AGLI Recortes de Prensa   Martes 18  Mayo  2021

Han pulverizado el Estado de Derecho
Juan Manuel Blanco. vozpopuli.es 18 Mayo 2021

La humanidad ha sufrido muchas pandemias; pero ninguna como la presente. Y no por la gravedad, sino por la singular manera de afrontarla. Desde la desaparición del telón de acero, Europa no había contemplado semejantes trabas a la circulación, incluso dentro de un mismo país. Ni el mundo tal supresión de derechos y libertades. En algunos lugares, como Australia, llegaron a amenazar con penas de cárcel a los ciudadanos que regresaran a su propio país.

El presente desatino comenzó de forma improvisada con la aplicación de unas ideas novedosas, insólitas, impulsadas por grupos de expertos que señalaron la eliminación del virus como objetivo primordial. Al precio que fuera. Si antaño preocupaban los enfermos, el foco se desplazó rápidamente al número de “positivos”, fueran asintomáticos o no, algo desconcertante pues el riesgo de muerte por covid de una persona de edad avanzada es mil veces superior al de una persona joven y sana. Pero la mística del PCR condujo a sumar ambos casos por igual, sin un tratamiento diferencial.

Pocas cosas poseen tanto hechizo como las malas ideas. Librarnos definitivamente del virus parece un plan atractivo, tentador. Pero en la práctica desemboca en una perpetua búsqueda de un ilusorio El Dorado, en una coartada para mantener indefinidamente las restricciones. Porque el virus ha venido para quedarse. Mucho más eficiente es adaptarse a él, vacunar con especial empeño a los vulnerables, crear suficiente inmunidad para que la enfermedad constituya un riesgo limitado, como muchas otras. Sin embargo, la perspectiva de eliminar los virus de la faz de la Tierra causaba ya furor en ciertos colectivos.

El frustrante camino hacia la erradicación
Los intentos de erradicar gérmenes causantes de enfermedades comenzaron en los años 50 del siglo XX, resultando todos infructuosos. Pero en 1980 tuvo lugar un éxito inesperado, el único hasta hoy: la erradicación del virus de la viruela. El director de la campaña, Donald Henderson, explicó que el virus reunía todas las condiciones favorables: no poseía reservorios animales, la enfermedad cursa siempre con síntomas perfectamente identificables, sin necesidad de pruebas, y existía una vacuna transportable sin refrigeración al lugar más recóndito, que garantizaba una inmunidad al 100% de por vida (obsérvese que el SAR-COV-2 no posee ninguna de estas cualidades).

Henderson declaró que no veía en el horizonte ningún otro germen susceptible de erradicación, que consideraba más razonable minimizar los daños de las enfermedades pues cualquier estrategia demasiado agresiva podría “comprometer los derechos humanos”. Había dado en el clavo: no es razonable intentar eliminar un virus si los daños causados a la sociedad van a ser superiores a los beneficios; mucho menos si la probabilidad de éxito es casi nula. También advirtió que aceptar acríticamente modelos matemáticos que no consideran los efectos adversos de las intervenciones públicas, “podría transformar una epidemia perfectamente manejable en un desastre nacional”. Henderson falleció en 2016 sin poder comprobar que sus temores estaban muy bien fundados.

Mientras tanto, el éxito de la viruela había desencadenado una fiebre del oro, un hervidero de expertos buscando su propia mina, proponiendo a la OMS un sinfín de gérmenes como objetivo. Eliminar microorganismos se convirtió en una obsesión, sin considerar los costes económicos, sociales o políticos que podría generar cada intento. Quizá el atractivo de pasar a la historia como salvador de la humanidad se había tornado irresistible.

Un culto ultrapuritano
La gran mentira de esta pandemia ha sido pregonar que los confinamientos, las exageradas restricciones y el objetivo de suprimir el virus estaban avalados por la ciencia, algo absurdo porque la ciencia no puede señalar las mejores políticas, ni establecer los fines, mucho menos sustituir a los ciudadanos en su toma de decisiones a través del sistema democrático. Aunque algunos expertos esgrimieron la autoridad de la ciencia, la propuesta no era más que su opinión personal.

Resultó fácil convencer a ciertos colectivos beneficiados por las restricciones. Y también vender la idea a una sociedad bastante infantilizada, con pocos principios sólidos, que detesta cualquier riesgo, busca la seguridad antes que la libertad y acepta difícilmente la enfermedad y la muerte.

Un recurso clave fue la difusión del miedo, pero también la construcción de un relato coherente con el imaginario del mundo actual, que conectase con las carencias de la gente y encajase en los mitos predominantes. Detrás de la fachada científica, los apóstoles del “covid cero” predicaron sutilmente una especie de doctrina ultrapuritana, que enlaza muy bien con ciertas corrientes actuales. Y también un relato de Apocalipsis, cuya principal clave no es tanto el cataclismo, la penitencia, como “el día después”, el luminoso amanecer de la “nueva normalidad” donde “saldremos más fuertes”, aun con menos pertenencias, en un mundo más sostenible, más ordenado.

Muchas de las medidas adoptadas, y gran parte de las reacciones de la masa, parecen incoherentes, contradictorias, porque la percepción del riesgo ha adquirido un fuerte componente moral. Escandaliza ver jóvenes celebrando el fin del toque de queda, aun cuando se trata de una actividad de bajo riesgo, pues se realiza al aire libre por un colectivo poco vulnerable. Pero pocos se rasgarían las vestiduras porque alguien ayudase a su anciana vecina a subir la pesada compra, aunque este acto implicaba un riesgo infinitamente superior. Parecía importar menos el peligro objetivo que la bondad o maldad percibida de cada acción. El virus se contagia exactamente igual a cualquier hora, pero las actividades nocturnas escandalizaban mucho más, quizá por considerarse más lúdicas y pecaminosas.

