AGLI Recortes de Prensa   Domingo 18 Julio  2021

Sánchez y el sueño autoritario
Jesús Cacho. Vozpopuli 18 Julio 2021

Resulta llamativo comprobar la facilidad con la que buena parte del gentío ha comprado la mercancía de que el cambio de Gobierno con el que Pedro Sánchez asombró al planeta Tierra la mañana del 9 de julio ha sido algo así como la octava maravilla del mundo, y que esa finta malvada, esa espectacular pirueta, ese golpe de genio, contiene opio bastante como para hacer olvidar la cadena de dislates con la que nos ha obsequiado desde que es presidente, además de ser anuncio promisorio de indiscutibles éxitos futuros. Es como si el bello Pedro hubiera liquidado a los tres pesos muertos que lastraban su nave a riesgo de hacerla encallar en el próximo bajío, para sustituirlos por el nieto de Einstein, la biznieta de Marie Curie, y la sobrina lista de Rockefeller. Pero no, los recién llegados, en orden de importancia, son un licenciado en Derecho por la Complu al que se atribuyen poderes taumatúrgicos al lado del presidente y varias chicas en lo mejor de la edad que han desarrollado su carrera a la sombra del partido desde su más tierna infancia. Vale decir, la nada con sifón o la alcaldesa de Puertollano.

Y qué fina poesía ha enhebrado el progre mester de juglaría patrio sobre la calidad del “Gobierno más joven del mundo” y, otro récord batido, igualmente barato, el que más mujeres contiene, que no le sobra razón a nekane Belarra cuando, sobre el papel para notas de las reuniones del Consejo de Ministros, corrige a rotulador y escribe bien gordo “Consejo de Ministras”. Por desgracia para el dueño del harén, el Constitucional se encargó de pinchar el globo de tan artificiosa felicidad apenas transcurridos unos días de los nombramientos, al declarar anticonstitucional el primer estado de alarma por él decretado en 2020. La mano maestra de Guadalupe Sánchez lo explicó aquí antes que nadie: “La elección del estado de alarma no fue casual, sino muy meditada. Porque confiere al Ejecutivo poderes extraordinarios que le permiten gobernar sustrayéndose del control del Congreso y de los tribunales ordinarios, mientras que el estado de excepción somete la actuación del Gobierno a un control parlamentario mucho más intenso”. Sánchez o la disposición permanente para hacer de la Ley un sayo. “Esta sentencia debería convertirse en la tumba del sanchismo, porque pone de relieve que había otras opciones y que Pedro escogió el estado de alarma para suspender no sólo derechos fundamentales, sino también la democracia y el Estado de Derecho”. El Gobierno se colocó fuera de la ley. Así de simple, así de grave.

La reacción del Ejecutivo a la sentencia, tan dura como ahíta de resquemor, ha tenido la virtud de poner una vez más en evidencia ante los despistados del lugar la naturaleza abrasiva del tipo que nos gobierna y de su guardia de corps. Particularmente penoso ha resultado el posicionamiento de Margarita Robles, una ex magistrada dispuesta a ejercer de Magdalena, palangana en mano, y lavar los pies manchados de estiércol del amo del cotarro. Ni un alma dispuesta aquí a preservar el honor de las instituciones. Todas las lenguas y las plumas al servicio del poder. A través de su aparato de agitprop, el Ejecutivo ha llegado a señalar públicamente a los magistrados que han osado poner al jefe en tan grave aprieto, algo que constituye un pésimo augurio de lo que nos espera en materia de derechos y libertades durante el resto de legislatura. Este sigue siendo un Gobierno dispuesto a pasar por encima de la ley cuantas veces sea menester para lograr su objetivo, que no es otro que el de hacer realidad el sueño autoritario del pájaro que lo preside.

Los exegetas de este Gobierno aureolado por la alcaldesa de Puertollano vienen escribiendo estos días que Pedro Maravillas va a girar ahora hacia el centro político –vacío, o tal parece, por la supuesta derechización del PP y la defunción de Ciudadanos- como una peonza, listo para presentarse en las próximas generales, cuando lleguen, como adalid único del espectro electoral que va desde el centro hasta la extrema izquierda representada por un Podemos exangüe y al que el rufián mantiene bien trincado por el ronzal del Gobierno de coalición. Una interpretación que, por si no fuera suficiente la naturaleza social comunista –único experimento en vigor en toda Europa- del propio Ejecutivo, acaba de echar por tierra su violenta reacción a la sentencia del Constitucional.

Este es un Gobierno más débil que el anterior, presidido por un hombre que está hoy más a la intemperie que ayer, sin ningún cortafuegos que le proteja, y cuya suerte depende, como siempre ha dependido, de la voluntad de los socios que le auparon al poder en mayo de 2018. Un Gobierno rehén de los enemigos de la Constitución y de la unidad de España. A la orden de los separatistas de ERC. Es verdad que ERC y el resto de socios no deberían jugar con fuego poniéndolo entre la espada y la pared al punto de obligarle a tirar la toalla y convocar anticipadamente, entre otras cosas porque debería resultar inimaginable para ellos volver a contar en el futuro con un presidente prisionero en Moncloa, pero ese argumento peca de exceso de racionalidad con una gente que es cualquier cosa menos racional, como vienen poniendo de manifiesto desde hace tiempo y en particular desde 2012. Sánchez es el ahora o nunca del separatismo catalán. Y ahora llega la segunda parte de la historia. Concedidos los indultos que hay que interpretar como un pago aplazado por la moción de censura -lo cual explica la indiferencia, cuando no el desprecio, con el que mundo separata los ha acogido-, llega el momento de la verdad, la hora de sentarse a esa mesa de negociación, al margen del Parlamento, donde el separatismo le va a exigir pasar por el aro del referéndum de autodeterminación si quiere seguir siendo presidente. Y ya avisó Elsa Artadi: “No volveremos a aceptar pagos aplazados”.

Paradójicamente, es en el terreno de la economía donde los más avisados le ven posibilidades de seguir vivo a futuro, hasta el punto de poder ganar las próximas generales y prolongar su éxtasis, su simbiótico abrazo, con el poder. Se aproximan varios trimestres de crecimiento poderoso, posiblemente lo que queda de 2021 y todo 2022, entre otras cosas porque partimos de una base de actividad muy deteriorada por el Covid. Las estimaciones más recientes del Banco de España hablan de un crecimiento del PIB del 6,2% para este año y del 5,8% para el próximo, guarismos que BBVA Research acaba de elevar hasta el 6,5% para 2021 y el 7% en 2022, porcentajes que sumados a una inflación prevista acumulada para los dos ejercicios, cercana al 4%, someterían al ratio Deuda/PIB nominal a un reajuste porcentual que volvería a situarlo más cerca del 100% que del 125,3% alcanzado en mayo pasado (último dato disponible).

