AGLI Recortes de Prensa   Domingo  2  Mayo  2021

El Gobierno ocultaba la detención de los matones de Iglesias mientras aireaba el montaje de las balas de kétchup y la navajita plateá
Federico Jiménez Losantos. Libertad Digital 2 Mayo 2021

Esto de Sánchez no es un gobierno, es una banda que tiene poco que envidiar a las cárceles secretas de Caracas o del Méjico del PRI. Quince días después de la salvaje agresión a pedradas del mitin de Vox en Vallecas hemos conocido unos hechos de extrema gravedad, que hubieran desactivado la campaña ya preparada, con sobres, balas y navajas, achacadas a Vox por el Gobierno.

El PSOE, Podemos y Más Podemos, la izquierda socialcomunista que se presenta a las elecciones en Madrid ya conocía la detención de los escoltas de Iglesias por participar en la agresión a policías, familias y candidatos de Vox, no sólo promovida por Podemos -el adinerado Monedero y el rico marqués- sino jaleada después de los más de veinte policías heridos. Y Marlaska lo ocultó. Y si no hubiera habido policías heridos, seguramente todo seguiría en algún rincón judicial, como la mochila policial de Vallecas.

La burda copia del 11M
Todo en la campaña de Madrid está siendo una copia, sin muertos, aunque pudo haberlos en Vallecas, del 11M de 2004. Entonces, se destruyó la escena del crimen -los vagones y la ropa de las víctimas- mientras los medios de Izquierda culpaban al PP del atentado y rodeaban sus sedes. En 2021 se han ocultado las pruebas de la violencia de Podemos mientras los mismos medios y el Gobierno culpaban a Vox de atacar con balas y navajas a las izquierdas. Y en el PP y Cs gimoteaban: "¡Ni piedras ni balas!". Las piedras y las balas las ponen los mismos, a ver si se enteran en Génova 13.

Como bien señalaba ayer Rosa Díez en El Mundo, lo grave es que, en este caso, el Gobierno es el actor principal de esta farsa siniestra, no la Oposición como en 2004. Es el partido gobernante Podemos el que comete el delito; y es el partido gobernante PSOE, con Sánchez al frente, el que ha ocultado quince días a los delincuentes y culpó a las víctimas del delito que padecieron. Se podrá ser más miserable, pero, sinceramente, no sé cómo.

¿Qué sabían Barceló, Gabilondo y La Pioletera de Errejón?
Llevo diecisiete años pidiendo a Antonio García Ferreras, jefe de informativos de la SER en el 11M, que cuente qué "tres fuentes de la lucha antiterrorista" le dijeron que había "terroristas suicidas en los trenes, con tres capas de calzoncillos y afeitados como hacen los islamistas". La señora de Ferreras, verificadora de trolas contratada por Facebook a través de su agencia Newtral, que de neutral no tiene nada, es más bien New Trola, no me ha ayudado en este empeño, que no pienso abandonar. Pero lo urgente ahora es saber si Ángels Barceló, organizadora en la SER, siempre la SER, de la encerrona a Monasterio, sabía, como sabía Iglesias desde el día de las detenciones, que dos escoltas del cabecilla comunista habían participado en el apedreamiento de la candidata de Vox, a la que la pistolera o Pioletera de Más Madrid le espetó "es usted una aberración", sin que la bien llamada "activista" Barceló, lloriqueándole de la mano a Pabliíto, dijera nada. Es más: organizándole al día siguiente un acto de desagravio en el que ambos repitieron las mentiras sobre la violencia de Vox y taparon la de Podemos.

Si en la encerrona hubiera tenido Monasterio los datos que tenemos hoy sobre la participación directa de dos de los escoltas de Iglesias en su apedreamiento, ni Pablenin, ni La Pioletera, ni Gabilondo hubieran podido atacar a Vox. Ahora lo sabemos casi todo: el Gobierno no sólo sabía, sino que ocultaba el hecho gravísimo de que la escolta del jefe de uno de los dos partidos que forman el Ejecutivo participó directamente en la agresión a los ciudadanos de Vallecas en el mitin de Vox de la plaza de la Constitución.

Las cárceles privadas de México y España
Una película mejicana titulada El conejo en la luna denunció hace dos décadas la corrupción en México DF, entonces bajo la férula de López Obrador, llamado "Cobrador" por sus supuestos vínculos con el narco. El director tuvo que huir al extranjero porque "Cobrador" aparece recibiendo sobres en esa película maldita, que reveló en detalle la existencia de una red de cárceles o calabozos clandestinos donde se detenía y se hacía desaparecer a gente que molestaba al Gobierno o a la colaboración Narcos-PRI. La película contaba el caso de una secuestrada y "desaparecida" europea y cómo se descosieron algunos bolsillos y bocas del régimen. Se salvó de milagro, pero el mexicano tuvo que huir de su país. Nadie en la mafia titiritera de allí y de aquí lo ha reclamado, ni denunciado este caso.

Pero el modelo de cárceles o calabozos particulares de la policía, que se basa en la ocultación al juez -salvo que esté compinchado con ella- y a la opinión pública de la identidad de los detenidos es el que en este caso ha seguido el régimen sanchista-leninista, para el que da que el socio del psicópata de La Moncloa sea Iglesias o Errejón. Hay que averiguar qué redes policiales y judiciales hurtaron a la opinión pública un caso tan importante en la campaña electoral. Y, sobre todo, hay que salir a votar el martes contra Sánchez, Iglesias y sus matones de Vallecas. Son de los dos.

La confesión involuntaria del desertor Iglesias
Que un Gobierno haya ocultado que los escoltas del que ha sido su vicepresidente hasta hace un mes y cuyo partido mantiene cinco carteras y una vicepresidencia han sido instigadores y agresores de un acto electoral de la oposición demuestra que estamos ante un gobierno de delincuentes. No exento de estupidez para aliñar la mendacidad, porque el sujeto que ha alentado la violencia y pagado a los violentos contra Vox se ha quejado, con el respaldo de todo el Gobierno, con Sánchez a la cabeza, de ser él la tierna víctima de la violencia de los que él agredía. Hace falta ser cobarde. Pero, además, el listillo ha sentado cátedra de necio al querer esquivar, como siempre, su responsabilidad personal en los actos de sus matones.

Preguntado por ese delito, encubierto por el Ministerio del Interior, Iglesias ha dicho que los matones no eran escoltas suyos, porque su escolta es de policías nacionales. Pero al menos uno de los detenidos sí estaba contratado por Podemos, sin ser policía ni guardia de seguridad, y es uno de los instigadores y agresores de Vallecas. Como Iglesias lo sabe, se ha refugiado en que los matones detenidos no pueden ser policías y escoltas.

Pero eso es peor. Entonces se trata de matones contratados por él no para defenderlo sino para agredir a gente indefensa y convertir tarea legal de policía o guardia de seguridad en actos de abierto terrorismo urbano, que la Ley de Partidos y el Código Penal contemplan con severidad. Iglesias debería ser procesado como instigador, financiador y justificador de esos delitos. También de desprecio a las víctimas del terrorismo urbano, porque sigue diciendo, en plan Maduro, que fue Abascal el que rompió el cordón de seguridad y agredió a sus matones, cuya violencia sigue justificando. Al exculparse, por pura chulería, el mismo se incrimina y labra su condena.

