AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 26  Mayo  2021

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Ignacio Centenera. okdiario 26 Mayo 2021

Perdonen la pesadez. Desde el pasado jueves el España 2050 ha generado mucha más literatura que las 675 páginas del documento, y casi una catastrófica unanimidad en la valoración del mismo. Como habrá sido la cosa que hasta un buen amigo, incondicional de Sánchez (se afilió al partido con su llegada a la Secretaría General y reniega del PSOE anterior, para que vean que hay gente «pa tó»), me escribió diciéndome: “es que suena a chiste”.

Así que disculpen la insistencia, pero después de tragarte la actuación del Reina Sofía, aunque sea con el rabillo del ojo, y del sesudo repaso que te hacen pegar después, no puedes contener el impulso de escribir unos últimos párrafos que remarcan la impropiedad de este trabajo. En primer lugar, evidenciar que Moncloa continúa exprimiendo el relato. No tienen otra. Cuando has dado todo el poder a una especie de consultor marketiniano, la política la dejas reducida a la propaganda, articulada a través de intrigas palaciegas, exhibicionismo constante y presentaciones de Powerpoint. Obviamente la ejecución da lo mismo; eso no les importa a los consultores, que ganan con la simple elaboración de un documento que, ya sea el Plan de Recuperación o el 02050, realizan rellenando un fichero-plantilla completísimo de tablitas, grafiquitos y nombrecitos cursis. En aquel daban vueltas alrededor de ejes, palancas y componentes, y en este a desafíos y objetivos, pero vamos, más de lo mismo.

En segundo lugar, no es creíble un informe-visión a largo plazo cuando tienes que resolver problemas terriblemente inmediatos que van a condicionar el punto de partida del recorrido que intentas prever. Entre ellos, el alcance del revés económico del Covid-19, los retos de la curva de población y de los impactos migratorios o, de forma muy especial, el problema territorial. Porque vamos a ver Pedro, ¿las proyecciones a 2050 contienen los datos correspondientes a Cataluña? Si es así, será porque ese amplio grupo de expertos que te ha preparado el panfleto no ha preguntado a los socios de moción y de investidura, y porque aprovechasteis para mirarlo en el Gobierno el día que Miquel Iceta estaba de cuartelero; porque él tiene bien claro, y me temo que tú también, que para entonces ya se habrán alcanzado las condiciones sociológicas que hayan obligado a aceptar/impulsar un referéndum de salida. ¿O será que los consultores te han dejado la tabla dinámica preparada para que vayas eliminando Comunidades Autónomas?

Ya metidos en los temas de fondo, muy mal resisten una observación mínimamente crítica. En referencia a la educación, que ocupa muchas páginas en el documento, no hay nada que no sean soluciones simplistas y afirmaciones desiderativas: tendrán más…, estarán más preparados…, sabrán más… que no puedes tomar en serio si vienen de alguien que ha impulsado una Ley de Educación que, entre otras barbaridades, intenta acabar con el modelo de concierto, que es el único que ha permitido mejorar transversalmente el nivel educativo.

Y lo de insistir en los impuestos es falaz, porque, entre otras cosas, parten de un dato comparado de presión fiscal completamente falseado que ignora los niveles de renta y sobre todo la existencia de la economía sumergida (a la que mágicamente presentan como casi resuelta en 2050). Ese cacareado -8% de carga fiscal sobre el PIB se convierte en +8% si lo aplicas únicamente a quienes de verdad contribuyen. ¡Pero no hay manera! Siguen insistiendo en que Pepe Hormíguez y Paco Cigárrez no han completado todo el trabajo, cuando la verdad es que el primero se ha deslomado y el segundo no se ha presentado en el curro.

Otra cosa que llama la atención en cada uno de los temas que tocan es su fijación con las soluciones colectivistas, la hiperregulación y, sobre todo, las prohibiciones: coches y aviones, cultivos y alimentos, ocio y costumbres…; ¡La verdad es que se licuan diciéndonos lo que podemos o no hacer!

Comentar por último que, con su habitual falta de pudor, se han querido asemejar a Suárez y a los políticos de la transición, que según Sánchez tuvieron una visión a largo plazo. La respuesta de aquellos a esa obscena comparación podemos imaginarla: «perdona bonito, entonces no estábamos a ponernos medallas por anticipado; crear y estabilizar una democracia donde no la había fue pura inmediatez. Si hubiéramos tenido la visión de que 40 años después íbamos a tener esta situación territorial y un gobierno formado por revisionistas del 78 dirigido por un plagiario, el esfuerzo no hubiera merecido la pena».

La España de las piscinas y la izquierda ‘fake’
Diego Vigil de Quiñones. okdiario 26 Mayo 2021

Entre los análisis electorales realizados con posterioridad a la histórica victoria de las derechas en Madrid a comienzos de este mes, quisiera fijarme hoy en las que pretenden explicar el resultado en la organización urbanística. Acaba de publicarse un libro titulado La España de las piscinas. Cómo el urbanismo neoliberal ha conquistado España y transformado su mapa político, de Jorge Dioni (Arpa Ediciones). El libro procura obtener algunas conclusiones sobre la orientación electoral en los nuevos desarrollos urbanísticos (llamados PAU por su nombre técnico: incluso el autor utiliza el gentilicio de pauers para sus habitantes). Comienza el libro recordando el país de propietarios en que se convirtió España a mediados del siglo XX gracias a la política agresiva de VPO y a la Ley del Suelo del 56.

Según él, en Europa se hizo una política de vivienda prudente para evitar que las masas quisieran la vuelta del totalitarismo, haciendo la vivienda accesible en alquiler. Mientras, en España, se promovía la propiedad haciendo de la vivienda mercancía. El análisis no se sostiene porque lo que había en España era propiedad, sí, pero en gran parte de VPO: el régimen del 18 de Julio convirtió al español medio en propietario precisamente para inmunizarle contra el comunismo. No es que aquí en España se desentendieran de la relación vivienda/cambio político. La tenían más clara que en Europa, pero aquí el objetivo fue frenar al comunismo… Y se consiguió.

