AGLI Recortes de Prensa   Domingo 25  Abril  2021

Dos estilos de vida, dos modelos de sociedad
Jesús Cacho. vozpopuli.es 25 Abril 2021

Esto se parece cada día más a un régimen chavista que a una democracia europea. De sobresalto en sobresalto, la ciudadanía recibió el viernes la bofetada de una ley publicada en el BOE en cuyo preámbulo se acusa al PP de “desmantelar las libertades”. Convertir al BOE en el Granma, el Pravda o el Mundo Obrero. Un periódico de partido. En efecto, aprovechando el preámbulo de la Ley Orgánica que modifica el artículo 315.3 del Código Penal para suprimir el delito de coacciones de los piquetes en las huelgas, el Gobierno arremete con total desparpajo contra el primer partido de la oposición acusándolo de haber llevado a cabo, a partir de 2011 y mientras gobernó, “un proceso constante y sistemático de desmantelamiento de las libertades y especialmente de aquellas que afectan a la manifestación pública del desacuerdo con las políticas económicas del Gobierno”. El mundo de la abogacía y la judicatura todavía no ha salido de su asombro. “Hemos visto mucho con este Gobierno, pero nunca nada como esto”.

La exposición de motivos del texto legal incluye otras duras descalificaciones contra la reforma laboral aprobada en su día por el Gobierno Rajoy, al asegurar que “prácticamente excluyó la negociación colectiva de los trabajadores y devaluó o directamente eliminó otros muchos de sus derechos” (…) “No pareció suficiente y por ello se reforzaron, con ataques directos, todas las medidas que exteriorizaron el conflicto, utilizando la legislación en vigor, como la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo (…) y trabajando, en el medio plazo, para desplegar un entramado de leyes que asfixian la capacidad de reacción, protesta o resistencia de la ciudadanía y de las organizaciones sindicales, hacia las políticas del Gobierno”. Un texto propio de un régimen con vocación totalitaria, dispuesto a utilizar las instituciones para demonizar a la oposición, con el objetivo puesto en hacer desaparecer toda voz discrepante. Una evidencia del grado de postración al que ha llegado nuestra democracia, y una alerta sobre los riegos a que nos enfrentamos si no somos capaces de sacar cuanto antes del poder a la banda que nos gobierna, con su jefe a la cabeza.

Y todo ello con el bochorno añadido de la firma del rey de España, Felipe VI, sancionando una Ley Orgánica que deroga el delito de coacciones en el ámbito de la huelga, de modo que los temidos piquetes que amenazan a los trabajadores que pretenden acudir a su puesto de trabajo en un día de huelga podrán a partir de ahora hacer de su capa un sayo y actuar con total impunidad. Pedro Sánchez lleva al BOE su pretendida polarización de los españoles en dos bloques enfrentados, y fuerza al rey, que lo es de todos, a poner su firma en un texto legal que obliga a todos sin distinción alguna. Tal es la dimensión de la aberración cometida. Es verdad que el artículo 91 de la Constitución compele al monarca a sancionar, sin posibilidad de veto, cualquier norma que, procedente de las Cortes Generales, le sea sometida a firma, pero también lo es que hay otros cauces para evitar que su neutralidad quede dañada por operaciones de este porte. ¿No hay nadie en Zarzuela que le advierta de que, por constreñido que sea su papel constitucional, hay cosas que no puede firmar? ¿Nadie que le diga, Señor, tiene usted que llamar al presidente y decirle que un texto perfectamente posible en la antigua RDA no se puede pasar a la firma del Jefe del Estado de un país democrático?

De modo que los piquetes ya pueden volver a cerrar locales y coaccionar a los trabajadores que se nieguen a secundar una huelga. Bonita forma de estimular la creación de empresas. Perfecta base legal para promover la creación de empleo. Alejandra Olcese publicaba aquí esta semana una noticia según la cual “los inspectores de Trabajo multarán a las empresas que no controlen el riesgo de estrés, ansiedad o malestar psicológico de sus trabajadores”, una aberración más a añadir a la interminable lista de gravámenes, y no solo fiscales, que soporta cualquier actividad, por no hablar de la reciente obligación que tienen las empresas de confeccionar una “auditoría salarial” para demostrar que pagan lo mismo a hombres y mujeres. Intervencionismo atroz de quien no cree en la libre empresa, que obliga a los gestores a un extenuante esfuerzo burocrático, con su correspondiente coste, al margen del que normalmente exige el negocio. Todos son, pues, “facilidades” para contratar. Nada extraordinario, ciertamente, en un Gobierno de izquierda radical al que en realidad la creación de empleo le importa un rábano porque lo suyo es el paro y la miseria del país; lo suyo es acabar con las clases medias a base de freírles a impuestos para, desde ese paisaje de tierra quemada, hacer realidad su paraíso socialista. No puede acabar con la pobreza quien, en realidad, vive de ella.

