AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 16  Junio  2021

Además de totalitarios, cursis: a la censura le llaman ‘fact-checking’
OKDIARIO 16 Junio 2021

El adiós a la política de Pablo Iglesias no significa en ningún caso que Podemos haya renunciado a su esencia totalitaria: la llegada de Ione Belarra a la Secretaría General ha venido acompañada de la presentación de una Proposición No de Ley en el Congreso para el «desarrollo software de mecanismos rápidos de fact-checking» para la «detección de bulos». O sea, que los chicos/as/es de la formación de extrema izquierda apuestan por la censura pura y dura, eso sí, pasada por el filtro de las nuevas tecnologías. La pregunta es evidente: ¿quién controla el fact-checking? ¿Quién decide lo que es bulo? Bajo el pretexto de llevar a cabo un uso seguro y responsable de internet, Podemos lo que quiere es amordazar a la prensa. Insta a desarrollar «herramientas para detectar de manera sencilla información oficial de determinados organismos públicos nacionales e internacionales al objeto de evitar la desinformación, especialmente en cuestiones de seguridad y salud pública». Traducido: eso que eufemísticamente llaman elementos de «control democrático» es una manera cursilísima de atentar contra la libertad de información. En un Estado de Derecho, el «control democrático» de los medios de comunicación lo ejercen los jueces, pero como esta gente no cree en la justicia pretende sustituir la acción de los tribunales inventándose un software de mecanismos rápidos para amordazar a la prensa.

Ione Belarra va a dar mucho juego, porque es heredera de esa pulsión totalitaria que caracterizó la etapa de Pablo Iglesias al frente del partido. Nada más ser proclamada secretaria general, Podemos ha vuelto a quedar retratado. Su propuesta para desarrollar un sistema informático que detecte «bulos» es la prueba del nueve de que su obsesión por controlar a los medios roza lo patológico. Y son tan insoportablemente petulantes que a la censura de toda la vida la llaman fact-checking.

A totalitarios y cursis no les gana nadie.

Ridículo planetario
EDITORIAL. Libertad Digital 16 Junio 2021

La reunión de Pedro Sánchez y Joe Biden anunciada por Moncloa a bombo y platillo se sustanció en un encuentro peripatético de veinte segundos en un pasillo de la sede de la OTAN. La extraordinaria labor del jefe de Gabinete de Sánchez, el inefable Iván Redondo, fructificó en esa conversación al más alto nivel durante nada menos que casi medio minuto, lapso en el que, según Sánchez, ambos mandatarios abordaron temas de gran interés en el marco de las relaciones España-EEUU. En concreto, el presidente del Gobierno asegura que conversaron sobre las bases militares estadounidenses en suelo español, sobre la situación política en Hispanoamérica tras los últimos procesos electorales en la región y sobre la agenda progresista del propio Biden, que Sánchez habría ensalzado. Jamás veinte segundos habían dado para tanto.

Se trata del segundo acontecimiento planetario protagonizado por un socialista patrio y un presidente demócrata estadounidense. El primero advino cuando José Luis Rodríguez Zapatero ostentó la presidencia de turno de la UE en pleno mandato de Barak Obama. Pero el caso es que el interés suscitado ya no en el planeta sino en Washington ha sido más bien magro. Biden, que, a diferencia de lo que ha hecho con decenas de mandatarios, no ha concedido ni una llamada telefónica a Sánchez en el medio año que lleva al frente de EEUU, no incluyó en su agenda de la cumbre atlántica ningún encuentro con el mantenedor de Iván Redondo. Inasequibles al desánimo, sus palmeros aseguraron que la entrevista tendrá lugar en algún momento "en el contexto de la cumbre".

Más allá del bochorno sideral, el incidente acredita la inanidad de Sánchez en la escena internacional. El socialista, que ha gestionado pésimamente la crisis del covid-19 y gobierna gracias a comunistas, golpistas y proterroristas, es un referente tóxico para muchos, que lo último que quieren es verse asociados con él.

Y Sánchez se levantó de la lona
Emilio Campmany. Libertad Digital 16 Junio 2021

La oposición, en especial la del PP, se ha sentado satisfecha sobre las encuestas a esperar que pase el cadáver de Sánchez. Sin embargo, una concentración mal convocada y peor concebida ha hecho que el presidente, tumbado en la lona, se levantara de golpe.

