todavía más las ideas que teníamos. Yo veo a otros políticos que cuando avanzan en política van languideciendo a los grises, a la tibieza, a la claudicación frente a la dictadura de género, la del cambio climático y la que toque. Nosotros, no. Nosotros nos hemos fortalecido en argumento e ideas que ya teníamos porque son principios y convicciones. Le hemos dado esa armadura argumental que hace falta para convencer a la gente y ahora nos sentimos más fuertes que nunca para convencer a muchísimos españoles de que VOX es de sentido común y de extrema necesidad.

—La idea con la que nació VOX era la de ser un partido con influencia en la derecha o mejor dicho, un grupo con la posibilidad de corregir las derivas socialdemócratas del Partido Popular. ¿Sigue siendo ese el plan o se ha quedado corto?
—Yo nunca he tenido al Partido Popular como referencia y el plan era comprometernos con España por amor a nuestra patria, que está por encima de muchas otras cosas. Un día estaba con mi marido viendo el telediario y nos quejábamos y nos quejábamos cunado aparecían los independentistas, los bilduetarras… Entonces pasó por ahí una niña pequeñaja que se plantó delante del televisor y dijo: «sí, sí, os quejáis, y vosotros, ¿qué hacéis?». Tenía toda la razón. ¿Y nosotros qué hacemos? VOX nace de ese compromiso. Algunos lo tenemos en la política, pero cada uno lo puede tener en su lugar de trabajo, en la familia, en su fundación, en su asociación en la que ayuda a los demás… Ese es el compromiso por España que nos ha dado todas las oportunidades y tenemos la obligación moral de devolver a la sociedad lo que nos ha dado. Yo he sido una afortunada. He podido educarme, tener una vivienda, tener una familia, tengo cuatro hijos… y la obligación de aportar algo. VOX es la suma de muchas personas con ese compromiso. Y del compromiso, de la convicción y de los principios sale este proyecto para España que es clave.

—En Madrid, la idea de la derecha política, y disculpe la etiqueta que apenas sirve ya para nada, el estereotipo, siempre se ha asociado con cayetanos, pijos y mucho polo de lacoste saltando delante del balcón de Génova. Sin embargo, los mejores resultados de VOX se dan en los pueblos de lo que se llamaba el cinturón rojo de Madrid; pueblos y distritos trabajadores en los que VOX es la fuerza más votada. ¿Sabe por qué?
—Lo que está claro es que la llamada izquierda, que yo tampoco ya me muevo por esas etiquetas, ha traicionado a la clase trabajadora. Ha abandonado todo aquello que permitía prosperar. Ha protegido a los grandes enemigos de la clase trabajadora. Ahora, la izquierda protege las mafias de okupas que arrebatan los ahorros que han puesto en las viviendas nuestros vecinos, los madrileños. Ahora, la izquierda protege a las mafias de manteros que son las que amenazan a los comerciantes que abren cada día un local y que pagan impuestos mientras ven al mantero riéndose en sus narices… La gran desfachatez de algunos que incluso meten en sus listas electorales a manteros. La izquierda ha traicionado a las mujeres. Nos decía que iba a velar por nuestra seguridad y lo que hace es proteger a las manadas de menas y por eso las niñas de muchos barrios de Madrid no se atreven a salir solas por las calles por si se cruzan con grupos de menas como los del Parque del Oeste que abusaron de una niña de 16 años… La izquierda protege a los delincuentes traicionando todo lo que había defendido. La izquierda se ha dedicado a ideologías de género y del cambio climático y ha abandonado lo que lleva el pan todos los días a una familia a casa. Poder prosperar, ganar un sueldo, que una empresa salga adelante… han abandonado al pequeño comercio… Ahora pretenden abandonar las tradiciones, las raíces, lo que hace culturalmente rica a una nación; esa pluralidad cultural que al final es lo que le hace maravillosa… Abandonan todo eso, nos quieren convertir en una tábula ras sin ningún tipo de identidad.