Cadena de mentiras al máximo nivel
No es la única en mentir delictiva y delictuosamente, porque han alentado la violencia contra un partido legal basándose en mentiras que en realidad habían provocado los comunistas. La vicepresidenta tercera del Gobierno, La Fashionaria Yolanda Díaz, se desplomó de bruces sobre la mesa de García Ferreras cuando éste anunció lo de la navajita de Reyes Maroto como si fuera el maremoto de Bali, y fingía, porque evidentemente el Gobierno sabía que todo el montaje para condenar a Vox partía de una agresión a Vox de los matones de su jefe político, que sigue siendo Iglesias. Lo mismo Ione Belarra e Irene Montero, tan cercanas y tan cercanas a ÉL.

Pero, aunque la vicepresidenta y los ministros comunistas sean los agentes de la violencia, sus encubridores legales son Marlaska y Sánchez. Y si la Fiscal General del Estado no actúa contra esta epopeya delictiva será que sigue siendo la musa de las cloacas judiciales. Y si el ministro de Justicia no anuncia una inmediata investigación sobre la ocultación de la violencia electoral mientras se acusaba las víctimas será porque es sólo el caniche del mastín de la Moncloa, convertida en piso piloto de la Cheka.

Sin encender la luz, Iglesias huye del cine y se va a Tele-Roures
El descubrimiento de la fechoría del Gobierno ha coincidido con la súbita espantá de Pablenin, que, confirmando lo que en ABC adelantó Chicote sobre su abandono de la política y la negociación con Roures de "un proyecto televisivo", ha declarado en el Corriere della Sera que "su figura está desgastada" y que "aporta más votos Yolanda Díaz que él". Pero si Madrid era la trinchera contra el fascismo, La Fashionaria tenía que haber sido la candidata del partido, y no él. Haber montado en la SER el numerito de la víctima frente a Monasterio cuando eran sus matones los agresores de Vox retrata a un mentiroso patológico, gemelo de Sánchez.

El "proyecto televisivo" es una vieja chapuza desempolvada ante la posibilidad de la victoria aplastante de las Derechas y su ridículo personal. Luca Constantini ha revelado que, cuando aún contaba con el patrocinio de Irán, hizo varios programas piloto de "Spoilers", una especie de La Clave en soviético: una película y un coloquio moderado, o sea, azuzado por ÉL. Pero el presunto productor Roures, como contamos en Libertad Digital, es uno de los plutócratas más endeudados y morosos del mundo. A su lado, Ruiz Mateos era un empresario ahorrador tirando a rácano. Siempre fue su financiador. Iglesias hasta abandonó la fiesta de aniversario de Podemos por ir al cumpleaños del golpista catalán en el Hotel Villamagna de Madrid.

Pero una cosa es dar dinero y otra montar un programa de verdad, con audiencias y publicidad, en una cadena o en una plataforma comercial. Barrunto que su resultado sería parecido al que puede cosechar este martes. No hay en la historia de las deserciones militares y las espantás taurinas un caso como el de este contratista de matones. Decir que deja la política antes de que los electores lo ratifiquen o lo echen con su voto retrata a un tirano de prestado, un valentón de pacotilla o, simplemente, un ricacho cobardón.

Y dejo para otro lugar la comparación del asesinato de Calvo Sotelo por los escoltas de Prieto, otro amigo de lo ajeno. Espero sentado la caída de Indalecio Iglesias.

El martes démosles una lección democrática que no olviden jamás
EDUARDO INDA okdiario 2 Mayo 2021

Los socialcomunistas están rabiosos desde hace 26 años, los mismos que median desde que Alberto Ruiz-Gallardón les arrebatara la Comunidad de Madrid. La rabia ha ido in crescendo por la impotencia de ver cómo la estratégica institución continúa erre que erre en manos del PP y por la igualmente perogrullesca razón de que si bien entonces era la segunda región más rica de España, ahora es la número 1 de la lista. Es como si dejas una empresa porque piensas que ya no va a dar más de sí y, de repente, se convierte en Apple.

Cuando Pedro Sánchez aterrizó en La Moncloa de la mano de lo peor de cada casa, Podemos, los herederos de ETA y los golpistas catalanes, se puso como objetivo reconquistar Madrid. Y ordenó a un Redondete que nos ha salido menos espabilado de lo que pensábamos que pusiera en marcha todas sus argucias y trapacerías para echar al PP de la Puerta del Sol “sea como sea, cueste lo que cueste”. La primera intentona, en esas elecciones autonómicas de mayo de 2019 en las que se las prometían muy felices, le salió rana a este dúo de trilerillos. Claro que con un candidato como Gabilondo, tan buena gente en lo personal y extraordinario en lo académico como inempeorable en lo político, se antojaba misión imposible. Y degeneró en misión imposible. Contra pronóstico, Génova 13 salvó el match ball. El que tuvo, retuvo. El PP es mucho PP, como el PSOE es mucho PSOE, que esto del bipartidismo es algo a lo que poco a poco volvemos inexorablemente. Y que no pare.

Y allá que se puso manos a la obra Iván Redondo a intentar desalojar de Sol a Isabel Díaz Ayuso. La miserable estrategia del personaje consistió en tocar a rebato a los periodistas de cámara y medios afines para que presentasen a la presidenta como un mix de tonta de remate y perturbada. Cómo serían las cosas que diarios serios —jajajajajaja— integrados por gente que mea colonia, caso de El País, aseguraron que Díaz Ayuso estaba “IDA” jugando con las iniciales de su nombre y apellidos. Luego llegó el cuento chino del estudio que alquiló por 85 euros diarios en la primera ola de la pandemia. El escándalo, que concluyó en no-escándalo amén de gatillazo de campeonato, menuda gentuza son, consistía en que la tarifa oficial era de 200 euros. Olvidaban un pequeño detalle: que el apartahotel estaba vacío por razones obvias, con lo cual cabe deducir que los 85 pavos eran un auténtico sablazo pero no para el empresario, el gran Kike Sarasola, sino para su excelentísima clienta.

Luego fue la pandemia y esa visita del chulo discoteca de Pedro Sánchez a Sol perdonando la vida a la presidenta. Como si fuera una pringada a la que la pandemia se le había ido de las manos cuando el peor del mundo-mundial era nuestro presidente del Gobierno. Ahí están los datos: fuimos el país con más mortalidad y contagios per cápita en la primera ola y el que peores guarismos económicos registró de toda la Unión Europea en 2020. Aquella visita encumbró a Isabel Díaz Ayuso. El tándem de listillos Sánchez-Redondete la convirtió en personajazo en apenas hora y media. Esa rueda de prensa bilateral, con un fondo homogéneo de banderas españolas y madrileñas, fue un bumerán que acabó reventando la testa al marido de la ¡¡¡catedrática!!! Begoña Gómez y a su subalterno. Iban a por lana y salieron trasquilados. La tonta resultó más lista que el hambre y los listos terminaron la jornada como unos vulgares émulos de Abundio.

La tan osada como finalmente acertada decisión de la presidenta de la Comunidad de Madrid de compatibilizar economía y salud hizo el resto. ¿Alguien me puede explicar cómo París-Ille de France en particular, Francia en general, Bélgica o la pobladísima Lombardía-Milán exhiben el doble de incidencia acumulada que Madrid teniendo, como tienen desde hace medio año, todos los bares, restaurantes y tiendas que no son de primera necesidad cerrados a cal y canto? Ayuso simplemente hizo algo parecido a lo de Stefan Löfven, el primer ministro socialista sueco, que ser socialista no siempre es sinónimo de incompetente. O tal vez fue al revés: el sueco imitó a la madrileña. Sea como fuere, apareciera antes el huevo o la gallina, han derrotado a los apóstoles de la ruina. Una lección al mundo.

