AGLI Recortes de Prensa   Sábado 17  Julio  2021

Bolaños, de la felicitación al acoso
OKDIARIO 17 Julio 2021

Nada más ser nombrado Félix Bolaños ministro de la Presidencia, se produjeron, como es lógico, las llamadas de felicitación. Y entre ellas la de algunos jueces, dado que Bolaños fue una persona importante en los contactos entre el PSOE y el PP en aquella negociación frustrada para renovar el Consejo General del Poder Judicial. Fueron llamadas de pura cortesía que el nuevo hombre fuerte de La Moncloa trató inmediatamente de aprovechar. Tras el «gracias por llamar» de rigor, Bolaños aprovechó el momento para presionar a su interlocutores, a quienes insto a convencer al PP de la «necesidad» de renovar el CGPJ. Curiosa manera la de Bolaños de convertir una llamada de felicitación en acoso.
La anécdota es reveladora de hasta qué punto el Gobierno socialcomunista no cesa en su objetivo de hacerse con el control del órgano de los jueces. Tuvo que bajar el pistón de la presión cuando la UE se opuso a la reforma legal con la que el Ejecutivo socialcomunista pretendía maniatar a la justicia, pero ahora ha elevado la intensidad del acoso, como ha quedado de manifiesto con la campaña de desprestigio y estigmatización del Tribunal Constitucional promovida por el Gobierno tras el varapalo al estado de alarma.

A nadie se le oculta que el plan del Gobierno pasa por controlar las instituciones: el CGPJ es objetivo prioritario para el socialcomunismo, porque Sánchez quiere acabar con el predominio de vocales ‘conservadores’. En realidad, lo que pretende es garantizarse una mayoría ‘progresista’ que no le ponga demasiados problemas a su plan de asalto a las instituciones del Estado. Hoy por hoy, los jueces se han erigido en muro de protección del Estado de Derecho frente a los intentos de Sánchez de laminar la separación de poderes. En la diana, por supuesto, también está el Tribunal Constitucional. Y como muestra, la furibunda respuesta socialcomunista contra el máximo intérprete de la Carta Magna.

Volviendo al principio: llamar a Bolaños para felicitarle por su nombramiento como ministro puede ser un ejercicio peligroso.

Neolengua socialista
Cristina Casabón. Libertad Digital 17 Julio 2021

No deja de ser sorprendente, e inquietante, que muchas personas sigan alimentando el mito de la revolución cubana incluso cuando ven el fallo del experimento en vivo y en directo. Hay una enorme inercia, —la tiranía del statu quo— en asuntos sociales y gubernamentales, sobre todo del votante que se postra ante la ideología. El cambio en el clima de opinión siempre es producido por una crisis, por la experiencia (no por la teoría o la filosofía política). ¿No debería la Intelligentsia progresista reflexionar o mostrar humildad ante las voces de los cubanos que han salido escaldados? En lugar de eso, admiramos como turistas atónitos las construcciones de frases rocambolescas de las ministras para evitar decir que Cuba es una dictadura. Qué shock.

La ironía es que el fenómeno de las terminologías asociadas a ideologías pasa cada vez menos desapercibido. La gente busca, excava y capta de qué va el asunto. Ya va quedando claro que si el fenómeno es de izquierdas, es revolución. Si las quejas vienen de la derecha, ya tenemos la ligera sospecha de que muchos lo calificarán de fascismo o populismo. Quizás, como decía el gran Roger Scruton, "el populismo es una palabra utilizada por la izquierda para referirse al pueblo cuando éste no la escucha”. Y si esta intuición es cierta, la ola populista del mundo occidental no es más que la parte visible de un descontento de las clases populares con el relato, que forzará al mundo de arriba a unirse al movimiento real de la sociedad o a desaparecer.

Justicia e igualdad
No hay suficientes anticuerpos que contrarresten la expansión de esta retórica que busca mangonear los términos y los fenómenos sociales, modificar las conciencias y el relato. Tenemos socialistas cualificados que dicen que Cuba “es una democracia socialista”, y que es “éticamente superior porque pone la justicia y la igualdad en el centro, no los intereses de las empresas”. Son unos términos preciosos: "Justicia e igualdad". Hayek, que pujaba alto, dijo que la “Justicia Social” no era más que neolengua socialista para imponer la injusticia y la pobreza a gran escala en nombre de su antónimo.

La izquierda utiliza nuestras instituciones para lanzar mensajes de lenguaje vago e impreciso, y así, esta semana hemos aprendido que Cuba es lo que no es. Es el modus operandi de la planificación socialista que explica Roger Scruton en Conservadurismo: “Para justificarse, la planificación socialista recluta a las instituciones, incluso al lenguaje, para sus fines, y lo hace, por ejemplo describiendo la igualdad económica obligatoria a la que aspira como ‘justicia social’”. La palabras en el socialismo, dice Scruton, son un cajón de sastre despojado de significado. Todas estas palabras: revolución, justicia, igualdad… se emplean como “instrumentos de corrupción moral”.

Este relato no surge espontáneamente, no es fruto del debate social o la opinión pública y esto es fundamental para entender la crisis del Gobierno, su bajón en las encuestas. La opinión pública empieza a castigar tanta mala fe llena de buenas intenciones. Michael Oaskeshott, en Racionalismo y política, apuntaba al daño que produce la política cuando se dirige desde arriba hacia abajo buscando un objetivo que puede ser declarado como “política de guerra” —tachar de populista a quien vota incorrectamente—o como alcance de una utopía social. El resultado es siempre la destrucción del libre acuerdo y asociación, la manipulación de la opinión pública cuando no se ajusta al relato correcto.

El peligro es que este razonamiento, muchas veces avalado por académicos devotos de gran gobierno, puede justificar las peores tiranías mientras se pierde en estos debates de términos enquistados. La pérdida de rumbo de nuestra política genera deformaciones grotescas, y el juego de la conceptualización supone un atajo para el triunfo de un gobierno que reúne términos, ideas y teorías diseñadas para que el votante se dirija como un creyente a su templo. Esta situación empieza a generar desconfianza en el sistema en la medida en que se impone un pensamiento ideológico sin que exista en la práctica ningún tipo de rendición de cuentas y de contrapoder. Hay que rechazar el relato y confiar en la intuición, la comprensión instintiva de la realidad y la conversación pública. La receta es de Oaskeshott.

Cuba o la respuesta fatal
Javier Somalo. Libertad Digital 17 Julio 2021

De pronto, Cuba. Como si fuera algo nuevo. Como si no llevaran seis décadas, seis, de un infierno que algunos siguen llamando "revolución" porque a ellos no les quita la vida. Lo de ahora es por una nueva oleada de represión… más bien porque nos hemos enterado de ella. Desde luego que Cuba no es una dictadura. Es toda ella una prisión. Pero ese no es el problema principal.

Wikipedia dice esta basura:
Fidel Alejandro Castro Ruz, más conocido como Fidel Castro, fue un abogado, militar, político y revolucionario marxista cubano. Fue mandatario de su país como primer ministro y presidente después de su victoria en la revolución cubana contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Lógicamente, si buscamos a Franco, tan de moda en España que sigue inspirando modernas leyes del PSOE en 2021, la Wikipedia dice así.
Francisco Franco Bahamonde fue un militar y dictador español, integrante del grupo de altos cargos de la cúpula militar que dio el golpe de Estado de 1936 contra el Gobierno democrático de la Segunda República, dando lugar a la guerra civil española.

Sencillo, sin adornos. Y Wikipedia es para la mayoría de los jóvenes, gracias al fracaso educativo, la gran chuleta oficial con la que se hacen "trabajos" de clase o apuestas de patio. 'Mira, chaval: el dictador era Batista y luego Franco, pero no Castro, que no te enteras'. Para poder ser antifa, la Wiki exige bien poco.

Ya ha dicho un Bardem, el que hizo comedias en lo peor de la pandemia, que él es "moralmente superior" a cualquiera de derechas. Tanto que sería la élite en Cuba, con la familia del "abogado, militar y revolucionario marxista". Allí la superioridad moral permite hacer muchas cosas en Kilo 8, en Camagüey, o en Taco Taco o en cualquiera de los cientos de prisiones que encierran a más de 100.000 personas o lo que quede de ellas.

Porque toda Cuba es una prisión comunista desde hace seis décadas. Una prisión con vistas al mar en la que la mitad de los cubanos delata a la otra mitad porque el poder habano sabe a quién pagar y a quién quitar. No es normal que lleven 62 años así pero, de vez en cuando, como ahora, el juguete cubano se pone de nuevo a funcionar para que los líderes políticos pongan a prueba su nivel de perversión.

Unos días y ya está, sin grandes reportajes sobre una posible "primavera americana" que rechace el virus comunista en Venezuela, Cuba, Nicaragua, Perú, Bolivia, quizá en Chile y ya veremos en Colombia, Brasil… Sin llamadas a buques humanitarios que aguarden para rescatar a los cubanos que salen de la isla agarrados a la cámara de una rueda y con repelente de tiburones como única esperanza. Dirán que el bloqueo yanqui ahoga al mejor sistema sanitario y educativo del mundo pero no preguntarán a los cubanos, muertos de sueño, si es verdad eso de que ningún cubano se acuesta sin comer.

Y junto al apenas graciosillo Bardem también sería élite caribeña la propia Carmen Calvo. Otra cosa es que consiguiera convencer a jineteras y pingueros de que es mejor ser funcionario que andar por el malecón. O Irene Montero, que sería la mismísima jet revolucionaria, pero no le consentirían mucha charla de autodeterminación sexual, a juzgar por los consejos de Ernesto Che Guevara —que siguen observándose— sobre el trabajo forzado que haría "hombres nuevos" a los "pervertidos sexuales". No es manía exclusiva del Che; desde luego no se puede acusar a Fidel Castro de esconder la doctrina al respecto:

"Nunca hemos creído que un homosexual pueda personificar las condiciones y requisitos de conducta que nos permita considerarlo un verdadero revolucionario, un verdadero comunista. Una desviación de esa naturaleza choca con el concepto que tenemos de lo que debe ser un militante comunista".

Se lo dijo el "abogado, militar, político… revolucionario marxista y mandatario", o sea Fidel Castro, al periodista Lee Lockwood, que lo publicó en el libro Castro’s Cuba, en 1965. Seguro que le habría encantado estar allí a Irene, que tanto amor ha profesado siempre a sus "Comandantes".

¿Que los ministros del PSOE y de Podemos niegan que Cuba sea dictadura o buscan sinónimos infantiles? "Que se vayan a vivir allí", ha dicho Pablo Casado en esRadio, con Federico Jiménez Losantos. Pues una y mil veces no, ¡lo que les faltaba a los cubanos! Más élites comunistas. No enviemos más comunistas al Parque Temático del comunismo.

