AGLI Recortes de Prensa   Sábado 24  Abril  2021

Todos contra Vox
Rafael Bardají https://gaceta.es 24 Abril 2021

No es una moda pasajera, es el producto de miedos e intereses lo que lleva a que todos, desde Podemos al PP pasando por PSOE y lo que queda de Ciudadanos, tengan a Vox en su punto de mira. Podemos acusa a los de Abascal de fascistas porque precisamente Vox deja al desnudo su discurso falsamente igualitarista y progresista, dejando nítidamente claro que el comunismo actual es el auténtico fascismo, anti-ilibertades, anti-vida, totalitario, violento y explotador; el PSOE habla de ultraderecha y franquismo porque ha abandonado toda idea de bienestar y progreso que no sea para ellos mismos, fábrica de colocación de amiguetes y hundido en la corrupción, que sólo sabe ocultar sus pecados recurriendo al miedo y a la guerra civil; Ciudadanos, ese imposible equilibrista en un alambre cada vez más fino, se hincha en la equidistancia entre víctimas y agresores, cuando dice que los de Vox fueron a Vallecas a provocar, cual minifaldera en una discoteca, les faltó añadir; y el PP vive en un sinvivir, porque ve que no suma votantes, sino que se les escapan de entre los dedos. Sus constantes giros no logran frenar esa sangría y culpan a Vox de su incapacidad para entusiasmar.

Podría decirse que las políticas propuestas por Vox molestan, como es el caso de la inmigración ilegal. A la izquierda porque rompe con su estrategia de sustitución de la identidad española por un batiburrillo multicultural; la la mal llamada derecha, esto es, al PP, porque expone lo equivocado de su visión de la inmigración como aporte económico. Hace unos días puede escuchar de un influyente consejero de la comunidad de Madrid, que la inmigración había sido un regalo de Dios para España ya que había sostenido el boom económico de los años de Aznar. Ni una sola consideración a la fricción social, a la competencia desleal que le hacen a los españoles, a los costes para el apoyo social a la integración, por no hablar de la delincuencia y criminalidad asociada. Seguir creyendo que los inmigrantes ilegales van a pagar nuestras pensiones no es ya signo de ceguera y estupidez, es una traición descarada a los españoles. Del actual Gobierno se espera todo lo malo, como la presencia de la ministra de trabajo en un mitin para jalear y aplaudir al líder de los manteros de Madrid. Justo quien ha llevado a la ruina con sus medidas a cientos de miles de españoles, pequeños empresarios, comercios, hoteles, agencias de viaje y restaurantes, entre muchos otros, ampara el comercio ilegal, la falsificación, la entrada ilegal en nuestro suelo y no sé cuantos otros actos delictivos. Pero nadie dice nada.

Y nadie dice nada salvo Vox, porque eso es el establishment y sus reglas. Y esa es la verdadera razón por la que todos piensan y actúan contra Vox, porque son parte de la misma clase, plácidamente instalada en sus privilegios y esencialmente dedicados a mantenerlos o ampliarlos. ¿Ha renunciado Pablo Iglesias a sus prebendas como exvicepresidente a pesar de lo que marcan las normas internas “´éticas” del buen militante de Podemos? ¿Ha rechazado Pablo casado los parabienes aso ciados al título de “líder la de la oposición” a pesar de tener dificultades para serlo dentro de su partido y haber tenido contrincantes que le disputaban ese supuesto honor? Ni lo uno ni lo otro porque ambos dependen vitalmente de estar por en cima de los demás.

Los errores de Ayuso, que han sido muchos y graves a pesar de sus notables aciertos, han quedado sepultados gracias a los errores de Sánchez y a la inquina mostrada reiteradamente desde su gobierno contra ella. Pero de cara a las elecciones de este 4 de mayo el mayor error de Ayuso es ser del PP. Ya lo ha anunciado su jefe Pablo Casado: “votar a Ayuso es votarme a mi para presidente”. A Ayuso la ha hecho buena la pandemia y el Gobierno socialcomunista. Con ella hemos podido disfrutar de un régimen carcelario más relajado que en el resto de España, con un rato mayor para estar en el patio. Que no es poco, pero no es suficiente. El PP también es la acogida de menas a un coste injustificable; es la educación inclusiva de todos y todas; es la ley de género, castigo preventivo de los hombres; es el 8M de Cuca Gamarra; es el arrepentimiento ante los independentistas catalanes, como hizo el mismo Casado en la radio separatista RAC1; es la ley de memoria histórica que aspira a borrar todo lo bueno y lo que no encaja en la izquierda de la Historia de España.

El problema de Ayuso es que se ha hecho grande en estos meses por hacer política frente al gobierno de Sánchez. El problema de Casado es que sólo sabe y quiere hacer gestión, algo de lo que siempre se ha jactado el PP. ¿Quién cree usted que se impondrá tras el 4M, el gobierno de Ayuso o la gestión de Génova? ¿Madrid, Génova, Galicia o Andalucía?

La única forma para que gane Ayuso y el PP no triunfe en su política de bipartidismo rancio y corrupto, en su buenismo frente a la izquierda, en su fría gestión frente al alma de las personas, es votar a quien puede limitar sus peores tentaciones e ideas. Y ese es Vox. Es verdad que las elecciones a la comunidad no son las generales, pero en esta ocasión van muy unidas. Por eso no sólo hay que acabar con la izquierda, totalitaria y opresiva; también hay que acabar con la socialdemocracia blandita cuyos cambios sólo buscan volver al poder para hacer lo de siempre, perpetuar las políticas de izquierdas frente a los intereses de los españoles. Que los madrileños y los españoles sean lo primero, está en su mano. Es lo que defiende el partido de Santiago Abascal. Ni más, ni menos.

Ofensiva del Gobierno contra Vox: impulsa una red de delatores para que denuncien delitos de odio
PSOE y Podemos aprueban en el Congreso que el Gobierno persiga «discursos de odio» en las redes
Luz Sela okdiario 24 Abril 2021

El Gobierno ha consensuado con organizaciones de la sociedad civil y empresas prestadoras de alojamiento de datos un Protocolo para combatir el discurso de «odio ilegal en línea». Según han explicado desde el Ejecutivo, contribuirá a «reforzar la colaboración y cooperación en la lucha contra la erradicación del discurso de odio ilegal en nuestro país». En el protocolo destaca la figura del «usuario de confianza» («trusted flaggers») o «comunicante fiable», que se encargará de identificar esos mensajes y proponer su eliminación de la red. Las comunicaciones de esos informadores, de hecho, tendrán «preferencia» frente a las «notificaciones de particulares».

El protocolo está firmado por instituciones públicas (Consejo General del Poder Judicial, la Fiscalía General del Estado, secretarías de Estado de Justicia, Seguridad, Educación, Deporte, Igualdad, Derechos Sociales, y Migraciones, y Centro de Estudios Jurídicos); plataformas de organizaciones de la sociedad civil (Foro para la Integración Social de los Inmigrantes; Consejo Estatal del Pueblo Gitano; Consejo de Víctimas de delitos de odio y discriminación; Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales; Plataforma de Infancia; y Plataforma del Tercer Sector); y la Asociación Española de la Economía Digital, en la que se integran empresas prestadoras de servicios de alojamiento de datos como YouTube, Facebook, Instagram, Twitter o Microsoft.

Todos ellos se declaran «preocupados por la propagación del discurso de odio ilegal a través de Internet, que amenaza a los individuos y grupos a los que se dirige, incide negativamente en quienes defienden la libertad y la tolerancia y desafía el discurso democrático y la convivencia» y estiman que «en el actual contexto de crisis sanitaria, económica y social provocada por la pandemia de Covid-19, el discurso de odio se puede intensificar».

