AGLI Recortes de Prensa  Sábado 3 Julio  2021

Primero, que pidan perdón
EDITORIAL. https://gaceta.es 3 Julio 2021

La reforma del sistema de pensiones avanzada ayer por el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, y desmentida hoy por el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá («ayer no tuve mi mejor día»), además de anunciar el parto de los montes de ligar las pensiones al IPC —como ocurre desde 2013— elimina el criterio técnico de sostenibilidad e incorpora el principio de equidad intergeneracional como imaginativa forma de decir que no hay un céntimo y que hay que aligerar el peso de las pensiones «con un pequeño esfuerzo» de las generaciones de la explosión de la natalidad española: los nacidos entre los años 1950 y 1975.

Es decir, un pequeño esfuerzo de una parte de los que ya están en el sistema de pensiones y de las oleadas de boomers que avistan la edad de retiro.

Pueden hacerlo, claro. Y lo harán. Y los españoles nacidos en la ominosa dictadura y, por tanto, culpables del pecado original de haber nacido bajo el impulso de las políticas natalistas del anterior régimen, lo aceptarán. Quizá ellos, no. Pero lo aceptarán en su nombre sindicatos, patronal, el consenso social y unos cuantos obispos, empezando por los catalanes, que son los que mandan en España.

Lo harán, sin duda, exigiendo por ley (es decir, obligando) ese pequeño esfuerzo sin que ellos, los políticos al mando, hagan esfuerzo alguno ni pidan perdón por todo el derroche que el Estado autonómico ha supuesto y supone. Sin pedir perdón por la corrupción política y sindical que cada año en las últimas décadas ha ido empobreciendo España. Sin disculparse por el uso abusivo de la deuda pública como forma de parchear la nefasta gestión política de la economía española. Sin lamentar el leviatán fiscal cargado de impuestos abusivos directos e indirectos, tasas y tributos, que han creado para tapar su fracaso. Sin arrepentirse de sus políticas neomalthusianas de control de la población a través de la promoción del negocio de los derechos sexuales y reproductivos (el negocio del aborto, en román paladino). Sin arrepentirse de haber ido subiendo legislatura a legislatura la asignación económica a los partidos muy por encima de sus merecimientos. Sin dolerse de haber creado, con desprecio del sector privado, una sociedad paralela subvencionada, sometida y clientelar en beneficio de las economías de terceros países. Sin arrepentirse del gigantesco e inútil gasto político generado en miles de municipios y en todas las autonomías. Sin confesar que a nuestro sistema de pensiones lo han convertido en un gigantesco esquema de estafa piramidal.

«Un pequeño esfuerzo», dice y se desdice y volverá a decir el ministro de Seguridad Social. ¿Y el esfuerzo de los que heredaron la gestión económica de una nación próspera y la condujeron a esta crisis económica, social y nacional, dónde está? Ni está, ni se le espera.

Por suerte para nuestra clase política del consenso, cada día llegan a España cientos, sino miles de inmigrantes ilegales que vienen, como es canónicamente sabido, a pagarnos las pensiones.

Ironías al margen, si quieren reformar el sistema de pensiones y cargar sobre las espaldas de los boomers sus fracasos, lo primero es pedir perdón. Y luego, podremos sentarnos a hablar de políticas de austeridad, reforma del sistema autonómico, fomento de la natalidad, de la iniciativa privada con bajadas de impuestos y, sin duda, de protección del empleo con salarios dignos. Si después de todo eso hace falta un pequeño esfuerzo, se hará. Pero que el esfuerzo sea por los dos lados, no sólo por los gobernados. Otra vez.

Sánchez siempre va de farol
Jimmy Giménez-Arnau. okdiario 3 Julio 2021

La lucha por mantener el equilibrio psíquico en un mundo que exige sumisión a las reglas del trato social es el gran problema de Sánchez, porque sólo le importa someter sus locuras a inmediata gratificación. Su salud mental clama a gritos ser acogida en el frenopático. Todas las barbaridades que se le ocurren conducen al caos y cada uno de sus mil arrebatos, nos acercan al precipicio. Este zumbado arruinará la nación española en tiempo récord. Siempre va de farol y siempre pierde, ya no engaña a nadie. Pero no le tiembla el pulso cuando hay que negociar insensateces con sus socios separatistas. Es el enemigo público nº 1. Con una camisa de fuerza estaría más guapo.

Rechaza la terapia del diván y abraza la demagogia que imparte en la tribuna. Sueña con su veleidad enfermiza: “Lo único que importa soy yo”. Para tal ególatra, un ciudadano normal, equivale a morralla y depende de sus absurdos desguaces. Vivimos la época de la falta de esperanzas y queremos un nuevo Ejecutivo para revalidar nuestra propia estima. A este cómico sátrapa todo se la suda y no se corta leyendo en el Congreso, dándoselas de culto, el inculto, lo que los escribas le copian para que dé el pego. Así oculta a Narciso y saca a pasear al estadista de risa que los aduladores le hacen creer que es.