Tocado por Huracán Ayuso el 4 de mayo, la necesidad de indultar a los golpistas catalanes le mantenía tirado en el ring, limitándose a escuchar la cuenta atrás del árbitro. Sin embargo, la oposición, tras adherirse a la concentración convocada para repudiar los ignominiosos indultos, acudió a ella más preocupada por no salir en "la segunda foto de Colón" y por no ser retratada junta que por afear la tropelía que se propone perpetrar Sánchez. Eso sin contar con la metedura de pata de Díaz Ayuso, que ha distraído involuntariamente la atención de la responsabilidad del magnánimo para desplazarla al irrelevante papel del rey en todo esto.

Casi inmediatamente, el domingo por la tarde, el viento roló. En Andalucía venció por goleada el candidato de Sánchez, Juan Espadas, que se había vilmente vendido al argumento de que los indultos, sin ser agradables, son al menos un intento de solucionar el problema catalán. Fernández Vara olió enseguida el cambio de aires y se adhirió este martes a esta estúpida tesis, ignorando culposamente que los indultos los da Sánchez para mantenerse en el poder, no para solucionar ningún problema. Ya veremos cuánto tarda García-Page en dejarse colonizar por el PSC como han hecho sus correligionarios andaluz y extremeño.

Encima, Pablo Iglesias se ha ido y el encumbramiento de Ione Belarra, también durante el domingo, fue recibido por los cuatro gatos que había en Vistalegre con el mismo entusiasmo con el que un ajusticiado saludaría a su verdugo. Podemos huele a cadaverina casi tanto como Ciudadanos, y no es aventurado pronosticar que muchos de sus votos se repartirán entre el PSOE y la abstención.

En política exterior, el ridículo que ha hecho Sánchez con Biden puede provocar todas las risas que se quieran, pero quien ha sido humillada es España, mientras que nuestro malhadado presidente, mal que bien, ya tiene su foto con el líder de la progresía mundial. Y el amparo que el Gobierno de España y Borrell dan a las dictaduras comunistas de Hispanoamérica sigue sin ser suficientemente denunciado, y el modo en que éstas lo pagan sigue sin ser convenientemente investigado.

Casado y García Egea, Abascal y Espinosa de los Monteros pueden seguir creyendo que Sánchez está KO. Pero no es así. Se ha levantado. Y gracias en buena medida a la torpeza de todos ellos, a su oprobiosa falta de sentido de Estado, que ha puesto por encima de la ignominia que para España serán los indultos su deseo de aparecer claramente diferenciados ante su potencial electorado.

No está la cosa tan mal como para decir que la oposición está a la altura de Sánchez, pero casi.

Un éxito Redondo
Pablo Molina. Libertad Digital 16 Junio 2021

La cumbre España-EEUU celebrada al trote a lo largo de un pasillo es otro hallazgo surgido del inagotable cerebelo del jefe de gabinete de Su Persona. Ignoramos cuánto tuvo que esperar el asesorado para asaltar al pobre Biden camino de una reunión, y si el encuentro se produjo al relance o recibiendo, suertes ambas ciertamente irregulares pero, sobre todo la segunda, de corte espectacular. Sea como fuere, lo cierto es que la entrevista se produjo. Lo han contado hasta la saciedad los telediarios, adornando el abordaje inmisericorde de Sánchez como una proeza diplomática que el resto del mundo no tendrá más remedio que admirar.

El fervorín mediático con esta gesta sanchista deja aquel encuentro planetario anunciado por la Pajín en la etapa ZP como el pobre relato de un entierro de tercera. Fueron dignas de admirar las piezas de los telediarios relatando los pormenores de esta reunión al más alto nivel entre los dos mandatarios, mientras las imágenes en bucle (29 segundos no dan para mucho) mostraban simplemente a un vivales correteando al lado de un anciano que, con toda seguridad, se estaría preguntando cómo es que el servicio secreto había dejado aproximarse tanto a un tipo tan raro. Pero ¿a quién van a creer los espectadores? ¿A sus ojos o a los locutores de TVE? Pues entonces. Carta blanca y a guardar las imágenes para ilustrar el próximo éxito internacional de Sánchez, no sea que no consiga sobrepasar de nuevo el medio minuto.