Todo lo relatado ha ocurrido la misma semana en que hemos sabido que el Gobierno Sánchez y su comunista ministra de Trabajo parecen dispuestos a seguir riéndose de la Comisión Europea con una reforma laboral que hacen mangas y capirotes de las instrucciones de Bruselas, y que, comme il faut tratándose de una señora tan estrechamente ligada a CCOO toda su vida, pretende llevar a cabo la reforma regresiva con la que siempre han soñado, lo cual, como es obvio, solo servirá para cronificar las miserables cifras de paro que sufre el país. ¿Se saldrá con la suya esta gentecita? ¿Logrará engañar de nuevo a Bruselas? El miércoles, mientras Yolanda Díaz lucía palmito reuniéndose allí con el vicepresidente económico, Valdis Dombrovskis, llegaba a la mesa de derogación de la reforma laboral una última propuesta del Ejecutivo que, lejos de la flexibilidad que reclama la CE, persevera en otorgar un mayor poder de negociación a los convenios sectoriales a costa de los de empresa y en limitar el poder de los empresarios para recortar sueldos de sus plantillas, amén de recuperar la ultraactividad de los convenios, Una de los grandes cambios que incluyó la reforma laboral de Rajoy en 2012. Todo el poder para los sindicatos.

Un Gobierno enemigo de la libre iniciativa y unos ministros que jamás han pagado una nómina, capaces, sin embargo, de protagonizar el escandaloso silencio con el que han acogido la orgía de despidos que esta semana ha anunciado la gran banca española, que ellos le tienen mucho respeto a la banca, mucha afición al dinero. Nada menos que 8.300 empleados pondrá en la calle la nueva CaixaBank, cifra a la que hay que sumar los 3.800 que el BBVA despedirá de acuerdo con el ERE conocido el jueves, las casi 3.600 bajas que en enero anunció el Santander y las 1.800 del Sabadell. Con ser todas cifras mayúsculas, lo de CaixaBank tiene una miga especial por la sencilla razón de que la fusión CaixaBank-Bankia tuvo como padrino al Gobierno Sánchez, accionista de control de Bankia, y que el Gobierno Sánchez se sienta en el consejo de administración de la entidad resultante. Y bien, señores del Gobierno, no había otra forma más suave, menos brutal, de acometer el obligado recorte de plantilla? ¿Es esa toda la estrategia de futuro que se le ocurre al señor Goirigolzarri? ¿Esa, toda la ambición de crecimiento que atesora?

Resuena por eso atronador el silencio de un Gobierno sedicentemente de izquierda radical que, escondido ante el impacto social de esta escabechina, no ha dicho esta boca es mía. Bueno, sí, ha tirado del cinismo marca de la casa en la izquierda a la hora de criticar con la boca pequeña los sueldos de los ejecutivos bancarios, inaceptables desde todo punto de vista en la situación de depresión por la que atraviesa un sector maduro como este, víctima de la revolución tecnológica, la aparición de nuevos intermediarios y la tesitura de tipos de interés. Campeona mundial de hipocresía ha resultado ser la ministra de Economía, esa eterna esperanza llamada Nadia Calviño, quien ha criticado los despidos y ha pedido al Banco de España que vigile los sueldos de los altos ejecutivos bancarios. Y ahí ha estado bien Pablo Casado, cuando ha criticado el cinismo de un Gobierno que conocía de sobra la escabechina laboral que preparaba CaixaBank, porque se sienta en el consejo de la entidad, y no ha dicho ni mu.

Este es el camino de perdición por el que transita este país víctima de un Gobierno en minoría al que sostiene lo peor de cada casa en la bancada de la izquierda radical. No hay posibilidad de progreso bajo la dirección de una gente incapaz de hacer realidad otra cosa que no sea el reparto de la miseria que generan sus políticas liberticidas y contrarias al emprendimiento. No habrá forma de aprovechar la lluvia de millones que el sátrapa espera recibir de Bruselas para blindar su poder sobre la base de una sociedad cautiva y desarmada y el apoyo de un nuevo ramillete de millonarios crecidos al calor de una corrupción a lo grande. La contaminación ha llegado hasta el BOE. Y el desprecio por las instituciones, hasta la figura del Rey. Sánchez es el enemigo de la felicidad y la prosperidad de los españoles, el gran riesgo para su convivencia en paz. El resto de la banda, con Pablo Iglesias a la cabeza, es apenas la mano de obra especializada que el sátrapa necesita para acabar su labor de demolición.

