AGLI Recortes de Prensa   Sábado 22  Mayo  2021

Así se está gestando la crisis financiera: inflación, burbujas e irresponsabilidad política
Daniel Rodríguez Asensio. Libertad Digital 22 Mayo 2021

Una familia de clase media ha visto erosionado su poder adquisitivo por el encarecimiento de bienes de primera necesidad mientras los indicadores decían que los precios se mantenían estables.

En una sociedad hiperinformada como la actual, la cantidad de publicidad que recibimos cada día es ingente. Cuenten los panfletos que llegan a los buzones de sus casas, los anuncios de televisión, internet… Es por ello que no merece la pena dedicar una sola línea al enésimo plan de propaganda que ha hecho el Gobierno de España, con apellido 2050.

Es momento en centrarse en un asunto importante a día de hoy: la inflación. El impuesto de los pobres. El impuesto que no necesita legislar. El elefante, silencioso, que habita en todos nuestros hogares. El repunte ya es evidente en prácticamente todo el mundo desarrollado: En Estados Unidos el incremento ha sido del 4,2%, en Europa está en el 1,7% y en España también ha repuntado notablemente hasta el 1,3%.

A la hora de analizar estos datos, debemos tener en cuenta dos elementos relevantes:

El primero es que el Índice de Precios al Consumo (IPC) es el indicador reconocido internacionalmente para medir la evolución de los precios. ¿Por qué es importante? Porque debería ser capaz de medir la erosión en la capacidad adquisitiva de familias y empresas midiendo las diferencias con respecto a sus rentas percibidas.

Esto, sin embargo, lleva muchos años sin ser así. Uno de los múltiples efectos de la represión financiera (tipos de interés cercanos al 0%) ha sido la hiperinflación en activos inmovilizados y de inversión, como la vivienda o los activos financieros, que no ha sido recogida en dicho índice. Como contrapartida, todo lo que ha tenido que ver con el consumo masivo y/o con la evolución tecnológica, recogido en la cesta de bienes que mide el IPC, ha experimentado una reducción de precios notable.

¿La consecuencia? Que una familia de clase media ha visto erosionado su poder adquisitivo por el encarecimiento de bienes de primera necesidad y/o no replicables a gran escala, mientras los indicadores decían que los precios se mantenían estables e incluso que estábamos cerca de la "deflación". O, dicho de otra manera: la inflación lleva siendo un problema latente desde hace décadas.

El segundo elemento que no debemos olvidar es que la inflación estructural ha sido, es y será un fenómeno monetario. Una evolución inflacionista se produce por un desajuste entre la oferta monetaria y la demanda de bienes y servicios en la economía real que lleva a que el precio de dichos bienes se incremente de forma artificial, sin que haya ninguna razón fundamental que lo explique.

El nobel de economía de 1995, Robert E. Lucas Jr. lo refleja a la perfección en su artículo "Nobel Lecture: Monetary Neutrality": Los efectos de la impresión descontrolada de dinero son muy pobres sobre el crecimiento y con una correlación positiva muy clara con la inflación.

Basta con observar a los países con mayor inflación del mundo actual (Venezuela, Argentina, etc.). Tienen muchas cosas en común, y ninguna de ellas positiva. Entre ellas está la impresión de moneda muy por encima de la demanda real.

El tercer elemento que debemos tener en cuenta a la hora de analizar el fenómeno actual de la inflación es que el escenario es el de un incremento de este fenómeno, pero siempre dentro de lo que se considera como inflación moderada. Por supuesto que tiene efectos nocivos sobre los mercados financieros, como explicamos aquí, y que supone un freno al ya de por sí débil crecimiento económico (especialmente en la Eurozona), como contamos aquí. Pero, salvo que los bancos centrales de Estados Unidos y de Europa, respectivamente, pierdan del todo la cabeza y decidan apostar por ingresar dinero impreso en las cuentas corrientes de la población (el conocido como helicóptero monetario), el fenómeno de la hiperinflación aún está lejano.

¿Va a ir a más?
Partiendo de esta base, la pregunta clave es: ¿Van a persistir los niveles actuales de inflación? ¿Va a ir a más? O ¿Va a remitir y a volver a una situación como la que hemos visto en 2020?

En mi opinión, aún queda margen al alza, el suficiente para provocar desajustes notables en los mercados financieros y azuzar la crisis bancaria, pero no tanto como para desbocarse. Me explico:

Desde que comenzó la crisis del Covid ha habido una serie de elementos de carácter coyuntural que hacían perfectamente previsible este repunte en los precios. Me refiero a la ruptura de las cadenas de valor por las restricciones laborales y de movilidad, al encarecimiento de los transportes internacionales, a la dificultad para traspasar fronteras, y al repunte en el precio de las materias primas, entre otros.

Todos ellos, o al menos en buena parte, deberían remitir conforme avanza la vacunación en 2021 y conforme el comercio internacional se reactiva; en este punto la principal incógnita es la crisis de los semiconductores, que veremos cuándo se soluciona y qué efectos tiene. En cualquier caso, lo que parece claro es que el precio de las materias primas se va a estabilizar (que no caer) en los próximos meses. Así lo expresa el consenso de analistas.

Además, las fuerzas de medio y largo plazo claramente deflacionistas (la caída de la competitividad internacional, el envejecimiento de la población en economías avanzadas y el avance tecnológico) continúan vigentes, y seguirán presionando a la baja, de forma sibilina los precios.

Por lo tanto, el escenario más probable en el medio plazo (al menos hasta 2022) es el de una inflación moderada, cuyo principal peligro supone la erosión de la capacidad adquisitiva en un entorno en el que la reabsorción de los parados no está siendo tan rápida como los burócratas esperaban y, sobre todo, aunque no por ello menos importante, los riesgos que puede suponer para la estabilidad financiera internacional.

Esta misma semana Larry Summers (exgobernador de la FED) y el propio BCE han advertido de que los riesgos por sobrecalentamiento bursátil, la inflación en el precio de los activos y el consiguiente exceso de apalancamiento está generando una inestabilidad financiera creciente que no estamos siendo capaces de gestionar. Por el momento, todos los bonos nacionales de referencia están al alza y encarecen la financiación de los Estados en un momento en el que sus necesidades de liquidez van a ser notables.

En las condiciones actuales no creo que se produzca un escenario de hiperinflación ni similares, lo que sí que me preocupa severamente son los efectos colaterales que puede provocar un escenario de estanflación sobre los desequilibrios que venimos acumulando en las últimas décadas.

Quien lleve a cabo las reformas estructurales necesarias será quien menos sufra esta crisis. España, desafortunadamente, no parece que vaya a estar en este selecto grupo de países. En 2021/2022, seguro. En 2050 está por ver, aunque no parece que entren en los planes del Gobierno actual.

