AGLI Recortes de Prensa   Jueves 24  Junio  2021

Inservible PSOE
https://gaceta.es/ 24 Junio 2021

¿En qué ha mejorado el Partido Socialista Obrero Español la vida de los españoles? No ahora, sino desde siempre, desde sus comienzos revolucionarios y criminales —«estaremos en la legalidad mientras la legalidad nos permita adquirir lo que necesitamos; fuera de la legalidad cuando ella no nos permita realizar nuestras aspiraciones» (Pablo Iglesias, 1910)— hasta la inanidad intelectual que todo lo basa en el pernicioso derecho positivo, es decir, en la mera voluntad del Gobierno con desprecio de la nación, del imperio de la ley y del sentido común.

El PSOE ha sido una auténtica lacra para los españoles. En sus primeras estancias en el poder tras la Transición consolidó la corrupción, el clientelismo, el saqueo de las arcas públicas, la política de la subvención sin freno y las concesiones constantes al nacionalismo —luego copiadas por otros Gobiernos de signo distinto—. Sus pretensiones feudales exhibidas en el café para todos destruyeron lo que el primer Estado de la autonomías podría haber tenido de solución a la hora de resolver el minúsculo problema territorial español que hoy, alimentado sin decoro, ya no es minúsculo, sino monstruoso.

En el terreno económico, hasta el más ingenuo de los españoles sabe que la llegada del PSOE al poder siempre ha significado el empobrecimiento de España y el enriquecimiento de su casta. Más de cuatro millones de empleos perdidos —Sánchez aparte— entre los Gobiernos de González y Zapatero, que podrían haber sido muchos más si no fuera por esa política socialista de creación de un Estado de funcionarios —entre central y autonómico— duplicado, a veces triplicado y elefantiásico, en cualquier caso pertubador y que ha llevado al uso desenfrenado de la deuda pública como parche y a la implantación de un leviatán fiscal que empobrece a la clase media.

¿Ha encarado el socialismo el problema del invierno demográfico que en una década, no más, convertirá en insostenible el sistema de pensiones? No.

¿Ha protegido el PSOE el derecho de cualquier español a usar el español allá en el rincón de España en el que esté? No.

¿Las reformas educativas socialistas han mejorado la calidad de la enseñanza? No.

¿El socialismo ha reabierto las heridas de la Guerra Civil que creíamos sanadas con el reencuentro de los españoles en la Constitución de 1978? Sí.

¿La política exterior del PSOE gobernante ha defendido nuestros intereses permanentes y ha fortalecido nuestra posición en Europa y en el mundo? No.

¿Se ha asegurado el PSOE que el Estado de Derecho y la Justicia española sean hoy respetados en Europa? No.

¿El campo español que fue la despensa de Europa hoy muere silenciosamente por la desidia de los socialistas en beneficio de países adversarios y, a veces, enemigos? Sí.

¿Nuestras fronteras africanas, que lo son de Europa, son hoy más seguras gracias al PSOE? No.

¿Somos más libres los españoles para expresar nuestras opiniones hoy que en 1982? No.

En la peor crisis, la de la covid-19, el PSOE ha sido un partido inútil que desoyó por su afán sectario todas las advertencias que llegaban, no ya desde China, sino desde Italia y abandonó a los españoles, sobre todo a los mayores, a su suerte. El desamparo de millones de españoles ante los efectos económicos —que son sociales y que son morales— de la pandemia es desastroso y ha provocado una grave crisis de desafección entre los gobernados y las instituciones que debían protegerlos.

Y, por fin, la pregunta que lo encierra y reúne todo: ¿los Gobiernos del PSOE han fortalecido la unidad de España, que es un bien moral innegable, la soberanía nacional y el Estado? No hay nadie, ni el tertuliano mejor pagado de la cadena más subvencionada, que se atreva a decir cosa semejante. España es hoy más débil que hace tres años. Mucho más débil que hace 17. Extraordinariamente más débil que el 28 de octubre de 1982, cuando el primer socialista de esta etapa democrática puso su pie en La Moncloa.

Hoy, rebasando los límites de un acto discrecional y con absoluto desprecio de la Corona, la Justicia y las lecciones históricas, el Gobierno de Pedro Sánchez ha indultado a unos criminales que quebraron el orden constitucional, proclamaron una efímera y cobarde republiqueta, fracturaron a la sociedad catalana, malversaron dinero público para sus fines secesionistas, nos avergonzaron ante el mundo y, para más bochorno, lo volverán a hacer. Hoy, el PSOE ha vuelto a ser inútil para España y útil sólo para sus ansias de poder.

PSOE delenda est.

La Fiscalía y el Supremo deben parar los indultos fraudulentos de Sánchez
Editorial ESdiario  24 Junio 2021

La concesión de los indultos a nueve políticos catalanes no ha ido acompañada de la difusión de las razones legales del Gobierno para activar una medida que, siendo de su potestad exclusiva, no puede sortear los requisitos que impone la ley: una cosa es que Sánchez pueda decidir lo que quiera; y otra que lo haga de cualquier manera.

Pero eso es lo que ha hecho, para variar, este presidente tan nefasto , hurtando a la ciudadanía la información exacta de cómo ha argumentado la "utilidad pública" de liberar a un grupo de golpistas que, lejos de arrepentirse, se sienten ahora más legitimados para proseguir en su desafío.

El Tribunal de Cuentas resiste y seguirá investigando la malversación del 1-O

Los decretos publicados en el BOE no incluyen esa justificación legal imprescindible, y se limitan a glosar las delirantes razones personales de Sánchez para maquillar con sentimentalismo barato el abono de un peaje político indispensable para seguir en Moncloa ahora y, quizá, en el futuro.

Si desde un punto de vista político es vergonzoso conceder impunidad a unos delincuentes que proclaman su reincidencia y convierten la "generosidad" del Gobierno en una invitación a redoblar sus esfuerzos; desde una perspectiva jurídica es inadmisible y debe abrir el camino a los recursos.

La Justicia debe frenar a Sánchez, que no ha explicado por qué libera a unos delincuentes dispuestos a reincidir

Una vía que parecía cerrada por razones técnicas derivadas de la falta de habilitación de los potenciales recurrentes. Pero si se sortea esa barrera, hay razones de todo tipo para que el Tribunal Supremo anule este lamentable ejercicio de sumisión del Estado de Derecho con el único fin de dar oxigeno a Sánchez.

Esto sería más sencillo si la Fiscalía o la Abogacía del Estado plantearan los recursos, en coherencia con su posición en todo el proceso judicial; pero la llegada del PSOE al Gobierno comportó la colonización de ambas instituciones. Entre otras cosas para que, llegado este momento, se pudiera lograr que miraran para otro lado.

La humillación de la democracia
Algo que quizá quiera hacer la Fiscalía General del Estado, pero que ojalá no hagan los fiscales del Tribunal Supremo, decisivos en la instrucción del cas y en la emisión de fundadísimas condenas anuladas ahora caprichosamente.

Si los indultos sirvieran de algo, la generosidad del Gobierno podría llegar a explicarse. Pero al constatarse que solo sirven para aumentar el fuego, con los humillantes discursos de los liberados contra España y su democracia, la Justicia debe actuar como el cuerpo de bomberos: lo que Sánchez ha incendiado es el Estado de Derecho. Y alguien debe pararle.

El «interés público» es opaco
Editorial ABC 24 Junio 2021

Los reales decretos publicados ayer en el Boletín Oficial del Estado no permiten saber las razones por las que el Gobierno ha perdonado a los sediciosos del 1-O. Únicamente contienen una referencia escueta a los informes de la Sala Segunda del Tribunal Supremo y de la Fiscalía, que eran abiertamente contrarios al indulto, «a los motivos de utilidad pública que se exponen en la propuesta del ministro de Justicia», y a la información que consta en el expediente tramitado. Sucede, sin embargo, que ni la propuesta del ministro Juan Carlos Campo, ni la información que obra en el expediente de indulto están incorporados a los reales decretos, ni han sido objeto de publicación oficial. Esta opacidad institucional se ha multiplicado además con los cauces de propaganda oficial porque el Gobierno ya se ha encargado de filtrar selectivamente a medios de comunicación elegidos a conveniencia de La Moncloa algunos informes de Justicia con las razones de la supuesta «utilidad pública». Va a resultar que los informes del Supremo y del Ministerio Fiscal son públicos, pero no aquel en el que el Ministerio de Justicia refleja la sesuda motivación de la utilidad pública con la que han justificado los perdones. La excusa de la protección de datos personales es una coartada de leguleyo, porque hay un interés público superior a la preservación de esos datos y porque a diario ven los ciudadanos juicios penales con profusión de datos privados, incluso íntimos, de los acusados y las víctimas.

Conviene que la Sala Tercera del Tribunal Supremo revise estos reales decretos a la luz de su motivación, como dejó establecido en su sentencia de 2013 sobre el indulto a un conductor suicida. El indulto es un acto del Consejo de Ministros sometido al deber de la motivación. Motivar no es maquillar la arbitrariedad, sino expulsarla del ejercicio de un poder público, incluido el derecho de gracia. No basta con acumular argumentos sentimentaloides sobre lo mucho que Pedro Sánchez quiere a los catalanes –a unos más que a otros–, ni sobre lo bonito que es el diálogo con unos golpistas que se reivindican en sus delitos. Motivar un indulto es, como ha dicho el Tribunal Supremo, explicar con lógica jurídica el perdón a un condenado, porque el indulto se concede con arreglo a la ley, y es apoyar ese perdón en los hechos concretos que afecten de manera individual al condenado.

