AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 14  Julio  2021

Se va el caimán (Pedro se queda)
José Alejandro Vara. Vozpopuli 14 Julio 2021

"Por debajo de él, todos somos prescindibles ", decían socialistas bregados en mil disputas internas tras conocer la degollina de Pedro Sánchez en el Gobierno. "Aun será peor la que hará en el partido, en el congreso de octubre", añaden. Y bromean: "Todos somos contingentes, sólo tú eres necesario", en homenaje a la rechifla de Amanece que no es poco. La nueva situación produce perplejidad. En reuniones internas, incluso entonan el 'se va el caimán', por darle un toque caribeño al esperpento sanchista. "De irse algún caimán, será el de Cuba, porque el nuestro ahí se queda". En realidad, se escribió la popular tonadilla contra el presidente panameño Enrique Jiménez, que duró un suspiro en el cargo y se fue, en efecto, 'para Barranquilla".

Abundan las burletas sobre el asfixiante cesarismo que ha instaurado Sánchez en su organización, tanto en el Gobierno como en el partido. Defenestra a los abrasados, arrincona a los tibios, promociona a los insignificantes, aúpa al penúltimo campeón de su nómina fieles.. Usos propios de quien no comulga ni con la pluralidad de criterios ni con el espíritu de equipo, al que tanto hace referencia.

Sánchez empieza a ser carne de chiste. En las redes pululan en forma de memes y circulan como el rayo por las terminales del socialismo, especialmente el periférico, donde el aura del todopoderoso presidente brilla ahora con la intensidad de una cerilla amortajada. De líder imbatible a menguado caudillín dista tan sólo un paso. O un par de resbalones.

Resultan estériles y hasta grotescos los profusos análisis para determinar si Iván Redondo desalojó su todopoderoso despacho por voluntad propia o a escobazos. Igual da si José Luis Ábalos recibió la patada tras rechazar la cartera de Defensa o estaba condenado al abismo desde aquella noche de las 40 maletas. Poco importa si Carmen Calvo verá demediada su ley de memoria de las cunetas o cambiará, al fin, de peluquero. Pecata minuta, anécdotas menores en una hermética estructura concebida para mantener in aeternum en la cúspide a su actual ocupante.

Sánchez tembló. La estruendosa victoria de Isabel Díaz Ayuso se tradujo en pavor en los despachos de la Moncloa. Una niebla de pánico se instaló por los rincones, nubló las mentes y acochinó los espíritus, hasta entonces desafiantes. Cierto que ya había mordido el polvo en Galicia, en el País Vasco, y hasta con la insípida e inútil victoria en Cataluña. Lo de Madrid fue distinto. Una bofetada de tal magnitud resulta difícil de encajar en mejillas enfebrecidas por la soberbia. El 4-M le forzó a cambiar de planes, a mudar drásticamente su estrategia. Con esa pandilla de ministros requemados no podía enfrentarse a la cita de las autonómicas, crucial desafío justo unos meses antes de las elecciones generales. El espectro de Zapatero se le aparecía por las noches, con gesto demudado e imbécil, derrotado por la mayoría absoluta de Rajoy tan sólo unos meses después de que el PP barriera en las municipales y autonómicas de 2011. Lo de Madrid fue más que un aviso. Preguntaba sin cesar si el efecto Ayuso es extrapolable, si se adivina un cambio de rumbo. En suma, si se acerca su fin.

"Está muerto en las urnas"
Decidió, entonces, dar 'el gran salto adelante' expresión maoísta con la que explicó la cruel purga que acaba de ejecutar. Así arrancó la campaña electoral para las citas de 2023/24, su única obsesión. Bolaños, el nuevo mayordomo de la Moncloa, ya se ocupará de la gestión al frente del brioso ramillete de jóvenes alcaldesas que ha esparcido aleatoriamente por los ministerios con el encargo de no estorbar.

"El problema no es el PSOE, eres tú", le espetó Susana Díaz en su ya pugna de las primarias. Muchos cofrades piensan igual. Nadie osa levantar la voz. Se escucha algún lamento tibio, cobardón. "¡Pedroooooooo!", se desgañita entre lloriqueos Iceta, tan menospreciado. Las quejas no alcanzan los ventanales de la Moncloa donde arranca un nuevo capítulo de la serie Manual de supervivencia, cada día más inhóspito. La credibilidad del protagonista está por los suelos. El respaldo social se ha evaporado. Los sondeos anuncian el gran vuelco. "¿Seis años más?, ni de coña. Está muerto en las urnas y no lo sabe", susurran viejos camaradas. En el PSOE, ese partido maligno, desabrido y cobardón, cuarenta años sin abrir la boca cuando había que hacerlo, se aplaude sin entusiasmo al galansote. Quizás esperan el gran tortazo.