Los «comunicantes fiables» podrán comunicar aquellos mensajes que consideren «indiciariamente constitutivos de un discurso de odio ilegal» a través de un formulario, en el que podrán solicitar «el bloqueo, la retirada o la restricción de acceso del contenido en un plazo razonable». «Los contenidos objeto de la notificación deberán ser identificados con precisión, de ser posible técnicamente, a través de un localizador de recursos uniforme o URL». Asimismo, se explica, «con el fin de agilizar la decisión por parte del prestador de servicios de alojamiento de datos, las comunicaciones deberán estar suficientemente fundamentadas para permitir que el prestador de servicios de alojamiento de datos de que se trate pueda adoptar una decisión con conocimiento de causa y diligentemente».

Estos informadores, según se indica, deberán acreditar experiencia en «cuestiones íntimamente relacionadas con la lucha contra la intolerancia y/o discriminación». Serán seleccionados por los prestadores de servicios, pero no por ello pasarán a ser considerados «comunicantes fiables». Para este último paso deberá cumplir con los «criterios de acreditación» ante la «Comisión de Acreditación de Comunicantes Fiables», compuesta por un representante del Ministerio de Interior (que ejercerá la presidencia), otro del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, un representante en España de Twitter, de YouTube, de Facebook y de Microsoft, y un representante de alguna asociación de la sociedad civil que ya sea comunicante fiable ante los mencionados prestadores de servicios de alojamiento de datos y que irá rotando anualmente.

El protocolo indica que los prestadores de servicios podrán «apoyar directa o indirectamente la labor» de esos comunicantes «mediante crédito publicitario u otras alternativas». En cualquier caso, «nunca podrá constituir la principal fuente de financiación del comunicante fiable».

«Contenidos ilegales»
Por otro lado, también se elaborará un listado de autoridades competentes encargadas de notificar «contenidos ilegales». Lo harán a través de un «Punto de contacto», que será la Unidad de criminalidad informática de la Fiscalía General del Estado. El Punto de Contacto facilitará la notificación de contenidos ilegales, mediante un procedimiento ágil y con garantías, para el bloqueo, la retirada o restricción de acceso a los mismos, «contribuyendo a que la legislación española pueda ser aplicada eficazmente».

Fuentes del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones señalan que «todos los ciudadanos y también los comunicantes fiables, o ‘trusted flaggers’, pueden pedir a una plataforma de Internet que retire contenido que no cumpla las normas de la plataforma».

«Los comunicantes fiables, que tienen experiencia y formación para monitorizar el discurso de odio, si detectan un discurso que puede ser constitutivo de delito lo que hacen es notificarlo a la Fiscalía de delitos de odio, que se ocupa, en su caso, de iniciar el procedimiento en caso de que fuera oportuno. Los formularios, que se van a elaborar permitirán notificar a las plataformas y a la Fiscalía con la información homogénea y necesaria para la mejor retirada de contenidos», explican estas mismas fuentes. ¡

Una PNL de Podemos
En octubre pasado, el Congreso de los Diputados aprobó una iniciativa de Podemos en la que se instaba al Gobierno a adoptar medidas contra los «mensajes de odio» en las redes sociales.

La formación de Iglesias justificó su propuesta en la «creciente polarización» de la opinión pública por la crisis del Covid, considerando que se están utilizando las redes sociales, portales digitales u otras plataformas virtuales para «señalar a determinados individuos o a grupos específicos como los causantes y responsables de la crisis sanitaria».

Según Podemos «el dolor colectivo derivado del coronavirus se ha estado instrumentalizando con fines ideológicos» y, por ello, reclamaba al Gobierno que garantice que los usuarios de las empresas tecnológicas dispongan de la información necesaria sobre «cómo denunciar los contenidos que inciten al odio». Los operadores dispondrían de 24 horas para eliminar estos contenidos de la Red y de sólo una cuando las víctimas sean menores.

Cabe recordar que el PSOE de Pedro Sánchez denunció supuestos delitos de injurias y de odio de Vox en las redes sociales, que luego quedaron archivados por la Justicia. Los socialistas se referían a una serie de tuits en los que el partido de Santiago Abascal acusaba al Gobierno de «ocultar» las consecuencias de la pandemia.

Desde la oposición de PP y Vox se criticó la iniciativa. Los ‘populares’ la calificaron de «disparate» y se quejaron de que las empresas tecnológicas privadas, en lugar de los jueces, decidan sobre lo que está bien o mal en las redes sociales.

Vox, por su parte, acusó a sus impulsores querer «implantar una inquisición laica contra todo aquello que rompe sus esquemas ideológicos».

Sectarismo con forma de ley
Nunca se había visto que un Gobierno utilizase el BOE, y la firma del Rey, para argumentar que en el pasado otro ejecutivo inició «un proceso sistemático de desmantelamiento de las libertades». Es tan insólito como sectario
Editorial ABC 24 Abril 2021

El Boletín Oficial del Estado apareció este viernes convertido en una más de las redes sociales utilizadas por la izquierda para atacar al Partido Popular, aprovechando para ello además la firma del Rey. Se trata de un hecho insólito que identifica a quien lo ha perpetrado y demuestra el nivel de sectarismo en el que se mueve el Gobierno de Pedro Sánchez. El BOE publicó la reforma que suprime al artículo del Código Penal que, desde 2015, agravaba la condena por delito de coacciones cuando se comete para impedir que los trabajadores vayan a sus puestos de trabajo, o para forzar que inicien o continúen una huelga. El Código Penal socialista de 1995 ya preveía la actuación coactiva de los piquetes de huelga, mal llamados ‘informativos’, pero con la misma pena que para el delito común de coacciones. La experiencia demostró que muchos piquetes practicaban el matonismo sindical y que su objetivo no era informar del derecho a la huelga, sino impedir el ejercicio del derecho al trabajo, tan fundamental el uno como el otro. La aplicación de la norma de 2015 se ha saldado con alguna condena por hechos que iban más allá de simples coacciones. En todo caso, la aplicación de la ley siempre quedó en manos de los jueces. Para la izquierda esto no era admisible, porque siempre tiene una visión legitimadora de su violencia a caballo de una causa social que blanquea cualquier agresión o amenaza.

Lo que nunca se había visto es que ese discurso político acabara convertido en la exposición de motivos de una ley, como la que este viernes publicó el BOE. En su preámbulo se acusa directamente al Partido Popular de haber iniciado desde 2011 «un proceso constante y sistemático de desmantelamiento de las libertades y especialmente de aquellas que afectan a la manifestación pública del desacuerdo con las políticas económicas del Gobierno». No siendo suficiente esta legitimación legal de la violencia, la exposición de motivos añade que la reforma laboral del PP «excluyó la negociación colectiva de los trabajadores» y «eliminó otros muchos de sus derechos»; y que la reforma pretendía asfixiar «la resistencia de la ciudadanía y de las organizaciones sindicales hacia las políticas del Gobierno».

