AGLI Recortes de Prensa   Lunes 28  Junio  2021

Sobre el tirano Sánchez
Amando de Miguel. Libertad Digital 28 Junio 2021

Algunos lectores y amigos me han hecho llegar su descontento con el título, tan estrafalario, que le concedo al presidente del Gobierno, en un artículo anterior. De pasada, lo trataba, como "el tirano Sánchez". No era un capricho, sino, más bien, un homenaje implícito al título de "tirano", que se acuñó para Dionisio, el Joven, el tirano por antonomasia de la ciudad de Siracusa. Fue una colonia griega de Sicilia, en el siglo IV antes de Cristo. Dionisio contrató, nada menos, a Platón como asesor, aunque el filósofo se hartó, pronto, de su aventura colonial y regresó a Atenas, a seguir platicando con Sócrates, su personaje literario. Dionisio pasó a la historia con el título de "tirano" porque subordinó toda su política a su permanencia en el poder. Para ello, no hizo ascos a la violencia o la corrupción.

Salvando las circunstancias de tiempo y lugar, el tirano Sánchez es la representación hodierna de esa política dionisíaca, al subordinar todos sus actos a la obsesiva permanencia en la Moncloa. Ahora, no hay violencia, pero, sí su equivalente de la propaganda y la corrupción. La corrupción actual discurre por las amenidades de las múltiples formas de las subvenciones. Las reciben sindicatos y patronales, infinidad de grupos de interés, iniciativas culturales y humanitarias. No se excluye la Conferencia Episcopal Española. Un gasto tal lo puede hacer un Estado con unos presupuestos elefantiásicos, gracias a unos ominosos impuestos, que habrían querido tener muchos tiranos de la historia.

Los teólogos clásicos del imperio español se plantearon la pregunta, un tanto retórica: "¿Es lícito matar al tirano?" Naturalmente, hoy, no se plantea nadie la literalidad de un magnicidio. Entre otras razones, porque la pena de muerte quedó excluida en la Constitución de 1978. Basta con discurrir la conveniencia de seguir manteniendo en el poder a una figura que todo lo subordina a esa posición de mandamás. Por ejemplo, se alía con los secesionistas vascos y catalanes, con tal de que le sigan apoyando en el Congreso de los Diputados, donde no dispone de la mayoría de los escaños. Es una alianza contra natura, pero, funciona. Puede que el tirano Sánchez se imagine, de por vida, al frente de una especie de confederación hispánica de Estados libres. Es lo que llama "concordia", siguiendo a Cambó. Si le parece poca cosa el precedente, le sugiero que hable de "megalopsijía".

La clásica dialéctica política "gobierno-oposición" ha funcionado en la democracia española, mal que bien, durante más de cuarenta años. La novedad es que, a partir de los discutidos indultos con los presos catalanes del golpe de Estado, de 2017, la oposición se ha simplificado mucho. Lo que se plantea, ahora, es si es lícito defenestrar al tirano Sánchez. Hablan los líderes de los partidos en la oposición, pero, sobre todo, intervienen otras muchas personas prestigiosas a título individual, incluidas algunas de raigambre socialista. El triunfo no está asegurado, dada la tupida red clientelar que alimenta la propaganda gubernamental. Habrá que reconocer una maestría del tirano Sánchez, nunca conseguida por los Gobiernos anteriores, de uno u otro partido. El resultado es que son innúmeras las personas de todos los pelajes que hacen suyas las tesis del Gobierno. Las asumen y las repiten como cosa propia. Ese es el éxito de la propaganda, un éxito "redondo", habría que advertir. Alguna vez se estudiará en las Escuelas de Negocios. Lo de Goebbels es poca cosa y, además, terminó mal

O una hoja de ruta para recobrar la democracia española o se acabó lo que se daba
Pedro de Tena. Libertad Digital 28 Junio 2021

Decía el buen amigo Agapito Maestre en otra parte de esta columnata que, ante la crisis española que vivimos, debemos huir de tres actitudes tentadoras: "retirada, más o menos mística, del mundo y sus ajetreos, grandilocuencia retórica a la hora de combatir al monstruo y aceptación frívola de la perversidad reinante." Confieso desde el principio que, de la mano horaciana de Fray Luis de León, prefiero la primera: "Vivir quiero conmigo,/gozar quiero del bien que debo al cielo,/a solas, sin testigo,/libre de amor, de celo,/de odio, de esperanzas, de recelo." Pero, ¿es lo que debe hacerse en esta hora de la nación?

Mientras escribo estas líneas, tras los vergonzosos indultos, tras el pecado mortal de la Conferencia Episcopal que exhibe una ingrata amnesia histórica, tras el bochorno rastrero de la biempagá CEOE, tras la afrenta de los mejorpagáos sindicatos de (la peor) clase que callan sobre los intereses de los millones de trabajadores que no viven en Cataluña o en el País Vasco, la columnata de Libertad Digital se va llenando de negros presagios, de oscuros análisis, de lastimeros trenos…Todo está muy bien escrito, analizado, dicho y redicho. Pero el problema ya es otro.

Tras la muerte de Franco, una casta política, la del régimen franquista y ninguna otra, decidió sacrificar sus privilegios políticos y sociales para producir un gran encuentro entre los españoles que nunca antes de consiguió. La España común fue la España de la transición a la democracia y la España de la Constitución de 1978. Algunos ya dieron muestras de que nunca aceptarían tal marco de convivencia, sobre todo el PNV y la asesina ETA. Otros, el bandido Pujol y su corte, callaron entonces pero se ha demostrado que iban por la misma línea separatista. La izquierda política, PSOE y PCE, pareció asumir inicialmente las reglas de juego pero donde pudieron - Andalucía, Extremadura y Castilla la Mancha sobre todo -, trataron de expulsar al centro derecha del tablero político y en algunos casos lo consiguieron durante casi 40 años. En cuanto pudieron trataron de desviar el equilibrio constitucional hacia sus intereses limitando la capacidad del centro derecha (educación, medios de comunicación, subvenciones…)Las derechas, cierto es, hicieron lo mismo donde pudieron, sobre todo en Galicia, pero nunca se atrevieron a desandar el camino trillado por las izquierdas que conducía a donde ahora estamos.

Desde el gobierno de Zapatero, obtenido mediante la manipulación del más grave atentado de la historia de Europa, y tras un irresponsable absentismo político por parte de un PP que se negó a enmendar el entuerto a pesar de disponer de una holgadísima mayoría absoluta, la obsesión de la izquierda social-comunista-separatista por la recuperación de la lamentable aventura republicana que condujo a una Guerra Civil, ha ido creciendo hasta el punto de desembocar ya en una profunda crisis política y constitucional.

En este camino, se han ido perdiendo señas de identidad democrática, desde un poder judicial independiente a una educación crítica y no doctrinaria, desde un equilibrio mediático pluralista a una inicua distribución de los dineros públicos entre regiones, desde el sentimiento de pertenencia a la nación española a la desigualación ilegal creciente entre los españoles por razones de sexo, territorios o creencias, desde el respeto necesario a la veracidad y la ejemplaridad en la vida pública a la consagración de la corrupción como modo habitual de hacer política, desde el ataque a la Jefatura del Estado a la conversión de los partidos en castas privilegiadas con acceso directo a los dineros públicos y al uso arbitrario de legalidad....

La democracia y la nación españolas están en un serio peligro de extinción, algo que sirve a numerosos intereses internos y externos. Por lo tanto, no es el momento de seguir golpeándonos la cabeza contra un Muro de las Lamentaciones. Lo que queda de la sociedad civil española tiene que proponerse la configuración de una hoja de ruta, clara, precisa, directa, firme y eficaz para recuperar la España de todos que se quiso construir en la Transición.

