AGLI Recortes de Prensa   Viernes 4  Junio  2021

Al borde del precipicio
El malestar popular contra el «sanchismo» va en aumento
Abel Hernández. larazon 4 Junio 2021

La decisión o el compromiso de indultar a los políticos catalanes condenados por sedición sitúa al Gobierno al borde del precipicio. O del barranco, como dice Iván Redondo. Pedro Sánchez tiene muy difícil salida. Si mantiene los indultos contra viento y marea, incluido el rechazo de los históricos de su partido, de los dirigentes regionales y de una parte significativa de su electorado, se expone a perder el poder –España empieza a ser en esto una olla a presión contra él– y si recula ahora, también. Se quedaría desnudo, a la intemperie. La ayuda imprescindible de los nacionalistas catalanes y vascos se disiparía y la poca fe que le tienen sus socios de Gobierno daría paso al desprecio y al acoso inmisericorde. El presidente del Gobierno se convertiría en un zombi engreído, fuera de la realidad, subido al Falcon o al helicóptero. Ya está pasando. Iván Redondo, con la lealtad y la clarividencia que le caracterizan, ha anunciado ya que está dispuesto a arrojarse con él al precipicio.

El malestar popular contra el «sanchismo» va en aumento. La autoridad de este Gobierno está por los suelos, según todos los indicios. Sólo un botón de muestra en un caso muy sensible de la vida real: el de las vacunas. Los de la segunda dosis han despreciado el consejo oficial de que fuera con Pfizer y la mayoría ha preferido repetir con la marca primera a pesar de los riesgos aireados desde el Gobierno. ¿Cabe mayor descrédito de la autoridad sanitaria? ¿Hacía falta para eso un comité de bioética? Es inútil que La Moncloa pretenda reducir la multitudinaria protesta popular que se avecina a una reproducción en papel sepia de la «foto de Colón», que tanto juego le dio en las pasadas elecciones. Me parece que el espantajo del miedo a la extrema derecha ha dejado de tener, con la que está cayendo, una significativa influencia electoral. La gente ha comprendido que es una caricatura de la realidad, una añagaza.

El malestar popular con este Gobierno es general, nace de la calle, de las tiendas y de los bares, como se vio en Madrid, resuena en los altos despachos, presenta un amplio espectro ideológico, incluye a notables sectores de la izquierda y parece imparable. ¡Cuidado con el barranco! El pueblo no comprende los compromisos de Pedro Sánchez con los enemigos de la Constitución, de la Monarquía y de la unidad nacional.

A la calle, a Colón
Julio Valdeón. larazon 4 Junio 2021

El próximo 13 de junio toca salir a la calle. Hay que desenmascarar en Colón la nueva normalidad, que huele a pólvora, y defender un programa de mínimos, qué tal la igualdad ante la ley, la libertad, etc. El verano nos encuentra con los vencejos colgados del cielo y con el 20% de la población vacunada. Así no hay temporada alta, ni dique contra la ruina, ni resiliencia que aguante más truenos. Sepan que Reino Unido no quiere que sus turistas viajen a España y seguimos en la lista ámbar, que impone una cuarentena domiciliaria de 10 días y dos pruebas PCR. Suficiente como para que seamos un peñazo, cuando no un destino obviamente siniestro. Puede que en nuestro país lo patriótico fueran las tamborradas diarias en los balcones frente a la panorámica de ataúdes, pero créanme al afirmar que para el resto del mundo alfabetizado somos zona cero del virus y más. Tenemos el prestigio en parihuelas. Sin necesidad de acudir a la leyenda negra. Tampoco lloriqueen porque nos difaman. Nosotros mismos, gracias a las negligencias de un gobierno siniestro, hemos cavado la fosa reputacional, de la que será complicado salir. Menos mal que la señora vicepresidenta entiende que la principal obligación del gobierno en los días del coronavirus consistía en reequilibrar y contrapesar los poderes del Estado, esto es, maniobrar para condonar sus delitos a individuos condenados por alzarse pública y tumultuariamente para impedir la aplicación de las leyes, el ejercicio de sus funciones de las autoridades y el cumplimiento de las resoluciones administrativas o judiciales.