Nos hemos echado unas risas con estas cosas de Sánchez y su vicario Iván Redondo, que es algo que no hacíamos ni con ZP. Por mal que caiga el personaje, es bien triste ver al presidente de tu país hacer el ridículo en el extranjero, porque, en gran medida, representa a todos los españoles. Pero Sánchez ha conseguido derribar también ese tabú y al verle hacer el indio por esos mundos de Dios nos carcajeamos sin el menor cargo de conciencia.

Más allá del cachondeo, el episodio de la OTAN es muy revelador del grado de desesperación en Moncloa para recuperar la imagen de un presidente cada vez más despreciado. Como a los dictadores de medio pelo, a Sánchez le han preparado también un encuentro internacional para lavar su imagen, aunque el resultado haya sido peor aún que si Biden no le hubiera hecho ni caso.

El asesor de Sánchez sabe que su líder necesita a vida o muerte ganar popularidad, por eso sigue dando la matraca tratando de convertir un ridículo espantoso en un éxito de alta política mundial. Al primer tapón, zurrapas.

Pero a los dirigentes izquierdistas siempre les queda el comodín del Vaticano. Paquito I no es Biden, pero una reunión con el Papa de Roma puede quedar muy bien, sobre todo con las risas y los abrazos que el Santo Padre dispensa a los peores enemigos de la Iglesia. No tardarán en anunciar el evento planetario, ya lo verán.

No a la Inquisición fiscal
Carmelo Jordá. Libertad Digital 16 Junio 2021

Las maneras con que la Agencia Tributaria trata a los españoles son una vergüenza.

La Audiencia Nacional ha condenado a la Agencia Tributaria por el vergonzoso episodio de la irrupción de dos inspectores en una boda. Es cierto que la sentencia tiene palabras muy duras, pero luego la multa es ridícula en comparación con el daño causado: 6.000 euros a cambio de arruinarte el día que todo el mundo quiere recordar como perfecto.

Además de la desvergüenza de los métodos inquisitoriales de la Agencia Tributaria, la sentencia muestra involuntariamente la impunidad con la que los piratas de la inspección campan a sus anchas entre los aterrorizados contribuyentes: la multa no la tendrán que pagar los indeseables que tuvieron los bemoles de irrumpir en una boda, sino la Administración, es decir, nosotros, los ciudadanos que no sólo sufrimos los desmanes del Estado sino que, encima, también los pagamos.

He dedicado este rincón de Libertad Digital en más de una ocasión al terror fiscal en el que vivimos, pero es un tema en el que creo que nunca insistiremos lo suficiente, pues las maneras con que la Agencia Tributaria trata a los españoles son una vergüenza, y si este país se respetase un poco más a sí mismo no las toleraría, sencillamente porque son intolerables: desde los procesos inquisitoriales en los que uno tiene que demostrar su inocencia hasta los mecanismos creados para que rendirse y pagar sea mucho más razonable que litigar, pasando por la legislación confusa y sujeta a interpretación para que siempre haya una forma de atraparte y, para colmo, irrupciones en bodas, ejemplo perfecto del desprecio que tienen por la vida de sus clientes y pagadores los aviesos inspectores.

El mismísimo Torquemada se avergonzaría ante tanta arbitrariedad, tal falta de respeto por los principios básicos del procedimiento legal y tanta iniquidad.

Me dirán ustedes que los impuestos son necesarios y que con ellos se hacen necesarias las inspecciones, porque en caso contrario esto sería un desmadre. Incluso podría llegar a estar de acuerdo, pero de ahí no se deriva en ningún caso que los primeros deban ser confiscatorios ni que las segundas deban estar en manos de bandas de piratas que avergonzarían a Barbanegra por su falta de escrúpulos.