Naturalmente, para que el crecimiento se consolide y se traduzca en empleo estable es condición necesaria que el Ejecutivo acometa una serie de reformas de fondo largo tiempo aplazadas, asunto que no figura en su ADN, y sería condición deseable que los fondos Next Generation UE se utilizaran de manera limpia y no corrupta como se teme una mayoría de españoles. Por razones que sobrepasan los límites de este artículo, el mundo económico-financiero español está convencido de que los susodichos fondos no van a suponer ningún incentivo serio al crecimiento y la transformación de nuestro sistema productivo, sino más bien una nueva oportunidad perdida y una ocasión para ver florecer un buen ramillete de nuevos millonarios. Ocurre, sin embargo, que, como sucedió con el Plan E de Zapatero -creó en torno a los 100.000 empleos, de los que apenas se consolidaron unos 7.000-, esta riada de millones se traducirá en una fuerte inyección de liquidez al sistema, supondrá actividad, dinero en la calle y sensación de riqueza…

Sería la ocasión idónea para que Sánchez disolviera las Cámaras y convocara elecciones generales un año antes del previsto final de la legislatura, en torno al otoño del próximo año, con el crecimiento del PIB a flor de piel, la propaganda funcionando a pleno rendimiento y la población entregada al olvido instantáneo de cualquier desafuero, víctima de la televisión basura que esa elite italiana que todos los fines de semana huye a Roma y Milán nos deja para consumo interno de nuestras masas. Para hacer posible tal desiderátum, Sánchez se verá obligado a protagonizar auténticos ejercicios en el alambre, dando esquinazo a las presiones de sus socios separatistas, aplazando cualquier pronunciamiento sobre el referéndum y ganando tiempo. Sánchez o el caso del político encadenado a la necesidad de “ganar tiempo”. Podría, el muy truhan, incluso desembarazarse de sus socios comunistas meses antes de convocar, para presentarse ante la ciudadanía envuelto en la bandera de España como el héroe que se negó a ceder ante el chantaje del separatismo delincuencial.

Sacar del atolladero en que se encuentra la economía española, víctima de la proverbial ausencia de reformas agravada por la crisis del Covid, exigiría la presencia en el puente de mando a un equipo tan excepcionalmente competente en el plano técnico como liberal en el ideológico, ambas cosas reñidas con el material de derribo que hoy nos preside. Seguimos dependiendo del BCE (330.000 millones de nuestra deuda en sus manos, de los cuales 120.000 corresponden al total de las emisiones netas realizadas en 2020, sin olvidar el billón en manos privadas, en manos, en concreto de esos grandes fondos, tipo Blackstone y Cía, a quienes este Ejecutivo desconoce y desprecia), y del momento en que la señora Lagarde empiece a reducir las compras de deuda soberana y/o a subir tipos. Un asunto en el que tendrá mucho que decir lo que ocurra en las elecciones alemanas del próximo septiembre.

Las cadenas que unen a Sánchez con sus socios comunistas y separatistas son imposibles de romper siquiera para un genio de la mentira y el regate en corto como el susodicho. Si la estabilidad política precisa de ministros cumplidores de la ley y respetuosos con las instituciones (“Lo más grave es el secuestro del PP de los órganos constitucionales”, la ministra Irene Montero), la estabilidad económica reclama rigor presupuestario y libertad para emprender (“Las empresas deberán justificar las bajadas permanentes de sueldos”, Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda). Lo acaba de decir el presidente Biden al referirse a la dictadura cubana: “Communism is a failed system, a universally failed system. And I don’t see socialism as a very useful substitute”. Además del BCE y del futuro canciller federal alemán, la suerte de España dependerá de la respuesta que sea capaz de articular un PP hoy en la oposición. De su determinación para demostrar que ha roto definitivamente con la corrupción (se empiezan a oír cosas raras en la Puerta del Sol. Ojo, Isabel, no te vaya a ocurrir lo que a Esperanza, que no se enteró de lo que ocurría en su derredor), ahora que el manantial Ábalos parece a punto de empezar a soltar material a borbotones, y de su capacidad para comenzar ya mismo a proponer soluciones revolucionarias a los problemas de España.

Camino de la autocracia
EDUARDO INDA. okdiario 18 Julio 2021

Para que un sistema se pueda catalogar como “democrático” tienen que coincidir impepinablemente cuatro condiciones sine qua non: elecciones limpias, partidos libres y prensa y justicia independientes. No vale que se den dos o tres de las cuatro: han de ser las cuatro sin trampas, cortapisas o tapujos. La limitación de cualquiera de estas premisas es síntoma inequívoco de que ya no se puede hablar de democracia con todas las de la ley, y nunca mejor dicho. Es cuando una democracia pasa a degenerar en autocracia, un régimen de apariencia libre pero en el que en el fondo siempre gana y, consecuentemente, gobierna el mismo.

Es el caso de Turquía y Rusia, dos antiguos imperios en los que se celebran elecciones presidenciales cada cinco y seis años respectivamente pero en las cuales casualmente el vencedor es sistemáticamente el mismo, entre otras cosas, porque los pucherazos están a la orden del día. La prensa es teóricamente libre pero Putin y Erdogan encarcelan o empapelan periodistas con la misma facilidad con la que el churrero corta masa de harina antes de caer en el aceite hirviendo. La Justicia está tomada por siervos de los autócratas, que ya se encargaron de cargarse los respectivos tribunales supremos y poner a marionetas que dejan a Monchito y Rockefeller reducidos a la condición de becarios.

La Rusia de Putin es la quintaesencia de cuanto estoy hablando. Tan cierto es que los líderes de la oposición existen como que se tienen que andar con mucho ojo no los envenenen, los torturen o no vaya a ser que el día menos pensado aparezcan flotando sobre el río Moscova. Ahí tienen el caso de Litvinenko, asesinado con polonio por agentes de ese KGB del siglo XXI que es el FSB; el de los Skripal, que sobrevivieron no sin secuelas a otro intento de intoxicación letal; el de la periodista Anna Politkovskaya, asesinada mientras investigaba al Kremlin, y el de ese Navalni que purga en las checas de Moscú haber osado decir “niet” al presidente de la Federación Rusa.

Mucho más sibilino y notablemente menos bestia es Recep Tayipp Erdogan, que no asesina ni elimina opositores pero sí los persigue a machamartillo con la prensa afín y, sobre todo, con una Justicia domesticada a niveles cuasigatunos. Vamos, que el que mueve un dedo contra el inflexible musulmán que quebró la laicidad del gran Atatürk acaba asesinado civilmente sin contemplaciones.

De ahí, de la autocracia, se pasa sistemáticamente a la dictadura, sistemas que eliminan físicamente en las calles a los disidentes, que los encarcelan y los torturan sin miramientos y sin rodeo alguno, y que cierran periódicos hasta que no queda uno solo libre. Ésa es la realidad que, por ejemplo, padecen los venezolanos. Lo de Chávez no empezó siendo una tiranía sino una autocracia en la que poco a poco, sin prisa pero sin pausa, se eliminaron derechos y libertades hasta que desaparecieron. No fue, pues, un cambio perpetrado de la noche a la mañana como en Cuba en la Nochevieja de 1959, sino más bien lluvia fina.

Lo que acontece en España con Pedro Sánchez no es, obviamente, una dictadura ni nada que se le parezca, entre otras razones porque todavía pervive eso que los anglosajones denominan “checks and balances [controles y equilibrios]”. Ese sistema de controles y equilibrios inherente a cualquier democracia moderna. Hay jueces independientes, todavía la inmensa mayoría, y medios libres, en estos momentos ya una minoría. Y también, no nos engañemos, porque la Unión Europea jamás permitiría que la cuarta economía de la zona euro se convierta en una satrapía bananera.

