AGLI Recortes de Prensa   Viernes 18  Junio  2021

Europa no salvará a Sánchez, solo le rescata para unos meses
El Gobierno no pueda dilapidar el rescate europeo en financiarse su campaña electoral, a costa una vez más de los intereses de España.
Editorial ESdiario  18 Junio 2021

Como era previsible para España y el resto de países receptores de Fondos, Bruselas ha aprobado el Plan presentado por el Gobierno, lo suficientemente genérico e inconcreto como para pasar todos los filtros iniciales: la prueba de fuego vendrá con los exámenes anuales que la Comisión hará del uso de ese rescate.

España es la cuarta economía de la zona euro y sus problemas tienen efectos sistémicos en la Unión: por eso un “rescate optimista” es imprescindible.. Pero lo cierto es que la concesión de fondos no es un cheque en blanco ni una solución milagrosa: están sometidos a la aplicación de 102 reformas, 50 de las cuales deberán estar en marcha de aquí a noviembre. Las inversiones y proyectos quedarán monitorizadas y fiscalizadas desde Europa. Y las entregas de dinero serán poco a poco.

El maná europeo no salva a España, le da una oportunidad para salir adelante sola. Y Sánchez no puede malgastarla

Ya de entrada, Bruselas ha reducido de 27.000 millones a 19.000 millones la entrega para 2021, reduciendo en 8.000 millones las transferencias ya presupuestadas por el Gobierno. Y espera concreciones para las reformas fiscal, laboral y de pensiones basadas en dos premisas que el Gobierno no ha sido capaz de garantizar hasta ahora: flexibilidad y ahorro. Justo lo contrario de lo que Sánchez ha hecho hasta ahora.

En su conjunto, los Fondos traerán 140.000 millones en un lustro, una cifra solo un poco superior al déficit español solo de 2020. Y de esa cantidad, la mitad será con un préstamo a devolver que elevará la deuda aún más. Cabe recordar que a su vez España debe aportar unos 35.000 millones al Presupuesto europeo. Y que, por tanto, el dinero líquido “gratis” no pasará de 37.000 millones.

España recibe asistencia para salir de la UCI económica, pero no servirá de gran cosa si no se gestiona con transparencia; se evita el clientelismo y se implantar reformas estructurales alejadas de dogmatismos ideológicos. Estando este Gobierno de por medio, existe el temor fundado a que, en lugar de aplicar esas premisas, malgaste la "bala de plata" europea en unos meses con un estricto objetivo electoral.

Lo que Colón esconde
Rafael Bardají. https://gaceta.es 18 Junio 2021

Desde siempre se ha dicho que existen dos Españas. Ya no. Hay tres: La España del odio y la furia, donde coinciden el totalitarismo izquierdista y la anti-España de los separatistas; la España avergonzada, liderada por el actual equipo de Génova; y la España del sentido común y la decencia, que abarca a ese conjunto de españoles orgullosos de su país y que quiere que le dejen disfrutar en paz y tranquilidad de su vida, su bienestar y sus creencias.

Hoy no voy a hablar de la España del odio, ausente físicamente -pero no mediáticamente- de la manifestación de Colón del pasado día 13. Me gustaría mejor concentrarme en lo que Colón supuso. Además de que un grupo de españoles libres hicieran el llamamiento y lograran movilizar a decenas de miles, todo un logro en los tiempos que corren, lo más relevante para mí fue la presencia vergonzante de Pablo Casado y su cúpula de Génova.

De todos es bien conocido que el actual líder del Partido Popular tuvo sus dudas sobre la convocatoria del 13-J. Rendido al discurso de la izquierda sobre la famosa “foto de Colón”, no podía permitirse que le cazaran en otra semejante junto a Abascal y los de VOX. Particularmente desde que se ha autoconvencido (por una mala e interesada lectura de los resultados de las elecciones de Madrid y la victoria de Isabel Díaz Ayuso) de que su estrategia de ruptura con el partido que le come por la derecha es lo que más rédito político le va a dar.

Pero no todo es táctica en la casa de “Pablo I el Avergonzado”. Tras los cálculos electoralistas, Génova se nutre de un secreto deseo: que las cosas vuelvan a ser como siempre. Esto es, contar con un partido socialista razonable y no instalado en su tendencia más radical y con un PP que abarque desde una honorable socialdemocracia a una derecha cultural. Vamos, que sueña con recuperar el bipartidismo. ¿Sería posible hacer realidad ese sueño? No si va de la mano de VOX porque eso apuntalaría al partido de Santiago Abascal. De ahí que tampoco lo desee como socio en ningún gobierno regional, por mucho que pueda depender de su apoyo. Su estrategia es mucho más simple: se trata de sobrepasar, aunque sea ligeramente, al PSOE en las urnas para poder ofrecer, así, un gobierno de salvación o concentración nacional con el PSOE. A cambio, eso sí, de que el líder socialista sea cualquiera excepto Pedro Sánchez.