La izquierda actual tiene algunos errores conceptuales muy dañinos: confunde pobreza con desigualdad y confunde propiedad con mercantilización. Decía Von Mises que su rechazo del socialismo era fundamentalmente científico, pues constataba que los resultados de las políticas socialistas eran contrarios a los que fines decían perseguir: un pobre vivía peor en el socialismo que en el capitalismo. Pero si la izquierda de tiempos de Von Mises podía ser torpe, la de ahora podríamos decir que además es falsa (o como se dice ahora, fake): invoca el voto de los pobres, pero no trabaja para los pobres. La izquierda actual antepone lo verde y lo cool a las necesidades de las personas, crea barrios boho- chic de bajas emisiones, pero en esos barrios sólo caben unos pocos: administra el suelo como si hubiese menos gente de la que hay, y deja a la mayoría en la estacada. Y cuando le toca abordar el problema, predica mantras irreales como el del fomento del alquiler social. Un modelo que es bastante dudoso que resulte deseable (en Viena hay mucho alquiler social y lleva gobernando el mismo partido cien años a base de electoralismo basado en la dependencia política para mantener su vivienda), pero que en España además es falso: la vivienda social es algo residual. Predicar sobre ella es como prometer que se va a terminar el paro creando unos pocos becarios en algún organismo público: una cortina de humo que no soluciona el problema, pero crea concepciones que bloquean su solución (si hoy en España no se promueve la propiedad con más claridad, es por culpa de la hegemonía cultural de la izquierda).

La izquierda fake ha renunciado a facilitar el acceso de la mayoría social a la propiedad porque quiere un inquilino verde (sin carne, sin coche, sin propiedad). Si la derecha sabe ofrecer vivienda para todos (lo cual pasa por los mismos elementos que en los cincuenta: mucha oferta y precios asequibles), tendrá garantizado el futuro electoral. Pues aunque lo pinten de verde, sigue siendo verdad aquello que decía Thatcher de que cuando la gente puede elegir no elige el socialismo.

La indecencia de Sánchez
El presidente no reconcilia a Cataluña con el resto de España con los indultos: se paga una letra de su permanencia a costa de pisotear la Justicia y anima a la reincidencia impune.
Editorial ESdiario  26 Mayo 2021

Pedro Sánchez anticipó ayer la concesión de indultos a los políticos catalanes condenados por el Supremo por delitos de sedición y malversación. Y la reforma del Código Penal para rebajar la gravedad de, al menos, el delito de sedición.

En tres años, Sánchez ha pasado de apoyar el 155; defender el endurecimiento del delito de rebelión y rechazar su propia investidura con los votos independentistas a querer liberar a los condenados; exonerar de responsabilidad a los fugados y hacer depender su Gobierno de todos ellos.

El presidente ha apelado a la “concordia” para justificarse, y ha utilizado como argumento de su decisión la necesidad de no utilizar la Constitución como un arma de “revancha y venganza”. Según la inaceptable teoría de Sánchez, el Tribunal Supremo no impone la ley, sino que practica la venganza. Y defender la Constitución de quienes quieren abolirla es una revancha en lugar de una obligación, quizá la primera que él mismo tiene.

El Tribunal Supremo se guarda una "bala" para frenar los indultos de Sánchez

Para culminar el peaje, pues de eso se trata y no de auspiciar conciliación alguna; Sánchez va a tener que utilizar la prebenda presidencial de liberar a los presos sin que éstos siquiera pidan el indulto; incumpliendo los requisitos previos (arrepentimiento y no reincidencia) y en contra del Supremo, de la Fiscalía y previsiblemente del Consejo de Estado.

Los indultos son para arrepentidos. Sánchez los usa para incentivar que vuelvan a delinquir con impunidad para mantenerle a él de presidente

Lo cierto es que Sánchez indulta a Junqueras y al resto porque, simplemente, dependió de ellos para llegar a presidente: no está llegando a un acuerdo positivo para la convivencia y estabilidad de España y de Cataluña, sino pagando su propio rescate para ganarse, al precio que sea, su permanencia en la Presidencia.

El Supremo puede frenarle
Los indultos reinsertan a arrepentidos y reos sin posibilidad de reincidencia: en este caso, sirven para lo contrario e incentivan que el nuevo Gobierno de Junqueras y Puigdemont repita el desafío animado por La Moncloa, con la certeza de que si tuvo pocas consecuencias en el pasado reciente, menos tendrá aún en el futuro.

El Tribunal Supremo tiene la posibilidad, como adelantó ESdiario, de paralizar los indultos una vez aprobados si considera que incumplen la letra y el espíritu de la Ley de 18 de junio de 1870, ampliada en 1993, que legisla sobre esta medida de gracia.

Sería muy oportuno que lo hiciera, ante el abuso evidente de un dirigente irresponsable que, lejos de pacificar Cataluña, la incendia auxiliando a sus pirómanos a que sigan prendiéndole fuego.

Un consejo al PP
https://gaceta.es 26 Mayo 2021

La declaración conjunta de los partidos ceutíes del consenso —PP, PSOE y los musulmanes izquierdistas del Movimiento por la Dignidad y la Coalición Caballas— en respaldo de la decisión de la Delegación del Gobierno de prohibir la manifestación convocada por VOX en Ceuta en defensa de la nación española, no es nada nuevo en el panorama del bipartidismo español y sus corifeos. Desde hace ya tres largos años, estas fuerzas entienden la política como oposición a las iniciativas de la formación de Santiago Abascal, incansable en la defensa de los principios constitucionales y empeñada en llamar a las cosas por su nombre. Lo que VOX llama ‘invasión’, para los demás es una ‘crisis migratoria’. Lo que VOX llama ‘España’, para los demás es ‘Estepaís’. El lector, sea del partido que sea, sabe quién tiene razón.