La motivación que se ha filtrado no es un razonamiento jurídico, sino un argumentario de Iván Redondo, que se dedica a crear una realidad ficticia a la medida de las necesidades del Gobierno y de la satisfacción separatista. El perdón se apoya en la existencia de un «conflicto» en Cataluña, cuando lo que pervive es una agresión a la Constitución. El perdón se apoya en el «liderazgo» social de los condenados, cuando son básicamente delincuentes con votos, algo muy frecuente en la historia de la democracia.

Son muchas las razones que hacen necesaria la impugnación de estos indultos ante el Tribunal Supremo. Da lo mismo quién tenga legitimación. Lo lógico y coherente sería que fuera el Ministerio Público quien presentara el recurso: pidió activamente la condena por rebelión y se ha opuesto sin matices al indulto. El compromiso de la Fiscalía con la legalidad debería llegar hasta sus últimas consecuencias. Si no recurre el fiscal, la legitimación activa de Vox tiene fundamento como acusador popular y promotor de una acción penal finalmente reconocida en la sentencia, y ahora mutilada por unos indultos envueltos en un celofán cursi de buenismo y voluntarismo, pero muy tóxicos para el Estado de derecho y la defensa de la democracia.

Muerte a plazos
Julio Valdeón. La razon 24 Junio 2021

Sostienen los juglares del indulto que la desinflamación necesita gestos. Pero qué ademán de buena voluntad cabe exhibir frente a unos delincuentes orgullosos de serlo. Como le contaba a un buen amigo, creer que pavimentamos el camino de baldosas amarillas rumbo a la pacificación es puro wishful thinking. ¿Diálogo? En Cataluña, ahora mismo, la ley de todos o bien se ignora o bien luce como simple provocación. Son incontables los manifiestos de unas universidades concebidas como ariete nacionalista, el uso de las instituciones y edificios públicos con fines partidistas, el incumplimiento de los requerimientos y sentencias judiciales. Con los indultos, lejos de pacificar, premian a unos golpistas. Potencian el encabronamiento general y, de paso, ceban la deriva decisionista. Entre tanto el gobierno ignora a millones de ciudadanos. Gente dolida, gente humillada, que tuvo miedo aquellos días de 2017, abandonada por las instituciones, ofendida, apaleada, sola, que temió perder sus derechos de ciudadanía y el patrimonio de sus hijos y de los hijos de sus hijos. Cuando Moncloa habla de negociar con Cataluña toma por el todo la parte xenófoba. Ya está bien de ensayar la derrota como única vía para lograr un apaciguamiento mítico, imposible en tanto que el extorsionador nunca encontrará incentivos para cortarse. Lo inaugural no son las acrobacias circenses, la pomadita de los spin doctors o el kamasutra retórico con el que aplacar al cocodrilo, sino cumplir y hacer cumplir la ley. Que la Alta Inspección actúe con contundencia. Que las instituciones observen la obligada neutralidad. Que los medios de comunicación públicos no fomenten el odio contra sus conciudadanos y que los privados no sea un desagüe de subvenciones a cambio de felaciones patrióticas. Que la gente le tome la matrícula a los empresarios que anteponen su beneficio a nuestro honor y nuestros derechos. Que la escuela sea bilingüe y respete la educación de los niños castellanoparlantes. Nada sucederá mientras la izquierda española siga del lado de la bestia etnonacionalista. El presidente habla de tolerancia pero elige como socios a los insurrectos, obcecado en el desprecio y el odio al resto de españoles mientras emite en directo la muerte a plazos de una democracia que no merece esta agonía.

Ante el nuevo paraíso
Agapito Maestre. Libertad Digital 24 Junio 2021

Después de 45 años de asesinatos, calamidades y engaños, ha comenzado un nuevo tiempo. Todo será mejor. La voz de la Moncloa repite sin cesar: disfruten del nuevo paraíso. El aspirante a dictador, sí, dicta su sentencia: está atento y padece. Alteración permanente y sufrimiento. El nuevo paraíso está al alcance de todos. Conseguiremos ser como los animales del bosque y las flores del campo. Todo ha comenzado de nuevo. La felicidad ni siquiera es ilusión. Es solo una sensación. Un sentimiento infantil de comienzo de vacaciones. Es la felicidad del pobre.

El aspirante a dictador diseña el mapa de entrada en el nuevo paraíso con pasión y sin mesura. Los indultos concedidos no son por razones de justicia y equidad sino por "utilidad pública". Naturalmente, la utilidad pública es lo que dice el nuevo Hierón. La republiqueta catalana no puede tener en la cárcel a sus héroes fundadores. Es menester normalizarla en el contexto de las repúblicas ibéricas, cantones y taifas de un territorio llamado "el país". Todo está claro. El aspirante a dictador balbucea a todas horas sus palinodias, rectificaciones oscuras, blanqueadas con el vocablo concordia. Paz. Todo por la paz.

¿Qué nos cabe hacer a quienes no soportamos la paz de cementerio? Todo, salvo el ridículo. Por un lado, los ciudadanos de a pie, aparte de dedicarnos a nuestro trabajo cotidiano, tendremos que protestar día y noche contra el proceso totalitario impulsado por el presidente del Gobierno. Y, por otro lado, los políticos constitucionalistas deberían tomarse muy en serio a su enemigo. Nadie confíe en que esto terminará en noviembre de 2023. Quizá ni siquiera convoque elecciones para esa fecha. Llegó sin apenas legitimidad y tratará de aferrarse al poder por las vías propias de las democraduras: el uso perverso de todos los mecanismos democráticos para imponer una férrea dictadura.

La concesión de los indultos a los golpistas catalanes es un ejemplo terrible, pero solo un ejemplo entre otro ciento, de la manera dictatorial que tiene Sánchez de desgobernar España. Porque todos estamos al borde del precipicio, porque los políticos demócratas y los ciudadanos normales perderemos por completo nuestros derechos y libertades, deberíamos rehuir como de la peste de tres actitudes, por desgracia, hoy muy comunes en los regímenes de democradura: retirada, más o menos mística, del mundo y sus ajetreos, grandilocuencia retórica a la hora de combatir al monstruo y aceptación frívola de la perversidad reinante. Arrojar alimentos a esas tres actitudes es la preocupación clave del nuevo Hierón de España.

Los empresarios de Madrid estallan contra los indultos
Cargan contra la actitud de la patronal CEOE y de entes como Fomento del Trabajo o el Círculo de Economía, ambos de Cataluña.
Libre Mercado. Libertad Digital 24 Junio 2021

La Asociación Madrileña de la Empresa Familiar (AMEF) ha emitido un contundente comunicado en referencia a los indultos que ha concedido el gobierno de España a los políticos catalanes condenados por el "proceso independentista" y el golpe del 1-O de 2017. La nota no solo va dirigida contra la decisión del Ejecutivo, sino que también carga contra "algunos que dicen representar a los empresarios españoles", una referencia velada a las desafortunadas palabras de Antonio Garamendi, presidente de la patronal CEOE.

El manifiesto de AMEF considera que los indultos "hunden sus raíces en espurios intereses políticos", denuncia que los perdonados no han exhibido "arrepentimiento alguno" y recalcan que la maniobra del Ejecutivo carece de "base jurídica suficiente", de modo que el gobierno de Pedro Sánchez habría perpetrado "una falaz legitimación del Golpe de Estado de 2017, reafirmando a quienes lo llevaron a cabo".

Desde el empresariado madrileño subrayan que los indultos "cuestionan gravemente nuestro régimen jurídico, al Tribunal Supremo y a los Jueces y Tribunales, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a las distintas Instituciones democráticas y, en última instancia, a la Monarquía Constitucional como forma de Estado, símbolo de la unidad y permanencia de la Nación".

AMEF teme que los indultos "legitimen un inexistente conflicto histórico", desautorizando a España ante la UE y el resto del mundo con un daño reputacional de imprevisibles consecuencias. Más allá del cumplimiento de ambiciones personales, esa aprobación pone en peligro, por la vía de los hechos, el Orden Constitucional de 1978. Que sea el propio Presidente y su Gobierno quienes lo lleven a cabo, hace las cosas todavía más inadmisibles".

"Toda Constitución se fundamenta en la unidad de la soberanía, que en España reside en el pueblo español en su conjunto. Procede recordar que no existe derecho alguno de autodeterminación en ningún Derecho Constitucional comparado. Sólo ciertas ensoñaciones independentistas alimentan y justifican esa falacia", apunta el comunicado.

Desde la Asociación Madrileña de la Empresa Familiar hacen un llamamiento "a la responsabilidad y a la unidad de todos los ciudadanos para defender el interés general de los españoles. La sociedad civil debe hacer oír su voz desde aquellas instituciones que no dependen económica, política o socialmente del poder. La gravedad de estos hechos impropios de un país europeo pone a España al borde de una crisis institucional sin precedentes y daña gravemente los cimientos del Estado de Derecho. Ante semejante amenaza existencial, los españoles que creemos en la Constitución no podemos permanecer callados. El silencio no es una opción".

Ante la enorme gravedad de la aprobación de los indultos a los independentistas catalanes y ante las injustificables declaraciones de algunos que dicen representar a los Empresarios españoles, la Asociación Madrileña de la Empresa Familiar se ve obligada a manifestar públicamente su oposición a este ataque frontal al Estado de Derecho.

Representa el 15% del PIB madrileño
La Asociación Madrileña de la Empresa Familiar es una asociación independiente de empresarios familiares radicados en la Comunidad de Madrid. En la actualidad, la facturación de las empresas representadas por los asociados es equivalente al 15% del PIB de la región que preside Isabel Díaz Ayuso.