Pero quizá dejar campar a estos bucaneros por nuestras vidas, nuestras bodas y nuestras cuentas corrientes es lo que se merece un país en el que, en lugar de protestar contra la salvaje Agencia Tributaria, la mayor parte de la gente prefiere sumarse al auto de fe inquisitorial contra aquel que, en muchas ocasiones por error, ha osado pecar contra los Sagrados Impuestos o, simplemente, ha sido cazado tratando de que el Estado le robase un poco menos.

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Sánchez se cisca en la tumba de Montesquieu

Liberal Enfurruñada. okdiario 16 Junio 2021

En economía llamamos “Crony Capitalism” a eso tan contrario al liberalismo como es el capitalismo clientelista, de compadreo o de “amigotes”, vinculado a sectores empresariales íntimamente relacionados con Gobiernos que pueden beneficiar a unos emprendedores frente a otros, otorgando licencias, concediendo subvenciones o agraciando con determinados beneficios fiscales. Con Pedro Sánchez, Marlaska y su Gobierno de coalición socialista – comunista, respaldado por los golpistas catalanes y los proetarras, estamos descubriendo que una democracia occidental consolidada como la nuestra es compatible con lo que podríamos denominar “Crony Justicia”, o justicia de amiguetes. Desde tiempos de Aristóteles sabemos que no hay justicia si no tratamos igual a los iguales y desigual a los desiguales y, en consecuencia, a esto que hace Pedro Sánchez, utilizando todas las artimañas que están en su mano para favorecer a sus amigotes, según sus propios intereses, no se le puede llamar justicia.

Desde el primer momento, Sánchez demostró que estaba dispuesto a todo, atreviéndose a nombrar como Fiscal General del Estado a una mujer que ni es independiente ni hace el menor esfuerzo por parecerlo; la que fuera su ministra de Justicia, Dolores Delgado. La que bebe de la copa de Garzón, el ex juez que fue inhabilitado por prevaricador y que desde entonces se dedica a defender a todos los tiranos de extrema izquierda de Latinoamérica. Y mano a mano, entre la Lola y el juez condenado, han ocupado todo el organigrama de la Fiscalía española con personajes de su cuerda. Como cómplice imprescindible, en el Ministerio de Interior, con las competencias sobre prisiones, Sánchez colocó al indigno Marlaska quien, si algún día tuvo algún principio moral, ya ha demostrado sobradamente que lo pisotea con tal de mantenerse aferrado a su cartera ministerial.

Alfonso Guerra dijo en 1985 que Montesquieu había muerto, cuando su jefe, Felipe González, aprobó con su aplastante mayoría absoluta la reforma que dejaba en sus manos los nombramientos de los jueces del Consejo General del Poder Judicial, poniendo fin a la división de poderes diseñada por el filósofo y jurista francés. En realidad, lo que anunció Guerra no fue una muerte súbita, sino una lenta agonía que ha llegado a nuestros días, en los que el presidente del Gobierno, usando a Dolores Delgado y a Grande Marlaska, está demostrando que ya, en España, la Justicia no la aplican los jueces ni tiene lugar en los tribunales, sino que la decide él sólo, sin atenerse a ningún criterio más que su voluntad y sus intereses egoístas.

Porque Pedro Sánchez necesita los votos de los independentistas vascos y los proetarras, Marlaska ha decidido que las víctimas de ETA no tendrán justicia y un viernes de vergüenza tras otro está trasladando a todos y cada uno de los sanguinarios asesinos etarras para, cuando estén todos, transferir al PNV las competencias sobre las prisiones vascas. Como Pedro Sánchez requiere los votos de los golpistas catalanes, pese a los informes en contra del Tribunal Supremo que indican que los indultos serían una clara ilegalidad, el Gobierno de coalición socialista y comunista los va a conceder en breve. Y como Pedro Sánchez sigue precisando los votos de sus socios de Gobierno, los podemitas que animaron a Juana Rivas a secuestrar a sus hijos y a presentar múltiples denuncias falsas contra su padre, ahora le ha dado instrucciones al secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz, el que fue director del gabinete jurídico de Manuela Carmena, para que la condena de dos años y medio de cárcel con la que el Tribunal Supremo sentenció a Juana Rivas se convierta en la práctica en haber pasado cuatro noches en un Centro de Inserción Social de Granada. Pedro Sánchez legisla, nombra a los jueces y fiscales, traslada a presos y otorga indultos y beneficios penitenciarios según le conviene a él, sin someterse a nada ni a nadie. Sánchez se cisca en la tumba de Montesquieu y llama a las cámaras para que lo emitan en directo.