Esta hoja de ruta, que debe deducirse de una estrategia de hondo calado que supera el marco de partidos políticos concretos, sólo debe excluir, y debe hacerlo con toda contundencia y rigor, a quienes no han querido nunca ni quieren una España común y democrática sino dictaduras o taifas xenófobas impuestas a todos sus ciudadanos. Para esto, estoy disponible. A ver si alguien me llama para tener un encuentro nacional donde sea. O esto empieza a fraguarse cuanto antes y se hace visible y contundente, o se acabó lo que se daba: adiós, España y Beatus ille.

Seis vuelos
Alfonso Ussía. https://gaceta.es 28 Junio 2021

La vicepresidente comunista del Gobierno de España, Yolanda Díaz, la que tanto habría inspirado a don Francisco de Quevedo y Villegas, madrileño y descendiente del montañés valle de Toranzo, del barrio de Vejorís, donde hoy apenas quedan tres piedras amontonadas del que fuera hogar de sus padres, “Es mi casa solariega/ más solariega que otras/ que por no tener tejado/ le da el sol a todas horas”, necesitaba huir de España para evitar preguntas indiscretas acerca de sus tres “masters” falsificados, y voló a Sicilia . Allí en Sicilia vivió Quevedo, protegido por el Duque de Osuna de las envidias del Conde-Duque de Olivares, si bien el felón Valido de Felipe IV terminó por encerrarlo en los gélidos calabozos de San Marcos de León cuando aún no era un Hotel de cinco estrellas.

De haber coincidido en Sicilia con Yolanda Díaz su soneto al narigudo se lo habría escrito a ella.”Érase dama a una nariz pegada,/ érase una nariz superlativa,/ érase una nariz sayón y esquiva/ érase un peje espada muy barbada” Y más: “Las doce tribus de narices era” y «muchísima nariz, nariz tan fiera”. No se trata de desdén, sino de elogio. Los perfiles griegos a su lado quedan chatos, y en la nariz se concentra el arrebato del poder. Cuando un varón abusa del poder, a favor y en contra de su acción, se exclama “¡Manda huevos!”, y cuando es mujer “¡Manda narices!”. Lenguaje clásico, culto, no inclusivo ni transversal. Siglo de Oro.

La vicepresidente comunista del Gobierno de España se ha ensanchado. No de anchura sino de Sánchez. Y no repara en gastos. Para acudir a la Cumbre del G-20, que no es el G-7 sino una “G” que admite socios arruinados, la vicepresidente que se adjudica másters más falsos que el guacamayo somalí – no hay guacamayos en Somalia, al menos hasta ahora-, solicitó un avión Falcon del Ejército del Aire para ser transportada ora a Palermo, ora a Mesina, ora a Catania, ora a Siracusa, ora a Corleone, si bien me informan de que en Corleone aún no han construido el aeropuerto. Tengo entendido que fue Palermo su destino. Y ya en Palermo, mientras ella se dirigía al local donde se celebraba la importante Cumbre, el Falcon retornaba a Torrejón por si Sánchez lo reclamaba para viajar a Guadalajara. No obstante, y para vicepresidir el Consejo de Ministros de los Indultos, el Falcon despegó de nuevo de Torrejón rumbo a Palermo para recoger a la bella nariguda. Asistió la comunista Díaz al Consejo de Ministros, y de nuevo voló a Palermo para estar presente en el tramo final de la Cumbre y hacerse la foto. Cinco vuelos. En este caso, y dada la circunstancia de que la Cumbre ya había sido clausurada y las fotos estaban hechas, la vicepresidente Díaz se despidió de los cumbreros que aún quedaban en el guateque, y regresó a Madrid en el Falcon, que en esta ocasión sí le aguardó en el aeropuerto. Seis vuelos para tan poquísima cosa y tan escasísima vicepresidente. Del resultado de la Cumbre del G-20 apenas sabemos menos que nada, no por molestar a sus participantes, sino por indiferencia y lejanía.

Cuando un Gobierno de España, en contra del Tribunal Supremo, culmina un Golpe de Estado indultando a nueve forajidos partidarios de la violencia y no arrepentidos de los graves delitos cometidos, lo del G-20 les queda muy remoto a los ciudadanos españoles, aún a pesar de ser los pagadores de los seis vuelos del Falcon.

Lo cual, escrito sea de paso y con intención de punto final, nada nos debe sorprender. Es comunista.

El PP deja fuera de la Mesa de la Comisión de Interior al diputado de VOX José Alcaraz
NUEVO CORDÓN SANITARIO CONTRA LOS DE ABASCAL
https://gaceta.es 28 Junio 2021

El Partido Popular ha dejado a VOX fuera de la Mesa de la Comisión de Interior en la aplicación de un nuevo cordón sanitario contra el partido de Santiago Abascal.

La citada Comisión ha votado este viernes la elección de la Secretaría segunda de la Mesa para la que únicamente se han presentado dos candidatos: el diputado por VOX José Alcaraz Martos y el diputado de Podemos Joan Mena.

Alcaraz solo ha conseguido los cinco votos de su partido mientras que el comunista Mena ha sido elegido nuevo miembro de la Mesa con veinte y gracias a la abstención del PP y de Ciudadanos que han votado en blanco.

La decisión de los populares en esta votación es reflejo del pacto que ya tuvo lugar entre el PP y el PSOE al comienzo de la legislatura por el que se estrechó el cordón sanitario contra VOX dejándole fuera de todas las Mesas de las Comisiones pese a ser la tercera fuerza política en España. Los socialistas tuvieron éxito entonces en su propósito de apartar a VOX de las presidencias de las comisiones legislativas del Congreso, para lo que contó con el beneplácito de los de Pablo Casado y Unidas Podemos esencialmente, aunque también de grupos más pequeños.

Pese a ser la tercera fuerza política y contar con 52 diputados, el partido de Santiago Abascal no preside ninguna Mesa. Por el contrario sí lo hacen el diputado de Más País, Iñigo Errejón, con apenas tres representantes en la cámara baja, o ERC, que también preside otra de las mesas con solo trece escaños.

Alcaraz ha denunciado lo ocurrido en la Comisión a través de su cuenta de Twitter en la que ha asegurado que con esta votación «se ve quién está con los socialcomunistarras«. «Ni siquiera se han dignado a votar mi nombre los diputados del PP. Sobran las palabras… Los hechos pesan más», ha criticado en esta red social.

Lo ocurrido este viernes también recuerda a lo sucedido en la Comisión Mixta para la Unión Europea el pasado 3 de junio en la que se eligió a los cuatro representantes de las Cortes Generales en la Conferencia sobre el Futuro de Europa. El candidato de VOX, Iván Espinosa de los Monteros, no fue elegido después del acuerdo al que llegaron PSOE, Partido Popular, Unidas Podemos y el PNV para repartirse estos puestos.

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Comienza el "diálogo" para destruir la Nación
EDITORIAL Libertad Digital 28 Junio 2021

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalidad, Pere Aragonès, han escenificado este domingo en Barcelona el comienzo del "diálogo" cuyo propósito por parte del Gobierno es desnaturalizar la estructura territorial del Estado y facilitar que Cataluña disponga de toda clase de privilegios en detrimento del resto de las regiones de España. El encuentro entre ambos dirigentes se produjo en el marco del Mobile World Congress y en presencia del Rey, al que Sánchez está arrastrando a escenarios notoriamente inconvenientes para las funciones y el prestigio de la Corona.