Esgrimen sus móviles, bailan al son de MTV y otean otro mundo, lejos de los barbudos y de la estafa de la revolución. Son los muchachos que llenan ahora las calles al grito de 'libertad'

Desde hace ya un tiempo, a la caída de la tarde, grupos muy nutridos de jóvenes vestidos a la europea se concentran frente a los grandes hoteles internacionales del Paseo Martí, enchufan sus móviles a la wifi y escuchan música, danzan, patinan, y, en definitiva, se asoman a un mundo lejos de los barbudos y de la gran estafa revolución. Son los muchachos que llenan ahora las calles en las principales ciudades de la isla, que arriesgan la cárcel y desafían a la tiranía al grito de 'libertad'. Patria y vida. Internet ha sido la primera víctima de la protesta. Ahora le siguen los secuestros, las detenciones, las torturas y las muertes.

El Gobierno de Sánchez evita una sola palabra en apoyo de estos valientes. Algo más tendría que decir la diplomacia española siquiera por su pasado, quizás por su historia, acaso por su honor. Unas palabritas de compromiso, hueras y estériles, detestables e hipócritas se han escuchado en boca de la nueva portavoz del Ejecutivo, incapaz de pronunciar estas cuatro sílabas: dic-ta-du-ra. El Ministerio de Exteriores, en una nota tardía y anodina, se mostraba preocupado por 'las graves carestías' que sufre la población cubana. La carestía, ministro Albares, las 'sufre la población' desde hace seis décadas. Ahora es otra cosa, ahora se trata de crímenes y represión.

Sánchez huye del compromiso, de la denuncia imprescindible, de la condena decidida de un régimen carcelario y atroz que acaba de desplegar a sus hordas asesinas contra la población indefensa. No puede hacerlo, aunque quisiera. Tiene a los barbudos dentro, en las sillas del Consejo de Ministros, cinco carteras en manos comunistas, cinco apóstoles del castrismo criminal..

"Sólo tú eres necesario", bromean en estas horas las vocecillas disonantes en el PSOE. Hasta que deje de serlo y se convierta en un 'contingente' más. Si se va el caimán también se irá la lagartija.

La única forma de ayudar a Cuba
EDITORIAL. https://gaceta.es 14 Julio 2021

Hace 20 horas, mientras la seguridad del régimen comunista cubano—chivatos, sicarios y revolucionarios trasnochados— reprimían las ansias de libertad del pueblo después de casi siete décadas de opresión, el presidente del Gobierno de la Madre Patria, cada día más desconocida, tuiteaba que «Debemos unir fuerzas en torno a las revoluciones verde y digital para impulsar la recuperación desde una perspectiva integradora en lo social, intergeneracional, de género y territorial». ¿Cabe mayor ruindad que tuitear naderías ecofeministas sobre recuperaciones que jamás verán más de 130.000 compatriotas? Claro que cabe. A Sánchez le cabe todo. Hasta ningunear la lucha por la libertad de nuestros hermanos cubanos.

Es comprensible, por otro lado, que Sánchez tenga querencias nostálgicas hacia la tiranía cubana. No sólo por socialista, no sólo porque mantenga en su Gobierno a rancios comunistas que están a la izquierda del cadáver de Fidel Castro. Sánchez es heredero de una larguísima tradición española —desde el franquismo al zapaterismo, pasando por el felipismo y sin olvidarnos del intercambio de corbatas del aznarismo con el castrismo— de mantener una política exterior amistosa con la tiranía castrista. Al grito de «todos los cubanos están alfabetizados y su sanidad es magnífica», los caviares españoles del centro-centrado y la izquierda han convertido a la tiranía castrista en un reflejo del antiamericanismo español aun a costa de la vida, la libertad y la prosperidad del pueblo cubano.

Pero Cuba es más que un gran presidio de disidentes bajo el cielo altísimo antillano. Es la cabeza de la serpiente comunista iberooamericana que desde la caída del Muro de Berlín ha cambiado la piel al «socialismo del siglo XXI» que tanto daño ha hecho, hace y, por desgracia, hará, a la libertad, a la prosperidad y a la Hispanidad de toda la Iberosfera. Baste recordar en qué se convirtió aquel primer Chávez reformista —pero menos— cuando se postró de hinojos ante Castro.

