AGLI Recortes de Prensa   Martes 11  Mayo  2021

La Gaceta de la Iberosfera
La verdad, un olvidado derecho fundamental de los ciudadanos
Con Madrid a salvo, tenemos otro objetivo
José Antonio García-Albi Gil de Biedma https://gaceta.es/ 11 Mayo 2021

Una de las cuestiones que me parecen más preocupantes en el panorama político nacional es el hecho de que haya dejado de ser noticia la generalización de la mentira. Es un proceso que comenzó con la artificial e infundada aseveración de “España no se merece un gobierno que mienta” y que se incrementó con el infame Zapatero al mentir a toda la Nación sobre la crisis y seguir mintiendo en la contabilidad nacional acerca del déficit público. Las consecuencias de su falsedad las pagamos los ciudadanos en términos de más paro y crisis más aguda.

Lo del gobierno actual en cuestión de mentiras, excede de cualquier calenturienta imaginación. Han mentido en todo. Pero además incluso cuando se les muestra las pruebas de sus falsedades, soberbios, no rectifican. La única verdad que han dicho es que a Iván Redondo le pagaron con nuestro dinero por su trabajo para el PSC y el PSOE en las elecciones. Lo malo es que se trata del gobierno; aunque parezca un grupo escolar cantando “Ahora que vamos despacio, vamos a contar mentiras tralará…” Y las consecuencias para los ciudadanos son las que genera un gobierno y no un grupo de escolares. Su gestión desde su toma de posesión, así como la campaña de los partidos de izquierda en la comunidad de Madrid, no pasa de ser un desprecio global por la verdad que produce asco. Pero eso sí, las consecuencias en número de muertos, parados, ruina, colas del hambre etc. no las pagan los mentirosos, porque las consecuencias son verdad, son realidad que pagamos la sociedad.

Pero ocurre que la verdad es un derecho democrático de los ciudadanos. Los lideres políticos y los ciudadanos debemos exigir, luchar y defender nuestro vital derecho a la verdad. Sin verdad, como sin educación y cultura, no hay ni libertad, ni democracia; por eso expulsar de la vida pública a los mentirosos es crucial para la nación española. Un mentiroso es un defraudador y un tirano en potencia.

Como consecuencia de esa aversión a la verdad se ha producido un grave descrédito de las instituciones que a todos nos pertenecen. Nos hemos convertido en una ciudadanía que no puede creer en lo que digan estamentos tan importantes como la Fiscalía, el INE, el CIS, la Televisión, las autoridades sanitarias y por supuesto el gobierno incluidos los ministros del interior, sanidad y educación. La última Encuesta de Población Activa EPA, publicada por el INE dejando fuera a 1,1 millones de ciudadanos que no pueden buscar trabajo por la pandemia, es ejemplo de un hurto del derecho a la información que tenemos todos, del derecho a la verdad.

Pero no sólo la mentira concreta, aquella que afecta a una cuestión específica, a unos datos estadísticos o a unos hechos ciertos debe ser erradicada porque atenta a nuestro ordenamiento jurídico. También el derecho a la verdad histórica, es vital para los españoles como Nación.

Para la vida de todos nosotros sería muy positivo incorporar la verdad total sobre la historia de España de los últimos 150 años. Trabajar en nuestra vida cotidiana, como sujetos políticos de la soberanía nacional, con el acervo cultural de los acontecimientos históricos reales que desembocan en nuestros días. Tener presente, por ejemplo, la historia real del PSOE para saber quiénes son de verdad. Y tener presente la verdad histórica para llamar terrorista al terrorista.

Analizar libre y verazmente lo expuesto por los grandes orates Sabino Arana y Enrique Prat de la Riba sobre cuestiones raciales, antropológicas y otras, por ejemplo. Si alguien piensa que son ciertos sus planteamientos raciales, que lo diga. Pero siendo falsos, manifestemos los demás en voz alta que los nacionalismos vasco y catalán se asientan sobre mentiras.

Tenemos derecho como ciudadanos a acceder a la verdad de los hechos y a que no se nos imponga una ley y un tribunal de la inquisición que nos dicte qué parte de nuestro pasado podemos conocer y qué parte no. Algo que los embusteros irredentos tienen ya en marcha.

Hay otras falsedades que son genéricas. Que se presentan bajo la apariencia de simple opinión. Por ejemplo, en la campaña electoral de Madrid he escuchado al inhumano Iglesias decir que “la democracia es la sanidad pública, la enseñanza pública, el sector público” y al mentiroso Gabilondo indicar que es “el servicio al ciudadano lo que constituye la democracia”. De no conocer a los personajes podría pensar que se trata de la libre opinión de dos necios. Y opinión libre lo es; pero no es verdad. En España la democracia viene explicada y definida en la Constitución que la Nación española se dio a sí misma en 1978. La descripción de derechos individuales, el equilibrio y separación entre los distintos poderes, la participación ciudadana y las previsiones constitucionales para su eventual reforma, la transparencia y el derecho a la cultura y educación es la democracia. Lo demás es una mentira genérica ya que la Constitución define la democracia como un conjunto de derechos y libertades; no como un conjunto de servicios. Servicios que en su caso pueden ser privados. La Constitución y el resto del ordenamiento jurídico es la parte del estado del que se dota la Nación para tratar de impedir que un gobierno se apropie del estado, que pertenece a la Nación.

En fin, todas la variantes de la verdad, sea concreta, histórica o genérica, son un derecho fundamental de los ciudadanos, porque la verdad es necesaria para ejercer nuestra libertad democrática. Mientras que la mentira es una tiranía que ha de ser impuesta para poder existir.

Al frente de la revolución
José María Marco. larazon 11 Mayo 2021

La encuesta de NC REPORT publicada ayer en estas páginas de LA RAZÓN confirma lo anunciado por el tsunami conservador y liberal del 4-M en Madrid. La izquierda, o mejor dicho el progresismo, encabezado por el PSOE sanchista entra en caída libre y la derecha, encabezada por el PP, toma posiciones para alcanzar la mayoría absoluta. Una de las formas de entender el motivo de esta tendencia procede, no de Madrid, sino de Cataluña. Recientemente se ha publicado el último estudio, correspondiente a 2020, del Observatorio Cívico de la Violencia Política en Cataluña (OCVPC), un grupo de estudio independiente surgido de la colaboración entre Impulso Ciudadano y el Movimiento contra la Intolerancia. El resultado es devastador. Durante 2020, como en los años anteriores analizados en otros informes previos, “la violencia política en Cataluña volvió a provenir de manera abrumadora, casi exclusiva, del independentismo con 91,84% del total anual”. Un 2,90% procede de movimientos contrarios a la secesión y hay un 5,26% de casos sin origen detectado. Son particularmente interesantes las reflexiones del informe acerca del odio y la hispanofobia como elementos desencadenantes de la violencia, y de cómo este odio y esta hispanofobia están patrocinados por políticos, movimientos y medios de comunicación afines o subvencionados por la Generalidad. En otras palabras, por quienes apoyaron y apoyan al gobierno social podemita presidido por Pedro Sánchez.

No hay por qué deducir que Sánchez sea cómplice o corresponsable de esta oleada de violencia política que sacude la sociedad catalana. Pero sí es necesario reflexionar acerca de lo que significa que el Gobierno central español se mantenga gracias a los apoyos de quienes patrocinan e incitan a la violencia. (Como, por otra parte, lo hace en el País Vasco, con el pacto de gobierno PNV-PSOE).

Hay en el social sanchismo, efectivamente, un componente que no se encontraba en el socialismo anterior a él. No porque sea más o menos socialdemócrata o leal a la nación (aunque quien esto firma piensa que hay sobradas razones para ser sumamente escépticos en esto). Si no porque el social sanchismo se comprende a sí mismo como portador de un impulso de cambio muy particular, el nacido en torno a esa nueva revolución prometida en torno al 15M. También se puede ser absolutamente escéptico con la sinceridad de Sánchez a este respecto, pero eso es lo de menos. De nuevo el progresismo español, movido por la pulsión regeneracionista y el recambio generacional, se dejó mecer por la posibilidad de un giro radical. El PSOE, que podía haber gestionado el impulso de otra manera, se reencontró a sí mismo poniéndose al frente, como si por fin hubiera llegado el momento de hacer esa revolución que en nuestro país siempre está por hacer… El resultado ha sido la política de Sánchez en estos dos años, su alianza con Podemos y lo que era inevitable: la descomposición de este último y la decadencia del proyecto social sanchista. Y en Cataluña, en 2020, 380 incidentes de violencia política, más de uno al día.

La Parrala se ha instalado en España»
Antonio García Fuentes Periodista Digital 11 Mayo 2021

Me lo he preguntado muchas veces a lo largo del tiempo, puesto que como emprendedor constante y durante muchos años, produje mucho y derivado a ello, gané dinero, pero del mismo tuve que pagar, enormes cantidades, “a un Estado que no me ayudó en nada, ni siquiera en mi propia alfabetización; y menos a especializarme en ninguno de los oficios que he ejercido”. Después de la dictadura, a los emprendedores se nos pusieron tantos obstáculos, que terminamos por, dejar de producir, a retirar, “nuestros barcos y dentro de España”, a puertos que consideramos más seguros, aunque hasta allí, llegó la voracidad de, “los nuevos sanguijuelas estatales”, que a la vista está y sin más concesiones… HAN ARRUINADO ESPAÑA COMO NUNCA LLEGUÉ A PENSAR LLEGARÍA.

Hemos llegado a un atenuante (que no libertad) de “las cárceles donde nos han sumido los nuevos tiranos”; y el que inexplicablemente dice dirigir a un país como España, que cuenta con 47 millones de habitantes; a su vez, divididos en “19 autonosuyas”; y donde “mangonean un sinfín de inútiles”; el “primer inútil que sigue sentado en la Moncloa”; se retira sibilina, astuta o muy cobardemente; y deja, el gobierno y control de “este otro misterio”, cual es “el virus chino”; para que lo manejen los inútiles de “las autonosuyas (mal denominadas autonomías) y ha surgido lógicamente, lo que surge, cuando en una organización (sea la que sea) no hay orden, disciplina lógica y por tanto “justicia”, digna de así ser denominada. ¿Qué ha ocurrido? Pues el follón lógico y donde cada cual y con su “látigo de mando” (que no vara civilizada) está marcando el lío en que hoy se marea a una población; ya no sólo harta, sino hastiada de políticos que no saben gobernar; y por tanto, no quieren correr riesgo alguno; de ahí que hoy yo haya titulado, “La Parrala”, famosa copla andaluza que en tiempos marcó un pauta, por aquello de que, “no le gustaba el vino pero sí el marrasquino”; o sea que, “sí que nó la Parrala así lo cantó”; pero era claro que aquel ser, ficticio o nó, era alcohólico o borracho ya crónico como lo demostró.

¿El pueblo? “el pueblo y en general, sigue siendo lo que los romanos dijeron inteligentemente que era, o sea, “una res”, o “res pública”; un rebaño inmenso al que como los de ovejas y otros ovinos, miles de ellos, son conducidos por muy pocos pastores entendidos “en rebaños”, ayudados con, “no muchos perros pastores”, con lo que les sobra, para llevarlos a pastar, “o al matadero”; puesto que lo principal del mono humano, y que es, “llegar a ser individuo y mandar en sí mismo”; eso es tan raro en la especie, que si no tanto, pero es muy parecido a aquello, del, “cuervo blanco”, que, que yo sepa, no ha salido “de huevo alguno”.

¿Qué va a ocurrir ahora, con “las masas desbocadas y sin pastores malos o peores”? Seguro que los que hemos tenido, ya se relamen de gusto, pensando en que pueda volver “la nueva ola de microbios del maldito virus chino”; puesto que con ello, les volvería a ser, “legal”, el meternos a todos en las cárceles que nos han tenido.

Cosa esta horrible y terrible para muchos de nosotros; puesto que y lo escribí al principio de la “epidemia”; el remedio era peor que la enfermedad y a la vista está, como han atentado con la realidad de la vida económica y social de la nación; de cuya situación de ruina y miseria, yo estoy seguro que su resurgir fuerte y seguro, no voy a llegar a ver, debido a mis 83 agostos que pronto cumpliré, “espero”.

Puesto que reitero, esta epidemia, ha sido hasta ahora, de las más benignas que ha sufrido la humanidad, puesto que se contagian muy pocos, y mueren muchos menos, puesto que la mayoría salen adelante; y no hay por tanto que tenerle el miedo o terror, que los muy canallas y astutos políticos, han logrado inculcar en las masas, o “res pública” como los romanos la señalaran y a la que dominaron, con su famosos “pan y circo”, que es lo que estos de ahora, quieren imponer para con ello conseguir “la paz romana” que a sangre y fuego lograra Augusto.
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NOTAS: Pax Romana (en español: Paz romana) es una expresión en latín utilizada para referirse al largo periodo de estabilidad que vivió el Imperio romano, caracterizado tanto por su calma interior como por su seguridad exterior, lo que le permitió alcanzar su máximo desarrollo económico y expansión territorial. Este periodo se desarrolló aproximadamente entre la cuarta guerra civil y la crisis del siglo III, al respecto, la Enciclopedia Británica fija su duración en 206 años, entre el año 27 a. C. y el año 180 d. C., mientras que The Cambridge Ancient History la sitúa entre el año 70 d. C. y el 192 d. C. En la antigüedad se la denominaba Pax Augusta, nombre también utilizado en la actualidad, debido a que este periodo comenzó inmediatamente después de empezar a gobernar César Augusto. (Wikipedia)

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

Grietas en el proyecto de Sánchez
Cayetano González. Libertad Digital 11 Mayo 2021

En buena hora se le ocurrió al núcleo duro de Sánchez –Redondo, Bolaños, Ábalos, Lastra–, con la inestimable colaboración de Ciudadanos, diseñar la operación de asalto a las comunidades autónomas gobernadas por el PP, que tenía que haber empezado por Murcia y continuar por Castilla y León y Madrid, mediante la presentación de las correspondientes mociones de censura. Ahí empezó todo, y la rápida y contundente reacción de Isabel Díaz Ayuso en la mañana de aquel miércoles 10 de marzo, disolviendo la Asamblea de Madrid y convocando elecciones para el 4 de mayo, evitó y trajo consigo lo que ahora se está viviendo en el ámbito de la política nacional: un desdibujamiento del Gobierno social-comunista, una crisis en el PSOE, la muerte política de Ciudadanos y el abandono de la vida pública de uno de los personajes más nocivos para la salud democrática: Pablo Iglesias.

Lo más relevante de lo sucedido en estas semanas es que, por primera vez desde que accedió a la Secretaría General del PSOE y a la Presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez ha recibido un bofetón político de gran contundencia, propinado por los ciudadanos de la Comunidad de Madrid, pero tras los cuales pueden estar muchos otros de otras partes de España. Las encuestas publicadas en estas últimas horas así lo reflejan: el PP, si hubiera hoy elecciones, estaría por delante del PSOE y, sumando con VOX, el centro-derecha estaría en condiciones de desalojar del poder al inquilino de la Moncloa.