“La derecha madrileña es la misma de siempre, la que dice que hace 80 años se vivía mejor, la que hace una semana en el Congreso justificó el golpe de Estado del 36, ¿os imagináis esa derecha en el Gobierno? Pues esa derecha ya está en el Gobierno con su representante que es Ayuso. Así que el 4 de mayo, a echarla”, mitin, ayer, de Adriana Lastra, uno de los lastres del PSOE. “Quiero transmitir a los jóvenes la cultura del esfuerzo y de la libertad, y decirles que lo que más cuesta en la vida es lo que más se valora. Por eso hay que salir todos los días a pelear, a trabajar, a estudiar, a conquistar y a vivir como vosotros consideréis, con responsabilidad. Quiero también trasladaros la cultura del sacrificio, la pelea y esa maravillosa palabra llamada voluntad. Porque con voluntad todo se consigue en la vida. Pelead por vuestros sueños. Escapad de los discursos del todo gratis. Sed libres”. Mitin, también ayer, de Isabel Díaz Ayuso. Dos estilos de vida. Dos modelos de sociedad. Socialismo o libertad.

De las tres capas de calzoncillos a las balas de kétchup: la SER y la Izquierda se empeñan en que los españoles no puedan votar en paz
Federico Jiménez Losantos. Libertad Digital 25 Abril 2021

Hace diecisiete años que la Izquierda política no permite que los españoles podamos votar en paz. Desde el 11M de 2004, el PSOE y sus aliados, cuya lista siempre incluye a la ETA, siempre monta una campaña de agitación a través de la SER culpando a la Derecha en general y a algún partido en particular, el que sea, de toda clase de crímenes y provocaciones. Está grabada la captura fuera de micrófono de Iñaki Gabilondo y Zapatero en 2008 diciendo que deben "tensionar" la campaña para animar al voto de la Izquierda. "Nos conviene", dice el hoy sicario de Maduro. "Os conviene muchísimo", asiente el hermano del candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid. Nada ha cambiado. Sólo los personajes del montaje siniestro.

De Iñaki Gabilondo a Ángels Barceló
Esta vez no han hecho falta doscientos muertos y cercar la sede del PP en la jornada de reflexión. Pero Pablo Iglesias, que se jacta de idear la estrategia de Rubalcaba y Cebrián, García Ferreras e Iñaki Gabilondo, para cercar las sedes del PP en la jornada de reflexión, y culpar a su Gobierno de una masacre cuyos autores intelectuales y materiales impidieron investigar después y juzgar como es debido, va tan mal en las encuestas que intentó una cabriola de las que suelen descarrilar, aunque al principio puedan colar.

El marqués se presentó en un debate de la SER, conducido por una devotísima Ángels Barceló, que lo trató como Carlota Corredera a Rociíto, hasta tomándolo de la manita, como la víctima de unas cartas con balas que habrían recibido los tres mejores amigos de la ETA: Marlaska, la directora general de la Guardia Civil y él. Todo sarcasmo tiene justificación: ¿se las mandó Otegi, de las que dejó sin disparar? ¿Se le escaparon a la pequeña apisonadora que trituró tres montones de chatarra para vender por enésima vez el abandono del crimen por los de Otegi, socio de Iglesias y Sánchez? ¿O simplemente es un montaje grosero, porque ya no lo han organizado las cloacas de antaño, hogaño en la Fiscalía General del Estado o en la cárcel?

El vuelo corto del montaje
Además, culpó a Vox, a cuyos actos electorales Podemos y el PSOE animan a atacar, de esa supuesta correspondencia bélica. Y como Rocío Monasterio dijo que condenaba la violencia pero que del Gobierno del PSOE y de Podemos no se cree nada, se puso digno y dijo que se negaba a "blanquear a la ultraderecha" y que se iba. Así habló Pablotustra y se levantó, mientras la pistolera de Errejón, sentando cátedra de necia, porque era la más perjudicada por el numerito, llamaba "aberración" a Monasterio, la plañidera de la SER no lo tenía en cuenta y agarraba la mano de Iglesias, como si fuera el factor legitimador del debate electoral. Por supuesto, se fue, que a eso había venido. Y al poco recibieron órdenes de irse también Gabilondo y García, que habían dicho que se quedaban por la democracia y tal. Tremenda agresión la de Vox, feroz ataque fascista. ¡Oh, ah, ay, huy!

El montaje coló al principio en los medios cuyos periodistas están siempre dispuestos a que les cuelen cualquier gol desde la izquierda. Les hubiera bastado comprobar que Correos no entregaría una carta con balas a un destinatario, sino a la policía, que luego habla con el receptor. Iglesias no pudo recibir esa carta por correo, como las que de verdad han recibido los enemigos de la ETA y del terrorismo catalán desde hace años. Y menos aún, junto a Marlaska y Gámez, que no se presentan a las elecciones de Madrid. Era todo tan apresurado y chapucero que sólo los más vetustos izquierdistas que salen de casa con la consigna puesta, podían creérselo.