La ensalada de bofetadas hubiera tumbado a cualquier político, al más fuerte, al más débil y al mediopensionista. Pero ni ellos ni desde luego un servidor, que la conoce razonablemente bien, sabíamos que Isabel Díaz Ayuso estaba hecha de una pasta tan sólida. Sorprendió a propios y extraños. Las putaditas externas y las internas, protagonizadas por un Aguado que pasará a la historia como una simplona anécdota, la hicieron más fuerte. Y sin encomendarse a Dios ni al diablo, avisando a posteriori a Pablo Casado y manteniendo encerrados en el Consejo de Gobierno a los felones naranjitos, convocó elecciones en una apuesta al todo o nada, en uno de esos órdagos que distinguen a los nacidos para ganar de los que vinieron a este mundo a jugar el rol de figurantes.

Que lo peor estaba por venir lo intuíamos los que peor concepto tenemos de esta banda de jetas, mentirosos y delincuentes que nos ha caído en desgracia en forma de Gobierno de España con notorias excepciones como Margarita Robles, Nadia Calviño y un par de ministros más o a lo sumo tres. Conforme avanzaba la campaña contemplaban, desolados, cómo la tonta y loca de Ayuso no sólo no perdía fuelle sino que devoraba escaños con la misma pericia con la que una leona despelleja a un búfalo.

“¿Y qué coño hacemos?”, se plantearon en uno de esos gabinetes de crisis tan habituales últimamente en Moncloa. Redondo, que se hizo spin doctor devorando esa serie de ciencia ficción que en realidad es House of Cards, ideó de la mano del delincuente Iglesias la estratagema a seguir: imitar el ruin ejemplo del 14-M de 2004 y el de Venezuela, donde cada vez que vienen mal dadas se inventan un magnicidio, meten en la cárcel a 100 disidentes y sanseacabó. Dicho y hecho: primero fue la carta con balas a Iglesias, luego las presuntamente enviadas a Marlaska y a la directora general de la Guardia Civil, María Gámez. Como si constituyera algo extraordinario y no lo que desgraciadamente es, una costumbre tan habitual como repugnante y condenable. No hay político de primer nivel que no reciba amenazas de muerte todas las semanas. Como tampoco hay periodista conocido que no sea víctima de psicópatas, perturbados e intolerantes de toda ralea. Doy fe.

Que están desesperados viendo que se les acaba el chollo a nivel nacional lo demuestra la vileza que exhibieron hace seis días cuando Reyes Maroto recibió una navaja acompañada de las consiguientes advertencias criminales. Navaja fascista, por supuesto, faltaría más. Las cotorras mediáticas de esta banda pusieron en marcha la preceptiva campaña de agitprop. Que si es “un acto terrorista”, que “si estamos invadidos por el fascismo”, que si “la culpa es de Vox”, que si patatín, que si patatán. Lo peor de todo fue la maldad argumental de la ministra de Industria, que mostró una foto de la navaja multiplicada por tres, dando la sensación de que el instrumento asesino era una katana y no la minúscula cheira mondanaranjas que en realidad es. La obra teatral representada por Maroto culminó con una increíble pero cierta apostilla: “La democracia está en peligro. He llamado a mi hijo, a mi marido y a mis padres para decirles que estoy bien”. Sabiendo, como presumiblemente sabía ya a esas horas, de qué iba realmente la movida. Teniendo, como tiene, un equipo permanente de siete u ocho policías custodiándola.

El problema es que, como quiera que son unos amateurs y no Rubalcaba, la obra no estaba muy ensayada. Para empezar, porque la ministra había recibido con anterioridad mensajes amenazantes de la misma persona. Para terminar, porque el terrorista del que hablaban sufre esquizofrenia paranoide y es viejo conocido de la Policía. Los socialcomunistas pensaban seguir con la farsa hasta que los investigadores resolvieron desnudar urbi et orbi la opereta bufa: el autor no sólo es un enfermo mental sino que, además, escribió su identidad en el remite, justificó su acción por su condición de “agente secreto [sic]” y, para colmo, es votante de ¡¡¡Podemos [requetesic]!!!

La doble vía de subversión de la voluntad popular tenía un oscuro epígrafe en forma de extraños tejemanejes en Correos. ¿Me puede alguien explicar cómo es posible que cientos de ciudadanos que han ido al ente público a hacer gestiones normales se encuentren con que en el ticket que les acaba de entregar el funcionario de turno figura que han emitido su voto por correo? ¿O varios votos? Lo digo porque las máquinas nunca se equivocan salvo que un humano las induzca al error. Y para que nada falte ayer nos enteramos, gracias a ese gran periodista de investigación que es José María Olmo, que dos de los escoltas privados de Podemos, asignados habitualmente al macho alfalfa, han sido detenidos acusados de participar y ser los instigadores de los ataques a la Policía y a los militantes de Vox en Vallecas al más puro estilo de La Motorizada de Indalecio Prieto.

Es todo tan asqueroso, tan rastrero, tan sucio y tan antidemocrático que ni nos podemos ni nos debemos quedar parados. Contra su matonismo, sus trampas, su cinismo y su sarta de mentiras, debemos responder con democracia. Mucha democracia. Y legalidad y Estado de Derecho en cantidades industriales. La mejor manera de que no pase esta gentuza es votar. Hay que ir a las urnas con la papeleta entre los dientes. El martes no se puede quedar nadie en casa. Nuestra comodidad será nuestra tragedia en forma de libertad vigilada, ruina, cierre de bares y restaurantes, resurrección del Impuesto a los Muertos, Donaciones y Patrimonio e IRPF por las nubes, peores hospitales, fin del bilingüismo en los colegios públicos y apocalipsis de esta máquina de crear riqueza que es Madrid. Démosles, pues, la lección democrática que se merecen. Y que sea de tal magnitud que no la olviden jamás, que ya está bien. El cambio en España empieza el martes.

La amenaza se llama Iglesias
Editorial ABC 2 Mayo 2021

La detención de un asistente del equipo de Unidas Podemos, al servicio del círculo de Pablo Iglesias, por su participación en las agresiones que reventaron el mitin de Vox en Vallecas el pasado 7 de abril sitúa al socio de gobierno de Pedro Sánchez y candidato a presidir la Comunidad de Madrid poco menos que como jefe de una banda de matones. No se puede definir de otra manera la actividad de Iglesias, que primero animó a los radicales para que respondieran a la supuesta «provocación» de Vox en su antiguo barrio y más tardé toleró y silencio que un miembro de su equipo, hombre de partido y confianza, materializase su cordón sanitario y violento contra el partido de Abascal. Que Pablo Iglesias, pese a la gravedad de lo sucedido en Vallecas, siga siendo hoy candidato en unas elecciones es una anomalía democrática. A dos días de los comicios del 4-M, renunciar no figura en sus planes. La naturaleza totalitaria de su proyecto político, del que forman parte la violencia y el amedrentamiento, ya sea en Vallecas o en las calles de Barcelona, le permite seguir adelante pese a las cada vez más evidentes señales de alarma que deja su actividad, pública o privada. La hipocresía es su divisa. Su actitud ante los procesos judiciales en los que se investiga su nepotismo -como el caso de la niñera de Galapagar- o las irregularidades contables de su formación revelan la doble vara de medir que utiliza Iglesias para denunciar las corruptelas de sus rivales y, en su caso, atribuirse persecuciones políticas. La impostura y el victimismo son las señas de identidad del todavía líder de Podemos: mientras uno de sus muchachos era detenido por agredir a la Policía, Pablo Iglesias clamaba contra la amenaza que para la democracia -la misma contra la que atentan sus ‘bukaneros’- representaban los sobres con balas dirigidos a varios líderes políticos.