Pero con el presidente menos votado y querido de la España constitucional, un presidente que ya no puede salir a la calle sin que le pongan a caer de un burro, las libertades están experimentando un ataque sin precedentes en los 45 años transcurridos desde que las recuperamos. Los medios y los periodistas que no comulgamos con ruedas de molino soportamos unas presiones sicilianas de aquí no te menees y el intento permanente de aniquilarnos civilmente y asfixiarnos económicamente. Algo que sólo tiene como precedente ese felipismo que cerró la tan libérrima como incómoda Antena 3 Radio por infame Jesús Polanco interpuesto.

Ni Zapatero, que fue tan pésimo gestor como excepcionalmente respetuoso con los medios, ni Aznar y Rajoy se atrevieron a clausurar medios o a perseguirlos a cara de perro. Bueno, los tan tontos como masocas presidentes populares se dedican cada vez que gobiernan a favorecer prevaricadoramente a los medios enemigos que luego acaban ajusticiándolos en la plaza pública. Veremos si Pablo Casado mantiene esa inveterada tradición o la rompe en mil pedazos.

Otro síntoma de que vamos camino de la autocracia son los tantarantanes que se ha llevado la Justicia de un tiempo a esta parte. Ese intento de acabar con la mayoría de dos tercios del Congreso a la hora de elegir el Consejo General del Poder Judicial para imponer el modelo venezolano, donde basta la mayoría absoluta, acongoja, vaya si acongoja. Un servidor, que está en contra de que los políticos elijan el Gobierno de los jueces, considera necesario al menos preservar ese menos malo modus operandi de los 210 síes de la Cámara Baja.

Las mangancias totalitarias del sanchismo quedaron meridianamente claras para desgracia de nuestro Estado de Derecho esta semana cuando conocimos que la sacrificada Carmen Calvo, a la que el presidente ha arrojado a la papelera como si fuera un vulgar kleenex, telefoneó compulsivamente a magistrados del Constitucional para que votasen a toque de corneta en el recurso interpuesto por Vox al estado de alarma. La propia Encarnación Roca lo ha admitido públicamente. Este Gobierno debió de pensar que, como fue nombrada a propuesta del PSOE, era una simple mandada y no la personalidad de prestigio que en realidad es la jurista barcelonesa. Otros lo reconocen en privado. Esta chusma que nos gobierna se ha debido pensar que esto es la España de Franco o una República bananera.

La retahíla de tics autocráticos de Pedro Sánchez daría para escribir 50.000 palabras. Intentaremos resumirlo en las 1.708 de hoy. ¿Acaso es normal que, tal y como reveló en rueda de prensa el general de la Guardia Civil José Manuel Santiago, un Ejecutivo se dedique a vigilar en las redes a los “desafectos” al señor que vive en Moncloa? ¿Es de recibo que se convoquen ruedas de prensa sin preguntas como, por cierto, practican Putin, Erdogan y no digamos Maduro? ¿Es propio de un presidente democrático chalanear con satrapías como la venezolana —caso Delcy Rodríguez— o como esa cubana que lleva seis décadas matando físicamente, de hambre y de totalitarismo a sus conciudadanos?

Tampoco es muy propio de un primer ministro occidental forjar alianzas con quienes te dieron un golpe de Estado, con quienes te asesinaron a 856 compatriotas, muchos de ellos servidores públicos, o con los machacas comunistas a sueldo de regímenes tan terroríficos como el venezolano o ese teocrático de Irán que acostumbra a colgar homosexuales y lapidar mujeres. Sólo un Franquito de la vida puede indultar a los protagonistas del segundo tejerazo de la España constitucional y, con un par, perdonarles los 10 kilazos que robaron para perpetrarlo. Y, encima, perdonarles la cárcel pese al contundente a la par que unánime informe en contra del tribunal sentenciador.

Lo de la ley de Seguridad Nacional es la gota que colma el vaso del absolutismo de un presidente que gobierna más férreamente que el Felipe González de los 202 diputados, el Aznar de los 185 o el Rajoy de los 186. Se ha buscado la excusa de las situaciones de emergencia para autootorgarse poderes semidictatoriales en determinadas circunstancias. Le bastará determinar que hay una pandemia o una situación crítica para sortear legalmente al Parlamento, para expropiar bienes y propiedades privadas, para forzar a los medios a escribir o decir lo que él dicte y para contratar sin control alguno. Vamos, que lo de restringir derechos y libertades queda al albur de su sacrosanta voluntad. El paraíso en versión Pedro Sánchez.

Todo ello por no hablar de esa norma Trans que no es sino otra vuelta de tuerca en la dictadura del feminismo locoide y extremista, de esa ley del “sólo sí es sí” que se carga definitivamente una presunción de inocencia consustancial a cualquier Estado de Derecho, ese ataque del ministro de Consumo a los sectores cárnico y ganadero y a quienes comen carne, esa invitación a poner la lavadora de madrugada porque no les da la gana de bajar los impuestos o esa anunciada prohibición de prohibir los vuelos de menos de dos horas. La autocracia sanchista también ha dado una vuelta tuerca más a la dictadura lingüística en los colegios catalanes, valencianos, vascos, navarros y mallorquines. ¡Ah, se me olvidaba! Esta banda también quiere ordenarnos por cuánto alquilamos ese pisito que poseemos en la playa o la vivienda que heredamos de nuestros padres. Por no hablar de esa repugnante afición presidencial a convertir la ley en papel mojado. Cuidadín porque sin legalidad ni independencia judicial, ergo, sin separación de poderes, no hay democracia.

Sólo la resistencia tenaz de los demás poderes del Estado, la cada vez más escasa prensa no domesticada y la Justicia, impedirá que este aprendiz de Putin y Erdogan se perpetúe en el poder como sus maestros. No hablo del legislativo porque en España es un apéndice del Ejecutivo por cuanto nadie, nunca, se ha atrevido a ejercer la libertad de voto como es usual en EEUU o Reino Unido. Por cierto: no descarten que, de mantenerse el sorpasso popular en las encuestas, este tipo aplique con sus santos bemoles la Ley de Seguridad Nacional con la excusa más peregrina que se le ocurra con la obvia intención de impedir la victoria de Pablo Casado. Los amantes de la España del 78 tuvimos una buena noticia esta semana: el varapalo del Tribunal Constitucional a ese estado de alarma del que Sánchez ha abusado para gobernar a su antojo como si la oposición no existiera. O nos ponemos firmes, y entre unos y otros le paramos los pies, o un día nos encontraremos con que no queda rastro de esa democracia que asombró al mundo entero y que alguna vez fue faro de numerosas naciones sometidas al yugo de la dictadura. Nos va la vida en ello, que diría la ex viceautócrata.

La gota china contra Franco y el olvido de la dictadura lingüística en Galicia
Nota del Editor 18 Julio 2021

No pierde ocasión alguna para meterse contra Franco, eso sí, a moro muerto gran lanzada.  A Franco hay que darle las gracias al menos por habernos librado de los comunistas durante unas buenas decenas de años, y que reencarnados, aparecen en el quinto frente de la guerra civil, que España claramente está perdiendo.

En cuando a la dictadura lingüística en Galicia, se le habrá olvidado porque eso levanta barro a los piés del Partido Podrido.

Patria y vida
Rosa Díez. okdiario  18 Julio 2021

Llegan imágenes y testimonios de cubanos que se manifiestan por las calles de toda Cuba al grito de ¡Libertad! y coreando el himno de la resistencia cubana, “Patria y Vida”.

