AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 30  Junio  2021

La corrupción institucionalizada
Amando de Miguel. Libertad Digital 30 Junio 2021

Me refiero a lo que, todavía, llamamos España. Episodios de corrupción política (uso particular de los dineros públicos) los ha habido siempre. Es algo que pervive en la naturaleza humana. Solo que, en otros tiempos, se trataba de casos aislados, de conductas desviadas contra un fondo de honradez de los gobernantes, los que disponen del erario.

Hemos entrado en una fase de desmoralización general. Para empezar, los mandamases controlan una parte discrecional de los presupuestos públicos, que son los más elevados de la historia. A través, de la publicidad, de las subvenciones, de los contratos públicos, consiguen una gran disponibilidad del dinero público. De esa forma, pueden premiar o retribuir a los profesionales de todo tipo, privilegiando a los que demuestran ser adictos a los deseos de los gobernantes. Maravilla comprobar con qué fidelidad muchos periodistas profesionales, empresarios, sindicalistas, entre otros cometidos, exponen, como propios, los argumentos emanados desde el poder. Tal sintonía recibe, siempre, una gratificación en dinero o en especie. La forma más sutil consiste en recompensar a los adictos al poder con una gran facilidad para que su rostro o su voz aparezcan en los distintos medios, públicos o privados. La mayor parte de ellos aparecen controlados por los que mandan. El mejor indicio de tal supervisión encubierta es que las apariciones en los medios no se producen al azar; desde luego, se hallan muy lejos de cualquier acumulación de méritos.

Es fácil concluir que el proceso al que me refiero es una forma de corrupción, aunque, invisible, o, por lo menos, no punible. Por eso, digo que se muestra de forma institucionalizada. Esto es, se acepta como algo normal, como parte de los usos políticos, perfectamente, admitidos. Por tanto, ni siquiera suscitan muchas críticas.

Lo anterior se refuerza, ahora, que el Gobierno va a ser el único gestor de la riada de dinero procedente de "Europa". Es una especie de un Plan Marshall hodierno, diseñado para paliar los desarreglos derivados de la pandemia del virus chino en las economías de la Unión Europea. Lo fundamental es que, esa corriente dineraria, por lo que toca a España, será administrada desde la Moncloa. Nos podemos imaginar el desaguisado de influencias personales. Un primer indicio lo tuvimos con la ayuda de más de cincuenta millones a una ruinosa empresa venezolana de aviación. Fue solo un primer aviso de lo que está por llegar.

El clima de corrupción política se acepta con toda naturalidad porque son muy endebles los resortes morales. Es más, lo que priva, en España, es hacerse rico a toda costa, sea por la lotería, el deporte, la política o los "pelotazos" en el mundo de las oportunidades de negocios. Conseguido el fin, los medios no se discuten. Quien no se hace rico, aprovechando tantas facilidades, queda como un simple.

La corrupción institucionalizada llega a su ápice con el triste suceso de los indultos, concedidos por el Gobierno, a los separatistas catalanes, que dieron un fallido golpe de Estado, en 2017. La decisión de indultarlos la tomó el Gobierno en contra del criterio del Tribunal Supremo. Para ello, hubo que torcer muchas voluntades de personas muy empingorotadas. La gran paradoja es que los condenados por el golpe de Estado (que llaman "sedición") no habían pedido el indulto. Es más, lo que exigen es la amnistía y la independencia (subvencionada) de Cataluña, esto es, un definitivo golpe de Estado. Tal retorcimiento de las leyes se mantiene porque el tirano Sánchez necesita el apoyo de los independentistas catalanes para seguir con la ajustada mayoría de los escaños del Congreso de los Diputados. Este sí que es un caso flagrante de alta corrupción política. No terminará bien.

Salvaje país
Agapito Maestre. Libertad Digital 30 Junio 2021

Ningún crítico de la política puede pasar por alto lo sucedido el miércoles en la sesión de control al Gobierno. Es un hecho inédito en la historia política de nuestra democradura (un régimen político de escasa calidad democrática). Ningún grupo político en el Congreso cree una sola palabra sobre lo declarado por Sánchez acerca de Cataluña. Sólo por eso, sí, el presidente del Gobierno debería dimitir. Sánchez no tiene legitimidad alguna para presidir la institución del Gobierno, porque, repito, ningún grupo político en el Parlamento, ni siquiera los que apoyaron su investidura, cree una sola palabra de lo que ha dicho en la última Comisión de Control en el Congreso de los Diputados. Nadie cree a Sánchez. Nadie confía en este aprendiz de dictador. Nadie en el Congreso de los Diputados se toma en serio su última afirmación: "Jamás en España habrá un referéndum sobre Cataluña".

Este hombre no tiene vergüenza y desconoce el significado de la palabra dignidad. Alguien que no es creído por nadie en la cámara de representación popular, debería presentar su dimisión de forma inmediata; o, por lo menos, someterse a una moción de confianza para que vuelvan a definirse todos aquellos grupos políticos que le prestaron su apoyo para su investidura. Eso sería lo mínimo que se espera de un gobernante democrático. No hay otra vía para conseguir legitimidad en el ejercicio del poder. Y, sin embargo, este personaje seguirá presidiendo un Gobierno que hará y deshará a su antojo sin que nadie consiga expulsarle de la vida pública; al contrario, él seguirá utilizando todos los días los instrumentos del Estado de Derecho para acabar con sus adversarios políticos y perpetuarse en el poder.