Los incidentes de Vallecas ponen un nuevo techo antisistema a la carrera política de un timador que planea ya su retirada, negociando su incorporación al imperio mediático de Jaume Roures, empresario icónico del separatismo catalán junto al que Iglesias quiere seguir influyendo en la vida pública. El fenómeno de la violencia no es nuevo, sin embargo, entre los dirigentes de Unidas Podemos. Isa Serra, dócil subalterna de Pablo Iglesias en su candidatura a la Comunidad de Madrid, ya fue condenada a diecinueve meses de cárcel por atentado a la autoridad, y Alberto Rodríguez, diputado y secretario de Organización del partido, está procesado por el mismo delito, a la espera de que lo juzgue el Tribunal Supremo. Que los camorristas de los que se hace rodear el líder de Unidas Podemos participasen en los ataques a la Policía del mitin de Vox en Vallecas no deja de ser una muestra más de una actividad normalizada por la extrema izquierda que lidera Iglesias, empeñado en invertir ante la opinión pública la ecuación de las amenazas y en señalar a la ultraderecha -todos los que no comulgan con su doctrina radical- como genuino y único peligro para la democracia. Alinearse con los hederederos de ETA, agitar desde las redes sociales a la turba que incendió las calles de Barcelona en defensa de un delincuente encarcelado o prender la mecha de la batalla campal en Vallecas articulan el programa de asalto a los cielos de Pablo Iglesias, tolerado y sellado en La Moncloa por el presidente del Gobierno. No hay de qué sorprenderse. Hacerse la víctima de una supuesta campaña fascista, canalizada a través de Correos, mientras sus ‘bukaneros’ eran detenidos por la Policía es la última obra maestra de un timador de la política y del miedo.

Basta de matonismo político
Editorial larazon 2 Mayo 2021

Pablo Iglesias decidió que estas elecciones debían radicalizarse, al punto de provocar choques violentos contra los que él calificó de «fascistas», mientras el líder de Podemos se arrogaba el de defensor de la «democracia». Este ha sido el reparto de papeles diseñado y a él se ha ceñido escrupulosamente. La primera escenificación tuvo lugar el pasado 7 de abril, cuando convocó a sus fieles a impedir un mitin de Vox en Vallecas, en la Plaza de la Constitución –que ha rebautizado como Plaza Roja–, con el saldo de 35 personas heridas, 21 de ellas agentes de la Unidad de Intervención Policial. Entre los agresores habían dos miembros del equipo de escoltas de mismísimo Iglesias. Así se ha podido saber ahora, según fuentes policiales, tras la detención de éstos el 15 de abril. Obviamente, Iglesias ha negado que sean miembros de su seguridad personal y que todo forma parte de una campaña para desacreditarle –¿más todavía?–, pero lo que no podrá negar es que están a sueldo –esperemos que no en «negro»– de su partido, aunque luego, cuando la evidencia se imponía, dejó caer que todos sus escoltas son miembros del Cuerpo Nacional de Policía y que «ninguno fue detenido». De lo que se puede deducir que los detenidos son guardaespaldas que hacen su trabajo voluntariamente. Lo lógico ante esta tesitura es que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, dijera si en los informes policiales se hace constar que los detenidos trabajan para Podemos, pero visto su vergonzoso comportamiento a lo largo de la crisis de las «balas y las navajas» no se espera una intervención imparcial y profesional. Podemos tenía sus motivos por no condenar la violencia porque la instigó e hizo de ella el único punto del programa de las elecciones a la Comunidad de Madrid: viene el fascismo e Iglesias lo va a parar. Exhibió sobres con balas y exigió que quien no condenase esos envíos era cómplice de la violencia, sin embargo, él no condenó, lógicamente, la que él mismo estaba capitaneando. Lo alarmante de toda esta operación de acoso a la derecha y, de manera especia a Díaz Ayuso, es que haya contado con la ayuda del PSOE, un partido que ha echado por la borda la poca moderación que le quedaba.

Ahora bien, el suceso de unos escoltas de Iglesias pateando a agentes de las Fuerzas de Seguridad sobrepasa todo lo aceptable. Ya sabemos que utiliza fondos públicos para costearse servicios personales –un juez investiga una niñera contratada como asesora de la ministra de Igualdad–, pero que sus guardaespaldas actúen violentamente en protestas de Podemos debería suponer el final del personaje que más ha envenenado la vida política, quien más ha clamado por un guerracivilismo cerril y quien más comprendió los crímenes de ETA. Iglesias debe apartarse cuanto antes de la vida política española. Todo tiene un límite.

Libertad o comunismo (VII): LIBERTAD
José María Rotellar Libertad Digital 2

Madrid ha conseguido ser la región más libre de España, especialmente en materia económica, sanitaria y educativa. El camino para llegar hasta aquí no ha sido fácil, como todo lo que en la vida merece la pena.

Madrid tiene muchas facetas por la que se la distingue: la calidez con la que sus ciudadanos acogen a todo el que llega a Madrid; su riqueza monumental y su importancia en los acontecimientos históricos a lo largo de los siglos; una buena gastronomía y una variedad perfecta de lugares para visitar y disfrutar de ellos; y la mejor asistencia sanitaria de España y una de las mejores de Europa, un transporte de vanguardia y una escuela pública bilingüe en inglés.

Unido a todo ello, se encuentra su política económica, que se basa en una gran libertad y lo que se ha convertido en la seña identidad de la misma: una política continuada en el tiempo de rebaja de impuestos para todos los contribuyentes, que han hecho que Madrid sea la región española donde menos impuestos se paga, pese a que las regiones forales tienen más competencias para poder bajar más, si quieren, los impuestos.

Política económica en la que sobresale también la creación de un marco de confianza, seguridad jurídica y eliminación de obstáculos que hace que Madrid sea un incentivo para personas y empresas, pues muchas quieren ir a Madrid a vivir, instalarse, trabajar, emprender e invertir.

Y quieren hacerlo porque Madrid es una isla de libertad con la que ahora quiere acabar el Gobierno de Sánchez, en coalición con el mayor radicalismo de izquierdas que hay en Europa, que es el abanderado por Iglesias. Sánchez, que es el verdadero candidato del PSOE, al emplear a Gabilondo como señuelo de una supuesta moderación, ansía que en Madrid se instaure el mismo Gobierno con tics totalitarios como el que él preside, capaz de redactar el preámbulo de una ley en el BOE para atacar directamente al PP, sin el más mínimo decoro institucional. Cuando se empieza a confundir Estado, Gobierno y partido, se comienza el recorrido por un camino autoritario que no lleva a nada bueno, como hemos visto en diversos países, como Venezuela.

Son políticas muy distintas las que se enfrentan. Como decíamos en el inicio de esta serie de artículos, de eso se trata, de contraponer las políticas que cada opción quiere implantar de conseguir gobernar tras las elecciones del próximo cuatro de mayo. Si gobierna Isabel Díaz Ayuso habrá una continuidad en las políticas aplicadas durante las últimas dos décadas y media, basadas en la libertad del individuo, en poder llevar adelante un proyecto personal de vida de cada individuo, donde la intromisión del sector público sea la mínima posible; que apuesta por la libertad de elección en sanidad o educación; por el crecimiento económico y la eliminación de obstáculos para iniciar una empresa o para trabajar; que opta por servicios eficientes y austeros e impuestos bajos.

Si gobiernan Iglesias y la izquierda, la política que promoverán será radicalmente distinta, completamente opuesta, que no es otra que la que el comunismo siempre ha defendido, siendo éste, además, un comunismo que ni siquiera ha pasado por aquel "eurocomunismo" que trató de modernizar un poco -si es que se puede modernizar- a dicha ideología.