Los insultos proferidos por Carmen Calvo y José Luis Ábalos a los ciudadanos de Madrid por haber votado como lo han hecho fue la primera muestra de ese nerviosismo que se ha apoderado del sanchismo. Pero no es la única. La apertura de expediente de expulsión a dos socialistas pata negra como Joaquín Leguina y Nicolás Redondo es otra. El primero es el único presidente socialista que ha tenido la Comunidad de Madrid, y el segundo, aparte de ser hijo de quien es, ha sido una persona que se ha dejado la piel durante muchos años en la defensa de la libertad y la democracia en el País Vasco. El PSOE de Sánchez no tiene límites: pacta con los herederos políticos de ETA o con los enemigos de España, pero expulsa de sus filas a dos personas como Leguina y Redondo Terreros.

Ante la posibilidad de que el presidente de la Junta de Andalucía, el popular Juanma Moreno Bonilla, decida adelantar las elecciones en esa comunidad, Sánchez ha ordenado acelerar la defenestración de la otrora lideresa del socialismo andaluz y rival suya en las primarias del PSOE, Susana Díaz. Pero esta le ha salido respondona y dará la batalla en las primarias para elegir al candidato del PSOE a la Junta de Andalucía, que tendrán lugar el próximo 13 de junio. Y lo hará, así se escribe la historia, invocando el mismo lema empleado por Díaz Ayuso en Madrid: "Libertad". Otro problema para Sánchez.

Sentenció hace años Alfonso Guerra que, cuando pone en marcha la maquinaria de perder elecciones, el PSOE es imparable. Da toda la impresión de que ese proceso ha comenzado, y no solamente se puede achacar a errores propios. En las elecciones de Madrid se ha puesto de manifiesto un hartazgo ciudadano ante un proyecto político, el de Sánchez e Iglesias, letal para España, para la convivencia y para las libertades individuales. La gente en Madrid ha dicho alto y claro ¡basta ya!, y da toda la impresión de que el actual inquilino de la Moncloa, en su soberbia, de momento no ha entendido el mensaje. Ha empezado a tener grietas profundas en su proyecto, en su partido y, lo que es más importante, en amplias capas de la sociedad, que ya emiten señales claras de que hay que poner coto a tanto desvarío, protagonizadas por el Gobierno PSOE-Podemos, que fue una apuesta muy personal de Pedro Sánchez. De momento, Pablo Iglesias ya se ha ido, y es posible que no haya cerrado la puerta al salir.

Sin Estado de alarma, pero alarmados por sus consecuencias
El Gobierno que lo declaró sigue desentendiéndose, dejando en manos de las autonomías y de los tribunales el apechugar con la pandemia y sus crisis añadidas, en su papel de Don Tancredo
Miguel Massanet. diariosigloxxi 11 Mayo 2021

Ya su implantación fue una obra maestra de ingeniería política. El Gobierno utilizó este medio, el de la declaración de “estado de alarma”, como el mago saca un conejo de la chistera, ante una situación que fue incapaz de afrontar desde sus mismos inicios. Una medida que, indudablemente no fue pensada por los legisladores para una situación como la que estamos padeciendo de pandemia vírica, sino más bien para estados bélicos o prebélicos o grandes cataclismo naturales e, indudablemente, para que fuera usado por el Gobierno central, bajo su estricta responsabilidad y como medida unificadora para todo el país, respecto a la aplicación de una serie de decisiones que, en otras circunstancias no podría sumir por ser anticonstitucionales y privativas o modificativas de derechos fundamentales de los ciudadanos. Para evitar que se le responsabilizara de las decisiones erróneas que, en las primeras fases de la Covid 19 se tomaron, con una frivolidad nada más entendida desde el punto de vista de primar la política de partido sobre la salud de la ciudadanía, decidió sacarse de la mano la dejación de la responsabilidad de tomar decisiones, en manos de las comunidades autónomas, algo que no se entiende desde el punto de vista de lo que creemos fue la intención del legislador que, precisamente, consistía en dar todo el poder al Gobierno para que evitara que cada autonomía se sacara de la manga sus propias medidas que, como ha sucedido, han sido distintas para cada territorio de España, con la particularidad de que, en muchas de ellas, sus medidas para enfrentarse a la pandemia han estado más condicionadas por la vertiente política de sus gobernantes que por lo que sería más adecuado para la ciudadanía y la economía ( no olvidemos que casi siempre suelen estar interconectadas) y el derecho al trabajo de los españoles: una fórmula, bien pensada, igual para todas ellas.

Aparte de que el señor Pedro Sánchez, manu militari, decidió que en lugar de que el estado de alarma fuera controlado por el Parlamento cada 15 días, como estaba estipulado en la Ley, lo hizo extensivo hasta este mes de mayo, y lo mismo decidió que se hiciese respecto al control parlamentario, que lo trasladó a la misma fecha. Lo más curioso y diríamos deleznable, por lo que supone de estafa a los ciudadanos, a los que se les priva del debate parlamentario, inherente a cada norma que se presenta ante él, para su aprobación; para ir promulgando, una tras otra y a la velocidad que le ha permitido el desdén por los derechos de los españoles y su creencia de que, a ellos, todo les está permitido; una forma de enfocar la política que, desgraciadamente, se utiliza en todas las dictaduras socialistas y comunistas del mundo, que tanto totalitarismo vienen ejerciendo en aquellos países donde la democracia brilla por su ausencia y la dictadura se ha convertido en su sistema generalizado, de carácter oprobioso, para conseguir tener al pueblo sujeto a las decisiones del poder absoluto.

El Estado de alarma, cuando está justificado, es algo prácticamente automático ya que puede ser aplicado directamente por el Gobierno mediante decreto, por un plazo máximo de 15 días, aunque el Ejecutivo debe "dar cuenta al Congreso de los Diputados, reunido inmediatamente al efecto". Sin embargo, dentro de este galimatías en el que se ha enfangado el actual ejecutivo, mediante el cual quiere que, a partir de ahora sean las autonomías las que tengan que bregar con los trámites para poder enfrentarse a la crisis del coronavirus, en sustitución del desaparecido estado general de alarma, supone seguir la ruta tortuosa siguiente: Consejo de Gobierno, Tribunal Superior de Justicia,, recurso al Supremo, informe de la Fiscalía y comunicación a las respectivas partes y decisión de la correspondiente Sala del TS. ¿Hay quien dé más? En manos de esta gente estamos.

Se ha ido el señor Iglesias, una buena noticia para la democracia, pero Sánchez, y su devaluado gestor político, el señor Iván Redondo y, no se lo pierdan ustedes, todo este ramillete de ministras, feministas, intolerantes, intransigentes, soberbias y, para desgracia del pueblo español, que ocupan un poder y unos cargos que les permiten poner en práctica una colección de ideas que, ni al más zoquete y resabiado ciudadano, nunca en la vida se le hubiera ocurrido ponerlas en práctica, resulta que han podido adquirir el nivel de leyes, como la de enseñanza de la señora Zelaá ( recurrida ante los tribunales europeos) que ha sido aprobada sin consenso alguno y, en contra de la opinión de muchas de las asociaciones de enseñantes.. Es cierto, que lo que ha sucedido con las elecciones de la comunidad madrileña ha supuesto un duro varapalo para los socialistas adictos a Sánchez y que, por mucho que intenten relativizar el triunfo de la señora Ayuso, negando la terrible derrota del PSOE en Madrid, lo que es evidente es que nuestros actuales gobernantes han quedado traumatizados, han perdido fuelle y, lo más importante, parece que están recogiendo velas a toda marcha, temiendo que el efeto contagio de la vitoria de los populares pueda dar al traste con la idea, que ellos daban por supuesta, de que iban a poder pasar cómodamente a una próxima legislatura, dando por descontado que el PP quedaría descartado ante su derrota en las elecciones catalanas.

Lo curioso de todo este juego político es que, el señor Sánchez y sus correligionarios, con todos los medios de propaganda a su alcance (prensa, Parlamento, Senado, televisiones, radios etc.) han quedado superados por el buen hacer de una sola señora, alguien a quien ellos daban por amortizada pero que, como se suele decir, “les ha madrugado”: la señora Ayuso. Claro que, en esta ocasión, las malas artes de este niño prodigio experto en politiqueo, han fallado estrepitosamente; en una palabra, que se les ha vito “el percal” y han quedado retratados, tanto en Murcia, como en Castilla y León como, finalmente, en Madrid, donde sus planes maquiavélicos han resultado ser un juego de niños para que la señora Ayuso les diera la más severa derrota que han sufrido en muchos años, los socialistas.

Y alguien todavía se atreve a hablar de “revolución cultural”. Pero ¿acaso se refieren a la de Mao-Tse-Tung en la china, esta misma que, para implantarla, fue necesario practicar uno de los mayores genocidios que se han dado en la Historia. O quizá se referirán a la que tuvo lugar en Corea del Norte, hoy bajo la férrea dictadura de Kim-Jong-Un, donde la vida de cada coreano pende de un hilo o, puede ser que quieran hablar de la “revolución cultural de la II República española” con las huelgas, la revolución de Asturias de la izquierda, contra la propia república, o los viles asesinatos de Paracuellos del Jarama donde se masacraron a miles de personas por sus creencias religiosas o por no compartir las ideas de los sanguinarios gestores de las famosas checas.

Una de estas niñas pijas de La Vanguardia, en un artículo publicado en este panfleto independentista en el que se ha convertido el periódico de los Godó, dice lo siguiente: “Ayuso sería como una tutora que permitiera a los chavales no ir a clase si no les da la gana (Yo diría si no les “diera la gana”, pero cada cual hace de su capa un sayo). Pues esa señora, Llucía Ramis, saca conclusiones verdaderamente estrambóticas respecto a una presidenta de la comunidad madrileña, que acaba de renovar el cargo brillantemente, Isabel Díaz Ayuso, que pertenece al pensamiento liberal, una opción política que existe en todo el mundo, considerando que, por el mero hecho de tener una determinada idea política, la transforma en tonta o idiota, que es lo sería si hiciese lo que esta periodista, suponemos que separatista, piensa de ella. Otra, más informada, sabría que la señora Ayuso es partidaria de la escuela concertada y de que, el Estado, no debiera de poner en entredicho el derecho de estas escuelas a recibir, como se había hecho hasta ahora, ayuda del Estado. Claro que, suponemos, esta periodista sería incapaz de decirle a la Señora Colau, la alcaldesa comunista de Barcelona, que su forma de actuar no es ni más ni menos que despótica, ilegal, irresponsable y contraria, evidentemente, a los intereses, objetivos económicos, nivel de vida de los ciudadanos y del desarrollo de la industria y el turismo en una ciudad en la que, cada vez más, su objetivo se había centrado en lograr una afluencia mayor de turistas de calidad y, por contra, gracias a ella, a su oposición a que lleguen cruceros de turistas y a la libertad de que estos de pudieran circular libremente y a su antojo, por todas las calles, museos, restaurantes, lugares de ocio, exposiciones etc. que tanta vida y prestigio le dieron, en su día, a la Ciudad Condal. Pero a esta señora no le importa la degradación de su propia ciudad y ha de buscar en Madrid, una ciudad ejemplar y que está superando a Cataluña en todas las facetas que denotan la calidad de vida, la libertad, el progreso, la buena gobernanza y el cosmopolitismo, algo que no se logra poniendo obstáculos, prohibiendo, acribillando a impuestos a los catalanes e interviniendo en temas que forman parte de los derechos constitucionales de los ciudadanos y que no están comprendidos entre las facultades que tiene la señora alcaldesa. Y terminaremos con una frase del poeta romano Publio Ovidio Nasón: “Las leyes están para que el poderoso no pueda todo”. En ocasiones, hasta dudamos de que, lo que dice el poeta, sea cierto.

Vox ataca a Feijóo por aprovechar la pandemia para un abuso «fraudulento» de sus competencias
El partido de Abascal recurrirá cualquier decreto autonómico que limite horarios e imponga toques de queda
Paloma Cervilla. ABC 11 Mayo 2021

Vox ha anunciado esta mañana que recurrirá «cualquier decreto autonómico, venga del gobierno que venga, que mantenga los toques de queda, las restricciones horarias, así como la limitación del derecho de reunión de los españoles». Así lo ha asegurado el portavoz del Comité de Acción Política, Jorge Buxadé, en la rueda de prensa ofrecida tras finalizar la reunión de este órgano de dirección.

El primer recurso contencioso por el procedimiento especial de protección de los derechos fundamentales, pidiendo medidas cautelarísimas, será contra el decreto de Baleares que, a juicio de esta formación política, tiene «por finalidad, o efecto, acabar con el turismo y con la actividad económica en las islas Baleares».

Igualmente, Buxadé también ha anunciado que Vox presentará hoy en todos los parlamentos iniciativas «para impedir y reclamar de los gobiernos autonómicos que en ningún caso se mantengan toques de queda, limitaciones arbitrarias al derecho de reunión de las familias y las personas».

El dirigente de Vox ha arremetido contra el Partido Popular, motrando su preocupación porque «esté animando al Gobierno a modificar la Ley orgánica reguladora del estado de alarma para habilitar que las comunidades autónomas puedan declarar estados de alarma en parte del territorio nacional».

Buxadé ha situado en el punto de mira al presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, al que ha puesto como ejemplo de «gobiernos que han aprovechado la epidemia para cometer ilegalidades y dar paso en sus objetivos de control de las instituciones y de la vida ciudadana. En concreto, en España, como consecuencia de este estado de las autonomías y de estos poderes brutales que tienen, hemos visto como muchos gobiernos regionales han intentado aprovechar esta situación para dar pasos en la consecución de más competencias y en el ejercicio arbitrario, abusivo y fraudulento, de sus competencias. Y el ejemplo es el PP en Galicia con Feijóo». En este sentido, también ha denunciado la deriva separatista«

Por su parte, la secretaria general de Vox, Macarena Olona, ha presentado esta mañana en el Tribunal Constitucional un recurso contra la ley gallega de salud que «suplirá» el estado de alarma del Gobierno de Pedro Sánchez. La formación de Abascal considera que la redacción del texto de la Administración Feijóo «limita derechos fundamentales y libertades públicas».

Tercera carta de militares al gobierno francés
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 11 Mayo 2021

La prensa de Francia ha publicado la tercera carta de militares franceses dirigida a las autoridades políticas de la nación. Por su interés, y por el debate político e institucional que están provocando las afirmaciones realizadas en dichas cartas, reproducimos ahora la tercera de ellas. El gobierno galo ha respondido con un Consejo de Guerra a los firmantes de las dos anteriores, en su gran mayoría retirados, y los partidos políticos se han cruzado acusaciones y reproches. La carta se inscribe en la crisis política, social e institucional de la nación vecina.