Pero Sánchez, y lo digo con dolor, no es único que ha ejercido el poder de esta forma autoritaria. Más bien, es la culminación de una manera de gobernar que en ninguna época, especialmente durante los gobiernos socialistas, conoció límites. Se saltaron todas las limitaciones al poder del gobierno y, por supuesto, se negó la cláusula fundamental para el funcionamiento de la democracia: la autolimitación. Sánchez es el presidente ideal de los gobiernos socialistas. Más aún, diría que es la expresión más fidedigna de un tipo ideal de carácter weberiano para saber qué es un político en España.

Sí, Sánchez es el mejor representante de nuestra casta política en general, y de la socialista en particular. Quien tiene el gobierno, manda en todas partes. Sánchez utiliza con desparpajo y chulería el poder del gobierno. Hace lo que viene en gana en todos los órdenes de la existencia, naturalmente para eternizarse en el poder. Por aquí España es diferente al resto de los países europeos. Es, sin duda alguna, una país salvaje en términos políticos. Y si no es salvaje, díganme, por favor, cómo es posible que un tipo saltándose la legalidad y sin apenas legitimidad moral y política siga en el poder. Me parece que el comportamiento de Sánchez vuelve a poner en evidencia las diferencias graves entre los españoles de a pie y sus élites políticas. Creo que hay un abismo casi insalvable entre el espesor intelectual de ciertos sectores de la sociedad civil y los políticos. Hay un divorcio permanente entre los ciudadanos y sus élites gestoras. He ahí los principales argumentos para decir que España es, en términos políticos, un país salvaje.

Barra libre e impunidad
El separatismo exige inmunidad jurídica, resarcimiento moral y claudicación política. Y lo grave es que Pedro Sánchez está dispuesto a concederles todo con una permisividad insólita
Editorial ABC 30 Junio 2021

No es de extrañar que, envalentonados por la decisión de Pedro Sánchez de indultar a los líderes catalanes condenados, los partidos independentistas exigiesen este martes al Gobierno que «trabaje» para impedir ahora que el Tribunal de Cuentas embargue bienes de 42 antiguos altos cargos de la Generalitat por valor de cinco millones y medio de euros. Para ellos, la sedición no es ningún delito, sino la expresión de ideas políticas inofensivas. Y la malversación de dinero público con el que financiar su chantaje al Estado es solo ‘peccata minuta’ bien empleada. Desactivada la sentencia del Tribunal Supremo por el Consejo de Ministros, ahora el separatismo exige no tener que asumir siquiera la responsabilidad contable que les imputa el Tribunal de Cuentas. Demandan barra libre y que el Estado se humille mientras Sánchez nos habla de concordia y magnanimidad, como si la sociedad española fuese la culpable de un intento golpista, y los golpistas, unos caritativos defensores de ideas políticas inocuas que han sido represaliados. Nada hay más lejos de la realidad por más que Sánchez trate de blanquear todo este proceso, neutralizar al Tribunal de Cuentas, y deslegitimar a nuestras instituciones ante Europa.

En principio, y a falta de que la investigación concluya, el Tribunal ha fijado en 5.422.879,48 euros la responsabilidad contable que el Estado reclama al prófugo expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont; al expresidente Artur Mas; a los indultados Oriol Junqueras y Raül Romeva; y a otros 37 antiguos cargos catalanes por el desvío de fondos para pagar gastos del ‘procés’ en el extranjero y su aparato de propaganda internacional. Estas resoluciones del Tribunal de Cuentas son lo que José Luis Ábalos llamó «piedras en el camino» de la negociación con ERC. Pero dada la autonomía del Tribunal, no parece que vaya a ser todo lo magnánimo que Sánchez quiere, y está resistiendo con ejemplaridad democrática una campaña descarnada de acoso y desprestigio. Por eso el Gobierno planea forzar una reforma del sistema de elección de los consejeros de cuentas a la medida del PSOE, e incluso maniatar a la Abogacía del Estado bajo la premisa de que si el Estado no reclama dinero a los malversadores, nadie estará legitimado para hacerlo. Es la prefabricación de una nueva vuelta de tuerca a la impunidad. La misma, por cierto, que reclamó ayer el PNV para que el Gobierno favorezca un indulto en diferido para Carles Puigdemont, de manera que pueda regresar a España triunfante de su falso exilio, y por supuesto sin afrontar las causas pendientes pese a estar procesado desde hace más de tres años.

Lamentablemente, la reunión que este martes mantuvieron Sánchez y Pere Aragonès no puede interpretarse en ningún otro contexto que el de la exigencia de impunidad jurídica, el resarcimiento moral, y la claudicación política ante el independentismo. Y lo grave es que Sánchez está dispuesto a concedérselo, como si el Estado tuviese alguna deuda que saldar con quienes están arrastrando a España a su mayor crisis territorial en un siglo. El Tribunal de Cuentas, como antes el Supremo o el CGPJ, no es ninguna piedra en ningún camino. Son órganos esenciales del Estado con una función que cumplir. Las únicas piedras en el camino de todos los españoles, y de al menos la mitad de los catalanes constitucionalistas, son la Generalitat y su promesa perenne de ejercer el golpismo, ahora con la permisividad de Sánchez.