Pero las trolas de la Izquierda sólo funcionan si la Derecha las toma por verdades. Y esta vez no ha sido así. Vox respaldó a Monasterio e hizo después una jugada perfecta: presentarse como acusación en las famosas cartas de las balas de algodón o de kétchup, como decía Echenique que era la sangre de una simpatizante de Vox apedreada por la escoria. Así asegura que se investigue la pantomima del buitre moñudo y que Marlaska no se lo impute a Abascal. El PP se echó a temblar al principio, bajo la teoría de que la Derecha sólo gana si no se moviliza la Izquierda, algo totalmente falso en Madrid. Pero Ayuso no picó, y en lugar de atacar a Vox recordó que las balas y las pistolas son cosa de la ETA, la socia de Sánchez y de Iglesias.

El último regalo de Ferreras
Y ahí se acabó el montaje. Con un regalo inesperado: Ferreras, el de las tres capas de calzoncillos, se apresuró a cancelar el debate de la Sexta por la incomparecencia de los partidos o la entrada de Franco en Madrid, no sé. Pero al que perjudica esa cancelación es a Más Madrid, beneficiario del descrédito de Iglesias y el naufragio de Gabilondo. Vox se reafirma. El PP no se ve amenazado. Y la costumbre de la SER y la Izquierda de no dejarnos votar en paz ya no funciona como hace diecisiete años. Tendrán que inventar otro apocalipsis de bolsillo o por correo y hay poco tiempo. Villarejo, desde la cárcel, dirá que, con aficionados, estas cosas salen fatal.

Oficina de chapuzas normativas
Editorial ABC 25 Abril 2021

Las advertencias hechas al Gobierno por su propia Oficina de Calidad Normativa, una subsecretaría dependiente de la vicepresidenta Carmen Calvo, y cuya finalidad es velar por que las normas estén correctamente redactadas y no generen confusión e inseguridad jurídica, cayeron en saco roto a la hora de que Moncloa aprobase su decreto de ayudas europeas por valor de 140.000 millones. El decreto, a decir de esa Oficina, es una auténtica chapuza repleta de contradicciones legislativas, discordancias jurídicas y errores ortográficos. La Oficina avisó convenientemente en tiempo y forma a la vicepresidencia del Ejecutivo del cúmulo de errores y de la confusión que el texto iba a generar, y sin embargo Calvo hizo caso omiso, y se aprobó finalmente con numerosos errores sin corregir.

En este caso, las cuestiones de fondo son esenciales porque en el futuro generarán una preocupante falta de claridad en su interpretación. No es de recibo que el mismo texto aluda de varias maneras al mismo fondo europeo. Por ejemplo, «mecanismo para la recuperación y resiliencia», «mecanismo de recuperación y resiliencia» o «instrumento europeo de recuperación». Desde una perspectiva lingüística es un disparate carente de sentido, pero lo más grave es la confusión que puede llegar a generar. Por eso la Oficina determinó que «la identificación clara, precisa y unívoca es necesaria para mantener la seguridad jurídica». Otro despropósito legislativo se basa en que el mismo decreto establece dos ámbitos distintos de aplicación, cuando en realidad la previsión legal es que sea uno. No es lo mismo sostener que la normativa es aplicable «a cualesquiera de las entidades del sector público», como dice en el articulado, que afirmar en una disposición final que «solo es de aplicación al sector público estatal». Es incoherente y contradictorio, y podría llegar a afectar seriamente al proceso de agilización de concesión de ayudas, cuando no a conculcar directamente competencias de las comunidades autónomas. De igual modo, no queda claro si será una «comisión» de La Moncloa quien decidirá exclusivamente el uso y destino de las ayudas, o si lo hará un «comité técnico», que es realmente a quien el decreto faculta para ello. Y no se determina tampoco con claridad si esa comisión y/o comité se crean para aprobar «orientaciones» o para «aprobar directamente las referidas ayudas». La Oficina exigió por razones obvias una redacción «inequívoca» al respecto, y nada se modificó. Al margen quedan errores ortográficos absurdos e impropios de un mínimo aseo técnico-legislativo.

