AGLI Recortes de Prensa   Martes  27  Abril  2021

Más tontos no caben
Carmen Muñoz. diariosigloxxi 27 Abril 2021

Confieso que esta vez me ha costado trabajo sentarme a escribir sobre una estupidez, porque considero que dar pábulo a un sin sentido es intentar dar credibilidad e importancia a algo que no la tiene y a mi esas cosas me provocan como menos, ronchas, por no decir otras cosas.

Este gobierno incongruente que tenemos y desgraciadamente sufrimos es de tal incompetencia que él mismo se contradice. Entre los miembros que lo componen, diciendo cada uno lo que piensa, no se ponen de acuerdo y así tenemos a una ministra que pretende la integridad infantil, quitando los colegios específicos de educación especial, sin tener en cuenta que los niños, precisamente por ser niños, no pueden seguir el ritmo de las clases con los que no necesitan ese tipo de enseñanza, añadiéndose también el rechazo de sus compañeros y menoscabo que puedan sufrir esos niños especiales. Por otro lado, tenemos otra ministra que pretende meter en un gueto al grupo LGTBI haciéndolo pasar como indefinido. Veamos: No se debe confundir género con tendencia sexual. Nacemos siendo hombres o mujeres, hijos e hijas, niños y niñas. Hasta ahora que se sepa no nacemos de otra forma, pero viendo lo que estamos viendo quizás algún día igual nacemos como centauros, mitad y mitad.

Si la tendencia sexual tanto en hombres como en mujeres no se corresponde con el cuerpo en el que nacen y se cambian de género siendo adultos, siguen siendo hombres y mujeres en su nuevo estado, no extraterrestres como parece ser que quieren hacernos ver, diciendo la soberana estupidez de hijas, hijos, hijes. Pero a mi modo de ver, lo peor no es eso, porque si la persona que lo propone no tiene capacidad intelectual y educativa para decir otra cosa, no se le puede reprochar nada y es digna de lástima, sin embargo, sí a las personas que supuestamente la tienen y le dan pábulo, incluyo aquí a los medios de comunicación.

No es de extrañar que pensando de esta insólita forma quieran eliminar el idioma español como lengua vehicular y materna de nuestro país, lo que si me indigna es el silencio sepulcral de los señores defensores de nuestro idioma, Real Academia, lingüísticos, literatos, humanistas y demás. Quizás por considerarlo tan absurdo no le den importancia y miren para otro lado, pero precisamente por pensar de esa manera, tenemos el gobiernos que tenemos.

El refranero español es tan rico que tiene una frase para cada caso y en el que nos ocupa está este: “El arbolito desde chiquito”, es decir, que si las cosas no se corrigen desde su inicio luego llegan los lamentos, y llorar sobre la leche derramada sirve desgraciadamente para poco.

El educar sin valores éticos y morales ha transformado nuestra sociedad en una amalgama de seres que intentamos sobrevivir, sálvese quien pueda. Digo esto porque ha saltado a los medios de comunicación como algo espectacular el primer hombre embarazado.

No voy a entrar en como pretenden conseguir votos políticos o elevar el índice de audiencia en los medios de comunicación. Eso sería otro tema.

La ciencia ha adelantado mucho y la reproducción asistida posibilita gestar a las mujeres que por diversas causas no pueden hacerlo del modo habitual. Yo me pregunto, ¿El comité ético sanitario al que este chico trans ha tenido que someterse, según declaraciones de él mismo, ha sopesado los problemas no solo legales o morales que tendrá la persona gestante, sino también los problemas sicológicos que pueda tener el nuevo ser? ¿Se han parado a pensar que puede pasar por la cabeza de esa mujer que no quiso serlo y se hormonó adecuadamente para ser hombre, inscrito como tal en el Registro Civil, y a la vez quiere ser madre? ¿Por qué solo pensamos en el deseo de los adultos por muy inconscientes que sean y no en el bienestar de los hijos? ¿Han pensado la repercusión que pueda tener sobre el embrión la pléyade androgénica a la que haya estado sometida esa mujer? Ese hijo va a tener un padre y una madre en una misma persona. Esa dualidad ¿A que me suena? ¿Quién hará de grajo? Porque paloma en esta situación no pega. Ya mismo en vez de personas vamos a ser caracoles. ¡Ay Señor, Señor!

Estamos creando una sociedad absolutista, ególatra, egoísta, y sin pudor de ninguna clase hacia problemas, que pudiendo ser considerados nimios por algunos, a mi modo de ver, tienen gran importancia por los resultados adversos que se pueden derivar, y se debe tener en cuenta que todas las posibilidades que la ciencia puede aportar debemos considerar si menoscaban tanto la ética como la dignidad de los seres humanos.

Madrid se juega su libertad
José María Rotellar García. okdiario  27 Abril 2021

Madrid está en juego, al enfrentarse dos tipos de políticas económicas y de formas de entender la actuación del sector público en general. De eso se trata, de contraponer las políticas que cada opción quiere implantar en el caso de que consigan gobernar tras las elecciones del próximo cuatro de mayo.

Si gobierna Isabel Díaz Ayuso habrá una continuidad en las políticas aplicadas durante las últimas dos décadas y media, basadas en la libertad del individuo, en poder llevar adelante un proyecto personal de vida de cada individuo, donde la intromisión del sector público sea la mínima posible; que apuesta por la libertad de elección en sanidad o educación; por el crecimiento económico y la eliminación de obstáculos para iniciar una empresa o para trabajar; y que opta por servicios eficientes y austeros e impuestos bajos.

Si gobiernan Iglesias, García y Gabilondo, es decir, la izquierda, la política que promoverán será radicalmente distinta, completamente opuesta, que no es otra que la que el comunismo siempre ha defendido, siendo éste, además, un comunismo que ni siquiera ha pasado por aquel “eurocomunismo” que trató de modernizar un poco -si es que se puede modernizar- a dicha ideología, pues el comunismo será el que marque el ritmo del bloque de izquierdas, por mucho que Gabilondo diga ahora que no va a subir impuestos: Iglesias quiere subir entre cuatro y seis puntos el IRPF a los madrileños, al tiempo que Mónica García llega a hablar de Madrid como “la guarida de los más millonarios”, mientras Sánchez y Montero planean, con su sesgado grupo de expertos, obligar a Madrid a subir Sucesiones, Donaciones y Patrimonio. Esos “ricos” a los que se refieren Iglesias o García son el conjunto de los ciudadanos, a los que les van a quitar decenas o cientos de euros al mes, con lo que los asfixiarán para poder hacer frente a sus pagos cotidianos, o perseguirán hasta la tumba a las personas, al obligar a sus familiares a renunciar a la herencia, en muchos casos, como pasaba en Andalucía cuando gobernaban los socialistas, porque no pueden pagar el impuesto confiscatorio de Hacienda. Buscan la confiscación de lo ajeno de manera legal, pero infame.

¿Qué se juega, por tanto, Madrid? La región madrileña, se juega mucho. De hecho, son los madrileños los que se lo juegan, pues puede trastocar su día a día, desde el dinero que van a cobrar en la nómina, que, como he dicho, será menor si les suben los impuestos, a la posibilidad de decidir a qué colegio llevan a sus hijos -esencial, además de para elegir dónde quieren los padres que se eduquen sus hijos, para también que sus abuelos, en muchos casos, puedan recogerlos y ayudar a sus padres en el cuidado de sus hijos, al poder elegir un colegio cercano al domicilio de los abuelos para facilitarles esta labor-, o elegir a qué medico quieren ir.

Madrid ha conseguido ser la región más libre de España, especialmente en materia económica, sanitaria y educativa. El camino para llegar hasta aquí no ha sido fácil, como todo lo que en la vida merece la pena. Si tras las elecciones es la izquierda la que gobierna, acaudillada por un extremista como Iglesias, Madrid perderá esa libertad, porque el modelo de Iglesias, de la izquierda radical en general, es intervenir lo máximo posible en la vida de las personas.

Si gana Iglesias, si gana la izquierda, los comerciantes madrileños -en épocas normales, exentas de las restricciones a causa de la pandemia- dejarán de poder decidir qué días y en qué horarios abren para ajustarse a las preferencias de sus clientes. La hostelería se verá obligada a cerrar de manera muy restrictiva en los meses que queden de esta situación sanitaria y la quiebra de una gran parte estará garantizada.

Los madrileños que quieran abrir un negocio volverán a verse envueltos en una burocracia eterna para poder poner en marcha su actividad, pues se perderá la declaración responsable o la supresión de burocracia, que permite que Madrid sea un foco de atracción de inversiones, como muestra el hecho del liderazgo de Madrid en la creación de empresas el último año (casi una de cada cuatro empresas que se crean en España lo hacen en Madrid), o que reciba el 75,2% de toda la inversión extranjera recibida en España el último año.

Si gobiernan Iglesias y toda la izquierda, Madrid dejará de ser la región con menores impuestos, que permite que cada contribuyente madrileño se ahorre al año 1.150 euros en impuestos (tras la última gran reforma aprobada en 2014 con efectos de 2015), a los que hay que añadir los cien nuevos euros en impuestos que se ahorrará cada contribuyente con la futura rebaja del IRPF anunciada por Ayuso, que elevará dicho ahorro tributario por cada contribuyente madrileño a 1.250 euros al año. Ese dinero se queda en el bolsillo de los madrileños, que permite que lo destinen a lo que consideren ellos oportuno: consumir, ahorrar o invertir; en definitiva, a generar prosperidad económica y empleo.