Antonio Lence Moreno, responsable de Viena Capellanes y otras empresas, es el presidente de AMEF. La asociación está dirigida por Antonio Barderas.

Las palabras de CEIM
Miguel Garrido, presidente de la patronal madrileña CEIM, acusó también al gobierno de España de "permitir que el independentismo le someta a un chantaje para mantenerse en La Moncloa con el apoyo de ERC". En palabras de Garrido, "el diálogo es un concepto consustancial al mundo empresarial y los empresarios somos los primeros en reivindicarlo", pero en el caso del 1-O "unos han creado un conflicto, violentado el Estado de derecho y, después, exigido diálogo. Eso se parece más a un chantaje. Nosotros, los empresarios, no vamos a chantajear al Estado, pero sí vamos a denunciar cada vez que se negocien bilateralmente aspectos que afectan a todos".

El Consejo de Europa en entredicho
El CGPJ acusa al Consejo de Europa de injerencia en la justicia española
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 24 Junio 2021

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) «deplora» que la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa, integrada por diputados nacionales de los estados miembros, entre los que se encuentran Rusia o Turquía, haya hecho recomendaciones a los jueces españoles sobre los procesos penales abiertos a independentistas que obvian «los principios de legalidad, separación de poderes, independencia judicial e igualdad en la aplicación de la ley«.

Tras la resolución aprobada por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, la comisión permanente del CGPJ ha emitido este miércoles un comunicado aprobado por unanimidad para criticar lo que considera una injerencia en el trabajo de la justicia española y subrayar además que los indultados no fueron condenados «por sus ideas políticas y por la libre expresión de las mismas».

«Fueron condenados después de un juicio público y con todas las garantías procesales por delitos de sedición y de malversación de caudales públicos, en aplicación del Código Penal aprobado en 1995 por el poder legislativo y cuyos impulsores bautizaron como ‘el Código Penal de la democracia«, recalca el órgano de gobierno de los jueces.

El comunicado del CGPJ tiene lugar después de que la Asamblea del Consejo de Europa aprobara este lunes una resolución en favor de los indultos en la que se pedía a España reformar los delitos de rebelión y sedición, abandonar los procesos en curso contra independentistas relacionados con el 1-O y considerar poner fin a los procesos de extradición.

El CPGJ quiere dejar claro que «las condenas en ningún caso se impusieron por la expresión de opiniones», ni por ejercer el derecho de reunión y manifestación en apoyo de sus creencias y convicciones, como señaló el propio Tribunal Supremo en su sentencia y también el Ministerio de Asuntos Exteriores en una nota de prensa emitida a principios de junio, cuando se preparaba la resolución.

El órgano de gobierno de los jueces considera que la Asamblea del Consejo de Europa también se contradice cuando subraya su respeto por los tribunales españoles y, al mismo tiempo, invita a la autoridades a dejar sin efecto las peticiones de extradición contra los huidos y a abandonar el resto de los procedimientos penales en los que están incursos funcionarios de menor rango implicados en el referéndum ilegal.

En este contexto, «deplora» que una institución que tiene como objetivo declarado «la defensa, protección y promoción del Estado de Derecho» haya aprobado un informe con «recomendaciones dirigidas a los jueces españoles para que tomen decisiones en un determinado sentido en relación con la persecución de delitos, obviando los principios de legalidad, separación de poderes, independencia judicial e igualdad en la aplicación de la ley».

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Entre vividores y cretinos
Miguel Ángel Belloso. okdiario 24 Junio 2021

No cabe duda de que Sánchez es el presidente más poliédrico de todos los habidos. Su condición genuina es la de un depravado que ha vendido su alma al diablo para conservar La Moncloa a cualquier precio. Su disposición a humillarse ante los únicos que pueden apuntalar su continuidad sin abocarlo a una convocatoria anticipada de elecciones nada entre la grandilocuencia y la cursilería -pecado capital-. Ni más ni menos que en el Liceo de Barcelona ante trescientos representantes de la no sociedad civil catalana -todos comprados de una u otra manera: políticos, negociantes y periodistas afines-, allí digo, anunció el lunes los indultos que se aprobaron después para fomentar la convivencia, para auspiciar la concordia, para que los catalanes que sentían un profundo desgarro por la cárcel de sus líderes aprecien la generosidad sin límites del Gobierno en favor del reencuentro. ¡Por España!, dijo Ábalos, el que desayuna todos los días un ‘sol y sombra’ antes de eructar o de recibir a Delcy Rodríguez.

Todo fue un gesto de una humanidad inmarcesible, practicado desde el corazón. No importa que tanta magnanimidad haya desairado a la otra mitad de la sociedad catalana contraria al independentismo o ignorado al conjunto del pueblo español, en el que reside la soberanía nacional, o dado por expiada la barbarie que ocasionaron los hasta ahora penados y los que los apoyaban incendiando las calles, provocando tumultos, amenazando cotidianamente a los que no piensan como ellos y organizando a fin de cuentas un golpe de Estado en toda regla.

El político y filósofo inglés Edmund Burke dijo en su momento que para que el mal triunfe basta con que los hombres buenos no hagan nada. Yo creo que se quedó corto. Al menos en España, si el mal triunfa es gracias a tres categorías ontológicas adicionales: los vividores, los tontos solemnes y los socialistas. Los primeros son los representantes de la patronal catalana, o del Círculo de Economía, que en realidad son apéndices de la Generalitat de turno, cuando no sus arietes al estilo del Barça. Estos sólo aspiran a vivir tranquilos, volver a cenar sin miedo en Vía Véneto, a que no haya disturbios en la calle, a que sus propiedades no estén amenazadas y a que el hámster de los niños siga moviendo la rueda por la noche.

Si tuvieran un mínimo de honestidad llevarían tiempo denunciando el atropello fiscal que padece Cataluña -con la mayor presión tributaria de la nación-, habrían presionado al Govern poniendo como ejemplo la política de atracción de inversiones que impulsa la Comunidad de Madrid, habrían reconvenido a sus políticos por la ignominia de casi ocho mil empresas fugadas y también habrían planteado batalla contra la ley de alquileres de la señora Colau, la demolición de la unidad de mercado… en fin, habrían perseguido con ahínco aquellos objetivos dignos de ser enarbolados en favor del libre comercio, de la prosperidad de los negocios y de la creación de empleo en una autonomía muy postergada en relación con la capital en renta por habitante, en bienestar social y en felicidad común.

Pero claro, Sánchez Llibre, presidente de Fomento del Trabajo Nacional, la organización principal de empresarios de allí, ya acreditó su condición de vividor y de comensal profesional en Madrid como diputado durante décadas de CiU sin haber proporcionado rédito apreciable, junto a otro personaje igualmente discutible como Durán Lleida, que ha disfrutado de una suite del Palace a cargo del erario público casi tanto tiempo como Julio Camba; luego fue catapultado hasta el puesto que ocupa por Juan Rosell, que hace ya muchísimo tiempo que es un liberal difunto en busca de un cargo de postín bien remunerado. A Faus, del Círculo de Economía, no lo conozco, pero todas las referencias que me llegan son las de un personaje acomodaticio. Las de un colaboracionista con el régimen totalitario que impera en Cataluña desde que murió Tarradellas. Desde que llegó Pujol, al que Plá llamaba “ese milhombres”, calificativo que le viene al pelo al doctor Sánchez.

La segunda categoría para que el mal triunfe es la de los tontos solemnes, y quizá el que los lidera a distancia es el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi. Este señor fue aupado a la presidencia de la patronal española porque demostró un interés indescriptible en serlo, sólo comparable a la desgana de otros eventuales candidatos, pero jamás engañó a nadie. Todos los que lo propiciaron sabían que es un personaje enormemente simpático y un buen chico, aunque con una capacidad intelectual inversamente proporcional a sus virtudes prosaicas. Es básicamente un tibio que ni aguanta envites ni mucho menos órdagos, y de tales deficiencias ha dado ya pruebas consistentes, como cuando cedió a una subida del salario mínimo infame.

Cuando se elevó a los altares a Garamendi, todo parecía importar poco. La economía iba como un tiro y apenas había dejado la presidencia del Ejecutivo Mariano Rajoy, que es una persona, a pesar de sus defectos, inteligente, preparada y normal. Pero el problema de tener al frente de una institución legendaria como la CEOE a un tipo menor empieza cuando la coyuntura se tuerce, cuando de manera inopinada surge la pandemia y cuando tienes enfrente a un Gobierno compuesto por gentuza, empezando por su presidente, después por Iglesias -hasta que dejó la Moncloa- y luego por epítomes como la comunista Yolanda Díaz al frente del Departamento de Trabajo. Entonces estás perdido. Te van a engañar a la primera de cambio…si estás naturalmente configurado para dejarte embaucar.

Y así le pasó a Garamendi en Barcelona. Llegó invitado por el Círculo de Economía, le comieron la oreja en un par de reuniones y dijo aquello que ha creado un cisma entre los empresarios de bien del país: “si las cosas se normalizan, bienvenidos sean los indultos”. Como todos los torpes o inoportunos, luego ha intentado dar marcha atrás, cuando ya era tarde, cuando ya había servido el alimento deletéreo que quería Sánchez y que necesitaban las televisiones acólitas para agasajar al petimetre por su acto heroico: “¡hasta los empresarios están contra Casado!”