Los cinco engaños con los que Sánchez justifica su sablazo fiscal a los españoles
El informe "España 2050" está repleto de aseveraciones sesgadas con las que se pretende justificar el "estallido fiscal" del sanchismo.
Diego Sánchez de la Cruz. Libertad Digital 22 Mayo 2021

Esta semana se ha presentado el documento "España 2050", un informe encargado por el gobierno de Pedro Sánchez a un grupo de economistas, científicos o sociólogos que, como ha explicado Libre Mercado, coinciden plenamente con los postulados del Ejecutivo y recomiendan un auténtico "estallido" en materia impositiva.

Sin embargo, las recomendaciones realizadas están lejos de tener el debido rigor y, de hecho, incurren en todo tipo de bulos para justificar el "sablazo fiscal" que quiere sacar adelante Sánchez. En el Impuesto sobre la Renta, por ejemplo, el documento considera que su volumen de recaudación se ve afectado "por la existencia de ciertos beneficios fiscales", pero no plantea en absoluto el verdadero motivo por el cual este tributo recauda menos en España que en otros países de nuestro entorno: a saber, un nivel de paro que duplica el promedio europeo y que lastra de forma significativa el potencial de ingresos derivados de un gravamen así. De hecho, según los cálculos realizados por BBVA Research, los niveles de recaudación se elevarían tanto que España mejoraría su saldo presupuestario en 60.000 millones de euros, al obtener más ingresos y también atender menos gastos. En la misma línea, los informes del Instituto de Estudios Económicos señalan que la fiscalidad sobre las rentas trabajo supera el promedio europeo una vez se considera el peso del empleo informal y del paro, de modo que la ansiada "armonización" no se producirá incrementando la recaudación entre quienes ya aportan al sistema, sino haciendo lo propio entre los millones de españoles que están fuera del mercado de trabajo, bien por su participación en la "economía sumergida", bien por su situación de desempleo.

Sobre el Impuesto de Sociedades, el informe argumenta que sus ingresos han disminuido hasta situarse en niveles similares a los que se alcanzaban en 2006. Entre los motivos que lo explicarían, se cita la rebaja del tipo general, que pasó del 30% al 25% durante la Administración Rajoy. Sin embargo, los informes de recaudación de la Agencia Tributaria muestran que este gravamen generó 5.900 millones más tras la aprobación de dicha reducción, lo que supuso una subida del 29% en la aportación de Sociedades a las arcas públicas.

En el IVA, se afirma que está considerado "una figura impositiva regresiva", a pesar de que los estudios realizados por diversos expertos muestran que el tipo medio abonado por las rentas altas ronda el 14%, frente al 12% que soportan las personas de menores ingresos. Por lo tanto, sí existe progresividad en la estructura recaudatoria del IVA.

El Impuesto sobre el Patrimonio y el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones también están en la diana del gobierno, que pretende subir estos tributos en comunidades como Madrid a base de imponer una "armonización fiscal". Sin embargo, el propio documento admite que estos gravámenes tienen una "menor cuantía recaudatoria", lo que pone de manifiesto la naturaleza ideológica de estas recomendaciones. Así, aunque se plantea que Patrimonio y Sucesiones/Donaciones son figuras "relevantes para la progresividad del sistema tributario", la evidencia muestra que estos gravámenes no tienen efectos notables sobre la distribución de renta o riqueza. En Estados Unidos, por ejemplo, aplicar el Impuesto sobre el Patrimonio solo reduciría 0,004 puntos la desigualdad de renta, mientras que la desigualdad de riqueza bajaría solamente 0,0005 puntos. En nuestro país, repartir la recaudación de Patrimonio entre el conjunto de la población supondría menos de 2 euros mensuales para ciudadano.

Y, quizá lo más importante de todo, el documento insiste en que España debería igualar su presión fiscal con Europa, cuando un análisis detallado del diferencial recaudatorio que mantenemos con los demás países de nuestro entorno revela que la brecha se esfuma una vez tomamos en consideración la situación del empleo y de la "economía sumergida". Además, al considerar la renta por habitante, podemos ver que el esfuerzo fiscal de los contribuyentes españoles supera el promedio comunitario. De manera que el argumento estrella sobre el que se sostienen las propuestas recaudatorias tiene muy poco recorrido una vez se estudian los verdaderos factores que explican la estructura de los ingresos fiscales en España y el resto de Europa.

Marruecos ya ha descubierto a Sánchez
Javier Somalo. Libertad Digital 22 Mayo 2021

Si Marruecos percibe debilidad, convulsión política o posibles cambios al otro lado del estrecho, suele lanzar algún desafío.

A Pedro Sánchez se le ha estropeado la cuenta atrás que lleva días practicando para presumir de que él y sólo él acabará con la pandemia en España gracias a sus planes de vacunación, que, naturalmente ni son suyos. Marruecos le ha fastidiado el cambio a trajecito de verano, con lo que a él le gusta llamar al turismo y sonreír sin ganas. Toca defender a España, y ahí no hay Redondo que valga.

Marruecos no ataca descontrolando su política migratoria presumiblemente pactada con España, lo hace lanzando lo que en término estrictos sería un indudable casus belli: una invasión en toda regla. No estamos ante una crisis migratoria sino de fronteras. Marruecos ha empujado a seres humanos, una vez más, como avanzadilla a sus pretensiones territoriales.

Que abra puertas y toque la corneta, que cite a los niños por redes sociales diciéndoles que pueden ver a Cristiano Ronaldo en Ceuta o que adelante una mensualidad a las mafias para que hagan horas extra es lo de menos en un régimen que demuestra poco aprecio por la vida ajena. Ellos no se perderán en dilemas morales y para cuando nosotros los hayamos terminado de formular el vecino con el que siempre hay que llevarse bien sin hacerse respetar habrá dado un nuevo paso en su agresiva relación con España, siempre basada en la violación de fronteras y en la manipulación histórica. Conviene recordar, siempre que se pueda, que el Reino de Marruecos ni siquiera existía cuando Ceuta y Melilla, cada una con su particular historia, pertenecían a España. Poca reivindicación puede hacerse de algo que nunca ha sido propio pese a que muchos periodistas españoles hablen, incluso estando en contra, de la "devolución" a Marruecos de las ciudades autónomas. Sólo se pude devolver lo que ha sido propiedad de otro y no es el caso.

Lo peor es que en todo momento han estado claros los términos por parte de Marruecos y así lo dijo, para mayor sonrojo de nuestra diplomacia, la embajadora en España, Karima Benyaich: "Hay actos que tienen consecuencias y se tienen que asumir". Los actos son la acogida en España al moribundo líder del Frente Polisario Brahim Ghali por no se sabe qué caprichos de la ministra de las gangas chinas. Las consecuencias, una invasión de Ceuta. No hay descuidos, no hay disimulos. Marruecos pone los términos encima de la mesa y en España empiezan a temblar las piernas.

Periódicamente Marruecos evalúa la capacidad de respuesta del vecino y amigo del norte. Puede usar el control del narcotráfico o el del tráfico de personas pero la chispa para encender cada test es territorial: Ceuta, Melilla, los islotes, las Canarias o el Sahara. Si Marruecos percibe debilidad, convulsión política o posibles cambios al otro lado del estrecho, suele lanzar algún desafío. Esta vez se ha pasado al admitir sin ambages que la respuesta a la irregular y opaca acogida de Brahim Ghali es una invasión en toda regla. Sólo la ministra de Defensa ha tenido palabras —y sólo han sido palabras— a la altura de las circunstancias.