De aplicarse la política de la izquierda, los madrileños ya no podrán elegir hospital, médico, enfermero o centro de salud, porque la asignación de los mismos volverá a estar en manos de los políticos.

Del mismo modo, se pone en riesgo la continuidad de la política de bilingüismo en inglés, que ha permitido que todos los niños, no sólo quienes proceden de familias con recursos económicos, sino todos, puedan estudiar no ya inglés, sino estudiar en inglés desde pequeños.

Asimismo, la estabilidad presupuestaria que ha conseguido Madrid, que hace que tenga el menor incremento de deuda y que haya sido la que más ha respetado la estabilidad presupuestaria, volará por los aires. El gasto exponencial es propio de las políticas de izquierda que propugna la izquierda, especialmente del comunismo de Iglesias, cuyos correligionarios han llegado a decir que todo se soluciona emitiendo más dinero: ¡tantos años han pasado y no han aprendido nada de economía! Eso es lo que han hecho -además de muchas otras barbaridades- en Venezuela y han dejado a dicho país en la miseria, además de sin libertades de ningún tipo.

No hay, por tanto, una única política económica posible. Hay una, intervencionista, basada en una mayor intromisión en la economía, gasto público creciente, déficit alto, deuda elevada y subida de impuestos, además de una ausencia total de reformas, que puede llegar a ser extremista cuando forman parte del Ejecutivo partidos comunistas, como sucede en el Gobierno de la nación y como sucedería en Madrid, con Iglesias, y que sería la única alternativa al actual Gobierno de la Comunidad de Madrid. La otra política posible, liberal, basada en la austeridad y reducción del gasto, la estabilidad presupuestaria, la reducción ordenada y selectiva de impuestos y la eliminación de trabas que libera renta para la economía productiva, genera un marco de confianza y credibilidad y dinamiza la actividad económica y el empleo.

Todo eso se juegan los madrileños, que no es poco. Es a todo o nada: o libertad o comunismo. Por ello, los madrileños, al votar el cuatro de mayo, más que nunca, tienen que analizar en quién depositan su voto, pensando en qué política quieren, si la que ha seguido Madrid durante los últimos veinticinco años, basada en la austeridad, la estabilidad presupuestaria, la bajada de impuestos, la eliminación de trabas y la liberalización de horarios comerciales y de la economía en general, es decir, una política basada en la libertad, o la política que aplica el Gobierno de Sánchez, que es la que se instalaría en Sol si gobierna la izquierda en Madrid, máxime con Iglesias como candidato, que es una política intervencionista, invasora de la capacidad de decisión de las personas, socialista y comunista, en suma. Y si no quieren la política de Sánchez e Iglesias, tendrán que tener buen cuidado en no desperdiciar su voto en la opción que puede quedar, con elevada probabilidad, fuera de la Asamblea de Madrid por no llegar al mínimo del 5%, al tiempo que han de tener cuidado de que aunque dicha opción alcance dicho porcentaje no vuelva a hacer una pirueta como la de presentar mociones de censura contra un gobierno del que formaban parte simplemente por el hecho de querer ocupar la cabecera del banco del Ejecutivo. También es importante que, frente a un reagrupamiento electoral de la izquierda, se produzca la menor dispersión posible del voto de centro-derecha para no verse perjudicada dicha opción por la ley electoral. Por tanto, los votantes liberal-conservadores, los votantes del centro-derecha, así como todos los votantes que no quieran perder toda esa libertad conseguida, con independencia de su ideología, deberán votar, para evitarlo, por quienes claramente aseguran una política económica liberal-conservadora, sin dispersar el voto para evitar ese perjuicio electoral, que se ha demostrado, con números, negro sobre blanco, que es la que procura mayor crecimiento económico, mayor empleo, mayor libertad, mayor bienestar y, en suma, mayor prosperidad, que es la política que aplica la opción de Isabel Díaz Ayuso, en torno a la cual, a priori o a posteriori, habrá de unirse todo el centro-derecha para gobernar. De los madrileños es la decisión: Ayuso o Sánchez-Iglesias, libertad o comunismo, respectivamente.

Libertad y dignidad
Nota del Editor 27 Abril 2021

La dignidad y la libertad deben ser inseparables. Si se apoya al PP, la dignidad desaparece. El PP ha demostrado que no es de fiar y menos con los tipos que vemos.

Y si encima nos fijamos en Galicia, ya es es colmo de la estupidez apoyar al PP. El PP tiene que desaparecer. Todo nuestro esfuerzo y nuestros votos tienen que ser para defender los valores de España, los que defiende Vox.

Derribando naciones
Santiago Muzio. https://gaceta.es  27 Abril 2021

El último dique que debe derribar el mundialismo progresista, para inundar al mundo, es el estado-nación. Siguiendo la máxima de Filipo II de Macedonia – divide y vencerás – los aprendices de brujos que pretenden moldear de manera uniforme al hombre post-Covid, favorecen cada división para disolver las unidades políticas que quedan y luego coagularlas en un nuevo orden.

Donde había paz siembran la discordia y donde había tensiones éstas se azuzan incansablemente.

Quebrada desde hace varios siglos la Cristiandad, se resquebrajaron los viejos imperios hasta desaparecer a lo largo de los siglos XIX y XX. Vino entonces el momento de evitar que los antiguos territorios europeos en África y América formaran bloques fuertes y se fomentaron divisiones artificiales. En el caso africano, las fronteras trazadas con regla después de muchos años de deportaciones jugaron un papel significativo para sumir al continente en hambrunas y baños de sangre hasta el presente.

Hoy les toca el turno a las unidades nacionales, sean viejas o nuevas, hayan sido formadas más o menos artificialmente, los progres necesitan reducirlas a su mínima expresión para que advenga el régimen global anhelado.

Con ese único fin, fomentan los regionalismos sin importarles del tipo que sean: el catalán y el vasco en España, el escocés en el Reino Unido, u otros totalmente artificiales como el mapuche en la Patagonia y, últimamente, el mendocino en la Argentina.

También echan mano a una memoria histórica totalmente desmemoriada y partisana que, a más de imponer desde el poder que han tomado una versión ideológica de las guerras que han perdido en el campo de batalla (es notable la agenda paralela del zapaterismo español y del kirchnerismo argentino con la guerra civil española y la guerra civil que azotó la Argentina en la década de los ‘70), vuelve a crear divisiones inconciliables en el seno de sociedades que habían encontrado la paz interior hacía varias décadas.

Si en estos tiempos los Estados ejercen a duras penas la soberanía sobre sus territorios frente al avance incansable de poderes superiores ¿qué se puede esperar que hagan sus fragmentos, después de la división, cuando hoy mismo apelan a las estructuras internacionales? Escocia y Cataluña quieren separarse de sus Estados para ir a enlazarse con el globalismo bajo las sábanas de la Unión Europea. Los pretendidos mapuches, que en el sur argentino y chileno perpetran actos terroristas quemando estancias e iglesias, en la escena internacional se refugian y buscan la protección de supuestos derechos ancestrales ante los organismos de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. El incipiente separatismo mendocino (y, en general, la aspiración independentista de la Argentina del Centro) espera encontrar en su inserción en el mundo una receta mágica para escapar a las continuas crisis y a la decadencia argentina.

Si queremos aferrarnos a alguna esperanza de mantener nuestra libertad, nuestras familias, nuestras costumbres y tradiciones, en suma, nuestro modo de vivir, debemos realizar exactamente el trabajo contrario.

Se trata de afianzar la unidad nacional uniendo las fuerzas vivas de la sociedad tras un ideal, una cultura común y no de perseguir las quimeras doradas del globalismo que sólo traerán soledad y desintegración de las tradiciones en un universo dislocado. Hay que mantener la riqueza de las tradiciones regionales en una nación, como se mantienen las tradiciones familiares en un solar común.

Dramática Maroto
EDITORIAL. https://gaceta.es  27 Abril 2021

«Todos los demócratas estamos amenazados de muerte si no paramos a VOX en las urnas». Esta declaración literal de la ministra socialista Reyes Maroto, que ayer recibió una amenaza en forma de navaja enviada por un enfermo mental, un perturbado sin filiación política alguna, nos muestra hasta qué punto se puede perder el norte cuando se insiste en la estrategia de teatralizar con fines electoralistas el miedo a una violencia ultraderechista que no existe más que en la imaginación de algún estratega de campaña de esta izquierda decidida a asaltar Madrid en vez de ganarla con limpieza en las unas.

Cualquiera esperaría de este editorialista que apelara a la responsabilidad de Estado e incluso a la acción de la Justicia, pero cuando la pirueta dramática de Maroto en forma de declaración retórica contra VOX es tan grosera, tan histriónica y tan estúpida, sólo es posible hacer un mohín de disgusto mientras nos compadecemos de los votantes de la izquierda a los que la ministra, en compañía de otros, trata como a niños pequeños que se tragan cualquier mentira expelida por los medios de comunicación afines, subvencionados o controlados con dinero de todos los españoles.