El redactor de estas afirmaciones no fue Unidas Podemos, sino el Partido Socialista, reflejado en esta ley como un partido antisistema que califica la violencia sindical como «resistencia» a las políticas económicas del gobierno de turno. La irresponsabilidad del PSOE al dejar para la posteridad este mensaje sectario y partidista en las páginas del BOE es solo explicable como parte de su agenda de transformación autoritaria de la sociedad. No solo se aprovecha de una institución del Estado para buscar la revancha por su derrota electoral en 2011, pues esta inquina es la que anima el texto, sino que allana el terreno para que la ley no sea un problema cuando sus sindicatos afines salgan a la calle contra un futuro gobierno del PP. Nunca la democracia había asistido a un acto tan degradado de manipulación de la potestad legislativa del Estado. Para el PP, este episodio es el enésimo aviso de cómo funciona la izquierda cuando toma el poder. En plena crisis social, económica y sanitaria por la pandemia, el PSOE no descuida su agenda intervencionista, ni altera sus prioridades. No han propuesto los socialistas una sola reforma para mejorar la legislación posterior al estado de alarma, pero se han dado toda la prisa para calentar las calles cuando gobierne el PP y garantizar la impunidad de sus piquetes de choque. No es una ley para un Estado de Derecho, sino una trampa para la democracia.

Dame la manita, Pablo
Daniel Rodríguez Herrera. Libertad Digital 24 Abril 2021

Ni una lección de los que cogen de la manita a un tipo que nos cortaría la cabeza con una guillotina si tuviese oportunidad de hacerlo.

La izquierda se ha inventado un drama hoy en la radio, en su radio, en la radio de Prisa. Con la ausencia de Díaz Ayuso, que tiene demasiado olfato como para enfangarse en un debate en el que la cadena y la moderadora garantizaban la encerrona, la izquierda necesitaba el debate para montar un número. Con la animosa colaboración de Angels Barceló, otra de tantas que se pone muy digna a la hora de ponerle comillas al periodismo de los demás, Iglesias ha montado con éxito su teatrillo, que ha tenido lugar nada más empezar el debate porque así lo ha querido la autodenominada moderadora, saltándose lo pactado con los candidatos:

–Si la ultraderecha no se retracta, me voy –comienza Pablo Iglesias.

Mónica García realiza entonces una intervención intrascendente en la que por primera vez no ha recordado que es médico y madre.

–Condeno todo tipo de violencia. Me hubiera gustado que usted hubiese condenado la que nosotros sufrimos en Vallecas –contesta Rocío Monasterio.

–Me voy. Es inadmisible que dejen debatir aquí a alguien que quiere que condene la violencia de mis votantes.

–¡No, no, Pablo, no! ¡Que quiero que respondas a la provocación de la ultraderecha, porfi! –interviene Àngels Barceló implorando a Iglesias que no hiciera lo que había ido a hacer mientras le coge de la manita.

Así, en un debate en el que la moderadora se refiere a la extrema izquierda por su nombre de pila mientras califica a la representante de Vox como “ultraderecha”, repitiendo como un papagayo las consignas de sus amos, la conclusión que debemos sacar es que Monasterio es una nazi y Pablo Iglesias un demócrata de toda la vida al que su dignidad inmarcesible le impide debatir con semejante ralea.

A ver cuándo nos enteramos de que la democracia es lo que la izquierda decida en cada momento que es democracia. Democracia es llamar “carapolla” a Almeida o “loca” a Ayuso, pero no llamar “rata chepuda” a Pablo Iglesias, que es algo inadmisible y fascista, como tuvo a bien declarar el afectado al salir de la SER, ya no recuerdo si antes o después de decirnos que había que normalizar el insulto. Democracia es reventar violentamente los actos de Vox en Vallecas e intentar impedir cualquier acto político de cualquier partido a la derecha del PSOE en Cataluña y el País Vasco, mientras se les echa la culpa por llevar la falda muy corta. Democracia es poner en duda la pedrada que recibió Rocío de Meer, fascismo hacerlo con las cartas anónimas enviadas al Ministerio del Interior.

España es un país en el que han pegado en la calle al presidente del Gobierno. Pero como el presidente del Gobierno en cuestión era un señor de derechas, eso también fue democracia. No pasó nada, aparte de las risas de los humoristas y tertulianos de mucho progreso. Nunca pasa nada. Ahora resulta que ETA no era de izquierdas y, a poco que les tires de la lengua, tampoco nacionalista. Pero cuidado con una pintada que pone “Coletas rata” a varios kilómetros del lugar donde pasaba sus vacaciones el líder de la extrema izquierda, el que pedía guillotinas para el Rey y medio arco parlamentario, el que daba conferencias alabando la “lucha armada”, el que aplaudía los asaltos al Congreso, el que llamaba terrorista a Amancio Ortega por tener éxito, el que lidera el partido que homenajea a Lenin, Castro y todos los tiranos sedientos de sangre que el comunismo ha traído al mundo.

Si usted me lleva leyendo desde hace tiempo, habrá notado un cambio de tono en mis últimos artículos. Es porque he llegado al límite, al igual que muchos otros españoles. Estoy cansado de ser un dhimmi, un ciudadano de segunda, que debe ser tratado con desprecio porque no acepto los dogmas de la religión mayoritaria entre las élites. Vox hace y dice muchas cosas que me provocan escalofríos. Pero al menos les planta cara. Como Ayuso, por cierto, y sin necesidad de armar números. Y al contrario que Casado, quien parece opositar a líder del Partido Campesino, dispuesto a heredar el Gobierno bajo la promesa de no cambiar ni un papel de sitio cuando finalmente lo alcance.

Estoy harto de periodistas y, ya que estamos, de divulgadores científicos que se dan premios y trabajos entre sí por decir y hacer exactamente lo que Podemos y el PSOE quieren que digan y hagan. Estoy harto de que absolutamente nadie en la España oficial haya condenado que una izquierda miserable siempre dispuesta a destruir todas las instituciones que deberían ser neutrales ponga en el BOE, en el preámbulo de la norma que legaliza que me puedan partir la crisma por querer ir a trabajar, un párrafo de sectarismo partidista en el que acusa al Partido Popular de atacar las libertades, como si una ley fuera un artículo en Lo País. Estoy harto de quienes miran para otro lado, cuando no aplauden, a quienes atacan con violencia en las calles y golpes de Estado en las instituciones los derechos políticos de la mitad de los españoles, mientras se comportan como un aristócrata británico de los de antaño a la menor violación de la etiqueta que ellos mismos han impuesto, pero sólo a los demás, porque nunca es el qué sino el quién.

La izquierda de este país no merece más que nuestro desprecio. Se lo lleva ganando desde que tengo uso de razón política. Viven de considerarse mejores que nosotros por unas ideas que sólo llevan a la ruina económica y a la ruina de la democracia. ¿Quieren vivir bien y en libertad? Hagan como Andalucía, que no hace más que mejorar desde que se ha quitado la losa roja de encima. Y defiéndanse con uñas y dientes. No concedan ni una. Se ha acabado la época de agachar la cabeza. Ni una lección de los que cogen de la manita a un tipo que nos cortaría la cabeza con una guillotina si tuviese oportunidad de hacerlo.

Una izquierda mentirosa y vil
EDITORIAL. Libertad Digital 24 Abril 2021

Durante el debate electoral del miércoles, la mayor coincidencia entre los tres candidatos izquierdistas a la Presidencia de la Comunidad de Madrid fue el uso indiscriminado de la mentira y el engaño. Tanto Ángel Gabilondo –en las escasas ocasiones en las que lograba salir de su letargo– como especialmente Pablo Iglesias y Mónica García mintieron descaradamente, distorsionaron los datos, los sacaron de contexto o directamente se los inventaron.

La izquierda exhibe tal descaro y desvergüenza que ya ni siquiera espera, como hiciera Sánchez, a que termine la campaña para revelar su estafa: así, Gabilondo admitió delante de todos los madrileños que espera que la alianza con Pablo Iglesias que había negado días atrás sea lo que le lleve a la Casa de Correos de la Puerta del Sol.