Sahara de izquierdas, Sahara de derechas, Sahara español
Con Franco en plena agonía, el 2 de noviembre de 1975, el entonces Príncipe Juan Carlos de Borbón viajó a El Aaiún para decir a las tropas y a los saharauis: "España cumplirá sus compromisos". Claro, no dijo bien cuáles. Además, a Franco no se sabe cuánto le preocupaba ya el Sahara y lo que es seguro es que se avecinaba mucha tormenta después de cuarenta años de dictadura como para andar pensando en qué iba a pasar con una colonia que se iba a quedar Marruecos sin mucho regateo.

Cuatro días después, aunque llevaba un mes preparándose, llegó la Marcha Verde que, según Hassan II le fue directamente inspirada por Alá en un sueño. Lejos de ser un pacífico éxodo de tribus cantarinas, contó con apoyo aéreo y terrestre, armado por supuesto, y hubo muchos tiros. Llenar de gente un territorio es la mejor forma de quedárselo incluso si se empeñan después en un referéndum, que para eso está el censo que también viajó multitudinariamente desde Marruecos.

Después llegaron los llamados Acuerdos de Madrid, un tripartito con Marruecos y Mauritania en los que España no tardó en tomar las de Villadiego contra toda legalidad, porque no le asistía el derecho para hacerlo. No hubo descolonización, España no transfirió la administración de la colonia a Naciones Unidas sino, unilateralmente, al tripartito. Mauritania fue compensada y se retiró dejando el Sahara en manos marroquíes. Es el único caso de descolonización incompleta.

Un año después de la visita del Príncipe, ya rey, y del funesto arranque de los Acuerdos de Madrid, Felipe González dijo en Tinduf, el 14 de noviembre de 1976:

"Hemos querido estar aquí para demostraros, con nuestra presencia, nuestra repulsa y nuestra reprobación por el acuerdo de Madrid de 1975 (…) Nuestro partido está convencido de que el Frente Polisario es el guía recto hacia la victoria final del pueblo saharaui. Y está convencido también de que vuestra república democrática se consolidará sobre vuestro pueblo y podréis volver a vuestros hogares. Sabemos que vuestra experiencia es la de haber recibido muchas promesas nunca cumplidas: yo quiero, por consiguiente, no prometeros algo, sino comprometerme con la Historia: nuestro partido estará con vosotros hasta la victoria final".

De la cuestión saharaui se ha hecho causa en la izquierda y en el nacionalismo antiespañol. Los unos por el apoyo prosoviético de Argelia al Polisario en el refugio argelino de Tinduf y los otros porque todo lo que sea autodeterminación con algún kalashnikov vale para un roto y para un descosido. Los bandazos del PSOE han sido más descarados combinando el entusiasmo de la "victoria final" del Polisario con el servilismo más descarado hacia Marruecos. Pero la derecha también ha reclamado para sí, de muy distinta forma, la cuestión saharaui y la protesta ante el yugo del régimen marroquí.

El 13 de noviembre de 2010 se vio a plena luz en Madrid. Una manifestación en apoyo del pueblo saharaui tras varios episodios de represión policial marroquí llegaba a la Puerta del Sol con la pancarta "Marruecos. Fuera del Sáhara 35 años después". Tras ese lema caminaban el entonces vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons; el que fuera coordinador general de IU, Cayo Lara; la entonces presidenta de UPyD, Rosa Díez y los exsecretarios generales de UGT, Cándido Méndez, y CC OO, Ignacio Fernández Toxo. Con todos ellos, Willy Toledo, Rosa María Sardá o el clan Bardem al completo. Y todos contra el gobierno del PSOE, promarroquí aquella temporada.

Tan extraño resultó el aquelarre que la ministra de Cultura del momento, Ángeles González-Sinde, llamó al orden a los abajofirmantes habituales de la ceja: "Es un tema [el Sahara] lo suficientemente delicado como para que los que no somos expertos no hagamos ese papel de opinar y de contribuir a la confusión en lugar de encontrar soluciones". La "coincidencia" con el PP, añadió confusa, "les debe hacer pensar". Recibió lo suyo la ministra.

El Frente Popular de Liberación de Saguía El Hamra y Río de Oro, el Polisario, presta mucho material a la izquierda para arrojar sobre Israel por Palestina o sobre España por el País Vasco. Tiene, por tanto, ese componente de "lucha armada" que la izquierda maneja con tanta alegría cuando no quiere decir terrorismo. Pero luego están los saharauis que quieren aprender bien el español que hablan y que prefieren ejercitarlo en España antes que en Cuba. Los hay, y muchos están hartos de las vacaciones españolas de cooperación a los campamentos argelinos de Tinduf, hartos de Marruecos y probablemente también del Frente Polisario, al menos de este que representa Brahim Ghali.

Quedan pocos que de veras se acuerden de la no descolonización española que les dejó en manos de Hassan II y no debe de quedar uno solo que espere algo bueno de España. Lo último, la gran aportación, ha sido la de dar refugio sanitario a este secretario general del Polisario que tiene demasiadas cuentas pendientes con la Justicia y que, por ese cargo, es también presidente de la denominada República Árabe Saharaui Democrática. Esté mucho o poco reconocida internacionalmente, esa república haría bien en desvincular su existencia de una organización dirigida por personajes como Ghali.

España hizo mal las cosas hace demasiado tiempo y ningún gobierno ha tratado después de corregirlo en serio. La cuestión saharaui tiene difícil solución y Naciones Unidas ha ido cosechando fracaso tras fracaso para terminar dejando por imposible la elaboración de un censo que pudiera asomar la posibilidad de un referéndum que nada tiene que ver con la mala resaca de Puigdemont.

Pero esos fracasos, que alejan mucho un futuro saharaui en la costa original, no significan que España deba contribuir a que Marruecos se exhiba como el vecino intocable del sur de Europa y que pueda usar como arma disuasoria, esta vez efectiva, la invasión humana de territorio español. Por mucho que EE.UU tenga a Marruecos como aliado estratégico y le haya otorgado un papel de moderador del islamismo radical, debería ser más importante que España —que es Europa— no se vea amenazada periódicamente. Es posible que eso lo entienda hasta Biden y ahora sería el mejor momento para hacérselo saber con autoridad.

Pero si el vecino del norte está gobernado por un tal Pedro Sánchez con la ayuda de comunistas —prosaharauis y promarroquíes como Dina Bousselham— e independentistas, ministras como la de las gangas chinas, con la oposición mirándose de reojo, con la causa saharaui difuminada entre el marxismo y la mala conciencia y con una nula identidad cultural sobre la españolidad Ceuta y Melilla, lo raro es que el Reino de Marruecos no llegue hasta El Ferrol o que Mohamed VI funde partido en España.