Pero la evidencia empírica demuestra tozudamente que jamás la cesión a los nacionalistas o independentistas ha sido útil para aproximarse a la concordia. Ha impulsado invariablemente la división. No ha habido ningún lugar en el mundo, después del Reino Unido durante la época de Chamberlain, donde se haya puesto más a prueba la inoperancia y las contraindicaciones de la política del apaciguamiento. Y solamente basta ver las reacciones de Junqueras y del resto de los hoy indultados con las palabras de Sánchez en su acto grandilocuente, cursi y finalmente criminal del Liceo. Los delincuentes perdonados creen que la gracia “es un triunfo que demuestra la debilidad del Estado”, o que “será el preludio de la derrota que sufrirá España”.

Hay otra categoría final precisa para que el mal triunfe en España. Estos son los socialistas contemporáneos. Ni barones ni gaitas. Los barones tipo Emiliano García Page, de Castilla La Mancha, siguen dando algunos pellizcos de monja. El extremeño Guillermo Fernández Vara ya ni eso, pues se ha apuntado desde hace ya días a la rendición incondicional. Pero el que mejor ha descrito a los socialistas de este nuevo siglo ha sido Juan Espadas, el ganador de las primarias en Andalucía disputando el puesto a Susana Díaz.

El periodista Carlos Alsina le preguntó en una entrevista en Onda Cero: ¿Apoya usted los indultos? Y respondió: “Desde luego”. Y Alsina insistió: ¿Y si el presidente estuviera en contra?”. Y respondió: “Entonces estaría en contra”. He de decir con gran pesar que los muchos socialistas que conozco son exactamente, y dramáticamente, igual de estúpidos. El ‘sanchismo’ los ha abducido sin remedio, sin esperanza de reconversión. Como dijo el Rasputín Iván Redondo, “se tirarían por un barranco por Sánchez y estarán con él hasta el final”, diga lo que diga. Han perdido la dignidad y el respeto que en otro tiempo merecían.

En éste, en los momentos desgraciados que vive España, esta conjunción astral de categorías ontológicas -los obispos, la cúpula empresarial catalana, los políticos y periodistas comprados, el inane presidente de la patronal española- trabaja por la destrucción de la nación. Pero aún hay esperanza. Por fortuna, la marea contra Sánchez es cada vez más mayoritaria en el país, ha aumentado desde el martes, y seguirá creciendo a medida que la felación política a la que nos invita el presidente, y a la que no estamos dispuestos, alcance caracteres de epopeya.

Sánchez entrega las instituciones del Estado a cambio del Gobierno
OKDIARIO 24 Junio 2021

Si alguien pensaba que el indulto a los golpistas catalanes marcaría el final de las cesiones del Ejecutivo socialcomunista a los separatistas, nada más lejos de la realidad. El perdón a los sediciosos es todo lo contrario: el principio de una larga serie de claudicaciones por parte del Gobierno de Pedro Sánchez, dispuesto a entregar las instituciones del Estado a cambio de mantenerse en el poder.

OKDIARIO informa hoy de que ERC ha pisado el acelerador de la construcción de su hipotética república catalana desde el minuto uno y que el presidente de la Generalitat impulsa ya el proyecto estrella de los separatistas de cara a la independencia: una Agencia Tributaria propia que gestione todos los impuestos: los autonómicos y los nacionales. Es la vieja idea que planteó en su día Artur Mas y la piedra angular que permitiría a Cataluña financiar la ruptura con España. El Gobierno de Pere Aragonès no lo oculta y hasta ha puesto nombre al plan: «Espacios de soberanía», que formó parte del programa con el que ERC se presentó a las pasadas elecciones catalanas. En él quedaba claro el propósito de «desplegar una Agencia Tributaria de Cataluña con capacidad para gestionar todos los impuestos». Bajo el señuelo de «adaptar la política tributaria a la realidad económica y social de Cataluña, para garantizar la financiación del estado del bienestar y de las políticas redistributivas y para aumentar la responsabilidad de la Generalitat ante sus ciudadanos», lo que pretende el separatismo es dotarse de mecanismos financieros suficientes para lanzarse a la ofensiva final: la ruptura definitiva con España.

Dado que la estrategia de Sánchez pasa por convencer a los separatistas de que la reforma constitucional que barrunta les concederá todo el margen de autogobierno que sea necesario, los independentistas plantearán su propuesta al Ejecutivo como un paso intermedio. Y, cuando Sánchez acepte que Cataluña tenga su propia Agencia Tributaria, será el momento en el que los golpistas, con fondos bastantes para lanzar su definitivo desafío al Estado, le digan a Sánchez: «Quédate con tu Constitución federal, que nosotros ya tenemos recursos para construir la República catalana».

Su Sanchidad les ha pisado las cabezas
Zoé Valdés. Libertad Digital 24 Junio 2021

Su Sanchidad, o sea, Pedro Sánchez, ha conseguido varias victorias que pudieran ser suyas si no hubieran sido ordenadas por los globalistas comunistas, tecnócratas y banqueros. No es que no sea él, es que es él instrumento de una élite que pretende desde hace mucho destruir España.

Hace algún tiempo recomendé una lectura que todavía posee desgraciadamente rabiosa actualidad, se titula Soros: rompiendo España, de Aurora Ferrer y Juan A. de Castro. Entre otros, es un libro fundamental para entender lo que acaba de suceder con los indultos recientes de Pedro Sánchez, favoreciendo la ruptura del país, como han acontecido los acercamientos y liberaciones de los terroristas etarras ordenados por el ministro del Interior, Marlaska, y mucho antes la imposición en toda fuerza de un acto de soberbia como fue desenterrar a Franco.

Desenterrar a Franco fue el verdadero termómetro de lo que pretende este comunista de puño en alto que entona La Internacional con una estudiada timidez y pazguata osadía; sacar a Franco del Valle de los Caídos fue el primer paso, el pretexto ideal para derrumbar y borrar una parte de la historia de España.

Los comunistas son muy previsibles, siempre se atienen a un orden ideológico internacional devenido y reciclado en globalista, con tecnócratas y banqueros a la cabeza. Pedro Sánchez no es todavía uno de ellos, más bien es un perro faldero obediente y pendiente de cada orden que le dan, y que ejecuta con gusto malvado. Porque lo que sí queda claro al observar la obscuridad en el fondo de la mirada de Su Sanchidad es lo sumamente malvado que es.

Lo próximo, después de indultar a unos separatistas, golpistas contra el Estado español, será destronar al rey Felipe VI, luego enviarlo al exilio junto a toda su familia. Este episodio lo conseguirá con el mismo éxito que ha logrado los anteriores. La maldad se impone a la cordura y a la ley. La maldad en estos tiempos tiene más pantalones que la verdad y la justicia, que ya no poseen más que el recuerdo del concepto.

Y este episodio de destronar al Rey –que empezó cuando le impusieron premiar con el Princesa de Asturias a un espía y promotor de la tiranía castro-comunista, y hasta quizás mucho antes, pero dejémoslo ahí– Su Sanchidad lo gozará y disfrutará como niño con juguete nuevo. El nivel de odio y envidia hacia el Rey que acumula este personaje, no sólo en las mandíbulas sino en todo su ser, se le nota por encima de cualquier chaqué que vista para jugar su rol de segundón frente al monarca.

Consiguió la presidencia del Gobierno de España a golpe de fraudes, puso ministras y ministros que más fraudulentos no pueden ser, como se ha visto y comprobado recientemente con el caso de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, con tres títulos fraudulentos en su currículum, ha colocado a su mujer en puestos a compás de fraudes, y sabe que la única manera de colocarse por encima del Rey y de España misma es echando al Monarca y desmoronando el país, haciéndolo boronillas, y si pudiera machacándolo y moliéndolo a su antojo.

La personalidad de Su Sanchidad Don Fraudez es muy parecida a la de Fidel Castro. Si Pablo Iglesias guarda para mí un parecido maligno incluso hasta físico con Raúl Castro, Pedro Sánchez es un calco en odio y desprecio a Fidel Castro, quien hizo del objeto de su odio una finca particular y a todo un pueblo lo convirtió en esclavo; con el apoyo del comunismo internacional y de Estados Unidos, que a la larga ha sido un país de gobernantes comunistas bajo un sistema capitalista que sólo existe para balancear un poco el tourbillon mundial.

Sí, ya sé, dirán que estoy loca. Bueno, qué quieren que les diga, ya me acostumbré. Pero sepan, recuerden, que Venezuela no era Cuba, y España al parecer va por el mismo camino. De ahí no hay vuelta… Y Su Sanchidad acaba de pisotear la cabeza a los españoles.

Los sediciosos y los proetarras, desatados
EDITORIAL. Libertad Digital 24 Junio 2021

No hay manera de justificar ni de perdonar lo que está haciendo Pedro Sánchez.

La puesta en libertad de los golpistas del 1-O indultados por el Gobierno se ha convertido, tal y como tan lamentablemente era previsible, en una fiesta de reivindicación separatista por la amnistía y la independencia de Cataluña. Así, entre gritos de "¡independencia!" y "¡lo volveremos a hacer!", y arropados por el actual y no menos sedicioso Gobierno regional del Principado, encabezado por Pere Aragonès, los indultados se han reafirmado, por enésima vez, en su compromiso con la secesión y han reclamado "el fin de la represión".

Es evidente que tanto los indultos como la ominosa operación diálogo que el infausto presidente del Gobierno ha ofrecido a quienes le exigen complicidad para perpetrar una tercera consulta secesionista no han hecho más que reforzar y unificar al bando separatista y desmoralizado y dividido a las formaciones constitucionalistas: ya no por un PSOE irrecuperable, que está tragando con todo con tal de mantener a Pedro Sánchez en el poder, sino por las diferencias que el PP y Vox muestran a la hora de hacer frente a este nuevo desafío contra la Nación y su Estado de Derecho.