Que la ministra Maroto aliente la violencia contra VOX incluso después de conocer que el remitente era un pobre enfermo mental, merece sin duda un reproche en forma de dimisión; pero Maroto no es nadie y pedir su dimisión o su renuncia, una inutilidad. Maroto es sólo un peón de brega de un presidente fatuo y enloquecido que en su infinita ambición cree que los votantes socialistas son todos unos chiquillos miedosos o unos débiles mentales que se van a movilizar por el terror nocturno a un partido que tiene como presidente de honor a José Antonio Ortega Lara, símbolo del coraje frente a la violencia terrorista de la izquierda —esta, sí— vasca.

Nada esperamos del comunista que todavía crea que el marqués de Galapagar merece su voto, pero a la conciencia de los votantes socialistas, de los que todavía piensen por su cuenta y no compren el discurso del miedo, queda decidir si con su papeleta avalan la sucia campaña electoral del PSOE que, a falta de liderazgo y de inteligencia, se apoya en la peligrosa tensión (ay, Gabilondo) guerracivilista puesto en marcha por el sanchismo heredero universal del zapaterismo desde su llegada a La Moncloa.

El 4 de mayo será el momento de ver cuántos votantes socialistas infantiloides y acriticos hay en Madrid.

Los países satélites
Enrique Domínguez Martínez – Campos. https://rebelionenlagranja.com  27 Abril 2021

Desde que acabó la Segunda Guerra Mundial en 1945 y, sobre todo, desde que los comunistas bloquearon las entradas por tierra al Berlín occidental en 1948, a los países occidentales se les abrieron las entendederas para comprender, por fin, que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) era el verdadero y principal peligro para Occidente.

Stalin estaba forjando en Europa Oriental su Imperio comunista. Berlín occidental era un escaparate demasiado peligroso para los berlineses orientales que vivían en el paraíso comunista de la Alemania dominada por la URSS. Las diferencias entre un Berlín y otro eran similares a las del día y la noche. Sin libertad, sin democracia, sin propiedad privada, dependiendo para comer del Papá Estado y bajo una férrea y brutal dictadura totalitaria, los berlineses orientales escapaban como podían al otro Berlín huyendo de los que les imponía aquella dictadura criminal patrocinada, amparada y tutelada desde Moscú.

Aquel cerco a Berlín occidental para asfixiarlo, para evitar que sus dos millones de habitantes pudieran comer y mantener sus libertades, se superó gracias al puente aéreo que estableció la aviación norteamericana con sus B-29 que aterrizaban en el aeropuerto berlinés de Tempelhoff. Aquellos aviones transportaban unas 8.000 toneladas diarias de abastecimientos a Berlín occidental. Dirigió aquella gran operación el general norteamericano Lucius D. Clay.

Cuando los soviéticos comprendieron que el bloqueo del Berlín libre ocupado por EEUU, GB y Francia –una isla en medio de Alemania oriental ocupada por los comunistas- no servía de nada, fue cuando levantaron el asedio y permitieron un año después de iniciado, en mayo de 1949, abrir de nuevo los pasillos terrestres que comunicaban la Alemania libre con Berlín occidental.

Pues bien, a aquellos años, tanto los países de Extremo Oriente como los europeos orientales que se anexionó la Rusia soviética para constituir la URSS, se les llamaba en Occidente “países satélites” de Moscú. Sus regímenes, comunistas y totalitarios, dependían ideológicamente del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) que imponía a todos sus directrices. La batuta ideológica del PCUS era la que dirigía y exigía la más férrea disciplina a todos.

Por eso, como decía al principio, por fin, en 1948 se les cayó la venda de los ojos a los países occidentales dándose cuenta de que su aliado coyuntural en la Segunda Guerra Mundial, la Rusia de Stalin, era el verdadero peligro para Occidente. El 29 de septiembre de aquel año el embajador norteamericano en la ONU acusó solemnemente a la URSS como una amenaza real a la paz mundial.

Este recuerdo de un pasado reciente, de hace menos de 75 años –los de la vida de una persona-, me llevan a relacionar aquellos “países satélites” de ideología revolucionaria, internacionalista, comunista y totalitaria, con lo que hoy mismo existe en el mundo a través de unas estructuras y fórmulas políticas similares a las de aquellos años.

Con la caída del muro de aquel Berlín dividido por la fuerza bruta comunista en 1989, la URSS desaparecía en 1991. Los “países satélites” europeos se liberaron de la tiranía comunista. Y todos ellos –Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Alemania oriental (RDA), Rumanía, Bulgaria, etc.- adoptaron sistemas democráticos al estilo occidental.

Pero, por desgracia, el comunismo totalitario no desapareció de la faz de la Tierra, a pesar de que sus tiránicas dictaduras habían provocado la muerte de unos 120 millones de personas asesinadas en el mundo desde 1917. A razón de más de un millón de asesinatos por año.

No han desaparecido de China, de Vietnam, de Corea del Norte… ni de Iberoamérica. En esta región del mundo es Cuba el paradigma del comunismo internacional. Y de la isla se fue irradiando desde 1959 a grupos y organizaciones de toda Iberoamérica. Tupamaros, montoneros, las FARC, ejércitos de liberación revolucionarios causando guerras civiles horrorosas, sandinistas, sendero luminoso, etc., contribuyeron de forma definitiva a ir inoculando en muchos individuos la idea redentora del totalitarismo comunista. Con la ventaja de que aquella semilla la recibían pueblos y regiones con muy escasa formación cultural o millones de personas aburridas por la corrupción de la partitocracia mantenida por decenios en sus países. Terreno abonado para la ideología comunista facilitando su acceso al poder para implantar su totalitarismo aberrante.

Cuba fue la inventora del famoso Foro de Sao Paulo en 1990, en el que el PC cubano era quien dirigía aquellos grupos y ejércitos revolucionarios en toda Iberoamérica. La elección de Hugo Chávez como presidente de Venezuela en 1998 hizo que en aquel Foro estuvieran ya dos partidos comunistas. Después le siguió Brasil con Lula da Silva; Evo Morales en Bolivia: Rafael Correa en Ecuador en 2006; Daniel Ortega en Nicaragua; Ollanta Humala en Perú en 2011; y en 2013 Nicolás Maduro sucedía en Venezuela a Chávez. También pertenecen al Foro otros elementos “progresistas” de Argentina (próximos a los Kirchner), chilenos, etc.

El Foro de Sao Paulo recibió un gran impulso con la incorporación a él del chavismo, que influyó de forma definitiva en campañas electorales de países iberoamericanos para que entraran en la órbita del comunismo cubano/venezolano.

Pues bien, todos los partidos representados en ese Foro cuyos mandatarios rigen los destinos de sus países, son tan “países satélites” del comunismo cubano/venezolano como lo fueron los países de la URSS respecto a Moscú. Así como los partidos comunistas y grupos afines de todos los países de Iberoamérica.

El llamado Grupo de Puebla surgió en esa localidad mejicana en julio de 2019. Su ideología puede resumirse con su lema; “El cambio es el progresismo”. Es el grupo que desarrolla el socialismo del siglo XXI. Está compuesto por presidentes y expresidentes del movimiento socialista así como por “intelectuales” de varios países iberoamericanos, incluidos los procedentes de España, entre ellos el expresidente Rodríguez Zapatero y la ministra de Igualdad, Irene Montero.

Con estos antecedentes, sabiendo que los fundadores del partido comunista Podemos y Más Madrid colaboraron estrechamente con el gobierno de Chávez y, luego, de Maduro y, por otra parte, el expresidente socialista Rodríguez Zapatero y la ministra Irene Montero pertenecen al Grupo de Puebla, es fácil deducir que, con los dos partidos de extrema izquierda citados, así como buena parte del PSOE, están muy vinculados con el comunismo progresista iberoamericano del siglo XXI.

El gobierno socialcomunista español liderado por Pedro Sánchez pertenece, por la situación de España, al mundo occidental, a la UE y a la OTAN económica y militarmente. Pero me temo que ideológicamente, por su composición extremista y progresista, pueden estar muy vinculados e, incluso, subordinados a la internacional comunista iberoamericana representada por el Foro de San Paulo y el Grupo de Puebla. ¿Es este gobierno un satélite ideológico de esa internacional en combinación con los intereses de la Agenda 2030? ¿Como lo fueron los “países satélites” de la URSS?

Por desgracia, la masa de españoles, en general, ha estado dedicada durante décadas a su trabajo, a sus negocios, a su pasotismo político, a su progresiva incultura, a su relativismo estúpido o, incluso, a ir viendo como natural las incesantes aberraciones “progresistas” del siglo XXI.

Lo estamos viviendo de forma descarada y descarnada en Madrid. A través de una precampaña y campaña electoral autonómica en las que los dos partidos de extrema izquierda podemitas y la izquierda progresista socialista intentarán por todos los medios a su alcance imponer su ideología para hacer de la capital de España la primera en Europa satélite del comunismo iberoamericano.