Este nuevo ultrapuritanismo celebró la desaparición de los viajes, y su impura huella de carbono, la limitación del turismo, quizá una frivolidad, y la exaltación de ciertos símbolos, como la mascarilla al aire libre, que más parecen ritos de una nueva creencia que medidas de precaución. Convivimos con infinidad de virus y bacterias, potencialmente peligrosos, pero el SARS-COV-2 no parece un virus más, sino una encarnación de la impureza; la limpieza obsesiva, su ritual de abluciones.

Recuperar la democracia
Hay que desoír y rechazar con energía los cantos de sirena de quienes, por motivos diversos, van pregonando el Armagedón para mantener indefinidamente las medidas restrictivas. Una vez vacunados prácticamente todos los vulnerables, tal como ocurre en Europa, EEUU y otros países, la letalidad decae drásticamente hasta equipararse a la de otros gérmenes que conviven cotidianamente con nosotros. Si antes eran exageradas, las restricciones covid constituyen ahora un sinsentido y deben levantarse de inmediato, dejando las necesarias precauciones a la acción voluntaria y responsable de los ciudadanos.

Si algo ha demostrado este cataclismo es que la libertad y los derechos fundamentales no están garantizados en Occidente. Porque la democracia, el Estado de derecho, no se fundamentan tanto en leyes escritas como en convenciones, en normas y principios no escritos compartidos de manera generalizada. En su ausencia, las constituciones se convierten en papel mojado. También requieren una población consciente de sus derechos, con coraje y valentía para comprender que el ejercicio de la libertad implica asumir inevitables riesgos.

Las convenciones que sostenían nuestros derechos y libertades han saltado por los aires a la primera arremetida del pánico y no resultará fácil recomponerlas. Porque, aprovechando el temor de la población, las autoridades han rebasado ampliamente los límites que el sistema democrático establece para evitar que el poder se ejerza de manera tiránica o despótica. Se ha creado un gravísimo precedente, una peligrosa deriva que solo una actitud consciente, valiente y decidida de los ciudadanos podría enderezar.

La deseable unión de la derecha
Clara Zamora. okdiario 18 Mayo 2021

Estuve el pasado jueves escuchando atentamente a Esperanza Aguirre analizar los últimos años de la política española en uno de los municipios sevillanos más cuidados de España, gracias a la admirable gestión de su alcalde pepeísta. El objetivo final del discurso, más allá de promocionar su último libro, era preparar el camino para llegar a la temida cuestión de fondo: Quo vadis, Hispania? Con una seguridad en sí misma a prueba de fuegos, examinó los acontecimientos mediante una abrumadora naturalidad; bien podías imaginarla de la misma índole en el salón de su casa en una sobremesa entre amigos.

Proyectó ilusión, conocimiento, experiencia, serenidad y sensatez. “Hoy quiero hablarles de política, de principios, de ideología, de prioridades y de futuro”. Planteó un debate ideológico constructivo para aproximar las tres fuerzas que oscilan entre el centro y la derecha. El objetivo común es hacer frente con eficacia a los proyectos disolventes del actual gobierno social-comunista, frenar el proyecto sanchista-podemita bajo una pregunta clave: ¿Qué hacer para mantener el orden constitucional, el Estado de Derecho, la separación de poderes, la libertad de todos los ciudadanos, la unidad de la patria y la monarquía constitucional?

Cabría empezar definiendo la derecha política. Ella lo hace con acierto: “es el conjunto de proyectos y propuestas políticas que coinciden en colocar la libertad y la propiedad en el centro de su pensamiento y que defienden, sin reservas, la unidad de la nación española y la igualdad de todos los españoles ante la ley”. Los tres principios fundamentales a defender son: la voluntad de los ciudadanos está por encima de la voluntad de los gobernantes; la defensa de la unidad de la nación como bien heredado que hay que proteger; y la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley.

La moción de censura de octubre de 2020 supuso la más clara evidencia del distanciamiento existente entre los partidos conservadores y liberales. “Los tres partidos del centro derecha tienen su cuota de culpa. Pero el PP, mi partido, más”, afirmó valiente Aguirre. “Se puede comprender que, si mi análisis me conduce a no estar de acuerdo con Pablo Casado, al que siempre he apreciado, no me resulte personalmente cómodo”. Anima a plantar cara a la atmósfera reinante, presentando alternativas a lo que dicta el estatus ideológico en todos los ámbitos (político, moral, cultural, social, económico, religioso y ¡estético!). El Partido Popular, como eje que mantiene aún el mayor peso del conjunto liberal-conservador, debe acoger e invitar a reflexionar para buscar las mejores soluciones. Para ello, hay que dejar atrás tantas vanidades y fondos morales complejos. Los resultados pueden ser tan satisfactorios como sorprendentes.

La salida de Pablo Iglesias de la política y los buenos resultados electorales de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid han acelerado los acontecimientos a favor del orden constitucional. Asimismo, otras noticias vertidas por este periódico la semana pasada son aires de esperanza. El PP abre sus puertas a Albert Rivera: “Aquí caben todos”. Feijoó apuesta por unificar el centroderecha y pide a Casado “un proyecto más europeo”. Tenemos por delante, si no hay cambios de última hora, un largo periodo sin elecciones para conseguir esa deseada y necesaria unión. Lo principal es tener claros los fundamentos ideológicos sobre los que construir los programas y, sobre ellos, crear propuestas concretas y atractivas.

La indispensable desaparición del PP
Nota del Editor 18 Mayo 2021

La historia de España en los últimos años nos muestra que el PP siempre ha sido parte del problema de España y por tanto debe desaparecer. Confiar que un grupo cuyo último objetivo no es España y los españoles, sino perdurar en sus ventajas personales y grupales no merece nuestro apoyo ni un minuto más.

Es indispensable que el PP desaparezca. No podemos errar más repitiendo lo mismo. Hay que apoyar a Vox.