A nadie debe extrañar que los artífices de lo que Alfonso Guerra calificó en su día de "golpe de Estado a cámara lenta", tanto los indultados como los que dirigen actualmente la Administración regional de Cataluña, hagan suya la consigna proetarra del "fin de la represión". Ni que los propios socios proetarras de este Gobierno infame quieran sacar tajada y exijan la excarcelación de sus terroristas, tal y como ha hecho este miércoles Arnaldo Otegi. La naturaleza de los delitos es, evidentemente, distinta, y el apoyo de los bildutarras no es tan necesario para Sánchez como el de los golpistas catalanes. Sin embargo, hasta cierto punto resulta pavorosamente lógico que, ante un Gobierno que tiene la desfachatez de indultar a quienes, lejos de arrepentirse, se comprometen públicamente con la reincidencia en su gravísimo delito, salgan por donde están saliendo.

El ilegal y liberticida proceso secesionista iniciado en Cataluña en 2012 sigue en marcha, y al otro lado ya no están la pusilanimidad, indolencia e irresponsable cobardía de Gobiernos anteriores, sino la complicidad de un presidente dispuesto a todo con tal de seguir siéndolo. La felonía de Sánchez no termina con la temeraria e injusta concesión de los indultos, sino que tendrá continuidad el próximo martes con la entrevista que va a mantener en la Moncloa con el indeseable Pere Aragonès, que acude a dialogar sobre cómo dinamitar el orden constitucional y despedazar España. No hay manera de justificar ni de perdonar lo que está haciendo Pedro Sánchez.

El separatismo humilla a Sánchez y se ríe de España: arranca el 'procés' parte dos
Los indultados salen de prisión envalentonados, desafían al Estado y se conjuran para retomar el golpe del procés.
Pablo Planas (Barcelona). Libertad Digital 24 Junio 2021

Tres años y medio después de la proclamación de la república catalana en el Parlament, el único cambio en Cataluña es que Carles Puigdemont continúa fugado de la justicia. El resto de los líderes golpistas ya está en la calle, dispuestos a volverlo a hacer. No han engañado a nadie, salvo al Gobierno de Pedro Sánchez, que quiso ver en una ambigua carta de Oriol Junqueras una suerte de propósito de enmienda. El espectáculo de la salida de la cárcel de los siete hombres de la prisión de Lledoners ha echado por tierra todas las previsiones y divagaciones socialistas sobre la concordia y la convivencia, el medido discurso del Liceo de un Pedro Sánchez seducido por el Círculo de Economía y la Conferencia Episcopal Tarraconense.

Los golpistas, una vez recuperada la libertad, no están para concordias ni reencuentros, sino por recuperar el tiempo perdido, lo que significa reemprender el proceso separatista allí donde lo dejaron, en una proclamación de independencia que quedó en brindis al sol por la incapacidad del aparato de la Generalidad para mantener el órdago al Estado. Con muchas lecciones aprendidas de aquel golpe, ahora se aprestan a negociar con el Gobierno mientras preparan lo que ellos llaman un nuevo "embate".

La estrategia es conocida. Pretenden arrancar de Sánchez la impunidad en forma de amnistía y un referéndum de autodeterminación a la escocesa. Y se han dado un plazo de dos años, periodo en el que no dejarán de conspirar de cara a derribar las cada vez más escasas resistencias contra sus propósitos dentro y fuera de Cataluña. En palabras del dirigente del PP en Cataluña Alejandro Fernández ha comenzado la segunda fase del proceso después de un periodo de hibernación. Los indultos son el pistoletazo de salida de la segunda parte del proceso, una operación política que supera el marco catalán con la reforma de las funciones de la Corona que dé más protagonismo institucional a Sánchez y una revisión federal de la Constitución, todo ello, según Fernández, con la excusa de una "modernización" de España.

La puesta en escena de la liberación de los golpistas no ha dejado nada a la imaginación. Ha sido un "lo volveremos a hacer" con premeditación y alevosía, un homenaje a las esencias del separatismo supremacista e identitario, un escarnio contra la población no independentista patrocinado por Pedro Sánchez, el Gobierno y el PSC-PSOE. A las lógicas escenas de alegría se han sumado unos alegatos para insuflar ánimos a las bases separatistas. La independencia vuelve a estar al alcance de la mano. En el mundo emocional del independentismo, hoy es el segundo mejor día del procés tras el referéndum ilegal del 1-O.

Los privilegios penitenciarios
La de la cárcel es ya una pantalla superada. No ha sido muy difícil. Tras unos meses iniciales en prisiones madrileñas, la estancia en las prisiones catalanas dependientes de la Generalidad (o sea, de los subordinados políticos de los reos) ha sido un camino cuesta abajo aderezado con toda clase de privilegios, barra libre de visitas, permisos a discreción, atajos como el del artículo 100.2 para que pudieran salir a "trabajar" antes de lo previsto, un tercer grado anticipado y unas condiciones penitenciarias que han provocado bajas por ansiedad y depresión en decenas de funcionarios señalados por no ser nacionalistas.

Especializado en la propaganda y en dar la vuelta a los "relatos", el independentismo ha logrado que los indultos no se vean como una humillación sino como la consecuencia lógica de la debilidad de un Estado presionado por Europa y por el "pueblo" catalán, así como la revocación por parte del Gobierno de la sentencia del Tribunal Supremo. El primer bofetón de realidad se lo ha llevado Sánchez en la sesión de control del Congreso, cuando Gabriel Rufián le ha preguntado si los indultos eran valentía o necesidad para concluir que más bien se trataba de lo segundo. El líder socialista y sus medios teorizan con la apertura de una nueva etapa en Cataluña. Es cierto. El independentismo que estaba aletargado y deprimido resurge con brío.

Euforia separatista
Los líderes independentistas están eufóricos y muestran su faz más desafiante. Discurso retadores y alusiones constantes a la resolución del Consejo de Europa, una entidad menor que los medios separatistas saludan como si fuera un organismo de la Unión Europea. Nada nuevo, noticias falsas en los medios de la Generalidad y en los subvencionados por la administración y el empresariado y la banca de los indultos para alimentar la maquinaria propagandística.

Si alguien creía que los indultos aplacarían las ansias separatistas, que devolverían una cierta normalidad a Cataluña, que servirían para apaciguar la situación política estaba muy equivocado. A Sánchez le ha ocurrido lo mismo que a Rajoy, un estrepitoso fallo en la interpretación de las claves, mensajes distorsionados e interlocutores interesados que han trasladado análisis de parte, un empresariado cómplice con el golpe que no tuvo reparos en pedir a Rajoy que modificara la ley para agilizar los traslados de sede y un PSC de Miquel Iceta y Salvador Illa que no ha tenido el más mínimo reparo en traicionar al constitucionalismo.

El constitucionalismo, arrasado
La situación es ahora mucho peor que en octubre de 2017. Ciudadanos se ha diluido en sus propios errores, al igual que el PP, con un Casado que llegó a cuestionar la actuación policial del 1-O en la radio del conde de Godó en la última campaña electoral. El PSC, por su parte, se ha dedicado a debilitar todo el entramado de entidades contrarias al independentismo en el que se llegó a infiltrar con gran acogimiento durante los meses previos al golpe de octubre del 17. De participar en la manifestación del 8 de octubre, el partido socialista de Cataluña ha pasado a recuperar sus agudos tics nacionalistas y ahora lo que le interesa es arbitrar un tripartito con ERC y Podemos.

Nueva burla
En cuanto a los nacionalistas, se han vuelto a reír de eso que llaman Madrid. Han logrado engañar otra vez al Gobierno, esta vez del PSOE, con la inestimable colaboración de una parte muy significativa del poder económico regional. En cuestión de 48 horas, la salida de los indultados han convertido la representación sanchista del Liceo en uno de los episodios más ridículos de la historia reciente de España.

Estaba claro que a los indultados no se les pedía ni arrepentimiento ni mucho menos propósito de enmienda, pero sus discursos han ido mucho más allá de lo que esperaban los socialistas y dan la razón a quienes alertaban de los severos daños causados por los indultos al aparato judicial y a la ciudadanía catalana no nacionalista, que nunca ha dejado de estar en manos de una administración empeñada en erradicar el idioma español, incumplir las sentencias lingüísticas, aplastar a la disidencia, ignorar los derechos y libertades individuales, imponer sus teorías sobre "un sol poble" y aplicar el rodillo social y parlamentario para lograr la independencia. Vuelven a la carga mientras Sánchez se prepara para recibir al mandadero de Junqueras, Pere Aragonès, en la Moncloa. Como en tiempos de Mas y Puigdemont con Rajoy, el separatismo sólo lleva una "oferta" a Madrid: la autodeterminación y la amnistía. Y de ahí no se apean.

