AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 12  Mayo  2021

Un desastre económico y un caos sanitario
La negligencia de Sánchez es inaceptable: trasladar al Supremo la gestión sanitaria y enviar una falacia a Bruselas para recibir fondos no puede quedar impune.
Editorial ESdiario  12 Mayo 2021

La AIREF ha puesto en entredicho la seriedad del Plan de Resistencia remitido por el Gobierno a Bruselas para recibir el crucial rescate europeo. La coincidencia entre su informe y la dimisión de altos cargos del Ministerio de Economía eleva unas sospechas que ya eran evidentes y se resumen en una conclusión provisional.

Más que un proyecto solvente, con memoria económica, planes claros, reformas detalladas y de pleno conocimiento público; el Gobierno se ha dedicado a intentar cumplir un trámite formal y administrativo para recibir los 140.000 millones de Bruselas.

Sánchez vende 'humo' a Bruselas con su plan: no existen reformas claras

Y lo ha hecho con un "cortapega" de documentos antiguos; un catálogo de generalidades y una apabullante falta de previsión realista de la situación de España. Que la AIREF haya denunciado que no existe "ninguna" precisión sobre las reformas imprescindibles para recibir los fondos es escandaloso.

Sánchez resuelve la crisis económica con falsedades y dinero ajeno y la sanitaria con los tribunales

Y que, a la vez, coincida su diagnóstico con uno similar del Consejo de Estado al respecto de la opacidad en la gestión futura del dinero, roza la temeridad punible. Y en todo caso refleja un drama insoportable: ante la peor crisis de la historia reciente de España; el presidente resuelve la respuesta económica con una farsa y la sanitaria delegando en el Tribunal Supremo.

Negligencia
Lo único que parece asegurado es que el ínclito Plan de Recuperación será una excusa para prolongar la propaganda electoral de Sánchez hasta la próxima cita con las urnas; para sostener un gasto público insostenible y a menudo clientelar y, además, como coartada para elevar el esfuerzo fiscal de los contribuyente, uno de los cinco más insoportables ya del mundo.

No basta con apelar a la mera incompetencia para explicar la actitud de este Gobierno. La insistencia, pese a los incontables avisos de otras instituciones, descarta el mero fallo como explicación a sus decisiones y le ubica en el territorio de la negligencia premeditada, electoralista y kamikaze. Quizá le sirva a Sánchez para mantener el artificio de su éxito a corto plazo; pero condena a España a un drama prolongado, doloroso e innecesario.

Recuperación y chapuzas
Editorial ABC 12 Mayo 2021

El diagnóstico que hizo ayer la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) sobre la evolución que pueda experimentar el Programa de Estabilidad 2021-2024, diseñado por el Gobierno junto al plan de recuperación de nuestra economía y el Plan Nacional de Reformas, es muy preocupante. España es la única economía de entre las principales potencias de la UE que no ha detallado sus medidas convenientemente, y por eso la Airef ha afeado a La Moncloa su inconcreción, sobre todo en lo que atañe a la previsión de ingresos. Alemania, Francia o Italia sí han entregado a Bruselas un pormenorizado listado de previsiones sobre el cuadro macroeconómico de cada país, y han incorporado cálculos realistas sobre el impacto económico y fiscal de sus proyectos. Muy al contrario, a la hora de abordar las medidas contenidas en el plan de recuperación respecto a crecimiento, déficit y deuda, España y Portugal no aportan «ninguna» concreción. Y ese entrecomillado es de la Airef, como este otro: «El crecimiento estimado en 2022 refleja la reactivación del turismo internacional y el impacto del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), un elemento respecto al que el Programa de Estabilidad proporciona escasa información. En concreto -añade la Autoridad Independiente-, solo se señala el incremento que supone sobre el PIB en el promedio de 2021-2023 (dos puntos), el efecto sobre la creación de empleo acumulado en ese período (800.000 puestos de trabajo) y un impacto sobre el potencial de crecimiento de 0,4 puntos». Indudablemente, es información muy insuficiente.

El informe de la Airef es tan prolijo como revelador. Hay un alto riesgo de que el plan del Gobierno aumente en más de 12.000 millones la brecha estructural que ya existe entre los gastos y los ingresos del sector público, que el año pasado ascendía a unos 50.000 millones. El temor a que ese desequilibrio crezca aún más es notable, tanto como la probabilidad de aumentar el déficit público incluso por encima del 8,4 por ciento que acaba de revisar el Gobierno. Además, el cálculo de ingresos extraordinarios con los que poder financiar medidas imprescindibles como los ERTE, las ayudas a los trabajadores autónomos perjudicados por los efectos de la pandemia, o el ingreso mínimo vital a familias desfavorecidas, empieza a ser irreal. Si a eso se añade que la recuperación que el turismo aporte al PIB puede ser este año del 7,1 por ciento frente al 7,3 del pasado año, o que la vulnerabilidad de la evolución del gasto previsto en pensiones crece exponencialmente, el panorama no es halagüeño. Al contrario. Es demostrativo de que el Gobierno no está haciendo sus deberes. O al menos, no los está haciendo como nuestros vecinos europeos.

Las cifras, cifras son y siempre estarán sometidas a variaciones positivas en función de la evolución de la pandemia y, especialmente, del plan de vacunación. Pueden modificarse incluso en favor de algunos cálculos del Ejecutivo. Todo es posible, y además sería lo deseable. Pero el fondo de la cuestión vuelve a ser que el Gobierno se sigue haciendo trampas al solitario y juega con las expectativas e ilusiones de los españoles. Juega con su presente y su futuro. Pedro Sánchez ha hecho de la política de ocultación su marca de la casa, y es capaz de decir a Bruselas una cosa y su contraria sin que importe. Lógicamente, la Airef se expresa en términos técnicos, pero no deja de ser una manera elegante y diplomática de afirmar que los planes del Gobierno son una chapuza que difícilmente podrá convencer a Europa de su viabilidad.

Urge un plan de consolidación fiscal, no ocurrencias
Carmelo Tajadura. vozpopuli.es 12 Mayo 2021

El primer año de pandemia nos ha dejado una deuda pública que se ha encaramado al 120% del PIB. En el segundo año pandémico -el presente, 2021- no es fácil que se vaya a reducir porque el déficit público volverá a ser más alto que el crecimiento del PIB. Así, el Gobierno estima aquel en el 8,4% -el mayor de la eurozona- y me temo que pueda ser aún más; y el segundo en el 6,5% y, casi con seguridad, será menos aunque la inflación ayudará. Lo que significa que el peso de la deuda sobre el PIB seguirá muy elevado. Estamos en un nivel absolutamente estratosférico, que supone una enorme vulnerabilidad para nuestra economía y la transferencia de la carga a generaciones futuras. Y no es insostenible sólo debido a que las compras del BCE mantienen el coste de la deuda en un nivel mínimo, lo que hace que el peso de los intereses en las cuentas públicas sea incluso menor que antes de la crisis.

Es verdad que no conviene, por ahora, que la política fiscal sea menos expansiva, porque los costes aparejados serían claramente superiores a sus beneficios. Pero, en cuanto la economía española empiece a rebotar, ese balance entre ambos será distinto y habrá que afrontar el problema de colosales proporciones que nos viene. Además, cuando eso ocurra, la política monetaria también cambiará también su tono hacia otro menos expansivo. De hecho, el BCE podría disminuir sus compras ya en los próximos meses y terminar el PEPP (el programa de compras implementado por la covid) en marzo 2022.

Prima de riesgo anestesiada
Actualmente, el BCE está comprando un volumen igual a toda la deuda que tenemos que emitir cada año, por lo que no hay problemas para colocarla. De manera que, ahora, la prima de riesgo está anestesiada por la actuación del BCE. Pero, en cuanto esta última pierda intensidad, repuntará y el coste en intereses irá ocupando un mayor espacio en el capítulo de gastos del presupuesto del Estado.

A ello se unen otros dos factores: el primero, que todo apunta a que la inflación está volviendo, lo que puede elevar los tipos nominales, aunque no sabemos aún si será permanente; y el segundo, que quizás sea España el país de la UE del que más desconfían los mercados. Porque, entre los periféricos, en Italia está Draghi y en Portugal, Irlanda o Grecia hay gobiernos y una situación política más confiables. Aquí en cambio tenemos un Gobierno y una mayoría parlamentaria absolutamente inestables. Así, las reformas económicas pendientes, tantas veces postergadas por el coste electoral que revisten, se siguen aplazando. Y, en lugar de afrontarlas, parece que al Gobierno no se le ocurre otra cosa, para intentar convencer a Bruselas de que nos entregue el dinero del Next Generation, que prometer subidas impositivas de siete puntos del PIB, nada menos que 80.000 millones.

Por partes
En primer lugar, creo que lo que nos hace falta no son actuaciones dispersas ni ocurrencias, con las que nos vienen sondeando, sino un plan. Un auténtico plan de consolidación fiscal a medio plazo que elimine el déficit estructural, endémico en nuestro país, y que actualmente se encuentra por encima del 5%. Ese plan no se debería empezar a aplicar hasta que la situación económica lo aconseje, -no ahora- pero serviría como hoja de ruta y, sobre todo, nos daría alguna credibilidad en los mercados, lo que repercutirá en una menor desconfianza y desde luego una prima de riesgo menos elevada.

En segundo lugar, un aumento de la presión fiscal como ese no tiene sentido. Se argumenta que es para igualar la ratio sobre PIB con la de la eurozona. Lo que no es defendible cuando otros países son más ricos (no podemos propugnar la progresividad fiscal en función del nivel de renta y luego olvidarnos de ella) y cuando el porcentaje de empleo y economía no sumergida difieren grandemente. Si hubiera un aumento de la presión fiscal como ese, aunque fuera en varios ejercicios, se dañaría de manera importante a la economía española.

En tercer lugar, y lo más sorprendente, en este gobierno nadie dice nada de actuar también por el lado del gasto, lo que resulta realmente bochornoso para ellos. Porque actuar vía gasto es, sin duda, lo más efectivo en los procesos de consolidación. Y, sin duda, existe bastante gasto redundante e improductivo.

En definitiva, creo que es urgente hacer un plan a medio plazo. Será inevitable adoptar algunas medidas por el lado de los ingresos, actuando en las figuras donde más nos alejamos de Europa. Incluso, quizás podría contemplarse algún impuesto temporal extraordinario tras la covid (aunque sería rechazable que se convirtiera en permanente). Pero actuando también, y de manera contundente, por el lado del gasto. Creo, además, que sería conveniente un gran acuerdo nacional que lo hiciera posible. Porque, si no es con el consenso de los dos grandes partidos, parece realmente muy difícil que todo esto se puede llevar a cabo.

Casado, Egea y el regreso de la patraña del ‘voto útil’
la sociedad es muy distinta de la del año 2000
Pedro Fernández Barbadillo. https://gaceta.es 12 Mayo 2021

¿Por qué se llama ‘de progreso’ a los Gobiernos españoles, sean nacionales o regionales, que causan más parados, más corrupción, más delincuencia y más desigualdad? Porque la propaganda, repetida una y otra vez, cala. La izquierda española es maestra en propaganda, pero lo que pasa por ser derecha, después de tantos años recibiendo lecciones, algo ha aprendido y fruto de este aprendizaje es la cantinela del ‘voto útil’ al PP. Hubo otra por parte del partido de Rajoy y Sáenz de Santamaría, de que ellos ‘saben gestionar la economía’, pero las subidas de impuestos de Montoro y la chapuza de la contabilidad interna la convirtieron en motivo de risa.

La invocación al ‘voto útil’ equivale al grito de ‘¡que viene el lobo!’, pronunciado por los pastores (políticos del PP), mientras azuzan a las ovejas (votantes) a los apriscos (urnas). Nunca hay lobo, como nunca hay utilidad de ese voto, pero ha funcionado como el abracadabra de los cuentos de los niños, aunque es cierto que cada vez menos. ¿De qué ha servido el PP a sus votantes más bienintencionados, los que no viven de la estructura o de los negocios vinculados el ‘voto útil’? ¿Derogó el Gobierno de Rajoy, que disponía de una amplia mayoría absoluta en las Cortes, las leyes de ingeniería social de Zapatero como había prometido? ¿Dio ayudas a la natalidad? ¿Bajó impuestos? ¿Defendió los intereses nacionales en la UE y frente a Marruecos? Ante esta realidad, el ‘voto útil’ se muestra como un ardid para que sustituir temporalmente a una oligarquía por otra.

En uno de los pocos períodos de gobierno largo en la Restauración, un fantoche liberal clamó en los pasillos de las Cortes, que le faltaba el canto de un duro para hacerse republicano. El mensaje se entendió en Palacio y poco más tarde el Gobierno cambió. Para el PP, ese canto de un duro es el ‘voto útil’.

Las elecciones al Parlamento catalán, en las que el PP siguió cayendo hasta perder uno de sus cuatro escaños y el 40% de su electorado en las anteriores, demostraron que el ‘voto útil’ dentro de la derecha ya no era el PP. ¡Otro de los elementos del sistema político español, asentados en la Transición, que caía! Sin embargo, la arrolladora victoria de Ayuso, que no del PP, anima a la cúpula del PP a recuperar el eslogan.

Las elecciones autonómicas del 4 de mayo hay que compararlas con las del 26 de mayo de 2019, no con las generales de noviembre de ese mismo año, entre otros motivos porque los candidatos no son los mismos. La lista del PP encabezada por Isabel Díaz Ayuso dobló su porcentaje de votación y su número de escaños, gracias a que engulló a Ciudadanos y a parte del electorado socialista. La subida de doce puntos de la asistencia a las urnas no sólo volvió a demostrar que la mayor participación perjudica a las izquierdas, sino que, también, benefició a Vox. En una situación en la que el bipartidismo mediático atacaba al partido verde por ser la máscara del nazismo o por entorpecer la victoria de Ayuso, Vox ganó más porcentaje de voto y un escaño, amén de crecer en los barrios y municipios más humildes. ¡Qué habría dado el PSOE por esos datos!

Pablo Casado y Teodoro García Egea, responsables del desastre catalán por acción y de la moción de censura en Murcia por omisión, se abrazaron, literalmente, a Ayuso en la noche electoral. Se olvidó que los cerebros de la calle de Génova no querían de ninguna manera el anticipo electoral, porque no lo consideraban prudente. En los días posteriores, Casado ha desempolvado la consigna del ‘voto útil’. Después de tragarse a Ciudadanos en Madrid, pretende engullir a Vox o que al menos se convierta en un camarero que se limite a servir los platos que él pide. El palentino sueña con regresar a un bipartidismo ideal, con el PSOE, “un gran partido”, como le ha definido. En otra entrevista afirmó que el multipartidismo era “la peor noticia que ha tenido la democracia española”. Mucho peor que los asesinatos de ETA, que el golpe de Estado catalanista o que el ‘invierno demográfico’. ¿Qué he dicho más arriba del turno de oligarquías?