¿Cómo se explica que un membrillo pueda volcarse en un líder? Valga el servil estribillo que los funcionarios oficialistas cubanos le cantaban a Fidel antes de entrar en La Habana: “Somos socialistas, palante, palante, y al que no le guste, que tome purgante”. Pues eso es lo que nos espera con este zumbado, aceite de ricino a granel y desprestigio internacional absoluto. El fatuo habla de recuperación económica y el Ibex cierra junio… con el peor índice de Europa. La UE advierte que la variante india alcanzará el 90% de contagios en agosto y el kamikaze anima a gozar del verano sin mascarilla. Hasta Rufián se cachondea del lerdo: “Si dijo no a los indultos y luego los concedió, ¿por qué no va a tragarse, también, un referéndum?”. Sanchinflas, réplica amarga de Cantinflas, es rehén de sus macabros socios. La única salida digna que le queda sería dimitir.

Sueño inútil, pues el constante tramposo Sánchez desconoce en qué consiste la dignidad. Tendremos que esperar a que nos arruine, antes de que se esfume.

Sánchez, incomprensible
Sánchez no sabe lo que dice: lo que separa a la ciudadanía socava lo que queremos dejar atrás
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 3 Julio 2021

Suele ocurrir cuando uno quiere decir una cosa y la contraria, o cuando no sabe ya como mentir huyendo al tiempo del rastro que deja la mentira. En unas declaraciones del todo incomprensibles, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preguntado esta mañana por la posibilidad de celebrar un referéndum consultivo en Cataluña, ha llegado a decir lo siguiente: «Todo aquello que separa a la ciudadanía, que le obliga a tener que definirse en uno u otro sentido en cuanto a sus identidades (ha señalado en referencia al posible referéndum), a mí me parece que lo que hace es socavar aquello que nosotros queremos dejar atrás».

La verdad es que no se entiende nada pero se adivina casi todo, como siempre en él. Socavar es erosionar, así que si queremos dejar atrás la confrontación, un referéndum no haría sino reforzarla, por lo tanto no hagamos un referéndum. ¿Era eso, presidente, lo que quería decir? Pues dijo lo contrario. O no: quizás el Dr. Sanchez quiso decir lo que dijo, esto es, que como el referéndum socava (debilita) la confrontación (lo que viene de atrás), pues entonces conviene el referéndum. No se sabe.

El presidente dice «socava» cuando quizás quisiera decir «refuerza». Pero, en el fondo, no quiere decir «refuerza», por si reforzar socavara y, socavando (no se sabe bien qué) ofendiera a sus mantenedores en el poder. Como les debe el poder, les tiene que entregar el poder (es la condición que ellos ponen para mantenerle en el puesto), pero no puede hacerlo porque si lo entrega se queda sin el. Y así estamos. Como no quiere decir que sí, dice que no, pero negando ambas opciones. Al final, como siempre, llega la incoherencia. A fuerza de mentir e imaginar, el presidente va teniendo alguna que otra fuga en la cabeza y está llegando a aquello de “La razón de la sinrazón, que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece» etc.

Sánchez se ha referido a la posibilidad de ese referéndum en su comparecencia en el Palacio de la Moncloa junto al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, que miraba.

Sánchez ha subrayado que creía haber sido bastante claro (sic) en sus comparecencias de esta semana.

Para él, la fórmula -que no tiene formulación alguna- ha de ser la del diálogo para llegar al acuerdo y siempre dentro de la legalidad democrática. La cuadratura del círculo.

En ese sentido ha recordado, eso sí, que la denominada «Agenda del Reencuentro» (un eslogan más propio de una agencia matrimonial) que ha planteado el Gobierno es «muy plural y muy rica en contenidos» y ha instado a mirar hacia adelante y construir entre todos un futuro común para la ciudadanía catalana. La española, ya se verá.

A la búsqueda de una Constitución
Amando de Miguel. Libertad Digital 3 Julio 2021

Es fácil averiguar cuándo empieza a regir una Constitución. Suele manifestarse en un acto solemne, con las cámaras de la televisión en directo (o equivalentes) y muchos uniformes de gala. Más difícil es determinar el momento en el que se puede dar por concluida la vigencia real de un texto constitucional. Corresponde, más bien, a un sinuoso proceso, visto como una situación de crisis o decadencia, sobre todo, si no aparecen atisbos de una nueva ley fundamental. Este es el caso de la España de hoy. Todo el mundo invoca una Constitución, que, realmente, no rige.

Puestos a buscar un hito, podría valer este momento, en el que se constituye una estrambótica "mesa de diálogo". En ella, se reúnen, de igual a igual, el Gobierno de España y los representantes (de hecho) de una hipotética República de Cataluña. Será algo así como la celebración de las conversaciones, hace cien años, entre el Gobierno británico y las huestes del primate republicano irlandés De Valera. La diferencia es que Cataluña siempre fue una parte del reino de Aragón y, como tal, de España. La Cataluña independiente parece una caprichosa invención, con todos los riesgos que supone imponer nuevas naciones en la Europa del siglo XXI. Por ejemplo, ¿qué hacer con la mitad de los catalanes, que se sienten españoles y no son partidarios de pertenecer a una República independiente? No cabe el equivalente de la salida de los protestantes del Ulster o de los ingentes trasvases de población musulmana en la India para constituir Pakistán.