Estas carencias podrían resultar anecdóticas si no fuera porque lo que está en juego es la gestión, reparto y adjudicación de 140.000 millones de euros en seis años. Ya advirtió muy recientemente el Consejo de Estado de las muchas carencias de ese decreto, y el Gobierno trató de ocultar ese informe para eludir el escándalo. Ahora, la chapuza ha sido detectada desde el mismo seno del Gobierno. En el fondo, este desprecio por la técnica y el rigor legislativo demuestra que a Sánchez solo le importa tener un control absoluto sobre el dinero. Lo demás es secundario. Lo advirtió la oposición: el objetivo es convertir La Moncloa en un núcleo de poder sin control ni fiscalización posible de sus decisiones, para otorgar adjudicaciones a dedo a quien Sánchez decida y cuando decida. Es lógica la indignación de las comunidades y de los ayuntamientos, muchos de ellos del PSOE. Sánchez cree que ese dinero es un rescate a su proyecto ideológico para España y no una ayuda esencial para sacarnos de una recesión agónica.

Yo recibo amenazas todas las semanas, Pablito
EDUARDO INDA okdiario 25 Abril 2021

Pablo Iglesias, que es un tramposo profesional, ha conseguido cambiar el ritmo de la campaña pero me temo que no logrará revertir el resultado de las elecciones generales de Madrid el 4-M. Tras su “nene, pupa”, uno más, y el “Jorge Javier, ¡Sálvame!” de Gabilondo se esconde la desesperación de una izquierda y una ultraizquierda que no sólo ven cómo no se aproximan al centroderecha y a la derecha sino que, mas al contrario, contemplan impotentes cómo la distancia se agiganta por momentos. Al punto que en estos momentos la suma de PP y Vox supera por un margen que oscila entre los 5 y los 7 escaños esa mayoría absoluta de 69 que, salvo malas artes de última hora, cambiará el ciclo político en España.

Claro que condenamos las cartas recibidas por Iglesias, Marlaska y la directora de la Guardia Civil. Mil y diez mil veces, las que sea menester. No seré yo quien siembre de dudas el relato. Ni mucho menos. Mientras no se demuestre lo contrario, el sobre con las balas es una realidad. No creo, ni mucho menos, que sea un remedo de esos intentos de magnicidio frustrados que se inventan cuando vienen mal dadas su jefe Maduro o sus idolatrados Castro en Cuba. Además, ni un servidor ni OKDIARIO somos como él, ni como Echenique y demás basura de la cúpula podemita, que tildaron de “ketchup” la sangre que manaba de la frente de la diputada de Vox Rocío de Meer en el enésimo ataque a la formación verde en el País Vasco.

Lo que sí voy a denunciar hasta la extenuación es el show que se ha montado el pájaro y que nos intentan colar esa absolutísima mayoría de medios podemitas. Sería conveniente recordar que los cargos públicos con cierta relevancia reciben todas las semanas amenazas de muerte en toda suerte de formatos. ¿Cuántos “Abascal, te vamos a pegar un tiro en la nunca” o cuántos carteles con el rostro del presidente de Vox y la leyenda “un buen facha es el facha muerto” han aparecido en las paredes de nuestro país en los tres años que han transcurrido desde que el partido de derechas salió del cascarón? ¿Cuántas cartas con advertencias criminales han llegado a la centralita de la sede central de Vox en la calle Bambú? ¿Cien, 200, 1.000, 2.000? Ni idea, pero muchísimas. Y jamás he visto al de Amurrio ir de víctima por la vida. Rol que tampoco desempeñó cuando era el más joven concejal del PP del País Vasco y le amenazaban de muerte día sí, día también, o cuando quemaban el negocio de su madre, Moda Abascal, al más puro estilo nazi. Tampoco les voy a decir ni a contar el ambientazo que padecimos Pablo Casado y yo hace dos años en Alsasua, donde lo más bonito que nos deseaban los amigos de Risto Mejide es que nos pirásemos del pueblo.

Estoy convencido de que Rajoy, Sánchez y todos los presidentes de la democracia han sido amenazados por tierra, mar y aire. Bueno, muchísimo más que convencido, lo sé. Primero fue ETA pero antes, durante y después también han recibido toda suerte de amedrentamientos por carta, por teléfono o de viva voz todos los presidentes. Cada uno de los inquilinos del Palacio de La Moncloa han sido objetivo de perturbados o psicópatas. Sin excepción. Sea como fuere, los expertos de la Policía y la Guardia Civil subrayan que el peligro real no proviene normalmente de los autores de este tipo de anónimos: “El que quiere hacer algo, lo hace, no avisa”. Oswald no avisó que iba a matar a Kennedy, Mark David Chapman tampoco que iba a pegar cinco tiros a John Lennon y el turco Ali Agca jamás de los jamases fue propagando a los cuatro vientos su intención de atentar contra Juan Pablo II.