El PSOE, en cuanto gobierna, da algo a sus votantes, aunque sean esos triunfos morales que los peperos desprecian porque lo importante es la economía, como la exhumación del cadáver de Franco o la eutanasia. El PP no les da nada, absolutamente nada, porque no puede hacerlo en el papel que le corresponde dentro del consenso. Como Lina Morgan y Gracita Morales, los peperos son criadas que mantienen la casa ordenada a la espera del regreso de sus dueños y mientras les da tiempo de comerse algunas chocolatinas. En los próximos meses veremos si Ayuso se atreve a suprimir las leyes LGTB aprobadas por su compañera de partido Cristina Cifuentes o si rompe con la sumisión al discurso ‘progre’.

El plan de Casado parte de la consideración de que el electorado de Vox son antiguos votantes del PP, a los que desprecia por intransigentes y exaltados pero necesita para acercarse a la mayoría absoluta, que luego completará con el servicial PNV y el joven Revilla (¡vaya pena que ya no estén los nacionalistas ‘moderados’ de Pujol!). Y estos votantes regresarán al PP si se asfixia, desprecia o ningunea a Vox, porque desean, ante todo, que su voto ‘sea útil’.

Sin embargo, la sociedad es muy distinta de la del año 2000. Vox atrae a ciudadanos que jamás votarán al partido de Feijóo, Gamarra y Maroto, sea porque están hartos de sus mentiras o porque les identifica con la derecha de señoritos.

En resumen, el PP propone al PSOE un pacto, mientras que a Vox le exige una rendición incondicional. No parece la estrategia más correcta, pero como reza el consejo célebre, “cuando el enemigo se equivoca, no le distraigas”

Calienta, Casado, que sales
José Alejandro Vara. vozpopuli.es 12 Mayo 2021

Faltan 32 meses para las próximas generales, advierte Sánchez, con tono de colérico exorcista. El PP flota por las nubes del 'efecto Ayuso'

Vamos a ver, Pablo, ¿tú con quién has empatado? No se demoró demasiado Alberto Núñez Feijóo en recordarle a su presidente que debe "sus mejores noches electorales' a las victorias del PP en Madrid y Galicia. Una generosa apostilla, un afectuoso saludo que tuvo lugar tan sólo dos días después de la apabullante victoria de Isabel Díaz Ayuso en la que obtuvo más escaños que las tres izquierdas juntas.

Feijóo no da puntada sin hilo, aunque quizás se le está agotando el carrete. El eterno 'delfín' del Partido Popular, siempre dispuesto a señalarle el camino a su formación, a reconvenir a Génova por sus errores, e incluso a tirarle de las orejas a su presidente, ha recibido con discreto entusiasmo el arrollador triunfo del 4-M. De ahí que se afanara en ese flash back con sus irrebatibles mayorías absolutas (que no logró Ayuso) e incluso en ponerle tarea a Casado: "Ya está pensando en cómo tiene que avanzar para que lo ocurrido en Madrid suceda también en España cuando Sánchez convoque elecciones". El actual líder del PP, cierto, no ha vivido más que contratiempos en sus citas con las urnas. Galicia, Andalucía y Madrid le han compensado de tanto disgusto, de tantas caídas. Pero ni una solo victoria propia, ni un éxito personal, todo lo conseguido como presidente del PP es de prestado. Ya toca.

Madre sólo tiene una, por nombre Isabel, pero esta victoria del PP tiene muchos padres. Feijóo, por ejemplo, apóstol de la centralidad en las contiendas autonómicas. O Juanma Moreno, que se apeó en marcha del sorayismo tras alcanzar el bastón de mando en la comunidad inexpugnable. O Mañueco, que ahora aplaude la gestión sanitaria del equipo de Sol. Quien más reclama sin embargo la paternidad del apoteósico fenómeno es el propio Casado, que se ha sacudido su tradicional compostura, su habitual modestia para situarse en el centro del escenario a fin de recabar aplausos y ovaciones. Una reacción muy humana y entendible por parte de quien tanto ha sufrido, tanto lo han despreciado, tantos ataques ha recibido desde que aterrizó en el despacho mayor de Génova.

Alguien le ha empujado a representar este curioso papel de prima dona cargante. Alguien que, quizás, también lo animó al pronunciar esas desabridas palabras contra Santiago Abascal en aquella disparatada moción de censura de Vox contra un fantasmón. Alguien que, en los duros momentos de derrota y temblor, con un escorpión pegado al ombligo, le susurró la conseja de Las mil y una noches: "El destino te ha derribado y no te pondrá de pie la cautela, oh perro del desierto".

La libertad de Madrid
Casado se sacudió la cautela, esa virtud de perdedores, y se ha investido con el ropaje de gran campeón del 4-M. Ha incurrido para ello en todo tipo de declaraciones triunfantes, de autoelogios desmedidos y de aplausos petulantes ante el espejo. Un narcisismo impropio y excesivo. El momento más notorio se registró en la reciente entrevista en El Mundo al asegurar que "la libertad que se votó en Madrid es la de mi discurso de siempre" basada en la defensa de las libertad individual, de mercado, privada, de derecho, unidad de la nación e igualdad de oportunidades. Cabría preguntarse, entonces, por qué el PSOE le sacó en Madrid 300.000 votos en las generales del 28-A y 60.000 en las del 10-N. ¿No eran las mismas libertades? Claro, no eran autonómicas, se argüirá. "En política, como en el teatro, siempre es preferible lo que es creíble a lo que es verdad sin ser convincente", diría Aristóteles.

Casado ha puesto ya la proa hacia la Moncloa. Los vientos demoscópicos le son favorables, tiene ahora, por fin, la nave en orden, la tripulación en calma y un proyecto que se adivina sólido. Ni siquiera le inquietan ya las voces que llegan desde Finisterre, que antaño le daban pavor y le forzaban a forzadas contorsiones y ejercicios de contrición algo ridículos. Madrid es la antesala de la Moncloa, repite con obsesiva insistencia y aun con convicción. Ahora ya lo cree posible. Pedro Sánchez ha naufragado en los dos frentes de mayor urgencia nacional, el sanitario y el económico. Madrid le ha dado un sopapo en cada mejilla y le han enviado al pozo de los vencidos.

La alarma y la derecha unida
En Moncloa, sin embargo, se burlan de Ayuso, lo que no es novedad, de su victoria ("ha ganado unas autonómicas, no nos pasemos", recitan las cacatúas oficiales) y tamizan sus inquietudes en el comodín del favorable calendario. "Faltan treinta y dos meses" hasta la próximas generales, clama Sánchez con tono desesperado. Es mucho tiempo. ¿Demasiado para Casado?. ¿Demasiado hasta para Ayuso?. "Aunque Sánchez sea el peor gobernante del mundo, que quizás lo sea, los fondos europeos y las vacunas harán el milagro", comentaba días atrás un socialista del antiguo régimen, escéptico ante los augures del vuelco en el tablero. .

Cuesta abajo en la rodada. Vendrá primero Andalucía y, luego, la gran derrota. Esos 'berberechos' de Carmen Calvo o el 'libertinaje' de una Mercedes González, delegada de Marlaska en Madrid, son el único argumento de un Ejecutivo maltrecho e inerme, el síntoma de la acelerada decadencia del sanchismo, potenciado hasta el disparate estos días en el caótico proceso de la retirada de la alarma.

El inclemente impuestazo que ya se anuncia y el saqueo a los bolsillos de funcionarios, pensionistas, familias y desempleados, forzados desde Bruselas, harán el resto. Eso al menos piensan en Génova, donde, tras la absorción de Cs y la entente con Vox, palpita un ambiente de optimismo. El centroderecha unido o, al menos, sin zancadillas ni trompadas puede obrar la proeza. El plan de los 176 escaños que reclama Esperanza Aguirre, única vía para vencer a Frankenstein. "El tiempo de Sánchez c'est fini. No va más". Casado ya calienta en la banda y hasta apresta el colchón, ese salvoconducto imprescindible para traspasar las puertas de la Moncloa.

Casado va a necesitar a Vox
EDITORIAL. Libertad Digital 12 Mayo 2021

Una cosa es que el PP de Isabel Díaz Ayuso haya obtenido en Madrid el 44,73% de los votos y 65 escaños (cinco veces más escaños que los obtenidos por Vox y siete escaños más que los que suman todos los partidos ubicados a su izquierda) y otra cosa, radicalmente distinta, que el PP de Pablo Casado esté en disposición de ganar unas elecciones generales y de poder alcanzar el Gobierno de la nación sin el acuerdo y el respaldo activo de la formación que lidera Santiago Abascal.

Si bien es cierto que existen algunas encuestas que ya sitúan al PP como el partido más votado en caso de celebrarse unas generales, no existe un solo sondeo que pronostique que Casado podría gobernar simplemente con la abstención de Vox. En este sentido, nada sería más lamentable que el hecho de que los magníficos resultados obtenidos por el PP en Madrid generaran en algunos tamaño espejismo de cara a unas elecciones generales.

Ayuso, que ha dado una desacomplejada impronta liberal-conservadora a su partido y acercado posiciones con Vox, con el que ha mantenido respetuosas relaciones y con el que pública y valientemente no descartó llegar a acuerdos si fuese necesario, es quien, de forma sólo aparentemente paradójica, se podría ahora permitir hasta cierto punto desdeñar a Vox, sin importarte las malas relaciones existentes entre las direcciones nacionales de ambos partidos. Pero quien desde luego no puede ni podrá permitirse el lujo de semejante error es Pablo Casado o cualquier otro dirigente popular que aspire a convertirse en presidente del Gobierno.

Si tiene el más elemental sentido de la realidad y el más mínimo deseo de convertirse algún día en presidente de Gobierno, Casado debe ser el principal responsable de recomponer las relaciones con un partido como Vox, con el que, más que el derecho, tiene el deber moral y político de entenderse. Relaciones que tuvieron su nadir no tanto en la pusilánime e indolente negativa de Casado a liderar la moción de censura contra el Gobierno social-comunista de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias como en el insultante discurso contra Abascal y su partido con el que aquel justificó su voto en contra de dicha moción, junto al PSOE, la extrema izquierda y los separatistas.

Hay quien parafrasea a Lord Palmerston y a De Gaulle al afirmar que en política no hay ni amigos ni enemigos eternos. Desde luego, lo que no debe continuar es el desencuentro entre las direcciones nacionales de PP y Vox, que, si bien tienen legítimas diferencias, son, en cualquier caso, mucho más pequeñas que lo que les une.

El partido de Casado, García Egea, Feijóo, etc. debe dejarse de insensateces, porque sólo desde la suicida asunción de la calumniosa propaganda izquierdista que ubica a Vox –partido perteneciente a la Internacional Conservadora– en el ámbito de la extrema derecha y del fascismo podría explicarse que Casado mantuviera la disparatada posición de rechazo a una formación con la que tiene toda la legitimidad democrática para llegar a acuerdos. En este sentido, nada más alejado de lo que el PP de Casado debe hacer, por su propio interés, es lo que ha hecho este martes en Cataluña, donde los separatistas, con la abstención popular, han logrado arteramente dejar sin senador a Vox.

Casado está a tiempo de rectificar y de aprovechar la oportunidad. La cuestión es: ¿lo hará?

La alarma es Sánchez
Miquel Giménez. vozpopuli.es 12 Mayo 2021

Tiene a los españoles, a las autonomías, a la economía, incluso a su propio partido alarmados. Porque la alarma es él

El principio del fin de Pedro Sánchez

No se me ocurre ningún aspecto de la vida española que no se sienta alarmado por ese maniquí de grandes almacenes con sonrisa de cartón piedra llamado Pedro Sánchez. Como quien habla en clave de profecía, dice que hablar de estado de alarma es hacerlo del pasado y que ahora toca el futuro. Su futuro. Él sabe cuándo sí y cuando no se debe alarmar el sano pueblo español, cuándo debe tomar las riendas su gobierno, haciendo tascar el freno al tiro de caballos, y cuándo hay que dejar que el carromato vaya a su libre albedrío a merced del galope de los equinos. Como todo esto es tan cierto como verídico, que diría el clásico, resulta difícil creer que abandonar a su destino a todo un país lo pueda hacer alguien con un mínimo, no ya de ética, sino de cordura. El poder judicial está atónito, y así me lo han confirmado varios miembros de éste. Hablo de magistrados de muy arriba. “Sánchez quiere que hagamos de legisladores y eso no es confundir la separación de poderes, es estar mal de la cabeza”, me decía una togada de enorme reputación, asustada ante lo que ya podemos denominar el absentismo político mayor de todos los tiempos en la historia europea.

Sánchez le ha pasado la patata caliente del post estado de alarma a los gobiernos autonómicos, a los jueces, a los propietarios de bares, al turismo, en definitiva, a la gente. Con poner las imágenes adecuadas en su televisión con una panda de niñatos bebiendo y sin mascarilla – la generación mejor preparada nos decían, recuerden – y hacer salir haciendo de Tristón al tal Fernando Simón, el hombre que más ha mentido en nombre del gobierno, es suficiente. Sánchez no se moja. Sánchez no asume responsabilidades. Sánchez no contesta a la prensa. Sánchez no da por recibido el aviso de Madrid. Sánchez no se inmuta ante los ataques de correligionarios o socios. Sánchez está por encima de todo y de todos, es inalcanzable en la cúspide de la pirámide que para él levantaron en su día Soros, comunistas y separatistas.

Sánchez es, sin duda alguna, quien siembra la alarma entre propios y extraños, mucho más que la pandemia y la crisis, porque de ambas cosas se puede salir con inteligencia, tesón, disciplina, ciencia y sentido común. Nada que tenga que ver con el ocupante de la Moncloa ni con su arrogancia de guapo de baile de tercera regional. Uno se pregunta qué le moverá realmente, qué pensará, qué resorte hará que vibre, siquiera un poquito, su corazón y no encuentro nada que no sea su misma persona, su reflejo en el espejo, su desproporcionada egolatría. Sánchez no tiene nada que decirle a nadie porque solo le habla a Sánchez ni quiere preocuparse de ninguna otra cosa que no sea Sánchez. He llegado a la conclusión de que no es que sea el peor político de nuestra democracia, es que ni siquiera es un político.

Se nos coló de rondón un megalómano, un Nerón de pacotilla, un César de cartulina al que muchos dieron por alguien sincero y fresco, alguien que podía regenerar un viejo PSOE al que se tildaba de apolillado. Eran aquellos tiempos, recuerden, en los que Pérez Rubalcaba venía a ser poco menos que la momia de Ramsés rediviva y Felipe González un abuelito que chocheaba. Ferraz se había convertido en el museo de cera de Madame Tussauds con Guerra, Leguina, Ibarra, Corcuera o Redondo Terrenos convertidos en meras estatuas criando polvo. Sánchez era lo joven, la voz de la militancia, los aires de futuro que algunos estrategas de Monopoly intuían en los Podemos y Ciudadanos de turno. Y la metieron hasta el corvejón. Porque un partido con sentido de Estado ni se improvisa ni se dirige a base de consignas de vendedor de altramuces ni está capacitado para el Gobierno de la nación con tan solo una pléyade de señoras farfulladoras, señores con el palillo en la comisura de los labios y demás elementos propios de una película de Torrente.