¿Qué se juega Madrid? La región madrileña, se juega mucho. De hecho, son los madrileños los que se lo juegan, pues puede trastocar su día a día, desde el dinero que van a cobrar en la nómina, que será menor si les suben los impuestos, a la posibilidad de decidir a qué colegio llevan a sus hijos -esencial, además de para elegir dónde quieren los padres que se eduquen sus hijos, para también que sus abuelos, en muchos casos, puedan recogerlos y ayudar a sus padres en el cuidado de sus hijos, al poder elegir un colegio cercano al domicilio de los abuelos para facilitarles esta labor-, o elegir a qué medico quieren ir.

Madrid ha conseguido ser la región más libre de España, especialmente en materia económica, sanitaria y educativa. El camino para llegar hasta aquí no ha sido fácil, como todo lo que en la vida merece la pena. Si tras las elecciones es la izquierda la que gobierna, acaudillada por un extremista como Iglesias, Madrid perderá esa libertad, porque el modelo de Iglesias, de la izquierda radical en general, es intervenir lo máximo posible en la vida de las personas.

Si gana Pablo Iglesias, si gana la izquierda, los comerciantes madrileños -en épocas normales, exentas de las restricciones a causa de la pandemia- dejarán de poder decidir qué días y en qué horarios abren para ajustarse a las preferencias de sus clientes. La hostelería se verá obligada a cerrar de manera muy restrictiva en los meses que queden de esta situación sanitaria y la quiebra de una gran parte estará garantizada. Perderían, así, la esperanza para poder remontar, esperanza basada en los datos de crecimiento de dicha rama de actividad económica.

Los madrileños que quieran abrir un negocio volverán a verse envueltos en una burocracia eterna para poder poner en marcha su actividad, pues se perderá la declaración responsable o la supresión de burocracia, que permite que Madrid sea un foco de atracción de inversiones, como muestra el hecho del liderazgo de Madrid en la creación de empresas el último año (casi una de cada cuatro empresas que se crean en España lo hacen en Madrid), o que reciba el 75,2% de toda la inversión extranjera recibida en España el último año.

Si gobiernan Iglesias y toda la izquierda, Madrid dejará de ser la región con menores impuestos, que permite que cada contribuyente madrileño se ahorre al año 1.150 euros en impuestos (tras la última gran reforma aprobada en 2014 con efectos de 2015), a los que hay que añadir los cien nuevos euros en impuestos que se ahorrará cada contribuyente con la futura rebaja del IRPF anunciada por Ayuso, que elevará dicho ahorro tributario por cada contribuyente madrileño a 1.250 euros al año. Ese dinero se queda en el bolsillo de los madrileños, que permite que lo destinen a lo que consideren ellos oportuno: consumir, ahorrar o invertir; en definitiva, a generar prosperidad económica y empleo.

De aplicarse la política de la izquierda, los madrileños ya no podrán elegir hospital, médico, enfermero o centro de salud, porque la asignación de los mismos volverá a estar en manos de los políticos, como no habría sido posible la construcción de los doce nuevos hospitales que se levantaron entre 2003 y 2015 o el nuevo hospital Zendal, pasando antes por el hospital de campaña de Ifema levantado en dieciocho horas.

Del mismo modo, se pone en riesgo la continuidad de la política de bilingüismo en inglés, que ha permitido que todos los niños, no sólo quienes proceden de familias con recursos económicos, sino todos, puedan estudiar no ya inglés, sino estudiar en inglés desde pequeños, como muestra el gran número de centros públicos y concertados con enseñanza bilingüe.

Incrementos del bilingüismo en dichos centros que permite que cada vez más alumnos puedan estudiar con un programa bilingüe.

Asimismo, la estabilidad presupuestaria que ha conseguido Madrid, que hace que tenga el menor incremento de deuda y que haya sido la que más ha respetado la estabilidad presupuestaria, volará por los aires.

Esa política de cumplimiento de la estabilidad presupuestaria se traduce en un menor nivel de endeudamiento en dicho período, siendo Madrid la región con menor incremento de deuda en el período analizado, 10,3 puntos del PIB, frente a los 20,4 de la media regional, los 27,1 puntos de Cataluña, los 33,2 de Castilla-La Mancha, los 35,9 de Valencia y los 80,3 puntos del conjunto de España.

El gasto exponencial es propio de las políticas de izquierda que propugna la izquierda, especialmente del comunismo de Iglesias, cuyos correligionarios han llegado a decir que todo se soluciona emitiendo más dinero: ¡tantos años han pasado y no han aprendido nada de economía! Eso es lo que han hecho -además de muchas otras barbaridades- en Venezuela y han dejado a dicho país en la miseria, además de sin libertades de ningún tipo.

No hay, por tanto, una única política económica posible. Hay una, intervencionista, basada en una mayor intromisión en la economía, gasto público creciente, déficit alto, deuda elevada y subida de impuestos, además de una ausencia total de reformas, que puede llegar a ser extremista cuando forman parte del Ejecutivo partidos comunistas, como sucede en el Gobierno de la nación y como sucedería en Madrid, con Iglesias, y que sería la única alternativa al actual Gobierno de la Comunidad de Madrid. La otra política posible, liberal, basada en la austeridad y reducción del gasto, la estabilidad presupuestaria, la reducción ordenada y selectiva de impuestos y la eliminación de trabas que libera renta para la economía productiva, genera un marco de confianza y credibilidad y dinamiza la actividad económica y el empleo.

Todo eso se juegan los madrileños, que no es poco. Es a todo o nada: o libertad o comunismo. Por ello, los madrileños, al votar el cuatro de mayo, más que nunca, tienen que analizar en quién depositan su voto, pensando en qué política quieren, si la que ha seguido Madrid durante los últimos veinticinco años, basada en la austeridad, la estabilidad presupuestaria, la bajada de impuestos, la eliminación de trabas y la liberalización de horarios comerciales y de la economía en general, es decir, una política basada en la libertad, o la política que aplica el Gobierno de Sánchez, que es la que se instalaría en Sol si gobierna la izquierda en Madrid, máxime con Iglesias como candidato, que es una política intervencionista, invasora de la capacidad de decisión de las personas, socialista y comunista, en suma.

Y si no quieren la política de Sánchez e Iglesias, tendrán que tener buen cuidado en no desperdiciar su voto en una opción que pueden quedar, con elevada probabilidad, fuera de la Asamblea de Madrid por no llegar al mínimo del 5%, al tiempo que han de tener cuidado de que aunque dicha opción alcance dicho porcentaje no vuelva a hacer una pirueta como la de presentar mociones de censura contra un gobierno del que formaba parte simplemente por el hecho de querer ocupar la cabecera del banco del Ejecutivo.

También es importante que, frente a un reagrupamiento electoral de la izquierda, haya una excesiva dispersión del voto de centro-derecha para no verse perjudicada dicha opción por la ley electoral.

Por tanto, los votantes liberal-conservadores, los votantes del centro-derecha, así como todos los votantes que no quieran perder toda esa libertad conseguida, con independencia de su ideología, es decir, los defensores de la libertad, deberán votar, para evitarlo, por quienes claramente aseguran una política económica liberal-conservadora, sin dispersar el voto para evitar ese perjuicio electoral, que se ha demostrado, con números, negro sobre blanco, que es la que procura mayor crecimiento económico, mayor empleo, mayor libertad, mayor bienestar y, en suma, mayor prosperidad, que es la política que aplica la opción de Isabel Díaz Ayuso, en torno a la cual, a priori o a posteriori, habrá de unirse todo el centro-derecha. De los madrileños es la decisión: Ayuso o Sánchez-Iglesias, libertad o comunismo, respectivamente. Si los madrileños quieren evitar el levantarse un día y encontrarse en una región llena de prohibiciones, con impuestos confiscatorios y sumamente empobrecida por el intervencionismo, si quieren protegerse frente a ello, entonces la decisión es clara: LIBERTAD.