Es obvio que al PP le resultaría mucho más cómodo aplicar las políticas socialistas tradicionales que tener que aplicar las medidas que reclama VOX para salvar a España. La foto de Soraya riéndole las gracias a Junqueras, las políticas incentivadoras de la inmigración, la renuncia a la batalla cultural en el mundo de le educación y el espectáculo, la sumisión a Europa, el comercio internacional malentendido como globalismo, la promoción del consumidor frente al productor, la reverencia por instituciones como los sindicatos, el conchabeo con la prensa, la rendición ante el feminismo excluyente, por no citar asuntos más turbios, como la financiación de los partidos, marcan los límites de lo que es el terreno de funcionamiento del PP.

El pasado 13 de junio, el PP eligió servirse a sí mismo antes que a España. Hay quien lo achaca a puras razones de imagen, yo lo entiendo como algo mucho más profundo. Simple y llanamente, la España que se defendía en la plaza de Colón, más allá del asunto de los indultos, no es su España. En estos momentos, Casado sería más feliz con un Felipe González enfrente que con un Aznar a su lado. Y eso lo dice todo del proyecto de este PP. Si esa tercera España le deja que lo lleve a buen puerto. Por el bien de todos, espero que no.

Si las cosas se normalizan…
Iván Vélez. https://gaceta.es 18 Junio 2021

Las palabras que dan da título a esta columna desbordaron el arco de los dientes de Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, en el curso de una entrevista concedida a la periodista Gemma Nierga, otrora nochera conductora de Hablar por hablar. El final de la frase, en alusión a la concesión de un indulto a los políticos golpistas presos, lo hubieran podido firmar Otegui, Echenique y, por supuesto, Pedro Sánchez: «bienvenido sea».

Para arropar semejante muestra de hospitalidad, Garamendi transitó por los habituales lugares comunes. Don Antonio, al que suponemos ignorante de las enormes dosis de censura que caracterizan estos nuestros días, afirmó que «estamos en un país democrático donde cualquiera puede opinar lo que quiera», antes de envolverse en el manto constitucional, tan lleno de rotos y descosidos: «Normalidad, entiendo, es estado de Derecho, respeto a la Constitución. Represento a una organización que defiende la unidad de España y la Constitución». Cauto -el dinero es cobarde, sostienen quienes conocen los arcanos del jurdó-, Garamendi aclaró que en su «casa» hay una gran pluralidad de opiniones, olvidando que de una de esas estancias, concretamente de Cataluña, se ha marchado un gran número de empresarios hartos del totalitarismo lazi. El olvido de este colectivo desafecto a los cánones acuñados por los herederos de Pujol contrasta con el exquisito respeto con el que don Antonio ha valorado las palabras del presidente del Círculo de Economía, firme partidario de los indultos.

Patronal, Iglesia, pero también los sindicatos que venden su paz social a los poderes autonómicos, se mantienen unidos en la tarea de balcanizar la nación española

A pesar de que han levantado cierta polvareda mediática, las manifestaciones de Garamendi se ajustan a la perfección al tornadizo proceder de parte del empresariado español, cuyas vigorosas raíces conducen en muchos casos a periodos de nuestra Historia en los cuales -acuda el lector a El privilegio catalán, de Jesús Laínz- esa España de la que reniegan, blindó sus posibilidades comerciales con aranceles protegidos con ingentes cantidades de ardorosos patriotas tocados con barretina. Nada hay de nuevo en la viscosa postura adoptada por esa CEOE que ha practicado una dócil y rentable adecuación al marco autonómico en el que las lenguas vernáculas, antes que las mascarillas, amordazaron a gran parte de una mano de obra crecientemente estabulada y pauperizada. Ninguna defensa de la nación puede esperarse de un colectivo que permanece en silencio ante las explícitas peticiones del nuevo diseño territorial de España que reclaman los empresarios catalanes que dominan aquella región por medio de políticos interpuestos. Un diseño que apunta al de una confederación de Estados, tras llegar al extremo de la asimetría autonómica, tutelados por un PSOE convertido en una suerte de reedición del Partido Socialista Monárquico Obrero Alfonso XIII, que operó en España entre 1916 y 1931.

Esa y no otra, por más musicalidad que muchos encuentren en el término federal, es la estructura, acompañada del metafísico «derecho a decidir», al que tienen todos estas estas manifestaciones de parte del empresariado a las que se ha sumado, con la descarga de un aguacero bendito, la Conferencia Episcopal Tarraconense, órgano que aglutina a las diócesis catalanas que ahora se aprestan a reajustar, a la baja, el número de parroquias de la Cataluña que prefirió la importación de mano de obra coranizada a la llegada de hombres hispanoparlantes.