«Señor presidente de la República,
Señoras y señores ministros, parlamentarios, oficiales generales en sus distintos grados y empleos.

Ya no se canta la séptima estrofa de La Marsellesa, llamada “copla de los hijos”. Sin embargo, es rica en enseñanzas. Dejemos que nos las proporcione:

“Entraremos en la carrera cuando nuestros mayores ya no estén. Encontraremos su polvo y la huella de sus virtudes. Menos celosos de su supervivencia que de compartir su tumba, tendremos el sublime orgullo de vengarles o seguirles”.

Nuestros mayores son combatientes que merecen respeto. Son, por ejemplo, esos viejos soldados cuyo honor habéis pisoteado en estas últimas semanas. Son esos millares de servidores de Francia, firmantes de una tribuna de simple sentido común, soldados que han dado sus mejores años para defender nuestra libertad, obedientes a vuestras órdenes, para hacer vuestras guerras o ejecutar vuestros recortes presupuestarios, a los que ensuciabais mientras el pueblo de Francia los apoyaba. A esa gente que ha luchado contra todos los enemigos de Francia, vosotros los habéis tildado de facciosos cuando su único error ha sido amar a su país y llorar su visible degradación.

En estas condiciones, a nosotros, que hemos entrado recientemente en la carrera, nos corresponde entrar en la arena para tener el honor de decir simplemente la verdad.

Nosotros pertenecemos a eso que los periódicos han llamado “la generación del fuego”. Hombres y mujeres, militares en activo, de todas las armas y de todos los grados, de todas las sensibilidades, que amamos nuestro país. Esos son nuestros únicos timbres de gloria. Y si, reglamentariamente, no podemos expresarnos a cara descubierta, tampoco nos es posible callar.

En Afganistán, Mali, Centroáfrica u otros lugares, un cierto número de nosotros ha conocido el fuego enemigo. Algunos se han dejado allí camaradas. Se han jugado la piel para destruir a ese islamismo al que vosotros, aquí, en nuestro suelo, hacéis concesiones.

Casi todos hemos conocido la Operación Centinela. Hemos visto con nuestros ojos los suburbios abandonados a su suerte, los paños calientes con la delincuencia. Hemos sufrido las tentativas de instrumentalización de varias comunidades religiosas, para las que Francia no significa nada más que un objeto de sarcasmo, de desprecio e incluso de odio.

Hemos desfilado el 14 de julio ante una masa benevolente y diversa que nos aclamaba porque somos emanación de ella misma. Y se nos ha pedido durante meses que desconfiáramos de ella, prohibiéndonos circular en uniforme, haciendo de nosotros víctimas en potencia, en un suelo que sin embargo somos perfectamente capaces de defender.

Sí, nuestros mayores tienen razón sobre el fondo de su texto, en su totalidad. Vemos la violencia en nuestros pueblos y ciudades. Vemos cómo el comunitarismo se instala en el espacio público y en el debate público. Vemos que el odio a Francia y a su historia se convierten en norma.

No son los militares los que tienen que decir estas cosas, argüiréis. Al revés: precisamente porque somos apolíticos en nuestras apreciaciones sobre la situación, lo que hacemos es una simple constatación profesional. Porque esta degradación la hemos visto en muchos países en crisis. Precede siempre al hundimiento. Anuncia el caos y la violencia y, contrariamente a lo que decís aquí y allá, este caos y esta violencia no vendrán de un “pronunciamiento militar”, sino de una insurrección civil.

Hay que ser muy cobarde para parlotear sobre la forma de la tribuna de nuestros mayores en lugar de reconocer la evidencia de sus constataciones. Hay que ser muy pérfido para invocar un deber de reserva mal entendido con el fin de hacer callar a unos ciudadanos franceses. Hay que ser muy perverso para animar a los jefes militares a tomar posición y exponerse, y después sancionarles rabiosamente cuando escriben algo distinto a relatos de batallas.

Cobardía, perfidia, perversión. Esa no es nuestra visión de la jerarquía. Por el contrario, el ejército es el lugar por excelencia donde se habla con la verdad, porque aquí uno se juega la vida. A esta confianza en la institución militar apelamos.

SÍ: si estalla una guerra civil, el ejército mantendrá el orden en nuestro propio suelo, porque así se le pedirá. Es la definición misma de la guerra civil. Nadie puede querer una situación tan terrible, ni nuestros mayores ni nosotros, pero, una vez más: sí, la guerra civil late en Francia y vosotros lo sabéis perfectamente.

El grito de alarma de nuestros mayores evoca muy lejanos ecos. Nuestros mayores son los resistentes de 1940, a los que, con frecuencia, gente como vosotros tildó de facciosos, y que continuaron el combate mientras los legalistas, muertos de miedo, buscaban contemporizar con el mal para limitar los daños. Son también los “peludos” de 1914, que murieron por unos pocos metros de tierra mientras que, hoy, vosotros abandonáis barrios enteros de nuestro país a la ley del más fuerte. Nuestros mayores son, en fin, todos los muertos, célebres o anónimos, caídos en el frente o después de una vida de servicio.

Todos nuestros mayores, los que han hecho de nuestro país lo que es, que han dibujado su territorio, defendido su cultura, dado y recibido órdenes en su lengua, ¿acaso han combatido para que ahora vosotros dejéis que Francia se convierta en un Estado fallido, que sustituya su cada vez más patente impotencia soberana por una tiranía brutal contra aquellos de sus servidores que aún quiere dar una voz de advertencia?

Actuad, señoras y caballeros. Esta vez no se trata de emociones a la carta, de fórmulas tópicas o de mediatización. No se trata de prolongar vuestros mandatos o de conquistar otros. Esta vez se trata dela supervivencia de nuestro país, de vuestro país.»

Facebook cierra el perfil de Félix Ovejero sin ninguna explicación
El profesor de filosofía política en la UB pierde sus contactos y reclama una explicación que no llega justo tras publicar ‘Secesionismo y democracia’
Manel Manchón. cronicaglobal 11 Mayo 2021

De golpe, y sin explicaciones, pese a sus reiteradas reclamaciones. El profesor Félix Ovejero, que se ha destacado en los últimos años por la defensa de posiciones constitucionalistas claras frente al independentismo, ya no puede mostrar sus reflexiones en su perfil de Facebook. La página ha sido borrada, con todos sus contactos y cientos de artículos. Ovejero señala a Crónica Global que espera una explicación que no llega, tras varios días con la cuenta cancelada.

Ovejero no cree en teorías conspirativas, pero ha perdido su perfil justo tras la publicación de Secesionismo y democracia, (Página Indómita) y después de que circulara en las redes un artículo en Letras Libres en el que señala que “la retórica falaz del pueblo oprimido sirve para ocultar que el proyecto nacionalista tiene un componente clasista y etnolingüístico”.

'Normas Comunitarias'
De lo sucedido a Ovejero se ha hecho eco el escritor Félix de Azúa, en un artículo en The Objective, en el que considera que se trata de un caso “muy raro y excepcional”. Azúa da cuenta del mensaje previo que se coló en el perfil de Ovejero, justo antes de que desapareciera por completo su perfil: “Si seguimos considerando que tus publicaciones o comentarios no cumplen nuestras Normas comunitarias, tu cuenta seguirá inhabilitada. Nuestro objetivo es garantizar la seguridad de las personas en Facebook, por lo que no podrás usar Facebook mientras revisamos tus publicaciones y comentarios”.

¿Pero, qué ha pasado? Para el cierre de una cuenta en Facebook es necesario que existan “miles de denuncias”, como recuerda Azúa, que podrían llegar a través de “robots” que controlan grupos organizados. O también podría ser responsabilidad de “algún vigilante del centro de control de publicaciones”. Y la sede de ese centro, incide Azúa, “está en Barcelona”.

Desterrar a Ovejero
Con ello, el escritor da a entender que pudieran ser grupos independentistas, que hubieran querido desterrar a Ovejero de Facebook. La red social tiene sus particulares reglas, y es objeto de críticas de distintos colectivos, por una política que se considera arbitraria. Sin embargo, al propio expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuando todavía ejercía el cargo, Twitter le dejó sin su perfil.

Ovejero seguirá reclamando explicaciones a través de todos los conductos oficiales de Facebook, aunque por ahora sus intentos han sido en vano.

Agredida una simpatizante de Vox en Cádiz entre gritos de «¡puta facha!» por llevar una pulsera de España
OKDIARIO 11 Mayo 2021

El partido Vox ha denunciado este lunes la agresión sufrida durante este pasado fn de semana por una simpatizante de la formación política en la localidad gaditana de El Puerto de Santa María. Según han relatado, la simpatizante fue golpeada e insultada por llevar una pulsera con la bandera de España. La agresión ya ha sido denunciada ante la Policía Nacional con el parte de lesiones.

El espisodio sucedió en la zona de Cuatro Pinos, en El Puerto de Santa María, provincia de Cádiz. Allí, cuatro individuos insultaron y agredieron a una mujer por llevar una pulsera con la bandera de España, propinándole patadas por todo el cuerpo. Según ha argumentado la propia agredida en el parte, «paseaba tranquilamente por la zona cuando fue insultada por llevar en su muñeca una pulsera de España con frases como facha, puta, facha de mierda». Primero fueron los insultos y después, los agresores se volcaron contra la paseante dándole diversas patadas y puñetazos.

La agredida se personó en las dependencias de la Policía Nacional aportando un parte de lesiones en el que se detalla un «traumatismo en región ciliar derecha», una «cefalea en región occipital», amén de «hematomas en ambas rodillas».

La concejal de Vox en la localidad, Leocadia Benavente, ha denunciado que estos hechos vienen a reflejar la situación de inseguridad que se sufre en la localidad. «Llevamos prácticamente un año sin presencia policial en las calles, bien sea por escasez de vehículos, combustible, comunicaciones o pantalones, y todo ello debido a la falta de entendimiento entre sindicatos policiales y el equipo de gobierno que no es capaz de gestionar esta crisis”.

«En estos días estamos asistiendo a un auténtico culebrón protagonizado por los miembros de la Policía Local, el Inspector Jefe y la concejal de Seguridad. No hay que olvidar que el cuerpo de la Policía Local está bajo la superior autoridad y dependencia directa del alcalde, y Germán Beardo no puede eludir en este caso su papel como Jefe de este cuerpo, por lo que le exigimos que tome ya las riendas de la situación» ha añadido la edil.

¿Fue la persecución por las izquierdas a los católicos equivalente a un genocidio?
DEL LIBRO 'MEMORIA HISTÓRICA', AMENAZA PARA LA PAZ EN EUROPA
Ángel David Martín Rubio. https://gaceta.es 11 Mayo 2021

La “memoria histórica” ignora la persecución sufrida por los católicos españoles en los años 30, que por su magnitud y su crueldad se puede calificar de genocidio. Las izquierdas fueron responsables del asesinato de 7.000 religiosos (obispos, sacerdotes, monjas y seminaristas) y de entre 60.000 y 70.000 seglares, muchos de los cuales murieron por odio a su fe católica. El sacerdote y doctor en Historia Ángel David Martín Rubio expone una selección de la multitud de fuentes que confirman esta matanza, que incluyó la tortura y la violación de muchas víctimas. En vez de honrarlas, la Ley de Memoria Histórica anima a que se desmonten los monumentos en homenaje a estas personas.

The “historical memory” ignores the persecution suffered by Spanish Catholics in the 1930s, which due to its magnitude and cruelty can be classified as genocide. The Lefts were responsible for the murder of 7,000 religious (bishops, priests, nuns and seminarians) and between 60,000 and 70,000 lay people, many of whom died out of hatred for their Catholic faith. The priest and doctor in History Ángel David Martín Rubio exposes a selection from the multitude of sources that confirm this massacre, which included the torture and rape of many victims. Instead of honoring them, the Historical Memory Law encourages the removal of monuments in honor of these people.

La persecución religiosa que se había iniciado en España, a partir de la implantación de la Segunda República el 14 de abril de 1931, alcanzó sus más violentas y generalizadas manifestaciones en la zona llamada, impropiamente, “republicana” o, mejor, “frentepopulista” y “roja” durante la Guerra Civil que comenzó a raíz del levantamiento iniciado por el Ejército y secundado por muchos españoles, y que se autodenominó desde los primeros momentos como Alzamiento o Movimiento Nacional. Durante tres años, y especialmente en los diez primeros meses, se impidieron las manifestaciones externas del culto, se profanaron con incendios y saqueos miles de edificios eclesiásticos causando ingentes e irreparables daños en el patrimonio artístico y se causó muerte violenta a obispos, sacerdotes, seminaristas, religiosos y religiosas en número cercano a siete mil, además de otras decenas de miles de seglares asesinados, entre otros motivos por sus creencias y práctica religiosa.

Lo ocurrido en España se sitúa en un contexto internacional marcado por la continuidad del laicismo en unos estados liberales sometidos tanto en Europa como en América a una profunda crisis, por la persecución religiosa en Méjico, por las dificultades en las relaciones Iglesia-Estado ante las nuevas formas de Estado surgidas en Italia y Alemania y, sobre todo, por la sangrienta persecución iniciada en Rusia a partir de la Revolución de octubre de 1917 y durante el stalinismo, que tendría su continuidad en la fulgurante expansión del comunismo con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial tanto en Europa como en Asia. Ya en tempranos pronunciamientos se ponía en relación lo que ocurrido en Rusia, Méjico y España atribuyendo la persecución contra la Iglesia al odio fomentado por “algunas sectas subversivas de todo orden religioso y social”.

La persecución antirreligiosa se alimentó de dos fuentes con sus raíces en el siglo XIX: el laicismo sectario vinculado al liberalismo y el ateísmo propugnado por el socialismo marxista

La investigación histórica permite afirmar que esta persecución fue fundamentalmente antirreligiosa y estuvo alimentada de dos fuentes que hundían sus raíces en el siglo XIX: el laicismo sectario vinculado al liberalismo y el ateísmo propugnado por el socialismo marxista, especialmente una vez que el Partido Comunista protagonizó la Revolución rusa. El resto de las aproximaciones que sitúan a la persecución religiosa en su contexto político, sociológico o económico pueden ayudar a su mayor comprensión histórica, siempre que no caigamos en el presupuesto marxista de reducir las ideas, sistemas y creencias a mera superestructura que evoluciona al ritmo marcado por la estructura real de la sociedad, que serían los medios y las relaciones de trabajo.