Lo que, ahora, no se ve es el espíritu de confeccionar una nueva Constitución para (lo que queda de) España. Cabría la salida castiza de una nueva guerra civil, pero, el horno no está para bollos. Quiero decir que nuestros colegas europeos no permitirían el experimento. Tampoco, se apuntarían muchos combatientes. En los militares españoles ya no hay "espadones".

Lo más sencillo sería la defenestración (pacífica) del tirano Sánchez. Habría un cierto acuerdo entre todas las fuerzas no secesionistas, incluyendo una buena parte de los socialistas. Equivaldría a una especie de moción de censura en el Congreso de los Diputados, la misma figura jurídica que dio el poder a Sánchez en 2018. No sé si, tres años después, se podrá alegar que sigue vigente el texto constitucional de 1978. En realidad, ahora, ha saltado por los aires. Lo que no aparece es la pléyade de los posibles redactores de la hipotética nueva Constitución, dispuestos a derrochar "consenso". Cabría la vieja opción de una España federal, pero, la cosa no pasa de un flatus vocis. Si la idea siguiera adelante, el inconveniente mayor sería lograr la igualdad entre todos los Estados que la integrarán. Ni catalanes ni vascos (sus dirigentes) aceptarían tal planteamiento.

Una dificultad ulterior es de índole cultural. La Constitución de 1978 se pudo confeccionar, mal que bien, porque se disponía de un plantel de buenos escritores. Hoy, los que escriben por oficio son los supérstites de una vieja tribu, de cuando la enseñanza era "presencial" en todos sus grados y modalidades.

Cabría la opción de cambiar media docena de artículos de la Constitución de 1978, que es bastante larga. La discusión sería inacabable. No hay un acuerdo básico sobre qué dirección debería tomar el cambio.

El problema no parece tener una solución pacífica. Para empezar, no son pocos los españoles reacios a identificarse con el gentilicio. Y no me refiero a los inmigrantes. No sé si habrá que recordar la broma de Cánovas del Castillo, cuando exponía, en una tertulia con otros historiadores, el proyecto de Constitución. El primer artículo rezaría: "Son españoles los que no pueden ser otra cosa".

‘Memoria histórica, amenaza para la paz en Europa’, el libro definitivo contra el falso relato de la izquierda
contra el memorialismo de la izquierda, rigor histórico
Rebeca Crespo. https://gaceta.es 3 Julio 2021

El grupo de los conservadores y reformistas europeos (ECR) ha presentado en Madrid el libro ‘Memoria histórica, amenaza para la paz en Europa’, una recopilación de quince artículos en la que escritores e historiadores desmontan, con datos y hechos históricos, décadas de mentiras sobre la historia de España difundidas por la izquierda. Una publicación contra el movimiento memorialista y sus dogmas.

En la publicación, que ahora también cuenta con su versión en inglés, participan quince autores: Hermann Tertsch, Francisco José Contreras, Stanley G. Payne, Fernando Sánchez Dragó, Pedro Carlos González Cuevas, Ángel David Martín Rubio, Alfonso Ussía, Jesús Laínz, Luis E. Togores, Miguel Platón, Javier Barraycoa, Alberto Bárcena, José Manuel Otero Novas, Jesús Palacios y Pedro Fernández Barbadillo.

En la presentación del libro en Madrid, Tertsch, vicepresidente del ECR-Eurolat, ha destacado la importancia de una publicación de estas características después de que en España «solo haya habido discurso de la izquierda durante cuarenta años para hablar de nuestro pasado».

La ley de Memoria Histórica, aprobada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en el año 2007, y mantenida por el Ejecutivo liderado por Mariano Rajoy, que pudo haberla derogado con su mayoría absoluta, implicó la ruptura de «la reconciliación que se había alcanzado después de la Guerra Civil», explica Tertsch. «Zapatero decidió que había que utilizar la historia como instrumento arrojadizo contra sus rivales, para expulsar a la derecha del sistema. Ahí es donde empieza el cambio de régimen, en el que estamos ahora. Contra eso, nosotros queremos traer la verdad«, añade.

La obra es un contrataque, con datos y hechos, al movimiento memorialista y sus dogmas y desmiente la reducción de la Historia a un enfrentamiento entre fascismo y antifascismo. Así, los diferentes autores reflexionan sobre cómo la izquierda ha impuesto su interpretación de los hechos y cómo esta falsificación de la verdad puede no solo afectar, como ya hace, a España, sino también provocar una división de las sociedades en Europa.