En Europa lo han visto venir y por eso mantienen las luces rojas encendidas. La alarma real es Pedro Sánchez, son sus ministros, su partido. De ahí que este hombre, incapaz de albergar el menor sentimiento hacia nadie, no dude en prescindir ahora de Iglesias -algún día sabremos qué ha habido detrás del harakiri más colosal de la política española– como no ha dudado en deshacerse de Gabilondo o Franco. El socialista, no el otro. Y si mañana tuviese que cambiar íntegramente todo el gobierno que nadie dude que lo haría. Sánchez no cree digno de ser preservado nada que no sean sus omnipotentes glúteos. Ni la integridad de España, ni su justicia, ni su economía, ni la sanidad, ni el prestigio de la nación, nada es tan necesario ni tan vital como su persona, como él mismo.

No soy médico ni puedo, por tanto, efectuar un diagnóstico. Si sé, en cambio, que esto no es normal. Por eso Sánchez me alarma, por eso nos alarma, por eso alarma a todo ser con un mínimo de sentido común. Por eso la alarma es Sánchez.

El Gobierno, desbordado por el correctivo madrileño, pierde los nervios
Sánchez y su ejecutivo, temerosos de los efectos de su debacle en Madrid, se decantan más a la izquierda
Miguel Massanet. diariosigloxxi 12 Mayo 2021

Aunque no quieren aparentar estar preocupados por la influencia que pueda tener en el resto de España lo que ha sucedido en las elecciones de la comunidad madrileña, el señor Pedro Sánchez, su asesor el señor Iván Redondo y toda la camarilla de ministros y ministras que forman parte de este sanedrín que ostenta el poder en nuestro país; lo cierto es que la cara de todos ellos demuestra que no se encuentran especialmente cómodos con el gran batacazo político que han sufrido en los últimos comicios, celebrados el pasado día 4 de este mes, en los que, aunque se esperaban que iba a ganar la señora Díaz Ayuso, algo que se anunciaba en todas las encuestas celebradas por las distintas empresas demoscópicas, lo que nunca se hubieran imaginado era que la derrota fuera tan aplastante, humillante, desconcertante e irritante, si señores, irritante, porque esta ha sido la reacción unánime de todos los dirigentes afectos a Sánchez, la de una irritación indisimulada ante la forma en la que la señora Díaz Ayuso les ha sabido torear y demostrar que con valentía, habilidad, anticipación y una buena oratoria todas las intrigas, intentos de descalificación, insultos, calumnias y vejaciones que contra ella habían maquinado sus enemigos políticos que, como se ha visto, no les han servido para nada, al contrario, han sido un aliciente para que el pueblo de la comunidad madrileña saliera, en masa, a votar para que saliera elegida.

La reacción de personajes tan atrabiliarios como es la señora vicepresidenta, Carmen Calvo, ha puesto en evidencia que estos señores de la izquierda no saben perder con dignidad, ni comprenden que, en una democracia, si es que queda algo de ella en España, unas veces se gana y otras se pierde. Los berrinches, los insultos dirigidos a los votantes madrileños por haber escogido el camino más sensato, las amenazas de hacerle la vida imposible al recién nombrado gobierno de la autonomía o las acusaciones de “lo mal que lo ha hecho la presidenta en su gestión de la pandemia de la Covid 19 en la región madrileña” no parece que sea compartida por los votantes madrileños que, con su apabullante mayoría, han refrendado todos los actos y decisiones de la, recién renovada en sus responsabilidades, la señora presidenta.

No lo aceptan y lo niegan con verdadera pasión, pero, por primera vez en esta legislatura, la estrategia y las tácticas del PSOE del señor Redondo parece que han fallado y, no solamente en el caso madrileño, sino que tuvieron idénticos resultados en los intentos de desestabilización, mediante sendas mociones de censura, en las comunidades de Murcia y de Castilla-León, lo que han convertido todo este episodio, que se inició con la intención de crear dificultades al PP, en algo kafkiano a lo que no se le encuentra explicación alguna sino que, el error garrafal cometido por el equipo de Pedro Sánchez, al intentar convertir las elecciones madrileñas en algo más que unos simples comicios comunitarios, en una especie de test sobre la fortaleza del PSOE en toda España. Pues lo que ha resultado es que han recogido, con creces, las consecuencias de jugárselo todo a una sola carta, porque la importancia que les dieron a estas elecciones con implicación personal del señor Sánchez en desdoro de su candidato, el señor Gabilondo, les ha traído estos lodos, es decir que lo que se presentó como un órdago en contra de la política del PP en Madrid, se les ha transformado en un increíble fracaso, cuyas consecuencias en el resto de España están por ver ,pero deben ser lo suficientemente preocupantes para que, el partido socialista en pleno, encabezado por todos sus pesos pesados (ahora sin el apoyo del señor Pablo Iglesias, desaparecido en combate) se ha lanzado en tromba, en un salto de resultados impredecibles, hacia un violento escoramiento hacia las doctrinas de la extrema izquierda, las mismas que, precisamente, han sido las que han llevado al señor Iglesias a tener que abandonar la política activa y que han motivado que la situación de su partido y la sus actuales dirigentes les ha situado ante una situación de la que, difícilmente, van a conseguir salirse sin que haya alguien que salga perjudicado de todo este proceso de renovación.

Y, hete aquí que, finalmente, el Gobierno ha enviado a Bruselas, para su estudio, el proyecto con el que se pretende justificar y avalar la necesidad de que España reciba los primeros 27.000 millones de euros que, supuestamente, están destinados a sacarnos del bache en el que nos ha situado la pandemia del Coronavirus y, por qué no decirlo, el disparatado comportamiento de quienes, en la actualidad, tienen toda la responsabilidad de lo que está sucediendo en nuestra nación.

Lo que se sabe, porque parece que su divulgación para que todos los españoles de a pie pudiéramos estar enterados de lo que se dice en nuestro nombre en la Comunidad Europea, no se ha tenido por oportuna y, en consecuencia, se lo ha cocido y comido el mismo Gobierno, seguramente porque la egolatría, la autoestima, la petulancia y el desprecio por el resto de ciudadanos, les ha hecho considerar que no estamos preparados para poder opinar sobre lo que nos conviene o no o para poder conocer los detalles de cómo, quienes van a tener en sus manos el poder de ir dando las subvenciones que recibamos de la CE, van a llevar a cabo la distribución, quiénes van a ser los agraciados con las ayudas para sacar a flote sus empresas o quiénes serán los ramos productivos que tendrán derecho a una parte de los auxilios y quiénes serán que garanticen que no vayan a parar a manos de los amigos, parientes, benefactores o adictos a los socialistas, mientras los que pertenezcan a comunidades dirigidas por el PP sean privados de acceder a ellas.

Pero, de lo que sí estamos seguros porque se ha sabido de boca de los mismos ministros responsables de las áreas de impuestos, ha sido que van a producirse importantes aumentos en la cuantía de aquellos que ya vamos pagando en la actualidad y que se van a crear nuevos impuestos, tasas, cánones, contribuciones o aranceles que hagan que la carga impositiva que actualmente sufrimos los ciudadanos sufra un aumento importante y que, quienes van a ser responsables de ello están en la tarea de intentar justificar que, lo que ya pagamos, no es suficiente para la voracidad de quienes han pretendido convertir a nuestro país en un clon de aquellos países que formaron parte de los satélites de la antigua URRS y la misma URRS, que lo único que consiguieron con este tipo de políticas totalitarias, fue llevar a sus respectivas naciones a situaciones que el tiempo no tardó en demostrar que, para lo único que sirvieron, aparte de privar de sus libertades a los ciudadanos que estuvieron dominados por dichas dictaduras, fue para convertir aquellos países en naciones arruinadas y a sus habitantes en pobres víctimas de unos regímenes que, en todas partes donde han tenido poder, han demostrado ser el cáncer económico, social y opresor para sus pobladores, hasta que, con valentía y esfuerzo, han conseguido romper las cadenas y volver a la democracia. Claro que esto último no ha ocurrido en todas las naciones y aún tenemos ejemplos palmarios de los que subsisten en la actualidad, como es el caso de países como Venezuela, Bolivia, Nicaragua y muchas otras que sería prolijo reseñar.

Por desgracia los que actualmente gobiernan en España no parece que sean capaces de renunciar a sus objetivos filocomunistas y, con toda probabilidad, (el señor Sánchez ya se ha pronunciado en este sentido) van a intentar mantenerse en el poder al menos por lo queda de legislatura. Es probable que lo consigan si las derechas o los partidos constitucionalistas de centro no hacen examen de conciencia, valoran la ocasión que se les brinda con los resultados de Madrid, toman ejemplo del procedimiento ganador utilizado por la señora Díaz Ayuso, si es que el señor Pablo Casado y sus ayudantes no adoptan la actitud de segar las hierbas bajo los pies de la vencedora, algo que, por mucho que nos duela admitirlo, suele ser bastante frecuente en los partidos conservadores. La ocasión puede que sea única y, lo preocupante, es que se ha producido cuando faltan todavía dos años para las nuevas legislativas. Es misión de los actuales líderes de la derecha no dejar que este ascua que Madrid ha permitido encender, permanezca viva y, si es posible, convertida en llama para que, cuando llegue el momento de medir fuerzas con las izquierdas, la población española tenga una visión clara, definida y esperanzadora de los beneficios que para España, sus ciudadanos, su economía y sus libertades, representan el volver a votar a quienes son los que, en realidad, tienen en sus manos y en la filosofía, preparación, experiencia y cualidades morales y éticas, el poder de conducir al país, otra vez, a aquellos tiempos en los que éramos la admiración de toda Europa, por lo que fue nuestro despertar a una época de esplendor y bonanza de la que, sólo la llegada del señor Zapatero y sus valedores, consiguió que la llama de aquella prosperidad languideciese y lo que fueron años de prosperidad acabaran con una España al borde la quiebra, que tuvo que ser salvada, con esfuerzo y privaciones, por la llegada al poder del PP.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, podríamos considerar como un sueño, una esperanza quizá alimentada por una actualidad en la que no tenemos muchas ocasiones de hacernos ilusiones, en cuanto al futuro del país; puede que impulsados por esta necesidad, que forma parte de los sentimientos personales, de intentar evadirnos de las situaciones estresantes y buscar refugio en lo quimérico, con la ilusión de que aquello que casi nos parecería milagroso se convierta en una realidad: que los españoles podamos volver a aquellos tiempos en los que la democracia era verdadera y que, quiénes han sido los causantes de en lo que se ha convertido nuestra nación en sus manos, las izquierdas, queden reducidos a meros partidos marginales, que es el lugar que merecen ocupar en una nación moderna y rica como es la española. Y la frase de un personaje, en este caso el médico y filósofo don Gregorio Marañón: “La multitud ha sido en todas las épocas de la historia arrastrada por gestos más que por ideas. La muchedumbre no razona jamás. “ Lo malo es que, al fin y al cabo es la que, en una democracia, vota.

Una mirada a Pablo Iglesias desde Venezuela
¿CÓMO NO CELEBRAR LA DEBACLE DE IGLESIAS?

Nehomar Hernández. https://gaceta.es  12 Mayo 2021

C’est fini. Se acabó. Quizá la mejor noticia que ha dejado la pasada elección en Madrid es que la puerta se le puso grande a Pablo Iglesias, quien no ha tenido de otra que colgar el uniforme y decir que se va de la política para dar paso a una renovación en Unidas Podemos.

“Voy a dimitir de todos mis cargos. Podéis tirar sin mí”. Con esa lacónica expresión dirigida a sus compañeros de formación le ha puesto punto final –de momento– a una aventura de unos 7 años por la política profesional. Ese tiempo ha sido más que suficiente para demostrar que, en su caso, la izquierda trasnochada siempre tiene mucho qué decir desde las gradas, pero a la hora de entrar al campo siempre le flaquean las piernas y se desvanece como el humo.

A diferencia de lo que ocurre con muchos líderes comunistas alrededor del mundo, Iglesias no tuvo que tomar un fusil y emprender la lucha armada para intentar conquistar el poder. Tampoco tuvo que pasar 30 años en una campaña de evangelización del electorado para persuadirle de las bondades del socialismo real. No. El oportunismo de Pedro Sánchez le permitió a Pablo no solo oler y acariciar las mieles de ese poder, sino que le abrió el camino para tomárselas completas. Así, con el mínimo esfuerzo, terminó de vicepresidente en la era Sánchez y de hacedor –o chantajista– de las políticas del socialcomunismo gobernante en la España actual.

¿Cómo no celebrar la debacle de Iglesias? En plena bonanza petrolera y bajo el mando de un inescrupuloso Hugo Chávez, Pablo se aprovechó de Venezuela para engordar sus finanzas personales y las de una incipiente organización política que se trazaba la meta de romper el bipartidismo español desde la extrema izquierda.

A partir de 2004 apareció en América Latina la Fundación CEPS, un organismo que servía para intercambiar “asesorías” de quienes más tarde serían los principales dirigentes de Podemos, a cambio de cuantiosas sumas de dinero que pagaban Chávez y los suyos al contado. Los aportes fueron múltiples, pero según el Ok Diario solamente entre 2008 y 2009 Pablo Iglesias logró captar €1,36 millones de euros para dicha fundación.

De este modo Iglesias y los suyos “asesoraron” prácticamente a todas las dependencias claves del régimen chavista: el Despacho de la Presidencia (desde donde se dictaban las órdenes para perseguir y aplastar a la disidencia), el Ministerio del Trabajo y la Seguridad Social (en un país en el que el trabajo se destruyó y el salario mínimo y las pensiones son de €2 al mes) y la compañía estatal de comunicaciones CANTV (que exhibe las velocidades de internet más lentas del continente, por no hablar de la censura y los bloqueos a la información que promueve desde hace años).

De alguna manera Iglesias ayudó a configurar directamente el infierno que hoy es la Venezuela del heredero de Hugo Chávez: Nicolás Maduro. Lo peor de todo es que, en el interín, no solamente destruyó a un país, sino que le pagaron por ello. Mientras Iglesias y los suyos hicieron fortuna en medio del desastre, el país latinoamericano se deshilachaba por los cuatro costados.

La cosa no termina allí. No se trata solo de un aprovechamiento económico personal o grupal de los podemitas. Iglesias y compañía fueron más allá: la relación con Chávez y los suyos llegó a tales niveles de confianza que, en su momento, se plantearon la idea de exportar la revolución chavista a España.