Llegan imágenes y testimonios de cubanos pacíficos apaleados, separados con violencia de sus familiares, perseguidos por militares y paramilitares del régimen comunista …

Llegan imágenes y testimonios de demócratas cubanos que alertan de los centenares de desaparecidos, que denuncian asesinatos de adolescentes, que lloran desconsolados al no saber nada de sus seres queridos secuestrados por la policía del régimen…

Llegan imágenes del Gobierno de Cuba que a través de su televisión animan a los simpatizantes del régimen a perseguir a la resistencia democrática y que califican el grito de Libertad y Patria y Vida de delitos graves y de provocación que justifican la represión…

Me llegan testimonios directos de amigos cubanos de la resistencia democrática con los que llevo años en contacto. Personas que desde dentro y fuera de la isla han dedicado su vida a defender las libertades y los derechos humanos de sus compatriotas, a reivindicar un país libre, una Cuba para todos los cubanos en la que se pueda vivir sin miedo, con alegría, con futuro, sin hambre… Una Cuba en la que el gobierno comunista no impida en reencuentro entre hermanos, en la que el patriotismo signifique vida y no muerte.

Recibo testimonios de la familia Payá, de Rosa María y de Ofelia Acevedo que siguen manteniendo vivo el testimonio del gran Oswaldo Payá, gran amigo, Premio Sajarov del Parlamento Europeo. Me escriben desde rincones recónditos de Cuba, desde Pinar del Río, para darme cuenta de cómo se están desarrollando las manifestaciones y de cómo se está aplastando al pueblo: “Por mucho que el Gobierno hable mal de as manifestaciones populares iniciadas el pasado domingo, hubo más gritos de libertad que tiendas saqueadas. Libertad es la palabra de orden. Las traducciones son otra cosa, sobre todo cuando se quiere ocultar la verdad, que en esta hora de Cuba ya es imposible. Remitirnos a Martí, ese que ha sido tan usado a conveniencia de unos y de otros, es como leer el evangelio del civismo en Cuba. Que él hable también por nosotros, y con nosotros, porque en estos momentos críticos y decisivos la fuerza de su palabra nos empuja a hacerla letra viva: “Amamos a la libertad porque en ella vemos la verdad. Moriremos por la libertad verdadera; no por la libertad que sirve de pretexto para mantener a unos hombres en el goce excesivo y a otros en el dolor innecesario”.

Y sigue: “Hay tres cosas que ningún cubano de a pie desconoce, por mucho que se intente tildar de “confundidos·” a los manifestantes: el móvil que condujo a la primera protesta- impulsora del resto-, el contenido de las principales demandas, y la forma en que fueron concebidas. La crisis generalizada, con profundo énfasis en el sector sanitario y de la alimentación y los servicios, es insostenible. No hace falta más móvil, por mucho que se intente buscar protagonismo o culpar al histórico enemigo del norte. El propio Martí lo decía: “Donde no hay equidad ni respeto a todas las no hay patria sino una dictadura». Ello basta para que el más común de los ciudadanos venza la barrera del miedo”.

Me llegan testimonios de una modelo youtuber cubana que ya no habla de moda o de música sino de vida, de dignidad, de justicia para sus compatriotas agredidos y masacrados… Que utiliza su presencia en las redes para pedir ayuda al mundo entero.

Me llegan testimonios de Yoani Sánchez, todos sus post en 14ymedio, el diario de los cubanos que desde su Ventana14 da noticias de la represión que continúa, de las agresiones, los arrestos, las calles militarizadas y los miles de detenidos… De los artistas que se han puesto del lado del pueblo cubano mientras que otros se mantienen dóciles al régimen opresor. Yoani se pregunta “¿Y ahora, qué?”, mientras denuncia el imperdonable crimen del régimen de enfrentar a los cubanos en dos bandos.

Mientras nuestros hermanos cubanos están sufriendo esa tremenda vulneración de sus derechos y están siendo perseguidos y masacrados, los españoles hemos tenido que soportar la vergüenza de ver al Gobierno de España negándose a llamar dictadura a la dictadura.

Mientras se masacra a la población de Cuba que de forma pacífica se manifiesta en las calles en defensa de sus libertades, los españoles hemos soportado la vergüenza de ver como el Gobierno de España se pone del lado de los verdugos, de quienes apalean a ciudadanos inocentes, de quienes llevan años matándoles de hambre y negándoles su derecho innegociable a pensar libremente, a actuar libremente, a decidir libremente su futuro y el de sus hijos.

Sí, los españoles hemos visto avergonzados cómo el Gobierno presidido por Sánchez, ese gran impostor, se ha puesto del lado de los verdugos y ha despreciado el dolor de las víctimas. En Cuba como en España, Sánchez y sus secuaces siempre eligen el bando de los verdugos, el bando de los filo terroristas, el bando de los golpistas…. En Cuba como en España Sánchez y sus secuaces –del gobierno y del partido socialista- siempre abandonan a los que sufren y se alinean con quienes imponen su modelo totalitario y excluyente.

Sí, insisto: Sánchez y su Gobierno se han puesto del lado de los verdugos. Porque quien se pone de perfil cuando se masacra a los ciudadanos que defienden la libertad y la vida, cuando se niegan los DDHH más elementales –el de la vida, el de movimiento, el de expresión…- a toda una población , cuando se mata -literalmente- de hambre a todo un pueblo, no es neutral, es cómplice. Sí, España tiene un Gobierno que, dentro y fuera de nuestras fronteras es cómplice de los verdugos.

Ante tanta indignidad la respuesta de los españoles no puede ser el silencio. Faltan las palabras; no, no sobran las palabras, no es verdad que no sirvan para nada, hay que desbaratar la propaganda falsa, hay que desmontar las mentiras, hay que provocar que brille la verdad. Pero también hay que actuar. Cada uno desde nuestra esfera de responsabilidad, desde nuestra capacidad, hemos de provocar que el mundo se entere de lo que está ocurriendo en Cuba, que el mundo despierte, que nadie pueda seguir mirando hacia otro lado. Lo que ocurre en Cuba es nuestro problema, aunque sea su drama. Si callamos, si no reaccionamos, si nos limitamos a llorar o emocionarnos ante las escenas que nos llegan… seremos también cómplices de lo que están sufriendo nuestros hermanos cubanos.

Miro a los partidos políticos del arco parlamentario que siguen defendiendo las libertades y los DDHH. Miro a PP, a Vox a Cs. Y les pregunto, ¿Qué más tiene que ocurrir para que de forma conjunta envíen una delegación de parlamentarios nacionales y europeos a Cuba para que el régimen sea consciente de que no podrá ocultar ante el mundo lo que está haciéndole al pueblo cubano? ¿Cuántos cubanos más han de morir o desaparecer para que sus señorías se pongan en marcha?

Si Soros no va a Sánchez, Sánchez va a Soros
Jorge Mestre. okdiario 18 Julio 2021

El viaje que ha organizado esta semana Pedro Sánchez es un señuelo. Una coartada para salvar su presidencia y verse con los grandes donantes de Joe Biden y del Partido Demócrata estadounidense al grito de “socorro”. Es curioso que cuando el viento sopla en su contra, Sánchez siempre migra a los Estados Unidos.

Ya lo hizo allá por 2016 cuando fue lanzado por el barranco por su propio partido y se reunió con los grandes representantes del globalismo para proponerles un plan a medida: si querían imponer su agenda globalista de luchas identitarias, de ideologías de género, de transexualidad, de políticas migratorias, de subversión al modelo tradicional de familia, en él tenían a su mejor ariete.