Patronal, Iglesia, pero también los sindicatos que venden su paz social a los poderes autonómicos -véase el reciente caso de Andalucía-, se mantienen unidos en la tarea de balcanizar la nación española, labor que ha hallado en esa encarnación del narcisismo que responde al nombre de Pedro Sánchez, la herramienta ideal. Endeudado con todos los enemigos de la nación, Sánchez, sostenido en el poder por individuos como Juan Espadas, capaz de pronunciar estas palabras: «apoyo al Gobierno en la concesión de los indultos, igual que lo apoyaría si no los concediera», confía en que la adormidera mediática administrada al electorado a través de medios que se sustentan en la publicidad de muchas empresas pertenecientes a la CEOE, le permitan seguir gobernando una nación que dicen plurinacional, confeccionada a la imagen y semejanza del PSOE ebertiano.

Lo peor de la sociedad catalana
EDITORIAL. Libertad Digital 18 Junio 2021

Cuando parecía que no era posible un comportamiento más vil y rastrero que el de los empresarios catalanes que este miércoles se humillaron ante los políticos separatistas en ese acto al que el Rey no debió haber ido, los obispos de Cataluña han venido a superar la marca y a recordarnos el vergonzoso papel que la Iglesia ha desempeñado en las regiones más azotadas por el nacionalismo.

No dejan de ser lamentables paradojas que una Iglesia que se proclama universal haya sido puntal de una ideología que hace de la glorificación de lo local un culto idolátrico; que los que se supone que defienden el sagrado valor de la vida hayan mirado tantas veces para otro lado cuando unos criminales las segaban en nombre del terruño o incluso les hayan apoyado; que los que presumen de estar al lado de los más desfavorecidos les den la espalda allí donde, como les ocurre en Cataluña a los constitucionalistas y a los castellanoparlantes, son perseguidos desde el poder y las instituciones.

Esto último es especialmente significativo, porque, lo llamen como lo llamen, lo que los obispos catalanes han hecho de nuevo este jueves es, precisamente, colocarse del lado de un poder opresor y defender los privilegios de los más favorecidos.

Mucho de eso hay también en la actitud de los empresarios y en la no menos lamentable de la mayoría de los medios de comunicación: la defensa de los privilegios de una élite que tiene derecho a todo y ninguna obligación por el mero hecho de haber entrado en los círculos superiores de la sociedad catalana, ya sean las televisiones y las grandes cabeceras, los partidos o los ámbitos empresariales más cercanos al poder político…

Mientras a todos se les llena la boca con ampulosas palabras sobre lo que es una democracia o lo que es un pueblo, en realidad se ven a sí mismos como una nueva casta feudal que se cree con derecho a hacer lo que quiera con sus súbditos –ni entienden ni quieren entender la noción de ciudadanía– sin sufrir las consecuencias, ni las económicas –para eso está el dinero de todos los españoles– ni las penales.

La casta empresarial y la eclesiástica tienen una enorme responsabilidad en la situación de una región a la que varias décadas de imposición nacionalista han empobrecido económica, intelectual y, sobre todo, moralmente, además de haberla puesto al borde de la ruptura social y de la violencia masiva.

Resulta grotesco que a estas alturas unos y otros sigan queriendo aparecer como mediadores y voces sensatas en un conflicto que, sin su entusiasta colaboración, nunca habría llegado a este punto. No menos chocante, por cierto, que verles insistir en una fórmula, la cesión permanente al chantaje separatista, que lleva casi cuarenta años aplicándose en Cataluña y que sólo ha servido para agravar el problema.

No: de lo peor de la sociedad catalana no puede venir nada que contribuya a mejorar la situación en Cataluña y mucho menos en el conjunto de España.

Empresarios catalanes, empresarios españoles
Emilio Campmany. Libertad Digital 18 Junio 2021

En un acto organizado por el empresariado catalán en Barcelona cuyo invitado estrella era Pablo Casado, los organizadores se han posicionado a favor de los indultos como un medio de normalizar la situación en Cataluña con objetivo de que vuelvan a la región las empresas que en su día huyeron de allí. Antonio Garamendi, como representante de todos los empresarios españoles, se ha expresado en parecidos términos, si bien luego ha matizado mucho sus palabras. Nada nuevo bajo el sol, empresarios españoles haciendo la pelota al Gobierno y empresarios catalanes pidiendo a Madrid que les resuelva los problemas de los que ellos son en buena parte responsables.

