AGLI Recortes de Prensa   Martes 22  Junio  2021

Se consuma la traición
EDITORIAL Libertad Digital 22 Junio 2021

Lo que se dispone a firmar Sánchez este martes es una felonía imperdonable, que debería suponer el fin de su carrera política y condenar irremisiblemente a lo que queda de su indigno Partido Socialista Obrero Español.

Suena inconcebible que el jefe del Gobierno de un país consolidado y próspero de la Unión Europa sea el principal instigador de la destrucción de su orden constitucional. Pero es la formidable realidad de la España de Pedro Sánchez, el felón.

En Barcelona, ante un auditorio purgado de esa mayoría de catalanes que ya no es que se sientan españoles sino que claman por que se les proteja de los desmanes de los miserables que les gobiernan y pretenden convertirlos en extranjeros en su propia patria, Sánchez ha desafiado a dos instituciones imprescindibles del Estado: la Justicia y la Corona. A la primera, dejando sin efecto una sentencia del Tribunal Supremo en contra del criterio de los propios magistrados y hasta de la Fiscalía. A la segunda, obligando a Don Felipe a sancionar con su firma el indulto a los autores del golpe sedicioso de octubre de 2017, que no triunfó en buena medida por el coraje mostrado por el monarca en esa hora decisiva.

Ni siquiera los sanchistas más serviles se creen la sarta de patrañas que desgranó el traidor en su discurso para justificar lo injustificable. Como el traidor, de sobra saben que el indulto no busca la reconciliación del resto de los españoles con "los catalanes", como dice la ignominiosa vicepresidenta Calvo, pues de hecho representa una puñalada a esa mayoría silenciada sometida por los sediciosos, sino el precio que, a costa de la Nación, paga aquél por seguir instalado en la Moncloa.

Mientras desplegaba su farsa infame, al traidor lo interrumpía incesantemente la canalla separatista, tan presente en el Liceo como ausente estaba la Cataluña constitucionalista, de nuevo dejada a los pies de los caballos de la horda sediciosa, que por supuesto no se conforma con los indultos de la vergüenza sino que exige la amnistía y un nuevo referéndum liberticida, objetivos que el traidor le ha puesto mucho más cerca.

Pedro Sánchez Castejón acaba de escribir una de las páginas más negras de la historia de la España democrática. Lo que se dispone a firmar este martes es una felonía imperdonable, que debería suponer el fin de su carrera política y condenar irremisiblemente a lo que queda de su indigno Partido Socialista Obrero Español.

España no paga traidores
OKDIARIO 22 Junio 2021

El presidente del Gobierno ha elegido el Palacio del Liceo para anunciar el indulto a los golpistas catalanes, sin esperar al precepctivo «decreto motivado y acordado en Consejo de Ministros» y sin debate previo en el Congreso de los Diputados. Si la supervivencia política de Sánchez pasa por abrir las puertas de prisión a los sediciosos, el jefe del Ejecutivo pretende pasar página cuanto antes y poner en marcha la maquinaria de la propaganda para combatir los demoledores efectos, en términos de opinión pública, que la medida ha provocado en la mayoría de la sociedad española. Sánchez ya ni siquiera disimula: ha vendido la dignidad de España para garantizarse el apoyo de los enemigos de España, un trueque ignominioso que constituye la más alta traición a la nación. Un golpe institucional sin consecuencias penales, pero revelador de la degradación moral de un Gobierno que prostituye la figura del indulto, convertida en un salvoconducto para que los golpistas puedan seguir atentando contra el Estado de Derecho. Y Sánchez en el papel de colaborador necesario.

Para que a la sociedad española no se le indigeste el perdón, el Gobierno ha preparado una serie de medidas orientadas a que el plato de los indultos no se le atragante a la opinión pública: rebaja del IVA de la luz del 21% al 10% y fin de las mascarillas en la calle. La perversión política de este Ejecutivo no tiene límites: lo que hasta hace una semana era, según afirmaba tajantemente, imposible -rebajar la fiscalidad de la factura eléctrica- ahora se hace realidad por arte de birlibirloque, lo que demuestra que este Gobierno está reñido con la verdad. Sánchez es un tahúr, un mercachifle que pretende ganarse el perdón de los españoles a su indulto a los golpistas bajando el IVA de la luz. Es el precio que el presidente pone a la dignidad de los españoles. Ahí se equivoca. Podrá seguir un tiempo más en La Moncloa, pero España -ya tendrá ocasión de comprobarlo- no paga traidores

El indulto es el precio del PSC
Cristina Losada. Libertad Digital 22 Junio 2021

La venta de los indultos ha sido un festival. Los spin doctors gubernamentales han cambiado el vestuario argumental semana a semana, si no día a día, en busca del que mejor despertara el favor de un público contrario o escéptico. Empezaron vendiendo con agresividad de comerciales insolentes, y han acabado mansos y tiernos. "Corazón" y "concordia" fueron los términos con los que Sánchez hizo la venta en el Liceo, ante un público seleccionado, sin presencia de asociaciones constitucionalistas y con una escenografía teatral, que lo mostraba rodeado de sombras. La densidad de las sombras que rodean a estos indultos es tal, que el presidente del Gobierno tiene claro que ha de asumir el tono de quien hace un sacrificio al concederlos.

Pocas veces se ve a un partido en el Gobierno tomando decisiones que sabe que repelen a la mayoría de la opinión pública y a gran parte de su base electoral. Un partido como el PSOE aún tendrá memoria del precio que pagó cuando, hace más de diez años, no tuvo más remedio que reconocer la crisis económica que tanto había negado y aprobó aquel decreto que supuso el entierro formal de sus posibilidades de gobernar por mucho tiempo. Por el lado del PP, tampoco fue peccata minuta el impacto de la subida de impuestos que se marcó nada más llegar al Gobierno, en las elecciones de 2011, tras una campaña en la que prometía bajarlos. Influyeron también otros asuntos, pero aquel fue el primer paso de su posterior declive electoral.

La cuestión, así planteada, remite al porqué. Por qué un Gobierno toma una decisión que provoca un notable rechazo. Aunque lo esencial no es el porqué sino el qué, sigue siendo de interés la motivación. La prueba es que la mayoría de la oposición ha centrado su denuncia en ese punto, diciendo que son el precio por mantenerse en el poder. Y, sin embargo, tal grado de cortoplacismo parece excesivo, incluso en la política actual. Los indultos quizá garanticen la continuidad del Gobierno hasta el fin de la legislatura, pero también lo dejan a merced de los separatistas, que van a apretar las tuercas cuando les venga bien a ellos y peor a los socialistas. Además, Sánchez no va a poder presentar ningún resultado. No habrá ninguna "solución al conflicto catalán" gracias a estos indultos. Y esto es imposible que el PSOE no lo sepa.

Si vamos en busca del porqué, hay que dejar el corazón y la concordia, la convivencia y la solución para el horario infantil. No sólo por su inverosimilitud como motivaciones políticas; también por su falta de realismo. Para encontrar una causa real, de las inconfesables, de las que hay que encubrir con disfraces de flores y animalitos, hay que pensar en otra dirección. Y esa dirección va a ser la del PSC. Quien más gana con estos indultos no es el PSOE: es el PSC. El Partido de los Socialistas de Cataluña sí tiene algo que ganar: la perfecta sintonía con el catalanismo, la compensación del shock del 155. O dicho a la inversa: sin los indultos, tendría mucho que perder. Dejar a los golpistas del 1-O en la calle no es tanto el precio que paga Sánchez por seguir un par de años en el poder como el precio que paga el PSOE por tener y mantener al PSC. Otra vez.

Sánchez, traidor y cómplice del delito
Rosa Díez. okdiario 22 Junio 2021

La inmensa mayoría de los españoles considera que la decisión de Sánchez de indultar a los golpistas es un acto de cesión a los delincuentes, un acto de traición a la democracia, el pago de un chantaje para permanecer en el poder y debilitar la cohesión entre españoles y a la propia nación, que su ministro de Administraciones Públicas ya ha anunciado que quiere vender en la Mesa en la que negociarán el siguiente pago del chantaje.

La inmensa mayoría de los españoles, gentes de todas las edades y credos, vecinos de todos los rincones de España, también votantes del PSOE, consideramos que tales indultos representan un grave atentado contra la democracia, perpetrado por el propio Gobierno de España. Lo dice la ley, lo informan los fiscales, lo ha reiterado el Tribunal Supremo: sin solicitud y arrepentimiento no cabe indulto.

Los condenados nos desafían a todos anunciando su voluntad de reincidir en los delitos por los que fueron juzgados con todas las garantías. Delitos que tienen por objeto romper España y derogar de facto la Constitución del 78, el marco que garantiza la unidad nacional y la igualdad de todos los españoles ante la ley. Los sediciosos y malversadores, golpistas que se declaran enemigos mortales de la democracia, festejan los indultos calificándolos como un signo de debilidad del Estado democrático al que quieren destruir. Si en estas condiciones Sánchez indulta a los delincuentes estará violando la Constitución y perpetrará él mismo un delito de complicidad y/o cooperación necesaria, tipificados en el Código Penal. O sea, tras la amnistía encubierta del golpismo y la concesión de los indultos Sánchez deberá ser juzgado no sólo en las urnas sino ante los tribunales de justicia.

Ante los hechos que se avecinan, los españoles tenemos la imperiosa necesidad de defender nuestra Constitución de los ataques llevados a cabo por quienes tienen el deber de hacerla respetar, comenzando por el Gobierno nacional. No podemos tolerar más tiempo nuevos ataques a la justicia y a la división de poderes; no vamos a callar ante los autoindultos de un presidente que, asociado a delincuentes separatistas, traiciona sus obligaciones constitucionales.

El paso siguiente, ya lo han anunciado, será convocar la llamada Mesa de negociación España-Cataluña. La formulación misma de esa mesa supone que el Gobierno de España reconoce al Gobierno de una región de España la capacidad para negociar el futuro de todos los españoles. Ese “derecho a decidir” que Sánchez está dispuesto a entregar a los sediciosos catalanes nos pertenece a todos los españoles, ciudadanos del Estado español y no de uno de sus territorios. Esa Mesa da por bueno el golpe contra la democracia que se produjo el 1 de octubre de 2017 y humilla a España equiparando la nación con una falsa “república catalana”. Con esa Mesa Sánchez ha entregado a los golpistas catalanes la herramienta para destruir la soberanía nacional. En esa Mesa Sanchez -ya lo ha anunciado Iceta- quiere entregar la soberanía nacional que es propiedad irrenunciable de todos los españoles. Nos oponemos a ella y denunciamos sus consecuencias. Y advertimos, formal y expresamente, que saldremos a la calle para impedir que Sanchez entregue la nación y nuestra soberanía a los enemigos de España.

Dijimos en Colón que Sánchez ha puesto la justicia en venta y la usa como medio de pago, socavando así las bases mismas del sistema democrático. Un Gobierno que insulta y excluye a más de medio país tachándole de ultraderecha no es un Gobierno para todos, es un poder excluyente, sectario y peligroso.

