AGLI Recortes de Prensa   Jueves 13  Mayo  2021

Deuda pública y la riqueza de las naciones (II)
Luis Riestra. vozpopuli.es 13 Mayo 2021

En una ocasión anterior, cuando debido crisis fiscal actual explorábamos los límites de la de deuda pública, vimos que el Reino Unido llegó a superar el 200% del PIB tras las Guerras Napoleónicas y que, ante el desastre financiero, cambió su orden interno y mundial evitando la bancarrota; cien años después, tras la Primera Guerra Mundial, la deuda vuelve a esa marca pero no cambian, junto con sus aliados, el orden imperante, lo que llevó a otra guerra mundial y una deuda cercana al 275% del PIB, una de las causas de su pérdida de liderazgo global.

Quien sí hizo dichos cambios fue Estados Unidos cuando, tras el crack del 1929, dotan de una fuerte capacidad social a su estado federal, dándose así el único caso en que se podría hablar de "socialdemocracia", término que, tras diversas acepciones, viene del enfrentamiento entre comunistas y socialistas, haciendo de síntesis forzada, por la incompatibilidad entre socialismo y democracia, slogan con el que luego se justifican partitocracias como la nuestra.

Así que hoy exploraremos este tema de deuda pública y riqueza de las naciones desde la óptica estadounidense. Pero antes de entrar en materia, conviene que exploremos la forma de gobierno y cómo los progresistas anglosajones se apropian del calificativo "liberal".

Tensión liberal
Dentro del liberalismo, según se iba desarrollando con la práctica, surge una tensión entre dos fuerzas preocupadas por algo fundamental del alma humana: la libertad. Por un lado estaban (y están) los que piensan que la sociedad, a través del Estado, debe ayudar al individuo a ser más libre, y por otro, los que rechazan que el Estado, a través de su gobierno, les ayude, pues pasarían a ser siervos de ambos, por no hablar de los límites que pondría al emprendimiento, la productividad y el buen uso de los recursos que dicho intervencionismo en las conductas implica.

Para el liberalismo, la solución a dicha tensión, y aquí está la clave, sería resuelta por los mismos ciudadanos al elegir directamente a sus representantes (no listas). Además, al existir libertad política, la sociedad civil es libre - no como aquí que es un apéndice de los partidos - y contribuye al mejor gobierno, aportando todos soluciones a los problemas (sobre impuestos, gastos, "qué y en qué", inmigración, educación, sanidad, medios públicos de comunicación, subsidios, tasas, energía, etc.)

Por supuesto, mientras los liberales debatía estos temas, a izquierdas y derechas los enemigos de la libertad política desarrollaban todo tipo de justificaciones y subterfugios para que los ciudadanos no eligieran, directamente o a través de representantes, su gobierno, sino que lo hiciera una camarilla de auto elegidos muy listos que saben mejor que el pueblo quién debe representarle. Surge así el sistema electoral proporcional de listas de partido que terminó encumbrando a Mussolini, Hitler y Chávez, o a nuestros "desgobernantes".

Democracia vs. parlamentarismo
Luego hay otra diferencia a considerar y es que, además de la representación política que imponen los liberares, en Estados Unidos los poderes del Estado son independientes, mientras que en el Reino Unido no, cosa que éstos suplen con toda una serie de formalidades (que acatan al jurar o asumir el cargo), procedimientos y reglamentación. Democracia y parlamentarismo no son los mismo, aunque ambas son formas virtuosas de gobierno, de ahí que el resto de políticos, aunque los deteste, les plagie la acción política.

España, donde no tenemos ninguna de las dos, "nuestro" gobierno no es representativo (ni nos representan ni se parecen a nosotros) y por ello padecemos personajes como la vicepresidente del Gobierno, sucesora de Iglesias III, y ministra de Trabajo (¿sabrá qué es eso?) para quien "la legislatura comienza ahora" tras reunirse con Rufián quién, tras decir que "Comunismo es Igualdad y Democracia" (y ha Colau) añadió "que se lo habían enseñado en su casa", cosa que la legitima para malgobernarnos, decir burradas, enfrentarse a los empresarios, endeudarnos o freírnos a impuestos, aumentando la pobreza de los mayores pobres y los parados de larga duración y dañar aún más la demografía.

Plagio progresista
A estas alturas todos conocemos de sobra casos de políticos aficionados a este delito, propio de una clase dominante que se cree con derecho a tomar la propiedad de otros sin su consentimiento, ya sean ingresos, méritos, propiedades, pensiones, becas, oposiciones o hasta el turno en las listas de espera y, si se tercia, hasta el Erasmus del "niño", que la causa lo justifica y que pague el de atrás.

En política se han apropiado de casi todos los logros liberales, desde el mismo término "liberal" al de "progresismo", al que dan otro sentido pervirtiéndolo (ir progresivamente al socialismo, donde gobernará un aristocracia y los votos no cuenten, el hoy globalismo), hasta los relativos a la educación pública, el sufragio universal, o a la legislación sobre salud y paro o sobre pensiones, pensados por los liberales para luchar contra la esclavitud de la pobreza de los ancianos, del paro y de las enfermedades.

Cuando F.D. Roosevelt llega al Gobierno, lo hace aplicando una serie de medidas sociales copiadas de los liberales británicos, junto a otras del Partido Progresista (de progreso, no de progresividad al socialismo) de Teddy Roosevelt, además de algunas de Keynes y otros. F.D.R. y su gabinete, que se presentaban como liberales pero en realidad eran socialistas progresivos, crearon un enorme Estado federal (y Estado profundo) donde colocaron a su gente, proceso que se extendió a los estados federados y municipios; así, cuando la economía se recuperó del crack (PIB real 1936, nominal 1940), EE.UU. quedó con una deuda pública federal respecto al PIB superior a la que tenía después de la Primera Guerra Mundial. Los cimientos del nuevo orden interno estaban ya establecido, listo para su desarrollo nacional e internacional.

Pax Americana
A este tema le hemos dedicado varios artículos, pero hoy solo resaltaré dos aspectos. El primero, que con el nuevo orden post bélico los organismos internacionales se entregaron, casi en su totalidad, a socialistas fabianos - los mayores ideólogos del progresismo -, unas instituciones con las que hoy, en su locura y usurpación (carecen de las más mínima representación), esta casta parasitaria de globalistas cree que puede mandar sobre las naciones, EE.UU. incluido.

El segundo aspecto es la apertura comercial asimétrica que hace Estados Unidos, reduciendo aranceles (siguiente gráfica), junto con localización de la producción global en sus aliados de la Guerra Fría aptos para ello, promoviendo el desarrollo general y los establishments locales. Simultáneamente, apoyó, a petición de los europeos y según la doctrina de Mackinder ("organizadores"), sistemas electorales partitocráticos como el nuestro, donde cuatro "organizadores" (los líderes de los partidos) dicen quién es diputado y el establishment, antes favorecido, les apoya, todo un ecosistema ya agotado por su degeneración política intrínseca, como ocurre en España.