Nada hay que reprochar a las formaciones de la izquierda, siempre tan obsequiosas con sultanatos, satrapías, repúblicas bananeras, reinos de desiertos no tan lejanos… y siempre tan receptivas a los obsequios (‘Tánger, Costa Socialista’ es el título de un libro que alguien debería escribir). Lo que es inexplicable es la posición del Partido Popular, capaz de ordenar en el pasado reciente una operación de comandos para desalojar al Ejército de Mohamed VI de un islote de cabras e incapaz ahora de encabezar una manifestación en defensa de la españolidad de una ciudad africana que jamás ha sido una colonia, que tiene un interés estratégico y defensivo incuestionable y que es parte indisoluble de todos los españoles. Tan española es Ceuta como Gerona, Alsasua o Burgos, y sólo la defensa activa de lo que es, permitirá que lo siga siendo. Recuerden siempre que «Ser es defenderse» (Ramiro de Maeztu).

Frente a reinos que usan a sus ciudadanos —menores incluidos— como carne de cañón, los Estados, y no digamos ya los Estados democráticos occidentales, deben demostrar una fortaleza moral sin dobleces en defensa de su ser que no sólo compete a las Fuerzas Armadas, sino a los poderes públicos y al pueblo. Hasta el general más obtuso sabe que a las guerras se va movilizando todos los recursos intelectuales de una nación. Si a esa nación, y al pueblo ceutí como parte esencial de ella, se le niega el derecho a reivindicar la defensa de su ser, se pone la primera piedra de una futura rendición. La segunda piedra es la declaración conjunta de partidos ceutíes en defensa cerrada de la indignidad de la Delegación del Gobierno sanchista que impide el ejercicio del derecho de manifestación de los ceutíes estableciendo, de paso, un cordón sanitario, otro más, a la iniciativa política de VOX.

El Partido Popular de Pablo Casado sabrá de qué lado está, si de la resistencia o de los colaboracionistas. En ausencia de las lecturas históricas adecuadas y ante la duda que siempre acompaña a la falta de convicciones, aconsejamos resistir. No por el bien del PP, que también, sino por el bien de los españoles.

Del Tarajal al carajal
A cualquier persona sensata le sorprende que no sepan afrontar cientos de problemas en 2021 y ya estén pensando en la España de 2050
Jesús Salamanca. diariosigloxxi 26 Mayo 2021

Sabido es que el Tarajal es una playa que ha protagonizado la noticia de la invasión marroquí estos días pasados, por estar situada en la Ciudad Autónoma de Ceuta, territorio español. Es más, se encuentra al lado de la aduana del mismo nombre, que separa España de Marruecos. El carajal es otra cuestión bien distinta: el DRAE nos dice que es una voz coloquial con el significado de embrollo, enredo y confusión. A está primera acepción del DRAE es a la que pretendía llegar, desechando la segunda acepción con el significado de “gran cantidad de personal”.

El carajal es lo que observamos y comprobamos a diario en cada acción y reacción del Gobierno de Pedro ‘El Mentiroso’. Sin ir más lejos, el presidente tiene alrededor un carajal de tres pares de narices y no estaría de más que empezara a poner orden en su Gobierno. ¿Cómo? Lo primero que debe hacer es cercenar de raíz las luchas intestinas que ya se han convertido en pandemia monclovita; si alguien piensa que fue buena idea incluir a Unidas Podemos en el Ejecutivo, está muy equivocado, porque esa formación no ha aportado nada ni lo aportará.

Unidas Podemos es una formación creada para dividir, agrietar proyectos y generar tensiones. De ello tampoco escapan los otros socios de Pedro Sánchez. No debería olvidar el presidente la mala fama que arrastra gran parte de su Gobierno, él incluido. Al menos siete u ocho de sus ministros están quemados por completo, si no abrasados. No preciso hacer uso del irrisorio lenguaje inclusivo de “-os, -as y -es”. Para eso está el circo de la ‘menestra’ Montero en versión chirigota. Supongo que habrán aprendido de la medida adoptada recientemente por Francia.

Otra cuestión que ha de resolver el jefe del Ejecutivo es el desastre de burocracia, que más bien debería llamarse “burrocracia”, y otros problemas acuciantes. A cualquier persona sensata le sorprende que no sepan afrontar cientos de problemas en 2021 y ya estén pensando en la España de 2050. Hace unos días, publicaba en un artículo que, según me decía un amigo, economista de primera fila: “Este Gobierno lleva camino de destrozarlo todo y es lo más parecido a las cucarachas: si ves una es porque hay 18 por ahí escondidas”. Se hartaron de decir que era mentira eso de que se subirían los impuestos y, pasadas las elecciones madrileñas, no hay impuesto que no experimente una nueva subida, incluso se crearán otros nuevos.

Sánchez y Redondo permanecen escondidos gran parte del tiempo. En vez de dar la cara, sueltan a los novatos, como la insensata delegada del gobierno madrileño, a ‘ladrar’. Ahí tienen el espantoso ridículo que hizo ante los periodistas presentes, quienes pudieron comprobar el odio inoculado en ella que se reflejaba en los ojos de la ‘perrita ladradora’ y faldera que estrenaba cargo. Con esa actitud vocinglera, y sus descoordinadas ideas, Mercedes González demostró ser una carga, como tantas otras, en un engranaje atascado por la negligente gestión de la pandemia, la mochila de culpabilidad con miles de muertos, el gasto desproporcionado en innecesarios e inservibles chiringuitos y la rebatiña de millones a los parasitarios sindicatos de clase.

Pero los problemas se agudizan. Sánchez no podrá hacer lo que pretendían con los miles de millones de Bruselas, porque los proyectos enviados no cuadran ni se adaptan a lo que se pedía a los Estados miembros. Sus pretensiones sólo llevarán a incrementar los despidos, pero hay que ocultarlo porque, si no se llevan esos a cabo, peligra la necesaria e inaplazable competitividad. No procede decir la verdad. También ocultan que los ERTE son muchos miles de personas a las puertas del paro. Ese no es el camino de un Gobierno digno. Pero sí el de un cafre desgobierno.