Ya sólo falta que también giren visita los socios del Gobierno, los golpistas catalanes, para decir allí, en algunas de las muchísimas cárceles, que ellos también son "presos políticos". Sí ha estado acertado Casado cuando ha dicho que "lo importante es que la Unión Europea recupere la posición común que se perdió después del gobierno del PP del año 96". Lo que no sé es si existe esa Europa o ya ha entrado en lo más profundo del sueño que terminará en coma. Europa tiene un miedo atroz al comunismo pero en vez de combatirlo, lo mima. Europa y muchos europeos creen, efectivamente, que el apenas graciosillo Bardem es superior. Y ese es el verdadero mal, el no hacer nada bien contra el comunismo.

Rosa Díez, también en el programa de Federico, ha pedido al PP, a Vox y a Ciudadanos que organicen una visita formal a la isla porque "no podemos limitarnos a ver un vídeo y decir pobre gente", que es exactamente lo que se hace. Pero claro, los políticos hacen cuentas y dicen que no sirve de nada, que no conseguirían entrar, que alzarán la voz todo lo que puedan pero respetando el fin de semana, que a lo mejor hay empresas españolas que no quieren tanta alharaca democrática, que toman nota… Y así envejeció y murió Fidel, traspasó poderes a Raúl y presentaron a Díaz-Canel, que no suelta el yugo.

Pues claro que hay que intervenir en Cuba, como en Venezuela, que ha sido la pensión gratuita del comunismo cubano y mundial durante muchos años gracias al petróleo. Ya ni eso, ni con riqueza renuncian a provocar hambre. Dejemos de exigir a la izquierda que califique a Cuba o a Venezuela de dictaduras porque lógicamente no lo creen y no sirve para nada. El problema es que entre los que sí consideran a Cuba o Venezuela dictaduras no se hace nada más que eso, decirlo. El siguiente paso da pereza o miedo. Y si se diera, las cosas cambiarían mucho.

La izquierda española, la europea, la mundial se hacen cada vez más procomunistas porque la derecha —ay, los complejos de no ser comunista— ha renunciado a defender la libertad en casi todas partes.

Hay una completísima agenda preparada para salvar al mundo y las élites salvadoras son multimillonarios comunistas, maldita redundancia. Alguno de ellos está a punto de decir la verdad incuestionable, una verdad protegida legalmente contra la crítica, y cuando eso suceda ya no importará la pregunta sino la respuesta: ¿Es Cuba una dictadura? Sí, qué pasa

Cuba, ¿como Venezuela y Nicaragua?
HAY SIGNOS QUE INVITAN AL OPTIMISMO, PERO TAMBIÉN A LA PRUDENCIA
Nehomar Hernández. https://gaceta.es 17 Julio 2021

¿Qué va a pasar con Cuba en las próximas semanas? Ni los analistas más esclarecidos se han atrevido a adelantar un pronóstico conclusivo sobre si toda la indignación del pueblo que comenzó en San Antonio de los Baños (a las afueras de La Habana) por problemas con los servicios públicos y la terrible gestión de la pandemia, y que luego se regó como pólvora en distintas provincias de la isla, podría decantar efectivamente en una transformación del sistema político o incluso en un cambio de régimen que deje a los Castro y a Díaz-Canel apenas como un mal recuerdo dentro de las páginas de la historia.

Si se siguen con cuidado los acontecimientos que se han producido en la nación caribeña, lo aconsejable es celebrar los avances del pueblo cubano en su gesta heroica por la libertad y la democracia, pero conviene además hacerlo desde la tribuna de la prudencia, sin estridencias y teniendo en cuenta que lo que se tiene en frente es nada más y nada menos que un sofisticado aparato entrenado al dedillo en tareas como el espionaje, el adoctrinamiento comunista, la represión inmisericorde, distintas modalidades de tortura y, sobre todo, especializado en ese sofisticado y a veces innoble arte de preservar a toda costa el poder.

De esto dan suficiente idea los recuentos de desaparecidos y presos políticos que engrosan los listados de la tiranía gobernante. Hasta el 14 de julio Amnistía Internacional daba cuenta de la detención o desaparición de entre 135 y 190 personas, de acuerdo con datos suministrados por organizaciones de Derechos Humanos locales. Aunque el régimen –como siempre– ha optado por el camino de la represión a la disidencia, tal parece que la organización de las protestas y su magnitud han llevado a los herederos de los Castro a recalcular la estrategia en medio de la tormenta.

Para una nomenklatura acostumbrada a resistir por más de 6 décadas entre el engaño a las masas mediante el uso de la propaganda y la opresión milimétrica de todo lo que huela a oposición al aparato de poder totalitario, podría lucir que esta vez –como en otras– les sería muy fácil salirle al paso a un embrollo, sin novedad alguna en el horizonte.

Amén de la desconfianza permanente que exhiben las tiranías sobre posibles conspiraciones palaciegas de grupos disidentes internos pugnando por el liderazgo, así como de la paranoia permanente que desarrollan con respecto al pueblo y sus reclamos (allí siempre ven una posible revuelta subversiva), con el tiempo este tipo de regímenes desarrolla un acostumbramiento al poder que le lleva a pensar que es prácticamente insustituible; que han llegado para quedarse per saecula saeculorum, incluso por la mera fuerza de la costumbre.

Sin embargo, el desarrollo de los hechos en los últimos días en la isla nos da pistas de una realidad que quizá no sea tan así. Y, de nuevo, la idea nunca será sobredimensionar expectativas ni afirmar por mero fervor y wishful thinking que el castrismo vive sus días finales; pero hay al menos dos situaciones que merecen ser revisadas:

A la par de problemas como el covid-19 y una estructura de servicios públicos con los escollos propios de una gestión enmarcada dentro del socialismo real, Cuba vive hoy por hoy una de sus peores crisis económicas en décadas. De acuerdo a cifras oficiales, el año pasado el país vio caer hasta en un 11% su Producto Interno Bruto. Una catástrofe quizá solo superada por el desplome que sufrió este indicador durante el horrible comienzo de los años 90s, cuando Fidel Castro tuvo que capear el temporal del cruento “período especial”, en medio de la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y sus ayudas internacionales.

Pues bien, a pocos días del inicio de las valientes protestas, el régimen de Díaz-Canel ha hecho oficial una medida que dispone que, quienes ingresen a la isla, podrán llevar consigo medicamentos, productos de aseo personal y alimentos sin ningún tipo de limitaciones de cantidad o peso. Además, el Gobierno también ha precisado que se levantarán hasta finales de año los aranceles que cobraba para permitir la importación de estos bienes.

A primera vista esto podría ser leído como un efecto directo de la presión en las calles. Con ello obviamente el régimen estaría buscando aplacar las aguas y calibrar si hacer concesiones parciales a una multitud enardecida puede traer un poco de sosiego a la casa. Huelga decir que, al menos en este caso, hay una ostensible diferencia con episodios recientes de protestas que se han producido en otros países del eje socialista en la región, como Nicaragua y Venezuela.

Tanto en el país centroamericano como en el sudamericano, la intensa actividad de protesta en las calles –sostenida por semanas o meses incluso– nunca logró que los regímenes de Ortega y Maduro decidieran hacer al menos el gesto de “rectificar” o eliminar alguna política de gobierno, y buscar así aplacar por las buenas a los manifestantes. En esos dos casos solo se impuso la “paz” a sangre y fuego, para luego montar procesos de negociación con una oposición perseguida y condicionada, que luego decantaron en elecciones amañadas desde el arranque.

Otro asunto que no hay que perder de vista es que, quizá por manipulación propagandística promovida desde el propio régimen, o quizá por auténtica resaca moral con respecto al oprobio que representa un castrismo repudiado en las calles, algunos medios internacionales entre los que destaca ABC, sugirieron la idea de que el viceministro de Interiores, Jesús Manuel Burón, habría expresado su descontento sobre el modo en el que se estaba reprimiendo a los manifestantes y decidió renunciar a su cargo. Sin embargo, el propio Díaz-Canel luego desmintió la noticia.

Aunque a esta altura se desconoce qué pasa con exactitud en el interior de la alta cúpula castrista, este sería un aspecto clave a vigilar. Se supone que para que colapse una tiranía de este estilo no basta con que el gobernante tenga 80 o 90% del repudio popular, en tanto que la posibilidad de quedarse o de irse del poder del mismo no depende en modo alguno de una elección.

Para caer, los regímenes como el chavismo, el castrismo y el orteguismo ameritan necesariamente que los grupos de poder que los componen se fracturen, dejando así expuesto al núcleo gobernante. Esto último tampoco se ha podido lograr en los casos de Venezuela y Nicaragua, amén de haberse intentado hasta la saciedad. Allí siempre la nomenklatura permaneció cohesionada, como de hecho se ha mantenido en Cuba durante más de 60 años.

¿Podrán los herederos de Fidel y de Raúl resistir este ánimo creciente de los cubanos por querer un país distinto? ¿Aguantará una ya vieja y carcomida cúpula castrista el peso de los años y el desgaste que eso trae consigo? ¿Realmente el pueblo quiere llevar esto hasta un punto sin retorno de lucha por la libertad o se conformará con algunas concesiones parciales que haga Díaz-Canel? Justamente eso es lo que está por verse.

La serpiente del Socialismo se mata por la cabeza habanera
EL COMUNISMO CUBANO RECIBE UN GOLPE
Daniel Lara Farías. https://gaceta.es 14

Corrían los días de enero de 1959 y ya había dos líderes definidos de hecho y de derecho en Iberoamérica: por derecho a través de elecciones, Rómulo Betancourt se preparaba para asumir la presidencia luego de haberse impuesto en las elecciones que en diciembre del año anterior se habían celebrado en Venezuela, a la caída de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez. El otro líder definido, de facto, era Fidel Castro, quien entró a La Habana triunfante en la madrugada del primero de enero de ese año, haciendo escapar del país al dictador Fulgencio Batista.

A Betancourt se le supone socialdemócrata según la definición generalizada pero es en realidad heredero de los movimientos nacionalistas de izquierda que dentro del “aprismo” vieron la luz en Iberoamérica y tomaron auge principalmente después de la Segunda Guerra Mundial. En el fragor de la Guerra Fría, se abrió el paso el reformismo por encima del comunismo revolucionario, con relativo éxito en la toma del poder en la mayoría de los países de la región, con sus obvios y respectivos bemoles.

Fidel, por su parte, era otra cosa. Se convirtió de facto en el epítome de la revolución popular causando el amor ciego inmediato de los teóricos comunistas del mundo, ávidos de demostrar con hechos que las pamplinadas que escribían en sus monsergas comprometidas de verdad podían hacerse realidad.

Lloró de moción Nikita Kruschev, quien puso el ejemplo cubano como lo más cercano a la revolución que ideó Lenin. Y así, un simple y vulgar caudillo latinoamericano heredero del caudillismo postcolonial de siempre terminó ensoberbecido gracias a la Guerra Fría y las carantoñas del comunismo. Resultó ser, a falta de mejores ideas, un “líder revolucionario”. Así pudo ser tranquilamente un dictador feroz y constructor de una dinastía filial, siendo mostrado como héroe por sus falsificadores históricos en todo el mundo y principalmente en Europa. Fin de la historia.