Corrección y crisis
El orden actual tuvo una cierta corrección con Reagan y Thatcher, pero luego la generación sociópata de Clinton, Bush, Blair, etc. creando burbujas y vaciando los países de su base industrial e impositiva mientras la deuda pública se disparaba. Con los chinos repartiendo fortunas a destajo, llegó Trump a intentar corregir el saqueo, chino principalmente (de ahí la subida en la anterior gráfica), a forzar el mercado laboral para que subieran salarios, bajando impuestos e internalizando producción y evitando guerras ruinosas. Todos sabemos cómo terminó, de momento, dicho intento de corrección en que el Establishment impidió brutalmente con todos los medios a su disposición dicho cambio de orden.

Con el lobista Biden vuelve, con todo su fanatismo, el progresismo y sus plagios, copiando y apropiándose de lo popular de Trump y la parte más clientelar de Roosevelt, como si necesitara más votos a pesar de "ganar" las elecciones. Pero lo realmente preocupante para nosotros, en España y en la UE (otro plagio progre), no es tanto que, en términos de PIB mundial, EE.UU. recuerde a los británicos del XIX, sino que con Biden Estados Unidos se dirige, en términos de deuda pública, mangoneo y clientelismo progre, a una situación muy similar a la de la Gran Bretaña decadente posterior a la Segunda Guerra Mundial. Con ese horizonte adverso en mente, en una próxima ocasión, cerraremos esta serie sobre la deuda pública y la riqueza de las naciones, explorando un posible límite teórico al endeudamiento público y otros casos de interés, incluido el nuestro, claro. Hasta entonces.

Más impuestos, menos despidos: una política letal
Miguel Ángel Belloso. okdiario 13 Mayo 2021

En sentido contrario al del resto de los países de la UE, el plan del Gobierno para combatir la pandemia y hacerse acreedor de los fondos comunitarios, que nos pueden reportar más de 20.000 millones este año, apuesta por una subida notoria de los impuestos. La explicación de esta discordancia es que tenemos un Ejecutivo que no cree en la potencia del crecimiento y de la generación de empleo correspondiente -ni mucho menos en las reformas estructurales que lo harían posible- para proporcionar recursos adicionales, sino que está contaminado ideológicamente y aún defiende que hay que caminar hacia una presión fiscal en la línea de la media europea estando muy por debajo de su renta per cápita.

El presidente Sánchez quiere subir los impuestos porque no hay un euro en las arcas públicas, porque está siendo salvado por el Banco Central Europeo, sin cuya ayuda España ya habría quebrado, y porque, también en oposición al resto de los socios, decidió subir el gasto estructural de la nación beneficiando impropiamente, una vez más, a los funcionarios, a los pensionistas y a los actuales y futuros perceptores del ingreso mínimo vital, creyendo que lo votarán de por vida aunque Ayuso se ha encargado de destrozar este espejismo.

Se pueden subir impuestos en España, claro -sobre todo si no estás dispuesto a reducir los gastos-, pero siempre que se elijan los oportunos y se acierte con el momento adecuado. Por ejemplo, penalizar aún más la imposición sobre la renta, elevar la tributación de las empresas o aumentar las cuotas sociales son medidas todas ellas letales, que cegarán la vía para generar los puestos de trabajo que necesitamos imperiosamente para ir socavando el desempleo lacerante sobre todo entre los jóvenes. Hay margen en el país para elevar el IVA, y desde luego para incrementar las tasas, los billetes de tren, de metro, de autobús… que están masivamente subvencionados, y por supuesto para establecer peajes en las autovías. ¿Ahora? No parece que los vientos sean favorables cuando el despilfarro público es flagrante, improductivo y nada social. Cuando Ayuso te ha vapuleado.

Claro que algunas de estas medidas que incluye el plan del Gobierno son convenientes y mucho menos dañinas que el castigo a las rentas del trabajo y del capital que postula. Proporcionarían ingresos extra y reducirían el déficit por la vía de aliviar los gastos de mantenimiento de las infraestructuras, que tienen un peso no pequeño en los presupuestos. Los liberales siempre hemos defendido, como dice el gran Javier Jové, que “la forma más racional, justa y eficiente de organizar una economía es que cada uno pague una parte, ya sea menor, de lo que use o consuma, siendo esto compatible con conceder ayudas a determinadas personas que no puedan hacer frente al coste de algunos servicios esenciales”. Yo siempre he sido, por ejemplo, un acérrimo defensor del copago en la sanidad pública, que sería la única manera de ajustar la demanda a las estrictas necesidades de los ciudadanos. Y soy un opositor beligerante del ‘gratis total’.

Lo que sucede es que, para adoptar cuando toque decisiones impopulares, evitando mezquinamente hacer lo más esencial y perentorio -que es recortar el gasto público indecente y sobre todo impulsar la reforma crítica del mercado laboral y la racionalización de las pensiones- un Gobierno debe tener crédito. Reputación. Además, debe estar en condiciones de exhibir fortaleza parlamentaria -esa potencia de fuego de la que carece el Ejecutivo de Sánchez- así como gozar del cariño ciudadano, ése que lo sobra a la señora Ayuso.

Como esta clase de virtudes destacan por su ausencia clamorosa, el actual Ejecutivo carece de la fuerza precisa para adoptar algunas medidas desagradables, aunque beneficiosas, y de respaldo económico para impulsar aquellas teóricamente populares, aunque nefastas, con las que riega al auditorio, como seguir alimentando a los pensionistas, a los funcionarios y a los sólo presuntamente indigentes, que tampoco le están reportando retorno electoral, como ha demostrado con creces la señora Ayuso. O sea que el petimetre se encuentra ante una enorme encrucijada.

El drama de esta encrucijada es que, fundido por la debacle que ha sufrido en Madrid, Sánchez decida profundizar en el radicalismo estéril. Desgraciadamente, parece que esta va a ser su opción. Uno de los frentes que piensa atacar es la libertad empresarial para ajustarse a la coyuntura. Hace unos días, la ministra de Trabajo, la comunista Yolanda Díaz, escribió un tuit en el que decía: “No es ético que haya grandes empresas que despidan y muestren esta falta absoluta de empatía en medio de la pandemia mientras tienen grandes beneficios”.

A renglón seguido, Sánchez escribió otro mensaje diciendo que ve “inaceptable que empresas con beneficios manejen sueldos de seis cifras a la vez que despiden a empleados”. Y esto lo dijo en Oporto, al finalizar la cumbre europea, ante la mirada atónita de sus correligionarios ‘business friendly’. Todas estas manifestaciones atrabiliarias y fuera de lugar vuelven a demostrar, como si no hubiera una última vez, su desprecio absoluto por el mundo de los negocios.

En contra de lo que piensa el presidente radical y los comunistas que lo apoyan, las empresas son siempre un proyecto comunitario con el objetivo más fastuoso que se pueda imaginar. Este consiste en satisfacer las necesidades de la gente con la mayor calidad y al mejor precio posible en un marco de libre competencia. Todas las empresas tienen una evidente función social. El empresario es el que aporta la idea y la nutre de capital o busca el que necesita o le falta, contrata a los empleados necesarios para llevar a cabo el proyecto y trama acuerdos con los proveedores de los bienes y servicios que serán imprescindibles para que todo vaya a buen puerto.