Un país arrasado económicamente, con las empresas al borde la bancarrota y el sector turístico en la uvi, un país advertido por el departamento de Estado de EE.UU. por la situaciones de «violencia y acoso» por parte del gobierno contra la libertad de prensa, incluidos ataques verbales de funcionarios del gobierno a medios de comunicación y periodistas, un país con el siempre improbable Fernando Simón en el papel de Anthony Fauci y con Oriol Junqueras inmortalizado como la reencarnación de Nelson Mandela o, en su defecto, Simón Sánchez Montero, ya no es un país. Quizá otra cosa. Un chiste macabro. Una broma muy negra. Crisis sanitaria, crisis económica y, de propina y desde hace años, crisis institucional: sólo necesitamos la putrefacción de sus instituciones, los ataques contra la separación de poderes y la alianza del ejecutivo con los enemigos de la convivencia para rematar un suicidio no por anunciado menos patético. Digan lo que quieran los tramposos, los untados por la panoja gubernamental y los abonados al rencor, no habrá verano ni mucho menos salida a una crisis multifactorial mientras mande en Moncloa el rey de los tahúres, coaligado con todos los sectarios. A la calle, a Colón, porque no nos desmantelen lo que tenemos. A la calle porque a la injuria de la muerte y la devastación del hambre no podemos añadir la voladura del Estado de Derecho. Y a la calle porque entre Fernando Savater y María San Gil y Carmen Calvo y José Luis Ábalos puedes ya me dirán.

La desquiciada madrileñofobia de Pedro Sánchez
EDITORIAL Libertad Digital 4 Junio 2021

Hará bien la Comunidad de Madrid en no acatar esta imposición clamorosamente ilegal.

Hace poco menos de un mes advertíamos en estas mismas páginas de que Pedro Sánchez no iba a dejar de "sabotear todo aquello que sirva para que Madrid pueda seguir siendo un faro de libertad y prosperidad, la gran alternativa a su régimen liberticida". Pues bien, este jueves hemos conocido hasta qué delirantes extremos pretende llevar el presidente del Gobierno su aversión a la comunidad autónoma que de forma tan clamorosa le dio la espalda en las pasadas elecciones del 4 de mayo. Y es que, bajo la pantalla del Consejo Interterritorial de Salud, el Ejecutivo social-comunista ha convertido lo que hasta ahora eran simples pero muy cuestionables recomendaciones contra la pandemia en medidas de obligado cumplimiento, tales como cierres perimetrales, cierres en el interior de los bares, reuniones de cuatro personas como máximo y la prohibición total del ocio nocturno.

Se trata de una imposición clamorosamente ilegal, por varios motivos. Para empezar, la propia Ley 16/2003 establece que los acuerdos del Consejo Interterritorial de Salud deben adoptarse "por consenso", lo que implica que no deberían contar con el rechazo de ninguno de sus integrantes. Pues bien, hasta seis comunidades han votado en contra –Madrid, Andalucía, Cataluña, Galicia, Murcia y País Vasco–, mientras que Melilla y Castilla y León se han abstenido. Pero es más: el Tribunal Supremo ha decretado que las leyes sanitarias vigentes no permiten a las comunidades decretar un toque de queda general ni limitar las reuniones sociales para toda su población para combatir el covid, dejando así sin efecto el confinamiento nocturno y el limite de personas en reuniones sociales decretado por el Gobierno de Baleares tras levantarse el estado de alarma.

Es evidente que, si las CCAA no pueden imponer tamaña vulneración de los derechos fundamentales de los ciudadanos, tampoco lo puede hacer el Consejo Interterritorial de Salud –léase el Gobierno– sin el previo establecimiento de un nuevo estado de alarma. La contradicción del Gobierno de Sánchez al impulsar estas medidas es aún más palmaria si se tiene presente que se jacta del buen ritmo de vacunación que se ha alcanzado en España.

Sólo desde el resquemor por los resultados electorales y el pánico a que Madrid siga siendo un faro liberal frente a la coactiva y empobrecedora gestión social-comunista –este jueves se ha sabido que la caída del desempleo en Madrid durante el mes de mayo fue sido la más alta del último lustro– se pueden entender estas medidas, incomprensibles tanto desde el punto de vista económico y legal como desde el sanitario. Hará muy bien el Gobierno de Ayuso, tal y como ha anunciado, en no acatarlas.

Falso optimismo ministerial y nubarrones negros sobre España
La dura realidad, el peor enemigo del intento del socialismo de ocultar los datos escalofriantes sobre la economía española
Miguel Massanet. diariosigloxxi 4 Junio 2021