En este contexto histórico no era de extrañar el silencio cómplice del Gobierno de España del ignaro Sánchez. Pero, por desgracia, al silencio del Gobierno ocupado en revoluciones verdes le ha seguido un comunicado lamentable del Ministerio de Asuntos Exteriores en el que, tras una ligera petición de respeto al derecho de manifestación del pueblo cubano y una solicitud para que se aceleren las reformas económicas anunciadas a principios de año por el presidente-dictador Díaz-Canel, ha confirmado la intención de España de «estudiar formas de ayuda para aliviar su situación». En román paladino: más dinero indecente para la tiranía. Como si nos sobrara el dinero, que de indecencia rebosamos.

Tras siete décadas de terror comunista en Cuba, de ese terror que ha empujado a miles de familias enteras a lanzarse a un mar infestado de tiburones en balsas improvisadas para recorrer las 150 millas hasta la libertad, la única «forma de ayuda» que merecería la pena estudiar es cómo apoyar sin fisuras al levantamiento del pueblo para que el comunismo abandone Cuba para siempre y vaya al olvidadero/vertedero que se merece.

Patria y vida
Liberal Enfurruñada. okdiario 14 Julio 2021

Cuba fue una república independiente durante 57 años, desde 1902 hasta 1959. No se puede decir que durante este tiempo allí hubiera democracia, sino que sólo alternaron dictaduras militares con revoluciones obreras. Pero es que lleva siendo una dictadura comunista desde hace la friolera de 62 años. Nada menos que dos generaciones completas de cubanos han tenido que sufrir durante toda su vida la tiranía de ese régimen despótico. Tan sólo quedan algunos abuelos que recuerdan aquel intento de Constitución de 1940 que apenas estuvo en vigor durante 12 años y muchos que aún tiemblan de terror al rememorar las tremendas torturas y matanzas perpetradas por el sanguinario asesino Che Guevara en la fortaleza de La Cabaña en 1959, tras el triunfo de la revolución comunista cubana.

«El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de los límites naturales del ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar», afirmaba el sanguinario Che Guevara desde Bolivia en abril de 1967, poco antes de morir, mientras trataba de exportar su experiencia asesina por todos los continentes. Al igual que la Unión Soviética, los criminales tiranos cubanos nunca han cesado de internacionalizar su genocida régimen comunista por todo el mundo, financiando y adiestrando a todos los grupos terroristas de izquierdas con el dinero obtenido del narcotráfico. Desde el Congo a Angola, de Vietnam a Corea, pasando por Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Argentina, Chile, Perú, etc. Todo el mundo ha tenido que sufrir su extrema violencia falsamente revolucionaria que, en la práctica, sólo ha servido para enriquecer a sus líderes con la sangre de sus víctimas.

Pero los que más han tenido que soportar sus atropellos ha sido, sin duda, nuestros hermanos cubanos, sometidos por la fuerza de las armas durante tantísimos años. “Mi pueblo pide libertad, no más doctrinas. Ya no gritemos patria o muerte sino patria y vida”, dice la letra de la canción interpretada por Yotuel, Gente de Zona y otros artistas cubanos que, en parte, ha servido de inspiración para movilizar a la gente contra una dictadura comunista que, al igual que todos los regímenes comunistas del mundo, tan sólo les han proporcionado hambre, enfermedades, represión, violencia y muerte. Sobre todo, muerte. Gritando “Libertad”, “Patria y vida” y “Cuba libre”, los manifestantes cubanos se han movilizado por todo el país, obteniendo a cambio nada más que agresiones, torturas y detenciones irregulares, porque el tirano Miguel Díaz-Canel ha hecho un llamamiento público a los “revolucionarios comunistas a combatir” a los cubanos que protestan.

A pecho descubierto y con las manos limpias y desarmadas, los cubanos nunca jamás van a lograr sacudirse el yugo despótico de la tiranía comunista. Ni siquiera el embargo promovido por los EEUU, quienes lógicamente no desean tener un régimen comunista junto a su frontera, ha servido para doblar el pulso a los dictadores, tras casi 50 años de aplicación. En apenas unas horas, unas 300.000 personas han firmado una petición en la que se solicita una intervención militar rápida y quirúrgica, que libre por fin a Cuba de 62 años de dictadura. En España una diputada madrileña de Podemos negó ayer en TVE que Cuba sea una dictadura, mientras que el comunista Enrique Santiago, que ostenta el cargo de secretario de Estado, figura que en nuestro país actúa como un verdadero viceministro, echaba la culpa de la ruina cubana al bloqueo estadounidense, olvidando que Cuba tiene firmados acuerdos comerciales con medio mundo, y llamaba a manifestarse ante la embajada de Cuba en apoyo de la dictadura. Y el Gobierno de España hace un comunicado en el que calla sobre la represión, culpa de la crisis al coronavirus y se olvida de la corresponsal de ABC que ha sido secuestrada por la dictadura cubana por informar sobre los acontecimientos. Pedro Sánchez no puede apoyar a los cubanos movilizados contra la dictadura porque tiene de socios a sus criminales cómplices.