Días de huracán revolucionario
Dos semanas después de tomar el poder por la fuerza, Fidel Castro llegó a Venezuela, donde fue recibido por el gobierno saliente con honores de jefe de Estado. Aún Betancourt no asumía la presidencia y regía la Junta de Gobierno presidida por Edgar Sanabria como presidente interino.

Pero eso no fue impedimento para que ocurrieran dos cosas: que Fidel fuese a visitar a Betancourt para pedirle un préstamo de 300 millones de dólares para “hacerle una jugada a los gringos” y que el mismo pedigüeño revolucionario se lanzara un rally de presentaciones públicas con discursos insuflando los ánimos de la juventudes de los partidos de izquierda a las que él mismo, dos años después, impulsaría, entrenaría y financiaría para hacer la guerra de guerrillas contra la naciente democracia venezolana.

Fidel se cebó contra Venezuela y su democracia. Convirtió las calles del país en un charco de sangre con su auspiciada guerra urbana, donde militantes del Partido Comunista y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria se dedicaban a asesinar policías por la espalda bajo el lema “Mata un policía y haz patria”. Un policía diario era la meta. Fueron muchos más, pues con ese lema en varias partes del país podía caer un uniformado.

Sumemos a la lista de crímenes el secuestro como herramienta de recolección de fondos. Los asaltos a bancos, sabotaje de instalaciones petroleras, atentados personales contra dirigentes políticos y sus familias, fusilamiento de combatientes “desviacionistas” o “revisionistas” en el propio frente guerrillero, invasión del país con combatientes venezolanos y cubanos entrenados en Cuba a lo largo de por lo menos 20 años, etcétera.

Siempre fracasaron, pero fueron pacientes. Fidel logró mostrarse como abierto a cambios o al menos al cese de hostilidades gracias a dos actores de importancia: los gobiernos venezolanos de Carlos Andres Pérez y Rafael Caldera y el gobierno socialista de Felipe González. Fue en Caracas en 1989 donde se selló la rehabilitación de Fidel, a quien se le invitó a la toma de posesión de Pérez en su segundo gobierno y se le sentó al lado de González.

Fue en las “Cumbres Iberoamericanas” auspiciadas por España donde Fidel decidió quitarse el uniforme y vestir de traje y corbata por primera vez en 30 años. A cambio, recibió con beneplácito la declaración que en cada cumbre hacían los gobernantes participantes contra el embargo de los EEUU, gran excusa de Castro para desviar la atención del fracaso de su modelo.

Y así, llegó Hugo Chávez al escenario. En 1992 lanza dos golpes de estado contra el mismo Pérez al que Fidel fue a aplaudir en la toma de posesión, y elementos entrenados durante años por el régimen cubano aparecían entre los golpistas. Militares y civiles. En 1994, cuando Rafael Caldera perdonó por decreto al golpista y su grupo, el primer viaje internacional del futuro dictador venezolano fue a Cuba, donde recibió los debidos honores revolucionarios.

Lo demás, ya es historia.

La serpiente
Con distintos elementos de promoción y especialmente con los petrodólares que Chávez puso a disposición de la jugada, se expandieron por la región regímenes pro castristas, disfrazados con la estratagema del “Socialismo del Siglo XXI” que diseñaron varios europeos, desde los españoles del CEPS hasta los alemanes Martha Harnecker y Hans Dieterich. De la Venezuela del demoníaco chavismo, vimos poco a poco caer a la Argentina con los Kirchner montoneros, Uruguay con Tabaré Vázquez y Mujica, Brasil con Lula, regresa el sandinismo putrefacto con Ortega a Nicaragua, surgen los fenómenos Correa en Ecuador y Evo en Bolivia, Zelaya en Honduras, corruptos y delincuentes convictos en El Salvador y Guatemala sumándose a la comparsa solo por interés en el petrodólar venezolano. Cayó Paraguay en manos de Lugo y se aliaron al juego naciones del Caribe con voto en la Organización de Estados Americanos.

El Socialismo del Siglo XXI es una inmensa serpiente, pero como es usual en estos animales, en su crecimiento está su vulnerabilidad. Puede perder eslabones, claro está. Pero el asunto está cuando su cabeza está en riesgo. Y la cabeza está en Cuba.

La debilidad de la serpiente se dio por causas naturales, ante la muerte de los dos principales motores que eran Fidel y Chávez. De hecho, de la muerte de Chávez algunos acusan al régimen cubano porque mantuvo prácticamente secuestrado para darle un tratamiento que solo aceleró su muerte. La razón sería sencilla: no podía permitirse la nomenklatura cubana dejar el liderazgo histórico que hasta ese momento detentaba Fidel en manos de un Chávez que con dinero y carisma entre las bases de la izquierda, podría opacar no solo a Raúl Castro, sino a todo el relevo que la Revolución intentara, lleno de segundones o ancianos poco funcionales.

Estaría cantado entonces el paso de la Revolución Cubana al carácter de subalternos de la Revolución chavista, que sí tenía un líder histórico y además pagaba las fantas. Pero quizás, sea solo especulación, aunque muy necesaria como ejercicio entendiendo la raigambre criminal del sistema.

Hoy en Cuba hay algo mucho más importante que una protesta. Lo que hay es un punto de no retorno, pues si se lanzaron a las calles después de 60 años tres generaciones criadas desde preescolar jurando ante la bandera “seremos como el Che”, este mundo tiene esperanza.

Al final, se trata de la Libertad. Y si se le da el golpe a la cabeza de la serpiente que es el castrismo, la serpiente poco a poco será un cuerpo inerte que morirá sin remedio. Y con ella morirán todos los que pusieron como ejemplo a Cuba para justificar sus locuras a la hora de llegar al poder.

Capitalismo y libertad para 'desbloquear' Cuba
EDITORIAL. Libertad Digital 17 Julio 2021

Sólo la libertad –política, social, cultural– y la economía de mercado pueden salvar a la Cuba explotada hasta la náusea por la ideología de los Cien Millones de Muertos.

Parece mentira que haya que seguir aclarando que Cuba no está sometida a ningún bloqueo internacional. El supuesto complot de los malvados países capitalistas liderados por EEUU para llevar a la ruina a la dictadura de los Castro no existe; es una farsa inventada por la izquierda adoradora del comunismo para justificar la miseria en que vive el pueblo cubano. Estos días, en que miles de cubanos se están echando a las calles armados de dignidad y coraje para denunciar el régimen criminal que les sojuzga, numerosos miembros del Gobierno de Pedro Sánchez han aventado la infame patraña a fin de blanquear la tiranía formalmente capitaneada por Miguel Díaz Canl, servil lacayo de Raúl Castro y la mafia militar que detenta el poder en La Habana.

Bloquear económicamente un país consiste en impedirle militarmente comerciar con el resto del mundo. A Cuba no la bloquea nadie. De hecho, en 2019 importó bienes valorados en más de 5.000 millones de dólares; España, por cierto, fue su principal proveedor, el origen del 20% de sus compras en el exterior. Lo que tiene impuesto EEUU al régimen castrista es un embargo, no bloqueo; y un embargo por lo demás que sólo afecta a determinados bienes. Es por eso que más del 50% de la comida que llega a Cuba procede de Estados Unidos, dato que no es que ignoren sino que callen los repulsivos revolucionarios por cuenta ajena que lamen las botas de los despiadados cleptocratas que sojuzgan a los cubanos.

La ominosa realidad es que en la Cuba comunista es prácticamente imposible producir nada. Cualquier atisbo de riqueza detectada por la mafia gobernante es objeto de confiscación, saqueo o rapiña. La agricultura y la industria son prácticamente testimoniales y el 75% del PIB se sostiene sobre un deleznable sector servicios volcado en el turismo.

La carestía, el desabastecimiento y la insalubridad forman parte del día a día del matirizado pueblo cubano, que tiene en la misérrima cartilla de racionamiento su pesadilla y su condena. Con unos salarios misérrimos que se mueven entre los 5 y los 80 euros al mes, para colmo han de lidiar con una inflación que cuando no está en el 500% alcanza el 900%. Para comprar medio kilo de carne de cerdo se necesita el salario de un camarero al mes, las camisas o los pantalones se pagan a plazos varios meses, el champú y el gel de baño son productos de lujo y escasean... Eso es Cuba. Y para una población cuya renta per cápita superaba a la española antes de la llegada de Fidel Castro y que jugaba en la misma liga de los países ricos no podría haber peor humillación.

Los indecentes apologetas españoles de la dictadura castrista deberían predicar con el ejemplo y vivir la revolución; o sea, no desde sus casoplones o sus mullidos sillones ministeriales sino como un cubano de a pie, sin ahorrarse una sola humillación o miseria. Cuesta imaginar siquiera una pose más despreciable que la de estos indeseables que tienen la indignante suerte de no tener lo que se merecen.

Sólo la libertad –política, social, cultural– y la economía de mercado pueden salvar a la Cuba explotada hasta la náusea por la ideología de los Cien Millones de Muertos. Los cubanos no se merecen menos. ¡Que Viva Cuba Libre!

Así exportó Cuba su dictadura comunista a Bolivia
EL CÁNCER SOCIALISTA HIZO METÁSTASIS
Mauricio Ríos García. https://gaceta.es/ 17 Julio 2021

Nadie tendría por qué esperar a la caída de un régimen dictatorial para denunciar sus más oscuras acciones, pero hacerlo ahora cuando está a punto de caer una de las dictaduras más antiguas del mundo, probablemente es tan pertinente como pocas veces.

Este es el rol que ha jugado la dictadura comunista de los Castro y Díaz-Canel en Bolivia, con el régimen de Evo Morales primero y con el de Arce Catacora después.

Médicos cubanos esclavizados por la dictadura castrista
De acuerdo con el Ministerio de Salud y Deportes de Bolivia, el país firmó “un convenio para la atención médica común y desinteresada” con Cuba que –entre 2007 y 2019–habría realizado más de 70 millones de atenciones sin costo, además propiciar 46.795 exámenes de laboratorio, 253.134 cirugías y atender 58.450 partos en Bolivia.

Acorde con una investigación de Voz de América de mayo de 2020 sobre los programas o convenios con médicos enviados por la dictadura castrista, e impulsados por los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff en Brasil, “la venta de servicios médicos es la principal fuente de renta de la economía cubana, superando al turismo y a la producción industrial, incluso a las exportaciones” de productos como el tabaco o la caña de azúcar”.

No obstante, de acuerdo con la misma investigación, esto constituye una forma de “esclavitud contemporánea”. La voz de América afirma que, por ejemplo, en el programa “Mais Médicos” de Brasil -un caso que aún está en los tribunales de Miami- se denunció que el gobierno estaba pagando $5.000 por cada médico contratado, de los cuales $4.000 tienen cuentas de la dictadura cubana como destino final.

De hecho, el exdiputado por Unidad Demócrata, Amilcar Barral, denunció en 2019 que los médicos cubanos en Bolivia reciben sueldo, casa y comida pagada por el Estado boliviano.