Hasta los personajes que se podían considerar como más sensatos, más preparados, menos falsarios y más equilibrados del actual gobierno de España, no han podido evitar el caer en la política, made in señor Sánchez, de intentar ocultar al pueblo español lo que verdaderamente está sucediendo en nuestro país, la serie de situaciones preocupantes que se derivan de una actuación delirante, descontrolada, desorientada y fruto de lo que se puede considerar obsesión sicopática del señor Presidente, de intentar condicionar toda la política del gobierno en la tarea de conseguir que los votos que, actualmente, lo sostienen gracias a la mayoría de que disponen en las Cortes, principalmente la de los comunistas y separatistas catalanes y vascos, no les fallen en aquellos momentos, como pudiera ser el actual, en que por mucho que la propaganda informativa, dirigida por el señor Iván Redondo, las continuas apariciones de los ministros de Transporte, Economía, Hacienda y la señora vicepresidenta del Gobierno, señora Carmen Calvo, para intentar justificar lo que es más que evidente que no tiene justificación alguna, como es el proyecto, parece que decidido, de que los condenados por sedición y por malversación de caudales públicos obtengan la gracia del indulto. Ante tamaña insensatez, la reacción de una gran mayoría de la ciudadanía española se muestra claramente contraria a que, aquellos que pretendieron descuartizar España separando Cataluña del resto de la nación, se puedan salir de rositas de aquel criminal intento.

No nos convence la señora Calviño cuando, de nuevo, por segunda vez en pocos meses, vuelve a aparecer en una entrevista en la COPE para mostrarse optimista ante la recuperación del país que, según ella, parece estar más que asegurada para un porvenir no muy lejano y, todo ello, siguiendo las pautas económicas, de gasto público, de aumento de impuestos, de encarecimiento de la energía, de incrementar las concesiones laborales, de dar más facultades a los sindicatos, de más intervencionismo estatal en la empresa privada de aquello que, subrepticiamente y de matute van metiendo a personal del partido en puestos claves de las empresas privadas, como un adelanto a lo que pudiera ser un nuevo intento de estatalizar la economía del país. Pero veamos algunos datos que no contribuyen ni mucho menos a este falso optimismo que intenta trasmitir nuestro actual gobierno socio-comunista.

Empecemos por nuestra DP y veamos que, en estos momentos, ha conseguido superar un nuevo récord, alcanzando la estratosférica cifra de 1,32 billones, con “b” de burro, de euros. Una cifra que supera el PIB en un 125%. Cuando un socialista de la categoría del expresidente, señor Felipe González, admite públicamente que: “Cuando todo está mal, aparece ahí un tío (Sánchez, por supuesto) y dice que todo está bien y que el futuro es cojonudo” entendemos que, saliendo de quien sale la advertencia, los españoles que no somos más que meros espectadores pasivos del devenir político de la nación, deberíamos empezar a poner nuestras barbas a remojar y prepararnos para lo peor. Cuando se nos anuncia que el turismo sigue en coma y que, el número de turista que visitaron España hasta el mes de abril, disminuyó en un 82,6% y lo que aún resulta más preocupante, que el gasto de estos visitantes disminuyó, a su vez, en un 83,3%.

Pero no nos detengamos aquí y veamos la información aparecida en la prensa diaria, en la que se nos habla de que: “El poder de compra de los salarios sufre su mayor caída en 45 años” y que la renta de los hogares españoles cae el 3,3%, francamente, no vemos por parte alguna los motivos de esta absurda satisfacción y optimismo de nuestros mandatarios que parece que más que darnos ánimos lo que intentan es que permanezcamos en la inopia hasta que llegue un momento en que les sea imposible seguir ocultando el desastre de su paso por el gobierno.

Pero, si añadimos que el 35% de las empresas tuvo pérdidas operativas en 2020 y que se cerraron 100.000 negocios y que, otros, siguen tambaleándose (Anuario del Mercado de Trabajo, de Adeco) es muy posible que nuestra inquietud se convierta en pánico. Y cuando, una empresa de análisis como es FUNCA, nos acaba de rematar nuestro pesimismo, advirtiendo de que las ayudas directas del Gobierno por valor de 7.000 millones de euros, parecen insuficientes para revertir esta tendencia; algunos podrían llegar a pensar que quienes gobiernan están tratándonos como a niños a los que no se les pueden explicar según qué tipo de informaciones.

Ahora, eso sí, cuando se trata de salvar la reputación de personajes de la II República, como es el caso del socialista señor Largo Caballero, ahí no le duelen prendas a nuestro presidente, el señor Pedro Sánchez, de protestar porque el Ayuntamiento de Madrid ordenó retirar la placa con el nombre del sindicalista conocido como “el Lenin español”, poniendo al socialista Largo Caballero “como ejemplo de cómo debe actuar la izquierda política, sindicalista y social”. Ignoramos si el señor Sánchez, experto en redactar trabajos de doctorado copiados de otros, en este caso se dejó guiar más por su intento de incordiar al Ayuntamiento madrileño que por atenerse a la realidad de alguien que, en un momento de su carrera política como socialista revolucionario, pensaba que deseaba una República “sin lucha de clases”, para lo cual no se le ocurrió mejor receta que utilizar un método bolchevique muy adecuado: “que desaparezca una clase”, un método, sin duda expeditivo de solucionar el problema. Pero todos ya saben cómo se las gasta este presidente al que el mentir, engañar, desdecirse y afirmar lo contrario de lo que dijo, a los pocos minutos, no es más que una de sus conocidas “cualidades personales.”