El fin que justifica los indultos
El Gobierno tiene el compromiso de que Esquerra sostendrá su famélica mayoría
Editorial La Razón 24 Junio 2021

Los líderes separatistas del procés abandonaron las prisiones después de que el Tribunal Supremo recibiera la notificación del indulto y ordenara su inmediata libertad. Fue una puesta en escena de verbo inflamado y belicoso, vindicativo de su victoria final sobre el estado «represor» después de la anulación de la condena decretada por el Gobierno contra el criterio unánime de los magistrados sentenciadores y de la Fiscalía. La derrota del independentismo que se vendió a los españoles tras el golpe de otoño de 2017, la instrucción, el proceso y la pena, pareció más que nunca un triunfo de los enemigos de España. Ninguno de los agraciados con el perdón habló de concordia, convivencia y reencuentro. De sus bocas se pudieron escuchar independencia, autodeterminación, amnistía, victoria, libertad y toda una declaración de intenciones, esto no es el final sino el principio. Es más que probable que Moncloa conociera e incluso aceptara de buen grado esta exteriorización, y que la procesión fuera por dentro. El clima y la retórica, los ademanes y las poses no acompañaron al nuevo escenario que espera el Ejecutivo tras el paso dado al frente para restaurar la normalidad perdida. En todo caso, la celebración secesionista se daba por segura tras años de prisión y de haber abrazado la indulgencia cuando se habían hartado de asegurar que únicamente tolerarían la amnistía. Sánchez da por certificado que la legislatura discurrirá hasta el final conforme a los plazos y que el calendario no se acortará. Como adelanta hoy LA RAZÓN, Moncloa y Esquerra Republicana lo han sellado con una alianza para los dos próximos años. Esa colaboración de la izquierda incluye el respaldo a los Presupuestos Generales del Estado, claves para insuflar empuje a la gobernabilidad y posibilitar que Sánchez sostenga las políticas con las que prevé recuperar electorado. Pero hay un precio que costeará el Estado en desgaste de la imagen y el prestigio de la democracia. Es una obviedad que todos esos factores no han sido determinantes en la estrategia del presidente que parece excesivamente confiado en que la sociedad española olvidará o entenderá que la comodidad de su gobernanza bien valía el trato de favor y el refrendo de que la ley no es igual para todos. Entendemos que no será así y que este error mayúsculo agudizará más esa tendencia declinante de su mandato que experimenta desde el fracaso del 4-M.

Sánchez conoce ya la 'concordia' independentista
Editorial El Mundo 24 Junio 2021

Rufián recordó a Pedro Sánchez su debilidad y le puso nuevos deberes

No por esperadas resultan menos alarmantes las amenazas de los golpistas indultados nada más salir de prisión. E inquietante el grado de temeraria complicidad que el presidente del Gobierno ha asumido con el proyecto secesionista, que pretende quebrar definitivamente el sistema democrático surgido de la Transición. Solo alguien sin escrúpulos ni respeto por la ciudadanía y las instituciones que la representan como Pedro Sánchez podrá seguir manteniendo sin rubor que la concesión de los indultos persiguen alcanzar la «concordia» y abrir una vía de diálogo para poner fin al desafío separatista. Ni la una ni lo otro están en la agenda de los independentistas. Y ayer se lo dejaron bastante claro.

En primer lugar, los beneficiados con el perdón, que fueron recibidos como héroes a las puertas de la cárcel de Lledoners por la plana mayor del Govern, encabezado por su president, Pere Aragonès. «Salimos con la cabeza bien alta y con el corazón determinado a ganar lo que no pudimos ganar con el 1-O», declaró desafiante el secretario general de JxCat, Jordi Sànchez. «No existe el indulto que haga callar al pueblo de Cataluña», gritó el líder de Òmnium, Jordi Cuixart, mientras un centenar de personas coreaba «lo volveremos a hacer». «Salimos con las convicciones inamovibles y continuamos pensando exactamente lo mismo», le aclaró al ministro de Justicia el ex conseller Joaquim Forn, que portaba una pancarta de Freedom for Catalonia. «Seguiremos para cumplir el sueño de una república catalana», amenazó, finalmente, el ex vicepresident Oriol Junqueras, que exigió a Sánchez «la amnistía de los 3.000 represaliados» del independentismo, entre los que estarían incluidos desde el fugado Puigdemont hasta los miembros de los CDR procesados por actos callejeros violentos.

Pero por si no fuesen suficientes manifestaciones de concordia, el portavoz de ERC en el Congreso le puso nuevos deberes al Gobierno. Gabriel Rufián agradeció a Sánchez que haya cumplido su compromiso de excarcelar a los golpistas, pero inmediatamente lo ridiculizó al recordarle que «lo suyo no es valentía, sino necesidad»: la que tiene de seguir cediendo ante sus demandas para poder mantenerse en La Moncloa. Y le puso nuevos deberes, concretos, más allá de las reivindicaciones genéricas de amnistía y referéndum, como la derogación de la ley mordaza para poder ofender impunemente a las instituciones democráticas, y en especial al Rey y a la Casa Real. O la reforma del Código Penal para abaratar los delitos de sedición y que los políticos fugados no sean juzgados. O por último, encontrar una solución para las multas económicas que el Tribunal de Cuentas exige los golpistas para compensar sus delitos de malversación.

La firmeza de Casado ayer en el Congreso contra este plan humillante otorga a la oposición un papel más necesario que nunca. El líder del PP acusó a Sánchez de traicionar su juramento constitucional, y pidió su dimisión y la convocatoria de elecciones. Hasta entonces, el PP debe construir una alternativa en defensa de la democracia del 78.

Con adoctrinamiento no hay concordia que valga
Agustín Valladolid. Vozpopuli 24 Junio 2021

Mientras no se tome conciencia de que lo esencial es frenar la estrategia de adoctrinamiento masivo en favor de la secesión, ni la concordia ni el reencuentro tendrán la mínima posibilidad

Concordia, convivencia. Codiciadas aspiraciones para cualquier gobernante. Al presidente del Gobierno no se le caen últimamente de la boca. Ofrece concordia y convivencia a quienes vaciaron de contenido ambos conceptos en septiembre y octubre de 2017. Y lo siguen haciendo. Es lo que hay. La generosidad también es una peculiaridad de los hombres de Estado. La generosidad con los que admiten sus errores, con los derrotados, con los que reconocen el daño causado.

Pedro Sánchez es distinto. No hay parangón en la historia. Pedro Sánchez es el campeón de la generosidad. Tan, tan generoso, que ha decidido recuperar la convivencia y la concordia en Cataluña no desde el lado de las víctimas, no apoyándose en una contundente mayoría política, sino con los responsables de su voladura, con quienes han suprimido de su código de conducta la palabra arrepentimiento y mantienen la secesión como propósito irrenunciable; con aquellos cuya única opción de éxito pasa por debilitar el Estado hasta convertirlo en un juguete roto. ¿Generosidad o insensata osadía?

A finales de los 80 del siglo pasado, cuando las calles de media Barcelona estaban levantadas por las obras de los Juegos Olímpicos del 92, una ocurrencia circulaba por los ambientes políticos y periodísticos, y decía más o menos así: “Si ves una obra sin cartel, la obra es del Estado; si ves un cartel sin obra, la ‘obra’ es de la Generalitat”. Aquella ingeniosidad, bastante certera, explica muchas de las cosas que hoy nos pasan, que pasan en Cataluña.

Los ingentes recursos destinados por el pujolismo a la propaganda, combinados con el lento pero ininterrumpido abandono de los derechos y obligaciones del Estado en Cataluña, han sido los factores determinantes sobre los que el independentismo ha construido su actual fortaleza. Del raquítico 8,05% alcanzado por Esquerra Republicana en las elecciones autonómicas de 1992 (con una abstención casi idéntica a la de 2021, el 45,13%), hemos pasado al 52% independentista de los últimos comicios.

Un cambio de esta naturaleza, tan extremo y excepcional, producido en la comunidad que atesoraba los más altos índices de bienestar y expectativas de progreso de toda España, solo tiene explicación plausible en el sistemático proceso de adulteración de la realidad diseñado por el nacionalismo ya en aquellos años. Concretamente, cuando Jordi Pujol estuvo muy cerca de acabar en la cárcel por el 'caso Banca Catalana' y tomó la decisión de organizar una estructura de contrapoder que limitara en Cataluña la capacidad de actuación del Estado.

¿Reencuentro o cuento?
El ministro Miquel Iceta ha dicho que “a la mesa con Cataluña (sic) yo llevaría la reforma constitucional para una España federal”. Pedro Sánchez, en un artículo publicado en El País, reitera la intención del Gobierno de retomar el diálogo y “mantenerlo hasta que se alcancen acuerdos. Tenemos propuestas que hacer”. Bien. Aceptemos que, en línea con la expresión de moda, ya estamos en otra pantalla. Que los indultos ya son cosa pagada. Situémonos en la mesa negociadora; pensemos detenidamente en cómo aprovechar el “reencuentro” para recuperar la concordia y la convivencia. Hablemos de las propuestas.

Hagamos el esfuerzo, seamos realistas, abandonemos como dice el editorialista de El País el territorio de los parámetros morales y apocalípticos y adentrémonos en el de los políticos y pragmáticos. Aceptemos que hay un punto del que el secesionismo nunca se va a apear: el referéndum, pactado o unilateral. De acuerdo. Juguemos a pactar. Pero antes, una pregunta: ¿tiene el Gobierno algo previsto al respecto o, como dice Elsa Artadi, “la agenda del reencuentro es un cuento”?

El independentismo mantiene la apuesta. No va de farol, pero sus dirigentes saben que necesitan tiempo, que este no es todavía el momento. Su objetivo es sentar las bases para dar el golpe de gracia cuando el constitucionalismo haya bajado del todo los brazos; cuando los catalanes que todavía se sienten españoles den por perdida la causa como natural e instintiva reacción de supervivencia; cuando ese 52%, que no es sino un 26% real, haya quedado ampliamente sobrepasado por desistimiento de lo que queda de resistencia.