Normalizar la arbitrariedad
Con los indultos, el Gobierno trata a los españoles como si fueran ignorantes políticos mientras consiente al independentismo dar plantón al Rey, insultarle y quemar sus retratos
Editorial ABC 16 Junio 2021

Los condenados por la declaración secesionista del 1-O van a ser indultados porque Pedro Sánchez necesita el apoyo de los independentistas catalanes para seguir en el Gobierno. No hay otra explicación ni justificación. A partir de esta premisa, el Ejecutivo está intentando normalizar el perdón a Oriol Junqueras y demás responsables de los delitos de sedición y malversación como si fuera un indulto tradicional de Semana Santa. Hay que normalizarlos, dijo el ministro de Justicia. «Van a ser impecables» e inminentes, ha anunciado la vicepresidenta Carmen Calvo, lo que anticipa una motivación de los indultos llena de juegos florales para soslayar que no hay razones de justicia, equidad o arrepentimiento. El objetivo del Gobierno es que la pulcritud formal de los decretos de indulto esconda una aberración jurídica y política sin precedentes en España. El método consiste en tratar a los españoles como si fueran ignorantes políticos y hacerles ver lo equivocados que están cuando piden venganza y revancha -es decir, que se cumpla la sentencia dictada por el Tribunal Supremo-, en vez de «concordia y reencuentro» perdonando a unos delincuentes que no se arrepienten de lo que han hecho, que no han pedido el indulto, y que anuncian que volverán a las andadas en cuanto puedan.

El Gobierno practica el «no pasa nada» con su lenguaje frentista, pero pasará, y mucho, en cuanto se publiquen los decretos de indulto de los condenados por el 1-O. No habrá institución del Estado que no quede tocada por esta decisión arbitraria de Pedro Sánchez y de su Consejo de Ministros, sin excepción alguna entre sus miembros, con la aquiescencia del partido socialista. Serán unos indultos que emplazarán a preguntarse qué pasa con el Parlamento español, que aprobó la aplicación del artículo 155 de la Constitución; qué pasa con el Tribunal Constitucional, cuyas sentencias y autos fueron desobedecidos por los indultados; qué pasa con la Sala Segunda del Tribunal Supremo, que condenó a los acusados tras un juicio ejemplar, que defiende el interés de la justicia española en Europa contra la insidia del propio Gobierno español y que ha informado contundentemente contra los indultos; y finalmente, qué pasa con la jefatura del Estado, reconocida en el discurso histórico del 3-O.

Sin duda, el Rey Felipe VI tiene que cumplir con su función, perfectamente definida en la Constitución de una Monarquía parlamentaria, y cualquier debate sobre su firma en los decretos de indulto es estéril e injusta. Pero constatar esta realidad no significa que la jefatura del Estado no esté presente en el debate sobre el perdón a los sediciosos. Es más, son estos los que utilizan la Corona para reafirmar su vocación delictiva contra la Constitución y el interés nacional de España. Da igual la forma con la que expresen su aversión al Rey, ya sea quemando fotos, como exhibe la Asamblea Nacional Catalana, o dándole plantón en su visita a Barcelona, como tiene previsto el presidente de la Generalitat, Pere Aragonés. Y es en este contexto en el que el PSOE anuncia su apoyo a la proposición de Podemos de suprimir las injurias a la Corona. Barra libre al insulto al jefe del Estado, símbolo de la unidad y permanencia del Estado. No es extraño que barones socialistas como Fernández Vara o el nuevo líder andaluz, Juan Espadas, se pierdan en un equilibrio imposible para defender lo indefendible. La perversión de las formas empieza por las palabras y a la claudicación del Estado se le llama, en el diccionario del Gobierno, normalización de Cataluña.