Pero a la izquierda no le bastan la falsedad y el engaño: además de mentir desde que se anunció la convocatoria electoral, ha intentado impedir que los ciudadanos voten, con un descarado fraude de ley; ha promovido, alentado y aplaudido la violencia física contra los dirigentes y simpatizantes de Vox; y, por supuesto, ha usado de forma rastrera y desvergonzada las instituciones en beneficio propio, algo de lo que hemos tenido un indignante ejemplo con la última fechoría del CIS de Tezanos o que podemos ver día tras día en Televisión Española, convertida en una máquina de manipulación sin parangón en su no muy ejemplar historia.

En definitiva, la campaña electoral de Madrid nos está permitiendo constatar una vez más que la mentira, la manipulación y la violencia son las señas de identidad de una izquierda dispuesta a todo con tal de conquistar y no soltar el poder.

Sujeta
Zoé Valdés. Libertad Digital 24 Abril 2021

Estaba buscando la palabra exacta para denominar a Mónica García, la representante de Más Madrid en el debate que he visto por TeleMadrid.

Juro que no encontraba ni a trancas ni a barrancas cómo definirla, se me escapaba el adjetivo, pues no deseaba caer en el facilismo. La palabra me la ha dado Mario Noya en su Twitter: “Sujeta”. Es lo que es, una sujeta a todo lo más cursi que existe en política. “Sujeta” también a toda la morguería de moda desgajada de ese socialismo moribundo en plan reanimación. No extrañe que sea una sanitaria cuya especialidad es precisamente la reanimación la que corra a socorrerlo, a intentar salvarlo; sin embargo, ni por arribita cumplió lo mínimo de la tarea ordenada, más bien le apagó el aparataje de urgencias para que acabara de boquear.

Momento cumbre de su pésima intervención cuando, tan segura de ella y de su atribulada alineación izquierdosa, apuntó que los que matan, violan y asesinan son “los hombres”; y sin que se le moviera un pelo se quedó tan pancha, continuó como si tuviera toda la verdad en la boca llena de piruetas generalizadoras.

No puede haber discurso más repulsivo, totalitario y mezquino que el de acusar a un sexo mediante falsedades, dado que las cifras muestran en muchísimos sitios lo contrario. Sin embargo, debo también añadir que ahí perdieron prenda sus rivales, porque era el momento de pedirle que aclarara si cuando hablaba de los hombres se refería también a esos menas que violan a mujeres jóvenes e indefensas en las calles españolas.

Dio grima la intranquilidad de esta señora a la hora de manifestar sus opiniones, como si tuviera un alka-seltzer trabado en alguna parte aguada de su cuerpo: buscaba la aprobación del señor del PSOE, el del en modo ralentí, tipo Matrix, anhelaba la concordancia con el del moño enlacado. Sujeta, sí, es lo que es, a los dos viriles ideológicos de su entorno; plena de bajeza, en una frase. Sin ninguna presencia de lenguaje político, abultada de estereotipos y de consignas ecológicas sin fondo humano. Esta gente que habla de lo verde y del planeta sin contemplar a los humanos dentro del planeta, viéndonos como enemigos ajenos y no como creadores también de naturaleza, ¿de qué parte se creen que son, de qué ovni se bajaron, qué droga les habita?

Al final, en su resumen, esta sujeta se dirigió a sus hijos. O sea, atención con lo que nos quiso advertir, cuidado, que ella es la madre de todos los madrileños, es lo que quiso decir… Como a Fidel Castro nos lo endilgaron como el padre de todos los cubanos… Ella, la madre plenipotenciaria, la que predice y dicta, porque como nadie aborda y borda el tema político desde la emoción, el sentimiento, la maternidad, el feminismo, y el apocalipsis ecológico antimachista, desde los ovarios, el vientre, la cosificación, en fin, y el poder de la mujer frente al del hombre-semental. Cuánto aburrimiento, por favor…

En ese resumen, creí oír que esta señora tiene un hijo, o dos, no recuerdo, ¿a ellos también se dirigió? ¿Ese discursito de que todos los hombres son violadores, asesinos y matan, también se lo hace a los varones paridos por su vulva? ¿O a ellos les pretende convertir en niñas –ideología mediante–, para que no acometan en un momento lo que ella, la mujer y no la madre en este caso, ha predestinado para un determinado sexo de nacimiento?

Debo añadir que, si bien quedó claro, y no tengo que dibujarlo en un papel, quiénes ganaron este debate: Ayuso y Monasterio, tener que aguantar que algunos analistas –la mayoría– dictaminaran que esta sujeta de tan poco o ningún nervio político, sin ideas concretas para solucionar problemas reales, y con un nivel de afeamiento de la expresión, ha estado entre las ganadoras junto con Ayuso sólo me lo explico mediante el argumento de que esos analistas estarán deseando bajarle el nivel a Ayuso, lo que a las claras y a estas alturas de cualquier debate resulta imposible.

Eso sí, quede claro que el que semejante sujeta sea siquiera perfilada para tomar el mando en la Comunidad de Madrid da como mínimo dentera. El problema de su tan actuado feminismo es lo machista que a la larga resulta en su excentricidad totalitaria, y en la perversidad ideologizante de cualquier tema que toca con la yema, no del dedo, sino de su izquierdismo trasnochado. Yema en cubano también quiere decir “pedo”.

La ultraizquierda antisemita es un peligro para la mayor comunidad judía de España
Marcel Gascón Barberá. Libertad Digital 24 Abril 2021

Podemos y Más Madrid promueven la discriminación contra el Estado judío y sus ciudadanos y simpatizantes.

En cada época el antisemitismo se ha centrado en la forma principal de existencia colectiva de los judíos. En la Edad Media los judíos eran un grupo religioso, y en consecuencia eran odiados por su religión; en el siglo XIX, cuando muchos judíos europeos se secularizaron, los judíos formaban un grupo étnico, una raza, y fueron odiados por ello; hoy, cuando su forma de existencia colectiva más reconocible es el pueblo y el Estado de Israel, a los judíos se les odia por su Estado. El antisionismo es la última mutación de la forma de odio más antigua del mundo.

(Lord Jonathan Sacks [1948-2020], Gran Rabino de la Gran Bretaña y la Commonwealth).

El pasado día 9 la asociación ACOM publicó en su cuenta de Twitter un vídeo sobre las elecciones del 4 de mayo en la Comunidad de Madrid. En dos minutos y veinte segundos, varios integrantes de ACOM y de la comunidad judía de la capital advertían del impacto que los comicios pueden tener sobre la vida de todos los ciudadanos de la región y, en especial, de la minoría judía.

“En estas elecciones se presentan dos partidos de extrema izquierda que ya tienen representación en la Asamblea y con posturas abiertamente hostiles contra los judíos de Madrid”, decía uno de los intervinientes. Esos partidos, añadía otra de las personas que aparecen en el vídeo, son Unidas Podemos, que incluye al Partido Comunista, integrado en Izquierda Unida y que forma parte del Gobierno central, y una de sus escisiones: Más Madrid.

“Ambos partidos han apoyado actividades de odio y financiación de grupos antisemitas”, se añadía en el vídeo, que recordaba las iniciativas legislativas aprobadas por Gobiernos municipales de estas dos formaciones o sus dirigentes para excluir al Estado de Israel, y a las empresas pertenecientes a ciudadanos israelíes, de cualquier contrato o contacto con los ayuntamientos en cuestión.