Los madrileños tienen la palabra; o libertad y progreso económico, como en aquel Berlín occidental, o comunismo/progresismo totalitarios de estilo iberoamericano.

Enrique Domínguez Martínez Campos. Coronel de Infantería DEM (R)

La izquierda y los actos de falsa bandera
Jorge Vilches. vozpopuli.es 27 Abril 2021

Se trata de hacer que la gente crea que se ha recibido un ataque por parte de los enemigos que justifique una reacción dura

El PSOE no estaba muy ducho en esto hasta que fracasó Iván Redondo en su estrategia del Gabilondo soso, y las encuestas le dieron la espalda. Otro revés personal con el que se juega su prestigio. Tras el traspiés con la esperanza de un nuevo Gobierno sanchista para Madrid, Redondo e Iglesias pensaron movilizar a la izquierda con el miedo y el rechazo.

Por eso saltó Adriana Lastra en cuanto Reyes Maroto recibió una carta con una navaja. Culpó a Vox y habló de fascismo y del “discurso del odio”. Al final ha sido un esquizofrénico diagnosticado, aunque da igual, no pedirá perdón.

Pero el maestro de la farsa es Pablo Iglesias. Repasemos. Apareció ante las cámaras de Telemadrid bajándose de un taxi. “Es una muestra de apoyo al sector”, dijo el periodista. El podemita cogió su mochila, dio la vuelta al coche y chocó el puño al conductor. El efecto deseado era que Iglesias pareciera solidario con los trabajadores, un hombre normal, de la calle.

Todo fue un circo. Llegó a Telemadrid en su coche con chófer, y una calle más arriba, en el parking del ente madrileño, lo esperaba un taxista, a la sazón candidato de Podemos. Unos segundos después, ya frente a los periodistas, con el contador del taxi a cero, salió del vehículo para recibir los flashes y tiros de cámara.

No era la primera vez. En las dos campañas electorales de 2019 Pablo Iglesias habló de “las cloacas”. La historieta era que el Estado había orquestado una operación para evitar que llegara al poder la gente de Podemos, los verdaderos demócratas y justicieros sociales que pondrían en jaque al “régimen”.

Iglesias se presentó como una “víctima” de la “policía patriótica”, que había robado el móvil de Dina Bousselham en 2015. En marzo de 2019, en plena campaña, Iglesias soltó el cuento y se personó en el caso. Otra farsa. Parecía verdad hasta que declararon Bousselham y otros, y se supo que la tarjeta del móvil la tenía Pablo Iglesias.

Denunciar a periodistas
La Fiscalía Anticorrupción aconsejó que se retirara al podemita la condición de perjudicado. El juez escribió que Iglesias había diseñado una estrategia para presentarse como víctima de las "cloacas del Estado", con un "uso torticero del proceso penal" al denunciar a periodistas, aunque él "sabía que Dina era el origen de la filtración".

A mediados de 2020, Iglesias y su cohorte podemita y mediática soltaron que había “ruido de sables”, que se estaba preparando un golpe de Estado en el que estaba involucrado Vox. Incluso el entonces vicepresidente se lo dijo a Iván Espinosa de los Monteros en una comisión parlamentaria. Otra farsa para disimular sus maniobras totalitarias.

El 2 de abril de 2021, pocos días después de que Pablo Iglesias anunciara que se presentaba en Madrid, vimos un vídeo de un supuesto ataque a la sede de Podemos en Cartagena. En el vídeo, con un escenario perfecto de cortinas recogidas, aparecen y desaparecen objetos mágicamente.

El cóctel molotov no tenía apenas carga, hasta el punto de que la Policía local no llamó a los bomberos. El autor (o autora, quizá) no tuvo que romper un cristal para lanzar el objeto. La investigación policial no descarta nada, pero no se sabe más a pesar de que estamos rodeados de cámaras y de que el autor era un torpe. Podemos lo vendió como un ataque terrorista de la “ultraderecha”, y el cargo local podemita maldijo en las redes a PP y Vox por blanquear el “fascismo cada día”. Por supuesto, Pablo Iglesias usó el “ataque” para soltar una versión del “no pasarán”.

En cuanto desembarcó en la campaña electoral madrileña vimos otro de sus espectáculos. Cuatro supuestos nazis le gritaron “Fuera de nuestros barrios”; esa frase que Iglesias defiende cuando la profieren los nacionalbolcheviques en Cataluña contra los políticos del PP, Cs y Vox. Nada pasó, salvo que sirvió para que los comunistas hablaran del fascismo.

Lo último ha sido la carta con cuatro balas que ha recibido Iglesias, cosa que no dudo porque es un país de locos como ha demostrado el caso de Reyes Maroto. El podemita no fue a una comisaría a denunciar sino que lo hizo en la Cadena SER, claro, porque la prioridad no era la seguridad y la detención de los culpables, sino el uso propagandístico. Por supuesto, señaló a los “fascistas”.

En Podemos hay una mezcla explosiva: el totalitarismo y el populismo. Esto se traduce en tanta agresividad como puedan y tanto victimismo como sea posible. La exclusión del adversario, la derecha, la buscan a través de su violencia -recuérdese las operaciones de “Rodea el Congreso” o con la excusa de Pablo Hasel-, y crear la sensación de que son hostigados por el régimen y el “fascismo”. Lo último justifica su reacción violenta, les da protagonismo y verosimilitud, y permite excluir a la derecha. Lo vimos en el 'debate' en la Cadena SER.

En la estrategia de comunicación del totalitario está el mezclar verdades con mentiras, como cuento aquí. Creado el marco cognitivo, la creencia de que existen esos ataques, puede inventar otros porque serán aceptados como ciertos. Son los “actos de falsa bandera”. Se trata de hacer que la gente crea que se ha recibido un ataque por parte de los enemigos, que justifique una reacción dura.

La táctica de los “actos de falsa bandera” es más sencilla de realizar hoy, cuando la tecnología y las redes sociales permiten crear opinión pública con gran facilidad. Además, se utiliza la táctica de la tinta de calamar, en la que la noticia se pierde entre el aluvión de informaciones. ¿Qué queda al final en la mente del elector? La existencia de violencia política y de que hay que elegir trinchera. Esa sensación es muy poderosa cuando no existe razonamiento. Por eso Podemos la utiliza desde su fundación.

Siguen las intoxicaciones de la izquierda desquiciada
EDITORIAL. Libertad Digital 27 Abril 2021

Hasta qué extremos de indecencia puede llegar esta izquierda dispuesta a todo con tal de evitar una merecidísima debacle electoral.

La mejor prueba del pavor que estas elecciones madrileñas está provocando en la izquierda es la histeria desatada por sus dirigentes para hacerse pasar como víctimas de una oleada de violencia ultraderechista fabricada en sus propios gabinetes de propaganda.

El extraño envío de un sobre con munición caduca al Ministerio del Interior con amenazas hacia alguien que ya no está en el Gobierno y que, incomprensiblemente, pasó todos los filtros de seguridad del servicio de correos ya fue utilizado por el chavista Pablo Iglesias para ensuciar la campaña y huir de un debate electoral.

Este lunes fue el turno de Reyes Maroto, la desconocida ministra de Industria, que culpó a Vox del envío de un sobre con una navaja a su nombre y animó a los madrileños a crear un cordón sanitario para excluir al partido derechista de las instituciones democráticas. Sin embargo, el Gobierno sabía perfectamente que el sobre dirigido Maroto no era una amenaza extraordinaria sino el acto irracional de una persona aquejada de esquizofrenia, algo que el Ministerio del Interior pudo averiguar enseguida, pues el perturbado escribió su nombre completo y su dirección en el propio sobre.

El Gobierno social-comunista tiene un trato tan frecuente con la manipulación que la ministra no dudó en convocar a la prensa para mostrar la fotografía de la navaja de marras, ocultando, eso sí, que quien la envió estaba perfectamente identificado. No sólo eso, sino que, en el colmo de la indignidad y la infamia, acusó a Vox de orquestar la oleada de amenazas para acabar con la democracia.

Maroto declamó: “Todos los demócratas estamos amenazados de muerte si no frenamos a Vox en las urnas”, mientras exhibía la foto de la navaja y fabricaba un relato bochornosamente lacrimógeno del sufrimiento que el episodio había producido en su familia.

La ministra hizo un ridículo monumental; pero lo más importante y grave es que demostró hasta qué extremos de indecencia puede llegar esta izquierda dispuesta a todo con tal de evitar una merecidísima debacle electoral.

"Levántese y lárguese": Vox le revienta otro monopolio a la izquierda
Marcel Gascón Barberá. Libertad Digital 27 Abril 2021

El jueves 23 de abril, día de San Jorge, Iglesias amenazó con abandonar el debate electoral en la cadena SER si Vox no condenaba los sobres de las balas en los términos que él exigía. En vez de pedirle que se calmara, de complacer a Iglesias o de explicar por qué no accedía a su exigencia, Rocío Monasterio le animó a que despejara (a que escampara la boira, la niebla, como decimos gráficamente en mi pueblo): “Pues levántese y lárguese”.