Tampoco pongo en tela de juicio las intenciones del francotirador Manuel Murillo, un catalán experto en armas al que le aprehendieron varios rifles con mira telescópica y un plan para consumar un magnicidio en la persona de Pedro Sánchez. Operación que se produjo en noviembre de 2018, menos de un mes antes de las elecciones autonómicas andaluzas que supusieron el fin a 38 años de autocracia socialista en la región. ¿Alguien piensa que es factible atentar contra un presidente del Gobierno que, entre el primer círculo de escoltas de Moncloa y la protección de Policía y/o Guardia Civil y la municipal de turno, acude a actos públicos acompañado de no menos de 75 personas convenientemente armadas? Cosa bien distinta es Al Qaeda, el ISIS y sus células durmientes en Europa o en su tiempo los terroristas etarras comandados por ese socio de Iglesias y Sánchez que es Arnaldo Otegi. Eso sí que son palabras mayores.

Lo mismo se puede colegir del Rey y su entorno. Don Felipe, Doña Letizia, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía cuentan con 750 efectivos asignados a su protección. Las posibilidades de atentar contra ellos son infinitesimales. No digo que nulas porque siempre hay margen de error pero casi. Por cierto: ni el monarca ni su Casa han empleado demagógicamente las miles de amenazas llegadas al Palacio de La Zarzuela en los últimos 50 años ni el intento de regicidio de 1995 en Porto Pi (Mallorca).

Las posibilidades de que Pablo Iglesias, Irena Montera y sus hijos sean víctimas de un atentado son igualmente mínimas, próximas a cero. ¿Saben por qué? Pues por una elemental razón que para captarla no hace falta haber pasado por Harvard ni poseer el coeficiente intelectual de un Premio Nobel: tienen asignados 26 escoltas para su seguridad, tanto estática —los que están a las puertas del casoplón ateridos de frío— como dinámica, los que les acompañan a todas partes. Sin contar el personal de seguridad privada contratado por el partido para vigilar la dacha de 1,2 millones comprada por 675.000 euros o los amiguetes matones que van siempre con ellos, como ese Pirrakas que cuenta con antecedentes policiales por desórdenes públicos, presunta pertenencia a organización criminal y hasta por tentativa de homicidio.

Cualquier intimidación a un ciudadano, sea político o no, es condenable. Eso es terrorismo en potencia. Pero el peligro real del custodiadísimo Pablo Iglesias es infinitamente menor al que sufre un constitucionalista corriente y moliente en el País Vasco o Cataluña y no digamos al que padecen los candidatos de Vox en esas comunidades en las que, por obvias razones presupuestarias, carecen de seguridad. Nada que ver también con el riesgo que corren los vecinos de barrios amedrentados por capos de la droga o por menas de la vida.

Y, qué carajo, Javier Arenas también recibió un sobre con una bala dentro en 2013 y tres cuartos de lo mismo sucedió por partida doble con Rita Barberá, la segunda de ellas tres meses antes de su súbito fallecimiento. El primero no montó ningún circo, lo puso en conocimiento de la Policía y sanseacabó. La ex alcaldesa habló de ello en rueda de prensa pero porque previamente había sido noticia en todos los medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.

Y así podríamos estar hasta mañana relatando casos de amenazas a políticos. El propio Iglesias y Errejón ya recibieron cartas intimidatorias en los albores de Podemos, allá por 2014 y 2015. ¿Por qué entonces calló y ahora monta la mundial? ¿Tal vez porque hay elecciones a 10 días vista? Un servidor también puede impartir un máster en esta desagradable materia: en 2006, siendo director de El Mundo de Baleares, llegó a mi domicilio particular un sobre con una bala en su interior que abrió mi mujer. Y qué quieren que les cuente de las decenas de amenazas que me han llegado desde que fundé OKDIARIO hace cinco años y medio. No menos de una por semana. Hay de todo: por escrito, telefónicas e incluso por la calle. Situación que ha provocado que tenga que ir protegido las 24 horas. Pero ni me jacto de ello ni lo empleo maquiavélicamente.

Me llama poderosamente la atención que sean tan sensibles tras haber provocado y luego minimizado el salvaje apedreamiento a militantes de Vox en Vallecas convirtiendo a las víctimas en victimarios y después de haber acusado a los de Abascal y Monasterio de “ir a provocar” a un barrio que esta gentuza piensa que es suyo. Gentuza que se da el pico con Otegi, que jalea al violento delincuente Pablo Hasél, que considera al experto en explosivos Alfon víctima de un montaje policial, que apadrinaba al asesino chileno del hombre de los tirantes y que justifica de alguna manera el terrorismo de ETA por “el alto grado de abusos policiales” en el País Vasco. Estoy harto de primas donnas. De pavos reales. De demagogos. De embusteros.