Tras destruir todos los consensos democráticos, Sánchez necesita el voto de los delincuentes condenados por sedición y malversación, como los de esos otros que lo fueron por terrorismo y están tan orgullosos de su historia criminal. Es el Gobierno quien da a los delincuentes todas las facilidades para que reincidan, profundizando la fractura política y social, tanto en Cataluña como en toda España. Pero los españoles de bien, la inmensa mayoría, ciudadanos de todas las ideologías, sencilla y primigeniamente demócratas, no vamos a admitir que nuestras libertades, nuestra Constitución ni nuestra nación se entregue como pago a unos delincuentes para que Sánchez pueda mantenerse dos años más en la Moncloa.

Vivimos tiempos oscuros, tiempos difíciles, y no sólo en lo político; pero saldremos adelante unidos, como lo estuvimos para hacer la Transición y construir la democracia. Es verdad que en aquellos momentos decisivos no teníamos en la Presidencia del Gobierno de España a un traidor a la democracia. Nuestro drama es que hoy el PSOE, un partido político que estuvo en el lado bueno de la historia, se sitúa junto a quienes quisieron impedir que construyéramos la democracia asesinando a centenares de españoles y junto a quienes han protagonizado un golpe para destruirla. Pero si entonces, que veníamos de una dictadura y estábamos fuera de la UE, supimos unirnos para construir la democracia también ahora sabremos unirnos para proteger la comunidad de ciudadanos libres e iguales que Sanchez quiere destruir. En la víspera del día de la infamia en el que todo el Consejo de Ministros perpetrará un acto de alta traición revestido de Real Decreto, este ha de ser nuestro mensaje y nuestro compromiso: los españoles no vamos a permitir que Sánchez culmine su traición. Los españoles le frenaremos en las calles y después, en las urnas, le expulsaremos del Gobierno que ocupa de manera tan indigna.

Sopapo de Biden a Pedro Sánchez
OKDIARIO  22 Junio 2021

El paseíllo de 29 segundos de Pedro Sánchez con Joe Biden fue vendido por Moncloa como la prueba del nueve de que España iniciaba una nueva etapa internacional en la que el Gobierno socialcomunista haría valer su influencia. Medio minuto con el que el jefe del Ejecutivo pretendía vender que España había reafirmado su protagonismo en el panorama internacional. Pues bien, a las primeras de cambio, Biden le ha metido a Sánchez un sopapo de esos que hacen época. Los próximos 23 y 24 de junio se celebrará en Berlín la nuevo Conferencia sobre Libia y España no participará en ella. Y quien sí participará será Marruecos por petición expresa de Estados Unidos.

En las dos últimas cumbres internacionales en las que se han debatido asuntos decisivos en materia de terrorismo o mafias de la inmigración, España no ha estado presente. La primera también se celebró en la capital alemana y giró en torno a la crisis libia, con asuntos cruciales para España: avance del yihadismo y presión del islamismo radical en la orilla opuesta del Mediterráneo. Asistieron Alemania, Francia, Rusia, Turquía, Italia, Reino Unido y Egipto, entre otras naciones. Ni rastro de España, pese a que lo que allí se trató nos afectaba de manera directa.El segundo de los encuentros en los que España fue ninguneada tuvo como objeto tratar la reforma del espacio Schengen y el refuerzo de los sistemas de control en las fronteras exteriores, justo uno de los principales problemas de España, inmersa en esas fechas en una nueva crisis de las pateras.

La tercera en la frente nos vendrá en unos días, cuando nuestro país volverá a quedarse fuera de una cumbre que, por una nuestra situación geográfica, nos afecta directamente, desde luego mucho más que al Reino Unido, salvo que Sánchez venda que Libia está más cerca del mar del Norte que del Mediterráneo. Quien si estará es Marruecos, por petición expresa de Biden. 29 segundos de propaganda para seguir haciendo el ridículo.

La democracia como embeleco
Fernando Sánchez Dragó https://gaceta.es

Que sea lo que Dios y los inquisidores de la corrección política y el pensamiento único quieran, pero voy a atreverme a decir ‒¡por fin!, ¡por fin!‒ lo que tantos por lo bajinis dicen, aunque ninguno lo diga en voz alta. Lo único que espero de usted, lector, es que no culpe al mensajero. Yo no soy un político ni un politólogo. ¡Dios me libre de caer en tan sórdida tentación! Yo sólo soy, como Ortega (salvando las distancias) un espectador y como D’Ors (salvando de nuevo las distancias) un glosador de lo que veo, lo que leo y lo que escucho. Miro el ruedo ibérico desde el tendido de sombra y el gran teatro del mundo desde el gallinero de las nubes, y saco conclusiones heterodoxas sin más pauta que la del sentido común ni más propósito que el de chinchar a los biempensantes sea cual sea su color político.

Dejémonos de gaitas. Democracia no es clientelismo, ni partidismo, ni sectarismo, ni consiste en extender una patente de corso a un cacique

La democracia, al menos tal como hoy se entiende, es un embeleco, un camelo, que se bate en retirada y cada vez embelesa y camela a menos gente. Hablo, por supuesto, de la que presume de ser liberal. La superficie que abarca ese modelo en el mapamundi es ya minúscula y no hay día en que no se reduzca un poco más. Hoy por hoy sólo existe, como flatus vocis, en Estados Unidos, Inglaterra, Japón, Canadá, Australia, la India, Suecia, Noruega y algunos países de la Unión Europea. Ni siquiera en todos. En España, por ejemplo, tras unas décadas de alivio, estamos ahora bajo las suelas de un dictador. ¿Exagero? Sí, aunque no en lo tocante a España, pero sólo un poco. En el resto del mundo imperan, disfrazados o no, los regímenes autoritarios, que no siempre, como en el caso de China y Vietnam, son forzosamente iliberales. La fórmula de Den Xiao Ping, que es en parte, sólo en parte, la de Putin, se extiende por el mundo: el papá Estado se encarga de la política y libera a sus súbditos de tan enojoso trámite, pero permite a éstos que hagan de su capa un sayo en lo concerniente al negocio, al ocio y, hasta cierto punto, a su vida privada. Los chinos, los vietnamitas y los rusos, con las excepciones de rigor, pues nunca llueve a gusto de todos, están encantados. No crean a quienes dicen lo contrario.

En la órbita del Islam. en la del África negra y en la de la Iberosfera, exceptuando Costa Rica, Chile (con reparos), quizá Brasil y poco más, ni siquiera guardan las formas. Narcocracias sí que hay y castacracias también, pero ni las unas ni las otras se atienen a lo que Tocqueville consideraba, stricto sensu, democracia.

Pero dejémonos de casuismo cartográfico, que aburre, centrémonos en la semántica, vayamos al concepto y destripemos el vocablo. La etimología es la madre de la ciencia. Demo-cracia… O sea: demos (pueblo) y cracia (gobierno).

¿Gobierno? Sólo la auctoritas ‒que es el único antídoto posible contra el autoritarismo‒ puede gobernar

¿Pueblo? ¿Y eso qué es? El pueblo no existe. El pueblo es una entelequia. El pueblo es un camelo. El pueblo es un embeleco. El pueblo no vota. Lo que existe y lo que vota, siempre de a uno y en fila india, es la persona, el individuo, el hombre de a pie…

¿Gobierno? Sólo la auctoritas ‒que es el único antídoto posible contra el autoritarismo‒ puede gobernar. ¿Alguien piensa que los tontainas y peleles elegidos por sufragio universal, en el que pesa lo mismo el voto de un hombre decente que el de un delincuente, el de una persona culta que el de un iletrado, el de un filántropo que el de un psicópata, el de un padre o un hijo como Dios manda que el de un filicida o un parricida en potencia y a veces en acto, tienen el mínimo de autoridad moral e intelectual necesaria para gobernar a los gobernados con arreglo a los cánones de la sensatez, de la honradez, del idealismo, de la altura de miras y de la benevolencia?

Dejémonos de gaitas. Democracia no es clientelismo, ni partidismo, ni sectarismo, ni consiste en extender una patente de corso a un cacique y a sus capataces para que durante cuatro años traicionen todas las promesas formuladas antes de la elecciones y hagan lo que les venga en gana para oficiar en los altares de su voluntad de poder. Ya no hay un Churchill, un De Gaulle, un Marco Aurelio, un Pericles, un Alejandro Magno… La única auctoritas existente es la de los presupuestos generales del Estado y en ellos no interviene ni poco ni mucho ni nada el criterio de los votantes. La democracia actual es pamema, terrorismo fiscal y cambio de cromos en esa vacua ágora del blablablá a la que todavía llamamos Parlamento. Su descrédito es manifiesto. Una sorda cólera se incuba bajo el escepticismo del pueblo. ¿Del pueblo? No. De los votantes. Tomen nota y rectifiquen los políticos si no quieren que el embeleco imperante derive hacia el modelo pequinés y regrese el autoritarismo. Allá ellos. A mí, que conste, plin, pues ya no es cosa, a mi edad, de tomarme nada a pecho.

Debilitar al Estado para fortalecer a Sánchez
Jorge Vilches. Vozpopuli 22 Junio 2021

El sanchismo en todo su esplendor. El discurso en el Liceo y los indultos a los golpistas han dejado al aire la médula espinal de la política sanchista: la mentira, la negligencia y la cesión a los que quieren romper el orden constitucional y España. No basta con que el país se haya hundido por la mala gestión de la pandemia que trató de ocultar para celebrar el 8-M del 2020. No es suficiente con que la hemeroteca de Sánchez sea su contradicción constante. Ahora toca humillar al poder judicial y al Estado de Derecho regalando un indulto como amnistía encubierta a golpistas no arrepentidos.

Ni siquiera ha tenido la decencia de presentar los indultos primero en el Congreso de los Diputados, donde reside la soberanía nacional, sino en el Liceo de Barcelona. La propaganda antes que el respeto a la democracia. El desprecio está en el sentido de la política autoritaria del sanchismo de restar la presencia y el poder de las instituciones que puedan fiscalizar al Gobierno.

Si el anuncio tuvo pitidos y gritos en el Liceo, imagínense lo que hubiera pasado en el Congreso, que tendrá que esperar al día 30. Y lo hará enmascarando los indultos en un debate sobre las reuniones de la comisión europea de mayo y junio, al objeto de hurtar a la Cámara baja un debate monográfico. Hizo lo mismo con el estado de alarma.

La evidencia es que el PSOE ha dejado de ser un partido con sentido de Estado para convertirse en una banda de apoyo al jefe. Una prueba fue la intervención de Ábalos el domingo, diciendo que da igual que los indultados no hayan pedido el indulto, no se hayan arrepentido, y que insistan en que van a repetir el golpe. ¿Merece la pena todo esto para que Sánchez siga un par de años en la Moncloa? ¿Es necesario desarmar al Estado, insultar a la democracia, humillar al poder judicial, al Rey y al Congreso, solo para que Sánchez mantenga sus apoyos parlamentarios?

Sánchez se ha puesto de rodillas, e intenta convencernos de que es por el bien de España, cuando es al revés. El presidente ha convertido a los españoles en rehenes de su ambición, malvendiendo nuestra Constitución, libertad y democracia, la soberanía que instruye todo el sistema, solo para satisfacer a unos grupos políticos minoritarios, supremacistas y autoritarios que nada ofrecen al resto del país salvo dejar la violencia.