Al rescate del hiperventilado corrió la presentadora Barceló. Cogiéndole “de la manita”, como señaló muy pertinente Monasterio, la presentadora le rogaba a Iglesias que no se fuera: somos mejores, Pablo, pero no lo hagas. Los demás candidatos –punzante la anestesista, pedagógico el jesuita– le reprochaban su indecencia a Monasterio.

La candidata de Vox los tenía a todos en contra. Y no solo resistió. También se negó a aceptar el marco que, con el auxilio de la anfitriona, le quería imponer Iglesias. Mientras el candidato de Podemos desfilaba, Monasterio siguió animando al agraviado a consumar su boicot.

La actitud de Monasterio simbolizó la voladura, por parte de Vox, de otro monopolio de la izquierda: el de fijar siempre el umbral de lo que es anecdótico, de lo que es aceptable, de lo que es inmoral.

En 2017, cuando a Rajoy le tocó lo del ébola, los enemigos del PP impusieron duelo nacional por un perro. Con la pandemia que ellos gestionaron se negaron a declararlo por la muerte de decenas de miles de personas. Lo mismo pasa con la memoria. Hay que olvidar a ETA y recordar a Franco. Ignorar las checas pero condenar a Pizarro. O con las amenazas. Se nos pide aflicción por un chiste contra Montero o por la famosa pintada contra Iglesias en una carretera de Asturias, pero Echenique se ríe sin consecuencias de la pedrada en la sien que le dieron a Rocío de Meer en aquel comentario del ketchup.

Hay infinidad de ejemplos, pero vayamos al último. Puede que esto me haga un antisistema conspiranoico y peligroso, pero si me jugara mis ahorros apostaría por el montaje en lo de los sobres con balas. Estoy seguro de que muchos votantes de izquierdas harían lo mismo.

Y no digo esto por que no haya en la derecha indeseables capaces de desearle la muerte a Marlaska o a Iglesias, sino porque es muy difícil creer al que ha mentido en todo. Y porque las circunstancias en las que aparecen las balas encajan con la estrategia de la tensión que la izquierda no ha dejado de aplicar desde que Zapatero se la describiera a Iñaki.

El sobre de las balas llega después de mil amenazas al PP, a Ciudadanos y a Vox, después de unas pedradas en Vallecas que les parecieron naturales a todos. ¿Por qué Vox, que tampoco acaba de creerse esta amenaza, habría de fingirse conmovido? ¿Para cumplir con qué estándares?

Cuando la derecha era el PP, estábamos acostumbrados a actuar como si el adversario respetara las normas y el árbitro fuera imparcial. La izquierda (es decir, los adversarios y el árbitro) determinaba el punto en que algo pasaba de castaño oscuro, los grados a los que hervía el agua y las líneas que no se podían traspasar. Ellos decidían de qué nos podíamos reír, qué había de alarmarnos, con qué habíamos de compungirnos. Y la derecha reclamaba algo más de coherencia, sí, pero se compungía siempre que tocaba. (Yo mismo he caído en esas trampas, como demuestra este artículo que escribí hace años para El Mundo).

Eso se ha acabado con Vox, que además de amenazar el monocultivo izquierdista entre los pobres le ha quitado a la izquierda el monopolio del mando con el que se le sube el volumen a la tele. Igual que aquel célebre “exprópiese” se convirtió en símbolo de la fiebre confiscatoria de Chávez, el final de la sumisión al bullying que, a través del moralismo o de la violencia, ha venido ejerciendo la izquierda queda encapsulado en el “levántese y lárguese” de Monasterio a Iglesias.

Otro imperativo que podría hacer historia lo formuló horas después del fandango en la SER el eurodiputado Buxadé de Vox. “¡Investíguese!”, escribió en Twitter en referencia a la decisión de Vox de personarse como acusación particular para que se esclarezca quién envió esos sobres. La iniciativa de Vox urge a las autoridades competentes a encontrar al culpable y hacer que pague. Si llega a buen puerto, determinará entre otras cosas si Iglesias tiene razón de sospechar de la Policía o si la tenemos nosotros al sospechar de un montaje. Así pues, “¡investíguese!”, que se sepa la verdad y que paguen los culpables.

(Y si quieren, otro día hablamos de lo de la navaja).

Sospechosas amenazas a personajes de izquierdas, en vísperas de elecciones
El juego sucio del Gobierno, en la comunidad madrileña, amenaza con convertir las elecciones en un aquelarre de violencia verbal y agitación callejera
Miguel Massanet. diariosigloxxi 27 Abril 2021

No uno ni dos ministros, todo el gobierno en pleno de la nación parece haber entrado en un estado de catalepsia mental que les impide razonar adecuadamente y actuar con un mínimo de sensatez, aunque las noticias que les van llegando de las distintas encuestas sobre los previsibles resultados de los comicios de la comunidad madrileña no sean, en efecto, ni de lejos, los que a ellos les apetecerían que fuesen. No creemos haber presenciado, desde que España entro en democracia, un espectáculo tan bochornoso y descorazonador como el que nos está ofreciendo el gobierno socio-comunista del señor Sánchez y, el mismo, como presidente del ejecutivo, que el que están dando a toda España en su empeño desaforado, despendolado y sobredimensionado de descalificar a la señora Ayuso, de tergiversar las noticias que saben que pueden dañar la imagen del Madrid actual y de emponzoñar todo aquello que en alguna manera pudiera favorecer la imagen del PP en la comunidad madrileña.

Si ya sentíamos que algo iba mal, que se estaban produciendo, en las últimas horas, hechos que no se podían comprender por la inoportunidad de los mismos, por la forma evidentemente basta de producirse, por lo inadecuado que pudieran resultar para favorecer a los partidos a los que el gobierno pudiera intentar imputar, como promotores de los mismos, por el simple hecho de que se sabía que iban a constituir materia para dar fuerza a las críticas a VOX y, de paso, al PP y que, evidentemente, las izquierdas no iban a dejar pasar la ocasión de lanzarse a la garganta de la candidata a la presidencia de la comunidad madrileña; argumentos que por si solos ya dan pábulo para pensar que semejantes chapuzas no era lógico que provinieran de las direcciones de ninguna de las formaciones que forman parte de aquellas que han presentado un candidato a las elecciones de la comunidad madrileña. Es posible, y esto no se sabe, que alguna persona afectada de alguna sicopatía intentara crear confusión enviando semejantes mensajes, algo que no se puede descartar; también podrían provenir de algún tarado fanático que quisiera sembrar discordia para perjudicar a la derecha pero, y nos parece una opción bastante verosímil, entendible, muy propia de los procedimientos que ha venido utilizando el comunismo en sus distintos intentos de desestabilizar a los gobiernos de las naciones democráticas y no descartable, tampoco, para aquellos grupos terroristas que han demostrado que saben utilizar en cada momento aquellas armas, sean de destrucción o de crear confusión, que creen que mejor van a servir para sus propósitos de crear el caos.

Pero cuando observamos la reacción apresurada del señor Pablo Iglesias, cuando hemos visto su sobrexposición sobre un hecho lamentable y punible, pero que no ha pasado de una simple amenaza, sin que haya afortunadamente víctimas que lamentar y de la cual no se tiene noticia de dónde procede ni de quienes son sus autores a quienes estará investigando la policía, la premura o la falta de medida y contención del señor Iglesias, acusando inmediatamente sin prueba alguna para hacerlo, a los señores de VOX de ser los culpables de semejante delito; nos ha parecido ver en todo ello una representación, de las que acostumbra a hacer este señor, encaminada, precisamente, a provocar el efecto que ha conseguido, para perjudicar a VOX en sus perspectivas electorales. El dramático abandono del debate en el que intervenía, entre aspavientos y rasgándose las vestiduras, nos recordaba la tranquilidad con la que se ha tomado la “hazaña” de los vascos contra los mítines de VOX y, esta vez, si hubo lesiones. Ya no hablemos de su apoyo a los altercados de Cataluña en los que resultaron heridos muchos policías a los que, de una forma absurda, se los acusó de haberse extralimitado, cuando lo que hacían era simplemente defenderse e intentar mantener el orden.

En fin, si nos faltaba algo para acabar de ver gato encerrado en estas acusaciones que todos los medios de comunicación, afectos a los comunistas y al PSOE, no dejemos de fijarnos en el presentador, señor Jesús Cintora, una verdadera ave de rapiña feliz de poder morder en blando, bajo el argumento falaz de lo “mala” que es la derecha o al mismo señor Farreras, de la 6ª, rezumando odio hacia el PP por los cuatro costados ensañándose, en un intento que, por supuesto, estamos convencidos que les va a resultar infructuoso en esta ocasión porque, afortunadamente, los ciudadanos de la comunidad madrileña saben perfectamente lo que tienen que hacer si quieren quitarse de encima la opresión, el totalitarismo y la sinvergonzonería del comunismo frente-populista, algo que, en Barcelona, ya hemos tenido ocasión de probar, en nuestra propias carnes, con la gestión intervencionista, despótica, antisistema y absolutamente nefasta para la ciudad, de su alcaldesa Ada Colau , una de estas figuras señeras del comunismo igualitario y anarquista, del que tan buenos ejemplos nos dejó el señor Negrín, de la segunda República.