Las llamadas a la concordia serían creíbles si fueran acompañadas de una petición al Gobierno de la Generalidad para que renuncie a cargarse España, que es la nación a la que todos deben sus fortunas. Porque no fue la condena de los golpistas lo que echó a las empresas de allí y trajo pobreza a la región que un día fue la más rica de España. Fue el empeño de sus Gobiernos autonómicos en caminar por la senda de la ilegalidad y el golpe de Estado. Pero a Pere Aragonès nada le exigirán. Los grandes empresarios catalanes, como los españoles, dependen de las subvenciones hasta el punto de no poder enfrentarse a los Gobiernos. Los de Cataluña se han especializado además en servirse de la ideología independentista de sus gobernantes para hacer chantaje al Gobierno de la nación en beneficio propio. Téngase bien presente que todo esto empezó cuando Artur Mas, jaleado por el empresariado de allí, se fue a Madrid a pedir a Rajoy una agencia tributaria propia como la de los vascos y los navarros y el presidente del Gobierno se la negó. Querían estos empresarios catalanes que les inspeccionaran los gobernantes que ellos ayudaran a llegar a la Generalidad. Exactamente como ocurre en el País Vasco, que es para sus empresarios un paraíso fiscal de facto que les ha hecho ricos compitiendo con ventaja en el mercado español y europeo. El caso es que los vascos y los navarros son pocos y, aunque sea un oprobio para la igualdad de los españoles ante la ley, lo del cupo vasco y la aportación navarra nos lo podemos más o menos permitir. Sin embargo, Cataluña es demasiado grande, y dotarla del mismo sistema sería el fin de la solidaridad interterritorial.

Se comprende que a los empresarios catalanes les fastidie el relativo empobrecimiento que ha experimentado su región gracias a la deriva independentista que no pudieron ni quisieron evitar. Y se entiende que aspiren a una "normalización" política que permita volver a hacer negocios. Lo que no se entiende es que eso tenga que arreglarlo Madrid, cuando los únicos responsables de la situación los tienen allí mismo, a tiro de piedra. Pase que no quieran darse cuenta por depender de las subvenciones de la Generalidad, pero Garamendi podía hacérselo notar. Claro que él depende de las de Sánchez.

Indultos: cómo desenfocar el debate
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 18 Junio 2021

Iván Redondo avanza en su estrategia de desenfocar el debate en torno a los indultos. Es un claro caso de ceguera inducida. Desde Moncloa han creado un ambiente de manipulación y mentira irrespirables, una cortina de humo con la fruición incondicional de lobbies empresariales y conferencia episcopal (las minúsculas son intencionadas), para desviar el debate. Una especie de falso y peligroso buenismo cubre unánime las cabezas de quienes deciden por este país.

La cuestión es si un Estado de Derecho -es decir un marco de garantías para la libertad, la seguridad y la convivencia- puede permitir un indulto en esta condiciones: contra el informe del tribunal sentenciador y sin cumplir con ni uno solo de los requisitos establecidos por la ley en vigor, el mas importante de los cuales es el arrepentimiento del reo.

La cuestión es si un indulto en estas condiciones no sitúa a sus receptores en una inmejorable situación de partida para intentarlo de nuevo. La impunidad les dará alas.

La cuestión es si un indulto en estas condiciones no dejará más tocado aún al rey.

La cuestión es si un indulto en estas condiciones no envilece a la sociedad catalana y española.

La cuestión es si España quiere seguir siendo una democracia occidental o si quiere ser una democracia bananera, donde el relativismo se apodera del pacto social y este se convierte en papel mojado.

El no al indulto, en estas condiciones, es un imperativo democrático y una legítima defensa nacional . Esta es la cuestión.

‘Frenar al régimen castrista es una autodefensa de nuestras democracias’
CRÓNICA DE LA SEGUNDA JORNADA DE LA CUMBRE ECR-EUROLAT
Agustín Benito. https://gaceta.es 18 Junio 2021

La serie de ponencias siguió este miércoles con la Mesa “Acuerdos comerciales de la UE con América Latina y el Caribe: Una herramienta para acabar con los regímenes opresivos” -moderada por Carmen de Carlos-, una charla en la que se volvió a denunciar la complacencia durante décadas con las fuerzas totalitarias del narcocomunismo y se puso de manifiesto la importancia de la batalla cultural y la alianza con los demócratas en Iberoamérica frente a plataformas criminales como el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla.

En la segunda jornada participaron Jatzel Román, exviceministro de Asuntos Consulares y Migratorios en el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Dominicana; María Fernanda Cabal, senadora por Centro Democrático de la República de Colombia; e Iván Espinosa de los Monteros, portavoz del Grupo Parlamentario VOX en el Congreso español, que felicitó a los organizadores de una Cumbre que sirve para «contribuir a hacer frente a las graves amenazas de los regímenes totalitarios que actúan bajo el paraguas de la dictadura cubana».