Las mejores clínicas cubanas están fuera de Cuba

En 2015 Evo Morales dijo en una entrevista con Jordi Évole, de La Sexta, que “entregar un campo deportivo es como entregar un hospital, deporte es salud”.

Sin embargo, el 16 de noviembre de 2019, pocos días después de la renuncia y abandono del cargo de Evo Morales, la policía allanó una serie de instalaciones pertenecientes a la República de Cuba, como señalan distintos documentos, entre las que se encontraba la Clínica del Colaborador.

Esta clínica cubana, ubicada en Achumani, uno de los mejores barrios de La Paz y Bolivia, contaba con uno de los mejores equipamientos del país, al incluir tomografías de $800 mil dólares, saunas y jacuzzis, además de instalaciones de máxima seguridad como un búnker. era de uso exclusivo de Evo Morales y su entorno más cercano.

Varios meses más tarde, el 21 de julio de 2020, el gobierno de Jeanine Añez anunció la disposición de la Clínica del Colaborador para dedicarla a la atención de pacientes contagiados con covid-19.

Llama la atención, pues, que ahora que Cuba atraviesa por una severa crisis agravada por la pandemia, y que revela que la fortaleza de su sistema sanitario es solamente un mito, Díaz-Canel no priorice la salud de los cubanos en la isla y prefiera priorizar la salud de sus colegas como Morales y camaradas allegados en un país como Bolivia.

De “atención médica desinteresada” a formación militar
Pero eso no es todo. A raíz de la narrativa del golpe de Estado de 2019 que el gobierno de Arce Catacora y el Movimiento al Socialismo (MAS) todavía insisten en instalar en la opinión pública, este reciente 14 de julio, Carlos Valverde mostró un video del coronel en servicio pasivo del Ejército, Jorge Santistevan, comentando sobre la acusación del gobierno de Arce al de Mauricio Macri de haber enviado armas militares para apoyar el supuesto golpe.

Valverde aprovechó para recordar que “en el gobierno de Evo Morales, cuando el Gral. Kaliman era comandante en jefe de las FFAA, Álvaro García Linera, su hermano Raúl y cubanos, se hicieron cargo del sistema de inteligencia del Ejército”.

Santistevan además agregó: “el (hecho de) que haya extranjeros dentro de una instalación militar coordinando el planeamiento de la seguridad y defensa del Estado, es algo que el Gral Kalimán, e incluso el Gral. Bersatti, que era Senador por el MAS, deben esclarecer, porque constituye una traición a la patria”.

Evidentemente, Freddy Bersatti, excomandante del Ejército desencantado con el MAS, escribió un libro en 2020 titulado Los cuatro del poder oscuro, donde asegura que había cubanos dentro del Estado Mayor del Ejército durante el gobierno de Evo Morales, además de los hermanos Gacía, Juan Ramón Quintana y Hector Arce, organizaron “al menos ocho tramas de corrupción y terrorismo”.

De igual manera, el gobierno de Jeanine Añez acusó a Cuba y Venezuela de estar detrás de la violencia en Bolivia en apoyo a Evo Morales en noviembre de 2019, además de afirmar también que “el embajador de Cuba en Bolivia, Carlos Rafael Zamora, al que citó como ‘el Gallo Zamora’, es parte de la inteligencia cubana que intervino en conflictos en Nicaragua y en Ecuador”.

Fue por eso, entre otras cosas, que luego los médicos cubanos fueron expulsados de Bolivia.

No mucho tiempo después de estas denuncias, Raúl García Linera reconoció en una entrevista con un medio argentino, que el gobierno de Morales tenía como objetivo la “formación militar de los movimientos sociales”.

En definitiva, ninguna de las intenciones que la dictadura castrista dice tener en cada una de las relaciones diplomáticas que establece con distintos gobiernos, es real.

Siempre tiene la intención de primero lavar su imagen y la de buscar apoyo político, pero por sobre todas las cosas, pretende exportar su revolución armada al mundo para imponer el comunismo.

Un testimonio escalofriante
Jimmy Giménez-Arnau .okdiario 17 Julio 2021

“¡Por qué me llevan, por qué me llevan!”, fue lo último que le oímos decir a Dina Stars, una angustiada influencer, al ser detenida por los ‘boinas negras’ (brigada especial que reprime a cuantos se oponen a la infame dictadura comunista) mientras era entrevistada en directo. Gorilas o mercenarios de Miguel Díaz-Canel irrumpieron en casa de la chica y se la llevaron en volandas, escaleras abajo. Entre gritos, susurró: “Hago responsable al Gobierno de Cuba de cualquier cosa que me pudiera pasar…”. Y su voz se apagó como un eco. He aquí un testimonio escalofriante de lo que está sucediendo en la isla.

El cinismo del régimen liberará a Dina, tras haberla detenido, porque es muy conocida en La Habana y, sobre todo, en las redes sociales. Pero como los opresores cubanos quieren acallar a la masa joven, a muchas otras, no las soltarán y directamente, desaparecerán. El cruel Gobierno de Díaz-Canel odia las protestas, aunque sean pacíficas. Y si te enfrentas al poder, aunque sea con palabras, te cruje. El menú comunista no ha variado a lo largo de los tiempos, repite las mismas maniobras: esclaviza, secuestra y tortura a cuantos sueñan con la libertad. ¿Han advertido que el rostro del dictador Díaz-Canel es una burda fotocopia del de Ceaucescu?

Cuando detuvieron a Dina estaba con su amiga Miloh y Edy Suárez. Ambos, intuyeron la infamia: “Pensábamos que la seguridad cubana podría irrumpir a punta de pistola en cualquier momento. Cuba es un país sin leyes, pueden acometer la atrocidad que quieran pues actúan impunemente. No somos malhechores y nos llevan presos, porque sí. Se limitan a decir: ‘necesitamos que nos acompañe’, no dan razones y nos esposan. Los ‘boinas negras’ son los auténticos delincuentes, no nosotros”. Sánchez y los ministros malvas ocultan lo obvio, que Cuba es una dictadura cruel desde hace 62 años. Para ellos, Cuba, como mucho, es un país poco democrático. La desquiciada e inculta coalición socialcomunista, a sabiendas de que miente, sigue en sus trece y alimenta lo indefendible, la represión y el caos.

En EsRadio la líder de Cs, Inés Arrimadas, cargó con dureza contra la infinita hipocresía del Gobierno de Sánchez y su posición sobre lo que está sucediendo en Cuba. “Son muy valientes para meterse con dictadores muertos, pero muy cobardes con los vivos”. Al maniquí de la Moncloa le da igual profanar tumbas que hacer de gallina. Merece figurar en el Guinness Book of Records. Los datos de los fracasos que acumuló durante la pandemia le avalan.

Dos últimas noticias llegan desde el aterrador paraíso. Una buena, pues el tirano Canel tras cagarse patas abajo debido a la gran presión internacional, liberó a la brava influencer, que ya está en su nido, hablando maravillas del trato que recibió entre rejas, no vaya a ser… que la vuelvan a detener.

Represión en Cuba. Mutismo de Sanchez
Qué ocurrió en Cuba el año previo al levantamiento popular. Un Informe de Human Rights Watch
Redacción. https://rebelionenlagranja.com 17 Julio 2021

La página web de la Ong defensora de los derechos humanos Human Rights Watch incluye un breve pero significativo informe sobre la situación en Cuba durante el año previo al levantamiento que vive la isla contra la tiranía comunista. El Informe dice así:

«El gobierno cubano reprime y castiga cualquier forma de disenso y crítica pública. Sigue utilizando contra sus críticos tácticas como golpizas, denigración pública, restricciones a la posibilidad de viajar, detenciones por períodos breves, multas, acoso en línea, vigilancia y despidos de los puestos de trabajo.

En octubre de 2019, Miguel Díaz-Canel fue confirmado como presidente de Cuba con casi el 97 % de los votos de los miembros de la Asamblea Nacional. Durante su presidencia no se han producido cambios en las políticas del gobierno sobre derechos humanos. El gobierno sigue llevando a cabo detenciones arbitrarias e intimida a quienes manifiestan críticas. Bajo su gobierno, Cuba ha aplicado el Decreto-ley 370/2018, que entró en vigor en julio de 2019 y que limita gravemente la libertad de expresión, a los fines de detener, multar y acosar a críticos.

Detenciones arbitrarias y encarcelamiento de corta duración
El gobierno sigue llevando a cabo detenciones arbitrarias para hostigar e intimidar a críticos, activistas independientes, opositores políticos y otras personas. Entre enero y agosto de 2020, se produjeron 1.028 detenciones arbitrarias, según la organización Observatorio Cubano de Derechos Humanos, con sede en Madrid.

Los funcionarios de seguridad casi nunca presentan órdenes judiciales para justificar la detención de críticos. En algunos casos, los detenidos son liberados tras recibir advertencias oficiales, que los fiscales pueden utilizar durante procesos penales posteriores para demostrar que existe un supuesto patrón de conducta delictiva.

A menudo se realizan detenciones o se amenaza con esa posibilidad para impedir que las personas participen en marchas pacíficas o mítines políticos. Es común que los detenidos sufran golpizas, reciban amenazas y permanezcan incomunicados por horas o incluso días. Policías y agentes de seguridad del Estado siguen hostigando, maltratando y deteniendo a miembros de las Damas de Blanco (una organización fundada por esposas, madres e hijas de presos políticos) antes o después de asistir a la misa de domingo.

En mayo, se detuvo al activista y abogado Enix Berrio Sardá por violar las restricciones de circulación relacionadas con el Covid-19, luego de que él presentara una petición para que se declarara la inconstitucionalidad del Decreto-ley 370/2018.

En junio, las autoridades detuvieron o amenazaron con detener a numerosas personas para evitar una manifestación contra la violencia policial en La Habana. La policía hostigó por lo menos a 80 personas llamándolas o presentándose en sus casas para advertirles que no asistieran a la manifestación. En algunos casos, el día de la protesta agentes policiales se posicionaron frente al domicilio de las personas durante todo el día para impedir que salieran. Al menos 50 personas fueron arrestadas al intentar acudir a los lugares donde se desarrollaba la manifestación y fueron detenidas temporalmente. A algunas se las acusó de “propagación de epidemias”.

El 8 de septiembre, las autoridades detuvieron o amenazaron con detener a decenas de personas en todo el país a fin de impedir manifestaciones por la democracia que se habían organizado para que coincidieran con un importante festival religioso. Periodistas y activistas por la democracia denunciaron esa mañana que había policías posicionados frente a sus casas, y grupos opositores denunciaron que decenas de personas habían sido detenidas, entre ellas, José Daniel Ferrer, fundador y líder de la Unión Patriótica de Cuba, la organización por la democracia más importante y activa de la isla.

Libertad de expresión
El gobierno controla prácticamente todos los medios de comunicación de Cuba y restringe el acceso a información proveniente del extranjero. Según un informe de 2019 elaborado por el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), Cuba tiene el “clima más restringido para el ejercicio del periodismo de América”.