Libertad y dignidad: la decisión es clara: Vox
Nota del Editor 2 Mayo 2021

Quienes pretenden que todo siga igual, de mal, que apoyen al PP, causante de que los comunistas sigan destrozando lo poco que queda de España. Los españoles que quieran que España mejore, que el dinero que sale de nuestros bolsillos a través de todos los medios que el estado despilfarrador tiene para extraerlo, sea utilizado de manera eficiente,  que desaparezca el desgobierno comunista, la opción es clara: Vox. Quien quiera seguir con el bipartidismo, que Núñez siga conculcaldo los derechos constitucionales y humanos de los español hablantes en Galicia, que prefiera seguir en el rebaño pastoreado por los mismos con los mismos collares, que desprecia al esfuerzo de Vox, pues que dilapide su voto, su dignidad, sus principios si es que aún le queda alguno.

Italia está de vuelta, España se ha ido
Jesús Cacho. vozpopuli.es 2 Mayo 2021

“Con la elección de Mario Draghi como primer ministro y la formación de un gobierno apoyado por todos los partidos políticos, a excepción del ultraderechista Fratelli d’Italia, los italianos han vuelto a demostrar su inigualable instinto de supervivencia”, escribía aquí días atrás Agustín Valladolid. Toda la razón. El conocido como “enfermo de Europa” ha protagonizado en la figura de Draghi una espectacular vuelta al primer plano de la actualidad europea con la presentación esta semana de un plan de recuperación por importe de 248.000 millones de cuyo éxito depende “el destino de Italia”, en palabras del exgobernador del BCE. Aquella cifra se descompone en 191.500 millones (subvenciones y préstamos) procedentes de los fondos de la UE, 30.600 millones de los presupuestos nacionales destinados a infraestructuras de transporte, digitalización y medio ambiente, amén de la modernización de la mastodóntica burocracia italiana, y 26.000 más que se emplearán en la mejora de las conexiones de transporte entre el norte y el sur del país. En total, 248.000 millones.

El éxito del programa de inversiones y reformas determinará “el papel de Italia en el concierto internacional y su credibilidad y reputación como fundador de la UE y actor líder en el mundo occidental”. Aunque entre los objetivos del plan Draghi figura la manoseada “mejora de la igualdad de género”, que hay que cumplir con las obsesiones de Bruselas, la realidad apunta a revertir las debilidades estructurales de una economía que lleva décadas de estancamiento víctima de vicios muy arraigados en una sociedad que parecía haber bajado los brazos. La dimensión del problema italiano queda resumida en una deuda pública que a finales de 2020 se situó en el 155,6% del PIB, a lo que hay que añadir cuestiones como la caída del PIB per cápita, que en los últimos 25 años descendió un 10% respecto a la media de la eurozona, o el estancamiento de la productividad, que en dicho periodo aumentó apenas una cuarta parte del promedio de la zona euro. Los esfuerzos de algunos Gobiernos por curar al enfermo en este cuarto de siglo han fracasado no por falta de inversiones, sino por la debilidad del Estado de Derecho y la corrupción de la clase política. El ejemplo más claro es la evasión fiscal, un fenómeno de masas en Italia. La brecha entre los ingresos por IVA teóricos y reales, por ejemplo, está entre el 6% y el 8% en España, Francia y Alemania, porcentaje que se dispara hasta el 24,5% en Italia. Tal es el desafío al que se enfrenta Draghi.

La evasión fiscal daña los servicios públicos, corroe la confianza en el Estado y socava la credibilidad de las instituciones. En el bucle infernal coste-beneficio de pagar o no impuestos crece la corrupción, se afianza el crimen organizado y surgen dudas sobre la fiabilidad de las cuentas empresariales, factores que terminan deprimiendo la productividad y afectando al tamaño y capitalización de las empresas. De modo que “superMario” tendrá que echarle determinación para pasar de las musas de las grandes frases al teatro de lo concreto, llevando a la práctica esos planes de inversión y reforma. En París y Berlín existe estos días el convencimiento de que del éxito o el fracaso de Draghi dependerá no solo la suerte de Italia sino el futuro de la propia UE y la posibilidad de seguir avanzando hacia la integración económica y monetaria. De momento, el primer ministro italiano cuenta con importantes bazas a favor, la primera de las cuales es la amplia mayoría parlamentaria de que dispone. La segunda y más importante aún es su currículo, su prestigio ante los mercados financieros, las instituciones europeas y la propia clase política italiana y, en definitiva, su credibilidad, tres cosas de las que carece por completo un tipo llamado Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

El viernes, el Gobierno que preside remitió a Bruselas su Plan de Recuperación y Resiliencias Varias que teóricamente incluye las inversiones y reformas que acometerá con los fondos NextGenerationEU que espera recibir entre este año y 2023, reducidos en realidad a los 72.000 millones asignados a España en forma de subvenciones “gratis total”, cantidad que espera repartir discrecionalmente desde Moncloa entre amigos y conocidos, porque no entra en sus cálculos solicitar la cifra restante en forma de créditos hasta los 140.000 totales. Al contrario de lo ocurrido con el Plan Draghi, no conocemos una inversión o reforma concreta de las contenidas en el documento. En realidad no sabemos nada a día de hoy de su contenido, aunque se especula con la idea de que el plan se mantendrá secreto hasta después del 4 de mayo para no perjudicar las opciones electorales de la izquierda en Madrid, ante la posibilidad de que el mismo incluya algún compromiso de consolidación fiscal exigido por la Comisión (CE).

“Más allá de las líneas estratégicas descritas en el documento España Puede, no se conoce ni el detalle de los proyectos aprobados, ni los plazos de ejecución, ni el contenido de las reformas estructurales que acompañarán al Plan en áreas nucleares para el crecimiento económico como el mercado de trabajo, el sistema de pensiones o la reforma tributaria”, puede leerse en el informe elaborado por Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) que, preceptivo para Bruselas, acompaña al plan del Gobierno y que firma la presidenta del organismo, Cristina Herrero. El Ejecutivo prevé un crecimiento del PIB del 6,6% en 2021 (frente al 9,8% estimado anteriormente), del 7% en 2022, del 3,5% en 2023 y del 2,1% en 2024, previsiones que Herrero considera de “imposible” respaldo dada la ausencia de datos fiables. De acuerdo con la información de Alejandra Olcese el viernes en este diario, el Ejecutivo descarta ante Bruselas poner en marcha medidas de recorte del gasto público, tal que congelar las pensiones o el sueldo de los funcionarios, y se compromete a seguir subiendo ambas partidas conforme al IPC de aquí a 2024. “No sólo no contempla una congelación de estas partidas”, escribe Olcese, “sino que a partir de 2022 y siguientes prevé un incremento retributivo de los empleados públicos y de las pensiones en línea con la evolución de precios”. Y como no podía ser de otro modo tratándose de un Gobierno socialcomunista, anuncia una subida de impuestos a los españoles.

Todo lo que sea necesario para acabar de hundir la economía por los siglos de los siglos. Ursula von der Leyen, la presidenta de la CE incapaz de aprovisionar eficazmente de vacunas a la Unión y aspirante ahora nada menos que a enderezar su economía, publicó el jueves un tuit dando cuenta de la llegada de la papela española: “Hemos recibido el plan de recuperación de España. #NextGenerationEU contribuirá a financiar la recuperación del país a través de proyectos vinculados a la transición ecológica y digital, la cohesión y la igualdad de género”. Un par de líneas que describen el galimatías sintáctico y conceptual, tal vez incluso ideológico, que se ha adueñado de los burócratas de Bruselas. ¿Realmente llenando el campo de molinillos y paneles solares vamos a cambiar el modelo económico español? ¿Y qué dice Ursula de la igualdad de género? ¿Cómo lograr el milagro de convertir en competitiva una economía con la igualdad de género? ¿Cómo se come eso?