Sobre Cuba, Espinosa de los Monteros añadió que «frenar al régimen castrista no solo es un imperativo moral de una Europa que tiene entre sus fundamentos la defensa de los derechos humanos, sino una cuestión de autodefensa de nuestra democracias». En la misma línea, Carlo Fidanza, vicepresidente del Grupo de Acción Política Iberoamericana ECR Eurolat, denunció el acuerdo comercial suscrito por la UE con Cuba en 2017 y dijo que «se debería aislar al régimen».

Así, en la charla se afirmó que el acuerdo con el castrismo es un «escándalo» que ayuda a financiar a un régimen que viola derechos humanos, mantiene presos políticos y trata de desestabilizar las democracias de la región.

Hermann Tertsch, presidente del Grupo de Acción Política Iberoamericana ECR-Eurolat y gran impulsor de la Cumbre, denunció que «la UE no está jugando un papel positivo en Iberoamérica, está protegiendo de forma a veces absolutamente infame algunas posiciones dictatoriales».

También valoró la resolución del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la que insta al Gobierno de Nicaragua presidido por Daniel Ortega a «la inmediata liberación de los precandidatos presidenciales y de todos los presos políticos» y censura el «reciente deterioro del entorno político y la situación de los Derechos Humanos, incluyendo el abuso de leyes y acciones para intimidar y amenazar a los miembros de la oposición y de la prensa».

‘El Foro de Sao Paulo ha consagrado el triunfo de Gramsci’
Por su parte, Javier Milei, economista, político y escritor argentino, aseguró que para que florezca el comercio «lo que se tiene que eliminar es la intervención del Estado» y denunció que el Foro de Sao Paulo ha consagrado el triunfo de Gramsci, que llamaba a «meterse en la educación, los medios de comunicación y la cultura» para dar la batalla ideológica.

Además, Luis Espinosa Goded, profesor de Economía de la Universidad San Francisco de Quito (Ecuador), recordó que «el libre comercio favorece el bienestar de los ciudadanos»; y Gabriel Calzada, Rector de la Universidad Francisco Marroquín (España), llamó a liberar al sector educativo del sector regulador e intervencionista para «abrir espacios de libertad» en Iberoamérica.

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¿Qué es lo peor de los indultos?
Antonio Robles. Libertad Digital 18 Junio 2021

Se están escribiendo ríos de tinta sobre los indultos. A favor y en contra. Los partidarios, con la letanía de "algo habrá que hacer" y el diálogo, la concordia y el reencuentro como damas de compañía. En contra, argumentos jurídicos, morales, políticos, democráticos, empíricos, históricos... Todos son pertinentes. Yo he insistido y seguiré insistiendo en el pedagógico. A mi modo de ver, la raíz del problema.

Miren, la Cataluña narcisista representada por dos millones de nacionalistas y un presidente de la Generalidad que despreció el miércoles al Jefe del Estado en el Círculo de Economía no nació por generación espontánea, sino sobre un muradal de mentiras para imponer un relato histórico interesado que muchos, demasiados, se han creído. Sobre esa creencia se ha construido el desencuentro de hoy.

Su guerra es un proceso de legitimación de ideas profundamente antidemocráticas vendidas como democráticas. Todo cuanto han hecho desde 1980 ha estado encaminado a imponer el relato de una nación oprimida, levantar un cortafuegos contra toda disidencia a su nacionalismo mediante la manipulación del lenguaje y crear las condiciones objetivas para asaltar la ley y ponerla a su servicio. O sea, generar un marco mental donde vender su contrabando sin contratiempos e instaurar una atmósfera de impunidad. Ese pulso por la credibilidad necesitaba arrastrar a una mayoría social a sus convicciones, cargarse de razones, aunque fueran falsas, pasar por víctimas, aunque actuaran sin descanso como verdugos, hasta lograr un clamor capaz de cegar a Cataluña entera e internacionalizar el "conflicto" para deslegitimar la democracia española.

Pues bien, cuando esa guerra cultural empezaban a perderla tras 40 años de hegemonía y la Cataluña constitucional cogía aire y fuerza, cuando muchos de sus partidarios se sentían estafados y ofendidos, y sus responsables en prisión, llega Sánchez y se amolda a su relato, legitima sus razones e internacionaliza su "conflicto". Para este viaje nos podríamos haber ahorrado las alforjas.

Toda la construcción nacional que inició Pujol y que ahora llaman procés está basada en la persuasión engrasada, en la educación, en la manipulación, en una palabra, en la pedagogía para hacernos ver lo que no vemos y aceptar como sano lo podrido. Dice la psicología de aeropuerto que el mundo no es como es, sino como lo percibimos. Pues eso, en esa disputa, en esa guerra cultural, en ese pulso entre manipuladores de emociones y defensores de razones, lo que nos jugamos es el pulso entre la creencia en un relato que nos ha llevado al enfrentamiento y las razones democráticas que nos hemos dado todos como fundamento de la nación.