Mohamed VI deja KO a Sánchez
Jimmy Giménez-Arnau. okdiario 22 Mayo 2021

Cabronada por cabronada. Juego sucio contra juego sucio. El rey de Marruecos ha devuelto la afrenta del presidente español. Sus peones inútiles, Laya y Marlaska, culpables del conflicto, deberían dimitir. Si le tocas los huevos a un león, lo normal es que el bicho te muerda. ¿De qué se sorprende el maniquí, sabiendo que sus agentes duchos en chapuzas le daban asilo, con salvoconducto falso, a Brahin Ghali, líder del Frente Polisario y feroz enemigo del sultán alauí? Donde las dan las toman. Ojo por ojo, diente por diente. Tú, Sánchez, alborotas el Sáhara y yo, rey, pongo Ceuta patas arriba. Ni más, ni menos. Llamadlo crisis diplomática o fracaso de gestión. En realidad, es un intercambio de cabronadas que alentó el podrido cerebro de Iglesias en 2020, cuando ensalzó a Ghali y llamó criminal al monarca de los marroquíes. El Gobierno socialcomunista tiene la culpa de cuanto está ocurriendo en las ciudades españolas de África.

Inda da en el clavo: “Si haces gilipolítica como Sánchez, Marruecos te la lía”. En USA también se mofan del ególatra -no de España- y lo comparan con Forrest Gump. El maniquí es el hazmerreír de todas las cancillerías europeas y preocupa muy seriamente su desequilibrio mental. Casado se suma a los elogios, recordándole al de Moncloa que “le queda grande el Gobierno”. Pero el fantoche ni se inmuta, su vacuo ego está blindado contra las verdades y las ofensas. El rey Mohamed VI deja KO a Sánchez, demostrando que nuestra política exterior es un auténtico desastre. En el palacio de Santa Cruz, los diplomáticos de carrera, con los que todavía cuenta España, no como Laya, que jamás pasó por la Escuela Diplomática, condenan su nulo tacto e indescriptible ineptitud para resolver asuntos internacionales. Salvo Robles, el resto de los ministros del socialcomunismo son un deshecho de tienta. Sólo sirven para complicar mucho las cosas.

Los ministerios y las “ministerias” del tal Sánchez dan pena, apenas valen para que nos riamos de su histérico lenguaje inclusivo. Como Felipe VI no hable con Mohamed VI y entre los dos pacten una paz territorial que anestesie el drama ceutí y salve a miles de niños que andan a la búsqueda de un sueño, echaremos en falta a Juan Carlos I, denostado por Sánchez y sus impresentables socios, pues aquel rey solucionaba cualquier avería entre España y Marruecos fundiéndose en un abrazo fraternal con Hasan II.

Lo único positivo de toda esta sucia tragedia, provocada por un lote de ineptos, es que España siempre podrá contar con la Guardia Civil y la Legión, fuerzas de vigilancia y de choque que nunca defraudan. Ahora que Sánchez está fuera de sus cabales, muy atareado con su proyecto de ciencia ficción, “Una odisea en La Moncloa para 2050”, conviene tener militares serios que puedan escoltarlo al manicomio.

No pintamos una mierda
Eduardo Inda. larazon 22 Mayo 2021

Los paletos que nos gobiernan se mostraron alborozados el primer martes después del primer lunes de noviembre cuando Biden derrotó en las urnas a un Trump tumbado por el virus chino y su histrionismo satrapilla. Parecía que hubieran ganado ellos las elecciones y no el casi octogenario senador demócrata. Ferraz era una fiesta e increíblemente también la sede de Podemos pese a que el presidente estadounidense tiene el mismo concepto de esta banda que su antecesor. Banda a la que vinculan directamente con la narcodictadura de Maduro. Estoy seguro de que, antes o después, Biden forzará el derrocamiento de los jefes y financiadores de Iglesias.

A los presidentes estadounidenses los regímenes dictatoriales les molan entre cero y nada. Lejos quedan ya esos tiempos de Kennedy, Johnson, Nixon y cía cuando hablaban del tirano de turno con irónico pragmatismo: “Es un cabrón pero es nuestro cabrón”. Lo de apadrinar caciques bananeros ya no se estila. Que este Gobierno es el peor visto fuera de España, gracias entre otras cosas al ingrediente podemita, no hay duda. Que es el más tontaina, tampoco. Sántxez iba por la vida de socio preferente de EEUU y, al final, ha resultado otra patraña de un individuo nacido para mentir. Biden no ha cruzado una mísera llamada con él desde que es presidente de la superpotencia y eso que han transcurrido cuatro meses, que se dice pronto. El desdén yanqui hacia el autoproclamado amigo de Biden es tal que el Departamento de Estado ni siquiera se ha dignado a nombrar embajador en España. Andar clónicamente como Obama, como acostumbra el afectado Sántxez, no te garantiza el favor del emperador, menos aún cuando estás coligado con unos comunistas.

El envite de Ceuta ha demostrado que con este Ejecutivo no pintamos una mierda en el concierto internacional. Lo de estos días no es una crisis migratoria sino más bien el primer intento de invasión de esta plaza, española desde hace 400 años, y de Melilla, que en las últimas horas ha sido puesta en la diana por el peligroso Mohamed VI. Lo normal es que EEUU, baranda de la siempre necesaria OTAN, se hubiera puesto del lado de uno de sus miembros. Pues no. El secretario de Estado, Antony Blinken, fue tajante en las primeras horas de la mini Marcha Verde sobre Ceuta: “Marruecos es un aliado estratégico”. Dijo mucho diciendo poco. Un zasca de tres pares de narices a un Consejo de Ministros atenazado por los violentos comunistas podemitas y maniatado por la incompetencia de una canciller, González Laya, que sabe tanto de ONU o de UE como nada de geoestrategia. Todos los gobiernos de la democracia tuvieron claro que Marruecos era material sensible. El más sensible tal vez. A los hechos me remito: el primer viaje oficial de cualquier presidente tenía como destino la bella Rabat. Sántxez se ciscó en esta tradición. Y lo empezamos a pagar hace meses en forma de aluvión de inmigrantes subsaharianos ilegales. Son tan necios y tan amateurs que tampoco se enteraron que cobijar en España al líder del Frente Polisario, un presunto genocida y un casi seguro violador, no saldría gratis. Y nos está costando caro. Muy caro. El ridículo es planetario. Y, encima, el primo de zumosol americano nos ha puesto los cuernos. Es lo que pasa cuando Abundio es un Premio Nobel a tu lado.

El LIbro Rojo de Pedrete
Carlos Dávila. okdiario 22 Mayo 2021

¡Gran hallazgo! ¡Enorme e histórico avance! Resulta que como no va a haber niños, los que queden van a tocar a más. Más plastilina, más sitio en el recreo, inglés y chino para todos, profesores nativos de latín… en fin: gloria bendita para el 2050. No es broma. No es el documento, el ingenio sideral de un bodoque más o menos chiflado; el profesor chiflado. Es una de las serias propuestas que el jueves presentó Sánchez en su almanaque de aquí a 30 años. Largo me lo fiais. No es de extrañar que los principales prebostes empresariales del país le dejaran solo con Iván Redondo haciendo de clac (o claque), y algún forofo saludando al ¡oh, líder! de puño a puño, tal y como ahora se lleva. Rojos algunos, verdes casi todos y, desde luego progres como el caso mandaba. Los ausentes (alguno se largó de Madrid para no caer en la tentación de acudir) están que trinan; la última jugada ha sido la “CEOE amarilla” que se ha inventado Sánchez y que ha presentado nada menos que en la Universidad su ilustradísima señora. O sea, no quieres taza, pues taza y media en forma de patronal domeñada.