La sospecha
Enrique García-Máiquez. https://gaceta.es  18 Mayo 2021

He explicado en otro artículo el error estratégico que supone para Casado buscar la confrontación con Vox (¡incluso si le saliese bien, que no es nada seguro!). Probablemente, usted lo vea igual de claro, así que no necesita leer aquella explicación. Incluso diría más: me cuesta trabajo pensar que en la sala de máquinas del PP no lo vean también con extrema nitidez.

Pero si no es un caso de invidencia, hay que preguntarse entonces por qué se obcecan en arremeter contra Vox y en transmitir el mensaje a la ciudadanía de que Pedro Sánchez será el rival, pero que el enemigo es Santiago Abascal. Yo diría que hay muy pocas posibilidades de que ese mensaje te lo compre la sociedad española a estas alturas, pero ninguna de que te lo compren ni los votantes de Vox ni del PP ni los potenciales votantes que pudieran salir de la abstención.

Entonces, ¿por qué inciden? No tengo la certeza de eso, como la tengo de la desastrosa estrategia. Sí tengo, en cambio, una sospecha que explica lo que, de otra manera, es incomprensible. Parece que Pablo Casado prefiere atacar a Vox por pereza. Enrabietada, tal vez, por el resentimiento que produce la mala conciencia, pero pura pereza.

Aunque no por experiencia, en el PP saben que la batalla con el consenso de lo políticamente correcto es áspera y desagradecida. Calculan que al Gobierno de Sánchez ya lo desgasta sólo el Gobierno de Sánchez y su gestión nefasta en lo sanitario, en lo político y en lo económico. Enfrentarlo también en lo ideológico implica comprometerse mucho y fajarse en el ámbito donde más fuertes siguen estando las izquierdas y donde más ha flojeado en tablas el PP de siempre.

Así que una manera descansada de ir siempre a rebufo, aunque sea en direcciones contrarias, es criticar al Gobierno por la economía hundiéndose y criticar a Vox por levantar su voz contra la imposición del discurso de lo políticamente correcto. Así, de paso y para felicidad de Feijóo, se da una apariencia de centro, sin subir ni bajar.

Esa pereza, ojo, se podría, aunque no admirar, entender. El PP, si se lo hace Vox, no tiene necesidad de dar esa batalla, y así podría captar con más eficacia el voto de Ciudadanos. En cambio, sí habría que pedirle, al estilo Espinosa de los Monteros, que al menos se apartara y no molestase. Porque la des tú o te haga el trabajo otro, la rebeldía ideológica es una actividad imprescindible si no se quiere depender de crisis cíclicas para desalojar a una izquierda que, por el peso de la mentalidad social, siempre gobernará en España por defecto. O rearme moral y confrontación de ideas o gobiernos socialistas con intervalos de crisis económicas monumentales.

Lo malo no es, por tanto, ni dejar solo a Vox ni siquiera racanearle el mérito de la pelea ideológica, sino ponerse, encima, el primero en la masa de los que los critican o ningunean. O con abstenciones, como la del parlamento de Cataluña, o ayudando a propagar esas dudas hipócritas sobre su carácter perfectamente democrático. También este tiro le puede salir por la culata a Casado. Porque así Casado subraya que la batalla a la izquierda que el PP no la dará jamás. Hoy por hoy se le puede aplicar perfectamente lo que Indro Montanelli respondió a un amigo acerca de una Democracia Cristiana que había abandonado la necesaria confrontación cultural con el Partido Comunista de Italia: «“Esta es la primera vez [afirmó su amigo] que la Democracia Cristiana corre un riesgo verdadero de ruptura. Y ya puedes imaginarte qué drama supondría”. Replicó Montanelli: “Supondría un drama si la DC fuera realmente un dique contra el PCI. Pero si no sirve para eso, ¿para qué sirve?”».

Cinco mil los inmigrantes invaden Ceuta, desbordan la frontera y paralizan al Gobierno
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 18 Mayo 2021

La venganza de Marruecos sobre las autoridades españolas no se ha hecho esperar. La respuesta a la vergonzante protección brindada por España al líder del frente Polisario, Brahim Ghali, hospitalizado en Logroño con la excusa del Covid-19, ha dado pié a una suerte de nueva marcha verde, esta vez por por tierra, en avalanchas que desbordan los efectivos de la guardia civil, y por mar, a nado, en oleadas de a cientos y cientos de marroquíes invadiendo la ciudad de Ceuta.

La Delegación del Gobierno en Ceuta ha cifrado en unos 5.000 inmigrantes los que han conseguido entrar en la ciudad autónoma desde esta madrugada, de los cuales unos 1.500 podrían ser menores de edad, a la espera de la realización de las pruebas pertinentes.

Una de las jornadas migratorias más críticas a las que se ha enfrentado Ceuta en los últimos años, con el beneplácito si no la instigación de las autoridades marroquíes. Caos, descontrol, avalancha, son los términos expresados por las autoridades de la Ciudad Autónoma, mientras el Ministerio de Asuntos Exteriores no sabe qué hacer, el de Interior no envía efectivos, y el Presidente del Gobierno prepara su gira por Argentina.

Los inmigrantes han desbordado incluso la capacidad de acogida de la nave industrial del Tarajal, donde tienen que guardar la cuarentena por la covid-19, que estaba preparada para albergar a unas 200 personas.

Las primeras entradas se han producido sobre las dos de la madrugada por el espigón fronterizo norte de Benzú, por donde lograron pasar un centenar de personas, la mayoría bordeando el espigón, algo que se ha ido repitiendo a lo largo de toda la jornada.

La Guardia Civil y la Cruz Roja se han visto desbordadas para atender a los que han ido llegando e incluso un portavoz del instituto armado ha señalado que han salvado la vida de por lo menos cuatro inmigrantes que estaban a punto de morir ahogados, entre ellos una niña de unos 10 años.

Las escenas de personas entrando a la carrera por las dos fronteras o bien a nado se han sucedido a lo largo del mediodía y primeras horas de la tarde, ante la imposibilidad de la Guardia Civil de poder hacerles frente.