España, donde el Partido Comunista era casi inexistente al comenzar la década de los 30, conoció cómo otras fuerzas políticas se dejaban seducir por la experiencia bolchevique para acabar sometidas a la órbita soviética transformando así una guerra civil, que había comenzado siendo un conflicto interno, en un primer enfrentamiento armado a gran escala contra el comunismo. Hagamos algunas precisiones sobre este proceso y su relación con la persecución religiosa:

1. Algunos historiadores niegan rotundamente que a partir de febrero de 1936 y por parte del Frente Popular hubiese el propósito de pasar a la dictadura del proletariado, es decir, de implantar un régimen marxista. Se trata de una opinión y nada más, pues los documentos, los discursos y los artículos de la prensa izquierdista demuestran lo contrario. En julio de 1936, España se encontraba en un proceso revolucionario similar al soviético, si bien con la peculiaridad de que su principal motor no era el Partido Comunista sino el PSOE dispuesto a llegar hasta donde no había podido en 1917 y 1934, haciendo ahora un uso combinado de la acción directa y de los cauces legales. Al tiempo, los comunistas se estaban sirviendo del Partido Socialista para llevar adelante sus propósitos tal como hicieron antes en la URSS con los mencheviques y seguirían haciendo en España durante la guerra.

2. Ahora bien, la propia evolución política de la República y de la España en guerra iba a provocar la marginación de los republicanos y la persecución directa a los anarquistas desembocando en el protagonismo decisivo de las organizaciones marxistas de inspiración soviética. Primero, por la seducción que lo ocurrido en Rusia desde 1917 causaba en los fanáticos seguidores del socialista Largo Caballero, apodado por sus correligionarios como el Lenin español, y después porque la intervención soviética en la guerra acabará provocando una total dependencia de la zona llamada republicana. De aquí que en el magisterio episcopal y pontificio se caracterice lo ocurrido en España como una persecución causada por el comunismo. Tal es el caso de la Encíclica Divini Redemptoris (1937) de Pío XI y de muchos pronunciamientos del episcopado español.

A veces se afirma que es un error reducir al comunismo fuerzas revolucionarias diversas y, más aún, en el caso de España, donde el factor comunista antes de comenzar la guerra había sido de escasa significación numérica. Lo cierto es que el PCE, con el patrocinio soviético y el respaldo de buena parte del Partido Socialista (PSOE) con el presidente del Gobierno Juan Negrín (mayo de 1937 – marzo de 1939) a la cabeza, fue apoderándose del control de la retaguardia frentepopulista. Por otro lado, todas las fuerzas revolucionarias —aunque, efectivamente, tenían muchas diferencias y los enfrentamientos entre sus diversas facciones provocaron centenares de muertos— coincidían en su ateísmo y en un objetivo socio-político que se puede calificar genéricamente de “comunista”. Comunismo libertario o anarquista, por un lado; y por otro, comunismo estatista que comprende el socialismo marxista y el comunismo propiamente dicho. Todo ello no obsta para que, hasta 1936, el vehículo del ideal soviético y la principal fuerza pro soviética, fuera el PSOE.

Aquella República en la que su presidente del Gobierno, Largo Caballero (septiembre de 1936 – mayo de 1937), se veía con arrestos para precisar a Stalin que “cualquiera que sea la suerte que el porvenir reserva a la institución parlamentaria, ésta no goza entre nosotros, ni aun entre los republicanos, de defensores entusiastas” dio paso a una cada vez mayor dependencia de la Unión Soviética, cuya preponderancia se manifiesta en todos los aspectos: la política general, la prensa, la organización del terror, el Ejército Popular —sujeto al Comisariado Político y vigilado por la misión militar soviética— y la Hacienda pública que envía a la URSS gran parte de las reservas de oro del Banco de España (que no le pertenecían) y de los bienes particulares depredados por los revolucionarios o por intervención estatal.

3. Un análisis objetivo nos revela que el inicio de la persecución a los católicos se remonta a la primavera de 1931, cuando llegó al poder una coalición que coincidía en considerar a la religión como un obstáculo al progreso y un instrumento del régimen derrocado.

Las fuerzas que protagonizaron los primeros pasos del nuevo régimen (socialistas, anarquistas, comunistas, republicanos de izquierda y algunos regionalistas) diferían entre sí en casi todo: en la forma del Estado, en la organización económica, en la consideración hacia los grupos sociales, en el papel de la religión, la cultura y la enseñanza… Únicamente había un punto de coincidencia: la voluntad decidida de construir artificialmente una sociedad carente de todo fundamento religioso.

No va a ser tanto la guerra cuanto la definitiva desaparición del Estado de derecho entre febrero y julio de 1936 lo que permitió a ese laicismo alcanzar una virulencia que antes no había sido posible. Los artículos de la Constitución de 1931 y las medidas tomadas con posterioridad demostraron que se pretendía elaborar un marco legal negando la existencia política, social y cultural de un amplio sector de la sociedad española y, además, consagrando esta exclusión en el plano jurídico. El paso siguiente sería la invasión de la esfera de la intimidad y hasta de la vida. La quema de conventos, la persecución religiosa legislativa y la eliminación masiva de eclesiásticos y seglares en la Revolución de octubre de 1934 y, sobre todo, a partir de julio de 1936, serían pasos sucesivos de una misma secuencia lógica en la que actuaron las dos formas de laicismo a las que hemos aludido: el elitista y burgués de los partidos liberales (con la legislación) y el populista de los partidos revolucionarios (con la acción directa).

Los números de la persecución religiosa en España
En su Carta Colectiva, los obispos españoles caracterizaron la revolución española por su crueldad, inhumanidad, capacidad destructora de la civilización y el derecho, antiespañolismo y, sobre todo, anticristianismo. Las cifras de religiosos y sacerdotes asesinados en zona frentepopulista avalan esta última afirmación y fueron fijadas con relativa exactitud no mucho después de acabada la guerra. Ya en una serie de artículos publicados en 1939 y 1940 por el padre Constantino Bayle se hablaba de 3.875 sacerdotes asesinados y 139 desaparecidos (que hacen un total de 4.014 víctimas del clero secular) y unos 2.500 religiosos. En el libro La dominación roja en España, basado en la investigación promovida por el Ministerio de Justicia se daban los siguientes datos:

El total de asesinatos cometidos en las personas de los Ministros de la religión católica o profesos religiosos por el Frente Popular, en lo que fue zona roja, asciende a siete mil novecientos treinta y siete, entre Obispos (de los cuales fueron asesinados 13), sacerdotes (5.255) y religiosos (2.669), correspondiendo a Madrid mil ciento cincuenta y ocho (de los cuales ciento once son religiosas asesinadas en la capital), y a Barcelona un total de mil doscientas quince víctimas, también por el solo motivo de su carácter religioso o condición sacerdotal; en Valencia, setecientas cinco; en Lérida, trescientas sesenta y seis; en Tarragona, doscientas cincuenta y nueve, y en las demás provincias sometidas al terror marxista estos asesinatos se cometen también en cifras muy elevadas.

Con ocasión del homenaje que, por iniciativa del arzobispo de Valladolid, D. Antonio García y García, tuvo lugar en aquella ciudad los días 11 y 12 de abril de 1950, se elaboraron unas relaciones nominales que permitían colocar la cifra más aproximada de asesinados entre 6.900 y 7.000. En 1953, el escolapio Calasanz Bau, había ultimado un fichero en el que se confrontaban las relaciones nominales de Valladolid y de la Causa General con otras procedentes de las diócesis y congregaciones. Estos son sus resultados finales: 4.065 sacerdotes seculares, 2.338 religiosos y 270 religiosas asesinados. Basándose en este fichero, a comienzos de los años sesenta, monseñor Antonio Montero hablaba de 4.184 víctimas del clero secular (incluyendo a doce obispos, el administrador apostólico de la Diócesis de Orihuela y un centenar de seminaristas), 2.365 religiosos y 283 religiosas; es decir, un total de 6.832, cifra comúnmente aceptada.

– Por diócesis, la más castigada proporcionalmente fue la de Barbastro (que perdió el 88% de su clero) y en cifras absolutas la de Madrid-Alcalá (334) seguida muy de cerca por Valencia (327), Tortosa (316) y Barcelona (279).

– La familia religiosa masculina que más víctimas aportó fueron los Claretianos (259), seguidos de los Franciscanos (226) y Escolapios (204). Entre las religiosas destacan las Adoratrices y las Carmelitas de la Caridad, ambas congregaciones con 26 víctimas.

– En el mes de julio las bajas fueron 733 y sólo el 25 de julio, día de Santiago, patrón de España, fueron 68 los martirizados en diversos lugares. En la provincia de Madrid, desde el 19 al 31 de julio de 1936 fueron asesinados al menos 113 sacerdotes y religiosos. En esas mismas fechas, sólo en la ciudad de Barcelona, las víctimas eran más de 50.

– En agosto de 1936 se alcanzó la cifra más elevada con más de 1.650 asesinados: una media de 53 por día, entre ellos nueve obispos.

– Aunque ellos no disponían de este dato, cuando el 1 de julio de 1937 los obispos españoles publicaron su Carta Colectiva los sacrificados alcanzaban ya la cifra de 5.839 (un 95% sobre el total con fecha conocida).

Mucho más difícil es dar cifras de seglares muertos como consecuencia de la persecución religiosa; no porque no dispongamos de los datos esenciales para poder situar el número de caídos en la retaguardia republicana entre 60.000 y 70.000 personas, sino por una razón metodológica: resulta imposible establecer una frontera nítida entre la persecución religiosa y la represión de carácter sociopolítico.

Lo que suele definirse como “represión” es algo que se dio en ambas retaguardias durante la Guerra Civil y que hemos definido como “el conjunto de actos coercitivos, emanados de la instancia que ejerce el poder, sobre la población no adicta o neutral, con la finalidad última de evitar y castigar posturas o actuaciones político-sociales y/o de respaldar la implantación de un orden de cosas distinto”. Pero sólo en una de las zonas, la llamada con gran imprecisión “republicana”, se encontraban razones de tipo religioso entre las motivaciones de esa persecución a los disidentes. Tampoco es necesario hacer coincidir el concepto teológico de mártir con otro, mucho más amplio, de víctima de una persecución religiosa en la que no existen fronteras nítidas, porque no las hay en la vida real, entre lo religioso, lo político y lo social.

Lo primero que llama la atención en estas cifras es lo elevadas que resultan, sobre todo si se tiene en cuenta que, si bien a comienzos de la Guerra Civil el 59% de la población española quedó en zona gubernamental y el 41% en zona sublevada, los frentepopulistas vieron cómo se iba reduciendo forzosamente el territorio y, por lo tanto, la población bajo su control debido a las continuas derrotas sufridas en el terreno militar. Volviendo al reparto de víctimas en toda España, los porcentajes entre clero secular, regular y religiosas no son homogéneos como puede verse en el Cuadro 1.

CUADRO 1. Porcentaje de víctimas religiosas por zonas de España
Grupo AragónCataluña Centro Levante Norte Sur
Clero secular 60.67 50.06 65.11 57.87 76.44
Clero regular 36.91 44.38 27.46 41.84 22.73
Religiosas 2.23 5.57 7.43 0.3 0.82

En todas las regiones predominan los asesinatos de sacerdotes seculares, mientras que el número de religiosos resulta especialmente elevado en el Centro, Aragón-Cataluña y el Norte. En el primer caso, esto se explica por las matanzas de Paracuellos (noviembre de 1936) y por las comunidades de frailes del mismo Madrid y diversos pueblos, sobre todo de Toledo y Ciudad Real, que fueron eliminadas en su práctica totalidad (Toledo capital, Alcázar de San Juan, Manzanares, Daimiel…). En Aragón y Cataluña hay que referirse a lo ocurrido en Barbastro, Barcelona, Lérida y Cervera, pues sólo en estas cuatro localidades se concentra el 53% de los religiosos asesinados en toda la región. En el norte fueron Santander y Gijón las ciudades más castigadas, mientras que el resto de las víctimas fueron muy dispersas.

Los lugares en que fusilaron a más religiosas fueron Madrid (con la práctica totalidad de los casos ocurridos en la zona Centro) y Valencia. En esta provincia, los sucesos fueron realmente trágicos, pues fueron exterminados varios grupos de monjas. En las provincias del Norte y del Sur, el porcentaje de religiosas sobre el total de víctimas eclesiásticas no llega al 1%. Para buscar el impacto de la persecución sobre el clero secular podemos valorar las pérdidas no ya por zonas, sino por diócesis, como se hace en el Cuadro 2 prescindiendo de aquellas demarcaciones en las que el número de víctimas fue muy bajo.

CUADRO 2. Número de víctimas entre el clero secular por diócesis
Zona Sacerdotes muertos
(Diócesis con más de 20 víctimas) Clero incardinado Porcentaje
Andalucía y Extremadura 534 2836 18.83
Aragón 282 1384 20.38
Cataluña 1536 5144 29.86
Franja central 899 3211 28.00
Levante 575 2305 24.95
Norte 252 3760 6.70

Las diócesis que perdieron un número más elevado de sus efectivos sacerdotales, por encima o en torno al 50%, fueron Barbastro, Lérida, Tortosa, Segorbe, Menorca y Toledo. Para toda España puede verse el reparto cronológico de las muertes de eclesiásticos en el Cuadro 3, elaborado a partir de aquellos casos en los que conocemos la fecha.

CUADRO 3. Asesinato de eclesiásticos (por meses y años).
Fecha Víctimas Porcentaje
Octubre-1934 37 0.61
jul-36 986
ago-36 2216
sep-36 1091
oct-36 586
nov-36 597
dic-36 251
Total 1936 5727 94.74
ene-37 68
feb-37 24
mar-37 35
abr-37 24
may-37 21
Resto-1937 44
Total 1937 216 3.57
Total 1938 48 0.79
Total 1939 17 0.28

El momento en que se sitúa el máximo de víctimas de la persecución religiosa oscila, según las zonas, entre los diversos meses del verano y el otoño de 1936, pero en la mayoría de las provincias fue agosto la que concentra las cifras más elevadas. Como excepciones, en Murcia y Vascongadas el mes en el que tuvieron lugar más muertes de eclesiásticos fue octubre; en Baleares y Madrid, noviembre; en Cantabria, diciembre; y en Vizcaya, enero de 1937. Todos estos máximos hay que ponerlos en relación con otros tantos episodios represivos ocurridos en dichas fechas (matanzas de Paracuellos, asaltos al barco Alfonso Pérez en Santander y a las cárceles de Bilbao, etc.).

A partir de diciembre de 1936 y de los primeros meses de 1937 hay un descenso progresivo del número de víctimas; y desde mayo de ese mismo año, y hasta el final de la guerra, las cifras de eclesiásticos asesinados son ya más reducidas, aunque ello no quiere decir que terminara la persecución sino que se orientó hacia otras formas. En todo caso, entre junio de 1937 y marzo de 1939 hemos documentado un centenar de muertes ocasionadas muchas veces entre eclesiásticos movilizados forzosamente y asesinados durante su estancia en los frentes o entre presos ejecutados por el Ejército Popular en retirada. También cabe referirse aquí a varios sacerdotes hechos prisioneros en las ofensivas sobre Zaragoza (de agosto a septiembre de 1937) y Teruel (diciembre de 1937 a enero de 1938).