Y en esas lleva Sánchez desde entonces. Los agentes del globalismo siempre tratan de influir en las tomas de decisiones pero desde atrás, sin someterse a la habitual rendición de cuentas propia de cualquier democracia porque no se presentan nunca a unas elecciones donde su capacidad de influencia venga determinada por el voto mayoritario. Prefieren dirigir con mano de hierro sus empresas, luego tratar de manejar a fatuos personajes como Pedro Sánchez, generar la suficiente miseria en un país para comprar a precios de saldo y luego dar el pelotazo.

Llamativo no sólo es que el presidente de un país –‘Napoleoncito’ Sánchez- viaje a otro y no se vea con su homólogo -entre otras cosas, porque todo lo que esté relacionado con el gobierno socialcomunista de España, apesta en la Casa Blanca-, sino que además vaya a verse con los magnates de grandes empresas cuyas ventas superan con creces el PIB de muchos países del mundo.

Los actores no estatales, como se les conoce en el ámbito de las Relaciones Internacionales, a todos quienes que como los dueños de las empresas con quienes se va a ver Sánchez en EEUU no son depositarios de la soberanía nacional de un país, entrañan grandes riesgos porque sólo velan por sus bolsillos y no por los intereses de la ciudadanía.

El nivel de patetismo de Sánchez en el contexto internacional se demuestra en la medida que es él quien acude a reunirse con todos esos comunistas de salón, los grandes financiadores de la campaña de Biden en las pasadas elecciones presidenciales. No falta casi ninguno. Se verá con Michael Bloomberg, el excalcalde de Nueva York y candidato al partido demócrata en las primarias de la formación.

BlackRock, uno de los que esperan a Sánchez, es el mayor fondo del mundo. En las elecciones de noviembre le soltó por la patilla 1 millón de dólares a los demócratas, incluido a Biden, frente a 200.000 dólares para los republicanos, nada para la campaña de Trump. HP (la antigua Hewlett Packard) destinó más de un 70% de sus donaciones a la izquierda del país, con 330.00 dólares, frente a los 90.000 dólares para los republicanos.

El resto de la agenda de Sánchez también la conforman los grandes financiadores que llevaron a Joe Biden a la Casa Blanca: Netflix (800.000 dólares para Biden frente a unos ridículos 22.000 dólares para los republicanos), PayPal, Qualcomm, Apple y, por supuesto George Soros.

Cada vez que Sánchez necesita una almohada sobre la que lamentarse y llorar sus desgracias acude a los Soros. La familia Soros volverá a ocupar uno de los lugares preferentes en la agenda del presidente socialistas como siempre ha sido. Entre George Soros y su hijo Alexander dieron en las elecciones de 2020 más de 6 millones de dólares a la izquierda de Biden, para que nadie tenga dudas.

Este viaje es la demostración más fiel de que el PSOE de Sánchez y la izquierda española están rendidos más que nunca al capital. A ese dinero del que tanto socialistas y comunistas rehuían tiempo atrás, y que procuran mantener de boquilla, pero que desde hace años se echan a él como si la vida les fuera en ello. Lejos quedaron Marx y Engels. Hoy Soros y el resto de la tropa globalista son su catecismo.

‘El Síndrome de Visegrado’: por qué el globalismo prefiere un país comunista que un país salido del comunismo
Muestra desinterés ante el levantamiento frente al régimen castrista
Carlos Esteban. https://gaceta.es 18 Julio 2021

No creo ser injusto si afirmo que la actitud de las democracias occidentales frente al levantamiento del pueblo cubano contra una tiranía comunista que no solo ha sembrado el terror y la miseria en la isla durante sesenta años, sino también la desestabilización en Hispanoamérica y varios países africanos, ha sido bastante fría, casi indiferente.

En septiembre de 2019, el Parlamento Europeo aprobó la denominada Resolución sobre la importancia de la memoria histórica europea para el futuro de Europa, que condena los crímenes cometidos por los regímenes nazi y comunista a lo largo del siglo XX y pide a los Estados miembros que conmemoren el 23 de agosto como Día Europeo Conmemorativo de las Víctimas del Estalinismo y del Nazismo.

Por su parte, Estados Unidos ha sido líder del mundo libre durante medio siglo en la lucha contra el avance del comunismo en el planeta durante la Guerra Fría, representa en el imaginario de todos el polo opuesto a cualquier totalitarismo y ha prestado una especialísima preocupación por el régimen cubano, un implacable enemigo de la libertad a 300 millas náuticas de Florida.

Por eso resulta tan desconcertante que ambos bloques hayan reaccionado con tibieza y casi desinterés a un levantamiento que ya está siendo aplastado con irresistible violencia en vivo y en directo por el régimen de la Habana.

¿Qué puede explicar esta súbita frialdad por parte de un bloque democrático del que no puede suponerse la menor simpatía hacia el comunismo, un grupo de países que se ha opuesto a él durante más de medio siglo y que sigue pronunciándose inequivocamente en su contra?

La explicación estaría en lo que podría llamarse ‘el Síndrome de Visegrado’, por el que el pensamiento globalista imperante encuentra preferible un país comunista que un país salido del comunismo.

El totalitarismo comunista actúa como una vacuna. Quienes consiguen escapar de él desarrollan una verdadera alergia a los intentos de imponer ideologías desde el poder y al recorte de libertades. Además, como escapados de una ideología internacionalista, siendo sus países vasallos virtuales de una potencia extranjera, valoran también muy especialmente la libertad colectiva de sus países, su independencia y soberanía.

Tienen, en paralelo a esta alergia instintiva, un peculiar olfato para detectar el más tímido conato de poner trabas a la libertad de pensamiento y expresión, de dogma obligatorio dictado desde arriba.

Es el caso de Yeonmi Park. Yeonmi Park es una joven norcoreana que logró escapar a los 13 años de la pesadilla que es para millones de seres humanos el régimen de los Kim y ahora estudia en Estados Unidos, en la Universidad de Columbia. El relato de Park es estremecedor, inimaginable para un occidental, una perfecta distopía de adoración religiosa al líder, control y supervisión totales, miseria inconcebible, aislamiento físico y mental del resto del mundo. Park y su madre huyeron de Corea del Norte a China por el río Yalu congelado en 2007, cuando ella solo tenía 13 años, y los traficantes de personas los vendieron como esclavos.

Por eso su decepción fue absoluta cuando descubrió en la propia universidad en la que estudia, en el centro mismo del mundo libre, una ortodoxia intelectual que se imponía con similar desprecio a la libertad que en su país natal.

“Pensé que aquello era una locura”, declaró recientemente Park en una entrevista con la cadena Fox. ‘Creía que Estados Unidos era diferente, pero he visto tantas similitudes con lo que vi en Corea del Norte que he empezado a preocuparme”. Tras la caída de la Unión Soviética, el chiste era que ya solo quedaba comunismo en Corea del Norte, Cuba y la Universidad de Columbia, pero el chiste ya ha perdido toda su gracia.

Fundamentalmente, el problema que tiene la Comisión Europea con la Hungría de Viktor Orbán y, por extensión, con los países comunitarios del otro lado del Telón de Acero es que no tienen la menor intención de salir de un totalitarismo para entrar en otro, aunque sea mucho más rico.