El falso relato de la izquierda ha contado durante décadas con la complacencia del Partido Popular que, pese a haber contado con los mecanismos legales para cambiar la ley, e incluso derogarla, no lo ha hecho. En ello coincidieron la mayoría de los asistentes a la presentación, entre los que destacaron Rocío Monasterio, líder de VOX en Madrid, Jorge Buxadé, vicepresidente de Acción Política de VOX, y el periodista Fernando Sánchez Dragó, entre otros.

En este libro, editado por el ECR, en el que está encuadrado VOX, un grupo de relevantes historiadores españoles, junto con la aportación fundamental del hispanista Stanley G. Payne, analizan las principales consignas míticas del llamado movimiento memorialista español (el carácter espontáneo de la violencia contra los católicos, los presos “esclavos”, la dureza de la represión de la posguerra, la vinculación del régimen español con el III Reich, la amnistía como exigencia de los franquistas, el pacto de silencio en la Transición, etc.) y la desmontan mediante los datos y los hechos. Además, aportan sus testimonios un exministro de los primeros Gobiernos democráticos posfranquistas, un escritor encarcelado en los años 50 por su militancia comunista y otro autor descendiente de un intelectual asesinado en el genocidio de católicos perpetrado por la izquierda durante la Guerra Civil de 1936 a 1939.

‘Memoria histórica, amenaza para la paz en Europa’ puede descargarse de manera gratuita en este enlace.
https://gaceta.es/wp-content/uploads/2021/02/Libro-Memoria-Historica-Parlamento-Europeo-version-electronica.pdf

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Colón y moción, Colón y moción
Javier Somalo. Libertad Digital 3 Julio 2021

Lo sufrido hasta hoy parece suficiente como para estar formulando mociones de censura desde el amanecer hasta el ocaso, siete días por semana.

Cuando casi todos los Tribunales son un estorbo para un Gobierno es porque ese Gobierno ya no está en la legalidad. Al de Sánchez, la única apariencia de legalidad que le adorna es la poca que quede de una sesión de investidura superada gracias a partidos implicados en un golpe de Estado y al aval de los comunistas que vinieron de Caracas. Todo lo demás empieza a estar ya descaradamente fuera de la Ley.

El Gobierno central, el de la nación, ya esquiva más a los tribunales que los independentistas vascos y catalanes cuando se niegan a reconocer a las instancias judiciales "opresoras". El lenguaje lo impusieron, por cierto, los etarras. Levantaban las manos ante la Guardia Civil gritando su condición de etarras como seguro de vida pero luego se ponían chulos ante el juez. El triunfo de Junqueras, tan agasajado hasta por el PP de Rajoy, es el triunfo de ETA en España pero nadie ha querido ver que el nacionalismo siempre está ligado a la violencia, primero coyuntural para separarse y después estructural para distinguirse. En todo el mundo.

Pero la novedad ahora es que el mayor riesgo separatista procede directamente de La Moncloa y ya no sirve, o da lo mismo, la excusa de que es por la necesidad de seguir en el poder. De hecho, es la causa más lógica. Parapetado tras la Abogacía del Estado y la Fiscalía General —también del Estado… o suya como dijo nuestro presidente—, el Gobierno de Sánchez se resiste a la Ley en el desafío más grave a la democracia desde el fin de la dictadura de Franco. Y, de momento, no pasa nada.

El Tribunal Supremo fue claro contra los indultos, todo lo claro que no llegó a ser contra el golpe de Estado que, como insistimos sin éxito desde estas páginas, se juzgó mientras se perpetraba. Según la máxima instancia judicial, los indultos son imposibles porque no hay prueba o indicio de arrepentimiento, porque son colectivos y porque se pretende corregir la sentencia del propio Tribunal Supremo.

Pero todo eso ya está superado y ahora el problema es revestir o travestir de legalidad un proceso que acabe en el maldito referéndum, que culmine el golpe con marchamo del BOE. Y para ello, los indultados han de estar libres de polvo y paja, también de cualquier sombra de malversación. Se llama "diálogo" y ya lo hemos sufrido muchas veces. Y que el Tribunal de Cuentas reclame los millones malversados que se usaron para proclamar la República Fugaz de Cataluña es un nuevo obstáculo que hay que retirar del camino. ¿Cómo? Acusando al PP de violar la Constitución, de poner en riesgo los pilares de la democracia y de no sé cuántas cosas terribles más, todas peores que las que cometieron los ya indultados golpistas, porque se niega a renovar también a los miembros del Tribunal de Cuentas.

La maniobra es muy grosera pero el Gobierno sabe a ciencia cierta que al ciudadano medio español le importa un bledo lo que sea el Tribunal de Cuentas y si se elige o se deja de elegir: el caso es que el PP es malo porque quiere mantener su poderío anterior en el control de togas y puñetas. Eso se entiende perfectamente y la perversión es que es cierto. Considero que el PP acierta en ese bloqueo y forzando un cambio real que garantice la separación de poderes en la que creen lunes, miércoles y viernes. Algo es algo. Pero al denunciarlo, el gobierno no miente y nadie quiere deducir públicamente que su empeño en cumplir las reglas de renovación es para tener el control sobre dos órganos que ahora mismo pueden facilitar definitivamente la separación de Cataluña de España, el golpe de Estado definitivamente legalizado —entonces, perpetrado— por el Gobierno de Sánchez.