¡Quizás esta vez no se olviden!
Ignacio Centenera. okdiario 30 Junio 2021

Todo el mundo, en la necesidad de elegir lo que es bueno para sí y para los demás, tiene derecho a equivocarse. Más en concreto, los políticos que toman importantes decisiones para regir nuestras vidas y haciendas tienen que estar sujetos a observación y crítica, pero no deberían ser estigmatizados si, tratando de actuar en beneficio de todos, yerran en dichas decisiones. Lamentablemente no es el caso. Aunque la verdadera motivación de la concesión de los indultos es inconfesable para Pedro Sánchez, la misma es trágicamente evidente para todos los españoles, y, en consecuencia, puede que estos ni perdonen ni olviden una actuación tan personalmente interesada.

Como además no hay un círculo de amigos o un espacio de convivencia en el entorno familiar, social o laboral en el que no se esté comentando el tema, por cierto, con casi unanimidad -trágica para el gobierno- en contra de los indultos, es posible que se esté retroalimentando ese rechazo, y que se empiece a manifestar en ámbitos diferentes del estrictamente político.

Si se cuenta con que la primera consecuencia que se puede generar es el castigo electoral, y de hecho ya se está reflejando en las encuestas y estudios de opinión. Y puede ser que, por una vez, un PP más desacomplejado sepa sacar ventaja continuada del engaño del presidente del Gobierno y consiga mantener el clima de indignación hasta las citas con las urnas. De todas formas, el votante PSOE ya ha demostrado tener muchas tragaderas y ser muy permeable al relato electoral que, en esta ocasión, venderá la concesión de los indultos como propias de la generosidad y la visión estadista del líder. Tampoco hay que olvidar el sectarismo secular del partido; veremos cómo la mayor parte de los que actúan como disidentes oficiosos vuelven al redil y, con gran despliegue mediático, exculpan a Sánchez por vía de la favorable comparación con los adversarios de la derecha extrema.

También es hasta cierto punto descontable que el personaje, debido además a su polémico doctorado y a su completa incoherencia en principios y opiniones -nadie tiene una hemeroteca tan cruel-, sufrirá en el futuro el ostracismo en cualquier foro serio. ¿Quién va a estar interesado en conocer el criterio o la opinión personal sobre cualquier tema de alguien que siempre ha demostrado no tenerla? ¿Quién contratará como conferenciante u opinador a quien, con un zarrapastroso nivel intelectual, siempre se ha apoyado en coautores y asesores para impulsar su arribismo?

Pero es que además es posible que, al igual que ya ha pasado con otros personajes de nuestra historia, empiece a sufrir repudia y rechazo personal. No ahora mismo, en que el ejercicio del poder y el uso -y a veces abuso- de su autoridad y de sus recursos consigue tapar cualquier contestación, pero si cuando, en un futuro sin oropel y palio, pueda quedar expuesto a los vecinos que no quieran saludarle, al hostelero que, en ejercicio de su derecho de admisión, no quiera servirle, a los ciudadanos que le señalen con desdén… Y no se tratará de ningún odio -que siempre es inaceptable-, sino de la manifestación del desprecio y aborrecimiento del que se está haciendo acreedor un político tan inútil y mendaz.

PD: Interesante debate familiar hemos tenido este fin de semana a cuenta de la Conferencia Episcopal. – ¡La gallina! – respondió alguien tratando de descifrar la adivinanza que planteó el secretario Argüello para salvar la cara a los obispos de la Tarraconense. Al cardenal Omella le han dicho estos últimos días verdades que parecía tenía olvidadas y que le habrán parecido frías y cortantes como tajos de espada; pero además esta familia católica, con varios miembros catalanes que se van a olvidar de poner cruces, le deja un mensaje que debería haber sido parte de la carta pastoral que no se ha atrevido a escribirnos: en Cataluña los débiles que merecen su especial protección no son precisamente los políticos secesionistas. Por cierto monseñor, una de las obras de misericordia de la caridad cristiana es el asistir a los presos, no liberarlos de condenas justas.

Vox impulsa la «contramemoria histórica» para dar la batalla cultural a la izquierda
El grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) del Parlamento Europeo edita, por iniciativa del partido de Abascal, el libro 'Memoria Histórica, amenaza para la paz en Europa', una recopilación de quince artículos contra las consignas defendidas por la izquierda en España
I. S. Calleja ABC 30 Junio 2021

Desmontar el concepto de Memoria Histórica desarrollado por la izquierda en España. Con esta premisa nace el libro 'Memoria Histórica, amenaza para la paz en Europa', una recopilación de quince artículos en los que historiadores y escritores analizan la visión de diferentes episodios de España y su impacto actual, financiado por el grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) del Parlamento Europeo por iniciativa de Vox.

La publicación, descargable online de forma gratuita, trata algunos de los discursos que se han repetido en los últimos años, cuyo resultado último es la ley de memoria de Zapatero y el revisionismo histórico, reflejado en las últimas actuaciones del Gobierno de Sánchez. Entre los autores que conforman el libro figuran Stanley Payne, Pedro Carlos González Cuevas, Francisco José Contreras, Fernando Sánchez Dragó, Ángel David Martín Rubio, Alfonso Ussía, Jesús Laínz, Luis E. Togores, Miguel Platón, Javier Barraycoa, Alberto Bárcena, José Manuel Otero Novas, Jesús Palacios y Pedro Fernández Barbadillo, quien además ha pilotado el proyecto junto al también eurodiputado de Vox Hermann Tertsch.