La cena del congreso de telefonía móvil ha sido el pórtico de la reunión que Sánchez y Aragonès celebrarán este martes en Moncloa, una cita para establecer de manera preliminar la agenda de la mesa de negociación que Sánchez ha prometido a los separatistas a la vuelta del verano. La indisimulada intención del Gobierno socialista es convocar un referéndum sobre un nuevo "marco de convivencia" (según la espesa y retorcida retórica de Salvador Illa y Miquel Iceta) que satisfaga a los independentistas, aunque si en algo coinciden ERC y Junts per Catalunya (JxCat) es en los planteamientos de máximos. Exigen impunidad absoluta y un referéndum de autodeterminación puro y duro, sin los subterfugios con los que pretende adornar el Gobierno la convocatoria.

Los mimbres ya están puestos. El líder de ERC, Oriol Junqueras, ha asegurado que este Gobierno es el más abierto al diálogo en los últimos diez años. Es decir, que se trata del Ejecutivo más débil y al que los independentistas pueden arrancar más concesiones. Al tiempo, José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del Gobierno más nefasto de la democracia hasta la llegada de Pedro Sánchez, se erige en el "relator" que pedían los independentistas para dirigir las operaciones de la mesa de diálogo. De modo que el hombre que encendió la mecha del proceso con aquella disparatada promesa de respetar cualquier Estatuto que remitiera el Parlamento catalán, el presidente que marraneó con Artur Mas ese mismo Estatuto y el individuo que puso en cuestión la propia esencia de la Nación para atribuir a la región catalana la categoría de nación será ahora el encargado de dinamizar los trabajos de la mesa de diálogo. ¿Qué puede salir mal? Le avala su papel en Venezuela, donde se ha convertido en el mejor aliado de los tiranos.

Con Zapatero, Junqueras, Sánchez y el prófugo Puigdemont presionando desde Waterloo comienza uno de los episodios más críticos de la reciente historia de España, una segunda parte del proceso separatista que no es sino el recrudecimiento del golpe de Estado de socialistas y separatistas. Triunfo garantizado para los independentistas, que ven cada vez más cerca sus objetivos tras la demolición de la sentencia del Tribunal Supremo con los aberrantes indultos.

Anemia de Estado
Luis Herrero. Libertad Digital 28 Junio 2021

Lo más desalentador del paisaje de estos días es la imagen de debilidad del Estado. Su anemia es de tal calibre que ni siquiera reacciona cuando se la recuerdan. Valga como ejemplo el informe del letón que, a propósito de los indultos, comparó en el Consejo de Europa la democracia española con la turca. ¿Tan poco pinta el Gobierno español que no es capaz de encontrar aliados para evitar que se apruebe en un foro internacional una declaración tan denigratoria? Es verdad que el Consejo de Europa no pinta nada y que sus deliberaciones son brindis a un sol marciano. Pero a ver quién lo explica. Para los ciudadanos del común, Europa es un sujeto enigmático que, como el papel, lo aguanta todo. "Europa dice, Europa piensa, Europa ordena…" Da igual que quien hable, cogite o mande sea un burócrata bruselense, una comisión decorativa del Parlamento de Estrasburgo o el jefe de prensa de un Comisario sueco. A efectos de propaganda, cualquiera de las encarnaciones de ese magma conceptual es igual de útil. ¿Qué dijeron los indultados, entre risotadas y pulgares hacia arriba, nada más salir de Lledoners? Que estaban en libertad porque el Estado español, que no tenía ni media leche, había sido incapaz de resistir la presión europea. Era mentira, desde luego, pero nadie salió a llevarles la contraria.

Es triste que el Gobierno silbe El puente sobre el río Kwai mientras agentes comprados por el separatismo catalán promueven debates vejatorios sobre la calidad democrática de nuestro país, pero aún lo es mucho más que algunos agentes que trabajan para debilitar al Estado ocupen un escaño en el banco azul. Imaginemos por un momento que la información que publicaba el diario El Mundo este domingo fuera cierta y que la sentencia del Supremo sobre el 1-O estuviera condenada a convertirse en carne de reprimenda del Tribunal de Derechos Humanos por culpa de la reforma del delito de sedición que hornea Pedro Sánchez, los votos particulares del Tribunal Constitucional y la concesión de los indultos a los caudillos del procés. La conclusión a la que habría que llegar es que el Poder Ejecutivo, responsable directo de dos de esas tres iniciativas, está más interesado en favorecer las demandas de los dinamiteros del Estado que en preservar el prestigio y la fortaleza del propio Estado. No es descartable que la idea de ver chamuscadas las puñetas de los magistrados de la Sala Segunda, en el caso de que en Estrasburgo les enmienden la plana, haga feliz a buena parte del Consejo de Ministros. Los políticos no ven en los jueces a los garantes del imperio de la ley, sino a los obstáculos que dificultan sus planes.

Antes de que se revoque la sentencia del 1-0, si es que tal calamidad llega a producirse, para regocijo independentista y escarnio de la seguridad jurídica, podemos asistir a un espectáculo previo demoledor: que un acto administrativo —el de la concesión de los indultos— no pueda ser sometido a la tutela judicial efectiva, como establecen los cánones democráticos de cualquier Estado de Derecho. Si no prospera ninguno de los recursos que se han puesto en marcha, la Sala Tercera no tendrá la oportunidad de pronunciarse sobre la legalidad de la decisión que aprobó el Gobierno el 22 de junio y la sombra de la duda que sembró el razonamiento jurídico de los jueces y fiscales de la Sala Segunda planeará para siempre como una ave carroñera sobre la limpieza del procedimiento. Que los partidos de la Oposición, siempre en Babia, no hayan caído hasta el final en que no tenían causa de legitimación para recurrir los indultos no deja de ser una anécdota menor que también contribuye a poner de manifiesto la debilidad institucional del Sistema, pero la parte del león del bochorno la pueden protagonizar la Abogacía del Estado y la Fiscalía de lo Contencioso si, como parece, deciden permanecer cruzados de brazos ante la decisión gubernamental. El ministro de Justicia maniobra para que eso sea lo que suceda.

La causa de la Abogacía, siempre en primer tiempo de saludo ante el gobernante de turno, está irremisiblemente perdida, pero aún cabe alguna débil esperanza respecto a la actitud de los fiscales. No digo, por supuesto, que Dolores Delgado, en un inopinado acceso de decencia profesional, vaya a ordenar la presentación del recurso. Mi delirio no llega a tanto. Lo que contemplo, aunque no con excesivo optimismo, si soy sincero, es que los fiscales del Supremo entiendan la conveniencia de coordinar sus actuaciones —entre otros motivos para no dejar a los pies de los caballos a los cuatro que se han apuesto a concesión de la medida de gracia— y promuevan una deliberación mancomunada en la Junta de Fiscales de Sala. Su decisión no tendría carácter vinculante pero al menos trasmitiría la sensación de que algún resorte del Estado ha movido si quiera un pequeño músculo para tratar de protegerse del colapso sistémico al que nos aboca la conducta irresponsable —y probablemente algo más— de un Gobierno que solo parece preocupado por la durabilidad en el poder de su presidente. Si la Fiscalía no recurre, apaga y vámonos. Indefenso y cautivo el orden constitucional, las tropas sediciosas han alcanzado sus últimos objetivos delicuenciales. El Estado ha claudicado.

Un déspota en La Moncloa
Rosa Díez. okdiario  28 Junio 2021

Déspota
Del it. despota, y este del gr. δεσπότης despótēs.
m. y f. Soberano que gobierna sin sujeción a ley alguna.
m.f. Persona que trata con dureza a sus subordinados y abusa de su poder o autoridad.