Y a este consenso progre se ha sumado la derecha conservadora y liberal. Se ha sumado al consenso de las ideas blanditas que huyen de todas las ideas fuertes porque las asocian con episodios que hubo en Europa y huyen de conceptos como Patria, nación, de la familia tradicional, de ser hombre o mujer, y piensan que todo es fluido y gris y en todo te autodeterminas. Y esa la gran equivocación de algunos que defienden la libertad y acaban en la autodeterminación, que no entienden que hay cosas en las que somos lo que somos, lo que sentimos, nuestras raíces… Esto es lo que venimos nosotros a reivindicar.

—Usted asegura que el voto a VOX será ‘un voto seguro’, pero sabe, porque no es una política profesional, que la desconfianza de los ciudadanos, y sobre todo de los trabajadores, en las promesas electorales es enorme. ¿Cómo garantiza usted que VOX no sucumbirá a la pragmática política, a la realpolitik que dicen los alemanes?
—A diferencia de otros políticos, muchos de los que estamos en VOX hemos entrado en política perdiendo de nuestra vida anterior. Otros, enriqueciéndose, como los del chalet de Galapagar… Nosotros entramos en política por convicciones y a pesar de los titulares y del ataque brutal de los medios, han visto cómo ante la adversidad nos crecemos y embestimos con más fuerza. Y ante los titulares engañosos y manipulados, atacamos. Y ante los que nos insultan, nos defendemos. Y nosotros, a donde nos dicen que debemos ir, vamos, aunque nos tiren piedras. Y ante los adoquines, verdades como puños. Ese es el espíritu de VOX y ese es el espíritu que a otros les falta y por eso no han desmontado las políticas de izquierda.

Aquí no sólo hace falta conseguir que la izquierda no entre en el Gobierno, sino que hace falta desmontar una a una todas las políticas de la izquierda que les ha permitido esta supremacía cultural. ¿Por qué la izquierda tiene la supremacía cultural en la educación? ¿Por qué se les ha dejado? Porque algunos tuvieron miedo y no se atrevían a decir fuera del interior de sus casas lo que pensaban. VOX es la rebeldía frente a todo esto. VOX viene a hablar con claridad.

—Hablemos de inmigración. Ayer, en una entrevista con nosotros, el congresista ecuatoriano Torres Cobo de la alianza por el cambio del presidente Lasso hizo cuentas. En Madrid hay unos 50.000 ecuatorianos legales y nacionalizados que podrían votar en las elecciones. Usted tiene un discurso firme contra la inmigración ilegal, ¿cómo pueden confiar los inmigrantes legales en VOX, sobre todo nuestros hermanos de toda la Iberosfera que ya trabajan, viven y en muchos casos, padecen junto a nosotros y por qué un inmigrante iberoamericano podría votar a VOX?
—VOX es el único partido que defiende de verdad los intereses de un inmigrante legal que ha cumplido, que ha esperado, que tiene un contrato para hacer las cosas cómo se exige en España y que se siente injustamente tratado cuando se da más privilegios al que salta la valla de Melilla y ataca a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Algo que no puede ser y es injustísimo es que afecte a toda la inmigración la delincuencia a la que se ven abocados, a veces, los ilegales, víctimas del efecto llamada. Yo soy española de cuna, pero de nacionalidad cubana y he visto cómo muchos de mis compatriotas, de Nicaragua, de Bolivia, Venezuela, México, Ecuador… han tenido que huir buscando prosperidad. Nosotros les damos la bienvenida porque ha demostrado que vienen a prosperar… pero cuando entran de forma legal, que es lo que defendemos. Los inmigrantes legales son los que van a ponerse a la cabeza de la manifestación en VOX para defender nuestro discurso porque la mayor amenaza a su prosperidad es precisamente este efecto llamada a la inmigración ilegal que con privilegio injustos pone en peligro sus sueldos y a veces, su reputación.