Unos pocos periodistas y blogueros independientes logran publicar artículos, videos y noticias en páginas web y redes sociales, como Twitter y Facebook. El gobierno obstaculiza sistemáticamente el acceso a muchos de estos sitios de noticias y blogs dentro de Cuba. En 2019, antes del referéndum viciado que avaló una nueva constitución, bloqueó varios sitios de noticias considerados críticos del gobierno, incluidos 14ymedio, Tremenda Nota, Cibercuba, Diario de Cuba y Cubanet. Desde entonces, ha continuado bloqueando varios sitios de noticias.

Debido al elevado costo de Internet —y al acceso limitado a este—, sólo una pequeña parte de la población cubana puede leer sitios web y blogs independientes. En 2017, Cuba anunció que ampliaría progresivamente los servicios domiciliarios de Internet. En 2019, el gobierno emitió nuevas reglamentaciones que permitían la importación de enrutadores y de otros equipos así como la creación de redes de Internet privadas por cable y wifi en viviendas y empresas.

Los periodistas independientes, blogueros, influencers en redes sociales, artistas y académicos que publican información que se considera crítica del gobierno suelen ser víctimas de hostigamiento, violencia, campañas de desprestigio, restricciones para viajar, cortes de Internet, acoso en línea, allanamientos en sus viviendas y oficinas, confiscación de sus materiales de trabajo y detenciones arbitrarias. Es común que se los mantenga incomunicados durante detenciones.

En julio de 2019, entró en vigencia el Decreto-ley 370/2018 sobre la “informatización de la sociedad”, que prohíbe la difusión de información “contraria al interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas”. Las autoridades han utilizado esta ley para interrogar y multar a periodistas y críticos, y para confiscar sus materiales de trabajo. En marzo, a la periodista Camila Acosta se le aplicó una multa en relación con tres publicaciones que había realizado en Facebook, incluido un meme de Fidel Castro.

Entre febrero y septiembre, las autoridades cubanas acosaron a la YouTuber Ruhama Fernández, que ha publicado videos críticos del gobierno. Las autoridades la citaron en reiteradas oportunidades para que se sometiera a interrogatorios policiales y le negaron la posibilidad de obtener un pasaporte. En abril, luego de citar a Fernández para que se presentara en una estación de policía, los agentes le dijeron que dejarían de asediarla si ella cesaba en sus críticas al gobierno. En septiembre, Fernández recibió una amenaza anónima por teléfono; le dijeron que iban a “acabar” con ella.

Entre septiembre de 2019 y marzo de 2020, el artista Luis Manuel Otero Alcantará fue detenido al menos 10 veces, a menudo sin cargos, por realizar intervenciones artísticas en las que usaba la bandera cubana mientras realizaba actividades cotidianas.

En marzo de 2020, entró en vigencia la Ley 128/2019, la Ley de los Símbolos Nacionales, que restringe el uso de la bandera, el escudo y el himno nacional de Cuba.
Presos políticos

Prisoners Defenders informó que, hasta agosto, en Cuba había detenidas 75 personas que encuadraban en la definición de presos políticos, y otras 28 personas, según la mencionada organización, estaban detenidas por sus creencias políticas. A su vez, otras 33 que habían sido condenadas por sus creencias políticas cumplían arresto domiciliario o se encontraban en libertad condicional. El gobierno no permite que organizaciones independientes de derechos humanos puedan acceder a las cárceles en el país. Las organizaciones locales creen que la cantidad real de presos políticos es mayor, pero las restricciones limitan su capacidad de documentar los casos.

Los cubanos que critican al gobierno siguen expuestos a la amenaza de ser perseguidos penalmente. No se les brindan un debido proceso, como el derecho a ser oídos en audiencias públicas y con las correspondientes garantías por un tribunal competente e imparcial. En la práctica, los tribunales están subordinados al poder ejecutivo y al legislativo.

En febrero, un juez en Santiago condenó a José Daniel Ferrer, de la Unión Patriótica de Cuba, por agresión y secuestro, en lo que los activistas consideran que fue un juicio irregular. En abril, luego de estar seis meses en prisión preventiva, fue condenado a cuatro años de prisión domiciliaria.

En abril de 2020, el activista por la democracia y miembro del partido opositor Maikel Herrera Bones fue arrestado tras haberse manifestado por los cortes de electricidad en su vecindario y mantener una discusión con un policía. En un principio se lo acusó de desobedecer órdenes, pero una semana después de su detención, las autoridades agravaron la acusación a “agresión”. En agosto, Herrera llamó desde la cárcel a un compañero activista para denunciar que no le estaban proporcionando el tratamiento adecuado para el VIH y que su salud estaba empeorando. En septiembre, contó a otro activista que le habían dicho que le brindarían el tratamiento médico que necesitaba si dejaba de quejarse de los abusos en la cárcel.

Restricciones a la posibilidad de viajar
Desde que se llevaron a cabo reformas en 2013, muchas personas a quienes anteriormente se les había negado el permiso para viajar han podido hacerlo, incluidos defensores de derechos humanos y blogueros independientes. Sin embargo, las reformas otorgaron al gobierno amplias facultades discrecionales para restringir el derecho a viajar por motivos de “defensa y seguridad nacional” u “otras razones de interés público”. Las autoridades han seguido negando selectivamente la salida a personas que expresan críticas al gobiero.

El gobierno restringe el desplazamiento de ciudadanos dentro de Cuba mediante la aplicación de una ley de 1997, el Decreto 217, que tiene como propósito limitar la migración a La Habana desde otras provincias. El decreto ha sido usado para hostigar a disidentes e impedir que personas viajen a La Habana para asistir a reuniones.

En noviembre de 2019, las autoridades le informaron a la periodista Camila Acosta que no podía salir del país. Un funcionario de inmigración frenó a Acosta cuando intentaba tomar un vuelo a la Argentina para participar en un evento de derechos humanos.

En agosto, a Ruhama Fernández, influencer en las redes sociales, se le negó el pasaporte para viajar a Estados Unidos a recibir un premio y visitar a sus padres. Un funcionario le dijo que era una “persona regulada” por “motivos de interés público”.

Condiciones en centros de detención
Las prisiones del país en general están sobrepobladas. Los presos son obligados a trabajar jornadas de 12 horas y reciben castigos si no cumplen las cuotas de producción preestablecidas, según informaron ex presos políticos. No existe en la práctica un mecanismo a través del cual los detenidos puedan presentar reclamos por abusos. Aquellos que critican al gobierno, emprenden huelgas de hambre o recurren a otras formas de protesta a menudo son encerrados en celdas de aislamiento durante extensos períodos y sufren golpizas, restricciones a las visitas familiares y denegación de atención médica.

Si bien el gobierno permitió que unos pocos miembros de la prensa extranjera elegidos específicamente realizaran visitas supervisadas a algunas prisiones en 2013, continúa negando que organizaciones de derechos humanos internacionales y organizaciones cubanas independientes accedan a las cárceles.

En abril, para reducir el riesgo de propagación del Covid-19 en las cárceles, el gobierno suspendió las visitas familiares, restringió el tipo de alimentos que los familiares podían enviar a los presos y, en lo que constituye una medida positiva, liberó a más de 6.500 personas. Los medios independientes han informado sobre detenidos aislados con casos sospechados de Covid-19 en algunas cárceles. Sin embargo, hasta octubre de 2020, el Ministerio de Salud no había confirmado casos de Covid-19 en establecimientos penitenciarios.

Derechos laborales
Aunque Cuba actualizó su Código de Trabajo en 2014, el país sigue violando los estándares de la Organización Internacional del Trabajo que ha ratificado en materia de libertad de asociación y negociación colectiva. Si bien, técnicamente, la legislación cubana autoriza la formación de sindicatos independientes, en la práctica Cuba sólo permite una confederación de sindicatos controlados por el Estado, la Central de Trabajadores de Cuba.

Cuba envía al extranjero a decenas de miles de trabajadores de la salud todos los años para abordar crisis a corto plazo y desastres naturales. Los trabajadores ofrecen valiosos servicios a muchas comunidades, pero lo hacen bajo normas estrictas y abusivas que violan sus derechos, como el derecho a la privacidad, a la libertad, a la circulación y los derechos de expresión y de asociación. En 2020, Cuba envió a alrededor de 4.000 médicos para que ayudaran a casi 40 países a responder a la pandemia del Covid-19. Ese personal se sumó a los aproximadamente 28.000 trabajadores de la salud cubanos que se habían enviado antes de la pandemia.

Defensores de derechos humanos
El gobierno cubano todavía no reconoce a la defensa de los derechos humanos como una actividad legítima y niega estatus legal a organizaciones locales de derechos humanos. Ha sido habitual que autoridades gubernamentales hostiguen, agredan y encarcelen a defensores de derechos humanos que han intentado documentar abusos. En marzo, dos miembros de las Damas de Blanco fueron detenidas durante siete días sin ningún tipo de acusación formal, luego de haber asistido a un evento para celebrar el Día de la Mujer en la Embajada de Estados Unidos en La Habana. Las autoridades después las “deportaron” a la ciudad donde vivían, Santiago, a más de 460 millas de distancia. A otras integrantes del grupo se las había detenido para evitar que asistieran al evento.

Orientación sexual e identidad de género
La constitución de 2019 prohíbe expresamente la discriminación sobre la base de la orientación sexual y la identidad de género. Sin embargo, muchas personas lesbianas, gais, bisexuales y transgénero (LGBT) sufren violencia y discriminación, en especial, en el interior del país. En su informe de 2019 sobre Cuba, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se refirió a señalamientos de que la policía a menudo se niega a investigar ataques contra personas LGBT y que se ha despedido o excluido a esas personas de la educación universitaria debido a su orientación sexual o identidad de género.

Ante una serie de protestas, el gobierno cubano eliminó disposiciones del proyecto final de la constitución aprobado en febrero de 2019, que habrían establecido una nueva definición de matrimonio que incluyera a las parejas del mismo sexo. El gobierno manifiesta que en marzo de 2021 presentará ante la Legislatura una nueva versión del Código de Familia, que rige lo relativo al matrimonio, y que luego someterá el código a votación en un referéndum.

En mayo de 2019, miembros de las fuerzas de seguridad reprimieron una manifestación en La Habana a favor de los derechos de las personas LGBT y detuvieron a varios activistas, según informaron medios de comunicación. La manifestación, que no fue autorizada, fue organizada después de que el gobierno anunciara que había cancelado la marcha del Orgullo Gay 2019 de Cuba.

Derechos sexuales y reproductivos
El aborto está despenalizado por cualquier motivo en Cuba desde 1965. Cuba es uno de los pocos países latinoamericanos que han adoptado esta política. El procedimiento se ofrece sin cargo en los hospitales públicos.