Para ver todo esto con más detalle, interesa comprobar la extensión de la violencia laicista en los primeros momentos de la guerra. Sorprenderá su rápida expansión y su lento apagarse. El mismo 19 de julio de 1936 hay muertes de eclesiásticos en Barcelona y Sevilla; el 20 de julio se producen en las provincias de Barcelona, Córdoba, Jaén, Lérida, Madrid y Tarragona; y en días sucesivos se extenderán al resto, de manera que al terminar el mes habían tenido lugar asesinatos de sacerdotes y religiosos en treinta provincias. En cambio, habrá que esperar a agosto para que se produzcan crímenes de esta naturaleza en las provincias de Almería, Burgos, Cádiz, Santander, Murcia y Vizcaya.

El descenso de muertes fue lento. En enero de 1937 todavía hubo asesinatos en un total de trece provincias; en febrero, en ocho; y así sucesivamente hasta que al llegar a finales de 1938 prácticamente sólo ocurrían asesinatos de eclesiásticos en Cataluña y Madrid. Entre enero y marzo del último año de la guerra, los escenarios fueron las provincias de Barcelona, Lérida y Gerona (en enero y febrero) y, ya en marzo, los frentes de Badajoz, Castellón, Cuenca y Madrid.

Por último, conviene precisar —como manifestación del contenido específicamente antirreligioso de esta persecución— que, en muchísimos casos, se desarrolló con gran crueldad y que la finalidad de estos malos tratos cuando se aplicaban a sacerdotes y religiosos era, en muchas ocasiones, arrancarles blasfemias. Otro dato que cabe interpretar en el mismo sentido son las ejecuciones en masa, sin discriminación de sexo, edad o condición de las víctimas y, por supuesto, sin que aparezca en ellas ningún elemento político o social que pudiera explicarlas. Algunos de los casos más notables son el exterminio del teólogo claretiano de Barbastro al que ya hemos aludido, los setenta y cuatro sacerdotes fusilados en el cementerio de Lérida en la noche del 20 al 21 de agosto de 1936, los noventa y un religiosos (maristas, gabrielistas y monjes de Montserrat) fusilados en Barcelona o los quince hermanos de San Juan de Dios inmolados por no haber querido abandonar a sus enfermos del Hospital Marítimo de Calafell (Tarragona).

Los edificios destinados al culto (iglesias, ermitas y conventos) fueron por regla general convertidos en cárceles, casas del pueblo, almacenes, garajes, cuadras, etc. y sufrieron daños de diversa consideración, aunque en su mayoría reparables. El contenido de esos templos fue saqueado y quemado entre escenas sacrílegas, burlas, profanaciones, parodias de las ceremonias religiosas y realización de hechos incalificables con las imágenes y hasta los cadáveres enterrados. El Santísimo Sacramento, que en muchas ocasiones había podido ser consumido con reverencia, se convirtió en otras en objetivo preferente.

Esta vandálica proscripción de todo lo sagrado no tuvo nada de espontáneo y, además, fue objeto del refrendo gubernamental con una serie de disposiciones por las que se procedía a la incautación y clausura de todos los centros regidos por instituciones religiosas, incluso los que no fueran de su propiedad y estuviesen dedicados a la beneficencia. La medida provocó situaciones tan dramáticas como la que se vivió en el Hospital-Asilo de San José de Carabanchel Alto (Madrid) regido por los Hermanos de San Juan de Dios. El 1 de septiembre de 1936, guardias de asalto y milicias interrumpieron a los religiosos en su tarea de servir la comida a los enfermos y detuvieron a doce de ellos, que fueron inmediatamente asesinados en Boadilla del Monte (Madrid). El asilo quedó incautado y en los primeros días de noviembre, ante el avance de las fuerzas nacionales, las milicias abandonaron el edificio, pero antes resolvieron asesinar a los epilépticos asilados. Cuando trataban éstos de esconderse en los refugios, los milicianos dispararon sobre ellos, matando a trece de estos enfermos, cuyos cadáveres quedaron tendidos en las aceras y paseos del establecimiento.

La relación de pérdidas de obras religiosas de gran valor artístico, y en la mayoría de las ocasiones ni siquiera catalogadas, es tan elevada que basta con citar algunos de los casos más notorios. El monumento al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles (Getafe) que fue volado con dinamita el 7 de agosto de 1936, después de ser asaltados los edificios religiosos que le circundaban. En Castellón de la Plana, en los primeros días del mismo mes, fue asaltada la iglesia arciprestal de Santa María, Monumento Nacional, quemando en una hoguera todas las imágenes, objetos sagrados y archivo; después de alguna discusión, el Ayuntamiento acordó la demolición del templo que se llevó a efecto. Especialmente afectadas resultaron algunas catedrales como la de San Isidro de Madrid, Jaén, Vich y Cuenca. Y en Toledo se incautaron el 4 de septiembre de 1936 “cumpliendo una orden verbal dada por el Excelentísimo Sr. D. José Giral, Presidente del Consejo de Ministros”, según figura en el acta, de la mayor parte del Tesoro catedralicio. En esta incautación desaparecieron objetos notables, aunque la rápida ocupación por las tropas nacionales de Toledo impidió la pérdida de otras joyas valiosas como la célebre Custodia de Enrique de Arfe, que ya estaba desmontada, así como los cuadros de la Catedral.

La respuesta de la Iglesia
Desde el primer momento, las alocuciones de los militares sublevados reconocieron el carácter religioso de esta lucha; así, el general Francisco Franco desde Radio Tetuán el 25 de julio de 1936 declaraba que se combatía por la “Patria, la Familia y la religión”. El pueblo español dio sentido de cruzada —aunque la Iglesia no la declarara como tal— a la guerra, sobre todo, a medida que llegaban las noticias de lo que estaba ocurriendo en zona frentepopulista y que era continuidad de lo que se había comenzado ya durante la República: ardían las iglesias y se asesinaba por centenares a los sacerdotes y a los católicos practicantes.

Y, por eso, la jerarquía eclesiástica empezó a manifestarse en apoyo de los sublevados con documentos, como la Carta pastoral de los obispos de Vitoria y de Pamplona (6 de agosto de 1936) y Las dos ciudades (30 de septiembre de 1936), escrita por el obispo de Salamanca, Plá y Deniel, hasta desembocar en la Carta Colectiva del Episcopado español. A partir de 1936, el Episcopado español y el Papa acabaron dando la razón a quienes habían señalado el error que supone absolutizar la doctrina de la sumisión al poder constituido silenciando la paralela licitud de la rebelión en determinadas circunstancias.

Es en esta realidad donde deben situarse los pronunciamientos sobre el sentido de la guerra, claros e inequívocos desde el principio hasta su final. Y adquieren especial valor, porque la Iglesia podía haberse limitado a presentarse como víctima de una persecución religiosa y a tratar de neutralizar los efectos de ésta adaptándose en la medida de lo posible a la nueva situación. Por el contrario: en el mismo discurso a quinientos españoles en que habló por primera vez de “verdaderos martirios en todo el sagrado y glorioso significado de la palabra”, Pío XI mandaba su bendición “a cuantos se habían propuesto la difícil tarea de defender y restaurar los derechos de Dios y de la religión”; y, al acabar la guerra, el papa Pío XII concebía el primordial significado de la victoria nacional en los siguientes términos:

“El sano pueblo español, con las dos notas características de su nobilísimo espíritu, que son la generosidad y la franqueza, se alzó decidido en defensa de los ideales de fe y civilización cristiana, profundamente arraigados en el suelo fecundo de España; y ayudado de Dios, “que no abandona a los que esperan en Él” (Iud 13,17), supo resistir el empuje de los que, engañados con lo que creían un ideal humanitario de exaltación del humilde, en realidad no luchaban sino en provecho del ateísmo”

Veamos con detalle la postura de la Iglesia a través de una serie de importantes documentos.

1. Los informes del cardenal Gomá
El cardenal primado, Isidoro Gomá, que carecía de noticias previas acerca del Alzamiento, se salvó de los efectos de la persecución religiosa (aunque su diócesis, Toledo, fue una de las más afectadas) por coincidir aquellas fechas con una estancia en Tarazona (provincia de Zaragoza) que quedó en zona nacional. Se trasladó a Pamplona y allí se convirtió en informador oficioso para la Santa Sede acerca de lo que estaba ocurriendo en España.

Su primer informe al Vaticano se despachó el 13 de agosto. Partiendo de la tesis de que el catolicismo era víctima, llegaba a la conclusión de que, de no haberse producido el Alzamiento, se habría implantado en España una dictadura comunista y extinguido la Iglesia en el caso de que triunfase el Frente Popular. Gomá manifestaba tres preocupaciones fundamentales:

– La postura del nacionalismo vasco (PNV) contraria en la práctica a la doctrina de la Iglesia de no anteponer los intereses particulares a los del catolicismo.

– Tras la ola persecutoria y de desmantelamiento iniciada en 1931, de cuya responsabilidad nadie podía declararse absolutamente inocente, la Iglesia, aun en el caso de victoria del bando que la protegía, iba a encontrarse ante una formidable tarea de reconstrucción difícil de llevar a cabo.

– Por último, detectaba influencias exteriores que calificaba de paganizantes en el bando nacional. Advertía la existencia de un sector que preconizaba una especie de laicismo del Estado, tendencia que juzgaba poco conveniente. “Falta ver el alcance que se dará a esta proposición”.

En sus informes oficiosos a la Santa Sede, el cardenal primado, Isidoro Gomá, con frecuencia insiste en un criterio: juzgar a Franco siempre como un católico convencido y estimar su postura, al frente de la jefatura del Estado desde el 1 de octubre de 1936, como una garantía de que la orientación cristiana del Estado prevalecería en las líneas de la política general. Por ejemplo:

“Me afirmo en los conceptos ya expresados a Vuestra Eminencia sobre las condiciones personales del Jefe del Estado Español y los propósitos que le animan con respecto a las cosas de la Iglesia en España. Tiene el Generalísimo arraigados sentimientos religiosos, cumple como buen cristiano con los preceptos de la Santa Iglesia y manifiesta decidido empeño en que se restaure la vida religiosa en el país, empezando por la reforma de nuestra legislación, tan embebida del espíritu laico por obra de los últimos gobiernos”.

Buena prueba de esta actitud sería la prudente intervención de Franco en cuestiones especialmente delicadas, como lo fue la colaboración de los nacionalistas vascos con los marxistas, el compromiso político de parte de los sacerdotes en las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya y la intervención partidista en el conflicto de miembros del clero vasco a favor de la causa roja, elogiada públicamente por la dirigente comunista apodada La Pasionaria. El primado de España, cardenal Gomá, y el jefe del Estado, Generalísimo Franco, pusieron fin con su intervención personal a las ejecuciones de algunos sacerdotes condenados sumariamente por tribunales de guerra y pasados por las armas bajo acusación de actividades políticas de carácter separatista.

2. Las dos ciudades de Plá y Deniel
El 30 de septiembre, el obispo de Salamanca, Enrique Plá y Deniel, publicaba una carta pastoral que titulaba Las dos ciudades. Tomando como base la doctrina agustiniana sobre las dos ciudades (la de aquellos que por amor a Dios llegan al menosprecio de sí mismos, y aquella otra que por amor a sí mismos desprecian a Dios), llegaba a la conclusión de que aquella contienda era, en realidad, una cruzada, pues se estaba dirimiendo la supervivencia de la Iglesia en España.

En el suelo de España luchan hoy cruentamente dos concepciones de la vida, dos sentimientos, dos fuerzas que están aprestadas para una lucha universal en todos los pueblos de la tierra […] ¿Cómo justificar la toma de partido de la Iglesia? La explicación plenísima nos la da el carácter de la actual lucha que convierte a España en espectáculo para el mundo entero. Reviste sí, la forma externa de una guerra civil pero en realidad es una cruzada. Fue una sublevación, pero no para perturbar sino para restablecer el orden […] Ya no se ha tratado de una guerra civil sino de una cruzada por la religión y por la patria y la civilización. Ya nadie podrá tachar a la Iglesia de perturbadora del orden que ni siquiera precariamente existía.

3. La Carta Colectiva del episcopado español
El 12 de diciembre de 1936, Gomá fue recibido por el Papa. Captó inmediatamente las dificultades que tendría que vencer porque “en Roma predominan en este respecto las conveniencias de la diplomacia sobre las exigencias de esta expresión de fe y entusiasmo religioso que ha acompañado al estallido de la guerra”. Eran varios los sectores que presionaban: Múgica esgrimía el asunto de los sacerdotes vascos; Vidal y Barraquer volvía a su idea de una negociación que permitiese alcanzar la paz religiosa. El clero francés se negaba a ver en Franco otra cosa que un peligroso aliado de Hitler…

La declaración de “cruzada” por parte de los obispos españoles causó impacto en los ambientes católicos. Produjo en Francia una profunda división. Este país tenía intereses directos respecto a lo que estaba sucediendo en España: junto a las cuestiones religiosas estaban las consideraciones políticas, derechas frente a izquierdas y germanofilia. En consecuencia, los católicos se dividieron y Jacques Maritain, cuya influencia sobre los monseñores vaticanos era muy grande, se situó a la cabeza de un grupo de intelectuales católicos empeñados en demostrar que era falso el principio y que la República tenía razón. Para los católicos, que experimentaban la más cruel de las persecuciones, era un verdadero escándalo que pudieran colocarse al lado de los verdugos.

La Carta colectiva del Episcopado Español de 1 de julio de 1937 no supuso innovaciones en juicios ya dados con anterioridad, aunque lógicamente por el número y relieve de los firmantes —dos cardenales, seis arzobispos, treinta y cinco obispos (uno de los cuales, el de Teruel, daría posteriormente testimonio de la firma con su sangre al ser asesinado en 1939) y cinco vicarios capitulares— y por su notoria repercusión mundial sigue constituyendo el documento más importante para definir la postura de la jerarquía eclesiástica española ante la guerra.

En la Carta se manifestaba ante la opinión pública, especialmente extranjera, que las causas de la guerra había que buscarlas en una situación anterior de continuos atropellos a los ciudadanos españoles en el orden económico y social, que habían puesto en gravísimo peligro la misma existencia del bien público, del orden y de la paz. Y se exponía que el alzamiento había sido en su origen un movimiento nacional en defensa de los principios fundamentales de toda sociedad civilizada. Ante el mundo entero, se apoyaba de forma rotunda a uno de los bandos por razones de orden social, moral y religioso: “hoy por hoy no hay en España más esperanza para reconquistar la justicia y la paz y los bienes que de ella derivan que el triunfo del Movimiento Nacional”.
Conclusiones

1. El factor religioso constituyó uno de los elementos sustanciales de la guerra de España. Como tal, fue constantemente señalado en los pronunciamientos públicos oficiales, tanto de la Iglesia como de las autoridades del bando nacional. Pero también aparece como gran protagonista en las manifestaciones de autoridades republicanas y de partidos y grupos políticos de este bando, en el sentido de destruir o desterrar el catolicismo como una de las bases de la identidad española.