El Libro Rojo (o Verde) de Pedrete es un ejercicio infantil de intenciones variadas; incluso alguna puede ser que sea buena. Desde luego transpira feminismo porque no es concebible que no sea así en estos tiempos, pero eso al final es farfolla, donde hay que fijarse es en el auténtico objetivo que no es otro que una sociedad dependiente, hasta para respirar, del Estado. Al individuo despistado se le tiene que convencer de que no se queje de la angostura fiscal a la que se le quiere someter; todo se hace por su bienestar, ¡faltaría más! Coloquialmente: que te quieres subir a un coche, aunque sea tuyo, de aquí al 50, tasa que te crió; que pretendes engullir un rico escalope vienés, pues el rebozado te va a salir por un congo; que te gusta el avión para viajar de Madrid a Valencia, pues el viaje te será más oneroso que una vueltecita por los aires de Ceuta en el helicóptero presidencial. Y además, como ya no habrá niños porque hacer un plan de natalidad es franquismo puro, hay que importar inmigrantes, 250.000 al año, siete millones y medio en treinta años. Hombres, mujeres, niños incluso, que con éstos sí se cuenta porque serán extranjeros.

Y cuidado, porque esta última propuesta no es la idea de Fofito o de Pedro Ruiz y su Petete; es la decantación ideológica del cocido cerebral de Sánchez. Nada inocente por cierto. Está muy pensada, teletrabajada con fines muy específicos de cirugía social. Se trata de un ejercicio de disolución de nuestra sempiterna identidad nacional; o sea que lo deseable para el 50 es que haya menos habitantes españoles nacidos en Bilbao (y eso que los de Bilbao nacen donde quieren) que en la marroquí Nador, pongamos por ejemplo. Si el siniestro programa de Pedrete Sánchez se va cumpliendo en todas sus etapas la actual invasión de Ceuta y Melilla será sólo una excursión de fin de curso colegial.

Pedrete se estudió por encima el infame tocho, simulador sociológico, que le preparó el gurucillo Redondo, su mercenario de cabecera, y lo presentó como todo un “Plan de Estado” para los venideros treinta años. Un Gobierno, inflamado de propaganda y marketing, un Gobierno que carece, como está denunciado Bruselas, de un modesto plan para encarar el fin de la maldita pandemia, pero que se adorna ahora con una prospectiva para tres décadas en la que, eso sí, no faltan cuadros con muchas ordenadas y abcisas para encubrir o confundir la realidad más inmediata. Fíjense, sin ir más lejos, en ese dibujo que pinta una actualidad que ni siquiera se expresa, y culmina con el trazo de una línea ascendente, enero del 50, con esta leyenda: “Marco favorable”. Así, con un par. Es todo un trampantojo repleto de deseos engañosos y también -esas no pueden faltar en Pedrete- promesas. Un ejercicio de prestidigitación política y sociológica que tiene la misma vocación duradera que el consabido caramelo a la puerta de una escuela.

Lo probable es que sin la hecatombe electoral de Madrid, el panfleto de Gargantúa dormiría aún en cualquier cajón de La Moncloa. Es un librete rojo lleno de impuestos a cada cual más injusto, y verde para embuste de quienes a estas alturas aún creen que Sánchez ha diseñado los molinillos de viento que cubren un porcentaje mínimo de nuestras necesidades energéticas, y que, a mayor abundamiento, es el auténtico descubridor de las vacunas que nos van a rescatar a todos de la infección y de la muerte. El Libro Rojo (o Verde) de Pedrete se asemeja al catecismo Astete de los 50 y 60 del pasado siglo que inducía las respuestas a preguntas convencionales y que, sobre todo, buscaba crear una sensación de culpa a todo infante que transgredía aquellos principios. La argucia de Sánchez es más o menos la misma, dicho en román paladino: “Yo os digo cómo os tenéis que comportar, y os doy libertad para equivocaros”.

El Libro Rojo (o Verde) de Pedrete es la obra de un trilero, que ha envuelto su fantasmagórico egocentrismo en una obra carísima para la que ha encontrado la colaboración de un grupo de voluntarios cazados a lazo que, una vez más, no se dice quiénes son, ni de dónde vienen. De ellos sólo se sabe algo cierto: no han trabajado gratis. Tampoco quieren aparecer como los escritores de un panfleto energuménico que se va a olvidar en tres días. Un apuesta corta en el tiempo: si alguien de aquí al 31 de diciembre de este año vuelve a hablar de este Libro, es que lo ha encontrado en una biblioteca de viejo. Esa es su prestancia.

Pedro el grande, rey de las Batuecas
José Alejandro Vara VZ 22 Mayo 2021

In the year 2025, 2025, cantaban Zager y Evans a finales de los sesenta, una tonadilla futurista y pegajosa que se encaramó en el top de las ventas al tiempo que Neil Amstrong ponía el primer pie humano sobre el lado oculto de la luna. La letra era ñoña y naif y arrancaba así: “En el año 2025 no necesitarás decir la verdad; todo lo que piensas, haces y dices está en la pastilla que te tomaste hoy”.

En el año 2050, Pedro Sánchez no necesitará de pastilla alguna para decir la verdad. Nunca la ha dicho y no parece que vaya a cambiar de hábitos. Para entonces, España viajará obsesivamente en tren, será vegana, inclusiva, ecolo, feminista, sostenible y estará desbordada de gente de fuera que vendrá a pagarnos las pensiones. Todos viviremos en un entorno mágico y resiliente. Lo más parecido al paraíso que nos será permitido conocer. Tócala de nuevo, Rhodes, que vamos a levitar.

Esta vez, no. Esta vez el auto sacramental de la factoría de Iván Redondo lejos de funcionar, de seducir, de camelar ha producido un mal disimulado rechazo entre quienes hasta ahora asentían mansamente, sin rubor. El disco de ofrecer un horizonte tan hermoso como los crepúsculos de Corinto ya se ha rayado. No va más. Demasiado manoseado, obsesivamente predecible, agotadoramente falsario. Hubo desbandada estruendosa en la complaciente grey de los empresarios, hartos ya de las sesiones hipnóticas del gran gurú y de sus espejuelos trasnochados. De haber faltado uno más, no habría cabido, que diría Macedonio.