Yo he conocido a muchos empresarios a lo largo de mi vida. Jamás he dudado de sus nobles intenciones. Están conjurados para crear riqueza y puestos de trabajo. A nadie he visto disfrutar con los despidos, a veces inevitables. Arriesgan su patrimonio y su hacienda en pos de una idea. Todos se mueven con el propósito de servir a la sociedad, de dar antes que recibir, aunque aspiran como es natural a obtener el beneficio correspondiente. A ser posible, el mayor. Y digo el mayor porque una empresa que no obtiene beneficios pasado un tiempo prudencial constituye un fracaso. Es una empresa que ha dejado de cumplir la función social para la que fue creada. Ni ha logrado pagar religiosamente a sus proveedores, ni ha compensado satisfactoriamente a sus accionistas ni, lo que es más importante, ha logrado colmar las necesidades de los consumidores.

Una empresa en pérdidas, o una empresa con beneficios decrecientes -que siempre reflejan el pasado del negocio- debe tomar con urgencia las medidas oportunas para enderezar la situación. Está obligada a cambiar de estrategia, a reducir costes y a volver a atinar con los bienes y servicios que ofrece. Tiene que prevenir y adelantarse a las circunstancias del mercado y mirar inevitablemente al futuro y por eso ha de pagar los mejores salarios posibles a la gente capaz de conseguir el objetivo. Las empresas que despiden, aún teniendo beneficios, lo hacen para no tener que despedir más en el futuro, y en último término, para no tener que acabar cerrando.

Los bancos que han entrado en proceso de fusión en España a fin de ganar en rentabilidad y que han propuesto expedientes de regulación de empleo aparentemente escandalosos lo hacen para sobrevivir, y finalmente para no perjudicar a los depositantes, que verían liquidados sus ahorros en caso de quiebra. Esta es la lógica del mercado. Pero yo diría más aún. Es la lógica de la vida, elegir el mal menor en favor del futuro más halagüeño y ventajoso posible. Para el negocio, para los empleados que se conservan, para la palanca de prosperidad que se vuelve a asentar en busca de una coyuntura más propicia.

Pero claro, ¿cómo le explicas esto a una comunista como la señora Díaz, que detesta a los empresarios, que se dedica a combatirlos con sus propuestas infames, que es fiel a la ideología que ha generado más pobreza y muerte en toda la historia de la humanidad? ¿Cómo persuades al respecto a Sánchez, al que le escribieron la tesis doctoral, que es un embustero compulsivo, que quiso tapar con una cortina la urna en la que se decidía su continuidad en el PSOE hace unos años, a fin de corromperla, que no reconoce los muertos por la pandemia, que carece de cualquier rasgo de humanidad? ¡¡¡Pero si ni siquiera le ha llamado todavía Biden!!!

La desfachatez pide 100 días

Carlos Dávila. okdiario 13 Mayo 2021

Se fugó el lunes a Atenas (¡maldita la falta que hace allí!) para, de nuevo, tirarse el pegote y marcarse un farol ante los españoles: “En 100 días -dijo con su fatua solemnidad acostumbrada- el 70% de los españoles estarán vacunados”. Todo, como si de él dependiera la campaña de inmunización, como si él estuviera pagando totalmente las dosis, como si él fuera el artífice de una operación que presenta crecientes dificultades. Son constatables los obstáculos como los derivados de las peripecias que está sufriendo la vacuna AstraZeneca, escondida en neveras, mientras la mucha gente que recibió su primer pinchazo espera, desesperadamente, que alguien les llame para recibir, como es imprescindible, el segundo. Él, este tipo que es el colmo de la desfachatez, es perito en promesas falsas, en compromisos incumplidos. Y le da igual: cada falsedad que perpetra tiene el objetivo de ocultar sus desvergüenzas, sus clamorosos fracasos. Ahora se trata de decolorar el tremendo varapalo electoral que se ha llevado en Madrid y que, en un ejercicio miserable de incuria, se lo adjudica a sus correligionarios de la Comunidad. Con la vacuna pretende encubrir el fracaso.

Es probable, fíjense, que dentro de dos meses y medio, o sea, a principios de agosto, alrededor de ese porcentaje del que presume, el 70% de la población, ya haya recibido su antídoto contra el maldito Covid. ¿Por qué? Pues porque Europa ha comprado las vacunas, las está girando a todos los miembros de la Unión, las regiones las están propalando, y los sanitarios las están inoculando. ¿Qué pone el Gobierno en este proceso? Nada: la propaganda y la confusión. Apenas otra cosa. El tipo, Sánchez, comparece como si él fuera el inventor de las vacunas. Pero la subjetividad y la torpeza con las que está dirigiendo el Gobierno el empleo de los viales, está dificultando ahora mismo el objetivo del que el propio Gobierno se jacta. En neveras incógnitas repartidas por toda España están almacenadas en este momento los cientos de miles de astrazénecas que deberían estar ya administrándose. Cierto es que la empresa propietaria se ha comportado de una manera golfa, que no ha cumplido con el contrato que suscribió con la Unión Europea y que ésta le ha borrado de la lista de sus proveedores, pero no lo es menos que las vacunas que ya están en España no se usan del mismo modo a cómo lo hacen en otros países de la Unión Europea. No es así en nuestra nación y los seguros receptores se encuentran en un estado de nervios que no favorece precisamente la solución a la pandemia.

Pero a Sánchez estos hechos le traen por una higa. Él a lo suyo: a viajar por el mundo y a repartir sus mantras por donde va; y sí, atribuyendo a sus propios compañeros de viaje la magnitud del zurriagazo que le han pegado los madrileños en las últimas elecciones autonómicas. Como si su estruendoso fracaso, el fiasco sin precedentes, no fuera con él. Ahora pide con un descaro insufrible, 100 días de plazo para poder aprovecharse de la masiva vacunación y del reparto de fondos europeos que, a cuentagotas, pueda recibir España en los próximos tiempos. No antes desde luego de finales de año. Su inmoral subsistencia en La Moncloa se fundamenta ahora en estos dos factores de propaganda. Ha puesto a su Gobierno a trabajar y, copiando su estilo, los ministros remedan sus promesas y avisan de que ya hemos pasado lo peor de la crisis sanitaria y económica, y que pronto, en este 2021, se notará ya con claridad un repunte sustancioso de nuestros dineros. Lo ha dicho así la vicepresidenta Calviño que, según advierten en Bruselas, ha perdido gran parte del crédito profesional que poseía cuando se vino a España llamada por su jefe Sánchez.

Ahora se apalanca a los nuevos 100 días y esboza parabienes de toda índole más o menos para cuando llegue septiembre. Parodiando la película y la canción, todo será entonces de otra manera. A este Sánchez, ni siquiera cuando dice una verdad (por ejemplo, que estamos en mayo) se le cree. Es un mentiroso de manual psiquiátrico cuyas mañas políticas son rechazadas ya por el público en general. ¿Qué otras trapisondas prepara? Pues, atentos, que no es que los dedos se nos hagan huéspedes, pero su mente enferma, acalorada por las iniciativas de su gurucillo Redondo, quizá esté esperando la hora de tomarse la revancha y devolver al Partido Popular los muchos patadones que ha recibido desde que se estrelló con la moción de Murcia. A la sazón, se ocupa en laminar a Susana Díaz en Andalucía, pero si lo consigue, ¿quién puede negar que intentará desalojar a Moreno Bonilla del Palacio de San Telmo? Con Sánchez, todas las especulaciones, incluso las más infernales, son posibles. No tiene una buena idea para los demás; los demás, que somos todos los que venimos denunciando la catadura del personaje. Ahora -lo repetimos- se refugia, como renacida artimaña, en 100 días y, de modo tan sorprendente como torticero, pide los españoles 100 días más supervivencia en el poder. Su desfachatez sólo tiene acomodo en un juzgado de guardia. Miente y se contradice en horas: primero filtra que se acomoda a negociar una salida jurídica consensuada al estado de alarma, y al cabo, en el mismo día, niega la posibilidad. Ha dejado a su ministro de Justicia en bragas. ¿Quién se puede fiar de un personaje de esa calaña? En Madrid ya ha nacido la resistencia. Vamos a acogernos a ella.