Nada de lo que escribe la presidenta de la UE tiene que ver con los verdaderos problemas de la economía española, nada con los remedios que serían precisos para hacerle crecer con fuerza, crear empleo y competir en los mercados internacionales. España necesita una reforma fiscal (con las subidas de impuestos, caso del IVA, precisas) que estimule el emprendimiento y no ahogue con cargas a las empresas. Necesita abordar de una vez la quiebra financiera de la Seguridad Social hincándole el diente a las pensiones. Necesita una reforma laboral que no suponga un dogal para el empleo y que ponga a los sindicatos (los cuatro gatos que lastimosamente se manifestaron ayer por las calles de España) en su sitio. Necesita una reforma del gasto público, que debería empezar por una revisión profunda de nuestro Estado Autonómico, ineficiente y caro. Reforma también de una Administración pública que no deja de crecer mientras se empequeñece el sector privado. Y profundizar en la liberalización de muchos sectores para aumentar la competencia. Y agilizar la administración de Justicia. Y dotarse de una Ley Educativa respaldada por el más amplio consenso, capaz de abrir las puertas del mundo a las generaciones futuras. Todo eso y mucho más necesita este país, más allá de absurdas apelaciones a los molinos de viento y la cosa del género.

Todo lo que este Gobierno ha vendido a Bruselas es humo, pompas de jabón, juegos de palabras vacías de contenido con el objetivo puesto en engañar a la CE y conseguir los fondos, seguros como están en Moncloa de que los burócratas de Bruselas son los primeros interesados en que la rueda siga girando, show must go on, hasta el día en que los contribuyentes del norte se planten de verdad y digan hasta aquí hemos llegado con la penosa costumbre de pagar la fiesta de los países del sur. Italia tiene una oportunidad de oro para salir del hoyo en que lleva décadas sumida gracias a Mario Draghi. España no tiene ninguna con un descuidero de la política por presidente, a quien apoyan comunistas y separatistas, enemigos todos mortales de la España de ciudadanos libres e iguales. Aquí se va a enriquecer una elite empresarial y su contraparte política, amén del submundo de consultoras, relaciones públicas y lobies que giran en torno a Moncloa. Aquí vamos a asistir a la aparición de nuevos y rutilantes Ábalos alicatados de pasta hasta el techo, porque 72.000 millones dan para muchos “Plus Ultras” puestos cómodamente en bancos de Panamá y el Caribe. De eso debe ir lo de la “economía digital”: de adjudicar a dedo y sin ningún control, como en su día denunció el Consejo de Estado, el maná de los fondos europeos. El futuro de España pasa, en suma, por desalojar del poder a la banda y al jefe de la banda. No es una cuestión de ideologías, sino de salud pública. Este martes 4 de mayo empieza la cuenta atrás.


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Madrileños, si no queréis un Gobierno como el valenciano…
Jorge Mestre okdiario 2 Mayo 2021

Votad a Ayuso. Claro y meridiano. La Comunidad Valenciana se ha convertido en el paraíso socialcomunista de toda España. Asistir esta semana al lamentable espectáculo del vicepresidente del Gobierno valenciano, sí vicepresidente, no ningún ‘piernas’ que pasaba por ahí, llamar “lacayos de Goebbels” a los representantes de Vox en el Parlamento autonómico, y por extensión a sus cientos de miles de votantes (bastantes más que los podemitas, todo sea dicho), muestra la zafiedad a la que ha llegado gran parte de la izquierda valenciana.

Quien vomitaba esas palabras, Rubén Martínez Dalmau, es el claro ejemplo de comunista a lo Pablo Iglesias o Juan Carlos Monedero, formados todos en la patria política del crimen totalitario, Venezuela, y ahora convertidos en millonarios. Sí, Dalmau es consejero de Vivienda y copropietario de siete inmuebles, uno de ellos en Lima -capital peruana-. Todo millonario bolivariano se hace comunista para seguir siéndolo, lo enseñó Castro, lo aprendió Chávez, se lo enseñó a Maduro y a toda esta panda de ‘profesorcillos’ de pacotilla que han dado el pelotazo en la política para seguir forrándose.

Los insultos, los ataques de los representantes de la izquierda, se reproducen ante la pasiva mirada, el silencio cómplice, del presidente de la Cámara, Enric Morera, un siniestro personaje aspirante al Ayuntamiento de Valencia en las filas de la formación catalanista de Compromís, esa formación cuyos líderes esconden las esteladas independentistas para luego repartirlas entre sus cachorros.

Cuánta chatarra ideológica en tan poca gente. La de los mismos que apedrean a los simpatizantes de Vox por querer dar un mitin democrático en Vallecas y osan acusarles de provocar, pero que luego invitan a tierras valencianas al golpista Gabriel Rufián, que sí que viene a provocar y a alterar la convivencia de los valencianos con su trampantojo imperialista de los países catalanes.

El cinismo se ha apoderado de una gran parte de la izquierda. Quieren dar lecciones de convivencia pacífica mientras se hacen fotos y se sientan con los amigos de la ETA. Pretenden aleccionar sobre democracia mientras pisotean el Estado de Derecho en España con golpes antidemocráticos en Cataluña, señalando a periodistas, queriéndose cargar la independencia judicial y reventando el espíritu constitucional del 78.

Hubo una época en la que en el PSOE se debatía, había diferentes formas de ver las cosas, y se respetaba al adversario. Hoy en día el socialismo español se ha convertido en refugio de la extrema izquierda y mantiene un sentido patrimonial del poder como en los ignominiosos tiempos de Largo Caballero y de Negrín. Esta semana el propio portavoz de los socialistas valencianos, Manuel Mata, abrió camino a la agitación, seguida al día siguiente por Dalmau, con su bolchevique grito de “me dan asco” a los diputados de Vox. Hace 90 años, una parte del PSOE actuaba al dictado de las órdenes de Moscú, y hoy en día hay quienes lo hacen a golpe de corneta del Palacio de Miraflores en Caracas.

La Comunidad Valenciana es en la actualidad el mejor ejemplo de lo que la izquierda hace cuando coge las riendas de un Gobierno. Es la región de España donde más empleo se destruyó en el primer trimestre del año según la EPA. Donde más trabajadores se han visto abocados al paro en diferido que son los ERTEs. Donde más empresas están cerrando, donde más han proliferado las colas del hambre, donde más se ha hundido el sector turístico, donde más crece la pobreza. Y, por supuesto, nada de ello ha servido para salvar vidas, ni para evitar contagios de la pandemia. La Comunidad Valenciana sigue siendo la región de España donde más han crecido las muertes en lo que llevamos de año. Un 20,24% más de muertos en el paraíso socialcomunista de España frente a una diminución de casi el 40% en la Comunidad de Madrid.

A todos mis amigos y votantes madrileños, si no queréis un Gobierno de negligentes en la gestión y diligentes con la destrucción, votad en consecuencia. Espero que el miércoles seamos muchos los que despertemos anhelando que siempre nos quedará Madrid.

Si quereis que España pueda mejorar, votad a Vox
Nota del Editor 2 Mayo 2021

Si alquien quiere que todo siga igual: bipartidismo, falta de libertades, justicia inservible, impuestos brutales, ineficacia total, robo profesional político por doquier, que siga defendiendo al PP, el mismo que ahora pretende que la guardia civil deje Galicia.