Para despejar el futuro procede la remodelación urgente del Ejecutivo, tanto en número como en personas. El lastre no es sólo el de la portavoz, Adriana Lastra. Debería empezar el presidente por prescindir de los más inservibles, desprestigiados y parasitarios: Alberto Garzón, Irene Montero, Castells, Grande Marlasca, Pedro Duque, González Laya y la ‘ametralladora’, María Jesús Montero.

Lo que era un lastre puntual se ha convertido en perenne. Si Sánchez cree que gobernar es resistir, entonces es que no se entera de nada. Ni siquiera del conejo que Iván Redondo sacó del sombrero en forma de medidas para 2050. ¿Entienden ahora lo del carajal al que me refería al principio?

Atropello intolerable a Vox en Ceuta
EDITORIAL. Libertad Digital 26 Mayo 2021

La mayor violación del orden constitucional sufrida en Ceuta en los últimos años es, sin lugar a dudas, la clamorosa pero silenciada vulneración de los derechos civiles más elementales padecida por Vox. Y la ha perpetrado el Gobierno español con la infame complicidad de todos los partidos –salvo Ciudadanos–, empezando por el PP.

Primero fue el Ejecutivo social-comunista el que, escocido por el contraste entre la cálida acogida de los ceutíes a Santiago Abascal y el gélido recibimiento que dispensaron a Pedro Sánchez tras la invasión de más de 8.000 marroquíes orquestada por el régimen de Rabat la semana pasada, prohibió, a través de la Delegación del Gobierno en la ciudad –encabezada por la madre de la jefa de comunicación del propio Sánchez–, una manifestación de Vox con la delirante excusa de falta de seguridad.

Tras recurrir los de Abascal dicha decisión, el TSJA la respaldó alegando algo tan surrealista como que Vox no había comparecido a la vista sobre el recurso que el propio Vox había presentado contra la prohibición del acto.

A todo esto, centenares de islamistas y radicales de izquierda rodearon el hotel en el que se hospedaba Abascal y, al grito de "racista" e "hijo de puta", impidieron que el líder de Vox diera una rueda de prensa en la Plaza de África.

Finalmente, el PP firmó, junto al PSOE y dos formaciones islamistas, un escrito contra toda manifestación que pudiera "contribuir a una innecesaria y preocupante excitación del estado de ánimo de la población", en alusión a la convocada por Vox en defensa de unas fronteras seguras,

Resulta bochornoso que la Delegación del Gobierno alegue motivos de seguridad para prohibir una manifestación, cuando su obligación es precisamente poner los medios para que se pueda ejercer el derecho de manifestación sin que unos energúmenos lo impidan.

Por otra parte, más sorprendente resulta que el TSJA, para refrendar la prohibición del acto, alegase que los representantes de Vox no comparecieron a la vista, cuando no habían sido citados previamente, según aseguran. Así las cosas, o bien ha habido un defecto de forma y el tribunal no cursó la citación, o bien estamos ante un caso escandaloso de prevaricación. Porque lo que no tendría sentido es que los representantes de Vox, después de haber promovido el recurso, se negasen a acudir a la vista donde iba a ser dilucidado.

No menos escandaloso es que, una vez prohibida la manifestación de Vox, se permitiera una concentración de indeseables que ni siquiera permitieron a Abascal convocar una rueda de prensa, y que dicha concentración sólo fuera disuelta cuando los energúmenos empezaron a atacar a la Policía.

Pero quizá lo más lamentable de todo sea el papelón del portavoz del Grupo Popular en la Asamblea de Ceuta, Carlos Rontomé Romero, firmando un documento junto al PSOE y a las formaciones islamistas Coalición Caballas y Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía, contra toda manifestación que pudiera "distraer a los Cuerpos de Seguridad de su prioritario cometido de preservar la seguridad y tranquilidad de los ceutíes". Teniendo presente que la de Vox fue la lista más votada en Ceuta en las últimas elecciones generales, cabe hacerse una idea del desprecio de esos partidos hacia los ceutíes que defienden su derecho a manifestarse, con seguridad y tranquilidad, contra las agresiones de Rabat y la indolencia de Madrid.

La portavoz nacional del PP, Cuca Gamarra, justificó el veto liberticida al derecho de manifestación de Vox con la boutade de que "cada uno es responsable de sus actos", lo cual contrasta vivamente con el claro respaldo ha brindado a la formación de Abascal el representante de Ciudadanos, Edmundo Bal, y refleja la delirante y suicida inquina popular hacia una formación que todas las encuestas indican será crucial para la llegada al poder de Pablo Casado. Pero, en fin, "cada uno es responsable de sus actos". Tal vez por eso Vox ya ha dado el sorpasso al PP en la asediada ciudad de Ceuta...

Síntomas de debilidad
Emilio Campmany. Libertad Digital 26 Mayo 2021

Hasta el 4 de mayo, las encuestas, no sólo las de Tezanos, auguraban que el PSOE seguiría siendo el partido más votado. Llegó el Ayusazo, provocado por la estúpida moción de censura de Murcia, obra del estratega de salón que es Iván Redondo, y no hay pitonisa ni oráculo que no vaticine un soberano batacazo de los socialistas en las próximas elecciones. Ya no es posible aprovechar la ventana de oportunidad que ofrecía el tiempo que tuviera que transcurrir entre el fin de la pandemia y la crisis que provocará presumiblemente el cierre del grifo de los ERTE. Ahora hay que rezar para que la economía se recupere antes del fin de la legislatura y esperar a que para entonces los españoles se hayan olvidado de la incapaz gestión del guaperas de la Moncloa.