Indulto y sedición
Junqueras confesó que la cesión de Sánchez muestra la debilidad del Estado, y dijo poco. En realidad, la genuflexión sanchista es la demostración de la victoria golpista, y la derrota de España en Europa. La pretensión de Sánchez es asegurarse de que Estrasburgo va a tumbar la sentencia condenatoria del Tribunal Supremo español. La estrategia jurídica del sanchismo pasa por el indulto masivo, la rebaja de la pena de sedición en el Código Penal, y la creación de una mesa bilateral que dé legitimidad a los condenados. En estas circunstancias, Estrasburgo dirá que la sentencia está fuera de lugar. Lógico.

De esta manera se habrá culminado la humillación del poder judicial, y con él de todo el sistema democrático español. Será una burla a la soberanía nacional manifestada en las urnas porque Sánchez no se presentó a las elecciones de noviembre de 2019 diciendo que concedería un indulto a los golpistas y que retorcería la mano al poder judicial. Todo lo contrario. Dijo que traería a Puigdemont a España para que lo juzgara un tribunal, y que nunca pactaría con los independentistas. Es un fraude. Es la demostración de una enorme corrupción moral.

El Estado de Derecho español va a tener una derrota monumental para que Sánchez tenga una victoria pírrica que nadie va a compensar a los españoles. Ahora van a por el Tribunal Constitucional para que encaje en el texto de 1978 la voluntad sanchista. Por supuesto, esto está pactado con el independentismo porque desean desarmar a la institución que impidió en 2010 el Estatuto soberanista de 2006.

El conjunto es una reforma del sistema democrático por la puerta de atrás a través de la humillación de las instituciones, la legislación parcial para anular la separación de poderes, y la ampliación de las competencias de las autonomías con gobiernos independentistas. De hecho, Sánchez ha hablado en el Liceo de crear un “nuevo proyecto de país”. Este adanismo irresponsable lo ha acompañado con una batería sentimental para convencer a los españoles. “Son las emociones, idiota”, dijo el gurú, pero ya no cuela.

División en la sociedad
El sanchismo no ha calibrado el impacto que el golpe ha tenido en la población española, y menos aún esta cesión a los golpistas que rechazan los indultos y no se arrepienten. No ha medido tampoco la división que produce en la sociedad, ni el fiasco electoral que va a suponer para el PSOE.

La factoría de Moncloa piensa que nos olvidaremos en dos años gracias a fuegos de artificio como el anuncio del fin de la obligatoriedad de las mascarillas, y la lluvia de millones de euros europeos. Fracasarán, como quedaron en ridículo con su “España 2050”. No ha pensado que el procés continúa y que las exigencias aumentan cuando ven a un Estado débil en manos de un presidente sin principios.

De traiciones y vínculos
Miquel Giménez. Vozpopuli 22 Junio 2021

Dijo Schiller que cometer una traición disolvía los vínculos que te unen con el traicionado. Sánchez ha roto, pues, con España

Calificar de traidor a un presidente de gobierno ni es novedoso ni excepcional. La condición humana alberga ese lado miserable en el que predomina el egoísmo ciego que le hace prescindir de toda generosidad, primando el interés y medro personal. Con su ridículo acto en el Liceo, Sánchez ha ido un paso más allá: ha escenificado su traición a la Constitución, a la unidad territorial, a la igualdad entre españoles y, singularmente, a los catalanes que sufrimos el yugo separatista hace décadas. Cuando se le reprocha haber cambiado respecto a los indultos debo recordarles que servidor lo advirtió en su día: no hay que fiarse de este hombre. Esa misma convicción sostuvieron dirigentes como Rivera o Girauta, que sabían el pie que calzaba el personaje. Entonces tuve ocasión de recordarle a cierta persona de Ciudadanos la anécdota entre el general Pavía y Castelar. Al ser acusado de querer dar un golpe de estado, el militar contestó “¡Jamás me sublevaré ejerciendo el mando!”. A las pocas horas, en aquel frío enero de 1874, Pavía se alzó en armas.

Esas traiciones son abundantes en nuestra tierra porque aquí la palabra dada vale menos que un adarve. En ese sentido es de agradecer que el separatismo supremacista se haya mostrado tal y como es, rechazando de plano los indultos y gritando más fuerte que nunca que lo van a volver a hacer, que esa medida de gracia es síntoma de la debilidad del Estado y que están más cerca que nunca de conseguir su república, ahora sí, con el concurso del Gobierno de España. Tiene la traición perpetrada por el socialismo un agravante más, la de no obtener favor ni agradecimiento del interesado. Porque Sánchez no va a sacar ningún provecho. Ni le van a conceder gracia los indultados ni mucho menos quienes, intoxicados por el veneno anti-español, seguirán apretando en las calles, como pedía Torra.

Vienen tiempos inseguros, terribles y violentos. Con el gallo subido, los dirigentes de la horda amarilla van a rebasar en un tsunami a Aragonés y sus tibiezas –si es que podemos calificarlas como tales -, exigiendo proclamaciones, persecuciones, algaradas y el retorno de la corte de Puigdemont, al que no descarto ver pasear dentro de poco por Barcelona. Es el trágico destino de Cataluña. Entre todos la mataron y ella sola se murió. Abandonada por socialistas y populares en su día, que prefirieron dejarla en manos del amo del cortijo por comodidad y miedo, ven cómo ahora no cabría más remedio que un parón en seco, la suspensión de la autonomía sine die mediante un 155 tajante y la apertura de causas penales a muchos de los políticos de mi tierra. Evidentemente, nadie hará tal cosa. Solo Vox, e incluso dudo que se atreviesen a sajar el absceso del todo.

Grave error, porque la gangrena se va a extender por todo el territorio nacional. Cuando se apruebe una consulta para Cataluña, que se aprobará disfrazada convenientemente para que el poder judicial no tenga mucho que decir, ¿quién tendrá autoridad para negarle el mismo derecho a Valencia, a Baleares, a Galicia, a Asturias, a las Canarias o a cualquier otra parte del territorio nacional? La traición de Sánchez, de su gobierno, del PSOE y de Podemos va mucho más allá del asunto catalán. Han dado el primer paso para desmembrar España, lo que equivale a decir el orden constitucional, la monarquía y la democracia. Es una traición que incluye también a la clase empresarial, sindicatos e incluso a religiosos que apoyan semejante atrocidad.

De estas traiciones vendrán las futuras rupturas y cuando ya no exista ningún vínculo entre españoles nada importará que estos o aquellos lo pasen peor o mejor, porque en lugar de compatriotas serán elementos ajenos a nuestra compasión. Es el objetivo final de esta maniobra. De momento, les está saliendo estupendamente.

Bofetada a los españoles
Cayetano González. Libertad Digital 22 Junio 2021

Si Dios no lo remedia –y parece que el Todopoderoso, con buen criterio y a diferencia de los obispos catalanes, no está por la labor de meterse en cuestiones temporales que además provocan división–, el Consejo de Ministros del Reino de España aprobará este martes los indultos a los políticos catalanes presos, condenados en sentencia firme por el Tribunal Supremo, por el intento de golpe de Estado de octubre de 2017.

Con esta medida, Pedro Sánchez cometerá un atropello político y moral, dará una bofetada a todos los españoles, mayoritariamente en contra de estos indultos, que comprobarán que saltarse la ley y malversar fondos públicos sale gratis si quienes lo hacen son unos políticos que militan en unos partidos cuyo apoyo es imprescindible para que el señor de la Moncloa siga en el poder.

Sabiendo lo que ha hecho Sánchez para llegar y mantenerse en la Moncloa, es muy difícil concederle el beneficio de la duda sobre si existe alguna otra razón para conceder estas medidas de gracia a unos sediciosos. Y eso que en las últimas semanas la potente maquinaria de propaganda gubernamental ha estado bombardeando sin piedad a los ciudadanos con una serie de conceptos acuñados en la fábrica de Iván Redondo: normalización, reencuentro, convivencia, concordia, utilidad pública, amistad cívica, "catalanes, os queremos". Toda una caterva de conceptos tan cursis como vacíos que son puro marketing, al que es tan adicto este presidente.

Cuando los que van a ser indultados han manifestado que no se arrepienten de lo que hicieron y que volverían a hacerlo; cuando el presidente de la Generalidad dice un día sí y otro también que sus objetivos son la amnistía y la autodeterminación; cuando uno de los cabecillas de la sedición, Oriol Junqueras, se jacta de la debilidad del Estado, cabe preguntarse por qué Sánchez se empeña en esta medida de gracia; y la respuesta siempre nos devuelve a la casilla de salida: por permanecer en el poder, ya que pensar que los independentistas se van a conformar con los indultos y renunciar a la república catalana independiente es algo que todo el mundo descarta, incluidos Sánchez y ese miembro de la burguesía vasca de Neguri que se llama Antonio Garamendi y que de momento sigue presidiendo la CEOE.

Se sabe lo que quieren los independentistas catalanes y se intuye lo que está dispuesto a conceder Pedro Sánchez. Por mucho que diga que no cabe nada fuera del marco constitucional, él es el primero que sabe que esto es metafísicamente imposible de casar con las aspiraciones de los independentistas, a no ser que se reforme la Constitución para dar cabida a sus reivindicaciones. Pero la reforma de la Carta Magna exige una mayoría en el Congreso de los Diputados que la actual coalición gubernamental no tiene y a la que ni el PP y ni Vox se sumarán jamás, por lo que se entraría en un punto muerto en el que o el Gobierno hace concesiones fuera del marco constitucional o los independentistas vuelven a romper la baraja y plantean un nuevo pulso al Estado en forma de referéndum unilateral y su consiguiente declaración de independencia.

Mientras este proceso de demolición del régimen constitucional en el que está empeñado Sánchez con tal de mantenerse en el poder sigue su curso, ¿qué pueden hacer los españoles? De entrada, resistir todo lo que se pueda: en las urnas y en la calle. El resultado en Madrid el pasado 4-M fue el primer gran varapalo electoral para Sánchez, al que tienen que seguir otros. Mientras llegan las próximas elecciones generales, que Sánchez no adelantará, ya que las previsiones son muy malas para sus intereses, la oposición tiene que estar más activa que nunca, dejando al margen las cuitas personales que pueda haber entre los líderes de PP y Vox. La defensa de la unidad de España, del Estado de Derecho, de la ley, de la igualdad y de la libertad debe estar muy por encima de los intereses partidistas de unos y otros.

La pasta de Europa y el oprobioso indulto
Inocencio Arias. Republica. 22 Junio 2021

Cuando Japón atacó sin declaración de guerra a Estados Unidos en Pearl Harbour el presidente Roosevelt habló de “un día de infamia”. Lo ocurrido el lunes en el Liceo merecen un calificativo parecido para nosotros. Un gobierno democrático indulta a golpistas que no han mostrado arrepentimiento y que dicen que lo volverán a hacer.