Libertad para Cuba
La prioridad es la liberación de los disidentes y periodistas detenidos, entre ellos la corresponsal de ABC. Pero es inconcebible que el Gobierno no admita que ese régimen es una dictadura
Editorial ABC 14 Julio 2021

Resulta inconcebible que después de conocerse a nivel internacional la detención de Camila Acosta, corresponsal de ABC en La Habana, junto a decenas de periodistas e informadores críticos con el régimen cubano, los dos partidos del Gobierno se negasen ayer a admitir públicamente lo que todo el mundo conoce: que los detenidos son víctimas de una dictadura. Las protestas de los últimos días contra el sistema represivo impuesto por Díaz-Canel se han producido por un enorme hartazgo, por una explosión social carente de miedo tras años y años de falta de libertades y derechos y, sencillamente, por hambre física y por carencia de medicamentos. Los cubanos están sojuzgados por un régimen opaco, opresivo, autoritario y refractario ante las más elementales prácticas democráticas. Pero sobre todo, cruel e impasible ante las necesidades de sus ciudadanos y ante la exigencia internacional de que se respeten los derechos humanos. Por eso considera que el mero hecho de fotografiar o grabar las protestas ciudadanas en demanda de libertades es un delito contra la seguridad del Estado cubano, algo solo posible en dictaduras sin escrúpulos.

Ahora la prioridad es lograr la liberación de los detenidos, de los que apenas trasciende información alguna por el férreo secretismo de un sistema torturador del disidente, y capaz de encarcelar sin garantizar juicios justos a cualquier persona. Nada nuevo en esta herencia del castrismo que ha asumido Díaz-Canel. En Cuba proliferan las manifestaciones, y los familiares de los detenidos se agolpan ante los centros policiales en busca de información sobre su estado, pero las instituciones europeas se enredan en tibios tópicos diplomáticos sin la contundencia que demanda condenar la persecución de las ideas. En España, distintas asociaciones de periodistas clamaron ayer por la liberación de Camila Acosta y por el respeto a la libertad de información y de expresión. ABC lo agradece confiando en un pronto restablecimiento de las garantías que debe tener cualquier periodista y el ejercicio de una prensa libre y sin amenazas. El comunicado emitido ayer por este periódico es elocuente al respecto.

Por eso es especialmente incomprensible la reacción de Unidas Podemos, partido que no solo ya ha demostrado demasiadas veces en nuestro país que la libertad de prensa y de pensamiento no forman parte de sus prioridades, sino que además niega sin rubor que en Cuba exista una dictadura. Podemos nació de la idea de muchos asesores del chavismo, y por ese motivo son comprensivos con el más rancio comunismo y con el pisoteo sistemático de los derechos fundamentales. Votar a Podemos equivale a compartir que se encarcele a disidentes por el mero hecho de discrepar de su teoría del pensamiento único, y resulta lamentable que pretendan construir una España a imagen y semejanza de un régimen como el castrista.

Sin duda, este episodio se convierte en la primera gran asignatura exterior del Gobierno que ayer estrenó Pedro Sánchez en el Consejo de Ministros. También es un nuevo obstáculo para la errática política exterior europea, en manos de Josep Borrell, siempre repleta de llamamientos genéricos y de repulsas medidas, como viene ocurriendo recurrentemente con cada episodio de vulneración de derechos en Venezuela. La perpetuación de este tipo de regímenes autocráticos se ha convertido en una lacra, y no incrementar la presión internacional frente a los abusos no debe ser una opción. Sería tanto como abandonar al pueblo cubano a su suerte durante más años todavía.

Negacionismo del Gobierno ante la represión comunista en Cuba
EDITORIAL. Libertad Digital 14 Julio 2021

Que ninguna víctima de la dictadura castrista busque auxilio en el Gobierno español: Sánchez y sus secuaces están del lado de sus verdugos.

Mientras el régimen castrista intensifica con nuevas detenciones la brutal represión del hartazgo que causa en los cubanos la miseria y la falta de libertades, el Gobierno social-comunista de Pedro Sánchez ha dado en escenificar un espectáculo nauseabundo. Así, lejos de condenar a la dictadura comunista y de exigir el inmediato cese de la represión, ha tenido la desvergüenza de emitir un comunicado inicuo en el que se limita a manifestar que "sigue con mucho interés y muy de cerca la situación en Cuba" y que está "a la expectativa de ver cómo evoluciona (...) la situación".