Sin embargo, hay algo que Sánchez y su círculo íntimo de mentecatos no calcularon. Madrid no votó pan y circo, ni cañas y berberechos, ni azucarillos y aguardiente. Madrid votó contra Sánchez señalando con el dedo su ciclópea incompetencia. Y el resto de España mira y se ha dado cuenta de que, en efecto, el rey está desnudo. Hace falta ser estúpido y tolete para pretender recuperarse con más de lo mismo, subidas de impuestos, cesiones a comunistas e independentistas y atolondramiento generalizado. La única novedad es que, visto el relativo éxito de Más Madrid, Sánchez se ha tirado hacia lo verde, lo vegano, lo climático y lo ecológico con más ahínco si cabe que antes.

Es verdad que no puede esperar concesiones de la oposición y que sus socios le retirarían su apoyo en el mismo momento en que se decidiera por una política mínimamente teñida de sensatez. Pero, dado que en las actuales circunstancias es casi imposible que prospere ninguna moción de censura, podría intentarlo y ver qué pasa. Lo que es seguro es que, si sigue satisfaciendo a radicales y golpistas, va a ser muy difícil que vuelva a ganar unas elecciones.

Lo prueban varios síntomas. El primero y más elocuente es la ausencia de muchos de los pelotas de siempre en la presentación de la Agenda 2050. Luego está la subida a las barbas de Marruecos, que indudablemente ha olido el miedo de Sánchez y cree llegado el momento de hacerle pagar sus cesiones al Frente Polisario. Encima, la tibia dirección del PP, tan inclinada a distinguirse más de Vox que del PSOE, ha adoptado de repente en lo de la renovación del Consejo General del Poder Judicial, en lo de Ceuta y en alguna cosa más una actitud inusitadamente gallarda. Además, algunos medios de masas de la derecha, especialmente los del Grupo Planeta, que hasta ahora habían mostrado cierta indulgencia con Sánchez responsabilizando de los desaguisados sólo a sus socios, han empezado a atribuir los desastres al verdadero culpable, que no es otro que Sánchez. Finalmente, en el propio PSOE, hace unas semanas era impensable que Susana Díaz tuviera alguna oportunidad de ganar las primarias en Andalucía y hoy ya no es descabellado que venza al candidato oficialista, a poco que el aparato del partido juegue limpio. Son sólo síntomas, pero muy reveladores.

Indultos insultantes
Si el Gobierno nos impone ver con ‘naturalidad’ los indultos a los separatistas porque serían legales, no podrá ver con la misma ‘naturalidad’ la amnistía y la independencia porque son ilegales
Editorial ABC 26 Mayo 2021

El Gobierno ha decidido vacunar preventivamente a los españoles contra la indignación que pueda suponer la concesión de indultos parciales a los líderes separatistas catalanes. Por eso ha lanzado un globo sonda, para que los ciudadanos vayan asimilando que está próxima su decisión de excarcelar a Oriol Junqueras, Jordi Sánchez y demás mártires del independentismo. Este martes Pedro Sánchez lo admitió sin complejos desde Bruselas, y vino a justificar eventuales medidas de gracia alegando que el Gobierno debe actuar sin ánimo de venganza ni revancha. La textualidad es hiriente porque en la práctica está convirtiendo la hipotética concesión de los indultos en un fraude de ley. Perdonar por motivos políticos a un sedicioso no arrepentido que promete reincidir equivale a legitimar y convertir sus delitos en meras actividades políticas, lo cual es una perversión. Sánchez pretende poner una venda en los ojos de los españoles y claudicar ante el victimismo de unos golpistas creyendo que su política para apaciguarles terminará disolviendo su chantaje. Pero el único motivo de fondo es contentar a ERC para garantizarse la continuidad de la legislatura. Sin más.

Lo primero que cabe preguntarse es por qué la sociedad española y su Gobierno deberían ser generosos con quienes no desean ni reclaman el indulto, o con quienes se jactan de reincidir y delinquir. ¿Qué motivo puede alegar cualquier Gobierno en una democracia sólida para favorecer a quien pisotea la seguridad jurídica, el valor de la ley común y la voluntad de la soberanía nacional sin un mínimo compromiso de rectificar? La soberanía nacional engloba a todos los españoles, no a una parte de los catalanes, y el ‘derecho a decidir’ nos corresponde a todos. Aún el Gobierno no ha dicho que vaya a indultarlos, pero lo ha sugerido. Incluso, líderes socialistas lo piden abiertamente, y es notorio que la ‘amnistía’ y la ‘autodeterminación’ son dos exigencias irrenunciables de los presos. Pero conciliar la legalidad con esas aspiraciones es imposible. Por eso, la única solución de Sánchez pasa por una sumisión de la democracia a las imposiciones de unos golpistas, y eso, además de muy peligroso, es inasumible.

Tampoco consta que ningún Gobierno conceda indultos contra el criterio de la Fiscalía y del Tribunal sentenciador. El Supremo aún no se ha pronunciado. Pero dada la conducta de los condenados, no tendría lógica que su pronunciamiento fuese favorable. Los jueces no están para justificar amnistías encubiertas ni para amparar la arbitrariedad del Gobierno. Además, conviene recordar que si un indulto no está motivado convenientemente, puede ser recurrido e incluso revocado por los Tribunales. Ni siquiera Sánchez tendría patente de corso por más que la medida de gracia sea competencia exclusiva del Gobierno o que el criterio de los jueces no sea vinculante. Una cosa es indultar con razones, y otra abusar de la ley para obtener réditos políticos.

Cuando un Gobierno pide contemplar con «naturalidad» un indulto porque es una figura legal, no miente. Pero en sentido contrario, entonces será imposible asumir con esa misma naturalidad una ‘mesa de diálogo’ que aborde dos figuras ilegales como la amnistía y la autodeterminación. Para Sánchez, la ‘naturalidad’ es lo que él diga y le convenga. Y si los condenados no reconocen la legalidad hoy, ¿es creíble pensar que la vayan a reconocer una vez excarcelados? No existe ningún compromiso expreso de que no promoverán la independencia una vez que sus penas queden en papel mojado. Al revés. El peligro persiste porque ellos lo jalean. No merece ser indultado quien solo exige de España una humillación y la renuncia a seguir siendo una nación. Sería como si el Gobierno les pidiese perdón por su golpismo y aceptara que los jueces fueron culpables de dictar un fallo injusto y represivo. Demasiado insultante todo, incluso para Sánchez.