Los optimistas o los farsantes como Sánchez quieren creer que esas afirmaciones son baladronadas para su galería interna. No hay tal. Van totalmente en serio. O Sánchez les da paulatinamente TODO lo que quieren o reincidirán.

Ayer fue una fecha nefasta para el futuro de España.

Consideremos un pequeño detalle. Una parte de los empresarios y banqueros han prácticamente bendecido lo que se hacía. Es harto posible que lo hagan porque aspiran a no ser marginados en la distribución del dinero que va a comenzar a mandarnos Europa. Dentro de unos años, cuando el avance del independentismo, tenga bastante de irreversible, puede que lo lamenten. Y sigamos dándole vueltas al tema de la pasta.

Parece que el Doctor Fraude va a otorgar una parte muy, pero que muy considerable a Cataluña, perjudicando a Extremadura, donde vive Alvárez Vara, a Castilla (ídem Page) y otras regiones que percibirán mucho menos de lo que les correspondería per cápita o por renta ¿Por qué el favoritismo? Porque Sánchez tiene que contentar a cualquiera que lo apoye y pueda descabalgarlo. Será un nuevo oprobio que los presidentes autonómicos sociatas deberán ignorar. Si son peperos bramarán en vano.

Esto significa que, una vez más, los catalanes tendrán más dinero para la digitalización (mayores posibilidades de prosperar en el mundo moderno), para el medio ambiente (una vida más sana) etc... etc… En definitiva para cualquier meta a la que estén dirigidos los fondos.

Por último, seguro que sobra algo para reforzar las instituciones. En Cataluña eso puede significar que las representaciones catalanas en el exterior tendrán más dinero para vender en el extranjero su derecho a la independencia, y para denigrar a la fascista España que se la está negando.

En resumen habrá fondos, que nos da Europa, con la finalidad de paliar los efectos de la pandemia, fondos que equitativamente deberían desembarcar en Murcia o Galicia…, que serán utilizados por las autoridades catalanas para romper la unidad de España. Todo ello con la bendición de Sánchez que mirará para otra parte o que irá incluso a insinuar al Tribunal de Estrasburgo que los golpistas son buenos chicos.

Y yo preguntaría a los militantes y votantes socialistas de Andalucía, Murcia, Valencia, Extremadura, Aragón, Canarias, Baleares, Asturias, Rioja, Madrid, Galicia… ¿Cuándo os vais a despertar? ¿Cuándo sea demasiado tarde?

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Un felón a la altura de Fernando VII
Sánchez rompe el Estado de Derecho e inicia la descomposición nacional
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 22 Junio 2021

El derecho de gracia no deja de ser una reliquia que, utilizada con abuso de poder, vulnera la división de poderes y quiebra el estado de Derecho.

El Tribunal Supremo, que es el tribunal sentenciador del llamado «procés» y de los reos de sedición y de malversación de caudales públicos condenados por él, ha emitido un dictamen en el que se opone frontalmente a la concesión de los indultos a los sediciosos. Al pasarse ese informe por el forro, Sánchez actúa con abuso de poder y deja además a máxima instancia judicial española a los pies de los caballos. El daño de este indulto para la Justicia española no tiene precedentes.

Como el derecho de gracia no deja de ser un detritus del estado absoluto, su utilización en los sistemas democráticos debe ser exquisito para no dañar los pesos y contrapesos del sistema constitucional: sí, lo puede conceder el gobierno, pero dentro de los márgenes legalmente establecidos. Tanto la Fiscalía como el Tribunal Supremo se han opuesto al indulto por la ausencia de arrepentimiento de los condenados, que además han hecho gala de su intención de volver a delinquir. En otras palabras, Pedro Sánchez indulta a los sediciosos que han anunciado su intención de volver a intentar la sedición.

No solo cruza el gobierno la frontera de la frágil división de poderes y se cisca en el informe de fiscalía y de la máxima instancia judicial española, sino que además abre la puerta a una nueva crisis territorial y un nuevo alzamiento en Cataluña. Crisis del Estado de Derecho y crisis de la unidad nacional.

Pedro Sánchez pretende apagar el fuego catalán echando más gasolina a la hoguera. Con el indulto, genera una sensación de impunidad que tendrá, sin lugar a dudas, un importante efecto llamada a corto, medio y largo plazo.

Los secesionistas, que se ciscan en la cara del presidente del gobierno, del partido que le sostiene y de los acólitos mediáticos y empresariales que viven a su cargo, ya le han tomado la medida a la izquierda española; ya saben que el PSOE siempre cederá y facilitará el camino para la descomposición de España; y por eso van a mantener al títere felón en el poder.

El proyecto es la destrucción de la España actual. Primero el indulto, luego referéndum, después la Corona y por ultimo la república confederal de naciones. Ese es el proyecto en el que Pedro Sánchez y los reos de sedición confluyen. Ese es el punto de encuentro. Ese es el horizonte: convertir este viejo país en lo más parecido a una república bananera.

La agenda de una rendición
Los indultos no son un acto de generosidad con delincuentes arrepentidos, sino una estrategia política indigna que está arrodillando a millones de españoles incapaces de asumir esta extorsión
Editorial ABC 22 Junio 2021

Con Pedro Sánchez, la grandilocuencia de las palabras siempre esconde algo que supera con mucho la propaganda y la teatralidad impostada con las que suele anunciar sus decisiones. Este lunes, Sánchez ha consumado en Barcelona un atropello a la autoridad y credibilidad de nuestras instituciones, desde los magistrados que sentenciaron el golpismo separatista de aquel 1 de octubre de 2017, hasta el último ministro que hoy acepte rubricar unos indultos que deberían causar problemas de conciencia a más de uno. No es una pomposa «agenda del reencuentro» lo que está en marcha, sino el guion de la claudicación de todo un Gobierno y la rendición de todo un Parlamento, tomando como rehén de una injusticia a la inmensa mayoría de la sociedad. Porque no se trata de un acto de generosidad con el delincuente que se arrepiente y se compromete a no reincidir, sino de una estrategia política indigna que está arrodillando a millones de españoles incapaces de digerir una extorsión de esta magnitud. Es inexplicable que Sánchez confíe en que Oriol Junqueras y el resto de condenados no trabajen desde ahora, y en libertad, por otra declaración de independencia. Y no es ceguera, ni incompetencia, ni negligencia. Es irresponsabilidad de un presidente que exige valentía a la sociedad, pero que a su vez incurre en cobardía política, porque es el propio Junqueras quien se ríe de todos diciendo que los indultos son la prueba de la debilidad del Estado. Por desgracia, en eso tiene razón. Lo que hace Sánchez no es solo salvar su legislatura agenciándose los votos de ERC, sino pactar un cuaderno de bitácora deliberadamente ocultado a los españoles: no conocemos ni las condiciones de su pacto con ERC, ni las cesiones, ni el calendario… Pero si la única reclamación irrenunciable del secesionismo es un cambio de régimen basado en la fractura de la unidad nacional, se entiende demasiado bien por qué el Gobierno guarda un silencio tan elocuente.

Sánchez ha alegado que los indultos son el primer paso hacia la construcción de una «nueva España» liderada por una «nueva Cataluña». Tendrá que aclarar qué significa una «nueva España». ¿Será esa que dibujó el ministro de Justicia cuando afirmó que estamos ante otro periodo constituyente? ¿O esa otra a la que Pablo Iglesias aludió cuando invitó a Arnaldo Otegui a participar de la «dirección del Estado»? ¿O aquella que defendía el propio Sánchez cuando decía en campaña que si ganaba las elecciones castigaría más los referendos ilegales, detendría a los huidos de la justicia como Carles Puigdemont, endurecería el delito de rebelión, y nunca concedería indultos? ¿Cuándo dice la verdad Sánchez? Porque ahora ya no está planteando una hoja de ruta insulsa basada en su demagógica concepción del progresismo, la España verde y feminista, el republicanismo sobreactuado, el «escudo social» o la resiliencia como ejes de su mercadotecnia electoral. No. Ha diseñado una cesión grave del Estado y una humillación política, ha desactivado delitos muy graves, y está demostrando que la fuerza de un Estado para defenderse frente a quienes lo agreden es irrelevante porque debe subordinarse al tacticismo oportunista. Sánchez no tiene ninguna idea de España, de su historia, del valor de la Transición, o de lo que realmente significa la concordia. Los indultos son un trágala inaceptable que incrementarán la crispación política y alentarán una ruptura social mucho más ideologizada y combativa.

El PSOE da hoy un paso más del que dio José Luis Rodríguez Zapatero en 2004. El anterior presidente socialista aprobó una reforma estatutaria en la que se definía a Cataluña como nación -aunque fuera a efectos retóricos-, se le atribuían competencias exclusivas del Estado, y se daba a la Generalitat patente de corso con una ley peligrosamente soberanista. Al final, el TC tumbó muchos aspectos de aquel Estatuto. Algunos artículos, de modo directo y contundente; otros, por la vía de la interpretación. Pero era un estatuto inconstitucional al fin y al cabo. Hoy Sánchez, perfeccionando la insolvencia de Zapatero, no solo ha retomado aquel desafío al Estado, sino que lo multiplica imponiendo de facto una reforma encubierta de la Constitución para esa «nueva España» que predica. No son unos indultos graciosos en un momento en el que el separatismo se haya rendido o el «interés social» pudiera justificar perdones individualizados. Al revés. Son la coartada para un rearme moral de los independentistas, para transmitir a Europa que España cometió una injusticia, y para autorizar a Cataluña a reactivar la vía para separarse, porque nuestras instituciones ya están empequeñecidas e indefensas para ser vendidas por Sánchez al peor postor.

¿Hacia un cambio de régimen en una España humillada y vejada?
Pedro Sánchez se ha rendido ante el separatismo y ya le ha regalado su mayor victoria: lo ha legitimado e indultado. Solo queda por saber cuándo y cómo se cobrará el precio.
Editorial ESdiario  22 Junio 2021

Pedro Sánchez en persona llevará este martes al Consejo de Ministros la concesión de indultos a los nueve condenados por el Tribunal Supremo por delitos de sedición o malversación. Todos ellos, sus partidos y sus entornos sociales; han presumido de lo que hicieron; se han comprometido a volverlo a hacer e, incluso, han convertido las medidas de gracia en una confesión de culpa de España y en una prueba de su debilidad.

Que en ese contexto el presidente del Gobierno se haya dedicado a esconder las reacciones del separatismo; a justificarlas pintando un paisaje de concordia inexistente y a forzar pronunciamientos a favor de su actitud hasta en Europa para diluir sus despropósitos; es descorazonador.

Sánchez vende unos indultos que el independentismo rechaza en su cara

Porque el Gobierno no concede los indultos ni reforma el Código Penal para restituir la convivencia dentro del orden constitucional; sino para garantizarse su supervivencia, al precio que sea, homenajeando a quienes tienen la llave de Moncloa y han hecho presidente a Sánchez.

Sánchez se ha rendido ante el separatismo y le ha regalado todas las victorias sin solucionar ni uno solo de sus excesos

La secuencia es tan evidente que ni todo el maquillaje oficial puede tapar el escandaloso sometimiento del bien común al individual de Sánchez, que con estas medidas ya ha hecho la peor de las concesiones al separatismo: lo ha legitimado, transformando en un abuso a reparar la respuesta del Estado de Derecho, y le ha dado un cheque en blanco para que, cuando lo estime oportuno, redoble su desafío.