Según Ok Diario, con base en informaciones aportadas por una investigación de la Fiscalía General de los Estados Unidos, la formación morada llegó a recibir casi €7 millones de euros para que sujetos como el propio Iglesias, Juan Carlos Monedero o Jorge Verstrynge se encargaran de “llevar la Revolución a España y luchar contra el capitalismo”.

Lo de Podemos fue claramente una operación de asalto al sistema político español. Vieron las fisuras y por allí decidieron colarse. Decidieron cabalgar sobre aquel movimiento de “indignados” surgido en medio del 15M y, a partir de allí, utilizar la demagogia para prometer a diestra y siniestra. En el fondo la intención era clarísima, pero muchos españoles no la captaron a la primera: escudarse en las promesas infinitas de redención y justicia social para conquistar cargos de elección popular y, desde dentro del sistema, medrar y medrar hasta lograr su derribo.

La técnica ya había sido ensayada desde los 90s por las izquierdas de Latinoamérica, sobre todo aquellas que a finales de los 80s se adscribieron al infame Foro de Sao Paulo, bajo la hechura directa de Fidel Castro y Luis Inácio “Lula” Da Silva.

La fórmula consiste en utilizar las debilidades de la democracia para minarla y eventualmente aplastarla hasta su destrucción. Los comunistas habían aprendido: si no habían triunfado por la fuerza, era hora de ensayar la vía burguesa de acceso al poder. Debían dominarlo y nunca más soltarlo. Engañar a los electores era fundamental. Total, de incautos está lleno el mundo.

Así surgió la punta de lanza de todo aquel movimiento, con un Chávez que aprovechó la crisis del bipartidismo prolongado por más de 40 años en Venezuela. Su decálogo de promesas era infinito y prácticamente remitía a la instauración del reino de Dios en la tierra, bajo su mandato.

Fue apuntalado por las preferencias electorales de los venezolanos y, desde entonces, no hubo día en que diera descanso a su tarea de destruir a un país repleto de recursos petroleros y mineros y que, hasta ese momento, había sido escenario de una vida democrática con tropiezos, pero democrática al fin. Lo que queda de la Venezuela pre-Chávez es apenas un recuerdo.

Pablo creyó que podía emular a Chávez. Puso en marcha su plan de conquistar progresivamente espacios de poder dentro del sistema, incluso con dinero proporcionado por el chavismo para facilitar las tareas de propaganda y lavado de cara de su formación ante los españoles. Chávez se frotó las manos. Maduro se frotó las manos. Pablo y los suyos se frotaron las manos.

Afortunadamente la semana pasada Madrid le ha puesto coto a Iglesias. Ha comenzado así su caída libre desde un puesto que nunca debió ocupar. Sin embargo, las aprehensiones son muchas: si algo tienen los comunistas es que nunca cejan en su propósito de conquistar el poder, sea como sea. A Pablo, de ahora en adelante, habrá que mantenerlo bajo vigilancia estricta.

Radicalismo islamista en Francia y sumisión del estado: una reflexión de Millière
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 12 Mayo 2021

Guy Millière, profesor en la Universidad de París y autor de 27 libros sobre Francia y Europa, es un escritor y periodista francés que ha publicado diferentes ensayos sobre el avance del islamismo radical en Francia. Por su indudable interés periodístico, reproducimos el artículo que acaba de publicar en la web del Gatestone Institute, que aborda la gravedad de la situación de Francia y la sumisión política y social frente a las tendencias islamizadoras del país.
Francia: Macron renuncia a combatir el radicalismo
por Guy Millière

1 de noviembre de 2020. Didier Lemaire, profesor en un instituto de Trappes, una pequeña localidad al oeste de París, publica una carta abierta en el magacín izquierdista Le Nouvel Observateur. Habla del asesinato de Samuel Paty, otro profesor, salvajemente decapitado dos semanas antes por un extremista musulmán. Denuncia la sumisión de las autoridades francesas ante la intimidación religiosa y la imposibilidad de que el sistema educativo pueda transmitir un conocimiento genuino de la historia o procurar a los estudiantes los medios intelectuales para pensar con libertad. Dice que en solo unos años la situación en Trappes se ha deteriorado notablemente. Escribe:

El año en que llegué al instituto donde doy clases, la sinagoga de la ciudad acababa de ser incendiada y se había forzado a huir a familias judías. Tras los ataques registrados en Francia en 2015 y 2016, me impliqué en actividades preventivas (…) En 2018, al ver que mis esfuerzos topaban con fuerzas mucho más poderosas que yo, escribí al presidente de la República para pedirle que actuara urgentemente y protegiera a nuestros estudiantes frente a las presiones ideológicas y sociales que soportan, y que gradualmente les apartan de la comunidad nacional. Lamentablemente, nada se hizo (…)

Actualmente hay 400 personas radicalizadas, fichadas con una S[peligrosas para la seguridad del Estado], que se mueven libremente por Trappes (…) Miles de ideólogos están manos a la obra (…) alimentando un sentimiento de victimismo [para] excitar el odio. Esos ideólogos de ninguna de las maneras son «separatistas»: no pretenden simplemente apartar a la gente de la comunidad nacional, sino que buscan destruir la República, la democracia y el sistema educativo (…) Su estrategia consiste en evitar la guerra abierta y multiplicar los actos de terror para dejar exhausto al enemigo (…) Neutralizan las llamadas de atención sirviéndose de la mala conciencia de los progresistas y hablando de «racismo», «injusticia» o «violencia política» (…) Quieren reducir a las mujeres a la esclavitud. Se infiltran en las escuelas, las universidades, la política nacional y local y esparcen por doquier (…) el mandato de «aceptar que el otro es diferente». Paralizan la voluntad de responder a los asesinatos con algo que no sean flores, velas y palabras.

Estamos al inicio de una guerra de terror que se intensificará porque una gran parte de nuestros conciudadanos prefieren no ver que es nuestro patrimonio lo que está siendo amenazado. Si estuvieran dispuestos a ver lo que está pasando, lucharían con coraje. Samuel Paty tuvo ese coraje. Sin duda, él valoraba nuestro legado. Pero no fue protegido por las instituciones, que subestimaron la amenaza, igual que hacen nuestros representantes políticos y la mayoría de nuestros conciudadanos.

Si bien no hubo reacciones a la misiva por parte de las autoridades, luego de su publicación Lemaire recibió amenazas de muerte. Asimismo, fue agresivamente interpelado en la calle por gente que le decía que iba a correr la misma suerte que Paty. Aunque el Ministerio del Interior le puso protección policial, fue duramente criticado por la división administrativa, que le acusó de generar agitación. «Es un irresponsable», afirmaron. «Está echando gasolina al fuego». Los demás profesores de su instituto le acusaron de querer llamar la atención y de ponerles en peligro con ello. El alcalde de Trappes, Alí Rabeh, miembro del partido de extrema izquierda Génération.s, le acusó de mancillar la localidad y le puso una denuncia por difamación. Lemaire acabó dimitiendo.

Son muchos los profesores franceses que padecen la misma situación. Aunque algunos se atreven a hablar, cuando lo hacen con periodistas piden hacerlo desde el anonimato. Sin duda, están asustados, que es lo que presumiblemente pretendían las decapitaciones. También hay docentes que, puede que por miedo, optan por agachar la cabeza, renuncian a enseñar ciertas cosas y, cuando los estudiantes profieren insultos antisemitas y antioccidentales, hacen como si nada. Ya es prácticamente imposible hablar de Israel o del Holocausto en la mayoría de los institutos del país.

La mayoría de los periodistas prefieren evitar todo debate sobre el avance del islam radical en Francia. Saben que quienes no lo hacen son inmediatamente tachados de «racistas» e «islamófobos» y con frecuencia amenazados, perseguidos, condenados a pagar elevadas multas o despedidos.

También los líderes políticos, a derecha e izquierda, prefieren rehuir el asunto, quizá por ceguera voluntaria o por temor a perder votos.

Éric Zemmour, uno de los muy escasos periodistas que aún siguen hablando con libertad sobre el problema, es llevado a los tribunales al menos una vez al año. Y en cada ocasión se le imponen sanciones de 10.000 euros (11,800 dólares). Pese a las múltiples llamadas en las que se pide que lo despidan, el canal de televisión CNews encomiablemente sigue dándole una plataforma diaria. Hace unas semanas, el Consejo Superior Audiovisual (CSA), encargado de la regulación y supervisión de los medios audiovisuales franceses, multó a CNews con 200.000 euros (238.000 dólares). Cuando un individuo inicialmente identificado como Alí H., de 18 años, con estatus de refugiado menor de edad no acompañado, aunque posteriormente se supo que tenía 25 y se llamaba Zahir Hasán Mehmud, atacó a dos personas con un cuchillo de carnicero frente a la antigua sede del semanario Charlie Hebdo, Zemmour dijo:

Todos los años, Francia acoge en su territorio sin el menor control a miles de individuos procedentes del mundo musulmán que supuestamente son refugiados menores de edad no acompañados pero que ni son menores ni están solos y a menudo cometen robos y asesinatos.

Aunque lo referido por Zemmour era correcto y verificable, el CSA indicó que manifestar ciertos hechos constituye «incitación al odio racial».

Sólo un partido político se atreve a hablar claramente del peligro que entrañan la islamización de Francia y el islam radical: Agrupación Nacional. Su presidenta, Marine Le Pen, también es frecuentemente amonestada y condenada en los tribunales. En 2015 un periodista comparó a Agrupación Nacional con el Estado Islámico. Le Pen respondió subiendo a Twitter dos imágenes de crímenes cometidos por el Estado Islámico y añadiendo: «Esto es el Estado Islámico». El pasado 10 de febrero, Le Pen compareció ante un tribunal para responder por la denuncia que le interpuso el Ministerio de Justicia por «diseminar mensajes violentos que socavan gravemente la dignidad humana y susceptibles de ser vistos por un menor». El juez preguntó a Le Pen en tono acusatorio: «¿Considera que esas fotos atentan contra la dignidad humana?». A lo que Le Pen respondió: «Es el crimen lo que atenta contra la dignidad humana, no su reproducción fotográfica».

Francia es el principal país musulmán de Europa (oficialmente, el 8,8% de su población es musulmana). El islam es la segunda religión del Hexágono, pero la primera si se tiene en cuenta el número de practicantes. Las iglesias están casi siempre vacías y el número de fieles disminuye (desde el año 2000, son 45 las iglesias que han sido demolidas). En cambio, las mezquitas están llenas y cada vez son más numerosas. El número de musulmanes que quieren practicar el islam es tan elevado que en algunas ciudades, cada viernes en la tarde, los musulmanes salen a rezar a la calle y cortan el tráfico, sin que la Policía se atreva a intervenir.

Más de 150 mezquitas acogen a imanes que pronuncian sermones extremadamente radicales y llaman a emprender acciones contra Occidente. El número de musulmanes menores de 25 años que anteponen la ley islámica a la francesa sigue creciendo y ya alcanza el 74%. En la última década, la mayoría de los islamistas que han perpetrado ataques mortales en Francia han sido musulmanes nacidos en Francia. Es el caso de Mohamed Merah, que asesinó a soldados y a niños judíos en Toulouse en 2012; de Said y Cherif Kouachi, que asesinaron a 12 personas en Charlie Hebdo en 2015; de Amedy Coulibaly, que asesinó a varias personas en un supermercado de Saint Mande pocos días después, y de Samy Amimour, uno de los tres terroristas que asesinaron a 90 personas en la sala Bataclan en noviembre de ese mismo año. Todo lo cual hace que el islam radical y el terrorismo islámico sean un problema francés.

Un amplia mayoría de la población francesa, el 61%, es consciente de que se trata de un problema grave y creciente, y considera el islam incompatible con los valores nacionales.

Pese a las sanciones, el programa diario de televisión de Zemmour viene rompiendo los índices de audiencia desde hace más de un año. La revista Valeurs Actuelles publicó un sondeo en el que el 17% de los encuestados dijeron que votarían por él si se presentara a las próximas elecciones presidenciales.

Las encuestas indican que Le Pen, ya oficialmente candidata, recibiría más del 26% de los sufragios y sería el aspirante más votado en la primera ronda de las presidenciales de 2022, por delante del actual presidente, Emmanuel Macron, que no obstante se alzaría con el triunfo en la segunda ronda, pero por un estrecho margen. Así las cosas, crece la preocupación en el entorno del mandatario. En 2017 Macron se sirvió del miedo al «fascismo» para que sus compatriotas no votaran por Le Pen, pero son varios los sondeos que muestranque dicha estrategia ya no le funcionará.

Antes de que empezara la pandemia, ya eran muchos los que rechazaban a Macron, que hizo declaraciones despectivas respecto de los menos favorecidos y reprimió violentamente el levantamiento de los chalecos amarillos. Una larga huelga en el transporte público bloqueó el país justo antes de que el Gobierno impusiera un estricto confinamiento que paralizó la economía durante semanas. Durante meses, se impuso a la población un toque de queda desde las 7 de la tarde a las 6 de la mañana. Más de un año después del inicio de la pandemia, se ha vuelto a decretar otro estricto confinamiento. Desde el 17 de marzo de 2020 está prohibida toda reunión de más de seis personas. Cafés, restaurantes y la mayoría de las tiendas siguen completamente cerrados. Las consecuencias económicas están siendo catastróficas: en 2020 la economía francesa se contrajo más de un 8%, uno de los peores retrocesos de Europa.

La frustración con Macron sigue siendo muy elevada: el 60% de los franceses dice que está insatisfecho o muy insatisfecho con la manera en que se está manejando el país.

Macron se pasó meses buscando una salida. Podía ver el éxito que cosechaba Le Pen por su postura firme ante el peligro islámico. Y decidió actuar. Tras haber hablado varias veces de la creación de un «islam de Francia», el año pasado proclamó que pondría en la mira lo que denominó «separatismo islamista». Con ello parece querer decir que cada vez más musulmanes franceses sólo respetan las leyes islámicas y viven en barrios donde los no musulmanes han sido dejados a su suerte y rigen las normas islámicas. El 2 de octubre de 2020 afirmóque en breve se aprobaría una ley para solucionar el problema.

Macron y el Gobierno galo fueron rápidamente confrontados por varios líderes del mundo musulmán, que boicotearon los productos franceses. En Turquía se celebraron manifestaciones antifrancesas, en las que se quemaron retratos de Macron. El ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Yves Le Drian, fue enviado a Egipto a reunirse con el gran imán de la Universidad Al Azhar, Ahmed al Tayeb, y en noviembre manifestó públicamente que «Francia tiene un profundo respeto por el islam».

A los encargados de elaborar la nueva ley se les pidió que fueran extremadamente cuidadosos. En diciembre de 2020 se llevó al Parlamento un primer borrador. Organizaciones musulmanas y movimientos antirracistas lo tacharon de «islamófobo». Desde entonces, la ley se ha reescrito y vaciado de sustancia.