Covid-19
Al 21 de septiembre, Cuba informó que había 6.305 casos de Covid-19 y 127 fallecimientos por esta enfermedad. Cuando en marzo se confirmaron los primeros casos de Covid-19 en la isla, el gobierno reaccionó con rapidez: prohibió el ingreso de turistas, llevó adelante testeos masivos y seguimiento de contactos, e implementó normas sobre uso obligatorio de mascarillas y restricciones estrictas a la circulación, que hizo cumplir con la aplicación de multas elevadas o incluso con penas de prisión. La consecuente caída del turismo y de las remesas extranjeras, así como los fuertes cortes de suministro, ejercieron más presión sobre una economía que ya era frágil y pusieron en riesgo los medios de vida de muchas personas y su acceso a medicamentos y alimentos.

El gobierno cerró las escuelas de marzo a septiembre. Se brindó educación primaria y secundaria a través de clases por televisión y un servicio en línea de corrección de las tareas para el cual se necesitaba una cuenta de correo electrónico del proveedor estatal de Internet. Algunas clases se dictaron en lenguaje de señas para los niños sordos. Activistas y padres manifestaron que a menudo era difícil seguir las clases y que muchas personas no podían utilizar el servicio de corrección de tareas debido al acceso limitado a Internet y a su elevado costo.

En algunos casos, el gobierno ha utilizado restricciones a la circulación relacionadas con el Covid-19 como pretexto para impedir protestas. En junio, las autoridades reprimieron una manifestación contra la violencia policial al acosar, amenazar con detener y detener efectivamente a decenas de personas.

Actores internacionales clave
En abril de 2019, EE. UU. autorizó que se iniciaran acciones legales contra empresas que durante la revolución cubana se habían beneficiado con las confiscaciones de bienes pertenecientes a personas que ahora son ciudadanas estadounidenses. En consecuencia, se impulsaron acciones legales contra empresas europeas e internacionales que operan cadenas hoteleras y líneas de cruceros en Cuba. La Unión Europea y Canadá han denunciado la política.

Entre junio de 2019 y agosto de 2020, el gobierno de EE. UU. estableció nuevas restricciones sobre los ciudadanos estadounidenses que viajaban a Cuba y prohibió las escalas de los cruceros, los viajes educativos y la mayoría de los vuelos a la isla, salvo unos pocos a La Habana.

En un informe de marzo de 2020 sobre la situación de los derechos humanos en Cuba, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó su consternación por la criminalización y la detención arbitraria de defensores de derechos humanos, la ausencia de espacios que permitan una participación política plural, y la falta de independencia judicial y de garantías a la libertad de expresión. La comisión exhortó nuevamente a EE. UU. a que levantara el embargo a Cuba, explicando que esa medida ha tenido un impacto negativo sobre los derechos humanos.

En abril, en una declaración conjunta, varios expertos de la ONU también exhortaron a EE. UU. a suspender el embargo, con el argumento de que los obstáculos comerciales podrían obstruir la respuesta humanitaria al Covid-19.

En febrero, la Unión Europea emitió una declaración sobre el caso de José Daniel Ferrer, en la cual instaba a Cuba a liberar a todas aquellas personas que estaban presas por haber ejercido derechos fundamentales.

En 2016, la Unión Europea suscribió un Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación con Cuba. El acuerdo todavía no ha sido plenamente ratificado, ya que Lituania se ha negado a aprobarlo alegando que le preocupaba la situación de derechos humanos. En marzo de 2020, comenzó a debatirse en la legislatura lituana la ratificación del acuerdo, pero el debate fue suspendido debido a la pandemia del Covid-19.

En octubre, Cuba fue reelegida para integrar el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, su quinto mandato en los últimos 15 años. Dada la desastrosa situación de los derechos humanos del país, la elección de Cuba fue muy criticada por las organizaciones de derechos humanos.

Desagravio a Carmen Miranda
Francisco José Alcaraz. Libertad Digital 17 Julio 2021

Junto a muchos españoles que no olvidan, le haremos el reconocimiento que se merece.

De los 854 asesinados por ETA según el Ministerio del Interior, 38 fueron políticos. Si buscan nombres de calles, plazas o espacios públicos en España, podrán comprobar que la práctica totalidad han sido dedicadas a víctimas asesinadas en su condición de políticos, pese a representar menos de un 5% del total de asesinados.

Doy este dato para dejar en evidencia a la clase política por la falta del reconocimiento a civiles, militares, guardias civiles y policías nacionales a la hora de dedicar calles o espacios públicos, frente a la predisposición favorable que tiene cuando se trata de homenajear a uno de los suyos.

En estos días, en Madrid, concretamente en el distrito de Latina y a propuesta de un vocal de Vox, se propuso dedicar un espacio público a una mujer víctima del terrorismo, concretamente a Carmen Miranda.

Carmen Miranda quedó viuda y con dos hijas el 6 de febrero de 1992, cuando ETA asesinó a su esposo, Ramón Carlos Navias Refojo. Poco después, Carmen se unió a la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) para luchar por la memoria, la dignidad y la justicia. La conocí a finales de los años 90, en uno de los muchos juicios en los que Carmen acompañaba a otras víctimas. Poco después, en los años que denominamos de Rebelión Cívica, la incorporé a la directiva de la AVT como secretaria general.

Siempre desde la discreción que le caracterizaba, realizó una gran labor, que continuó en Voces Contra el Terrorismo (VCT) después de dejar la AVT. Carmen era de esas mujeres de convicciones y valores con tal firmeza que no dejaba duda de su inquebrantable compromiso con la justicia para las víctimas del terrorismo.

Carmen falleció en junio de 2017, y la propuesta del vocal de Vox pretendía dar reconocimiento a esta gran mujer. La sorpresa no se hizo esperar: el PSOE y Más Madrid se abstuvieron y el PP y Ciudadanos votaron en contra. Sí, votaron en contra, aunque a muchos aún les sorprenda.

En un país donde casi semanalmente se hacen homenajes a terroristas; donde hay calles dedicadas a criminales comunistas en lugares gobernados por el PP y Ciudadanos; donde hay calles y espacios con nombres ridículos y hasta esperpénticos, resulta que el PP y Ciudadanos votan en contra de dedicar una calle o espacio público a Carmen Miranda.

No le ha bastado al PP dar continuidad al proceso pactado entre el PSOE y ETA, manteniendo los acercamientos y excarcelaciones de etarras, ocultando las actas de negociación con ETA o manteniendo y votando en contra de expulsar a los proetarras de Bildu de las instituciones; además, va un paso más allá que los socialistas y los comunistas y con su voto en contra pretende que una nueva losa silencie la memoria de una mujer como Carmen Miranda.

Como amigo, como víctima del terrorismo y para dar continuidad a la iniciativa de mi compañero de Vox, les aseguro que Carmen Miranda será desagraviada y, junto a muchos españoles que no olvidan, le haremos el reconocimiento que se merece.

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El irritante posibilismo del PP
https://gaceta.es 17 Julio 2021

Hoy mismo, en una entrevista en el programa de Federico Jiménez Losantos en EsRadio, el presidente del PP, Pablo Casado, ha descartado que su partido presente una moción de censura contra Pedro Sánchez «porque los números no dan ni sumando a los nacionalistas» y porque «a Sánchez se le derrota en las urnas».

Se empeña el todavía líder del todavía principal partido de la Oposición en el irritante posibilismo político de su predecesor Rajoy, una variante del cenagal positivista, que renuncia a la defensa de los principios porque las circunstancias, los números en este caso, así lo aconsejan. Sin duda, si Casado hubiera estado al mando de los últimos de Filipinas habría rendido Baler al primer cerco tagalo por la sencilla razón de que los números, 60 soldados de España contra miles de insurrectos filipinos, no daban.

En octubre del año pasado, VOX presentó en solitario una moción de censura más que justificada en contra de un presidente al que todos los indicadores señalaban como el gobernante que —en dura competencia con ciertas repúblicas socialistas iberoamericanas— peor había defendido la salud y la prosperidad de sus gobernados. Aquella moción fue, sin duda, un deber nacional. Y el deber sigue siendo hoy una obligación por más que los números no den.

Por aquel entonces, más de 80.000 compatriotas habían muerto y España se enfrentaba a una segunda y de inmediato a una tercera ola de la pandemia que llegaron apenas un par de meses después de que el presidente Sánchez se jactara, con desprecio de la crisis institucional, reputacional y económica en el que nos había instalado su ideologizada incompetencia, de que ya habíamos vencido al virus.

Pero no era solo que todos los indicadores nos situaran en unos datos que sólo se habían visto durante la Guerra Civil. Durante los primeros meses de la pandemia, Sánchez, junto a sus socios comunistas con los que en campaña prometió no pactar jamás para preservar su descanso nocturno, habían violado tantas leyes y reglamentos apelando a imaginarios Comités de Expertos, que la Fiscalía General del Estado en manos de la primera ex ministra de Justicia de Sánchez, ordenó que no se investigara la actuación del Gobierno. Habría que rebuscar entre dictaduras y regímenes norcoreanos para encontrar un Ejecutivo que prohiba que se investiguen sus presuntas responsabilidades criminales en la gestión de la pandemia de la que «tendremos uno o dos casos», para la que «las mascarillas no son necesarias» y que «mata mucho menos que el machismo».

Y aún hay más. En realidad, mucho más. Los pactos con los partidos separatistas y filoetarras, la dependencia parlamentaria de formaciones golpistas como ERC, la campaña infecta de una parte del Gobierno alentada por la otra parte contra la Corona como símbolo de la unidad y la permanencia de España; el anuncio, por entonces sólo el anuncio, de que se revisarían las leyes para permitir la rebelión de los secesionistas catalanes para los que ya entonces se anunciaban indultos… Toda la actuación del Gobierno ponía en grave peligro objetivo la unidad nacional de una España debilitada, pandémica y deprimida después de meses de duro e ilegal confinamiento en el que no se iba a dejar a nadie atrás, salvo a los muertos, a decenas de miles de sanitarios y a los arruinados por la de nuevo palmaria evidencia de que toda economía que toca el socialismo, con virus o sin él, es destrozada sin misericordia.

Eso, en octubre. Desde entonces y hasta ahora el Gobierno de Sánchez ha recortado del censo electoral a más de 50.000 españoles que ya no podrán esperar a que a Casado le den los números. Ha añadido más deuda a la ruina de la caída histórica del PIB. El colapso del Sistema Público de Empleo ha supuesto la promoción de la ministra comunista responsable a una vicepresidencia. Se han aprobado —en contra del sentido común y de todos los dictámenes de todas las instituciones consultivas del Estado— leyes ideológicas perversas como la Ley del Menor o la de la Eutanasia cuyos efectos padecerán generaciones futuras y se han aprobado anteproyectos que nos helarán la sangre como la Ley de Seguridad Nacional o la llamada Ley Trans. Para remate, el Tribunal Constitucional ha sentenciado que el Gobierno vulneró los derechos fundamentales de los españoles con el Estado de Alarma.