Por todo ello, se buscará desesperadamente la vía del Tribunal Constitucional, órgano que no pertenece al Poder Judicial y que sufre los dedazos que poco a poco van minando la Constitución que debería salvaguardar. Ya aparecen el referéndum consultivo y la consulta no vinculante o la prospección indagatoria. ¿Pero no hemos visto y oído ya lo suficiente a Sánchez y a sus principales ministros mentir a boca llena y hacer exactamente lo contrario de lo que prometía? Hasta Rufián se burla: "También dijo que no habría indultos así que denos tiempo", le dijo a Sánchez refiriéndose ya al proceso abierto contra más de la mitad de España.

Otra vez ‘sí’ a la moción de censura
Naturalmente, la cosa puede empeorar, pero lo sufrido hasta hoy parece suficiente como para estar formulando mociones de censura desde el amanecer hasta el ocaso, siete días por semana. Y convocar protestas sin miedo a fotos. Colón, moción, Colón, moción. No tienen otra cosa que hacer y la aritmética no nos va a librar de Sánchez por lo menos hasta dentro de dos años.

Aunque sin votos es inútil vender resultados, lo más probable, según las encuestas, es que el bloque de la derecha haya crecido más que el de la izquierda desde la moción de octubre de 2020, aciaga por culpa de Pablo Casado. Si eso daría o no para una mayoría absoluta es imposible de saber pero la incógnita no puede detener la labor, la obligación, de la oposición en todas sus formas posibles. Ahora vuelve a tocar la moción de censura aunque el primero en mencionarla haya vuelto a ser Vox y aunque el PP renueve sus remilgos centristas y exponga al aire sus envidias en el siempre pantanoso y opinable terreno del liderazgo político.

Ciudadanos tiene hoy 10 diputados en el Congreso, casi seguro que más de los que tendrá en unas próximas elecciones. Si quiere moción, como está pidiendo Inés Arrimadas a Casado, tendrá que ser contando con Vox porque hoy las fuerzas son 88,52, 10 y Ciudadanos tiene que jugar el papel que le toca. Básicamente, no estorbar ni creerse Clausewitz, que ya tenemos bastante con las murcianadas periódicas.

Todo lo que no sea un posicionamiento pétreo contra la ignominia de Sánchez y sus socios será perder el tiempo y hacer perder la paciencia a los ciudadanos. La moción debe mostrar un bloque sólido. Eso no significa una coalición, ni una UTE y tampoco obligación de compartir un extenso programa de gobierno sino la urgente y única premisa de echar a Sánchez para evitar el colapso de España y el más que probable desastre europeo como consecuencia de ello. Inmediatamente después, elecciones generales.

Pablo Casado (88) debería ser el encargado de defender la mayor parte de la moción y hasta de aparecer como candidato alternativo acordando con Santiago Abascal (52) e Inés Arrimadas (10) el plazo para la convocatoria electoral.

La exposición es así de sencilla: los tres contra el Gobierno, sin una sola mirada al patio de al lado, con un punto único de programa, que es el de revertir un golpe de Estado echando al presidente que lo está patrocinando. Que esto no sea posible hoy por los números no significa que no tenga un incalculable valor político.

La moción debería ir precedida de una intensa campaña en Europa. Habría que denunciar con firmeza y valentía lo que cientos de miles de ciudadanos de Cataluña han sufrido durante décadas, enseñar lo que ha pasado en España y que Europa entienda de una vez que el nacionalismo puede acabar de nuevo con todo el continente. Hay libros, manifiestos, vídeos y muchos miles de testimonios disponibles para contar la verdad de una maldita vez y que se entienda. Si se pusieran a trabajar en ello en vez de en su propia vanidad, la moción sería seguida por televisión hasta en Helsinki aunque el resultado adverso ya sea conocido. Sería una moción con trailer documental como aviso a las instituciones europeas de lo que les espera si siguen ignorando a un socio que puede convertirse en la mecha de muchas bombas.

Un accionista de Libertad Digital me ofreció en la última Junta la enésima interpretación de las siglas del partido socialista que cuadra muy bien con el lema que acuñó Ayuso para su exitosa campaña electoral: PSOE, Pedro Sánchez O España; Comunismo o Libertad. Es una elección simple y afecta a toda Europa. La derecha tiene que aprender a denunciar en vez de empeñarse en hacerse perdonar.

Sí a la moción y siempre en Colón.