Pero siempre hay alguna circunstancia que no se pudo prever. En este caso el monumental lío que se ha producido con el reino de Marruecos. Nadie puede decir que Mohamed VI no sepa aprovechar las oportunidades que se le dan. No en vano ha conseguido convertirse en socio preferido de los EE. UU, situación que no parece haber cambiado con la llegada del señor Biden a la Casa Blanca. El señor Sánchez debió pensar que el monarca alauita se iba a conformar con una explicación superficial sobre la acogida del polisario Galí, cuya extraña y oculta situación en España ha sido el motivo que ha utilizado Marruecos para poner en un brete al gobierno español. Ahora ya no se conforman con que se haya reanudado el juicio por los cargos que se le imputan, sino que ha convertido en una cuestión de orgullo nacional marroquí el hacer tragar sapos a España y a su Gobierno. Y ¿ante una situación tan compleja cómo podemos pensar que esta nulidad que nos gobierna sepa estar a la altura de las circunstancias? Un contexto complicado que, de no tratarse con tiendo y habilidad, pudiera llegar a causar una confrontación no deseada, entre ambos países.

Por mucho que lo intente el señor presidente del gobierno, no va a poder conseguir que esta pifia en la que ha traducido su política catalana, de intentar solucionar mediante juegos de manos y artes mágicas un conflicto de la envergadura del propuesto por los independentistas, no lo va a conseguir porque, por una vez, él y su mano derecha el señor Redondo, han pisado el lodazal en el que se hunden los imprudentes, si no valoran con anticipación lo que puede suceder a consecuencia de sus actos.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, dentro del desconocimiento de lo que se cuece en el palacio de la Moncloa, no podemos menos de pensar que, de seguir por este camino, España corre peligro de convertirse en un país ingobernable. La frase de hoy se la debemos a Napoleón Bonaparte y dice así: “El que quiera hacer historia, primero que aprenda de ella”.

Casado reitera en Ceuta su ‘lealtad’ a Sánchez y valida el acuerdo PP-PSOE contra VOX
EN MEDIO DEL 'CORDÓN SANITARIO' AL PARTIDO LIDERADO POR SANTIAGO ABASCAL
Agustín Benito. https://gaceta.es 4 Junio 2021

El líder del PP, Pablo Casado, ha viajado a Ceuta para validar el acuerdo de Juan Vivas (PP) con el PSOE contra VOX y ha manifestado que seguirá siendo leal al Ejecutivo de Pedro Sánchez en un «tema de Estado» como es «la relación de colaboración eficaz que hay que mantener y fortalecer con Marruecos».

Casado, que ya trasladó a Sánchez su apoyo tras la entrada el pasado 18 de mayo de más de 10.000 inmigrantes ilegales en la Ciudad Autónoma, no ha dudado en congratularse por que el PP haya sido más leal al Gobierno socialcomunista «que muchos de sus ministros».

Su llegada a Ceuta se ha producido después de evitar responder a ‘Financial Times’ si consideraba a VOX un partido democrático -el pasado mes de febrero, en cambio, dijo que el PSOE era «un gran partido»– y de abogar por un «Gobierno de salvación nacional» similar «al de Italia», con figuras de «diferentes orientaciones políticas». «El PP no es parte de un bloque con VOX. Puede gobernar si tiene un escaño más que Sánchez», añadió.

Y en medio del cordón sanitario de populares, socialistas y los partidos islamistas Coalición Caballas y Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) a VOX, el partido más votado en Ceuta de las pasadas elecciones generales, evidenciado en dos declaraciones institucionales.

La primera, aprobada antes del acto convocado por VOX tras la avalancha migratoria, rechazaba el derecho de manifestación de los ceutíes, y la segunda, tras la violencia del islamoizquierdismo contra la formación liderada por Santiago Abascal, equiparaba agresores y agredidos.

Además, el consejero popular de Medio Ambiente, Yamal Dris, llamó «sinvergüenza» y «fascista» al portavoz de VOX, Carlos Verdejo, en un Pleno de la Asamblea de Ceuta, y el presidente, Juan Vivas, que el pasado lunes elogió al Gobierno socialcomunista diciendo que «respondió al desafío y preservó integridad territorial», acusó a VOX de «poner en riesgo la convivencia en Ceuta» por denunciar la invasión.

¿Un ensayo de ‘gran coalición’?