La expresión separatismo islámico, que parecía de alguna manera ambigua, desapareció del texto, así como toda mención al islam y al islamismo. Como sostiene el sociólogo Bernard Rougier en su libro Les territoires conquis de l’islamisme («Los territorios conquistados por el islamismo») –y aquellos con los que se entrevistó y estaban dispuestos a hablar abiertamente de sus objetivos–, no parecen querer separarse, sino conquistar más territorio y regular más a la población no musulmana.

La palabra laicismo (laïcité), que figuraba originalmente en el proyecto de ley, también fue eliminada del mismo. En su lugar, se habla de una ley que «reafirma los principios de la República». En otras palabras: la nueva ley afirma principios ya afirmados en las leyes vigentes: los servicios públicos deben ser religiosamente neutrales, y la poligamia y los matrimonios forzosos están prohibidos. La nueva ley promete sanciones contra el discurso de odio en las redes sociales, cosa que ya prometía otra norma aprobada hace seis meses. La nueva también prohíbe el homeschooling, que practican pocos musulmanes pero muchos cristianos.

Tan pronto como fue aprobada, Zemmour declaró que Macron había renunciado a combatir el islam radical, y que estaba «diseñada para no molestar ni amenazar a nadie, para no identificar al adversario y para no decir que el islam representa un problema porque es tanto una religión como un proyecto legal y político». La ley, añadió en Le Figaro, no «afronta la realidad».

Por su parte, Le Pen manifestó:
Es una ley completamente ineficaz que socava la libertad de los padres para elegir la formación de sus hijos y que demuestra que el Gobierno es incapaz de atacar a quienes combaten a la República Francesa.

En la presentación de la ley, Frédérique Vidal, secretaria de Educación Superior, reclamó una investigación sobre el «islamo-izquierdismo» en las universidades del país. Sus declaraciones provocaron fieras críticas y llevaron a una petición, firmada por seiscientos profesores universitarios, en la que se le acusaba de utilizar «vocabulario de extrema derecha» y de «difamar a una profesión entera». Macron apoyó la petición y afirmó su «absoluto compromiso con la independencia de profesores e investigadores». Vidal protestó diciendo que sólo quería hacer «una revisión de toda la investigación que se está desarrollando en el país». El debate sobre el apoyo que múltiples organizaciones izquierdistas brindan al islam radical –y el creciente influjo de ese apoyo en las universidades francesas–terminó antes de empezar.

Tras la decapitación de Paty sólo se clausuró una mezquita, la Gran Mezquita de Pantin, en los suburbios del norte de París. Y sólo por espacio de tres meses. También se disolvió una organización islámica radical: Baraka City. Sin embargo, muchas otras permanecen incólumes. La principal organización islámica del país sigue siendo Musulmanes de Francia (la antigua Unión de Organizaciones Islámicas de Francia, UOIF), que es la rama gala de la Hermandad Musulmana. Los Musulmanes de Francia manejan la única institución que forma imanes en el Hexágono: el Instituro Europeo de Ciencias Humanas, sito en Saint Leger-de-Fougeret, un pueblito de la Borgoña.

En Estrasburgo, una organización turca, Millî Görüş («Panorama Nacional»), próxima al presidente Recep Tayyip Erdogan y a su partido AKP, está construyendo la que será la mayor mezquita de Europa. El Ayuntamiento de la ciudad ha destinado 2,5 millones de euros (2,94 millones de dólares) a la obra (el coste total será de 32 millones de euros, 37,6 millones de dólares). En enero, el Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM), institución crada en 1989 para representar a los musulmanes franceses, pidió a las nueve organizaciones que la componen que suscribieran unos «estatutos del islam de Francia» que decían que «no puede invocarse ninguna convicción religiosa para eludir las obligaciones cívicas». Cuatro de ellas, incluida Millî Görüş, se negaron. La UOIF abandonó hace varios años el CFCM y, por tanto, tampoco los suscribió.

El ministro del Interior, Gerald Darmanin, dijo que la construcción de una mezquita en Estrasburgo constituía una «interferencia extranjera» en Francia y, aunque se opuso a la decisión del Ayuntamiento de financiarla, carecía de medios legales para ello. No criticó a Millî Görüş. Ahora bien, el 26 de enero anunció con mayor firmeza la proscripción de una asociación –Génération Identitaire («Generación Identitaria»)– que combate por vías pacífas el avance del islam radical en Francia. Darmann adujo que «socavaba la República».

Hace un año, Bruno Retailleau, miembro del Senado, advirtió de que el gran aumento de islamistas en el seno de una población musulmana en rápido crecimiento significa que Francia está «perdiendo la batalla contra el islamismo». «Pronto será demasiado tarde», alertó.

El columnista Ivan Rioufol escribió:
El error de Generación Identitaria fue denunciar, mediante acciones no violentas, el auge del islamismo en Francia y la inmigración incontrolada (…) La criminalización del pensamiento disidente es algo que no debería tener cabida en una democracia avanzada. Son raras las protestas contra el muro de silencio que prohíbe debatir con calma sobre el islam y la inmigración. Al proscribir Generación Identitaria, Darmanin quiere silenciar las voces disidentes acusándolas de racismo. Es algo tan intelectualmente deshonesto que el ministro del Interior dice que el islam político es un peligro auténtico.

El 22 de marzo el diario Le Monde publicó un editorial en el que decía que la cuestión del islam probablemente protagonice las presidenciales de 2022, y que Le Pen tiene una buena oportunidad para vencer:

A falta de catorce meses para las presidenciales de 2022, (…) se supone que (…) Marine Le Pen estará seguro en la segunda vuelta, y que quien quiera que se le enfrente no tiene garantizada la victoria.

Lluvia de acero sobre Israel
Marcel Gascón Barberá. Libertad Digital 12 Mayo 2021

Para que funcione la disuasión, Jerusalén debe reaccionar con contundencia.

Hoy martes, después de comer, cuando me he sentado a escribir este artículo, Jerusalén y otras ciudades israelíes, como Ashdod, Ascalón o Beerseba, estaban siendo atacadas con cohetes por segundo día consecutivo por parte del régimen terrorista de Hamás en la Franja de Gaza. Veinticuatro horas después de que comenzara el lanzamiento masivo e indiscriminado de proyectiles, al menos dos israelíes habían perdido la vida.

Al otro lado de la frontera, veintiséis personas han muerto como consecuencia de la respuesta israelí a la agresión. Entre los fallecidos en Gaza habría varios niños y numerosos líderes de Hamás y de la otra organización terrorista palestina implicada en el lanzamiento de cohetes, la Yihad Islámica.

Esta nueva lluvia de acero sobre Israel comenzó el lunes después de casi un mes de tensión en Jerusalén, provocada por un cúmulo de factores que trataré de resumir aquí.

A mediados de abril, la aparición en Tik Tok de una serie de vídeos en que jóvenes árabes se grababan agrediendo y humillando a judíos religiosos en las calles de Jerusalén provocó indignación entre los israelíes y llevó a grupos nacionalistas a protestar.

Los primeros enfrentamientos entre árabes y policías israelíes tuvieron lugar a finales de abril, cuando las fuerzas del orden impidieron el acceso a una zona adyacente a la Puerta de Damasco a los árabes que solían congregarse allí al término del ayuno durante el Ramadán.

La medida israelí provocó las protestas de cientos de jóvenes musulmanes. Los encontronazos con la policía pronto se extendieron al interior mismo de la mezquita de Al Aqsa, un lugar sagrado para el islam donde los agitadores habían buscado refugio.

Los choques continuaron en varias jornadas de violencia en que jóvenes árabes se enfrentaron también con manifestantes judíos. Las noches de caos dejaron decenas de heridos entre civiles y policías, así como multitud de vídeos que inflamaron las redes sociales.

En algunos de ellos se veía a radicales judíos gritar "muerte a los árabes". En otros, la muchedumbre árabe animaba a Hamás a bombardear Tel Aviv mientras hacía llamamientos a la guerra santa.

Como es habitual, los medios de comunicación más poderosos solo se hicieron eco de lo primero. En sus informaciones, los alborotadores judíos eran "radicales" y "ultraderechistas", mientras que los árabes seguían siendo "jóvenes" y "vecinos" con la paciencia desbordada ante tanta injusticia.

La escalada de tensión se produjo, además, tras el aplazamiento de las legislativas palestinas, previstas para el próximo día 22, dictado por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, que no ha celebrado comicios desde 2006 y quiso cargar el muerto de este nuevo retraso a Israel con el argumento de que el Estado judío boicoteaba la participación de los palestinos de la zona oriental de Jerusalén.

A avivar las brasas también parece haber contribuido el proceso judicial sobre la evacuación de cuatro familias árabes de una zona de Jerusalén oriental en la que los judíos que allí vivían fueron expulsados por los jordanos tras la guerra de 1948. Dos tribunales israelíes se han pronunciado ya a favor de la evacuación al considerar que los antiguos dueños judíos tienen derecho a recuperar las propiedades de las que fueron despojados.

En medio de todo ello, las sirenas que anuncian el lanzamiento de cohetes empezaron a sonar el lunes por la tarde en Jerusalén y otras ciudades israelíes, obligando a los ciudadanos a buscar cobijo en los refugios. Como respuesta a los ataques, las Fuerzas Armadas israelíes han bombardeado la franja de Gaza para destruir centenares de objetivos terroristas y eliminar a capos terroristas.

Como ocurre siempre que se produce esta sucesión de acontecimientos, Israel es condenado casi unánimemente por la "desproporción" en su respuesta. Este razonamiento ignora, en primer lugar, que grupos como Hamás o la Yihad Islámica tienen como objetivo declarado la aniquilación del Estado judío y tratan de lograrlo con todos los medios a su alcance a través del asesinato del mayor número de civiles israelíes posible. Si los líderes palestinos no consiguen matar a más judíos es simplemente porque Israel ha sido capaz de dotarse de formidables sistemas de seguridad y defensa que lo impiden.

Israel podría devastar los territorios en que viven los palestinos en cuestión de horas, pero no lo hace porque su objetivo son únicamente los terroristas que tienen en el punto de mira a sus ciudadanos, no la población civil. Un bombardeo indiscriminado como los que lanza Hamás sería la verdadera proporción, pero Israel no ha practicado nunca el castigo colectivo, aunque en ocasiones provoque víctimas colaterales en su respuesta.

Por otra parte, como ha explicado en numerosas ocasiones Dan Schueftan, la desproporción en la respuesta es un requisito imprescindible para que funcionen las políticas de disuasión. Israel debe la relativa tranquilidad que ha conseguido en los últimos años al miedo que infunde en sus enemigos con sus contundentes represalias.

Dicho de otra forma: la lluvia de acero bajo la que viven estos días los israelíes sería un fenómeno casi diario si el Gobierno de Jerusalén respondiera de forma simétrica, entre otras cosas porque los líderes palestinos han demostrado poder asumir todos los muertos civiles que hagan falta, siempre que el martirio no les toque a ellos.

Los dirigentes de Hamás y Yihad Islámica han de saber que intentar el asesinato masivo de israelíes les costará la vida y la destrucción de sus casas e infraestructuras, o continuarán golpeando regularmente al enemigo con la falta de escrúpulos que les es característica. Exigir contención a Israel desde las pacíficas capitales europeas es pedirle que acepte con naturalidad que sus habitantes se acostumbren a vivir bajo los cohetes, algo que no aceptarían para ninguno de sus pueblos y ciudades esos mismos líderes que hoy denuncian al Estado judío por sus represalias antiterroristas.

¿Fue la represión en la posguerra implacable con los vencidos?
DEL LIBRO 'MEMORIA HISTÓRICA', AMENAZA PARA LA PAZ EN EUROPA
Miguel Platón. https://gaceta.es 12 Mayo 2021

Españoles huidos por la frontera francesa internados en el campo de Argelès-sur-Mer. Apenas recibieron ayuda del Gobierno republicano, aunque los políticos se encargaron de enviar al extranjero las fortunas y los bienes robados durante la guerra a particulares, a la Iglesia y a diversos museos como la colección numismática del Arqueológico Nacional. Antes de fin de año, la mayoría de estos exiliados volvió a España.

El historiador Miguel Platón está investigando todas las condenas a muerte dictadas por los tribunales militares del régimen franquista hasta 1975, por lo que conoce en profundidad la amplitud de la represión de la posguerra, así como los crímenes de los que se acusaba a los procesados. En este artículo expone la evolución de la población carcelaria y la legislación al respecto, que confirman la inexistencia de un genocidio. Otra de las mentiras que refuta es la afirmación de la existencia más de 100.000 cuerpos abandonados en fosas.

The historian Miguel Platon is investigating all the death sentences handed down by the military courts of the Franco regime until 1975, so he knows in depth the extent of the postwar repression, as well as the crimes of which the defendants were accused. In this essay, he presents the evolution of the prison population and the legislation in this regard, which confirms the absence of a genocide. Another of the lies that he refutes is the affirmation of the existence of more than 100,000 bodies abandoned in graves.

El objetivo político del proyecto de Ley de “Memoria Democrática”, que presentó el Gobierno social-comunista de Pedro Sánchez, es similar al de la vigente Ley de “Memoria Histórica” promovida en 2007 por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero: ocultar la responsabilidad del sindicato y el partido socialistas ―la UGT y el PSOE― en el fracaso de la Segunda República Española (1931-36), periodo en el que los izquierdistas recurrieron al uso de la violencia, comprendida una rebelión armada contra el Gobierno en octubre de 1934, la manipulación del resultado de las elecciones parlamentarias de febrero de 1936 y el encubrimiento del asesinato de un líder de la oposición derechista, el diputado José Calvo Sotelo (13 de julio de 1936), efectuado por un pistolero socialista. También busca ocultar los crímenes que directivos y afiliados de ambas organizaciones llevaron a cabo durante la guerra: decenas de miles de asesinatos, torturas, violaciones y robos; y, last but not least, la corrupción de varios de sus más destacados dirigentes.

La iniciativa legal constituye, sobre todo, una traición a los combatientes de aquella guerra. Cuando ésta finalizó, en abril de 1939, ambos ejércitos tenían encuadrados en torno a un millón y medio de jóvenes españoles, de dieciocho a treinta y dos años de edad, la gran mayoría procedentes de movilización forzosa, puesto que los voluntarios sólo representaron el diez por ciento del total de combatientes. De manera tácita, pero firme, esos jóvenes se fijaron una meta política fundamental, que mantuvieron durante el resto de su vida: nunca otra guerra civil, para que sus hijos no padecieran los sufrimientos que ellos habían soportado. El objetivo sería alcanzado y, junto con el desarrollo económico, fue la base del milagro político español de finales de los años 70: un amplio consenso social que abrió las puertas a la democracia, rematada por la Constitución de 1978. La ruptura de ese consenso por parte de la dirección del PSOE supone promover el regreso a una sociedad polarizada como la existente en 1936, que condujo a la mayor tragedia de la historia de España.