Sánchez, el problema eres tú

OKDIARIO 18 Julio 2021

La encuesta de Data 10 para OKDIARIO pone de manifiesto que los españoles no le han comprado al presidente del Gobierno la mercancía averiada de ese cambio de Gobierno con el que pretende dar un impulso definitivo a la legislatura. La purga de Pedro Sánchez no ha tenido ningún efecto en la opinión pública y la suma de escaños del PP y Vox otorgarían a la derecha la mayoría absoluta si ahora se celebraran elecciones generales. Es decir, la derecha reafirma su hegemonía ante el progresivo deterioro de la izquierda. El PSOE sigue de capa caída, lo que demuestra que los españoles no se han dejado engañar por los cantos de sirena del presidente del Gobierno. Tras la victoria de Ayuso el 4M, el socialismo ha caído en picado y en el electorado pesa más el indulto a los golpistas catalanes que el masivo cambio de caras en el Ejecutivo socialcomunista. Y es que cunde la idea de que el problema no es este o aquel ministro, sino Pedro Sánchez.

Y es que es muy complicado vender las virtudes de un Gobierno ‘progresista’ cuando se indulta a los golpistas; se lava la imagen de un régimen tiránico como Cuba, al que no se le llama dictadura; el Tribunal Constitucional te pinta la cara por confinar ilegalmente a los españoles y, encima, te revuelves contra la sentencia ciscándote en la separación de poderes. A Sánchez los españoles le han tomado la matrícula y todos los intentos por desviar la atención con golpes de efecto como el de la última crisis de Gobierno no parecen influir. Si mayo fue malo para el PSOE y junio no le fue a la zaga, julio confirma que la remontada en las encuestas a la que aspira Sánchez tendrá que esperar.

Decían que la victoria de Ayuso en Madrid no era extrapolable al resto de España, pero desde aquel 4 de mayo el socialismo va dando tumbos sin ver la luz al final del túnel.

El gasto en nóminas de las CCAA se dispara: 95.000 millones y dos millones de empleados
La factura de los trabajadores públicos registra el mayor incremento de los últimos 13 años, tras crecer un 8,3% en el primer tercio del año
Francisco Núñez. Vozpopuli 18 Julio 2021

En el primer tercio de este año (de enero a abril), las autonomías gastaron 27.560 millones de euros en pagar las nóminas de sus empleados públicos, lo que supone un aumento del 8,3% frente al 4,9% en 2020 y del 6,6% en 2019. Se trata del mayor porcentaje en el mismo periodo desde 2008 (el alza fue del 12%) cuando la gran crisis económica comenzó a atizar al mercado laboral privado mientras que las nóminas del sector público crecían sin mesura convirtiendo a las Administraciones en un refugio en muchos casos de colocados de los partidos políticos y los sindicatos.

Este efecto se ha producido en todas las crisis económicas, y en los primeros atisbos de salida, aunque también ha influido ahora el repunte del necesario aumento del empleo sanitario para atajar la pandemia. Curiosamente el personal sanitario había sido hasta ahora el más denostado en el sector público tanto en los ajustes como en sus flexibles condiciones laborales o salariales, algo inaudito para el resto del personal del sector público.

En todo caso, según se observa en la estadística oficial, el incremento del empleo y de este gasto público también se ha producido en la mayoría de los servicios no esenciales, por ejemplo, en los servicios administrativos generales o en atender los asuntos económicos de la región. Por tanto, las CCAA (también el resto de Administraciones) no puede alardear de realizar la gestión de personal que procedería en cada momento, reasignando efectivos y puestos según las necesidades o reestructurando las plantillas para evitar que el gasto se dispare, como ha vuelto a ocurrir una vez más, incrementado el déficit y la deuda pública.

De esta forma, el gasto en personal público se ha convertido en una inmensa bola de nieve que impide que haya fondos para realizar otras políticas que activen la economía y el empleo del conjunto del país. Es decir, el sector público amplía su gasto estructural en nóminas cuando hay crisis, y también cuando se sale de ella, a pesar de la elevada inversión en procesos informáticos y tecnología.

En el primer trimestre de 2020, es decir, en el inicio de la pandemia se produjo una situación curiosa: las comunidades redujeron el número de empleados (10.000 menos) respecto al trimestre precedente. Pero, la cifra se ha incrementado según la EPA en 145.000 puestos en el último año.

La Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) señala en su informe de liquidación presupuestaria hasta abril que el aumento en 2.114 millones (ese 8,3%) del gasto en las nóminas de las regiones se debe, además de una subida salarial del 0,9%, al aumento de personal en sanidad y educación sobre todo a partir de septiembre y octubre de 2020. Pero, también reconoce el crecimiento de otros efectivos ajenos a este servicio esencial. Por tanto, de mantenerse este rebrote, las autonomías pueden acabar el año con un récord en el gasto de personal cercano a 95.000 millones (frente a los 87.010 millones en 2020 o los 81.953 millones en 2019), es decir, un 48% más que en el inicio de la gran crisis económica.

El récord será también de empleados ya que la EPA del segundo trimestre, cuyos datos se conocerán a finales de este mes, incrementará la cifra de funcionarios autonómicos por encima de los dos millones. El primer trimestre concluyó con 1.989.200 (unos 400.000 más que en 2008).

Da lo mismo la ideología de quienes gobiernan a la hora de incrementar el gasto de las nóminas. Madrid es la comunidad en que más crece el coste de personal (12,3% frente al 2,2% en 2020) en este periodo. Le sigue la Comunidad Valenciana (11% frente al 3%); Canarias (10,3% frente al 8,1%); Murcia (9,8% frente al 0,5%); Baleares (9,4% frente al 2,9%); y, por ejemplo, Andalucía registra un incremento del 9,3% frente al 9,4% del año anterior.

Gasto en nóminas públicas de las CCAA
¿Qué autonomías gastan más en personal? Aunque la sanidad y la educación siguen siendo las partidas más elevadas de las CCAA, porque son las dos principales transferencias del Estado y las más intensivas en mano de obra, resulta llamativo el aumento del gasto de otras funciones ajenas a estos servicios. En todo caso, que la sanidad no ha influido en gran medida en el aumento de gasto de personal lo demuestra el dato de que en 2019, antes de la pandemia, el coste de los sanitarios representaba el 39,7% del gasto total en nóminas de las comunidades y en lo que va de año alcanza el 41,5% del total. Es decir, ha crecido en 1,8 puntos a pesar de la peor crisis en la salud registrada en España en muchos años y de la actualización de salarios por encima del IPC.

En porcentaje, Baleares es quien más gasta en nóminas sanitarias (según los datos de la IGAE de 2019, los últimos que se conocen detallados) ya que emplea el 44,7% de todo el coste en personal de la comunidad. Mientras, Canarias alcanza el 44,5% y Castilla y León el 44,4%. En sentido contrario, Cataluña es la que dedica menos presupuesto ya que se el gasto en empleo sanitario se queda en el 33,6% de su coste total en personal. Algo similar a todo esto ha ocurrido con la educación, acapara el 43% de los gastos total de personal.

En todo caso, el mayor crecimiento de los costes de personal de las autonomías hay que achacárselo a otras partidas que se dedican a prestar unos servicios que ya realiza la Administración estatal. Es evidente que la mayoría de estas partidas sólo sirven de reclamo político porque parecen destinadas a conseguir votos. Por ejemplo, llama la atención los gastos de personal de los servicios generales que incluye a las nóminas de los cargos políticos y asesores. Se acercan a los 3.500 millones anuales y representan el 4,2% de todos los gastos de personal.