Ni que decir tiene que, para evacuar un comunicado tan despreciable, mejor hubiera sido que este Gobierno infame hubiera seguido con el ominoso silencio que venía manteniendo. Como con la canalla social-comunista hay que temer siempre lo peor, la nueva portavoz sanchista, Isabel Rodríguez, se ha negado sin vergüenza a responder a una pregunta tan simple como la de si considera que Cuba padece una dictadura; en su lugar, ha afirmado que "España es una democracia plena".

Al indignante y surrealista show de complicidad apaciguadora con los criminales que detentan el poder en La Habana se han sumado los despreciables socios de Sánchez, que han proclamado que el régimen castrista "no es una dictadura" y han culpado de la situación al de siempre, al inexistente "bloqueo" estadounidense.

Si el Gobierno tuviera el más mínimo interés en las libertades y en los derechos humanos en Cuba, encabezaría una movilización internacional para promover acciones o sanciones de todo tipo (políticas, diplomáticas, económicas...) para acabar de una vez con el régimen comunista que subyuga al pueblo cubano desde más de seis décadas.

Pero no, el Gobierno Sánchez, que de hecho está dinamitando el orden constitucional español, no va a hacer nada de eso. A pesar de los estrechísimos lazos que unen a los pueblos español y cubano, las víctimas de la represión castrista saben que no pueden contar con un Gobierno cuajado de comunistas –de la repulsiva variedad revolucionarios por cuenta ajena–. Un Gobierno oprobioso que en todo caso prestará asistencia a los criminales que han destrozado la ya por nadie llamada Perla del Caribe.

Y dale con "este gobierno"
Nota del Editor 14 Julio 2021

Del dr cum fraude no se puede decir que gobierna sino todo lo contrario, es el destructor mayor de España, el mayor destructor de España.

Cuba saca la basura
Pablo Molina. Libertad Digital 14 Julio 2021

El pijerío alabardero de la dictadura cubana está a esto de lamentar los ditirambos dirigidos al régimen en todo este tiempo y las felicitaciones a Fidel Castro por su cumpleaños, otro clásico entre el ecosistema izquierdista que nos rodea. Falta tan solo que los criminales cubanos cojan el dinero y vuelen a Caracas, antes de ser detenidos y expuestos a la justicia revolucionaria que con tanta saña llevan ellos aplicando más de sesenta años a todos los disidentes. Ese es el momento procesal en que se derrumbará estrepitosamente el muro de mentiras que, de manera interesada, han ido construyendo a ambos lados del Atlántico para mantener con vida una de las dictaduras más grotescas y sanguinarias que le ha tocado padecer a una parte de la humanidad.

Teniendo ese hecho bien presente, resulta irrelevante que los podemitas eviten calificar de dictadura lo que sin duda lo es o que el Gobierno que los ampara haga el ridículo con equilibrismos dialécticos para ponerse de perfil en un asunto que nos interpela directamente como país hispanoamericano. Socialistas y comunistas caerán también arrastrados por los cascotes del castrismo y el vivales de Sánchez quedará en solitario tratando de hacerse perdonar tanta infamia.

El pueblo cubano ya no aguanta más a los comunistas y está dispuesto a todo para despertar de esa pesadilla que dura ya bastante más de medio siglo. Más de 50 años aguantando los discursos interminables de un payaso psicópata y pasando hambre por culpa de una banda organizada de delincuentes es demasiado incluso para un pueblo tan acomodaticio como el cubano. Hasta aquí llegó la marxistada.

La dictadura castrista, aplaudida por los sinvergüenzas izquierdistas del resto del mundo, tiene fecha de caducidad. Puede que no caiga en este embate que los cubanos iniciaron el pasado domingo a riesgo de perder la vida, pero se derrumbará tarde o temprano y las ratas que todavía la defienden huirán despavoridas tratando de salvar el pellejo.

En Cuba han comenzado a limpiar un estercolero que ya no daba más de sí. El papel de las personas decentes ahora es apoyar a las víctimas del castrismo que se juegan la vida y aplaudir este ejemplo de eco-sostenibilidad. La basura, por fin, vuelve al sitio donde debe estar.