La obra, presentada este martes, es una ofensiva «con datos y hechos contra el movimiento memorialista y sus dogmas» y la reducción de la Historia a un enfrentamiento entre fascismo y antifascismo. Así, las diferentes firmas reflexionan sobre cómo la izquierda ha impuesto su interpretación de los hechos, considerando estos comportamientos como un arma política. El objetivo, sostienen los impulsores del libro, es evitar que estos mantras se extiendan más allá de España y dividan a las sociedades en Europa. La «contramemoria histórica» para dar la batalla cultural.

Los artículos, además, aportan testimonios de un exministro de los primeros Gobiernos democráticos tras la dictadura, de un escritor comunista encarcelado en los años 50 y de un descendiente de un intelectual asesinado por su confesión católica en la Guerra.

Los autores tratan temas variados, con la contienda fraticida española y las décadas del franquismo con un papel capital, habida cuenta de que son fuente de muchos de los argumentos de la izquierda que consideran que se han de rebatir. El volumen cuenta con quince epígrafes a lo largo de 150 páginas. Son 'Memoria manipulada o el veneno de la mentira' (Tertsch); 'La Historia como arma política' (Contreras); 'La memoria histórica y la ruptura de la democracia española' (Payne); '¿Memoria histórica o Ministerio de la Verdad?' (Sánchez Dragó); 'Pasados utulizables, memorias incompletas y prácticas políticas' (González Cuevas); '¿Fue la persecución de izquierdas a los católicos equivalente a un genocidio?' (Martín Rubio); 'La sonrisa asesinada' (Ussía); 'Memoria de la destrucción contra la destrucción de la memoria' (Laínz); 'Cómo España evitó entrar en la Segunda Guerra Mundial' (Togores); '¿Fue la represión en la posguerra implacable con los vencidos?' (Platón); 'Juicio y muerte de Lluis Companys: un mito' (Barraycoa); '¿Funcionó el Valle de los Caídos como un campo de concentración?' (Bárcena); 'De la reconciliación y de la memoria' (Otero Novas); '¿Existió la oposición democrática al franquismo?' (Palacios) y '¿Exigieron la amnistía los franquistas?' (Fernández Barbadillo).

Ayuso elige a Toni Cantó para liderar su gran proyecto de convertir Madrid en la capital mundial del español
El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid presidido por Isabel Díaz Ayuso ha aprobado este miércoles su nueva estructura.
Libertad Digital 30 Junio 2021

El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid presidido por Isabel Díaz Ayuso ha aprobado este miércoles su nueva estructura. Entre los nuevos departamentos, destaca la Dirección de área de la Oficina del Español, dependiente de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, donde estará al frente Toni Cantó.

"La lengua española es un activo cultural, social y económico que compartimos con casi 600 millones de personas en todo el mundo y que tiene un potencial extraordinario que la Comunidad de Madrid va a explotar. El objetivo es hacer de Madrid la capital del español en Europa. Lograrlo tendría grandes beneficios no sólo en el ámbito cultural y académico, también en el turístico, económico y empresarial", señalan desde la Comunidad de Madrid.

Entre los fines de esta Oficina estarán la promoción de la Comunidad de Madrid como capital europea del español, interlocución con instituciones para impulsar las oportunidades económicas del español y la colaboración activa con entidades dentro del ámbito de la Comunidad de Madrid que trabajan por el impulso del español.

También se buscarán sinergias con entidades culturales internacionales para realizar acciones de puesta en valor del español, y se gestionarán informes y encuentros que fomenten el debate en torno a la potencialidad del español, ubicando en la Comunidad de Madrid el encuentro de expertos y líderes de opinión.

"La lengua española es un activo cultural, social y económico que compartimos con casi 600 millones de personas en todo el mundo, y que tiene un potencial extraordinario que debemos saber explotar. La Comunidad de Madrid se compromete a promocionar nuestro idioma dentro y fuera de España, a reforzar su prestigio y conocimiento en las escuelas y a velar por su futuro en el mundo digital del siglo XXI. Porque nuestro idioma no es sólo un patrimonio cultural de valor incalculable, también es un motor económico que debemos aprovechar en este momento tan decisivo", ha afirmado la presidenta madrileña.

Un proyecto cultural y de negocios
Fuentes cercanas a Ayuso recuerdan que la presidenta "llevaba tanto en su programa electoral de 2019 como de 2021 su compromiso de fomentar el estudio del español como segunda línea de negocios en el mundo, potenciando la región como destino para aprender español y espacio de referencia del Servicio Internacional de Evaluación de la Lengua Española".

Durante la visita de este miércoles a la Real Academia Española, la presidenta ha trasladado a su director, Santiago Muñoz Machado, su objetivo de que ambas instituciones trabajen para seguir llevando este idioma a todos los rincones del mundo.

"Millones de hispanohablantes que ya nos perciben como un lugar de referencia de nuestra cultura común, encuentran aquí un espacio idóneo para estudiar y emprender", ha señalado Ayuso. "Queremos hacer de Madrid un centro de atracción de talento internacional abierto no solo este ámbito iberoamericano con el que desde luego queremos colaborar estrechamente, sino también a todo el mundo, porque vivimos en una era global".