Y entre otras graves dejaciones de la función esencial del Gobierno de guardar y hacer guardar la Constitución, se ha indultado a unos golpistas catalanes que, de nuevo con dinero de todos los españoles, lo volverán a hacer.

Todas y cada una de estas miserias, incluida la violencia promovida contra la disidencia desde puestos clave en el Consejo de Ministros, merecen una moción de censura permanente.

No es una cuestión de números. Es una necesidad de unir fuerzas para convencer a los españoles tibios de que hay una alternativa a la resignación y enfrentar a los partidos que en su momento apoyaron a Sánchez con su responsabilidad para con España. A Sánchez sólo le fortalece la inacción.

Lo urgente, señor Casado, no puede ser esperar. Ni una semana ni dos años. Poner al partido por encima de España puede suponer quedarse sin partido y, lo que es infinitamente peor, quedarse sin España.

Sánchez o «la ley soy yo»
El fallo del TC sobre el estado de alarma ratifica que para él la ley es papel mojado, porque la ley es él
Eduardo Inda. La razon 17 Julio 2021

Pedro Sánchez y Luis XIV se parecen en algo: no se cortan a la hora de fardar de absolutismo. Y los dos han presumido de ello siendo muy jóvenes: el monarca de la dinastía de los Capetos pronunció su frase para la historia, «el Estado soy yo», con apenas 16 años en el Parlamento de París. No en vano, había sido proclamado Rey de Francia antes incluso de tener uso de razón, con cinco añitos. Nuestro todavía presidente llegó al trono, y digo bien porque se cree el jefe del Estado, con 46 años, 32 menos de los que acumulaba Biden cuando juró el cargo posando su mano sobre la Biblia. Vamos, que era un chaval, aunque sus 46 años palidecen al lado de los 40 de Felipe González en 1982 o los 43 de Aznar en 1996. Muy joven, en cualquier caso.

El primer gran tic absolutista de nuestro Rey Sol se produjo en una entrevista en Radio Nacional en 2019 cuando, con su personal e intransferible chulería, preguntó al preguntador: «¿De quién depende la Fiscalía?». El pobre entrevistador, que debía estar haciéndose popó, agachó la cabeza y respondió: «Del Gobierno». El periodista había osado poner en tela de juicio su promesa de traer de vuelta a España a Puigdemont. Los pasajes totalitarios de nuestro Rey Sol dan ya para escribir más tomos que los 45 que conforman los Episodios Nacionales de Don Benito Pérez Galdós. Uno de ellos es esa práctica convertida en costumbre de convocar ruedas de prensa en las que se prohíbe formular preguntas, como si fuera Putin, Erdogan, Maduro o ese Díaz-Canel al que no se atreve a llamar lo que es, «dictador». Claro que en este caso la culpa no es tanto del que chulea como de los que se dejan chulear, los compañeros que hacen Moncloa, que deberían levantarse y dejar al pájaro con un palmo de narices.

Esta repugnante manera de actuar con la prensa tiene ilustres imitadores como la nueva ministra de Justicia, como se comprobó el miércoles cuando salió a criticar al Constitucional. Otra peligrosa macarrada del personaje fue su intento de importar el modelo bolivariano de elección del Consejo del Poder Judicial, suprimiendo la mayoría cualificada de dos quintos del Congreso para dejarla reducida a esos 176 escaños que logra en un pispás con sus socios bilduetarras, golpistas y comunistas. La pandemia ha sido la excusa perfecta del presidente menos votado y querido de la democracia para imponer su diktat.

La persecución en las redes de desafectos al Gobierno, tal y como reconoció el general de la Guardia Civil José Manuel Santiago, sus ilegales trapicheos para no dar la cara en el Parlamento o esa Ley de Seguridad Nacional que le permitirá confiscar bienes particulares o semiintervenir medios son otros ejemplos del peligro que es nuestro protagonista para las libertades que tanto costó recuperar. El fallo del Constitucional sobre el estado de alarma ratifica que para él la ley es papel mojado, porque la ley es él. Menos mal que aún quedan magistrados que le paran los pies. Mientras ellos sigan ahí, firmes, independientes e insobornables, continuará habiendo esperanza. Son el último dique de contención a este chulesco aspirante a tirano. El día que ellos flaqueen y el periodismo libre desaparezca, estaremos perdidos y volveremos a las tinieblas. No es una hipérbole. Es la España de Sánchez.

El PP se conjura contra Sánchez
El congreso del PP gallego, con la plana mayor del partido y sus presidentes autonómicos, debe marcar el final de las disensiones internas para erigirse en alternativa definitiva al sanchismo
Editorial ABC 17 Julio 2021

Mucho se dijo y escribió sobre el golpe de autoridad que meses atrás quiso dar en Génova el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoó, cuando se adelantó a la estrategia dictada por Pablo Casado de no celebrar cónclaves regionales antes de que la dirección del partido convocase su congreso nacional en otoño. La imagen del PP como un partido en permanente guerra interna siempre es recurrente. ¿Qué partido no tiene dirigentes relevantes que discrepan abiertamente de su dirección, reclamando su propia cuota de independencia y protagonismo, o su espacio propio en la formación? Al PP le ocurre exactamente igual que al PSOE o Ciudadanos -Podemos ya lo supera todo-, y eso no implica necesariamente que su líder esté en sistemática discusión. Pero al PP suele evaluársele con un rasero distinto que a otros partidos. En la izquierda, cualquier pugna siempre consiste en sanos debates internos que enriquecen la pluralidad y diversidad de puntos de vista porque para eso su funcionamiento es modélicamente democrático. En cambio, la interpretación que sufre el PP siempre es la misma, y su tono, negativo: tiene dirigentes regionales segando la hierba bajo los pies a un líder nacional dubitativo que no termina de imponerse. Por eso, y aun habiendo discrepancias internas, siempre conviene ser más realista que elucubrador.

La cita que estos días reúne a toda la dirección del partido en Galicia, y a todos los presidentes y dirigentes autonómicos sin excepción, para celebrar la cuarta mayoría absoluta de Núñez Feijóo, y su confirmación como líder de la formación en esa comunidad, demuestra que el PP ha decidido aparcar sus cuitas internas para aprovechar el momento de mayor debilidad de Pedro Sánchez en el Ejecutivo. Y también, para aprovechar los sondeos que apuntan a un aparente estancamiento electoral de Vox. En efecto, el congreso del PP gallego aspira a ser la visualización de un partido que pretende dar una renovada imagen de unidad, cuyo objetivo es demostrarse como la única alternativa viable a la coalición entre PSOE y Podemos para gobernar España. Y tanto Casado como Núñez Feijóo, que en no pocas ocasiones han discrepado públicamente sobre la estrategia y el perfil ideológicos del PP, son hoy los aglutinadores de ese eje común. Los errores de Sánchez -las relaciones con Marruecos o Estados Unidos, sus ataques al Poder Judicial, las coacciones al TC, la percepción de un Gobierno descosido en luchas internas que han desembocado en una escabechina de destituciones, los fracasos electorales…- son la ocasión propicia para que el PP se cargue definitivamente de ambición para poder superar al sanchismo.

La presencia en Galicia de Isabel Díaz Ayuso, de Juan Manuel Moreno o de Fernández Mañueco, que también han mantenido tensos pulsos a Casado y a Teodoro García Egea en los últimos meses, es un indicio de que las rencillas intestinas quedarán en un segundo plano durante los próximos meses. En cualquier caso, todo depende exclusivamente del PP, y suya será la responsabilidad de no aprovechar este momento de acoso fulgurante del Gobierno a las instituciones más relevantes del Estado, de ataques a la separación de poderes, y de cesarismo político de Sánchez. Y sobre todo, del creciente hartazgo con el modo intervencionista con el que Sánchez maneja el poder. La vida política de Pablo Casado en los últimos tres años ha estado repleta de momentos decisivos. El de ahora sea quizás el más relevante y oportuno de todos, y si sus presidentes regionales no le arropan de manera decidida en torno a un mismo proyecto con lealtad y sin cinismo, y si Casado no les reconoce su propio espacio y ecosistema, el PP perderá opciones.

El Partido Podrido sigue conjurando contra España
Nota del Editor 17 Julio 2021

Si viviera en Marte, la conculcación de los derechos humanos y constitucionales del Partido Podrido en Galicia sobre los español hablantes carecería de importancia, pero en cuanto enfilo la A6, ya empiezan a machacarnos. Con lo fácil que sería anunciar La Coruña, pero no, se emperran en borrar el español del mapa (nótese que Santiago no lo cambiaron, por aquello de yo me lo guiso yo me lo como). Mas adelante la DGT, que  no significa como en otros pasíses Policía de Carreteras, Highway Patrol o algo similar, sino Dirección General (denominación absolutamente estúpida) de Tributos, porque sus radares no están para evitar conductores peligrosos sino para vaciar los bolsillos de los conductores, comienzan el lavado de cerebro con mensajes idiotas alternando lengua regional y lengua española, de modo que no te dejan utilizar el teléfono en la oreja y te obligan a perder tu atención en la conducción esperando que salga el mensaje en español, en realidad no deja de ser un intento de provocar accidentes a los español hablantes.

Ya en tierras del noroeste, no se le ocurra acceder a cualquier actividad administrtiva, educativa, sanitaria, etc. puesto que deberá estar acompañado por un intérprete de lengua regional a español; ¡ah, y no se le ocurra reclamar al defensor del pueblo y menos aún al defensor regional, su petición no tendrá solución ni real ni constitucional alguna.

Así que si quieren que todo siga igual y que parezca que algo cambia, no olviden votar al partido podrido, y si le interesa España y sus derechos, ya sabe: apoye a Vox

A este paso voy a tener que cambiar la página de Asociación por la Libertad de Idioma a "Vox y nada mas que Vox".

Que disfruten del verano.

Una Cataluña cada vez más dependiente
El procés no ha hecho más que ensanchar la brecha autonómica con Madrid
Editorial La Razón 17 Julio 2021

Rayaría la estulticia y demostraría muy poco patriotismo regodearse en las dificultades económicas y financieras que atraviesa Cataluña, con su crédito exterior considerado como «de riesgo especulativo» por todas las agencias internacionales de calificación y con una deuda sobre el PIB regional del 35,7 por ciento, porque no sólo significaría el triunfo de la desafección nacional buscada con ahínco por el nacionalismo, sino la incomprensión de que en el futuro de España como mejor país y como mejor sociedad, Cataluña tiene que desempeñar el papel preponderante que le atribuyen tanto la historia como sus condiciones objetivas.

Viene a cuento esta reflexión en una jornada en la que han coincidido la publicación del análisis de las cuentas autonómicas de la AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) y el acto de exaltación separatista organizado por «Omnium Cultural» en Francia, con la asistencia del presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, en el que los indultados por el Gobierno y los fugados de la Justicia, como Carles Puigdemont, han reivindicado su actuación golpista y se han reafirmado en la intención de volverlo a hacer «más y mejor». Más allá del valor que se le quiera atribuir a estos alardes, de momento, meramente declarativos, lo cierto es que ayudan muy poco a la recuperación de la confianza económica de una Cataluña, paradójicamente, cada vez más dependiente de las arcas del Estado y que ve cómo se ensancha la brecha autonómica con Madrid, entendida como punto de referencia, por tratarse de la Comunidad con mejor proyección de España.