En Ceuta, el PP gobierna de facto con los socialistas, con los que el pasado mes de noviembre pactó los Presupuestos. «Ha demostrado [el PSOE] que cuando hay voluntad de entendimiento por parte de un grupo de la oposición es posible el acuerdo con el Gobierno en temas fundamentales para los ceutíes», dijo el PP en un comunicado, al tiempo que agradeció su «actitud juiciosa».

En esta línea, Vivas aseveró que era «saludable» para la política que «dos formaciones diferentes, pero no antagónicas, como son el PP y el PSOE, (…) se pongan de acuerdo para conseguir la estabilidad política de la ciudad».

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La desmemoria española
Rafael Bardají. https://gaceta.es 4 Junio 2021

Decía la inigualable Audrey Hepburn que “la felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria”. Desgraciadamente, los españoles tenemos mala salud y una pésima memoria. La derecha española quiso deshacerse del pasado del que venía y por quitarse a Franco de encima, abandonó toda nuestra Historia, cayendo en una amnesia generalizada; la izquierda, sin embargo, sufre voluntariamente de una desmemoria para el corto plazo y unos recuerdos vivísimos del pasado, una especie de alzheimer delirante porque lo que recuerda claramente nunca lo ha vivido. El resultado es que los españoles desconocemos qué ha hecho a España y nos hemos instalado en la guerra civil 80 años después de que terminara.

No es de extrañar que nuestros políticos de izquierda desprecien la educación basada en la memoria, porque, en realidad, somos lo que recordamos. Estos días se ha puesto de moda traer a las redes sociales los exabruptos de Irene Montero contra un sistema de tarifas eléctricas basadas en franjas horarias, obviamente de antes de llegar a ser ministra. Y los adjetivos ácidos que le dedicaba Pedro Sánchez a Rajoy por permitir que el recibo de la luz subiera un 4%, 10 veces menos de lo que él ahora ha autorizado. Son buenos recordatorios para un pueblo que tiende a ser fácilmente olvidadizo. Aunque nos enfrentan a algo que ya sabemos: que nuestros políticos, sobre todo, mienten si con sus mentiras creen sacar una ligera ventaja o provecho.

Que los españoles tenemos mala salud es indiscutible en 2021: más de cien mil fallecidos por el Covid-19 y un sistema sanitario que ha mostrado todas sus carencias a pesar de creernos lo que se decía, que era el mejor del mundo. Muertos de manera infame, sanitarios contagiados, millón y medio de cirugías pospuestas, y médicos y enfermeras quejándose de las secuelas psicológicas por lo que han vivido. El horror lo conocemos. Pero ya se nos ha olvidado que hace justo un año, el Gobierno, flanqueado por militares y guardia civil en sus ruedas de prensa, impedía hacer preguntas en directo y filtraba aquellas que más le convenían. ¿Cuál era la necesidad de tamaña censura? Simple y llanamente, proteger del escándalo de la improvisación y el desconocimiento al gobierno que llegó al poder con la bandera de ser el más transparente de la historia.

También se nos ha olvidado cómo, gracias a la nacionalización forzosa de la producción de alcohol por parte de este Gobierno, los españoles nos quedamos sin gel hidroalcohólico e íbamos, cual estraperlistas, a buscar botecitos de gel y de alcohol debajo de los mostradores. Y a un precio a la venezolana. Por no mencionar la absurda norma de que ni siquiera los convivientes podía desplazarse juntos en el coche familiar. Podías dormir con tu marido o esposa o pareja, pero nada de coger el coche juntos.

Podría seguir con mentiras y disparates, pero tendría que extender esta columna hasta dimensiones comparables a la Enciclopedia Británica, me temo. Es cierto que el olvido te permite ser generoso con quien te ha herido o con uno mismo, dejando atrás más de un error. Pero el olvido selectivo, que es lo que quiere imponer la izquierda y este Gobierno, esto es, que dejemos encerrados para siempre en el baúl de los recuerdos sus fallos, sus continuas y deliberadas mentiras, sus contradicciones y sus constantes cambios de criterio, es una herramienta para consolidar su poder. Sin recuerdos de lo mal que lo han hecho no hay crítica, sólo alabanzas; sin crítica no hay disidencia y, por tanto, no hay oposición política real.

El cacareado régimen del 78 no hizo de la política española un espectáculo, como muchos dicen. Pero sí hizo de ella una ficción. La ocultación de la realidad mediante una densa red de mentiras. Con la media más alta de políticos per cápita del mundo, el más de medio millón de cargos públicos instalados, en el mejor de los casos, en un discurso de medias verdades y, en el peor, en la justificación de su disfrute del poder, la buena voluntad de unos cuantos queda eclipsada por las cocaínas, visitas a prostíbulos, colocación de familiares, negocios para amiguetes y tantos otros abusos que bien conocemos. Conocemos y olvidamos.