"La necesidad de apoyo a la ciencia la tecnología y la innovación es un valor compartido por el conjunto de la sociedad, un espacio de entendimiento al margen de la lucha política y el compromiso de mi gobierno es precisamente tratar de trasladar ese espíritu de consenso al espacio universitario para que dé fruto en forma de conocimiento, impulsando la economía, mejorando la sociedad y ampliando las fronteras de la ciencia", ha concluido Ayuso.

Cantó, excluido de las lista del 4-M
Toni Cantó fue incluido como número 5 en la lista del PP de Madrid en las pasadas elecciones del 4 de mayo. El PSOE recurrió este nombramiento y el juzgado de lo contencioso administrativo le dio la razón por ser "inelegible" al no haberse empadronado en la Comunidad de Madrid antes del 1 de enero, como establece la ley electoral. El juzgado tomó la misma decisión con respecto al exalcalde de Toledo Agustín Conde, que ocupaba el puesto 23.

Los populares recurrieron al TC pero el voto de calidad del presidente del Constitucional, el conservador Juan José González Rivas y los progresistas Cándido Conde-Pumpido y Asunción Balaguer (ponente), inclinó la balanza y Cantó quedó finalmente fuera de la lista.


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La necesaria unidad de la oposición contra Sánchez
EDITORIAL. Libertad Digital 30 Junio 2021

Nos ocuparía más de un editorial enumerar, aun de forma telegráfica, las numerosas promesas que Pedro Sánchez ha hecho a los españoles y que luego ha incumplido clamorosamente: Desde el compromiso de endurecer penalmente la convocatoria ilegal de referéndums, pasando por su promesa de no indultar a políticos condenados por sentencia judicial, siguiendo por su promesa de aplicar de nuevo el artículo 155 de la Constitución en Cataluña o no pactar con podemitas (o bilduetarras), o de sentar en el banquillo al golpista prófugo Carles Puigdemont, las promesas de Pedro Sánchez respecto de lo que va o no va a hacer en el futuro es una guía casi segura para saber que lo que este nihilista hará finalmente será justo lo contrario de lo que dice.

Desde esta perspectiva debemos analizar la promesa hecha por Sánchez este miércoles en el Congreso según la cual "el PSOE jamás aceptará un referéndum de autodeterminación en Cataluña". La escasa credibilidad de esta promesa por parte de Sánchez no sólo se debe al largo historial de incumplimentos por su parte, sino al hecho, no menos elocuente, de que Sánchez la ha pronunciado 24 horas después de haber aceptado reunirse con quien, como Pere Aragonés, públicamente anunció que el objetivo de esa entrevista no sería otro que negociar con el gobierno de España la total amnistía de los golpistas y la celebración en Cataluña de una tercera consulta secesionista pactada con el Gobierno. Eso, por no recordar que 48 horas antes, Sánchez había salido a la palestra para defender la constitucionalidad de un referéndum secesionista si fuese pactado en el gobierno. Teniendo presente que el Tribunal Constitucional ya se manifestó por unanimidad en febrero de 2017 respecto a la ilegalidad que tendría, sin una previa reforma de nuestra carta magna, un referéndum de autodeterminación aun cuando hubiese sido pactado por el gobierno de turno, ¿qué sentido tiene que Sánchez hace dos días mintiera al respecto en defensa de algo que 48 horas después asegura que jamás hará?

Es más. Sin necesidad de que este gobierno felón llegue a tan abyectos extremos -cosa que para sus rufianes socios separatistas de gobierno es sólo cuestión de tiempo-, el hecho de que Sánchez haya concedido injustos indultos a impenitentes golpistas o que ahora esté presionando al Tribunal de Cuentas para que todo el coste económico que hasta ahora ha acarreado el ilegal e inconcluso proceso secesionista corra a cargo del contribuyente, son razones más que suficientes para que una oposición constitucionalista digna de tal nombre concatene mociones de censura, peticiones de dimisión o de elecciones y manifestaciones contra Sánchez de aquí al final de la legislatura.

La estúpida -y sorprendentemente recurrente- objeción que algunos adversarios de este gobierno indigno hacen a la moción de censura contra Sánchez sobre la base cierta de que aritméticamente es imposible de que salga adelante, olvida, en una mezcla de irresponsabilidad y de cobarde comodidad, que en política es esencial que la oposición se aplique así misma aquella máxima de Julián Marías del "que por mi no quede". La moción de censura, por mucho que sea con toda seguridad infructuosa a corto plazo, es un instrumento que permite a la oposición lanzar bengalas y dar eco mediático a la gravísima situación institucional en la que estamos, al tiempo que permite mostrar a la ciudadanía cual puede ser la alternativa al indigno y felón ejecutivo que padecemos. En este sentido, las mociones de censura que carecen del respaldo parlamentario necesario han de ser vistas no como una recolección sino como una siembra que dé resultados a más largo plazo. Oponerse a la moción de censura sobre la base de que un parlamento dominado por la felonía de un PSOE en alianza con comunistas y separatistas la rechazaría, invalidaría también las recurrentes peticiones de dimisión o de elecciones anticipadas que Casado hace a Sánchez o las manifestaciones que se han hecho y se deben seguir celebrando contra este gobierno. El más elemental sentido de la proporcionalidad y de la ponderación debe convencer a la oposición de que debe utilizar recursos extraordinarios para hacer frente a situaciones tan extraordinariamente graves como en la que estamos inmersos.