Junqueras aceptará el aplazamiento. La consulta no podrá ser en esta legislatura. Necesita que gane Sánchez y no puede forzar los plazos. Necesita que el Estado siga atado de pies y manos. Su proyecto va mucho más allá de quién sea el inquilino de la Moncloa, pero no quiere correr riesgos innecesarios. Por eso, como a Sánchez, lo que le interesa es ganar tiempo, estirar la cuerda, escenificar llegado el caso una puntual ruptura para afrontar la inevitable reválida en las urnas. Y luego seguir, ya con un 55 o un 60 por ciento de los votos cosechados en favor de la causa. Sin tocar apenas nada, con todas las herramientas propagandísticas en manos del secesionismo funcionando a pleno rendimiento.

Cuatro ideas frente al adoctrinamiento
Ese es el verdadero problema de esta advenediza aventura. Nada hay pensado para frenar la causa de fondo: la manipulación continua, la reescritura de la historia, el acoso al discrepante, el espeso deterioro de la libertad. Que se sepa, en la agenda negociadora solo aparecen las reivindicaciones del independentismo (los 44 puntos que Sánchez le ofreció a Quim Torra “son un buen punto de partida”). ¿Y el Estado? ¿No tiene nada que reclamar? Permítaseme ofrecer al presidente del Gobierno algunas ideas que, como irrenunciables asuntos previos, deberían ponerse sobre la mesa de negociación.

Primera idea: la creación de un órgano mixto, con participación del Gobierno de la nación, la Generalitat y los partidos políticos con representación en el Parlamento catalán que impulse los cambios necesarios para garantizar la pluralidad de los medios de comunicación públicos, en especial de TV3.

Segunda idea: control, también plural, de la inversión prevista en concepto de publicidad institucional en medios de comunicación privados, de acuerdo con los obligados preceptos de equilibrio, proporcionalidad e igualdad de oportunidades.

Tercera idea: control, también plural, de las subvenciones a asociaciones, fundaciones y otras entidades, de acuerdo con exclusivos criterios de utilidad pública, que no política.

Cuarta idea: activación de la Alta Inspección de Educación del Estado para asegurar una enseñanza alejada de cualquier adoctrinamiento y que preserve el derecho de padres y alumnos al uso académico del castellano.

Si no se acepta algo parecido a este breve y sin duda ampliable catálogo de contrapesos, si no se toma conciencia de que lo realmente esencial es frenar la hasta ahora imparable y eficaz estrategia de instrucción masiva en favor de la secesión, todo lo demás será, efectivamente, un cuento. Una bomba de espoleta retardada que le estallará a Sánchez, y con él a todos los españoles, antes o después. Una insidiosa operación de ruptura planificada en la que ni la concordia ni la convivencia ni el reencuentro tendrán la menor posibilidad.

La postdata: lo que Casado no le dijo a los empresarios
Le echó valor Pablo Casado en el Cercle d’Economia. Pero se quedó a medio camino. Le suele pasar. No puede decirse que el líder del PP no hablara con claridad, ni que suavizara su discurso para no herir susceptibilidades. Sin embargo, no remató la faena, y dejó que su intervención fuera utilizada como refuerzo de esa tesis que pregona la inutilidad y la falta de propuestas de quienes se oponen a los indultos. Lo que se dejó en el tintero Casado fue algo que estaba obligado a decir, precisamente en ese foro, y no dijo. Pura pedagogía aclaratoria. Algo así: “Ustedes dicen apoyar los indultos, pero estoy seguro de que no todos están de acuerdo con la medida. Y ese es el problema: que los que de ustedes no comparten esa decisión, no se atreven a decirlo; ni aquí, ni fuera de aquí. Y no es que tengan miedo a ser objeto de represalias; es que están seguros de que si dijeran lo que de verdad piensan, sus empresas, sus familiares y ustedes mismos serían muy probablemente, antes o después, objeto de represalias”. Eso le faltó decir a Casado, pero no lo dijo.

La bravuconería independentista
Francisco Marhuenda. La razon 24 Junio 2021

No hay que sorprenderse por la virulencia retórica de los indultados, porque era más que previsible e incluso fueron moderados. Lo extraño hubiera sido que no salieran diciendo tonterías propagandísticas. No hay que tomarlas en serio. Lo mejor fue verles con la senyera estelada y la pancarta con el «Fredom for Catalonia». Ni lo uno ni lo otro representan a Cataluña. La imagen era bastante patética porque muestra realmente su derrota. Es el denostado gobierno de España quien les concede una medida de gracia. No es una amnistía, sino unos indultos que hace un tiempo dijeron, cabe recordarlo, que no los querían. Al final se han tenido que humillar y aceptarlo, porque no querían seguir en la cárcel a pesar del trato de favor que han recibido de la administración penitenciaria que controla su gobierno independentista. Por tanto, no hay ningún atisbo de heroísmo, sino más bien de todo lo contrario. Es una clara derrota que pueden vestir como quieran, pero el sentido común muestra que se han sometido, precisamente, a la autoridad del Estado que atacan con tan escaso éxito.

Muchas cosas sin sentido se dijeron este miércoles a la salida de la cárcel, porque lo único que les interesa es la propaganda y mantener un estilo de vida que parezca heroico cuando en realidad es claudicante. Nos dicen que seguirán trabajando hasta el día de la victoria y la consecución del sueño de una república catalana. Al menos tenemos claro que se han buscado una ocupación vitalicia, porque nunca verán conseguido su objetivo aunque estarán entretenidos y durante bastante tiempo no podrán ocupar cargos públicos. Es verdad que cuentan con apoyo electoral, aunque insuficiente para su independencia, pero hay que ver cómo va evolucionando. No es fácil mantener permanentemente la tensión. Estando en la calle ya no pueden dar la lata con los «políticos presos», una de las mayores estupideces que he escuchado en mucho tiempo. El gobierno catalán no puede estar instalado permanentemente en la ensoñación independentista, porque no se puede engañar siempre, como han hecho hasta ahora, a la sociedad catalana. Una vez superada la bravuconería habitual llega la hora de la realidad y saben que si lo vuelven a hacer regresarán a la cárcel. Por tanto, dónde está su victoria.

Sánchez blinda su bloque de legislatura ante el ascenso imparable del PP y Vox
El presidente ha utilizado la argamasa de los indultos para compactar sus apoyos parlamentarios en la extrema izquierda y el independentismo. Sumados a leyes ideológicas y medidas sociales.
Ana Martín. España. ediario 24 Junio 2021

Los indultos se han convertido en un abismo insalvable en el Congreso, solidificando a uno y otro lado los dos bloques con los que se inició la legislatura: la izquierda, los independentismos y los nacionalismos por un lado; el centro derecha por el otro.

La decisión de Pedro Sánchez de excarcelar a Oriol Junqueras y otros ocho cabecillas del procés supone un punto de inflexión en esta legislatura, y ése es el ambiente que se respira estos días en la Cámara Baja al término de un curso marcado por la retirada política de Pablo Iglesias, tantas veces mediador con el independentismo.

"Vienen dos años que pueden ser buenos, siempre y cuando todos lo tengamos claro", señaló Gabriel Rufián al término de la sesión de control al Gobierno de este miércoles. "Dos años para que se pueda repetir la actual aritmética gubernamental", añadió el portavoz parlamentario de ERC.

Los indultos, sumados a la mesa bilateral de diálogo entre el Gobierno y la Generalitat, han hecho que el bloque de la investidura sedimente, en un momento muy delicado para Sánchez tras el correctivo que recibió en las elecciones madrileñas en mayo. Y que el PP definió como un "cambio de ciclo", con el centro derecha en claro ascenso tras la casi desaparición de Cs de la ecuación.

No solo ERC aplaude estos días el paso dado por el presidente (aunque lo considere insuficiente). También el PNV, que por boca de Andoni Ortuzar primero y de Aitor Esteban después ha considerado "un paso necesario y de absoluta justicia".

Y asimismo Bildu, otro de los apoyos indiscutibles del Gobierno de coalición. Su diputado Jon Iñarritu colgó este miércoles este tuit de bienvenida a sus "amigos y amigas".

En otoño Inés Arrimadas intentó mover el eje de Sánchez y pactar los Presupuestos con él, hasta que Unidas Podemos le dejó muy claro que ellos no eran compatibles con Cs. Estos días la líder de Ciudadanos se desgañita cargando contra Sánchez y su falta de "conciencia y principios".

De aquí a futuro, a lo que queda de legislatura, será muy difícil ver otro movimiento naranja ni parecido. Tampoco por parte del PP se atisba puente alguno con el Gobierno tras cruzar este último la línea roja de los indultos. Los populares han cerrado definitivamente la puerta a pactar la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

La coartada de la mayoría parlamentaria
En los últimos siete días el Pleno del Congreso ha votado dos iniciativas del PP contra los indultos y una más de Vox. Y en los tres casos Sánchez ha conseguido reunir una mayoría holgada de 190 escaños. Casi todos menos los del PP, Vox y Ciudadanos. Con alguna pequeña abstención de Teruel Existe, el Partido Regionalista de Cantabria y Coalición Canaria.

En ello se escudó este miércoles el presidente cuando Pablo Casado le recriminó su falta de respeto al parlamentarismo por explicar antes los indultos en el Liceo barcelonés ante 300 personas que en el Congreso, sede de la soberanía nacional, ante los otros 349 diputados.

Una intervención en la que el líder de la oposición desplegó una estrategia nueva: la exigencia al presidente de que convoque inmediatamente elecciones para que los españoles se pronuncien sobre los indultos.