Sánchez indulta a los condenados y legaliza los insultos a España
El Gobierno da un cheque en blanco al separatismo para seguir en su desafío, permite plantar al Rey y además aprueba el inexistente derecho a injuriar a buena parte de España.
Editorial  ESdiario 16 Junio 2021

A escasos días de que el Gobierno de España indulte con la firma del Rey a los políticos catalanes condenados por sedición y de que Pedro Sánchez reciba con honores a Pere Aragonés en Moncloa, el Gobierno de la Generalidad ha plantado a Felipe VI en una cena convocada para apoyar, paradójicamente, a los empresarios catalanes.

El presidente Aragonés no acudirá a la cena presidida por el Jefe del Estado con el Círculo de Economía, prolongando la actitud vejatoria hacia la Corona de la que hizo bandera el anterior presidente, Quim Torra.

La ANC boicotea al Rey días antes de que Sánchez le obligue a firmar indultos

Un encuentro con el que don Felipe pretende además, como tantas veces, auxiliar a un sector lastrado por la pandemia, sin duda, pero sobre todo por el "procés", que ha provocado la huida de 7.000 empresas de Cataluña en solo cuatro años.

La actitud de rechazo y persecución al Rey ha incluido, en los últimos años, el veto constante en actos oficiales; su declaración como “persona non grata” en ayuntamientos nacionalistas y el desprecio institucional constante, hasta el punto de que se le exigió que no acudiera a la conmemoración de los atentados terroristas de Las Ramblas.

Tolerar que se plante al Rey y a la vez indultar a quienes le acosan es una tropelía de Sánchez sin ninguna justificación

El veto al Rey ha escenificado, además, el constante enfrentamiento interno entre ERC y Junts dentro del Gobierno catalán: Aragonés no ha conseguido que le sustituyera el vicepresidente Puigneró, que tampoco irá pese a estar anunciado, en otro reflejo de que el separatismo es tan cainita en su seno como con el resto de España.

¿A quién se debe Sánchez?
En esta escena se resume la incoherencia de Sánchez: va a indultar a dirigentes políticos que no aceptan a la figura que simboliza la Constitución y que incluso la vetan en público cuando hace el esfuerzo de acudir a ayudar a su tejido empresarial, atacado por las mismas instituciones que, pese a existir gracias a la Carta Magna, dedican su tiempo y recursos a acabar con ella

La laxa actitud de Moncloa se completa con el apoyo del PSOE a Podemos en la reforma que despenalizará los delitos de injurias al Rey, a las instituciones del Estado, a los sentimientos religiosos y el enaltecimiento del terrorismo. Justo al revés de lo que impone el sentido común y el respeto por la sociedad a la que Sánchez, teóricamente, se debe.

Pedro Sánchez, su erótica del poder y sus errores
La derecha sigue en su inoperancia, discutiendo sobre el sexo de los ángeles
Miguel Massanet. diariosigloxxi 16 Junio 2021

Cataluña, señores, puede ser, a la vez, el soporte y la penicilina política para que Pedro Sánchez se mantenga durante toda esta legislatura en el poder, llevando a término su política de descomposición de los valores tradicionales de la nación española, su objetivo de darles a los catalanes la independencia, que llevan años solicitando o permitiendo, a este renaciente comunismo importado de Hispano América, que influya en su gobernación, implantando una serie de cambios y medidas de tipo progresista con destacadas influencias anarquistas, que conduzcan a nuestra nación hacia uno más de estos estados en que, el pueblo, engañado por quienes han sabido manejar la demagogia como arma, para conseguir adeptos entre aquellos que se dejan convencer por los espejismos de promesas irrealizables, movidos por su ignorancia, buena fe, rencores y deseos de revancha, que de todo esto hay en la viña del Señor. Y, por otra parte, a la mínima de que se le tuerzan sus planes, en que la política de la UE sufra problemas económicos importantes, en que el desempleo en España no remita o que las empresas, debido a la política equivocada en cuestiones laborales, haga que los empresarios reduzcan la contratación de personal, disminuya la recaudación de impuestos debido, precisamente, a los aumentos irracionales que el Gobierno piensa establecer que, como ocurre siempre que las izquierdas incurren en semejante procedimiento, lo que en realidad se consigue es que muchos empresarios abandonen el negocio, otras empresas recurran a la digilitación de su producción y otras, las multinacionales y más poderosas, suelen optar por abandonar el país para ubicarse en otras naciones menos exigentes en materia impositiva y más permisivas en temas de contratación y demás, laborales.