Para percibir el despropósito, les recomiendo la carta audiovisual que Cayetana Álvarez de Toledo dirigió al rey Felipe VI el 4 noviembre de 2019 en un acto del Círculo de Economía, siendo portavoz aún del PP y candidata por Barcelona. Escuchándola, es difícil imaginarse que alguien hubiera tenido la valentía de dirigirse en ese mismo escenario el miércoles al Rey. Tras su tono, su pedagogía y su atrevimiento transpira una confianza en las instituciones, en el Estado de Derecho y en nosotros mismos, imposible de percibir hoy tras estos dos años y pico de sanchismo. Escuchándola, se siente la tensión que el miércoles hubiera provocado. ¿Qué ha cambiado? La pedagogía, la legitimación del punto de vista de los sediciosos. El peor escenario, el propio Estado contra sí mismo. El mayor triunfo de la estafa del procés.

PS: En Cataluña no se hacen prisioneros. Por si alguien aún no ha reparado en los millones de excluidos en Cataluña, fíjense en Felipe VI. Un discurso el 3 de octubre de 2017, que en cualquier país democrático sería un paradigma de los mejores valores republicanos, sirvió para ganarse el odio eterno de los dueños del diálogo. Desde entonces es un apestado, el representante simbólico de aquello que detestan aún más, España. Impensable con su padre Juan Carlos I, uña y carne de Jordi Pujol. Ambos vivían del apaciguamiento y otros silencios.

Mientras consientes, te perdonan la vida; pero si te opones, aparece inmediatamente el monstruo que esconde todo nacionalismo, la exclusión del distinto. Esta es la verdadera independencia. Y Sánchez de peón de albañil.

Rendición o exilio
Alejandro Tercero. Cronica Global 18 Junio 2021

En las últimas semanas he mantenido numerosas e intensas conversaciones con destacados terceristas (ya saben, los defensores de la tercera vía, la de la negociación con los nacionalistas). He intentado comprender los motivos por los que apoyan los indultos a los presos del procés. A fe que he realizado un ímprobo ejercicio de empatía. He puesto todo de mi parte para entenderlos. Pero debo admitir que he sido incapaz de lograrlo.

Los argumentos de mis interlocutores son los ya conocidos: los indultos ayudarán a generar un clima de concordia; es posible que los indultos no resuelvan el problema, pero son parte de la solución; aunque no sean suficientes, los indultos son necesarios para avanzar hacia la convivencia en Cataluña; hay que tender puentes para romper el bloqueo; estamos cansados de la confrontación; hay que arriesgarse a hacer algo, lo que sea, menos el inmovilismo de la derecha y de los que se oponen a los indultos; hemos de evitar a toda costa la cronificación del conflicto; los indultos son un paso hacia la normalización...

Pura poesía, sin ninguna concreción. Nadie ha sabido explicarme cómo funciona el milagroso mecanismo por el que la concesión de los indultos supuestamente nos acerca a la concordia, la convivencia y la normalización.

Bueno, alguno sí ha ido más allá y en un alarde de sinceridad me ha definido lo que para él es concordia, convivencia y normalidad: volver a la situación previa al procés, volver al pujolismo de toda la vida, sin amenazas de declaraciones unilaterales de independencia. Si hasta la CEOE y los obispos apoyan los indultos, me insisten. Sin duda, una señal evidente de que se trata de una medida progresista, apostillo yo.

Es decir, para los terceristas, la concordia, la convivencia y la normalidad en Cataluña pasa por mantener la inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán --un modelo que los tribunales han declarado ilegal--; por permitir que la Generalitat siga inoculando el nacionalismo a base de subvenciones en todos los ámbitos de la sociedad --escuela, universidad, medios de comunicación públicos y privados, entidades sociales, lúdicas, deportivas, sindicales, empresariales--; por tolerar la exclusión o discriminación del castellano en el ámbito público; por consentir que las administraciones públicas sigan incumpliendo la ley de banderas, ninguneando los símbolos nacionales --o federales, como queramos llamarlos--; por permitir que el Govern siga impulsando las embajadas en el exterior para sumar apoyos internacionales a su proyecto rupturista; por cerrar los ojos ante el victimismo insaciable del Ejecutivo autonómico; por no molestar demasiado cuando la Generalitat invada competencias...

No cabe duda de que mi concepto de concordia, convivencia y normalidad difiere mucho de ese escenario, deseado por los terceristas. Un escenario que, según los partidarios de la estrategia del contentamiento con los nacionalistas, solo se podría corregir con una victoria del constitucionalismo en unas elecciones autonómicas.

¿Cómo? ¿Que, mientras los nacionalistas controlen el Parlament, los terceristas no ven apropiado que el Estado corrija los excesos a los que me he referido, pese a que en su mayoría desbordan los límites de la ley?