El papel que los medios de comunicación juegan en este complot de desmemoria colectiva alguien deberá juzgarlo en el futuro, pero más al descubierto no ha podido quedar en estos meses de la pandemia, rendidos voluntariamente a las mentiras oficiales.

Que Sus Majestades los Reyes vayan a visitar la réplica del zulo donde ETA tuvo encerrado -y pretendía dejar morir de hambre- a Ortega Lara me parece de justicia con las víctimas y con la memoria de la Historia reciente de España, sangrienta por culpa de la banda terrorista. Que Pedro Sánchez se haga una foto allí mismo, me revuelve las tripas. Porque es repugnante que quien se sienta con Bildu, acerca al País Vasco a quien ordenó el secuestro de Ortega Lara, quien blanquea a los cachorros de ETA, explote el dolor y sufrimiento condensados en la imagen del zulo del horror. Se atreve a hacerlo porque sabe que lo olvidaremos. Pero si de verdad lo olvidamos, será porque nos hemos resignado a que todo nos importe un pimiento, hayamos perdido el coraje de defender lo correcto y nos imaginemos estar a gusto en pleno infierno. Cuando uno olvida se somete a lo peor.

El relato
Alejandro Tercero. cronicaglobal 4 Junio 2021

Uno de los pocos elementos de consenso del constitucionalismo en los últimos años era el reconocimiento del error de haber perdido la batalla del relato frente al nacionalismo catalán. Tanto la derecha como la izquierda admitían que no se había armado un discurso potente con el que rebatir el argumentario independentista. Ni siquiera se había intentado. Y se conjuraban para corregir el rumbo y no volver a tropezar con la misma piedra.

Sin embargo, visto lo visto en los últimos días, parece que aquel compromiso fue una ilusión, un fraude.

En la búsqueda de razones para justificar los indultos a los presos del procés, el Gobierno y los partidos que lo sustentan han vuelto a renunciar a la batalla por el relato. Incluso han ido más allá y han comprado sin matices el relato del independentismo.

“A mí me daría miedo que volviésemos a las andadas del año 2017, en las que la inacción de un Gobierno llevó al independentismo a cometer el peor de los errores que es el de saltarse la ley”, dijo el miércoles el líder del PSC y ministro de Política Territorial, Miquel Iceta, para defender los indultos.

Es decir, que, según Iceta, el intento de golpe al Estado del independentismo catalán es culpa del Gobierno (de Rajoy, claro). Vamos, que los pobres indepes se vieron obligados a saltarse las leyes más elementales porque no tenían otra opción. Que el Gobierno “llevó al independentismo” a la sedición. Que el Gobierno empujó a los nacionalistas al referéndum ilegal, a la revuelta violenta y a la declaración de independencia (hasta en dos ocasiones, el 10 y el 27 de octubre de 2017). En otras palabras, que el Gobierno no les dejó ninguna otra salida a Puigdemont y Junqueras.

"En Cataluña sabemos lo que hemos pasado, y el resto de España tendrá que entenderlo, los indultos serán necesarios", añadió la portavoz del PSC en el Parlament, Alícia Romero. De nuevo el mismo planteamiento. Los cabezotas intransigentes son los ciudadanos del resto del país, que se empeñan en no ceder y perdonar a los condenados. Da igual que no se hayan disculpado, no importa que aseguren que lo volverán a hacer. Hay que ser generosos a cambio de nada. Porque nada han ofrecido los presos del procés ni los fugados para facilitar los indultos. Nada. Ni el más mínimo gesto. Pero los intolerantes están siempre en “el resto de España”. Otra vez, el relato del independentismo.

Por si eso no fuera suficiente, José Luis Ábalos, ha entrado en acción. “Si estigmatizamos por las cuestiones de antecedentes penales en función de hechos, como digo, de motivación política --lo cuál no quiere decir que no sean relevantes penalmente, simplemente que la motivación ha sido política--, la Constitución no hubiera sido posible. La llegada de la democracia no hubiera sido posible. Desde luego, Nelson Mandela --que incluso vi al PP referirse a él, un señor que estuvo en la cárcel mucho tiempo-- pues su estigma le impediría justamente celebrar esto [dedicarse a la política]”, señaló el secretario general del PSOE y ministro de Transportes al ser preguntado por una posible participación del líder de ERC en la mesa de negociación entre el Gobierno y el Govern.