Dos derechas, un objetivo

El PP y Vox difieren en postulados, estrategias y formas de hacer oposición, pero hay un fin último que sí es común a ambos: reanimar a la derecha para que la izquierda deje de gobernar
Editorial ABC

Los enfrentamientos dialécticos que este miércoles mantuvieron Pablo Casado por una parte, y Santiago Abascal por otra, con Pedro Sánchez demuestran dos formas diferentes de enfocar la oposición, pero una misma línea argumental contra la gestión del Gobierno. Casado representa la oposición de un PP que hace propuestas y articula alternativas para poner fin a tanto desprecio del Gobierno a la ciudadanía. Si Sánchez pretende amordazar al poder judicial, el PP plantea una reforma conforme a las exigencias de Europa para salvaguardar su independencia. Si Sánchez dice ahora que el estado de alarma «es el pasado», y genera tal confusión social y caos autonómico que solo le queda el recurso de comprometer al Tribunal Supremo como si fuese un legislador paralelo, el PP presenta una batería de reformas para elaborar una ley específica de pandemias. Y si La Moncloa diseña un plan de recuperación basado en un aldabonazo fiscal al bolsillo, el PP propone más ayudas al empresariado, al crecimiento y al empleo.

A su vez, Vox es un partido que hace de la confrontación directa su principal virtud. Es más combativo, más grueso en sus planteamientos y más drástico contra Sánchez. De igual modo, promueve alternativas legislativas y, sobre todo, la derogación de la tóxica agenda ideológica del Ejecutivo para consagrar su papel como tercer partido más votado en España. Hay una causa común, pero caminos distintos, y tanto el PP como Vox hacen una deliberada distinción entre sus proyectos para que así sea visto por la derecha. El PP necesita reforzar la percepción de que es un partido con más tradición y anclaje institucional que Vox, y que su solidez orgánica en cada provincia termine siendo el plus que lo reafirme como el único partido con opciones de tumbar al PSOE. Por eso, el empujón anímico de los comicios de Madrid es tan significativo. En cambio, Vox está en pleno proceso de afianzamiento en muchas autonomías donde acceder a unos pocos escaños regionales ya les parece un objetivo insuficiente. Llegará el momento en el que Abascal tenga que optar por entrar o no en gobiernos regionales y ayuntamientos para asumir cargos de gestión, pero de momento su estrategia pasa por consolidar su crecimiento y no tocar techo.

Sánchez ha dejado claro que pretende agotar la legislatura en 2023. Sin embargo, olvida que no depende de él, sino de sus socios, y si le abandonan solo le quedará convertir la gobernabilidad en un ejercicio agónico, con unos presupuestos prorrogados por inercia, con alergia al Parlamento, y enclaustrado con el incipiente síndrome de La Moncloa que ya padece. Madrid se ha convertido en una oportunidad para la derecha. Con Ciudadanos en proceso de desguace, el PP y Vox divergen en postulados, estrategias y formas de hacer oposición. Pero hay un nexo común: la prioridad de que la izquierda deje de gobernar.

La medición demoscópica del campo de juego sigue siendo compleja. Sin elecciones a la vista, cualquier sondeo es solo la constatación de una tendencia provisional y cambiante. No obstante, el hueco que está dejando Ciudadanos en la moderación es idóneo para la expansión de la derecha a ambos lados de su propio abanico ideológico. Tres partidos frente a Sánchez se anulan, pero es mucho más factible que dos sí sumen. Es pronto para diagnósticos, pero no para la recuperación emocional de una derecha que tiene la obligación de conformar una alternativa realista de poder. Hacer una relectura crítica de los errores del pasado, enfocar la ‘batalla cultural’ como un objetivo unitario, y crear la ilusión necesaria para retratar a la izquierda en su fraude moral a España, son prioridades inexcusables.

El camarote de los hermanos Marx
Nota del Editor 13 Mayo 2021

La parte contratante de la Primera Parte se ha olvidado de que estamos aquí por culpa de la parte contratante de la Primera Parte. o sea, del PP.

A ver si de una vez nos dejan tranquilos y apoyan a Vox para que siga defendiendo España.

Sánchez tira la piedra y se lava las manos
EDITORIAL. Libertad Digital 13 Mayo 2021

Sánchez no sólo se lava las manos sino que, además, tiene la desfachatez de culpar del caos al Gobierno madrileño y a la hostelería.

Hace bien la presidenta regional de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en exigir que el Gobierno "no criminalice a la sociedad madrileña" y, mejor todavía, en reclamar una comisión de investigación sobre el aeropuerto de Barajas, cuya gestión es competencia del Ejecutivo social-comunista, y su incidencia en la pandemia del coronavirus. Ciertamente, si el Gobierno británico no incluye todavía a España como destino turístico seguro es culpa del Gobierno central, no del autonómico madrileño, como ha tenido la desfachatez de afirmar la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya.

Ni Ayuso ni los madrileños son culpables del insuficiente ritmo de vacunación en España; ni, menos aún, de que el Gobierno de Pedro Sanchez lleve más de un año sin desarrollar un marco jurídico que permita evitar riesgos de contagio tras el final del estado de alarma. El caos y la inseguridad jurídica que se están experimentando a cuenta de las medidas que han de adoptar las comunidades autónomas también son culpa del Gabinete Sánchez; caos que ha llevado a siete Gobiernos regionales –entre ellos, el socialista de Castilla-La Mancha– a reclamar urgentemente una reunión de la Conferencia de Presidentes, que Sánchez lleva siete meses sin convocar, a pesar de que lo exigía el decreto del estado de alarma.

De lo que sí es responsable Ayuso, gracias a una acertada política que conjuga seguridad y libertad económica, es de que Madrid siga siendo un destino apetecible para los turistas y un lugar en que el covid no es excusa para arruinar al sector de la hostelería. Sucede, sin embargo, que el presidente del Gobierno, tras desentenderse de la situación sanitaria en todo el país, tiene el cuajo de señalar como culpable, contra toda evidencia empírica, a la hostelería; todo para, a su vez, acusar al Gobierno de Madrid, caracterizado por su protección a este decisivo sector, de ser el responsable de la crisis sanitaria que aún padece no ya Madrid sino toda España.

Sánchez hace algo peor que Poncio Pilatos, pues no sólo se lava las manos sino que arremete contra un sector y un Gobierno regional que se afanan en salir de la crisis sanitaria sin herir de muerte a la economía.