Eso sí que es poner puertas (giratorias) al Campo

El ex ministro de Justicia pide volver a la Audiencia Nacional tras 20 años sin poner una sentencia
OKDIARIO 14 Julio 2021

¿Saben ustedes qué político, hasta entonces magistrado, fue uno de los principales impulsores, en 2011, de la reforma legal que permite a quien entra en política volver a sus puestos de trabajo en la judicatura, sin perder privilegios ni antigüedad por trienios? En efecto, el hasta el hace unos días ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, que 10 años después de que se aprobara aquel polémico cambio en la Ley Orgánica del Poder Judicial volverá a ocupar la plaza de magistrado de la Audiencia Nacional que dejó hace dos décadas. Para que luego digan que no se le pueden poner puertas (giratorias) al Campo.

Bien podría decirse aquello de que quien hizo la ley, hizo la trampa. Y es que el recién destituido ministro estaba en 2011 en el Ministerio de Justicia que tramitó el cambio en Ley Orgánica del Poder Judicial que permitió a los magistrados que accedieran a un cargo político o de confianza en la Administración su inclusión dentro de lo que se conoce como situación de servicios especiales en la carrera judicial. Es de suponer que Campo no podía imaginar entonces que el principal beneficiario de esa norma sería él, pero lo cierto es que impulsó una ley que le viene como anillo al dedo. Cualquiera diría que la hizo pensando en sí mismo.

El artículo 354.2 de esa misma ley especifica que «a lo jueces y magistrados en situación de servicios especiales se les computará el tiempo que permanezcan en tal situación a efectos de ascensos, antigüedad y derechos pasivos». Un chollazo, vamos. Extraña que los socios podemitas del PSOE en el Gobierno no hayan alzado la voz en este caso, ellos que se han mostrado tan críticos con las puertas giratorias. En suma: Juan Carlos Campo lo que ha conseguido es que su tiempo en política cuente lo mismo que si hubiese estado dictando sentencias sin perder la antigüedad ni el puesto. Todo un privilegio que demuestra que no todos somos iguales. Hay algunos más iguales que otros.

Consejos doy que para mi no tengo
OKDIARIO 14 Julio 2021

Resulta un sarcasmo que el presidente del Gobierno haya viajado en Falcon a Asturias para presentar su plan de descarbonización para la industria y exigir el cumplimiento de los objetivos de sostenibilidad medioambiental. Un sarcasmo porque el viaje de ida y vuelta a bordo de un Falcon, que contamina el equivalente a 550 coches diésel, contraviene la prohibición de vuelos cortos que propone el Ejecutivo del PSOE y Podemos. O sea, que Sánchez practica el ‘consejos doy que para mi no tengo’. Pura hipocresía. Este Gobierno socialcomunista practica el ecologismo de salón: piensa en verde, pero lo deja todo negro.

Una de las apuestas de Sánchez es reducir las emisiones, asunto clave en la estrategia «España 2050». Presume de haber alcanzado un compromiso con Arcelor Mittal en Asturias para que la multinacional invierta mil millones de euros en un plan de sustitución progresiva del carbón por el hidrógeno como combustible para sus hornos. No estaría de más que, en justa reciprocidad, Sánchez sustituyera el Falcon por otro medio de transporte menos contaminante, pero una cosa es predicar y otra dar trigo. El avión del presidente despegó a primer ahora de la mañana de la base militar de Torrejón de Ardoz y aterrizó 50 minutos después en el aeropuerto de Ranón; a las cuatro de la tarde, el Falcon emprendía viaje de regreso.

¿Pero no había propuesto el Gobierno socialcomunista prohibir los vuelos cortos dentro de la Península? Los tres motores del avión presidencial, en su viaje de ida y vuelta, han contaminado lo mismo que medio millar de vehículos diésel, los mismos contra los que el Gobierno ha emprendido una cruzada ambiental. El ejemplo del Falcon es paradigmático del cinismo de un Ejecutivo que dice una cosa y hace la contraria. Son verdes de boquilla, porque a la hora de la verdad pocas cosas más contaminantes que un Ejecutivo que practica como nadie la doble moral.

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Sánchez: ni concordia política ni explosión económica
Miguel Ángel Belloso. okdiario 14 Julio 2021

La política y las circunstancias crean extraños compañeros de alcoba. Por ejemplo, el maridaje entre los ejecutivos del Ibex 35 y la prensa progresista. La señora Ana Botín, la presidenta del Banco Santander, dijo hace muy poco que este año “España se va a salir del mapa”, dando a entender que va a registrar un crecimiento estratosférico. Ignacio Escolar, el responsable de El Diario.es, el lodazal donde chapotea el sectarismo de la nación asegura igualmente que “viene una recuperación explosiva, y que esto va a llevar a una situación diferente a la que se está viviendo”, en la que el social comunismo se reafianzará, fortaleciéndose si cabe.