Reconozco que a veces acecha el desánimo. Hemos repetido tantas veces las mismas cosas, hemos alertado en tantas ocasiones sobre lo que está ocurriendo… que llega una a pensar que no cabe decir o hacer nada más. Pero no es así; tenemos la obligación democrática de resistir. Y una de las maneras más eficaces de hacerlo es recordando las verdades, señalando al traidor y preparando el camino para evitar que lleve a término su siniestro plan.

En España estamos en manos de un Gobierno despótico cuyo presidente –un narcisista de libro- se cree y actúa por encima de la ley. A Sánchez le vino la Covid-19 a ver; y lo que para todos los españoles ha sido un drama ha sido utilizado por el impostor para satisfacer sus ínfulas totalitarias y librarse de todo tipo de control democrático. Así, durante la peor crisis de nuestra historia democrática, además del miedo, la enfermedad, el drama social y económico… los españoles hemos tenido que sufrir los abusos de un Gobierno despótico que ha utilizado los sucesivos estados de alarma (declarado el primero de ellos inconstitucional) para atropellar la igualdad de derechos de los ciudadanos y acelerar el proceso de demolición de la democracia.

Pero sabido es que con Sánchez todo lo que puede empeorar, empeora. Quienes hayan pensado que el culmen de la indignidad se había alcanzado el pasado martes cuando el Gobierno consumó el Día de la Infamia al amnistiar de forma encubierta el golpismo y borrar de facto del Código Penal los delitos cometidos, juzgados y sentenciados de sedición y malversación de caudales públicos es que aún no le han tomado la medida a Sánchez: la deriva totalitaria no ha hecho sino empezar.

Sánchez no sólo ha presumido durante la Sesión de Control del Congreso de sus decisiones incompatibles con la democracia y la separación de poderes, sino que se ha permitido afear la conducta a los Grupos Parlamentarios que le han exigido respeto a las leyes y a la Cámara en la que reside la soberanía nacional. Sánchez ha explicitado su desprecio hacia los poderes del Estado al indultar al golpismo, en la ‘justificación política’ que ha ofrecido y en el foro elegido para explicar lo que se ha negado a debatir en el Congreso de los Diputados.

Sánchez eligió un teatro de Barcelona para rendir cuentas de su gestión ante los únicos a quienes respeta, los que le pueden retirar sus votos y arrebatarle su poder; después, se negó a comparecer ante la prensa para explicar el acuerdo del Consejo de Ministros; al día siguiente, avalado por la misma jerarquía eclesiástica que sacaba bajo palio a Franco, afeó a la oposición democrática que exigiera respeto a la ley; y unas horas después, en sede europea, suplantó a la Justicia y se erigió en el caudillo que determina el tiempo y al sujeto merecedor de pena o de perdón: “En el pasado fue el tiempo del castigo, ahora es el tiempo del perdón”.

Los gregarios de su Consejo de Ministros y de su partido -ese PSOE que otrora fue un instrumento útil para construir la democracia y hoy es una ariete para derribarla- se han dedicado en las últimas horas a socavar los cimientos del sistema del 78. Así, el ministro Ábalos repetía la vieja cantinela calificando de “piedras en el camino” las decisiones del Tribunal de Cuentas, empeñado éste, ¡qué escandalo!, en que los ladrones secesionistas devuelvan el dinero robado. Iceta, ese genuino representante del socialismo catalán que no valía para candidato del PSC pero que vale para ministro del Gobierno de España presidido por Sánchez, apuntaba por dónde iba a ir la Mesa constituida entre el Gobierno de España y el Gobierno de una de sus regiones: “Yo plantearía en ese foro la reforma de la Constitución”.

Tampoco esto es nuevo: todos los latiguillos que hoy utiliza Sánchez, el PSOE y sus prescriptores de opinión, la prensa concertada y los ‘progres’ que prefieren apoyar a quien consideran de izquierdas que defender el orden constitucional, fueron utilizados en el pasado en el País Vasco, el otro laboratorio elegido por los enemigos de la democracia para intentar que fracasara la voluntad de los españoles de construirla. Llamar “vengativos” a quienes exigíamos justicia era un clásico en Euskadi, aún con la sangre caliente de las víctimas; fue una constante acusar de poner “piedras en el camino” a quienes nos oponíamos a que el Gobierno socialista de Zapatero le reconociera a ETA la condición de representante político; también en el País Vasco se acuñó el término “traidores” contra quienes insistíamos en que la “concordia” no pasa por equiparar a víctimas con verdugos, a delincuentes con servidores públicos o defensores de la Ley.

Hablando con un amigo y compañero de lucha en el País Vasco comentábamos que a Sánchez sólo le falta incorporar al discurso legitimador de los enemigos de la democracia el latiguillo de la pista de aterrizaje, tan reiterado por Jesús Eguiguren para justificar las cesiones del PSOE y su Gobierno a ETA. Porque así ‘justificaban’ la Mesa de Partidos que ETA exigió en el País Vasco: una pista de aterrizaje para los terroristas. Parecida es la Mesa entre el Gobierno de Cataluña y el de España que volverá a reunirse en próximas fechas.

Tenemos el deber de recordar que la historia de la infamia se repite, que lo que hoy hace Sánchez con los golpistas es lo que antes hizo Zapatero con ETA; tenemos el deber de recordar que ETA reclamaba una Mesa de Partidos para obtener mediante la negociación los dos objetivos que no consiguió en décadas de asesinatos: la autodeterminación y la unidad territorial de Euskal Herria, previa a la independencia. Lo mismo que los golpistas pretenden con esta Mesa: obtener con nocturnidad y alevosía, en un foro impropio del sistema democrático, lo que ni la Constitución ni los votos de los ciudadanos les han otorgado, la ruptura de la unidad de derechos de todos los españoles.

Aquella mesa de negociación impuesta por ETA nunca fue una herramienta de paz sino el complemento perfecto de las acciones terroristas. La Mesa que ahora ha puesto en marcha Sánchez tampoco es una herramienta para la concordia sino un instrumento para la sustracción de la soberanía nacional a los españoles, para legalizar el golpismo y para legitimar a quienes cometieron graves delitos contra la convivencia y la democracia, en la misma medida que se deslegitima el sistema democrático y nos acerca al objetivo totalitario de los golpistas.

Al reunir la Mesa con ese objetivo de negociar en ella el futuro de la nación pues un acuerdo sobre Cataluña y su estatus jurídico o político nos afecta a todos los españoles, Sánchez está dando un paso de enorme gravedad hacia el desbordamiento del orden constitucional. El plan está diseñado: sin debate público ni control democrático acordarán en esa mesa cuestiones que afectan a toda España y lo someterán posteriormente a una votación en el Congreso de los Diputados para darle apariencia de legalidad, lo sacarán adelante con los votos que soportan el Gobierno de Sánchez (populistas, bolivarianos, comunistas, proetarras, golpistas y nacionalistas de todo pelo y condición) y darán así por iniciado el proceso constituyente. Celebrarán un referéndum “pactado” en Cataluña, dirán que es sólo “consultivo”, impondrán su resultado a todos los españoles y a eso lo llamarán «concordia». Sí, lo sé, eso será inconstitucional. Pero para cuando el TC se pronuncie, la fractura ya se habrá producido.

Bueno, todo esto era para decirles que hay que espabilarse, que hay que echar a estos tipos que están organizando un golpe contra la democracia desde el propio Gobierno de la nación. Que hay que echarlos desde las calles… y en las urnas.