El Tribunal Constitucional tumba el blindaje de Iglesias en la comisión del CNI por inconstitucional
Nati Villanueva. ABC 13 Mayo 2021

El Tribunal Constitucional (TC) ha tumbado este jueves el blindaje del ya exvicepresidente Pablo Iglesias en la Comisión parlamentaria que controla el CNI. Según ha podido saber ABC, el Pleno ha estimado así el recurso que Vox presentó contra la disposición adicional del real de decreto de medidas económicas para hacer frente al Covid-19 que introducía por la puerta de atrás a Iglesias en esa comisión. La decisión, que ha contado con el voto particular de Cándido Conde-Pumpido, afecta también al jefe de Gabinete de la Presidencia del Gobierno, Iván Redondo.

En su recurso, el partido de Abascal calificó de «truco» el método empleado para incluir al ya exlíder de Podemos en este órgano parlamentario. Y ello porque el Consejo de Ministros ya aprobó en febrero de 2020 un decreto que regulaba los miembros de la comisión delegada del CNI para dar la oportunidad al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de incluir a los cargos de la Administración que considerase convenientes. Ese decreto fue recurrido por Vox y posteriormente, según el recurso presentado ante el TC, el Gobierno trató de sortear ese recurso incluyendo la modificación de la composición de la comisión delegada del CNI en el decreto ley que recoge todas las medidas aprobadas la pasada semana por el Consejo de Ministros para paliar las consecuencias del coronavirus.

El partido dirigido por Santiago Abascal defendía en su segundo recurso, cuyo contenido es el que estudia ahora el Constitucional, que los reales decretos tienen que obedecer a una circunstancia «de extraordinaria y urgente necesidad», requisito que sí reúne el Covid-19 pero «en ningún caso una cuestión ajena a la crisis sanitaria, como es la presencia del líder de Podemos en la Comisión del CNI». La disposición adicional segunda incluida por el Gobierno dice así: «La Comisión estará presidida por el vicepresidente del Gobierno que designe su presidente, e integrada por los vicepresidentes designados por el presidente del Gobierno, las ministras de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, y de Defensa, el ministro del Interior, y la ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, así como el director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, el secretario de Estado de Seguridad y la secretaria de Estado del Centro Nacional de Inteligencia, que actuará como secretaria».

Este es el texto que había sido recurrido por Vox ante el Tribunal Constitucional, «para evitar que el Gobierno aproveche una circunstancia tan grave como la actual para blindar una aspiración personal de poder», según argumentaba. Vox cree que el Ejecutivo de Pedro Sánchez aprovechó para «colmar la aspiración de poder» de su vicepresidente segundo aprovechándose «del desconcierto y la preocupación» generados por «los estragos sociales y económicos causados por el coronavirus».

El PP salva de la quiebra a UGT en Andalucía tras sus casos de corrupción
facilita que el sindicato vuelva a recibir subvenciones
https://gaceta.es 11 Mayo 2021

El portavoz del Grupo Parlamentario de VOX en el Parlamento de Andalucía, Manuel Gavira, ha anunciado este lunes que su grupo preguntará al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, por “el trato de favor” a la Unión General de Trabajadores (UGT) de Andalucía y ha exigido el pago inmediato de la deuda que el sindicato mantiene con la institución.

Gavira ha anunciado por medio de una nota que “el Grupo Parlamentario VOX llevará al Pleno de esta semana una pregunta sobre este asunto” y ha declarado que “el Gobierno de Juanma Moreno debe rectificar de inmediato y dar explicaciones a VOX y a todos los andaluces”.

Así, ha hecho referencia a la decisión de la Junta de Andalucía de permitir a UGT-A devolver 40 millones de euros en subvenciones sin justificar durante 15 años y ha denunciado que “facilite así que el sindicato vuelva a recibir subvenciones, lo libre de fianzas en los pleitos y acepte suspender reintegros”.

“Nos sorprende que el Gobierno de Andalucía actúe en este caso como un banco, cuando no lo es, privilegiando a una organización que goza de subvenciones públicas frente al resto de colectivos sociales a los que se les exige el pago inmediato de sus deudas con la hacienda pública andaluza”, ha añadido.

Gavira se ha preguntado “si la Junta de Andalucía permitirá el pago aplazado de sus deudas a otras organizaciones sindicales y empresariales de Andalucía”.

“¿Hará lo propio con las pequeñas y medianas empresas que tan mal lo están pasando en esta brutal crisis? ¿Podrán los andaluces que mantienen deudas con la administración andaluza abonarlas en cómodos plazos? Parece evidente que la respuesta es no”, ha proseguido, al tiempo que ha denunciado que “estamos ante un trato de favor de la Junta de Andalucía, del Partido Popular y de Ciudadanos, a un sindicato, además, profundamente corrupto”.

La Justicia obliga a mantener el nombre del General Millán-Astray en el callejero de Madrid
GOLPE AL SECTARISMO IDEOLÓGICO DE LA EXALCALDESA CARMENA
https://gaceta.es 13 Mayo 2021

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSM) ha acordado mantener la calle General Millán Astray, situada en el distrito madrileño de Latina, en el callejero madrileño.

Así consta en una sentencia, a la que tuvo acceso Europa Press, en la que desestima el recurso del Ayuntamiento de Madrid contra la decisión del juez de lo Contencioso-Administrativo número 7 de Madrid de obligar al Consistorio a mantener el nombre de la citada calle.

De este modo, se confirma la sentencia anterior que salió adelante tras llevar el asunto a los tribunales la Plataforma Patriótica Millán Astray al impugnar la decisión de la exalcaldesa izquierdista Manuela Carmena de retirar calles en virtud de la sectaria Ley de Memoria Histórica.

El juez de instancia sostenía que “la actuación administrativa” recurrida era “disconforme” a Derecho. Por ello, acordó anular la supresión y condenó al Consistorio madrileño a mantener el nombre de la calle.

En los fundamentos, exponía que la actuación impugnada adolece de “la suficiente motivación”, “sin que del contenido del expediente administrativo puede desprenderse, de manera inequívoca, que Millán Astray participara en la sublevación militar”.

Los magistrados del TSJM señalan que “resulta evidente que el recurso de apelación formulado por la asociación recurrente al amparo del artículo 85.4 de la Ley de la Jurisdicción de lo Contencioso Administrativo debe ser desestimado”, dado “el estado de las presentes actuaciones”.

Apuntan a que “la inexistencia de un perjuicio o un gravamen para el recurrente determina su falta de legitimación para la impugnación de la sentencia recurrida”.

“Además, con arreglo a la jurisprudencia, el gravamen debe resultar del fallo de la sentencia apelada y no de su fundamentación jurídica (Sentencia del Tribunal Supremo de 7 de febrero de 1994, rec. 6994/1991)”, agrega el fallo.

A este respecto, añaden los magistrados, “resulta obligada la cita del artículo 448.1 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que establece que el derecho a recurrir se refiere a los ‘afectados desfavorablemente’ por las resoluciones judiciales, perjuicio que ha de concretarse en el fallo y no en los fundamentos de la sentencia.

124 generales y almirantes retirados de EE UU cuestionan el estado físico y mental de Biden
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 13 Mayo 2021

Un grupo de 124 generales y almirantes retirados del ejercito de los EE.UU. ha cuestionado la legitimidad de las elecciones del pasado mes de noviembre en las que resultó elegido el candidato demócrata Joe Biden, así como la condición física y mental del «Comandante en Jefe», que a los 78 años es el gobernante más longevo de la historia del país.