La República, un régimen de violencia permanente
La violencia política vinculada a la Guerra Civil española comprendió tres fases: antes de julio de 1936 (comienzo de la guerra), durante el conflicto (de julio de 1936 a abril de 1939) y en la posguerra. Las tres se sucedieron con intensidad diversa, pero en la práctica sin solución de continuidad.

El recurso a la violencia nació al mismo tiempo que el proyecto republicano. Los conspiradores que en agosto de 1930 se unieron para derribar al rey Alfonso XIII formaron un Gobierno Provisional que, a su vez, designó un Comité Militar, con el propósito expreso de organizar una insurrección. La mayor parte de los recursos económicos de los conspiradores se emplearon en la compra de pistolas y en diciembre se proyectó una doble trama: golpe de Estado a cargo de unidades militares afines y huelga general revolucionaria. Esta última fracasó por falta de colaboración sindical, pero mandos militares se alzaron en Jaca (Huesca) y Madrid. El primer bando, publicado en Jaca por un capitán del Ejército, decía así: “Todo aquel que se oponga de palabra o por escrito, que conspire o haga armas contra la República naciente, será fusilado sin formación de causa”.

No era una amenaza vana: poco antes los sublevados habían matado al jefe accidental de la Guardia Civil y a dos carabineros. En las veinticuatro horas que duró la sublevación causaron la muerte de nueve personas, entre ellas el general gobernador militar de Huesca. Fuerzas leales al Gobierno les derrotaron, al igual que a los sublevados de Madrid. Dos capitanes alzados en armas en Jaca fueron condenados a muerte y fusilados.

Tras la proclamación de la República en abril de 1931, se sucedieron episodios violentos, llevados a cabo por diversas fuerzas políticas y sindicales, reprimidos por las fuerzas de Orden Público y, en determinados casos, por el Ejército (el Estado de Guerra fue declarado por los sucesivos Gobiernos en más de una docena de ocasiones). No existe una estadística definitiva de las víctimas y los daños causados, debido en gran medida a la censura de prensa que estuvo vigente durante la mayor parte del periodo republicano, pero las estimaciones más completas calculan entre 2.629 y 3.628 muertos, desde abril de 1931 a julio de 1936.

El historiador Eduardo González Calleja ha sumado 196 víctimas mortales entre abril y diciembre de 1931, 190 en 1932, 311 en 1933, 1.457 en 1934, 47 en 1935 y 428 en 1936, hasta el 17 de julio. Una exhaustiva investigación efectuada por Juan Blázquez Miguel estima 288 para el mismo periodo de 1931, 276 en 1932, 536 en 1933, 1.879 en 1934, 142 en 1935 y 502 en 1936, hasta mediados de julio. Este autor también señala que en la etapa republicana la violencia causó 12.520 heridos, se convocaron 13.494 huelgas, fueron incendiados 735 edificios religiosos, se efectuaron 780 asaltos y profanaciones, así como 3.866 atentados con explosivos o de otra naturaleza.

La mayor parte de la violencia tuvo origen en sindicatos y partidos de izquierda: la Unión General de Trabajadores (socialista), la Confederación Nacional de Trabajadores (anarquista), el Partido Socialista Obrero Español, el Partido Comunista de España, Esquerra Republicana de Cataluña y el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). A partir de 1934 se sumó a los atentados Falange Española, versión local del fascismo italiano, que fue muy activa en 1936.

Los enfrentamientos mortales se produjeron incluso entre elementos de distintas formaciones de izquierda, con un total de sesenta y un muertos, sobre todo por parte de socialistas y anarquistas, mientras que no hubo una sola víctima mortal entre fuerzas derechistas, según los datos de González Calleja.

Los partidos del centro, la derecha y la izquierda republicana, que en conjunto sumaban la gran mayoría del voto popular, fueron ajenos a la violencia, aunque a veces no la combatieran con suficiente firmeza. Sobre todo, los republicanos de izquierda ―Izquierda Republicana y Acción Republicana― pactaron en enero de 1936 una candidatura de Frente Popular con las fuerzas que se habían alzado en armas contra el Gobierno de centro-derecha en octubre de 1934: UGT, PSOE, PCE y ERC. Tras su relativa victoria electoral en febrero, IR, UR y ERC ocuparon el poder, aunque estaban a merced de socialistas y comunistas para disponer de mayoría parlamentaria. El principal dirigente socialista, Francisco Largo Caballero, manifestó de forma reiterada su objetivo de fusionarse con el Partido Comunista, proyecto que comenzó a materializarse en abril de 1936, con las Juventudes de ambas formaciones. A Largo le aclamaban los suyos, desde 1933, como el “Lenin español”.

Diferencias entre ambas represiones
Al comenzar la guerra, se derrumbaron las instituciones y las normas que configuraban el Estado de Derecho. Los rebeldes impusieron el Estado de Guerra y el Gobierno del Frente Popular entregó las armas, y con ellas el poder efectivo, a milicianos de sindicatos y partidos de izquierda.

En ambos bandos las autoridades que no eran afines fueron destituidas, desde concejales de pueblo a magistrados del Tribunal Supremo. En el bando rebelde numerosos cargos civiles fueron ocupados por militares. En el gubernamental, los poderes locales y las direcciones de las empresas fueron sustituidos por comités revolucionarios, integrados por sindicatos y partidos de izquierda. Los funcionarios fueron depurados en todas partes, sin otro motivo que su afinidad política. Por la misma causa se produjeron numerosos despidos en las empresas, tanto de directivos como de empleados modestos.

En ambas zonas fue general la persecución de quienes eran considerados adversarios, aunque no hubieran efectuado acción hostil alguna. Así ocurrió desde las grandes ciudades a pequeños pueblos. Hubo decenas de miles de asesinatos, junto con inhumaciones clandestinas, detenciones, condenas a prisión, trabajos forzados, incautaciones, saqueos, extorsiones, multas, robos y amenazas. En la zona republicana hubo numerosos casos de personas que fueron quemadas vivas, torturadas, mujeres violadas y profanaciones de cadáveres. Cinco años antes de que empezaran a funcionar los campos nazis de exterminio, los anarquistas catalanes incineraban a sus víctimas en hornos industriales. Otros cadáveres fueron arrojados a ríos caudalosos, simas o profundos pozos mineros. Salvo excepciones, esos crímenes quedaron impunes, en uno y otro bando, por expresa voluntad de las autoridades respectivas.

Las víctimas de la represión en la zona gubernamental/republicana fueron en su mayor parte asesinadas, por decisión de los Comités revolucionarios. En la zona rebelde la mayor parte de las víctimas fueron ejecutadas después de ser condenadas en Consejos de Guerra, sin garantías suficientes ni legitimidad; lo mismo que ocurría en la otra zona con los llamados Tribunales Populares y el Tribunal de Alta Traición y Espionaje.

En cuanto a las víctimas, en la que terminó siendo “zona nacional” casi todos los asesinados o ejecutados pertenecían a organizaciones revolucionarias, que rechazaban la democracia. Ello, naturalmente, no justificaba su muerte, pero eran correligionarios de quienes en la zona republicana efectuaron decenas de miles de asesinatos. Por el contrario, la gran mayoría de los asesinados o ejecutados en la zona controlada por el Frente Popular no pertenecían a ninguna organización violenta. Eran religiosos, laicos católicos y afiliados o simpatizantes de partidos del centro y la derecha.

La represión efectuada después de la guerra por los vencedores fue ejercida por la jurisdicción militar. Con carácter general quienes fueron ejecutados eran autores materiales o responsables directos de hechos de sangre. Si no habían cometido delitos de esa naturaleza, los condenados a muerte eran conmutados, ya fueran autoridades civiles, mandos del Ejército Popular, comisarios políticos, miembros de comités revolucionarios, voluntarios de las Brigadas Internacionales, espías, desertores o incluso guerrilleros que habían actuado en zona nacional, aunque hubieran tenido encuentros mortales. Las acciones de guerra no se consideraron delitos de sangre.

Los indultos de Franco
La norma que reguló los casos en que un condenado podía beneficiarse del indulto fue una Orden de la Presidencia del Gobierno —es decir, del propio general Franco— de fecha 25 de enero de 1940. La misma norma ordenó establecer comisiones provinciales de Examen de Penas, que revisaron de oficio todas las condenas dictadas por Consejos de Guerra a partir de julio de 1936, siempre a favor del condenado. Con carácter general y en diversas fases, las penas de seis años fueron reducidas a uno y las de treinta años a seis. En 1944 se habían revisado 70.858 expedientes de conmutación.

También en 1940, en el mes de abril, se otorgó la libertad condicional a los reclusos mayores de sesenta años que hubieran cumplido la cuarta parte de la condena. La Ley de 28 de junio de 1940 Complementaria del Estatuto de Clases Pasivas del Estado concedió pensión a “las esposas, hijos y madres viudas de los empleados civiles y militares que en cumplimiento de condenas impuestas por los Tribunales, estén sufriendo o sufran la pena de privación de libertad por tiempo mayor de un año”. Esta norma amparó a las familias de quienes habían sido condenados por Consejos de Guerra en zona nacional, incluidos los fusilados. Los familiares tenían derecho a pensión desde el momento de la condena, lo que supuso en determinados casos atrasos de varios años. La viuda del general Manuel Romerales Quintero, que en julio de 1936 era Comandante General de la Circunscripción Oriental del Protectorado de Marruecos, y que a finales de agosto fue condenado a muerte y fusilado, recibió la pensión y los atrasos en 1941.

A partir del funcionamiento ordinario del Ministerio del Ejército, en la segunda mitad de 1939, todas las sentencias de pena de muerte fueron examinadas por los auditores del Cuerpo Jurídico, en la sección Asesoría y Justicia del Ministerio. Las condenas eran estudiadas una a una, junto con informaciones complementarias y las peticiones de indulto. Estas últimas no sólo eran efectuadas por el condenado y sus familiares. En numerosos casos autoridades de diversos ámbitos, sobre todo alcaldes, jefes locales de Falange y jueces municipales, suscribieron peticiones conjuntas de indulto, respaldadas muchas veces por docenas o incluso centenares de vecinos. Fue también lo que hicieron gran número de religiosos, desde obispos a monjas de clausura, así como víctimas que reclamaban el perdón cristiano, entre ellas no pocas viudas. Las mujeres de la familia Primo de Rivera, encabezadas por Pilar, Delegada Nacional de la Sección Femenina de Falange, certificaron en abril de 1940 ante notario la intachable conducta que había tenido Adolfo Crespo Orrios, que dirigía la prisión de Alicante cuando el 20 de noviembre de 1936 había sido fusilado allí su hermano José Antonio, fundador de Falange Española. Una de las firmantes, Carmen Urquijo, era viuda de Fernando Primo de Rivera, hermano de José Antonio, asesinado en la cárcel Modelo de Madrid en agosto de 1936. La gestión de las mujeres tuvo éxito y el condenado a muerte fue indultado.

El procedimiento solía durar meses y los auditores recomendaron la conmutación de más de la tercera parte de las penas capitales, mediante informes motivados y firmados. Miles de sentencias fueron descalificadas por insuficiente grado de probanza o por disponerse de nuevas informaciones.

Las propuestas de los auditores fueron aceptadas, en el 99,8 por 100 de las condenas, por el Jefe del Estado. Franco sólo intervino en un puñado de casos, en su mayor parte a favor del condenado, y en particular de mandos del Ejército Popular, tanto profesionales como de Milicias. Fue también su decisión personal el indulto del diputado socialista Francisco de Toro Cuevas, elegido en 1936 por la provincia de Granada, que durante la guerra había sido comisario político del Parque de Intendencia de Madrid, donde fueron despedidos los trabajadores que no eran afines al Frente Popular. Los auditores, incluso, paralizaron órdenes de ejecución si disponían de nuevas informaciones favorables al condenado. En todos estos casos, Franco rectificó el “enterado” que había decidido previamente.

¿Cuántos fueron ejecutados a partir de 1939? Según la estadística interna de la Auditoría Jurídica del Ministerio del Ejército, hasta el 30 de junio de 1960 hubo 24.949 condenados a muerte, de los cuales fueron conmutados 12.851, lo que supone unas 12.000 ejecuciones. De esta cifra es preciso restar los condenados por delitos comunes y sumar varios miles de ejecuciones que se produjeron en la primavera y el verano de 1939, antes del funcionamiento ordinario del Ministerio del Ejército. Una cifra aproximada de ejecutados es, según estimación de autor, en torno a 14.000. Están incluidos los pertenecientes al “maquis”, una guerrilla rural integrada por antiguos combatientes del Ejército Popular, que en la segunda mitad de los años cuarenta llevaron a cabo atentados en los que perdieron la vida un millar de personas.

A la vista de estos números es insostenible pretender que en la posguerra el régimen del bando vencedor de la guerra civil sometiera a los vencidos a un castigo de una crueldad y una saña similar, en Europa, sólo a los realizados por los regímenes nacional-socialista alemán y comunistas.

Los conmutados de la pena capital eran condenados a la inmediatamente inferior, es decir, la reclusión perpetua, que equivalía a treinta años. En la práctica, permanecieron en prisión de tres a siete años. El socialista Francisco de Toro, por ejemplo, vio conmutada su pena capital por la de treinta años de reclusión, reducida luego a veinte años y salió en libertad vigilada en enero de 1944, menos de cinco años después del final de la guerra. Uno de los que estuvo preso más tiempo fue Cipriano Rivas Cherif, cuñado del presidente Manuel Azaña, condenado a muerte en octubre de 1940 y puesto en libertad en 1947.

La proporción de conmutados aumentó de manera significativa con el paso del tiempo. En 1939 sólo una cuarta parte de los condenados se benefició del indulto, pero a partir de 1941 fue ya la mayoría. En principio los condenados a pena de muerte no podían beneficiarse de la revisión de penas, pero este criterio se cambió a su favor en septiembre de 1942.

Indultos de penas de muerte y rebajas de condenas
Durante la guerra ambos bandos habían utilizado a los presos, tanto de carácter político como de guerra, para diversos trabajos: fortificaciones, tareas agrícolas, minas, reparaciones de daños causados por bombardeos, etc. Los campos de concentración habían sido creados en diciembre de 1936 por un decreto del ministro de Justicia del Gobierno republicano, el anarquista Juan García Oliver. En la posguerra siguieron funcionando los campos de origen republicano, como el alicantino de Albatera, y muchos presos fueron encuadrados en batallones de trabajo, colonias penitenciarias militarizadas, destacamentos penales, talleres diversos y tareas de reconstrucción, en las que se denominaron Regiones Devastadas.