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El PP de Ceuta es el de Casado
Liberal Enfurruñada. okdiario 26 Mayo 2021

Juan Jesús Vivas (PP) lleva 20 años como Alcalde-Presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta. Pero en las últimas elecciones a la Asamblea de Ceuta de mayo de 2019, el PP no consiguió la mayoría absoluta de la que había venido gozando hasta entonces, quedándose en 9 escaños, porque VOX irrumpió con 6. Pero Vivas decidió que no pactaría con los de Abascal, pese al acuerdo nacional entre VOX y el PP, sino que gobernaría en minoría, llegando a acuerdos puntuales con las distintas fuerzas políticas que conforman la Asamblea de Ceuta que son el PSOE, con 7 escaños, el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC), de Fátima Hamed Hossain, que logró 2 y la Coalición Caballas de Mohamed Mohamed Ali, que consiguió 1. Enseguida se vio por dónde iban esos acuerdos puntuales, cuando le entregó los votos que necesitaba el PSOE para regalarle la vicepresidencia primera de la Mesa de la Asamblea.

En noviembre de 2020 el Partido Popular de Ceuta pactó con el PSOE el mayor presupuesto de la historia de la Ciudad Autónoma, rompiendo la alianza de estabilidad y el pacto de gobernabilidad que el PP había firmado con VOX apenas unos meses antes. «Hacemos esto para apartar a un partido como VOX», fueron las declaraciones con las que el secretario general y portavoz parlamentario del PSOE de Ceuta, Manuel Hernández, justificaron su apoyo al PP. En las elecciones generales de noviembre de 2019, VOX había sido ya la fuerza más votada en Ceuta, adjudicándose el único escaño de la ciudad, que en los comicios celebrados 7 meses antes el PSOE había arrebatado a un PP que lo ostentaba desde 1993. VOX había conseguido evitar que Ceuta fuera del PSOE y el PP se lo agradecía siguiendo el camino marcado por Pablo Casado en la moción de censura contra Pedro Sánchez.

Estos son los antecedentes con los que debemos analizar la vergonzosa declaración institucional firmada por el PP de Ceuta junto a PSOE, MDyC y Caballas, contra el mitin que Santiago Abascal tenía previsto haber dado ayer lunes en la ciudad y que finalmente fue impedido por la Delegación del Gobierno de Pedro Sánchez, con el amparo de un Tribunal Superior de Justicia que, para cometer este atropello contra la democracia, usó la excusa de que VOX no había comparecido a la vista en la que se iba a estudiar esa prohibición y a la que supuestamente la formación de Abascal había sido convocada mediante una presunta llamada telefónica que desde VOX niegan haber recibido, aduciendo que no se trata más que de una “argucia fraudulenta” para ganar tiempo y acabar impidiendo el mitin por la vía de los hechos consumados.

Mantiene el PP de Ceuta, uniéndose a los argumentos de la Delegación del Gobierno de Pedro Sánchez, al MDyC de Fátima Hamed Hossain y a los Caballas de Mohamed Mohamed Ali, que las libertades de los españoles de Ceuta deben verse cercenadas porque todos deben “abstenerse de promover y/o participar en actos públicos, concentraciones o manifestaciones que, por su propia naturaleza, distraigan a los Cuerpos de Seguridad de su prioritario cometido de preservar la seguridad y tranquilidad de los ceutíes y que además puedan contribuir a una innecesaria y preocupante excitación del estado de ánimo de la población en general.” Asumiendo los argumentos de la izquierda y de los islamistas de que las “actitudes provocativas” que “resquebrajan la convivencia” son las de quienes, representando a la mayoría de ceutíes, se manifiestan en defensa de la unidad de España, y no las de aquellos que usan a los seres humanos como proyectiles para invadir nuestras ciudades y destruir nuestra soberanía nacional. Y al mismo tiempo la delegación del Gobierno, con el respaldo del PP de Ceuta, consiente que los Cuerpos de Seguridad sean distraídos de “su prioritario cometido”, por una algarada de radicales que se manifestaron violentamente contra la presencia en la ciudad de Santiago Abascal.

Tras el tremendo éxito de Isabel Díaz Ayuso en las elecciones de la Comunidad de Madrid son muchas las encuestas que anuncian la posibilidad de un vuelco electoral a nivel general que erradique a la extrema izquierda del PSOE, a la ultra extrema izquierda de Podemos y a sus socios golpistas y filo etarras del Gobierno, gracias a que, al parecer, el Partido Popular está recogiendo una gran parte de los votos de Ciudadanos, junto a muchos antiguos votantes desencantados con Pedro Sánchez; al mismo tiempo que VOX sigue creciendo con votantes que, seguramente, provienen de la abstención y tienen una ideología más transversal, pero convergen en la defensa de la unidad de España, tan amenazada desde todos los extremos. PP y VOX se necesitan para lograr este objetivo y la mejor estrategia para conseguirlo es que cada uno de ellos consiga seguir creciendo sin menoscabar la progresión del otro. Casado se equivocó en la moción de censura apuntando a Abascal como el enemigo a destruir, Ayuso le corrigió y le mostró el camino correcto, y ahora el PP de Ceuta vuelve a confundirse. Si el PP sigue dando estos bandazos, tenemos Sánchez hasta hartarnos.