España ardía por su flanco sur, el más débil, con Marruecos enarbolando el alfanje y con Washington alineado con el equipo del otro lado del estrecho. La ministra de Exteriores, con ese aplomo que da la ignorancia, confundía Logroño con Marraquech, el titular de Transportes hacía paralelismos inadecuados con la Andalucía marroquí y sólo la responsable de Defensa lograba asumir el papel que le corresponde al miembro de un Gobierno que acaba ser humillado en su frontera y amenazado en su integridad territorial. “Con España no se juega, no vamos a aceptar el más mínimo chantaje”, explotó Margarita Robles, único rapto de dignidad de un Gabinete hipertrofiado y incompetente.

El 'hermano' marroquí
En los albores de la Transición, contaba el maestro Abel Hernández, el Rey de España y el monarca alauí, don Juan Carlos y Hassan II, compartieron charlas y confidencias una larga tarde lluviosa. La obligada cháchara sustituyó a la cacería suspendida. Adolfo Suárez, presente, aventuró alguna teoría sobre la monarquía parlamentaria. El invitado encajó malamente el reproche y deslizó la idea de invadir Ceuta y Melilla. Suárez, arrojado y valiente, chuletón de Ávila como se comprobó en el Congreso el 23-F, respondió sin titubeos: “Es posible que en un ataque sorpresa resulte difícil la defensa de las dos plazas, pero sepa Su Majestad que nuestros Ejércitos procederían a bombardear Rabat y Casablanca”. Hassan respondió estupefacto: “Ustedes no harían eso”. Y su interlocutor cerró el debate: “Esos son nuestros planes estratégicos, todo está previsto, Majestad”.

Nadie, salvo la ministra Robles ha acertado a dirigir algún gesto de firmeza al 'hermano' marroquí. Sánchez se desplazó al lugar en plena invasión y, tras veinte incómodos minutos, volvió raudo a casa, encogido y trémulo, al decir de testigo fiel de esos momentos de tribulación.

No hubo referencia alguna a los episodios de la playa del Tarajal en esa representación sobre la España de 2050. Tampoco se aludió a la otra gran amenaza de la actual estructura del Estado, a los socios de investidura del presidente, a quienes sólo les interesa el futuro de una España sin futuro. Por no hablar del presente, asunto tabú en la charleta, nada se dijo tampoco sobre el proceloso laberinto de las vacunas, Astra o no Astra, ese ridículo apoteósico que protagoniza, día a día, hora a hora, la ministra Darias. O sobre el inmediato futuro de los exiguos EREs ahora por renovar. Los líderes sindicalistas, dos piezas de bochorno, se hacían selfies con Calviño, como grupies alocadas. Asuntos coyunturales, cosas de pobres. No interesa.

Apoteosis de márquetin cateto
El asesor primigenio de la Moncloa, el godoy donostiarra, ha medido mal los tiempos, ha errado en la oportunidad y se ha pasado de frenada. No es malo afanarse en escrutar el futuro, en diseñar estrategias, en abordar prospectivas. Pero transformar la publicación de un documento de trabajo en un gran hapening propagandístico, en una apoteosis de márquetin cateto, es empeño difícilmente digerible.

Pedro el grande compareció algo capitidisminuido para quien ostenta el título de fatuo mayor del reino, con momentos de una ambición hilarante, casi lindera con el ridículo. Como Carrie en su fiesta de graduación. No convenció ni a los propios. Todo han sido burlas y chascarrillos en torno a esta operación fallida. Cuando un país amanece angustiado y temeroso cada mañana, cuando una sociedad vive sumida en el peor momento de su historia en décadas, resulta de una disparatada crueldad el hecho de que el presidente del Gobierno se obstine en divulgar fábulas absurdas sobre un futuro tan lejano como impredecible. No se trata de bombardear Rabat pero sí de afrontar, atender e intentar solventar a las urgencias que este Ejecutivo tiene ante sus narices. Al menos para eso le pagan. Pedro el grande nunca como ahora ha ofrecido la imagen de estar en Babia, de ser el alucinado monarca del reino de las Batuecas.

Redondo ha cometido un error. Otro y van... Posiblemente será una pifia insalvable.. .Quizás la penúltima. "El arquero que rebasa el blanco no falla menos que aquel que no lo alcanza", advertía Platón. En el año 2025, y en el 2050, Sánchez seguirá mintiendo pero no lo hará ya desde la Moncloa.

El gran error del gobierno de Mohamed VI: de la marcha verde a la invasión de los chavales
Redacción. https://rebelionenlagranja.com/ 22 Mayo 2021

Se ha dicho y escrito a lo largo de esta semana que la avalancha de unos 10.000 adolescentes que ha padecido la ciudad de Ceuta ha sido una segunda «Marcha Verde». Entre ambas, sin embargo, solo hay una coincidencia: ambas fueron instigadas, diseñadas y puestas en marcha por las autoridades marroquíes. Todo lo demás es diferente.

Hassan II envío a las muchedumbres enarbolando su perdón real y la bandera de los EE.UU. (más para evitar el ataque argelino-soviético que para amedrentar a España), y eran marroquíes adultos, que aparentaban ir, marchar, en explosión de orgullo nacional, de gesta patriótica e histórica para las aspiraciones -infundadas o no- de su país.

Ahora, sin embargo, tristemente, las autoridades marroquíes han enviado a 10.000 pobres chavales desesperados, descamisados, desvalidos, como carne de cañón, a cruzar una frontera de alambradas y mar. Niños que aún no son adolescentes, familias engañadas, bebés de pocos meses, gente que sale huyendo de su país y a la que su país trata como si se tratara de una manda de búfalos en estampida dirigida, alentada y pastoreada por agentes de los servicios de inteligencia infiltrados, como si fueran inmigrantes, junto a ellos.

Lo que ha quedado en la imaginería de las cancillerías internacionales es la foto del bebé saliendo del mar gracias un legionario español, la de otro bebé colado entre los alambres de frontera salvado por un guardia civil español, la de un subsahariano llorando abrazado a una señora de la Cruz Roja española, y las imágenes de chavales exhaustos, errantes, que deambulan por las calles de Ceuta y reniegan con espanto de su país, al que no quieren volver «a Marruecos no, a Marruecos no», como si fuera un país subsahariano más. Marruecos ha quedado a la altura de Uganda con esta maniobra.

El régimen de Marruecos tiene que darle una vuelta a este episodio. La comunidad internacional ya sabe que han utilizado a niños, mujeres y chavales como si fueran una manada de ovejas guiadas por el mastín. Gente que ha llegado exhausta y hablando pestes de su país. ¿Es este el país moderno, avanzado, medianamente democrático, que nos quieren vender?

El mundo civilizado se ha quedado con la boca abierta.

Hablando de la torpeza infinita del gobierno de Pedro Sánchez, que además sigue cortándole la hierba bajo los pies a un Felipe VI amigo de Mohamed VI, no ha sido menos torpe -pero mucho más cruel e imprudente- el gobierno que dice servir a Marruecos.

Esta vez no habrá Guadalete
Jesús Laínz. Libertad Digital 22 Mayo 2021

A mediados del siglo XIX las ciudades españolas del norte de África sufrían constante hostigamiento. Tras años de ataques, en agosto de 1859 la situación se agravó. El ejército realizaba labores de fortificación en el perímetro de Ceuta cuando los moros atravesaron la línea divisoria y destruyeron los trabajos realizados. Algunos días después derribaron los pilares indicadores de la frontera y los escudos de España.