Escabechina en los exámenes de catalán en Baleares
La tasa de suspensos es alarmante: casi el 70% ‘catea’ mientras las inscripciones aumentan un 30% ante la obligatoriedad del requisito lingüístico y la inminencia de las oposiciones
Mayte Amorós. ABC 2 Mayo 2021

«¡Que estudien!». Todavía retumba el desafortunado comentario de la diputada por Formentera Silvia Tur cuando a finales de 2017 se dirigió con desprecio al colectivo médico para instarles a que aprendieran catalán. Poco después y entre una gran polémica, el Govern balear liderado por la socialista Francina Armengol aprobó un decreto para imponer la lengua catalana como requisito para trabajar en la sanidad pública, pese a la acuciante falta de personal sanitario en las Islas. Antes, en 2016, el Gobierno de Pacto cambió la Ley de Función Pública para que la lengua autóctona fuera un requisito (obligatorio) y no un mérito para acceder a la Administración pública. Desde entonces, sanitarios y otros colectivos que aspiran a ser funcionarios se apuntan año tras año a los cursos y exámenes de catalán. Las matrículas se han disparado, pero no los aprobados. La escabechina se repite con frecuencia en cada convocatoria, al igual que las críticas por la dificultad de estas pruebas. En la última, apenas tres de cada diez aprobaron estos exámenes.

La Dirección General de Política Lingüística ha publicado los resultados definitivos de las pruebas de lengua catalana de enero de 2021 y los resultados arrojan unas cifras de suspensos demoledoras. De los seis niveles, sólo el más bajo (A2) consigue una tasa de aprobados más alta que la de suspensos con un 66%. El nivel A2 es el que se exige a los auxiliares de enfermería y celadores. En el resto, suspende prácticamente el 70%.

En el nivel B1, que es el que se pide a los médicos y enfermeras, sólo han aprobado el 38% de los presentados; en el B2, apenas un 27%; en el C1, nivel requerido a los docentes para impartir clases, sólo hay un 28% de aptos; en el C2, un 35% y un 28% en el lenguaje administrativo.

Los examinandos se quejan de que el nivel que se pide en los exámenes de catalán del Govern balear es muy elevado y, además, falta tiempo para estudiar. La picaresca provoca que algunos aspirantes y opositores se planteen hacer una escapada a Madrid y sacarse el título en el Instituto Ramon Llull, donde es más sencillo y más rápido (el oral y escrito se hacen el mismo día) que en las Islas.

Otros aspirantes desisten y se marchan a la península a trabajar, como han denunciado sindicatos como Simebal, sobre el éxodo de profesionales que no están dispuestos a asumir la traba lingüística, además del alto coste de vida en las Islas por el precio de la vivienda y un «ridículo» plus de insularidad. Salud da una moratoria de dos años para sacarse este título al personal sanitario. Si no lo acreditan, se les penaliza sin cobrar la carrera profesional y sin derecho a concurso de traslado.

Efecto de la pandemia
En esta última convocatoria se inscribieron 8.122 personas, casi 2.000 más que en mayo de 2019 cuando fue la última vez que se convocaron todos los niveles. El incremento ha sido de más de un 30%. Las pruebas se llevaron a cabo en ocho centros diferentes y con un estricto protocolo de prevención de contagio del Covid-19. Además, se hizo una segunda llamada extraordinaria para las pruebas orales, a fin de dar respuesta a la situación excepcional vivida por la pandemia.

950 guardias civiles temen su expulsión de Galicia: "Feijóo debe dar explicaciones"
El parlamento gallego aprueba gracias a la abstención del PP una propuesta para pedir la transferencia de las competencias de Tráfico. Los agentes han solicitado una reunión urgente con el presidente regional
Gonzalo Araluce vozpopuli.es 2 Mayo 2021

“No existe esta demanda social, es una decisión que no entendemos”. Un total de 950 guardias civiles claman por su futuro. No saben si tendrán que abandonar las carreteras gallegas, después de que el parlamento autonómico haya aprobado una propuesta para transferir las competencias de Tráfico. Los agentes miran con extrañeza la decisión… y a quienes la han tomado. Se trata de una propuesta del BNG que contó con el apoyo de los socialistas (PSdeG) y que salió adelante gracias a la abstención del PP de Alberto Núñez Feijóo. “Le pedimos al presidente de la Xunta que nos explique qué será de nosotros y de nuestras familias”.

Hacía tiempo que esta decisión se venía mascullando. Como contó Vozpópuli, los guardias civiles temían que Feijóo abriese la puerta a la cesión de las competencias de Tráfico tras las últimas elecciones autonómicas, en julio de 2020. Ese momento ha llegado. La propuesta del BNG vio la luz este martes después de que los populares, con mayoría absoluta, se abstuvieran. El siguiente paso será presentarlo a debate en el Congreso de los Diputados.

Si la transferencia de las competencias se completa, ¿quién asumirá entonces el control de las carreteras gallegas? La Xunta cuenta con la Unidad de Policía Adscrita a Galicia, dependiente de la Policía Nacional. Y encuentra en ella el germen para asumir servicios que, hasta ahora, dependían exclusivamente de la Guardia Civil.

Los primeros pasos para la creación de un cuerpo autonómico gallego se dieron en los últimos años de Manuel Fraga como presidente de la Xunta. Desde entonces se han articulado los mecanismos para dotar de más competencias a la Unidad de Policía Adscrita, que aspira a tener 500 efectivos en sus filas.

Un movimiento "político"
Alberto Núñez Feijóo señalaba en su programa electoral para las elecciones del pasado mes de julio su compromiso de incorporar nuevos agentes a la Unidad de Policía Adscrita a Galicia “hasta completar su dotación”. Sin embargo, no hacía ninguna referencia a la Guardia Civil. De ahí el temor entre los agentes del Instituto Armado, que esta semana se ha visto confirmado.

“No entendemos por qué se toma esta decisión”, señalan fuentes de la Guardia Civil destinadas en la región consultadas por este diario. La gestión de las competencias de Tráfico puede suponer un ingreso extra para las arcas de la Xunta. Sin embargo, los agentes lo interpretan como "un movimiento puramente político"; un gesto para ganarse simpatías en sectores más próximos al nacionalismo o al socialismo.

Y se miran en el espejo de Navarra. La cesión de las competencias de Tráfico en la Comunidad Foral ya es una realidad y los agentes de la Guardia Civil que desempeñaban estas funciones tendrán que asumir nuevos destinos, bien en otras unidades, bien en otra región.

“Esa salida es más difícil de gestionar en Galicia”, señalan las mismas fuentes del Instituto Armado. Aseveran que la mayoría de los agentes destinados en la región son nacidos allí y que hablan indistintamente en gallego o en castellano. También destacan su raigambre personal y familiar. “Por no hablar de la experiencia que tenemos en las carreteras gallegas, terreno por el que también se mueven delincuentes o narcotraficantes”.

Reunión con Feijóo
Es por eso que la Asociación Pro Guardia Civil (APROGC) ha solicitado una “reunión urgente” con el presidente de la Xunta y con el delegado del Gobierno en Galicia. “El motivo no es otro que tratar los últimos acontecimientos que inquietan a los guardias civiles en Galicia, y que, como asociación profesional nos preocupa y mucho, a la vez que estamos recibiendo de nuestros asociados una sensación de gran intranquilidad por esta circunstancia”, señalan desde la asociación.

Y preguntan: “Si la Guardia Civil está integrada en la sociedad gallega, si prestan servicio al gobierno autonómico con normalidad, si no hay demanda social, si en su mayoría son gallegos, ¿por qué sustituir a la Guardia Civil?”.


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