Los boicots forman parte de la campaña Espacios Libres de Apartheid Israelí del movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), que busca castigar al Estado judío por su política hacia los llamados territorios palestinos. El carácter antisemita de este movimiento que trabaja para minar la legitimidad del Estado de Israel a nivel global ha sido constatado por los Gobiernos o Parlamentos de países como Estados Unidos, Alemania, Austria y Holanda.

Pese a ello, los dirigentes de Unidas Podemos han impulsado el boicot a Israel y sus ciudadanos que promueve el BDS en decenas de ayuntamientos españoles en los que gobiernan. A instancias de ACOM, que ha recurrido con éxito ante la Justicia estas medidas, el boicot al Estado judío y sus ciudadanos ha sido declarado inconstitucional y discriminatorio en 77 municipios.

La entrada de Unidas Podemos y Más Madrid en el Gobierno regional de la región más pujante y cosmopolita de España, en la que vive, además, la mayor comunidad judía del país, expondría a los ciudadanos israelíes, hispano-israelíes o simplemente judíos con nexos familiares, económicos o afectivos y personales con Israel al peligro de enfrentarse a situaciones de discriminación como la que vivió, por ejemplo, la cantante israelí Netta Barzilai.

Esta artista, ganadora del Festival de Eurovisión en 2018, sufrió ese mismo año el boicot antisemita de la plataforma LGBT antisistema Orgullo Crítico, que se manifestó en las calles de la capital para exigir la cancelación de su concierto en las fiestas del Orgullo Gay. ¿El pecado de Netta? Ser ciudadana de Israel, que, por cierto, es uno de los mejores países del mundo para las minorías sexuales y el único de Oriente Medio que reconoce sus derechos.

Orgullo Crítico forma parte de los mismos círculos radicales a los que pertenecen Podemos y Más Madrid. Una victoria del bloque de izquierdas del que forman parte en las elecciones regionales del 4 de mayo pondría las instituciones de la comunidad más importante de España en manos de políticos que promueven la discriminación contra el Estado judío y sus ciudadanos y simpatizantes. Agravios como el sufrido por una ciudadana sin vinculaciones políticas como Netta por razón exclusiva de su nacionalidad pasarían a contar con el aval del Gobierno regional en caso de triunfar estas opciones extremistas en las urnas.

El señalamiento al israelí y, en ocasiones, al judío sin distinción de su nacionalidad ocupa un lugar destacado en el historial de posicionamientos políticos de los integrantes de las listas de Unidas Podemos y Más Madrid. No es ningún secreto que el líder de la formación morada, el exvicepresidente del Gobierno y candidato a presidir la Comunidad de Madrid Pablo Iglesias, trabajó a sueldo de Teherán para la televisión en español del régimen antisemita iraní.

Es bien sabido que los líderes iraníes tienen la aniquilación del Estado de Israel en lo más alto de su lista de prioridades, así como que las milicias que dirigen atacan intereses israelíes y a los judíos allá donde pueden, como hicieron sus sicarios en 1994 con el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina, que segó la vida de 85 judíos argentinos en Buenos Aires.

Iglesias no se ha desdicho nunca de sus vínculos y simpatías con la revolución bolivariana en Venezuela, como tampoco lo ha hecho su antiguo compañero de partido y correligionario en su adoración del chavismo Íñigo Errejón, que hoy lidera la marca nacional de Más Madrid, Más País.

El padre fundador del chavismo y referente político de Errejón e Iglesias, Hugo Chávez Frías, se caracterizó hasta su muerte en 2013 por su agresividad contra el Estado de Israel, al que demonizaba regularmente con argumentos del antisemitismo clásico. Como muchos de los dirigentes de Unidas Podemos y Más Madrid, Chávez tenía la costumbre de calificar de “asesino” y “genocida” al Estado judío, al tiempo que justificaba todas las acciones de los grupos terroristas palestinos contra ciudadanos israelíes.

Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, no solo son responsables de la huida masiva de los judíos venezolanos debido a la inseguridad y la miseria que han provocado sus políticas. Las fuerzas represivas del régimen chavista han protagonizado redadas arbitrarias contra instituciones judías, y la incitación al odio contra los judíos ha provocado numerosos ataques contra singagogas en Venezuela desde que el llamado socialismo del siglo XXI llegara al poder en Caracas, a finales de los noventa.

Pablo Iglesias propone políticas económicas similares para España, y se ha expresado en repetidas ocasiones contra Israel en términos parecidos a los que le eran caros a su admirado Hugo Chávez. Por ejemplo, en una entrevista de 2018 en RTVE, en la que se refirió a Israel como “Estado criminal”. Iglesias también ha incurrido en la minimización del Holocausto para deslegitimar a Israel, como hizo en esta intervención en, nada menos, la sede del Parlamento Europeo.

Las cosas no son más tranquilizadoras en las filas de Más Madrid, según evidencia otro vídeo, publicado el 14 de abril, en el que ACOM recopila los tuits que los integrantes de su lista han escrito en los últimos años sobre Israel y los judíos. Su candidata a presidir la Comunidad de Madrid, Mónica García, tuiteaba en 2014: “Los que justifican a Israel son, sencillamente unos malnacidos [sic]. Eso sí, ni la mitad que los que bombardean escuelas y hospitales [sic]”. El número 6 de la lista, Alejandro Sánchez, advertía ese mismo año: “Lo que @Israel va a conseguir es una gran oleada mundial de antisemitismo. No se pueden consentir más crímenes de niños en Gaza. #IsraelAsesinaNiños”. Hugo Martínez Abarca va de número 16: “Un día nos explicarán por qué hay que bombardear a ‘Estado Islámico’ pero no también a Israel y Estados Unidos”. Javier Padilla es el número 24: “Listas de correos internacionales donde salubristas con apellidos judíos cuestionan técnicamente que en Gaza haya problemas de salud pública”. Hay más ejemplos y merece la pena ver el vídeo para leerlos.

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Las balas de Pablo y el kétchup de Vox
Javier Somalo. Libertad Digital 24 Abril 2021

la izquierda no quiere que la derecha gane en las urnas porque la democracia consiste en que gobierne la izquierda y lo contrario siempre es fascismo.

Se pierde la cuenta de las veces que hemos alertado sobre lo que el PSOE, más todavía con socio comunista colgando, es capaz de hacer ante unas elecciones complicadas. Es parte innegable de la historia de España: la izquierda aglutinada en torno al centenario partido de Iglesias Posse no quiere que la derecha gane en las urnas porque la democracia consiste en que gobierne la izquierda y lo contrario siempre es fascismo.

Antes de entrar en detalles de la absurda pero peligrosa actualidad urge analizar un amago de idea expresada a trompicones por la portavoz parlamentaria socialista Adriana Lastra:

"Ayer recibieron amenazas con balas, ¡con balas! ¿Y sabéis por qué sucede? Porque las palabras no son inocuas. El discurso del odio que alimenta la extrema derecha y el PP, cuando el PP blanquea a la extrema derecha abriéndole las puertas de las instituciones, está generando eso. Que se acabe con el pluralismo político".

Con tono afectado, y como si el PSOE llevara una década en la clandestinidad, Lastra habla de un partido que ha blanqueado a otro —muy relacionado con las balas— abriéndole la puerta de las instituciones. Y no se refiere a lo que ha hecho el PSOE con Bildu y tampoco se le derrite la cara de vergüenza.