Estos días hemos constatado como el Gobierno, en pleno, del señor Pedro Sánchez, ha dejado en estand by todo el resto de asuntos que preocupan a los españoles para centrarse, como tema único, en descalificar, torpedear, criminalizar y satanizar a todos aquellos ciudadanos que acudan a la magna concentración de hoy que ha tenido lugar en la plaza de Colón madrileña. No tomó en serio ninguna de las manifestaciones violentas que los terroristas de Cataluña organizaron para protestar contra el procesamiento de aquellos que fueron inductores de un intento de revolución en contra de la unidad de la nación española; no lo hizo tampoco en el País Vasco cuando se impidió violentamente que un partido político con representación parlamentaria, el tercero en número de escaños, VOX, fue atacado, apedreado, insultado, amenazado y vilipendiado, mientras la policía permanecía impasible viendo los hechos y sin participar; pero si ha puesto a todos los ministros, sin excepción, a cargar contra el PP, VOX, Ciudadanos y las organizaciones de Díaz y Sabater que, en realidad, han sido quienes convocaron estas protesta, en contra de los indultos que el Gobierno va a conceder, inminentemente, a los reos de sedición y malversación de caudales públicos internados en las cárceles catalanas.

Lo más doloroso, curioso, lamentable y odioso es que, precisamente, sean aquellos que llevan atentando en contra del bienestar de los españoles, de sus libertades, de su derecho a la propiedad, de la economía del país, de la producción y la competitividad de nuestras empresas, a las que se las grava con importantes impuestos, los culpables de semejantes atropellos, a la vez que intentan limitar su derecho a que puedan amoldar su plantilla a las necesidades de cada momento de su producción, de modo que puedan flexibilizar la contratación y despidos de los mismos, precisamente para garantizar la supervivencia de la empresa y del resto de la plantilla. Y, en consecuencia, creo que puede ser ilustrativo conocer algunas de las cosas que, quienes ostentan el poder, han estado diciendo durante estos últimos tiempos, respeto a temas importantes que nos afectan a todos.

La señora Carmen Calvo, con motivo de los indultos ha manifestado lo siguiente: “Pido al PP que no se enfrente a Cataluña”. ¿A qué Cataluña se refiere la vicepresidenta, a la que intenta la independencia de España o se refiere a la que sigue siendo mayoritaria que, según las informaciones de los datos de la propia Generalitat, representa más del 52% de catalanes, que no quiere la independencia?, entonces ¿quién se enfrenta a Cataluña. intentando indultar a los responsables de sedición, según sentencia del TS? Puestos a hacer las cosas como es debido, ¿Por qué el Gobierno no ha consultado a todos los españoles, y no sólo a unos miles de ciudadanos catalanes que no representan la mayoría de todos ellos, como ha reconocido el propio señor Junqueras, en la carta que dirigió al señor Sánchez? Como es costumbre de esta señora, se olvida de su formación jurídica para decir una sandez detrás de otra, siempre inspiradas en atacar, con odio, al partido de la oposición.

No es la panfletaria La Vanguardia la que menos se dedica a poner verdes a los populares, gracias al elenco de colaboradores que se han puesto a las órdenes de la causa separatista, incluida la dirección, acompañada de esta pléyade de directores adjuntos (algo que no entendemos, si todos parecen cortados con el mismo patrón nacionalista y anti PP). Resulta cómico que el señor Luis B. García afirme en su columna que, “entre la militancia (socialista), aunque hay quien duda, la mayoría acepta la decisión de Sánchez”. ¿Quién le ha comunicado a este señor semejante noticia, acaso tiene un oráculo que ha realizado una encuesta sobre este tema o, simplemente, porque sabía que un artículo en estos términos sería del agrado de la dirección? Un poco de seriedad y más inteligencia a la hora de mentir.