Fuentes policiales han informado que se ha producido un «efecto llamada» que ha provocado que centenares de personas se encuentren en estos momentos en la población marroquí de Castillejos -distante unos dos kilómetros de la frontera ceutí-, a la espera de poder entrar en la ciudad española.

Ya son 3.000, de los que unos 500 son menores. Hay otros mil esperando cerca de la frontera, concentrados en Castillejos. Lo peor puede estar por llegar, y ocurrirá en los próximos días.

Abascal exige el despliegue del Ejército ante la invasión de Ceuta: ‘Sánchez ha rendido la frontera sur de España’
TRAS EL ASALTO DE MÁS DE 5.000 MARROQUÍES
https://gaceta.es 18 Mayo 2021

El presidente de VOX, Santiago Abascal, ha exigido este lunes que se despliegue el Ejército en Ceuta para frenar la llegada masiva de marroquíes a la ciudad y ha criticado la “inacción cobarde y criminal” del Gobierno de Pedro Sánchez.

“Marruecos está invadiendo Ceuta con miles de asaltantes por la inacción cobarde y criminal del Gobierno que ha rendido nuestra frontera sur”, ha escrito el líder de Vox en un mensaje publicado en la red social Twitter tras el asalto de más de 5.000 marroquíes.

Abascal ha pedido también que se despliegue al Ejército para “la expulsión de los invasores”, al tiempo que ha anunciado que se desplazará este martes hasta la ciudad autónoma. “Mañana me desplazaré a Ceuta para apoyar a nuestros compatriotas”, ha avanzado.

Así, ha asegurado que “Pedro Sánchez ha rendido la frontera sur de España en Ceuta, Melilla y en nuestras costas peninsulares”. “No están llegando refugiados que huyen de una tiranía, están entrando soldados obedeciendo a su gobierno, el marroquí, que ha ordenado la invasión”.

España debe defender sus fronteras del abordaje de Marruecos
La reacción marroquí a los torpes movimientos de Sánchez e Iglesias es inaceptable. Ningún país serio puede consentir una invasión de su territorio nacional teledirigida.
Editorial ESdiario 18 Mayo 2021

Por si España no acumulara ya suficientes problemas, en las últimas horas le ha sobrevendo uno nuevo de enorme envergadura e inciertas consecuencias, con la crisis migratoria desatada en Ceuta con la llegada de 5.000 inmigrantes procedentes de Marruecos, en una operación claramente política de Rabat fruto de su profundo descontento con Madrid.

Antes de nada, conviene recalcar que la injerencia marroquí utilizando a seres humanos dignos de respeto es inadmisible, grave y de consecuencias imprevisibles: la movilización del Ejército español es inevitable, pues nadie sabe si a esta primera oleada pueden sucederle otras ni cuáles son las consecuencias de todo tipo de esa auténtica invasión.
 
Marruecos provoca una avalancha de inmigrantes con el Gobierno fuera de juego

Pero es obvio que el desembarco masivo también es un contundente aviso de Rabat a Madrid que consolida una crisis generada por Moncloa con su escasa habilidad diplomática hacia un país clave para España.

La hostilidad demostrada hacia Marruecos por Pablo Iglesias, cuando era vicepresidente, está en el origen de este conflicto: su defensa del Sáhara fue contemplada por Rabat como una agresión, en un momento en el que Estados Unidos reconoció formalmente la soberanía marroquí sobre ese territorio.

España tiene el derecho y la obligación de evitar, con el Ejército si es preciso, una invasión política ordenada por Rabat

Y la hospitalización en España del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, es la gota que colma el vaso: trasladarlo desde Argelia, donde estaba ya siendo atendido por COVID y otras dolencias, es contemplado como un gesto hostil por Marruecos, que califica al invitado español como un terrorista y no como un activista político.

En todo caso, se confirma la inestable política exterior española, cercana al desastre: despierta recelo en Bruselas; rechazo en la Casa Blanca e indiferencia en el resto. Y contribuciones como la de Zapatero en Venezuela no ayudan, precisamente, a enmendar ese deterioro.

Mientras se resuelve lo estructural, si acaso tiene remedio, hay que atender lo coyuntural. Y sin olvidar que esta crisis está protagonizada por seres humanos, 1.500 de ellos menores de edad, es evidente que España no puede tolerar, en ningún caso, la profanación de sus fronteras por el capricho caciquil de un Rey que, sean cuales sean sus opiniones sobre la diplomacia española, carece de derecho alguno a impulsar otra versión de la Marcha Verde.

La Generalidad seguirá en manos de los golpistas
EDITORIAL Libertad Digital 18 Mayo 2021

Los sediciosos siguen donde estaban: en la subversión del orden constitucional y el envenenamiento de la convivencia en Cataluña.

Un prófugo de la Justicia y un delincuente preso han comandado las negociaciones para la formación del nuevo Gobierno regional de Cataluña. No hace falta ser adivino para saber cuál será la nota dominante de una legislatura cuya duración dependerá de las luchas intestinas entre las distintas facciones de un separatismo que se desprecia tanto como detesta a la Cataluña real, a la que no deja de hacer daño.

Tanto JxCat como ERC han proclamado que su principal objetivo es reeditar las jornadas sediciosas del otoño de 2017. El esbirro de Oriol Junqueras Pere Aragonès, próximo presidente de la Generalidad, fue muy claro en la rueda de prensa conjunta con el lacayo de Carles Puigdemont, Jordi Sànchez, al defender "una confrontación cívica y pacífica para obligar al Estado a aceptar la amnistía y la autodeterminación". Los golpistas siguen, pues, donde estaban: en la subversión del orden constitucional y el envenenamiento de la convivencia en Cataluña.

Las organizaciones de referencia del separatismo, parásitas del Erario, también espolean al Ejecutivo regional hacia un nuevo choque con el Estado. Que los partidos golpistas obtuvieran el 52% de los votos en las pasadas elecciones autonómicas, en las que apenas votó el 51% del censo, les parece aval suficiente para una nueva intentona, lo que aboca a la sociedad catalana al conflicto permanente.