¿Y qué me recomiendas?, expongo a mi interlocutor. Que te aguantes o que te vayas de Cataluña, responde.

Rendición o exilio. Esa es la propuesta de los defensores de la tercera vía.

Evidentemente, hoy estoy más convencido que nunca del error histórico que suponen los indultos.

Una espléndida normalidad
A los indultos le seguirán más y mejores ocasiones para reforzar la madrasa separatista
Julio Valdeón. La razon 18 Junio 2021

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, le ha respondido al presidente de la CEOE que los indultos son un empeño inútil. «No van a servir absolutamente para nada», sostiene el alcalde madrileño más querido desde Tierno Galván. El jefe de los empresarios, Antonio Garamendi, venía de dar la bienvenida al perdón de los golpistas si permite «que las cosas se normalicen». Una actitud muy similar a la del Círculo de Empresarios, coherente con la heroica resistencia exhibida durante décadas al relato nacionalista. Nada nuevo, sabemos por el poeta que los empresarios prefieren antes el orden que la justicia, aunque el orden sea injusto. La corazonada de Garamendi parece dictada a la carta por Iván Redondo y recitada por Adriana Lastra, du duá. Las cosas regresarán a donde solían. O sea, volverá a ser normal, convencional, incluso aburrido por demasiado visto/oído, el desestimiento del Estado en Cataluña. Recuperaremos, dobladas, las ambiciones identitarias. Habrá mesas de negociación y compra/venta y transacciones varias y nuevas cesiones de soberanía. A los indultos le seguirán más y mejores ocasiones para reforzar la madrasa separatista. Veremos enésimos redobles de banderas. Gloriosas maniobras de acento norcoreano y guiños al KKK alegrarán las calles del pequeño país. A la gala del Botifler del año 2021 le sucederán nuevos aquelarres filonazis en 2022. TV3, con nuestro dinerito, funcionará como la Radio Télévision Libre des Mille Collines ruandesa en tareas de prospección de infieles. Nuestras élites responderán a la pestilencia con arreglo a la nueva normalidad, idéntica a la vieja.

Me lo comenta un contacto tan informado como lúcido. «Quienes sostienen que Ciudadanos fue bendecido por el Ibex nunca entendieron nada. Ciudadanos no gustaba a la gran empresa. De haber gobernado comprometía, siquiera programáticamente, el reparto de poder económico existente en España desde hace 150 años, entre Madrid, Cataluña y País Vasco. La industria y la banca están repartidas y territorializadas así, el poder estaba y está repartido así. En la I república, en la II con Franco y ahora. Un partido que comprometa eso supone un problema para el equilibrio de poderes». Todo lo contrario que Podemos, por cierto. En cuanto a la soberanía nacional o los derechos políticos de nuestros hijos ya sólo les importan a cuatro gatos mal versados en las virtudes terapéuticas de la cuenta de resultados. No habrá independencia porque a los sediciosos y malversadores no les interesa. Pero la mitad de los catalanes seguirá tutelada por los escualos. Ninguneados en las instituciones. Depurados en la enseñanza. Sometidos a una limpieza cultural de corte totalitario. Abandonados por sus élites. Con los indultos, los nostálgicos del oasis pujolista quizá recuperen el mundo de ayer. Al resto nos toca el papel de consumidores mudos, con cero posibilidades de progresar en unas autonomías mimadas en sus afanes desleales. Según mi amigo, «a la CEOE, si los indepes les garantizan unidad de mercado, libre circulación de capitales, bienes y servicios, el euro y seguir dentro de la UE, le vale, aunque se llame confederación y sea un conglomerado de taifas». Nos espera una normalidad que ríete del “apartheid”.

El estado de la nación
Francisco Muro de Iscar. diariosigloxxi 18 Junio 2021

MADRID, 16 (OTR/PRESS) Después de su peripatética y larga conversación con Joe Biden, el presidente Sánchez ha hecho saber por sus canales habituales que informará al Congreso de los Diputados de los indultos a los políticos catalanes condenados por sedición... después de que los apruebe el Gobierno y los firme el Rey. Democráticamente hablando es como si presenta el programa electoral después de las elecciones o si "descubre" los Presupuestos Generales del Estado una vez que el Congreso los haya aprobado. ¡Y luego quieren que los ciudadanos mantengan la confianza en las instituciones!

Si este fuera un país serio, lo que tocaría ahora es el debate sobre el estado de la nación que, por cierto, lleva sin celebrarse ¡desde 2015!, lo que demuestra el interés que tenía Rajoy y el que tiene Pedro Sánchez en someterse a ese fundamental instrumento de control parlamentario que debería celebrarse cada año.