Y no hay duda de que el matarife Sánchez alberga la misma expectativa: el despegue económico. Se ha cargado a Redondo, dispuesto a tirarse a un barranco por él, a la Carmen de Cabra, que dio la cara por el jefe hasta límites insospechados, al ministro Campos, que ejecutó los indultos a la perfección, y a Ábalos, que tantos tratos sucios ha administrado con desigual suerte, de estiércol hasta las cejas con Venezuela y más de la Centroamérica corrupta. Pero Sánchez ha conservado al equipo económico, que es el enlace con Bruselas y el que, más mal que bien, puede asegurar la recepción de los fondos europeos, que de momento no llegan y no tiene pinta de que se transfieran con la diligencia y la ausencia de condiciones que desearía el faro de La Moncloa.

Los grandes empresarios tienen una fe ciega en la señora Calviño. Están en su derecho porque la esperanza es lo último que se pierde, pero ya les aseguro que los conocimientos económicos que posee y el cierto respeto por las reglas que esgrime no evita que sea también una sectaria marca de la casa, además de vanidosa. Es de esperar que emplee sus facultades en combatir a la radical Yolanda Díaz, que es una activista en toda regla, un hueso duro de roer, poco dispuesta a entrar en razón sobre las reformas que convendría impulsar con el objetivo de despejar el camino del dinero en el que confían los hombres de negocio siempre amicales con el gobierno de turno.

Una vez consumada su carnicería, la propia de un político sin escrúpulo de clase alguna, Sánchez escribió el siguiente tuit: “hoy comenzamos una nueva etapa en el Ejecutivo, con un equipo que aportará juventud, cercanía y experiencia en el servicio público para acometer una recuperación justa, social, digital, verde y feminista”. ¡Qué retahíla de cursiladas, lugares comunes, atropellos a la inteligencia!, pero sobre todo qué cumulo de peligros amenaza al país si va a estar dirigido por estos mantras ridículos.

La Comisión Europea ha pronosticado que el PIB de España crecerá este año un 6,2%, una cifra inédita en tiempos de paz, y también se ha dicho que eso nos convertirá en la nación con el aumento de la actividad más pujante. Pero no es cierto. Irlanda llegará hasta el 7,2%, y también nos sobrepasarán la Hungría del detestado Orbán, con un 6,3%, y la olvidada Rumanía, con el 7,4%, todos ellos, por cierto, contrarios a subir los impuestos. La diferencia entre nosotros y el resto de los países que cito es que, en 2020, y producto de la desastrosa gestión de la pandemia de Sánchez, la economía española cayó un 10,8%, a muchísima distancia de los demás. Es decir, el año pasado España se precipitó hacia el abismo, naufragó como el Titanic, entró en un estado de coma inédito en la historia conocida.

Desde este irrebatible punto de vista estadístico, lo que está sucediendo ahora tiene poco que ver con una recuperación en toda regla y mucho más con un rebote que será incapaz de devolvernos a la situación precrisis. Más aún: si se cumplen los pronósticos de Bruselas, el PIB estará este año entre cuatro y cinco puntos por debajo de 2019, y no debido al comportamiento deseable de familias y de empresas, del consumo y de la inversión, sino al progreso imparable del gasto público que ha producido al mismo tiempo un déficit presupuestario récord y un nivel de deuda que sería imposible de soportar sin el socorro del Banco Central Europeo. Un país con la tasa de paro más alta de todos los estados desarrollados -un millón de empleos menos que antes de que apareciera la pandemia-.

A corto plazo, el rebote va a ser fuerte, las cifras empezarán a provocar alegrías al nuevo Ejecutivo verde y feminista necesitado de las mismas, tras la derrota humillante sufrida el pasado 4 de mayo a manos de Ayuso, y tal sentimiento de felicidad se prolongará en 2022 sin que deje de ser un mero y fatal espejismo. Estados viviendo unos tiempos nublados por el velo proporcionado por los ERTES, los avales, la imposibilidad de los despidos, la casi prohibición de los concursos de acreedores, enchufados a una hemorragia imparable de gasto estatal; pero cuando esta clase de políticas de apoyo -que no pueden ser eternas- empiecen a retirarse, cómo vamos a encontrar la nación. ¿Cuál va a ser el deterioro real del tejido productivo una vez que el Estado se abstenga por obligación y se vea quién nadaba desnudo?