Bildu es una formación que procede directamente y sin renuncias de la banda terrorista ETA y está dirigida por una persona condenada por terrorismo, una persona que ha empuñado y disparado armas contra personas. Con balas, con balas. ETA mataba y ahora, metida en una especie de preservativo formal, apoya al partido de Adriana Lastra. Está en las instituciones, abiertas de par en par por el PSOE para que acampen los que jamás iban a venir. De balas y de calibres saben mucho. No las enviaban en sobres porque no había que malgastar munición con amenazas. Ahora aprueban presupuestos y atornillan a Pedro Sánchez y a Adriana Lastra al sillón. ETA apoya al Gobierno pero el peligro para la democracia es Vox y ya también el PP. Bildu debería ser ilegal. Vox todavía no ha violado la ley.

Todo viene porque Pablo Iglesias, Fernando Grande-Marlaska y María Gámez, directora de la Guardia Civil, han recibido sendos sobres con cartuchos sin percutir en su interior. Hay algunos que todavía andan discutiendo si la munición ensobrada es del CETME antiguo que usaba José Julio Rodríguez o del posterior; si del soviético AK-47, alias Kalashnikov, o del HK G36. Si son del calibre 7.62 o del 5.56. Si son souvenir de la mili, amenaza de veterano, peligro real o farfollas bélicas preelectorales.

El caso es que la bala en el sobre parece indiscutiblemente más grave que la pedrada en el cráneo, que la patada en el costado. La bala es amenaza y la patada es agresión pero ambas pueden acabar matando y ambas son tan execrables como conocidas. Los socios blanqueados del PSOE, no del PP, las alternaban con enorme eficacia antes de firmar papel timbrado de Ferraz. Se quemaba un cajero, se pateaba a un maketo, se enviaba una cartita, se vigilaba un itinerario, se chivaba una costumbre y se acababa pegando el tiro en la nuca. A veces, la evolución llevaba apenas unos meses. El último paso ha sido llegar a socio del Gobierno en Madrid. Pero son Vox y el PP de Isabel Díaz Ayuso los que acaban con "el pluralismo político" de Lastra. Uno por fascista y el otro por blanquearlo y abrirle paso.

Pablo Iglesias dio la enhorabuena a los energúmenos de Vallecas por el recibimiento "antifascista" a Santiago Abascal en el que varios policías resultaron heridos y aquí no se ha movido una brizna. No es que el ex vicepresidente indemnizado no lo condenara, es que agradeció los servicios prestados y lo convirtió en un llamamiento para el resto de plazas a las que ya acuden prestos eso que ETA llamaba "comandos itinerantes". Es lo normal, es lo esperado, es indiscutible. Por si quedaban dudas, el portero de discoteca de La Moncloa dice que los de Vox iban provocando, "buscando bronca"… le faltó pedir que le sujetaran el cubata. En fin, en Vallecas no hubo violencia ni intimidación, sólo autodefensas bien organizadas.

Interior se vio obligado por protocolo a ofrecer escolta individual a destacados miembros de Vox como Santiago Abascal, Javier Ortega Smith o la candidata Rocío Monasterio tras los ataques que suponían, según los informes, un "grave riesgo". Los aludidos la rechazaron por cuestiones obvias de desconfianza pero ese riesgo documentado, ¿no se denuncia como instigado por Pablo Iglesias y Pedro Sánchez? No, porque naturalmente se considera simple Orden Público. Y así sucederá en campaña y después de las elecciones porque así lleva sucediendo dos siglos. Cuando la izquierda no llega porque no la votan, brota fascismo por doquier y salta a las portadas y los telediarios salvo honrosas y ya arriesgadas excepciones.
El teatro del aire, siempre dispuesto

El PSOE y la SER no son nuevos ante unas elecciones complicadas y tampoco esta vez han faltado a la cita. Pablo Iglesias, es consciente de que su actuación en el debate de Telemadrid fue un completo fracaso, desde las lacas del moño hasta el último papel que tuvo que leer para que Díaz Ayuso le hiciera un poco de caso. Cuando no mintió, se equivocó o quedó en evidencia. Pablo Iglesias, que ni siquiera retiene el aroma del poder reciente, cayó ante Ayuso de forma escandalosa. Esto hay que arreglarlo como sea.

Abandonar airado, compungido, un estudio de radio de la SER en pleno debate moderado por Angels Barceló ha sido el regalito de Prisa: el frágil demócrata, herido por las afiladas flechas fascistas de Rocío Monasterio; la periodista, deshecha ante tanta crueldad. Todo se desordena, Barceló le coge del brazo, arden las redes, el debate se desmorona, cuánto fascismo contra el pobre comunista que cerrará la SER con Barceló dentro si Barceló se negara a hacerlo a su orden.

El que proclama las alertas antifascistas y se va de los estudios milita orgulloso en una ideología responsable de cien millones de muertes. Ha dicho mil veces lo que haría con los medios de comunicación, con el Ejército y con las armas. En la SER no lo cuentan, en la SER le cogen del brazo para que no se vaya porque el debate no es lo mismo sin él.

Monasterio, que sangra kétchup y se inventa agresiones o las va provocando, condena la violencia pero se permite cierta duda sobre las cartas amenazantes. Ahí ha empezado todo. No cabe mayor escándalo. ¿O sí? Después de la famosa pedrada a la diputada Rocío de Meer en Sestao, Pablo Echenique dijo:

"Si la ultraderecha fake 'informa' de algo, casi ningún medio lo contrasta, casi todos lo publican como cierto y al día siguiente se comprueba que sólo hizo falta un poco de kétchup para que se tragaran un bulo como una catedral, tenemos un boquete importante en nuestra democracia".

Cuando le reclamaron que condenara la violencia añadió que lo haría si fuera cierta. Lo dicho, un simple problema de Orden Público. Pero el que dude de las cartas…

Pues una de las cosas por las que apetece votar el 4 de mayo para que Isabel Díaz Ayuso siga al frente de la Comunidad, además de por razones prácticas obvias, es para romper esa tradición tan española de que la izquierda sin votos desaloje a la derecha del poder o le impida ejercerlo. Llevamos demasiado tiempo jugando a lo mismo.

La dama y el vagabundo

Jimmy Giménez-Arnau okdiario 24 Abril 2021

El último y vil CIS de Tezanos, posterior a un debate que no variaría las encuestas creíbles, aseguraba que: “Ayuso cae e Iglesias sube”. ¡Menuda mierda de predicción se sacó de la manga el gachó, con los millones que nos saca a los españoles por sus servicios de mierda! Lo único cierto es que la dama Ayuso ha dejado fuera de combate al vagabundo Iglesias con una sola frase: “Eres lo más mezquino que hay en la política española”. Ayuso sube y sube en las encuestas no manipuladas, mientras Iglesias anda en caída libre. El 4-M, Madrid tendrá la presidenta que merece, una mujer que ama a los madrileños y que ha sabido librarse de esa hiena que los desprecia.

Cuando Sánchez compra un esbirro apenas le exige dos condiciones: que mienta más que él y que atienda la voz de su amo. Tezanos juró ser fiel a tales consignas y aceptó presidir el CIS. Desde entonces, el Centro de Investigaciones Sociológicas ha perdido toda credibilidad. Nodoyuna, villano de ficción y apodo bis de quien cocina a la carta encuestas infames para agradar al maniquí de La Moncloa, su dueño, no tiene otra misión que confundir a la gente con falsos augurios. Ya va siendo hora de que destituyan y juzguen al mangante.