—Hace poco estuve en un acto de precampaña en la plaza de Prosperidad, pero no me fui donde estaba la prensa, sino que me sumergí entre el público. Tuve la mala suerte de que detrás de mí había tres mujeres, tres trolls, que a cada cosa que usted decía ellas respondían con los habituales epítetos, fascista, nazi y ese largo etcétera. Y entonces usted dijo que no podíamos consentir que a nuestros hijos los llamen machistas por ser varones… Se produjo un silencio en las tres mujeres hasta que una dijo: «Ahí tiene razón». Y voy a la pregunta, considerando que fue el PP en unión de Ciudadanos el que aprobó unas leyes de ideología de género que por la corrección política han conseguido legalizar esa injusticia de que a los hombres nos llamen machistas por serlo, ¿es demasiado tarde para revertir la situación?
—No. Hay que derogar determinadas leyes que lo que hacen es promover que a nuestros hijos se les eduque en que son machistas por ser varones y determinadas leyes que hacen que haya juzgados para hombres. ¿En qué país que defiende la igualdad entre hombres y mujeres eso es defendible? Hay que derogar las leyes de género del Partido Popular de 2016 porque promueven que los colegios eduquen en estas ideas a nuestros hijos.

Yo tengo tres hijas y un hijo, y no quiero que a mi hijo le llaman machista por el hecho de nacer varón. Tampoco quiero que mis hijas se crucen con un maltratador y salga al día siguiente de la cárcel que es lo que está pasando en España con los violadores reincidentes. Tememos que promover las penas más duras para aquellos que sí sean maltratadores o violadores reincidentes, cosas que otros partidos no quieren, Y tenemos que dejar de decir a las mujeres que por el hecho de ser mujeres somos débiles, porque no es así.

Las mujeres en España estos últimos años hemos sufrido políticas que nos han llevado al mayor atraso en derechos y dignidad que hemos tenido nunca. Hubo un feminismo inicial que luchó por la igualdad y ahora, de repente, nos dicen que tenemos que ir por cuota a una empresa, a un gobierno… eso es una humillación para las mujeres. Por mérito y esfuerzo las mujeres tenemos derecho a estar en nuestros trabajos o en un consejo de administración, en un gobierno o donde nos dé la gana estar. Las mujeres no necesitamos la protección de los políticos. Sí que la necesitamos por el hecho de ser madre, por la maternidad, la familia; pero de eso los políticos no quieren hablar, como tampoco quieren hablar de la brecha maternal porque lo que les interesa es atacar a la familia.

—Es evidente para cualquiera que no viaje en coche blindado y con escoltas que ahora mismo en Madrid hay una inseguridad creciente. Donde antes, en el comedor social de la Orden de Malta en la Ventilla, en Tetuán, se daban 180 comidas diarias, ahora son 500. Cuando la pobreza se multiplica por tres, la inseguridad crece de manera exponencial. ¿Cuál es el plan de VOX para que las calles y los pueblos vuelvan a ser seguros? ¿Cómo van a cumplir su lema de campaña de proteger Madrid?

—Hay que denunciar a las mafias de la okupación, las mafias de los narcopisos y las mafias que protegen a los menas. Lo primero es dejar de subvencionar a todos los que protegen a esas mafias y en la Comunidad de Madrid se dan subvenciones a todos esos grupos que luego son los que vienen a apedrear a Vallecas. En segundo lugar tenemos que no puede ser que la Comunidad de Madrid tenga vivienda pública okupada. El otro día un vecino me decía que tenía enfrente un edificio de la Comunidad okupado, por lo que el precio de su vivienda había caído a la mitad en un barrio trabajador y no la podía vender porque no cubría ni lo que debe de hipoteca… ¡Cómo vamos a hablar de que vamos a proteger a los madrileños si ni siquiera la Comunidad es capaz de proteger las viviendas que tiene en propiedad!

En Madrid hace falta liberalizar el suelo y construir vivienda. Igual que hemos construido el Zendal en tres meses hay que saber construir vivienda social y realojar a muchas familias que han tenido un revés, que a lo mejor lo han tenido desde 2008, y que no consiguen salir adelante. Y también dar una oportunidad a nuestros jóvenes en forma de aval que les permita cubrir la parte de ahorro que no tienen por su sueldos precarios, y así darles un impulso para que puedan emanciparse, tener un proyecto de vida y que puedan tener familia.