Si el presidente Sánchez convocara ese debate, allí podría explicar con claridad las razones para conceder el indulto a los políticos que intentaron un golpe de Estado, qué está dispuesto a negociar con los independentistas catalanes, qué acuerdos tiene con ellos para garantizar su permanencia en el Gobierno y cómo garantizará la libertad y la dignidad de quienes se oponen a los secesionistas en la propia Cataluña. Es curioso que los políticos socialistas y algunos medios de comunicación echen en cara al PP que no explique su proyecto sobre Cataluña, cuando a estas alturas, el Gobierno lo oculta.

Si hubiera un debate sobre el estado de la nación el presidente podría rendir cuentas sobre la gestión de la pandemia y sobre el día después de la inmunización de rebaño. Explicar cómo va a afrontar el desmedido crecimiento de la deuda pública -en el nivel más alto desde hace 140 años- y el déficit desmedido; cómo y en qué se van a gastar los Fondos Europeos para la reconstrucción; qué planes tiene para sectores como el turismo, nuestro "petróleo", cómo va a afrontar la digitalización, la innovación y, también, la seguridad jurídica y el control de esos fondos. Tendría también que explicar cómo puede funcionar un país moderno que, en pocos días, ha sufrido hackeos que han tumbado los sistemas informáticos del SEPE o del Ministerio de Trabajo. Una Administración vulnerable, antigua, sin medios y con cientos de miles de interinos "fijos" es un freno para cualquier cambio.

El presidente debería rendir cuentas sobre la "okupación" de empresas públicas por políticos socialistas; sobre el fracaso de las políticas de igualdad, como el Ingreso Mínimo Vital, que solo ha llegado al 20 por ciento de la población prevista; sobre esa reforma laboral que exige Podemos y que Europa rechaza; sobre el impacto de destrucción de 180.000 empleos motivada por la subida del salario mínimo interprofesional, como ha denunciado el Banco de España; sobre las subidas de la luz y de los combustibles, que Podemos criminalizaba antes y que ahora ha cambiado por "consejos a los ciudadanos para ahorrar". Y los sindicatos, mejor pagados y absolutamente callados.

Seguramente Sánchez no convocará ese debate porque así no tendrá que rendir cuentas del empantanamiento del TC y del Consejo General del Poder Judicial ni tampoco acerca de la lamentable política exterior española, de los errores graves del ministro Marlaska, especialmente con la política de acercamiento de presos etarras al País Vasco y el desprecio a las víctimas, de la cesión al PNV de las competencias en prisiones y de la gestión del Ingreso Mínimo Vital. De si ahora, con Belarra, puede dormir a pierna suelta. Y de otros muchos asuntos. España va bien. Cada vez más marketing y cada día más lejos de los problemas reales de los ciudadanos.

¿De quién dependen los CDR? De los golpistas; pues eso
OKDIARIO 18 Junio 2021

Los partidos independentistas se rodearon de su particular «ejército»: grupos de vándalos que bajo el nombre de Comité de Defensa de la República (CDR) se convirtieron en el brazo armado de los golpistas, que los utilizaban a discreción. Guillem Torra, el hijo del ex presidente de la Generalitat Quim Torra, colaboró activamente con los CDR detenidos en 2019 con material para la fabricación de explosivos. Una conversación interceptada por la Guardia Civil revela cómo miembros del autodenominado ERT (Equipo de Respuesta Táctica) hacen alusión al hijo de Torra y destacan lo mucho que se implicó a la hora de pasar información sobre el cerco al Consejo de Ministros de Pedro Sánchez celebrado en Barcelona el 21 de diciembre de 2018. ¿De dónde salía la información que pasaba el hijo de Torra? No hay que ser un lince para saber la respuesta.

En el último informe que el Instituto Armado ha remitido a la Audiencia Nacional, los Servicios de Información de la Guardia Civil de la zona de Cataluña concluyen que los CDR detenidos formaban «una organización criminal con finalidad terrorista». Y se apunta directamente al papel del hijo del ex presidente de la Generalitat: una llamada intervenida a uno de los CDR imputados revela cómo este jugó un papel decisivo. «Estoy recibiendo información precisamente del hijo de Gandalf (Quim Torra), que está haciendo un currazo, que me está pasando información de terreno mucho antes que los del CECOR (centro de coordinación de los CDR) y es un merdé (follón), ahora se han desplazado, no nos han avisado, ahora dicen que se van a colar por el Raval unos cuantos…»

Desde la Generalitat de Cataluña se movían los hilos de los CDR, a quienes se les instaba a tomar las calles. Los golpistas los utilizaron para generar un clima de tensión extrema. Se convirtieron en el ‘brazo armado’ de los sediciosos, esos a los que ahora Pedro Sánchez quiere indultar para seguir aferrado al poder. ¿De quién dependen los CDR? De los golpistas. Pues eso.


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