Las prácticas de Sánchez han convertido el PSOE en un burdel. Mil mentiras, nula inteligencia, mala fe y otras veleidades propias de un tirano, definen dos patologías: la perversión y el desmedido amor a sí mismo, dejando claro que los ególatras son, además de inútiles, gafes. Dicho directamente, lo que es bueno para Sánchez, es malo para España. El presidente Frankenstein alcanzó el poder tras haber comprado con dinero de nuestras arcas a las tribus proetarras, independentistas y comunistas. Sin la UE, que obliga a respetar a los jueces y a volver al Estado de Derecho, también tendríamos hipotecado nuestro futuro.

De ganar Ayuso las elecciones del 4-M, lo que es más que probable, Iglesias saldrá de la política por la puerta de atrás y Sánchez verá cerca su fin. Las damas bravas se ríen de los gallos de porcelana, pues no valen ni para cacarear.

Neolengua inclusiva en la azotea
Marcel Gascón Barberá. Libertad Digital 24 Abril 2021

La extrema izquierda se ha refugiado en las azoteas. La voz del pueblo traicionado no llega a las alturas.

Pisar esas calles sobre las que la izquierda tiene declarado un monopolio (els carrers seran sempre nostres) se ha convertido en una misión particularmente ingrata para Unidas Podemos y Más Madrid. Durante esta (pre)campaña madrileña, sus escasas excursiones desde las zonas ricas en las que viven a los barrios populares por los que hablan se han saldado con sonoros fracasos.

Mientras Vox llena de sincero entusiasmo las plazas del sur obrero de la Comunidad y los trabajadores hacen llorar de emoción a Ayuso con sus vítores, Iglesias y Errejón apenas son capaces de congregar a una decena de militantes cuando bajan a saludar a los pobres.

Ante el colapso de su capacidad de movilización, y ante el miedo a que les abucheen por su responsabilidad en la debacle económica que ya sufre España, la extrema izquierda se ha refugiado en las azoteas. La voz del pueblo traicionado no llega a las alturas, y el paisaje de tejados con sus chimeneas y sus antenas es el fondo más obrero con el que pueden posar sin exponerse al escarnio.

Precisamente desde una azotea, aunque en este caso bastante pija, nuestra ministra de Igualdad nos reveló con toda su crudeza la monstruosidad estética de eso que llaman “lenguaje exclusivo”. En una diatriba contra el régimen de terror al que las minorías sociales estarían sometidas en el Madrid de ultraderecha de Ayuso, la princesa roja de Galapagar se refirió a lo que las personas normales llamaríamos “hijos” y “niños” como “hijo, hija, hije” y “niño, niña, niñe”.

Este ejemplo de neolengua (que incluye, con el hije, un reconocimiento del no binarismo) ha sido justamente ridiculizado en las redes sociales. Algunos en la derecha ven en el recurso a este tipo de artificios una cortina de humo para tapar las carencias programáticas de la izquierda y desviar la atención del fracaso de gestión de su Gobierno. Pero, más que una estratagema o una anécdota, el lenguaje inclusivo es un método perfectamente estudiado de ingeniería social que ya tiene repercusiones sobre nuestras vidas.

Evitar que nos acaben obligando también a esto es otra razón para ir a votar contra la izquierda, en Madrid y en todas las elecciones que vengan.

El lenguaje se ha construido durante siglos mediante un proceso de sedimentación que recoge las necesidades e inclinaciones naturales de cada pueblo a lo largo de su historia. La distorsión de este proceso a través de las imposiciones ideológicas de una élite de ingenieros sociales es parte de un intento más amplio de desacreditar todos nuestros referentes y tradiciones, de arrasar con los fundamentos en que se asienta nuestra convivencia y modo de vida. El objetivo no es otro que allanar el camino para avanzar en el proceso de transformación política y social que abanderan movimientos como el sanchismo y Podemos.

Esta perversión del lenguaje tiene, además, efectos perniciosos sobre el arte, el aprendizaje y la comunicación a todos los niveles, como advirtieron los sesenta diputados franceses que prohibieron su uso en documentos oficiales, y como también ha denunciado en España Vox. Imagínense, por ejemplo, una literatura o un periodismo en que los autores estuvieran obligados, bajo amenaza de exclusión de la profesión, a incluir el femenino cada vez que utilicen un sustantivo referido a una persona. Sería, efectivamente, comprometer cualquier posibilidad de belleza en la escritura. En el caso del periodismo, se cargaría el ritmo, la claridad y la economía del lenguaje que requiere el oficio.

Casi al mismo tiempo que Irene Montero decía “niños, niñas y niñes” en esa azotea descubríamos por Twitter que algunos libros de texto ya están escritos de esa manera y hablan de “visigodos y visigodas”, “conversos y conversas” y “musulmanes y musulmanas” para enseñar la historia de España. (Si no se habla, por ejemplo, de “visigodes” no es porque no hubiera personas no binarias en los tiempos de Alarico. Simplemente, las feministas del PSOE que mandan en la educación se oponen a la teoría queer de la que emana el concepto del no binarismo).

Con esto quiero decir que la tiranía de ese atentado contra la estética y el pragmatismo que supone el lenguaje inclusivo ya es una realidad bien establecida en algunas actividades y sectores sociales. La mayor parte de nuestros medios ya escriben sobre los casos de violencia que tienen como víctima a una mujer como si Irene Montero fuera la redactora jefa. Viendo el éxito que ha tenido en los medios el concepto de violencia de género (ahora ya, directamente, violencia machista), es perfectamente razonable pensar que, en una u otra forma, pronto empezará a aplicarse el lenguaje inclusivo también en el periodismo. Esto sería otro duro golpe para esta profesión tan desmejorada por los corsés ideológicos.

Evitar que nos acaben obligando también a esto es otra razón para ir a votar contra la izquierda, en Madrid y en todas las elecciones que vengan.

El dinero, la otra cuenta pendiente del separatismo
Editorial ABC 24 Abril 2021

La acción penal contra los líderes separatistas del 1-O tuvo su curso legal con la investigación y la sentencia del Tribunal Supremo, y ahora con el inicio de la revisión de sus recursos por el Constitucional. Pero aún queda pendiente de resolver una acción contable derivada del uso de dinero público que hicieron una treintena de antiguos altos cargos de la Generalitat a través de las llamadas ‘embajadas’ catalanas y del organismo Diplocat. Por eso, el Tribunal de Cuentas ha citado el próximo mes de junio a Mas, Puigdemont, Junqueras y tres decenas más de dirigentes separatistas, para reclamarles el dinero empleado de modo ilícito en promover el proceso secesionista en el extranjero. Ya en su día el Tribunal de Cuentas condenó a Mas al pago de 4,1 millones por la organización de una consulta ilegal. Más allá de los tipos penales, la responsabilidad contable también es relevante, sobre todo si se ha usado el dinero de los españoles para cometer una maniobra golpista contra España.

Un mensaje tramposo
Eduardo Goligorsky. Libertad Digital 24 Abril 2021

Los ciudadanos constitucionalistas libres e iguales estamos vacunados contra las lecciones insidiosas de los catedráticos y maestros ciruela embaucadores.

El filósofo, catedrático y exégeta del nacionalismo catalán Norbert Bilbeny ha subido al púlpito para catequizar a los descarriados que no comulgan con los dogmas arcaicos de su secta. Y les endilga un mensaje plagado de falacias autocomplacientes que titula “A un joven de extrema derecha” (LV, 14/4). En él desgrana, con lenguaje paternalista, un puñado de consejos y recriminaciones que, como veremos, no son aplicables a los destinatarios de la epístola –los jóvenes derechistas de Vox– sino, mal que le pese al adoctrinador, a los precoces abanderados de los mitos rancios del supremacismo catalán, que algunos juzgan milenarios y otros se conforman con situar en el tergiversado 1714. Una legión retrógrada que, para más inri, ahora se ha amancebado con comunistas, antisistemas y despojos del terrorismo etarra.