No hay indulto para Vox
Miquel Giménez. vozpopuli.es 26 Mayo 2021

Mientras se insta a ver natural que se perdone a unos golpistas convictos y confesos, todos condenan al partido que lidera Santiago Abascal

¿Qué pecado ha cometido Santiago Abascal para que se le prohíba manifestarse en Ceuta? ¿Por qué se suma el PP a tamaña arbitrariedad? ¿Es normal indultar a unos individuos que intentaron dar un golpe de estado, a la vez que se acusa a Vox de provocadores e incitadores del odio? Porque si de racismo hablamos, aquí los racistas son los separatistas, que tratan a quienes nos consideramos españoles en Cataluña poco menos que como a perros; racistas son los marroquíes que intentaron agredir a Abascal en Ceuta, que boicotearon su presencia, que nos invaden sin que existan consecuencias; racistas serán los comunistas que agredieron a Vox en Vallecas durante la campaña pasada, los que intentan destrozar los puestos de propaganda que el partido de Santiago instala en los pueblos de mi patria chica. ¿Quién es aquí racista, quien es el que provoca, quien el enemigo de la democracia, un partido que defiende la Constitución y la legalidad por encima de todo o el Frente Popular de Visa Oro y chalé de lujo, que lo único que pretende es cargársela impunemente?

Lo peor es que el PP se suma a esa banda sin que se entienda muy bien el motivo. Debe Casado reflexionar un minuto y ver que ni Vox es su enemigo ni la estrategia del PP pasa por seguir el surco que imponen los Soros y los Bildelberg de turno, ni mucho menos contribuir a la demonización de la tercera fuerza política de España. Pablo Casado ha de saber leer lo que pasó en Madrid, y que no es otra cosa que si Ayuso casi consigue la mayoría absoluta ella solita no fue por ser una chica calladita, obediente y modosa. Se pasó por la Puerta de Alcalá lo políticamente correcto porque un político ha de estar al lado de lo correcto socialmente. Y se mezcló con la gente, la escuchó, la apoyó, les habló en román paladino que, como dijo el clásico, es el que suele el pueblo hablar con su vecino. Al votante popular le gusta saber qué está comprando, si un partido con gente como Ayuso y Almeida o una formación que, de tan seria y tan responsable que es, acaba formando parte del decorado del social comunismo.

Entiendo que los estrategas de salón tengan miedo a que Abascal, que habla clarito, clarito, pueda quitarles votos, pero eso es una estupidez como una catedral. Porque, mientras las encuestas no digan lo contrario, ambas formaciones se complementan, interaccionan entre ellas y tienen el mismo objetivo, sanear España, devolverla al orden constitucional, mantener la igualdad entre todos los ciudadanos vivamos donde vivamos, en fin, lo serio. Que luego uno pueda mantener una postura u otra ante el aborto, la familia, el matrimonio entre personas del mismo género u otros temas de vida privada no debería ser obstáculo para que apoyasen el derecho de Vox a manifestarse. Y no debería serlo porque en Ceuta es la primera formación en número de votos, porque lo que Abascal defiende son las fronteras seguras y la inmigración reglada. ¿O es que en el PP están por otra cosa? Además, es del género lírico enemistarte con quien vas a tener que entenderte quieras o no y, más grave todavía, con quien ya estás gobernando, verbigracia, en Andalucía.

A Vox no es que no se le pase ni una, es que está condenado de entrada por el mero hecho de existir y eso me parece una barbaridad democrática descomunal. Convivimos con Bildu etarras, con separatas, con comunistas que estarían encantados de cortarle la cabeza al rey – ellos mismos lo dicen en sus tuits -, con esposas de presidente que se saltan escalafones académicos, maletas de Delcy, aviones fantasma y ahora resultará que el problema y el pirómano es Vox. Harían bien los populares en tirar de hemeroteca y ver lo que ha supuesto para ellos en Cataluña el Pacto del Tinell en el que socialistas, comunistas y separatistas – siempre los mismos – decidieron crear “un cordón sanitario” frente al PP. Lo mismo que ahora hacen con Vox, pero nadie espera otra cosa de semejantes sectarios. Lo que sería una pésima noticia para todos es que el PP se apuntase, siquiera por bienquedismo, a esa moda. Santiago tiene todo el derecho del mundo a hacer un mitin en Ceuta, como en cualquier otro lugar de España. Los que no tienen derecho son los provocadores, los de la piedra y el palo, los golpistas, los vitoreadores de asesinos.

Cuidado. Las libertades que hoy recortan a tu vecino mañana te las pueden recortar a ti. De momento, tendremos indulto para quienes delinquieron y juran que lo volverán a hacer, pero lo grave es que Abascal vaya a Ceuta a dar apoyo a los habitantes de esa ciudad. Así están las cosas.

El «problema catalán» tiene un precio
Editorial larazon 26 Mayo 2021

Es obligación de cualquier político responsable resolver los problemas del país en el que gobierna y no empeorarlos. Es muy loable que Pedro Sánchez se proponga solucionar de una vez por todas el denominado «problema catalán», si con ello mantiene lo fundamental que debe prevalecer en una sociedad democracia: la libertad y la igualdad. Pero para ello debe, primero, hacer un diagnóstico claro de cuál es ese problema, en que reside y las causas por las que los partidos nacionalistas que gobiernan en Cataluña desde hace más de cuarenta años, manteniendo todos los resortes de poder, se embarcan en un «proceso» que acabó con la declaración unilateral de independencia en el otoño de 2017 y la ruptura de la unidad civil. En este caso, sí que es necesario conocer la historia y saber que en el catalanismo acuñado por Prat de la Riba, Cambó, Macià, Companys, Tarradellas y Pujol los hubo leales y desleales. Si unos buscaban la integración en España como una fuerza modernizadora (Cambó y Tarradellas) que podía ayudar al conjunto del país, otros buscaron la disgregación y el enfrentamiento, incluso violento (Macià, Companys). Pujol supo dotar al nacionalismo de una fuerza cultural –agravios, derechos históricos y victimismo– y un poder político y social nunca alcanzados, que acabó intentado –a través de su nefastos aprendices, Mas, Puigdemont y Torra– romper la unidad de España y su democracia. Sánchez no debería olvidar que el mayor desarrollo del autogobierno en Cataluña tuvo lugar con la Constitución del 78, incluso previa a ella con la restauración de la Generalitat en 1977, y de la Monarquía parlamentaria. Por lo tanto, hay que admitir que el marco político en el que se ha podido desarrollar el catalanismo y que le ha permitido un grado de autonomía inimaginable en Europa es el que ahora esa versión populista y culturalmente supremacista quiere destruir. El pasado 17 mayo, el ministro de Política Territorial y secretario general del PSC, Miquel Iceta, dijo algo que esperemos no sea lo que inspire esa estrategia de Sánchez para resolver el «problema catalán»: «La unidad de España solo ha estado en peligro cuando ha gobernando el PP». No sólo no es cierto, sino que induce a pensar que sólo la izquierda puede colmar las aspiraciones nacionalistas, cuando basta retroceder al tripartito –de 2003 a 2010– del PSC, ERC y ICV para saber que condujo a un nuevo Estatuto incompatible con la Constitución, aldabonazo para el inicio del «proceso».