La victoria de los condenados
Por eso el temor expresado por el líder del PP sobre un cambio de régimen impulsado por Sánchez es razonable. Bajo la excusa de una "España federal" que ya existe y se organiza a través de las Comunidades, se está impulsando o tolerando un imparable cambio del sistema tan incierto como sin duda negativo que pone en solfa la unidad del país, la separación de poderes y hasta el papel de la Corona.

Lo busque o no Sánchez, lo está provocando con negligencia extrema. Y puede llegar un momento en que, simplemente no lo controle: haber comparado a los reos del "procés" con Nelson Mandela les concede una victoria anticipada que blanquea todas sus pretensiones y solo deja en el aire la mejor manera de alcanzarlas. Terrible.

La traición, perfectamente urdida por Sánchez contra España, se consuma
¿Lo útil, práctico, lo que mejor convenga o lo de interés para el Gobierno, por encima de la Ley, de la Constitución y del Estado de derecho?
Miguel Massanet. diariosigloxxi  22 Junio 2021

Difícilmente nos hubiéramos podido imaginar hasta dónde ha llegado el despliegue gubernamental, los medios utilizados, el dinero gastado, los engaños, las falsedades, los equilibrios políticos y la desvergüenza de estos señores que nos gobiernan, para conseguir darle la vuelta a una opinión pública generalizada, mayoritaria, convencida, indignada, furiosa y en contra de la concesión de los indultos a los presos que fueron condenados por el TS por haber cometido delitos de secesión y, algunos, también el de malversación de caudales públicos. Lo cierto es que han conseguido apaciguar los ánimos con eso de “¡qué viene la derecha! Y, ante esta palabra mágica, son muchos los que llegarían a aceptar medidas de gracia hasta para el propio Stalin.

Empecemos por el simple hecho de que, la concesión de un indulto debería ser algo dado con cuentagotas, no habría queabusar de una medida de gracia que lo que hace es desvirtuar una sentencia emitida por un tribunal que, por el oficio del juez o los magistrados que lo integran, ya supone un conocimiento más profundo y detallado de la norma y de la persona sobre la que ha dictado la sentencia. Sentado este precedente, por algo no está permitido un indulto colectivo, sino que se hace ad personam, para que se tengan en cuenta, aparte de la importancia, gravedad, trascendencia, alarma social y circunstancias del aspirante a indulto, se requiere, además, que lo haya solicitado y que se comprometa a no reincidir y, si es posible, que muestre arrepentimiento y haberse reformado, para que pueda ser reintegrado a la sociedad sin que exista el peligro de que reincida en el delito.

Si nos concretamos al señor Junqueras y el resto de presos de la cárcel de Brians (Cataluña), nos percataremos de que nos encontramos ante un caso atípico el que, por el propio régimen carcelario que se les está aplicando, ya difiere esencialmente al del resto de reclusos de dicha penitenciaría y del conjunto de presos de toda España, cuando, en realidad, mejor se lo podría comparar con un lujoso hotel de primera categoría. Se podría decir que, los catalanes, las autoridades penitenciarias, los miembros de la Generalitat y una parte destacada de la sociedad burguesa catalana, ha convertido aquel centro en un lugar de peregrinaje, como también lo han hecho, en el caso de caradura de Puigdemont, cómodamente instalado en Waterloo, al frente de su imaginaria “república” catalana, al que el señor Aragonés ha sido el primero en irle a rendir pleitesía en su refugio de Bélgica, para darle cuenta detallada de los planes que tiene previstos en orden a ir quemando etapas para conseguir la independencia de los catalanes.

No se puede decir que, aparte de que no disponen de plena libertad, en cuanto al resto de carencias que supone permanecer en una prisión, los señores que cometieron el gravísimo atentado de intentar separar Cataluña de España, primero mediante amenaza, incumplimiento reiterado de las leyes españolas, chantaje evidente, manifiesto y sin el menor disimulo a los gobernantes mediante amenazas de altercados, desórdenes, alteraciones del orden público y toda una serie de procedimientos de presión y apelando al victimismo utilizando el socorrido recurso de acusar a la policía y a la Guardia Civil de actuar salvajemente cuando los que lo hacían eran los mismos alborotadores que ya iban acompañados de cámaras y fotógrafos para filmar aquellos casos, preparados por ellos mismo, don aparecían “supuestos” maltratados que, vean ustedes por dónde, siempre tenía a quien los filmara; no debieran de tener queja alguna.

Algunos, en nuestra ignorancia, nos llegamos a preguntar si ¿con estos indultos se va a conseguir que los catalanes renuncien a pedir la independencia? Parece ser que, rotundamente, va a ser que no. No solamente no lo han prometido, sino que Cuixart, uno de ellos, ha manifestado abiertamente que está dispuesto a seguir con su tarea de desvincular Cataluña de España, tan pronto se encuentre en libertad y en condiciones de reactivar su separatismo activo. Algunos, seguramente insistirán en aquello del “diálogo” del que tanto se habla, incluso lo hacen los obispos de la Tarraconense; pero resulta que, entre pitos y flautas, estos señores, el Gobierno y la mesa de separatistas, llevan años hablando sin que se haya conseguido adelanto alguno. Mentimos, los separatistas si han conseguido importantes sumas de dinero y otros beneficios estructurales de los negociadores enviados por el Gobierno. Luego, ¿qué garantía va a tener el actual Gobierno de qué dándoles los indultos, el clima con Cataluña va a mejorar? ¿Quién puede asegurar que, al mes, al medio año o al mismo año que viene, no se vayan a producir otros incidentes, manifestaciones, actos de sabotaje o chantajes y amenazas por parte de los grupos, al frente de los cuales tenemos a señores como Sánchez (el catalán) o Cuixart?

Nos gustaría hacer un breve comentario sobre las posibles e inmediatas repercusiones, influencias, motivaciones o incluso posibles cambios de posicionamiento, tanto del tribunal de Estrasburgo, como del Parlamento de la UE en Bruselas y el resto de estancias jurídicas ante las cuales España tiene litigios, con motivo de la extradición de los fugados de la Justicia y las complicaciones que, el indulto, nos van a traer respecto a nuestro prestigio ante la UE.Empecemos por el principal perjudicado por el cambio de postura del Gobierno que, cuando las pasadas elecciones, prometió que nunca indultaría a los condenados separatistas y ahora han cambiado diametralmente de postura, con prisas para hacerlo.

Cuando, el que dispone de la facultad de indultar, lo hace a una sola persona, normalmente se rige por unas reglas en las que tiene en cuenta los deberes familiares y responsabilidades en la vida civil, su buen comportamiento, los signos de arrepentimiento que muestra o en la confianza de que van a integrarse de nuevo en la sociedad, para formar parte de los ciudadanos que cumplen con sus obligaciones para con el Estado y el resto de los españoles.

Cuando hablamos de un colectivo, empezaremos por decir que el indulto no se le puede conceder a un grupo de personas, en cuyo caso hablaríamos de amnistía, otro procedimiento que no se puede aplicar en España. Pero en el caso que nos ocupa, este Gobierno, dispuesto a saltarse cualquier consideración que no favorezca sus intereses políticos, empieza por actuar en fraude de Ley porque lo que, en realidad, se propone hacer es, mediante indultos individuales, basados en unos mismos hechos delictivos y, además, ejercidos colectivamente, pretender salvar la legalidad mediante un truco, seguramente fruto de la mente retorcida de este Rasputín de biblioteca que le asesora, el señor Redondo, mediante el cual piensan que van a conseguir su objetivo de contentar al Gobern catalán y a todos los independentistas catalanes, presentándose como quienes lo que buscan es congraciarse con el pueblo catalán al que reconocen que, por lo visto, están en su derecho de continuar exigiendo el que se les conceda la independencia.

¿Se imaginan ustedes a los tribunales belgas que ya, en su día, nos negaron la extradición exprés de Puigdemont, cuando ahora, que el TS se la volvió a solicitar, lo que van a pensar si, el mismo gobierno de España viene reconociendo, como va a hacer, que la sentencia del alto tribunal fue excesiva? Pero es que existen los casos de Ponsetí y otros que siguen en la misma situación y el tema de la inmunidad que se le devolvió a Puigdemont pero que, recientemente, el tribunal que tramita el caso en la Asamblea, ha vuelto a solicitar que se le retirase de nuevo en base a nuevos informes que se han aportado.

¿Cómo va a quedar parada nuestra Justicia y la seriedad de nuestros tribunales si, después de un juicio con todas las garantías exigibles, el Gobierno reconoce que, el delito de secesión, estaba penado con penas demasiado graves y que, por tanto, iba a ser preciso una nueva tipificación en el CP español? ¡La debacle! Europa no nos va a volver a tomar en serio.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, este proceso que parece que va a finalizar con la peor de las resoluciones posibles, parece que nos va a abocar a una situación en la que los separatistas ( y no olvidemos que los vascos siguen atentamente la evolución del tema catalán) van a salir convencidos de que han derrotado al Gobierno español, que han impuesto su ley y que ahora sólo les queda que seguir pidiendo, exigiendo y amenazando, para ir consiguiendo todo lo que quieran sin olvidarse de que, en el espacio de tiempo que ellos consideren conveniente, van a estar en condiciones de dar el jaque mate definitivo a su independencia de España.

Un flaco favor a la convivencia
Sánchez aprueba los indultos contra el Supremo, la Fiscalía y los españoles

Editorial La Razón 22 Junio 2021

El Consejo de Ministros aprueba hoy los indultos para los líderes del procés condenados por el golpe contra el orden constitucional de 2017. Pedro Sánchez lo confirmó en una conferencia en el Liceo de Barcelona acompañada de un plante generalizado de instituciones separatistas. El presidente repitió el argumentario que La Moncloa ha urdido para vender el trato de favor a los presos. Es una narrativa potente y hábil cimentada en la emotividad, que elude lo jurídico e incluso lo político, en la que «la medida de gracia es un primer paso para el proyecto de reencuentro y concordia que busca superar el conflicto», útil «para la convivencia», una «mano tendida» con la que «sacamos materialmente a nueve personas de la cárcel, pero sumamos simbólicamente a millones y millones para la convivencia». El presidente validó la plena constitucionalidad de la figura del indulto y dejó sobre la mesa que la meta es «un nuevo proyecto de país» «libre de los errores del pasado». El espectáculo del Liceo fue lo esperado, otro fenomenal acto de propaganda con el borrón no menor de los abucheos y la hostilidad de infiltrados secesionistas en el auditorio. Nada que no haya sufrido esa mayoría de catalanes a los que el Gobierno y su presidente han dejado de lado. No podemos compartir una decisión presidencial que sirve al propio Sánchez y al separatismo, pero no al conjunto de la sociedad, y menos todavía a la democracia y a una idea tolerable de justicia. Entendemos los grandes lemas del presidente como una carcasa cosmética que apenas encubre lo que sin duda representa una mera transacción de votos, intereses, privilegios y poder, que asegura –o al menos eso se cree– estabilidad parlamentaria al Gobierno y apenas esboza un horizonte tan abierto como alarmante para el Principado y el resto del Estado. Es irreal, además de un señuelo, hablar de concordia y de legalidad cuando abiertamente se ignora al Supremo, la Fiscalía, la oposición y la inmensa mayoría de una sociedad que pensaba que todos éramos iguales ante la ley y que el Estado de Derecho era un baluarte que nos defendía de actos arbitrarios y perniciosos desde el poder. Veremos si la indulgencia supera el control judicial del Contencioso-Administrativo. Tendrán que crear un relato fáctico razonable en el que fundamentar las razones de justicia, equidad o interés público, que, a nuestro juicio, no se dan. Conviene insistir en que el indulto es una facultad discrecional, pero no arbitraria.