Otro de estos directores del medio que, últimamente parece que no duran demasiado en el cargo, el señor Marius Carol, que en su columna cita a un libro “El ingenio de Charles Degaulle” del que hace una cita militar “La derecha es rutinaria, no quiere cambiar nada y no entiende nada…” de lo que saca la conclusión de que, “la actual derecha española no acaba de entender que el país necesita calma, empatía y sensatez”. Muy bien, señor Carol, y puestos a analizar la actual situación de Cataluña, de la que parece estar tan enterado, ¿por qué no les hace la misma reflexión a los partidos separatistas, un nido de serpientes que no consiguen ponerse de acuerdo nunca y que, cuando consiguen amarrar algunos hilos, lo más probable será que no vaya a pasar demasiado tiempo sin que, de nuevo, vuelvan a las andadas? Es muy temerario hablar de que quienes están equivocados, en cuanto al tema catalán, sean las derechas y no los culpables de que Cataluña se haya levantado en contra de la Constitución y del resto de España, a la que, al parecer culpan de lo que sucede en su tierra, sin percatarse de que, precisamente, esta actitud contraria a la nación española es la que ha creado en el resto de españoles la idea de que son un pueblo intratable y levantisco que debería haber entrado en razón hace ya mucho tiempo y si, ello no ha tenido lugar, ha sido debido a la debilidad de gobiernos como el de Zapatero, Rajoy y, ahora, el peor de todos, el del señor Sánchez. Y es que, según este señor, los equivocados son lo defensores de la Constitución y él, un simple ciudadano más, se atreve a criticar a quienes la defienden.

Convendría recordarles a todos estos señores y a quienes están emperrados en que haya un diálogo para solucionar un tema que no tiene otra solución, que el acatar las leyes españolas es algo imprescindible y que, todos los intentos anteriores, en los que Cataluña ha intentado aprovechar una circunstancia adversa al gobierno de la nación, la solución se ha conseguido mediante las armas y, en muchas ocasiones, ha sido el pueblo catalán quien ha tenido que sufrir en sus economía, trabajo, nivel de vida y libertades, las consecuencia de una mala praxis de sus propios gobernantes. Empezando por la guerra de sucesión al trono de España, (Felipe V) en la que los catalanes se pusieron de parte del perdedor y tuvieron que enfrentarse a sus propis actos, con las consecuencias previsibles. Y una última alusión a un periodista, habitualmente más contenido, el señor Antoni Puigvert que, también en La Vanguardia, habla de “abandonar el vicio del conflicto para alcanzar la virtud de la colaboración “, una idea irreprochable si se refiriera a que el tema de la independencia debía ser abandonado para entrar en una nueva etapa de relaciones con el Estado, propia de los intereses de una comunidad autónoma. No parece que sea así, cuando se habla de “magnanimidad”, lo que parece que la parte que le corresponde al Estado es pasar por alto una insurrección precedida por una multitud de actos de desobediencia a las leyes estatales para, en virtud de renunciar a su facultad de mantener la unidad de España se haya juzgado, no por el Gobierno, sino por los tribunales a unos señores que abiertamente se levantaron contra la Constitución y España. Y no renuncio a comentar lo que el periodista colaborador del mismo rotativo, el señor Daniel Fernández, destaca en su artículo: “La derecha de raíz democristiana incuba un huevo de la serpiente que no ve (cómo que un huevo vaya a ver nada si tiene la cáscara que le impide hacerlo) como un problema sino como una forma de llegar al poder… Y muchos creen que pueden alimentar el cocodrilo (ahora ha cambiado de bestia, ahora hablamos de un cocodrilo) y luego domesticarlo, cuando abandone la bañera de casa”.

Suponemos que este señor intenta amedrentar a la sociedad con la serpiente, transformada en cocodrilo, amenazando con una derecha guerrera que está dispuesta a incumplir las leyes, algo en lo que parece que no se ha fijado bien es en que, precisamente ese huevo maldito al que alude, es el que el señor Pedro Sánchez quien está alimentando al reeptil para que, cuando salga el cocodrilo de la dictadura, esté en condiciones de dominar España. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos maravillamos de que, en ocasiones los más notables informadores parezcan meros esclavos de sus directores. Y hoy la frase final se la debemos a Joseph Pulitzer y dice así: “Con el tiempo una prensa mercenaria, demagógica, corrupta y cínica crea un público vil como ella misma.

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