La política no permite el vacío, y menos aún el liderazgo en la oposición a este Gobierno, no solo incompetente, sino erosionador de las bases sobre las que se asienta nuestra democracia y Estado de derecho. Pablo Casado, quien ha hecho este miercoles un magnifico discurso en el Congreso, no puede volver a cometer el error de no ocupar el liderazgo de la oposición a la hora de presentar mociones de censura, convocar manifestaciones o dirigir peticiones de dimisión contra este presidente de gobierno. Más aun, en unos momentos en los que no sólo Vox sino también Ciudadanos están dispuestos a respaldarle.

Todos sabemos que es más cómodo y menos comprometido esperar a que la fruta caiga sola, pero es deber de la oposición intentar que el tiempo de permanencia de Sánchez en la poltrona sea el menor posible. Y es que, como bien saben sus socios separatistas, es, precisamente, cuestión de tiempo que Sánchez llegue a sus más extremos grados de envilecimiento.

Palabra de Sánchez
Pablo Planas. Libertad Digital 30 Junio 2021

Que ha dicho Pedro Sánchez que no habrá referéndum de autodeterminación en Cataluña. La trayectoria del presidente del Gobierno es sobradamente conocida. Tampoco iba a haber indultos y resulta que los nueve golpistas de la trena ya están en la calle envenenando la situación. Se lo ha recordado hasta Rufián, su socio y colega. Tampoco iba a pactar nunca con los separatistas catalanes y ahora son su sostén parlamentario. Ni con los herederos de ETA. Ya, igual cuando dijo que sólo imaginar un Gobierno con Podemos le quitaba el sueño. Es Sánchez, el hombre que desconoce el valor de la palabra dada, el tipo que sólo sabe mentir.

El contacto frecuente de Sánchez con los empresarios, los obispos y los separatistas catalanes tendrá consecuencias funestas para la sociedad española y más cuando por medio está otro socialista, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, a quien han encargado el papel de "relator" de la mesa de destrucción de España. Además, los dirigentes del PSOE que tienen una cierta de España no son precisamente de fiar porque tal idea consiste en que nuestra Nación es una "nación de naciones" o que la nación es un concepto "relativo". Ya sean mandarines del PSOE o del PSC, todos abogan por el federalismo, que es humo envuelto en gas para dar satisfacción a los regionalistas vascos, catalanes y gallegos, que se proclaman nacionalistas porque se creen que son superiores a los demás.

Intentaron la fórmula con Zapatero y Maragall y de aquellos polvos estos lodos. Pretendían llevar a cabo lo que llamaban una segunda Transición que resolviera definitivamente otro delirio al que se referían como el "encaje de Cataluña en España". Les salió el Estatut, un engendro que el propio Zapatero y Artur Mas, personaje catastrófico que entonces era el jefe de la oposición en Cataluña, se dedicaron a trastocar para que quedara a gusto de los convergentes, que por aquellas iban de moderados. ¿Qué se podía esperar de Zapatero y Mas? Cualquier disparate. No hay más que ver en qué han quedado. El primero es el principal aval de los tiranos de Venezuela. El otro, el individuo que condujo Cataluña a la mayor crisis social, política, moral, cultural y económica desde la Guerra Civil.

Los socialistas vuelven a las andadas para conseguir en Cataluña lo que van a perder en el resto de España, los votos necesarios para mantenerse en el poder. Y harán lo que haga falta. Antes de que el proceso separatista adquiriera velocidad de crucero, los principales dirigentes del PSC se manifestaban partidarios de esa estupidez del "derecho a decidir". Muchos de esos prebostes, como el hermano de Maragall o el actual consejero de Interior, acabaron en ERC o fuera del partido, como Nadal, el exalcalde de Gerona. En cambio, Iceta, de la misma cuerda, se quedó y aprovechó los huecos.

La misma creación de una "mesa de negociación" entre el Gobierno socialista y el Govern separatista es una invitación al desastre, peor que fumar en un polvorín o que intentar apagar un fuego con gasolina. Que no habrá un referéndum en Cataluña, dice Sánchez. Lo mismo dijo Mariano y aquí estamos.

Aragonés, atrapado por la realidad
Exigir la neutralización de Tribunal de Cuentas va contra el Estado de derecho
Editorial. La razon 30 Junio 2021

Como en el cuento de Monterroso, el problema es que el dinosaurio, la fea realidad del procés y sus consecuencias, todavía está aquí y, ayer, proyectó su alargada sombra sobre la reunión que mantuvieron el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonés. Entre otras cuestiones, porque los indultos, por su propia naturaleza, no pueden borrar los hechos juzgados ni, mucho menos, dejar sin efecto los flecos legales que todavía cuelgan en todo este asunto, entre ellos, la acción fiscalizadora del Tribunal de Cuentas sobre el desvío de los fondos públicos y el hecho palmario de la sustracción a la Justicia del ex presidente Carles Puigdemont. Que en la agenda del mandatario catalán figuraran, casi como únicos puntos, la neutralización por parte del Gobierno de las citadas actuaciones judiciales, demuestra no sólo la incomprensión de lo que significa el Estado de derecho, sino, también, la dificultad objetiva de reconducir la situación política en Cataluña mientras los partidos nacionalistas que gobiernan se empeñen en el desconocimiento de la ilegalidad del acto sedicioso que fue el procés.