En un reciente informe, Goldman Sachs apunta que la coyuntura apunta bien -los índices de sentimiento económico, empresarial y ciudadano están en máximos, es verdad que después de haber sufrido la hecatombe- pero que el principal riesgo que afronta España es la inestabilidad política, el estado de crispación permanente. No hay nada en la remodelación del Gobierno que ha impulsado Sánchez que permita inferir que la inestabilidad vaya a desaparecer del mapa. Los ministros iletrados y enloquecidos de Podemos siguen en sus puestos, dispuestos a promover las iniciativas descabelladas que se les ocurre cuando se levantan por la mañana; la Generalitat de Cataluña continúa con su programa de máximos, el PNV, a la vuelta de la esquina, no desiste en sacar tajada del rio revuelto en el que navega una nación a la deriva, y el PP y Vox parecen cada vez más determinados a combatir a un presidente cuyo desafecto por el bienestar común y el interés general está más que probado.

Mientras tanto, seguimos ajenos al cambio estructural que la pandemia ha ido cociendo de manera quizá inexorable, en relación con las modalidades de trabajo, con la digitalización, con los nuevos patrones de consumo y de gasto de las familias y con las nuevas opciones de inversión empresarial, así como con la demanda de profesiones alternativas. Este nuevo escenario exige a gritos una economía muy flexible y abierta, y también, a largo plazo, bastante austera, pero las políticas que están en marcha sobre la educación, sobre las pensiones, sobre el mercado laboral, sobre la eficiencia de la Administración y de su personal van justo en el sentido contrario con el consentimiento o la no oposición de la señora Calviño, la nueva vicepresidenta primera del Gobierno. Si en esto es en lo que confía el Ibex 35, si el futuro del país está depositado en este nuevo Ejecutivo de diseño, entregado a lo políticamente correcto y al progresismo universal, contrarios por naturaleza al beneficio y la prosperidad capilar vamos apañados.

No son las personas, es la política
Emilio Campmany. Libertad Digital 14 Julio 2021

Sánchez es un cascarón vacío al que tan sólo le importa seguir siendo presidente del Gobierno. Como las encuestas le auguran que, de seguir así, muy pronto dejará de serlo, está intentando remontar. Y cree que hay que cambiar a quienes, por obedecerle, le llevaron a esta situación. Probablemente lo ha hecho siguiendo el consejo de otro, pues él carece de imaginación para pergeñar ninguna estrategia. Y ese otro no puede ser más que Félix Bolaños. Sin embargo, de lo que no se da cuenta el innoble político es que el problema no es de táctica, de cómo presentar su política. El problema es su política, que no puede cambiar porque es fruto de sus acuerdos con comunistas e independentistas, indispensables para mantenerse en el poder.

Bolaños ha debido de convencerle de que tiene mejores argucias que las de Redondo para convertir una deriva tontiloca de cesiones a múltiples radicales en una política de estadista serio. Y en esas está. Por supuesto, en economía hay que necesariamente atenerse a recetas ortodoxas porque la Unión Europea no se va a dejar engañar y es imprescindible acceder a sus fondos para intentar una recuperación sin la cual no habrá remontada en las encuestas. Eso explica el ascenso de Calviño. La pandemia, por otra parte, está a punto de ser pasado y el tiempo podría hacer olvidar el modo errático en que se ha gestionado. Pero ¿cómo ocultar que el Gobierno es víctima de un chantaje constante? Hoy mismo, nada más acabar el primer Consejo de Ministros del nuevo equipo de Sánchez, la flamante portavoz no sólo ha evitado condenar al régimen cubano, sino que se ha negado a calificarlo como lo que inequívocamente es, una dictadura comunista.

José Manuel Albares puede darse cuenta de que darle la brasa al presidente de los Estados Unidos durante un breve paseo no es una cumbre, y podría haber aconsejado renunciar a ello antes que dejarse humillar. Pero eso no habría evitado el ninguneo al que Joe Biden somete a Sánchez, entre otras cosas, por la política española de protección a la dictadura chavista en Venezuela. La única forma de cambiar eso es endurecer nuestra posición frente a las dictaduras de izquierda en Hispanoamérica. Y eso Sánchez no puede hacerlo. Quizá no sólo por los compromisos con Podemos.

Lo perjudicial para el presidente no fue fichar a Iván Redondo, un asesor tan sólo docto en apariencias, o a Carmen Calvo, una nulidad intelectual, o a José Luis Ábalos, un amigo del chavismo. Todo eso fue nocivo porque no se puede dejar a un asesor de imagen que determine los contenidos políticos, porque no puede permitirse a una ignara la dirección del día a día del Gobierno y porque no se puede dar lugar a que España se incline ante una dictadura. Con ser esto nocivo, no es lo peor. Lo grave es ser presidente a costa de someter el Gobierno de España a la extorsión de comunistas, golpistas y filoetarras. Y eso no hay Redondo ni Bolaños que lo arregle.


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