En el tema de la okupación hay que reforzar los equipos de lanzamiento jurídicos. Con once equipos no hacemos nada. Necesitamos el doble porque hace falta acelerar todo el proceso de desalojo de esas viviendas okupadas. Hace falta acabar con los centro de menas, repatriar la inmigración ilegal a sus casas y dejar de dar 4.700 euros por mes por plaza y que esos recursos estén para ayudar a esa pensionista que está con 400 euros al mes y a las que yo me encuentro en las colas del hambre pidiendo un tupper más porque con su pensión viven en su casa hijos y nietos… para que luego la izquierda se atreva a meterse con la familia.

—Usted viene de visitar un narcopiso en Carabanchel Bajo; ha hablado con los vecinos que están hartos de la inseguridad y ya sólo con su presencia allí, usted sabe que ha adquirido un compromiso con esos vecinos, le voten o no.
—Sí, es verdad. Fuimos a hablar con algunos vecinos de Carabanchel y aparecieron muchos más; gente que nunca había votado a VOX, madres que tenían miedo de que sus hijas salieran a la calle por el tema de los menas. Nos hemos comprometido a acabar con esta asignación de 4.700 euros por plaza y de cerrar centros de menas como el de Batán o el de Hortaleza. Hay que conseguir que el Gobierno de Sánchez tenga una política de repatriación de la inmigración ilegal. Otros gobiernos socialistas fueron más duros y luego vino Aznar y fue más blando, incluso aumentaron en tres millones el número de inmigrantes. Estas son las políticas que hace la supuesta derecha cuando llega al poder. Aquí hay que cambiar radicalmente de política de control de fronteras y si no lo hacemos perderemos la seguridad en los barrios, pero no en algunos barrios, en todos los de Madrid, también en los de nivel adquisitivo alto. Los colegios lo están viendo con supermercados de la droga como el de Carabanchel del otro día. En estos temas no podemos fallar porque nos da igual que nos digan que tenemos libertad si no tenemos seguridad. ¿De qué nos sirve la libertad si una niña de 15 años no puede salir a la calle porque tiene miedo? ¿De qué te sirve que te digan que tienes libertad si cuando tú estás trabajando tu hijo va al colegio y se encuentra a uno de estos narcotraficantes…? ¿De qué te sirve decir que tienes libertad si todos tus ahorros los tienes en un piso que resulta que es okupado durante años? Han atacado tu seguridad, tus ahorros, tu dignidad… De eso es de lo que queremos hablar.

—Despilfarro político. La percepción es general desde hace muchos años ¿Cuánto se puede recortar el despilfarro en una comunidad autónoma como la de Madrid y cuál es la propuesta concreta de VOX considerando que dentro de dos años se le juzgará por sus promesas de hoy?
—Yo he estado dos años en la Asamblea de Madrid y me ponía de muy mal humor cuando pasaba por ese gran edificio vacío donde se supone que trabajan 136 diputados que yo no he visto nunca y que cobran 4.500 euros al mes, todos. Y en dos años sólo se ha aprobado una ley. Los políticos no podemos ir a dar lecciones a a la gente si nosotros no nos apretamos el cinturón. Hay que reducir a la mitad el número de diputados. Hay que reducir a la mitad el número de consejerías y todo lo que traen detrás: viceconsejerías, direcciones generales… fuera. Con siete consejerías, sobra. Tenemos 62 millones de euros en gastos de promoción de las consejerías y si entramos a mirar a qué se dedican esos 62 millones, ahí se mete de todo: catering, banderitas, cestas de aceite… ¿62 millones de euros en vídeos de promoción de las consejerías? ¡62 millones es casi un hospital! Y tenemos un montón de entes, asociaciones y fundaciones que reciben mucho dinero y que nadie sabe decir a qué se dedican las subvenciones. Parte van a esos grupos fuertemente subvencionado que vienen a apedrearnos. Los que tienen miedo a quitarles la subvención por si les montan una manifestación le siguen engrasando…

VOX viene a desmontar todo esto. Hicimos un plan de 100 millones al año de reducción de gasto político pero podemos llegar mucho más allá y bajar los impuestos, mejorar la sanidad, la educación, la emergencia social y las dotaciones para quien las necesita.