Tras varias protestas diplomáticas y crecientes escaramuzas que provocaron las primeras bajas, el Gobierno del general O’Donnell declaró la guerra al emperador de Marruecos. Al mando de 45.000 hombres que habrían de enfrentarse a un enemigo muy superior en número y apoyado por armas, colaboración y presión diplomática británicas, O’Donnell estableció como objetivos asegurar las posiciones de Ceuta y Melilla, así como tomar Tetuán y el puerto de Tánger.

Tetuán fue tomada el 6 de febrero, y tras la batalla de Wad-Ras los marroquíes pidieron la paz. La victoria fue celebrada con grandes manifestaciones por toda España. Cuando el general Prim hizo su entrada triunfal en Barcelona, desde los balcones cayó una lluvia de octavillas con este verso:

Si hay nación que intentare de nuevo insultarnos
sepan de una vez todas cuantas alumbra el sol,
que España es siempre España, y tiene siempre prontos,
recursos, patriotismo y Ejército Español.

Siete años más tarde, Mark Twain, de visita en la zona, anotó esta reflexión para la posteridad:

España es el único país al que los moros temen. El motivo es que España envía sus mayores barcos de guerra y su artillería para asombrar a estos mahometanos, mientras que los Estados Unidos y otros países sólo mandan casualmente algún despreciable cañonero. Los moros aprenden lo que ven. Tenemos grandes escuadras en el Mediterráneo, pero raramente tocan puertos marroquíes. Los moros sienten muy poco respeto por Inglaterra, Francia y Norteamérica, y hacen mil jugarretas a sus cónsules, reconociéndoles sus derechos como simple favor. Pero apenas el cónsul español hace una petición, se la conceden al momento, sea justa o no. España venció a los moros hace cinco o seis años con motivo de unos territorios que dan frente a Gibraltar, y se apoderaron de la ciudad de Tetuán. La paz fue a cambio de unos terrenos determinados y veinte millones de dólares de indemnización. Sólo entonces devolvieron la ciudad.

Han pasado solamente seis o siete generaciones pero parece otro planeta. Y sin embargo se trata de la misma España, ese país que hoy se dejaría invadir, trocear, liquidar y sodomizar sin decir ni pío. Tantos años de disolución pasan factura. Los españoles, como los demás europeos, llevamos un siglo haciendo cursillos intensivos de remordimiento. Nosotros somos los últimos gusanos que apuran los restos del cadáver de lo que un día fueron España y Europa.

Hace 1.300 años España pudo haber desaparecido para siempre cuando el conde don Julián, gobernador de Ceuta, abrió la puerta del Estrecho a los invasores mahometanos. Derrotando al ejército de don Rodrigo en la batalla de Guadalete, pusieron su pie en una península que no abandonarían del todo hasta ocho siglos después.

Pero, a pesar de la derrota militar y la posterior ocupación de casi todo el territorio del reino visigodo, España no desapareció de la Historia porque muchos españoles, por su estirpe europea, su tradición hispana, romana y goda y, sobre todo, su religión cristiana, se negaron a aceptar la nueva situación. Y así comenzó en las montañas del norte la resistencia que, pasando el testigo de generación en generación, acabaría desembocando en la victoria final de Granada.

Los invasores del siglo XXI no tendrán necesidad de ganar ninguna batalla de Guadalete, ni se toparán con demasiada resistencia en una España encantada de negarse a sí misma. Tampoco encontrarán un cristianismo que se les oponga, pues los restos que de él quedan van poco más allá de la juerga del Rocío y los atracones de Navidad. En cuanto a la Iglesia, vanguardia del ateísmo y el progresismo, hace mucho que dejó de ser columna de Europa para convertirse en una de las principales causas de su disolución. Tampoco se les opondrá ningún don Rodrigo, ya que el rey de España ni gobierna ni puede mover un dedo, ni siquiera simbólicamente, sin permiso del Gobierno. Tampoco tendrán que enfrentarse a un ejército convertido en oenegé y provisto de balas de fogueo: "¡Presupuestos militares para birras en los bares!", siembra la izquierda desde hace medio siglo. Y lo más importante: hoy don Julián no tendría que venir de Ceuta, puesto que ya está sentado en la Moncloa: "El Ministerio de Defensa sobra", proclamó recientemente el presidente Sánchez. Y nada habría cambiado si le hubiera tocado a un Rajoy encantado de declarar que "no estoy a favor de las fronteras". El "imagine there’s no countries" que cantó John Lennon hace cincuenta años es hoy el primer mandamiento de todos nuestros gobernantes de izquierda y derecha.

Vayamos aceptando la realidad: Ceuta y Melilla están condenadas. Y detrás de ellas irá el resto de una España y una Europa decrépitas, cobardes, canallas, indefensas y envejecidas. Mientras la bomba demográfica africana sigue hinchándose, Europa ni puede ni quiere seguir existiendo.

Pero la muerte no será tranquila. Lo que no defiendan nuestros soldados a tiros en las fronteras lo tendrán que defender los españolitos a tortas por las calles. Y no se consuelen cobardemente creyendo que les tocará verlo a nuestros nietos. Lo vamos a ver nosotros. Lo estamos empezando a ver ya.

www.jesuslainz.es

Convocan cuatro manifestaciones en defensa del derecho a usar el español en la Comunidad Valenciana
La asociación Hablamos español llama a manifestarse este sábado contra la "hispanofobia" en la Comunidad Valenciana.
Libertad Digital 22 Mayo 2021

El colectivo Hablamos Español ha convocado este sábado 22 de mayo cuatro manifestaciones en Valencia, Castellón, Alicante y la zona de Requena/Utiel contra la discriminación del español en la Comunidad Valenciana y por el derecho a estudiar en la lengua materna.

Las manifestaciones se realizarán en coche por la situación sanitaria y comenzarán a las 11 horas en los siguientes puntos:

Valencia: Paseo de la Alameda
Castellón: aparcamiento basílica Nuestra Señora de Lledó
Alicante: aparcamiento Monte Tossal
Requena/Utiel: IES Oleana, en Requena

Hablamos español llama a participar a todos los valencianos "afectados o descontentos con la discriminación" hacia el español y llama a que acudan masivamente a "visibilizar su rechazo". "No queremos que la Comunidad Valenciana se convierta en una Cataluña bis, un lugar donde se normalicen el supremacismo lingüístico y la hispanofobia".

El colectivo destaca el derecho a que los niños sean educados en su lengua materna y alerta de cómo el español "va desapareciendo de la enseñanza". También avisa de cómo la imposición de la lengua avanza en la administración: "Cada vez se presiona más a los funcionarios, e incluso a las empresas, con campañas que se disfrazan de intentos de concienciación".

La asociación, además, comenzará ese día una recogida de firmas para presentar como iniciativa legislativa popular una Ley de Libertad de Elección de Lengua en la Comunidad Valenciana.