En efecto, si faltaba alguna muestra más de lo que se podría considerar como una horterada de la más pura, ridícula y obsoleta muestra de un atavismo trasnochado con pintas de reyertas gitanas y amoríos despechados, ha sido este envío de una navaja con manchas de sangre dentro de un sobre que ha recibido la ministra Reyes Maroto. La reacción de la sectaria Adriana Lastra, emulando a La Pasionaria, ha sido propia de opereta bufa: “No pasarán”, pero ocurrió, salvo que los de la Memoria Histórica decidan lo contrario, que sí “pasaron” y ellos perdieron la guerra, algo de lo que debieran haber tomado nota antes de dar la pieza por cobrada. Contrariamente a lo que ellos pueden suponer que les va a favorecer en las elecciones del día 4 de mayo, otros opinan que si se empeñan en seguir haciendo el ridículo es muy posible que las posibilidades de doña Isabel Ayuso de conseguir gobernar en la comunidad madrileña, vayan en aumento. Tenemos la impresión de que el señor Sánchez, una vez más, está pinchando en hueso en su obsesión de insistir en tratar criminalizar al PP por su gestión en Madrid y, el inmarcesible señor Grande Marlaska, al que ya no le importa desprestigiarse más de lo que está, va aumentando el estilo de su discurso y, cuando se ha referido al PP, lo ha hecho en un tono agresivo e impropio de un juez que debiera saber lo que es prevaricar y acusar a alguien sin tener las pruebas para demostrar su acusación. En esta ocasión la frase del señor ministro, ha sido una muestra más de que lo que hace tiempo que debiera haber hecho que era, presentar su dimisión e irse a su casa. La frase en cuestión fue la siguiente: “Todas estas operaciones criminales de una organización criminal que realmente han mostrado lo peor de la política, lo peor del servicio público”. Con toda seguridad el señor Marlasca, inconscientemente, estaba pensando en su propio partido cuando tuvo la ligereza de expresarse en semejantes términos.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, conviene no perder de vista lo que los españoles, en este juego de politicastros, nos estamos jugando, algo que está quedando paladinamente demostrado y que, a medida que pasan los días y vemos la forma cada vez más dictatorial con la que van actuando todos los miembros del ejecutivo, se puede comprobar que las intenciones de quienes, en la actualidad, gobiernan nuestra nación, a medida que va transcurriendo la legislatura, se van haciendo más evidentes así como las sucesivas leyes, en forma de decreto ley, que se están promulgando sin ser objeto de debate en el Parlamento de la nación, tiene cada vez un cariz más limitativo de los derechos de la ciudadanía, a medida que vemos como la amenaza de un aumento de la presión fiscal se va imponiendo, al tiempo que nuestras empresas se ven cada vez más limitadas en sus posibilidades de actuación por el intervencionismo estatal. Madrid, sin duda, puede ser el revulsivo, si gana y gobierna la señora Ayuso, que signifique el primer peldaño para iniciar la reconquista de nuestros valores patrios. Y Séneca nos ayuda a finalizar con esta frase: “Nunca es demasiado publicar lo que es necesario que se sepa.” Y eso es lo que, modestamente, pensamos nosotros.

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La utilización de las amenazas
Iglesias se siente más víctima que personas que sufrieron el horror de ETA
Francisco Marhuenda. larazon 27 Abril 2021

España vivió durante décadas sometida a la angustia permanente del terrorismo de ETA. Eran los amigos de Arnaldo Otegi los que amedrentaban, extorsionaban y asesinaban. No se trataba de locos o desequilibrados que enviaran cartas con balas o cuchillos, sino que pegaban tiros en la nuca y hacían estallar bombas para causar el mayor número posible de víctimas. Eran terroristas que contaban con un entramado político que ha confluido en Bildu. Los «hijos» del terrorismo son ahora interlocutores privilegiados del gobierno y sus votos son aceptados con irresponsable complacencia.

La izquierda política y mediática no acepta ningún cordón sanitario para sus «amigos» de Bildu. En cambio, sí se utilizan las amenazas de desequilibrados con fines partidistas porque resulta útil en el objetivo de movilizar a la izquierda. Iglesias, que tanto se ha jactado de sus buenas relaciones con Otegi y sus compinches y que ha considerado que el terrorismo etarra era un fenómeno político, ahora se siente más víctima que personas que sufrieron el horror de ETA como Ortega Lara o tantos dirigentes del PP o de Vox que malvivieron durante décadas con una diana en la espalda.

Lo que está sucediendo me resulta impúdico y la actitud oportunista de algunos dirigentes del PSOE es tan triste como lamentable. Nunca he contado algo que viví y me impresionó. En la campaña del 96 propuse que en uno de los folletos se incluyeran las imágenes del atentado que sufrió Aznar y se negó porque el terrorismo no se podía utilizar políticamente. Por cierto, lo mismo dijo de una imagen suya con el rey porque no se podían utilizar las instituciones en beneficio propio.

En ocasiones he discrepado del que sería un gran presidente del Gobierno, pero me sentí orgulloso de votar a un político capaz de mostrar esa altura y dignidad. Le habían intentado asesinar, pero entendía que no vale todo para conseguir votos. Esta integridad, al margen de ideologías, es lo que tenemos que esperar y exigir de los políticos que nos tienen que representar. No me parece ético lo que están haciendo, porque es mezquino y no les dará resultado.

Esta sobreactuación, cuando saben que no estamos hablando de ETA sino de desequilibrados o provocadores, muestra que se sienten tan inseguros como desesperados. El centro derecha no tiene nada que ver con la gentuza que ha mandado esos sobres que, por cierto, no han sido detectados por Correos que es una empresa que controla el gobierno.

La izquierda está enrabietada
Cayetano González. Libertad Digital 27 Abril 2021

Conscientes de la trascendencia que para la viabilidad de su proyecto de destrucción del régimen constitucional tienen las elecciones del próximo 4 de mayo en Madrid, los partidos que conforman el Gobierno social-comunista y la izquierda mediática han decidido sacudir la campaña electoral con técnicas que recuerdan mucho a lo sucedido en aquellas setenta y dos horas que siguieron al atentado del 11-M de 2004 en los trenes de cercanías de Atocha.

Pero en los diecisiete años transcurridos desde aquella fatídica fecha las cosas han cambiado algo, aunque algunos actores sigan siendo los mismos. Ya no cuela la farsa de ese conglomerado político-mediático empeñado en ver fascistas en cada esquina, en descalificar continuamente a un partido como Vox, que no sólo es legal y respeta la Constitución, sino que además es la tercera fuerza política, con 3.700.000 votantes, mientras que esos mismos partidos y aliados mediáticos están encantados y no ponen ningún pero a la hora de pactar con Bildu, los herederos políticos de ETA. El numerito de Pablo Iglesias el pasado viernes en la Ser tenía ese objetivo: señalar al partido de Abascal, Ortega Lara y Alcaraz como la gran amenaza para la democracia y, a partir de ahí, agitar la campaña electoral.

La izquierda política y mediática lleva muy mal que la derecha gobierne en Madrid desde hace veintiséis años. Qué le vamos a hacer, eso es la democracia. La gente vota y elige a quien quiere. Pero, claro, eso la izquierda no lo acepta. La izquierda política y mediática lleva muy mal que una persona sin complejos, con arrojo, como Isabel Díaz Ayuso pueda seguir presidiendo la Comunidad de Madrid después del 4-M. Les resulta incomprensible y se rebelan ante esa realidad.

Y para intentar evitarlo, en la recta final de la campaña no reparan en medios. Se hacen públicas unas amenazas por carta al ministro del Interior, a la directora general de la Guardia Civil, al candidato de Podemos y este lunes a la ministra Reyes Maroto, como si en el pasado reciente no hubiesen existido amenazas y, en muchos casos, más que amenazas contra dirigentes políticos. Produce mucho rubor y algo de vergüenza ajena que el ministro del Interior, responsable máximo de la seguridad de todos los españoles, se dedique a airear la carta amenazante que recibe, en lugar de llegar pronto y hasta el final en la investigación sobre su autoría. ¿Por qué la hace pública? ¿A quién beneficia ese tipo de hechos? El ministro del Interior y la directora general de la Guardia Civil serán dos de las personas que cuenten con más medidas de seguridad. Pero, sobre todo, están en esos cargos para resolver los problemas de seguridad de todos los españoles, incluidos los que puedan tener ellos. Da muy mala imagen y da que pensar esa exhibición obscena de unas amenazas cuya autoría hay que aclarar cuanto antes.

Las elecciones del 4-M son trascendentales para el futuro de España. Los ciudadanos empadronados en Madrid van a tener la oportunidad de poder dar a Pedro Sánchez la primera bofetada política de entidad desde que está en la Moncloa. Si Sánchez pierde en Madrid, su proyecto ideológico y político, que está siendo letal para España, tendrá su primer revés serio, y muy probablemente no será el último. Otra posible víctima de los resultados del 4-M puede ser Pablo Iglesias, al que se hace difícil imaginar aceptando su papel como diputado en la Asamblea de Madrid y portavoz de la última fuerza política.