En una carta abierta, publicada en el portal de la organización denominada “Flag Officers 4 America”, los 124 generales y almirantes señalan que el país está “en grave peligro”, ante la lucha entre “partidarios del socialismo y el marxismo” y “partidarios de la Constitución y la libertad”.

Los firmantes cuestionan la limpieza y legalidad de las elecciones de noviembre al advertir que sin elecciones “justas y honestas que reflejen con exactitud la ‘voluntad del pueblo’”, la República Constitucional “está perdida”.

Los firmantes señalan que la “integridad de las elecciones exige que se garantice un voto legal emitido y contado por ciudadano” y piden al FBI y al Tribunal Supremo “actuar con rapidez cuando surjan irregularidades y no ignorarlas como se hizo en 2020”.

También llaman a “no ignorar la condición física y mental del Comandante en Jefe”, al señalar que debe tomar rápidamente decisiones precisas de seguridad nacional en “cualquier lugar, de día o de noche”.

Flag Officer 4 America se define como una organización compuesta por militares retirados comprometidos con el apoyo y la defensa de la Constitución de Estados Unidos contra todos los enemigos nacionales e internacionales. “Aunque retirados del servicio activo, cada uno de nosotros se siente obligado por juramento a hacer lo que podamos, según nuestra capacidad actual, para proteger a nuestra nación de las amenazas a su libertad”.

“Nuestra nación está en grave peligro. Estamos en una lucha por nuestra supervivencia como República Constitucional como en ningún otro momento desde nuestra fundación en 1776”.Afirman que la actual Administración ha lanzado “un asalto en toda regla” a los derechos constitucionales de “manera dictatorial”, sin pasar por el Congreso, haciendo referencia a las 50 órdenes ejecutivas firmadas por Biden para desmontar regulaciones establecidas durante la administración anterior.

La carta identifica una serie de amenazas para la seguridad nacional, como el incremento de tráfico de personas, cárteles de la droga, terrorismo, Covid19 y crisis humanitaria en la frontera.

También hacen referencia al terreno que está ganando China en la geopolítica mundial con el giro que ha dado la Administración demócrata. “Establecer relaciones de cooperación con el Partido Comunista Chino los anima a continuar avanzando hacia la dominación mundial, tanto en lo militar como en lo económico, político y tecnológico. Debemos imponer más sanciones y restricciones para impedir que alcancen su objetivo de dominación mundial y proteger los intereses de Estados Unidos”.

Para finalizar, los 124 exmilitares piden a los ciudadanos involucrarse en el ámbito local, estadal y nacional para la elección de representantes políticos que actúen para “salvar a Estados Unidos” y la República Constitucional, pues aseguran que bajo el Congreso demócrata y la actual Administración, el país ha tomado “un fuerte giro a la izquierda que lleva al socialismo y a un gobierno tiránico de estilo marxista”.

La creciente inflación es el impuesto oculto de Biden a los trabajadores estadounidenses
Kristin Tate. https://rebelionenlagranja.com 13 Mayo 2021

El impuesto más alto que el presidente Biden está imponiendo a los estadounidenses es uno que nunca ha sido aprobado por el Congreso, prometido desde la Casa Blanca o votado por los ciudadanos en las urnas. El impuesto invisible de la creciente inflación perjudicará mucho más a los trabajadores y a la clase media estadounidense que las subidas de impuestos propuestas por Biden. Los billones de dólares en gastos del Congreso y la impresión de dinero de la Reserva Federal ya están teniendo un efecto dramático en el precio de los bienes ordinarios. La inflación ha alcanzado su punto más alto desde hace muchos años, y probablemente alcanzará el más alto en dos generaciones.

En el último año, los precios de los alimentos han subido un 3,5%, con los huevos y la carne por encima del 5%; la gasolina ha subido un 22% y se espera que aumente aún más este verano; la madera ha subido un 250%; los precios de las viviendas nuevas han subido 36.000 dólares, con un aumento general de la vivienda del 11%; y los coches nuevos han subido un 9%, el más alto en 68 años. En abril, el 13% de los compradores de coches nuevos pagaron más que el precio de etiqueta. El resto de los bienes, desde los artículos del hogar, el cuidado de los bebés y las mercancías generales, ya han subido entre un 5,2% y un 7,2% con respecto a esta época del año pasado. El coste de comer fuera de casa se disparó un 3,7% en el último año, y algunas ofertas de comida para llevar, como las alitas de pollo, casi se han duplicado. Los futuros del café han subido un 24% desde octubre. Incluso el cultivo de los propios alimentos ha subido de precio, ya que el coste de las semillas y las plantas en maceta se ha disparado un 10,5%.

El problema se ve agravado por el gran aumento de los precios de los productos vitales para nuestras necesidades básicas. Los precios de los microchips han subido un 25% en el último año, lo que ha incrementado el precio de artículos como los teléfonos, los televisores o las piezas de los coches. Mientras tanto, el aumento de los precios del maíz repercutirá aún más en una variedad de productos alimenticios. Los precios del maíz casi se han duplicado desde el comienzo de la pandemia y han alcanzado su nivel más alto en 13 años. Junto con el maíz, los precios de los alimentos se ven favorecidos por el aumento del 59% de la carne de cerdo, el 23% de la soja y el 21% del trigo. El aumento que hemos visto en las facturas de los comestibles y los restaurantes no hará más que acelerarse si la tendencia continúa.

Si unimos todo ello, los precios al consumidor son los más altos de los últimos ocho años y medio. Los economistas no sólo ven ahora el riesgo de una inflación «más alta que en las dos últimas décadas», sino el riesgo evidente de que la Reserva Federal tenga que aumentar los tipos de interés a finales de 2022.

El principal motor de la inflación actual es la impresión de dinero por parte de la Reserva Federal. La Fed casi duplicó sus compras de bonos desde el comienzo de la pandemia, bombeando casi 4 billones de dólares en la economía. Esto es casi lo mismo que la Fed compró entre 2008 y 2014, durante lo peor de la Gran Recesión. De febrero de 2020 a marzo de 2021, el total del efectivo en circulación, los fondos de inversión y la oferta de dinero de los depósitos bancarios aumentó de 15,473 billones de dólares a 19,896 billones de dólares. La Fed monetiza efectivamente la deuda del gobierno federal, creando tanto una cobertura para mayores déficits como aumentando aún más la oferta monetaria. Desde 2019 hasta ahora, la deuda nacional saltó de poco menos del 80% del producto interno bruto a más del 100%.

El segundo medio de inflación viene a través del gasto masivo del gobierno. Entre varias medidas de «emergencia» aprobadas apresuradamente con el pretexto del alivio de la pandemia y los nuevos planes de gasto masivo del presidente Biden, estamos viendo el potencial de la estanflación económica de la década de 1970. Biden quiere gastar casi 2 billones de dólares en un proyecto de ley de «infraestructuras» engañosamente denominado y 1,8 billones de dólares en nuevos gastos sociales. Combinado con el ya aprobado paquete de ayuda COVID-19 de 2021, este gasto totalizará 6 billones de dólares, más del doble de todo el presupuesto federal antes de la Gran Recesión. Como si estos grandes planes de gasto no fueran suficientes, el presidente solicitó un aumento del 16% en el gasto interno en el presupuesto del próximo año. ¿Compensa el aumento del gasto social con recortes en el ejército? No, el presupuesto propuesto para el Pentágono aumenta un 1,5%.