—Ya ha escuchado a políticos de izquierda y a tertulianos asegurar que eso es el chocolate del loro. La percepción, le insisto, es que el loro pesa 300 kilos y está al borde del coma diabético. ¿Sigue usted pensando que las comunidades autónomas son un riesgo para España?
—Hay algo evidente. Todos hemos visto este año en el telediario, cada día, la gran descoordinación de las comunidades autónomas, el enfrentamiento, la división y la desigualdad entre españoles. Si estabas en Castilla y León tenías unos derechos y si estabas en Madrid tenías otros; si estabas en la Galicia del señor Feijóo no tenías derecho a salir a la calle…¡y eran del mismo partido político! Además, generan un gasto desbocado descomunal. Estamos viendo que no hay dinero para las pensiones y vemos al ministro Escrivá que nos lo quiere decir pero que no se atreve. Tenemos que elegir porque los recursos no son infinitos. Y si alguien piensa que Europa nos va a resolver todo está muy engañado. Y si alguien piensa que Sánchez nos va a decir la verdad, está muy engañado. Nos cuentan lo de los fondos como si fueran a llegar de manera inminente y es mentira como tantas otras, como las mascarillas, las vacunas… tantas mentiras. O hacemos este ejercicio de ajustar el gasto político ineficaz y dedicarlo a lo que de verdad importa: sanidad, educación, dependencia, emergencia social y proteger a las familias o no vamos a salir adelante. ¿Hay que sacrificar el bienestar de los políticos? Sí. Pero no estoy dispuesto a sacrificar el bienestar de los españoles. El sistema autonómico amenaza el bienestar de los españoles, con lo cual hay que hacer una reducción empezando por reducir el Parlamento de Madrid como primer paso para el desmontaje.

—Ahora mismo vivimos en un estado de alarma, que parece inconstitucional, pero que va a seguir por lo menos hasta el 9 de mayo. A partir de ahí, los ciudadanos no sabemos qué es lo que va a pasar. ¿Tiene alguna idea Rocío Monasterio de lo que va a ocurrir? Se lo digo porque se observa un nerviosismo creciente en las autonomías que parece que viven más tranquilas en estados de excepcionalidad y de recorte de libertades.
—Lo que es increíble es que los partidos que atacaban a Sánchez porque recortaba libertades son los que le piden que vuelva a imponer restricciones. Yo estoy escuchando al Partido Popular suplicar a Sánchez, que se reía, que apliquen normativas para encerrarnos a todos. Por eso es importantísimo que VOX esté ahí, porque hace el discurso valiente de defensa de la seguridad y la libertad que mueve a otros a posiciones de confrontación con Sánchez. La prueba es lo que ha pasado con la señora Díez Ayuso en Madrid que si no nos hubiera tenido al lado habría cerrado Madrid como le pedía el infiltrado de Sánchez que era Aguado.

Y respecto al Constitucional, es gravísimo que en cuatro días haya sentenciado qué pasaba con el señor Cantó, pero no nos ha contestado qué pasa con las libertades y los derechos de todos los españoles con este estado de alarma que ha sido un estado de excepción encubierto.