Cebar el anzuelo
Bilbeny empieza halagando a su catecúmeno ficticio para cebar el anzuelo: “Tienes tu opinión y aceptas las reglas para expresarlas y el marco parlamentario”. Lo cual, por cierto, es válido para el joven demócrata votante de Vox, al que está dirigido el sermón proselitista, y no lo es para los hooligans independentistas que le arrojan botellas y adoquines. La trampa burda del mensaje viene a continuación:

Pero estás caminando sobre el alambre, porque con tus ideas y actitudes puedes acabar situándote fuera de juego en un ambiente donde algunos se aprovecharán de ti por tu juventud y buena fe y te harán decir y hacer cosas que te alejarán de tu familia, compañeros, de la mayoría de la gente. No te pongas en una causa que ni es la tuya ni es la que se espera de una inteligencia y de unos ideales jóvenes. (…) Ponte en causas de futuro, ilusionantes, transformadoras, no en repetir viejos tópicos, fuera de época, que solo son el pretexto de unos mayores para hacerse notar, tener una parcela de poder y tomarse la revancha contra los fantasmas del pasado.

El resultado está a la vista
Es imposible retratar con mayor precisión el cambio que se opera en la personalidad del joven catalán cuando le lavan el cerebro los capitostes del régimen secesionista. Y le inculcan el odio a España, a la Constitución del 78 y a la Monarquía parlamentaria. Son estos mayores renegados de su identidad española quienes se aprovechan de su juventud y su buena fe y le hacen decir y hacer cosas que lo alejan de su familia y de sus compañeros y de la mayoría de la gente. Lo enrolan en una causa fratricida que no es la suya y que en condiciones normales ofendería su inteligencia. Y ni hablar de los viejos tópicos amañados que le hacen repetir para comprometerlo en las riñas barriobajeras entabladas entre junqueristas y puigdemontistas por el control del poder y, sobre todo, del presupuesto, exhumando los fantasmas del pasado con frenesí guerracivilista.

El resultado está a la vista. No son los jóvenes de Vox que Bilbeny y sus adláteres pretenden domesticar los que agreden a los estudiantes de Sociedad Civil Catalana en los campus universitarios y destruyen sus quioscos y queman las banderas españolas y hostigan a los profesores con fama de constitucionalistas. Los depredadores son los cachorros de la muy influyente CUP anticapitalista y los matones del Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC), así bautizados con reminiscencias irredentistas del Anschluss que los alemanes nazis pergeñaron para anexarse Austria y todas las poblaciones de habla germana. El SEPC actúa amparado por la tolerancia o complicidad de los rectores de las universidades públicas, que a su vez firman en tropel manifiestos conjuntos bajo la tutela del Òmnium insurgente, reclamando la amnistía de los golpistas juzgados y condenados por los tribunales españoles con todas las garantías del Estado de Derecho.

Sus delincuentes favoritos
Tampoco son los jóvenes de Vox quienes organizan Comités de Defensa de la República de genealogía castrista que, obedeciendo órdenes del sátrapa de turno, aprietan a las fuerzas de seguridad, incendian, saquean, escrachan, okupan y se manifiestan a favor de sus delincuentes favoritos: los delincuentes que están en la cárcel con condena firme, los que se han fugado al extranjero y están en busca y captura, los que gozan de una semilibertad privilegiada, los raperos apologistas de otros delincuentes… y también los que recuperan prematuramente la libertad sin haberse arrepentido explícitamente de sus delitos de sangre. ¿Felicitaría el profesor Bilbeny al joven de Vox si abjurara de sus actuales convicciones y se sumara a esta horda de neandertales?

Curiosamente, Bilbeny cierra su artículo con una exhortación que podría resultar útil para redimir a aquellos voluntarios de la cruzada hispanófoba que conservaran un ápice de racionalidad, si es que existen:

Sé radical, pero no juegues al extremismo que algunos te hacen jugar. Ser radical es comprometerse con la verdad y la honestidad, ser uno mismo y pensar por uno mismo. En el extremismo no encontrarás nada de esto. Let it be.

Estamos vacunados
Los que necesitan el curso intensivo de reeducación para reinsertarse en la sociedad civilizada son los esbirros de la extrema izquierda y de sus nuevos apéndices chauvinistas y racistas. Los ciudadanos constitucionalistas libres e iguales, cualquiera sea nuestro credo político, estamos vacunados, en cambio, contra las lecciones insidiosas de los catedráticos y maestros ciruela embaucadores. Lo tenemos claro: comunismo o libertad, barbarie o civilización.

PS: Mis discrepancias con Vox, que giran casi exclusivamente en torno a su orientación confesional, no me impiden valorar su conducta insobornable y considerarlo un aliado indispensable en la defensa de la unidad de España y en la preservación de sus instituciones democráticas. Tendremos tiempo para confrontar respetuosamente nuestras diferencias, como ciudadanos razonables, cuando hayamos vencido al Leviatán totalitario que nos hunde premeditadamente en el caos. La regeneración empieza el 4 de mayo en Madrid. ¡Fuerza, Ayuso!

Periodismo y activismo
EDITORIAL. https://gaceta.es  24 Abril 2021

Hace falta ser una activista de la izquierda y no una periodista para calificar de ‘demócrata’ a quien se pasea por las herriko tabernas, se abraza con etarras, califica a los opositores venezolanos a un régimen tiránico como ‘terroristas’, se emociona en redes sociales cuando patean a la Policía, incita y no condena la violencia real y visible contra un partido y sus simpatizantes, convoca ‘alertas antifascistas’ cuando los resultados electorales le dan la espalda; a quien, en resumen, se define a sí mismo como un comunista.

Hace falta ser una activista de la izquierda y no una periodista para entristecerse por la espantá de un candidato comunista que inventa el escrache universitario contra demócratas de verdad como Rosa Díez, y que abusa de la liberalidad del sistema democrático español que consiente la presencia en los escaños, en las instituciones y en los medios rescatados y subvencionados de representantes de una ideología criminal que ha sido el mayor enemigo de la democracia y del progreso de las naciones desde hace más de cien años.

Hace falta ser una activista de la izquierda y no una periodista para derramar lágrimas socialdemócratas con la sobreactuación electoralista de un candidato comunista que también es exvicepresidente y mando único de las residencias de ancianos de un Gobierno opaco que se niega a que se investigue su presunta responsabilidad criminal en la gestión de la pandemia de coronavirus , e implorarle como ‘demócrata’ que se quede para contestar «a las provocaciones de la ultraderecha».

Hace falta ser una activista del supremacismo cultural de la izquierda y no una periodista para negar el último turno de palabra a la única mujer que en el debate se ha atrevido a plantarle cara a Pablo Iglesias en nombre de millones de españoles, jactándose en un teatrillo pueril de que “los demócratas somos mucho más que ellos”.

Hace falta ser activista de la izquierda subvencionada y no una periodista para no afear a los candidatos de la izquierda que aceptaran con sumisión electoralista la consigna de sus partidos de abandonar el debate que ninguno había abandonado motu proprio.

Hace falta ser una activista de la izquierda del establishment, de la cadena SER que avergonzó a la democracia española en aquella indignidad mediática de los días previos al 14 de marzo de 2004, para jactarse de ser una periodista demócrata, la misma que pasa por encima de la Justicia para sentenciar lo que es, y lo que no es, un delito de odio.

Hace falta un poquito de vergüenza, Barceló.
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