Por eso, el próximo 4-M hay que ir a votar y hacerlo de forma masiva en defensa de la democracia y de la libertad. Eso tiene una traducción práctica: votar al PP o votar a Vox. Ciudadanos, ellos se lo han buscado y ganado a pulso, no es de fiar. Lo que la izquierda política y mediática está haciendo estos días debe ser un acicate importante para llenar las urnas de votos en favor de la decencia política y de una convivencia política en paz y libertad.

Comunismo, millones de asesinados.
Nota del Editor 27 Abril 2021

Siempre hay que tener mucho cuidado con las palabras, especialmente cuanto pueden inducir al despiste, al engaño. La izquierda ha demostrado que es capaz de las indignidades, mentiras, tropelías, asesinatos mas atroces y dedicarles un adjetivo tan suave es una falta de rigor que hay que evitar a toda costa.

Iglesias quiere dinamitar las elecciones del 4-M
Pablo Sebastián republica 27 Abril 2021

Pablo Iglesias organizó su espectáculo impostado en la cadena SER con el argumento de que Rocío Monasterio se negaba a creer y a condenar las cartas con balas y amenazas de muerte que se habían enviado al ministerio de Interior.

E Iglesias acusó a Vox de ‘amparar el terrorismo’, lo que desató el vuelco en la campaña electoral y el discurso anti fascista de la izquierda al que, tras los pasos de Iglesias, se sumaron Pedro Sánchez y Ángel Gabilondo, quien ayer propuso un ‘cordón sanitario’ contra Vox.

Sin embargo, tanto Iglesias como Sánchez y Gabilondo nunca le han exigido a Arnaldo Otegui y Bildu que condenen los más de 800 asesinatos de ETA (lo que se niega a hacer Bildu) y pactaron con ellos la investidura de Pedro Sánchez.

Para blanquear, ellos sí, a Bildu, como han blanqueado el golpismo catalán con ERC en pactos similares a los que sellaron con Bildu . Y nunca Iglesias, Sánchez y Gabilondo propusieron un ‘cordón sanitario’ contra los golpistas de ERC y JxC ni contra el brazo político de ETA, que siempre fue Bildu.

Y basta recordar esta realidad y parangón para entender la impostura del discurso de Iglesias para dinamitar las elecciones del 4-M, con el argumento de las misteriosas y repugnantes cartas amenazantes (¿a quien benefician?).

Argumento que Iglesias pretendió ampliar ayer con la aparición de otra carta amenaza a la ministra Reyes Maroto con una navaja ‘ensangrentada’ y cuyo autor de la misiva ha resultado ser un enfermo mental de El Escorial.

Un descubrimiento policial que le ha estropeado a Iglesias -y también a su vicepresidenta Yolanda Díaz que se echó a llorar en televisión- la segunda parte del relato de indignación teatral por las cartas misteriosas con balas que no detectó (sic) el ministerio de interior.

Y todo ello mientras Iglesias presumía en público que Sánchez se había puesto a sus órdenes en la campaña de Madrid, diciendo que el Presidente ha reconocido que ‘España no es una democracia plena’, lo que ya había negado Sánchez. Y adornando Iglesias su discurso con nuevas agresiones y señalamientos directos a varios medios y periodistas por ‘blanquear a Vox’.

Ataque a los medios y periodistas, otro gesto fascista de Iglesias, como sus ataques a la democracia, los jueces y al Estado de Derecho, y sus apoyos al golpismo y al filo terrorismo de Bildu a los que no exige condenar a ETA ni al golpismo, aunque solo sea para justificar los indultos que llegarán después del 4-E.

Sin olvidar, en este repaso de situación, los elogios de Iglesias al prófugo y golpista Puigdemont al que presentó como un ‘exiliado político’, similar a los de la II República. Exiliados a los que Iglesias insulta, a la par que solicita en Cataluña un referéndum de autodeterminación, lo que es tan ilegal como inconstitucional y contradice su indecoroso ‘manoseo’ de la Constitución.

Y si grave nos parece el ataque de Iglesias a la Democracia, para dinamitar las elecciones madrileñas y evitar que su candidatura no quede arrasada por sus ex compañeros de Más Madrid y su íntimo enemigo Íñigo Errejón, no menos grave nos parece que el Presidente Sánchez se haya subido al carro de esta farsa anti democrática de Iglesias.

O que su candidato Gabilondo pida ‘cordones sanitarios contra Vox’ pero no contra Bildu ni contra el golpismo de ERC y JxC, para bailarle el agua a ‘este Pablo Iglesias’ del que dijo Gabilondo que nunca pactaría con él al inicio de una campaña electoral que su nuevo héroe, Iglesias, pretende dinamitar.

“Los años de Aznar”: cuando la izquierda rescató el odio como arma política
El ex diputado Sergio Gómez-Alba ofrece en su libro una crónica y análisis de la trastienda de aquellas dos legislaturas, recabando también el testimonio de sus protagonistas.
Carmelo López Arias. esdiario  27 Abril 2021

“En esa época, sacar el dóberman a pasear siempre daba excelentes resultados. Durante la campaña electoral, en los mítines andaluces y extremeños del PSOE se exhibieron las cartillas de racionamiento de después de la guerra para decir que eso es lo que nos traería la derecha”: así describe Sergio Gómez-Alba en "Los años de Aznar "(un valioso testimonio recién publicado por Almuzara) una característica de la propaganda socialista a partir de 1993.

Todo tenía su origen en el primer debate electoral televisado de la historia de España, aquel 24 de mayo. En medio de una extraordinaria expectación, Felipe González sufrió, a la vista de la millonaria audiencia, una inapelable derrota ante José María Aznar.

El exceso de confianza de quien presidía un Gobierno noqueado por la corrupción y el descrédito institucional podía hacerle perder unas elecciones en el alero. Había que reaccionar, y durante el resto de la campaña el “todo vale” del PSOE se orientó a la satanización del adversario.

Tres años después, en los comicios que llevaron al PP a La Moncloa, se vio que el dóberman era solo el principio: “Las encuestas, poco favorables a González, le llevaron a utilizar políticamente, quizá por primera vez en democracia, la guerra civil. Se inició así la manipulación espuria de la Historia con fines electorales.

23F: 40 años después, la trama involucionista cambia de disfraz pero está viva

Posteriormente, cuando el perro se quedó sin dientes por viejo, Zapatero y sucesores optaron por sacar a Franco a dar una vuelta cada vez que convenía estimular el aguerrido voto frente al fascismo que guadaña en mano cabalga un espectral caballo”, avisa Gómez-Alba en una buena síntesis de lo que implica la memoria democrática.

Gómez-Alba ha escrito “una crónica histórica de quien estuvo allí para contarlo”. Fue diputado por Barcelona entre 1993 y 2004, y precisamente el relato de cómo se fraguaron las relaciones entre Génova y la Generalitat para la investidura constituye una de sus aportaciones más interesantes.

Incluye la opinión de Alejo Vidal-Quadras sobre su defenestración: él cree que Jordi Pujol pidió su cabeza como instrumento de presión más que con la pretensión real de cobrársela, y que si Aznar no hubiese cedido lo habría hecho el president, cuya situación política no era nada cómoda.

La tensión como estrategia
Quince capítulos se consagran a sendas áreas de su acción de Gobierno: lo político (la marcha hacia el centro, los papeles del Cesid), lo económico (la entrada en el euro, las privatizaciones), las políticas de Estado (la lucha antiterrorista, Perejil, el Plan Hidrológico Nacional) o los embates de la oposición (Prestige, Irak).

Es en estos últimos donde vemos cómo la estrategia de la tensión y el odio esbozada en los anticipatorios dóberman cuajó como algo sistemático.

“Con el desastre del Prestige, nació en España una etapa de enconada confrontación y exaltación de la emotividad, a la que posteriormente se sumó la demagogia. Comenzaba una forma destructiva de hacer política en la calle”: la jaleaban desde el Congreso un José Luis Rodríguez Zapatero ciego a las evidencias técnicas y un Jesús Caldera típex en mano para manipular uno de los documentos esgrimidos en la correspondiente comisión.

Apareció Nunca Mais anunciando el apocalipsis y “el nivel de odio hacia el Gobierno alcanzó niveles asombrosos”. Suso de Toro anunció que jamás perdonaría a Aznar por lo sucedido y Manuel Rivas proclamó, con ridícula grandilocuencia: “Ahora ha nacido la ciudadanía”.

La realidad es que el PSOE carecía de un discurso ganador, y Zapatero, “en lugar de reorientar ideológicamente su partido para la batalla política, dejó eso a un lado para asumir el insano camino revanchista que las izquierdas más radicales deseaban”.

Ya es hora de que la izquierda destierre sus prejuicios sobre la Guardia Civil

La guerra de Irak fue otra gran ocasión que aprovechó la izquierda para henchirse de “supremacía moral” sobre cualquiera que le disputase el monopolio del amor a la paz o los sentimientos humanitarios.

“Los viejos estalinistas dan lecciones morales”, lamentaban los diputados que votaron a favor de la posición del Gobierno. Denunciaban la hipocresía de quienes azuzaban “la agresión y el insulto” en las calles. Llegaron a pegarse en las paredes fotos con sus caras, cual si de enemigos públicos se tratase.