Sánchez arriesga la convivencia y el prestigio de la Justicia
Pablo Sebastián. republica 22 Junio 2021

En contra de lo que ha dicho el presidente Sánchez los indultos que ha aprobado el Gobierno, lejos de ser de ‘utilidad pública’ y favorecer la concordia en Cataluña y España, lo que pueden conseguir es dañar la convivencia nacional, al tiempo que causar más daño al prestigio de la Justicia, dentro y fuera de España, y en especial al Tribunal Supremo.

Así se aprecia en: la resolución del Consejo de Europa (‘consentida’ y no combatida por el Gobierno de Sánchez) contra la sentencia del Supremo que califica de injusta y de ‘política’; y en las declaraciones del presidente catalán Pere Aragonés que ayer tildó los indultos de ‘reconocimiento’ por el Gobierno de que ‘la sentencia del Tribunal Supremo fue injusta’.

Dos posicionamientos que están avalados por: la decisión de Sánchez de indultar a los golpistas; y por el anuncio anterior del Gobierno de iniciar la reforma el delito de sedición en el Código Penal, como una prueba decisiva de la pretendida pero falsa ‘injusticia’ de la sentencia del Tribunal Supremo.

No obstante, estas consecuencias que así valoran una gran mayoría de los españoles contrastan con el optimismo de Pedro Sánchez y del PSOE que afirman, desde una aparente posición de ‘buena fe’, que los indultos son, aunque favorecen a Sánchez, buenos para España y Cataluña porque en su opinión abren un camino a la concordia y la convivencia catalana y nacional.

Pero parece claro que la única ‘utilidad’ de los indultos radica en que ellos garantizan a Sánchez dos años más de permanencia en el Gobierno con el apoyo de UP, ERC, PNV y Bildu. Y no creemos que semejante decisión vaya a facilitar una etapa positiva para la convivencia nacional, sino más bien una crisis política e institucional de consecuencias imprevisibles.

Y todo ello en la seguridad de que Sánchez acaba de abrir un cisma entre los Poderes del Estado Ejecutivo y Judicial, poniendo en riesgo el prestigio del Tribunal Supremo, al que se le pretende impedir que su Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo admita los recursos que contra los indultos se van a presentar.

A sabiendas, en todo caso y ello es una palpable realidad, que los indultos y la pretendida reforma de delito de sedición ya han desprestigiado, dentro y fuera de nuestras fronteras, a la Justicia española. Lo que puede empeorar si la reforma del Código Penal facilita el regreso a España en libertad de Puigdemont y los demás prófugos de la Justicia española. Justicia española que además y tras lo ocurrido puede ser dañada en los tribunales europeos si éstos se oponen que Puigdemont sea extraditado a España.

Estamos ante una crisis política e institucional de envergadura que no tiene más argumento que la permanencia de Sánchez en el poder. Y que incluye la complicidad del PSOE, dañando sus compromisos democráticos y los constitucionales que años atrás favorecieron la Transición.

Una crisis aún pendiente de los recursos que, contra los indultos, se van a presentar ante la Sala Tercera del Tribunal Supremo por su presunta y al parecer bastante explícita ‘arbitrariedad’. Y recursos que el Gobierno va a intentar abortar par consolidar los indultos y el sometimiento definitivo del Poder Judicial.

La solución al secesionismo catalán
El autor recuerda la terrible respuesta del separatismo a cada acto de "concordia" de España y discute la deriva de Pedro Sánchez hacia un lugar muy peligroso.
Eligio Hernandez. esdiario  22 Junio 2021

“La Constitución no es un instrumento para que el gobierno controle al pueblo, es un instrumento para que el pueblo controle al gobierno”. (Patrick Henry)

El Gobierno de coalición va a conceder el indulto a los independentistas catalanes para lograr la concordia y el apaciguamiento de Cataluña a través de un diálogo imposible extramuros de la Constitución. El diálogo sólo es posible y aconsejable si se respeta y cumple la Constitución.

Como ha escrito Elorza, “diálogo” significa intercambio de opiniones entre dos sujetos, si se quiere con el fin de superar una desavenencia. Pero no cabe hablar de diálogo cuando uno de ellos, los secesionistas, tiene ya adoptada una posición inmutable y la relación con el otro se limita a hacer efectiva su pretensión de imponerla, sin modificación alguna.

La llamada al diálogo se convierte en una pura y simple operación de propaganda política, que permite a los independentistas ganar tiempo para que el “adoctrinamiento”, “envenenamiento”, como lo denominó Santiago Ramón y Cajal, facilite la independencia, según su hoja de ruta: “hoy paciencia, mañana, independencia.

Comparto la tesis de Don José Ortega y Gasset expuesta en su discurso sobre el Estatuto de Cataluña en la sesión de las Cortes de 23 de mayo de 1932: "El problema catalán es un problema que no puede resolverse. Ha existido antes de la unidad peninsular, y seguirá siendo mientras España subsista, por lo que sólo puede conllevarse. No presentéis vuestro afán en términos de soberanía, sino de autonomía, porque entonces no nos entenderemos".

¿Se puede obligar al Rey y al Supremo a firmar un indulto execrable?
Tras la guerra civil, Ortega mantendría el pesimismo, mientras Azaña abandonaría el optimismo, al comprobar la deslealtad del nacionalismo catalán en la defensa de la República, como lo revela en “La velada en Benicarló (1939)”: «Mientras dicen privadamente que las cuestiones catalanistas han pasado a segundo término, que ahora nadie piensa en extremar el catalanismo, la Generalidad asalta servicios y secuestra funciones del Estado, encaminándose a una separación de hecho. En el fondo provincianismo fatuo, ignorancia, frivolidad de la mente española, sin excluir en ciertos casos doblez, codicia, deslealtad, cobarde altanería delante del Estado inerme, inconsciencia, traición». “Los hechos, parecen demostrar que, con monarquía o con república, en paz o en guerra, bajo un régimen unitario y asimilista o bajo un régimen autonómico la cuestión catalana perdura como un manantial de perturbaciones, de discordias apasionadas, de injusticias. Es la manifestación aguda, muy dolorosa, de una enfermedad crónica del cuerpo español”.

Nunca ha servido de nada ceder
La historia demuestra, sin excepciones, que cada vez que se hace concesiones a los independentistas o se les ha agraciado con un indulto, más se enaltecen y empeoran la situación; y que no se ha logrado apaciguarles con el dialogo. En efecto:

- El 9 de marzo de 1873 se proclamó en Barcelona el Estado Catalán dentro de la República Federal Española. Los golpistas exigieron, para desconvocar la proclamación, el nombramiento como presidente del socialista catalán Pi y Margall y la disolución del ejército español en Cataluña. El gobierno de Pi y Margall, ideólogo federal no independentista, no consiguió detener la rebelión cantonal que intentó combatir infructuosamente.

- El mismo día 14 de abril de 1931 en que se proclamó la II República, Maciá proclamó la República Federada Catalana. El recién proclamado gobierno provisional de la República no estaba en condiciones de abortar dicha proclamación unilateral y se limitó a enviar el 17 de abril en avión a Barcelona a los nuevos ministros Fernando de los Ríos, Marcelino Domingo y Nicolau d'Olwer quienes, después de tensas conversaciones con Maciá, consiguieron que éste aceptara un Estatuto de Autonomía para Cataluña, cuya redacción elaborada íntegramente por la Generalitat presentó Companys a Azaña el mes de agosto de 1931, antes de que se aprobara la Constitución en diciembre de ese año . La aprobación del Estatuto con el voto favorable de los diputados catalanes no satisfizo totalmente las pretensiones secesionistas.

Con el separatismo catalán las concesiones no han servido nunca: siempre todo ha ido a peor

-El presidente de la Generalidad, Lluís Companys (ERC), volvió a proclamar unilateralmente el Estado Catalán de la República Española. El domingo 17 de octubre de 1934, el Consejo de Ministros, mediante decreto firmado por el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, y por el presidente del Gobierno, Alejandro Lerroux, declaró el estado de guerra en todo el territorio nacional. El presidente y los miembros del Gobierno de la Generalitat fueron condenados por el Tribunal de Garantías Constitucionales, por el delito de rebelión militar contra la República el 6 de octubre de 1934, a treinta años de prisión, y la autonomía catalana fue suspendida indefinidamente por una ley presentada a las Cortes por el Gobierno de la CEDA con Lerroux.

Prueba irrefutable del fracaso histórico de la política de diálogo y apaciguamiento, es que, -a pesar de que los independentistas catalanes fueron amnistiados por el Frente Popular, liderado por el PSOE de Largo Caballero, dejando impune la citada rebelión, y restaurando la vigencia del Estatuto, y de que incorporó a 6 ministros de ERC y a varios anarquistas a los gobiernos del Frente, - traicionaron a la República ( la palabra traición es de Azaña) durante la guerra civil, como denunciaron Negrín, en noviembre de 1938, con ocasión del Consejo de Ministros celebrado en Pedralbes; y Azaña, en los artículos escritos en Collonges-sous-Saléve ( Francia) en 1939 : “Cataluña en la guerra, y la insurrección libertaria y el «eje» Barcelona-Bilbao”, cuya lectura recomiendo expresamente.

La motivación de los indultos
Esta situación se ha vuelto a repetir en nuestros días, en que el Gobierno de coalición, formado prácticamente por las mismas fuerzas que integraron el Frente Popular en febrero de 1936, va conceder el indulto a los independentistas catalanes condenados por sedición, pertenecientes a fuerzas políticas, como ERC, que ya sostienen al gobierno. Esperemos que no vuelvan a traicionar a España como hicieron con la República durante la contienda fratricida.

- La Generalitat, tras la aprobación de las leyes de transitoriedad y del referéndum de autodeterminación en el Parlament, sin debate parlamentario, y después de haber sido declaradas inconstitucionales por el Tribunal Constitucional, celebra un referéndum ilegal el 1 de octubre de 2017, sin garantías, y se proclama por el Parlament la declaración unilateral de independencia de Cataluña, que, al igual que en octubre de 1934, fue abortada por el Estado de Derecho Español mediante la aplicación del artículo 155 de la Constitución, aprobado por el Senado, con la convocatoria de elecciones autonómicas y la condena por la Sala II del Tribunal Supremo por el delito de sedición a sus autores.