Esto puede tener ahora dos caminos. Uno, que nos comprometamos en sacar a los totalitarios del Gobierno y sus políticas de restricciones, o el otro, llevarnos ya a un camino que las políticas de Sánchez y sus socios comunistas arrastren a España. Estas no son sólo unas elecciones autonomicas, sino a nivel nacional. Los españoles deben comprometerse con la defensa de todos estos valores y desmontar lo antes posible este presidente que es Sánchez. A mí no me vale lo que dicen algunos y que ya estoy escuchando que como Pablo Iglesias ya no está en el Gobierno se puede pactar con Sánchez. A mí no me sirve esto de algunas grandes empresas que empiezan a anunciar que para dar estabilidad hay que hacer un pacto entre los dos grandes partidos. No me sirven los que dicen que hay que esperar al cambio de ciclo y se arruine España para entrar en el Gobierno. No podemos esperar ni un mes más. Hay que sacar a Sánchez y a los comunistas del Gobierno y para eso VOX tiene que estar en el Gobierno de la Comunidad de Madrid y desde Madrid empezar una política para recuperar España y la prosperidad de todos los españoles.

—Usted sale a ganar, y si observamos la asistencia a sus actos de precampaña y a sus mítines, serían la primera fuerza política, pero las encuestas son abrumadoras en este punto. VOX será una fuerza decisiva para la gobernabilidad de Madrid. la pregunta es directa: con estos dos años de trabajo en la Asamblea de Madrid, y con el conocimiento adquirido de cómo funciona el Partido Popular, ¿hasta qué punto podrá VOX imponer su programa de Gobierno?
—Los que lo van a imponer son los madrileños con sus votos. Espero que los madrileños nos den la fuerza para poder llevar todas estas ideas a una realidad. Creo que es fundamental que VOX esté ahí. Ya se ha demostrado que otros partidos que tuvieron mayoría absoluta y que pudieron hacer todo, no lo hicieron. El Partido Popular, dividido y acobardado, no tiene la fuerza para enfrentarse a las ideas de la izquierda.

—Todo el mundo da por hecho de que tras el 4-M habrá un pacto, no sé si de Gobierno, no sé si de investidura, entre VOX y el PP. Esto me recuerda a aquellas elecciones vascas de 2001 cuando todos dábamos por hecho que socialistas y populares pactarían y el PSE corrió a echarse en brazos del PNV. ¿Ve usted algún riesgo de que el PP de Casado, que se niega a aclarar con quién pactará, se eche en manos de Gabilondo?
—Lo que sé es que la señora Díaz Ayuso se debe al señor Casado y cumple órdenes de Génova. Si VOX tiene mucha fuerza, la señora Ayuso se sentirá protegida para hacer frente a Sánchez. Si VOX no tiene fuerza, el señor Casado pensará que tiene que mandar Génova en todos los pactos y ya ha dicho que no quiere nada con VOX. Nosotros hemos dicho que si necesitamos los votos de la señora Díaz Ayuso por supuesto que pactaremos para frenar a la izquierda. Ahora, yo no he escuchado a la señora Díez Ayuso decir que va a aceptar nuestros votos si los necesita para frenar a la izquierda. Sí que he escuchado al señor Casado decir que con VOX ‘hasta aquí hemos llegado’. Yo no sé qué están pensado en Génova en estos momentos… creo que no lo saben ni ellos. Lo que sí tengo claro es lo que pensamos en VOX, que dar fuerza y muchos votos a VOX es la clave para que desde Madrid se vuelva a construir una alternativa que no sea sumisa a las ideas de la izquierda.

—Hemos hablado mucho de pan, ahora toca un momento hablar de circo. La noticia del momento, que afecta a todos los equipos madrieños de fútbol, es el anuncio de la creación de la SuperLiga europea. Dígame si ya ha podido formarse una opinión.
—Los políticos tenemos la mala costumbre de opinar todo y no me ha dado tiempo a generarme una opinión. A mí lo que me gusta es el fútbol y lo que quiero es que abran todos los espectáculos ya y podamos volver al fútbol, a los toros, al ocio nocturno sin ningún tipo de restricción…. Hay que quitar el toque de queda a las once y dejar a la gente funcionar. Y eso lo puede hacer la señora Díaz Ayuso si quiere. No depende de Sánchez.