Un año antes del 11-M, ahí estaban ya los resortes emocionales que el PSOE estaba dispuesto a tocar de nuevo si hacía falta: el rival político visto, no como simple adversario, sino como el mal absoluto que ataca con perros salvajes, destruye la naturaleza, masacra con misiles a niños inocentes.

¿Por qué no hacerle también responsable de una matanza de casi doscientas personas? “Vuestra guerra, nuestros muertos”, gritaban los manifestantes en la calle Génova durante la jornada de reflexión de 2004, convocados por un SMS surgido del entorno de Pablo Iglesias, según propia confesión a Iñaki Gabilondo.

Una estrategia para siempre
Habían pasado 48 horas desde de un atentado del que, al cabo de 17 años, seguimos ignorando lo esencial. Porque, recuerda Gómez-Alba, las sentencias de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo “continuaron dejando lagunas en el relato de los acontecimientos, y nunca entraron a valorar las motivaciones del atentado”. Pero en aquel momento daba igual. La estrategia del odio no había funcionado con el Prestige e Irak (el PP ganó cómodamente las municipales y autonómicas de 2003), pero esta vez sí lo haría.

El eje Dóberman-Prestige-Irak-Atocha ha continuado con la memoria histórica o la exhumación de Franco. Las campañas denigratorias contra Isabel Díaz Ayuso, las “alertas anti-fascistas” contra Vox o la aberrante actitud de Pablo Iglesias ante Rocío Monasterio son solo nuevos eslabones de la cadena.

Todo empezó cuando la izquierda vio peligrar el poder que cree le pertenece. Y hoy “el revanchismo, el odio y el resentimiento” son los auténticos “motores de la acción política” del Gobierno de coalición, sentencia Gómez-Alba en "Los años de Aznar". Es decir, sirven tanto para conquistar el poder como para conservarlo. Una lección para no olvidar.

60 diputados de Macron recurren la ley que favorece la inmersión en catalán en Francia
Las entidades pancatalanistas del sur de Francia como APLEC hablan de "acoso" contra las lenguas minoritarias, como el catalán o el euskera, y señalan al ministro de Educación galo
Laura Fàbregas. vozpopuli.es 27 Abril 2021

La Asamblea Nacional francesa aprobó a principios de abril una ley para proteger las "lenguas minorizadas" -como el catalán, euskera, occitano, corso, alsaciano o bretón- y facilitar así la inmersión lingüística en las escuelas de las regiones donde se habla alguna de estas lenguas. Pero ahora un grupo de 60 diputados de la Republica En Marcha, el partido del presidente Emmanuel Macron, han presentado un recurso ante el Consejo Constitucional (el Tribunal Constitucional francés) contra este nuevo texto legal.

Estos diputados consideran que algunos de los artículos de la nueva legislación pueden ser inconstitucionales al contradecir el artículo dos de la Constitución francesa, que consagra el francés como lengua de la República. En especial, el que hace referencia a la "enseñanza inmersiva".

La polémica ley fue promovida por el diputado bretón Paul Molac, del grupo parlamentario Libertades y Territorios, y aunque en un principio no contaban con el apoyo de la formación de Macron, finalmente la iniciativa salió adelante con 247 votos a favor y 47 en contra.

Ahora desde entidades como APLEC (Asociación por la Educación en Catalán en Francia) critican la decisión de estos 60 parlamentarios liberales e instan a los "diputados catalanes" a actuar para que "retiren el recurso".

En el comunicado publicado en su página web, APLEC carga contra los diputados "partidarios del monolingüsimo y cómplices del lenguacidio agravado". También señalan al ministro de Educación, Jean-Michael Blanquer, por ir "en contra de la enseñanza de las lenguas regionales". Y no confían en que los tribunales les puedan dar la razón: "Sabemos todo el amor que el Consejo Constitucional por las lenguas regionales. Es urgente que estos parlamentarios ratifiquen su decisión y acaben este acoso indigno de un país democrático".

El recurso fue presentado el pasado 23 de abril, coincidiendo con la efeméride de Sant Jordi. El presidente Macron ya había retrasado hasta el último momento la promulgación del texto. Un hecho que suscitó el enfado de los partidos regionales que la habían aprobado. "¿De qué tienen miedo?", preguntó de forma retórico el mismo promotor, Paul Molac.

"Enseñanza inmersiva"
Esta ley facilita la inmersión en las aulas francesas además de permitir la enseñanza de algunas materias en idiomas minoritarios. Asimismo, abre la puerta a la subvención de escuelas bilingües privadas en sitios donde no es posible el acceso a la educación en estas lenguas en el sistema público. También promueve la señalización del espacio público en estos idiomas en estas regiones bilingües.

El hecho de que la ley hable de "enseñanza inmersiva" ha suscitado las suspicacias de distintas fuerzas políticas y creen que el recurso puede prosperar, ya que el artículo dos de la Constitución francesa consagra el francés como lengua de la República.

El modelo de educación pública en Francia se basa en la idea de una única lengua y un sistema homogéneo en todo el territorio como garantía de libertad e igualdad entre ciudadanos. En este sentido, la inclusión progresiva de otras lenguas se ve, desde algunos grupos políticos, como una amenaza contra los valores fundacionales de la República.

El sistema centralista francés ha reducido el uso de las lenguas regionales a la mínima expresión. Tanto en la administración pública como en su uso social. Se estima que de los 12 millones de estudiantes en el sistema escolar francés, solo unos 170.000 reciben clases en catalán, euskera, corso, occitano, bretón o alsaciano.

Macron, en contra de la cooficialidad
Un año después de llegar al Palacio del Elíseo, Macron viajó a Córcega para aceptar una reivindicación del nacionalismo corso, que era la del reconocimiento de la singularidad y especificidades de la isla en la Constitución francesa. Sin embargo, el presidente de la República dejó muy claro que "el francés es la única lengua oficial".

La misma línea política ha mantenido en el sur de Francia, con las reclamaciones del nacionalismo catalán y vasco. Aunque algunos de sus diputados, como Romain Grau, de Perpiñán, se ha mostrado a favor de que haya un "marco más permisivo" con el resto de idiomas que se hablan en el país galo.

Las entidades filocatalanistas ya se han movilizado para instar a sus partidos de referencia que convenzan a ese grupo de 60 diputados de retirar el recurso. Consideran que la vía judicial puede cerrar la puerta a sus aspiraciones de que el catalán o el euskera adquiera un mayor estatus

La UE investiga una posible discriminación lingüística en Cataluña en cursos a parados
La Comisión Europea pide información para esclarecer si dinero del Fondo Social Europeo ha cofinanciado programas para desempleados que excluyen a los castellanoparlantes
Roberto L. Vargas. larazon 27 Abril 2021

La Comisión Europea va a investigar si cursos de formación a parados impartidos en Cataluña y cofinanciados con fondos europeos han discriminado a aquellos potenciales beneficiarios que sólo hablan castellano. El comisario europeo de Empleo y derechos Sociales, el luxemburgués Nicolas Schmit, pedirá a la autoridad competente del Fondo Social Europeo en España que proporcione más información, detalles o explicaciones sobre el uso de las lenguas en los programas de formación cofinanciados impartidos en Cataluña y que tome, en su caso, «las medidas necesarias de corrección» si se detectase algún tipo de discriminación en los mismos.

Schmit ha anunciado la medida en una carta de respuesta fechada el día 23 de abril, a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, al europarlamentario de Ciudadanos Jordi Cañas, que previamente había envíado otra misiva al político luxemburgués denunciado la situación.

En su requerimiento, Cañas aseguró que el Gobierno regional de Cataluña “viola los derechos de los ciudadanos castellanoparlantes, amparados en la Constitución Española, el Estatuto de Autonomía y los artículos 21 y 22 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, al impedir a personas desempleadas el acceso a los cursos de formación financiados por el Servicio Catalán de Empleo (SOC) por cuestión de lengua”.

Aunque la ley que regula la creación y funcionamiento de este servicio catalán establece como principio rector «la igualdad de oportunidades en el acceso al empleo, sin discriminación por razón de sexo, etnia, edad, estado civil, adscripción política, afiliación sindical, religión, origen, opinión, lengua», el artículo 5.8 de la Orden catalana TSF/170/2018 estipula que deberá «utilizarse normalmente el catalán como lengua vehicular y los materiales didácticos elaborados por las entidades beneficiarias debe[rán] estar redactados al menos en catalán». Esta, medida, según denuncia el eurodiputado de la formación naranja, «atenta contra numerosas resoluciones judiciales que niegan la condición de vehicular al catalán y exigen el respeto al bilingüismo a las instituciones públicas, y que crea una barrera de acceso a la formación a los castellanoparlantes», concluye el parlamentario europeo de Ciudadanos.

Aunque el presunto caso de discriminación es achacable a la Generalitat de Cataluña, el hecho de que la Comisión Europea vaya a solicitar las aclaraciones al Gobierno español tiene que ver con que la implementación de las acciones cofinanciadas es responsabilidad de los estados miembro, al nivel territorial más adecuado y de acuerdo con el sistema institucional de cada país». En cualquier caso, cualquier programa, prosigue, debe cumplir tanto las leyes del propio país como la normativa de la Unión Europea para poder ser financiado.


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