Por qué me gusta Ayuso y no temo a Orbán
Miguel Ángel Belloso.okdiario 28 Junio 2021

Incluso Pujol, en algún momento de su vida, tuvo algo de preocupación por el sentimiento creciente de animadversión del resto de España hacia Cataluña. Tampoco es que lo conmoviera demasiado porque siguió con su política de demolición contra cualquier vestigio del castellano. Pero los que lo sucedieron después jamás han tenido un solo gesto de debilidad. Arcadi Espada tiene escrito que los españoles odian cada vez más a los catalanes por plastas -pecado capital-, por mentirosos y por vividores. A los catalanes malos cabría matizar. Yo estoy muy de acuerdo. Un tipo pesado, privilegiado desde tiempo inmemorial por las leyes españolas secularmente proteccionistas de la industria catalana que además se ha creído el lema de que el Estado central los tiene sometidos a una suerte de vasallaje, como ha dicho el inefable conseller Jaume Giró, es lo más parecido a un ser odioso.

Ahora, una vez consumados los indultos, vendrá la segunda reivindicación monetaria del catalán victimista, que es la liquidación del régimen fiscal de Madrid. Hace tiempo que el vividor profesional Sánchez Llibre, presidente de Fomento del Trabajo Nacional -el lunes pasado en primera línea del teatro del Liceo-, viene persuadiendo a Sánchez de la necesidad imperiosa de detener el ‘dumping’ tributario de Madrid, de acabar con ese ejercicio majestuoso de la libertad por la que los ciudadanos que residimos aquí no pagamos ni por el patrimonio ni por las sucesiones, y además gozamos de un impuesto de la renta más favorable que el conjunto de la nación.

Pero Ayuso es nuestra Agustina de Aragón. Ya ha dicho que no permitirá que la eventual armonización fiscal que prepara la ministra Montero invada la facultad que permite a cada autonomía gestionar su presupuesto conforme a sus intereses y necesidades. Aún más, Ayuso se ha comprometido a impulsar una nueva rebaja del Impuesto de Sucesiones y del de Donaciones, una política que se acompañará con una reducción de medio punto en el IRPF para la campaña de renta de 2022. Más de tres millones de contribuyentes se verán beneficiados, especialmente las rentas bajas. Los plastas de los catalanes que votan a aquellos partidos desquiciados volverán a lloriquear y los vividores profesionales como Sánchez Llibre y los del Círculo de Economía, y los del Círculo Ecuestre, toda la burguesía catalana que come y cena en Vía Véneto, reforzarán su presión a Sánchez porque ¡esto, presidente, no se puede consentir!

Todo este planteamiento es naturalmente cobarde, obsceno, ignominioso, infame. A los que quieren armonizar fiscalmente los impuestos porque sencillamente le molestan los que son mejores que ellos, porque no pueden soportar el éxito de los demás, porque carecen de agallas para abandonar su estado de depravación, habría que decirles que Madrid no sólo funciona porque tenga los impuestos más bajos posibles -que deberían reducirse todavía más, todo lo que se pueda- sino porque la comunidad tiene un marco de estabilidad política que genera confianza y certidumbre en la respuesta de las instituciones, de manera que los operadores económicos, los hombres de negocio y las más de cuatro mil empresas que han venido aquí huyendo de Cataluña saben siempre a qué atenerse. Porque aquí gobierna una derecha cuerda y allí una serie de personajes que tendrían que estar, todos sin excepción, en un psiquiátrico.

Bueno. Y una vez que ya ha quedado claro que Ayuso es la que marca el paso de la oposición en España, que Madrid va a ser el rompeolas contra el que se va a estrellar el ‘sanchismo’, que no va a permitir que la fiesta de los indultos y de la hemorragia de gasto que tienen en la cabeza los gestores tarados que pueblan el Govern se financie con los impuestos de los madrileños y demás contribuyentes del país, qué más hemos de exigir a nuestra líder, la única que puede catapultar a Casado a La Moncloa, siempre que este se acomode a su rebufo. Pues no hay otra: la guerra cultural.

El gran filósofo Miguel Quintana Paz suele decir que “los partidos de centroderecha siguen apostando por la mera gestión despreciando la batalla intelectual, y dejan que sea la izquierda quien la libre y vaya imponiendo los marcos de referencia, así como sus propuestas. Pero la batalla cultural es importantísima, y hay que poner en ella la energía, la determinación y el empeño que todavía le falta a Casado; que posee, en mi opinión, la señora Ayuso, y que tiene de sobra Vox.

En nuestro país, y probablemente en la mayoría del mundo occidental, si usted quiere estar a la orden del día y no ser acusado de fascista tendrá que usar un lenguaje inclusivo -objetivamente aberrante-, habrá de ser un ecologista incondicionalmente partidario de las energías renovables, carísimas e infinanciables, así como del coche eléctrico -posiblemente el invento más inútil e insostenible a que ha dado lugar la mente humana-; tendrá que estar comprometido con la igualdad de género y sostener la engañifa de que las mujeres cobran menos que los hombres y tienen menos oportunidades laborales, será un combatiente feroz contra la violencia machista a pesar de que las mujeres maten más a sus hijos que los varones, abrazará el feminismo radical que incluso anega hasta el Ibex 35, y será partidario de la educación igualitaria con el objetivo de que los más vagos tengan también el título correspondiente, que no les servirá para nada y los condenará a vivir de la caridad pública que también le proporcionará el socialismo contemporáneo del señor Sánchez.

Tendrá usted que estar por supuesto en favor del aborto y de la eutanasia, y si tiene la osadía de mostrarse en contra de estos mantras impuestos por la progresía universal le dirán que estos son ya derechos adquiridos e irrenunciables y que ponerlos en cuestión es propio de una condición humana reaccionaria o retrógrada. Estas son las razones por las que la Unión Europea ha emprendido una cruzada contra el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, que ha aprobado una ley que respeta absolutamente los derechos de los homosexuales -pues los defendió como combatiente frente al yugo soviético, enemigo visceral de los ‘gays’- y del colectivo LGTBI pero que al tiempo ha puesto en primer lugar los derechos de los niños y de los padres a la educación de sus hijos impidiendo que miembro alguno de aquel colectivo aparezca por las escuelas y los colegios tratando de adoctrinar a los estudiantes con sus teorías.

Yo espero y deseo que el hecho de que Ayuso necesite los votos de Vox para gobernar sirva poco a poco para iniciar la tarea de demolición de la cultura impuesta desde hace años por la izquierda gracias al absentismo o el sometimiento de la derecha. Espero que, igual que en Murcia, se introduzca el pin parental que obliga a que los padres aprueben las clases y talleres a los que van a asistir sus hijos fuera del horario escolar, y también a que al menos el PP de Madrid emprenda la ruta para desembarazarse de la tiranía nefasta de la izquierda no sólo en los asuntos propios de la gestión económica sino en otros como la educación, la moral y las buenas costumbres, acabando con los innumerables chiringuitos y asociaciones que viven del erario público con el único fin de fabricar izquierdistas en serie en contra del progreso de la humanidad y del bienestar común. Sería muy de agradecer, y me parece que el auditorio en favor de ejercer la libertad en el sentido absoluto de la palabra es creciente. Que está ansioso de desembarazarse de la dictadura de lo políticamente correcto.

El peligro de reanimar al Partido Podrido
Nota del Editor 28 Junio 2021

Quede constancia de que aplico el adjetivo podrido al PP y que no encuentro adjetivos peyorativos de suficiente calado para aplicarlos al PSOE, pues esa mafia sobrepasa cualquier límite de malsanía.

El Partido Podrido tiene que desaparecer. Hay que apoyar a Vox y dejar de repetir los mismos errores que afloran cada vez que aparece el Partido Podrido.