Destacan también: los casi 4.200 millones que destinan las CCAA a mantener el orden público y la seguridad (es el 5% del gasto total en nóminas) con policía propia en algunos casos; o los 4.500 millones empleados para asuntos económicos (alcanza el 5,4% del coste de personal total); o los casi 2.700 millones destinados a proteger el medio ambiente, la vivienda y atender el ocio, la cultura y la religión (suman casi otro 4,5% del coste del personal total); o los 2.300 millones para pagar a los empleados que atienden la protección social cuando existen varias sentencias que mantienen que las regiones no pueden tener su propio sistema de protección ajeno al general del Estado y, por otra parte, la gestión de la Ley de Dependencia es una inmenso desierto.

En su conjunto, a estas políticas se destinaron por tanto en ese año más de 17.000 millones, es decir, más del 21% del gasto total de personal, que bien podría replantearse para incrementar el gasto de los servicios que más demandan los ciudadanos sobre todo ahora, es decir, la sanidad y también la educación.

Destino del gasto en nóminas
Por comunidades y funciones, Navarra emplea casi el 7% de su gasto de personal en atender sus servicios generales (Administración). Por su parte, Asturias llega al 5,8% y Baleares y Cantabria alcanzan el 5%. Además, algunas regiones han creado cuerpos policiales propios, coincidiendo también con los del Estado, presupuestando una parte sustancial de su gasto en funcionarios.

Así, llama la atención que Cataluña dedique el 14% de su coste de personal a pagar las nóminas de los Mossos D’ Escuadra (más de 1.800 millones). Esta cifra representa el 42% del gasto destinado a pagar las nóminas totales de la salud pública catalana. Mientras, el País Vasco emplea el 11,4% (616 millones, es decir, casi un 30% de la cantidad destinada a los profesionales sanitarios) para pagar a su policía autonómica (Ertzaina) y Navarra utiliza casi un 8% (120 millones, es decir, una quinta parte de la cifra de gasto destinado a personal sanitario) para atender las nóminas de su Policía Foral.

De esta forma, sale que el 78% del gasto total de las autonomías destinado a mantener el orden público y la seguridad es para pagar nóminas. Además, Extremadura dedica el 8,3% de su presupuesto en personal (211 millones) a atender los asuntos económico de la región mientras que Aragón alcanza el 8,3% (223 millones) y Castilla y León llega al 7% (218 millones). Y, por ejemplo, Cantabria se gasta el 3,2% de su presupuesto para nóminas en pagar a fin de mes a los funcionarios destinados a proteger el medio ambiente y, por ejemplo, Extremadura emplea más de un 6% de su gasto en personal en atender las nóminas de sus empleados ubicados en los servicios de protección social.

Es evidente que aún existe un cierto margen para priorizar unos servicios públicos sobre otros para atender las demandas que surgen de la ciudadanía y que no se puede sumar más gasto estructural al existente cuando cambia el signo económico o se produce una crisis sanitaria sin al menos plantearse una reestructuración o reubicación de efectivos y de costes. La reforma de las Administraciones Públicas sigue siendo otra de las asignaturas pendientes de la que siempre huyen los partidos políticos.

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Pumpido, sin querer, explica la corrupción de la Justicia
Federico Jiménez Losantos. LD 18 Julio 2021

Lo legal es lo que nos conviene y lo que nos conviene hay que hacerlo legal. Esa es la doctrina que lleva a España a la fosa. Los pumpidos son sus sepultureros.

Desde un punto de vista técnico, la corrupción de la Justicia en el régimen constitucional de 1978 empieza en la Ley Orgánica del Poder Judicial de 1985, perpetrada por el primer gobierno de González y que Guerra definió con un brochazo inequívoco: "Montesquieu ha muerto". Sin embargo, la Constitución está diseñada para que los jueces resistan todos los acosos del Poder Ejecutivo y del Legislativo, así que hacía falta una doctrina paralela que limitara en la aplicación lo que decía la exposición.

Y a esa raíz de la politización íntima de las carreras judiciales que la LOPJ/85 alfombraba pero en la que aún no se habían dado pasos decisivos se refiere Cándido Conde-Pumpido en su voto particular, descaradamente injurioso -"lego en Derecho" llama al ponente, entre otras lindezas y piropos- contra la sentencia del Constitucional, que declara contrario a la Carta Magna el estado de alarma mediante el que durante cien días -98 para ser exactos, aunque las vísperas cuenten- el Gobierno social-comunista de Sánchez privó a los españoles de derechos básicos con la excusa de la covid-19.

El precedente de la legalización de la ETA
La frase clave de Pumpido tiene dos partes arteramente pegadas:

"Constituye una tradición del tribunal citar la frase del primer presidente, García Pelayo, quien señaló que la función del Tribunal Constitucional es la de resolver problemas políticos con argumentos jurídicos.

La sentencia de la mayoría hace exactamente lo contrario. No resuelve, sino que crea un grave problema político al desarmar al Estado contra las pandemias privándole del instrumento que la Ley determina expresamente para hacer frente a las crisis sanitarias, el estado de alarma".

Si constituye una tradición del TC persignarse con la frase de García Pelayo, no hay duda de que, al menos el sector izquierdista o pumpidiano, entiende su tarea en clave de prevaricación, y que, sobre toda consideración jurídica y de primacía de la Ley, busca servir políticamente al Gobierno de turno mediante la adaptación, retorcimiento o vulneración de las leyes para evitarle problemas políticos al Gobierno o a la clase política en su conjunto. Pero la función de cualquier tribunal de garantías constitucionales es justo la contraria: que prevalezca la Constitución sobre los intereses políticos, incluso sobre la opinión de una mayoría social sobre el asunto en litigio. La Constitución no debe someterse a la política sino la política a la Constitución. Pumpido, como todos los juristas de izquierda bolivariana o comunista, sin más, hace lo contrario: legalizar lo que debería ilegalizar.

Ya lo hizo con la ETA, cuya fachada política ilegalizó el Supremo. Pero, siguiendo la doctrina del entonces fiscal general Pumpido de "no vacilar en mancharse la toga con el polvo del camino", es decir, ayudar al pacto ZP-ETA, el TC, tal y como había anunciado el propio Zapatero, legalizó al partido de la ETA, convertido en Supremo del Supremo, pese a no ser un tribunal superior compuesto de jueces. El Supremo decidió sentar en el banquillo al Constitucional, por evidente invasión de competencias, pero la amenaza, publicada, se diluyó. Las togas pactaron la no agresión, de la mano de los partidos, que eligen al Supremo… y al Constitucional.

La legalización de la ilegalizada fachada política de la ETA ha sido la prueba más escandalosa de esa función prevaricadora, que proclama orgullosamente Pumpido: arreglar problemas políticos con artimañas jurídicas. Y ninguna más clara para demostrar la traición a sus funciones. ¿A quién favoreció el TC? Al Gobierno socialista. ¿A quién perjudicó? A las víctimas del terrorismo y al sector de oposición contrario al pacto del Zapatero y la ETA, reproducido en la alianza parlamentaria Bildu-Sánchez. No existen "problemas políticos", en abstracto. Esos problemas siempre son de alguien, y siempre afectan a otros. De ahí la necesidad de que sea la Ley el criterio fijo para resolverlos, si no queremos convertir, como quiere Pumpido, a los tribunales, en instancias de legitimación de arbitrariedades.