Espero, confío y deseo que la investigación llegue hasta las últimas consecuencias. Si las amenazas son, como parece, reales el que se tiene que ir a su casa es el director de Correos, Juanma Serrano, el amiguísimo del presidente del Gobierno. ¿Cómo es posible que tres sobres con cuatro balas del tamaño de un dedo pasen desapercibidas a los escáneres del ente público? Item más: ¿cómo se puede poner en riesgo de forma tan palmaria a carteros y demás personal? De la misma manera que pasa desapercibida una docena de balas, puede acontecer lo mismo con una mucho más letal carta-bomba. Sea como fuere, una cosa está clara: la izquierda ya no sabe qué hacer para alterar el destino de una campaña que se les va por el desagüe mientras Isabel Díaz Ayuso va por libre al margen de PSOE, Más Madrid, Podemos e incluso Vox. Mientras unos ladran, con razón o sin ella, la candidata del PP cabalga. Eso es lo de que de verdad los tiene en modo pánico.

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El chavista Iglesias quiere hundir Madrid para caraquizarla
EDITORIAL. Libertad Digital 25 Abril 2021

Nunca antes el bienestar y la libertad de los madrileños peligraron tanto. De ahí que la importancia trascendental de los comicios del próximo 4 de mayo.

El chavista Pablo Iglesias ya ha desvelado el programa electoral con el que pretende hundir la economía madrileña. Como era de prever, el rendido admirador de Hugo Chávez y Nicolás Maduro apuesta por una formidable intervención pública, la regulación asfixiante, el gasto público desorbitado y una fiscalidad salvaje.

Para convertir Madrid en Caracas, el caudillo podemarra tiene que desmantelar modelo madrileño, dinámico, liberal, y aniquilar a la clase media. Desbaratar la propiedad privada. Corromper a la sociedad mediante el uso y abuso de subvenciones, subsidios y prebendas. Burocratizar y estatalizar todo lo burocratizable y estatizable.

Por supuesto, una vez en el poder, no dudará un segundo en disparar el impuesto a las herencias, en plena pandemia de los cien mil muertos, de la que es tremendamente responsable. Cada año, más de 100.000 herencias se benefician de las bonificaciones de Sucesiones. El miedo a la llegada del potentado chavista al poder autonómico ha provocado que se disparen las donaciones, la única vía de escape que tienen los contribuyentes para salvar su patrimonio de las garras de Iglesias y sus secuaces.

España es el único país de Europa que tiene en vigor el aberrante Impuesto sobre el Patrimonio, pero Madrid lo tiene bonificado al 100%, lo que supone un respiro no sólo para los grandes capitales y un polo de atracción inversora. Si el chavista Iglesias tuviera la oportunidad de aplicar su programa, serán legión quienes hagan fiscalmente las maletas para evitar el despojo.

El caudillo bolivariano dice que su subida del IRPF sólo afectará a los ricos y que estos tienen dinero suficiente para pagar la orgía de gasto que pretende instaurar en Madrid. En cambio, Isabel Díaz Ayuso ha propuesto bajar el IRPF medio punto a todos los contribuyentes, sin importar la cuantía de sus ingresos; con Iglesias en el poder, la clase media-baja se quedaría sin este beneficio. De nuevo, sin novedad en el frente: la extrema izquierda siempre atenta contra el bienestar de aquellos a los que dice defender.

Por descontado, el acaudalado capo izquierdista que abandonó Vallecas para instalarse en una selecta urbanización de Galapagar pretende machacar fiscalmente a los propietarios de viviendas vacías, poner corrosivos topes al alquiler, sabotear los desahucios y alentar la okupación. Es exactamente lo que parece, Iglesias.

Fiel al manual estafador del buen chavista, Iglesias promete cubrir las más acuciantes necesidades de los madrileños, desde las gafas hasta el dentista que a todas luces no frecuenta. Pero, claro, la exuberancia descriptiva y la exhaustividad desaparecen a la hora de desglosar el cómo y el cuándo pretende pagarlo.

En definitiva, el plan de Iglesias para convertir Madrid en Caracas pasa por subyugar a los madrileños e imposibilitarles que se hagan cargo de sus propias vidas. La extrema izquierda quiere robar a los contribuyentes lo que es suyo para después repartirlo entre los más serviles y convertir a todos en prisioneros de su sistema corruptor. Nunca antes el bienestar y la libertad de los madrileños peligraron tanto. De ahí que la importancia trascendental de los comicios del próximo 4 de mayo.

La kale borroka que defiende Iglesias maneja listados de matrículas de coches de policía secreta
Podemos ve la violencia callejera una «opción viable» para despenalizar los «delitos de opinión»
Carlos Cuesta. okdiario 25 Abril 2021

La Policía ha detectado un nuevo paso dado por los denominados ACAB. Las siglas plasman el mensaje antipolicía en inglés -«All cops are bastards- y engloban a parte privilegiada de los grupos de kale borroka que incendiaron las calles tras la detención de Pablo Hasél. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han detectado ahora en posesión de estos grupos listados con matrículas y modelos de coches utilizados de forma secreta por la Policía. El descubrimiento del que ha tenido confirmación OKDIARIO ha sido en Barcelona, pero fuentes policiales apuntan a una labor de identificación de vehículos de Policía en otras grandes ciudades de España, como Madrid. Se trata de grupos de terrorismo callejero cuyas acciones han sido justificadas de forma habitual por Podemos y en primera persona por su líder Pablo Iglesias.