En Cataluña huele a Batasuna
Jorge Vilches. republica 28 Junio 2021

Esto cada vez recuerda más a lo que pasaba en el País Vasco en los peores años. Los CDR plantaron guillotinas ante el Rey en su visita al Mobile World Congress, tras un paseo en el que fueron coreando «Fuego al Borbón», con alguna bandera del histórico grupo terrorista Bandera Negra, el brazo armado del partido separatista Estat Català. También pertenecían a los CDR aquellos que según la Guardia Civil planeaban atentados. Se hacían llamar «Equipo Táctico de Resistencia». Entre los nombres de los que buscaban datos para ser posibles objetivos estaban Pablo Casado, José Manuel Villegas y Manuel Valls.

La protesta nacionalista se desentiende del motivo de la visita y de la misma realidad. Da igual que la presencia del Rey sea para impulsar la economía de una región que se hunde desde 2016. La Casa Real sabe esa circunstancia, y por eso se ha ampliado la agenda catalana de Felipe VI, que en quince días estará cuatro veces en Cataluña.

Los nacionalistas y una parte de la izquierda considera que el error fue el discurso del Rey el 3 de octubre de 2017. Pero no es desde entonces, ni es original lo que hacen estos independentistas. Recuerden la pitada que recibió el Rey Juan Carlos el 4 de febrero de 1981 cuando visitó la Casa de Juntas en Guernica. Los representantes de Herri Batasuna y Laia abuchearon al Rey a pesar de que su viaje tenía la pretensión de apoyar el autogobierno vasco, mientras ETA tenía secuestrado a José María Ryan para exigir la demolición de la central de Lemoniz. Juan Carlos permaneció impasible y dijo que frente a los intolerantes y a quienes no respetan la libertad ni las instituciones, él proclamaba su «fe en la democracia y mi confianza en el pueblo vasco». Esas mismas palabras las podría pronunciar Felipe VI hoy porque el compromiso con la Constitución es igual. No cabe decir lo mismo del PSOE en manos de Sánchez. No solo ha concedido unos indultos indeseados por unos presos que no se arrepienten y que anuncian que repetirán el numerito, sino que ha permitido la creación de una mesa «bilateral». Su punto de partida es que la Constitución está obsoleta para reconocer las «realidades territoriales».

Es un cambio de régimen por la puerta de atrás, puesto en manos de sanchistas e independentistas. Es como en la Segunda República, cuando el Estatuto de autonomía catalán precedió a la Constitución y marcó su desarrollo. Esa mesa «bilateral» no tiene el derecho ni la legitimidad para marcar el ordenamiento territorial, ni el sujeto de la soberanía, ni la distribución de los poderes del Estado. Esta ruptura la acompañan con un mantra: la monarquía está anticuada frente a la república. Es mentira. Se equivocan los que confunden progreso y república. La forma republicana es tan antigua como la monarquía, y su historia no ha deparado menos errores ni vulneraciones de las libertades que las monarquías.

Dejando a un lado tanto la demagogia populista como el idealismo de las formas puras, lo importante de un sistema democrático es que la combinación de sus instituciones confiera libertad a los individuos, garantice la separación de poderes, asegure elecciones libres, competitivas y periódicas para la formación del legislativo y el ejecutivo, y exista opinión pública. Todo esto está asegurado hoy con la monarquía parlamentaria de la Constitución de 1978 en la persona de Felipe VI. Para todo lo demás no hay más que oír y leer a quienes abogan hoy por la república y aplauden a los de las guillotinas, un conjunto de destripaterrones de la política, revanchistas, y mesías del totalitarismo.

Ni a las víctimas del terrorismo
Editorial ABC 28 Junio 2021

Ayer se celebró en el Congreso de los Diputados el homenaje anual a las víctimas del terrorismo, con la triste novedad de que apenas asistieron víctimas del terrorismo. Las principales asociaciones representativas de las víctimas, incluyendo la AVT, decidieron no acudir como manifestación de su protesta por la política penitenciaria del Gobierno con los presos etarras. Está claro que el Ejecutivo de Pedro Sánchez tiene una sensibilidad especial para quienes están encarcelados por atentar contra la democracia, unos con prácticas sediciosas, y otros, con tiros en la nuca. En ambos casos, el resultado llama la atención por sus rasgos comunes. Arnaldo Otegui y Oriol Junqueras son los socios de referencia del PSOE y garantizan la estabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez. La operación política cuadra al milímetro.

El Ejecutivo no podía aspirar a una reacción distinta de las víctimas del terror. Ver a Bildu -cuya portavoz se quiso retratar ayer en el Congreso- firmando pactos con los socialistas, ver a Otegui reconvertido en adalid de la estabilidad de Pedro Sánchez y ver las bienvenidas -‘ongi etorri’- a presos sanguinarios excarcelados son un golpe tras otro en el ánimo y la memoria de cada víctima del terrorismo. Además, las explicaciones oficiales de los acercamientos de presos etarras al País Vasco son cínicas. Es legítimo y legal que el Gobierno valore de forma individual las circunstancias de cada preso para concluir si merece o no una mejora en su situación penitenciaria. Ninguna asociación de víctimas se ha opuesto nunca a la aplicación de la ley. Es lo que llevan pidiendo siempre y en esa actitud reside su autoridad moral. Lo que no es admisible es que las decisiones del Ministerio de Interior afecten a grupos de presos etarras, como si lo importante fuera el ‘colectivo’, no la actitud de cada preso, y el objetivo final consistiera en entregar al Gobierno vasco la decisión última de excarcelar. Sin petición expresa de perdón, sin arrepentimiento, sin colaboración activa con la Justicia, cada acercamiento de un preso terrorista es una ofensa para las víctimas de sus crímenes, muchos sin resolver. No verlo así es una muestra más de la falta de empatía del Gobierno con las víctimas de ETA y del resto de organizaciones terroristas, y explica la indiferencia de La Moncloa a su clamor por un cambio de actitud que deberían dar por perdido.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez quiere pasar página a la parte de la historia de España que le estorba para sumar socios y votos, es decir, las historias de ETA y del golpismo separatista. Cuando Sánchez pide mirar al futuro, realmente quiere una amnesia colectiva, y también selectiva, porque se empeña a fondo en revivir día tras día la Guerra Civil, las cunetas y el franquismo para seguir sembrando la división y la discordia. Acercar etarras e indultar a golpistas son caras de la misma moneda, de una política de alianzas entre extremos antidemocráticos liderada por el PSOE, algo que puso en marcha Rodríguez Zapatero con el pacto del Tinell.

Desde el momento en que el Gobierno optó por aceptar pactos con EH Bildu, públicamente y con fotos, optó también por cancelar una forma digna de entender la política, la que debería estar basada en el escrúpulo democrático de no deber nunca nada a quienes, a día de hoy, siguen legitimando el terror de ETA y no piden perdón. Pedro Sánchez les debe La Moncloa. Por eso es lógico que un representante de Bildu estuviera ayer en el Congreso de los Diputados, porque funciona el ‘quid pro quo’ del Gobierno con los proetarras.

Otro estatut, otro referéndum y pelillos a la mar
El gobierno sigue su política de duros a cuatro pesetas con el independentismo catalán
Miguel Massanet. diariosigloxxi 28 Junio 2021

Bueno, no es que estemos empeñados en insistir en el mismo tema ni que padezcamos (,de momento ) de demencia senil y repitamos siempre las mismas batallitas, es que este Gobierno que tenemos en esta irreconocible España, no deja ni un solo día de darnos motivos para escandalizarnos, para reafirmarnos en nuestra valoración del tema de los indultos y para darnos motivos para que nuestro pesimismo respecto al futuro de los españoles y de nuestra patria se vea, cada día más, desde un punto de vista de la más completa negrura.