En mayo de 1937 se había aprobado una circular sobre “trabajo remunerado de los prisioneros de guerra y presos por delitos comunes”, pero la norma más importante fue el Decreto de Redención de Penas por el Trabajo, de 7 de octubre de 1938, que permitió a la mayoría de los presos reducir el tiempo de condena, así como obtener un salario en beneficio de sus familias. La Ley de creación de las Colonias Penitenciarlas Militarizadas de 1939 garantizó que tuvieran “vestuario decoroso”, así como asistencia médica y farmacéutica. Al año siguiente, una orden de 30 de diciembre de 1940 declaró aplicables a los reclusos trabajadores los mismos beneficios que la legislación disponía para los trabajadores libres, en orden a la cobertura de accidentes de trabajo, subsidio familiar y descanso legal.

Al finalizar 1939 había 270.719 presos, cifra que multiplicaba por ocho los 34.526 existentes en febrero de 1936 y por más de trece el número medio de presos que había antes de la rebelión de octubre de 1934, que era de unos 20.000.

A partir de 1940 se inició una política destinada a la puesta en libertad progresiva de los condenados por delitos vinculados a la guerra. En la práctica, las únicas penas cumplidas fueron las de muerte que habían sido ratificadas. En el mismo 1940 se concedió la libertad condicional a quienes habían sido condenados a penas inferiores a los seis años y un día. Con todo, al finalizar el año había todavía en las cárceles 233.373 presos.

La atenuación de la represión se intensificó en los años siguientes, en buena medida porque los procedimientos más graves ya habían sido resueltos. En 1941 se beneficiaron de la libertad condicional los condenados a penas que no superasen los doce años y a 31 de diciembre los presos se habían reducido a 159.392.

Esta última cifra se redujo a 124.423 al finalizar 1942 y a 74.095 al término de 1943. En este año la libertad condicional fue concedida a los condenados a penas de hasta veinte años y un día por un decreto de 17 de diciembre firmado por Franco, lo que redujo la población penitenciaria en más de un tercio: en abril los presos eran todavía 114.958, 22.481 por delitos comunes y 92.477 “reclusos como consecuencia de la revolución”, según los datos de la Dirección General de Prisiones.

El 31 de diciembre de 1944 los presos eran 54.072. Y en 1945 un nuevo decreto del Ministerio de Justicia de fecha 9 de octubre, también firmado por el Generalísimo, dispuso el “indulto total” a todos los condenados por rebelión militar y oros delitos hasta el 1 de abril de 1939, siempre que no hubieran cometido “hechos repulsivos para toda conciencia honrada”, con lo que el número de presos se redujo a 43.812. En junio del mismo año los presos eran 51.300, 18.033 comunes y 33.267 políticos.

Un informe de la Asesoría Jurídica del Ministerio del Ejército, de fecha 9 de junio de 1945, describió la situación que había en ese momento: “Están en libertad todos los condenados a penas hasta veinte años”. “De los sentenciados a penas entre veinte años y un día y treinta años de reclusión, están también en libertad los comprendidos en los beneficios del decreto de 17 de diciembre de 1943, o sea, los que por su comportamiento en la prisión, edad avanzada, estado de salud u otras circunstancias se han hecho acreedores a ella”.

El balance general, por tanto, es que los condenados a prisión ni siquiera cumplieron la mitad de la pena de privación de libertad. Por término medio sólo una cuarta parte y a medida que pasaba el tiempo incluso menos. Así lo muestra el estudio de casos individuales.

Un ejemplo es el general Luis Castelló, que fue ministro de la Guerra entre julio y agosto de 1936, huyó a Francia y fue entregado a España por los ocupantes alemanes. En 1943 un Consejo de Guerra le condenó a muerte, pena conmutada por la de reclusión perpetua (treinta años), pero el tiempo que pasó en prisiones militares fue de tres años y nueve meses. Antonio Lafuente Estefanía, que se haría celebre como autor de novelas del Oeste con el nombre de Marcial, había sido durante la guerra concejal de Chamartín de la Rosa (Madrid) por el sindicato anarquista CNT, cargo en el que protegió a derechistas perseguidos. También fue soldado voluntario del Ejército Popular. Juzgado por un Consejo de Guerra en julio de 1941, el fiscal solicitó pena de muerte, pero fue condenado a veinte años y tres meses; después la pena se le redujo a doce. En noviembre, cuando llevaba cumplidos dos años y medio de prisión, obtuvo prisión atenuada en su domicilio.

Después un nuevo decreto de indulto de 27 de diciembre de 1946, los presos eran 36.370, cifra similar a la que existía en febrero de 1936.

Regreso de los exiliados
Para entonces se había planteado cuál debía ser la norma aplicable a quienes se habían exiliado al final de la guerra y deseaban regresar a España. El Ministerio de Justicia promovió un decreto de fecha 4 de febrero de 1947, “por el que se dan normas para legalizar la situación de los exiliados españoles en el extranjero y facilitar su regreso a España”. Establecía que “se comunicará al interesado si los hechos no constituyen delito, son delitos comprendidos en el indulto o no están incluidos”.

El Ministerio del Ejército, por su parte, dictó unas “Instrucciones o normas a que deberán ajustar su actuación las autoridades judiciales en relación con quienes ostentaron la condición de militares profesionales y deseen regresar a España”. “Siempre —precisaba— que no hayan tenido una actuación muy destacada en la guerra de liberación”.

La aplicación de estas instrucciones era como sigue: una vez de regreso a España, el militar republicano exiliado debía presentarse ante el juzgado militar que le correspondiera, con el desplazamiento en territorio nacional pagado por el Ministerio. El Juzgado le informaría de las posibles responsabilidades, “a fin de que con conocimiento de ellas puedan, los que así lo deseen, volver de nuevo al extranjero”.

Durante los años cincuenta regresaron a España mandos muy destacados del Ejército Popular de la República, incluido el que había sido general Jefe del Estado Mayor Central entre 1937 y 1939, Vicente Rojo, a quien se montó un paripé de consejo de guerra, con una condena de la que fue inmediatamente indultado. Otro destacado mando que regresó, aunque sólo temporalmente, fue el ex comunista Manuel Tagüeña, jefe del XV Cuerpo de Ejército en la Batalla del Ebro, que pudo visitar a su madre enferma.

El regreso a España de los exiliados se generalizó durante esos mismos años cincuenta. En la entrevista que concedió al periódico francés Le Figaro (13 de junio de 1958), el propio Franco describió la situación en estos términos: “Un pequeño número de ellos ha cometido durante la guerra civil delitos de derecho común. Por fin, numerosos son los que se dirigen a nuestros consulados para reclamar la autorización de volver a la Patria, temporalmente o de un modo definitivo. En un 99,9 por 100 de los casos, dicha autorización se concede. España está abierta para todos sus súbditos, sin distinción alguna, salvo para los criminales”.

Durante el régimen del general Franco, el mínimo histórico de presos fue de 10.622 en 1965, la mitad que en los años de la Segunda República

Durante los treinta años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, se mantuvo una tendencia general a la baja en la represión, sólo alterada en la segunda mitad de los años cuarenta por la actuación del “maquis” y a partir de 1968 por la banda terrorista ETA y grupos menores. El último fusilado por hechos cometidos durante la Guerra Civil fue, en abril de 1963, el dirigente comunista Julián Grimau, que había sido jefe de Policía en Barcelona. Durante el régimen de Franco el mínimo histórico de presos, por todos los conceptos, fue de 10.622 en 1965, gracias a la aplicación sucesiva de dos indultos generales, uno en 1964 por los 25 años de Paz (contados desde el final de la guerra) y otro en 1965 por el Año Santo Compostelano.

El 1 de abril de 1969, en aplicación del Código Penal y al cumplirse treinta años del final de la Guerra Civil, se declararon prescritos todos los delitos cometidos durante el conflicto. Por esa razón, cuando en 1976 regresó a España y fue detenido Santiago Carrillo, secretario general del Partido Comunista, no se le pudo incoar procedimiento alguno por su responsabilidad en la matanza de Paracuellos de Jarama (Madrid), donde en noviembre de 1936 fueron asesinados varios miles de personas.

El caso más extraordinario vinculado a la represión de la posguerra se produjo cuando el nieto de un condenado a muerte contrajo matrimonio con una nieta de Franco. El condenado había sido el coronel de Ingenieros Tomás Ardid Rey, que durante toda la guerra sirvió en el Ejército Popular, del que llegó a ser Comandante General de Ingenieros del Ejército del Centro y más tarde Inspector General de Ingenieros. Condenado a muerte en enero de 1940 por un consejo de guerra formado por generales, Franco conmutó la pena capital el 12 de febrero. La condena fue sustituida por cadena perpetua, equivalente a treinta años, pero obtuvo la libertad condicional en 1943, tras ser reducida su condena el 18 de mayo de ese año a veinte años y un día. El 7 de marzo de 1946 fue indultado.

Casi treinta años más tarde, el 14 de marzo de 1974, cuando el coronel Ardid Rey ya había muerto, su nieto, el arquitecto Rafael Ardid, Villoslada contrajo matrimonio con la segunda nieta de Francisco Franco, María de la O ―Mariola― Martínez-Bordiú Franco, a quien había conocido en la Universidad.

La ceremonia se celebró en la capilla del Palacio de El Pardo, residencia del Jefe del Estado. Franco apadrinó a su nieta, en tanto que el novio tuvo de madrina a su madre, Pilar Villoslada. Entre los asistentes, los Príncipes de España, Juan Carlos y Sofía, Carmen Polo de Franco, los Duques de Cádiz (Alfonso de Borbón se había casado dos años antes con la nieta mayor de Franco, Carmen) y todo el Gobierno. Uno de los que firmó como testigo, por parte del novio, fue el presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro.

Casi medio siglo después, Rafael Ardid y Mariola han creado una familia y siguen juntos. Su vida ha estado presidida por la discreción y es el único matrimonio de los siete nietos de Franco que ha perdurado. El 24 de octubre de 2019 dos hijos suyos, biznietos de Tomás Ardid Rey y del que fue Jefe del Estado, llevaron a hombros el féretro que contenía los restos de Francisco Franco, cuando fueron exhumados del Valle de los Caídos.

Mucho antes, tras la proclamación como rey de Juan Carlos I, en noviembre de 1975, todas las penas de muerte dictadas por los tribunales fueron conmutadas y la pena capital quedó abolida ―salvo para la jurisdicción militar en tiempo de guerra― por la Constitución de 1978, antes que en la República francesa.

Insensateces intelectuales
Daniel Pipes. https://fundaciondisenso.org 12 Mayo 2021

Los intelectuales, cuya función crítica resulta útil en un entorno autocrático, han acabado por tener un impacto ambiguo e insidioso en nuestras democracias.

Una expresión inglesa del siglo XVI sostiene que “no hay peor tonto que un viejo tonto”. Ahora bien, la eclosión de ideologías totalitarias como el fascismo, el comunismo y el islamismo en torno a la Primera Guerra Mundial aconseja enmendar este refrán por otro: el de que “no hay peor tonto que un intelectual tonto”.

Un intelectual es alguien comprometido con el mundo de las ideas, que lee y escribe para ganarse la vida, que convierte los hechos en teorías. Jean-Paul Sartre lo definió como “alguien que se entromete en lo que no le concierne”. Suena bonito, pero los intelectuales critican en su mayoría a sus propias sociedades, una función que resulta útil en las autocracias, pero que acaba teniendo un impacto ambiguo e insidioso en las democracias. Basta con fijarse en el sistema educativo actual.

El desaparecido profesor Paul Hollander (1932-2019) estudió en profundidad los exuberantes elogios que los pensadores occidentales bien alimentados, libres y célebres vertieron sobre los líderes totalitarios. El trabajo, titulado From Benito Mussolini to Hugo Chávez: Intellectuals and a Century of Political Hero Worship (Cambridge University Press, 2017) estudiaba este fenómeno desde sus orígenes en la Primera Guerra Mundial. John Earl Haynes ha tenido a bien recopilar algunas de las citas más extravagantes emanadas de esas mentes célebres, además de una que yo mismo me encargo de añadir:

Mussolini: Herbert Croly, editor fundador de la revista estadounidense The New Republic, habló efusivamente del “ímpetu del nacionalismo italiano que… permitiría a los italianos controlar sus propias vidas gracias a una renovación de la perspectiva moral”. Llegó a afirmar que el fascismo era “un experimento político que hizo surgir en toda una nación una energía moral superior y dignificó sus actividades al subordinarlas a un propósito común profundamente compartido”.

Hitler: Arnold J. Toynbee, el influyente historiador inglés, entrevistó al Führer en 1936 y declaró luego estar “convencido de su sinceridad al desear la paz en Europa”.

Stalin: Jerome Davis, un famoso miembro de la Escuela de Teología de Yale, pensaba que “sería un error considerar al líder soviético como un hombre obstinado empeñado en imponer sus ideas a los demás”.

Mao: John K. Fairbank, decano de Estudios Chino-Americanos en Harvard, afirmó: “La revolución maoísta es en general lo mejor que le ha pasado al pueblo chino desde hace siglos”. Su conclusión: la China de Mao era “mucho más amistosa que enemiga, está concentrada en sí misma de una forma peculiar y no es agresiva en el extranjero”.

Arafat: Edward Said, profesor universitario de Columbia, dijo que el líder palestino “había convertido la OLP en un organismo verdaderamente representativo”.

Jomeini: Richard Falk, un politólogo de Princeton, declaró que el ayatolá iraní había creado “un nuevo modelo de revolución popular, basado en su mayor parte en tácticas no violentas”. Y concluía diciendo que “Irán aún puede proporcionarnos un modelo de gobernanza humana que se necesita desesperadamente en los países del Tercer Mundo”.

Castro: El aclamado novelista estadounidense Norman Mailer halagó a su anfitrión cubano diciéndole: “Usted fue el primer y más grande héroe que ha surgido en el mundo desde la Segunda Guerra Mundial… Es usted la respuesta al argumento… de que las revoluciones no pueden durar, que se corrompen, se convierten en regímenes totalitarios o se devoran a sí mismas”.

Kim Jong II: Bruce Cumings, historiador de la Universidad de Chicago, describe al dictador norcoreano como “una persona hogareña que no socializa demasiado, no bebe demasiado y trabaja en casa en pijama… Le gusta más jugar con sus numerosas cajas de música, sentado en el suelo… Es tímido y algo mojigato, y como la mayoría de los padres coreanos, está fervientemente dedicado a su hijo”.

Estos testimonios aduladores inspiran varias conclusiones:

Como yo también leo, pienso y escribo para ganarme la vida, prefiero distanciarme de estos intelectuales explicando que practico la “política sencilla de un camionero, y no la compleja de un académico”.

Las universidades albergan demasiados programas de humanidades (¿una Cátedra de Estudios sobre transgénero?) mientras los aficionados al postureo y a la provocación dominan el mundo del arte (¿un plátano de 120.000$?, ¿una obra de arte digital de 69,3 millones de $?) Y sin embargo, lo que se necesita son escuelas técnicas y de oficios… y artistas de verdad.