Este acuerdo de coalición entre liberticidas hispanófobos ha sido calificado por el Partido Popular y por Vox como "la peor noticia para España". No solo por que haya que seguir soportando el delirio criminógeno de los supremacistas, sino porque la debilidad del Gobierno central y la falta de escrúpulos de Pedro Sánchez auguran más concesiones al separatismo, comenzando por el indulto a los golpistas encarcelados, a los que el felón debe su permanencia en el poder.

Objetivo: Madrid
Cayetano González. Libertad Digital 18 Mayo 2021

Que el PSOE en general y Pedro Sánchez en particular no han digerido todavía el varapalo de las autonómicas madrileñas es una evidencia, corroborada por los mensajes que se han lanzado estos días desde Moncloa y Ferraz, que para el caso son lo mismo. Al parecer, los estrategas monclovitas (qué buena frase la de Alfonso Guerra en la entrevista de este domingo en El Mundo: "¿Es que nos quieren cambiar a un Redondo, Nicolás, por otro Redondo, un tal Iván?") han llegado a la conclusión que lo que hay que hacer es mantener una estrategia de confrontación con el Gobierno de la Comunidad de Madrid, es decir, con Isabel Díaz Ayuso.

Quiero pensar que la presidenta de la Comunidad estará aplaudiendo con las orejas ante esta contumaz persistencia en el error por parte de los socialistas. En su aplastante victoria en las urnas pesaron muchos factores, pero sin lugar a dudas uno de ellos fue el haberse convertido durante la pandemia en el centro de los ataques del Gobierno central. Un día era Illa, otro Ábalos y con más frecuencia el propio Sánchez quienes lanzaban sus dardos contra Ayuso. Eso, una parte importante de la ciudadanía lo percibió como algo injusto, partidista y sectario y tuvo su castigo en las urnas.

El PSOE no gobierna en la Comunidad de Madrid desde 1995, con Joaquín Leguina, al que ahora, al igual que a Nicolás Redondo, quieren expulsar del partido. En el ayuntamiento de la capital las cosas no les han ido mejor a los socialistas, cuyo último alcalde fue Juan Barranco, entre 1986 y 1989. Dentro de dos años habrá elecciones municipales y autonómicas, y da toda la impresión de que los socialistas van a seguir sin gobernar en las instituciones de Madrid, no sólo por sus errores, sino porque el tándem Ayuso-Martínez Almeida es bastante sólido y su gestión, muy bien valorada por los madrileños.

Añádanse a todo lo anterior los síntomas de que quizá estemos ante un cambio de ciclo político en España, como para que Sánchez tenga que estar preocupado por su futuro personal y político, que ya se sabe es lo que le importa.

Cuando las cosas se empiezan a torcer, los problemas se acumulan. Eso es lo que le ha empezado a suceder al inquilino de la Moncloa y al proyecto político letal para España que puso en marcha hace año y medio, cuando pactó con Podemos el Gobierno de coalición y con los independentistas catalanes, los herederos políticos de ETA y los nacionalistas vascos del PNV su investidura.

El último revés que ha sufrido Sánchez es la confirmación de que en Cataluña habrá un Gobierno independentista formado por ERC y JxC, con el apoyo de los antisistema de la CUP. La apuesta del presidente del Gobierno cuando mandó a Salvador Illa como candidato era conformar un tripartito de izquierdas –PSC, ERC, Podemos– que diera continuidad al que se había puesto en marcha en Madrid. Eso no ha sucedido, y ahora Sánchez tendrá que hacer frente a las reivindicaciones independentistas que seguirán llegando desde Cataluña. Si la actitud tibia que en su momento tuvo Rajoy frente al desafío independentista fue un problema, es mejor no pensar lo que pueda suceder con Sánchez al frente de la nave.

Andalucía es otro dolor de cabeza para Sánchez, y las primarias en su partido, cuyo adelanto ha forzado para cargarse cuanto antes a Susana Díaz, habrá que ver en qué acaban, porque su otrora rival por la Secretaría General del PSOE le ha salido respondona y dará la batalla.

Se le acumulan los problemas al que hasta hace poco tiempo parecía intocable. Todo empezó con la metedura de pata de la moción en Murcia. La rápida reacción de Isabel Díaz Ayuso convocando elecciones en Madrid ha traído todo lo demás: la huida de la política de Pablo Iglesias, la muerte de Ciudadanos y una crisis en el PSOE de Pedro Sánchez. Como balance no está nada mal. ¿Cambio de ciclo? El tiempo lo dirá.

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Los golpistas catalanes exigen a Sánchez la asfixia económica de Madrid
OKDIARIO 18 Mayo 2021

No hace mucho, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, anunció en la Cámara Baja que había llegado a un acuerdo con el Ejecutivo para acabar con lo que golpistas y socialcomunistas llaman «dumping fiscal de Madrid». El acuerdo entre ERC, PSOE y Podemos contempla la creación de una comisión bilateral para estudiar una reforma fiscal integral y la reforma del impuesto de las grandes fortunas para acabar con lo que define como «el paraíso fiscal» madrileño. Casualmente, la propuesta de los separatistas iba destinada a subir el Impuesto de Sucesiones y de Patrimonio en la Comunidad, que es exactamente lo que el Gobierno de Pedro Sánchez anunció hace semanas.

El futuro político de un Pedro Sánchez cada vez más debilitado y en caída libre, según coinciden la mayoría de las encuestas, depende, más que nunca, de que los golpistas catalanes le sigan prestando su apoyo. Y, naturalmente, el acuerdo entre ERC y Junts para formar gobierno en Cataluña viene con condiciones a Sánchez, conscientes de que a mayor debilidad política del jefe del Ejecutivo, más posibilidades tienen los independentistas de que Sánchez ceda al chantaje.