No es algo, el borrón y cuenta nueva, que esté al alcance del presidente Sánchez, pese al voluntarismo expreso gubernamental, puesto que el Tribunal de Cuentas es una institución del Estado de rango Constitucional, desarrollada por una Ley Orgánica de 1982 y cuyo funcionamiento también responde a una norma de ley. Sus miembros, elegidos a partes iguales por el Congreso y el Senado con mayoría de tres quintos, gozan de los mismos principios de independencia e inamovilidad que los jueces y magistrados, y entre sus funciones jurisdiccionales se encuentra el enjuiciamiento de las responsabilidades contables que afectan a la administración del dinero público por parte de las instituciones y sus responsables. Sus decisiones son, por supuesto, recurribles ante un tribunal superior, pero dentro de las normas previamente establecidas. Conviene aclarar estos conceptos ante la ofensiva deslegitimadora que están sufriendo los miembros del Tribunal, caricaturizado como un «residuo franquista», que sólo cumplen con su deber. Entendemos que se haya convertido en una institución molesta –también lo era el Supremo– para las pretensiones de impunidad del nacionalismo catalán, pero, como ocurre con otras líneas rojas, no va a ser nada fácil saltárselas. Algo que Aragonés debería haber asumido antes de viajar a Madrid.

La "Mesa del diálogo" puentea a las instituciones españolas y presagia lo peor
El independentismo no va a dejar de serlo y las concesiones de Sánchez, derribando todas las barreras constitucionales, le coloca en una posición de fuerza que sabrá utilizar.
Editorial ESdiario  30 Junio 2021

Que el presidente del Gobierno reciba en La Moncloa con artificial normalidad a un dirigente que, horas antes, ha despreciado al Rey y defiende abiertamente la demolición de la Constitución; es una anomalía a la que Pedro Sánchez ha intentado acostumbrarnos desde hace años.

En concreto desde que, en 2018, aceptó llegar a la Presidencia con una moción de censura respaldada por los partidos independentistas y populistas a los que desde entonces se ha plegado.

No apela a la concordia reunirse con Pere Aragonés sin ningún gesto de aceptación constitucional de éste; como tampoco la siembran la concesión de los indultos o el asalto en marcha al Tribunal de Cuentas para anular también las responsabilidades económicas de los procesados por el Golpe institucional en Cataluña.

Para que esa convivencia fuera posible, a la generosidad del Estado debiera corresponderle un acatamiento de las normas desde el separatismo que no existe, sino todo lo contrario: Sánchez no ha distendido nada; se ha limitado a ganar tiempo a cambio de alimentar una vía alternativa a la unilateral, que es la pactada.

Sánchez amenaza con tomar el Tribunal de Cuentas por las bravas cambiando la ley

Y que esa opción tampoco tenga futuro al corto plazo no es nada tranquilizador, pues a la tradicional resistencia del nacionalismo se le ha añadido ahora una legitimidad infausta concedida por el Gobierno: tarden poco o mucho en volver a las andadas, cuando lo hagan será con la Justicia debilitada; las sentencias anuladas; el blanqueamiento político de sus objetivos y el Estado de Derecho achantado por un presidente que ha suscrito el perverso relato de la "represión".

Después de tatas concesiones, nadie en su sano juicio puede creerse que, de repente, el diálogo versará sobre la financiación de Cataluña.

Renunciar a la legalidad, como ha hecho Sánchez, equivale a legalizar los objetivos del secesionismo, rindiéndose en la batalla de las ideas y los principios que debería mover al Gobierno. Y avala un "diálogo" artificial con la hoja de ruta elegida por los indultados.

En ese sentido, anunciar una "Mesa del diálogo" para septiembre, al margen de las instituciones y marcada por el orden del día de ERC, es un despropósito más de consecuencias inquietantes, agravado por la sensación de que Sánchez vuelve a mentir a la opinión pública tras su encuentro con Aragonés: la portavoz del presidente niega que ambos dirigentes hablaran de "referéndum y autodeterminación"; pero el titular de la Generalitat confirma que lo hicieron y que ése será el núcleo de la negociación en adelante.

"Diálogo" al margen del Congreso
Viendo todas las concesiones de Sánchez en este tiempo, y repasando una a una todas las barreras constitucionales que él mismo ha derribado para garantizarse el respaldo nacionalista, nadie en su sano juicio puede creerse que, de repente, el diálogo versará sobre la financiación de Cataluña.

Que el jefe del Ejecutivo prescinda del Congreso y del Parlament para este viaje y opte por reuniones bilaterales fuera de las Cámaras anuncia nubes en el horizonte de quienes sienten que la Constitución, la convivencia y la ley empiezan a ser artículos de saldo y cambalache para un presidente dispuesto a casi todo con tal de no perder los votos que le llevaron al cargo.