Peor aún, el gobierno parece estar menos preocupado por la posibilidad de una fuerte inflación. La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, dijo la semana pasada que no le preocupa. La Casa Blanca dice que cualquier inflación que se vea será leve y temporal.

Sin embargo, la realidad no concuerda con las halagüeñas proyecciones de la Casa Blanca. Las tasas de ahorro de los estadounidenses aumentaron bruscamente después de que el gobierno distribuyera 3.200 dólares en pagos directos de estímulo, además de generosos bonos de desempleo que redujeron la reserva de mano de obra disponible. Gran parte de este dinero ahorrado e impreso se manifestará pronto en la economía en un frenesí de gasto de consumo post-pandémico. En resumen, hay demasiado dinero en busca de una oferta cada vez más limitada de bienes, ya sean alimentos, coches, gasolina, casas o más. Esta es casi una definición de libro de la inflación

La inflación se muestra en métricas que las estadísticas gubernamentales o el gasto ordinario no suelen dejar claras de inmediato. El fuerte aumento de los precios de las materias primas, las inversiones y otros activos -pensemos en las criptomonedas, el oro, la plata y el mercado de valores- muestran un panorama más amplio que el promedio de la inflación en el Índice de Precios al Consumo o las cifras de la oferta monetaria. Muchos estadounidenses no están familiarizados con la inflación de dos dígitos de las décadas de 1970 y 1980, pero Biden, que sirvió en el Senado durante esta época, no lo está. El presidente parece destinado a repetir muchos de los errores más dolorosos de esa época, errores que condujeron a una mayor disfunción económica, a una grave serie de recesiones, a la escasez de combustible y, finalmente, a un republicano conservador que lo limpie todo.

Kristin Tate es una escritora libertaria y analista de Young Americans for Liberty. Es una autora cuyo último libro es «How Do I Tax Thee? A Field Guide to the Great American Rip-Off». Síguela en Twitter @KristinBTate.

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Corrupción, derechos, valores democráticos
José Manuel Sánchez Fornet. okdiario 13 Mayo 2021

La democracia es el Gobierno del pueblo porque éste elige a sus representantes. La ciudadanía tiene derechos humanos, civiles, políticos, laborales y de toda índole reconocidos en sus leyes. La división de poderes los garantiza. Los gestores públicos deben ser decentes, regirse por el interés general y ser austeros, eficaces y eficientes en la gestión de lo público. PSOE y PP no podrían hacer en ninguna democracia en Europa lo que llevan haciendo 40 años en España. No cumplen los mínimos estándares exigibles en sus comportamientos, marcados por el elitismo de una casta privilegiada que no caben en democracias de nuestro entorno.

Después de 21 años de gobernar la nación (1982-1996, 2004-2011) y 36 de gobernar Andalucía (1982-2018), el PSOE está instalado en la oligarquía política, el despilfarro, una Administración mastodóntica y costosa, enchufados por decenas de miles con salarios obscenos, chiringuitos mamandurrias, coches oficiales, pompa, boato, escoltas, gastos de sirvientes, ropa, comida, palacios, aviones y privilegios. No ha reducido la desigualdad ni la pobreza que afectan a millones de personas ni ha combatido la corrupción en sus propias filas. El PP ha hecho lo mismo. La estructura del Estado es asimétrica, desigual, injusta. Pensiones vitalicias de 7.000 euros (Artur Mas) con 13 millones de pobres es indecente, obsceno, inmoral. Imprescindible eliminar esos privilegios. El Estado, infectado por los partidos políticos es ineficiente y costoso.

Con Sánchez hay más mentira, propaganda, derroche y soberbia. Pactos con independentistas, cuestionar la nación, reabrir heridas de la Guerra Civil con su Memoria Democrática recordando crímenes brutales fascistas, que ocurrieron, ocultando los cometidos por “los suyos”, que también existieron. Dejen la guerra en paz, saquen los muertos de las fosas con un discurso de concordia y no los utilicen como arma política.

La ley VIOGEN es necesaria, pero no se utiliza contra el maltrato, sino como propaganda política para crear chiringuitos de captación de subvenciones y votos. Si en 2019 más de 100.000 denuncias quedaron sin sentencia ni condena, o se cae el discurso del 0.001% de denuncias falsas o al Gobierno, una vez utilizada su propaganda con fines políticos, no le importa que haya decenas de miles de maltratadores que quedan impunes. En vez de profundizar investigando cada denuncia subvenciona con dinero que no llega a las mujeres maltratadas. En 800 pueblos de Andalucía, 2.200 organizaciones de la mujer con salarios fijos para quienes las crearon. Política indecente de PSOE y PP.

La Comisión de Venecia del Consejo de Europa denunció, el 19 de marzo pasado, que solo en España puede detenerte la policía preventivamente, identificarte, interrogarte, cachearte, incautar droga para consumo propio y sancionarte vulnerando elementales derechos civiles protegidos constitucionalmente. Ocurre desde mediados de los 90 y ni PSOE ni PP han dejado de alentar dichas prácticas corruptas.

El PSOE trivializa el holocausto acusando de fascismo a Vox mientras ignora los crímenes de los regímenes comunistas y se alía con quienes justificaron el terrorismo. Toleran ataques a la lengua y símbolos de la nación. Pactan con Bildu, ERC y UPodemos, que defienden la ruptura del Estado y la nación. Un Gobierno de España constituido con apoyo de quienes quieren romperla. Respuesta social: en Madrid, un 10% de sus votantes votó al PP y un 20% se abstuvo según estudios demoscópicos. ¿Eran tontos, fascistas, ricos o cobraban 900 euros?

Un país con demasiados pobres, parados y una casta política oligárquica con privilegios, a la que se llega apoyando a quien más convenga en el partido sin necesidad de conocimientos, ideas ni escrúpulos atrae a los vividores y oportunistas. La democracia y el Estado están podridos.

Paralelismos de izquierda
Xavier Pericay. vozpopuli.es 13 Mayo 2021

Los votos obtenidos el 4-M por Más Madrid en relación con los logrados por un Podemos han encendido la llama de la esperanza entre quienes creen que el extremismo de izquierda tiene solución

La tentación de establecer paralelismos es grande entre quienes nos dedicamos a analizar, esto es, a tratar de entender la actualidad política. Paralelismos en el tiempo, entre el ayer y el hoy –e incluso, lo que ya resulta francamente atrevido, entre uno cualquiera de esos dos estadios y un nonato mañana–, y paralelismos en el espacio, donde las semejanzas lo mismo pueden trazarse tomando como referencia una escala global que atendiendo a nuestro pequeño mundo, hecho de regiones, ciudades, barrios, calles y escaleras de vecinos. La cuestión es comparar. Y, por supuesto, contrastar. Entre dos piezas presuntamente análogas siempre se da alguna disparidad, alguna incoherencia, alguna muesca diferencial.