En su web están disponibles tanto el recorrido de las manifestaciones como la cartelería para poner en los coches o en los balcones.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Presidente Sánchez: Franco no existe; Junqueras y Mohamed sí
Mientras el Gobierno "lucha" contra enemigos imaginarios; desatiende, amplifica o blanquea los enemigos reales que desafían al país sin recato y sin respuesta.
Antonio R. Naranjo. esdiario 22 Mayo 2021

Pedro Sánchez felicitó efusivamente al nuevo presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, minutos después de que él y su verdadero jefe, Oriol Junqueras, proclamaran solemnemente en el Parlamento catalán su apuesta irrevocable por la independencia y su exigencia, también innegociable, de la amnistía de los condenados por sedición y malversación.

Que un preso como Junqueras acudiera a la investidura, se paseara por la Cámara con aires victoriosos y pudiera lanzar sus arengas es indiciario de la degradación del Estado de Derecho, de la quiebra de la democracia y de la debilidad del Gobierno de España; capaz de consentirlo todo con tal de garantizarse una aparente estabilidad que, en realidad, degrada los principios básicos de la legalidad y la convivencia.

Sánchez se puede engañar lo que estime oportuno, considerando que es un progreso esta versión del golpismo catalán que reafirma sus objetivos pero quizá modifique sus medios. Pero no puede engañar ya al resto: trabajar por la independencia de Cataluña desde las propias instituciones es un desafío que debe tener una respuesta política inmediata contundente, cuando discurre por caminos legales; y otra judicial, cuando se hace por la fuerza.

La gran renuncia de Sánchez
Lo que no puede es dejarse estar, como hace el presidente, renunciando a la primera de las batallas que debe librarse contra una ideología perversa sustentada en unos fines imposibles y detonante de una convivencia irrespirable: si no se combaten esas ideas, se legitiman.

Buscar a Franco mientras Junqueras y Mohamed se mueven a sus anchas presagia unos sanfermines con camellos en 2050

Y eso es lo que precisamente hacen este presidente y su Gobierno, alentando el pulso incluso con una cadena de decisiones lamentables: desde la aceptación de una "Mesa del diálogo" fuera de las instituciones donde éste se celebra en una democracia; hasta la previsible concesión de indultos o la anunciada reforma del Código Penal para rebajar la categoría de los delitos cometidos ya o en fase de repetirse.

Acostumbrado Sánchez a buscar enemigos imaginarios como Franco o la carne de vaca, en viajes en el tiempo que lo mismo le llevan a 1936 que le proyectan a 2050; su renuncia expresa a gestionar el caótico presente y los dramas que lo envuelven exceden de la categoría del error para adentrarse en la de la negligencia.

El nacionalpopulismo, la pinza que acosa a España
Hacer prospectiva de ese futuro "que ya no es lo que era", según Paul Valéry, mientras se comporta como Nerón y toca la lira viendo arder Cataluña y Ceuta; perfila definitivamente a un personaje destructivo para quien el pasado es un arma, el presente una molestia y el futuro una coartada.

Buscar eternamente a Franco mientras Junqueras y Mohamed se mueven a sus anchas equivale a destrozar España mientras se vende la moto de un país idílico que, a este paso, celebrará en 30 años los sanfermines con camellos y tendrá una valla al cruzar Aragón.

Más apología del golpismo
Cuando el nuevo presidente catalán avisa de que «la voluntad popular no puede estar limitada por las leyes» solo está advirtiendo de que se reeditarán la sedición y los ataques a la legalidad
Editorial ABC 22 Mayo 2021

Cataluña tiene desde ayer un presidente de la Generalitat de ERC cuya carta de presentación nada tiene que ver con la recuperación económica de una autonomía asolada por los errores del independentismo, ni con la necesidad de cumplir la ley para alcanzar la normalidad institucional perdida. Con Pere Aragonès y los partidos Junts y CUP como fiscalizadores, la fractura social está tan garantizada como el inicio de un nuevo proceso de persecución al constitucionalismo porque el fin sigue siendo la imposición de una pretendida república catalana. Lo de menos es si Aragonès dejó de aclarar ayer plazos y fórmulas, o si será unilateral. Lo grave es que lanzó una amenaza real: «La voluntad popular -dijo textualmente- no puede estar limitada por las leyes. Nuestro límite es la voluntad popular».

Este planteamiento, hecho para volver a manipular la realidad política, se asemeja en mucho, si no en todo, a las coartadas de las dictaduras cuando secuestran esa ‘voluntad popular’ para decretar regímenes autoritarios supuestamente basados en los deseos del pueblo. Pero Cataluña es España, y la voluntad popular está representada legítimamente en un Parlamento de la nación que no es precisamente favorable a la separación de Cataluña por amplia mayoría. Las leyes, la primera de ellas la Constitución, emanan de la voluntad popular, y en la medida en que son la consecuencia del ejercicio de su soberanía, son un reflejo de ella. Las leyes son en sí mismas la ‘voluntad popular’, y por eso es una burda manipulación fingir que el independentismo está legitimado para superponer sus deseos sobre la legalidad. La afirmación de Aragonès es el preludio de otra embestida contra el Estado de Derecho y un desvarío político que no parece tener fin.

Siguiendo el razonamiento de Aragonès, si es que eso fuese intelectual y jurídicamente posible, que no lo es, bastaría con que una mayoría de catalanes decidiese avalar el robo, el fraude a Hacienda, la malversación de dinero, o incluso la rebelión o el asesinato, como prácticas ejemplares y legítimas. Y como ese sería el deseo mayoritario de los catalanes, la comisión de esos delitos quedaría impune porque a todos los efectos el Código Penal sería una ley desactivada por la ‘voluntad popular’. Aragonès desbarró ayer. Vistió de falsa legitimidad una extorsión al Estado y anunció, apadrinado por Oriol Junqueras, un condenado por sedición expresamente excarcelado para acudir a la investidura, que la Generalitat se dispone a iniciar un nuevo ‘procés’. Mientras tanto, Pedro Sánchez presumía en Madrid de haber impulsado un pasaporte sanitario contra la pandemia cuya idea es solo un plagio -otro plagio- de la propuesta que hizo el PP hace meses. Ni una sola palabra de Sánchez fue para expresar preocupación por las amenazas de los nuevos rostros del golpismo catalán. Solo felicitó a Aragonès y exhibió euforia por el ritmo de vacunación, lo cual permite concluir que no le escandaliza escuchar que la sedición está por encima de las leyes. Es lo que tiene pensar solo en 2050.

Junqueras dijo que el referéndum será inevitable y que la república está en marcha; Marta Vilalta invocó con orgullo guerracivilista el espíritu de la Generalitat de los años treinta; y Aragonès exigió un referéndum de independencia pactado. Como mínimo, Sánchez debió decir que jamás podrá autorizar una consulta cuyo fin último es la vulneración de la Constitución. Pero no lo hizo. Ni quieren ser indultados, ni lo merecen ni se arrepienten mientras el Gobierno calla ante una apología impune y consentida del golpismo. Conviene que nadie lo olvide.
Recortes de Prensa   Página Inicial