El conflicto catalán solo tiene solución aplicando la Constitución y las Leyes como han hecho las democracias federales más avanzadas, que han resuelto sus problemas territoriales con diálogo, pero sin vulnerar sus Constituciones.

Los teorizantes independentistas catalanes han pretendido, demagógicamente, y falseando la historia, justificar la celebración de un referéndum para la independencia de Cataluña, en los referéndums celebrados sin éxito por Quebec y Escocia.

Solo sirve la Constitución
En cuanto a la llamada “Ley sobre la Claridad”, aprobada por la Cámara de los Comunes canadiense en el año 2000,-basada en un dictamen consultivo emitido por el Tribunal Supremo de Canadá en respuesta a una pregunta del Parlamento federal sobre si una hipotética secesión unilateral de la provincia de Quebec sin el consentimiento de Canadá sería contraria, por un lado, a la Constitución y, por otro, al derecho internacional,- el 20 de agosto de 1998, la Corte Suprema concluyó que:

“Quebec no tiene el derecho a separarse unilateralmente por la legislación canadiense o internacional, y confirmó que el Parlamento de Canadá tendría la facultad de determinar si la pregunta del referéndum sería lo suficientemente clara para provocar dichas negociaciones”.

Dicha Ley de Claridad establece que la Cámara de los Comunes de Canadá tiene el poder de decidir si la pregunta del referéndum de un hipotético proceso de secesión es clara antes de ser sometida a votación; la facultad de determinar si una clara mayoría se habría producido en un referéndum, lo que implicaría que algún tipo de mayoría reforzada sería necesaria para considerar que el resultado del referéndum habría sido favorable a la secesión.
El caso catalán no tiene nada que ver con los de Quebec o Escocia. Y ningún país tolera la autodeterminación

Y también tiene el poder de anular una decisión alcanzada en referéndum si estima que se ha violado alguno de los principios de la Ley de Claridad, lo que exige que la secesión de una provincia de Canadá requiera una enmienda a la Constitución de Canadá, y que si una parte de Quebec no vota independencia, no formará parte del Estado que pueda formarse.

Después de la entrada en vigor de esta Ley, Quebec no ha vuelto a plantear la celebración de un nuevo referéndum de independencia, ya que se fueron de su territorio las entidades financieras, y su gobierno es conservador no independentista. Es evidente que los independentistas catalanes no se someterían a esta Ley.

El referéndum convocado por la Cámara de los Comunes de Inglaterra, que no tiene una Constitución escrita que lo prohíba, no es un referéndum de autodeterminación, sino para decidir si Escocia, - que fue siempre un estado independiente hasta que en 1707 se adhirió voluntariamente a la Gran Bretaña conservando todas sus instituciones, - tiene derecho a marcharse o no de la Gran Bretaña.

El caso americano
El derecho a marcharse no se reconoce en los Estados Unidos, especialmente a California y Texas,-que fueron estados independientes, hasta que en 1850 y en 1848 se adhirieron voluntariamente al Estado Federal de la Unión,- ya que los padres fundadores establecieron la bicentenaria Constitución de los Estados Unidos de 1787 “para formar una unión más perfecta”, pero no establecieron el derecho a marcharse.

Como explicó el presidente Abraham Lincoln en su primer discurso inaugural en 1861, “considerando la ley universal y la Constitución, la unión de estos estados es perpetua". En los años siguientes (1861-1865), 600.000 americanos murieron en una guerra civil larga y sangrienta que reivindicó el principio de que la Constitución establece una unión permanente entre los estados.

Y poco después de acabar la Guerra Civil, la Corte Suprema confirmó que “la Constitución, en todas sus disposiciones, vela por una unión indestructible compuesta por estados indestructibles”.

El Tribunal Constitucional (TC) alemán ha dictado una sentencia en la que no admite a trámite la demanda de amparo de un particular vinculado al Partido de Baviera. El Constitucional germano rechazó la demanda para que se reconociera el derecho de autodeterminación, afirmando que "en la República Federal de Alemania (RFA), como Estado nación cuyo poder constituyente reside en el pueblo alemán, los estados federados no son dueños de la Constitución. No hay por lo tanto espacio para aspiraciones secesionistas de un estado federado en el marco de la Constitución, ya que violan el orden constitucional".

El indulto no dejará satisfechos a los independentistas ni va a lograr la concordia, la reconciliación y el apaciguamiento con Cataluña, como afirma Sánchez, pues los que van a ser indultados ya están pretendiendo la amnistía, prohibida por la Constitución, y no cesan de proclamar “Ho tornarem a fer” ( lo volveremos a hacer).

La peste política: por qué estoy pensando en darme de baja del PSOE de Sánchez

Ya dijo Junqueras, en una carta a la militancia, tras la sentencia: “Volveremos y volveremos más fuertes”. Jordi Sánchez, secretario general de JxCat, ha dicho que “los que deberían cumplir la legalidad son los miembros del Supremo que reinterpretaron el Código Penal, y que el conflicto se resuelve con la amnistía, y el ejercicio del derecho a la autodeterminación” .

Y el presidente de la Generalitat Pere Aragonés ha dicho que “se necesitan medidas mucho más amplias que los indultos y que la resolución del conflicto político va más allá, pactando un referéndum de autodeterminación”, que no reconoce ninguna Constitución del mundo, ni la Unión Europea, ni Naciones Unidas” .

Cabe preguntarse, entonces, ¿en qué va a consistir el diálogo que se pretende con el indulto, que cada vez se blasona más, ahora por el empresariado, los sindicatos, y los obispos catalanes, si los independentistas no van a renunciar a un referéndum de autodeterminación ni Sánchez puede convocarlo al no permitirlo la Constitución?.

Parodiando a Churchill, en relación al fracaso del dialogo con Hitler para apaciguarlo: “Al gobierno de coalición le han dado a escoger entre cumplir la Constitución y las Leyes con todos los medios que éstas establecen, o el deshonor de claudicar ante el secesionismo catalán concediendo el indulto.
El deshonor

¡Habéis escogido el deshonor, tendréis de nuevo un conflicto más agravado con otra sedición, que los condenados en el procés están dispuestos a volver a cometer, o con desórdenes públicos ocasionados por la violencia de los Comités de Defensa de la República!.

El gran estadista e intelectual republicano, Manuel Azaña, concluiría desde el exilio que, en Cataluña, la historia no sólo se repite, sino que empeora. Celebraría que los socialistas veteranos, con Felipe González y Alfonso Guerra a la cabeza, que somos contrarios al indulto, nos equivocáramos, porque si Sánchez logra apaciguar Cataluña y que los independentistas renuncien a la celebración de un referéndum de autodeterminación, se habría obtenido un éxito histórico son precedentes, pero si no lo logra y la situación empeora, las consecuencias para el PSOE, y lo que es peor, para España, pueden se trágicas e irremediables.

Okupa del poder
Tomás Gómez. La razon 22 Junio 2021

Sánchez se empeña en construir la realidad que más le conviene, el problema es que a eso se le llama vivir en la ficción. Nos tiene acostumbrados a que no se desvía un ápice de la hoja de ruta que tiene diseñada para cada circunstancia, por eso, a nadie le ha sorprendido que anunciase ayer en Barcelona que hoy aprobaría el gobierno los indultos a los encarcelados del “procés”.

En esa realidad virtual, que tan bien fabrica Moncloa, Sánchez sintetizó en su discurso la versión oficial: “Vamos a restituir la convivencia. No desde el olvido, pero sí desde el respeto y el afecto”.

Da igual que Junqueras haya dicho el domingo que “el indulto muestra la debilidad del Estado” o que Cuixart haya vaticinado la derrota de España, si el líder socialista en su infinita sabiduría dice que esto arregla Cataluña, pues es que lo arregla.

El independentismo está eufórico. En verdad, razones no les faltan, les ha salido barato violar el Estado de Derecho, no renuncian a volver a hacerlo sino todo lo contrario y gana el relato de que España ha tenido que enmendar la injusticia que se ha hecho con ellos, por tanto, eran víctimas de una decisión injusta.

Sánchez les ha hecho un regalo impagable: la inmunidad en la comisión de un delito. El independentismo está más fuerte que ayer, mientras que el Estado es más débil y la imagen ante las instituciones europeas se salda a favor de los separatistas.

El presidente del Gobierno ha actuado movido por su necesidad electoral. Sabe que perderá las elecciones si Cataluña no le vota, porque Madrid y Andalucía se le han complicado sobremanera y los votos valencianos no son suficientes para compensar la ventaja de los populares.

La decisión de los indultos no responde a razones de país, sino a su necesidad electoral. Si el PSOE fuese mayoritario en el sur y en la capital, Sánchez nunca pondría en peligro ese apoyo electoral por los indultos.

Ese es el drama de un Gobierno que solo piensa en mantenerse en el poder. La obligación de Sánchez es fortalecer las instituciones democráticas y defender el Estado de Derecho. Sin embargo, los indultos son más propios de un okupa del poder que de un hombre de Estado.

Los independentistas son insaciables, siempre lo han sido y seguirán en la espiral de deterioro y ruptura porque no quieren un punto de encuentro, quieren no ser España y, además que a los españoles les vaya mal.

Tampoco los indultos le van a dar a Sánchez muchos votos en Cataluña, más bien perderá algunos en el camino, los catalanes no independentistas son las auténticas víctimas de los secesionistas.

En el resto de territorios si habrá consecuencias electorales que afectarán a presidentes autonómicos y candidatos que, por cierto, prefieren perder a enfrentarse al Rey Sol.

Menos mal que Sánchez lo tiene todo pensado y, como cree que los ciudadanos no son muy listos, el día 26 nos deja ir sin mascarilla y, así, el asunto indultos queda olvidado.

Las porras, lo único que entienden
Pablo Planas. Libertad Digital 22 Junio 2021

Hasta Sánchez se tiene que dar cuenta de que está vendiendo su alma a un diablo que no va a respetar ningún pacto.

La clase empresarial catalana representada en el Círculo de Economía y los obispos de Cataluña dieron la semana pasada testimonio de su infecta catadura moral. El apoyo de unos y otros a los indultos dice mucho de la decadencia de Cataluña. Curas, banqueros y empresarios apoyaron sin disimulo el proceso separatista emprendido por el nefasto Mas, dieron cobertura moral y material al golpe de Estado, abrazaron el supremacismo, financiaron el movimiento independentista y se comportaron como auténticos propagandistas de la república catalana.

Esos que la semana pasada pedían el indulto estuvieron desde primera hora en la conspiración contra la democracia y la monarquía constitucional. Compraron sin reparos la mercancía averiada del supuesto expolio fiscal, del presunto anticatalanismo del resto de la Nación, se creyeron a pies juntillas aquel editorial conjunto impulsado por La Vanguardia del gran miserable de España en contra de que el Tribunal Constitucional revisara el estatuto de autonomía, en puridad la primera proclama golpista del proceso.