El señor Sánchez, al que mentir le importa un rábano, ha emprendido una campaña, seguramente asesorado por su Pepito Grillo de cabecera, el señor Iván Redondo, encaminada a convencer a los españoles de que lo más conveniente, lo más sensato, lo que va a llevarnos a la reconciliación entre todos los españolas y va a traer la paz a la comunidad catalana, va a ser la medida de gracia del Gobierno de España consistente en indultar a quienes, sin esconderse, a grito pelado y sin el menor rubor decidieron, unilateralmente, enfrentarse a la nación española, incumpliendo la Constitución y pasándose por el arco del triunfo todas las leyes de la nación española. Unos señores que, lejos de lo que intentan defender los separatistas, fueron juzgados con las máximas garantías, por unos buenos abogados y permitiéndoles ejercer todos los derechos que la Ley de Procedimiento Penal garantiza a cualquier ciudadano que sea sometido a juicio, acusado de un delito.

Ya se está comentando que el Gobierno y los representantes soberanistas de Cataluña están poniendo la primera piedra para la redacción de un nuevo estatuto para que, en él, se vuelvan a recoger aquellos aspectos del actual que fueron declarados inconstitucionales por el TC, por estar en contra de la Constitución de 1978. Recuerden que el mismo señor Sánchez apoyo la aplicación, en su día, del Art. 155 por el que se suspendía de sus funciones a las autoridades que gobernaban la autonomía catalana, precisamente a causa de que era evidente que no estaban dispuestas a cumplir con sus obligaciones como tales. También dijo que, ni en sus malos sueños, gobernaría con el señor Pablo Iglesias y le faltó tiempo para abrazarlo e irse al lecho político con él.

También está empeñado en convencer a la ciudadanía española de que los que critican su política de favorecer el independentismo de Cataluña y el País Vasco (una cosa va ligada con la otra) van en contra de la “reconciliación” y que, de lo que se trata, es de desgastar al Gobierno para que no pueda actuar libremente. ¿No será, más bien,que, en su evidente intención de arrinconar a la oposición, de establecer un nuevo cordón sanitario en torno a ella, como fue el caso del pacto del Tinell, de lo que se trata en realidad es de eclipsar, desacreditar y desgastar al PP, a VOX y a lo que queda de Ciudadanos?

Y es que, en este país, las izquierdas han acordado que el “patriotismo” es un tema de las derechas, algo que constituye motivo de escándalo para una sociedad que, no obstante, se muestra comprensiva con el “patriotismo” excluyente de los catalanes respecto a la soberanía de Cataluña; que la bandera española no puede exhibirse por constituir una provocación para el independentismo; que el Ejército no puede ser como cualquiera de otra nación sino que, únicamente, puede actuar como una ONG, no mostrarse en las calles ( saquen ustedes un tanque en las calles de Barcelona y verán la que se arma), ni tan siquiera se le permitiría que tuviese el “atrevimiento” de cumplir con sus obligaciones constitucionales, cuando España se encuentra ante una de las mayores crisis identitarias desde que se proclamó la II República, en abril de 1931. Ya se han ocupado Sánchez y su camarilla, de la que nadie se libra de ser calificado de actuar sin rechistar a las órdenes de su caudillo (incluso personajes que hubiéramos imaginado estar lejos del influjo del despotismo extremo del comunismo soviético, como el señor Duque o la señora Robles, de los que se hubiera podido esperar un poco más de contención y sensatez).

Pero, regresando al tema que nos ocupa, estamos viendo como el aparato propagandístico del Gobierno está forzando la marcha para que, los españoles que no aceptan los indultos de los delincuentes del intento de proclamar la independencia en Cataluña, ahora vean esta medida de gracia como algo normal, conveniente, beneficioso para España y para sus ciudadanos.

Lo mismo están haciendo con el resto de Europa, una Europa que parece que está entrando en un estado de catalepsia, en el que empiezan a derrumbarse algunos de los principios que fueron la base de su viabilidad y está entrando en una dejación de sus funciones principales, para iniciar un juego peligroso de tribunales supranacionales que, mal informados, constituidos por magistrados de dudosa objetividad y, en ocasiones, procedentes de países de pocas garantías y seguridades jurídicas, cargados de prejuicios; en lugar de ocuparse de las cosas que afectan a toda Europa y de trascendencia global, parece que se han convertido en una especie de críticos, censores y estancias superiores a los tribunales locales de cada nación; una función que no creemos que aporte ningún beneficio ya que, el enmendar la plana a los tribunales nacionales, y en el caso de España una nación democrática que siempre ha gozado de una magnífica Justicia puede, incluso, parecer una perogrullada de preocupante trascendencia.

Pero es que, en Cataluña, la euforia de la liberación de los presos está llegando a niveles que nos hace pensar en que, ni Sánchez, ni Redondo ni nadie de este gabinete de ineptos que nos gobierna, ha sido capaz de medir cuales serían las consecuencias para el país del gravísimo error que acaban de cometer. El panfletario periódico de los Godó, La Vanguardia, se ha constituido en el más feroz de los propagandísticos de la medida de indultar a sus defendidos y ahora ya no paran en cuanto se trata de descalificar a todo lo relativo a España y a los españoles, sino que, en su absurda postura de arremeter en contra de aquello que les disgusta, la han emprendido con el Tribunal de Cuentas, que tiene incoados expedientes contra cuarenta independentistas catalanes, entre ellos el señor Mas, por las cantidades que, durante el ejercicio de sus cargos públicos, invirtieron en la causa soberanista catalana. En portada una fotografía familiar el señor Junqueras y, en una entradilla:“El Tribunal de Cuentas: la radiografía del nuevo frente del “process” Cuarenta cargos se juegan su patrimonio ante el poderoso y opaco auditor”. Blanco y en botella.

Los directivos de este rotativo saben cómo acusar, sin aparentar hacerlo, de cometer irregularidades y actuar de forma subjetiva en contra de unos señores ¡pobres inocentes, que se gastaron el dinero público de los impuestos de los catalanes, para unos fines que nada tenían que ver con el objetivo verdadero al que estaban destinados según los presupuestos de la Generalitat. Acusan al T. de C. de “poderoso” lo que para cualquiera que tenga conocimiento de la materia es lo mismo que “totalitarismo” y, para acabar de redondear el pensamiento, de “opaco”, lo que entraña algo turbio, poco legal, oscuro y que implica una actuación irregular, ilegal y prevaricadora. No se quedan cortos los periodistas de La Vanguardia en cuanto se trata de cumplir con sus obligaciones y muestras de agradecimiento con la Generalitat, que es la que les subvenciona, cada año, con unos millones de euros para que puedan lanzar su edición en catalán.

No van a dejar títere con cabeza y lo de llegar a una situación de buen entendimiento con los independentistas, no lo van a conseguir si no es mientras vayan cediendo ante las peticiones que les van a ir demandando en la famosa mesa de negociaciones, desde dónde van a tener la ocasión de seguir chantajeando al Gobierno que, como es evidente, va a estar sujeto a esta servidumbre mientras no consiga hacerse con otro valedor que les permita seguir en la poltrona.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, seguimos pensando que la derecha en España se ha despertado tarde, con poca eficacia y, como le ocurre siempre, enfrentada entre sí con el alocado fin de pretender acaparar el resto de votos de los otros partidos de similar pensamiento, sin darse cuenta de que o se unen los tres para hacer un frente común a la izquierda o vamos a tener socialistas y comunistas hasta que Dios decida que ya hemos acabado de pagar nuestros pecados nacionales. Y una frase breve de Plinio el Viejo: “Vivir es velar”.