El libro de Paul Johnson de 1988, Intellectuals: From Marx and Tolstoy to Sartre and Chomsky contaba manías personales desagradables y divertidas. Eso, sin embargo, constituye un espectáculo secundario. El auténtico problema es que, en conjunto, los editores, profesores y escritores que se ocupan de política y de arte se equivocan casi siempre, y tienen un efecto más dañino que constructivo.

¿Cómo terminará todo esto? Nada bien. Los intelectuales proliferan a medida que los robots y la inteligencia artificial se ocupan cada vez más del trabajo físico. Eso permite contar con más tiempo libre e invita al egoísmo, y a retorcer las cosas. A medida que los gobiernos proporcionan ingresos garantizados y los supermercados se ven inundados de productos, el sentido común se aplica con más y más dificultad. Al despreciar lo esencial y -al revés- buscar y hallar defectos sin la menor generosidad, los intelectuales nos están llevando a transitar un camino muy oscuro.

Puede descargar el documento original en el siguiente enlace.
https://fundaciondisenso.org/wp-content/uploads/2021/05/20210512-The-Folly-of-the-Intellectuals.pdf

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El retorno del 'No es no'
Javier González Ferrari. vozpopuli.es 12 Mayo 2021

Sánchez prefiere el caos, al pacto. Tras dejar a las autonomías a los pies de los caballos con el final del estado de alarma a cambio de nada, insiste en que no habrá ningún pacto con Casado para aliviar la angustia y el vértigo en el que nos coloca la enésima dejación de un gobierno que asegura que la legislatura llegará a su final y advierte, con una pataleta ridícula, que antes de las generales habrá otras elecciones en Madrid. No consigue disimular su profundo cabreo por la inapelable victoria de Ayuso que le ha dejado en ridículo, por más que los cien mil hijos de San Luis que tiene por asesores hayan urdido una red protectora para tapar las vergüenzas del jefe de la banda. Nadie con dos dedos de frente se cree la patraña de que la culpa ha sido única y exclusivamente del socialismo madrileño, que haberlo haylo, pero existir no existe.

La desastrosa campaña es obra de Moncloa y del asesor áulico que empieza a perder fuelle. Las mentiras, como ha asegurado Joaquín Leguina, se terminan pagando, y en estos casi tres años Sánchez y los suyos no han hecho más que mentir. A Leguina y a Nicolás Redondo quieren la panda de mediocres decapitarlos en plaza pública. Dos trofeos para colgar en la chimenea de la Mareta o Doñana cuando en un par de meses empiecen a acondicionar los palacios para ocio y disfrute de la familia Sánchez Gómez. Para entonces es posible que las orejas del lobo de los impuestos dejen a media España en casa, o como muy lejos en el pueblo con los abuelos, gastando lo menos posible para cuando llegue la tía Montero con la rebaja.

Don Ángel Sí Señor
El presidente, apuntalado por catalanes y vascos, estos últimos divididos entre los presuntos demócratas del PNV y los filoetarras de Bildu, puede llegar a cumplir los cuatro años de mandato, pero no podrá mostrar en el balance de su nefasta gestión en todos los frentes, el haber pensado en el bien general sino en el suyo propio. Eso también se paga y sus asesores deberían de vez en cuando decirle la verdad. Pero actúan como Ángel Si Señor, aquel sujeto de los tebeos de mis años de juventud. Saben que sus coimas dependen de no llevarle la contraria a éste señorito de primera generación.

La última cesión cargada de ignominia, ha sido ese acto indigno en el que el ministro por descarte de apellido Iceta, traspasaba la gestión de las cárceles al gobierno del País Vasco. La consecuencia lógica de los acercamientos de etarras que ha sido el único trabajo de Fernando Grande-Marlaska. En nada vamos a ver a los etarras con delitos gravísimos, con montones de asesinatos a sus espaldas, pasearse como si tal cosa por delante de los familiares de sus víctimas. Etarras que naturalmente no se arrepienten de nada y que vivirán de subvenciones porque su único trabajo ha consistido en poner bombas lapa y pegar tiros en la nuca, entre otros un buen número de socialistas que deben estar removiéndose en sus tumbas. La humillación a las víctimas del terrorismo ha llegado con este gobierno a su zenit.

Para ellos no hay memoria democrática, ese engendro diseñado por la vicepresidenta Calvo a la que no le gustan ni la cerveza ni los berberechos. Ella pertenece al clan de los ERE de Andalucía que eran más partidarios de las cigalas, las rayas de coca y de postre una visita a locales de luces de colores. Algunos de los gurús mediáticos de la equidistancia, siguen negando que haya alternativa aunque reconocen que este Gobierno es una catástrofe. Claro que hay alternativa, el problema es que el PP no termina de creérselo. Casado no puede dormirse en los laureles de lo ocurrido en Madrid, entre otras cosas porque muchos votantes lo han sido de Ayuso y no de las siglas del PP. Ese es el trabajo que le queda a Pablo Casado.

Consolidar un centro reformista como hizo Aznar en los años noventa, y para ello tiene que dejar de defender e iniciar un ataque inteligente y con propuestas capaces de desmontar la política caótica de Sanchezstein. Sabemos que el soberanismo catalán es irreductible, pero el PNV, que es más de derechas que la virgen de Begoña, siempre se arrima al sol que más calienta.

El 'ayusazo' en Cataluña
Emilio Campmany. Libertad Digital 12 Mayo 2021

Hay que ver la que armaron Sánchez y Arrimadas cuando decidieron poner una moción de censura en Murcia.

Cuando se celebraron las elecciones en Madrid, Cataluña se veía abocada a unas nuevas elecciones por la falta de acuerdo entre las formaciones nacionalistas. Toda la discusión se centró en que Puigdemont quiere una dirección colegiada con Esquerra del proceso de independencia con el fin de acelerarlo cuanto sea posible y Junqueras prefiere negociar en solitario con el Gobierno de Sánchez las concesiones que éste va a hacer. Hay por supuesto un debate acerca de cuál es la estrategia más inteligente, si la más pausada y tranquila de la Esquerra o la otra más apresurada y arrebatada de Junts. Pero obviamente también cuenta la situación personal de cada líder. Mientras Puigdemont está en Waterloo sin poder volver a Cataluña, lo que le provoca una evidente impaciencia, Junqueras está en España pendiente de que le concedan el indulto como concesión previa a cualquier avance en pos de los objetivos independentistas. Puigdemont quiere arrebatarle al débil Sánchez la independencia. Y Junqueras cree que puede negociarla abusando de su debilidad. Como ambos coinciden en querer aprovechar la inanidad de nuestro actual presidente, a veces fuera de Cataluña no se entiende qué impide a Junts y a Esquerra llegar a un acuerdo. Pero el caso es que la diferente estrategia complica el acuerdo y la distinta situación de sus líderes lo dificulta aún más.

A unos y a otros no les importaba, con tal de no dar su brazo a torcer, ir a unas nuevas elecciones y dejar que el 26 de mayo se agote el plazo para alcanzar un acuerdo de investidura. Pero, en estas, ganó Ayuso. El éxito económico de Madrid, fruto de las políticas liberales, no puede ser visto más que con algo de envidia por quienes mueven la economía en Cataluña, empobrecida por años de gobierno sectario e intervencionista. Y, en esas condiciones, aunque volvieran a ganar las nuevas elecciones que habría que celebrar, es imposible que los independentistas repitieran el éxito que obtuvieron en febrero, cuando su bloque logró por primera vez más votos que el del unionismo.

El día después de la victoria de Ayuso, la firme decisión de ir a nuevas elecciones se tambaleó e inmediatamente Junts se ofreció a facilitar la investidura de Aragonès a cambio de casi nada, siempre que baste el voto de cuatro de sus escaños, por haber la Esquerra llegado a un acuerdo con Podemos. Pero los comunistas catalanes no quieren saber nada de Junts, que no deja de ser derecha, y prefieren un Gobierno de izquierdas con el PSC y la Esquerra. Esto, sin embargo, no es fácil porque el partido de Junqueras se comprometió en campaña a primar el programa independentista sobre el social y, sobre todo, porque, en caso de darse ese acuerdo, quien tendría que ostentar la presidencia sería Illa, que es el que ganó las elecciones, y no Aragonès.

Aparentemente, el acuerdo es imposible. Pero ya verán cómo tras el ayusazo socialistas y golpistas encuentran la forma de que no haya unas nuevas elecciones que de ninguna manera quieren.

Hay que ver la que armaron Sánchez y Arrimadas cuando decidieron poner una moción de censura en Murcia.

Indulto envenenado
Editorial larazon 12 Mayo 2021

Pedro Sánchez persiste en la idea de que el triunfo de Díaz Ayuso no tiene un efecto en su estrategia de permanecer en La Moncloa apoyándose en Unidas Podemos y en los partidos independentistas, especialmente en ERC. En las elecciones de 4M ha habido una censura a esos pactos y a esa personalísima manera de entender la política, como si no hubiera límites en forzar el gran pacto constitucional. Sin embargo, algo se mueve, por lo menos en los tiempos que Moncloa quiere imprimir a medidas que afectan directamente a la imagen del líder socialista. De la misma manera que en la agenda del Gobierno se introdujo la posibilidad del indulto a los líderes independentistas condenados por sedición, ahora esta iniciativa espera la oportunidad política para ser reactivada, suponemos que cuando sea favorable a los intereses electorales del PSOE –que no son los de ahora– y, sobre todo, a que Sánchez no ponga en peligro su hegemonía en territorios gobernados por los socialistas. Conscientes de que la aplicación de medidas de gracia cuando no ha habido el menor gesto, ya no de arrepentimiento, sino de autocrítica por el daño causado a la sociedad catalana, rota su unidad civil, no será entendido por la mayoría del electorado socialista, será difícil que el Gobierno acabe aceptando que aquellos graves delitos forman parte del pasado. A pesar de que el independentismo no ha contado en ningún momento con el apoyo de la Unión Europea, en Moncloa preocupa que, a pesar de las sentencias del Tribunal Supremo por sedición –que tampoco mereció el amparo de los tribunales europeos–, el «procés» haya provocado que el encarcelamiento de sus dirigentes, con un vicepresidente de la Generalitat y su presidente en octubre de 2017, condenado y huido de la Justicia, respectivamente, haciendo valer este último su condición de represaliado por el Estado español, sea una anomalía que habría que resolver. Su solución sería mucho más fácil si el independentismo renunciase a la idea de enfrentarse a un estado democrático, que nunca sería reconocido por la UE y que renunciase a la unilateralidad.

Con esas condiciones –que es a lo que puede llegar la llamada Mesa de Diálogo–, el Gobierno estaría en mejor posición de afrontar un indulto sin que le ocasione daños irreparables en su electorado más fiel. Es decir, el indulto vuelve a estar encima de la mesa y ahora hay que esperar el veredicto no vinculante del Tribunal Supremo, que previsiblemente emitirá a finales de mayo, y que el ministro de Justicia presentará, sea o no favorable, en el Consejo de Ministros. Será entonces cuando el Gobierno tome una decisión definitiva y pueda presentar a la opinión pública con argumentos que vayan más allá de necesitar los votos de ERC.

Consternación en las víctimas de ETA por la cesión de las prisiones al gobierno del PNV
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 12 Mayo 2021

El traspaso de la gestión de los centros penitenciarios al Gobierno Vasco ha generado un profundo disgusto y preocupación no solo en la oposición al gobierno sino también en el seno de las distintas asociaciones de víctimas del terrorismo.

Muy crítica se muestra con la medida la asociación Dignidad y Justicia. Según su presidente, Daniel Portero, supone “la máxima traición e irresponsabilidad con la justicia que merecen todas las víctimas del terrorismo de ETA”. En su opinión, “se trata de dejar en manos de los cómplices del terrorismo vasco la duración y ejecución de la condena”.

Señala que el PNV “nunca ha estado del lado de las víctimas del terrorismo, sino en el lado opuesto” por lo que advierte de que “su continua equidistancia a lo largo de decenas de años tendrá su cara más terrorífica cuando dejen en libertad a los que mataron a nuestros familiares”. “Tanto PSOE como PNV nunca escribirán la historia de ETA con vencedores o vencidos, sino solo escribirán el relato de igualar a víctimas con verdugos”.

Por otro lado, Covite, presidida por la hermana De Gregorio Ordonñez, Consuelo Ordóñez, ya ha dado un paso al frente al reclamar a la consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales del Ejecutivo de Iñigo Urkullu, Beatriz Artolazabal, que se establezca «un protocolo de comunicación directo» y se les informe «con total transparencia» de las decisiones que se tomen respecto a los presos de ETA.

A partir de ahora, las decisiones sobre permisos, clasificación de grados (que permiten una mayor flexibilización en el cumplimiento de la pena) y acuerdos de libertad condicional ya no serán acordadas por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio del Interior, sino por el Gobierno vasco, como en Cataluña.

De este modo, será la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias vasca la que proponga el permiso y la Audiencia Nacional la encargada de ratificarlo, tal y como ocurrió en el caso de Cataluña con los condenados del procés.

La Gaceta de la Iberosfera
El PP se alinea con los separatistas en Cataluña para quitar a VOX el senador que le corresponde
La formación presentará un recurso de amparo ante el TC
https://gaceta.es 12 Mayo 2021

El grupo de VOX en el Parlamento de Cataluña ha anunciado que en los próximos días presentará un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional (TC) por el uso de la fórmula imperiali para elegir a los senadores de designación autonómica por ser “ilegal”.

La utilización de esta fórmula de reparto proporcional, acordada por la Junta de Portavoces, dejó al grupo de Garriga sin un representante de designación autonómica en la Cámara alta, y permitió que los ocho senadores se repartieran entre PSC (3), ERC (3) y Junts (2).

No hay precedentes en el Parlament de empleo de esta fórmula, ya que normalmente se usa la de restos mayores y excepcionalmente una variante de la ley d’Hondt; pero ERC, Junts, la CUP y los comuns la propusieron para excluir a VOX.

El Parlament ha celebrado este martes una sesión en la Comisión del Estatuto de los Diputados para determinar la idoneidad de los senadores propuestos por los grupos y si cumplen los requisitos legales para ser senadores autonómicos, y el jueves el pleno tendrá la última palabra sobre su elección.

La comisión, que tiene un voto ponderado, ha aprobado la elegibilidad de los ocho senadores autonómicos con 106 votos a favor de PSC, ERC, Junts y comuns; 17 en contra de VOX y Cs, y 12 abstenciones de CUP y PP.

La diputada de VOX Mónica Lora ha reiterado que consideran ilegal la decisión de la Junta de utilizar la fórmula imperiali y también ha concretado que solicitarán medidas cautelares al TC, por lo que lo aprobado este martes y lo que se vote en el pleno del jueves “quedará en papel mojado”.
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