Hay golpistas de primera y golpistas de tercera
José García Domínguez. Libertad Digital 30 Junio 2021

Tras aquellos hechos vandálicos, cuando la turba integrada por unos dos mil alborotadores que rodeaba el edificio impidió que tanto las personas que permanecían en su interior pudiesen salir a la calle como que quienes ansiaban acceder a él lograsen hacerlo, en un muy comprensible acceso de rabia e indignación cívica, Jordi Turull ( no confundir con Josep Rull, su alter ego y pareja artística) manifestó que los lamentables acontecimientos habían constituido, literal, "un golpe de Estado encubierto". Contundente declaración, la de Rull, que quiso enfatizar aún más al añadir la siguiente coletilla: "Estas cosas pasan cuando se juega con fuego". Pero no solo Rull, el cuate de Turull, consideró en aquel instante que violación tan flagrante y tumultuaria de los principios básicos que inspiran nuestro ordenamiento constitucional era merecedora de la mayor repulsa y castigo posibles. Así, el propio Gobierno de la Generalitat decidió personarse en el caso contra los saboteadores del orden legal en calidad de acusación particular.

En concreto, los abogados del Ejecutivo de la Plaza de San Jaime solicitaron ante el tribunal penas de tres años de cárcel para cuatro de los instigadores de los desórdenes. Actitud mucho más dura y firme mantendría por su parte el propio Parlament de Cataluña, igualmente personado en la causa como parte acusadora. Al punto de que los colegiados que actuaron en la causa representando a la cámara autonómica reclamaron condenas de tres años para un total de veinte procesados. Tiempo después, cuando finalmente el Tribunal Supremo emitió su resolución definitiva sobre el asunto, condenando en firme a ocho de los cabecillas de la revuelta contra las instituciones a penas de tres años de prisión, el entonces portavoz de los independentistas de derechas en el Parque de la Ciudadela, Francesc Homs, clamó ufano: "La sentencia concuerda con el sentir mayoritario del pueblo de Cataluña". Por cierto, una sentencia, la que motivó el acoso de los llamados indignados a los diputados autonómicos allá por el mes de julio de 2011, que el Constitucional acaba de ratificar en todos sus puntos. Pero para los perroflautas filopodemitas, ¡ay!, para esos no hay indulto que valga. Siempre ha habido clases, ya se sabe.

La república roñosa y cutre
Emilio Campmany. Libertad Digital 30 Junio 2021

Algunos protagonistas del intento de golpe de Estado en Cataluña se comportaron con notable entereza cuando su efímera república independiente se fue al traste. A diferencia de otros, hicieron frente a las condenas de cárcel con dignidad. Especialmente templado apareció siempre Oriol Junqueras, y eso que su físico no ayuda a representar la figura del valiente patriota que arrostra sin inmutarse todas las consecuencias de sus heroicas acciones. Visto cómo ha sido su vida en la cárcel y cómo ha pasado más tiempo fuera que dentro, su gesto altanero y su mentón al cielo resultan algo risibles, pero no cabe duda de que ha quedado mucho mejor que Puigdemont, un cagón incapaz de asumir el más mínimo mal que sus actos traigan y que, para escarnio de la república que decía encarnar, huyó escondido en el capó de un coche.

Pero, cuando ha llegado el Tribunal de Cuentas a reclamar las sumas de dinero malversadas por todos en su venerado procés, todo el orgullo y el pundonor se han venido abajo. Quieren, ansían, braman por la independencia. Pero a lo que no están dispuestos en absoluto es a pagarla. Cataluña será más temprano que tarde independiente, dicen, pero desde luego no lo será con su dinero. La imagen no puede ser más descorazonadora. Algunos, pocos, están dispuestos a ir a la cárcel entre semana por su idolatrada república independiente, pero ¿apoquinar por ella? Ni hablar.

Nadie puede ir a la cárcel por otro, pero abonar sus deudas sí puede hacerse. No obstante, nadie parece dispuesto a librar a los golpistas del embargo. La multitud de esforzados republicanos catalanes que abarrotan los Comités en Defensa de la República queman neumáticos, cortan carreteras e incendian contenedores, pero pagar, lo que se dice pagar, no están dispuestos a pagar un euro. Los muchos miembros de Òmnium Cultural y Assemblea Nacional Catalana, los miles de militantes de los partidos independentistas y los mismos votantes de esos partidos acudirán a cuantas manifestaciones les convoquen, pero no soltarán un céntimo para salvar a sus héroes. Bastaría con que la catalanísima familia Pujol se desprendiera de una mínima fracción de lo mucho que ha robado en nombre de Cataluña para que la deuda de los patriotas quedara enjugada. No han dicho ni pío. Tampoco parecen dispuestos a aflojar la mosca esos empresarios catalanes que tan partidarios son de todo aquello que conduzca a la normalización política a fin de crear un ambiente propicio para los negocios. ¿Indultar? Ahora mismo. ¿Sacar la billetera? De ninguna manera.

¿Qué clase de patriotas son éstos que no están dispuestos a gastarse un euro en su ideal? Desean la independencia, pero no explican qué clase de república quieren. Ni cómo piensan mantener a Cataluña dentro de la Unión Europea. Ni mucho menos qué garantías para ejercer su libertad tendrán quienes anhelen que Cataluña vuelva a ser española. Lo único que está claro es que ellos no van a pagar lo que cueste. Hasta ahí podíamos llegar.
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