Estuvieron dispuestos y a punto de arrollar a más de la mitad de la población de Cataluña, y si eso no ocurrió fue por una serie de afortunadas circunstancias, entre las que se cuentan el discurso del Rey del 3 de octubre de 2017, la manifestación del 8 de octubre de un millón de personas en Barcelona decididas a no dejarse arrebatar sus derechos enarbolando la bandera de España, la fractura en la cúpula golpista entre Puigdemont y Junqueras y el envío a la región de seis mil efectivos de refuerzo de la Policía Nacional y la Guardia Civil, que fueron tratados como escoria, pero cuya presencia disuadió a las autoridades autonómicas, a sus extensiones callejeras y a los Mossos de emplear la violencia directa que habían ejercido en episodios como el asedio de la Consejería de Economía del 20 de septiembre del mismo año.

Hasta la llegada de los llamados "piolines", el separatismo había impuesto su maquinaria totalitaria a la manera de una apisonadora. Todo cambió el 1 de octubre, cuando los separatistas constataron por primera vez en cuarenta años que la barra libre para sus tropelías se había acabado. Pasarán años pero finalmente se dará la importancia que se merece a la intervención de la Policía Nacional y la Guardia Civil en la tormentosa mañana del 1 de octubre de 2017 en Cataluña. Tal vez la imagen más precisa de lo ocurrido fue la espantada de Puigdemont, que entre plantar cara a los guardias civiles que se presentaron en el colegio donde tenía que votar o votar en el colegio de una aldea remota optó por la segunda opción. El brillo de las porras del Estado de Derecho marcó la diferencia. Todos esos políticos tan valientes y heroicos se esfumaron a la que llegaron los policías y los guardias. No hay ni una sola foto de esos genios en el momento de los mamporros. Vaya casualidad.

Tres años y medio después, a los banqueros y obispos se les ha pasado el tembleque de piernas y apoyan con entusiasmo cómplice los indultos de Sánchez. Y es que puede que hasta se sientan responsables de la cárcel de nueve golpistas. Llegó un punto en que las homilías eran mítines y en el que directivos bancarios con la mano rota de decidir desahucios salieron de sus despachos para cortar la Diagonal al grito de "Els carrers seran sempre nostres!" (las calles serán siempre nuestras). Esa fue otra de las imágenes del golpe de Estado, los encorbatados voceando lemas independentistas mientras sus jefes orquestaban a toda prisa el traslado de sus sedes fuera de Cataluña para taponar la hemorragia de la fuga de depósitos a entidades no catalanas.

Según el Gobierno, los obispos y esos empresarios, los indultos anuncian la distensión en Cataluña, el reencuentro y el fin del proceso. El mismo Sánchez ha tenido ocasión de comprobar este lunes en qué consiste la distensión y el reencuentro. Ese muchacho Aragonès, mandadero de Junqueras, le ha plantado en el Liceo mientras una turba de "pacíficos, cívicos y festivos" separatistas lanzaba consignas y botes de humo contra los asistentes a su conferencia y un energúmeno interrumpía su discurso con el grito "Visca la terra" de los terroristas de Terra Lliure.

Resulta extremadamente significativa la reacción de los golpistas a sus indultos, la indisimulable soberbia con la que han acogido las medidas de gracia, la suficiencia y altanería con la que se manejan y el nulo agradecimiento. Por no hablar de la falta de contrición y propósito de enmienda. Hasta Sánchez se tiene que dar cuenta de que está vendiendo su alma a un diablo que no va a respetar ningún pacto y que el único lenguaje que entiende es el uso legítimo de la fuerza por parte del Estado. En ausencia de esa fuerza encarnada por la Policía, la Guardia Civil y el Ejército, el separatismo, sus empresarios y prelados continuarán con ese juego de engañar al Gobierno, aplastar a la disidencia en Cataluña, imponer su agenda totalitaria, erradicar el idioma español y preparar el advenimiento de un Estado que satisfaga sus ansias supremacistas, con la mitad de la población esclavizada, al servicio de esa burguesía de inútiles, amorales e incapaces del Círculo de Economía de Cataluña.

El Consejo de Europa respalda la traición de Sánchez: apoya los indultos y se opone a la extradición de Puigdemont

APRUEBA EL INFORME 'CILEVICS'
https://gaceta.es  22 Junio 2021

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha avalado este lunes la resolución presentada por el diputado letón Boriss Cilevics en la que se invita al Gobierno a reformar los delitos de sedición y de rebelión, se plantea el indulto de los presos del ‘procés’ e incluso se pide ir más allá y retirar la solicitud de extradición contra el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont.

Finalmente la resolución de Cilevics, en base a su informe ‘¿Deberían los políticos ser perseguidos por declaraciones hechas en el ejercicio de su mandato?’, ha sido avalada por 70 votos a favor, 28 en contra y 12 abstenciones. El diputado letón ha insistido en todo momento en que las penas impuestas por el Tribunal Supremo fueron «desproporcionadas».

El texto aprobado, además de respaldar la decisión ya anunciada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de indultar a los presos del ‘procés’ y reformar los delitos de rebelión y sedición, defiende que «considere abandonar los procedimientos de extradición contra los políticos catalanes que viven en el extranjero que están buscados por los mismos motivos».

Asimismo, plantea a las autoridades españolas que «se abandonen los procesos pendientes para cargos de rango inferior implicados en el referéndum inconstitucional de 2017 y no se sancione a los sucesores de los políticos encarcelados por acciones simbólicas que simplemente expresan su solidaridad con los detenidos».
Contrario a la independencia judicial

Respecto a la reforma de los delitos de rebelión y sedición, la resolución plantea que se haga de forma «que no puedan ser interpretados como para deshacer la despenalización de la organización de un referéndum ilegal, que buscó el Legislativo cuando abolió este delito específico en 2005, o llevar a sanciones desproporcionadas por transgresiones no violentas», como Cilevics considera que ha sido el caso, similares a las que se imponen «por asesinato o violación», ha dicho en su intervención.

En cuanto a los indultos, el diputado letón ha dicho en su defensa de la resolución que si en su momento se pudo indultar a los responsables del 23-F «por qué no ahora». El texto anima a las autoridades españolas a que consideren «indultar o de lo contrario liberar de prisión a los políticos catalanes condenados por su papel en la organización del referéndum inconstitucional de octubre de 2017 y las multitudinarias manifestaciones masivas relacionadas con este».

Por otra parte, la resolución aprobada por la Asamblea Parlamentaria plantea a las autoridades españolas que se contengan de «pedir a los políticos catalanes detenidos que renieguen de sus opiniones políticas profundamente arraigadas a cambio de un régimen penitenciario más favorable o una posibilidad de perdón» si bien se apunta a que sí se les puede pedir que busquen alcanzar sus objetivos políticos «sin recurrir a medios ilegales».

Además, se invita al Gobierno a que entable «un diálogo abierto y constructivo con todas las fuerzas políticas en Cataluña, incluidos quienes se oponen a la independencia, para fortalecer la calidad de la democracia española» mediante el «Estado de Derecho, la buena gobernanza y el total respeto de los Derechos Humanos, sin recurrir al derecho penal, sino en pleno respeto del orden constitucional de España».

VOX rechaza
El representante de VOX, Iván Espinosa de los Monteros, ha rechazado los términos del informe y ha preguntado «quién es un diputado letón para atacar la soberanía jurídica de España«. El dirigente del partido de Santiago Abascal no ha podido intervenir en la Asamblea por la organización del debate, pero ha grabado un vídeo a sus puertas en el que incluso rasga los papeles del ‘informe Cilevics’.

«No puede haber mayor aberración que utilizar el Consejo de Europa para atacar el Estado de Derecho. Y eso es precisamente lo que hace el informe Cilevics», ha denunciado Espinosa de los Monteros, que ve el documento como «un ataque» a la democracia española.

Vox plantea abandonar el Consejo de Europa
Abascal tilda de “traidor” a Sánchez por “arrodillarse” ante los indultos y desde el partido aseguran que “cuando se agacha la cabeza lo lógico es que te den una colleja”
C. S. Macías. La razon 22 Junio 2021

Vox piensa ir hasta el final y recurrirá con “todos los medios posibles” los indultos a los líderes del procés, de quien, los de Abascal aclaran que son “golpistas, separatistas en Cataluña: No son políticos, son golpistas en el momento en el que intenta dar un golpe de Estado pierden su legitimidad política”.

El vicepresidente de acción política de Vox, Jorge Buxadé, ante los gritos de “amnistía” que se han escuchado cuando Sánchez anunciaba en el Liceo que mañana llevará al Consejo de Ministros esta medida de gracia, destacó que el presidente del Gobierno “ha ido a arrodillarse ante el golpismo, el separatismo, la barbarie, el caos y la violencia que han organizado los golpistas”. Por ello, subrayó que “cuando se agacha la cabeza, lo normal es que te caiga una colleja”.

Los de Abascal van a seguir una hoja de ruta con los indultos que pasa por ir “hasta el final” y “con todos los instrumentos que tengamos en nuestras manos”: Lo que va desde la interposición de los recursos contenciosos, en cualquier caso. Además, advierte de que “lucharemos nuestra legitimación si alguien quiere ponerla en duda” al tiempo que Buxadé confía en que la Abogacía del Estado “no quiera ponerla en duda”, pues “sería un ataque más al derecho a la acción judicial. “Si vemos que es procedente cualquier otro tipo de acción, lo haremos” además, subrayó que en Vox “nos caracterizamos por acciones legales que prosperan, no somos francotiradores del derecho, sino que llevamos a cabo acciones judiciales que prosperan”.

“Traidor”
Ante el anuncio de Sánchez de llevar mañana los indultos al Consejo de Ministros, el líder de Vox le ha tildado de “traidor” y ha recordado el espíritu de la Constitución que destaca la “indisoluble unidad de la nación española” al tiempo que subraya que “debilitar esa unidad indultando a los golpistas es pisotear la Constitución y la unidad de España”, indicó a través de su cuenta de Twitter.

Abandonar el Consejo de Europa
Vox cree que España debería replantearse su relación con el Consejo de Europa si su Asamblea Parlamentaria aprueba el denominado “informe Cilevics”, que apoya el indulto para los presos del procés y pide una reforma del delito de sedición para que no parezca que se castiga la libertad de expresión.

Buxadé, subrayó que España debe “replantearse de forma muy seria” su relación con el Consejo de Europa si da el visto bueno al informe elaborado por el parlamentario letón Boris Cilevics, encargado de analizar las denuncias sobre Turquía y España. “No debemos ser parte de organizaciones que nos insultan”, defendió poniendo sobre la mesa la posibilidad de “darse de baja” o “plantear alguna acción”. Sin embargo, Buxadé reconoció que no espera este “acto de dignidad” por parte del Gobierno de Pedro Sánchez, ya que cree que este informe forma parte de su “hoja de ruta” respecto a Cataluña.

El portavoz de Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros se ha preguntado en Estrasburgo quién es un diputado letón para atacar la soberanía jurídica de España y subrayó que el informe constituye “un ataque frontal a la democracia española” y a la línea de flotación del Consejo de Europa que “vota liquidar el Estado de Derecho” y lo hace “contra sí mismo”.

Antes de pronunciarse en el Consejo Europeo escenificó lo único que merecía que ocurriera con ese informe: “romperlo” y lo partió por la mitad.


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