2. La situación de hecho de la Iglesia y los católicos, a partir de 1931, pero especialmente desde 1936, fue de acoso y persecución abierta, situación que algunos sectores justificaban por considerarla necesaria para la renovación de España, porque atribuían a la Iglesia ser una de las principales causas de los males de la sociedad española. En algunos partidos, casi era convicción obligada, debido a sus propios presupuestos marxistas en los que la religión constituía un elemento alienante que había que destruir, como trataron de hacer en Rusia y luego en las naciones conquistadas por el Ejército Rojo de Stalin, como Polonia, Rumanía, Lituania, Letonia, Croacia, Eslovaquia, Hungría o Bulgaria.

3. No puede extrañar, por tanto, que por parte de la Iglesia católica, a través de sus portavoces, se insistiera en que los elementos claves del conflicto no eran los cambios sociales, políticos o económicos, sino que se estaba dilucidando la pervivencia o no del cristianismo en España y, por tanto, de todas sus manifestaciones de civilización y cultura.

4. La respuesta al laicismo agresivo nunca será promover la presunta autonomía de las realidades temporales o la independencia Iglesia-Estado, ni siquiera la neutralidad de éste (si es que pudiera existir).

5. La persecución religiosa y el carácter religioso de la Guerra de España se sitúan en un contexto revolucionario y contrarrevolucionario que supera con creces al momento cronológico en que se produjo, entre la revolución bolchevique de 1917 y la expansión del comunismo por medios militares y violentos desde 1945.

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No arruinar lo conseguido
EDITORIAL. https://gaceta.es 11 Mayo 2021

Con el reposo de los días, cada vez resulta más evidente que el gran triunfo de las elecciones madrileñas del pasado 4 de mayo fue el de conseguir que la izquierda perdiera una gran parte de su poder en la Asamblea autonómica gracias a dos actores fundamentales. Por una parte, el éxito electoral de Isabel Díaz Ayuso y, por otra parte, el papel esencial que ha jugado y juega VOX a la hora de impedir el asalto al Gobierno de Madrid por parte de Podemos, de sus socios socialistas y del partido de Iñigo Errejón, idéntico a los morados en sus fines, sólo distinto en las formas.

El éxito de VOX es indiscutible, no sólo por haber consolidado e incluso aumentado su voto, sino por haberlo conseguido en una campaña electoral que, como las recientes elecciones autonómicas en el País Vasco y Cataluña, ha estado dominada por la violencia política promovida por la izquierda contra la formación de Santiago Abascal y Rocío Monasterio y, lo que es más grave, contra la libre participación de los madrileños en actos electorales, base esencial de nuestro sistema constitucional del gobierno representativo.

Estos hechos delictivos ni tienen cabida en democracia europea alguna ni podemos arriesgarnos a que España se acostumbre a convivir con ellos. Por eso, y a pesar del triunfo electoral y de la fuga de algunos de los derrotados, es imperativo que se investigue hasta sus últimas consecuencias actos perversos para la libertad de los españoles como la participación activa y violenta de miembros de la seguridad de Podemos en el acto de precampaña de VOX en Vallecas, la ocultación interesada por parte del ministro Fernando Grande-Marlasca de las detenciones de esos individuos y las supuestas amenazas recibidas por Pablo Iglesias y la ministra socialista Reyes Maroto, aspirante a la vicepresidencia económica madrileña, que no dudó en señalar, con desprecio no sólo del Estado de Derecho, sino de la más mínima cautela, a VOX. Por supuesto, y no menos grave, también es necesario que se investigue el mal uso del dinero de nuestros impuestos en un CIS que, en manos de José Felix Tezanos, sólo cumple con fines propagandísticos y partidistas.

Estos hechos deberían ser por sí mismos motivo de preocupación de todas las formaciones políticas que defiendan –o digan defender– el orden constitucional y, por ende, los derechos y libertades de todos los españoles. Porque los ataques no son sólo contra VOX, sino contra el propio sistema que sustenta la convivencia y emana de la nación, la comunidad política, y, por tanto, son ataques contra todos los españoles. Estos atentados al orden social, a la paz y a la libre información electoral de los ciudadanos, vuelven a cargar de razón, aún más, la moción de censura que tuvo lugar hace menos de un año y que algunos, presos de la ilógica partidista o de su propio personalismo, no alcanzaron a comprender.

Mucho nos tememos de que hoy, esos pocos volverían a cometer el mismo error y volverían a afirmar un «Sí a España; no a VOX», lo que en la práctica sería de nuevo un sí a PSOE, a Podemos y a sus muletas separatistas de Esquerra, Bildu y el PNV. Es decir: un sí a todos los que promueven, amparan y justifican los graves hechos delictivos acontecidos en las últimas semanas.

Por si esto no fuera suficiente, asistimos con inquietud a la decisión de aquellos que escenificaron en aquella moción de censura sus legítimas diferencias con VOX de recurrir a la mentira. Ese recurso, que creíamos que era una marca personal de hacer política del presidente Sánchez, es propio sólo de aquellos que debido a su carencia de ideales, valores y proyecto nacional, tratan de ocultar su temor a que no les voten por lo que son.

Si se tiene claro el rumbo, ¿a qué viene el trampantojo del voto útil o de los escaños (no) “perdidos” a causa de VOX? Y más cuando las elecciones madrileñas han certificado lo que la formación de Santiago Abascal ya sabía y decía: que dos fuerzas políticas sí pueden sumar y desalojar del poder a socialistas y comunistas.

Pero, y lo que es más inexplicable, ¿qué se gana insultando a simpatizantes, electores y mandos de VOX, que en un gesto de generosidad y compromiso con España, cumplen su palabra y ofrecen sus votos sin condiciones para que un Gobierno sea investido sin dilaciones en la Comunidad de Madrid? Si, como parece, esa estrategia de la mentira y el insulto a VOX no responde a convicciones profundas sino a cuestiones de liderazgo interno y de atribución del mérito en el éxito electoral en Madrid, resuélvanlas. Pero, por encima de todo, no arruinen lo conseguido y la oportunidad de un buen entendimiento entre quienes pueden hacer posible la misión de desalojar del poder, por la fuerza de las urnas, al presidente Sánchez y a sus indignos socios.

Sánchez devuelve el favor a Bildu y PNV
EDITORIAL Libertad Digital 11 Mayo 2021

La deuda que ha saldado el descalificable Iceta es la del traidor Sánchez con los enemigos jurados de la Nación.

El Gobierno de Íñigo Urkullu asumió este lunes la competencia que le habilita para gestionar la política penitenciaria en el País Vasco. Desde este momento, el Ejecutivo nacionalista controlará las cárceles de su región y decidirá sobre los permisos y excarcelaciones de los presos, incluidos los de la banda terrorista ETA. Pedro Sánchez cumple así la principal exigencia de los proetarras de Bildu y del PNV a cambio de su apoyo en la moción de censura que le llevó a la Moncloa.

El control de las cárceles vascas fue una de las peticiones más insistentes del separatismo vasco en el debate de la moción de censura; y una de las contrapartidas fijadas por PNV y Bildu a cambio de aprobar los Presupuestos Generales del Estado, los primeros del sanchismo, que hasta ese momento gobernaba con unas cuentas públicas diseñadas por el último Gobierno del PP.

Mientras se sustanciaba el traspaso de esa competencia, paralizado a causa de la pandemia, el Gobierno ha acercado a 121 terroristas al País Vasco como gesto de buena voluntad hacia el mundo proetarra, cuyo apoyo le resulta imprescindible. Tras esta cadena de genuflexiones del execrable Sánchez y su semejante Fernando Grande-Marlaska, el Gobierno culmina su rendición entregando a los dirigentes peneuvistas la facultad de gestionar las prisiones y, por ende, las condiciones del cumplimiento de las penas de todos los presos, muy especialmente los de la banda terrorista ETA, con todo lo que eso conlleva. Basta recordar cómo han gestionado los separatistas catalanes las competencias penitenciarias en relación con los golpistas presos para intuir lo que va a ocurrir en el País Vasco a partir de ahora.

Miquel Iceta, cuya postración ante el nacionalismo es proverbial, ha asegurado en Bilbao durante el acto de entrega de las transferencias penitenciarias que se trata de "saldar una deuda". En efecto, lo es. Pero no de la sociedad española, que nada debe a la canalla asesina etarra ni a sus protectores y beneficiarios. La deuda que ha saldado el descalificable Iceta es la del traidor Sánchez con los enemigos jurados de la Nación.

Lo que se rompió en Madrid fue Sánchez
Pablo Sebastián. republica 11 Mayo 2021

En Moncloa, el PSOE y el diario El País andan buscándole cinco pies al gato de Madrid para negar u ocultar lo que tienen ante sus narices y además no tiene vuelta de hoja: lo que se ha roto en las elecciones del 4-M en Madrid ha sido el liderazgo de Pedro Sánchez como presidente y primer dirigente de la izquierda española, a lo que se le ha añadido la fuga de Pablo Iglesias quien, probablemente quiere llevarse a Sánchez a su tumba política.

La propia actitud de Sánchez huyendo de los periodistas españoles en la cumbre europea de Oporto ofrecía la imagen de un boxeador ‘sonado’ que deambula por el cuadrilátero con la mirada perdida a la espera de que la campana le salve del K.O. Y le permita un respiro antes del repunte de la cuarta ola de la pandemia, por la ausencia del ‘estado de alarma’ que él se ha negado a prorrogar y puede ser el último golpe que lo tumbe en la lona.

Lo que acortaría el plazo de los pretendidos ‘dos años por delante’ que dice Sánchez que aún le quedan de legislatura, siempre que Iglesias no dinamite, con su mando a distancia, el gobierno de coalición.

Lo que no se debe de descartar por aquello del ‘sálvese quien pueda’, una vez que Iglesias saltó del barco al oler el humo del incendio que empezó a propagarse en la nave nada más convocarse las elecciones de Madrid, por culpa de la temeraria moción de censura en Murcia que Sánchez pactó con Arrimadas, la ahora convertida en zombi a la espera del entierro de Cs.

El intento de una cortina de humo contra el PP es la única respuesta que prepara el gigantesco aparato de propaganda de Sánchez, que suele actuar siguiendo el modelo y las enseñanzas de los viejos regímenes del fascismo y nazismo de los que con tanta soltura hablan Pablo Iglesias y Carmen Calvo.

Pero da la impresión que el deterioro de Sánchez, avalado en Madrid por el voto de más de 300.000 votantes pasados del PSOE al PP, no tiene marcha atrás, por más que se atrinchere en el búnker de La Moncloa y gane tiempo en pos de alcanzar en el otoño la orilla de su salvación con el esperado final de la vacunación y la llegada de los fondos europeos.

Lo que no va a ser tan rápido y tan eficaz como el presidente espera porque la mejora anunciada tardará en llegar y los daños causados en sanidad (más de 150.000 muertos) y en las empresas destruidas son irreversibles y todas las familias afectadas por esa destrucción no volverán a votar a Sánchez por más que prometa la recuperación.

El 4-M ha sido el comienzo del fin de Sánchez y del ‘sanchismo’ el régimen personal y autocrático de poder que tanto daño hizo, con sus alianzas con UP, Bildu y ERC a la democracia e instituciones españolas. Eso que El País llama sin sonrojo sus ‘pactos de geometría variable’.

Los que el Pueblo de Madrid rechazó, dejó al descubierto y denunció en unas elecciones ‘suicidas’ que provocó el propio Sánchez con su aventura murciana y en las que la empatía popular de Ayuso, el hartazgo de Sánchez y la sucia campaña electoral de sus estrategas de Moncloa llevaron a su fin.

El sanchismo es el caos
Jorge Vilches. vozpopuli.es 11 Mayo 2021

El 4-M y el caos de la alarma pone en jaque al Gobierno: "Hay demasiados frentes abiertos"

No tenemos Gobierno. Contamos con un Estado sobredimensionado, pero la llegada de Sánchez a La Moncloa ha supuesto la desaparición de la acción de gobierno. El sanchismo es desentenderse de lo que ahora se llama gobernanza. No es capaz de usar el Estado para coordinarse con la sociedad, el mercado, la Unión Europa, los poderes territoriales y los partidos de la oposición. No lidera la lucha contra la covid-19, ni revitaliza la economía, ni cubre los derechos sociales, ni coordina las regiones, ni compra las vacunas suficientes, o establece las condiciones para crear empleo.

El estado de alarma ha finalizado y el Gobierno no tiene plan. Seis meses de concesión de poderes extraordinarios que han servido solo para legislar sobre educación y eutanasia, discutir entre ellos sobre el sentido del feminismo, organizar mociones de censura con Ciudadanos, hacer campaña contra Ayuso y nada más. Ahora sale el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, para matizarse a sí mismo y negar la posibilidad de "reformas legislativas" para que los gobiernos autonómicos hagan frente a la extensión del virus.

El sanchismo no asume responsabilidades, sino que las delega en los ejecutivos autonómicos y en los tribunales. Su plan económico es tan desconocido como desastroso: 80.000 millones más en impuestos a todos, ricos y pobres, y un Plan de Reconstrucción desconocido e incontrolable. No ofrece ninguna solución a la renovación de los órganos judiciales. Y si la pandemia continúa, pues ya se verá.

No es que el Rey esté desnudo, es que está escondido. El mando se construye con decisiones, mostrando potestas para tener auctoritas, no con apariciones televisivas y alertas antifascistas. Mandar no es pasearse por Atenas con dirigentes europeos. Tampoco es alejarse de los problemas para no ensuciar la imagen de infalibilidad de Sánchez y simular que es un hombre de Estado. España no merece figurines. Necesita gobernantes.

La izquierda ha mostrado tanta soberbia que es incapaz de enderezar el camino, gobernar y dar soluciones. Pensaron aprovechar la pandemia para tener a la sociedad dependiente de subvenciones, colonizar el Estado y acaparar poderes. Creyeron que los españoles quedarían ansiosos de un Plan Marshall sanchista, verde y feminista, de justicia social y ecosostenible, y que permitiría al PSOE cambiar el régimen por la puerta de atrás.

El sanchismo venía así a culminar la pretensión de Zapatero de iniciar una segunda Transición apartando a la derecha y aliándose con los nacionalistas. El esquema era simple: apoyo en el Congreso de los Diputados a cambio del sostén socialista en las autonomías para dar rienda suelta al independentismo y respaldar su discurso. Véase lo que ha hecho Marlaska con los presos de ETA, el Gobierno con Bildu y ERC, y el enjuague con los golpistas catalanes.

Todos los que han colaborado con este desgobierno sanchista, como Podemos y Ciudadanos, han perdido o desaparecido, sin que gane el PSOE, que es lo paradójico. Solo se mantienen los que quieren romper el orden constitucional desde las autonomías, porque la desgracia de no tener a nadie al mando les beneficia. Hasta los de Junts Per Catalunya han dicho que la derrota del sanchismo en Madrid el 4-M pone a los independentistas en mejor situación para negociar con el Gobierno.