¿Les suena? No es el primero que compara a Junqueras (o a algún otro líder nacionalista) con Mandela --incluso se han equiparado a Gandhi​--. Lo sorprendente es que lo haga un miembro destacado del Gobierno y del PSOE. La perorata de Ábalos implica considerar a los condenados como presos políticos. ¿También hay que comprar esa parte del relato? Y, sobre todo, señor Ábalos, ¿si Junqueras es como Mandela, quién es como Verwoerd?

Por no hablar de que en el ya largo debate sobre los indultos (Iceta lo inició en diciembre de 2017, apenas semanas después del golpe), incluso las voces más cercanas a Ferraz aseguraban siempre que la inhabilitación quedaría fuera del perdón. Sin embargo, levantar el veto a Puigdemont y Junqueras para que intervengan en las conversaciones supone, de facto, su rehabilitación política.

Así lo ha admitido la vicepresidenta tercera del Gobierno y dirigente de Podemos, Yolanda Díaz, quien se ha mostrado partidaria de que los indepes sienten a quienes quieran en la mesa y ha animado a “ser respetuosos, tender puentes, cuidar y mimar a los interlocutores”.

Pero más allá de las caricias a los sediciosos que promete Podemos, la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, ha puesto la guinda. “A veces la mejor justicia es la peor política”, ha sentenciado para avalar los indultos. Un enunciado que los dirigentes independentistas habrían firmado con gusto cuando señalaban en sus discursos que la justicia no tenía legitimidad frente a su democracia, frente al procés.

El problema siempre fue el relato. Y cuatro décadas después parece que algunos siguen sin querer entenderlo.

No es indulto, es pedagogía
Antonio Robles. Libertad Digital 4 Junio 2021

El mayor error de la concesión de los indultos es la asunción del relato nacionalista. Importa poco que lo hagan por intereses inconfesables o por buena fe. No es el fin sino las consecuencias pedagógicas de esa asunción lo que desarma al Estado frente a la propaganda internacional del procés y el activismo insurreccional interno. Poco importa que no persigan tal fin, el resultado final reforzará sus convicciones y aumentará sus expectativas. Precisamente cuando su hegemonía moral aceleraba su declive y su histerismo mostraba debilidad.

Reparen en las evidencias. Al escándalo de hoy de los indultos le precedieron los del "referéndum", antes el de una "consulta", después el del "diálogo", y con él blanqueado, el del "mediador", ahora el de los "indultos", mientras en el horno ya se cocina la "amnistía" y el referéndum de autodeterminación como máximos en la teoría de juegos. Mientras tanto, hemos olvidado el apartheid lingüístico que soportamos hace años. Lo que ayer nos parecía inasumible como lenguaje hoy lo aceptamos con resignación o lo celebramos con entusiasmo inducido. Lo que nos escandalizó como demócratas antes lo tomamos como peldaños asumibles ahora. Nos están acostumbrando a la temperatura de la rana. Ni siquiera nos acordamos ya de la indignación política que siguió a cada una de esas cesiones conceptuales que pervertían el Estado de Derecho. Los chantajes nacionalistas y las cesiones del Estado van consolidando peldaños. Pedagogía, mantequilla, contrabando. ¿Se acuerdan de la estrategia de ETA, "acción, reacción"? Vuelvan a reparar. ¿Quién preparó la secesión de 2017 contra el orden constitucional? ¿Quién malversó fondos públicos para engrasarla? ¿Quién la llevó a cabo? Los delincuentes que ahora quieren indultar. ¿En qué basa la Generalidad hoy todas sus reivindicaciones separatistas? En cada uno de los peldaños que han ido legitimando con pedagogía victimista. El último, el de los "políticos presos". Ellos han inventado el problema y de él han generado otro 1714, otra Banca Catalana, otro 1 de Octubre. Ellos los provocan, de ellos se hacen víctimas. Pero nunca antes como hoy un presidente español estuvo tan dispuesto a asumir su relato y a blanquear su proyecto secesionista.

He ahí la mayor vejación de Pedro Sánchez, asumir su pedagogía. ¿Cómo vamos a convencer a Europa de que el procés fue un acto de violencia contra el Estado de Derecho y las condenas justas, si el propio Gobierno español asume hoy la propaganda del relato internacional del nacionalismo?

La distancia entre el delincuente y el Estado se hace tan fina que ahora mismo se está planteando la conveniencia o no de que en esa "mesa de diálogo", entre el Estado y la camorra nacionalista, esté presente uno de sus padrinos, el clérigo preso Junqueras. ¿Y se indigna el presidente del Gobierno de España con Marruecos porque le pregunta qué pensaría si Rabat recibiera a un representante del independentismo catalán? ¿Por qué se indigna, si él mismo pactó su Gobierno con presos independentistas en la cárcel y ahora prostituye la ley de todos vendiéndose a la camorra nacionalista para seguir en la Moncloa? ¿Eso es política o corrupción?