Otra cosa es querer resolver el problema de cómo permanecer en La Moncloa con el apoyo de un partido independentista como ERC, que le pide unas condiciones inasumibles: indulto a los condenados por sedición y un nuevo estatuto que recupere aspectos que ponen en duda la soberanía nacional. La historia nos dicta que el nacionalismo busca imponerse a la mitad de los catalanes, con lo que no se resolvería ningún problema.

La inmersión lingüística y TV3, dos modelos de éxito
Gerard Mateo. cronicaglobal 26 Mayo 2021

La inmersión lingüística y TV3 son dos modelos de éxito. Muchos se sorprenderán, e incluso se exaltarán, ante tal afirmación, pero hay que reconocerlo. Es incontestable. Solo hay que ver quién está detrás de lo uno y de lo otro y qué objetivos persigue. Es evidente que el plan del nacionalismo catalán va sobre ruedas y, por lo tanto, es exitoso para este sector de la sociedad, aunque es un desastre para la mayoría.

Los gobiernos de Jordi Pujol fueron los canales por los que comenzó la canibalización del castellano. Es cierto que, terminada la dictadura franquista, miles de catalanes quisieron reivindicar sus singularidades culturales, incluida (sobre todo) la lengua, por lo que promovieron su enseñanza en la escuela. El expresident recogió el guante, e inició un proceso de sustitución idiomática en las aulas y en la Administración. También en los comercios.

Hoy, 40 años después del inicio de este proceso, empieza a vislumbrarse cierto debate sobre si es un buen modelo, aunque el independentismo se ha hecho fuerte y estalla, incluso, si se emplea el castellano en el Parlament o se escapa algún vocablo español en TV3. ¿Por qué tanto interés en enfatizar eso de la lengua propia? Es evidente: el idioma es lo único que puede diferenciar a los catalanes del resto de los españoles. Es un plan bien urdido, y da sus frutos.

Hoy por hoy, los representantes públicos del independentismo se llevan las manos a la cabeza (por ser suave) si Salvador Illa emplea el catalán y el castellano en el Parlament (a Carlos Carrizosa, de Ciutadans, y a Alejandro Fernández, del PP, los dan por perdidos), denuncian que se habla demasiado español en TV3 (aunque a menudo, en las series, lo usa gente de mala vida) y piden un traductor para los hispanohablantes que no entienden el catalán. Y el nuevo president, Pere Aragonès, declara en su primer discurso que la situación es “tremendamente complicada incluso a nivel lingüístico”, y que existen “desigualdades en términos de derechos lingüísticos”.

El ultranacionalismo catalán, sobre todo el subvencionado, se llena la boca de decir que la lengua catalana está en peligro​, a pesar de que nunca tuvo tantos hablantes como ahora, ni tanta exposición. No es cierto que esté en peligro, pero su imposición como sustituto del castellano --incumpliendo incluso las resoluciones judiciales-- sí puede generar cierto rechazo. En cambio, lo que están logrando es que el español sí esté en riesgo en Cataluña, en tanto que no se domina y cada vez se habla peor, por más que muchos se las den de bilingües. Sí, pero no. No son pocos los catalanes que asumen ya que tienen un nivel “alto” o “muy alto” de castellano; lo tratan como idioma extranjero. Ni que decir tiene los problemas que presentan muchos para escribir en la lengua de Cervantes, incluso en los medios de comunicación, sin caer en catalanadas, poner mal las tildes y confundir la b y la v. En el mejor de los casos, se están cargando las dos lenguas. La cosa es seria. ¿Buscarán el equilibrio?

Uno de los argumentos que esgrimen los nacionalistas catalanes para canibalizar el castellano es que éste está muy presente en la sociedad, por lo que hay que proteger el catalán. Sin embargo, la gente es el reflejo de lo que consume, y cada vez se lee y se escribe menos, mientras Telecinco es uno de los canales más vistos (con el permiso de TV3). ¿Son Belén Esteban y Lydia Lozano los referentes de la lengua? Estamos apañados. Solo nos falta que nos vengan con el llamado lenguaje inclusivo para acabar de pisotear el español.

Y en esta concepción de la realidad también tiene una función destacada TV3, la televisión autonómica más cara de España; una máquina de quemar dinero público entregada al independentismo y a las productoras privadas. ¿Está bien que existan plataformas como esta para promocionar el catalán? Sí. Ahora bien, lo que no vale es utilizar toda esa estructura para, a partir de la lengua, construir un relato. Un relato que incluye que en España hay presos políticos; que repite hasta la saciedad los porrazos del 1-O sin cuestionarse siquiera si el referéndum era legal; que tiene a Pilar Rahola​ como estrella; y en cuyos programas aparecen personajes que dicen cosas como “puta España”, porque es muy gracioso y lo pronuncian en tono de broma.

Lo dicho: la inmersión y TV3, dos modelos de éxito… para ellos.

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