Los ministros socialcomunistas han tenido un año para adecuar la legislación sanitaria a la pandemia, prever la crisis económica y orquestar un plan técnico no ideológico de recuperación, pero se han dedicado a tirarse los feminismos a la cabeza y a pensar cómo hundir a la derecha. Llamaron a la unidad detrás del Gobierno, la sumisión a sus dictados, sin tener más programa que satisfacer la ambición de Sánchez sin que se manchara con el polvo de la política mundana.

No hablaron en la campaña electoral madrileña de servicios públicos ni de combatir la desigualdad material no solo porque organizaron una mala estrategia, sino porque tenían la sospecha de que la gente está harta de un Gobierno que apuesta por empobrecer a la sociedad. Mientras los madrileños luchaban contra el virus y la parálisis económica, deseando mantener sus empresas y sus empleos, el Gobierno no hacía nada.

El supremacismo moral
Todo este caos es el resultado de un pensamiento viejo y dañino. Creen que son los pobres quienes votan a la izquierda, por lo que se dedican a crear pobreza para obtener más votos.

No hace falta más que ver los anticuados análisis electorales que realizan: se sorprenden de que en los distritos de rentas bajas no hayan ganado las izquierdas. Ese es su gran fracaso: la soberbia del supremacismo moral y su política de empobrecimiento para crear una red clientelar. Incluso llegan a decir que la derecha entiende la libertad como “tomar cañas”, cuando la clave no era tomar, sino poner cañas; es decir, la empresa y el empleo.

El sanchismo es la definición perfecta del caos. Ministros que no administran. Gobernantes que no gobiernan. Presidente que no preside. No hay un proyecto ni una dirección. Los Gobiernos, como dicen los teóricos clásicos de las democracias, deben ser predecibles. Lo único que se puede predecir de este Ejecutivo es que no hará nada.

Cuento de la lechera
Abel Hernández larazon 11 Mayo 2021

En el Gobierno siguen, tras el fracaso de Madrid, con el cuento de la lechera. Están convencidos de que vendrán tiempos mejores y volverán a cantar victoria en la calle Ferraz. Lo de Madrid, dicen, no es trasladable a otras regiones. Se trata de resistir. Todavía les queda el Boletín Oficial del Estado. Dicen que tienen cuerda para rato. Sueñan con las vacunas y el fin de la pandemia. Del peligroso coletazo final, que se ocupen las comunidades. A ver qué hace ahora Ayuso. ¿No querían co-gobernanza? Pues que se las apañen con los jueces y los botellones . De todas formas, se acabará pronto la pesadilla. Nadie volverá a contar los muertos. ¡Y llegará la ayuda europea! Eso es lo más importante, que lo cambia todo. La lluvia de millones hará que florezcan de nuevo los negocios, el empleo y la euforia en la calle. También los votos de las nuevas clientelas. España entrará en un tiempo de transformación y progreso como no vieron los siglos. Todo bajo el mandato del gran Pedro Sánchez, «el Progresista», «el Resistente»…

Como culminación presidirá España la Unión Europea y ese será el momento señalado –para entonces ya se habrá puesto el presidente Joe Biden al teléfono–, de convocar elecciones. «¡Y serás invencible! –le susurra al oído el complaciente Iván Redondo–, olvídate de Ayuso y de Leguina».

Ya conocen el final del cuento. Elisa, la niña que celebraba su cumpleaños, tropezó cuando estaba a punto de llegar al mercado, se le cayó el cántaro, se rompió y se le derramó la leche. Con el cántaro roto y la leche derramada se le rompieron todos sus sueños. La piedra del camino en la que ha tropezado Sánchez es la de las amistades peligrosas. Por eso ha perdido Madrid y casi ha perdido al PSOE, que fue su partido. Los históricos le dan hoy la espalda. Ni las vacunas, ni el final de la pandemia, ni la cuantiosa ayuda europea impedirán el rechazo general de la opinión pública española –no sólo la opinión madrileña– a sus alianzas y componendas con Unidas Podemos, con Bildu y con ERC, todos ellos enemigos declarados de la Monarquía parlamentaria y de la concordia constitucional.

No basta con la retirada de Pablo Iglesias, aunque sea un alivio. La leche derramada, los trozos del cántaro roto y los huevos de la serpiente siguen sobre la mesa del Consejo de ministros.

El precio de la extorsión
Editorial ABC 11 Mayo 2021

El Gobierno consumó ayer la cesión al Ejecutivo vasco de la capacidad para gestionar las prisiones de esa comunidad, de manera que lo que había sido hasta ahora una competencia exclusiva del Estado que solo Cataluña ejercía de modo independiente, pasa a ser el ejemplo más palmario de otra sumisión al chantaje del nacionalismo. Más de tres décadas llevaban los distintos gobiernos del PNV exigiendo a La Moncloa el control de las prisiones vascas como instrumento para impedir la política de dispersión de reclusos etarras y, sobre todo, para administrar a capricho la concesión de permisos, beneficios penitenciarios y excarcelaciones. Poco importaba al nacionalismo vasco que hubiese una estrategia nacional contra una banda criminal porque siempre le movió solo su interés electoral. Hoy ya lo ha conseguido, y a partir de octubre la ‘lendakaritza’ podrá decidir en exclusiva sobre la organización, régimen y funcionamiento de los centros penitenciarios de Basauri (Vizcaya), Zaballa (Álava) y Martutene (Guipúzcoa) y, por supuesto, sobre la ejecución, coordinación y seguimiento del cumplimiento de penas de los presos.

La claudicación del Gobierno de Pedro Sánchez transmite un mensaje muy negativo. Es cierto que ETA ya no mata, pero también lo es que Moncloa lleva meses con un incesante goteo de traslados de asesinos a sus lugares de origen, despreciando así la memoria de las víctimas. El argumento humanitario es falso. Podría ser comprensible en supuestos puntuales de terroristas enfermos o en situación terminal acreditada. Pero cuando los acercamientos de presos son masivos, no es humanidad. Es sumisión. Y todo ello, con más de 300 crímenes aún sin resolver en la Audiencia Nacional, con los herederos de ETA en las instituciones por decisión de un Gobierno socialista que llamó a Arnaldo Otegui «hombre de paz», y sin que se haya resarcido siquiera moralmente a las víctimas con una condena expresa del terrorismo por parte de todos los asesinos trasladados. Más aún, los homenajes a etarras excarcelados siguen siendo un escarnio para las víctimas ante el que el Gobierno y la Fiscalía hacen la vista gorda. Por eso la democracia sigue teniendo una cuenta pendiente con ellas, diga Pedro Sánchez lo que diga. Recordar cada crimen sí debería ser un obligado ejercicio de memoria democrática, y no la utilización indigna de la historia que hace la izquierda para blanquear a terroristas orgullosos de serlo, o permitir excarcelaciones hirientes como si hubiesen cumplido ya su deuda con la sociedad.

Este es además el precio político que tiene que pagar Sánchez al PNV por haber apoyado la moción de censura contra Mariano Rajoy. Incluso, si solo fuese la factura de un favor político para ser investido presidente del Gobierno, tendría su lógica, aun siendo inmoral, porque a Sánchez le valía todo con tal de acceder al poder. Lo grave es que el PSOE comparte este tipo de decisiones que restringen la exclusividad del Estado en la política penitenciaria. Por eso la pone en manos de un partido que siempre estuvo más cerca de los culpables que de los inocentes, más cerca de los verdugos que de las víctimas, y que aún hoy sigue considerando la secuela del terrorismo como un instrumento político. El PNV quiere utilizar la gestión penitenciaria para modularla en función de sus intereses. Y no, no es cierto que la democracia salde una deuda, como dijo ayer sin ruborizarse el ministro Miquel Iceta. Se consuma la humillación ante una extorsión, que es algo muy distinto.

Pánico separatista a los embargos
Pablo Planas. Libertad Digital 11 Mayo 2021

Son los herederos más dignos que podía tener un tipo como Pujol.

Al golpismo catalanista le impresionan poco las cárceles. Sobre todo las cárceles catalanas, en las que mandan a placer y sin sonrojo. Otra cosa es Soto del Real o Estremera, pero en la prisión de Lledoners, también conocida como el Gran Hotel de Lledoners, los condenados por el golpe de Estado de octubre de 2017 disfrutan de un régimen especial. No de otra manera se entiende que las delegaciones de Junts per Catalunya (JxCat) y ERC negocien la formación del nuevo Gobierno autonómico tras los muros de la institución penitenciaria.

La estancia en esa prisión no ha facilitado precisamente un proceso de arrepentimiento y reinserción entre los golpistas, que rechazan, por ejemplo, los indultos que les tiene prometidos el Gobierno de Pedro Sánchez. Es más, a tenor de lo declarado por muchos de ellos, se limpian el arco del triunfo con la medida de gracia. Y en cuanto al golpe, se reafirman en que lo volverán a hacer. Pero así, sin más, con solo que se den las condiciones necesarias.

Tal vez si hubieran continuado en las cárceles de la Meseta tendrían una opinión diferente, pero en este país que dicen que es una terrible dictadura que no hace más que reprimirlos los delincuentes comunes como ellos tienen derecho a cumplir el grueso de su condena lo más cerca posible de sus domicilios. Y, dado que las cárceles catalanas están bajo mando del Gobierno de la Generalidad, pues son, como diría Guardiola, los putos amos.

Sin embargo, hay una cosa que a los independentistas sí que les impone un cierto respeto, y es que les toquen la cartera. Se les menta la posibilidad de una multa y entran en pánico, con palpitaciones, sudoración y alteraciones del ritmo cardiaco. Es una cosa de no creer. Por ejemplo, la Junta Electoral Central reclama a Quim Torra 8.500 euros por tres sanciones debidas a que a ese pedazo de valiente retiró unas pancartas sobre los golpistas fuera de plazo. ¿Y cómo se lo ha tomado Torra? Pues ha dicho que antes prefiere la cárcel que pagarle a la Junta Electoral ni un euro. Cualquiera podría pensar que el último presidente de la Generalidad está en la ruina, pero no es el caso. Todo lo contrario. El tipo se ha garantizado un sueldazo de por vida merced a sus dos años de hacer el ridículo en el palacio de la Generalidad.

Las multas y los embargos causan pavor, razón por la que entre los separatistas acongoja más el Tribunal de Cuentas que la Audiencia Nacional o el Tribunal Supremo. La posibilidad de que tengan que devolver todo lo que se pulieron en el impulso del proceso separatista es lo que verdaderamente les quita el sueño y de lo que hablan en sus restaurantes preferidos, mientras se lamentan de la insoportable represión que dicen padecer. El mismo Artur Mas, por ejemplo, no hace más que quejarse de la supuesta persecución económica mientras trinca más de siete mil euros mensuales del erario en calidad de presidente jubilado.

El Tribunal de Cuentas ha abierto una nueva carpeta que tiene a los separatistas con el corazón en un puño. Y es que ha citado a Mas, Puigdemont, Junqueras y a una treintena de exconsejeros y altos cargos, los que desde 2012 andan jodiendo con el proceso, para que den cuenta de lo gastado en materia de promoción en el extranjero del odio a España. La factura podría ascender a 20 millones de euros, una ínfima parte del dinero público dilapidado. Dinero de todos los ciudadanos de Cataluña, fueran independentistas o no, que estos pavos se gastaron en embajadas, conferencias, propaganda, viajes y sus correspondientes dietas.

Toda esta peña ya ha empezado a reclamar la solidaridad de los independentistas, es decir, que los ciudadanos que votan ERC, CUP o Junts pongan más pasta de sus bolsillos en una caja de solidaridad que lleva gastados unos 14 millones de euros en que el golpe de Estado les salga gratis a sus promotores, de Mas a Puigdemont, pasando por Junqueras y los acólitos de primera línea. No tienen vergüenza ni sentido del ridículo. Lo único que tienen es un miedo cerval a tener que devolver lo robado. Son los herederos más dignos que podía tener un tipo como Pujol.

Atentado contra la libertad de información
OKDIARIO 11 Mayo 2021

Representa un atentado en toda regla contra la libertad de información que agentes de la Ertzaintza impidan que un periodista realice su trabajo con el totalitario argumento de que “vienes a provocar”. Es lo que ocurrió con el
periodista de OKDIARIO Cake Minuesa, al que un grupo de policías autonómicos vascos se llevaron a empujones y rodillazos cuando trataba de preguntar al ministro Iceta sobre el traspaso de las competencias en Prisiones al País Vasco, última cesión de Pedro Sánchez al nacionalismo para garantizarse el apoyo del PNV al Gobierno socialcomunista.

El comportamiento más propio de matones de los ertzainas, que forman parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, es intolerable y merece que se abra con carácter de urgencia una investigación para depurar responsabilidades. Si la policía autonómica se lleva por la fuerza a un informador con la excusa de que “vienes a provocar”, cualquier periodista, de cualquier medio, puede ser víctima de la actitud censora de cualquier policía que se arrogue la condición de verificador del trabajo de los medios.

Por supuesto que ese no es el comportamiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, razón de más para que la Consejería de Interior del Gobierno vasco abra una investigación. Y si no lo hace será responsable de lo ocurrido.

Utilizar a una policía autonómica como policía de partido es propio de regímenes totalitarios. No estaría de más que el Gobierno condenara lo ocurrido. Y si todo obedece al exceso de celo de unos agentes incapaces de entender que su papel no es el de ir contra la prensa, sino precisamente el de facilitar su trabajo, la solución es muy fácil: el Gobierno vasco expresa su rechazo más enérgico a lo ocurrido y expedienta a los ertzainas. Si no lo hace OKDIARIO tendrá motivos más que fundados para pensar que los agentes cumplían órdenes y que todo obedecía a un intento de que este periódico no pudiera cumplir con su obligación de informar.

Lo ocurrido representa un atentado a la libertad de información que este periódico no está dispuesto a tolerar. Y cuando decimos que no estamos dispuestos es que no cejaremos en nuestro empeño de defender el derecho de nuestro compañero a ejercer su trabajo y de denunciar lo ocurrido a través de los cauces de la información y la justicia. Cueste lo que cueste. Ante el matonismo, ni un paso atrás. Ni con 100.000 rodillazos.

Juicio y muerte de Lluís Companys: un mito
DEL LIBRO 'MEMORIA HISTÓRICA', AMENAZA PARA LA PAZ EN EUROPA
Javier Barraycoa. https://gaceta.es 11 Mayo 2021

El 6 de octubre de 1934, Lluís Companys, presidente de la Generalidad catalana, se sublevó contra el Gobierno parlamentario y proclamó el Estat Català. La sedición se realizó un día más tarde del comienzo del golpe de Estado de la izquierda (PSOE y UGT) contra el mismo Gobierno. Aunque duró veinticuatro horas, causó casi cuarenta y seis muertos en Cataluña. Companys y sus consejeros fueron detenidos y encarcelados (foto). En el juicio posterior, se le condenó a treinta años de cárcel.