Las víctimas del terrorismo piden al PP y Vox que apoyen la ilegalización de Bildu
Loreto Ochando. okdiario 28 Junio 2021

Las víctimas del terrorismo se han mostrado más que contundentes en la lectura del manifiesto frente al Congreso de los Diputados. No han querido entrar a la Cámara Baja, donde el Gobierno celebraba el acto oficial. Desde la calle, además del citado manifiesto han lanzado una petición a los dos partidos de la oposición que estaban junto a ellas. La presidenta de la AVT, Maite Araluce, ha instado al Partido Popular y a Vox a que pidan la ilegalización de Bildu.

En este sentido, y a preguntas de OKDIARIO, la portavoz en el Congreso de los populares, Cuca Gamarra, ha aseverado que «el Partido Popular es un partido que siempre está alerta, y siempre está en permanente análisis de las conductas en las que puedan incurrir aquellos partidos que no condenan el terrorismo».

Y preguntada por si cree que ahora mismo se podría ilegalizar a Bildu, Gamarra ha afirmado que ellos siempre están «alerta y analizando la situación».

Y es que, según las víctimas del terrorismo, la situación que se vive con Bildu permitiría ilegalizar la formación pues, tal y como han explicado en su manifiesto, el propio Tribunal Constitucional en su sentencia de legalización marcó las líneas rojas que un partido político no debía traspasar.

Esas líneas rojas son equiparar la violencia terrorista con la coacción legítima que en un Estado de Derecho se reserva a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Cuestionar el deber de las fuerzas policiales de perseguir a los responsables de la violencia terrorista. Cualquier intento de colocar en el mismo plano el sufrimiento infligido a las víctimas de la violencia terrorista y el eventual efecto aflictivo asociado al cumplimiento de la pena impuesta.

También, cualquier actuación tendente a otorgar al terrorismo una legitimación como medio necesario para alcanzar o avanzar en la consecución de objetivos políticos y ensalzar a los autores de acciones terroristas, o su presentación como víctimas o héroes, teniendo especial alcance cuando tales conductas se realicen por quienes ocupen puestos institucionales. Unos puntos que, a su juicio, permitirían ilegalizar esta formación política con la que, actualmente, el Gobierno de Pedro Sánchez pacta.

Bildu
Y sobre este tema afirman que el cambio de la política penitenciaria del Ejecutivo, y «el paripé de las cartas de arrepentimiento obedecía a una estrategia orquestada por el Ministerio del Interior y representantes de Sortu”. Aseguran que tiene pruebas de que por lo menos desde principios de 2019 “ha existido coordinación entre Instituciones Penitenciarias y responsables de Sortu y organizaciones afines para tratar la situación de cada preso”.

Y añaden que Bildu y Sortu “no son partidos legales” y por eso llevan “años recopilando indicios para su ilegalización. “Pero esto no lo digo yo, o lo dice la AVT, lo dice la Ley y el Tribunal Constitucional”, defienden.

CASO CDR
Los CDR terroristas acecharon la casa de la líder de Vox en Sabadell que luego atacaron encapuchados
Un grupo de independentistas ataca la casa de la líder de Vox en Sabadell: «¡Fuera fascistas de Sabadell!»
P.Barro y T.Gómez okdiario 28 Junio 2021

Las conversaciones telefónicas grabadas por el Servicio de Información de la Guardia Civil a los nueve integrantes de la célula CDR acusada de delitos de terrorismo revelan cómo seleccionaban y acechaban a sus objetivos. Entre ellos, según las últimas pruebas incorporadas a la causa, había una dirigente de Vox: la presidenta del partido en Sabadell, Patricia Muñoz. Los CDR hablaron de una acción contra ella y de las dificultades que podría entrañar debido a las cámaras de seguridad que tiene en su vivienda. Meses después de aquella conversación, su casa fue atacada. Cuando el acoso llegó a su hijo en el colegio, decidió hacer las maletas e irse de Cataluña.

Uno de marzo de 2019, 19:52 horas. El sistema de intervención y grabación de comunicaciones de la Guardia Civil que monitoriza los teléfonos de los sospechosos CDR se activa. El móvil de uno de los encausados, Guillem Xavier Duch Palau, alias ‘Txevi’, está recibiendo una llamada. Al otro lado del auricular está Miguel F. T., otro conocido CDR. El minuto de llamada queda registrado en las transcripciones de los agentes.

MIGUEL F.T.: «¿Sabes que en la calle [omitido] de Sabadell hay una vecina que tiene en su balcón una bandera de Vox?»
DUCH: «Sí, es la presidenta de Vox de aquí».

A continuación, ambos hablan sobre la posibilidad de realizar algún tipo de acción. En aquellos momentos, la célula CDR ya preparaba otros golpes de altura, como el asalto al Parlament o el ataque y sabotaje a cuarteles de la Guardia Civil, del Gobierno militar o de estaciones eléctricas mediante el empleo de explosivos. Y también recopilaban información de altos cargos políticos contrarios a la independencia, como Pablo Casado. Unos planes que requerían un enorme esfuerzo de discreción por parte de los involucrados.

Es por ello que ‘Txevi’ pone sobre la mesa a su interlocutor los riesgos para la seguridad de los CDR (y sus planes futuros) que podría tener una acción así, teniendo en cuenta que la vivienda de la líder de Vox en Sabadell cuenta con sistemas de vigilancia.

Conversan sobre ello: en los dos jarrones que hay en ese balcón han colocado cámaras de grabación. Graban las 24 horas del día. Un detalle que no pasa desapercibido para la Guardia Civil, ya que indica que los CDR han realizado labores de inteligencia y vigilancia a la vivienda. La han acechado.

Una diana y un ataque
El CDR Duch le comunica a su interlocutor que su grupo desiste de hacer nada contra esa vivienda por las circunstancias expuestas, que supondrían un riesgo para los planes futuros del grupo. Ellos, dice, «ni se acercarán por allí». En cualquier caso, serán otros quienes realicen algún tipo de acción.

Y finalmente llegó. Sólo cuatro meses después, el 17 de julio, la casa de Patricia Muñoz fue atacada por encapuchados. Varias personas sin identificar lanzaron pintura amarilla y roja contra la fachada de la vivienda. En las inmediaciones aparecieron pintadas: «¡Puta fascista!».

Aquello no le pilló por sorpresa. Sólo unos meses antes, en mayo, habían pintado una diana frente a su domicilio, acompañada de una amenaza: ‘Patricia Muñoz fuera de Sabadell’.

OKDIARIO ha podido localizar a Muñoz sobre la aparición de su nombre en estas transcripciones de los CDR. Nadie le había comunicado nada hasta ahora, al igual que han denunciado otros señalados como Pablo Casado. Se entera de los detalles de su señalamiento por la llamada de este periódico. No muestra extrañeza. «El acoso y los ataques han sido constantes, durante todo el estado de alarma también. Lanzan huevos, huevos con pintura y hacen pintadas en la acera y columnas», advierte.

De hecho, asegura, echando la vista atrás recuerda que por aquel entonces (primavera de 2019) veía gente «merodeando» por los alrededores de su casa. Algo que con el tiempo se convirtió en habitual. Casi siempre son «chavales jóvenes en bicicleta, con pasamontañas y mochilas», asegura.

«Me cansé de denunciar»
«En 2020 ya me cansé de denunciar, porque perdía el tiempo llevando pruebas a los Mossos, poniendo denuncias… y no conseguía nada». La situación se fue agravando hasta que llegó a un punto insostenible. Su hijo comenzó a sufrir el acoso del separatismo en el colegio, y Muñoz decidió hacer las maletas y abandonar Sabadell. Irse de Cataluña.

Ahora vive en otra provincia, a cientos de kilómetros de distancia. No quiere que trascienda dónde. Allí, dice, puede abrir su tienda a pie de calle sin que nadie la ataque. Ha recuperado la tranquilidad. «Y mi hijo ya no es acosado en el colegio, como en Sabadell», concluye.

 


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