No en vano Sánchez no los llevaba en el programa electoral con el que concurrió a las elecciones de noviembre de 2019 y de las que salió la composición del Parlamento actual. Todo lo contrario, entonces hablaba de recuperar el delito de referéndum ilegal en el Código Penal.

Desde la dirección nacional del PP explican que a partir de este jueves pondrán mesas de recogida de firmas en toda España para pedir la dimisión del socialista por llegar al poder "apoyado en una mentira". La dirección nacional y el resto de primeras espadas del partido participarán.

Leyes ideológicas y fondos de la UE
A la argamasa de los indultos, para compactar aún más su bloque de legislatura Sánchez tiene en la recámara varios proyectos de leyes ideológicas en el horno: la de Memoria Democrática, la de garantía integral de la libertad sexual (Ley del solo sí es sí) y las leyes para la igualdad de las personas LGTBI y trans.

Y medidas sociales como el control del precio de los alquileres en la futura Ley de vivienda y la subida del salario mínimo interprofesional, ambas cuyo debate está abierto en canal en el Gobierno de coalición.

Por no hablar de la argamasa más potente de todas, la de los fondos de la UE que empezarán a llegar a partir de julio. Ese mes se prevé una primera inyección de 9.000 millones de euros, y otros 10.000 millones antes de fin de año (serán 19.000 millones en este 2021, pese a que el Gobierno había presupuestado 27.000 millones).

Aunque siempre puede echar a volar otra mariposa como la de Murcia.

El gran farsante
Xavier Pericay. Vozpopuli 24 Junio 2021

Sabida es la obsesión que tuvo siempre Josep Pla por el uso cabal del adjetivo. Aquello de tomarse su tiempo para liar el cigarrillo e ir dándole vueltas –al papel y al adjetivo–. Consideraba Pla que no existía tarea más ardua y trascendente para un escritor que la consistente en “la adecuación de los adjetivos a los sustantivos”. E incluso a propósito de un autor como Baroja, por el que sentía un aprecio literario rayano en la admiración, dejó escrito en El cuaderno gris lo siguiente –la traducción es de Dionisio Ridruejo y Gloria de Ros–: “El defecto de Baroja es que es un hombre de adjetivo ligero. A veces juzga, adjetiva, ligeramente –los lanza como los burros los pedos–”. Pues bien, algo muy parecido puede decirse, sin exagerar lo más mínimo, de Pedro Sánchez, atendiendo a su pedorreo adjetival del pasado lunes en el Gran Teatro del Liceo –y que me perdone la memoria de don Pío por la analogía–.

Ese “gran”, por ejemplo. Doce veces utilizó el presidente del Gobierno en su discurso dicho adjetivo –once, si se exceptúa la correspondiente a la designación de la propia ópera barcelonesa–. Y a cuál más ampulosa. El primer agraciado fue el poeta Martí i Pol, icono del antifranquismo campestre de estirpe comunista. Tras citar, en catalán, unos versos “del gran Miquel Martí i Pol” –un poeta más bien menor, por cierto, al que sólo el nacionalismo y la escuela patriótica han elevado a los altares convirtiéndolo en lectura obligatoria, y del que Sánchez debía de ignorar la existencia hasta ver impreso su nombre en el papel–, prosiguió con la cita en castellano. Pero lo que no hizo –como ha recordado con nacional pertinencia elnacional.cat– fue llegar hasta el final del poema. Porque este concluye con un verso que el independentismo ha tomado como bandera y que, traducido, reza así: “Todo está por hacer y todo es posible”. En otras palabras, “lo volveremos a hacer”.

Antifranquista y catalán
Luego viene otro “gran” que no figura en el texto del discurso y no he incluido, por tanto, en el recuento, pero que sí está en potencia. Tres párrafos más allá el conferenciante asegura que “podríamos seguir así, encerrados con un solo juguete, como diría el genio catalán Juan Marsé”. Ya no es el “gran Juan Marsé”, como en el caso de Martí i Pol, sino “el genio”, acaso porque ahora se trata de un antifranquista afín al socialismo patrio. Y “catalán”, encima, lo que redunda sin disputa alguna en su genialidad. Sobra precisar que el presidente, al que tal vez le suene eso de “Juan Marsé”, no habrá leído, con toda probabilidad, Encerrados con un solo juguete. Pero tanto da. Si para firmar una tesis no es necesario haberla escrito de cabo a cabo, sólo faltaría que para citar a un poeta o a un novelista hubiera que haber leído algo suyo.

Los otros “grandes”, hasta completar la docena, acompañan momentos estelares del discurso. Por ejemplo, el “gran espíritu de unidad ciudadana”, que, según Sánchez, contribuyó a que el Gran Teatro volviera a ser lo que era antes del incendio de 1994 –y así “pudieron regresar el arte, los aplausos a esta platea”, añadía al punto el conferenciante, deseoso quizá de recibirlos él también–. O “el gran paso” –a saber: la concesión de los indultos– que iba a dar la democracia española –sí, la democracia española– para que se produzca el tan ansiado “reencuentro”. O las “grandes transformaciones” y el “gran cambio social y económico” que se avecinan. Y esa “gran oportunidad”, doblemente reiterada, que no podemos dejar escapar. Y, en fin, esa “unión de una gran mayoría de futuro y de convivencia en Cataluña y en el conjunto de España”, signifique lo que signifique y que debemos, sostiene el presidente, alcanzar.

Pero no todo fue pedorreo adjetival el lunes en el Gran Teatro del Liceo. También hubo, cómo no, la incontinente burricie de género que caracteriza a nuestra izquierda cuando alguno de los suyos toma la palabra. Los “todos y todas”, “ellos y ellas”, etc. Eso sí, esta vez, en consonancia con la magnificencia del acto, la corrección política sufrió un auténtico desparrame. Algunas perlas: “Encabezo un Gobierno que defiende la unión de todos y todas los españoles y españolas”; “Y esa forma [en que podemos perseguir nuestros ideales] implica el reconocimiento de todos y de todas y los derechos de todos y de todas”; “una gran oportunidad que nos exige a todos y a todas, toda la concentración y todas las fuerzas posibles porque de conseguirlo, todos y todas vamos a salir beneficiados”. Y para terminar, este remate, entre el desvarío y el éxtasis: “Cataluña. Catalanes y catalanes en Cataluña. Catalanes y catalanas. Os queremos”.

Y lo peor de todo es que la gran farsa no ha hecho más que empezar.

Las palabras sobre Cataluña que Primo de Rivera pudo decir hoy
“La traición de los partidos políticos, como el socialista, han pospuesto la dignidad de España a sus intereses”
Andrés Bartolomé. La razon 24 Junio 2021

En plena confrontación entre el Gobierno de la República y el de la Generalitat en 1934, el líder de Falange, José Antonio Primo de Rivera, dejó escrito en el diario “La Nación” -auspiciado y financiado por el Directorio Militar a cargo de su padre, el general Miguel Primo de Rivera-, lo que pensaba del desafío soberanista de Cataluña. Hace ahora 87 años, pero podría haberlo dicho hoy:

“La abierta rebeldía de la Generalidad de Cataluña contra el Estado español nos hace asistir a un espectáculo más triste que el de la misma rebeldía: el de la indiferencia del resto de España, agravada por la traición de los partidos políticos, como el socialista, que han pospuesto la dignidad de España a sus interesas políticos.

Mientras los nacionalistas catalanes caldean el ambiente en Barcelona, no hay en Madrid nacionalistas españoles que proclamen a gritos la resuelta voluntad de mantener unida a España.

¡Viva España!
¡Viva Cataluña española!”.

Son palabras que cobran sentido especial tras la decisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de indultar a los líderes del “procés”, un gesto que deja en evidencia el peaje del PSOE a los socios independentistas catalanes –y también vascos– que le brindaron su apoyo para formar un Ejecutivo de coalición.

José Antonio Primo de Rivera, una de cuyas máximas es la consideración de España como “unidad de destino en lo universal”, se dirigió en octubre de 1933 al público en el Teatro de la Comedia de Madrid en un “acto de afirmación españolista”, donde remarcó las bases de su ideario: “Nada puede justificar que esa magnífica unidad [de España], creadora de un mundo, se rompa”.

En julio de 1934, el líder falangista ya había escrito unas palabras premonitorias:
“Y la insolencia separatista crece. Y el Gobierno busca fórmulas jurídicas. Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición”.
Visalia

Posteriormente, el 7 de octubre de ese mismo año, una manifestación liderada por el propio José Antonio y otros falangistas marcha a la madrileña Puerta del Sol para defender, una vez más, la “unidad de España” ante la proclamación de la República Catalana, con Lluís Companys y sus consejeros ya detenidos. Gobernaba entonces el Partido Radical de Alejandro Lerroux con apoyo de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas).

Sin embargo, aunque el territorio que reiteradamente desafía al Gobierno central fue una fijación para el líder de Falange, hay quien le considera “uno de los que entendió mejor, y en circunstancias muy difíciles, a Cataluña”. Así lo declaró Jordi Pujol a la revista “Tiempo” en 1997.

Y en estos términos se expresaba José Antonio en las Cortes el 4 de enero de 1934: “Amamos a Cataluña por española, y porque amamos a Cataluña la queremos más española cada vez, como al País Vasco, como a las demás regiones. Simplemente por eso porque nosotros entendemos que una nación no es meramente el atractivo de la tierra donde nacimos, no es esa emoción directa y sentimental que sentimos todos en la proximidad de nuestro terruño, sino que una nación es una unidad en lo universal, es el grado a que se remonta un pueblo cuando cumple un destino universal en la Historia”.


Recortes de Prensa   Página Inicial