El pacto de los golpistas para seguir repartiéndose la Generalitat de Cataluña exige a Sánchez que cumpla con lo prometido: esto es, que el presidente del Gobierno aplique con urgencia el hachazo fiscal a Madrid. De modo que cuando ustedes escuchen a la ministra de Hacienda hablar de solidaridad y armonización fiscal para justificar el atraco que viene sepan que la razón de fondo para el estacazo es la permanencia en la Moncloa de Pedro Sánchez. O sea, los madrileños van a ser atracados porque los golpistas catalanes le han exigido al jefe del Ejecutivo que acabe con lo que ellos llaman «paraíso fiscal madrileño». Y Sánchez, obviamente, cederá al chantaje para seguir siendo presidente del Gobierno. Madrid, muro de contención del constitucionalismo de manos de Isabel Díaz Ayuso, recibirá el castigo que le han impuesto los golpistas.

Ganan los del 3%
Pablo Planas. Libertad Digital 18 Mayo 2021

Malas noticias en Cataluña. Los golpistas de ERC se han puesto de acuerdo con los golpistas de Junts per Catalunya (JxCat). Los Gambino de Junqueras y los Genovese de Puigdemont han alcanzado un pacto. O sea, los de Rufián, el que acusaba al prófugo de venderse por 155 monedas de plata, con los amigos del 3%. Qué bonita pareja. Reunidos en un lugar secreto, Pere Aragonès y el preso Jordi Sànchez, que entra y sale de la cárcel cuando le sale del níspero, establecieron este fin de semana los principios de la reedición del Gobierno separatista que tan buenos réditos ha dado a los capos de ambos partidos en los últimos años.

El sesgo de las encuestas, la fatiga de las bases, el riesgo de desafección, la presión de los altos cargos que dependían del acuerdo, con sus hipotecas, lo de llenar las piscinas, mantener las segundas y terceras residencias, las vacaciones, los queridos, queridas y querides... Todo conspiraba para un acuerdo. Otra cosa es que ambas partes estén llenas de faroleros y palomiteros. Ese Aragonès diciendo que ERC gobernaría en solitario y retando a JxCat a no apoyar su investidura cinco días antes de bajarse los pantalones; ese Sànchez con la vaina de que JxCat estaba dispuesto a investir a Aragonès y a quedar al margen del Gobierno. Han quedado retratados. Son expresiones depuradas de sus jefes, de la misma catadura, sin moral, sin vergüenza y sin reparos.

No les quedaba más remedio que repartirse el botín porque hay miles de familias que dependen de que el nacionalismo mantenga la Generalidad, el pozo sin fondo donde van a parar ingentes recursos públicos que sirven para sostener los imponentes trenes de vida de los altos cargos, los cargos de confianza, los delegados en las empresas públicas y los adláteres y pelotas de esos cuerpos de la Administración autonómica.

No se soportan, se odian, se desean todo el mal posible. "¡Junqueras, traidor, púdrete en la prisión!", gritaban los lobos grises de Puigdemont a las puertas de la sede de ERC cuando parecía que el partido republicano estaba dispuesto a repetir las elecciones. A los republicanos les han temblado la piernas al final. Como siempre. De ahí las inauditas cesiones a JxCat. Aquellos a los que llaman corruptos a la que les dan la espalda se quedan con el reparto de los fondos europeos. Será cosa de ver lo que hacen con tanta pasta. Hasta el departamento de Salud les han entregado a los mismos a los que acusaban de privatizar la sanidad. A cambio se han quedado con Interior. O sea que serán ellos los encargados de la porra o los que desmonten la policía autonómica del sheriff Trapero. Unos a repartir estopa y los otros, a repartir candela. Los chicos de Junqueras han hecho el negocio de las cabras guiados por ese niño con barba que va a ser el presidente de la Generalidad de la risa.

El miedo a perder una mayoría endeble y circunstancial ha obrado el milagro. Las candidaturas separatistas (las que entraron en el Parlament y las que se quedaron fuera) sumaron el 52% de los votos en unos comicios en los que sólo votó el 51% de un electorado harto de que nada cambie por culpa de una ley electoral que prima el voto nacionalista en la atribución de escaños. Y ahora pretenden que esa mitad escasa de la mitad del electorado es más que suficiente para reproclamar la república y les otorga una legitimidad internacional impepinable. Ellos son así. El golpe de Estado, reconocen ahora, lo pegaron con menos del 47% del electorado a favor, así que este 52% es algo así como lo nunca visto.

De modo que los que quedaron terceros volverán a gobernar con el apoyo de los segundos, a los que corresponde el cargo de presidente de la Generalidad. Nos esperan tardes de gloria con el mandado de Junqueras y el títere de Puigdemont. Torra acabará por ser un tipo sensato.

Acuerdo contra la convivencia

Cataluña pone en marcha un nuevo gobierno diseñado en la cárcel por delincuentes, que atribuirán todo el poder económico y político a un huido de la Justicia como Puigdemont
Editorial ABC 18 Mayo 2021

Cataluña volverá a tener el peor gobierno de coalición posible tras el acuerdo alcanzado por ERC y Junts cuando apenas faltaban unos días para convocar nuevos comicios. La noticia cuenta además con el añadido de la tóxica influencia que ejercerá la CUP, un partido antisistema y con simpatías proetarras cuyo único objetivo es dinamitar la democracia y la convivencia. Una vez más, el separatismo ha dado una lección de supervivencia a todos aquellos crédulos que pensaban que las eternas fisuras entre partidos como ERC y Junts provocarían al final una nueva cita con las urnas. Pero eso es tanto como desconocer que el independentismo vive de dramatizar sus disputas, de tensionar la política y de sobreactuar su teatralidad, porque a la hora de la verdad siempre se impone su prioridad: el poder por el poder para seguir extorsionando al resto de España, con los catalanes como rehenes de una farsa sentimental basada en el desprecio a la legalidad.