¿Y tú qué propones?, nos largan como si de pronto España no tuviera otra salida. Si ante cualquier problema enquistado abriéramos las cárceles para negociar su solución, habría de ser el narcotráfico el más urgente. No hay problema más enquistado en más Estados que el narcotráfico. ¿Sería razonable que el Pablo Escobar de turno pretendiera negociar su indulto sin compromiso de abandonar el tráfico de drogas?

Porque no lo duden, no sólo darán indultos, en la jugada habrá nuevas cesiones de competencias claves para culminar la pedagogía del Programa 2000 de Pujol. ¡Cuánta ignorancia hay en la prensa de la capital!

Y cuando vuelva a fracasar esta política de apaciguamiento, ¿sus responsables reconocerán el error y asumirán las consecuencias? ¿O el marrón nos lo hemos de comer de nuevo los que venimos siendo excluidos por culpa de los precedentes? ¿A cuántos adanistas hemos de soportar aún?

El Memorial de las Víctimas del Separatismo
Sergio Fidalgo. okdiario  4 Junio 2021

Después de la inauguración del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo en Vitoria ya toca planificar un equipamiento público dedicado a honrar la memoria de todos aquellos que han padecido los embates del separatismo catalán. Son centenares de miles de ciudadanos que han abandonado Cataluña, o han padecido insultos, señalamientos y muerte civil por parte de los ‘revolucionarios’ de las sonrisas.

De hecho, no haría falta construir un nuevo edificio. Se podría cerrar TV3, lo que sería el primer gran reconocimiento a las víctimas del separatismo, y aprovechar sus instalaciones en Sant Joan Despí. De la misma manera que algunos plantean el reconvertir el Valle de los Caídos para crear un centro de reinterpretación histórica, también se podría hacer lo mismo con su homólogo nacionalista, la televisión de la Generalitat. No haría falta, para reproducir los horrores causados por el independentismo catalán, reconstruir como en Vitoria el zulo de Ortega Lara, porque su equivalente, los platós en los que Pilar Rahola, Jair Domínguez, Ramón Cotarelo, Toni Soler y otros propagandistas del rencor se dedican a destrozar la convivencia, están impecables y listos para ser visitados.

Como los estudios de la televisión de la Generalitat son espaciosos se podrían reconstruir algunos escenarios que muestren las peores prácticas del separatismo catalán. Como los almacenes en los que los violentos, que gozan del silencio de los partidos que gobiernan Cataluña, preparaban los cócteles molotov con los que luego incendiaban Barcelona; las casas rurales en las que radicales secesionistas recibían formación paramilitar y de guerrilla urbana; los despachos oficiales en los que se aprobaban los desvíos de fondos para pagar el ‘frente exterior’ del procés o las tabernas en las que los defensores que Shakespeare o Cervantes eran catalanes escribían sus teorías.

Tampoco podría faltar la reconstrucción de una fachada de un colegio de la Cataluña profunda, con sus profesores con lazo amarillo en la solapa dando clase, su pórtico principal con la estelada y su cartel de anuncios con pasquines pidiendo la libertad de los “presos políticos” o invitando a acudir a alguna concentración separatista. Ni la recreación de una panadería en la que un cliente iracundo, con su chapa de “Free Junqueras” en la chaqueta, insulta a la dependienta por haberle atendido en castellano al darle su barra de cuarto y la ensaimada. Y si al lado se ve un set representando la terraza de un bar, con un comensal con su camiseta de ‘Puigdemont, president legítim’ escupiendo al camarero por la misma razón, el realismo sería perfecto.

También podría recrearse la escena en la que los compañeros de comando terrorista del actual dirigente de unos de los principales sindicatos separatistas, Carles Sastre, pusieron la bomba en el pecho del empresario José María Bultó con la que fue asesinado. Recordemos que Sastre fue definido como “un gran reserva del independentismo” por un presentador de TV3. O cuando medio centenar de fanáticos separatistas reventaron un homenaje a El Quijote en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona.

Son tantas las escenas que se podrían recrear en el futuro Memorial de las Víctimas del Separatismo que a lo mejor habría que crear varias subsedes del mismo en otras localizaciones catalanas como el Camp Nou, la sede del obispado de Solsona, el rectorado de la Universidad Autónoma de Barcelona o el Colegio de Médicos de Barcelona. Entidades todas ellas, junto a muchas más, que fueron promotores, por acción u omisión, del avance del ‘procés’. Sería un justo homenaje a los que sufren y la única manera de garantizar que se pueda llegar a una reconciliación entre los verdugos, el separatismo catalán, y sus víctimas, los millones de catalanes que se sienten españoles que son sojuzgados a diario.
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