Un historiador catalán explica el proceso del presidente de la Generalidad catalana, Lluís Companys. El tribunal lo formaron otros catalanes y lo condenaron a muerte por su responsabilidad en la muerte violenta, incluso en centros de tortura, de más de 8.400 personas.

A Catalan historian explains the judgament of the president of the Catalan Generalitat, Lluís Companys. The court was made up of other Catalans and sentenced him to death for his responsibility in the violent death, including in torture centers, of more than 8,400 people during the Spanish Civil War.

En España se denomina “memoria histórica” a un sesgo de la interpretación de acontecimientos que conciernen a la Guerra Civil española (1936-1939). Se han elaborado legislaciones como la Ley de Memoria Histórica nacional (2007) que pretenden ocultar las barbaridades cometidas por el bando perdedor de la contienda; y se prepara otra más dura, llamada Ley de Memoria Democrática. Este tipo de iniciativas pretende crear un relato que no corresponde con la realidad y mitifica a responsables de multitud de crímenes. Uno de estos mitos, Lluís Companys presidente de la Generalitat de Cataluña entre febrero de 1936 y febrero de 1939, está siendo utilizada por el movimiento independentista catalán, formado entre otros partidos por ERC. La figura de este controvertido personaje se nos propone como una víctima inocente asesinado por el bando vencedor de la guerra. Sin embargo, sus admiradores silencian sus responsabilidades en el asesinato de más de 8.400 catalanes en Cataluña durante el conflicto español.

En la Cataluña que gobernó Companys fueron asesinadas más de 8.400 personas. Él firmó docenas de penas de muerte

Checas, campos de concentración, barcos-prisión…
Una vez comenzada la guerra civil en julio de 1936, en la Cataluña de Companys proliferaron centros de interrogatorios, checas o barcos-prisión. Sólo en la ciudad de Barcelona hubo un total de 46 checas que se convirtieron en epicentros del terror. Muchas de ellas fueron controladas por anarquistas, pero todos los partidos de Frente Popular de izquierdas tenías sus checas donde fueron torturados y asesinados miles de ciudadanos. Con el tiempo, las Checas pasaron a depender en su mayoría del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), un auténtico instrumento de sovietización de la política española que asumió buena parte de la labor de terror emprendida por los anarquistas. En toda Cataluña, una región española de una superficie similar a la de Bélgica, se crearon seis campos de trabajo o concentración, donde también fueron exterminados muchos prisioneros sin ningún tipo de juicio.

Companys fue responsable de tantas matanzas por dos motivos. El primero es que armó y consintió que miles de anarquistas e izquierdistas formaran las llamadas Patrullas de Control y posteriormente Comités de Milicias Antifascistas. Estas patrullas recorrieron Cataluña asesinando indiscriminadamente a sacerdotes, ciudadanos significados políticamente o simplemente a católicos por sus creencias. En segundo lugar, Companys en agosto de 1936, consiguió que el Parlamento de Cataluña aprobara un decreto que le traspasaba todas sus competencias al Gobierno de la Generalitat. De este trascendente y acallado hecho, se desprende que fue un autogolpe de Estado en toda regla que liquidó en Cataluña el parlamentarismo y concentró el poder en su persona y por tanto en responsable de los crímenes cometidos bajo su mandato.

Companys huyó de Barcelona en enero de 1939, antes de la entrada de las tropas nacionales, y se exilió a Francia. En 1940, sería capturado ahí por los alemanes, trasladado a Francia, juzgado en Barcelona y condenado a ser fusilado. Ello le ha llevado a ser considerado por un “mártir” por parte de los independentistas. En este capítulo queremos revisar el mito del juicio a Companys y lo que los independentistas callan respecto a esos hechos. No podemos entretenernos en su captura por los alemanes ni de las discusiones sobre el trato recibido por la Gestapo y las complejidades de la extradición; para ello hay mucha literatura científica. El caso es que Companys, en agosto de 1940, fue repatriado prisionero a España. Y aquí se inicia —o culmina— una extraña catarsis que le hace abandonar ese estado de melancolía casi perpetua que sobrellevaba en el exilio.

Su muerte le convirtió en el mártir oficial del catalanismo e hizo que desde entonces su figura no se pueda criticar

Una vez el preso llega a Madrid, el escritor Valentín de Pedro, lo describe así: “Los que lo vieron, decían que estaba desconocido, y que estaba más delgado y seco, y que sus ojos llenos de vida, fiebre y fuego, le salían del rostro”. Camino de Madrid a Barcelona, fue —contra su voluntad— esposado, a lo cual sentenció: “Está bien. También a Cristo lo crucificaron”. Las referencias religiosas empezaron a aparecer en su vocabulario antaño ateo. Parecía que Companys ya se iba auto-convenciendo de su inmediato papel martirial. En el traslado a Barcelona, le acompañaba prisionero Máximo Gracia Royo, al que le confesó: “Créame, prefiero ser fusilado que condenado a presidio por esta gente”.

La verdad sea dicha, con Companys se tuvo un trato cuidadoso, especialmente en el Castillo de Montjuïch, como así lo reconocería él mismo ulteriormente. Se le asignó la estancia destinada al cura castrense y no fue maltratado —confirma Josep Benet— ni de palabra ni de obra. Como no es cuestión ni intención de estas páginas una biografía de Companys, sólo nos quedaremos con algunos puntos que permitan la reflexión sobre cómo se inició la mitificación de Companys. La relación de acontecimientos y hechos no es exhaustiva, pero sí significativa.

Los catalanes que condenaron a Companys
Casi nunca se ha hecho hincapié en el papel de los catalanes que participaron en el proceso sumarísimo contra Companys. El juez instructor era el General tortosino D. Ramón de Puig Ramon. El fiscal fue otro militar catalán, tarraconense para más señas, Enric de Querol. Entre los llamados a declarar estaban dos insignes apellidos catalanes: Carlos Trías (tío del que fuera décadas después alcalde convergente de Barcelona, Xavier Trías, entre 2011 y 2015) y José Tàpies Mestres (su hijo fue el célebre pintor Antoni Tàpies), entre otros. Fue un militar catalán, alzado el 19 de julio, condenado a muerte y cuya pena fue conmutada, el que aceptó la defensa de Companys. Se trataba del capitán de artillería Ramon de Colubí, cuya acción como abogado fue ejemplar y así lo reconoce también Companys en sus últimos escritos. El famoso Luys de Santamaría, camisa vieja falangista y consejero nacional del partido único franquista FET y de las JONS, afincado en Barcelona, se negó a asistir al juicio. Él mismo había pasado por esa experiencia, pero en el bando contrario y había sido condenado dos veces a muerte. La pena se le había conmutado por la intervención de intelectuales antifranquistas a su favor.

Un aparte especial merecen dos de las hermanas de Companys, Ramona y Neus, que permanecieron con él en su último trance. Las hermanas, cosas de la vida, eran profundamente católicas. Y aunque querían mucho a su hermano, ni compartían sus ideas políticas, ni aceptaron nunca su divorcio y segundo matrimonio. Por ello habían permanecido muy distantes de su hermano durante años. Pero la sangre es la sangre y el amor el amor. Ellas estuvieron con él sus últimos días hasta su fusilamiento. Gracias a Ramona y un diario personal en el que recogía los acontecimientos, podemos saber cómo pasaba Companys esos días: “Está tan tranquilo —escribía el 11 de octubre de 1940— que creo que no hay nada que pueda turbar su paz”. También quedan recogidos esos aspectos místicos que hemos referido. Por ejemplo, constantemente hacía alusión a que se sentía indigno de morir con casi sesenta años por Cataluña.

Al acabar el juicio, se le concedió a Companys la posibilidad de hablar. Su tono fue sencillo y sin ánimo de grandes retóricas. Sorprendió oírle decir cosas como (dirigiéndose al Tribunal): “Ustedes no tienen la culpa de mi muerte” y acusó de la situación a las presiones recibidas de instancias superiores. Se despidió del Tribunal con un “¡Ah, sin rencores!”. El caso es que su breve discurso impresionó a los asistentes. Tras el ya más que esperado anuncio de la sentencia a muerte, todo se precipitó. Las hermanas, muy creyentes, le estuvieron hablando de Dios y su misericordia y de que se preparase como católico para la muerte. Hubo una primera resistencia inicial, pero luego solicitó un monje capuchino (ya tenían fama por aquella época de catalanistas).

Hay ciertas dudas sobre quién le atendió espiritualmente en los últimos momentos. Josep Benet se inclina a favor del jesuita Isidre Griful (que con el tiempo se fue haciendo catalanista y algo progre). El caso es que tras una larga conversación con el sacerdote, pidió confesión, acolitó en Misa (de pequeño había sido monaguillo) y comulgó. Los últimos escritos de Companys están llenos de referencias espirituales y a Dios. Esta es una de las partes que siempre debe ser ocultada, para que resplandezca el mito.

La propia hermana, Ramona Companys, comentó a los militares en una mezcla de mística y esperanza, aguardando aún la sentencia: “Yo creo que es providencial que le hayan juzgado hoy, vigilia de Santa Teresa. Yo les pediría que no tengan que ejecutarlo esta noche. Yo les ruego que pidan a la gran Doctora que les iluminen, para que no firmen nada irreparable”. Pero las plegarias no lo evitaron. Una vez ejecutado Companys, en los escritos de Ramona aparecen constantes referencias a él como un “santo” que murió el día de Santa Teresa de Jesús. No deja de ser paradójico que esta devoción a Santa Teresa fuera compartida por el mismo Franco que llevó a su lado durante toda la Guerra, el brazo incorrupto de la santa de Ávila, encontrado entre el botín robado y abandonado por las izquierdas en Málaga.

Resignación ante su condena
Sobre los últimos momentos hay un relato que ha calado en los mitómanos catalanistas sobre que Companys se descalzó para ser fusilado. Con esto se significaría que moriría pisando la tierra pairal, la tierra catalana, su amada Patria. Este hecho apócrifo ha mitificado aún más la muerte de Companys y se encuentra recogido en innumerables escritos. El caso es que en las fotos públicas que se conservan de las postrimerías del personaje (las de Companys ejecutado descansan en un archivo del Ministerio de Defensa, son clasificadas y no se pueden consultar), en una de ellas se le ve caminando custodiado por dos guardias, hacia el foso de Santa Eulalia. Compays está calzado, con las mismas zapatillas blancas con las que lo detuvieron los alemanes en La Baule. Lo que sí es cierto es que el presidente de la Generalitat murió con los ojos sin vendar y gritando “Per Catalunya!”.

Lo de “morir descalzo” no es anecdótico pues ha inspirado y emocionado a miles de catalanistas y lo encontramos relatado en cientos de artículos y referencias. Pero alguien nada sospechoso de anticatalanismo —Josep Benet— desmintió que Companys muriera descalzo. En una entrevista al diario El País, en 19 junio 1998, reconcía que: “murió calzado con las mismas zapatillas blancas con las que lo detuvo la policía militar alemana en La Baule”. Quizá el origen de esta mitología gestual se deba a otro hecho menos épico. Por dos fuentes orales indirectas, que oyeron a testigos presenciales relatar el momento, se puede deducir que la cosa fue así: antes de ser custodiado por los guardias hacia el lugar de la ejecución —como recoge la fotografía mencionada— se fumó plácidamente un cigarrillo. En esto coinciden muchos historiadores. Cuando fue llevado al fatídico lugar, pocos metros antes, Companys se derrumbó. Le flaquearon las piernas y los últimos metros lo tuvieron que llevar arrastrando mientras lloraba. Es ahí donde posiblemente alguno de los zapatos podría haberse caído y alguno de los guardias se lo habría repuesto (simplemente estamos lanzando una hipótesis, pues solo contamos con esos testimonios indirectos). Ya en el lugar donde iba a ser fusilado, se rehizo, rechazó la venda y gritó “Per Catalunya”. En esto no hay duda, aunque algunos digan que gritó “Visca Catalunya”. Pero por lo demás, murió con calzado francés, y mucho menos se quitó unas “espardenyes” (alpargatas catalanas), como se ha llegado a encontrar escrito en algún sitio.

Ya hemos mencionado la intervención de catalanes en el juicio contra Companys, pero paradojas de la historia, quien dirigió el piquete de ejecución también fue otro catalán: Benjamín Benet Blanch, natural de Mont-roig del Camp (aquél pueblecito donde se inició la historia del espiritismo). Este último personaje ha salido recientemente a la luz gracias a la obra de Jordi Finestres, Retrat d’un magnicidi, les últimes hores del president Companys. Companys no murió inmediatamente y el tiro de gracia lo ejecutó Benjamín Benet. Consumado el acto dijo: “He rematado a Companys. Que Dios tenga piedad de su alma y perdone la mía”. Hasta los forenses fueron catalanes, tanto el militar (Luis Mª Callís Farriol) como el civil (Pere Badal i Botanch).

Ni su muerte ni la ley pueden limitar las investigaciones
Este es el esbozo, imperfecto e incompleto por necesidades obvias, pero no errático, de cómo fue juzgado políticamente Companys por sus compañeros catalanistas, antes que por el Ejército nacional. Estas líneas han tenido por intención describir cómo un hombre que tuvo infinidad de críticos, conspiradores y gentes entorno suyo que le odiaban por ser poco catalanista, aceptaron —tras su fusilamiento— que para la historia del catalanismo acabaría convirtiendo en mártir y referente ineludible. El afamado historiador catalanista Ferran Soldevila, en su Dietaris de l´exili i del retorn, apunta el 6 de octubre de 1940, dándole la razón a un comentario del pintor Joaquim Sunyer: “Si llega la confirmación definitiva [de la muerte de Companys] será como dice Sunyer: «Ya nunca más podremos hablar mal de él: le habrán hecho un mártir, un santo»”. Otro catalanista, Pous i Pagés, en Vida y Obras, recoge una carta recibida de Antoni Mª Sbert. En ella se lee: “Las circunstancias son tales que lo han convertido en un símbolo. El hombre que habría —y que había y era— más discutido, se ha convertido en un mártir” (p. 284).

Persiguió a los católicos, laicos y religiosos, pero solicitó un sacerdote para prepararse para morir

Ciertamente fue así. Todos los que le odiaban y rechazaban tuvieron que asumir el póstumo papel de Companys: el del President màrtir. Pero esta aureola, este pasar del infierno al cielo, no puede velar ni detener las investigaciones históricas que intenten demostrar cuál fue la verdadera responsabilidad de Companys en Cataluña durante el primer año de la Guerra Civil en el que se cometieron miles de asesinatos bajo su gobierno de la Generalitat y se ejecutaron docenas de penas de muerte con su firma.


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