Así, las recientes elecciones a la Comunidad de Madrid han dejado un panorama político cuya relevancia va más allá de la subida a los cielos de Isabel Díaz Ayuso o del hundimiento infernal de Ciudadanos. Me refiero a lo ocurrido en la izquierda: pinchazo del PSOE, erupción de Más Madrid como fuerza mayoritaria y tocata y fuga de Iglesias. Dejemos, si les parece, al PSOE en la sala de recuperación, a expensas del suministro de oxígeno que le facilitará a buen seguro el próximo CIS de Tezanos, y vayamos con los otros dos. De igual modo que en su momento el desmarque de Íñigo Errejón y la creación de Más Madrid para concurrir a los comicios autonómicos y municipales –seguidos a los pocos meses, con vistas a las generales, del eufemístico Más País, expresión inequívoca del sarpullido que provoca en la izquierda patria la palabra España– fue celebrada como un signo de moderación; de igual modo, digo, los votos obtenidos el 4-M por Más Madrid en relación con los logrados por un Podemos en teoría fortalecido por la figura de Pablo Iglesias como candidato han encendido de nuevo la llama de la esperanza entre quienes creen que el extremismo de izquierda tiene solución.

La crispación va por dentro
No niego que en estos tiempos presididos por el culto a la imagen y al eslogan alguien como Errejón resultara mucho más presentable que alguien como Iglesias. Una cara aniñada y una voz relativamente agradable confrontadas a un rostro crispado –hasta cuando sonríe– y a un rebuzno de largo alcance. Y algo parecido podría decirse de la comparación entre Mónica García e Isa Serra, aniñamientos aparte. Bien es verdad que en este último caso, tal y como me comentaba no hace mucho alguien que ha coincidido con ambas en la Asamblea de Madrid, la sonrisa de póster de la primera, la exitosa candidata de Más Madrid, no es más que fachada, puro teatro. En otras palabras: la crispación y cuanto esta conlleva van por dentro.

Y es justamente esa lección la que deberíamos tener muy presente. Más Madrid, Más País o Más lo que sea se presentan –y son percibidos por no pocos medios de comunicación– como una opción más abierta, más razonable, más dialogante que Podemos. Pero el fin último sigue siendo el mismo: la impugnación de nuestra democracia liberal. En este sentido, y dado que este artículo trata de paralelismos, acaso no esté de más comparar lo que está ocurriendo en esa franja ideológica limitada de momento a la capital y su entorno con los recientes movimientos en el independentismo catalán. Me refiero al desmarque de ERC en relación con Junts per Catalunya. También Junqueras y Pere Aragonès llevan tiempo preconizando una vía supuestamente más amable que la encarnada por Puigdemont y Laura Borràs. Pero el objetivo perseguido por unos y otros no difiere en absoluto: la consecución de la independencia. De nuevo, pues, la impugnación de nuestra democracia liberal. Otra cosa son las estrategias, los métodos y los tiempos empleados. Y, por supuesto, los cómplices de la operación. A saber, esa izquierda que reúne a Más lo que sea, a Podemos y a los nacionalismos periféricos de distinta intensidad, pero sobre todo al partido cuyo secretario general es a la vez presidente del Gobierno de España. Para vergüenza, huelga añadirlo, de este país.

¿No decía el socialismo que el Gobierno de Ximo Puig era un ejemplo de gestión?
OKDIARIO 13 Mayo 2021

El Gobierno valenciano de Ximo Puig, ése al que el socialismo pone como ejemplo de gestión de la pandemia en contraposición al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, ha sido condenado a indemnizar a los médicos de esa comunidad por dejarles desprotegidos en su lucha contra el coronavirus. La sentencia admite que la jurisdicción social es la que debe establecer tanto la infracción de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en cuanto a la falta de equipos de protección individual y protección colectiva, como el derecho concreto de los médicos a los que representa el Sindicato Médico de la Comunidad Valenciana CESM-CV, a ser merecedores de una indemnización derivada de haber trabajado sin la protección adecuada. Y va más allá: establece el derecho de los médicos a ser compensados por su trabajo en condiciones impropias y culpa a la Consejería de Sanidad de la nefasta gestión que todos los médicos padecieron. Un año después, el TSJ valenciano ha rechazado las múltiples trabas interpuestas por la Administración sanitaria, que llegó, incluso, a negar la evidencia de la situación vivida. La Justicia ha tumbado todas las alegaciones de la Generalitat valenciana, esa a la que el Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez coloca en el podio de la gestión frente a la pandemia. No parece, a tenor del pronunciamiento del tribunal, que estén para dar lecciones a nadie, porque han sufrido un bofetón judicial con la mano abierta.

Imaginemos qué estaría diciendo a esta hora el Ejecutivo de Pedro Sánchez de Isabel Díaz Ayuso si la justicia condenara al Gobierno de la Comunidad madrileña por dejar indefensos a los sanitarios y le reprochara su «nefasta gestión». Pues eso es exactamente lo que ha ocurrido con el Gobierno del muy socialista Ximo Puig. Mientras Sánchez prosigue con su ataque a Madrid y los madrileños, el presidente saca pecho por la gestión de un Gobierno autonómico socialista que ha sido condenado, precisamente, por su manifiesta y dolosa incapacidad.

La Gaceta de la Iberosfera
La izquierda y el separatismo consuman el fraude de ley y dejan a VOX sin el senador que le corresponde
LA FORMACIÓN RECURRIRÁ AL TC
https://gaceta.es  13 Mayo 2021

El pleno del Parlament ha aprobado este jueves la designación de los senadores autonómicos de ERC, Junts y PSC-Units con una votación que se ha resuelto con 106 votos afirmativos (de las formaciones separatistas e izquierdistas), nueve abstenciones (CUP) y 20 votos en contra (VOX, Ciudadanos y PP, que se abstuvo en la votación preliminar pero ahora se ha opuesto).

El pleno, que ha empezado a las 9.30 horas en el hemiciclo, ha contado sólo con la presencia de 65 diputados, mientras que el resto han participado mediante voto delegado, como medida por la pandemia del coronavirus.

Así, se ha aprobado la propuesta del PSC-Units de designar como senadores de designación autonómica a Manel de la Vega, Antoni Poveda y Lorena González; la de ERC, que planteó los nombres Josep Maria Reniu, Adelina Escandell y Pau Furriol, y la de Junts, que ha apostado por que repitan Josep Lluís Cleries y Assumpció Castellví.

La Junta de Portavoces del Parlament acordó dejar a VOX sin senador de designación autonómica -utilizando una fórmula de reparto distinta a la habitual, denominada ‘imperiali’-, algo que el partido pidió reconsiderar, y avisó de que acudiría al Tribunal Constitucional (TC) si era necesario para revertir la decisión.

De hecho, el diputado de VOX Joan Garriga ha pedido la palabra al inicio del debate de este punto para criticar el uso de dicha fórmula, un “fraude de ley que ha contado con la connivencia de parte de la Junta de Portavoces y parte de este pleno”. “Han usado formula ‘imperiali’, pero podemos denominarla estafa imperiali democrática. Las fórmulSa utilizadas anteriormente, la de Hondt o la mayoría de restos, nos daban siempre un senador. Y ustedes lo quieren evitar”, ha reprochado.

Y por ello, ha querido lanzar una advertencia: “Pónganse de acuerdo en formar gobierno, porque si en julio hay elecciones, seremos la tercera fuerza y lo tendrán más difícil. Tendrán que utilizar la ‘mundiali’ estafa, porque la imperiali ya estará caduca”

También ha asegurado que presentarán un recurso de amparo al Tribunal Constitucional ante lo que consideran “una ilegalidad”.

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