Mentiras, intoxicaciones, trampas… ¡agg!
Carlos Dávila. okdiario 3 Julio 2021

El miércoles, cuando el Parlamento entero acusaba a Pedro Sánchez de mentir siempre, compulsivamente, él agachaba la cabeza como si quedara afectado por las imputaciones. Pregunté a un periodista que normalmente se ve en la necesidad de seguir las actuaciones del presidente: «¿De verdad le impresiona todo lo que dicen?». Me contestó sin dudar: «Ni te lo creas, le trae al fresco». Debe ser realmente así porque, de verdad, hay muy poca gente, casi nadie, que soporte situaciones como ésa sin sentirse agraviado. Recuerdo, por ejemplo, cómo reaccionaba Felipe González cuando en las revistas políticas de la época le alargaban la nariz, modo Pinocho, presentándole como el paradigma del embuste, de la falacia permanente. En una ocasión nos invitó a un grupo veterano de periodistas a La Moncloa y el más atrevido intervino a los postres para decirle a la cara: “Presidente ¿alguna vez ha mentido usted a propósito?”. Respondió con un circunloquio de los suyos: “O no hago caso o me digo a mí mismo: tú no eres ese?”. Y siguió apurando una copa de Armagnac que le ha había servido su camarero preferido, naturalmente afilado a la UGT.

No sé cómo saldría Sánchez de un trance parecido. De hacer caso a personas que, como el informador citado, le conocen con suficiencia podría decirse que todo le trae al fresco. Como si no pasara. Hace falta una faz pétrea para que su declaración: “No va a haber un referéndum de autodeterminación en Cataluña” tuviera alguna comprensión en el hemiciclo, fuera claro está del entusiasmo aldeano de los Simancas y de las Lastras. Sus asociados de felonías le tienen cogido el teléfono y directamente se pitorrean de él. Todos hemos hecho hincapié en el alegato sarcástico de Rufián, y no nos hemos detenido en la expresión facial de otro de los mecenas, Aitor Esteban, cuando intervenía en el estrado. Esteban Bravo -dos apellidos impecablemente euskaldunes de toda la vida según se puede apreciar- miraba a su colega extendiendo la mano derecha como diciéndole: “No se esfuerce; ya sabemos de qué va la cosa”.

Pues la cosa va de que no hay español sin carné del PSOE que crea una sola palabra de este individuo que aún nos gobierna. Un destacado miembro del Partido Popular me sugería esta misma semana: “¿A qué Sánchez no se atreve a salir a la calle, al cielo raso, porque le van a abuchear más que a un picador?”. Es cierto: no osa bajarse del coche oficial, de su helicóptero de referencia o del Falcón para uso privado, porque el país entero le mandaría estruendosamente a paseo. Él lo sabe y cuando, de nuevo perpetra otra vez una renacida mentira, rápidamente ordena a sus vasallos, al mando todos del gurucillo Redondo, que se las ingenien para que una especie, aunque también sea falaz, cambie el relato. Trata, además, de que su enésimo embeleco se ocupen no ya los medios cercanos, que también, sino de que parezca plausible a los neutrales para que la mentira cuaje. Así ha ocurrido tras el fiasco parlamentario que Sánchez ha sufrido esta misma semana en sus propias carnes.

Con celeridad, filtraron que, por debajo de la realidad visible, existe otra más amable para el presidente. Que, por ejemplo, los secesionistas catalanes no dejan de hablar con Moncloa y con el PSOE, y que tampoco el más grande partido de la oposición, el PP, ha perdido ni por un solo minuto sus relaciones con el entorno del jefe del Gobierno o con sus ministros más principales. En esta ocasión, los embusteros han echado mano de una falsedad, de un fake como se dice ahora, para vender que estaba muy próximo un acuerdo de Sánchez con Casado y del ministro de Justicia, Campo, con Enrique López para la inmediata (dijeron inmediata) renovación del Consejo General del Poder Judicial. No contentos con ello, explotaron aún más la especie para hacerla totalmente creíble, y añadieron, con toda precisión, que los dos presidentes se habían puesto de acuerdo para ofrecer a Marchena, que hoy rige la Sala II, la de lo Penal, del Tribunal Supremo, nada menos que la Presidencia de éste.

La invención duró algo más de un rato: el que ocuparon dos responsables del Partido Popular, el secretario general, García Egea, y el citado López, de desmentir sin ambages la envenenada especie. No necesitaron muchas palabras: el primero articuló un “No” absoluto y el segundo se manifestó ante quien quiso interrogarle sobre el asunto: “No es verdad, no hay nada de nada”. Curiosamente, la Moncloa se calló, en la certeza de que su maniobra había surtido algún efecto porque el gurucillo Iván sabe que en Periodismo una rectificación vale menos de la mitad que la noticia inicial. Sobre todo cuando esta es falsa de toda falsedad.