La presentación del acuerdo a manos de Pere Aragonès y Jordi Sànchez, excarcelado expresamente para presumir de un Gobierno negociado entre barrotes, es solo la manera que tiene el secesionismo de seguir marcando a Pedro Sánchez y de mantener viva la amenaza de nuevos brotes golpistas. Por eso la nueva Generalitat será más de lo mismo, con conflictos continuos y recelos entre socios, con incapacidad para aprobar una sola ley que beneficie a los catalanes, y con una agenda identitaria muy alejada de la imprescindible gestión del día a día. Es lo que han votado mayoritariamente los catalanes, y ahora sufrirán de nuevo las consecuencias de vivir bajo el paraguas de un gobierno que hace del odio a la democracia su razón de ser.

En clave política, ERC ha cedido lo inimaginable y ha fracasado en su órdago a Junts. Nunca habría arriesgado perder la presidencia de la Generalitat solo porque Oriol Junqueras no soporte a Carles Puigdemont, o porque sean partidos antagónicos en cuestiones determinantes como la política económica. Les unen la obsesión por seguir encarnando un desafío al Estado y la ambición de humillar aún más al constitucionalismo tras su fracaso en las urnas. Ahora, un procesado huido de los jueces con nocturnidad se hará con un control absoluto de las áreas más relevantes del nuevo Gobierno: economía, justicia y actividad exterior. Es lo que necesita Puigdemont para sobrevivir y seguir presentándose como víctima de una falsa represión política en España. El precio del botín incluye también 500 altos cargos para el reparto de prebendas y favores, para el pago de lealtades, el control de 27.000 millones de presupuesto y, sobre todo, para gestionar las ayudas europeas que Pedro Sánchez decida arbitrariamente destinar a Cataluña.

Rearmados sus socios, Sánchez volverá a tener la presión de acordar unos indultos para los condenados por sedición que ni siquiera ellos mismos han solicitado. También reactivará la reforma penal para desactivar ese delito, y convocará la ‘mesa de diálogo’ con Cataluña, como admitió ayer el ministro Miquel Iceta con un tono triunfalista muy distinto al del semiolvidado Salvador Illa. Así Sánchez se garantiza una mascarada con la que seguir sometiendo a España a una extorsión para que Cataluña adquiera un estatus jurídico distinto al que le otorga la Constitución. Los catalanes tendrán otro gobierno conflictivo, destructivo y pedigüeño, lo cual será doblemente preocupante si en La Moncloa persiste esta versión del PSOE tan alejada del constitucionalismo y tan inclinada a la claudicación.

El gobierno pirata de Cataluña
Miquel Giménez. vozpopuli.es 18 Mayo 2021

Aragonés ya tiene gobierno, y lo tiene Puigdemont, y lo tienen los separatistas. En la isla de la Tortuga reina la paz
El nuevo Govern avisa a Sánchez: su "prioridad" será el 52% de los votos en favor de la independencia

Según estipula la tradición, los piratas suelen pelearse entre ellos a la hora de repartirse el botín. Ahí tienen ustedes esa maravilla de la literatura, 'La isla del tesoro', en el que anda la tropa corsaria más que revuelta por un quítame allá ese cofre repleto de joyas y doblones. Claro está que ni Cataluña es una isla, aunque algunos creyeron que fue oasis, ni queda demasiado tesoro por repartir dado que la mayoría se ha malgastado en subvencionar el procés. Pero como sea que todavía no han rascado el fondo de la caja y que papá Estado sigue aprovisionando de soberanos de oro las arcas de la generalidad, las peleas a sable y garfio han sido considerables.

No acababa de parir la burra y parecía que íbamos a unas próximas elecciones. Esquerra se negaba a aceptar el trágala neoconvergente y éstos se resistían a ceder el trono a los de Junqueras. Eran demasiados años decidiendo a quien le daban una subvención, un cargo o un programa en TV3 como para dejarlo todo y cortar amarras. Así las cosas, a Aragonés le llegó la mota negra, terrible amenaza que entre bucaneros significa que has incumplido tus deberes con la hermandad de la costa. El hombre lo ha entendido y se ha logrado que sean catorce las consejerías, una más de las que había, distribuidas equitativamente. Siete para Junts y siete para Esquerra. Es una lástima, porque ya no les venía de otra más para alcanzar el número quince y poder entonar todos, jarra de ron en mano, “Quince hombres van en el cofre del muerto, y una botella de ron”.

Habiéndose producido el parto, las espadas siguen en alto pero relajadas las crispadas manos que las empuñan. Si uno se fija, verá como el reparto del tesoro, léanse las consejerías, muestra por dónde van a ir los tiros. Elsa Artadi se queda como todopoderosa vicepresidenta de Aragonés, acumulando las carteras de Economía, Hacienda y, cuidado con esto, la gestión de los fondos europeos. Es decir, la pela. Eso, además de marcar al president, al que en palabras dichas en privado por un dirigente de JxC “no conviene dejar demasiado suelto porque, a la que te descuides, pacta con Sánchez”. Que en Waterloo no se fían de él es evidente. Torra ya ha salido a decir que no aprueba el nuevo gobierno, Ponsatí critica que no se hayan tenido en cuenta las bases de Junts para el pacto, y las CUP critican a Junts, habiendo incluso llegado a vetar algunos nombres para ocupar determinadas consejerías.

Pero tanto el presidiario Sánchez como el rehén Aragonés han exhibido la mejor de sus sonrisas. Ja tenim Govern, dicen ufanos, lo que equivale a decir que ya han encontrado la manera de repartirse el pastel sin lamentar desgracias personales. Esquerra se quedará con Interior, dicen que poniendo a Roger Torrent, lo que uno no sabe si es buen o mal negocio porque ya veremos qué hará cuando toque poner orden en las calles entre sus correligionarios separatistas. Recordemos que lo primero que se ha dicho desde este nuevo/viejo gobierno catalán es que harán valer la fuerza del cincuenta y dos por ciento que les han dado las urnas para mantener una “confrontación cívica que lleve al Estado a aceptar una realidad que ha negado hasta ahora”. Volvemos a manifestaciones que acaban en contenedores incendiados, calles sembradas de adoquines, policías malheridos, agresiones a periodistas y todo bajo la plácida mirada de Sánchez, que precisa a Esquerra como socio en el parlamento nacional.