Las vacunas, la venganza separatista del 1-O
Sergio Fidalgo. okdiario 23 Abril 2021

Los catalanes no separatistas ya estamos avisados. Estoy convencido de que cuando la Generalitat secesionista decida acabar con nosotros simplemente dará órdenes a los servicios sanitarios para que nos pongan a la cola para una operación, para ser atendidos por el especialista, para vacunarnos, o para ingresarnos en una UCI. Y así podrá acabar, poco a poco, con nosotros. ¿Exagero? No. Lo que ha hecho el Govern de ERC y Junts con la Guardia Civil y la Policía Nacional poniendo trabas a vacunar a los agentes de estos cuerpos que trabajan en Cataluña ha sido, en mi opinión, un siniestro experimento. Han tomado una decisión bárbara y que ataca cualquier sentimiento humanitario, y les ha salido gratis. Seguro que los políticos separatistas ya han tomado nota de la impunidad de sus actos y me temo que en el futuro seguirán actuando en esa dirección.

Recordemos la noticia: la Generalitat hace semanas que ha comenzado la vacunación de los agentes de la policía autonómica, los Mossos d’Esquadra, al ser personal esencial en la lucha contra la pandemia. Son los que han de garantizar que los ciudadanos cumplan con las indicaciones sanitarias y la mayoría de ellos han recibido su dosis. Por la misma regla de tres los agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional destinados en Cataluña, que también han sido considerados trabajadores esenciales, deberían haber sido vacunados con la misma diligencia. Pero como a la Generalitat del ‘moderado’ Pere Aragonès no le ha dado la gana, el proceso se ha retrasado, y solo una pequeña parte de estos policías han recibido la inyección. En un país serio el presidente del Gobierno autonómico catalán y la consejera de Salud ya estarían detenidos y en prisión provisional por poner en peligro la salud de agentes de la autoridad. En España lo único que va a pasar es que será el Gobierno de España quien dará la orden de vacunarlos a todos, pero sin que los culpables de esta barbaridad paguen ninguna consecuencia por sus actos liberticidas.

Muchos tenemos la certeza de que si el Govern separatista está siendo poco diligente para vacunar a los agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional es por vengarse de las cargas del 1 de octubre. Estos cuerpos impidieron el golpe de Estado separatista y por eso los consideran una “fuerza de ocupación”. Y como ERC y Junts deciden dónde van las dosis que han llegado a Cataluña, están racionando su reparto entre los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Eso lo pensamos un buen número de catalanes que hemos visto cómo las gastan los políticos separatistas. No es la primera vez que el secesionismo utiliza la Sanidad pública para sus fines partidistas, basta con recordar cómo llenaron muchos hospitales y ambulatorios de lazos amarillos y de pancartas con el lema “libertad presos políticos”.

O las ‘performances’ que personal sanitario con sus batas blancas montó en solidaridad con los procesados por sedición en los vestíbulos de varios centros de Salud. Les importó un bledo que en estos ambulatorios y hospitales hubiera pacientes, algunos con graves dolencias, no independentistas que tenían que sufrir la angustia de cómo los médicos y sanitarios que les tenían que atender hacían ostentación de su sectarismo partidista ante sus narices. Para el separatismo la Sanidad, sobre todo la pública, es un campo más de batalla en el que mostrar su dominio de la sociedad catalana, y la ha usado con creces. Si dudan, buceen en la red y lean algunos comunicados hechos públicos durante el ‘procés’ por las entidades de médicos que dominan los independentistas y se les despejarán las dudas.

Si se pone trabas a vacunar a un guardia civil y no pasa nada, ¿por qué no retrasar el tratamiento oncológico a un activista antiseparatista que sea molesto? ¿Que es una barbaridad plantearse algo así? Cuando un político independentista permite retrasar vacunar a los agentes de dos cuerpos policiales simplemente porque no son de “tu” policía, y condenarles a un posible contagio, que luego puede trasladar a sus familiares, ya ha demostrado su miseria moral. A partir de ahí, todo es posible. Ha llegado la hora de plantarse y exigir al Gobierno de España que defienda la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. No puede haber ciudadanos de primera y de segunda según la voluntad de unos partidos, ERC y Junts, que han demostrado que desprecian a millones de catalanes.
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