Sánchez ha convertido la convivencia española en un arsenal donde reina la confusión premeditada. Ahora Moncloa también está en eso. Sus ‘okupantes’ se han hecho peritos en llenar los cielos del país de globos sonda que, al tiempo que siembran el caos político, primera intención de sus insufladores, van allanando el camino para que el personal vaya metabolizando, mal que bien, el nuevo desmán que perpetran. Así ha sucedido con los indultos y así comienza a ocurrir con la nueva maldad que está preparando la fábrica de miserias de La Moncloa. Me refiero al “referéndum si, referéndum, no” que estos operarios han logrado introducir en el debate general del país. Sánchez, con toda intención, utilizó la tribuna del Congreso para expedir su proyecto, el que ya está negociando con los sediciosos, y que no es otra cosa que una “consulta sobre la consulta”; pasta a go gó, infraestructuras hasta para marchar del Paseo de Gracia a la Rambla de Cataluña, y una consideración nacional por la que los independentistas suspiran. Ésa es la trampa. Aquí por tanto, mentiras, intoxicaciones trampas e insidias. Es el estilo de este psicópata narcisista. Lo denuncian así los psiquiatras.

La burla de Frankenstein
José Alejandro Vara. Vozpopuli 3 Julio 2021

La banda de la secesión le aprieta las clavijas a Sánchez y se conjura para expimirle hasta las urnas. Un bienio de chantajes antes del referéndum

Las burlas y desprecios que la banda de Frankenstein dedicó al presidente del Gobierno este miércoles en el Congreso no fue un aviso de cisma o amenaza de ruptura. Ni siquiera se pretendió una humillación. Fue un acto más de la gran farsa que Pedro Sánchez y sus apoyos vienen representando desde hace tres años, con momentos más o menos ríspidos, con pasajes más o menos cordiales. Fue, sencillamente, la expresión de una conjura, la confirmación de un acuerdo, el apoteosis de una coalición.

Cierto que Rufián, tan autocomplaciente, se excedió en el castigo al mentar el fariseismo insolente que caracteriza al protagonista de nuestros males. "Denos tiempo", dejó dicho, luego de recordarle a Sánchez su mínima afición por la verdad y el escaso crédito que avalan sus palabras. El resto de los portavoces del secesionismo adoptó un tono de ultimátum, una imperativa advertencia. Ni lo uno ni lo otro. La pandilla basura no hizo otra cosa que, en tan solemne momento, refrendar el eje de su posición. Todos a una, corearon su eslogan favorito. "Hay Sánchez para rato". Al menos, para dos años. Hasta el final de la Legislatura. Si se porta bien, naturalmente. Como hasta ahora.

Sacó Sánchez el trapo rojo en forma de "nunca jamás habrá un referéndum" y embistieron todos como bravos desatados. La derecha, que sí lo habrá porque cualquier desmentido suyo es la antesala de lo contrario. Los rupturistas, que cuidadín, que rafaranda o rafaranda y que 'nunca digas nunca jamás'. Un recurso manido, una estrategema de Iván Redondo para airear un debate por medio de su negación. Algo parecido a la máquina de los hologramas en La invención de Morel, de Bioy Casares.

Se le adjudican distintos adjetivos, a cual más conspicuo y melindroso. "Consultivo", "de autogobierno", "no vinculante"... Se le quita hierro para que cuele

Entre mofas y chanzas de teatrillo, Sánchez consiguió lo pretendido. El tema tabú por antonomasia, el referéndum, inconstitucional, ilegal y tramposo, está ya en el centro de la escena, lo ha colado sin mayores aspavientos. Se le adjudican distintos adjetivos, a cual más conspicuo y melindroso. "Consultivo", "de autogobierno", "no vinculante"... Se le quita hierro para que cuele por el estrecho margen que apenas permite la Constitución. O, en palabras de Rodríguez Zapatero, muñidor del embeleco, en el campo del derecho hay "alternativas creativas" para lograrlo.

Restaurar íntegro el Estatut
El acuerdo sigiloso que alimentan desde hace tiempo Moncloa y ERC es firme y claro, tanto en los objetivos y en los tiempos. Ambos tienen dos años para ultimar ese pacto que lo sostenga en el poder y que abra el camino a la consulta. No se denominará de "autodeterminación" porque tal enunciado resulta imposible, aunque tendrá efectos similares. Una parte de España decidirá sobre el futuro de toda ella. Es decir, los ciudadanos de Cataluña le hurtarán al resto de sus compatriotas el inalienable derecho para decidir sobre su futuro. Lo intentaron una vez y acabaron en la cárcel. Ahora les irá mejor. Evitarán ahora la vía unilateral. Lo tendrán mucho más fácil. Se pronunciarán tranquilamente sobre lo acordado en la mesa de negociación que arranca en septiembre. Será un trámite para reponer todos los artículos del viejo Estatut que en su momento expurgó el Constitucional. Y quizás, alguno más.

Dos años bastan para culminar los preparativos. Zapatero, que va despendolado para consumar 'la pacificación' de Cataluña al igual que hizo con la del País Vasco, hablaba incluso de 'seis meses'. En este tiempo, el presidente del Gobierno deberá mostrarse obsequioso con algunas exigencias de los secesionistas. Con el PNV, que tienen esa astucia cateta tan eficaz, está cumpliendo. Con ERC todo está atado. Falta el cabo suelto del loquito de Waterloo que podría dar un disgusto en el momento menos pensado.