Los ACAB se han convertido en participantes e integrantes de la inmensa mayoría de ataques y terrorismo callejero en España en las últimas fechas. Fuentes policiales señalan que se nutren de radicales combinados en muchas ocasiones con otras organizaciones violentas. Y que utilizan determinados sistemas de mensajería para coordinar sus acciones de ataque callejero o de elusión de la labor policial.

Justo en ese aspecto encuadra la policía el listado detectado de varias decenas de vehículos policiales: en una potencial labor de sabotaje o ataque a los coches y de vigilancia y escapada cuando los agentes utilizan estos vehículos para detener a esta kale borroka.

Los listados han sido detectados precisamente en uno de los chats de organización y coordinación empleados por los ACAB. Distintos cuerpos policiales españoles, de hecho, peinan este tipo de chats de forma habitual y oculta para detectar en ellos avisos de ataques o identificar a los cabecillas y abortar la delincuencia callejera.

El hallazgo delata varias cuestiones: “La primera, un grado de profesionalización elevado en estos grupos, lo que los convierte en más peligrosos. Y la segunda, una estructura estable que les permite desarrollar su terrorismo callejero de una forma más eficaz”, señala una fuente policial a este diario.

Estos ataques de esos grupos de terrorismo callejero en innumerables ocasiones van dirigidos contra la propia Policía, como indica el significado de su propio nombre, ACAB. Y los ataques de esos grupos de terrorismo callejeros, también en innumerables ocasiones, han sido justificados y hasta jaleados por miembros de Podemos.

Hay que recordar que la Audiencia Nacional abrió una investigación al diputado y portavoz de Podemos, Pablo Echenique, por inducir a las protestas violentas de los ultras a favor de Pablo Hasél, condenado por enaltecer el terrorismo. Un auto judicial acordó incoar diligencias previas tras la querella interpuesta por Vox contra Echenique por un presunto «delito de desórdenes públicos y otros».

En plena oleada de disturbios en Madrid y Barcelona, Echenique incendió las redes al mostrar su apoyo a «los jóvenes antifascistas» que estaban provocando las revueltas. En un tuit escrito mientras se producían los ataques, ante los que la Policía tuvo que cargar contra los grupos violentos, el portavoz de la formación de Iglesias escribió: «Todo mi apoyo a los jóvenes antifascistas que están pidiendo justicia y libertad de expresión en las calles. Ayer en Barcelona, hoy en la Puerta del Sol».

Como consecuencia de ello, el partido de Santiago Abascal presentó una querella el pasado 22 de febrero al considerar que Echenique era autor de un delito de distribución y difusión de mensajes o consignas que incitan a cometer desórdenes públicos. Esta querella se sumó a otras más interpuestas por sindicatos de Policía indignados por la actitud «deleznable» de este representante político, según manifestaron a este periódico.

Las equiparaciones de Iglesias
El propio Pablo Iglesias, cabeza de lista de Podemos para las elecciones madrileñas del próximo 4 de mayo, equiparó la violencia de los jóvenes de extrema izquierda desplegada contra Vox y los agentes de la Policía Nacional la semana pasada en Vallecas con la fuerza empleada por los antidisturbios para proteger a los políticos y disolver a los agresores. Además, acusó a las Fuerzas de Seguridad de no tratar por igual a las personas de izquierda que «a los nazis».

Iglesias lanzó su proclama en defensa de los ataques perpetrados contra Vox en el programa Las cosas claras que dirige Jesús Cintora en TVE. El periodista preguntó a Iglesias por su opinión sobre los detenidos por la Policía Nacional, todos vecinos de Vallecas y mayores de edad. Y la respuesta del candidato de Podemos fue la siguiente: «La justicia no es igual para todos. Mis felicitaciones a la gente de Vallecas, que demostró en un ejemplo de dignidad que Vallecas es un barrio tolerante, que Vallecas no acepta el fascismo, el racismo y la homofobia».

Iglesias añadió más tarde: «Cualquier persona de izquierdas que haga una cosa ilegal sabe que va a caer sobre él o sobre ella todo el peso de la ley, pero seguro que la imagen de ese agente antidisturbios que está tirando una piedra no se traduce en ninguna sanción y en ninguna detención».

Pablo Iglesias sigue sin condenar esos ataques a fecha de hoy.
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