Rumasa, antecedente de politización del TC
García Pelayo, a cuya advocación se adscribe el desvergonzado Pumpido, tiene en su haber una de las páginas más deshonrosas del constitucionalismo español, que inauguraba nueva época tras la Carta Magna de 1978. Nada más llegar el PSOE al poder, en 1982, perpetró la expropiación de Rumasa, acto absolutamente arbitrario del ministro Boyer y que constituía un acto de intimidación del flamante gobierno González.

Lo ilegal quedó claro al presentar una ley de expropiación después de la expropiación del conglomerado de Ruiz Mateos. Y se aprobó en las Cortes, rodillo mediante, una ley a posteriori y contra una persona. Como explicó brillantemente el entonces diputado de Alianza Popular Herrero de Miñón, el Gobierno hacía un alarde de desprecio a la Constitución, que el TC debía corregir tras el recurso correspondiente. Boyer debió dejar que quebrara Rumasa, pero prefirió estatalizarla, sanearla con dinero público -dos billones de pesetas- y revenderla a los amigos del socialismo internacional. Se demostró que el socialismo era un poder sobre la ley y un buen negocio. Boyer veraneando en el yate de Gustavo Cisneros tras adjudicarle Galerías Preciados por un precio simbólico, que incumpliendo los plazos, vendió casi de inmediato, fue el símbolo de la corrupción en la reprivatización de Rumasa, docenas de empresas reflotadas y regaladas a socialistas, a veces italianos, que de inmediato las vendían sin invertir nada y desaparecían.

García Pelayo, presidente del aún tierno TC, tenía en su mano dejar claro lo contrario: que la Ley estaba por encima del Gobierno, no para arreglar los problemas políticos que había creado el gobierno del PSOE, y que, al margen del costosísimo reflotamiento de que debió dejarse quebrar, suponía un golpe mortal al imperio de la Ley si el TC tragaba el atropello.

Había una diferencia de diez a dos cuando se empezó a deliberar, pero fue equilibrándose el número de los que querían declarar el atropello dentro o fuera de la Constitución. El Gobierno y Juan Carlos I no querían que desde el principio el PSOE apareciera como algo discutible, sino como una pieza tan indiscutible como la Corona, y presionaron a los miembros del TC más blandos o sensibles a la política, pero no pasaron de convencer a seis, así que todo quedó pendiente del voto de calidad de García Pelayo.

Conocer a García Pelayo justo en el momento en que debía decidir algo trascendental para la vigencia o degradación del orden constitucional, fue una de mis primeras y más penosas experiencias en el periodismo. Cinco firmas destacadas del Diario 16 de Pedro J. Ramírez (Justino Sinova, Carlos Dávila, José Luis Gutiérrez, Carmen Rigalt y yo) hacíamos cada domingo una larga entrevista de varias páginas a un personaje relevante. Nos recibió, tras mucha insistencia, en su despacho. Y nunca he visto a un hombre tan destruido. Iba encendiendo un cigarrillo con otro, sin acabar ninguno, parecía asustado o avergonzado, y el que fuera brillante profesor universitario no era capaz de hilar bien una sola frase ni de explicar nada.

Luego supimos que al recibirnos acababa de firmar la sentencia que avalaba al Gobierno. Pero quedó tan humillado que de inmediato se volvió a Venezuela, donde había labrado su prestigio y muy poco después, murió. Moralmente, ya estaba muerto aquella tarde en que no pudo explicar algo que desmentía lo que escribió en sus manuales de Derecho Constitucional.

Unos jueces sin decoro, una política sin Ley
Obviamente, Pumpido no tiene los problemas de conciencia de García Pelayo, pionero y mártir en las tareas de alta prevaricación. Como los Sala, Belloch, Garzón y demás aventureros togados de la política, su gran argumento es la eficacia, porque de ella depende su éxito en la carrera. ¿Y cuántos en el Supremo, el Constitucional y el CGPJ no hacen lo mismo para medrar de la mano de los partidos o sirviendo al antropófago Sánchez? Un editorial de El Mundo mostraba este sábado su espanto porque ya no se podían distinguir los ataques al Constitucional de Margarita Robles y Ione Belarra. Ambos se quedan chicos al lado de los insultos de Pumpido a la mayoría del tribunal del que forma parte. ¿Cómo va pedir respeto a sus decisiones el que en un voto particular no discrepa, sino que injuria a los que dentro del TC no comparten su criterio, que en realidad es de servicio a una política?

Alguna vez corrió la especie de que Cándido Conde-Pumpido, al que bauticé 'El Malo' por las fechorías etarroides del polvo del camino de ZP, era ducho en Derecho, personaje sólido, solvente y demás. Si lo fue, hace tiempo que perdió esa virtud, porque la segunda parte de la frase citada al principio, que es una confesión de su empeño en utilizar la Ley en favor de sus camaradas socialistas y comunistas, y como escabel para su carrera, es una ristra de trolas e incongruencias propia de Echenique o Adriana Lastra.
Mentiras y trapacerías o el derecho del revés

"La sentencia -dice Pumpido- no resuelve, sino que crea un grave problema político al desarmar al Estado contra las pandemias privándole del instrumento que la Ley determina expresamente para hacer frente a las crisis sanitarias, el estado de alarma".

Lo de que el estado de alarma está determinado expresamente por la Ley es falso. De hecho, lo que dice la mayoría en la sentencia es que lo que se hizo contra la covid-19 debió hacerse bajo lo que, según la Ley, permite el estado de sitio. No desarma nada y cambia poco. La política sanitaria del Gobierno socialcomunista ha sido y sigue siendo una sucesión criminal de mentiras y disparates que ha costado 40.000 muertos. Pudo hacerse con la misma mayoría parlamentaria, pero no al margen del Parlamento, como se buscó en el primero y, más aún, en el segundo estado de alarma, bajo el que Sánchez cerró el Parlamento seis meses.

A Pumpido, ducho en fangos y perito en veredas polvorientas, cerrar el Parlamento le dará igual. A ningún miembro del Tribunal Constitucional debería sucederle. Si el Constitucional no defiende la existencia misma de la sede de la Soberanía Nacional, "de la que emanan todos los poderes del Estado", ¿para qué sirve el Constitucional? El Gobierno ha tenido año y medio para hacer una Ley de Pandemias y no ha querido. Un año después de proclamarse vencedor del virus y salvador de 450.000 vidas, el caudillo político de Pumpido, Pedro Sánchez, nos ha mandado otra vez a disfrutar de las vacaciones mientras las autonomías se sumían en el caos, porque no hay un marco legal que unifique las respuestas legales a la pandemia. Está claro que a Pumpido le molesta lo legal, sobre todo si estorba a lo político. El estado de alarma sigue flotando en el aire, antes de leer la sentencia que Pumpido ha ido filtrando en píldoras injuriosas para deleite de ministrillas. ¿Se atreve a sostener que es suficiente para hacer frente al virus?

Pregunta absurda. Pumpido se atreve con todo. Es un maestro en el uso alternativo del derecho: ahora lo uso, ahora no lo uso. ¿La Ley? Como la Nación para Zapatero, un concepto discutido y discutible. Lo legal es lo que nos conviene y lo que nos conviene hay que hacerlo legal. Esa es la doctrina que lleva a España a la fosa. Los pumpidos son sus sepultureros.
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