Las dudas de Moncloa estriban en adivinar en qué condiciones llegará Sánchez a las urnas de diciembre/23 o febrero/24. ¿Quemado y desportillado por tanto abrazo con Frankenstein? ¿Potente y reforzado con la pandemia domada y los fondos europeos en el bolsillo?. El recibo de la luz, los 500.000 ERTE, las miles de empresas quebradas, los impuestazos, el recorte a las pensiones... hay asuntos que hacen más daño que los indultos y la ínsula de Junqueras. Cuestiones que escuecen en las urnas y hasta las hacen cambiar de color. Sus socios lo huelen y por eso le exigen las cesiones ya, cuanto antes. Cuaja ya la convicción de que otro mandato de Sánchez se llevaría por delante la monarquía parlamentaria y el marco de convivencia del que nos dotamos hace 40 años. Parece que los españoles anhelan más un cambio de Gobierno que de régimen.

Política Lingüística
Seis comunidades del PSOE gastarán 33 millones para arrinconar al español con sus «lenguas propias»
Segundo Sanz. okdiario  3 Julio 2021

Seis comunidades del PSOE de Pedro Sánchez destinan 33,1 millones de euros de euros al fomento de las «lenguas propias», arrinconando así al español, en sus Presupuestos autonómicos de 2021. En concreto, se trata de Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Comunidad Valenciana y Navarra. Todas ellas comunidades en manos de socialistas que se apoyan en formaciones populistas, nacionalistas y regionalistas para gobernar, cediendo así a sus imposiciones lingüísticas.

El Gobierno de Aragón que encabeza Javier Lambán dispone, tal y como publicó OKDIARIO este viernes, de una Dirección General de Política Lingüística cuyo presupuesto total asciende a 685.921 euros. El gasto en personal se eleva aquí a 351.421 euros, incluyendo los 77.868,66 que percibe el director general de esta oficina, José Ignacio López Susín, próximo a la Chunta Aragonesista. Otros 225.697 euros van a pagar retribuciones de personal funcionario, 160.000 euros para transferencias corrientes y 174.500 euros para «gastos en bienes y servicios».

En el caso de Asturias, presidida por Adrián Barbón, esta región cuenta con un programa de «Promoción del asturiano» ejecutado por la «Dirección General de Política Llingüística», que tiene asignado un importe total de 2.077.271 euros. Aquí se incluyen 230.000 euros dirigidos a la «Academia de la Llingua Asturiana», que preside el profesor de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oviedo Xosé Antón González Riaño y que tiene como objetivo la «obtención de la oficialidad de la lengua histórica de todos los asturianos y asturianas».

Respecto a Baleares, el Ejecutivo de Francina Armengol lleva a cabo un programa de «Promoción y normalización de la lengua catalana», también a a través de una Dirección general de Política Lingüística y dotado con 3.000.717 euros. Tres millones de los que prácticamente la mitad son transferencias corrientes a entidades del sector público, entre ellas el Instituto de Estudios Baleáricos, con un presupuesto de 425.000 euros.

En Canarias existe una fundación llamada Academia Canaria de la Lengua, constituida a finales de los años noventa bajo gobierno de los nacionalistas de Coalición Canaria. Este año cuenta con 100.000 euros para gastos de explotación, con «objeto de dar cumplimiento a su actividad fundacional», según las cuentas del Ejecutivo de Ángel Víctor Torres. Por ejemplo, entre las principales líneas de actuación figura continuar con los» trabajos de elaboración del Diccionario General de Canarismos» o con el «proyecto de charlas sobre el español de Canarias» que imparten especialistas «en las hablas canarias o en su literatura».

De Compromís y 18 millones
La Comunidad Valenciana es la región de estas seis que más dinero dedica a su área de Política Linguística. La Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Ximo Puig tiene un programa llamado «Promoción del valenciano y gestión del multilingüismo» con una partida asignada de 18.021.620 euros, de los cuales 10,5 millones están previstos para transferencias corrientes. Los gastos de personal de dicho programa superan los 4 millones de euros. El responsable de dicha consejería es Vicent Marzà, diputado de Compromís en las Cortes valencianas.

‘Euskarabidea’ en Navarra
En cuanto a la Comunidad Foral, el Gobierno de María Chivite destina 9,2 millones de euros en su presupuesto de 2021 al Instituto Navarro del Euskera o «Euskarabidea», que está dirigido por Mikel Arregi Pérez. Esta estructura contempla un gasto de 4,9 millones sólo en «planificación y promoción del euskera», incluyendo aquí, por ejemplo, una partida de 1,2 millones para la enseñanza del vascuence en personas adultas de Navarra, así como otra de 920.000 para fomentar la presencia del mismo en los medios de comunicación de la Comunidad Foral, en detrimento del castellano o español.
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