Confirma la AIReF lo ya sabido, que Cataluña terminará el año con una deuda sobre PIB que dobla a la de Madrid, como también la duplica en términos per cápita. El Principado no podrá cumplir con las reglas fiscales establecidas por el Ministerio de Hacienda hasta el año 2045, mientras que Madrid alcanzará el equilibrio requerido en 2029, es decir, 16 años antes, y eso si la situación política no se deteriora aún más, como advierten desde el organismo público, con serias dudas sobre la sostenibilidad financiera catalana, muy vulnerable. Por supuesto, el Estado sostendrá el crédito de Cataluña, como ha venido haciendo hasta ahora y como ha hecho con aquellas comunidades que atraviesan problemas similares, pero es preciso que las formaciones nacionalistas que gobiernan la Generalitat cumplan con su deber primordial, que es velar por el bienestar de todos.

Yo el Supremo
Gregorio Morán. Vozpopuli 17 Julio 2021

Sánchez teme que el TC tumbe ahora sus leyes ‘estrella’: trans, libertad sexual y eutanasia

Al contemplar la escabechina en la que convirtió el presidente Pedro Sánchez su último cambio de gobierno no pude menos que evocar el título de la novela de Augusto Roa Bastos. Hay quien la mete dentro del boom de la literatura latinoamericana y al autor entre las figuras de la época, pero ni es lo uno ni lo otro. “Yo el Supremo” apareció en 1974 y su nada fácil lectura la pone al margen de los García Márquez o Vargas Llosa; es un libro más citado que leído. Y su autor formó banda aparte hasta que se hizo muy mayor y le llovieron los premios, desde el Príncipe de Asturias hasta el Pablo Iglesias cuando el PSOE de González daba las últimas boqueadas.

Pero siempre quedará el título, todo seguido, sin coma, “Yo el Supremo”, como le gustaba que le llamaran a Rodríguez de Francia, quien fue dueño de Paraguay durante 26 largos años del siglo XIX. El Doctor Francia. Libertador, ilustrado, insaciable con el poder en un país con una inveterada mala suerte que le llega hasta hoy. No es que tengan paralelismos, imposibles de comparar por su época y sus circunstancias, pero ambos -Francia y Sánchez- alimentan una obsesión que les ilumina: el poder por encima de todas las cosas.

Resulta insólito que se dé noticia de un cambio ministerial un sábado en hora de telediario -entrar en directo, sin intermediarios- y con el añadido de no aceptar preguntas. Podía haber añadido que si había alguna duda a la mañana siguiente se la aclararía Carlos E(lordi) Cué del modo más pedagógico y admirativo en las páginas de El País, diario de lectura aún más obligatoria que el BOE. Uno produce las novedades y el otro las explica de manera clara y contundente. “Arrancar septiembre a toda máquina” (titular). No sé por qué la gente pide más. Son ganas de sacarle punta a todo.

De tanto repetir lo del dedo y la luna resulta que estábamos mirando la luna y se nos escapaba el dedo. Iván Redondo se había convertido en la mano que mece la cuna, o se lo había creído. Por un barranco, decía, se tiraría por un barranco si se lo pidiera su presidente. Dicho y hecho, se fue por el barranco y el presidente ni siquiera se paró para contemplar la caída; ya estaba amortizado, cumplió su papel y su contrato, ni siquiera era militante, sólo un mercenario. Le quedará un buen estipendio de retirada y la pelea editorial por que escriba unas memorias que serían su final. Los mayordomos no publican libros salvo cuando se retiran y Redondo no tiene edad ni intención de retirada.

No cayó porque se excediera, hizo siempre la voluntad de su dueño, ¡incluido el barranco!, pero su presencia resultaba excesiva en un momento en que el Yo el Supremo ha de asumir el absoluto. Negociar con la patronal catalana Foment, tan inclusiva y conciliadora desde que detectaron que había otro barranco para ellos, no es cosa que pueda hacer cualquiera, ni siquiera siendo ministro. El problema de Iván Redondo es que no tenía problema, pero ir siempre un paso por delante de las intenciones de un Ser Superior es asunto teológico, no político.

Lo verdaderamente cruel es lo de Ábalos. Incluso entre verdugos profesionales resulta excesivo. “José Luis, búscame tres alcaldesas de provincias; una levantina, porque ahí y en Cataluña están los semilleros de dirigentes que yo iré promocionando. Otra catalana, de “la charneguía”, nada que venga de la parte alta del Ensanche barcelonés, y también necesito una mesetaria para el trato con las autonomías porque así evitamos los aviesos comentarios de la España cabreada”. Cumplió Ábalos como el sicario que siempre fue: la alcaldesa de Gandía, la de Gavá e incluso otra de Puertollano, manchega como el Quijote. Jijiji jajaja. Lo que no se esperaba el coleccionista de ambiciosas emergentes es que él haría las primeras gestiones y luego ¡puerta!

Mal asunto para explicar. Decir que cesó a Ábalos por sucio y chapucero sería improbable porque era mayordomo fiel y cumplidor. Quizá porque salpicaría a El Supremo en la Larga Marcha hacia la próxima victoria. Demasiados asuntos pendientes de resolución, algunos en Valencia, ahora que hay que salvar sobre todo al capitán Ximo Puig, que como viejo traidor a la causa -nunca apoyó a Sánchez hasta que fue presidente- es el más entregado de sus defensores. Pero es sabido que en Valencia siempre quedan algunos ninots sin quemar y al borde de que los incendien los tribunales.

Con Carmen Calvo se va Andalucía. Ya es tierra agostada para la política del PSOE veterano. Los restos del guerrismo están alicaídos y hasta cierto punto los ceses de Ábalos y Calvo tienen el mismo valor que la rotura de aquel matrimonio morganático González-Guerra que tantas glorias y fondos suministró en otro tiempo. Ahora el PSOE quedará en las manos vicarias de Adriana Lastra, una funcionaria del partido desde la primera comunión, escasa de luces, fiel al superior como monja de convento y de hablar pastoso que no logra hacerse con las palabras.

Contemplar a Óscar López de jefe del gabinete de El Supremo tras el huracán Redondo tiene algo de premio fin de curso, de esos que generan fiestas por no se sabe qué examen aprobado. Contar su trayectoria política exige dotes de eso que ahora se llama “escritura creativa”; en resumen, un pelota variable que juega a los caballos y una vez apuesta bien y otra mal, pero da lo mismo, nunca le quitarán el sueldo, alto de gratificaciones.

Los de Podemos ni tocarlos; allá ellos con sus batallones de asesores y sus preocupaciones trascendentes sobre el chuletón o la aparición estelar del mundo trans. A la ministra de Trabajo, que no es de Podemos, pero hace como si no se enterara de sus compañeros de viaje, le pone por encima al nuevo gran talento de la Nueva Economía -no sé qué quiere decir, pero lo aseguran-, Nadia Calviño. Me acuerdo de su padre, el nunca citado, que fue todo lo que un arrebatacapas puede ser en la vida: abogado tenebroso, masón, republicano con partidete, director general de RTVE, guerrista y sobre todo gallego. Un maestro de la prestidigitación política; lo conocí y puedo dar fe de ello.

Según definición de Sánchez, en su castellano ortopédico, Nadia Calviño es “una mente privilegiada económica”. Ella es la única luz que va a iluminar el camino de los millones europeos y volcar, o intentarlo, la irremisible trayectoria hacia el barranco. Al PSOE cabe mirarlo como una parodia de “Yo el Supremo” en pedestre literatura.

Oleiros, el pueblo coruñés que ensalza el régimen cubano
Una enorme estatua del Che Guevara luce en este municipio gallego desde 2008, pero no se trata del único guiño al régimen cubano
Clara García. Vozpopuli 17 Julio 2021

Al ver esta enorme estatua de ocho metros de altura en honor al Che Guevara uno podría pensar que está paseando por las calles de Santa Clara (Cuba), pero se trata del municipio de Oleiros (La Coruña), el ayuntamiento con la renta por habitante más alta de Galicia. Basada en la emblemática fotografía que Alberto Korda realizó al revolucionario, luce en este pueblo gallego desde junio de 2008 y a su inauguración llegó a asistir Camilo Guevara, hijo del guerrillero.

Pero la estatua del Che no es el único guiño a la Revolución Cubana en este rincón al norte de Galicia. El alcalde de Oleiros, Ángel García Seoane (‘Gelo’), en el cargo desde 1985, nunca ocultó su admiración por el régimen castrista ni en concreto por Fidel Castro, con quien llegó a tener una buena relación que incluso le llevó a actuar como enlace entre Manuel Fraga y el expresidente de Cuba en un viaje del mandatario gallego a La Habana.

Además del busto del Che Guevara y de la avenida que lleva el nombre del guerrillero argentino, hay otras calles en este municipio con los nombres de personajes como Simón Bolívar, Emiliano Zapata, Antonio J. de Sucre o Jacobo Árbenz y también un parque bautizado con el nombre del poeta y político cubano José Martí.
36 años con un alcalde castrista

Alternativa dos Veciños, partido independiente fundado por el mismo García Seoane, lleva 36 años gobernando en Oleiros de forma ininterrumpida tras una moción de censura de la que el partido salió victorioso. Anteriormente, entre 1979 y 1983, la formación también ostentaba la alcaldía pero bajo el nombre Candidatura dos Veciños.

Pese al paso de los años y a las diferentes polémicas en las que se ha visto envuelto el alcalde castrista, nada parece arrebatarle el poder, sino más bien todo lo contrario: desde 2011 'Gelo' gobierna este municipio con mayoría absoluta.

Entre los habitantes de esta localidad se encuentran Pablo Isla, presidente de Inditex; Sandra Ortega, hija del fundador de la multinacional, Amancio Ortega, y la mujer más rica de España, así como diferentes directivos de la empresa.
"Ditadura foi a de Batista"

'Gelo' ha pasado de puntillas por los últimos acontecimientos en Cuba, donde se están produciendo manifestaciones históricas por todo el país contra el régimen castrista. Tampoco desde su partido se han posicionado. "Ditadura foi a de Batista, non agora" ("Dictadura fue la de Batista, no ahora"), se ha limitado a decir el regidor.

Es lamentable, insostenible, injustificable y contrario a los tiempos que vivimos"

Desde el Partido Popular de Oleiros sí han hecho pública su visión sobre lo que está sucediendo en el país. Han cargado contra el alcalde y han exigido que retire los símbolos y homenajes que "ensalcen a los líderes o al régimen cubano". "Es lamentable, insostenible, injustificable y contrario a los tiempos que vivimos", denuncia la formación. 'Gelo', por su parte, se defiende asegurando que los populares "mezclan todo" cuando se trata de Cuba.


 

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