Aragonés puede seguir dando discursos como el de este lunes y hablar de “etapa radicalmente inconformista”, “sin renunciar a la autodeterminación” o lindezas similares. No es más que hojarasca. Que estos lo volverán a intentar es seguro. Que sus peleas eran por ver quien se quedaba con la pasta que ha de venir de Europa, también. Que aquí la gente normal no pintamos nada, está clarinete. En el mundo pirata solo cuentan el capitán del barco, la tripulación y el loro que repite las voces de mando. Es decir, presidente, gobierno y TV3. El resto somos secundarios prescindibles. Esta película ya la hemos visto muchas veces. Y la Armada real llega siempre tarde, mal y nunca.

El lado correcto
Ángel Mas. vozpopuli.es 18 Mayo 2021

Egipto anuncia una ayuda de más de 400 millones para reconstruir la Franja de Gaza

En una famosa escena de la serie El Ala Oeste, el presidente Bartlet, encarnado por Martin Sheen, estalla de ira cuando sus asesores le presentan una represalia “proporcional” a un ataque sufrido por los EEUU: “¿Qué conseguimos con una represalia proporcional?, ¿qué tiene de bueno?... Si eso es lo que hemos hecho siempre, ¿no saben ellos que eso es lo que haremos?”. “¿Qué más hay?”, le preguntan. “La represalia desproporcional”, contesta Bartlet.

Viene esto a cuenta cuando, tras siete días de bombardeos y más de 3.300 misiles lanzados desde Gaza contra las ciudades y los civiles israelíes, la comunidad internacional comienza con sus predecibles peticiones de contención, proporcionalidad y alto el fuego a Israel. Como si el agredido debiera aceptar un empate y un ni pa ti ni pa mí con el agresor. Como si Israel no demostrara una paciencia bíblica, en vista de su capacidad militar para arrasar Gaza en cuestión de minutos. Como si Israel no hubiese respondido mucho menos que proporcionalmente, pues Israel no se permitiría una respuesta verdaderamente equivalente: lanzar unos miles de cohetes sobre los ciudadanos de Gaza con ataques indiscriminados y el objetivo de causar terror maximizando las bajas civiles.

Lacerante equidistancia
Claro que hay una tremenda asimetría entre Israel y los terroristas palestinos. Esa que la Unión Europea y el Gobierno de España, es su lacerante equidistancia, no se atreven a señalar: la que diferencia al atacante del atacado, al terrorista de su víctima, al islamismo de una democracia. La que separa al violador de la Convención de Ginebra por lanzar bombardeos contra civiles y usar escudos humanos, de un ejército que telefonea a los vecinos de los edificios que albergan instalaciones terroristas para que evacuen la zona horas antes de que sean bombardeadas.

Por supuesto que los medios tienen una grave responsabilidad por confundir a la opinión pública. Medios que pervierten la secuencia temporal lógica de los eventos, reportando antes el contraataque israelí que la agresión islamista original. Medios que difunden acríticamente y sin verificación las cifras de víctimas y la narrativa de Hamás, un grupo terrorista, de lo que sucede en Gaza. Medios que obvian informar de que ellos mismos son utilizados como escudos humanos, reportando desde instalaciones que también albergan operaciones militares de los yihadistas. Medios que aceptan operar en Gaza bajo un régimen de falta de libertad informativa y no advierten a su audiencia de que están afectados por la intimidación y la coacción que ejercen los integristas que los albergan. Sí, yo desde aquí acuso a los medios como cómplices necesarios de los terroristas.

Los misiles palestinos
Igual que denuncio el papel de la mayoría de la izquierda en nuestro país. Hay un gran salto moral entre el disgusto por Israel, su gobierno o sus políticas y el apoyo entusiasta hasta la apología a unos terroristas islamistas que son paradigma de la misoginia, la homofobia y el desprecio a las minorías. Esta izquierda de errejones que no permitirá que ninguna evidencia contradiga sus maniqueos prejuicios con el inconfundible tufo del antisemitismo enmascarado en “antisionismo”. Les puede el sectarismo hasta lamentarse de que Israel cuente con la tecnología de la cúpula de hierro (kippat barzel en hebreo) para evitar las masacres que buscan los terroristas, y su decepción con que éstos no cuenten con capacidades más avanzadas que hicieran la pugna entre civilización y barbarie más equilibrada.

Hablan de piedras contra cohetes, obviando que los terroristas palestinos lanzan misiles iraníes Fajr de 80kms de alcance. Los que se consiguieron introducir en Gaza a pesar de los controles israelíes (eso que ellos llamaban “bloqueo”) de los que tan amargamente se quejaban hasta enviar flotillas para desafiarlo.

La dinamita de los etarras
Si, comprendo que ante esta avalancha de manipulaciones y bulos la opinión pública española no sepa qué pensar y que muchos teman equivocarse apoyando a una democracia amiga y aliada de España a la que han pintado como brutal y violenta. Pero a veces, como decía Leonard Cohen, uno sabe de qué lado estar simplemente viendo quiénes están al otro lado: por ejemplo, a Arnaldo Otegui, que en las últimas horas ha expresado su apoyo a la campaña de los terroristas palestinos y sus ataques contra Israel. Tampoco nos puede extrañar. Los terroristas etarras vendieron a Hamás parte de la dinamita que robaron durante la tregua del año 2000.

Para conocer el lado correcto cualquier español sólo debe recordar que el 11 de marzo del 2004 Israel nos ofreció su apoyo tras los atentados islamistas en Madrid. Ese día los islamistas de Gaza celebraban la matanza.

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